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Documento T í tulo: Las personas jurídicas privadas en el Código Civil y Comercial argentino Autores:

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Título: Las personas jurídicas privadas en el Código Civil y Comercial argentino Autores: Roitman, Horacio - Aguirre, Hugo - Chiavassa, Eduardo - Sánchez, María Victoria Publicado en: RCCyC 2018 (mayo), 09/05/2018, 3 Cita Online: AR/DOC/672/2018

Sumario: I. Las personas en el Código Civil y Comercial.— II. La personalidad jurídica. Teorías.— III. La persona jurídica en el Cód. Civ. y Com.— IV. Normativa aplicable. Orden de prelación.— V. El alcance de la personalidad jurídica.— VI. Inoponibilidad de la personalidad jurídica.— VII. Atributos de la personalidad.— VIII. El nacimiento de la persona jurídica. Modificaciones estatutarias. Registración. — IX. Funcionamiento de la persona jurídica.— X. Las modificaciones estructurales de las personas jurídicas.— XI. Disolución y liquidación de las personas jurídicas.— XII. Principio de conservación de la persona jurídica. Prórroga y reconducción.— XIII. Contabilidad.— XIV. Daño extrapatrimonial.— XV. Conclusiones. La influencia del régimen societario en el Cód. Civ. y Com. (*)

"Y Dios creó al hombre a su propia imagen y semejanza, pero el hombre no quiso ser menos: creó a imagen y semejanza propia la persona jurídica. La dota de una asamblea y de un consejo de administración y le dice:

éstos son tus órganos, la asamblea es tu cerebro; verás, escucharás, hablarás con los ojos, con las orejas y con la

boca de tus administradores

Y Dios le dijo al primer hombre y a la primera mujer: creced y multiplicaos. La

... persona jurídica ha sido concebida por el hombre como unisex: las sociedades madres generan las sociedades hijas o controladas, y éstas a su vez, sus propias hijas, y los cinco continentes se han poblado de sociedades madres, sociedades hijas y sociedades hermanas. El desarrollo demográfico de los seres humanos y de las personas jurídicas procede, si no pari passo, según la ley de la compensación: donde la tasa de natalidad disminuye, como acaece en los países industriales, crece en modo vertiginoso el número de personas jurídicas. Y hay países, quizá minúsculos países, que se jactan de ser símbolo de esta estupenda proliferación: en Lichtestein, en Mónaco, en Panamá los ciudadanos de carne y hueso son una pasable minoría de la población, formada por la casi totalidad de una imponente multitud de personas jurídicas, y así pueden revelarse como una raza sólida capaz de moverse a la conquista del mundo. Una considerable cuota de la riqueza mundial pertenece a personas jurídicas nacidas en estos prolíficos países. Dios le dijo a la primera mujer: parirás en el dolor. El parto de la persona jurídica es lo opuesto, cuanto de simple e indoloro se pueda imaginar. No se derrama sangre, sino solo dinero; en los minúsculos países felices, que he mencionado, basta para crear una persona jurídica con el pago de una suma similar a la de un vestido" (Francesco GALGANO) (**).

I. Las personas en el Código Civil y Comercial

El Código Civil y Comercial Argentino (ley 26.994, en adelante Cód. Civ. y Com.) en el Libro Primero, tít. I, arts. 19 a 140 y tít. II, arts. 141 a 224, se ocupa de los sujetos de derecho: las personas. Lo hace estableciendo dos especies del género "personas". En el tít. I, se ocupa de la "persona humana" y en el título II, se ocupa de la "persona jurídica", dejando de lado cualquier otra denominación tal como efectuaba el Código de Vélez:

personas de existencia ideal, y las controversias que se plantearon en su interpretación (1). El cap. 1 del tít. II del Libro Primero Cód. Civ. y Com., trata la Parte General de la regulación de las personas jurídicas.

