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ii

A mis padres por confiar y


creer en mí, en cada
momento de mi vida, por su
apoyo incondicional que me
permitieron llegar hasta
aquí.
iii

INDICE

INTRODUCCION ............................................................................................... 1
1 CAPITULO I ................................................................................................ 2
1.1 ASPECTOS GENERALES .................................................................... 2
1.2 ARGUMENTOS A FAVOR DE LA LEY DEL DOMICILIO ..................... 3
1.3 ARGUMENTOS A FAVOR DE LA LEY NACIONAL.............................. 4
1.4 CRITERIO DE LA RESIDENCIA HABITUAL ........................................ 5
1.5 LUGAR DE LA AUTONOMIA DE LA VOLUNTAD ................................ 6
1.6 EVOLUCION DEL DERECHO POSITIVO PERUANO .......................... 6
2 CAPITULO II ............................................................................................... 8
2.1 LA REGLA LEX REI SITAE ................................................................... 8
2.2 CONTENIDO DEL ESTATUTO REAL ................................................ 9
2.3 DISTINCION ENTRE BIENES MUEBLES E INMUEBLES ................. 10
2.4 RELATIVISMO DE LAS VENTAJAS DE LA LEX REI SITAE .............. 11
3 CAPITULO III ............................................................................................ 15
3.1 ASPECTOS GENERALES ................................................................. 15
3.2 LA FORMA DE LOS ACTOS EN DERECHO INTERNACIONAL
PRIVADO ...................................................................................................... 17
4 CAPITULO IV ............................................................................................ 20
4.1 SOLUCIONES TEORICAS FRENTE A LAS OBLIGACIONES
EXTRACONTRACTUALES .......................................................................... 20
4.1.1 CONCEPTO ................................................................................ 20
4.1.2 PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA ........................................... 20
4.1.3 LEY APLICABLE .......................................................................... 20
4.1.4 SISTEMA DE LA LEY PERSONAL .......................................... 21
4.1.5 SISTEMA CONTRACTUALISTA ................................................. 21
4.1.6 SISTEMA DE LA LEX FORI ......................................................... 22
4.2 SOLUCIONES POSITIVAS ................................................................ 22
4.2.1 TRATADO DE DERECHO CIVIL DE 1889 ................................... 22
4.2.2 TRATADO DE DERECHO CIVIL DE 1940 ................................... 23
4.2.3 CÓDIGO BUSTAMANTE .............................................................. 23
5 CONCLUSIONES ...................................................................................... 25
BIBLIOGRAFÍA ............................................................................................... 26
iv
1

INTRODUCCION
2

CAPITULO I

RELACIONES PRIVADAS INTERNACIONALES CONCERNIENTE A LAS


PERSONAS

1.1 ASPECTOS GENERALES


Se designa como estatuto personal al conjunto de materias concernientes
a la persona en tanto que tal en la vida social o, según el caso, al conjunto
de leyes que se aplican.
Según los autores Delgado Barreto, Delgado Menendez, & Candela
Sanchez(2006) “La noción del estado de las personas comprende el
derecho internacional privado el estatuto individual: estado civil, nombre,
domicilio y capacidad, que engloba a la vez la determinación de la
incapacidad y la protección del incapaz” ( pág. 187). Dada la importancia
que actualmente tiene la nueva categoría de los derechos de la
personalidad.
El estatuto personal también incluye el estatuto familiar, sobre cuyo
contenido no existe unanimidad en las diversas legislaciones. Si bien
todas están de acuerdo en incluir los llamados derechos extra
patrimoniales como (matrimonio, divorcio y filiación), no sucede los mismo
en lo que respecta a los derechos patrimoniales; pues mientras, por
ejemplo el derecho peruano incluye en este estatuto los regímenes de
bienes del matrimonio, e incluso el derecho sucesorio, otros derechos,
como es el caso del derecho francés, incluyen estas materias del estatuto
personal, vinculando los regímenes matrimoniales al régimen de los
contratos y las sucesiones al estatuto real. En lo que respecta a la
conexión del estatuto personal no existe acuerdo entre los diversos
sistemas jurídicos, dividiéndose las opiniones entre los partidarios de la
ley del domicilio y los de la ley nacional. Los países latinoamericanos, los
anglosajones y los escandinavos se inclinan por la ley del domicilio;
mientras que los países de Europa continental, los del medio oriente y los
de extremo oriente optan por la ley nacional.
3

Antes de tratar la evolución de este tema en el sistema peruano,


consideramos necesario hacer una síntesis de los principales argumentos
que se han esgrimido tanto a favor de la ley del domicilio como de la Ley
nacional; así como la solución de la residencia habitual, propuesta por las
convenciones de la HAYA.

1.2 ARGUMENTOS A FAVOR DE LA LEY DEL DOMICILIO


Los principales argumentos expuestos a favor de la ley del domicilio son
las siguientes:

 Se invoca, en primer lugar, que esta conexión es la más


conveniente al interés de los individuos, a quienes les conviene
estar sometidos a la ley donde viven. En cambio, si se les somete
a su ley nacional, que muchas veces ni ellos ni las autoridades
locales conocen, y menos los terceros, su vida se les complica.
Este es el argumento central que esgrimen los anglosajones, que
son gente muy práctica.
 Hemos visto que el estatuto personal comprende el estatuto
familiar. En razón de la multiplicación de los matrimonios mixtos
entre personas de distinta nacionalidad, la competencia de la ley
nacional desemboca en una pluralidad de leyes de que da
nacimientos frecuente a un delicado problema de conflicto entre
diversas leyes personales.
Por el contrario, como los esposos tienen generalmente el mismo
domicilio no existe dificultad si se aplica la ley del domicilio, que es
la ley personal de ambos consortes. La ley del domicilio permite en
gran mayoría de los casos designar una ley única para regir el
estatuto personal.
 Los terceros que contratan con un extranjero también tienen interés
en que aplique a la capacidad la ley de domicilio, que es la ley de
lugar donde se contrata; mientras que la ley nacional del
contratante les es desconocida y su aplicación corre el peligro de
hacer surgir incapacidades que ellos al momento de contratar
ignoran.
4

