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REPÚBLICA DE CUBA UNIVERSIDAD DE ORIENTE FACULTAD DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN DEPARTAMENTO DE EDUCACIÓN

REPÚBLICA DE CUBA

UNIVERSIDAD DE ORIENTE

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN

DEPARTAMENTO DE EDUCACIÓN PREESCOLAR

LA FORMACIÓN INICIAL DEL ESTUDIANTE DE LA LICENCIATURA EN

EDUCACIÓN. PREESCOLAR PARA LA ORIENTACIÓN EDUCATIVA

Tesis presentada en opción al grado científico de Doctor en Ciencias Pedagógicas.

MSc. MIRTHA GARCÍA PÉREZ

Santiago de Cuba

2018

REPÚBLICA DE CUBA UNIVERSIDAD DE ORIENTE FACULTAD DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN DEPARTAMENTO DE EDUCACIÓN

REPÚBLICA DE CUBA

UNIVERSIDAD DE ORIENTE

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN

DEPARTAMENTO DE EDUCACIÓN PREESCOLAR

LA FORMACIÓN INICIAL DEL ESTUDIANTE DE LA LICENCIATURA EN

EDUCACIÓN. PREESCOLAR PARA LA ORIENTACIÓN EDUCATIVA

Tesis presentada en opción al grado científico de Doctor en Ciencias Pedagógicas.

Autora: MSc. Mirtha García Pérez. Profesora auxiliar.

Tutora: Dr. C. Irelis de la Caridad Escalona Vázquez. Profesora Titular

Santiago de Cuba

2018

AGRADECIMIENTOS

A la Revolución cubana, que me dio la oportunidad de transitar por los caminos del conocimiento

A mi tutora, Doctora Irelis Escalona Vázquez, por acompañarme en el proceso investigativo

A mis profesoras Oilda Orozco Hechavarría y María de los Ángeles Mercaderes Ferrer, por compartir

conmigo sus conocimientos y brindarme su cariño y amistad sincera

A los proyectos Nodos Formativos y ORIENTANDO. Muchas gracias por la ayuda prestada

A mis compañeros de la facultad de Educación Infantil, porque ellos me impulsaron a la realización de

esta obra, en especial a los Doctores Ana Norbis Caballero Rodríguez y Ángel Bravo Rodríguez

A mi familia, por su amor incondicional

DEDICATORIA

A mis hijas, Mayda y Maitte resultado del proceso de formación

A mi esposo, por estar siempre presente

A mis viejitos, que esperan este resultado desde hace muchos años

A mis estudiantes, que escogieron la honrosa profesión de educar

A mis compañeros de la carrera licenciatura en Educación Preescolar, por su dedicación y entrega sin

límites a la formación de las nuevas generaciones de educadores para la primera infancia, en especial a

Ariolki, Dania, Rosa María, Mónica, Niovis, Alina, Adis, Nuvia, Débora, Ángel, Circe, Lamila, Yadira,

Yolanda, Roberto, Yoannia, Miriam y Matilde.

A los niños de la primera infancia y sus familias, que agradecen la orientación educativa

SÍNTESIS

La investigación surge a partir de las limitaciones que presentan los estudiantes de la carrera Licenciatura

en Educación. Preescolar, para brindar sistemas de ayuda, según las exigencias de su encargo social,

que limitan su actuar sobre el objeto de la profesión. Lo que origina la necesidad de elaborar una

estrategia pedagógica, sustentada en un modelo pedagógico de formación para el ejercicio de la función

orientadora en los diversos contextos de actuación. La significación práctica se evidencia en las

transformaciones de la formación inicial de los estudiantes al formar un profesional de calidad para la

primera infancia que devenga en modos de actuación, capaz de ofrecer orientación educativa a la

diversidad de contextos de actuación pedagógica donde transcurre la atención educativa integral del niño

y en los centros formadores del personal docente desde el ejercicio de la función orientadora. La novedad

científica consiste en establecer nuevas relaciones entre los procesos que permiten connotar una

valoración del proceso de formación de los estudiantes para el ejercicio de la función orientadora a partir

de la lógica integradora del método formativo orientador y sus procedimientos en la carrera. La actualidad

se revela en la contribución al Plan de Estudios E y al Tercer Perfeccionamiento de la Educación Cubana,

a partir transformar no solo el proceso de formación inicial de los estudiantes de la carrera, sino también

que responde a los objetivos y prioridades de la educación de la primera infancia.

 

TABLA DE CONTENIDOS

 

Pág.

INTRODUCCIÓN

 

1

CAPÍTULO I MARCO TEÓRICO REFERENCIAL DEL PROCESO DE FORMACIÓN INICIAL

10

DEL ESTUDIANTE DE LA CARRERA LICENCIATURA EN EDUCACIÓN. PREESCOLAR

PARA EL EJERCICIO DE FUNCIÓN ORIENTADORA

 

1.1 Fundamentación epistemológica de la formación inicial para el ejercicio de la función

10

orientadora del estudiante de la carrera Licenciatura en Educación. Preescolar

 

1.1.1. La formación inicial del estudiante de la carrera Licenciatura en Educación. Preescolar.

10

1.1.2. La función orientadora en los diversos contextos de actuación pedagógica desde la

15

formación inicial de los estudiantes de la carrera licenciatura en Educación. Preescolar

1.2.

Tendencias históricas del proceso de formación inicial del estudiante de la carrera

26

Licenciatura en Educación. Preescolar para el ejercicio de la función orientadora

 

1.3.

Caracterización de la situación actual que presenta la formación para el ejercicio de la

35

función orientadora en los diversos contextos de actuación pedagógica en la formación inicial

del estudiante de la carrera Licenciatura en Educación. Preescolar

 

Conclusiones del capítulo I

 

41

CAPÍTULO II. MODELO PEDAGÓGICO DE FORMACIÓN PARA EL EJERCICIO DE LA

42

FUNCIÓN

ORIENTADORA

EN

LOS

DIVERSOS

CONTEXTOS

DE

ACTUACIÓN

PEDAGÓGICA

 

2.1.

Presupuestos teórico-metodológicos del modelo de formación para el ejercicio de la

42

función orientadora en los diversos contextos de actuación pedagógica

 

2.2.

Modelo de formación para el ejercicio de la función orientadora en los diversos contextos

44

de actuación pedagógica en la carrera Licenciatura en Educación. Preescolar

 

2.2.1. Relaciones de los subsistemas del modelo de formación para el ejercicio de la función

49

orientadora en los diversos contextos de actuación pedagógica en la Licenciatura en

Educación. Preescolar

 

2.3.

Modelación del método formativo orientador en el proceso de formación inicial del

81

estudiante de la Licenciatura en Educación. Preescolar

 

Conclusiones del capítulo II

 

86

CAPÍTULO III. ESTRATEGIA PEDAGÓGICA PARA LA FORMACIÓN DEL EJERCICIO DE

87

LA

FUNCIÓN

ORIENTADORA

EN

LOS

DIVERSOS

CONTEXTOS

DE

ACTUACIÓN

PEDAGÓGICA EN LA LICENCIATURA EN EDUCACIÓN. PREESCOLAR

 

3.1.

Estrategia pedagógica para la formación del ejercicio de la función orientadora en los

87

diversos contextos de actuación pedagógica en la Licenciatura en Educación. Preescolar

3.2 Valoración de los resultados conforme a la pertinencia y factibilidad del modelo y la

105

estrategia pedagógica

 

3.3.

Valoración de los resultados de aplicación en la práctica de la estrategia a través del

107

estudio de casos.

 

Conclusiones del capítulo III

 

116

CONCLUSIONES GENERALES

 

117

RECOMENDACIONES

 

118

BIBLIOGRAFÍA / ANEXOS

   

INTRODUCCIÓN

La formación integral de la personalidad constituye el objetivo central de la Política Educacional Cubana

y adquiere un énfasis particular en la formación del estudiante de la carrera Licenciatura en Educación.

Preescolar, ya que trabajará con los niños de la primera infancia, en los que se estructuran las bases de

las particularidades físicas y formaciones psicológicas de la personalidad que en las sucesivas etapas se

perfeccionarán, siendo el momento de la vida del ser humano en el cual la educación, ejerce la acción

más determinante sobre el desarrollo.

En tal sentido, la formación de la personalidad desde la visión dialéctico-materialista, es una condición

indispensable para el desarrollo de la sociedad, por su incidencia en la adquisición de la concepción

científica del mundo, a partir de las funciones lógica, gnoseológica, metodológica y axiológica.

Son múltiples los autores que aportan a la formación en correspondencia con las exigencias de la

sociedad (Labarrere, G. (1988); Álvarez, C. (1989, 1993, 1996, 1999), Horrutinier, P. (1997; 1999, 2000,

2006, 2007); Del Pino, J. L. (1998, 2017, 2018); Blanco, P. (2001); Castellanos, D. (2001); Chirino, M. V.

(2001); Parra, I. (2002); Miranda, T. (2002); Sánchez Collazo, A., Sánchez-Toledo, M. E. (2002); Fariñas,

G.(2004); Rico, P. (2004); Addine, F. y García, G. (2004); Calzado, D. (2005); Chávez, J. (2005);

Fernández, R. (2005) ; Paz,I. (2006); Semanat, Y. (2010); entre otros).

Igualmente, investigadores del Centro de Estudios Pedagógicos “Juan Bautista Sagarra” de Santiago de

Cuba (I. Paz, A. Márquez, G. Ramos, O. Orozco, 2009) explican aspectos teórico-metodológicos referidos

al proceso de formación del profesional de la educación y expresan la necesidad de considerar el

desarrollo de la esfera cognitiva en estrecho vínculo con lo afectivo.

En el caso de la formación del profesional para la primera infancia, se cuenta con precedentes, en las

investigaciones de Martínez, Álvarez, L. M (2008), Vega, D (2008), Pérez, O. L (2009), Macia, A, (2012)

Rodríguez, D (2014) y Heredia, R.M (2016); entre otros. Sin embargo, no ha estado en el centro de

atención la determinación de la orientación educativa, que como función, caracteriza el objeto de trabajo

de este profesional, con énfasis en la diversidad de sus esferas de actuación.

El educador de la primera infancia da solución a los problemas relacionados con la educación integral de

los niños de cero a seis años en dos modalidades de atención (institucional y no institucional) y la

coordinación de influencias educativas; por lo que, en sus campos de acción se integran contenidos

relacionados con disciplinas generales, de las que se deriva el contenido de los programas curriculares

en torno al objeto de la profesión.

El mismo, está plasmado en el Modelo del profesional y se refiere a la atención educativa integral a la

primera infancia y la orientación a la familia, la comunidad y los agentes educativos, para la unidad de

influencias del proceso educativo y el logro de prácticas inclusivas; siendo preciso atender con mayor

intención la orientación educativa desde su formación inicial.

En relación con la orientación educativa, contribuyen a su desarrollo con alto nivel de aplicación, autores

como: Collazo B. (1992); Suárez C. y del Toro M. (1998); Rodríguez Moreno M. L. (1995); González B,

J. (2000); Vélaz de Medrano Ureta C. (2002); Recarey, S. (2005); Del Pino J. L. (1999-2000, 2010,2018);

Paz I. (2005); Aranda, B. (2005); Cubela G, J. M. (2005), García P, M. (2012), al enriquecer la teoría y la

práctica desde el rol profesional del docente.

Específicamente en la formación del profesional de la Educación Preescolar, Álvarez López. L. M. (2000)

trabaja la orientación hacia el desarrollo de motivaciones; Hernández, X. (2003) aborda la orientación del

estudiante de la carrera hacia: el trabajo, hacia sí mismo y hacia el colectivo; Pérez, C. Á. (2008) investiga

la orientación familiar para la educación de la sexualidad de los niños del círculo infantil; Pérez, M. (2008)

aborda la función orientadora en la Convención de los derechos del niño. Estas investigaciones tienen

valor metodológico; pero dejan interrogantes no resueltas sobre la formación para el ejercicio de la función

orientadora; siendo necesario concebirla desde que el estudiante se incorpora a la carrera.

Los aportes científicos examinados tienen una gran importancia en la comprensión de la orientación

educativa como función del educador, y demuestran la necesidad de continuar su estudio desde la

formación inicial del estudiante; a partir de su redimensionamiento al considerar los diversos contextos

de actuación.

El diagnóstico fáctico y la observación del desempeño de los estudiantes de la carrera Licenciatura en

Educación. Preescolar en los procesos formativos universitarios han permitido constatar que existen las

siguientes insuficiencias:

Limitado aprovechamiento de los espacios formativos para favorecer el ejercicio de las funciones

profesionales diseñadas en el Modelo del profesional.

Limitaciones en las formas de ejecutar las tareas de ayuda desde su práctica laboral investigativa

para las diversas esferas de actuación.

Desbalance en la preparación de los estudiantes en lo que respecta a sus funciones

profesionales,

jerarquizándose

la

función

docente

metodológica

e

investigativa

sobre

la

orientadora.

Las carencias teórico-metodológicas y prácticas declaradas permiten determinar el siguiente problema

científico: Insuficiencias que presentan los estudiantes de la carrera Licenciatura en Educación.

Preescolar para brindar sistemas de ayuda, según las exigencias de su encargo social, que limitan su

actuar sobre el objeto de la profesión.

Por lo que se revela como valoración causal fundamental de esas limitaciones la insuficiente construcción

epistemológica, en el orden praxiológico y los procedimientos a seguir para lograr la formación inicial del

estudiante de la carrera Licenciatura en Educación. Preescolar y los modos de actuación de estos en los

diversos contextos de actuación pedagógica.

Lo anterior evidencia insufientes referentes epistemológicos y praxiológicos de la formación inicial del

estudiante de la Licenciatura en Educación. Preescolar, ante las exigencias educativas planteadas en el

ejercicio preprofesional.

A

partir del problema científico declarado y el estudio fáctico-perceptible realizado se define como objeto

la

formación inicial del estudiante de la carrera Licenciatura en Educación. Preescolar.

En la formación inicial de los futuros educadores para la primera infancia, se modela un pedagogo que

se distingue del resto de los profesionales de la educación por las cualidades que lo deben caracterizar,

atendiendo a sus esferas de actuación. A partir de los elementos que dan cuenta del objeto en el cual se

centra este estudio se define como objetivo: elaboración de una estrategia pedagógica, sustentada en

un modelo pedagógico de formación para el ejercicio de la función orientadora en los diversos contextos

de actuación.

Teniendo en cuenta el objeto de estudio donde se centra la investigación se define como campo de

acción: formación para el ejercicio de la función orientadora en los diversos contextos de actuación

pedagógica.

La hipótesis plantea que, si se aplica una estrategia pedagógica en el proceso de formación inicial del

estudiante de la carrera Licenciatura en Educación. Preescolar, sustentada en un modelo pedagógico de

formación para el ejercicio de la función orientadora en los diversos contextos de actuación pedagógica,

que revele la relación dialéctica entre la concepción de la formación orientadora de la educación y el

protagonismo, dinamizada por el método formativo orientador, entonces, se contribuirá al logro de modos

de actuación orientadores.

Para darle cumplimiento al objetivo planteado se desarrollan las siguientes tareas científicas:

1.

Fundamentar epistemológicamente, el proceso de formación inicial del estudiante de la carrera

Licenciatura en Educación. Preescolar para el ejercicio de la función orientadora.

2. Determinar las tendencias históricas del proceso de formación inicial del estudiante de la carrera

Licenciatura en Educación. Preescolar para el ejercicio de la función orientadora.

3. Caracterizar la situación actual que presenta la formación para el ejercicio la función orientadora

del estudiante de la carrera Licencciatura en Educación Preescolar.

4. Elaborar el modelo pedagógico de formación para el ejercicio de la función orientadora en los

diversos contextos de actuación pedagógica en la formación inicial del estudiante de la

Licenciatura en Educación. Preescolar.

5. Elaborar la estrategia pedagógica para la formación inicial del estudiante de la carrera

Licenciatura en Educación. Preescolar para el ejercicio de la función orientadora en los diversos

contextos de actuación pedagógica.

6. Valorar la efectividad de la estrategia y el modelo propuestos.

Los métodos que se utilizan para dar solución al problema científico, a través del cumplimiento del

objetivo propuesto, son los siguientes:

Métodos teóricos

1. Análisis y síntesis: Para el proceso de análisis investigativo acerca de la formación para el

ejercicio de la función orientadora en los diversos contextos de actuación pedagógicos, así como

la valoración de los resultados obtenidos y la elaboración del marco teórico conceptual pertinente

con el proceso de formación inicial.

2. Histórico-Lógico: Para caracterizar el proceso histórico evolutivo de la formación del Licenciado

en Educación. Preescolar para el ejercicio de la función orientadora.

3. Modelación: Para revelar desde los fundamentos teóricos, metodológicos y prácticos los rasgos

y relaciones esenciales del proceso de formación inicial del Licenciado en Educación. Preescolar,

desde su preparación pedagógica para el ejercicio de la función orientadora.

4. Sistémico estructural-funcional: En la concepción de la estrategia y el modelo de formación para

el ejercicio de la función orientadora en los diversos contextos de actuación pedagógica,

estableciendo la relación entre sus componentes.

Como métodos empíricos se utilizaron:

1. Análisis de documentos: para examinar, a través de los documentos normativos de la carrera, el

tratamiento a la problemática.

2. Observación: A los procesos formativos universitarios a fin de caracterizar el ejercicio de la

función orientadora; así como la aplicación y valoración práctica de la estrategia propuesta.

3. Encuesta: a profesores y estudiantes, con la intención de obtener estados de opinión sobre la

formación y desarrollo de la orientación educativa en los diversos contextos de actuación

pedagógica en la carrera. Asimismo, para demostrar la factibilidad de la estrategia pedagógica.

4.

Entrevista a profesores que imparten asignaturas directamente relacionadas con el ejercicio de

la profesión, profesores principales de año académico para profundizar en la problemática

planteada.

