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Qué es la diabetes?

Es una enfermedad en la que los niveles de azúcar (o glucosa) en sangre se


encuentran por encima de lo normal. Todas las células del cuerpo necesitan
energía para estar en activo, mantener las funciones vitales, la temperatura
corporal y los movimientos musculares. La glucosa es la principal fuente de
energía para el cuerpo humano, que entra al organismo a través de los alimentos.

Para entrar dentro de las células y ser utilizada como energía, la glucosa necesita
la mediación de la insulina. Pero en las personas diabéticas, las células beta del
páncreas no la producen porque el sistema inmunitario del cuerpo las ha atacado
y destruido, por lo que los niveles de glucosa aumentan por encima de lo normal
dando lugar a una hiperglucemia. Otros síntomas de la diabetes son poliuria, sed
excesiva (polidipsia), debilidad y cansancio, pérdida de peso, vista nublada, etc.

De no controlarse adecuadamente, a largo plazo, la presencia continua de glucosa


alta en la sangre puede provocar alteraciones en la función de diversos órganos,
especialmente los ojos, los riñones, los nervios, el corazón y los vasos
sanguíneos.

La diabetes es una enfermedad muy común. Se estima que en el mundo hay


alrededor de 143 millones de personas con diabetes. La diabetes tipo 1 es
característica de personas jóvenes. Prácticamente el 95% de los niños y
adolescentes que tienen diabetes en España tienen este tipo. En España se
calcula que hay 29.000 menores de 15 años con diabetes mellitus. Cada año hay
unos 1.100 casos nuevos.

Tratamiento

El tratamiento de la diabetes mellitus se basa en tres pilares: dieta, ejercicio físico


y medicación. Tiene como objetivo mantener los niveles de glucosa en sangre
dentro de la normalidad para minimizar el riesgo de complicaciones asociadas a la
enfermedad. Sin embargo, es necesaria con frecuencia una terapia sustitutiva con
insulina o la toma de fármacos hipoglucemiantes por vía oral.

En pacientes con este tipo de diabetes es necesaria la administración exógena de


insulina ya que el páncreas es incapaz de producir esta hormona. La insulina
puede inyectarse a través de distintos dispositivos: jeringuillas tradicionales de un
solo uso, graduadas en unidades internacionales; plumas para inyección de
insulina -son aparatos con forma de pluma que tienen en su interior un cartucho
que contiene la insulina, el cartucho se cambia cuando ésta se acaba, pero la
pluma se sigue utilizando; jeringas precargadas, similares a las plumas, pero
previamente cargadas de insulina.

Una vez que van al colegio o la guardería, los niños tendrán que inyectarse al
menos un par de veces a lo largo de la jornada. Si el niño es pequeño, debe haber
un adulto capacitado en el centro para inyectarle. Los padres deberán indicar por
escrito la cantidad indicada y el momento. Si es mayor y se autoinyecta, debe
contar con permiso para hacerlo y un lugar adecuado (mejor en la intimidad y que
sea higiénico).

Complicaciones del tratamiento

- Hipoglucemia: Es el descenso de azúcar en sangre por debajo de 50 mg/dl.


Comienza muy rápidamente y si no se actúa de forma correcta puede devenir en
un coma hipoglucémico. Suele producirse por un exceso en la dosis de insulina,
defectos en la alimentación o un exceso de ejercicio. Los síntomas principales son
sensación de hambre, mareo, visión borrosa, sudoración fría, palidez,
desorientación, llanto, decaimiento, irritabilidad, pérdida de atención,
convulsiones…

Si el niño está consciente, se le debe dar alimentos ricos en azúcar de absorción


rápida (zumo de frutas, bebida de cola…), con pan, galletas o cualquier alimento
que contenga hidratos de carbono de absorción lenta.

Si está inconsciente, se le debe colocar en la posición lateral de seguridad y llamar


inmediatamente a urgencias. Existe un medicamento que aumenta rápidamente el
azúcar en sangre, por lo que es recomendable tenerlo siempre a mano, en casa y
en el colegio.

- Hiperglucemia: Es el efecto contrario, un aumento brusco de azúcar en sangre.


Se produce por una deficiencia de la insulina inyectada o por excesos en la
alimentación. Los síntomas son sed intensa y frecuentes deseos de orinar en un
principio; si no se corrige, cansancio, decaimiento, cefaleas, dolor abdominal y
vómitos.

Si sólo tiene sed, se le debe dar agua. Si aparecen dolores y vómitos, hay que
trasladarlo a un centro médico. Si se duda si tiene hipo o hiperglucemia, tratarlo
siempre como una hipoglucemia, que es más grave.

Control de la glucemia

Hace unos años, se logró un importante avance en el control de esta enfermedad:


la capacidad para determinar la glucemia capilar. Previamente, las personas con
diabetes se controlaban midiendo el azúcar en orina, lo que era muy poco fiable.

Ahora, existen unos aparatitos que mediante un pinchazo en el dedo, determinan


el nivel de glucemia en sangre de una persona. Aunque hay instituciones que
aconsejan un mínimo de cuatro controles de glucemia capilar al día (antes del
desayuno, comida, cena y al acostarse), es importante también la realización de
controles de glucemia a las dos horas después de las ingestas, así como durante
la noche. Por ello, en la práctica, sobre todo en la edad pediátrica, se necesita la
realización de 6 a 7 controles de glucemia capilar al día. Cuantas más pruebas se
realicen, mejor será el control metabólico.