La Sección 1º del cap. 1, Cód. Civ. y Com., define las "personas jurídicas" como todos los entes a los cuales el ordenamiento jurídico les confiere aptitud para adquirir derechos y contraer obligaciones para el

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Documento cumplimiento de su objeto y los fines de su creaci ó n (art. 141, C

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cumplimiento de su objeto y los fines de su creación (art. 141, Cód. Civ. y Com.), y correlativo a ello regula el comienzo de su existencia (art. 142, Cód. Civ. y Com.), la personalidad diferenciada (art. 143, Cód. Civ. y Com.) y la inoponibilidad de la misma (art. 144, Cód. Civ. y Com.).

A su vez, la Sección 2º clasifica a las personas jurídicas en personas jurídicas públicas (art. 146, Cód. Civ. y Com.) y personas jurídicas privadas (art. 148).

Son personas jurídicas públicas el Estado nacional, las Provincias, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, los municipios, las entidades autárquicas y las demás organizaciones constituidas en la República a las que el ordenamiento jurídico atribuya ese carácter; los Estados extranjeros, las organizaciones a las que el derecho internacional público reconozca personalidad jurídica y toda otra persona jurídica constituida en el extranjero cuyo carácter público resulte de su derecho aplicable y la Iglesia Católica (2).

Las personas jurídicas públicas se rigen en cuanto a su reconocimiento, comienzo, capacidad, funcionamiento, organización y fin de su existencia, por las leyes y ordenamientos de su constitución (art. 147, Cód. Civ. y Com.). Si bien se encuentran reguladas por el derecho público nacional e internacional, la inclusión de esta categoría encuentra fundamento en la tradición jurídica argentina (el Código Civil las enumeraba en el art. 33) y en la referencia que a ellas se hace en el articulado del Cód. Civ. y Com. (3). Por su parte, son personas jurídicas privadas las sociedades; las asociaciones civiles (4); las simples asociaciones (5); las fundaciones (6); las iglesias, confesiones, comunidades o entidades religiosas (7); las mutuales; las cooperativas; el consorcio de propiedad horizontal y; toda otra contemplada en disposiciones del Cód. Civ. y Com. o en otras leyes y cuyo carácter de tal se establece o resulta de su finalidad y normas de funcionamiento

(8).

Cabe destacar que, en relación a las iglesias, confesiones, comunidades o entidades religiosas diferentes a la Iglesia Católica, el Cód. Civ. y Com. no da una solución al tema, y es materia que debe ser saldada en orden a un reconocimiento equitativo que por la tutela constitucional del principio de libertad de cultos merece atención

(9).

Se remarca el carácter enunciativo de esta norma, pues incluye toda otra que el Cód. Civ. y Com. o una ley especial le confiera tal carácter (10), lo que es congruente con el art. 141, que hace depender de la aptitud para contraer derechos y obligaciones.

A continuación, el Cód. Civ. y Com. se ocupa de establecer una serie de normas generales que rigen para todas las personas jurídicas privadas (11) (Libro Primero, Título II, Sección 3º Cód. Civ. y Com.) referidas a los atributos y efectos de la personalidad jurídica (parág. 1º, arts. 151 a 156, Cód. Civ. y Com.), funcionamiento de la persona jurídica, esto es sus modificaciones estatutarias, gobierno, administración y fiscalización, responsabilidades funcionales, modificaciones estructurales (parág. 2º, arts. 157 a 162, Cód. Civ. y Com.) y su disolución y liquidación (parág. 3º, arts. 163 a 167, Cód. Civ. y Com.).

El Capítulo 2 del Título II del Libro Primero del Cód. Civ. y Com. da inicio a la que podríamos denominar la "parte especial" del tratamiento de las personas jurídicas privadas. En los arts. 168 a 192 se ocupa de las asociaciones civiles y de las simples asociaciones. El cap. 3 cierra el tít. II con la regulación de las Fundaciones en los arts. 193 a 224.

