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Introducción

En el presente ensayo se describirá el proceso de la Guerra Fría, desarrollando los puntos


básicos de ambos bloques enfrentados –el Oriental y el Occidental– y comparándolos en
sus aspectos ideológicos, económicos y políticos.

Desarrollo

Se denomina Guerra Fría al período de más de cuarenta años de tensión política,


económica, ideológica, militar y social entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Tuvo
origen en la posguerra (1947) y se desarrolló hasta la disolución de la URSS en 1991.

Su nombre se debe a que estas potencias nunca han tomado acciones directas una contra
la otra. Aunque el origen del término muchas veces se atribuye a un artículo de George
Orwell, el primero en emplearlo oficialmente fue el consejero presidencial de EEUU,
Bernard Baruch, quien en un discurso en la Cámara de Representantes de Carolina del
Sur dijo: no nos engañemos: estamos inmersos en una guerra fría.

Inicios del conflicto: Revolución Rusa y primer país comunista

Puede sostenerse que la Guerra Fría tiene origen en el triunfo de la Revolución Rusa de
1917. En la misma se derroca al régimen absolutista de los zares y se instaura el
socialista. Rusia era un país con características feudales, es decir, basaba su producción
en el sector agrario y estaba organizado a partir del territorio, uno de los más extensos.
Este modelo lo llevaba a un atraso en su economía, de industrialización incipiente.

La riqueza se encontraba concentrada en los terratenientes, pertenecientes a la nobleza,


que también centralizaban la explotación económica de los latifundios. Esto repercutía en
la sociedad, de estructura desigual y con grandes hambrunas.

En 1905 tuvo lugar la primera revuelta o intento de revolución.

Se exigían reformas al Zar Nicolás II, que respondió con medidas represivas en lo que se
conoce como Domingo Sangriento.

Las fuerzas políticas participantes eran: el partido liberal (KDT); el partido socialdemócrata
(reformista) que buscaba beneficiar a los menos favorecidos, promoviendo una reforma
agraria que brinde acceso de los campesinos a las tierras; y el partido socialista (marxista),
de vertientes menchevique – tanto más conservadores– y bolchevique –más radicalizados.
La Revolución Rusa puede distinguirse en dos períodos: la Revolución de Febrero y la
Revolución de Octubre. En la primera se produjeron revueltas populares a causa de la
hambruna, el crudo invierno y la aversión hacia la Guerra Mundial.

El ejército rojo, de la mano de Trotsky y el partido socialista, toma el Palacio de Invierno y


coloca bajo prisión a la familia real. Se instaura un gobierno provisional, en coalición de los
tres partidos. El Partido Bolchevique, liderado por Lenin se convirtió en depositario de las
aspiraciones populares.

Sostenía que ésta se trataba de una revolución burguesa, no socialista y pedía por paz,
pan y tierra (colectivización). Ya en octubre, efectúa un golpe de Estado al gobierno de
Kerensky e instaura un gobierno socialista, organizado en sóviets. Esta revolución,
entendida como la dictadura marxista del proletariado, obtuvo gran apoyo social a pesar de
poseer un gobierno centralizado (dictatorial). Los campesinos obtuvieron grandes
beneficios en sus condiciones de vida: se llega a la colectivización de la tierra y a la
estatización de las empresas privadas.

Asimismo, se organiza el partido comunista y socialista, cancelando la existencia del resto.

En 1919 se conforma la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), un Estado


marxista promulgado por Lenin.

Aunque era una unión federal de 15 repúblicas soviéticas subnacionales, el Estado


soviético fue estructurado bajo un gobierno nacional y una economía altamente
centralizados, de la mano de un sistema político de partido único, el comunista.

Tras la muerte de Lenin en 1924, Stalin asume el poder y da comienzo una rápida y
costosa industrialización, bajo un gobierno totalitarista y represivo que cancelaba todo
derecho individual.

Así es como la URSS emerge como el primer país comunista, provocando los primeros
desgastes en las relaciones rusoestadounidenses, enfrentando el comunismo bolchevique
al capitalismo imperante.

