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LA CATEDRAL DE JEREZ DE LA FRONTERA.

UNA
OBRA INACABADA.

TRABAJO FINAL DE LA ASIGNATURA “MÉTODOS Y TÉCNICAS PARA LA


ELABORACIÓN DE UN TRABAJO DE INVESTIGACIÓN”.

PROFESORA: MARÍA VICTORIA GARCÍA MORALES.

AGUSTÍN NOGUERA SÁNCHEZ


DNI: 08106773D
agusrocio@gmail.com
ÍNDICE
Página
I- INTRODUCCIÓN..................................................................................................................... 3
II - METODOLOGÍA EMPLEADA EN LA INVESTIGACIÓN................................................... 4
III - ESTADO DE LA CUESTIÓN.................................................................................................. 5
IV - EL ORIGEN DEL CABILDO JEREZANO............................................................................. 7
V - LA IGLESIA COLEGIAL DE SAN SALVADOR. FASES CONSTRUCTIVAS.................... 9

- V.1 - LOS “AÑOS OSCUROS”. LA COLEGIAL HASTA 1695: PROPUESTA DE PLANTA.... 9


- V.2 - LA IDEA DEL TRASLADO, 1538........................................................................................ 13

- V.3 - LA OBRA DEFINITIVA, 1695-1778..................................................................................... 15

- V.4 - MANTENIMIENTO Y “RETOQUES”, 1779-1890.............................................................. 21

- V.5 - CAMBIOS INTERIORES EN PROFUNDIDAD, 1907-1995.............................................. 23

VI - LA CATEDRAL DE JEREZ EN LA ACTUALIDAD............................................................ 26


VII - CONCLUSIONES.................................................................................................................. 27
VIII - BIBLIOGRAFÍA.................................................................................................................... 28
IX - ANEXOS................................................................................................................................ 31
- IX.1 - PROPUESTA DE PLANTA Y SITUACIÓN........................................................................ 31

- IX.2 - LOS GRABADOS DEL SIGLO XVI.................................................................................... 34

- IX.3 - ANEXO FOTOGRÁFICO..................................................................................................... 36

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I - INTRODUCCIÓN

La Iglesia Colegial -Catedral desde 1980- de Jerez de la Frontera es un templo que nació para la
Historia con la conquista de la ciudad por Alfonso X en 1264.
Muy probablemente erigida sobre la mezquita mayor almohade de la ciudad, su aspecto anterior
a 1695 es prácticamente desconocido, pues no hay apenas documentación sobre ella; a lo largo de
este trabajo daremos algunas propuestas de su probable planta y ubicación, basándonos en la
documentación, tanto escrita como gráfica, a la que hemos podido acceder. Posteriormente
hablaremos del templo actual, comenzado en 1695 e inaugurado oficialmente en 1778 pero, a día de
hoy, aún no acabado, o, mejor dicho, no rematado, en algunos de sus aspectos. A este respecto,
trataremos tanto sobre su estado arquitectónico y la imbricación del templo en su entorno¹, como
sobre los cambios más significativos sufridos en su interior, principalmente desde principios del
siglo XX, y que han sido, sobre todo los más recientes, causa de polémica entre los ciudadanos
jerezanos.

1.- Para lo cual nos basaremos tanto en la obra de Repetto Betes (Repetto Betes, J.L., 1978), como en nuestras
observaciones de campo.

3
II - METODOLOGÍA EMPLEADA EN LA INVESTIGACIÓN

La metodología empleada para hacer el presente estudio ha sido tanto documental como de
campo. Entre los documentos manejados, aparte de libros y artículos relacionados con el tema, se
ha incluido también algún -escaso- documento de archivo, y algún documento gráfico, siendo el
más importante para el estudio de la fábrica anterior a 1695 un grabado de Anton van den
Wyngaerde de hacia 1567, del que daremos detalles más adelante.
El denominado trabajo de campo ha consistido en varias visitas a la Catedral, para el estudio
sobre el terreno tanto de su planta y ubicación como de su distribución interna, obteniendo
numerosas fotografías que han ayudado comprender mejor la distribución que pudo tener el templo
con respecto a su ubicación actual, así como describir los cambios funcionales que este ha sufrido.
Por último, con los datos obtenidos tanto documentalmente como por observación directa, y
utilizando las herramientas informáticas a nuestra disposición -Arcview, Google Earth y Photoshop-
hemos elaborado una propuesta de planta y ubicación prevista de la antigua Colegial.

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III - ESTADO DE LA CUESTIÓN

La Catedral de Jerez de la Frontera es un templo que adolece de una falta de estudios en


profundidad, al menos en lo que a su aspecto urbanístico o de relación con el entorno se refiere. Si
bien es cierto que existe una obra bastante completa sobre la construcción de la Colegial, como es
la de Repetto Betes (Repetto Betes, J.L., 1978), esta se centra básicamente en la obra de la actual
iglesia y, además, dado que esta obra es del año 1978, no contempla las transformaciones sufridas
en su interior en fechas posteriores; no obstante, es la única en la que se estudian aspectos de la
evolución del entorno de la Colegial y su imbricación en la trama urbana.
La situación anterior a 1695 no se ha estudiado de manera exhaustiva, únicamente una autora,
Esperanza De los Ríos (De los Ríos Martínez, E., 2002), hace algunas propuestas, basándose, en
primer lugar, en el grabado de van den Wyngaerde mencionado más arriba, y en la descripción de
las capillas que hace Mesa Ginete en 1888 (Mesa Xinete, F., 1888). Esta descripción junto con otra
hecha de los altares existentes con motivo de una visita canónica del año 1634 que se recoge en un
documento del Archivo Diocesano de Jerez y que se halla transcrita en otra obra de Repetto Betes
referente a la historia del Cabildo Colegial (Repetto Betes, J.L., 1985), son las únicas que hemos
podido encontrar para hacernos una ligera idea de la distribución de la iglesia original -o, al menos,
anterior a la actual, pues no sabemos si hubo otros templos antes-.
Por otra parte, los archivos no proporcionan muchos más datos sobre el tema que nos interesa.
Una búsqueda en PARES, con el término “catedral de Jerez de la Frontera”, sólo nos dirige a
documentos testamentarios y litigios entre particulares y el Cabildo Colegial. En el Archivo
Diocesano de la ciudad no existen documentos relativos a la fábrica de la iglesia anteriores a la
construcción del templo actual, y los referentes a este han sido exhaustivamente estudiados por
Repetto Betes para la elaboración de su obra mencionada más arriba. En el Archivo Histórico
Municipal tampoco se ha encontrado documentación inédita de interés, pues en las Actas
Capitulares de los siglos XVI y XVII consultadas, únicamente encontramos 4 folios² que no
habíamos hallado mencionados en ninguna de las obras consultadas, referente a la propuesta de
traslado de ubicación que se hizo en 1533 -de la que hablaremos más adelante-; desgraciadamente

2.- ARCHIVO HISTÓRICO MUNICIPAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (en adelante AHMJF), Actas Capitulares
siglo XVI, fol. 483, 488 y 492, Jerez de la Frontera, 16 de diciembre de 1533, fol. 668, Jerez de la Frontera, 13 de abril
de 1534.

5
el estado de conservación de estos documentos es muy malo, lo que los hace ilegibles. No obstante,
este tema del traslado de la Catedral está estudiado por Repetto Betes en su mencionada obra sobre
la construcción de la Colegial.

En lo referente a la evolución y modificaciones del templo a partir de su inauguración en 1778


contamos, además de con el imprescindible Repetto Betes, con otra obra referente a la intervención
sobre el patrimonio eclesiástico en Jerez (Álvarez Luna, A.; Guerrero Vega, J.M. y Romero
Bejarano, M., 2003) en la que se habla, una vez más, del templo actual, esta vez contemplando las
últimas modificaciones sufridas por el mismo.

Sí hay varios trabajos que tratan sobre la técnica constructiva del actual templo, bastante
ecléctica, como veremos a lo largo del trabajo, así como de su primer arquitecto, Diego Moreno
(Caro Cancela, D., 1999; De los Ríos Martínez, E., Idem; Falcón Márquez, T., 1993 y Pomar Rodil,
P. J., 2000 y 2001).

