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“Relación investigador y objeto de estudio”.

La relación entre el investigador el objeto de la investigación ha sido una preocupación

recurrente en la literatura metodológica. La posición privilegiada del investigador respecto

a lo investigado ha sido fuertemente subrayada. El desequilibrio de poder inherente entre

las partes y las preocupaciones éticas relacionadas con este desequilibrio son comúnmente

analizadas, con especial atención a los roles desiguales predeterminados entre el

investigador y objeto de la investigación. Sin embargo, la literatura resalta que todas las

investigaciones cualitativas tienen "un campo epistemológico común: la determinación del

investigador de minimizar la distancia y la separación de las relaciones investigador-

participante". Además, se argumenta que definir qué conocimiento se debe contar en un

encuentro concreto del investigado por un investigador no es necesariamente el único

privilegio del investigador porque” los participantes aportan su propia agenda a la situación

de la investigación” (Karnieli-Miller). En la literatura etnográfica, se presta mucha atención

a la complejidad del papel del investigador como observador, así como a la comprensión

contextual de perspectivas potencialmente opuestas entre el investigador y el

investigado.En la investigación educativa, se presta mucha atención a la complejidad del

papel del investigador como observador, así como a la comprensión contextual de

perspectivas potencialmente opuestas que podría presentarse entre el investigador y el

investigado .El conflicto de roles y la experiencia de resistencia del participante en la

investigación son temas relacionados que parecen requerir más matices de las

representaciones de las relaciones asimétricas inherentes Los debates giran en torno a la

posicionalidad del investigador, y cómo se negocia el estado del investigador a través de los

procesos de investigación. El investigador que "estudia" puede experimentarse a sí mismo


moviéndose en un campo de investigación de "control" o "poder", por lo que el enfoque

requiere nuevas reflexiones sobre los temas de acceso, metodología, actitudes y ética.

D. Jean Clandinin , PhD, es profesora y directora fundadora del Centro de Investigación

para la Educación y el Desarrollo Docente en la Universidad de Alberta., autora de muchos

libros y artículos sobre conocimiento docente, señala en uno de sus escritos más

importantes “Handbook of NarrativeInquiry (2007)”,cuatro cambios o transiciones

fundamentales que constituyen otros tantos desafíos para la investigación, en particular en

el ámbito de la educación:

- El primerose refiere específicamente al relacionado con una profunda revisión de la

relación entre el investigador y los investigados. En el giro narrativo, los La importancia de

las relaciones investigador‐investigado objetos/sujetos de investigación se convierten en

individuos biográficos con capacidad de acción y activos constructores de conocimiento y

visiones sobre el mundo. Mientras se reconoce las interinfluencias entre el investigador y

los participantes/colaboradores en la investigación.

- El segundo con la consideración de las palabras, más que de los números, como datos de

investigación. Las epistemologías positivistas y objetivistas insisten en el valor de los

números en el estudio científico de los. El hecho de considerar las palabras de la gente

como datos presenta un buen número de desafíos metodológicos y éticos que van desde la

forma de obtenerlas, hasta la de interpretarlas, pasando por la manera de ordenarlas,

analizarlas y divulgarlas.

- El tercero implica una cierta dosis de humildad por parte de los investigadores que no

pretenden tanto encontrar patrones y explicaciones generales y generalizables, como


comprensiones y explicaciones particulares que contribuyan a desentrañar las

complejidades de los fenómenos sociales. De ahí la reivindicación de lo particular para

estudiar y entender lo general y de implicarse con las personas en este proceso.

- El cuartoy último cambio transición está relacionado con la necesidad de desenfocar y

desdibujar nuestro propio conocer. Los seres humanos adquirimos muchas formas de

pensar y actuar sin darnos cuenta, de manera inconsciente. De ahí la necesidad de situarse

en un cierto extrañamiento, de preguntarnos por qué vemos las cosas como las vemos, de

indagar -como investigadores- sobre lo que nos ha influido en nuestra forma de pensar y

actuar, de quitarnos o cambiar de gafas, de ponernos en distintas posiciones ante los temas

y problemas que queremos investigar. También para establecer una relación de compromiso

ético y social con nuestros colaboradores como parte fundamental en el proceso de

construcción del conocimiento basado en la investigación.