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Suplemento Universitario

LA VOZ DE MICHOACÁN

de Ciencia, Arte y Cultura

Año 4 Número 165 Morelia, Michoacán a 11 de Agosto de 2010

 
I I d d e e n n t t i i d d a a

El dios Xochipilli representado en el Códice Borgia como un venado sentado como humano | ver páginas 8 a 10

Claridad sexual, menos embarazos. Factores que inciden en los embarazos de las adolescentes michoacanas | Autoría colectiva | Páginas 2 y 3 La reparación del daño. Sistema Interamericano de Protección de los Derechos Humanos | Yesenia del Carmen Padilla Espino | Págs. 4 a 7 Xochipilli. El dios de la música | Arturo García Gómez | Páginas 8 a 10 ¿Cómo aparecieron las ciudades? Entrevista con Eduardo Matos Moctezuma | Claudia Aguilar | Página 11

ART URO GARCÍA G Ó MEZ

Artículos

Arturo García Gómez

Maestría en Bellas Artes como Violoncellista por el Conser- vatorio “Rimskij-Korsakov” de Leningrad y doctorado en His- toria y Ciencias de la Música en la Universidad Autónoma de Madrid. Actualmente es profesor e investigador de la UMSNH.

… otro ídolo encontrado en 1900… iba acompañado de varias representaciones en miniatura de instrumentos musicales…

D i o s d e l s o l m a t u t i n o (a s í ) e ra v e n e ra d o d e s d e l a par t e su rest e d e l a m e- s e t a c e n t ra l h a s t a l a re - g i ón d e lo s z ap ot e cas.

L o s a z t e ca s t ra n s f o r m a - ro n a Xo ch i p i l l i e n u n jov e n D i o s d el m aí z , con e l c ue r p o d e c o l o r ro j o a l igu al que el D i o s sol ar…

Apare ce, (com o) Macu i l- x ó ch i t l ( " 5 f l o r" ) , c o m o D i o s d e l a s f l o re s , d e l a d a n z a , d e l ca n t o, d e l juego y demás diversiones.

Fertilid ad y amor lo iden- t i f i ca n t a m b i é n c o n e l D i o s Pi l t z í n t e cu ht l i , or i- g i n a r i o d e l a reg i ó n d e Oax aca y Tabasco…

  • X o c h i p i l l i

El d i o s d e l a mú si c a

A RT URO G ARCÍA G Ó MEZ Artículos Arturo García Gómez Maestría en Bellas Artes

atributo de Xipe era el bastón-sonaja , instru- mento usado en la magia de la ferti l idad, Xo- chípi l l i y Macui lxó chitl l levaban en cambio una vara c uya punta terminaba en un cora- zón humano como símb olo de la v ida. Xochipi l l i también es considerado por otros investigadores como el joven Dios Sol de la noche, el Dios de la fertilidad y la procre- ación. De él depende toda la vegetación y es- pecialmente las plantas alimenticias, asociado a Cinteotl el Dios del maíz. Estos rasgos esen-

ces mesoamericanos. Quizá la representación más imponente sea la estatua azteca que se en- cuentra actualmente en el Museo Nacional de Antropología e Historia de México. La esta- tua se halló en la ladera del volcán Popocaté- petl, cerca de Tlamanalco en el año de 1800. La efigie es de una sola fig ura sentada sobre un cubo de basalto bellamente adornado como base. Tanto la estatua como la base están cu- biertas de grabados de flores, hongos sagrados (psilocybe aztecorum), tabaco (nicotina taba- cum), semillas de la virgen (rivera cor ymbosa), sinicuichi (heimia salicifolia), posiblemente el cacahuaxochitl (quararibea funebris), y una flor no identificada. Xochipilli está sentado con las rodillas en alto y las piernas en cruz de San An- drés, las manos con los pulgares e índ ices en contacto, la cabeza inclinada hacia atrás, los ojos abiertos con la vista hacia el infinito, la mandí- bula estirada y su boca medio abierta. La estatua posee grandes orejeras de jade; una cora z a con f leco que termina en garra s d e t igre o co l mi l l o s d e ser p i en tes, s ob re l a

Deriva de Xochl, que sig nif ica f lor, y Pil li, que sig nif ica señor o príncipe…