 La situación demográfica de los países tiene importancia en la


elección de la ley aplicable al estatuto personal. El interés de los
estados de inmigración es que los extranjeros que se radican como
inmigrantes sean asimilados lo más rápido posible, y esto se logra
más fácilmente sometiendo su estuto personal a la ley del domicilio.
Por el contrario, los países tradicionalmente de emigración se
inclinan mayoritariamente por la ley nacional para regir el estatuto
personal
 Los jueces del domicilio del demandado son generalmente los
competentes para conocer la acción, y ellos conoces
evidentemente mejor su ley, que es la del foro, que la ley nacional
del demandado. La coincidencia entre la competencia
jurisdiccional y la competencia legislativa entre el fórum y el jus,
sin ser determinantemente por ella misma asegura mejor la
aplicación de la ley
 La elección del domicilio para elegir el estatuto personal es la única
conexión que se puede utilizar en los países que no tienen un
sistema jurídico unificado como es el caso de los países federales,
en vista de que la ley nacional no permite determinar el derecho
aplicable sin el concurso de su regla de conflicto interno.

1.3 ARGUMENTOS A FAVOR DE LA LEY NACIONAL


 El primer argumento esgrimido a favor de la ley nacional es el de
su estabilidad. De todas las categorías de conexión, el estatuto
personal es que más requiere la permanencia de la ley aplicable.
Sin lugar a dudas, la nacionalidad es un elemento de vinculación
más estable que es el domicilio, porque es más fácil cambiar de
domicilio que la nacionalidad. Lo que se espera de la ley personal
es que permita evitar que el individuo por el simple hecho de
atravesar una frontera, puede ser lícitamente lo que antes no le
estaba permitido, y esto por el simple cambio del factor de
conexión, la elusión de la ley competente y el consecuente fraude
5

a la ley es más fácil de realizar cuando se utiliza domicilio como


factor de conexión del estatuto personal.
 El segundo argumento es de la certeza; los países que se rigen por
el domicilio como elemento de conexión del estatuto personal
encuentran serias dificultades para su determinación, porque el
domicilio tradicionalmente comporta un elemento intencional, el
animus de establecerse en un lugar determinado, generando
incertidumbre en los terceros y dificultades para el juez.
La nacionalidad también puede presentar dificultades en los casos
de pluralidad de nacionalidades, en virtud de lo cual una misma
persona puede tener una nacionalidad; pero él no mediar un
elemento intencional, la conexión nacional ofrece una mayor
certeza.
 Se argumenta a favor de la ley nacional alegando que es la que
mejor se adapta al temperamento de los nacionales. Es el célebre
argumento de Mancini, según el cual la “ley Italiana es hecha por
los italianos y para los italianos y debe seguir rigiéndoles aunque
se encuentren domiciliados en el extranjero”.

1.4 CRITERIO DE LA RESIDENCIA HABITUAL


La conexión del estatuto personal, y después de sopesar los
diversos argumentos a favor y en contra de la ley de domicilio y de
la nacional, y llegan a la conclusión que no hay un respuesta
perfecta; que la mejor solución consiste en una combinación de la
ley nacional y la ley del domicilio, solución que va a surgir en base a
la propia experiencia del Derecho positivo francés. (Loussouam &
Bourel, 2005, págs. 152-153)

Como señala Audit(2006) “el concepto de la residencia habitual está


separado tanto del concepto de domicilio como de la nacionalidad, ya
que son conceptos totalmente diferentes” (págs. 131-133), ya que el
domicilio es el lugar donde una persona reside habitualmente y la
nacionalidad es la condición que reconoce a una persona la pertenencia
a un estado o nación. En caso de que exista discrepancia entre el
6

domicilio legal de interesado y su residencia habitual, es la segunda la


que debe de considerarse.

La residencia designa el establecimiento objetivo en un determinado


país, el concepto de hábito está implicado en la noción de residencia.
Este criterio ha sido considerado en materia de obligaciones
alimentarias, de adopción y de protección de menores.

1.5 LUGAR DE LA AUTONOMIA DE LA VOLUNTAD


Como menciona Audit(2006) “que si bien el estatuto personal es una
materia tradicionalmente considerada como imperativa, esto quiere decir
que se manifiesta como una orden o imposición” (pag. 136), es por ellos
que la evolución de las costumbres se da en mayor parte en los países
europeos y esto ha traído como consecuencia de reforma del derecho
de familia. Es por ello que se debe considerar al estatuto personal como
un aspecto de la vida privada de los individuos y por esta razón existe la
necesidad de tener en cuenta su voluntad.

Hoy en día en este contexto ya es normal permitir a la persona cuyo


estatuto personal está vinculado a más de una ley elegir alguna de ellas,
sin embargo esta elección no puede ser ilimitada, sino que debe quedar
circunscrita a las leyes que presentan un lazo significativo con la
situación.