5. Estudio de caso: con el propósito de poder enriquecer y valorar la factibilidad de la aplicación de

la estrategia pedagógica; así como, para la demostración de la efectividad y eficiencia de la

modelación de la formación para el ejercicio de la función orientadoraen los diversos contextos

de actuación pedagógicos.

De los métodos matemático-estadísticos se emplea el análisis porcentual que posibilitó cuantificar los

datos para llegar a una interpretación adecuada de la investigación; además se realiza el procesamiento,

tabulación y análisis de los datos que se obtuvieron en la aplicación de los instrumentos.

El enfoque materialista-dialéctico es la plataforma esencial para la fundamentación teórico- metodológica

de la investigación, en el establecimiento de las relaciones e interrelaciones en la interpretación de los

datos, en la valoración de los referentes teóricos, en el análisis cualitativo de los procesos y demás

elementos que forman parte del modelo y la estrategia. En la investigación aunque se emplean métodos

cuantitativos, se privilegia el paradigma cualitativo y se triangulan los resultados entre fuentes y métodos.

La población estuvo constituida por 106 estudiantes de 1 o a 5 o años académicos (Curso Diurno) y 25

profesores (totalidad del claustro). De ella se seleccionó una muestra intencional de 50 estudiantes, 10

de cada año que presentaran limitaciones en la apropiación de los modos de actuación para orientar en

los diversos contextos de actuación pedagógica y 19 profesores que impartían asignaturas directamente

relacionadas con el ejercicio de la profesión.

La contribución teórica de la investigación se expresa en un modelo pedagógico de formación para el

ejercicio de la función orientadora en los diversos contextos de actuación pedagógica, que revela nuevas

relaciones dialécticas entre la concepción de la formación orientadora de la educación y el protagonismo,

dinamizado por el método formativo orientador.

El aporte práctico lo constituye la estrategia pedagógica sustentada en el modelo pedagógico de

formación para el ejercicio de la función orientadora en los diversos contextos de actuación.

La significación práctica se evidencia en las transformaciones de la formación inicial de los estudiantes al

formar un profesional de calidad para la primera infancia que devenga en modos de actuación, capaz de

ofrecer orientación educativa a la diversidad de contextosde actuación pedagógica donde transcurre la

atención educativa integral del niño y en los centros formadores del personal docente desde el ejercicio

de la función orientadora.

La actualidad de la tesis se revela en la contribución al Plan de Estudios E y al Tercer Perfeccionamiento

de la Educación Cubana, a partir de la aplicación de una estrategia que permite transformar no solo el proceso

de formación inicial de los estudiantes de la carrera, sino también que responda a los objetivos y prioridades

de la educación de la primera infancia.

La novedad científica consiste en establecer nuevas relaciones entre los procesos que permiten connotar

una valoración del proceso de formación de los estudiantes para el ejercicio de la función orientadora a

partir de la lógica integradora del método de formativo orientador y sus procedimientos en la carrera

Licenciatura en Educación. Preescolar.

La tesis se inserta a la línea de investigación de la Universidad de Oriente: Perfeccionamiento de los

procesos formativos educacionales; a la sub-línea “La Pedagogía General Infanto-juvenil y Especial;

aporta sus resultados al proyecto “Nodos formativos y exitoso desempeño del docente en la escuela”, a

la tarea “Gestión educativa en la formación inicial continua y permanente de los profesionales de la

Educación Preescolar” dirigido por Escalona Vázquez, I. 2018 y en el proyecto ORIENTANDO:

Orientación educativa y formación integral de los estudiantes, dirigido por Paz Domínguez, I. 2018.

La tesis se estructura en tres capítulos, conclusiones, recomendaciones, bibliografía y anexos; en el

capítulo I, se fundamenta epistemológicamente el proceso de formación inicial del estudiante de la

Licenciatura en Educación. Preescolar en orientación educativa.

En el capítulo II. Se ofrece un modelo de orientación educativa para la

diversidad de contextos de

actuación pedagógicos en el proceso de formación inicial del estudiante de la Licenciatura en Educación.

Preescolar.

En el capítulo III. Se presenta la estrategia pedagógica para la orientación educativa en los diversos

contextos de actuación pedagógica en la formación inicial del estudiante de la Licenciatura en Educación.

Preescolar y se valora la pertinencia y efectividad de la misma.

CAPÍTULO I. MARCO TEÓRICO REFERENCIAL DEL PROCESO DE FORMACIÓN INICIAL DEL

ESTUDIANTE DE LA CARRERA LICENCIATURA EN EDUCACIÓN. PREESCOLAR PARA EL

EJERCICIO DE FUNCIÓN ORIENTADORA

Introducción

En el capítulo se hace un análisis del marco teórico referencial del proceso de formación para el ejercicio

de la función orientadora en los diversos contextos de actuación pedagógica del estudiante de la carrera

Licenciatura en Educación. Preescolar, a partir del resultado del análisis de la bibliografía consultada. Se

establecen las principales tendencias históricas por la que transcurre este proceso, se analiza su estado

actual y se determinan las principales insuficiencias, a través del diagnóstico inicial para el planteamiento

de las propuestas que se presentan en la investigación.

1.1. Fundamentación epistemológica de la formación inicial para el ejercicio de la función

orientadora del estudiante de la carrera Licenciatura en Educación. Preescolar

1.1.1. La formación inicial del estudiante de la carrera Licenciatura en Educación. Preescolar

La categoría formación tratada desde contextos diferentes, tiene coincidencias en sus análisis, al

considerar que constituye un proceso de aprendizaje del individuo, que implica asumir el camino del

conocimiento descrito por Lenin, V. I. de la contemplación viva al pensamiento abstracto y de este a la

práctica. (Lenin, V, 1979); bajo condiciones de orientación e interacción social” (Vigotsky, L. S, 1989),

criterio con el cual se concuerda.

En Cuba, la formación ha sido objeto de estudio de eminentes personalidades quienes, desde la óptica

de educar para la vida, realizaron importantes contribuciones, al considerar la búsqueda de formas más

orientadoras para el proceso de educación y desarrollo desde José Agustín Caballero (1762-1835), Félix

Varela y Morales (1788-1853), José de la Luz y Caballero (1800-1862), Enrique José Varona (1849-1933),

José Martí, (1853-1895); Fidel Castro Ruz (1926-2016), entre otros.

Herederos de la tradición pedagógica cubana Núñez, J. (1997), Álvarez, C. (1997, 2004); Chávez, J.

(1999), Fuentes, H. (2000, 2002, 2004, 2006, 2008, 2009); Horrutinier, P (2009); Del Pino, J. L. (2018),

retoman la categoría desde su esencia filosófica, sociológica, psicológica y pedagógica, con argumentos

que fundamentan su carácter dialéctico con el propósito de educar, instruir y desarrollar, lo que exige que

se convierta en un espacio orientador, aspectos con los que se coincide.

Al respecto se reconoce el valor de lo planteado por Fuentes, H. (2008), desde la Pedagogía de la

Educación Superior, al contextualizar la formación desde el punto de vista cultural como un proceso de

creación y transformación que permite al hombre desarrollar la coherencia entre su subjetividad y su

actividad en un contexto determinado.

Por lo que se revela el enfoque dialéctico materialista de la formación (Caballero, A. N., 2009: 3) al estar

vinculada a exigencias sociales, en un contexto en el que convergen los sistemas de influencias que

aspiran a la educación de un determinado tipo de hombre, considerado ideal.

Otros investigadores aportan experiencias sobre la formación de los profesionales de la educación entre

ellos (Montoya, J. (2005); Jaime Ojea, R. A. (2008); Caballero Rodríguez (2008); Ávila Saint Félix N.

(2012); Celeiro Carbonel, A. F. (2012); Mulet González, M. A. (2013), desde cuya perspectiva esta se

identifica como un proceso en constante desarrollo, que se modifica y actualiza sistemáticamente en

correspondencia con las exigencias y las transformaciones de la sociedad.

De este modo, la formación de los profesionales de la educación es un proceso consciente “encaminado

a la socialización plena del hombre” (Blanco. A. 1997) de relación con la cultura; de lo que resulta la

transmisión y apropiación de conocimientos, habilidades y valores. Por lo que, la formación es un proceso

de relaciones en el orden epistemológico, psicológico, sociológico y pedagógico del que emanan sus

potencialidades y fundamentos.

En tal sentido, la formación es prioridad de la Educación Superior Cubana, “para alcanzar niveles

cualitativamente superiores en su desempeño profesional” (Horrutinier, P., 2006:25) para la apropiación

de conocimientos, hábitos, habilidades, y valores no sólo sociales, sino también los propios de las esferas

de actuación a través de la formación inicial.

La formación inicial del profesional de la educación, “se concibe como un sistema que abarca diferentes

niveles de ingreso y se identifica el nivel universitario como el idóneo que debe poseer un docente”.

(Forneiro, R. R. 2018: 1) En ella se trabaja lo instructivo, lo educativo, metodológico, investigativo y lo

axiológico; la aprehensión del rol profesional, las tareas básicas, así como sus funciones; sin embargo,

en el caso de la formación del educador de la primera infancia, se precisa de mayor intencionalidad

formativa para la función orientadora, con énfasis en los diversos contextos de actuación.

Precisamente, en Cuba, se han realizado estudios sobre la formación inicial del profesional de la

Educación Preescolar orientadas a estos fines: Vega, D. (2008); Pérez, O. L. (2009), Ramos, V. (2009);

Alonso, E. (2010); Macías, A. (2012); Rodríguez, D. (2014). Sus contribuciones se han centrado en

metodologías, estrategias y modelos y a pesar de que tratan la formación inicial, aún presupone un

problema no resuelto, al no aportar resultados referidos a la formación para el ejercicio de la función

orientadora en los diversos contextos de actuación pedagógica.

Las valoraciones anteriores dan razón de la urgencia de prestar atención, desde la Pedagogía, a la

formación del estudiante de la carrera para el ejercicio de la función orientadora pues brindará atención

educativa integral a

los niños de la primera infancia y orientación a

la familia

y

a

partir de las

consideraciones de Franco O. (1999) Hernández, S. X. (2004), Martínez, R. B. (2004), Vega, G. D (2008)

Ramos V. (2009), Alonso Hernández E (2010); Bermúdez, B. (2010); Rodríguez, D. (2014) y otros, se

aprecia la necesidad de que se desempeñen competentemente en los diversos contextos de actuación.

Según Mendoza, la formación inicial del educador preecolar es la preparación básica del educador para

formarse y obtener un nivel técnico pedagógico que le posibilite enfrentar la tarea educativa, esta

formación responde a un determinado plan de estudio, de un nivel académico concebido y aprobado en

un momento histórico establecido (Mendoza F. (2004).

En relación con estas ideas se aprecia la necesidad de una formación inicial que responda a las

exigencias de la primera infancia; pero, en los criterios que defiende este autor no se concibe la formación

para el ejercicio de la función orientadora, ni la diversidad de contextos donde tiene lugar la atención

educativa del niño de cero a seis años y los centros formadores de educadores para este nivel.

En este sentido, existen insuficiencias en la formación para la función orientadora en la carrera,

particularmente en la sistematización de sus contenidos en los diversos contextos, lo que genera

inconsistencias pedagógicas en el desempeño preprofesional, evidenciado en los modos de actuación.

En la actividad pedagógica los futuros educadores deben solucionar los problemas profesionales en las

esferas de actuación para lo cual el proceso de formación tiene el desafío de prepararlos, lo que de hecho

conlleva alcanzar la preparación, tanto en lo docente metodológico, lo investigativo y lo orientacional.

La formación inicial, exige realizar una secuencia de acciones con una lógica determinada, constituida

por el método, el cual es el elemento dinámico del proceso, representa las vías de organizar la actividad

cognoscitiva de los estudiantes, dirigida al logro de los objetivos (citado por Fumero, A. 2016: 15).

En este sentido, los profesores deben ser capaces de poner en práctica métodos que permitan conducir

un proceso de calidad, propiciando la independencia y la creatividad, lo que supone, la utilización de

procedimientos para ordenar la actividad encaminada a lograr determinados objetivos.

Durante el proceso de formación inicial se debe incitar a la búsqueda de un método que permita la

formación para el ejercicio de la función orientadora en el tránsito de lo concreto a lo abstracto, y de este

a la práctica transformadora, como vía del conocimiento científico.

En relación con estas ideas se aprecian el método formulado por Reyes, N. (2011), para la interactividad

metodológica, el método colaborativo propuesto por Biset, D. (2014), el método formativo planteado por

Fumero, A. (2016) para el proceso de transición educativa de preescolar a escolar. Estos métodos no

especifican la formación inicial para el ejercicio de la función orientadora en los diversos contextos de

actuación, aunque sí desarrollan la expresión de lo formativo.

En el Modelo de formación del profesional de educación preescolar (2016) se declaran tres funciones que

este debe dominar: función docente metodológica, investigatigativa y de superación y la función

orientadora, no obstante existir limitaciones para la formación para el ejercicio de la función orientadora

la que tiene una gran importancia para el estudiante que se forma como licenciado pues trabajará con

niños de la primera infancia y sus familias.

De ahí la importancia de reconocer la formación inicial como proceso favorecedor de la función

orientadora en los diversos contextos de actuación. Al respecto, se coincide con los estudios de Suárez,

C. (2013) cuando enfatiza en la relación orientación-prevención. Al asumir esta posición de Suárez, C. se

privilegia la orientación educativa, que favorece el desarrollo social personal y descansa en los principios

que consideran la dignidad de las personas y el mejoramiento humano.

1.1.2. La función orientadora en los diversos contextos de actuación pedagógica desde la formación inicial

de los estudiantes de la carrera licenciatura en Educación. Preescolar

La orientación para autores como Shertzer, Stone (1972), Beck (1973) y Moreno (2000), se remonta a los

albores de la humanidad y a sus procesos de organización social, desde el momento en que el ser

humano buscó y recibió ayuda.

Existen diferentes concepciones alrededor de la orientación; Parsons (1909) la relaciona con lo

vocacional. Davis (1913), la integra al currículum; Proctor (1925), la define como proceso de organización;

Brewer (1932), la identifica con la educación; Williamson (1939), aborda su base diagnóstica. Rogers

(1969, 1972 y 1974), realza la ayuda para el desarrollo, Tyler (1975) plantea sus corrientes: vocacional y

el movimiento de salud mental. Estas concepciones no contemplan la formación inicial del profesional,

sino su ejecución práctica.

Es importante, la idea de la orientación como práctica social teniendo en cuenta las razones contextuales

que la hacen pertinente, Rogers C. (1942) aporta el counseling, con premisas humanistas, que lo acerca

más a la educación y con los trabajos de Carkhuff R. R. (1969), se sientan las bases de la orientación

como “profesión de ayuda”.

El movimiento de higiene mental (1960), agrega la adaptación a la infancia, luego incorpora el área

personal-social, la cual se connota en la Tesis Humanista de Rogers (1974) y Maslow (1979) quienes

sostienen la autorrealización como proceso enriquecedor y cobra valor la relación de ayuda. Se delimita

la función “educación para carreras”, donde la orientación vocacional se incorpora al curriculum.

A

parte de las limitaciones de estos enfoques, es importante considerar lo positivo: confiar en el hombre

y

en sus recursos, el énfasis en la relación personapersona y la importancia del grupo como facilitador

del crecimiento personal, la independencia, la dignidad y el interés en el desarrollo de la equidad.

Autores como Strang, R. (1989), Bisquerra (1998), Vélaz de Medrano (1999), Boza, Á (2001), aprecian la

relación entre la orientación y la educación y consideran a la orientación, como uno de los pilares de la

educación. Resulta apreciable admitir la categoría educación, desde la óptica de la orientación al

favorecer la formación integral del hombre acorde con las exigencias sociales.

La concepción de la orientación que se asume se sustenta en el Enfoque Histórico Cultural, se parte de

la consideración de que cada individuo se desarrolla y está en constante transformación en su interacción

con lo que le rodea, en la que va logrando niveles de autonomía y autodeterminación, a partir de las

ayudas. Los conceptos de: Nivel de desarrollo actual, Zona de desarrollo próximo, Situación social del

desarrollo y Mediación resultan básicos para esta investigación, pues promueven el desarrollo de

mecanismos personológicos para la formación.

Estas cuestiones son enriquecidas por sus seguidores, particularmente investigadores cubanos con

aportes de gran significación para el desarrollo de la orientación como proceso, en el tratamiento

educativo a cada educando atendiendo a sus peculiaridades para promover su desarrollo personal-social,

especialmente para la potenciación de formaciones psicológicas: autovaloración, aspiraciones, ideales,

las que resultan importantes en la regulación de la conducta a través de una participación activa de la

autoconciencia y la autorreflexión y su repercusión en la proyección futura.

Autores cubanos como (Collazo B. (2001), Recarey S. (2004), Suárez C., Del Toro M (1999), Del Pino

(1992, 2013, 2018), Paz I. (2005), Caballero A. (2005), Cubela (2005) y García Gutiérrez (2012), le

conceden un papel relevante a la orientación como herramienta del educador para la formación del

educando. No obstante, estos autores, aunque significan esta categoría, la concretan al contexto escolar

dentro de la escuela, sin apreciar su rol en el contexto de la educación de la primera infancia y en la vía

no institucional.

Domínguez García (1995) opina que la orientación es un acto de creación en el contexto de una relación

de ayuda en el caso particular de cada sujeto (o grupo). En este proceso, se pone en juego la personalidad

del orientador y del orientado como un todo, en su condición de sistema integral.

Esta es una aproximación a partir de la consideración de la orientación como sistema, dirigido a su

contextualización y a la relación de ayuda, sin embargo, la misma no explicita esa relación desde la

formación con la implicación de los contextos para el ejercicio de la función orientadora.

