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Cómo cuidar a un bebé de 3 meses

Un bebé de tres meses es aún un ‘folio en blanco’ y es vulnerable completamente a su entorno.


Empieza a tener memoria, a expresarse intencionalmente, a desarrollar habilidades y ver el
mundo por primera vez. Nuestra misión es cuidar de él, pero para hacerlo como es justo
debemos entender qué es exactamente tener tres meses de vida:

- En cuanto a sus hábitos alimenticios, sigue tomando leche materna o derivados –la
Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna de forma exclusiva hasta los
seis meses de edad–, pero habrá disminuido el número de tomas.

- Respecto al tiempo de dormir, el bebé va consolidando sus ciclos de sueño-vigilia, durmiendo


por periodos más largos y, afortunadamente, empieza a dormir más por la noche. Va
adaptándose al horario de sueño normativo, pero aún tiene que dedicarle muchas horas para su
correcto desarrollo: en total, más o menos entre 15 y 18 horas.

- Su cuerpo va ensanchándose y pueden llegar a coger unos 200 gramos semanales. También se
estira y aumenta a 3 cm de talla y 1-2 cm de perímetro craneal al mes. Aunque, como siempre
decimos, es completamente orientativo y dependerá del metabolismo de tu hijo o hija.

- Los ojos del bebé se han desarrollado y empezará a vislumbrarse su verdadero color (aunque
no lo podremos saber realmente hasta los seis meses). La visión del bebé le va a permitir
descubrir el mundo que le rodea, por eso la observación es su nueva actividad favorita. Mira sus
manos, juega, sigue objetos y personas en movimiento lento con la mirada, se queda con los
ojos como platos mirando las caras con mucha atención, centrándose en los ojos y la boca (quizá
porque es el foco más directo e intrínseco de comunicarnos). Cuando está tumbado sigue
moviendo las piernas y los brazos y las observa con atención. Puede que a veces notes que
cambia de expresión y diferencia a personas de su día a día con desconocidos. Eso es porque ya
reconoce objetos y personas familiares desde lejos, es capaz de percibir los detalles más
pequeños, y puede enfocar casi a cualquier distancia.

¿Cómo cuidar a un bebé con sarampión?

¿Cómo cuidar a un bebé con sarampión?

El sarampión es una enfermedad infecciosa causada por un virus que puede tener consecuencias
graves para la salud de tu bebé si no la tratas a tiempo, por ello te invitamos a conocer más
sobre esta y cómo cuidar a tu bebé.

- La audición y la comunicación siguen perfeccionándose y empieza a emitir sus primeras risas,


sonidos o balbuceos. Pero no son absurdos ni hechos al puro azar: se trata de un proceso de
imitación del entorno y trata de reproducir sonidos que ha escuchado de ti o del entorno.
Además, empieza a sentirse reconfortado por las voces humanas y conocidas y empezará a
necesitarlas. Podrás notar estos cambios cuando veas que gira la cabeza en dirección a los
sonidos o escucha fascinado su propia voz… Y si lo piensas es normal. Imagínate no haber
escuchado nunca tu propia voz y descubrir que eres capaz de producir sonidos con tu garganta,
tus cuerdas vocales, tu lengua y tu boca. ¡Todo son primeras veces!

- En cuanto al desarrollo motor –físico y motriz –, ya es capaz de sostener su cabeza sin ayuda, ya
que los músculos de su cuello se han fortalecido. Eso sí, aún no puede mantenerse sentado por
sí mismo porque todavía no tiene referencias para conseguir el equilibrio o puntos de apoyo en
su columna, por lo que requerirá de tu ayuda. Esto también ocurre porque sigue teniendo la
columna de un bebé, encorvada en forma de “c” debido a la posición fetal que conserva de estar
encajado en el útero. Si lo dejamos boca abajo podrá levantar su cabeza y algo de su pecho
apoyándose con los brazos (aunque su visión continuará agachada).

Podrá empezar a sujetar cosas por sí mismo y a tener cierto control con su cuerpo: podrá juntar
y separar manos y piernas intencionalmente, agarrará objetos con ambas manos, podrá estirar
los brazos para alcanzar algo (aunque aún calcule mal las distancias), se empujará con las piernas
apoyando los pies cuando se le coloque sobre una superficie firme, se llevará la mano a la boca
cada vez más conscientemente y agitará su cuerpo o algún objeto cuando algo le excite o le
llame la atención.
- Empezará su aprendizaje en cuanto al desarrollo mental y la adquisición de conocimientos. Ya
puede distinguir los colores y el tamaño de los objetos aunque no establezca comparaciones
lógicas, empieza a reconocer rostros familiares en fotografías y sabe cuándo le colocas un objeto
en la mano (aunque curiosamente no sabrá si forma parte de su cuerpo o no). Si notas que le
gusta tocarte la cara o cogerte el pelo, en realidad lo que está haciendo es analizar el rostro
humano que le transmite mucha inquietud, y sobre todo la boca pues es el lugar donde se
emiten todos esos sonidos que le tienen maravillado.