La opción de elección de la ley puede presentar diferentes ventajas


en los países occidentales de inmigración, al proporcionarles un
medio de facilitar la integración de los inmigrantes cuyo estatuto de
origen presenta diferencias muy significativas con las del país que les
ha acogido. (Audit, 2006, pág. 140)

1.6 EVOLUCION DEL DERECHO POSITIVO PERUANO


Los criterios utilizados por nuestro derecho positivo que son los códigos
y convenciones en relación con el estatuto personal, y las relaciones
privadas internacionales concerniente a las personas han sufrido
variaciones, tanto en lo que respecta al contenido de la categoría como
en lo referente a la conexión utilizada.
7

Al hablar sobre el contenido de la categoría es fundamental mencionar


que si bien casi todos nuestros textos legales, han comprendido las
sucesiones dentro del estatuto personal, pero cabe aclarar ante todo ello
que la única excepción ha sido la Convención de Montevideo de 1889,
dicha convención fue suscrita y ratificada por el Perú. (Garcia Gastañeta,
1930, pág. 23)
Como segundo punto tenemos a la conexión utilizada, los diversos textos
legales, nacionales y convencionales, han empleado ya sea la conexión
de la nacionalidad como la del domicilio, e incluso se puede dar el caso
que se empleen las dos al mismo tiempo.
8

CAPITULO II

RELACIONES PRIVADAS INTERNACIONALES CONCERNIENTES A


LOS BIENES

2.1 LA REGLA LEX REI SITAE


Los bienes individualmente considerados son en principio sometidos a la
ley de lugar de su situación (lex rei sitae). Esta fórmula se aplica solo a los
bienes corporales, que ocupan lugar en el espacio.

Lex rei sitae es adoptada, para la regulación de los Derechos reales en el


Derecho Internacional Privado por la mayoría de los ordenamientos
jurídicos nacionales, por considerarse que responde a principios básicos
del derecho de las cosas y a los intereses estatales en presencia. A lo
largo de la historia del Derecho Internacional Privado se han esgrimido
distintos argumentos que justifican de distintas perspectivas la sumisión
de los bienes al derecho del lugar de situación.

La regla lex rei sitae proporciona una solución fácil segura y previsible
al problema de determinar el derecho aplicable y no solo permite tener
en cuenta los intereses del país de situación de los bienes sino que
también permite tener en cuenta el interés de un titular de un derecho
sobre un bien, ante el traslado de ese bien a otro ámbito nacional
(Valladao, 1970, pág. 193)

Esto es, porque la generalizada admisión de la regla en las legislaciones


nacionales lleva implícito un principio de reconocimiento de los derechos
constituidos en el extranjero. Ello implicara consecuencias adicionales.
Desde la perspectiva del Derecho Internacional Privado, porque deberá
preverse una reglamentación especial para los bienes destinados a la
9

exportación, y desde el derecho material porque se deberá prever un


régimen de continuidad para los derechos constituidos en el extranjero.

2.2 CONTENIDO DEL ESTATUTO REAL


El dominio central del estatuto real está constituido por el derecho de los
bienes. Como señala Valladao(1970) “Corresponden al régimen de los
derechos reales tanto aquellos denominados principales como los de la
garantía existen unanimidad en la doctrina y en el derecho positivo en
aplicar la lex rei sitae lo derechos reales” (pág. 196). Los problemas se
generan en los límites de la categoría del derecho real y de la categoría
del derecho de las obligaciones, como sucede en el caso de los contratos
generados de derechos reales. En un contrato, por ejemplo de
contraventa, la trasferencia de propiedad se rige por la lex rei sitae, por
tratarse de un jus in re; mientras que el contrato de compraventa,
caracterizado por un jus ad rem, se seguirá por la ley de autonomía de la
voluntad.

Asimismo, en lo que respecta al dominio mismo de la categoría, existe


discrepen sacia en los sistemas jurídicos en la precisión de la naturaleza
jurídica d la institución de la sucesión. Así, mientras para los derechos
anglosajón y francés es una metería del estatuto real, sometiendo los
bienes inmuebles a lex rei sitae y los bienes muebles a ley del domicilio
del causante de la medida en que se admite que la regla mubilia sequuntur
personam se basa en la localización ficticia de los bienes muebles en el
domicilio de su propietario, otros sistemas ubican la institución sucesora
dentro del estatuto personal, como es el caso del derecho peruano y el
alemán, entre otros, como ya tuvimos oportunidad de referirnos
anteriormente.

Por último, en los países latinoamericanos y en algunos países de Europa


Continental (Alemania, Italia, España, por ejemplo) la lex rei sitae rige a
los bienes considerados individualmente, ut singuli, pero no cuando forma
de una universalidad, ut universitas, como es el caso de la herencia y de
la quiebra. Estas instituciones están regidas por su propia regla conflictual,
10

generándose problemas en lo respecta a los ámbitos de vigencia de las


diversas normas de conflicto.

2.3 DISTINCION ENTRE BIENES MUEBLES E INMUEBLES


La aplicación de la lex rei sitae unánimemente aceptada en materia de
derecho sobre bienes inmuebles fue un cambio cuestionada en lo que
refiere a la propiedad y otros derechos sobre bienes muebles. Los
estatuarios italianos y sus seguidores en Francia, Holanda, Inglaterra,
Escocia y Alemania, habían desarrollado la regla de tales derechos están
sujetos a la ley de domicilio del propietario o del poseedor. Esa regla fue
incorporada a un significativo número de codificaciones.