Un dios de carácter festivo

A l igual que en otras culturas de la an-

tig üedad , como el Di os Thoth en

Egipto, o Hermes, Ap olo, Atenea ,

o Dionisio en Grecia , en Mesoamérica Xo- c h i p i l l i era u n a d ei d a d rel aci o n a d a co n l a s

artes, y esp ecialmente con la música. Su nombre etimológicamente deriva de Xo chl , que signif ica f lor, y Pi l l i, que signif ica señor o príncip e, es decir, el “Príncip e de las f l o res”. Xo c h i p i l l i , o Mac u i l xó c h it l (ci n co f lor), era un d ios de carácter festivo, l igado al amor, la dan z a , las f lores, el maíz y las cancio- nes, considerado así mismo como d ios de la primavera y la vegetación. El etnólogo alemán Walter Krickeberg, afirma que Xochipil l i aparece por lo general con máscara de Xoscoxtli, una especie de per- diz del trópico de México que se caracteriza por su elevado plumaje en la cabeza y por ser la primera ave que canta al despuntar al alba. Originalmente era pues el Dios del sol matu- tino y era venerado en esta calidad por todos los pueblos desde la parte sureste de la meseta central hasta la región de los zapotecas. En un ídolo pol icromado conser vado en la colección de Berl ín, proveniente de Teoti- tlán del Camino (en la frontera entre Puebla y Oa xac a) el D i o s l le va , a d emá s d e l a má s- cara , una pintura facial que ro dea su b o ca y representa a una marip osa , la cual era gene- ra lmente símb olo del f uego, p ero que aquí se ref iere al sol.

en un joven Dios del maíz, con el cuerp o de color rojo al ig ual que el Dios solar; aparece con una forma particular bajo el nombre ca- lend árico de Macui lxó chitl ("5 f lor") como Dios de las f lores, de la dan z a , del canto, del juego y demás d iversiones. Una de sus esta- tuas l leva una máscara de actor, y otro ídolo encontrad o en 1900 f rente a los cimi entos del templo mayor de Tenochtitlán, iba acom- pañado de varias representaciones en minia- t u ra d e i n st r umen to s mu si c a les, y s i el

Los a zteca s tra nsformaron a Xo c hi pi l l i ciales de la fertilidad y del amor lo identifican

también con el Dios Piltzíntecuhtli, originario de la región de Oaxaca y Tabasco, producto de la primera relación sexual del hombre primor- dial y su mujer. Éste era invocado para la fertili- dad y la procreación, como dios celeste y solar. En la cultura nahua se le asociaba sobre todo al placer, a la sensualidad, y a las relaciones sexua- les ilícitas (la homosexualidad). La iconografía de Xochipilli es variada y se encuentra tanto en estatuas de piedra, como en representaciones pictográficas de los códi-

Artículos

Artículos c u a l a l a a l t u ra d el p

c u a l a l a a l t u ra d el p ec h o o sten ta d o s s o les con sendas med ias lunas; pulseras y ro d i l le- ras que rematan en f lor de seis p étalos; cani- l leras con garras que aprisionan sus tobi l los, y

mica que ampl ía las puertas de la precepción a niveles más prof undos. El estado enteogénico es una experiencia extática que da acceso a niveles de conciencia

sobre ésta s, dos campani l la s con la s corola s y percepción generalmente inaccesibles a la vi-

hacia abajo que arrojan semi l las y f uego; y f i- gi l ia. Es un despertar de la conciencia d ivina

nalmente sand a l ias (cactl i) cuya s correa s se anud an graci osamente sobre sus pies. En el p echo ostenta el símb olo de Gran Dei d ad. L as garras fel inas del f leco de su cora z a des- troz an cora zones, símbolo del sacrif icio y de l a s emo ci ones d el ini ciad o; sacr i f i ci o sin el cual no es p osible l legar a Dios.

que yace en el interior de los seres humanos, o el vuelo o viaje del alma por sus diversos estados y posibilidades. Es la riqueza psicológica e in- trospectiva de una experiencia que libera áreas de la vida anímica de muy difícil acceso a la con- ciencia ordinaria, y una visión de lo real de múl-

tiples

posibi l idades

completamente

El mi có l o g o n o r teamer i c a n o R ob er t dependiente de los estados anímicos del per-