García Gutiérrez A. (2012), expresa que la orientación abarca todo el proceso pedagógico y fluye a través

de la actividad docente, actividades educativas, y de los contextos socioeducativos. Facilita la

individualización del proceso conforme con las necesidades educativas y potencialidades de los sujetos,

la caracterización de su entorno y la estructuración de las influencias estimuladoras y condicionantes del

desarrollo que estimula el proceso de medicación social.

Esta perspectiva, apunta a la orientación a través de todo el proceso pedagógico, lo que viene a reforzar

el criterio de su necesidad en los diversos contextos de actuación, para potenciar el máximo desarrollo

integral posible del niño y la orientación a su familia mediante el actuar de los educadores y otros agentes

educativos como mediadores desde una comprensión integral de la educación.

También al abordar la orientación educativa se tienen en cuenta sus fundamentos teóricos metodológicos

con rigurosos principios éticos, lo que para investigadores como Rodríguez Espinar (I986), Suárez

Rodríguez (2001), Collazo Delgado, y Puentes Alba, (2001), Paz I. (2006) constituye el núcleo del ámbito

formativo desarrollador. Así adquiere particular relevancia la orientación educativa desde la labor del

educador como orientador educacional.

Igualmente, en el modelo teórico de la orientación educativa, de Suárez C. y Del Toro M. (2006) se

establecen tres dimensiones del proceso: interactiva, subjetiva y socio comunitaria. Resulta valiosa esta

delimitación y la concepción del proceso, aunque el modelo particulariza los problemas referidos al

aprendizaje desde el proceso enseñanza aprendizaje, se asume el modelo, ya que, desde la formación

para el ejercicio de la función orientadora, su actuación está relacionada a la solución de problemas

profesionales que se generan en la educación.

Otro investigador cubano, Del Pino, J. L. (1998) expresa que se identifican tres tendencias en la

orientación durante las primeras siete décadas del siglo XX: la psicométrica, la clínico-médica y la

humanista. Las dos primeras tienen como limitaciones: el carácter pasivo del educando, el no tener en

cuenta el carácter preventivo de la orientación y la limitación de los espacios de cooperación.

El humanismo, analiza el problema desde direcciones más integrales, recurre a un carácter más activo

del educando en el proceso de orientación educativa. Sin embargo, en esta tendencia no se pondera su

alcance en la formación del profesional de la educación preescolar.

Como se aprecia la orientación educativa se aborda desde posiciones diferentes. Un elemento común

reside en concebirla como un proceso de ayuda. Puede tener diferentes fines, un papel más o menos

activo, durar mayor o menor tiempo, pero en todos los casos se ofrece asistencia.

Del Pino, J, L. (2013) explica la tendencia integrativa e incluyen las peculiaridades del contexto educativo,

en coherencia con la política educacional y la tradición pedagógica cubana. Estas constituyen la

plataforma para el desarrollo de la orientación educativa, integrando las ciencias de la educación como

práctica profesional en diversos contextos.

Al respecto, Del Pino, J. L. (2013) ofrece las características de la tendencia integrativa de la orientación

educativa en Cuba: comprensión de la educación, enfoque histórico-cultural como concepción; lo

preventivo y desarrollador; la orientación como componente de la educación, la clase como una vía

fundamental; la función orientadora del docente y su articulación en las estrategias educativas.

En esta investigación se connota la función orientadora, la cual es definida como “actividades

encaminadas a la ayuda para el autoconocimiento y el crecimiento personal y social mediante el

diagnóstico y la intervención psicopedagógica en interés de la formación integral del individuo. Por su

contenido la función orientadora incide directamente en el cumplimiento de la tarea educativa y durante

el ejercicio de la instrucción.” (Recarey, S,. 2005: 2).

Se asume en esta tesis que la función orientadora en el proceso de formación inicial del profesional de la

educación preescolar, no ha sido suficientemente tratada, ya que los autores señalados anteriormente,

han centrado su atención en el ámbito formativo profesional de manera muy general; son insuficientes

sus aportaciones; para la labor educativa de este futuro educador; pues son más amplias las esferas de

su actuación pedagógica; estas tienen carácter intersectorial y una diversidad de contextos que orientar.

Para que el educador pueda cumplir con la función orientadora y establecer relaciones con las funciones

docente - metodológica e investigativa, necesita que se le forme, para cumplir las tareas dirigidas al

conocimiento de sí mismos, de los demás y del contexto, capacidades para elegir, tomar decisiones,

elaborar proyectos de vida y afrontar una vida plena. Implica el sostén para autorregularse en los

diferentes ámbitos de la vida y la guía para alcanzar los objetivos del desarrollo.

Según Recarey. S, 2005, la función orientadora se caracteriza por tomar en consideración la relación

educación-desarrollo, el diagnóstico permanente, la determinación de diferentes niveles de ayuda y el

establecimiento de relaciones profesionales de ayuda pedagógica.

La función orientadora del educador preescolar, potencia las formaciones cognitivas, intelectuales,

afectivo- motivacionales, actitudinales y comportamentales. (Orozco H., O.; Escalona V. I. 2008) del grupo

(o del educando), para facilitar que asuma nuevos roles y vínculos que lo ubiquen en una situación

desarrolladora.

Puede desarrollarse en una u otra dirección del crecimiento "esferas de la orientación": personal-social,

profesional, estudio o académica, sexual, desde lo individual y grupal teniendo en cuenta sus fases:

diagnóstico, elaboración de la estrategia educativa, ejecución de la estrategia con carácter integrador y

evaluación del desarrollo alcanzado (Recarey, S, 2005).

De esta manera, se debe formar al estudiante para que ayude a niños, adolescentes, jóvenes, a los

agentes educativos y socializadores para afronta un problema o tomar una decisión y para estimular el

logro de los objetivos educativos, teniendo en cuenta las necesidades, ya que ella supone la atención a

todos los aspectos del desarrollo, “considera al individuo en un continuo crecimiento y desarrollo y no solo

tiene en cuenta el contexto en que se realiza, sino también la posibilidad de actuación sobre el contexto”.

(Escalona, I. 2008).

La formación para el ejercicio de la función orientadora requiere de una concepción científica y

desarrolladora del proceso de formación, se considera que la aplicación del enfoque histórico cultural de

Vigotsky en Cuba, ha dado lugar a la concepción del proceso de enseñanza aprendizaje desarrollador

que debe caracterizar la formación y cuya aplicación favorece la asimilación de la función orientadora.

Teniendo en cuenta estas ideas se considera que la formación para el ejercicio de la función orientadora

en la carrera requiere del conocimiento de las necesidades de los estudiantes, entendidas como “el estado

de carencia del individuo que lleva a su activación con vistas a su satisfacción, en dependencia de las

condiciones de su existencia” (Brito, H, 1988.17).

Para satisfacer las necesidades educativas es preciso de la cultura que posibilita al hombre conformar

explicaciones, interpretaciones y predicciones acerca de los fenómenos y procesos, desde lo mejor y más

actualizado de la ciencia. La cultura, al representar el mundo creado por el hombre, en tanto producto,

comprende, el proceso de su realización. Incluye habilidades, sentimientos y modos de actuación,

dirigidos a interactuar positiva y creadoramente con la naturaleza y la sociedad, lo que le permite asumir

conscientemente los roles sociales que permita satisfacer dicha necesidad.

De ahí, que se asuma como definición de cultura el “conjunto de valores materiales y espirituales, así

como de los procedimientos para crearlos, aplicarlos y trasmitirlos, obtenidos por el hombre en el proceso

de la práctica histórico social es la forma del desarrollo social, es producto de la actividad humana,

incluyendo al hombre como sujeto histórico y parte de su producto” (M. Rosental y P. Iudin, 1981: 98).

La satisfacción de las necesidades a través de la cultura, propicia un nivel superior de desarrollo de las

motivaciones del estudiante para asumir el rol profesional e implica desarrollar la motivación hacia “la

práctica laboral-investigativa como la actividad integradora del proceso donde se adquieren vivencias

profesionales que la transforman en un proceso de personalización" (Miranda y otros 2001, 10).

Conociendo las necesidades de los estudiantes y el nivel de solución a través de la cultura se puede

personalizar la formación en las formas de organización y contribuir al cumplimiento de los objetivos del

proceso para ello “se debe dirigir el proceso formativo de manera personalizada” (López, F. 2004).

Para personalizar la formación, los docentes tienen que presentar los conocimientos de manera que

despierten el interés de los estudiantes y les resulten valiosos, comprensibles y pertinentes. Se trata de

una tarea que requiere estrategias y una gran capacidad de reflexión.

De ahí que “el eje que sustenta el trabajo individual en el proceso de enseñanza-aprendizaje es la

educación personalizada, en la cual se atienden las necesidades, el papel del profesor es de un consejero,

el ejercicio de autoridad lo proporciona el saber del profesional que orienta, y el ambiente es mucho más

amigable. El ritmo de aprendizaje lo determina el propio estudiante; y los métodos empleados son los que

propician una mayor participación. (Calzado, D. 2004).

Consiste en prestar especial atención a las necesidades y a la asimilación de la cultura de los estudiantes

durante el proceso docente-educativo, se trata de una formación centrada en el estudiante, es una forma

de reconocer que la labor del docente no debe limitarse únicamente a transmitir contenidos, sino que se

deben trabajar de cerca con ellos para asegurarse de que han comprendido esos contenidos y que

pueden avanzar a la próxima tarea.

La personalización por su origen eminentemente social es esencial en todos los procesos de

transformación de diferente naturaleza, es una manera de entender la formación que requiere asignar a

los estudiantes un papel protagonista en el proceso.

Al respecto, se comparte que el protagonismo es la capacidad que se desarrolla en el sujeto en formación

como resultado del proceso educativo, encaminado al desarrollo integral de la personalidad que le permite

implicarse conscientemente y con satisfacción en todas las actividades, y que expresa en sus modos de

actuación, responsabilidad, toma de decisiones e independencia. (Domenech, D. 2000).

En esta concepción, el protagonismo es estar presente, movilizarse, intercambiar, opinar; significa

sensibilizarse, tomar parte, implicarse, decidir, actuar comprometidamente, es un proceso complejo,

dinámico en el que hay que vincular la acción pedagógica que desarrollan los profesores y los procesos

que tienen lugar en el estudiante desde sus vivencias, recursos personales afectivos y cognitivos.

Al analizar el protagonismo desde la carrera, se observa que la relación que se establece entre profesor

y estudiante debe ser amplia, abierta y creativa. Los profesores deben tener en cuenta las necesidades,

intereses y motivos de los estudiantes para la asunción del rol profesional, el que por su contenido y los

deberes que de él emanan puede definirse como el de educador profesional (Blanco, A. y. Recarey, S.

C. 1999), cuyo contenido está delimitado por dos circunstancias: es el único agente socializador que

posee la calificación profesional necesaria para ejercer dicha función; es el único agente que recibe esa

misión social, por la que se le exige y evalúa, tanto profesional como socialmente.

Conforme a estas ideas el educador contribuye a la educación de la personalidad de sus educandos

desde sus contextos de actuación a través de sus funciones que incluyen acciones encaminadas a

asegurar el cumplimiento de las tareas básicas a través de la mediación la cual implica el aporte de los

“otros”, al mediar entre la zona de desarrollo actual y la zona de desarrollo potencial, para el proceso de

formación. “La mediación educativa es un proceso de solución colaborativa que entraña la intervención

de un tercero neutral e imparcial cuya autoridad descansa en el consentimiento que las partes le otorgan

para llegar a un acuerdo mutuamente aceptable” (Citado por Aldana, M. 2017).

Esta se refiere al proceso de solución de conflictos; sin embargo, su incidencia también se condiciona a

las influencias educativas y relaciones profesor-estudiantes en diferentes espacios formativos desde las

funciones profesionales. Al respecto, es una necesidad prestar atención al contenido de las influencias,

con énfasis en el componente investigativo laboral, en su desempeño preprofesional.

A través del desempeño preprofesional se van desarrollando los rasgos distintivos del modo de actuación

profesional, entendido “como las formas condicionadas de desempeñarse, constituido por el conjunto de

métodos para la comunicación y la actividad pedagógica.” (García, 1996); así como “

el dominio de los

conocimientos, habilidades, valores y capacidades más generales del objeto de la profesión que permiten

al mismo la aprehensión del método para la actuación profesional." (García y Addine, 2003).

Por lo que el mismo se refiere al sistema de acciones pedagógicas profesionales sustentadas en

conocimientos, habilidades y valores profesionales pedagógicos, que permiten interactuar en la realidad

educativa, percibir sus contradicciones, interpretarla y explicarla científicamente, así como transformarla

creadoramente.

Puede plantearse que el modo de actuación profesional pedagógica que hoy precisa desarrollar el

estudiante de la carrera Licenciatura en Educación. Preescolar se dirige a la educación y estimulación del

desarrollo integral en la primera infancia y consecuentemente la orientación a la familia, la comunidad, y

los agentes y agencias educativas del entorno; con un sistema de acciones para la dirección del proceso

educativo y prácticas cada vez más inclusivas. (Modelo del Profesional, 2016).

El desarrollo del modo de actuación requiere del desarrollo de motivos intrínsecos a la profesión que

favorezcan la identificación y el compromiso profesional. Estos elementos se expresan en la satisfacción

con la profesión, en la creatividad que se demuestre en el actuar, en la disposición al estudio y al trabajo,

en la responsabilidad en el cumplimiento de las tareas, así como en la criticidad constructiva hacia sí y

hacia los demás en su contexto de actuación profesional.

De ahí la importancia de que vivencie modelos de actuación profesional positivos que se ajusten al objeto

de la profesión y desarrollen todas las funciones para su transformación, que se ajusten también a las

demandas del desarrollo histórico social, así como a las necesidades específicas del contexto en que se

desempeñan.

A través del modo de actuación profesional, se pone en práctica el conjunto de conocimientos y

habilidades adquiridas, así como el nivel de desarrollo de las capacidades pedagógicas y de las

cualidades que plantea el Modelo del profesional, lo que le permitirá desarrollar las habilidades de

planificar, organizar y dirigir y orientar el proceso educativo en los diversos contextos de actuación.

Los diversos contextos de actuación pedagógica, aún precisan de mayor tratamiento desde la formación

del educador de la primera infancia para la orientación, teniendo en cuenta que este profesional trabaja

con las edades más sensibles, en contextos de actuación diversos y a la vez se forma en ellos, desde su

inserción en la práctica investigativa laboral.

En esta investigación el contexto se estudia desde su sentido pedagógico. Es más que el medio al que

se vincula la educación, se trata de las particularidades y requisitos del proceso educativo en cada esfera

de actuación del educador de la primera infancia, las peculiaridades de la práctica educativa en cada una

de ellas, las condiciones en que en que tiene lugar la atención educativa, los agentes y agencias

implicados, así como los centros formadores del personal docente. Es precisamente en el contexto que

el

proceso formativo adquiere su singularidad a partir del carácter contextualizado y diferenciado, según

la

esfera de actuación.

A

este proceso formativo le es consustancial la existencia del contexto, sobre todo si se tiene en cuenta

las posturas que en torno al mismo se refieren, tal es el caso de los planteamientos científicos que aporta

en su estudio Montoya, J. (2005), donde configura la existencia del contexto y la contextualización.

De esta forma se establece una relación dialéctica entre el proceso de formación y el contexto de

actuación, la cual tiene carácter de ley, “La contextualización es una forma de abordar un nuevo

conocimiento poniéndolo en relación con otros ámbitos próximos.” (Alvarez, I., 2004: 25).

Lo contextual se convierte en un aspecto a potenciar desde la función orientadora. En esta investigación

se le confiere especial connotación ya que el estudiante debe conocer que el proceso educativo de la

primera infancia se realiza en diversos contextos de atención institucional (círculos infantiles y aulas de

preescolar en las escuelas primarias) y no institucional (programa social comunitario Educa a tu hijo), que

en los mismos se brinda una atención educativa impregnada de la cultura cercana al educando.

Los diversos contextos de actuación pedagógica demandan la realización de esfuerzos para lograr

acciones educativas diferenciadas, las que deben realizarse desde el respeto a la equidad y al carácter

ético. La formación para el ejercicio de la función orientadora en los diversos contextos de actuación

pedagógica exige tener presente la organización de la carrera, los criterios que rigen en la selección de

los cursos optativos electivos y propios y sus contenidos, las propuestas metodológicas y las actividades

de aprendizaje, como respuesta justa y equilibrada a la diversidad.

1.2. Tendencias

históricas

del

proceso

de

formación

inicial

del

estudiante

de

la

carrera

Licenciatura en Educación. Preescolar para el ejercicio de la función orientadora

El estudio del proceso de formación inicial para el ejercicio de la función orientadora transita por diferentes

etapas en su devenir histórico, el cual tiene diferentes manifestaciones que merecen del análisis en su

devenir histórico, basado en sucesos claves acontecidos en el Sistema Nacional de Educación y que

marcaron nuevas características:

Surgimiento de la carrera Licenciatura en Educación. Preescolar.

Cambios curriculares del subsistema de Educación Preescolar.

Perfeccionamiento del currículo de la carrera Licenciatura en Educación. Preescolar.

El análisis teórico por etapas para analizar el comportamiento de la formación para el ejercicio de la

función orientadora en los diversos contextos de actuación pedagógica se realiza atendiendo a los

siguientes indicadores sometidos a la triangulación metodológica:

Concepción acerca de la formación para el ejercicio de la función orientadora en la carrera desde

los modelos del profesional de la carrera Educación Preescolar

Vías y formas de la formación para el ejercicio de la función orientadora en el proceso de

formación inicial de los estudiantes de la carrera Licenciatura en Educación. Preescolar.

Tratamiento de los contenidos teóricos y practicos relativos a la función orientadora en la

formación inicial de los estudiantes de la carrera Licenciatura en Educación. Preescolar.