La destrucción o talves con mayor propiedad, la limitación de alcance de


esa regla resulta de la sistematización del principio de la lex rei sitae
realizada por Savigny en el hecho de que las partes al invocar un derecho
sobre una cosa se han sometido voluntariamente a ley del lugar de la
situación donde se encuentran la sede de relación jurídica. En tal sentido
expresaba que quien desea adquirir o ejercitar un derecho sobre una cosa
se transporta sobre esa intención al lugar que ocupa y, para esa especial
relación, se somete al derecho de la localidad. Asi, cuando se dice que los
derechos reales se juzgan según el derecho del lugar donde la cosa se
encuentra (lex rei sitae), se parte del mismo principio que cuando se rige
el estatuto de la persona por la lex domicili. Si el domicilio es buscar una
situación de las personas en el espacio en la cual se cumplirán actos
jurídicos generados en esa sede del individuo, así tratándose de bienes
inmuebles y por asimilación de muebles. Que tienen lugar físico en el
espacio, será la ley del lugar de situación la que riga todos los actos
jurídicos que le concierne. Savigny

La esfera de aplicación de la antigua regla estatuaria al caso de


sucesión a los muebles por causa de muerte y al sistema de propiedad
matrimonial, mientras que con respecto a la creación de transferencia
de los derechos reales en cosas consideradas individualmente sigue el
principio de la lex situs (Savigny, 1867, pág. 45)
11

Lo cierto es que si con relación a los inmuebles es ineludible admitir que


el régimen de la propiedad y de los derechos reales condiciona la
asignación de recursos, su disfrute y su explotación, ello es así también
con relación a los muebles. El legislador para fomentar la circulación de
riqueza y la actividad económica debe adoptar una serie de decisiones de
política legislativa. El legislador nacional puede optar por una circulación
segura de los bienes (que favorece los intercambió y refuerza el valor del
cambio de las cosas) o por el mantenimiento del orden de atribución de
derecho que favorece la posición del titular, la seguridad del derecho y por
lo tanto el valor del uso del bien. En el primer caso, gana la seguridad del
tráfico, primando la posición del tercero adquiriente frente al anterior
propietario. En el segundo se refiere a la seguridad de derecho subjetivo,
primando la protección del propietario frente a toda desposesión no
autorizada. Ese propósito legislativo solo se logra plenamente si la
legislación se aplica a todo bien que se encuentre en el territorio de país
en cuestión

2.4 RELATIVISMO DE LAS VENTAJAS DE LA LEX REI SITAE


Al trata el tema de la localización en función del objeto de la relación
jurídica hicimos referencia a que la lex rei sitae era la más conveniente
tanto para los intereses de la partes como para el interés general. Sin
embargo, hay que tener en cuenta que si bien su valor es indiscutible
cuando se trata de bienes corporales, sobre todo los inmuebles, no lo es
tanto cuando se aplica a los bienes muebles corporales, y menos aún en
lo referente a los bienes incorporales.

Los bienes muebles corporales, si bien ocupa un lugar en el espacio, su


característica fundamental es la posibilidad de desplazamiento, incluso de
un país a otro, dando lugar a diversos conflictos de leyes en el espacio.
Así por ejemplo, en algunos países la propiedad mueble se transfiere por
el simple consentimiento de las partes; mientras que en otros se exige la
tradición del bien enajenado. Asimismo, en lo que respecta a la
prescripción adquisitiva de dominio de bienes, los plazos establecidos
también son diferentes, lo cual puede traer como consecuencia futuros
conflictos por la dispersión legislativa. Todo esto se agrava por el hecho
12

de que si bien en todos los países existe un sistema de publicidad de los


derechos reales referidos a los bienes inmuebles, la publicidad en lo que
respecta a los bienes muebles es inexistente.

Es por estas dificultades, que se ha propuesto descartar en materia


mobiliaria La Lex rei sitae, en beneficio de la regla mobilia sequuntur
personam, que presenta la ventaja de reunir bajo el imperio de una sola
ley los diferentes bienes muebles que pertenecen a un mismo propietario,
cualquiera fuere su situación efectiva. Esta solución ha sido adoptada, por
ejemplo, por los países del common law en lo que respecta a la sucesión
mobiliaria, como lo referimos anteriormente, pero no ha sido extendida al
régimen de los bienes muebles considerados ut singuli. Esto se debe a
que la unidad de competencia legislativa no se impone, como es el caso
de la sucesión mobiliaria, y es más conveniente, a pesar de las
dificultades, mantener como ley competente la lex rei sitae.

La segunda reserva que suscita la sanción general del estatuto real a la


lex rei sitae se fundamenta en el hecho de que sus méritos no son
idénticos como se trata de regir los bienes incorporales, que por definición
no ocupan un lugar en el espacio. Esta clase de bienes tiene en la
economía contemporánea una gran importancia y un valor considerable.
Sin duda, su desarrollo es la causa mayor de la transformación de la
composición de los patrimonios, y del hecho que la máxima res mobilis,
res vilis no sea más reflejo de la realidad.

Según los autores Loussouam & Bourel (2005) “es grave la impotencia la
lex rei sitae, y su ineptitud es flagrante, para regir los bienes incorporales;
y si se hace abstracción de los títulos al portador cuya asimilación a los
bienes muebles corporales es posible por el hecho que la acreencia se
incorpora” (pág. 159).

De la movilidad de desplazamiento del bien mueble se origina las


principales dificultades en materia del estatuto real mobiliario puede
suceder que el momento que se hace una operación, el objeto mueble de
la misma este destinado a ser expedido a otro país como sucede en la
venta internacional, que en el transcurso su situación real no sea conocida
13

o que ella sea efímera, como en el caso de las mercancías en tránsito. En


estas diferentes hipótesis se puede considerar el tener en cuenta la
situación real de bien; como seria, por ejemplo, aplicar la ley de la bandera
de embarco en la cual es conducida la mercancía o tener en cuenta en
estos casos la ley del lugar de expedición o de destino del bien en tránsito.
El código civil peruano opta por someter los bienes corporales en tránsito
a ley de su destino definitivo, facultando a las partes a regir su adquisición
o perdida a la ley que regula el acto jurídico originario de la constitución o
pérdida de dichos derechos, o a la ley del lugar de expedición de los
bienes corporales. Sin embargo la elección de las partes no es oponible a
terceros (Art.2089° de Código Civil).