Gordon Wasson, en su obra: El hongo ma- rav i l loso: Teonanácatl/Micolatría en Meso- amér i c a , s o st i en en q u e esta estat u a d e

ceptor de dicha realidad. En el British Museum de Londres se ex- hib e otra estatua de piedra de Xo chipi l l i. L a

Xochipil l i representa una fig ura en med io de f ig ura se encuentra sentada en cucl i l las con

u n éxta sis en te o gén i co, u n estad o mo d i f i - los brazos cru zados sobre las rodillas. Al igual

cado de la conciencia provo cado p or la in- gest i ó n d e p l a n ta s s a gra d a s (el h o n g o teonanácatl , l lamado carne de Dios). Éste se considera como una esp ecie de l lave bio quí-

que la estatua de basalto del Museo Nacional de Antrop ología , éste l leva puesta s la s mis- mas cani l leras con garras que aprisionan sus tobi l los, las sandal ias, y las orejeras son pare-

cidas. No obstante, la f ig ura no tiene los gra- bados de la primera , y la expresión de su cara

ficas de días, deidades y animales sagrados he- chas por los sacerdotes (tonalpouhque). En

es se vera y d u ra , d e f acci o n es muy gr u es a s este sentido, el códice es un texto adivinatorio

con la mirada al frente y la b o ca cerrada. L a pro cedencia de la estatua no se ind ica , p ero ex iste u n a cl ara d i feren ci a co n l a f ig u ra a z- teca , ya que esta es más robusta y se encuen- tra presente con la mirada f ija. Entre 1900 y 1934, el antropólogo Leo- poldo Batres realizó una serie de excavaciones en la parte posterior de la Catedral Metropoli- tana de la ciudad de México, en las que descu- brió una gran cantidad de vestigios del Templo Mayor de Tenochtitlán. Entre éstos se desta- caba una ofrenda para el juego de pelota (citada por Walter Krickeberg) compuesta de instru- mentos musicales en miniatura , y una fig ura sentada en cucl i l las con los brazos cru zados sobre las rodillas, parecida al Xochipilli del Bri- tish Museum de Londres. Las representaciones pictóricas de Xochi- pilli se encuentran también en varios códices mesoamericanos. Los códices eran manuscri- tos pictográficos hechos de piel de animal y cu- biertos con un material de yeso sobre el cual se pintaban figuras usando pigmento mineral u orgánico. Estos documen-

tos se doblaban en forma de acordeón, que al abrirse revelaban todas las páginas de un solo lado. En el có- dice Borgia, uno de los más bellos manuscritos precor- tesianos, se encuentran va- rias representaciones del dios Xochipilli. Este códice

es originario de las altas tie- rras centrales de México, posiblemente de Pue- bla o del Valle de Tehuacán, un área que estuvo bajo el régimen azteca en la era de la conquista. El códice probablemente fue realizado a fina- les del siglo XV, y un siglo más tarde f ue en- viado a España para posteriormente formar parte de las posesiones del cardenal italiano Ste- fano Borgia. Actualmente el cód ice se en- cuentra en la colección vaticana en Roma. En 2004, Maarten Jansen y Gabina Aurora Pérez Jiménez propusieron que f uera rebautizado con el nombre de Yoalli Ehecatl, que significa "Noche y viento" en náhuatl. El Códice Borgia, como la mayoría de los manuscritos precolombinos, es un documento religioso hecho por sacerdotes. Su objetivo era retener el tiempo y plasmar la historia y la reli- gión. Es un calendario ritual, el llamado tona- lámatl “almanaque de los destinos”, con el cual se realizaban predicciones favorables y desfa- vorables en función de combinaciones especí-

para rituales de carácter extático (chamánico) o mántico (adivinatorio) de expresiones ambi- guas como en los oráculos. Estas pinturas mán- ticas no narran historias, sino previenen de algo que puede pasar a través de símbolos comple- jos y frases de significado abierto. El documento se lee de derecha a izquierda y está hecho de piel de venado. Las tiras de piel están juntadas de fin a fin, dando como resul- tado un libro cuyas láminas miden 27 x 27 cm. Consta de 39 hojas, de las cuales 37 fueron pin- tadas en ambos lados, y dos de un solo lado,