Respecto a la evolución interior del templo, la documentación es, si cabe, aún más escasa para la
primera época. Aparte de las mencionadas descripciones de la distribución de capillas y altares
hechas en el siglo XVII y mencionadas más arriba, nada más sabemos de la primitiva iglesia. De la
actual, no es demasiado lo que se conoce hasta finales del siglo XIX y, a partir de aquí, lo hallado
han sido algunas referencias bibliográficas (Álvarez Luna, A.; Guerrero Vega, J.M. y Romero
Bejarano, M., Idem; Merino Calvo, J.A., 1995), pero no documentación primaria, tales como planos
o proyectos de obra; de hecho, dado lo reciente de las últimas modificaciones -1965, 1989 y 1995- y
teniendo en cuenta que ni en el Archivo Diocesano ni en el Municipal hemos hallado
documentación sobre los aspectos mencionados, solicitamos la ayuda del encargado de este último
al objeto de poder contactar con personal de la oficina municipal de urbanismo, confiando en hallar
allí documentación referente a estos aspectos, no habiendo obtenido resultados. Además, la
documentación gráfica es asimismo escasa; las obras consultadas no cuentan con imágenes del
aspecto interior del templo en épocas pasadas y en internet tampoco hemos podido hallar
demasiados testimonios gráficos sobre este tema³.

3.- De hecho, consultado el personal encargado de las visitas de la Catedral, no conoce tampoco fuentes gráficas sobre
el interior del templo, remitiéndonos a internet para realizar la búsqueda. Las únicas imágenes -de cierta calidad-
encontradas del presbiterio antiguo proceden del blog JEREZ INTRAMUROS. http://jerezintramuros.blogspot.com.es/
2010_09_01_archive.html (Consultada el 25 de enero de 2013).

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IV - EL ORIGEN DEL CABILDO JEREZANO

El 9 de octubre de 1264, día de San Dionisio, Alfonso X, rey de Castilla y León, incorporaba a

su reino, por conquista y de manera definitiva, la ciudad de !"" " " " " "#$"" " " " " "%, Sherish en castellano,

supuestamente en respuesta a una rebelión de la misma, hasta ese momento en manos almohades.
La ciudad fue repoblada a continuación con súbditos cristianos procedentes, principalmente, de
Castilla y León. El rey repartió las casas de Jerez entre los nuevos habitantes, como consta en el
Libro del Repartimiento con fecha de 3 octubre de 1265.
Vemos un lapso de un año hasta que se valida y hace firme la ocupación. Una de las primeras
cuestiones que se resuelven, como era habitual en la época, es la distribución de parroquias o
colaciones; en Jerez se constituyen seis - San Dionisio, San Marcos, San Lucas, San Mateo, San
Juan y San Salvador-, todas ellas intramuros de la ciudad y, muy probablemente, ubicadas todas
sobre mezquitas, la última de ellas sobre la mezquita mayor.
En el mencionado Libro del Repartimiento hay constancia de que el 23 de septiembre, el rey
otorgaba al abad y canónigos de San Salvador, mediante Privilegio, los diezmos de la feligresía, un
privilegio que confirma que la mezquita principal de la ciudad se convierte, a su vez, en la
principal colación de la misma; además, en el mencionado Libro del Repartimiento se señalan qué
casas pertenecen a esa colación, y cómo la primera de dichas casas corresponde al abad Don
Ferrand Domínguez y a otros clérigos del Salvador, que en el el Privilegio son llamados calonges o
canónigos, los cuales deben encargarse de la cura de almas de la feligresía y de rezar a Dios por el
monarca.
Así, la Colegial se convierte en una especie de templo votivo de acción de gracias a Dios por la
toma de Jerez (Repetto Betes, 1985, 36) , el rey, por su parte, se compromete a defender al abad y
canónigos, ennoblecidos a partir del Privilegio otorgado, para que nadie se atreva a ir contra el
mismo.
Repetto Betes cita a los primeros clérigos de San Salvador: Pedro Peres, Heles Peres, Ferrand
Abad, Martín Díaz, Ruy Domínguez y Domingo Días, a los cuales habrá que añadir,
probablemente, al canónigo Don Fagund, que el Libro del Repartimiento llama vicario, este sería el
representante en la ciudad del arzobispo, cargo que desde el s. XIX se conoce como arcipreste
(Repetto Betes, Idem, 37) .

7
En este punto hay que mencionar que la ciudad próxima de Medina-Sidonia fue la capital de la
cora del mismo nombre durante la época andalusí, capitalidad que, posteriormente, pasó a Jerez de
la Frontera. Medina Sidonia fue sede episcopal durante época visigoda y parte del periodo andalusí,
en concreto hasta la invasión almohade de 1146. Este obispado se conocía con el nombre de
Asidonense; tras dicha invasión el obispado se suprimió, y, al ser la ciudad reconquistada por las
tropas de Alfonso X, este no lo reinstauró -esto no se produciría hasta 1980- sino que la sede pasó a
ser vicariato de la Archidiócesis de Sevilla que, en 1265, estaba regentada por el Arzobispo
Raimundo de Losana⁴.
Puede que a la lista de clérigos de San Salvador haya que unir también los cuatro de la capilla del
Alcázar, dedicada a Santa María, pues también aparecen en el Libro del Repartimiento, estos son
Ferrand Estevan, Pedro Peres, Ferrand Garcúa y Garci Péres.
El número de feligreses adscritos a la Colegial era bastante más grande que el de las otras
colaciones, tenía 425 vecinos, mientras que la siguiente -San Marcos- tenía 325. Esta cantidad
representaba el 23,25 por ciento del total de habitantes de Jerez, casi un cuarto de la población total
de la ciudad. De los vecinos de la colación un 63 % venía del reino de Castilla, un 26,32 % del de
León, y el otro 10 % de Navarra, Aragón y Portugal, además, el rey repartió casas a nueve
musulmanes, de los cuales uno tenía el titulo de alcalde de moros.
Las rentas del Cabildo procedían, fundamentalmente, de los diezmos de la feligresía, como ya
dijimos, y ,además, gozaba de los llamados derechos de estola (bodas, bautizos, entierros etc.).
Será a partir del siglo XIV cuando la institución capitular se consolida y estabiliza a la par que la
ciudad.

4.- Datos extraídos de la página web de la diócesis de Asidonia-Jerez. http://www.diocesisdejerez.org/index.php/


2012-05-31-18-24-53/historia, consultada el 08 de enero de 2013.

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V- LA IGLESIA COLEGIAL DE SAN SALVADOR. FASES CONSTRUCTIVAS

V.1 - Los años oscuros. La colegial hasta 1695: propuesta de planta

Ya hemos visto cómo las primeras noticias de una iglesia dedicada a San Salvador datan de 1265
y que esta se ubicaba en el lugar que ocupó la mezquita mayor de la ciudad; aparte de esto, nada
más sabemos del templo original.
Del templo anterior al actual, sea o no el original, tampoco es demasiado lo que se sabe, si bien,
reuniendo los datos dispersos que hemos podido hallar, podemos hacernos una ligera idea. Para
empezar, partiremos de la única imagen conocida del mismo, el grabado de Anton van den
Wyngaerde; este autor realizó una colección de dibujos de ciudades españolas entre 1562-76 , la
cual se halla actualmente dispersa por distintas instituciones europeas. De Jerez se conocen tres
dibujos realizados por él hacia 1567: el Dibujo Final (DF Viena 13) (figura 4) y el Dibujo
Preparatorio de Conjunto nº2 (DPC Viena 22), ambos localizados en la National Bibliothek de
Viena; además de el Dibujo Preparatorio de Conjunto nº1 (DPC Londres 10), custodiado en el
Victoria and Albert Museum de Londres⁵.
Los más interesantes para nuestro estudio son el Dibujo Preparatorio de Conjunto nº 2 y el Dibujo
Final, pues en ellos se ve claramente la forma y disposición de la Colegial (marcada como A), así
podemos comprobar que está adosada a la torre -cuya parte inferior se conserva hoy en día-, que la
planta sigue una trayectoria Noroeste-Sureste, estando el ábside orientado hacia el Sureste y la
fachada principal hacia el lado opuesto, y que tiene cubierta a dos aguas, un prominente ábside
poligonal con contrafuertes, así como una capilla lateral también bastante prominente y también de
planta poligonal; entre esta y la torre observamos una puerta (figura 5). En el dibujo preparatorio
vemos un cierto desfase de alturas entre el ábside y el resto del edificio, el cual se ve atenuado en el
dibujo final; si bien es cierto que la iglesia se situaba, al igual que hoy, sobre un terreno en
pendiente, orientado hacia el Arroyo de Curtidores, el cual también se ve claramente en el dibujo
final, la diferencia de alturas puede parecer un tanto forzada y, desde luego, poco práctica a efectos
constructivos; viendo los dibujos no podemos por menos de pensar que, probablemente, el autor
haya tratado de acentuar el efecto de la pendiente mediante el escalonamiento de los elementos

5.- Datos tomados de DÍAZ MORENO, F. C.: Ciudad y paisaje de Jerez de la Frontera en el S. XVI. http://
7vedute.blogspot.com.es/2012/11/ciudad-y-paisaje-de-jerez-de-la.html (Consultada el 29 de noviembre de 2012).