Puede suceder igualmente que el bien mueble este sometido


sucesivamente a dos leyes por el efecto de su desplazamiento, cuyo
ejemplo más característico es el conflicto móvil. Para elegir la ley aplicable
en este caso, nos dice Audit,

Se enfrentan dos posiciones contrarias de este manera resulta difícil


tomar partido, porque si bien de una parte está en juego, el respeto de
los derechos adquiridos, que constituye un derecho fundamental del
derecho internacional privado y que conduce a admitir los efectos de la
ley originaria del bien mueble; por otra parte también está en juego la
seguridad jurídica de los terceros que adquirieron de buena fe y que
militan por la ley de la situación del bien en el momento del segundo
desplazamiento, que es cuando se adquirió el bien controvertido (Audit,
2006, pág. 168).

El Código Civil Peruano supone que el desplazamiento de los bienes


corporales no influye sobre el derecho que han sido valientemente
constituidos bajo el imperio de la ley anterior. No obstante, tales derechos
solo pueden ser opuestos a terceros después de cumplidos los requisitos
que establezca la ley de la nueva situación (Art.2090°) en lo que respecta
en los medios de transporte cuya finalidad es precisamente la de
desplazarse, no resulta razonable someterlos a ley diferentes; en este casi
se escoge la ley del lugar de matrícula, que si bien es una localización
14

ficticia, tiene la ventaja de ser permanente. De la matricula resulta el


estatuto del bien mueble concernido; más precisamente su propiedad, el
régimen de seguro y la responsabilidad de los propietario. Para asegurar
en el extranjero el reconocimiento del estatuto de medio de transporte, se
han suscrito convenciones internacionales. Así por ejemplo, la convención
de Chicago de 1944 prevé que la matrícula de una aeronave en registro
de un estado le confiere la nacionalidad termino impropio, pero extendido
de este estado, desprendiéndose así mismo su régimen de propiedad
(Art.17°) el Código Civil Peruano que así lo dispone.
15

CAPITULO III

RELACIONES PRIVADAS INTERNACIONALES CONCERNIENTE A


LOS ACTOS JURIDICOS

3.1 ASPECTOS GENERALES


Según los autores Delgado Barreto, Delgado Menendez, & Candela
Sanchez(2006) “El acto jurídico internacional es el acto voluntario lícito
realizado por los órganos competentes para la creación, modificación o
extinción de derechos y obligaciones entre Estados u otras personas
capacitadas” (pág. 199).

La celebración de todo acto jurídico internacional requiere o motiva el


establecimiento, entre las partes interesadas, de relaciones a dicho efecto
dos o más sujetos de Derecho internacional son necesarios para su
realización. Ellas exteriorizan la iniciación, desarrollo y finiquitación de
todo acto cuya finalidad sea producir, entre personas internacionales, un
efecto de derecho. Cuando tales relaciones culminan en la realización un
acto jurídico, originan, para una o más de las partes, una obligación
internacional. Si no logran ese efecto, quedan en estado latente, sólo
traducidas por manifestaciones de voluntad que registran los respectivos
protocolos o actos diplomáticos.

Una u otra situación refleja siempre el estado de las relaciones entre las
personas internacionales interesadas. Depende de la juricidad del acto
previsto el que se deriven de esta clase de relaciones derechos y
obligaciones recíprocas o unilaterales.

Lógico es que la voluntad de las partes establezca en cada caso, al


someterse a reglas conocidas, si las relaciones emergentes son de
derecho Internacional o pertenecen a otro orden de relaciones. Hay, en
efecto, casos que aparentan traducir una relación jurídica internacional
inexistente. Tales, los tratados dinásticos y la tenencia de la deuda externa
de un país celebrado entre jefes de dinastías reinantes, aquellos sólo
16

regulan intereses de familia y no asuntos de Estado. A su vez, la deuda


pública emitida por un Estado en el exterior, y de que son tenedores
nacionales extranjeros, es Consecuencia de un acto de soberanía Son en
cambio, actos de Derecho internacional, los empréstitos de Estado a
Estado que la doctrina y la misma jurisprudencia asimilan tres condiciones
que son los elementos determinantes de su validez deben reunir, para su
realización, los actos jurídicos internacionales:

 Capacidad de las partes


 Libre consentimiento
 Objeto lícito

Su inobservancia motiva la nulidad del acto. Las nulidades han de ser


siempre pronunciadas por un órgano jurisdiccional internacional
competente. La capacidad de las partes resulta de la calidad que invistan
como sujetos de derecho internacional. Por consiguiente, debe tratarse de
estados reconocidos o de otras personas internacionales con capacidad
de acción suficiente.

Hay organizaciones internacionales investidas con el poder de concluir


Tratados. El consentimiento importa el mutuo acuerdo de voluntades de
las partes interesadas. Debe ser expresado libremente. Surge de los
diversos modos de creación de las obligaciones internacionales. No vicia,
empero, el consentimiento, la presión moral (vis compulsiva) resultante de
la prevalencia de la voluntad de un Estado fuerte sobre un Estado débil.

Quizá no haya Tratado de paz, u otorgante de ciertas concesiones, que


no sea impuesto por ese medio. Porque, dentro de la comunidad
internacional, las relaciones de poder entre los distintos Estados son las
determinantes de las soluciones jurídicas.