para posteriormente ser pegadas a unas tablas de madera, las cuales protegían el códice. Esto da un total de 76 páginas pintadas con una lon- gitud aproximada de 11 metros. El códice empieza con el tonalpohual l i, o "l ibro d e l os d ía s". Este l ibro d escr ib e el c a- lendario ritual mesoamericano de 13 meses con veinte d ía s cad a uno, má s 5 meses que dan un total de 360 d ías del año. Al f inal iz ar estos meses tienen lugar los 5 d ías inúti les l la- mados nemonteni, en los que se hace ay uno

y abstinencia. Las láminas

del có d ice muestran a los

20 d i oses a so ciados a los

1 3 sig n o s d e l o s d í a s r i -

tuales. En la pá gina 53 del

có d i ce se mu est ra a Xo -

chipi l l i, el príncip e de la s

f l o res a s o ci a d o a l sig n o

La figura de Xochipilli

es representada alegórica-

mente por un venado (sentado como humano) sobre un tapete con las piernas y brazos abier- tos. En el pecho lleva el signo del mono, y bajo éste, una banda con los signos de la muerte, del venado, del conejo, de la hierba, y del perro. Entre sus piernas hay un lagarto y una serpiente (Xiuhcóatl). Del hocico abierto surge una pin- tura facial que rodea una boca humana repre- sentando a una mariposa, símbolo del fuego o del sol, al igual que la figura policromada de Ber- lín que describe Walter Krickeberg. A los cos- tados de este recuadro se encuentran los signos del águila y del venado. En las pezuñas delante- ras (o manos) la figura sostiene el signo de la hierba y la caña. Sobre sus cuernos hay una flor y un águila, y bajo sus pezuñas traseras (o pier- nas) otros dos signos de animales. Otra de las representaciones pictográficas de Xochipilli, es la que se encuentra en el có- dice Magliabechi, llamado así por su propieta- rio Antonio Magl iabechi, erudito ital iano

… el Dios de la fertilid ad y l a p ro c rea c i
… el Dios de la fertilid ad y
l a p ro c rea c i ó n. D e é l d e -
p e n d e t od a l a v eg e t aci ó n
y e s p e c ia lm e n t e l a s p l a n -
t as ali m e n t i cias.

mono.

Artículos

Artículos quien legó en 1714 su colección de libros (entre ellos el códice) a la Biblioteca

quien legó en 1714 su colección de libros (entre ellos el códice) a la Biblioteca Nazionale Cen- trale di Firenze, Italia, en donde actualmente se encuentra. El códice Magliabechi es posterior a la conquista (siglo XVI), y además de picto- grafías, el manuscrito contiene glosas en espa- ñol que tratan de la vida de los mexicanos, como asuntos de tierras, tributos, etc. El docu- mento representa una especie de resistencia de la religión mesoamericana ante la “conquista es- piritual”, expresada en un sincretismo pictográ- fico. A diferencia de las pictografías del códice Borgia, en éste se supera la representación plana de dos dimensiones característica del periodo precortesiano, incorporando al dibujo la pers- pectiva y las sombras, siendo una evidente in- fluencia del Renacimiento europeo sobre los códices mesoamericanos. En el códice Magliabechi Xochipilli es re- presentado en procesión, llevado sobre frutos, maíz, plumas y flores. La procesión es prece- dida por un sacerdote adornado con colmillos de jaguar, su hacha ritual y sandalias. Éste anun- cia a Xochipilli tocando el resonante caracol, que es signo de la fertilidad y de la comunica- ción con Dios a través de la música, medida de todas las tristezas y alegrías. Desde el punto de vista de la cultura euro- pea, Xochipilli es una deidad dionisiaca. En El Origen de la Traged ia , Friedrich Nietzsche afirma que la esencia de lo dionisiaco es aná- logo a la embriaguez: “Bien por el influjo de la bebida narcótica, de la que todos los hombres y pueblos originarios hablan con himnos, bien con la aproximación poderosa de la primavera,

que impregna placenteramente la naturaleza toda, despiértense aquellas emociones dioni- siacas en cuya intensificación lo subjetivo des-