- A partir de los tres meses aparece la sonrisa social. Hasta ahora tu bebé si lo había hecho, era
un impulso de imitación o un simple movimiento muscular en relación a sentimientos de placer
o relajación. Pero a partir de ahora sonreirá intencionadamente, ya sea porque ha descubierto
que transmite y es la forma de expresar felicidad, o porque nota que cuando lo hace todos le
respondéis con otra sonrisa y más atención. Lo mismo ocurre con el llanto y puede llorar por
tristeza o miedo a estar solo. También empieza a entender que su cuerpo le sirve para
comunicarse y su manera de decir “hola” o “adiós” es sonriendo y moviendo su cuerpo. En
general, se comunica de forma más expresiva, con una gama superior de gestos que ha
aprendido de ti.

Por tanto, una vez que conocemos a qué nivel de desarrollo físico y mental se encuentra nuestro
bebé, podremos empezar a desarrollar un plan para cuidarlo y ayudarle de la mejor manera
posible:

Como ha disminuido su número de tomas y se volverán cada vez más regulares, es importante
que sigamos una rutina: debemos seguir alimentándolo a demanda pero tampoco alargar
demasiado el tiempo sin leche para que no pase hambre y sigamos con una producción de leche
adecuada. Si tu bebé utiliza biberón con leche preparada es recomendable que le des una toma
cada tres o cuatro horas para que dé tiempo a que el bebé digiera la leche, ya que ésta tarda
más en digerirse que la materna.

- A la hora de dormir, tenemos que empezar a incorporarle un horario nocturno, aunque sin
excesos, ya que recordemos que deben dormir muchas más horas. Para relajarle y que entre en
el sueño más rápido, podemos cantarle nanas (la voz es lo que más les tranquiliza), prepararle un
baño con agua templada, darle masajes, ponerle música relajante… Pero lo más importante para
su salud es corregirle la postura mientras duerme, ya que debe hacerlo boca arriba para reducir
el riesgo de muerte súbita. También es preferible que no duerma siempre del mismo lado, ya
que podría darse una plagiocefalia, una deformidad de los huesos del cráneo debido a que aún
no están soldados por completo. El colecho es aconsejable aún a esta edad, ya que así estamos
más atentos a cuando requiere de nuestros cuidados.
- Resulta muy curioso, ya que muchos aseguran que la manera en la que cargas a tu bebé puede
ayudar a que su cuerpo se desarrolle adecuadamente. Por ejemplo, al alzarlo, tienes que hacer
que su cuerpo trabaje y fortalezca: permite que su cabeza pueda moverse de un lado a otro y
deja sus brazos libres, siempre deben quedar enfrente de él. Además, la mejor posición para
llevarlo es colocándolo verticalmente, boca abajo y semisentado. Pero ¡cuidado!, no dejes que
su columna se arquee demasiado y pierda el control de su cabeza.

- Para estimular su visión, es bueno mostrarle distintos colores y objetos nuevos. Aunque algo
tan simple como pasearle por el exterior puede ser un auténtico aprendizaje.

- Para ayudarle con su sistema motor, lo mejor es realizar ejercicios que centren la atención
sobre su propio cuerpo, para que aprenda a manejarlo. Debes repetir las acciones
constantemente, y que vaya consiguiendo la coordinación de sus movimientos. Lo importante es
que vaya fortaleciendo la parte superior del tronco. También podemos hacer “gimnasia” con él
ahora que se puede mantener un rato incorporado, moviéndole los bracitos y doblándole las
piernas. Aunque siempre con precaución porque si lo dejamos solo en una superficie corremos
el riesgo de que se deslice o se gire si no está bien apoyado sobre la espalda.

-Para ayudarle con la audición y la comunicación podemos repetirle los sonidos que él mismo
produce como “ajo”, “gu-gu”, ya que lo interpretará como algo que es capaz de conseguir y
empezará a ganar confianza.

- Aunque lo más importante para la estimulación del bebé siempre será nuestro amor y el
fortalecimiento de nuestro vínculo. Nuestra voz, nuestro contacto, nuestra mirada… son las
referencias más seguras y felices que tiene del mundo. Si no tuviéramos ni un solo juguete, al
bebé le bastaría con nuestros juegos, el descubrimiento y nuestra atención. Así que lo mejor
para cuidar bien a un bebé de tres meses no es tan complejo: mírale y vuelve a observar el
mundo por primera vez.