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2.4.4 La indemnización, como elemento material.

La indemnización es una compensación económica debida al expropiado por el sacrificio impuesto


al interés público. Integran la indemnización según la doctrina y el régimen legal imperante
(Artículo 15 Ley Nro. 27117):

15.1 La indemnización justipreciada comprende el valor de tasación comercial debidamente


actualizado del bien que se expropia y la compensación que el sujeto activo de la expropiación
debe abonar en caso de acreditarse fehacientemente daños y perjuicios para el sujeto pasivo
originados inmediata, directa y exclusivamente por la naturaleza forzosa de la transferencia.

15.2 La entrega efectiva y total del monto de la indemnización justipreciada, se efectuará en dinero,
una vez transcurrido el plazo para la contestación de la demanda o de la contestación de la
reconvención, según corresponda. En caso de oposición del sujeto activo a la compensación, el
sujeto pasivo deberá otorgar garantía real o fianza bancaria por la diferencia existente entre su
pretensión y la del Estado.

15.3 La indemnización justipreciada no podrá ser inferior al valor comercial actualizado conforme a
lo dispuesto en el Artículo 16 de la presente Ley; ni podrá exceder de la estimación del sujeto
pasivo.

15.4 En ningún caso la indemnización justipreciada podrá comprender el valor de las mejoras
realizadas en el bien a expropiar por el sujeto pasivo con posterioridad a la fecha de publicación de
la resolución a que se refiere el Artículo 8 de la presente Ley.

2.4.5 El procedimiento como elemento formal.

Conforme se ha señalado, el procedimiento judicial se rige por la Ley General de expropiaciones,


aprobada mediante Ley Nro. 27117, siendo tramitada en la vía del proceso abreviado bajo las
reglas del Código Procesal Civil Peruano.

De modo ilustrativo, resulta necesario rescatar lo resuelto a nivel de la ejecutoria suprema recaída
en el expediente Nro.072-91- Lima, establece que: “en los procesos de expropiación sólo cabe
discusión sobre la tasación del inmueble expropiado, de acuerdo con lo establecido en el Decreto
Legislativo 313 y su Reglamento D.S Nro. 047-85 ”.

El proceso judicial de expropiación es de competencia de los Jueces especializados en lo civil de


conformidad con el artículo 488 y 519 del Código Procesal Civil, siendo por razón del territorio
competente el Juez del lugar donde el bien o bienes están situados (según el art. 20 del CPC). Si
la demanda versa sobre varios bienes inmuebles situados en lugares diversos, será competente el
juez de cualquiera de ellos. Por razón de la función, conoce en primera instancia el juez civil y en
segunda instancia la Sala Civil o de existir en el Distrito Judicial la Sala Especializada en lo
constitucional y contencioso administrativo.

La demanda debe fundarse en la Ley para que pueda prosperar, debiendo ajustarse a los
requisitos previstos en los artículos 424 y 425 del Código Procesal Civil y los previstos en el
artículo 520 del referido cuerpo legal.

En suma, el proceso de expropiación importa el conjunto de actos jurídicos procesales destinados


a resolver un conflicto de intereses referido al monto de la indemnización o justiprecio y por
concepto de daños.
Por su parte, existe un procedimiento extrajudicial de la expropiación: el arbitraje, que es uno de
los mecanismos alternativos de resolución de conflictos, el mismo que se encuentra constituido por
un conjunto de técnicas que tienen como finalidad no sólo solucionar ciertos conflictos, sino que lo
más trascendente es que restablecen verdaderamente la paz social, permitiendo el anhelado
desarrollo integral, por generar solucionar pacíficas, justas, existenciales, durables, cumplibles,
eficientes, apropiadas tanto para los intereses de los conflictuados como de la comunidad.
Descansa en la autodeterminación de las partes.

Los elementos esenciales constitutivos del bien común, son los siguientes:

• Un conjunto de bienes y servicios de todas clases: bienes y servicios materiales, bienes y


servicios culturales, bienes y servicios morales. Para que se realice el bien común tales bienes y
servicios deben darse en la cantidad o proporción exigidas por el tiempo y lugar y han de estar
debidamente jerarquizados: los materiales subordinados a los culturales y unos y otros a los
morales.