Investigaciones que permiten el avance de la formación para el ejercicio de la función orientadora

Se precisaron cuatro etapas del desarrollo histórico- pedagógico, que permiten periodizar la evolución del

proceso de formación para la función orientadora y revelar sus tendencias:

Primera Etapa: Formación inicial de los estudiantes de la carrera Licenciatura en Educación.

Preescolar para la labor orientadora por la modalidad Curso para Trabajadores de 1981 a 1992.

Segunda Etapa: Renovación de la formación inicial de los estudiantes de la carrera Licenciatura

en Educación. Preescolar para el ejercicio de la función orientadora, por la modalidad Curso

Diurno desde 1993 a 2002.

Tercera Etapa: La formación inicial de los estudiantes de la carrera Licenciatura en Educación.

Preescolar para el ejercicio de la función orientadora desde la universalización de la Educación

Superior Cubana de 2003 a 2009.

Cuarta etapa: Perfeccionamiento de la formación inicial de los estudiantes de la carrera

Licenciatura en Educación. Preescolar para el ejercicio de la función orientadora de 2010 al 2018.

Primera etapa: Formación inicial de los estudiantes de la carrera Licenciatura en Educación. Preescolar

para la labor orientadora por la modalidad Curso para Trabajadores de 1981 a 1992.

La Educación Superior Cubana para esta especialidad se inicia en el curso escolar 1981-1982, a través

del Curso Para Trabajadoras, con una duración de seis años y un carácter selectivo. Se contó en el

claustro con los primeros licenciados egresados de la antigua Unión Soviética, lo que favorece su

apertura.

El Plan de Estudios vigente era el “B”, el cual no concebía la formación del estudiante para la función

orientadora, aparecían algunas nociones de orientación como función didáctica, esta no trascendía al

plano educativo, ni como sistema de apoyo o ayuda al desarrollo personal, social y profesional.

La orientación educativa era tratada de forma implícita a través de algunos contenidos de las asignaturas

Lengua Materna, Pedagogía, Educación de la sexualidad y Psicología dirigidos a favorecer la labor

asistencial de los círculos infantiles desde una concepción espontánea.

Los textos reflejaban resultados de investigaciones extranjeras y menos nacionales; no se comprueba la

existencia de investigaciones referidas a la orientación educativa. A partir de 1982 se inicia una

investigación sobre la preparación de los niños de cinco a seis años, de zonas rurales, para la escuela

Sus resultados constituyen los antecedentes del Programa “Educa a tu hijo”.

En 1985 se introducen transformaciones en el Plan de Estudios, pero aún no se connota la orientación

educativa como función del profesional. Se concede atención a la asignatura Pedagogía Preescolar, la

cual aborda contenidos para el trabajo con la familia.

El Servicio de Orientación y Desarrollo del Instituto Superior Pedagógico “Enrique José Varona” (1990–

1991) marca un hito en la orientación educativa, el mismose generaliza a todo el país; pero en el caso de

la formación del profesional de la Educación Preescolar en Santiago de Cuba, no siempre, se proyectó

en función de su labor orientadora.

Las vías y formas en la formación inicial del estudiante eran tradicionales, se ponderaban los métodos

explicativo-ilustrativos, el de trabajo independiente; entre otros, que eran muy generales para atender la

preparación de estos sobre la orientación educativa; por tanto, no permitían lograr los estados deseados

para el mejoramiento del desempeño en los diversos contextos de actuación pedagógica.

Las validaciones demuestran que no se producen cambios importantes, por la propia concepción de la

carrera, que posee asignaturas con enfoque teórico y desvinculación parcial del contexto de actuación, lo

que explica el pobre aporte a la preparación del estudiante en materia de orientación educativa. Este Plan

de Estudio no cuenta con un Modelo del profesional, que guíe el trabajo en función de esta.

En la formación, no se tuvo en cuenta la orientación educativa al no aparecer como asignatura, ni el

tratamiento a sus contenidos en las asignaturas de Psicología y Pedagogía, lo que implica que los

aprendizajes de la misma se realicen de forma menos consciente y que sus conocimientos, habilidades

y modos de actuación no sean sistematizados especialmente desde lo pedagógico.

Segunda etapa: Renovación de la formación inicial de los estudiantes de la carrera Licenciatura en

Educación. Preescolar para el ejercicio de la función orientadora, por la modalidad Curso Diurno desde

1993 a 2002.

En el curso 1993 -1994, se inicia la licenciatura por el Curso Regular Diurno, con Bachilleres en Ciencias

y Letras con una duración de cinco años, Plan de Estudio “C”, que asume como eje el componente laboral,

junto al cual se despliegan, los componentes académico e investigativo.

Se ejecutan acciones desde la labor conjunta de los Institutos Superiores y la Dirección Provincial de

Educación para dar respuesta a las prioridades; se aplica el principio de formación y reforzamiento de la

motivación profesional donde jugó un rol importante la introducción del Programa Director de Orientación

Profesional; sin embargo, no se pondera la función orientadora.

Con relación a la congruencia de los métodos dirigidos a la orientación profesional se constató, que se

avanzó de manera particular en los destinados al diagnóstico de la motivación profesional. En cuanto a

los netamente educativos, permanecieron en el quehacer metodológico algunos de los designados para

la formación de la conciencia y la conducta.

A partir de 1992, el programa “Educa a tu hijo” se generaliza; lo que requirió la necesidad de brindar

orientación educativa por su enfoque intersectorial y el planteamiento de su objetivo, unido a la

introducción de los resultados de las investigaciones y la labor por crear una Pedagogía auténtica que

implicó una adecuación curricular en la formación.

Estos aspectos favorecieron el avance del Plan de Estudios y de la orientación educativa, que se convierte

en una necesidad visible, pues el educador comienza a asumirla en la práctica, lo que implicó la inclusión

de contenidos a fin de lograr la preparación del promotor. Si bien en la etapa no se incluyó la asignatura

Orientación Educativa, sí de forma atomizada se trabajaban contenidos tales como las características de

los educandos, la familia y la comunidad y las técnicas para su estudio, en la asignatura Psicología,

mientras, que los métodos educativos se estudiaban en Pedagogía.

Las transformaciones en la Educación Preescolar Cubana, exigieron la inclusión en el Modelo del

profesional de la función orientadora, que potencia la labor educativa. Lo cual originó modificaciones en

la Disciplina Fundamentos de la Actividad Pedagógica, donde se incopora la asignatura Educador y

Sociedad, en primer año, la que incluye el estudio de la familia. Esta no llega a satisfacer las necesidades

formativas del estudiante para orientar.

En el año 1999 se modifica el Plan de Estudio “C”, se incorpora la asignatura Fundamentos Sociológicos,

Pedagógicos y Didácticos de la Educación Preescolar, en el primer año. Posteriormente con el

perfeccionamiento, los contenidos de orientación a la familia se distribuyen en los diferentes programas

por la necesidad de actualizar la formación con los cambios en la Educación Preescolar y las necesidades

de la familia. Lo que constituye un avance en comparación con el Plan “B”.

En el componente investigativo se proyecta la orientación educativa a través del desarrollo de habilidades,

cualidades, valores y actitudes para la búsqueda científica, el pensamiento crítico y la preparación para

la argumentación de las ideas y la elaboración del plan de acción. El componente laboral, posibilita que

los conocimientos adquiridos en lo académico e investigativo en los estudiantes, encuentren aplicación

práctica.

Aunque en el perfeccionamiento del Plan “C”, no se incorpora la asignatura Orientación Educativa; la

disciplina Fundamentos de la Actividad Pedagógica contribuye a esta preparación, producto de las

modificaciones a que se somete, a partir de los requerimientos que demandan las esferas de actuación y

funciones del educador de la primera infancia. En relación a las vías y formas se advierte el empleo de

métodos reproductivos, trayendo como consecuencia deficiencias en la integración de los resultados de

la caracterización y su reflejo en la labor orientadora.

Tercera etapa: La formación inicial de los estudiantes de la carrera Licenciatura en Educación. Preescolar

para el ejercicio de la función orientadora desde la universalización de la Educación Superior Cubana

desde 2003 a 2009.

La universalización de la Educación Superior, se establece a partir del curso escolar 2002-2003, con el

primer año intensivo, para el logro de objetivos dirigidos a la motivación por la carrera, desarrollo cultural,

contenidos metodológicos, así como habilidades para continuar su formación en las sedes universitarias

y microuniversidad, con el acompañamiento del tutor.

La carrera inicia el asesoramiento al grupo coordinador provincial, el que constituye un eslabón

fundamental para la orientación a la familia y crea un espacio favorable para el intercambio científico-

metodológico sobre la temática, lo que favoreció la retroalimentación del claustro.

En el curso 2006-2007 se realiza una adecuación del Plan de Estudio, que modifica las horas de las

asignaturas de primer año. Este cambio trae consigo una modificación que se mantiene en la actualidad,

la disciplina asume como nombre Formación Pedagógica General.

Los objetivos por años fueron rediseñados, a partir del cambio que se realiza en la estructuración de los

módulos y asignaturas. El diseño del sistema de contenidos de las asignaturas, de los componentes

laboral e investigativo revelan un discreto avance de la carrera en la orientación educativa, con la

integración de sus sistemas de objetivos, aunque todavía priman las orientaciones de carácter didáctico.

La práctica laboral incluye actividades para el proceso educativo en las dos modalidades, con algunas

tareas de orientación educativa a la familia, se evidencia la necesidad de establecer con más efectividad

los nexos interdisciplinarios para lograr los aprendizajes necesarios para orientar.

En el año 2008 entra en vigor el Reglamento de Trabajo Metodológico (Resolución Ministerial 119/08),

que en su artículo 19 establece como contenido del trabajo metodológico, la orientación profesional

pedagógica en el proceso educativo y de enseñanza-aprendizaje.

Cuarta etapa: Perfeccionamiento de la formación inicial de los estudiantes de la carrera Licenciatura en

Educación. Preescolar para el ejercicio de la función orientadora desde 2010 a 2018.

En el curso escolar 2010-2011 se introduce el Plan de Estudio “D”, a partir de los lineamientos del

Ministerio de Educación Superior, con la intención de formar un licenciado que esté en condiciones de

solucionar los problemas de la profesión mediante la dirección de un proceso educativo desarrollador, en

correspondencia con las necesidades de la sociedad cubana actual.

La disciplina Formación Pedagógica General, es la que, desde los fundamentos del modo de actuación

profesional, en sus asignaturas, enriquece y particulariza la función orientadora para la atención educativa

integral a los niños, en tanto las Didácticas Particulares de la Educación Preescolar, es exclusiva de la

especialidad y se distingue, por el empleo de los medios didácticos, en correspondencia con las

regularidades del desarrollo de los niños de la primera infancia y la preparación de la familia para que

desempeñe su papel protagónico, lo que conlleva la formación para orientar.

En la disciplina principal integradora Formación laboral-investigativa, se despliegan las tareas básicas al

establecer la comunicación con niños, familias, factores de la comunidad, especialistas de Educación

Preescolar, Especial, Primaria y de otras esferas como la salud, la cultura artística, el deporte y la cultura

física, entre otras, en el proceso de aplicación de los conocimientos en la práctica. Las asignaturas que

la integran se desarrollan en instituciones preescolares y en el programa Educa a tu hijo; en estos

contextos, se cumplen tareas de investigación, a fin de lograr la integración de las habilidades

profesionales adquiridas en las diferentes disciplinas de la carrera.

El Plan de Estudio “E” se introduce en el curso 2015-2016, para formar un profesional poseedor de una

cultura científico-pedagógica y un alto compromiso social. Por ello, desde el Modelo del profesional se

plantean las aspiraciones de la formación, lo que se precisa en las disciplinas y se concreta en las

asignaturas. La duración se concibe para cuatro años, sobresale la flexibilidad de su perfil.

Está organizada en ocho disciplinas. Sus contenidos preparan a los estudiantes para su desempeño

profesional que significa disponer de una sólida preparación científico-técnica, con una formación

humanística y un amplio desarrollo de su pensamiento filosófico, caracterizado por elevados valores

éticos, morales y sociales en general.

En ellas se tiene en cuenta los núcleos teóricos y las características del eslabón de base de la profesión;

el enfoque histórico-cultural para la interpretación del desarrollo, su diagnóstico y la atención educativa

integral; el enfoque de educación en y para la diversidad, para lograr prácticas inclusivas; la calidad de la

educación como premisa del aprendizaje desarrollador y la integración curricular.

La disciplina Formación Pedagógica General, proporciona un sistema de conocimientos que les permite

comprender las características del desarrollo de los niños, para la fundamentación del trabajo preventivo,

educativo y de orientación. Esta disciplina se constituye en un espacio para el crecimiento, sin embargo,

existen limitaciones para problematizar los contenidos relacionados con la orientación educativa en los

diversos contextos de actuación.

La disciplina Principal Integradora Formación Laboral Investigativa integra los contenidos de las restantes

disciplinas, en ella se concreta la relación teoría-práctica y se sistematizan las habilidades profesionales

que garantizan el logro de las relaciones intra e interdisciplinarias. Los problemas profesionales

constituyen el eje integrador en la disciplina; sin embargo, todavía no se logra el tratamiento necesario a

la orientación educativa en los diversos contextos de actuación pedagógica.

Durante la etapa, aunque se advierte un salto de calidad en el tratamiento a la formación para la función

orientadora, aún los contenidos se trabajan de forma atomizada, todavía no se privilegia el sistema de

conocimientos y el desarrollo de hábitos y habilidades vinculados al ejercicio de esta función, utilizándose

métodos y medios que no rebasan los límites del nivel reproductivo y se utilizan formas de organizar el

proceso de enseñanza que tampoco responden a sus necesidades, limitándose la reflexión lo que se

traduce en insuficiencias en la selección, adecuación e inserción de dichos contenidos en su proceso de

formación inicial y la exigencia social de un desempeño cabal de la función orientadora.

El análisis histórico-lógico realizado ha permitido revelar las siguientes tendencias:

De concepciones educativas incipientes para la concepción de la formación para el ejercicio de

la función orientadora a concepciones educativas más definidas hacia el reconocimiento de su

necesidad para resolver los problemas profesionales

De una orientación centrada en la función didáctica, hacia una orientación con un carácter más

educativo; pero sin tomar en cuenta su tratamiento personalizado en los diversos contextos de

actuación pedagógica

De la no incorporación en los planes de estudio del Licenciado en Educación Preescolar, de

contenidos de la orientación educativa a su necesaria presencia en el Plan de Estudios E

1.3. Caracterización de la situación actual que presenta la formación para el ejercicio de la función

orientadora en los diversos contextos de actuación pedagógica en la formación inicial del

estudiante de la carrera Licenciatura en Educación. Preescolar

De los profesores que conformaron la muestra, 6 (31,6%) tienen categoría de profesores titulares, 8

(42,1%) de profesores auxiliares, 1 (5,3%) categoría de asistente y 4 (21%) categoría de instructores, el

78,9% de los profesores son graduados de la especialidad Educación Preescolar y cuentan con

experiencia en dicha educación.

Para el diagnóstico, se emplearon métodos y técnicas de investigación científica como: la revisión de

documentos, observación, encuesta a estudiantes, entrevista a profesores que se desempeñan como

profesores principales de año académico y a profesores del claustro.

Se tuvieron en cuenta los siguientes indicadores:

1. Concepción de la formación para el ejercicio de la función orientadora en la carrera.

2. Dominio por docentes y estudiantes de contenidos en torno a la orientación educativa.

3. Modos de actuación que manifiestan los estudiantes en relación con la función orientadora en los

diferentes espacios formativos y en los contextos de actuación de la Educación Preescolar.

4. Vías y formas que utiliza la carrera para potenciar la formación del estudiante para el ejercico de

la función orientadora en los diversos contextos de actuación pedagógica.

En la revisión de documentos se examinan los siguientes: Modelo del profesional, Plan del Proceso

Docente D y E, Programas de disciplina, Estrategia educativa de la carrera, Plan de trabajo metodológico

y Plan de Superación. (Anexo 1).

El Modelo del profesional para los Planes del Proceso Docente D y E tiene implícito en su concepción la

orientación educativa como función del educador, se aprecia su presencia en los problemas profesionales

al declarar la necesidad de desarrollar el diagnóstico integral, y la elaboración de estrategias

intersectoriales de orientación en los diversos contextos de actuación, con el empleo de métodos, la

unidad de influencias educativas y el respeto a los derechos de los niños.

Al revisar los Planes de Estudios D y E se puede constatar que no está concebida la orientación educativa

como disciplina, o asignatura. Aparecen contenidos en la asignatura Psicología dirigidos a orientar a las

familias de niños con necesidades educativas especiales, se puede apreciar que es insuficiente el

tratamiento que se brinda en el currículo base de la carrera. En la estrategia educativa no se planifican

suficientes acciones encaminadas a favorecer la función orientadora en el futuro egresado, a partir de la

importancia de esta temática y la trascendencia que tiene para su actuación profesional.

En el Plan de trabajo metodológico, no son suficientes las actividades dirigidas a potenciar la preparación

metodológica de los profesores a fin de que afronten acertadamente la formación para el ejercicio de la

función orientadora en los estudiantes.

En la estrategia de superación no se proyectan suficientes cursos a los docentes a fin de que enriquezcan

sus conocimientos teóricos y metodológicos sobre orientación educativa, para que a su vez reviertan

estos conocimientos a favor de la formación de los estudiantes para esta función en los diversos

contextos.

Al examinar el programa de la disciplina Formación Investigativa Laboral se pudo constatar que no

siempre están concebidos, contenidos que contribuyan a la función orientadora en los diversos contextos

de actuación pedagógica, que dado el carácter integrador de la misma debe poseer.

Se observaron 15 clases con el objetivo de identificar en las asignaturas de la carrera las particularidades

de la formación para el ejercicio de la función orientadora en los diversos contextos de actuación

pedagógica.