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arquitectónicos. Además, que el autor no se ciñe estrictamente a la realidad, nos lo indica, por
ejemplo, el hecho de que la Iglesia de San Marcos (marcada como E en el grabado) está girada casi
90º respecto a su posición real, teniendo en cuenta el punto desde donde está tomada la vista.
Hay que mencionar que existe otro grabado de la época, realizado hacia 1565 por J. Hoefnagel
(figura 6), comerciante holandés que viajó por España entre 1563 y 1567 y realizó una serie de
vistas de varias de sus ciudades, las cuales fueron publicadas en el segundo tomo, de la colección de
seis, de la obra titulada Civitates Orbis Terrarum (1572-1617), en la que se reunían 546 imágenes de
ciudades de todo el mundo⁶. Este grabado no nos proporciona datos de interés para nuestro estudio
pues, aunque en él podemos ver la torre de la iglesia de San Salvador (marcada como E) (figura 7),
no vemos el templo en sí, dado que la vista está tomada exactamente desde el extremo contrario de
la de van den Wyngaerde, en lo que sería el camino de Cádiz, que queda situado en un punto
bastante bajo del terreno -de hecho, justo enfrente del Arroyo de Curtidores, mencionado más
arriba-; no obstante, este grabado nos es útil en un aspecto, apoya nuestra teoría de que el grabado
de Wyngaerde presenta una diferencia de niveles arquitectónicos del templo un tanto
desproporcionada, pues de ser como este autor lo dibuja, en la imagen de Hoefnagel habría de verse
claramente el ábside de la iglesia, incluso las naves, pues en Wyngaerde alcanzan casi la mitad de la
altura de la torre; por otro lado, también el tamaño de esta en la vista de Hoefnagel parece excesivo.
Hemos de tomar, pues, con precaución estas fuentes gráficas y utilizarlas como meras referencias de
situación.

Respecto al posible tamaño de este primer templo, Esperanza De los Ríos, citando a Diego
Moreno Menéndez, hace referencia a que la nave de la Epístola medía 40 varas de largo y 7 de
ancho (De los Ríos Martínez, E., 2002, 262); asimismo, sabemos por Mesa Ginete -también citado
por De los Ríos- que dicha nave de la Epístola contaba con cinco capillas, entre ellas la del Cristo
de la Viga, una talla datada a finales del siglo XV o principios del XVI, a día de hoy la imagen más
antigua conservada en la Catedral; también nos relaciona las capillas de otra nave, la del Evangelio;
esta información es bastante valiosa en dos aspectos, en primer lugar porque nos dice el tamaño
exacto de una de las naves y, después, porque al indicarnos que ambas naves, Epístola y Evangelio,
cuentan con capillas nos conduce a pensar que son las naves laterales.

6.- Extraído, asimismo, de DÍAZ MORENO, F. C.: Ciudad y paisaje de Jerez de la Frontera en el S. XVI. http://
7vedute.blogspot.com.es/2012/11/ciudad-y-paisaje-de-jerez-de-la.html (Consultada el 29 de noviembre de 2012).
10
También según Mesa Ginete citado por Esperanza De los Ríos (De los Ríos Martínez, E., Ibidem),
la capilla principal era la del Santísimo Sacramento, lo que nos hace pensar que esa pudiera ser la
capilla que destaca con su planta poligonal cerca del ábside, pues, aunque Caro Cancela opina que
esta podría pertenecer al Cristo de la Viga (Caro Cancela, D., 1999), posteriormente, al iniciarse las
obras de la nueva Colegial, en un informe sobre el estado de la iglesia antigua, se indica que, tras un
terremoto sufrido en 1679, de esta queda en pie la nave de la Epístola y las capillas de las Ánimas y
del Cristo de la Viga “junto a la torre” (de los Ríos Martínez, Idem, 269); estos son datos bastante
importantes porque nos indican, primero, la situación exacta de la capilla del Cristo de la Viga, que
nos hace descartarla como la principal y, además, confirma que la nave del Evangelio es la
orientada más al Este, pegada a la torre, pues la de la Epístola quedó en pie entera, mientras que en
el otro lateral sólo quedaron las dos capillas señaladas.

En definitiva, tenemos un templo, muy probablemente, de planta basilical con tres naves, a juzgar
por el tipo de cubierta, con prominente ábside y cuyas naves laterales miden 33,5 x 5,8 metros
aproximadamente, a juzgar por el dato aportado por Diego Moreno visto más arriba y considerando
que las varas a las que hace referencia son varas castellanas, la unidad de medida más común en la
época, pues en sí, la longitud de esta difería según las regiones de España, pudiendo oscilar su valor
entre 0,91 y 0,76; la utilizada por nosotros, la castellana, tiene un valor de 0,836 metros. Teniendo
en cuenta que esta es la medida de las naves laterales, como hemos dicho, y que la planta sería
basilical, la anchura de la nave central sería superior a la de estas; además, habría que añadir la
longitud del ábside y la anchura de la prominente capilla lateral; esta, además, nos plantea la duda
de si es única o si, por el otro lateral del templo, existía otra similar, formando una especie de
transepto; en principio, y si aceptamos la planta basilical, no ocurriría esto, pues las iglesias con este
tipo de planta carecen del mismo (figura 1).

Dijimos más arriba que en Jerez se constituyeron seis colaciones al ser conquistada la ciudad,
todas ellas intramuros, pero, a medida que la zona se iba estabilizando, comenzaron a aparecer
extensos arrabales fuera de las murallas, siendo los dos más importantes los de San Miguel y
Santiago, ambos constituidos en nuevas colaciones y, por lo tanto, con nuevos templos construidos.

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Del primero hablaremos más adelante, cuando tratemos sobre la propuesta de traslado de la
Colegial que se produjo a principios del siglo XVI; el segundo nos interesa porque su iglesia, datada
entre finales del siglo XV y principios del XVI, tiene una planta muy similar a la de la Colegial
observada en el grabado de van den Wyngaerde, incluida una prominente capilla lateral en su nave
izquierda, como podemos muy claramente observar a través de Google Maps (figura 3); además,
mediante este visor, podemos obtener medidas de sus naves, capilla y ábside, obteniendo la relación
de proporción que guardan estos elementos entre sí; así comprobamos que la nave central es 1,5
veces más ancha que las laterales, midiendo estas unos 8 metros de ancho y aquella 12, por otra
parte, el ábside tiene 7,5 metros de longitud -e igual anchura que la nave central-, es decir, que
coincide, aproximadamente, su longitud con la anchura de las naves laterales; en cuanto a la capilla
lateral, mide unos 7,5 x 7,5 metros; además, tanto esta última como el ábside constan de 5 lados,
aunque la capilla sólo es así en su cubierta, siendo la planta, a nivel del suelo, cuadrada.