• Una justa distribución de los bienes: Los bienes deben estar al alcance de los miembros de la
sociedad para que cada uno pueda conseguir el disfrute necesario para su pleno desarrollo.

• Unas condiciones sociales externas: Tales condiciones deben permitir a las personas su
desarrollo, ejercer sus derechos y cumplir sus deberes.

Asevera el Dr. Víctor García Toma siguiendo a Le Fur: “es el conjunto de condiciones sociales que
favorecen la existencia y el desarrollo del hombre. Se alcanza cuando todos los miembros de una
sociedad disponen de los medios indispensables para la satisfacción de sus necesidades
materiales y espirituales”

A modo de síntesis, se considera que el bien común es el estado de bienestar que redunda en
cada uno de los administrados.

2.5 EL BIEN COMÚN COMO FUNDAMENTO AXIOLÓGICO DE LA EXPROPIACIÓN.

El bien común es una realidad concreta que se inserta en el proceso histórico bajo el influjo de
medidas políticas, económicas, sociales y jurídicas.

Refiere García Toma: “el bien común para ser tal debe afirmarse en el reconocimiento y garantía
de la dignidad humana y en la promoción del bienestar general.

El bien común, se constituye como fundamento axiológico de la expropiación en la medida que


ordena los bienes individuales para alcanzar un mejor modo de vida. Debe precisarse que el bien
común es un medio al servicio de la persona humana, por lo que no cabe aceptar tesis totalitarias
que intenten menguar o disminuir las facultades o potencias naturales del hombre, invocando los
derechos de la comunidad en sí misma, la cual no puede desconocer ni enervar los derechos
ínsitos del hombre.

2.6 LA UTILIDAD PÚBLICA Y SU VINCULACIÓN CON EL BIEN COMÚN.

Afirma el profesor Dromi, “la exigencia de que la expropiación responda a una causa de utilidad
pública constituye, para los administrados una garantía constitucional establecida en resguardo de
la propiedad privada.
LA Ley de expropiaciones peruana en su Artículo 4º se ha dejado señalado que: “En la ley que se
expida en cada caso deberá señalarse la razón de necesidad pública o seguridad nacional que
justifica.

Por su parte, a nivel de la Ley de Expropiaciones de Argentina, el legislador ha señalado en su


artículo 1º que: “la utilidad pública que debe servir de fundamento legal de la expropiación,
comprende todos los casos en que se procure la satisfacción del bien común, sea éste de
naturaleza material o espiritual. Así mismo, la fórmula del bien común explicita la utilidad pública,
con la cual guarda concordancia, según se infiere del artículo 4 de la L.E de acuerdo con el cual
puede ser objeto de expropiación todos los bienes, convenientes o necesarios para la satisfacción
de la utilidad pública.

A partir de lo esgrimido, y luego de un proceso de análisis, resulta inexorable precisar que el


fundamento que define la naturaleza jurídica de la expropiación es el bien común, máxime si éste
sirve de númen para la construcción de las bases que sujetan el fundamento legal de la
expropiación: la utilidad pública. Siendo esto así, la expropiación como institución que se adscribe
al Derecho Administrativo y éste a su vez pertenece al Derecho Público, por esencia persigue un
estado de bienestar general: el bien común.

2.7 POSIBLE RELACIÓN ENTRE BIEN COMÚN Y EL DOMINIO PÚBLICO.-

Marienhoff, citado por Cervantes Anaya, define el dominio público como: el conjunto de bienes que,
de acuerdo al ordenamiento jurídico, pertenecen a la comunidad política del pueblo, hallándose
destinados al uso público directo o indirecto de los habitantes.

El bien común, por su parte, se ha explicado que es el estado de bienestar generado en los
miembros de la sociedad. En este sentido, la relación entre ambos institutos jurídicos se hace
notoria en la medida que un bien que es incluido en el patrimonio del Estado vía expropiación,
obedezca a razones de necesidad, utilidad pública o seguridad, cuya base axiológica y definitoria
es precisamente: EL BIEN COMÚN.