Las consideraciones generales de estas observaciones a las que se arriban son: Solo en 6 clases (40%)

se realizaron acciones de motivación con referencia a la función orientadora; en 8 clases (53,3%) se

priorizó la relación de los contenidos de las asignaturas con la función orientadora para la labor en el

círculo infantil, aunque desestimando otros contextos de actuación.

El tratamiento al enfoque intersectorial desde la clase fue insuficiente, solo se atendió en 9 de ellas (60%),

se obvian muchas potencialidades de las asignaturas para trabajarlo a partir de su importancia para la

educación de la primera infancia. No es frecuente en las clases observadas la presentación de situaciones

problémicas que requieran de conocimientos y habilidades de la función orientadora, así como la

demostración de modelos y solución de problemas relativos a esta. Se trabaja por lograr habilidades

comunicativas en los estudiantes, pero aún falta relacionarlas más frecuentemente con la función

orientadora; se evalúa sistemáticamente el aprendizaje de contenidos indicados en los objetivos de la

asignatura, pero en pocos de ellos es explícita la relación con la función orientadora.

Se aplicó una entrevista a los 5 profesores principales de año los cuales plantean que en el currículo de

la carrera subyace la temática objeto de estudio, sin embargo, no aflora explícitamente, ya que los

contenidos que se proponen aún no son suficientes para lograr la aspiración, el 60 % de los profesores

expresan que la vía institucional recibe más tratamiento, sin embargo la vía no institucional aún no logra

esta intencionalidad, el 80% de los profesores considera que la forma en que se concibe el proceso de

formación para función orientadora aun no responde a las necesidades de los diversos contextos de

actuación ya que falta concreción desde la estrategia educativa. (Anexo 3).

Se aplicó una entrevista (Anexo 4) a los 19 docentes que conforman la muestra seleccionada

obteniéndose los siguientes resultados:

El 68,4% considera que el espacio fundamental para beneficiar la función es la clase, sin restar

importancia a los componentes investigativo, extensionista y laboral.

El 100% declara que las actividades de formación para el ejercicio de la función orientadora en los

diversos contextos de actuación, aún son insuficientes para que el estudiante pueda egresar exhibiendo

los modos de actuación según las exigencias planteadas para este educador en el Modelo del profesional.

El 57,8% de los profesores consideran que la definición más acertada de la orientación educativa es la

que se refiere a una relación de colaboración, de construcción en función de las condiciones y

características del sujeto y de la relación que se establece.

Se aplicó una encuesta (Anexo 5) a los 50 estudiantes de la muestra, a través de la cual se pudo

evidenciar que:

El 100% de los encuestados señalan poseer carencias en el conocimiento acerca de la función

orientadora que como educadores le competen realizar en los diversos contextos de actuación de la

Educación Preescolar, expresan que los tutores no siempre los preparan para esta la actividad.

Respecto a las disciplinas y asignaturas que más contribuyen a la formación orientadora, el 10% de los

estudiantes considera que todas las asignaturas del currículo contribuyen a esta formación, el 20%

considera que las actividades del componente laboral son las que más contribuyen con su formación para

ejercer la función orientadora, y el 70% restante coincide en plantear que son las actividades de la

Disciplina Formación Pedagógica General. (Anexo 9).

El 100% de los estudiantes refiere que en la estrategia educativa del año se diseñan pocas acciones para

el tratamiento a la función orientadora en los diversos contextos de actuación pedagógica. De igual modo

plantean insatisfacciones en la práctica laboral sistemática y concentrada; refieren que los tutores no

siempre demuestran cómo resolver los problemas que se presentan en relación con la orientación

educativa sobre todo en el programa “Educa a tu hijo”.

El análisis de la realidad formativa hace posible que se determinen como conclusiones diagnósticas las

siguientes:

En los documentos de la carrera, se constató que no se reflejan suficientes acciones para la

preparación metodológica de los profesores en torno a la orientación educativa

Falta integralidad de las acciones desde la planeación estratégica de la carrera para potenciar la

función orientadora en los diversos contextos de actuación pedagógica

Las vías que se emplean en la carrera son muy generales; centran más la atención hacia el

aspecto didáctico de la orientación y no hacia el plano educativo y personalizado de esta

Insuficiente aprovechamiento de los espacios formativos para potenciar la función orientadora en

la carrera; con énfasis en la clasey espacios comunitarios

En la carrera, las disciplinas y asignaturas del Plan del Proceso Docente centran más su atención

en las funciones docente- metodológica e investigativa, que en la función orientadora

Los procederes exhibidos por los estudiantes, durante su práctica

laboral investigativa,

corroboran sus limitaciones al

diseñar y ejecutar sistemas de ayuda educativa a las diversas

modalidades de atención a la primera infancia

El diagnóstico realizado permite confirmar las insuficiencias detectadas en lo relacionado con la

orientación educativa en los diversos contextos de actuación pedagógica durante la formación inicial, lo

que repercute desfavorablemente en los modos de actuación del futuro egresado.

CONCLUSIONES DEL CAPÍTULO I

Los referentes teóricos analizados, así como la comprensión de las relaciones existentes en el objeto

estudiado, permitió revelar las inconsistencias en torno a la formación inicial de los estudiantes de la

carrera Licenciatura en Educación Preescolar para el ejercicio de la función orientadora y avizorar la

contradicción entre los referentes epistemológicos y praxiológicos en la carrera.

El análisis histórico-tendencial, permite revelar un insuficiente tratamiento a la formación de los

estudiantes para el ejercicio de la función orientadora hasta la etapa de desarrollo actual, lo que

sustenta la necesidad de una vía eficaz para atender los diversos contextos de su actuación

pedagógica.

El diagnóstico del estado actual permitió constatar las principales causas de las insuficiencias

existentes en la formación de los estudiantes para el ejercicio de la función orientadora en los diversos

contextos de actuación pedagógica, lo que evidencia la necesidad de diseñar e implementar en la

práctica una solución factible dirigida a potenciar su formación inicial.

CAPÍTULO II. MODELO PEDAGÓGICO DE FORMACIÓN PARA EL EJERCICIO DE LA FUNCIÓN

ORIENTADORA EN LOS DIVERSOS CONTEXTOS DE ACTUACIÓN PEDAGÓGICA

Introducción

En este capítulo se modela la formación para el ejercicio de la función orientadora en los diversos

contextos de actuación pedagógica del estudiante de la Licenciatura en Educación. Preescolar; se

exponen sus presupuestos teórico-metodológicos; el método formativo para la función orientadora y sus

procedimientos. El modelo parte del enfoque histórico cultural, desde un paradigma materialista dialéctico.

2.1. Presupuestos teórico-metodológicos del modelo de formación para el ejercicio de la función

orientadora en los diversos contextos de actuación pedagógica

Los presupuestos teóricos que fundamentan la concepción del modelo propuesto toman en consideración

la Filosofía Marxista-Leninista, sus leyes y categorías dialécticas, así como la teoría del conocimiento,

pues ella constituye el fundamento esencial para encauzar el resto de los fundamentos del modelo y se

materializa en:

Los postulados de la concepción histórico-cultural de L. Vigotsky, del cual se asumen: la Zona de

Desarrollo Próximo, la Situación Social del Desarrollo, la Mediación y la Ley de la doble formación de los

procesos

psíquicos

superiores

dado

que

posibilita

la

interiorización

de

los

contenidos,

de

lo

interpsicológico y lo intrapsicológico, producto a que estimula el desarrollo de procesos interactivos para

facilitarlo.

La orientación como relación de ayuda (Suárez, C. y del Toro, M. (1999) que implica el desarrollo de las

potencialidades del sujeto a través de un proceso interactivo, con carácter sistémico. Asimismo; se toman

en consideración los principios de la orientación educativa (Alvarez y Bisquerra, 2012) al contribuir al

desarrollo personal y social del estudiante.

El rol del docente como orientador del proceso y el papel protagónico del estudiante, el vínculo de la

escuela con la vida, la unidad de lo instructivo, lo educativo y lo desarrollador. Los principios para la

dirección del proceso educativo de la primera infancia que ofrecen las bases de cómo orientar en este

nivel educativo.

En el orden didáctico, se asumen los criterios de diferentes autores cubanos: P. Rico Montero (1996,

2004), M. Silvestre Oramas (2001, 2002), J. Zilberstein Toruncha (1996, 2002) y D. Castellanos Simons

(2002), que defienden un proceso de enseñanza-aprendizaje que debe permitir el desarrollo y la

transformación de los estudiantes.

Se apoya en el enfoque sistémico para manifestar la interacción e interdependencia que se establece

entre los componentes del sistema formación para el ejercicio de la función orientadora en los diversos

contextos de actuación pedagógica, los que en su relación propician una nueva cualidad que se revela

en la formación de modos de actuación orientadores acorde a las exigencias actuales de la primera

infancia.

2.2. Modelo de formación para el ejercicio de la función orientadora en los diversos contextos de

actuación pedagógica en la carrera Licenciatura en Educación. Preescolar

Para la construcción del modelo se asume la definición que brinda Gotay Sardiñas, José Luis, (2007) al

referir que constituye una realidad pedagógica que incluye las relaciones entre los participantes sujetos y

el objeto del proceso y responde a una necesidad histórico concreta.

Teniéndose en cuenta el análisis anterior se define como modelo de formación para el ejercicio de la

función

orientadora

en

los

diversos

contextos

de

actuación

pedagógica

el

sistema

de

ideas

fundamentadas teóricamente, que permite estructurar y representar integralmente la dialéctica de este

proceso a través de subsistmas, componentes, sus relaciones y síntesis integradora que refleja, la labor

que se realiza en la carrera Licenciatura en Educación. Preescolar.

Por diversos contextos de actuación pedagógica, se entiende, los diferentes espacios de atención

educativa integral a la primera infancia (círculos infantiles, escuela primaria en los diferentes contextos

urbano y rural y la modalidad curricular no institucional), espacios formadores de la carrera (componente

académico, laboral, investigativo y extensionista) y los centros formadores donde podrá desempeñarse

(profesores en las Escuelas Pedagógicas y en la Educación Superior en las carreras de la educación

infantil). (García Pérez, M, 2018)

Este concepto sirve de base para comprender el modelo propuesto teniendo en cuenta la multiplicidad de

espacios geográficos, sociales, culturales, históricos y educativos que operan como contexto de actuación

pedagógica, orientado

a ofrecer los recursos necesarios para que, independientemente de las

características que posea la esfera de actuación implicada en el proceso educativo de la primera infancia

o de la formación inicial, pueda satisfacer las necesidades de orientación educativa, a fin de que se logre

el máximo desarrollo integral posible de estudiantes, niños, familias y agentes educativos en todas sus

potencialidades.

En este sentido, el contexto de actuación pedagógica requiere de los sistemas de ayuda de los agentes

educativos, de las tradiciones sociales, los medios y recursos, por lo que no es algo definitivamente dado,

sino que se construye dinámicamente con el protagonismo de los participantes, atendiendo a las

necesidades de orientación.

Por ello, el modelo propuesto atiende la formación integral del estudiante en la lógica integradora y

sistémica de la profesión, tomando en consideración la atención al desarrollo individual y grupal en el

contexto de la carrera. Implica concebir al estudiante en su integridad, en la unidad de lo cognitivo, lo

afectivo, actitudinal y conductual.

De este modo la formación para el ejercicio de la función orientadora en los diversos contextos de

actuación pedagógica se concibe como el proceso formativo de ayuda oportuna, sistemática, sistémica e

integral al estudiante que promueve el desarrollo de mecanismos personológicos para el logro de su

protagonismo social personal y profesional, expresado en su desempeño en los diversos contextos con

el empleo de procedimientos, técnicas y métodos de orientación. (García Pérez, M, 2018)

Por lo que, el modelo que se construye tiene como objetivo: favorecer la formación para el ejercicio de la

función orientadora partir de los subsistemas propuestos en los diversos contextos de actuación

pedagógica sobre la base del contenido de la asunción del rol profesional.

Dicho objetivo permite promover el desarrollo del estudiante en su totalidad y favorece el ámbito del saber

ser. No significa que se conviertan en especialistas; pero, como la orientación educativa no se improvisa,

para realizarla no bastan sólo deseos; se necesitan conocimientos, cualidades y determinadas

habilidades personales y profesionales que propicien su ejercicio.

El proceso de ayuda que se realiza a un estudiante o a una brigada en proceso de formación para el

ejercicio de la función orientadora en los diversos contextos de actuación pedagógica, permite que

aprendan a conocerse a sí mismos y a su medio, descubriendo sus potencialidades y necesidades, de

manera que puedan elegir, decidir la ayuda requerida y hacer proyectos de vida responsables.

El profesor de la carrera realiza la ayuda a partir de la consideración de que todos los estudiantes

necesitan ser orientados con un carácter sistemático para que el contenido de la función orientadora

pueda ser asimilado y se concrete la capacidad de diagnosticar necesidades, satisfacerlas a través de la

cultura, tomar decisiones para personalizar la orientación, aprovechar las potencialidades de desarrollo

para asumir el rol profesional y demostrar sus modos de actuación.

En este proceso desempeña un rol fundamental el colectivo de carrera (los profesores, tutores, los

representantes de las organizaciones estudiantiles, el profesor principal de disciplina y el profesor

principal de año académico), otorgándole especial protagonismo al coordinador de carrera.

La orientación educativa se inicia desde el mismo momento en que se realiza el diagnóstico, es un

proceso dinámico en el cual se conoce al estudiante y a la vez se le ayuda, brindándole los recursos

necesarios para resolver por sí mismo, los obstáculos que puedan aparecer. Esta se realiza desde un

proceso de reflexión participativa, los profesores no deben orientar como un eslabón aislado, por lo que

deben integrarse para coordinar el sistema de influencias.

La orientación grupal se desarrolla en la brigada como espacio de reflexión par facilitar la toma de

decisiones desde la participación de los estudiantes y la integración de todos los actores implicados en la

formación. Incluyen las exigencias sociales y las jerarquías motivacionales del grupo las que se convierten

en herramientas que movilizan el comportamiento social e individual, desde la estrategia educativa donde

se consignan acciones para garantizar el crecimiento social, personal y profesional.

Para los profesores es una exigencia cómo lograr que la formación potencie aprendizajes orientacionales

en torno a las dimensiones de educación y desarrollo, al trabajo con las nuevas técnologías, las funciones

de las promotoras en el consejo popular, la relación entre el círculo infantil y el Programa Educa a tu hijo,

el trabajo en el hogar de niños sin amparo familiar, los círculos mixtos, el proceso de familias sustitutas y

los principios de dirección de las influencias educativas en la Primera infancia todo lo cual conducirá hacia

la asimilación de la cultura de la profesión.

Desde esta pespectiva se expresa una doble intencionalidad formativa (comprensión-autocomprensión,

y formación para sí y para el desempeño futuro de la profesión), que implica formar al estudiante para

ejercer la función orientadora. El proceso formativo sustentado en este principio permite una mejor

comprensión de los educandos, la relación formación-orientación, que tiene como ganancia educativa

fundamental el hecho de que el profesional de la educación de la primera infancia se forma para educar

y orientar en la plena expresión de los contextos de actuación pedagógica.

De ahí, que al considerar la doble intencionalidad de la formación para la orientación (formando para

formar, orientando para orientar), se precisa que en los diversos espacios formativos se utilicen

estrategias para asumir con respeto la orientación educativa en los contextos de actuación pedagógica,

desde una carrera que reconozca las potencialidades de estos para lograr el máximo desarrollo integral

de los niños de la primera infancia.

Al respecto, se debe considerar que no existe un esquema para la orientación sino que debe responder

a las características de los diversos contextos y de los sujetos implicados, a las características de la

orientación en el círculo infantil, el sexto año de vida, el programa Educa a tu hijo, la universidad y la

escuela pedagógica, favorecer el protagonismo desde el respeto a las posibilidades propias de cada

estudiante, las de los agentes educativos, niños familias y comunidades y ofrecer actividades para el

desarrollo de habilidades reflexivas y sociales.

Desde una toma de posición de tan importante fundamento y conociendo las particularidades de los

estudiantes de la carrera es que se puede instrumentar, organizar y dirigir científicamente un modelo de

formación para la función orientadora en los diversos contextos de actuación pedagógica que tiene un

carácter integral, sistémico y contradictorio a la vez.

El modelo de formación para el ejercicio de la función orientadora en los diversos contextos de actuación

pedagógica se estructura en dos subsistemas con niveles de complejidad creciente, que expresan las

cualidades de las relaciones en correspondencia con el desarrollo que el estudiante va alcanzando.

Manifiesta un carácter perdurable y escalonado que lo simboliza, por lo que lo adquirido en el subsistema

anterior se conserva, pero se enriquece con los nuevos saberes logrados.

El tratamiento a la formación para el ejercicio de la función orientadora en los diversos contextos de

actuación pedagógica de acuerdo con lo que se viene expresando, requiere de una adecuación del

proceso a las características, necesidades y capacidades de los diversos contextos de actuación, siendo

una de las prácticas educativas más originales de la modernidad, se trata de una práctica educacional sui

generis, al facilitar al estudiante el conocimiento de los contextos de actuación para la disminución de la

preocupación por la transición de la condición de estudiante a la condición de trabajador al ampliar su

conocimiento de los diferentes contextos.

De esta forma se aporta a la universidad al ofrecer una visión integral de los contextos de actuación y de

las demandas sociales para formar un educador de la primera infancia con un desarrollo armónico, pleno,

apto para vivir y trabajar en la sociedad cubana actual y ser capaz de desarrollar con los niños un proceso

educativo integrador, con elevada motivación y sólida preparación psicopedagógica para acometer las

funciones en las diversas esferas de actuación.

Los estudiantes tendrán un referente y una experiencia para su desempeño desde una argumentada

postura pedagógica, donde se logra que tome conciencia de que es protagonista de su formación,

despierte la curiosidad cognoscitiva, asuma responsabilidades, desarrolle hábitos y estrategias de

estudio, se asesore para la toma de decisiones con respecto a los retos que le ofrecen los contextos de

actuación pedagógicos, potencie sus fortalezas, respete las diferencias individuales, participe en las

organizaciones juveniles y utilice productivamente su tiempo libre se interese en participar en actividades

extensionistas que favorezcan su desarrollo integral.