Ciertamente, las medidas de la iglesia de Santiago, así como su planta, pueden servirnos de guía
para aventurarnos a proponer una planta de la Colegial anterior a 1695, no obstante, en este
momento, conviene observar de nuevo, detenidamente, el grabado de van den Wyngaerde para
comprobar si el dibujo que hace de la colegial está, más o menos, ajustado a escala; esto podemos
hacerlo de una sencilla manera, comprobando la anchura de la torre, único elemento que, a día de
hoy, se conserva de este antiguo templo. Midiendo sobre el grabado y, ya que sabemos la longitud
de su nave lateral, haciendo la consiguiente conversión de escala, nos resulta que la torre debería
tener unos 5,5 metros de lado, lo cual comprobamos de nuevo dirigiéndonos a Google Maps, una
vez comprobada la fidelidad de la escala del dibujo, podemos calcular las demás medidas,
resultándonos un templo de 33,5 metros de longitud, con las capillas laterales de 5,8 metros de
anchura y la central de 8,7, la capilla lateral mediría unos 5 x 5 metros y el ábside tendría,
asimismo, unos 5 metros de longitud, ambos -capilla y ábside- con cinco lados, como se aprecia en
el grabado. En cuanto a la altura, ciñéndonos al grabado, sería de 11 metros las naves laterales,
14,5 la central y unos 30 metros la torre, pero estos datos hay que tomarlos con mucha precaución
por lo comentado anteriormente sobre el artificioso escalonamiento del dibujo.

12
A la vista de lo anterior, la Colegial no parece un templo grande comparado, por ejemplo, con
Santiago, sobre todo si tenemos en cuenta que era el principal de la ciudad; no obstante, hay que
tener en cuenta que los arrabales crecieron de una manera desmesurada con relación a la ciudad
intramuros, por lo que la población a atender por sus templos sería bastante numerosa y se haría
necesario un edificio de gran tamaño, además, en el caso de la Colegial, hay que añadir su mala
situación, como veremos a continuación.

V.2 - La idea del traslado, 1538

Como vimos anteriormente, la situación de la Mezquita Mayor -y por tanto de la Colegial- no


era de las más idóneas, pues se ubica en un terreno en pendiente que cae hacia un arroyo -el de los
Curtidores-, esto debía originar no pocos problemas a los habitantes de la zona en forma de
corrimientos de tierras, arroyadas e, incluso, epidemias y, por supuesto, afectó a la obra del templo,
probablemente debilitando su estructura, de tal manera que, ya vimos más arriba, durante un
terremoto ocurrido en 1679 se derrumbó una parte importante del mismo y para 1694 la situación
era insostenible, pues el 7 de diciembre de ese año, mientras se celebraba la misa, cayeron algunos
grandes cantos del techo, con la consiguiente alarma de los asistentes.
No obstante, el mal estado del templo venía ya de antiguo; durante el último tercio del siglo XVI -
en una fecha indeterminada- se comienza a construir una nueva iglesia junto a la antigua, en un
estilo renacentista, como ha estudiado Esperanza De los Ríos (de los Ríos Martínez, E., 1993).
Según esta autora, en 1562, se llamó al Maestro Mayor del Arzobispado, Hernán Ruíz II, para que
revisase los trabajos de varias iglesias, pues la poca pericia de sus constructores no parecía llevar las
obras a buen fin, entre ellas se encontraba la del Salvador de Jerez. Según refiere De los Ríos, el
edificio de 1562 estaría bastante avanzado en su construcción, pero no se continuó por falta de
fondos, de manera que en 1621 se comenzó su desmantelamiento, utilizándose el material para
remozar el viejo templo.

13
Retrocediendo aún más en el tiempo, a principios del siglo XVI se plantea la posibilidad de
trasladar la ubicación de la Colegial; así, en el Cabildo Municipal de 16 de diciembre de 1533 se
trata sobre el tema y, de nuevo, en el del 13 de abril de 1534; como comentamos más arriba, de
estos documentos, aún inéditos, no hemos podido extraer más información, dado su pésimo estado
de conservación, pero nos sirven para fijar unas primeras fechas en las que se planteó la cuestión.
Lo que sí sabemos, pues así lo refirió Repetto Betes en su obra sobre la Colegial (Repetto Betes, J.
L., 1978), es que el Cabildo Colegial votó en 1538 a favor del traslado; la nueva colegial se situaría
a escasos 300 metros de la existente, en una zona más alta y extramuros de la ciudad.

El motivo de esta petición de traslado podía deberse quizá no tanto al mal estado de la iglesia
cuanto al descenso de feligreses de la colación, que cambiaban de domicilio debido a las precarias
condiciones de vida que debían soportar, como vimos anteriormente (De los Ríos Martínez, E.,
Idem, 20).

Pero este traslado ofrecía dos importantes dificultades, la primera era que el nuevo enclave, como
hemos dicho, extramuros de la ciudad, pertenecía a la colación de San Miguel, por lo que estaría
produciéndose una ocupación de la misma, y esto conducía al segundo problema, pues la solución
del primero pasaba por utilizar el lienzo de la muralla como muro para la nueva construcción, con
lo que, inevitablemente, había que romper una parte de la defensa de la ciudad, para que así los
feligreses de la colación de San Salvador pudiesen penetrar al templo sin tener que salir de ella.
Para todo ello se pidió licencia al rey, Carlos I, basándose en cuatro puntos:

- El mal estado de la iglesia, que no admitía reparaciones


- La mala situación de esta y lo poco higiénico del lugar
- La poca afluencia de feligreses por el motivo expuesto anteriormente
- El realce que supondría para la iglesia y la ciudad el nuevo enclave.

14
La respuesta del monarca fue que se hiciese una encuesta entre los afectados por el cambio y se
obrase según el resultado obtenido. La encuesta se hizo entre caballeros y canónigos de la colación,
siendo el resultado favorable al traslado; no obstante, hubo una minoría de opositores que
elaboraron un detallado memorial, con once convincentes argumentos, que hicieron que el Rey
desestimara la petición del traslado; entre las razones dadas por los opositores estaban algunas de
mucho peso, como la falta de presupuesto para el nuevo templo, la excesiva ocupación de la plaza
del Arenal, en la que se iba a situar, o el uso como pasillo, para atravesar la muralla, que iban a
hacer muchos de los ciudadanos de la iglesia.

Así pues, el traslado no se llevó a cabo y el templo, pese a lo insostenible de su situación


arquitectónica, según la petición enviada al Rey, hubo de resistir durante 170 años más.

V.3 - La obra definitiva, 1695-1778

El suceso de diciembre de 1694 acabó por convencer a las autoridades, tanto civiles como
eclesiásticas, de que era absolutamente necesario construir un nuevo templo y, aunque no podía ser
en otra parte, sí podía variarse un tanto la situación del mismo, que fue exactamente lo que se hizo.

Parece ser que fue el canónigo Juan Román Cornejo el impulsor de la obra, quien ya en 1693
propuso ante el Cabildo Municipal la conveniencia de que se hiciera una nueva iglesia, exhibiendo
ante el mismo “las plantas que havian hecho los artifices para que la çiudad las vea y haga eleccion
de la que fuere servida” (Pomar Rodil P.J., 2001, 252), esto indica que hubo una especie de
“concurso” donde se presentaron varios proyectos, el cual ganó el arquitecto Diego Moreno
Menéndez, como demostró documentalmente Pomar Rodil en la obra citada, en fecha tan tardía
como 2001 (figura 8), pues, si bien tanto Teodoro Falcón (Falcón Márquez, T., 1993) como
Esperanza De los Ríos (De los Ríos Martínez, E., Idem)⁷, le atribuían las trazas de la Colegial a este

7.- Esta obra, aunque publicada en 2002, es la Tesis Doctoral de la autora, presentada en 1993.

15
arquitecto -no así Repetto Betes-, no aportaban pruebas documentales, cosa que sí hizo en su trabajo
Pomar Rodil al hallar en el Museo Histórico Municipal, en la sección histórico reservado, un acta
dando fe del cabildo celebrado el día 26 de enero de 1695, al que compareció el canónigo Juan
Román, donde propuso, una vez más, y logró que se aprobase, dar comienzo a la construcción del
nuevo templo “segun la planta hecha por el maestro mayor Diego Moreno Melendez” (Pomar
Rodil, P.J., Idem, 253).