Ruptura ideológica a partir de las Conferencias de posguerra

Durante la Segunda Guerra Mundial, los soviéticos sospechaban que británicos y


estadounidenses forjarían una unión contra ellos, con el fin de consolidar los intereses
occidentales; provocando sospechas de conflicto.
Los Aliados no acordaban cómo deberían delimitarse las fronteras en Europa tras la
guerra. Por un lado, los estadounidenses proponían estabilidad a partir de la instauración
de gobiernos y mercados económicos capitalistas, sumado a organizaciones
internacionales a la que los países acudirían para arreglar sus diferencias. Por el otro, los
soviéticos propagaban por la eliminación de cualquier gobierno hostil a lo largo de su
frontera occidental, y el control directo o indirecto de los países limítrofes a esta frontera, a
modo de llegar a la estabilidad.

En febrero de 1945 tuvo lugar la Conferencia de Yalta, donde Stalin, Churchill y Roosevelt
intentaron –sin éxito– sentar las bases para la reconstrucción europea. Entre otras
cuestiones, se declaró el desarme, desmilitarización y partición de Alemania en 4 zonas,
una para cada aliado y una para Francia, a modo de evitar un resurgimiento del nazismo.
Tras el retiro de Gran Bretaña y Francia, Alemania queda dividida en la República
Democrática Alemana (soviética) y la República Federativa Alemana (estadounidense).
Asimismo, los aliados crearon la Organización de Naciones Unidas (ONU) para el
mantenimiento de la paz mundial, donde el Consejo de Seguridad, liderado por las
potencias victoriosas, tenía capacidad de garantizar sus propios intereses.

Luego ese mismo año, en la Conferencia de Postdam, destinada a resolver la


administración de Alemania, se explicitaron las diferencias entre EEUU y la URSS. El
presidente Truman comunica a Stalin sobre los avances estadounidenses en materia de
armamento. En la Conferencia se da un ultimátum a Japón para que se rinda y una
semana después la bomba atómica fue lanzada sobre Hiroshima y Nagasaki.

La URSS sostenía que Estados Unidos utilizaba su monopolio capitalista y su capacidad


militar para alcanzar una futura supremacía mundial de su modelo, a partir de una nueva
guerra mundial. Como señala María Dolores Béjar, los Estados Unidos se comprometieron
con la reconstrucción europea y asumieron el papel de gendarmes del orden capitalista
(2012, p. 176). Por su parte, EEUU acusaba a la URSS de haber creado una Cortina de
Hierro, una frontera política y física con Europa Occidental. La Cortina de Hierro era una
unión de estados independientes (Rumania, Hungría, Polonia, Checoslovaquia, Albania,
Bulgaria, Lituania, Letonia, Estonia) que operaban como contención frente al avance
capitalista sobre la URSS.

A su vez dependían de ésta y garantizaban mutua protección frente a amenazas externas.

Mundo bipolar

A partir del conflicto indirecto entre ambas potencias, el mundo queda dividido bajo un
orden bipolar. Esto puede apreciarse en las esferas ideológica, política y económica.
En primer lugar las ideologías enfrentadas son por una parte el capitalismo y liberalismo
estadounidense, y por otra, el comunismo y socialismo soviéticos. El primero sostenía la
creación de gobiernos republicanos y democráticos para el progreso de los países.
Asimismo, buscaba garantizar derechos individuales y colocar al mercado como ente
regulador de la economía. Por otro lado, el segundo proponía un sistema económico de
intervención estatal y gobiernos totalitarios para garantizarlo.

En segundo lugar, en la dimensión política se confrontaban, por un lado, el republicanismo


y la democracia estadounidenses y, por el otro, los regímenes autocráticos de la URSS. El
primero aclamaba por el reconocimiento de derechos políticos y defendía la idea de
soberanía popular. El segundo privilegia la idea de igualdad sostenida por la teoría
marxista. Finalmente, en el campo económico, Estados Unidos propone una economía de
mercado, mientras que la URSS plantea una economía estatista.

La primera refiere a la idea liberal de comportamiento de la economía, donde el mercado


se autorregula y la libertad de empresa está garantizada. Se basa en el modelo imperante
del Estado de Bienestar, donde éste interviene en la economía para asegurar el progreso.
La idea de igualdad está ligada al ámbito jurídico, es decir, igualdad de derechos, sobre
todo en cuestiones económicas.