2.2.1. Relaciones de los subsistemas del modelo de formación para el ejercicio de la función

orientadora en los diversos contextos de actuación pedagógica en la Licenciatura en Educación.

Preescolar

Al asumir de la Filosofía Marxista Leninista su dialéctica, la lógica materialista y la Teoría del conocimiento

se concibe el proceso de formación para el ejercicio de la función orientadora en los diversos contextos

de actuación pedagógica en constante movimiento y actividad, lo cual se manifiesta en las relaciones

internas que permiten la transformación deseada.

El modelo asume como sistema la formación para el ejercicio de la función orientadora en los diversos

contextos de actuación pedagógica, este se expresa en las relaciones entre la concepción de la formación

orientadora de la educación y el protagonismo orientador, sintetizados en los modos de actuación

orientadores, dinamizado por el método formativo orientador, con relaciones de subordinación entre sus

niveles estructurales que revelan la existencia de jerarquías con diferente orden de complejidad y donde

cada nivel inferior está incluido en el superior; de coordinación tendientes a armonizar los componentes

del modelo, portadores de diferentes elementos dialécticos independientes de la misma naturaleza, que

se interrerlacionan para conjugarse entre si, integrándose en una síntesis resultante que expresa cómo

se interrelacionan las influencias de la función orientadora en cada componente y que en su interacción,

expresan su síntesis en la manifestación de una nueva cualidad.

De este modo la formación para el ejercicio de la función orientadora en los diversos contextos de

actuación pedagógica se concibe como el proceso formativo de ayuda oportuna, sistémica, sistemática e

integral al estudiante que promueve el desarrollo de mecanismos personológicos para el logro de su

protagonismo social personal y profesional, expresado en su desempeño en los diversos contextos con

el empleo de procedimientos, técnicas y métodos de orientación. (García Pérez, M, 2018)

Los subsistemas poseen como particularidades su relación orgánica, su pertinencia, la dialéctica que se

manifiesta en su contenido y recursos para el crecimiento y desarrollo profesional y humano que

encontrarán los profesores, estudiantes y unidades docentes en la comprensión del modelo.

Primer subsistema. Concepción de la formación orientadora de la educación: requiere una nueva

forma de organización sistémica del conocimiento científico-pedagógico en la carrera en torno a la

formación para el ejercicio de la función orientadora en los diversos contextos de actuación pedagógica.

Constituye el subsistema jerárquico con un orden superior al subsistema protagonismo orientador, pues

recoge las condicionantes pedagógicas del proceso formativo orientador a tener en cuenta por la carrera

desde la labor educativa.

Es el sistema de ideas científicas, conceptos, y principios sobre la formación para el ejercicio de la función

orientadora en los diversos contextos de actuación pedagógica, es el punto de vista que se asume para

generar la significatividad de la formación orientadora en el proceso docente educativo de la carrera. Es

una respuesta a la necesidad de potenciar la formación del educador que necesita la primera infancia

ante un entorno de cambios que plantea la existencia de diversos contextos de actuación, con

interrogantes sobre la relación orientación - educación, el rol del educador y el de la familia y la urgencia

de la orientación educativa, a partir de una visión personalizada, con funciones de prevención y desarrollo.

En el subsistema concepción de la formación orientadora de la educación, se revelan las relaciones entre:

las necesidades de orientación y la cultura de la orientación contextualizada, expresada en la cualidad

personalización de la orientación educativa, en una relación dialéctica.

de la orientación educativa, en una relación dialéctica. FIG. 1 Primer Subsistema: Concepción de la formación

FIG. 1 Primer Subsistema: Concepción de la formación orientadora de la educación.

Las necesidades de orientación: integran tanto las contradicciones como los recursos al crecimiento y

desarrollo social personal del estudiante, ya que gracias al diagnóstico oportuno de ellas se atiende la

diversidad de estudiantes de la carrera, solucionando las carencias del desarrollo e incentivando las

fortalezas para el bienestar integral; los profesores de la carrera precisan tener en cuenta que éstos están

atravesando por un período evolutivo determinado, que su actividad se desarrolla en diversos espacios

formativos, que ingresan a la carrera con un historial personal y familiar previo, que se insertan en una

brigada con un grupo de compañeros que se interrelacionan entre sí y con los profesores y tutores, donde

la comunicación asertiva es una exigencia.

En las necesidades de orientación se expresan las relaciones entre el nivel de aceptación de la orientación

como necesidad de la personalidad y la comprensión de las necesidades de los diferentes contextos de

actuación. Desde la labor educativa, se debe brindar la ayuda que cada cual requiere a las carencias

personales de los estudiantes; pero a su vez; estos deben comprender que al formarse como

profesionales de la primera infancia, deben aprender a identificar y a su vez orientar los diversos contextos

que atenderán en su futura labor profesional, es por eso que deben tener el asernal de conocimientos y

herramientas en torno a la orientación educativa como parte de la cultura que deben poseer para atender

la diversidad de contextos pedagógicos.

Las necesidades de orientación en el contexto de actuación pedagógica: académico, laboral, investigativo

y extensionista, exige, que el estudiante comprenda la necesidad de ser orientado a partir de la

interdisciplinariedad; la autoafirmación profesional pedagógica y habilidades para la vida en el ejercicio

de la función orientadora en los contextos de actuación; orientar un proceso educativo desarrollador a

partir del fin, los objetivos y la definición del niño y la niña de la primera infancia y la consideraración de

que todos los momentos de la vida de los niños son educativos, con igual implicación en el desarrollo

integral; la articulación de este nivel educativo a la educación especial y escolar, como continuidad del

desarrollo, los tránsitos dentro del nivell educativo y entre una modalidad de atención y otra; lograr el

carácter integral de la evaluación, que da respuesta a todas las dimensiones en que se expresa el

desarrollo infantil.

Desde la labor educativa en la carrera, se erige, aprender desde su formación a utilizar una comunicación

asertiva con la primera infancia; contextualizar la concepción curricular de la primera infancia en sus

modalidades de atención educativa en los diferentes niveles de concreción; la organización de los

contenidos curriculares en dimensiones de educación y desarrollo; estimular la expresión de emociones

positivas de los niños sobre el conocimiento de las acciones del mundo laboral, los trabajadores; la

disposición de colaborar en tareas sencillas; estimular el desarrollo de cualidades como el placer por ser

útil, la independencia y la perseverancia, las acciones laborales para el cuidado de la naturaleza y la

manera en que ellos pueden participar; vivencias de acciones en equipo, de ayuda e identificación de

acciones en que es imprescindible la responsabilidad y reforzamiento positivo ante su cumplimiento.

Constituye una necesidad de orientación también, saber emplear los métodos y técnicas más productivos

para solucionar los problemas profesionales; autoregular su conducta, motivarse y comprometerse ante

la prioridad de la orientación; orientar desde la intersectorialidad, la atención integral al niño de la primera

infancia, con énfasis en las cualidades que se trabajan en estas edades; la capacitación a los agentes y

agencias educativas y socializadores a partir de la superación y el trabajo metodológico, orientar las

tareas, medios y recursos didácticos para implementar la función orientadora.

Como necesidades de orientación desde el contexto de actuación pedagógico círculo infantil, necesita

ser orientado a través de una comunicación asertiva para: caracterizar los procesos y actividades de

atención integral al niño en los diferentes grupos etareos, en los círculos infantiles generales, especiales,

mixtos, hogar de niños sin amparo familiar, a partir de la concepción más actualizada del diagnóstico;

orientar la formación de hábitos higienico-culturales y el cumplimiento del horario de vida.

Orientar el juego de roles y las actividades independientes en la institución; orientar desde los niveles

organizativos y del trabajo metodológico los colectivos de ciclo y grupos; así como el consejo de círculo;

orientar los procesos de adaptación de los niños a la institución, para brindar niveles de ayuda según

necesidades observadas; orientar la labor familiar con énfasis en la actividad conjunta y otras vías de

atención familiar; establecer las relaciones institución-familia-comunidad

Para el contexto de actuación pedagógico sexto año de vida en la escuela primaria, tiene necesidad de

formarse para orientar niveles de ayuda según las particularidades del contexto donde está enclavada la

escuela y en la atención a los niños de cuatro años; orientar cómo resolver problemas de la vida cotidiana

como parte de la preparación del niño para el ingreso a primer grado; orientar desde el currículo la

articulación pedagógica con la Educación Primaria, para favorecer la continuidad del desarrollo; orientar

a los niños hacia el interés cognoscitivo con creciente independencia y autovalidismo, compromiso hacia

la protección del medio ambiente para un desarrollo sostenible, manifestándolo en las actividades y

juegos; estimular en los niños la autovaloración del desarrollo alcanzado en juegos y actividades

cotidianas con la ayuda del adulto y de otros niños.

En contexto de actuación pedagógico Programa Educa a tu hijo, necesita formarse para saber orientar

desde la intersectorialidad, las funciones y tareas de la familia en la educación y desarrollo integral de sus

hijos; ofrecer niveles de ayuda a los diversos sectores sociales que intervienen en la atención educativa

al niño de la primera infancia; orientar el carácter diferenciado de la capacitación de todos los agentes

educativos y que el enfoque intersectorial de la educación de la primera infancia es consustancial al logro

de su fin; responder a las demandas orientadoras del rol de promotora del consejo popular en ejercicio

de sus funciones; sistematizar la interrelación que debe existir entre el Programa Educa a tu hijo y el

círculo infantil a partir de lo que cada uno puede aportar, trabajar con los folletos diferenciados por edades

del Programa Educa a tu hijo y “Para que la familia eduque mejor de orientación a los agentes educativos

y brindar la ayuda necesaria para su mejor asimilación.

El estudiante requiere aprender a orientar a las familias de los niños y niñas, desde las vías y formas de

atención educativa; proteger y cumplir los derechos del niño y la niña de la primera infancia desde el

hogar; orientar a las familias en la comunicación asertiva intra e inter familiar, para potenciar el desarrollo

integral de sus hijos; orientar a través de las vías de preparación las funciones de la familia, que precisa

de un sistema de apoyo pedagógico para contribuir al desarrollo infantil para reafirmar su papel

protagónico en la educación y desarrollo, a partir de sus saberes y experiencias.

En el contexto de actuación pedagógico Escuela Pedagógica, necesita saber concebir la orientación en

el proceso de formación de educadoras de la primera infancia con carácter interdisciplinario en relación

con la función orientadora; orientar a las estudiantes durante su formación para el proceso educativo de

la primera infancia y la labor familiar que logre fortalecer su adecuada actuación profesional; orientar a

los alumnos las actividades vinculadas a las sociedades científicas, movimiento de monitores, matutinos

y vespertinos, escuelas de padres, actividades de la organización estudiantil, artístico-culturales y

deportivas, así como en el cumplimiento de los deberes escolares.

En el proceso de formación inicial, se requiere desde la concepción de la formación orientadora del

estudiante, no solo la determinación de las necesidades de orientación, sino su soporte, visto desde la

cultura de la orientación, para su comprensión y concientización.

Si bien desde la concepción de la formación orientadora de la educación el estudiante aquiere los saberes

para atender las necesidades de orientación en la diversidad de contextos de actuación pedagógica, estas

encuentran su respaldo en la cultura de la orientación contextualizada, en la que se expresa la relación

entre la comprensión que tiene que tener el estudiante del significado de la orientación para su futura

labor y las diferentes posiciones que asume ante la necesidad de la orientación, precisando los procesos

lógicos.

La

cultura

de

la

orientación

contextualizada:

es

el

sistema

de

conocimientos

(principios,

características, niveles, dimensiones, áreas de intervención) que asimila el estudiante durante el proceso

formativo de la educación sobre la orientación educativa para promover el crecimiento social personal,

permitiendo estructurar proyectos de vida adecuados para el desarrollo de autofortalezas, motivaciones,

el

compromiso

personal,

lograr

emociones,

sentimientos,

intereses,

conocimientos,

actitudes,

comportamientos y otros rasgos en la formación de la personalidad del futuro profesional.

Es el logro en el estudiante de la carrera de mecanismos para enfrentarse a los problemas diversos de

los contextos de actuación pedagógica, dotándolos de normas, valores y expectativas culturales para la

orientación, pues el poseer una riqueza cultural para esta en su sentido educativo; brinda las pautas y

ayudas necesarias con acciones orientacionales, lo que presupone orientar desde el respeto a la

diversidad; por eso es preciso un educador de la primera infancia competente culturalmente. Lo que exige

de un proceso docente educativo desarrollador con enfoque interdisciplinario y con la participación de

todo el colectivo de año; la orientación en actividades del proceso enseñanza-aprendizaje; la orientación

en actividades laborales, investigativas y extensionistas a través de la orientación individual y la

orientación grupal.

La cultura de la orientación contextualizada en los diversos contextos de actuación pedagógica dota al

estudiante del acervo rico en conocimientos, hábitos, habilidades y recursos para orientarse desde lo

académico, laboral, investigativo y extensionista; la defensa de los valores humanos reconocidos

universalmente, y que se manifiesten en su actuación; orientarse hacia las actividades, para el crecimiento

personal-profesional y el compromiso con la sociedad.

Los estudiantes en el contexto pedagógico académico, laboral, investigativo y extensionista, adquieren y

manifestan, un sistema de contenidos, principios, habilidades, capacidades, valores, normas y otros

atributos esenciales de carácter ideopolítico, científico, cultural y pedagógico que denotan su formación

para el desempeño; orientar un proceso educativo de calidad que influencie en el desarrollo; identificar

activa y conscientemente en los diversos contextos, el ejercicio de una cultura del derecho a la primera

infancia.

En el contexto de actuación pedagógico círculo infantil, el estudiante ha de mostrar la adquisición de la

cultura para orientar, el caudal de hábitos, habilidades, conocimientos y valores desde el proceso

educativo. Además, debe ser capaz de: estimular el desarrollo de emociones, sentimientos, intereses,

conocimientos, motivaciones, actitudes, comportamientos y otros rasgos trascendentales en la formación

integral de los niños de la primera infancia; comunicar la orientación más adecuada al consejo de círculo

infantil, para la coordinación de las influencias educativas en la atención al niño; orientar desde la

satisfacción de necesidades básicas de los niños; convertir la institución en el centro orientador más

importante del consejo popular en vínculo con los demás contextos, propiciando la creación de espacios

donde las potencialidades profesionales existentes se utilicen; orientar el desarrollo de hábitos culturales

que incluye los hábitos alimentarios, de mesa, de cortesía, higiénicos y autoservicio.

Para el contexto de actuación pedagógico sexto año de vida en la escuela primaria, se forma para orientar

la articulación y continuidad pedagógica con un carácter continuo y sistemático a padres,directivos y

agentes educativos involucrados en el proceso; orientar a la familia y otros agentes educativos para

aprovechar las condiciones de vida familiar comunitaria en función del desarrollo de los niños, con medios

que estén a su alcance, objetos reales y de su uso cotidiano, la visita a lugares importantes que

constituyan valores patrimoniales y desarrollen sentimientos y cualidades hacia el entorno y su

conservación; armonizar las relaciones con el programa Educa a tu hijo, en la orientación a la familia del

grupo de niños de cuatro años.

Para el contexto de actuación pedagógica Educa a tu hijo, debe asimilar la cultura necesaria para: orientar

de manera más acertada y positiva la atención integral al niño con el fin de desarrollar potencialidades y

sentimientos; orientar los roles que debe desempeñar la familia hacia el ejercicio de valores sociales,

hábitos y normas de comportamiento, con prácticas que identifiquen un modo de vida familiar óptimo; a

partir del reto de que se conviertan en educadores conscientes de sus hijos y potenciadores de su

desarrollo; así como, asimilar la cultura de la orientación para resignificar los valores que emergen de la

intersectorialidad, sobre la base de sus condiciones, relaciones, tradiciones y prácticas vividas;

proyectarse como agente de cambio y factor de desarrollo de la sociedad.

Para

el

contexto

de

actuación

Escuela

Pedagógica,

necesita

asimilar

la

cultura

desde

la

interdisciplinariedad para aplicar nuevos métodos que permitan que los estudiantes alcancen un

desarrollo integral y que hagan suyos los conocimientos; la satisfacción de necesidades de orientación

en la formación profesional pedagógica para dar respuesta a los problemas de la realidad social y

personal; fortalecer desde las asignaturas la motivación y el interés por la profesión, mediante la

familiarización con las altas exigencias e implicaciones sociales que tiene por delante el profesional de la

Educación de la Primera Infancia.

Contribuir a la formación de hábitos y métodos de estudio individual y colectivo, con el óptimo

aprovechamiento de experiencias positivas; orientar desde la cultura de la educación de la primera

infancia: servicios que brinda, funciones que realizan sus profesionales, características del desempeño,

métodos, procedimientos y modos de actuación en los diversos contextos de actuación pedagógica

La cultura orientadora contextualizada se constituye en el soporte de las necesidades de orientación que

dota al estudiante del acervo de conocimientos, habilidades y capacidades que se requieren para

solventarlas, como condición para la concepción de la formación orientadora que se requiere, por tanto,

es imprescindible que en dicho proceso se personalice la orientación educativa.

La personalización de la orientación en los diversos contextos de actuación pedagógica: es

cualidad resultante de las relaciones dialécticas entre las necesidades de orientación y la cultura de la

orientación contextualizada, entendida esta como el proceso de asimilación individual de la orientación

educativa emergida de un proceso docente educativo desarrollador e interdisciplinario, desde donde se

modifica y auto modifica la actuación de profesores y estudiantes de la carrera al ejercer los sistemas de

ayuda requeridos en cada contexto, es la individualización de la orientación a través de la interacción

personal entre el estudiante y sus contextos. Se fortalece a través del trabajo de la carrera, donde se

logra la planificación de actividades y acciones pedagógicas para sistematizar experiencias en torno a la

orientación educativa y una práctica formativa orientadora que acerca al estudiante a todos los contextos

de actuación pedagógica.