Ese mismo año de 1695 comienzan las obras, adoptando una traza gótica, o tardogótica, con una
planta que es prácticamente un calco de la de la Catedral de Sevilla. De nuevo Pomar Rodil, en otro
de sus trabajos, (Pomar Rodil, P.J., 2000) da unas cuantas razones para que esto fuese así; en primer
lugar por la tradición del trabajo en piedra existente en la comarca jerezana, donde había dos
importantes canteras, las de Martelilla y San Cristóbal, que aportaron piedra para la construcción de
la Catedral sevillana y, dado que en esta ciudad no existía una tradición de construcción en piedra,
también fue necesaria la presencia de maestros canteros jerezanos participando en la fábrica de la
misma. Si a esto unimos el alto valor simbólico del templo sevillano, pues no olvidemos que era la
sede del arzobispado del cual dependía Jerez, amen de uno de los templos de mayor tamaño de la
cristiandad, tendremos dos razones de peso para que la nueva Colegial de Jerez quisiese aspirar a
ser una “pequeña Catedral de Sevilla”.
También parece que había en la época una concepción que asociaba la obra gótica a una obra
sólida, para perdurar; además, hacer el templo en piedra dignificaría el trabajo de la cantería, que,
ya a finales del siglo XVII, empezaba a olvidarse, al ser las trazas de los edificios barrocos
principalmente de albañilería.

De los Ríos (De los Ríos Martínez, E., Idem, 271) opina que el estilo gótico del nuevo edificio
habría que atribuirlo a dos causas, en primer lugar, la conciencia historicista existente en la época,
que hiciese apreciar el valor de los edificios medievales, así como un respeto a la traza del viejo
edificio, tan simbólico para la ciudad.

16
Por su parte, Repetto Betes dice que no podemos hablar de la Colegial de Jerez como de una obra
neogótica, sino, directamente, gótica, ya que como tal se diseñó, aunque fuese en fecha tan tardía
como finales del siglo XVII, una época en la que aún quedarían en activo arquitectos de técnica
arcaica o “arcaizante” (Repetto Betes, J.L., Idem, 143).

Vemos pues que parece haber varias razones para que la nueva colegial se construyese con la traza
que presenta a día de hoy. Pasemos ahora a hacer una descripción del templo y su emplazamiento.

La iglesia tiene planta cuadrangular, de 54 x 44 metros, con orientación Noreste-Suroeste; cuenta


con cinco naves -al igual que la Catedral de Sevilla- y testero plano, según Pomar Rodil (Pomar
Rodil, P.J., Idem, 845) “netamente hispánico”, empleado también en el templo sevillano. La altura
de las naves es de 22 metros la central, 13 las adyacentes a esta y 8 las exteriores, cuenta con un
transepto de igual altura y anchura que la nave central, y una cúpula, en la intersección de las dos
naves, que alcanza los 40 metros de altura.

La nave central y el transepto se cubren con bóveda de cañón muy decorada, construida en piedra
y sostenida sobre grandes pilares cuadrangulares, a los que se hayan adosados medias columnas,
una por cada lateral, estriadas, rematadas en capiteles corintios, sustentando una amplia cornisa
labrada, de la que parten los arcos de medio punto (figura 32). Las naves laterales tienen bóveda de
crucería sin decorar, construidas en ladrillo y con aristas de piedra, marcando la crucería, con
florones labrados en la intersección, los apoyos de las más exteriores son sobre pilastras, de aire
gótico, que sostienen arcos de medio punto (figura 33). La cúpula es de media naranja, apoyada
sobre pechinas y rematada por linterna (figura 34).

La iluminación es a través de 24 vidrieras, 3 en la fachada principal, una en la postrerior y las


demás repartidas a lo largo de las naves central, transepto y laterales adyacentes a la central, puesto
que las naves más exteriores carecen de ellas, sirviendo así como lugar donde situar los distintos
altares haciendo las veces de capillas.

Al exterior presenta un aspecto macizo; tiene una estructura escalonada, con arbotantes rematados
en pináculos, que no tienen función sustentatoria, sino meramente decorativa (figura 11).

17
Cuenta con tres portadas exteriores:

- La principal consta de tres puertas; la central, profusamente decorada, con


una hornacina sobre el dintel representando a la Inmaculada que está
rematada en arco de medio punto con casetones, flanqueándola hay dos
columnas corintias, sosteniendo una cornisa, que se prolongan en dos
cilindros, en cuyo interior se encuentran encajadas sendas escaleras, que
enmarcan la representación de la Transfiguración de Jesucristo, situada
sobre la cornisa. A la derecha de esta se encuentra la llamada puerta del
Nacimiento, pues esta escena es la representada en el relieve de la
hornacina que se encuentra sobre su dintel, rematada en un frontón curvo
con sibilas recostadas sobre él, a la izquierda de la principal se encuentra
la de los Reyes, de igual factura que la anterior, variando únicamente la
escena del relieve; ambas puertas están flanqueadas por pilastras (figuras
12 a 16).

- En el lateral izquierdo encontramos la puerta de la Visitación, enmarcada


por pilastras jónicas que sostienen una cornisa sobre la que se encuentra
una hornacina con las figuras de la Virgen y Santa Isabel, rematada por un
frontón triangular con la imagen de Dios padre y flanqueada por las
figuras de San José y Zacarías; exteriormente a las pilastras, se sitúan dos
columnas corintias, sosteniendo un frontón curvo por encima del anterior,
sobre el que se sitúan dos sibilas (figura 17).

- En el lateral derecho se halla la puerta de la Encarnación, idéntica en


diseño a la anterior, variando únicamente las figuras; en la hornacina
central encontramos a la Virgen y el Arcángel San Gabriel, flanqueados
por Santo Domingo y San Francisco (figuras 18 y 19).

18
La torre es el único vestigio que queda del edificio medieval, aunque de esta época sólo se
conserva el tramo inferior, con ventanas cegadas -una por cada cara-, con ornamentación lobulada.
El cuerpo superior se añadió en el siglo XVIII y consta de tres partes escalonadas, las dos primeras
son cuerpos de campanas, con arcos de medio punto flanqueados por pilastras en cada lateral; el
tercer cuerpo, de planta octogonal, está rematado por una cúpula decorada de azulejos. Repetto
Betes cree que el proyecto de la nueva iglesia contemplaba dos torres de nueva construcción y el
derribo de la existente (Repetto Betes, J.L., Idem, 113); puede ser que, una vez más, por falta de
presupuesto, se optase por aprovechar la existente. Al variar la situación del templo, la torre quedó
separada del mismo (figura 23).

A raíz de la descripción ya puede observarse lo ecléctico de la obra (figura 10), así tanto los
arbotantes, como las cubiertas de las naves laterales y sus pilares serían de tradición gótica, las
portadas y las bóvedas del crucero y nave central seguirían el estilo barroco, y, además, Repetto
Betes opina que la cúpula pertenece al neoclásico (Repetto Betes, J.L., Idem, 171). Pero la tradición
barroca no sólo se observa en los elementos descritos, sino en la relación del edificio con el
entorno, en base a zonas abiertas que ofrecen amplias perspectivas del mismo; esto se consiguió
desplazando el templo en dirección Este desde su ubicación original, algo que debió ser
extremadamente dificultoso dado que todo el entorno de la antigua iglesia estaría edificado, como
se puede vislumbrar en el grabado de van den Wyngaerde; de hecho, Repetto Betes cree que los
aledaños de la misma no serían transitables (Repetto Betes, J.L., Idem, 131), excepto, quizá, el
flanco Oeste, donde se situaría una pequeña plazuela, convertida, tras el traslado, en la actual Plaza
de la Encarnación -así llamada desde 1755 por ser el lugar hacia donde se abre la puerta del mismo
nombre de la Colegial- (figura 24). Para conseguir espacio donde edificar, el Cabildo compró cinco
casas del lado Este del templo, en lo que hoy en día es la calle Aire, con la intención no sólo de
obtener terreno donde levantar el nuevo templo, sino también de que hubiese suficiente espacio
frente a la fachada Este y se permitiese así admirar la portada de la Visitación. El frontal de la
iglesia se realzaría con la construcción de un reducto frente a la puerta principal, al que se accede
por una escalinata de 20 metros de anchura y se continúa con unos pasillos laterales con balaustrada
que conducen a las puertas laterales. Frente al templo se sitúa una doble rampa que da acceso desde
la Plaza del Arroyo -la zona inundable por el arroyo de Curtidores que tantos problemas causó hasta
el siglo XVI- salvando el desnivel entre esta y la Colegial, llegando al llamado reducto bajo, frente

19
a la escalinata; en el arranque de la rampa se localiza un arco ciego, flanqueado con columnas
dóricas que rematan en un frontón triangular (figura 21).

