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Facultad de Psicología

Psicodiagnóstico

Nombre: Lilian Llive

Fecha: 19/10/2018

Encuadre Terapéutico desde la Corriente Psicoanalítica

Sigmund Freud

Para poder analizar el encuadre terapéutico desde la corriente psicoanalítica, es


fundamental aclarar los fundamentos teóricos planteados por el autor Sigmund Freud que
a su vez fue el fundador del llamado psicoanálisis, descubrimiento que empezó a surgir
desde el estudio de la histeria, la cual se tomo como un conjunto de síntomas que no
tenían una etiología anatómica ni funcional, descubriendo así que existe un aparato
psíquico que es único para cada persona y que las manifestaciones que se presenten en la
persona ya sea como una enfermedad o como un malestar significativo, dependen de
experiencias que tuvieron una carga emocional fuerte en la persona, por lo cual fueron
reprimidas en el inconsciente de la misma como un mecanismo de defensa, pero que
dejaron huellas mnémicas que se pueden manifestar mediante los sueños, los chistes, el
olvido, los lapsus, etc., los cuales son algunos de los elementos que se pueden abordar en
el proceso terapéutico.

La terapia psicoanalítica se da por medio de la sugestión y la asociación libre, método


con el cual Freud denomina al hecho de que el paciente tiene la libertad de decir y expresar
todo lo que en ese momento se le pase por la cabeza, cualquier pensamiento o sentimiento.
Según (Freud, 1916-1917), “para solucionar los síntomas es preciso remontarse hasta su
génesis, hasta el conflicto del cual nacieron; es preciso renovar este conflicto y llevarlo a
otro desenlace con el auxilio de fuerzas impulsoras que en su momento no estaban
disponibles”, así la cura psicoanalítica se basaría en sacar a la luz y remover algo en la
vida anímica de la persona que lo perturba, llegar a la raíz, es decir encontrar el conflicto
que marco a la persona y del cual surgieron los síntomas que presenta, y se sirve de la
sugestión para modificar la consumación de los mismos, para Freud este proceso es de
suma importancia para eliminar las resistencias internas, y tener una modificación de la
vida anímica. Para (Freud, 1916-1917), “al hacer que lo inconsciente prosiga hasta lo
consciente, cancelamos las represiones, eliminamos las condiciones para la formación de
síntoma y mudamos el conflicto patógeno en un conflicto normal que tiene que hallar de
alguna manera su solución”.

Se debe tomar en cuenta que la enfermedad del paciente a quien se toma bajo análisis “no
es algo terminado, congelado, sino que sigue creciendo, y su desarrollo prosigue como el
de un ser viviente” (Freud, 1916-1917) ; la iniciación del proceso terapéutico no pone fin
a ese desarrollo, sin embargo cuando “la cura se ha apoderado del enfermo, sucede que
toda la producción nueva de la enfermedad se concentra en un único lugar, a saber, la
relación con el médico” (Freud, 1916-1917). Por otra parte, es importante mencionar un
aspecto importante que tiene lugar en el transcurso de la terapia, y es la llamada
transferencia, la cual surge en el paciente desde el inicio del tratamiento y constituye un
eje fundamental en el trabajo que se realizara. La transferencia es entendida como un
traspaso de sentimientos del paciente hacia el médico que debe su origen al proceso que
se ha llevado para llegar a una cura, sin embargo, para (Freud, 1916-1917), “toda esa
proclividad del afecto viene de otra parte, estaba ya preparada en la enferma y con
oportunidad del tratamiento analítico se trasfirió sobre la persona del médico”, es decir
que no tuvo su génesis en la terapia, sino que son producto de experiencias pasadas.

Al hablar del encuadre terapéutico Freud aclara que los aspectos de los que hablara no
deben ser tomados como reglas de carácter obligatorio sobre el tratamiento sino más bien
como consejos. Es importante para obtener un correcto proceso terapéutico, definir los
roles que se ejercerán, la confidencialidad que se mantendrá y también es conveniente
que el paciente y el terapeuta no se conozcan, es decir que nos sean familiares o amigos,
ya que para (Freud S. , 1913), “dificultades particulares se presentan cuando han existido
vínculos amistosos o de tarto social entre el médico y el paciente que ingresa en el análisis,
o su familia”, esto se da ya que al tener una carga afectiva entre ambos existe la
posibilidad que en el momento que el terapeuta de sus puntos de vista o los resultados de
su análisis, estos no sean lo esperado por el paciente, ocasionando disgustos, malos
entendidos y resentimientos.
Freud plantea puntos importantes para el comienzo de la cura psicoanalítica, que son las
estipulaciones sobre el tiempo, el dinero y el lugar. Con relación al tiempo, se basa en que
se debe determinar la hora de sesión con el paciente, tomando en cuenta la disponibilidad
que cada uno tenga; ya que caso contrario “cuando se adopta una práctica más tolerante,
las inasistencias ocasionales se multiplican hasta el punto de amenazar la existencia
material del médico”. El siguiente punto es el dinero, es decir, los honorarios del médico,
los cuales se definirán dependiendo de las posibilidades que el paciente tenga, si se
encuentra en un nivel económico bajo, medio o alto, pero nunca la asistencia terapéutica
puede ser gratuita; ya que, según Freud,

“Debe tenerse en cuenta que un tratamiento gratuito importa para el


psicoanalista más que para cualquier otro: le sustrae una fracción
considerable de tiempo de trabajo de que dispone para ganarse la vida, y
por un lapso de muchos meses”. (Freud S. , 1913)

Por último el lugar donde se realizará el proceso terapéutico engloba no solo donde esta
situado el consultorio del terapeuta, sino el lugar que usa el paciente a la hora de la terapia;
Freud mantiene el consejo de “hacer que el enfermo se acueste sobre un diván mientras
uno se sienta detrás, de modo que él no lo vea” (Freud S. , 1913), sin embargo, esto no es
una concepción que sea muy aceptada, ya que dentro de una terapia es importante el tener
una relación cara a cara con el paciente, para poder analizar no solo lo que verbaliza sino
también sus gestos, y movimientos, en otras palabras su comunicación no verbal.
Finalmente, Freud plantea que “no interesa para nada con que material se empiece”
(Freud S. , 1913), sino que lo importante es dejar que el paciente mismo haga su relato y
escoja el punto de partida del tratamiento.

En conclusión, es necesario para poder realizar una hipótesis diagnóstica sobre el caso
que se presente, tener un fundamento teórico determinado el cual permita una orientación
en el tratamiento que se requiera tener con el paciente en crisis, así pues, es importante
tener claro los objetivos que buscan cumplir la corriente que se elija y los métodos que se
usan para lograrlos. Por otra parte, es importante también definir los roles que se
mantendrán y dejar claro los aspectos con los que se llevara acabo la terapia, para que no
se presenten inconvenientes en el transcurso de la misma.
Bibliografía

Freud, S. (1913). Sobre la iniciación del tratamiento. Amorrortu editores .


Freud, S. (1916-1917). Obras Completas Sigmund Freud (Vol. XVI). Argentina:
Amorrortu editores.