Por lo que no puede tener una visión estática, sino dialéctica, que se adapte a las nuevas necesidades

derivadas de los actuales y futuros procesos educativos, donde la unidad de influencias logradas a través

del trabajo interdisciplinario y diferenciado en la carrera, favorece el fomento en los estudiantes de: la

intervención

comunitaria,

la

flexibilización

del

currículo,

el

desarrollo

de

un

proceso

educativo

caracterizado por la participación de los educandos, la orientación de la labor de la familia para que asuma

su responsabilidad de manera más acertada y el trabajo en red; los que aportan nuevas perspectivas a

la personalización de la orientación.

La personalización de la orientación educativa, implica que se produzcan cambios cualitativos integrales

en la personalidad que requieren de la implicación del estudiante y el grupo en el proceso de formación.

Supone la necesidad de una comprensión flexible del desarrollo, en correspondencia con los estilos

peculiares de aprender de cada estudiante. No se forma bien si el estudiante no ha comprendido primero

qué pertinencia tiene el conocimiento y cómo puede aplicarse a su situación personal y profesional.

La personalización de la orientación en los diversos contextos de actuación pedagógica se expresa en lo

académico, laboral, investigativo y extensionista al asumir los postulados y fundamentos del Enfoque

Histórico Cultural para el proceso de orientación a la primera infancia; brindar orientaciones desde los

procesos sustantivos sobre comportamientos del niño y ofrecer sistemas de ayudas para su correcta

socialización; implicarse en el proceso de aprender a orientar en los diversos contextos, al igual que su

motivación por el contenido y técnicas que le propicien la preparación para la utilización consciente de

sus recursos personológicos en este proceso.

Distinguir los principios que se expresan como

lineamientos que orientan la estructuración del proceso educativo en ese nivel.

En el contexto de actuación pedagógico círculo infantil, la personalización de la orientación se expresa

cuando el estudiante ha interiorizado cómo orientar para la atención integral a los niños, el grupo, la familia

y la comunidad y diseñar estrategias educativas que le permitan atender la diversidad individual y

colectiva, desarrollar el trabajo preventivo y la educación de la sexualidad con aprovechamiento óptimo

de la intersectorialidad y empleo de los métodos propios de la educación de adultos; orientar al colectivo

de docentes para el cuidado del niño para preservar la vida, integridad y el crecimiento sano, en lo que

concierne a la satisfacción de sus necesidades básicas de alimentación, sueño y vigilia; orientar para

posibilitar el máximo desarrollo de las potencialidades físicas y psíquicas del niño, en un proceso continuo,

vinculado al contexto natural y sociocultural; contribuir a la personalización del proceso educativo.

En el contexto de actuación pedagógico sexto año de vida en la escuela primaria, la personalización de

la orientación se revela cuando el estudiante es capaz de orientar el proceso educativo en función de la

satisfacción de las necesidades generadas por la diversidad personal y social que presente la población

preescolar en la escuela primaria; brindar herramientas para aprovechar las posibilidades que brinda las

condiciones de la escuela para favorecer el desarrollo de los niños y evaluar sistemáticamente sus

resultados.

La personalización de la orientación en el contexto del Programa “Educa a tu hijo se expresa cuando el

estudiante ha comprendido cómo orientar mediante la atención individual y grupal los procedimientos más

idóneos para la estimulación del desarrollo de los niños aprovechando los momentos de la vida cotidiana;

orientar el establecimiento de relaciones de colaboración entre los diferentes organismos, organizaciones,

instituciones, sobre la base de sus intereses y necesidades a partir de la utilización efectiva y oportuna

de las potencialidades que poseen; orientar desde la actividad conjunta para conducir con calidad la

educación de los niños.

Ser sistemáticos, pacientes y portadores de una comunicación asertiva apoyada en mensajes afectivos;

orientar a la familia para que integre los nuevos conocimientos, habilidades y valores que adquieren a los

que ya poseen; así como, para la incorporación de los niños a diferentes tipos de actividades (educativas,

de juego, culturales, recreativas, de autovalidismo y socialmente útiles) que garantice el cumplimiento de

sus derechos; utilizar las diferentes vías de orientación familiar: conversaciones, visitas al hogar,

actividades conjuntas, intercambios, mensajes educativos, murales, plegables; análisis sobre mensajes

radiales, spot educativos; orientarse a través de los principios básicos para la capacitación de las familias:

Principio de la autenticidad, aceptación, participación y de la conciliación relativa.

Tener en cuenta al orientar los requerimientos del trabajo con las familias, como son: reconocer lo valioso

que hay en cada niño, revelar la importancia de la familia para el desarrollo del niño, explorar las

expectativas de las familias, determinar el momento oportuno para el intercambio, dar oportunidad para

la consulta en privado, utilizar un lenguaje claro, sencillo, pausado, suave y comprensivo, emplear la

actividad conjunta como un tipo de actividad esencial para la orientación y el empleo de técnicas de

participación para el tratamiento de los temas de capacitación.

La personalización de la orientación para el contexto de actuación pedagógica Escuela Pedagógica se

logra cuando comprende el encargo social encomendado a este centro formativo y compromiso con las

transformaciones educacionales tanto en el contenido como en los métodos, medios y formas de trabajo,

en función de situar al estudiante como centro del proceso; el enfrentamiento a la tarea de aprendizaje,

con un carácter sistemático; brindar respuestas personalizadas a las necesidades educativas de cada

uno de los estudiantes atendiendo a sus necesidades de orientación.

La personalización orientadora expresa la relación entre las necesidades y la cultura de la orientación y

deviene síntesis del subsistema concepción de la formación orientadora de la educación, la cual hace

posible que el estudiante pueda ejercer un protagonismo orientador, revelado en sus modos de actuación

orientador, mediado por el método formativo orientador. En ella se expresa la motivación y disposición

por asumir la cultura de orientación educativa, intereses, valores de la orientación para atender la

educación de necesidades de los niños y niñas, familia, comunidad desde su futura labor profesional.

Segundo subsistema. Protagonismo orientador: es un proceso por medio del cual se advierte la

asunción de roles profesionales y la mediación orientadora, para el ejercicio de la profesión, lo que no

implica solamente la obtención del título universitario.

El protagonismo orientador: es complejo por su naturaleza, el mismo es expresión de la calidad del

profesional que se forma. En este se expresan los conocimientos, hábitos, habilidades, motivos, valores,

sentimientos que de forma integrada regulan la actuación en la búsqueda de soluciones a los problemas

profesionales.

Expresa las relaciones dialécticas entre la asunción de roles profesionales y la mediación orientadora,

sintetizada en el desempeño preprofesional. El protagonismo orientador a la diversidad permite al

estudiante expresar los conocimientos y experiencias en los espacios formativos diversos de la carrera,

mediante el despliegue de un proceso educativo desarrollador.

Por tanto, el protagonismo orientador a la diversidad es un proceso que compromete al estudiante en el

alcance del nivel de conocimientos y habilidades pedagógicas relacionadas con la organización y

funcionamiento de la educación preescolar, los programas y las metodologías y el uso de las nuevas

tecnologías, las características de los niños y una actitud consecuente con la ética de la profesión, que le

permitan desempeñarse con excelencia.

El protagonismo orientador a la diversidad revela la idoneidad y la actualización de los conocimientos

pedagógicos para la orientación del proceso educativo, además, garantiza el desarrollo de las habilidades,

los hábitos, destrezas y valores conducentes al logro del modo de actuación. Es una condición de la

participación social personal y profesional, al ser fuente de enriquecimiento, ya que mediante este, los

participantes obtienen el máximo desarrollo posible por la diversidad de contextos, agentes y agencias

educativas con que interactúa.

Es una realización de la diversidad de contextos, y estos necesitan del protagonismo ya que entraña la

participación comunicacional, la participación en la construcción y creación del modo de actuación, en la

percepción de las esferas de actuación, en la conformación de la actuación profesional diversa, en la

expresión de lo que el desempeño profesional significa, en el disfrute del rol profesional, participar de las

bondades del ejercicio de la profesión y de la solución a los problemas profesionales.

En los estudiantes de la carrera tiene lugar el protagonismo orientador cuando pueden hacer uso y ejecicio

de la función orientadora a través de la cual brinda la ayuda necesaria para favorecer las medidas

oportunas para atender la diversidad de capacidades, intereses y motivaciones de los niños y adaptar las

respuestas educativas a las necesidades de los mismos, en distintos contextos formativos para la

respuesta a las necesidades de orientación detectadas.

De igual modo, muestran su protagonismo orientador en la prevención y detección de dificultades;

asesoramiento metodológico al profesorado de la escuela pedagógica para el desarrollo de competencias

básicas en los estudiantes de nivel medio; en el desarrollo de programas de convivencia, asesoramiento

y colaboración en la transición de los educandos entre las diferentes etapas educativas.

En la capacitación diferenciada para el tránsito entre la educación preescolar y primaria, a través de una

estrecha coordinación con los Departamentos provinciales y municipales de Educación Preescolar, en el

desarrollo de la superación, en las tareas de investigación, con programas que potencian la inclusión

educativa y en la contribución al establecimiento de relaciones fluidas con las familias y la participación e

implicación de estas en la educación de sus hijos.

En el caso de los estudiantes el protagonismo orientador se evidencia al conviertirse en el centro de la

orientación educativa para expresar sus expectativas y hacerse más conscientes sobre lo que saben, lo

que quieren saber y hacer, con quiénes desean compartir sus experiencias y en su participación activa

en la planificación, organización y realización de las acciones orientadoras a partir de la comunicación

educativa. Está mediado por los valores de responsabilidad y compromiso, se refiere al desempeño ético

hacia el liderazgo profesional, permitiendo favorecer el máximo desarrollo integral posible.

Está relacionado con la calidad de la educación ya que en él ocurre la transformación la auto

transformación para el ejercicio de la función orientadora en las dos vías curriculares. Gracias al mismo

se desarrolla, la capacidad de llevar al plano práctico, la concepción orientadora de manera creativa y

participativa, lo que se concreta en: la utilización de su cultura orientadora para el desempeño; la

mediación orientadora en el desarrollo de un pensamiento reflexivo y la asunción del rol para orientar.

Expresa la unidad y la totalidad del quehacer del profesional, no sólo revela actuaciones que manifiestan

la presencia del sistema de conocimientos, hábitos y habilidades propios de la profesión sino también

experimenta la necesidad y el compromiso de actuar en correspondencia con los valores de la sociedad.

De esta manera el protagonismo orientador a la diversidad se construye en el proceso de formación y

desarrollo profesional y este debe expresarse en la asunción del rol.

FIG. 2. Segundo Subsistema. Protagonismo orientador La asunción de roles profesionales: se adquiere a través

FIG. 2. Segundo Subsistema. Protagonismo orientador

La asunción de roles profesionales: se adquiere a través de los contactos con la práctica laboral de los

círculos infantiles, el programa social comunitario Educa a tu hijo, aulas de preescolar, insertadas en las

escuelas primarias, la escuela pedagógica y en los espacios universitarios desde los primeros años de la

formación inicial.

Es un aprendizaje adaptado a las exigencias actuales de las esferas de actuación, permite la

retroalimentación pues los estudiantes y profesores comunican sus perspectivas sobre el rol, los

problemas profesionales y el valor de la función orientadora, que como agentes de cambio deben

desarrollar; favorece la toma de conciencia de que la educación superior, es solo el primer paso de una

formación a lo largo de su vida profesional.

La asunción de roles profesionales ocurre en un espacio de encuentro entre profesores, tutores, agentes

educativos y estudiantes donde se configura el rol, justamente gracias al protagonismo y los mecanismos

de asunción individual. El rol emerge como una necesidad contextual, y también surge de lo individual,

de la decisión que debe tener el estudiante de asumirlo. La asunción del rol profesional, su magnitud y

los numerosos deberes que de él emanan, constituyen contenidos de notable interés para el proceso de

formación en la carrera.

Así, el estudiante debe aprehender el rol profesional del educador de la primera infancia en los diferentes

espacios formativos. De aquí se desprende que las influencias educativas que se ejercen desde su

posición son de carácter profesional, y por tanto intencionales, reguladas por un criterio metodológico y

contentivo de un mensaje seleccionado, en el que se expresan el carácter histórico y clasista de la

educación.

Visto de esta manera, el rol constituye un elemento activo de unión, que relaciona y acerca al estudiante

en formación con la sociedad a traves de los contextos de actuación pedagógica, para atender las

crecientes demandas de esta y donde se ponen de manifiesto las peculiaridades de su futuro desempeño

y la función orientadora que cumple. El rol del educador para la primera infancia se desarrolla en los

contextos de actuación pedagógica, desde los cuales, se manifiesta en modos de actuación orientadores.

El profesor debe orientar hacia la formación de un rol orientador-mediador. Donde el educador no podrá

ser sólo un transmisor del conocimiento, un dador de actividades; sino que tendrá que desempeñarse

como orientador de oportunidades, agente de cambio e investigador. Así, media entre las potencialidades

del educando y el conocimiento que se produce, propiciando el uso de las Tecnologías de Comunicación

e Información.

La asunción de roles profesionales en el contexto de actuación pedagógico: académico, laboral,

investigativo y extensionista permite que el estudiante realice acciones desde los procesos sustantivos

para asumir el rol profesional, su contenido fundamental y las diversas obligaciones legales y morales

que de él se derivan; implicarse en su proceso formativo para que sea parte activa y consciente de la

asunción del rol profesional, reflexione y regule sus modos de pensar, de sentir y de desempeñarse; la

aproximación al objeto, contenido y métodos de la profesión; orientarse para la entrega pedagógica como

actividad metodológica esencial su trascendencia para el proceso educativo.

Orientarse para prestar ayuda grupal e individual a través del proceso educativo, creativo y desarrollador

con enfoque lúdico, ambientalista, humanista, preventivo, de igualdad de género; para lograr el máximo

desarrollo integral de cada niño, la orientación a su familia, y al grupo social a que pertenece, expresadas

en estrategias educativas y prácticas inclusivas que favorezcan el incremento de la calidad y estilos de

vida saludables.

Prepararse en la asunción del rol de educadora en el contexto Círculo infantil, para orientar al niño en el

proceso educativo en el año de vida en que trabaja con el fin de que el mismo sea más provechoso;

autovalorar adecuadamente la asunción del rol profesional para el cumplimiento de las tareas básicas y

funciones como educadora; autovalorar el grado con que despliega las capacidades pedagógicas en la

dirección del proceso educativo: académica, didáctica, comunicativa, organizativa, creadora, y capacidad

para mantener la autoridad.

Trabajar para instaurar en el círculo infantil un ambiente de alegría, satisfacción y confianza; orientar para

una mejor adaptación; comprometerse con la educación de los niños y la orientación a la familia;

desarrollar habilidades para orientar desde las áreas de juego, considerando los recursos de que dispone

el grupo y los fines que persigue desde un ambiente de bienestar; aprovechar las potencialidades del

proceso educativo para orientar desde la familiarización del niño con la lengua inglesa y la informática

educativa.

Asumir el rol de maestra de sexto año de vida en el contexto de la escuela primaria para lograr orientar

la coherencia en el sistema de influencias educativas, en el que se exprese el fin y los objetivos de la

educación de la primera infancia, atendiendo a las características del sexto año de vida en la escuela

primaria; utilización correcta del expediente del niño, de modo que refleje cómo se produce el desarrollo

integral en los primeros seis años de vida y le sirva de base para garantizar el seguimiento de un grupo

a otro y la continuidad en la Educación Primaria; coordinación y sistematización de acciones con la

maestra de primer grado, para el ejerciocio de la función orientadora en la articulación de preescolar a

escolar, el diagnóstico del sexto año de vida y la proyección de su seguimiento en la escuela primaria;

adecuar las actividades y procesosa las características específicas de los niños.

Asumir los roles de promotora o ejecutora en el contexto del Programa “Educa a tu hijo, para orientar la

valoración sistemática de los resultados del proceso educativo y la proyección de soluciones para su

perfeccionamiento continuo, mediante la investigación educativa y la aplicación de los avances científico-

tecnológicos; orientar para el logro de las relaciones de colaboración entre los diferentes organismos,

organizaciones, instituciones, para la formación de emociones, sentimientos, normas de comportamiento

y cualidades positivas de la personalidad y la formación patriótica, ciudadana de los niños, desde la

actividad pedagógica y el ejemplo personal de los agentes implicados.

Orientar desde los planes de acción con carácter intersectorial y prácticas inclusivas el máximo desarrollo

integral posible de los niños; la orientación a agentes educativos de la comunidad sobre la base del trabajo

intersectorial en el cumplimiento de los fines de la educación de la primera infancia, que contribuyan al

desarrollo de las acciones educativas concretas en el entorno que rodea a los niños; la preparación de la

familia para que promueva la participación de sus hijos en los diferentes tipos de actividades que organiza

el programa Educa a tu hijo y se impliquen en actividades de apoyo a la orientación de sus hijos.

Asumir el rol de profesora de un programa de asignatura o como profesor guía de un año en el contexto

de la Escuela Pedagógica, para orientar desde el proceso docente educativo la educación en valores en

correspondencia con el deber ser del comportamiento ciudadano; orientar el empleo de la comunicación

educativa en los diversos contextos de actuación en consecuencia con el fin y objetivos de la educación

para la primera infancia; orientar las tareas del diagnóstico del desarrollo integral del niño, el grupo, la

institución, el contexto familiar y comunitario donde este se desenvuelve; orientarse en los aprendizajes

básicos para la vida: aprender a vivir consigo mismo, aprender a vivir con los demás y aprender a afrontar

la vida; pensar, valorar y crear.