Así pues, se pasó de un templo de tamaño modesto e inmerso en la abigarrada trama urbana a otro
bastante más grande y exento, que permitía ser admirado en todo su esplendor, Pomar Rodil cree
que el proyectar un templo de esa grandiosidad podría ser la prueba de que el Cabildo Colegial
aspiraba a que la Colegial fuese elevada a Catedral, lo cual no ocurrió (Pomar Rodil, P.J., Idem,
850).

La obra de la Colegial se prolongó durante 83 años, por lo que, lógicamente, intervinieron varios
arquitectos en la misma. Ya hemos visto que el primero fue Diego Moreno Meléndez; maestro
mayor de obras de la ciudad y autor de la planta, este dirigió las obras hasta 1700, año en que
murió. Le sucedió Rodrigo Pozo hasta 1715, entre este año y el siguiente trabajó Diego Antonio
Díaz al que sucedió, en 1716, su hermano Ignacio Díaz, hasta 1741. Entre 1741 y 1746 se
interrumpen los trabajos, los retoma, en este último año, Juan de Pina hasta la inauguración del
templo en 1778.

Entre 1695 y 1746 se hace la cimentación y se elevan los muros de todo el perímetro hasta llegar a
la altura de las pilastras de las naves laterales y, en la nave central, hasta las comisas de donde
arrancan las bóvedas, Juan de Pina inicia entonces el cierre de las bóvedas, comenzando por el pie
y llegando, en 1756, al arranque de la cúpula, lo que hizo posible que, mediante el levantamiento de
muros provisionales, se pudiese abrir el templo al culto en junio de ese año.

Entre 1756 y 1778 se terminaron de cerrar las bóvedas y se construyeron la cúpula y los dos
reductos exteriores, esto último siguiendo un proyecto de Torcuato Cayón de la Vega y dirigido por
su representante en Jerez Miguel de Olivares.

Así, el 6 de diciembre de 1778, se inauguró la nueva colegial de Jerez, pero, aunque el templo
estaba terminado, carecía de dependencias aledañas, por lo que las obras no se detuvieron aquí.

20
V.4 - Mantenimiento y “retoques”, 1779-1890

Si bien el presente estudio se centra en la iglesia Colegial, es necesario referirse también a sus
dependencias aledañas, pues influyen profundamente en la percepción del templo y su integración
con el entorno, aportándole aún más eclecticismo a la obra.

Hemos visto más arriba como en 1778 se inauguraba el templo, que ya estaba acabado. Sin
embargo, las obras continuaron sin interrupción, así, entre 1779 y 1798 se construye la portada de la
Sacristía, bajo la dirección de Miguel de Olivares, que, ya vimos, fue el encargado de rematar la
obra de la iglesia. Esta portada se abre en la cabecera del templo -actualmente se sitúa justo tras el
coro-, está tallada en piedra, flanqueada por dos columnas de jaspe rojo a cada lado, de estilo
corintio, que sostienen un entablamento sobre el que se sitúan, justo sobre ellas, las figuras de San
Pedro y San Juan, a la izquierda, y Santiago y San Pablo a la derecha; en el centro vemos un
bajorrelieve representando la transfiguración de Jesucristo, enmarcado por dos pilastras corintias
que se rematan en un frontón curvo. Una grandiosa obra que conserva parte del estilo barroco, pero
tiene bastante de neoclásica.

También de esta época es la Capilla del Sagrario, realizada por Juan y José de Vargas y concluida
en 1801, que no desentona con el resto del edificio, con pilastras y medias columnas dóricas
sustentando una cornisa.

En 1790 se comenzó a construir una de las nuevas torres proyectadas, en la parte posterior del
templo, pero no se avanzó mucho y se abandonó el trabajo. Hoy en día, el lugar es un pequeño patio
cercado.

La Sacristía fue concluida en 1824 por Pedro Ángel Albizu; se trata de una pieza cuadrada, muy
sencilla, cubierta con bóveda de ladrillo rematada en una pequeña linterna de piedra y a la que se
accede, tras pasar por una Antesacristía, desde la portada hecha al efecto por Miguel de Olivares
que vimos más arriba.

En junio de 1868 se llega a un acuerdo entre el Ayuntamiento y el Cabildo Colegial para que se
haga pública la biblioteca de la iglesia, para ello se proyecta construir una nueva fachada en la zona

21
trasera de la misma, tras la Sacristía; Álvarez Luna, Guerrero Vega y Romero Bejarano, en su obra
sobre las iglesias jerezanas (Álvarez Luna, A.; Guerrero Vega, J.M. y Romero Bejarano, M., 2003)
nos dicen que el proyecto contemplaba que desde la calle se accediese a un vestíbulo donde se
situaría una portería y algunas piezas de paso, también nos exponen el proyecto de fachada,
encargado al arquitecto municipal D. Elías Gallegos y Díaz; dicha fachada estaba articulada sobre
cuatro pilastras, de orden compuesto, entre las que se situaba la puerta y dos ventanas, las tres de
arco de medio punto, sobre todo ello, un entablamento sobre el que había un pretil decorado con
jarrones. La fachada se realizó y fue concluida en noviembre de 1868, pero, debido a los
complicados acontecimientos políticos por los que atravesaba el país, la biblioteca no llegó a tener
un uso público, ya que la Junta Revolucionaria local incautó los libros, que fueron trasladados en
1873 a la biblioteca municipal y, aunque en 1875 fueron devueltos a la Colegial, la biblioteca no se
abrió al público; esto hizo que la fachada construida al efecto, no tuviese un uso práctico, con lo que
en 1878 ya se encontraba en ruinas y no se reconstruyó.

También en 1868, el Ayuntamiento dio permiso para prolongar el reducto lateral hasta llegar a la
altura del Sagrario, con lo que se abrió una puerta exterior para acceder al mismo, enmarcada por
una ostentosa fachada de estilo neoclásico que destaca del resto del edificio, no sólo por su estilo
sino también por su altura. La fachada tiene tres grupos de dos pilastras jónicas cada uno, peculiares
porque, los capiteles, se adornan con guirnaldas, a dos tercios de altura de las mismas se sitúa una
cenefa de ondas que discurre sobre la puerta de arco, situada esta entre los dos grupos de pilastras
más próximos al templo, mientras que entre el otro grupo hay una arcada ciega, para darle una
cierta simetría al conjunto (figura 20).

A finales de 1884, la bóveda de la capilla de San José, situada en la esquina posterior izquierda del
templo, y la de sus colaterales, presentaban estado de ruina; además, se descubre que los cañones de
enterramiento están inundados por filtraciones, lo que hace necesaria una urgente intervención. Las
obras se encargan a José Esteve quien, como seguidor de Viollet-le-Duc, no dejó huella de su
intervención en la reparación.

22
Al año siguiente, el mismo arquitecto, transforma la parte trasera del templo, donde se encontraba
un corral lleno de escombros, en el actual Patio de los Naranjos, con muros que se articulan con
amplias arcadas de medio punto, ciegas la mayoría, sustentadas por pilastras toscanas; alrededor
construyó diversos salones que hoy forman el museo catedralicio. Es de suponer que la obra del
patio se haría sobre la anterior fachada de la proyectada biblioteca, vista más arriba.

En 1890 le toca el turno a la Capilla del Sagrario que es redecorada, sustituyendo el retablo mayor
con el que contaba hasta ese momento -elaborado entre 1822 y 1824 por Manuel Rodríguez
Barreño- por un baldaquino de estilo neorrománico, fabricado en Toulousse.

También en esta época se sustituyen las vidrieras por las actuales, realizadas en Tours.

V.5 - Cambios interiores en profundidad, 1907-1995

Hemos visto como, hasta 1885, la Colegial fue creciendo, en dirección Sureste, al serle añadidas
nuevas dependencias; a partir de este momento los cambios se producirán sólo en el interior, pero
serán de gran importancia, como veremos.