Motivo mismo del acto jurídico internacional, su objeto, además de


materialmente posible, debe también ser lícito. Ello es consecuencia,
antes de que la observancia de un principio ético de la imposición de un
orden jurídico establecido.
17

La comisión de un delito internacional o de delitos específicos juris


Gentium Consti- tuiría una infracción flagrante a esta regla. Serían tales,
como objeto de un tratado, la violación de los derechos o de las cláusulas
de un tratado con terceros Estados, en el primer caso; y, en el segundo,
el ejercicio de la piratería, de la trata de mujeres, o de genocidio. Debe
reconocerse, empero, que la costumbre internacional se orienta en el
reconocimiento de la teoría del bien común desarrollada por Vitoria y
Suárez. No admite, en general, tal requisito del objeto lícito, la escuela de
Viena que, en su intento de articular una teoría de Derecho puro, se
desentiende de la realidad jurídica y culmina en un razonamiento
inaceptable.

3.2 LA FORMA DE LOS ACTOS EN DERECHO INTERNACIONAL


PRIVADO
Retomo la exposición recordando que la forma es el vehículo que permite
exteriorizar la voluntad interna en el ámbito del Derecho. Funcionalmente
atiende a satisfacer cuatro aspectos; en primer lugar, es el medio de
probar la existencia y contenido del negocio, en segundo lugar, garantiza
la expresión libre y consciente del compromiso contraído, en tercero se
encarga de salvaguardar derechos de terceros y un último aspecto tiende
al objetivo de controlar la correcta utilización del Derecho Privado por
parte de los particulares en principio podemos partir de la determinación
de tres grandes categorías. Una es la de los actos informales en donde el
legislador deja librado a la autonomía de la voluntad la elección de la
forma en que han de concertarlo. Otra es la integrada por los actos
jurídicos que adquieren la relevancia de formales; y, por último, los actos
que requieren para su constitución de la aprobación de una autoridad
pública en los que se enrolan los actos que requieren registración bien
sea, jurisdiccionales o puramente notariales.

Luego de ello, considero propicio observar que la separación o


fraccionamiento de los elementos de un acto es un tópico propio de las
situaciones internacionales. En lo que concierne a la forma de los actos,
es lugar común la alusión a la ley del lugar de celebración como ley
aplicable a la forma de los actos jurídicos de derecho privado bien sean
18

contratos, testamentos o matrimonios, peculiarmente se visualiza la


conjunción con otras conexiones como pueden ser las personales o las
consensuales, resultando sólidamente interpretada y aplicada la que
conduce a la validez del acto (Delgado Barreto, Delgado Menendez, &
Candela Sanchez, 2006, pág. 201).

Se trata, por lo tanto, de una norma de conflicto “materialmente orientada”,


tipo normativo que se caracteriza por no ser indiferente al resultado de su
aplicación a un caso concreto. Es así como en el aspecto formal se
procura la conservación del negocio internacional eludiendo en lo posible
la sanción que en el derecho material se prevé para el defecto formal en
relación con actos jurídicos puramente internos.

Sin embargo, las disposiciones nacionales sobre forma de los actos


jurídicos cuyo incumplimiento acarrea la invalidez son imperativas y diría,
internacionalmente imperativas; entonces, aparece chocante que el
principio se distienda por el tenor internacional del acto, que se vería
notablemente favorecido y por qué no, privilegiado. Quizás, la idea
medular consista en apuntar al carácter funcional de los requisitos
formales, y a su carácter fungible o intercambiable.

Es así como surgen interpretaciones conforme al grado de coercitividad


en lo que hace a su observancia. Otorgar carácter imperativo a la regla
“locus” es aún hoy día la de mayor adhesión como el caso de nuestro país,
y por la cual debe aplicarse a actos jurídicos celebrados u otorgados
dentro o fuera del país que surtan efectos en el territorio nacional. Otra
posición se inclina por su carácter facultativo en pro de facilitar la
negociación internacional, sentando mínimas excepciones. Finalmente, la
intermedia imprime de obligatoriedad a la regla “locus” sólo cuando se
tratare de actos volcados en instrumento público por así requerirlo el
ordenamiento del país donde se va a ejecutar o a ejercer.

Lo cierto es que la forma es primariamente diferenciada en oral o escrita,


conforme sea su manifestación y en actos formales y no formales, según
se conceda o no espacio a la autonomía de la voluntad. En general, la
forma “en sentido estricto” es documental y por ende, es escrita o puede
19

volcarse a un medio escrito. Dentro de la forma escrita se distingue entre


la auténtica y la escrita privada. A la forma auténtica la caracteriza la
intervención de un notario o de una autoridad competente asimilable en la
función y que no debe confundirse con la forma solemne que condiciona
absolutamente la validez del acto.

Inmersa en todas ésta categorías aparece la distribución del derecho


aplicable diferenciando la ley impositiva y la ley reguladora, que equivale
a concluir en que la ley que rige al acto jurídico en cuestión determina la
forma impuesta.

Determinar la forma impuesta se reduce prácticamente a “calidad del


instrumento” en el cual ha de perfeccionarse el acto vale decir, categoría
pública o privada según lo imponga el derecho aplicable al acto jurídico
en cuestión. Si bien pareciera un juego de palabras sólo cabe acotar que
las formalidades requeridas para la calidad de instrumento forma
impuesta quedan comprendidas en la ley del lugar de su celebración u
otorgamiento.
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CAPITULO IV

RELACIONES PRIVADAS INTERNACIONALES CONCERNIENTE A


LAS OBLIGACIONES EXTRACONTRACTUALES

4.1 SOLUCIONES TEORICAS FRENTE A LAS OBLIGACIONES


EXTRACONTRACTUALES
4.1.1 CONCEPTO
Según el autor Batiffol(1823)“Genéricamente, deberíamos considerar
incluidas dentro del concepto de obligaciones extracontractuales a todas
aquellas que nacen sin convención, es decir, a las obligaciones
delictuales, cuasidelictuales, cuasicontractuales y a las puramente
legales, como las que resultan de las relaciones de familia, del régimen
de los bienes, etc” (pág. 160). Sin embargo, estas últimas, son más que
elementos constitutivos del régimen de los derechos reales o familiares y
deben considerar ser regidas por las normas propias, correspondientes a
esos institutos. Este estudio, recaerá, en consecuencia, esencialmente
sobre las obligaciones que resultan de delitos, cuasidelitos y
cuasicontratos.