Antes de realizar los controles es importante lavarse bien las manos con agua
caliente y jabón, para que no quede nada de azúcar en las manos, ya que esto
podría dar una lectura errónea.

Los valores recomendados por la Asociación Americana de Diabetes (ADA) en los


menores de 6 años son los siguientes:

• Glucemia en ayunas: 100-180 mg/dl

• Glucemia a las 2 horas de las comidas: hasta 200 mg/dl

• Al acostarse: 110-200 mg/dl

• Durante la noche: >110 mg/dl

Dieta y ejercicio

La dieta debe ser variada y equilibrada, compuesta sobre todo de frutas y


verduras. Se deben tomar 5 comidas al día. Hay que controlar el nivel de
colesterol y el peso (los niños obesos tendrán más problemas para controlar la
diabetes).

En cuanto a los hidratos de carbono, deben restringirse los azúcares simples y los
que se ingieran deben ser complejos. Se pueden emplear edulcorantes, se debe
aumentar el consumo de fibra, cereales y legumbres.

A la hora de preparar la dieta de un niño diabético, hay que tener en cuenta el


índice glucémico de los alimentos. Cuando tomamos cualquier alimento rico en
glúcidos, los niveles de glucosa en sangre se incrementan progresivamente según
se digieren y asimilan los almidones y azúcares que contienen. La velocidad a la
que se asimilan los diferentes alimentos depende del tipo de nutrientes que los
componen, de la cantidad de fibra presente y de la composición del resto de
alimentos presentes en el estómago e intestino durante la digestión.

No sólo los niños diabéticos pueden hacer gimnasia como cualquier otro, sino
que deben hacer deporte ya que el ejercicio aporta diversos beneficios. Por un
lado, disminuye el nivel de glucosa en sangre porque aumenta la incorporación de
glucosa en las células musculares sin necesidad de un incremento en la cantidad
de insulina. Además, después de hacer ejercicio físico mejora la sensibilidad a la
acción de la insulina, a nivel del tejido muscular, que se prolonga durante uno o
dos días. Esto significa que si se hace una actividad física de forma regular, dos o
tres veces a la semana, disminuirán las necesidades de insulina por mejoría de la
sensibilidad a la misma, lo que facilita un mejor control de la glucosa en las
personas con diabetes.

Son recomendables ejercicios físicos o deportes aeróbicos (montar en bicicleta,


correr, andar, fútbol) y están más desaconsejados los anaeróbicos. Se sugiere
hacer un programa de ejercicio físico en función del perfil de cada persona (edad,
actividad física habitual, complicaciones relacionadas con la diabetes…).

El deporte está contraindicado si hay hiperglucemia, hipoglucemia asintomática y


acetona en sangre u orina.

¿Puede comer dulces y chucherías?

La ingesta de golosinas, caramelos y helados debería estar limitada tanto en los


niños con diabetes como en los que no la tienen. Se pueden comer algunos
caramelos o helados pero pensando cuándo y cómo se van a comer para que la
glucosa en sangre no se altere.

Por ejemplo, en el caso de comer caramelos y sorbetes se debería medir la


glucosa a la media hora de haberlos comido; si la ingesta es de helado o tableta
de chocolate, la medición de glucosa se debe hacer a la hora u hora y media; y si
se comen patatas fritas se hará a las dos o tres horas de la ingesta.

Cuando se consumen estos alimentos hay que corregir las cifras de glucemia en
sangre ajustando la dosis de insulina a la cantidad de alimento ingerida y según
las glucemias previas. Si se consumen sorbetes o caramelos que contienen
azúcar de acción rápida sería necesario administrar la insulina de acción rápida
treinta minutos antes de comerlos. Si se consume chocolate o helado hecho con
leche se puede administrar la insulina justo antes de consumirlos.

Otra opción es tomar estos alimentos con la merienda, sustituyendo alguna ración
de carbohidratos (sobre todo los que contienen azúcar de absorción rápida). En
este caso la merienda debe tener grasa y/o fibra para que la absorción sea más
lenta.

¿Cómo afectará la enfermedad a su vida?

Si desde pequeño es diabético, tu hijo podrá ir acostumbrándose poco a poco a


las inyecciones de insulina, a controlarse la glucemia, a llevar un control de la
dieta, a no comer dulces en exceso…

Cuando sea pequeño, puedes jugar a que sus muñecos también son diabéticos y
hacer como que los pinchas, o incluso simular que te inyectas a ti mismo. Eso le
dará confianza y tendrá menos miedo.

Lo más difícil será cuando empiece el colegio y sea consciente de que no es igual
a los otros niños. Tener que ir a pincharse la insulina en las horas de clase le
puede acarrear burlas del resto de compañeros. Por eso debes hacerle entender
lo importante que es para su salud y que no es un bicho raro, simplemente tiene
unos límites que seguir, al igual que los miopes deben llevar gafas. Réstale
dramatismo al hecho, pero sin quitarle la importancia que tiene.

Es también esencial que tu hijo vaya siempre identificado. No te olvides de ponerle


una pulsera en la que ponga su condición de diabético, por si le pasa algo sin
estar vosotros delante.

El niño con diabetes debe realizar las mismas actividades que el resto, incluidos
viajes y excursiones, tanto si va con sus padres como si está con el colegio o con
amigos. Pero deberá llevar siempre consigo: la identificación personal, azúcar y
bebidas azucaradas, jeringuillas y agujas de insulina, el aparato medidor de
glucosa, lancetas y tiras reactivas, plan de tratamiento completo con horarios y
comida por si acaso.