En 1940, el compositor mexicano Carlos Chávez escribió una obra para cuarteto de alien- tos y sexteto de percusiones dedicada a Xochi-

aparece hasta llegar al completo olvido de sí.” pil l i. Como lo indica el título de esta obra, el

Bajo la magia de lo dionisiaco se renueva la al ian za entre los seres humanos en la natura- leza. Para Nietzsche, el éxtasis dionisiaco es la aniquilación de las barreras y límites habituales de la existencia, un letargo en el que se sumer-

compositor hace una recreación de lo que pudo haber sido la música de los devotos del “Prín- cipe de las flores”. Por supuesto que la música de los nahuas no sobrevivió a la conquista espiri- tual de Mesoamérica, pero a través del estudio

gen todas las vivencias personales del pasado. y la reconstrucción de algunos instrumentos

Mig uel León-Porti l la , uno de los acadé- micos más notables del estud io de la cultura na hua , af irma que “…en la f ig ura graciosa de Xo chipi l l i, el S ol naciente, sentado en la tie- rra como un príncip e de la b ondad , v io [ Jus- tino Fernández] no p o cos rasgos de esa otra forma d e p ensami ento ná huat l que hemos l lamado de f lor y canto”. Al referirse a uno de los célebres p o etas n a h u a s, Mig u el Le ó n -Po r t i l l a af irma q u e Tl a l tec at z i n es u n p o eta q u e si n tet iz a ese mundo de ma gos, hec hiceros, p ercusi onis- tas, cantores, dan zantes, y enmascarados, que

buscaban y rebuscaban afanosamente expre- sarse para l legar a la misma desa zón, que de manera tan fina y concreta siente el poeta , es- crib e el p o eta , y canta el p o eta. A través de esta metáfora poética de flor y canto que define a la poesía náhuatl, otros in- vestigadores ven una clara similitud entre la flor y el teonanácatl (carne de Dios), el hongo sa- grado de Mesoamérica. El hongo que el he- chicero ingiere para acceder al éxtasis, al despertar de poderes latentes, para interceder así por los hombres ante las fuerzas divinas.

precolombinos, el compositor intenta estable- cer, en la medida de lo posible, la autenticidad de su propuesta artística. Para el sexteto de per- cusiones se eligieron varios huehuetls (tambores de piel), un par de teponaxtli (tambor de doble lengüeta), dos omichicahuaztl i (raspador o güiro), y distintas sonajas y cascabeles. Carlos Chávez utiliza cuatro instrumentos europeos modernos de aliento: el piccolo, la flauta, al clarinete y el trombón, que sustituyen a los tlapitzalzintli con el piccolo y la flauta, a los tecciztli con el clarinete), y a el caracol marino con el trombón. Estos instrumentos europeos junto a las percusiones mesoamericanas tocan una serie de figuras rítmicas en escalas pentatónicas, y cuya conexión con el pasado es completamente espe- culativa. Sin embargo, a pesar de que este no es al parecer un experimento arcaico más, como en las recreaciones de la música oriental por los com- positores europeos de vanguardia, la obra resulta ser una especulación musical bastante apolínea, muy alejada del placer y la sensualidad del éxtasis enteogénico, característico de Xochipilli, deidad ligada al amor, la danza, el canto, las flores, la pri- mavera, y las plantas sagradas.

… e n t e o g é n i c o e s u n a e x - p e r i e n cia que d a acceso a n i v e l e s d e c o n c i e n c ia y p e rc e p c i ó n g e n e ra l m e n t e i n acces ibles a l a v ig i lia.

E s u n d e s p e r t a r d e l a c o n c i e n c i a d i v i n a q u e y a c e e n e l i n t e r i o r d e l o s s e r e s h u m a n o s , o e l v u e l o o v i a j e d e l a l m a …

… v i s i ó n d e l o r ea l d e m ú l t i p l e s p o s i b i l i d a d e s c o m p l e t a m e n t e d e p e n - d i e n t e d e l o s e s t a d o s a n í - m i c o s d e l p e r c e p t o r…

En Xo ch i p i l l i v i o… n o p o c o s ra s g o s d e e s a o t ra f o r m a d e p e n s a m i e n t o n á h u a t l q u e h e m o s l l a - m ad o d e f lor y ca n t o”.