El Plan Marshall, ideado por Roosevelt como solución a la crisis, tuvo repercusión a nivel
mundial, recreando el modelo en otros países. Stalin percibió al Plan Marshall como una
táctica estadounidense para mermar el control soviético sobre la Europa Oriental, por lo
que prohibió a los países de la zona aplicarlo. A modo de compensarlo, Moscú creó una
serie de subsidios y canales de comercio conocidos primero como el Plan Molotov, que
poco después se desarrollaría dentro del COMECON. Por otro lado, en el estatismo
soviético no existía la idea de mercado, es decir, no concibe la iniciativa individual. El
Estado no sólo intervenía, sino que cancela la libertad de empresa (laissez-faire liberal).
Stalin propuso una colectivización forzada de la propiedad privada, sobre todo de las
tierras. Éstas pasaron a manos estatales, que crearon granjas colectivas; luego lo
producido era concentrado en el Estado y posteriormente repartido. Asimismo motiva una
rápida industrialización, centrada en la industria pesada. Esto entra en relación con la
producción de armas y misiles, en competencia con EEUU. Los avances estadounidenses
en la Carrera Espacial obligan a la URSS a crear una industria basada en la tecnología; de
modo que se lleva adelante una industrialización forzada y acelerada, sin condiciones
económicas para respaldarla.

Carrera armamentística y espacial


Tal como hace referencia la caricatura, tras la Segunda Guerra Mundial ambas potencias
se vieron inmersas en una carrera armamentística. Como vencedoras de la Guerra,
disponían de un gran número de armas de avanzado diseño para su época: tanques,
aviones y submarinos, entre otros. La URSS había realizado un gran avance en su
perfeccionamiento, sin embargo no podía competir con EEUU en cuanto a su flota. Los
aviones navales de ataque, los portaaviones y la red mundial de bases de
aprovisionamiento eran herramientas clave para ganar ventaja en los conflictos marítimos;
donde los soviéticos mostraban dificultades.

En cuanto a la aviación, las potencias estaban en igualdad de condiciones y, en algunos


casos, la URSS demostró superioridad.

Esto pudo ser evidenciado en conflictos como la Guerra de Corea, la Guerra de Vietnam y
la Guerra de la Frontera.

Pese a estos avances en el armamento tradicional, el eje central era la bomba nuclear,
debido a su carácter innovador, su dificultad de producción y su costo. Gracias a su rápida
industrialización en materia pesada, la URSS logró equiparar los adelantos
estadounidenses. La industria de misiles permitió crear efectos de disuasión, ya que los
vectores de largo alcance posibilitaban que la amenaza fuese efectiva aún a la distancia.

De este modo, la Carrera Armamentística se basó en una competencia por la capacidad


para producir y lanzar el mayor número de bombas atómicas.

Esto significaba un inminente desequilibrio en el escenario internacional, es decir, si una


de las dos potencias superara ampliamente a la adversaria en la producción de armas
podría destruirla completamente. Esto es lo que queda representado en la caricatura que
muestra al águila estadounidense con el oso soviético, ambos enfrentados, en uniformes
militares y sosteniendo sus respectivas bombas atómicas. Como señala Béjar, “la carrera
armamentista nuclear impidió que la ‘guerra fría’ se convirtiera en ‘caliente’, ya que un
enfrentamiento directo entre las dos principales potencias podría haber desembocado en
una catástrofe general” (2012, p. 162).

La competencia por armamento tuvo reflejo en una Carrera Espacial a partir de 1957. En
ese año los soviéticos lanzaron Sputnik, el primer satélite capaz de orbitar el planeta.
Meses más tarde lanzaron Sputnik II, dentro del cual se hallaba el primer ser vivo en salir
al espacio, la perra Laika. Luego en 1961 la nave Vostok I resultó ser significativa por ser
tripulada por el primer hombre en ir y volver sano y salvo del espacio. De este modo, los
primeros hitos en el plano espacial fueron de la mano de los soviéticos. Estados Unidos
tomó estos logros como un golpe a su industria y poderío tecnológico.

A principios de 1969, Estados Unidos fabricó el Apolo 8, el primer artefacto humano que
orbitó sobre la Luna. En julio del mismo año la exploración espacial llegó su punto máximo
cuando la misión Apolo 11 consiguió realizar con éxito su tarea y Neil Amstrong y Edwin
Aldrin se convirtieron en los primeros humanos en caminar sobre la luna. Mientras tanto, la
URSS canceló su programa lunar, presentando conflictos y falta de competitividad.