En 1896 se encarga a Francisco Hernández Rubio, prestigioso arquitecto jerezano, la elaboración


de un monumental baldaquino que haga las veces de retablo mayor, del que el templo ha carecido
hasta el momento; el encargo procede de dos particulares, Josefa de Bertemaní y Pedro Domecq
Lustau, personajes de gran influencia en la ciudad. Este baldaquino sustituiría a otro anterior
elaborado por Jacome Vacaro según un diseño de Torcuato Cayón de la Vega, del que quedan
escasos vestigios, como algunas figuras de ángeles, situados en la actualidad en la capilla del
Sagrario. El nuevo baldaquino, según manifestaría el propio autor, tendría un diseño bastante
ecléctico que él mismo definió como “Renacimiento moderno”. Consistía en un basamento,
sostenido por 16 columnas, de planta de cruz, formando la mesa del altar, sobre el mismo se elevaba

23
un cuerpo cuadrado, para albergar el sagrario, que en sus vértices terminaba en cuatro pedestales
sobre los que se situaban sendas estatuas, de tamaño natural, representando a los Evangelistas; estas
fueron diseñadas por el mismo Hernández Rubio -que, además, las costeó de su bolsillo- y
elaboradas por el escultor Angelo Rocca en mármol; a partir de este último cuerpo se elevaba otro
de planta circular que servía de basamento al cuerpo principal de la obra, formado por ocho
columnas apareadas sustentando un friso y una cornisa y rematado por una cúpula de media naranja
sobre la que había una figura del Salvador -réplica en mármol de la del baldaquino original-
rematando la obra (figura 29).
La instalación del baldaquino, en 1907, modificaría el aspecto interno de la iglesia, pues sus
dimensiones eran monumentales, a juzgar por la única imagen que hemos podido obtener del
mismo, llegando prácticamente a la altura de las naves adyacentes a la central, por lo que mediría
más de 10 metros de altura. En la misma imagen podemos observar también su situación, en la nave
central, probablemente justo delante de la cúpula, hacia la cabecera del templo, que era el lugar
habitual en que se situaba el presbiterio en los templos barrocos, por lo que es de suponer que el
altar mayor estaba situado ahí desde el principio.

Frente al baldaquino estaba situado el Coro, iniciado en 1757 por Bernardo Serrano y completado
en 1778 por Jacome Vacaro, que, además, se encargó de labrar los muros que lo sustentaban; el
proyecto original, probablemente, no fue acabado, porque sólo once de las sillas altas tienen
relieves. Este ocupaba toda la anchura de la nave central y estaba abierto hacia el presbiterio, en su
centro lucía un gran facistol; los muros de sustentación son de piedra, con tres puertas cada uno, una
central, de arco de medio punto y dos laterales, más bajas, con dintel plano y un óculo sobre cada
una ribeteado con guirnaldas labradas, flanqueando las puertas hallamos pilastras estriadas de orden
jónico que sustentan una cornisa también labrada (figuras 30 y 31).

Este fue el aspecto interior del templo hasta 1965, en ese año el Obispo-Vicario hizo notar la poca
cabida de la Colegial para una población del tamaño de Jerez, por lo que solicitó una reforma a la
Dirección General de Bellas Artes, que se la encargó al arquitecto José Menéndez Pidal. Éste retiró
el baldaquino de Hernández Rubio y adelantó el presbiterio y el altar, colocándolos justo debajo de

24
la cúpula, trasladando a su vez el coro al lugar que ocupaba el presbiterio con lo que consiguió el
objetivo de ampliar la capacidad del templo y dejó diáfana la nave central; esto no era algo nuevo,
de hecho fue una práctica frecuente durante el siglo XVIII en las reformas de las catedrales góticas,
como hace notar García Melero (García Melero, J.E., 1989, 224), colocando los coros detrás del
altar mayor o rodeando el presbiterio; no obstante, la opinión pública arremetió contra la obra al
variar tan drásticamente el aspecto de la iglesia.

Como hemos visto, Menéndez Pidal eliminó el baldaquino de 1907, quedando desmantelado; a
día de hoy, en la Catedral se conservan las figuras de los cuatro evangelistas, situadas en las
esquinas de la Antesacristía, y la del Salvador, en el patio de los naranjos. Del resto, lo único que
sabemos es que en 2003 se encontraba desmantelado y a la intemperie en una de las bodegas de
Osborne, en El Puerto de Santa María, según reflejaron Álvarez Luna, Guerrero Vega y Romero
Bejarano en su obra (Álvarez Luna, A.; Guerrero Vega, J.M. y Romero Bejarano, M., Idem).

En 1989 se realiza, bajo la supervisión de Pablo Diáñez, una profunda limpieza y reparación del
exterior del templo -convertido ya en Catedral por bula del papa Juan Pablo II del 3 de marzo de
1980- así como una remodelación del entorno, adecentando la plaza de la Encarnación.
Posteriormente, en 1995, se pide a la Junta de Andalucía una nueva reforma que embellezca un
tanto el espacio interior, tras la reforma de 1965. Será de nuevo Diáñez el encargado de la misma,
procediendo a unificar el espacio de celebración al unir presbiterio y coro; además, retira de este los
muros laterales y coloca en su lugar unas paredes de madera, deja como fondo la silla pontifical
junto a cuatro sillas laterales, y, a cada lado, 14 sillas corales, dejando dos espacios abiertos entre
las frontales y las laterales y, tras aquellas, haciendo las veces de retablo, queda la portada de la
sacristía de Miguel de Olivares (figuras 27 y 28). Los muros originales del coro se han situado, uno
en la conocida como sala del tesoro, aledaña a la Antesacristía, y las otras dos, al pie del templo,
dando lugar a sendas capillas -la de las Ánimas y la Pontificial- situadas a ambos lados de la puerta
principal (figura 35).

25
VI - LA CATEDRAL DE JEREZ EN LA ACTUALIDAD

A día de hoy, la Catedral de Jerez sigue dando (en su aspecto exterior) sensación de edificio
inconcluso. Toda la parte trasera y todo el lateral izquierdo de los edificios anexos se resuelven con
unos modernos muros de color albero que en nada contribuyen a darle esplendor al templo (figuras
25 y 26). Por otra parte, la plaza de la Encarnación, pese a ser remodelada en 1989, como vimos
más arriba, aún podría ser retocada, pues hay un profundo desnivel entre el firme de la plaza y el
reducto lateral (figura 22), accediéndose a la puerta de la Encarnación por unas escaleras que salvan
el mencionado desnivel, que, por su estrechez, no permiten apreciar nítidamente el contorno del
templo; a esto se une que la mencionada plaza está en pendiente, lo que acentúa la extrañeza de la
perspectiva, de tal manera que, la puerta exterior de acceso al sagrario, con su fachada neoclásica,
sólo se ve en su mitad superior.
Evidentemente, este es un problema complejo de resolver, máxime en los tiempos que vivimos,
económicamente hablando; la solución más racional pasaría, quizá, por ampliar la anchura de las
escalinatas de acceso a las dos puertas laterales mencionadas, aumentando así el campo de visión de
las mismas.

Interiormente, el templo presenta el aspecto descrito tras la última intervención, un espacio


diáfano y amplio, con su presbiterio-coro en la cabecera, lo que le da un aire de modernidad,
creando un marcado contraste entre la zona inferior y la superior del templo. Por otra parte, también
es cierto que, tanto la modificación sufrida por el coro, como la colocación de dos de los muros que
lo sustentaban en sendas naves laterales al pie de la iglesia, producen un cierto aire de
provisionalidad en la disposición.

26
VII - CONCLUSIONES

La Colegial-Catedral de Jerez es una perfecta desconocida en más de la mitad de su historia,


como hemos podido comprobar. La escasez de fuentes escritas y gráficas anteriores a 1695
dificultan la tarea de hacernos una idea de su aspecto; no obstante, dados los avances tecnológicos
disponibles a día de hoy, es posible aventurar una propuesta de planta de la antigua iglesia, como
hemos hecho en uno de los anexos. Obviamente, es un trabajo rudimentario, pero se trata de un
primer paso, en espera de que alguien lo aborde de manera más experta.

