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Ficha de cátedra

Autor: Michel Foucault (1926-1984)


Michel Foucault fue un filósofo, historiador, psicólogo y teórico social francés. Fue
uno de los grandes pensadores del siglo XX, cuyas ideas generaron un gran impacto y
ejercieron una gran influencia en todo el ambiente cultural francés de la época.

Fue reconocido mundialmente por sus ideas sobre las instituciones sociales,
especialmente las prisiones, el sistema de salud y la psiquiatría, así como por sus estudios
acerca de la sexualidad humana. Su obra recibió la influencia de dos grandes filósofos y
pensadores alemanes como son: Friedrich Nietzche y Martin Heidegger. Sus estudios
pusieron en tela de juicio varias de las cuestiones trabajadas por Karl Marx y Sigmund
Freud.

Fue un estudioso y crítico de la Modernidad y de los sistemas de pensamiento que la


hicieron posible, analizando distintos dispositivos de poder y control, tales como: el sistema
de prisiones, la sexualidad humana, el poder, la relación poder y saber, entre otras
cuestiones.

El objetivo de su obra no consistía, en brindar algún tipo de receta para superar las
problemáticas propias de la Modernidad, o derribar los dispositivos de poder imperantes,
sino que nos propone problematizar todo, poner en cuestión los discursos y verdades
establecidas. “Mirar donde todos miran pero viendo lo que nadie ve”

Entre sus obras más importantes encontramos:

▪ Historia de la locura en la época clásica (1961)

Primera obra relevante de Foucault, en ella analiza y revisa el tratamiento que se le da al


concepto de la locura a lo largo de toda la historia, haciendo hincapié en la evolución del
trato que se le da al enfermo.

▪ Las palabras y las cosas (1966)

En este trabajo de Foucault, el pensador realiza una reflexión acerca de cómo todos los
periodos históricos se distinguen por presentar una serie de condiciones fundamentales de
verdad que establecen lo que es aceptable, y cómo estas condiciones evolucionan y
cambian a lo largo del tiempo.

▪ La arqueología del saber (1969)

Otra de las obras más relevantes del pensador francés en la que realiza un examen o análisis
de la funcionalidad y poder de las oraciones como unidades básicas del discurso.

▪ Vigilar y castigar (1975)

A lo largo de esta obra, se realiza el análisis y reflexión del funcionamiento de las


instituciones penitenciarias, con la intención de comprender la evolución que a lo largo de
los años experimentan las formas en las que se castiga a los convictos.

▪ Historia de la sexualidad (1976, 1984)

Esta obra de Foucault se materializa en tres volúmenes diferentes en los que se revisa la
utilización de la sexualidad como un régimen de poder, así como el uso de los placeres
sexuales a lo largo de la historia.

Cuando Foucault murió en 1984, se encontraba escribiendo el cuarto tomo de estas


reflexiones, el cual se centraba en la sexualidad y el cristianismo.

Poder y saber
Para comprender el aporte de este autor, no podemos desentendernos de estos
conceptos, íntimamente relacionados y presentes a lo largo de todo su pensamiento. A los
fines de comprenderlos mejor, es importante trabajarlos como categorías de análisis
individuales.

Para Foucault todas las relaciones sociales están atravesadas por el poder. Los
mecanismos de poder no se limitan únicamente al aparato estatal, sino que se encuentran
presentes en la relaciones privadas, en la relación que ejerce un padre sobre su mujer, o un
padre sobre sus hijos, el que ejerce el médico con sus pacientes, el del dueño de una fábrica
con sus obreros, etc. No existe un solo poder en la sociedad, sino que se hacen presentes
múltiples relaciones de autoridad situadas en distintos niveles.
En este sentido, para analizar el poder, dice el autor en Microfísica del Poder, no se debe
partir del centro y descender, sino más bien hacer un análisis ascendente a partir de los
micropoderes que se encuentran en la sociedad, y observar cómo estos fueron colonizados
por formas de dominación global. El poder no está nunca localizado aquí o allá, no está en
manos de algunos, pero sí algunos lo sufren y otros lo ejercitan.

En Arqueología del saber, Foucault sostiene que el saber no puede pensarse aislado
del poder. Poder y saber para él están íntimamente relacionados. Aquel que sabe, tiene
poder, en tanto el saber es un instrumento de poder. El saber es aquello que se considera
como verdad absoluta en un momento histórico dado y por ende este saber impone una
doble represión: la que condena al silencio los discursos excluidos y la que determina y
ordena los discursos aceptables.