Respecto del resto de las personas jurídicas privadas enumeradas en el art. 146, las sociedades continúan reglamentadas por la ley 19.550 que ahora se denomina Ley General de Sociedades (12). Las cooperativas continúan reguladas por la ley 20.337 y las mutuales por la ley 20.321. En cuanto al consorcio de propiedad

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Documento horizontal, la ley 26.994 derog ó la ley 13.512, incorporando la regulaci ó n de

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horizontal, la ley 26.994 derogó la ley 13.512, incorporando la regulación de la propiedad horizontal (13) en el libro destinado a los derechos reales (14); al respecto el art. 2044, Cód. Civ. y Com. define: "El conjunto de los propietarios de las unidades funcionales constituye la persona jurídica consorcio. Tiene su domicilio en el inmueble. Sus órganos son la asamblea, el consejo de propietarios y el administrador. La personalidad del consorcio se extingue por la desafectación del inmueble del régimen de propiedad horizontal, sea por acuerdo unánime de los propietarios instrumentado en escritura pública o por resolución judicial, inscripta en el registro inmobiliario".

En cuanto a las iglesias, confesiones, comunidades o entidades religiosas distintas de la Iglesia Católica, son personas jurídicas privadas (art. 148, inc. e, Cód. Civ. y Com.). No hay norma que disponga que forma jurídica deban adoptar (15). El reconocimiento para su actuación corresponde al Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto (16).

Queda de esta manera descripto el marco normativo que da el nuevo derecho privado a las personas. El presente trabajo tiene como objeto efectuar una aproximación analítica de las personas jurídicas privadas, tratado en la parte general del Cód. Civ. y Com. En este análisis se ponderará la influencia que ha tenido el actual estatuto societario de la ley 19.550 en las soluciones adoptadas por el Cód. Civ. y Com.

II. La personalidad jurídica. Teorías II.1. Subjetividad jurídica

Como primer paso debemos delimitar el marco conceptual y repasar las distintas posturas acerca del fenómeno jurídico de la personalidad o subjetividad.

El derecho existe para satisfacer intereses humanos. Estos intereses son de lo más variados: algunos se encuentran limitados a los individuos y se extinguen con éstos, son los intereses individuales; otros, trascienden los individuos y se extienden a enteros grupos sociales, más o menos amplios, sobreviviendo a la vida individual, son los llamados intereses colectivos y sociales. Los primeros son satisfechos con la actividad y los medios de cada uno; los segundos exigen, para ser satisfechos, la actividad y los medios de varios individuos en cooperación, o bien los medios de un solo individuo pero organizados en manera tal de asegurar una acción permanente y duradera, independientemente de la vida del individuo (17).

En vista de los intereses individuales, el derecho reconoce subjetividad jurídica al ser humano. En vista de los intereses colectivos y sociales, el derecho atribuye subjetividad jurídica a la organización unitaria de personas o medios, y a esta subjetividad la denomina persona jurídica (18), que no es otra cosa que el ente creado por el derecho para satisfacer los fines, humanos siempre, que exceden la esfera de los individuos (19).

II.2. Primeros antecedentes

Fueron los canonistas del siglo XIV los primeros en extender el concepto de "persona" a entidades diversas al hombre. No nos detendremos en la época medieval, sino que iniciaremos nuestro relato histórico a partir del sustancialismo de Savigny y Von Gierke. A quien esté interesado en profundizar más en la etapa medieval, recomendamos como punto de partida a Galgano (20) o a Zatti (21), donde, además de la exposición histórica, se encontrarán abundantes citas bibliográficas.

II.3. Savigny: la ficción legal

Sostenía Savigny (22) que para satisfacer exigencias propias del comercio jurídico, el legislador finge que entidades diversas del ser humano tienen, a la par de este, atributos de persona (23).

