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EL PODER DE LA “C”

Por: León Felipe Álvarez Gutiérrez.

¿Conocen los colaboradores de las compañías el enfoque de su rol para el alcance de las
metas del plan estratégico organizacional? Pese a ser un planteamiento válido, el foco
inicial de este razonamiento debería plantearse con el siguiente cuestionamiento: ¿Saben
los empleados que su función principal es aportar al cumplimiento del plan estratégico de
la empresa?

Este plan estratégico no es más que una herramienta para cumplir la misión y alcanzar la
visión de la empresa definiendo las acciones necesarias para lograrlo, sin embargo, el
hacerlo no es tan sencillo como parece. Todos los empleados juegan un papel importante
para el logro de este plan, pero en ocasiones lo desconocen o consideran que es un tema
que “debe ser controlado por las directivas”.

Algunos años atrás, la función de velar por el cumplimiento del norte estratégico de la
compañía era responsabilidad de los altos directivos: los presidentes, directores y gerentes
asignaban tareas a sus empleados para lograrlo, sin comunicarles la necesidad global de
la compañía ni los puntos focales para lograr las metras que se habían trazado, y es allí en
donde se generaban las principales falencias de su gestión, en no comunicarlo, error que
evidenció Juan en su gestión como Jefe Administrativo en la empresa productora de ideas
e ideales “IMAGINARIA S.A.S.”.

Juan Pérez, un profesional común con un nombre común, se vinculó a la compañía para
cubrir está vacante hace un par de años. Algunos meses después, creía contar con total
dominio de sus actividades, las de su equipo de trabajo compuesto por 20 colaboradores
de cargos operativos, y con la certeza que su estilo de dirección era la más adecuada. Pero
poco tiempo después las cosas no resultaban tan bien: los indicadores de resultados de su
área a cargo estaban por debajo del promedio corporativo, el clima laboral había disminuido
y tenía la sensación de que el “feeling” con su equipo se estaba perdiendo.

Preocupado por la situación de su área y presionado por sus superiores, Juan decidió
analizar a profundidad sobre el motivo, pero pese a sus indagaciones al personal, cambios
de colaboradores, disgregación de actividades, ejercer presión para aumentar
productividad, creación de nuevos planes de trabajo y reducción de jornadas culturales y
descansos, la situación no mejoró; por el contrario, su personal a cargo se estaba retirando
de la compañía.

Él no era una mala persona, solo una persona con malas prácticas, pero hizo una buena
elección, decidió aumentar sus capacidades y se formó como especialista en “Alta
Gerencia” en la academia y luego de todo el aprendizaje, análisis de su situación,
reevaluación de prácticas de su mando y generando un acercamiento sensitivo con sus
colaboradores, pudo identificar que la raíz del problema estaba basada en su bajo nivel de
comunicación con sus colaboradores.

Juan, con base en su conocimiento recientemente adquirido descubrió la importancia de la


comunicación y decidió hacer cambios en su área, enfocándose en sensibilizar a cada uno
de los integrantes de su equipo en su rol dentro de la compañía y explicando cuál era su
contribución para el logro de los objetivos del área y, por ende, aportando notablemente al
cumplimiento del plan estratégico de “IMAGINARIA S.A.S.”.
Al mejorar la comunicación y seguimiento, en poco tiempo había logrado aumentar la
producción del área administrativa y junto a todo su equipo definió la importancia de la
COMUNICACIÓN ASERTIVA y encontró que, con las siguientes 7 reglas básicas, había
establecido un excelente clima laboral, la regla de las 7 C’s de la Comunicación, ser:
1. Claro y evitar ambigüedades.
2. Conciso y evitar decorar la información.
3. Concreto y evitar abstracciones.
4. Correcto y evitar errores o inexactitudes.
5. Coherente y evitar el desorden.
6. Completo y evitar prescindir de algo esencial, y
7. Cortés, evitando agresividad y dobles sentidos.

Juan aprendió a comunicarse con su equipo y a administrar correctamente su área, pero


también aprendió que puede corregir sus errores mediante la formación y comunicación.

Así pues, el aporte al cumplimiento del plan estratégico está en cabeza de todos los
“Stakeholders” o personas involucradas con la compañía, tanto a nivel interno, como
externo; pero para caminar en la misma dirección, la comunicación estratégica en las
organizaciones forma parte vital del organismo vivo que es una compañía, en donde la
retroalimentación bidireccional pese a estar en cabeza de la alta dirección, es un
compromiso de todos.