Críticas al Marxismo
Foucault va a poner en tela de juicio algunas cuestiones presentes en el pensamiento
marxista, fundamentalmente tres:

1. Que el poder no se centra en el Estado sino que circula por toda la sociedad. Como
ya mencionamos, para el autor, en toda relación social existen relaciones de poder,
presentes u ocultas, y todas ellas son relaciones políticas, de agentes que ejercen la
dominación sobre otros. Mientras que para Marx, el poder se concentra en el Estado
en tanto maquinaria de opresión de una clase sobre otra; para Foucault, ese poder es
sólo uno más de los que existen y circulan a través de las instituciones y prácticas.
2. Que la lucha política no consiste en la Revolución social, sino que se realiza en las
microprácticas institucionales. Desde el aporte de Marx, el objetivo de la lucha
proletaria es finalmente la lucha revolucionaria contra la supremacía del capital. La
solución es así la toma del poder para la destrucción del aparato estatal. En cambio
para Foucault como el poder se ubica en todas partes, en todas las relaciones
sociales, no alcanza con la lucha revolucionaria contra el aparato estatal. Hay que
situar la lucha en los micropoderes, es allí, donde se encuentran los mecanismos de
disciplinamiento de la sociedad que imponen a los individuos cómo pensar, qué
hacer, qué decir, etc. Ahí debe estar la lucha política.
3. El poder es inextinguible. Con la revolución social del proletariado para Marx
desaparecerán las clases sociales y con el Comunismo los mecanismos de
dominación. Esto es imposible para Foucault porque el poder está en todas partes,
entonces jamás podría desaparecer por completo.

Vigilar y castigar
Para Foucault, el capitalismo impone la existencia de una sociedad disciplinaria que
busca controlar a los individuos a partir de distintos mecanismos de disciplinamiento y
control que garanticen el correcto comportamiento de los individuos según las verdades
imperantes. A partir de esto, analiza el sistema carcelario en esta obra, en la cual trata sobre
la evolución de los métodos de castigo desde la época medieval hasta la actualidad.

En esta obra estudia entones las relaciones de poder y los dispositivos de control
presentes en el sistema carcelario y desarrolla dos tesis generales: 1- que la pena ha sufrido
mutaciones y, 2- que las prácticas penales responden a lógicas de poder imperantes. Estas
tesis las aborda en los cuatro capítulos que componen el libro que son: suplicio, castigo,
disciplina y prisión. El suplicio es la pena característica del siglo XVI, es un tipo de castigo
corporal que debe producir sobre todas las cosas, sufrimiento mediante una especia de ritual
donde se marca al delincuente y se afianza el triunfo de la justicia sobre el delito. Es propio
de las monarquías clásicas, el delito cometido era considerado una ofensa directa al
soberano, por lo cual este mismo debía marcar a quien lo haya cometido y debía hacerlo en
los espacios públicos a la vista de toda la sociedad.

El castigo se impone en el siglo XVIII y lo que busca no es marcar el cuerpo del


delincuente sino suspender derechos para reformar o corregir los desvíos sociales. Quien
ha cometido el delito ya no ha traicionado al soberano, sino que ha roto el pacto social, es la
sociedad entera entonces la que ejerce su derecho de defensa. Emerge así, la institución
carcelaria, que es la que imparte el castigo.

La disciplina termina imponiéndose en las sociedades modernas como un nuevo


mecanismo de poder. Se entiende por disciplina a todos aquellos métodos que permiten el
control minucioso de las operaciones del cuerpo que permiten volver a “obtener individuos
normalizados”, mediante el aislamiento del delincuente. El fin es excluir y reprimir para
producir un determinado tipo de individuo.

A partir de esto, dice Foucault, que las cárceles no vienen a terminar con el delito
sino que por el contrario lo reproducen, en tanto no se desarrollan verdaderos mecanismos
de reinserción social sino que se desarrollan, por el contrario, múltiples dispositivos de
poder que controlan y vigilan al individuo y lo marcan de por vida (psicológicos,
hospitalarios, policiales, etc.). El único fin es el control de la disciplina, durante un tiempo
determinado y mediante el encierro, el aislamiento. Ésta Lógica de control para garantizar
la disciplina se reproduce en todas las instituciones modernas para el autor.

Para explicar lo antedicho, Foucault toma el ejemplo del Panóptico. En el siglo


XVIII el filósofo Jeremy Bentham ideó un tipo de arquitectura carcelaria que se basaba en
una torre central donde residían los guardias, la cual estaba rodeada de celdas individuales
que podían verse desde la torre; porque los que habitaban en las celdas no podían ver si los
guardias estaban en la torre. De esta forma el desconocimiento de los presos respecto a la
presencia de los guardias, desarrollaba en ellos la percepción de ser permanentemente
vigilados lo cual desarrollaba mayor autocontrol y disciplina en los presidiarios. Esta
modalidad de panoptismo le servirá a Foucault para pensar los dispositivos de vigilancia
presentes en las instituciones modernas, que son el motor de la sociedad disciplinaria
necesaria a los fines productivos del capitalismo.