4.1.2 PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA


Una vez calificada la relación jurídica extranacional como
correspondiente al tipo de obligación que estamos examinando, debemos
determinar cuál es la ley más adecuada para regirla.

4.1.3 LEY APLICABLE


Se han propuesto diversas soluciones en un proceso doctrinario que
culminó con el predominio y la aceptación mayoritaria de una posición
fundada en un respeto estricto al principio de la ley local, tesis que
podemos considerar como la tradicional clásica en la materia.
Recientemente, se ha producido un movimiento teórico de revisión que
pretende resolver la cuestión sin ceñirse tan estrechamente a criterios
territorialitas.
21

4.1.4 SISTEMA DE LA LEY PERSONAL


Según este sistema la obligación extracontractual debe regirse por la ley
personal de los sujetos de la misma (activo o pasivo). Se funda en los
argumentos clásicos de la doctrina de la personalidad del derecho. Las
leyes de un país siguen a los nacionales del mismo, rigiéndolos por su
carácter de tales, sin atender al territorio del Estado en que se encuentren.

En ese sentido, la tesis personalista del derecho tiene alcances distintos.


Algunos autores la han considerado de aplicación rigurosa a todo tipo de
obligaciones extracontractuales en aplicación del principio de que el
derecho de un Estado se aplica exclusivamente a todos los nacionales de
ese país y dentro de las diversas alternativas que ofrece la teoría de la
personalidad del derecho, se han inclinado por la solución de la
nacionalidad del deudor. En cambio otros, la han considerado viable,
exclusivamente para el caso de que la lex loci delicti ofrezca
inconvenientes insalvables en su aplicación

Surge inmediatamente la falta de sustento jurídico de esta teoría, como


se desprende de las siguientes consideraciones:

 En cuanto a su fundamento general, porque es indudable que el


poder etático se ejerce en todo el territorio del país, sin discriminar
con relación a la nacionalidad de sus pobladores y
 En lo que se refiere a su aplicación particular, al tipo de relación
jurídica que examinamos, en virtud de que, aún los más fervientes
partidarios del sistema general de la personalidad del derecho la
aplicación exclusivamente en materia de obligaciones
extrapatrimoniales.

4.1.5 SISTEMA CONTRACTUALISTA


Se pretendió por ciertos autores con relación exclusiva a las obligaciones
nacidas "ex contractu’’, someterlas a las normas que rigen en materia de
obligaciones convencionales.

Señala el autor Vico(1959), “observando la imposibilidad de aplicar el


sistema de la autonomía de la voluntad, afirmó que en virtud de que este
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tipo de obligaciones responde a un cuasi-concurso de voluntades se


justifica la asimilación al régimen contractual” ( pág. 370).

4.1.6 SISTEMA DE LA LEX FORI


Debe aplicarse, según esta tesis, a la obligación extracontractual, la ley
del Estado al cual pertenece el tribunal encargado de resolver el litigio
planteado. Mereció la aceptación en materia de delitos de autores del
prestigio de SAVIGNY y WAECHTER, quienes se fundaron, para defender
esta tesis, en especial, en la premisa de que las disposiciones referentes
a ilícitos tienen un carácter imperativo que impide al juez aplicar una
norma extranjera. Obtuvo también el apoyo de algunos autores con
relación a las obligaciones cuasicontractuales, pero, en general; en virtud
de estrechos criterios territorialistas. Hace tres décadas, esta posición fue
retomada por Henri Batiffol manejando dos argumentos principales:

 De carácter práctico, que resulta de que con la aplicación del


sistema de la lex Fori se eludirían los inconvenientes que se
provocan al aplicar la lex loci delicti, cuando el lugar donde se
perpetró el delito es imposible de determinar con certidumbre o
cuando el mismo se ha cometido en diversos países y
 De carácter jurídico, que surge de considerar todo lo concerniente
a lo delictual y cuasidelictual de orden público internacional, en
virtud de lo cual las normas nacionales reguladoras de este tipo de
obligaciones desplazarían a las extranjeras normalmente
aplicables.

4.2 SOLUCIONES POSITIVAS


Conjuntamente con las soluciones positivas peruanas sobre el punto
Tratado de Derecho Civil de Montevideo de 1889 y Código Bustamante
también hablaremos sobre el Tratado de Derecho Civil de Montevideo de
1940 porque habiendo sido suscrito por el Perú, es de esperar una
próxima ratificación por parte de este país.

4.2.1 TRATADO DE DERECHO CIVIL DE 1889


Establece en su art. 38: "Las obligaciones que nacen sin convención se
rigen por la ley del lugar donde se produjo el hecho lícito o ilícito de que
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proceden". Se admite pues, el criterio de la lex loci, sin hacerse referencia


de las obligaciones puramente legales.

De las actas del 1er Congreso Sud-Americano de Montevideo, no surgen


elementos de juicio sobre el fundamento teórico de esta disposición. Sólo
se puede apreciar a través de ellas que originariamente el art. 38 estaba
redactado de la siguiente manera: "Las obligaciones que nacen sin
convención deben cumplirse en el lugar donde se produjo el hecho lícito
o ilícito de que proceden''. De esa redacción primitiva, que fue modificada
posteriormente puede deducirse que, erróneamente.