Del templo actual lo que llama la atención, como reiteran todos los trabajos que sobre él se han
escrito -y como salta a la vista al situarse frente a él-, es su eclecticismo constructivo: rotundidad
gótica mezclada con recargamiento barroco y neoclasicismo dieciochesco; a esto se ha unido, en los
últimos tiempos, las reformas interiores que, como hemos indicado, añaden al templo un aire de
modernidad, haciendo de él un edificio vivo y, a la vez, polémico, dadas las opiniones encontradas
que han suscitado -y aún suscitan- dichas reformas entre los jerezanos. No obstante, qué duda cabe,
esto hace de la Catedral uno de los edificios emblemáticos de la ciudad, y, por consiguiente, uno de
los más visitados y valorados.

27
VIII - BIBLIOGRAFÍA

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- REPETTO BETES, J. L.: La obra del templo de la Colegial de Jerez de la Frontera. Cádiz.
Instituto de Estudios Gaditanos, 1978.
- La Catedral de Jerez. Exposición histórico artística. Jerez de la Frontera. Caja de Ahorros de
Jerez, 1984.
- Historia del Cabildo Colegial de Jerez de la Frontera. Jerez de la Frontera. Caja de Ahorros de
Jerez, 1985.
- RODRÍGUEZ ESTÉVEZ, J. C.: “Cambio y continuidad en el proyecto gótico de la catedral de
Sevilla”, Laboratorio de Arte, 23 (2011), pp. 33-64.
- ROMERO MEDINA, R. y ROMERO BEJARANO, M.: “Un lugar llamado Jerez. El maestro
Rodríguez y sus vínculos familiares y profesionales en el contexto de la arquitectura del
tardogótico en Jerez de la Frontera” en JIMÉNEZ MARTÍN, A. (ed.): Actas de la XVII edición del
“Avla Hernán Ruíz 2010” (2010), Sevilla, pp. 175-288.
- RUÍZ MATA, J.: Breve historia de Jerez de la Frontera. Jerez de la Frontera. Tierra de Nadie
Editores, 2010.

29
PÁGINAS WEB

- DÍAZ MORENO, F. C.: Ciudad y paisaje de Jerez de la Frontera en el S. XVI. http://


7vedute.blogspot.com.es/2012/11/ciudad-y-paisaje-de-jerez-de-la.html (Consultada el 29 de
noviembre de 2012).
- DIOCESIS DE ASIDONIA-JEREZ. http://www.diocesisdejerez.org/index.php/
2012-05-31-18-24-53/historia (Consultada el 08 de enero de 2013).
- FORO COFRADE DE LA TRABAJADERA. http://latrabajadera.mforos.com/671812/4691438-
fotos-antiguas/?pag=2 (Consultada el 25 de enero de 2013).
- GOOGLE MAPS. https://maps.google.es/ (Consultada el 10 de enero de 2013)
- JEREZ INTRAMUROS. http://jerezintramuros.blogspot.com.es/2010_09_01_archive.html
(Consultada el 25 de enero de 2013).
- OBISPADO DE ASIDONIA-JEREZ. DELEGACIÓN DIOCESANA DE ENSEÑANZA. http://
www.ddeasidoniajerez.es/joomla/2012-04-22-12-35-14/guia-didactica-de-la-catedral/category/25-
guia-didactica-de-la-catedral-de-asidonia-jerez (Consultada el 05 de diciembre de 2012).

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IX - ANEXOS

IX.1 - Propuesta de planta y situación

Figura 1.Posible planta y ubicación de la Colegial anterior a la actual (Elaboración propia).

31
Figura 2. Imagen donde podemos hacernos una idea de la diferencia de tamaño entre la Colegial
primitiva y la actual (Elaboración propia).

32
Figura 3. La Iglesia de Santiago, con un aspecto semejante al representado para la Colegial en los
grabados del siglo XVI (Vista tomada de Google Maps).

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IX.2 - Los grabados del siglo XVI

Figura 4. Anton van den Wyngaerde, 1567. Vista de Xeres de la Frontiera. Manuscrito. National
Bibliothek de Viena, DF Viena 13.

Figura 5. Detalle de la Colegial en el grabado anterior.

34
Figura 6. Jooris Hoefnagel, 1565. Vista de Xeres de la Frontera. Grabado. Editado en BRAUN, G. y
HOGENBERG, F. (ed.): Civitates Orbis Terrarum Tomo II. Amberes, 1575.

Figura 7. La Colegial según Hoefnagel (sólo apreciamos la torre).

35
IX.3 - Anexo fotográfico

Figura 8. Diego Moreno Meléndez. Planta de la Colegiata de Jerez de la Frontera. 1695. (Plano de
Pablo Diáñez Rubio). (Tomado de POMAR RODIL, P. J., 2001).

36
Figura 9. Plano de distribución de la Catedral de Jerez (Fotografía del autor).

37
Figura 10. Fachada principal de la Catedral de Jerez. Se observa con claridad la integración de
elementos góticos y barrocos (Fotografía del autor).

Figura 11. Detalle de los arbotantes, sin función de sostén (Fotografía del autor).

38
Figura 12. Parte central de la portada principal de la Catedral (Fotografía del autor).

39
Figura 13. José de Mendoza. Transfiguración de Cristo, hacia 1738. Talla. Calcarenita (Fotografía
del autor).

Figura 14. José de Mendoza. Inmaculada, hacia 1738. Talla. Calcarenita (Fotografía del autor).

40
Figura 15. Atribuida al taller de José de Mendoza. Natividad, hacia 1730. Altorrelieve. Calcarenita
(Fotografía del autor).

Figura 16. Atribuida al taller de José de Mendoza. Epifanía, hacia 1730. Altorrelieve. Calcarenita
(Fotografía del autor).

41
Figura 17. Atribuida a José de Mendoza. Visitación, hacia 1730. Talla y Altorrelieve. Calcarenita
(Fotografía del autor).

Figura 18. Atribuida a José de Mendoza. Encarnación, hacia 1730. Talla y Altorrelieve. Calcarenita
(Fotografía del autor).

42
Figura 19. Portada de la Encarnación, con la estrecha escalera de acceso desde la Plaza del mismo
nombre (Fotografía del autor).

43
Figura 20. Portada exterior del Sagrario, de estilo neoclásico (Fotografía del autor).

Figura 21. Arco ciego situado en el arranque de la rampa que conduce al reducto exterior, al fondo,
la portada principal de la Catedral (Fotografía del autor).

44
Figura 22. Reducto lateral; en primer término, la portada exterior del Sagrario. Se aprecia la
acusada diferencia de nivel entre la plaza y la base del templo (Fotografía del autor).

45
Figura 23. Torre de la Catedral. Se observa la diferencia entre el cuerpo inferior medieval y el
superior del siglo XVIII (Fotografía del autor).

Figura 24. Plaza de la Encarnación. Lugar donde se ubicaba el antiguo templo (Fotografía del
autor).

46
Figura 25. Muro que delimita la parte trasera del Patio de los Naranjos, sin integración con el marco
arquitectónico circundante (Fotografía del autor).

Figura 26. Muro que delimita el lateral izquierdo de los edificios anexos a la Catedral. Al fondo se
ve claramente la frontera entre el templo y el nuevo muro (Fotografía del autor).

47
Figura 27. Presbiterio y Coro. Al fondo la puerta de la Sacristía (Fotografía del autor).

Figura 28. Vista general de la nave central (Fotografía del autor).

48
Figura 29. El baldaquino de Hernández Rubio retirado en 1965, al fondo podemos ver la puerta de
la Sacristía (tomada del blog Jerez Intramuros).

Figura 30. Vista trasera del coro antes de 1965 (tomada del blog Jerez Intramuros).

49
Figura 31. Vista frontal del coro, con el facistol, en la misma época (tomada del blog Jerez
Intramuros).

50
Figura 32. Bóveda de la nave central (Fotografía del autor).

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Figura 33. Detalle de la bóveda de una de las naves laterales (Fotografía del autor)

Figura 34. Cúpula (Fotografía del autor).

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Figura 35. Uno de los muros que sustentaban el coro. Actualmente forma parte de la Capilla de las
Ánimas (Fotografía del autor).

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