La asunción de roles entraña las relaciones entre el conocimiento de las características de cada contexto

de actuación laboral para poder orientar y las necesidades individuales de cada uno, por lo que encuentra

su soporte en la mediación orientadora.

La mediación orientadora: se centra en términos formativos; se expresa en las relaciones entre lo que

los profesores deben enseñar a los estudiantes de cómo mediar y brindar niveles de ayuda, según las

necesidades de cada contexto y la muestra de ejemplos que ellos elaboran y demostraciones de cómo

mediar en los diversos contextos de actuación pedagógica para orientar para la salud y la sexualidad,

hacia diferentes profesiones, en la atención a la diversidad, orientación familiar, coordinación de

actividades educativas con la comunidad, mediante la comunicación orientadora con niños, agentes y

agencias socializadoras; tanto para la mediación en la vía institucional como en la no institucional. El

profesor es mediador activo en la formación de los estudiantes al contexto universitario; pero son los

estudiantes los mediadores en todos los espacios formativos universitarios; con énfasis en su práctica

preprofesional, donde se entrenan como mediadores.

La mediación orientadora es compleja y requiere un alto grado de capacidad de observación y de análisis

del profesor mediador y del estudiante que se forma, la que contiene lo comunicacional-axiológico, que

se caracteriza por impregnar al mismo del instrumental necesario para que sea luego sujeto de la

mediación a través de las actividades conjuntas niño- familia- comunidad, y de otras formas organizativas

para conseguir el equilibrio, el respeto y la igualdad entre las partes que él deberá tener como objeto de

la mediación.

La esencia de la mediación orientadora es procurar que los estudiantes alcancen el máximo desarrollo

desde la participación y la colaboración en el proceso formativo. El profesor mediador asiste a los

estudiantes para su crecimiento personal y profesional como mediadores-orientadores. Cuando todos

alcanzan el máximo desarrollo posible, entonces la mediación orientadora ha obtenido su objetivo.

Se reconoce su fuerza por los aspectos humanos que promueve, donde el respeto a la dignidad aparece

en su centro. Es una práctica que reconoce el derecho individual a la autodeterminación, lo cual significa

que a los estudiantes debe dárseles la opción de decidir, de entre sus alternativas, aquellas que mejor se

acomoden a sus necesidades e intereses. Este proceso de toma de decisiones se hace desde el

ofrecimiento de información, desde el respeto y desde el aceptar que cada cual hará una búsqueda

inteligente de sus alternativas y alcance.

La mediación orientadora en el contexto académico, laboral, investigativo y extensionista se expresa

cuando el estudiante desarrolla una postura personal en el marco del proyecto preprofesional para mediar

pedagógicamente en los diversos contextos de actuación pedagógica; argumentar la postura pedagógica

en relación a la atención educativa a la primera infancia; colaborar en el desarrollo de las actividades para

los niños, familias, comunidad, de manera reflexiva y responsable, a través de proyectos comunitarios;

defender su punto de vista relacionado con situaciones propias del objeto de la profesión; respetar las

opiniones de los demás y aprender a exigir el mismo respeto por las suyas.

En el contexto de actuación círculo infantil, cuando el estudiante aprende a mediar para participar y

colaborar de manera efectiva en el colectivo de docentes, promoviendo la intervención activa de todas

las educadoras; establecer relaciones entre los niveles y estructura de dirección, órganos técnicos y

organización de la vida de los niños; autoevaluar el desarrollo del proceso educativo y eliminar las

dificultades que puedan surgir en su realización; garantizar el ejercicio de su función orientadora en

correspondencia con las características del centro infantil; practicar el respeto ante el desarrollo del

proceso educativo en los diferentes años de vida y ante el comportamiento de niños, familias y

trabajadores del círculo infantil; reflexionar sobre la organización de la vida de los niños en el círculo

infantil; interpretar la influencia del entorno en el desarrollo d elos niños.

En el contexto de actuación pedagógica sexto año de vida en la escuela primaria cuando aprende a

mediar desde las interrelaciones de trabajo con directivos y docentes de la escuela primaria para la

defensa de la identidad del grado preescolar; utilizar correctamente el expediente del niño, de modo que

refleje cómo se produce el desarrollo integral en los primeros seis años de vida; coordinación y

sistematización de acciones con la maestra de primer grado, para lograr la articulación de preescolar a

escolar y la orientación sobre el diagnóstico final del sexto año de vida y la proyección de su seguimiento

en la escuela primaria.

En el contexto de actuación pedagógica del Programa “Educa a tu hijo, cuando media profesionalmente

en la divulgación permanente y reconocimiento social a los participantes; orientar en el grupo coordinador

con los representantes de diferentes organismos; coordinar la acción de los distintos factores para la

estructuración del plan de acción; selección y orientación de ejecutores voluntarios para realizar la tarea

educativa. Adquisición de las competencias necesarias para llevar a cabo, con éxito,

actuaciones de

mediación y orientación familiar en contextos familiares diversos; diseño y aplicación de actuaciones de

prevención y resolución de conflictos en el ámbito familiar; identificación y aceptación de la diversidad

cultural y situacional de las familias; todo ello desde una práctica formativa donde los estudiantes modelan

sistemas de ayuda para cada contexto y se evaluan sus niveles de actuación.

En el contexto de actuación pedagógica Escuela Pedagógica, al mediar profesionalmente para la

formación de cualidades personales y el manejo de conflictos escolares que surgen en este nivel.

De las relaciones entre la asunción de roles profesionales y la mediación orientadora emerge como

síntesis la cualidad desempeño preprofesional, entendido como la facultad desarrollada mediante apoyos

sistemáticos en las soluciones oportunas a las necesidades para orientar con autonomía. Es el conjunto

de actividades realizadas por el estudiante en los contextos de actuación pedagógica, poniendo especial

énfasis en el proceso de aprendizaje y entrenamiento profesional. Provee oportunidades para los

estudiantes, puesto que les permiten ganar experiencia en el ámbito profesional, determinar sus poseen

intereses, crear una red de contactos. De igual forma, también permiten a la educación en el territorio

identificar estudiantes comprometidos con la profesión que puedan asimilar una vez que hayan terminado

su carrera.

Es el ordenamiento de habilidades profesionales, cualidades personales y compromiso social para:

impactar al proceso educativo; diagnosticar necesidades, vivificar la cultura, mediante la implementación

de estrategias para promover habilidades para la vida. Se alcanza, cuando el estudiante profundiza en el

conocimiento de sí mismo y del contexto; examina sus motivos; desarrolla la capacidad para tomar

decisiones efectivas y acordes con el proyecto de vida personal. El desempeño preprofesional integra al

estudiante en un contexto de aprendizaje situado en escenarios reales, relacionados con el rol profesional,

posibilitando la aproximación al entorno laboral, ofrece la singularidad del perfil del profesional.

El desempeño preprofesional: se logra con la introducción, desde el inicio de la carrera, de contactos

con la práctica laboral, de manera que los estudiantes experimenten un acercamiento a la diversidad que

encontrarán dentro de una institución educativa, o de una comunidad para el caso del Educa a tu hijo,

distinguiendo diferentes ámbitos socioculturales.

Esto le permitirá crear expectativas reales con respecto al objeto de trabajo, contribuyendo a la

diferenciación profesional necesaria que deben establecer. En este sentido se enriquece la visión del

estudiante sobre el contexto laboral, permitiéndole encontrar coherencia en su proyecto de vida, así como

las fortalezas que le permitan convertirse en ese protagonista generador de cambios en la sociedad,

capaces no sólo de resolver con eficiencia los problemas de la práctica profesional sino también de lograr

un desempeño profesional ético y responsable.

El desempeño preprofesional en el contexto académico, laboral, investigativo y extensionista, se revela

en el demostrar con su ejemplo y actuación diaria el sistema de conocimientos y de valores, así como los

principios y normas de la ética profesional pedagógica, que permita desarrollar sentimientos de amor a la

patria, al trabajo y cualidades de la personalidad, como premisas de los valores que deben formarse, al

tiempo que revela en su actuación la política educacional, el dominio de la lengua materna mediante la

utilización de formas verbales y no verbales que le permita servir de modelo lingüístico en su quehacer

profesional.

Saber emplear materiales informativos, fichas profesiográficas, softwares educativos con datos de la

carrera y ocupacionales; información impresa y audiovisual en ferias culturales pedagógicas, en el trabajo

educativo con la familia y la comunidad para la atención educativa integral al niño; adquirir el carácter

multifactorial del desempeño profesional en los diversos contextos de actuación pedagógica; transmitir

con claridad los objetivos y prioridades por los cuales debe trabajar para garantizar el máximo desarrollo

integral posible de los niños.

En el contexto círculo infantil, se expresa cuando se promueve la participación activa en el ejercicio

continuo de la función orientadora: dirigir el proceso educativo con los niños y orientar a la familia hacia

la estimulacion del desarrollo de sus hijos; desarrollar acciones educativas de conjunto con las demás

educadoras atendiendo a las particularidades de los niños; emplear un estilo de comunicación educativa

comprensivo, afectivo y participativo para orientar en los diferentes años de vida; coordinar el

establecimiento de vínculos de trbajo entre la educadora musical, de computación, y otras educadoras

del año de vida en función del proceso educativo. Demostrar profesionalidad y comportamiento ético en

el desempeño de sus tareas.

Orientar y evaluar la preparación familiar para fortalecer el trabajo preventivo y comunitario; ser ejemplo

positivo de desempeño preprofesional en el círculo infantil y en su vida personal; demostrar su rol

profesional en todas las actividades y procesos de satisfacción de necesidades básicas; demostrar modos

de actuación orientadores en los procesos de satisfacción de necesidades básicas y lograr desde el

ejemplo personal ayuda oportuna a los niños.

En el contexto del sexto año de vida en la escuela primaria, se manifiesta al orientar en la atención

educativa a los niños de cuatro años; participar en la elaboración de la estrategia para la transición

educativa de los niños de sexto año de vida; realizar acciones para la atención a las diferencias

individuales de los niños; al capacitar a las asistentes educativas para su desempeño profesional en

correspondencia con las exigencias de la escuela; proyectar acciones sistemáticas para lograr una

entrega pedagógica con calidad donde se logre un diagnóstico integral, así como la calidad del llenado

del expediente del niño.

En el contexto de actuación pedagógica del Programa “Educa a tu hijo, para la divulgación permanente y

reconocimiento social a los participantes en el Programa; promover el Programa Educa a tu hijo desde la

orientación en diferentes espacios; caracterizar la comunidad donde se aplica el Programa Educa a tu

hijo; orientar en las modalidades de atención educativa de acuerdo con las particularidades del territorio

y delos niños según las diferentes edades.

En el Contexto de la Escuela Pedagógica, al demostrar una preparación cultural y psicopedagógica para

la dirección del proceso de enseñanza aprendizaje en la orientación del proceso educativo de la primera

infancia; orientar a los estudiantes para el cumplimiento de sus deberes escolares, mantenerse

informados acerca de la realidad económica, política, ambiental y social de su localidad, de Cuba y del

mundo, mediante la utilización de diversas fuentes; demostrar hábitos de lectura y el gusto por la literatura,

como fuente de conocimientos, información, actualización y satisfacción de necesidades profesionales y

personales; mostrar habilidades para apreciar y producir, preservar y disfrutar la naturaleza, el resultado

de la actividad social y en particular, el patrimonio cultural del país, así como las manifestaciones de la

plástica, la música, la danza, la literatura, el teatro y el cine.

De las relaciones entre los subsistemas concepción de la formación orientadora de la educación y el

protagonismo orientador mediados por el método formativo orientador, emerge como cualidad los modos

de actuación orientadores para la diversidad de contextos pedagógicos.

Los modos de actuación orientadores en los diversos contextos pedagógicos: se configuran a partir

de potenciar el máximo nivel de integración de núcleos de conocimientos, invariantes de habilidades y

valores de las disciplinas en la solución de los problemas profesionales presentes en el objeto de la

profesión, en el tránsito del estudiante por cada uno de los años de su formación, expresando la lógica

con que actúa y su identidad profesional.

Los resultados del diagnóstico, constituirán punto de partida para determinar por el colectivo de año, qué

modos de actuación son imprescindibles para cada contexto, año académico, qué niveles de ayuda

necesitan, qué acciones podrían ejecutar potencialmente, así como la graduación con que han de

diseñarse, desde una concepción de la formación orientadora de la educación.

Los modos de actuación orientadores aseguran el éxito en el ejercicio de la función orientadora, reflejan

que el estudiante ha aprehendido los contenidos esenciales de la orientación, en interacción con la lógica

de la profesión, permiten la aprehensión de los métodos de la orientación lo que posibilita su inserción en

la práctica de manera competente. Los mismos se constituyen en un reto para el profesional que pondrá

a prueba su desempeño, su creatividad y sus potencialidades personales en la orientación educativa.

Los modos de actuación orientadores son el sistema de acciones encaminadas a dar solución a los

problemas profesionales de manera creativa e independiente, de acuerdo con las exigencias del Modelo

del profesional. Es un proceso de reflexión que posibilita la autorregulación de la actuación ante los

diversos contextos, expresa el sistema y secuencia de acciones generalizadas, que de forma estable,

flexible, contextual y personalizada se utiliza para actuar sobre el objeto de la profesión con el propósito

de transformarlo y autotransformarse mediante la asunción del rol y los métodos de trabajo pedagógico

que caracterizan una actuación orientadora con el cumplimiento exitoso de su desempeño profesional, lo

que está asociado con el encargo social de su profesión.

Los elementos del modo de actuación orientador son los siguientes: El sistema y secuencia de acciones

de una actividad generalizadora en el contexto de actuación pedagógico, mediante el cual se modela una

ejecución orientadora; actúa sobre el objeto de la profesión; revela el nivel de las habilidades y

capacidades que conforman la propia identidad profesional.

Constituyen acciones de su actividad generalizada a partir de asumir una posición teórica: identificar,

caracterizar, diagnosticar, explicar, establecer relaciones, fundamentar, seleccionar, modelar, ejecutar,

controlar, valorar, dirigir y tomar decisiones, con carácter desarrollador, en dependencia de la situación y

que permitan el cumplimiento de sus tareas profesionales. Dichas acciones están presentes en cualquier

tipo de actividad, por lo que tendrían que modelarse a lo largo de todo el proceso de formación a partir de

una clara comprensión de la estrategia asumida. Por lo que, la función orientadora se concreta en el modo

de actuación orientador.

La formación de modos de actuación orientadores promueve el desarrollo de habilidades para la inclusión

y da respuesta educativa al proceso educativo en los diversos contextos de actuación, debe estar en

consonancia con los objetivos y fines de la educación de la primera infancia. Es fundamental que los

estudiantes a lo largo de todo el ciclo formativo tengan acceso a prácticas preprofesionales en distintos

tipos de instituciones y contextos en vínculo con la educación en el territorio.

A su vez la carrera debe retroalimentarse continuamente de la primera infancia con el objetivo de proveer

una educación que tenga un sustento en la realidad. Además, es fundamental que contribuyan a la

investigación para la generación de conocimientos en relación con el desarrollo de los contextos de

actuación pedagógicos inclusivos para la primera infancia.

Modos de actuación orientadores en el contexto académico, laboral, investigativo y extensionista: se

apropia de técnicas para el diagnóstico como vía para su iniciación en la labor orientadora; se familiariza

con la profesión pedagógica y desarrolla una actitud profesional responsable y comprometida con la

educación de los niños de 0 a 6 años y su familia; adquiere habilidades para orientar hacia diferentes

contextos de acuerdo con las necesidades sociales, los intereses y posibilidades de los educandos; la

educación en valores, actitudes y normas de comportamiento en el contexto universitario y social;

comprensión del rol y su importancia social; se apropia de las normas de la expresión oral y escrita en

todas las actividades que realiza para favorecer el desarrollo de la comunicación con sus profesores,

compañeros, con los niños y agentes educativos; de modos de actuación que le desarrollen el

autodidactismo, mediante la utilización de las tecnologías educativas, la lengua inglesa y de otros medios

a su alcance; familiarizarse con el modelo de la Educación Preescolar y con los documentos que la rigen

para su concreción en las instituciones y en el programa “Educa a tu Hijo”; de los conocimientos

esenciales sobre las características de los niños de 0 a 6 años; de las bases del proceso educativo

desarrollador y de la significación del juego en la Educación Preescolar; familiarizarse con el papel de la

familia como protagonista de la educación de sus hijos y de otros agentes para lograr la coherencia de

las influencias y exigencias educativas que se ejercen sobre los niños.

Orienta a las familias de los niños de 0 a 6 años para potenciar el desarrollo integral de sus hijos.

Orienta actividades para la formación de emociones, sentimientos, normas de comportamiento y

cualidades positivas de la personalidad ciudadana; aprovechamiento de las potencialidades del proceso

educativo en el círculo infantil para la familiarización del niño con la lengua inglesa y la informática

educativa; utilización de las tecnologías de la información y la comunicación a fin de obtener información,

adquirir, construir y divulgar conocimientos; comunicarse de manera coherente y expresiva, con los niños,

la familia y la comunidad para crear un clima afectivo y de colaboración en el enfoque integral del proceso

educativo y servir de modelo lingüístico; diagnosticar integralmente al niño, la institución, la familia y la

comunidad, con uso de los instrumentos, métodos y técnicas de investigación diseñar y aplicar

alternativas educativas que contribuyan a la promoción y educación de la salud y la sexualidad; diseñar

su trabajo científico investigativo a partir de su realidad educativa y de la selección de un problema en su

ámbito laboral.

Modela y dirige sistemas de orientación a partir del diagnóstico integral al niño, grupo, familia, comunidad

y el proceso educativo, con el uso de métodos y técnicas investigativas; selección y aplicación de métodos

y procedimientos para la atención a la diversidad; coordinación de actividades educativas con la