El proyecto presentado por la comisión, sobre la base de una pretensa


analogía entre las obligaciones contractuales y las extracontractuales,
regir a estas últimas por la ley del cumplimiento, aunque estableciendo,
por las vías de una presunción absoluta, que las obligaciones nacidas sin
convención debían "cumplirse en el lugar donde se produjo el hecho lícito
o ilícito de que proceden (Garcia Gastañeta, 1930, pág. 123)

4.2.2 TRATADO DE DERECHO CIVIL DE 1940


El art. 43 establece: "Las obligaciones que nacen sin convención, se rigen
por la ley del lugar en donde se produjo el hecho lícito o ilícito de que
proceden y, en su caso, por la ley que regula las relaciones jurídicas a que
responden". Se sigue pues el mismo criterio del 1er. Congreso
Sudamericano, con la particularidad de establecer el régimen
correspondiente a las obligaciones puramente legales, que se sometan a
la ley que regula la relación jurídica· a que responden.

Expresa el doctor Vico(1959) "La Delegación Argentina entiende que las


obligaciones que no nacen de hechos lícitos o ilícitos, nacen de otro orden
de relaciones jurídicas impuestas por la ley” (pág. 167). Así, por ejemplo:
es la ley la que da origen a la obligación de prestarse alimentos entre
parientes y a la obligación de condominio forzoso de los muros divisorios.

4.2.3 CÓDIGO BUSTAMANTE


En virtud de una redacción ambigua y poco técnica sobre el punto, ofrece
diversas dudas en su interpretación. En primer lugar y ese es su principal
mérito consagra un criterio de clasificación y calificación de las
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obligaciones al establecer en su art. 164: "El concepto y clasificación de


las obligaciones se sujetan a la ley territorial". Sigue pues, el principio de
la ley local en esta materia. Posteriormente en su art. 165, hace referencia
a las "obligaciones derivadas de la ley" regulándolas por el derecho que
las haya establecido.

La posición que considera que el artículo en estudio se refiere a las


obligaciones cuasi contractuales está abonada por el hecho de que
posteriormente no se haya establecido específicamente el régimen
internacional de este tipo de obligaciones y, asimismo, a que en la época
en que se redactó esta disposición, recién se empezaban a afinar los
conceptos sobre el punto.

En los artículos 167 y 168 se regulan las obligaciones de origen delictual


y cuasidelictual. De dichas disposiciones resulta la siguiente
discriminación:

 Si se trata de hechos ilícitos penados por la ley, las obligaciones


que de ellos resultan se rigen por el derecho correspondiente que
tipificó la infracción, determinando la pena
 Si se trata de actos u omisiones no penados por la ley, se regirán,
las obligaciones que de ellos resulten, por la ley del lugar en que
se hubiere incurrido en la negligencia o en la culpa que las origine.
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CONCLUSIONES

 Llego a la concusión que se designa como estatuto personal al conjunto


de materias concernientes a la persona en tanto que tal en la vida social
o, según el caso, al conjunto de leyes que se aplican, el estado de las
personas comprende el derecho internacional privado el estatuto
individual: estado civil, nombre, domicilio y capacidad.
 El estatuto personal también incluye el estatuto familiar, sobre cuyo
contenido no existe unanimidad en las diversas legislaciones. Si bien
todas están de acuerdo en incluir los llamados derechos extra
patrimoniales que como (matrimonio, divorcio y filiación).
 Llego a la conclusión de que los bienes individualmente considerados son
en principio sometidos a la ley de lugar de su situación (lex rei sitae). Esta
fórmula se aplica solo a los bienes corporales, que ocupan lugar en el
espacio.
 La regla lex rei sitae proporciona una solución fácil segura y previsible al
problema de determinar el derecho aplicable y no solo permite tener en
cuenta los intereses del país de situación de los bienes sino que también
permite tener en cuenta el interés de un titular de un derecho sobre un
bien, ante el traslado de ese bien a otro ámbito nacional.
 El acto jurídico internacional es el acto voluntario lícito realizado por los
órganos competentes para la creación, modificación o extinción de
derechos y obligaciones entre Estados u otras personas capacitadas.
 La doctrina y la misma jurisprudencia asimilan tres condiciones que son
los elementos determinantes de su validez deben reunir, para su
realización, los actos jurídicos internacionales que son la Capacidad de
las partes, Libre consentimiento y Objeto lícito
 Llego a la conclusión que las obligaciones extracontractuales son todas
aquellas que nacen sin convención, es decir, a las obligaciones
delictuales, cuasidelictuales, cuasicontractuales y a las puramente
legales, como las que resultan de las relaciones de familia, del régimen
de los bienes.
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BIBLIOGRAFÍA

Audit, B. (2006). INtroduccion al derecho frances. Paris: Wolters Kluwer.


Batiffol, H. (1823). Curso de Derecho Internacional Privado. Fancia.
Delgado Barreto, C., Delgado Menendez, M., & Candela Sanchez, C. (2006).
Introduccion al Derecho internacional Privado. Lima: Fondo.
Garcia Gastañeta, C. (1930). Derecho Internacional privado. Lima: Gil S.A .
Loussouam, Y., & Bourel, P. (2005). Introduccion de derecho internacional
privado. Uruguay: France.
Savigny, K. (1867). Derecho internacional parte general. Alemania: wesport.
Valladao, H. (1970). Deerecho Internacional Privado. Rio de Janeiro: Librerias
freitas .
Vico. (1959). Curso de Derecho internacional Privado . Buenos Aires: elemitare.