En 1975, la Misión Conjunta soviético-norteamericana Apolo- Soyuz dio por finalizada la


carrera espacial.

Caída del Muro de Berlín y disolución de la Unión Soviética

Desde fines de la década del 50 la ciudad de Berlín presentaba crisis en su repartición y


militarización. La URRSS y sus estados satélites prohibían los movimientos migratorios
hacia la Alemania Occidental. Sin embargo, un gran número de alemanes orientales
conseguían emigrar mediante el agujero que significaba la ciudad de Berlín, donde la
circulación entre orientales y occidentales era libre. En 1961 esta facilidad había derivado
en una masiva fuga de cerebros de alemanes orientales hacia occidente. Luego de un
ultimátum soviético para el abandono por parte de Occidente de Berlín y de la falta de
respuesta, la URSS comenzó a elevar una barrera de cemento que separaba ambos
sectores de la ciudad, impidiendo la libre circulación: el Muro de Berlín.

Tras un estancamiento económico soviético, potenciado por los gastos en armamentos y la


crisis del petróleo, el bloque occidental consiguió mejorar su capacidad militar. Los gastos
militares soviéticos se consideraban excesivos y, junto con una economía planificada
ineficiente y una agricultura colectivizada poco productiva, no podían estar a la altura de la
escalada militar que proponía Ronald Reagan. Luego de diversas protestas en Alemania
Oriental por la prohibición de salida a Europa Occidental y los controles sobre viajes a
Hungría (para evitar que los ciudadanos salgan por Austria), su punto máximo se halló en
noviembre de 1969 cuando medio millón de personas se manifestaron en Alexanderplatz.
El gobierno de Krenz, para facilitar las complicaciones aduaneras que se presentaban,
decidió permitir a los ciudadanos de Berlín Este a salir directamente por los puestos
fronterizos hacia Berlín Oeste. A partir de un error en la comunicación interna de la
administración, Schabowski –portavoz del partido– anunció en una rueda de prensa que la
nueva normativa entraba en vigencia inmediatamente, cuando en realidad sería al día
siguiente.
La veloz repercusión de la noticia en medios de comunicación, informando la apertura total
de las fronteras, llegó a los ciudadanos de Berlín Este, que se reunieron en los puestos
fronterizos exigiendo su apertura. Ya al anochecer, y a partir de la impotencia ante el gran
número de ciudadanos, los guardias se vieron obligados a abrir los puestos y a dejar pasar
sin control. De este modo, el 3 de octubre de 1990 se llegó al fin de la división en la ciudad
de Berlín.

Ya en 1989, las Democracias Populares en Europa del Este comenzaron a caer. En la


Unión Soviética, la política del Glásnot –liberalización del sistema político por parte de
Gorbachov– debilitó los lazos con las distintas Repúblicas, que proclamaron su autonomía
respecto a Moscú.

La declaración de la independencia por parte de los países bálticos repercutió en medidas


represivas; y un número cada vez mayor de Repúblicas soviéticas manifestaba su
intención de independizarse de la URSS. El 21 de diciembre de 1991 se firmó el tratado
que creaba la Comunidad de Estados Independientes, en la que cada república sería
independiente y libre de unirse, y se mantendría una especie de confederación.

La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, la URSS, se declaró oficialmente disuelta el


25 de diciembre de 1991.

Es así que puede decirse que el conflicto entre las potencias no acabó tras una clara
victoria estadounidense, sino que fue a partir del propio desmoronamiento del orden
soviético.

Conclusiones

De este modo, la Guerra Fría significó un conflicto entre quienes reconocían las libertades
de mercado, la democracia y la igualdad jurídica y quienes deseaban recuperar la
economía controlada por el Estado y defendían la igualdad desde un punto de vista
marxista. Así, el mundo quedó dividido en dos a partir de modelos políticos, económicos,
sociales e ideológicos muy diferentes. Sin embargo, tal como afirma Noam Chomsky, no
debe definirse a la Guerra Fría solamente como el enfrentamiento de dos superpotencias,
seguidas de sus aliados y sus clientes y concluirse que con la retirada de la URSS del
conflicto, aquella terminó con la victoria del lado norteamericano (1992, p. 35). Esto no
deja de ser cierto, pero es tan solo una parte de la verdad, que se completa analizando los
acontecimientos y prácticas de la Guerra Fría.

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