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Documento De tal manera, extend í a ficticiamente la categor í a de los seres humanos,

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De tal manera, extendía ficticiamente la categoría de los seres humanos, dando vida a una especie de hombres artificiales (24). El reconocimiento estatal tiene un valor constitutivo de la personalidad jurídica: un grupo humano no puede adquirir derechos o contraer obligaciones porque sea persona, sino porque es persona en tanto y en cuanto la ley le reconoce semejante aptitud. Se trata de una ficción legal.

II.4. Von Gierke: teoría orgánica, antropomorfística o de la realidad

Para este autor las personas jurídicas son organismos naturales dotados, a la par del hombre, de una voluntad propia y titulares de un interés propio, distinto de aquel de sus miembros (25). El comportamiento externo del grupo como un único sujeto es el resultado de su unificación interior, mediante la adopción de una organización corporativa, que es la que permite traducir una pluralidad de voluntades individuales en una nueva voluntad, transformando así una colectividad de individuos en una individualidad nueva, dotada de voluntad propia.

El reconocimiento estatal asume un valor meramente declarativo, ya que el Estado se limita solamente a tomar conocimiento de la existencia de estas "unidades sociales vivientes", que ya existen en la realidad prejurídica (26).

Uno de los aportes más valiosos de esta teoría es la noción de órgano social (27). II.5. Hauriou ­ Renard: teoría de la institución

La institución es la idea de obra o de empresa que constituye una realización independiente de la voluntad subjetiva de individuos determinados, y que se caracteriza por su duración en el medio social (Hauriou).

Se trata de un organismo dotado de propósitos de vida y de medios de acciones superiores, en poder y duración, a aquellos de los individuos que lo componen (Renard).

Este organismo se caracteriza por: (a) una "idea directriz", que es la causa final que debe integrarse en distintos órganos destinados a un fin común; (b) un "principio de autoridad" que permitirá cumplir la idea

directriz;

(c) la "comunión" de todos los miembros

del organismo alrededor de la

idea directriz

y

de

su

realización.

De tal manera, el organismo institucional aparece como un ente intermedio entre el individuo y el Estado, como un ser social dotado de una existencia independiente de los individuos que los originaron y que los integran.

Se trata de una realidad fáctica y no jurídica, de la que como consecuencia surge un régimen jurídico. El régimen de normas que regula el "ser social" no deriva de la voluntad individual, sino que se trata de un sistema y de jerarquías determinantes de distintos status ordenadas por un cúmulo de constataciones preexistentes a la ley.

Pueden determinarse, en general, dos caracteres específicos de la institución que convienen a la sociedad: la duración y la organización en vista de un resultado (28).

II.6. La crítica al sustancialismo

Tanto la teoría de Savigny como las de Von Gierke, denominadas "sustancialistas" (29), tuvieron su revisión crítica a finales del siglo XIX (Ihering) y a inicios del XX (autores franceses), y hasta épocas más recientes con Kelsen. La crítica reivindicó la exclusividad del ser humano como sujeto de derecho, resolviendo los derechos y deberes de la "persona jurídica" en otros tantos derechos y deberes de las personas físicas de los miembros. Esta crítica al antropomorfismo produjo, en sus versiones más extremas, la negación de la existencia de la persona jurídica (30).

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Documento Y en esto, nos dice Galgano (31) , se deja ver la l í nea

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Y en esto, nos dice Galgano (31), se deja ver la línea que divide en materia de persona jurídica, a los tradicionalistas de los innovadores: los primeros están convencidos de la real existencia de otros sujetos de derecho además del ser humano; los segundos, niegan esta existencia, y consideran a la persona jurídica como el resultado de una construcción doctrinal que encontró recepción en el ordenamiento jurídico y como tal, sustituible con otras construcciones idóneas para ofrecer una representación conceptual del fenómeno normativo.

II.7. Francesco Ferrara: neoantropomorfismo o realismo jurídico. La ley 19.550

El antropomorfismo ha podido sobrevivir gracias a la adopción de una nueva forma. Se señala (32) a Ferrara como al autor que ha superado las dos teorías anteriores, logrando una síntesis integradora de ellas: un solo elemento no es suficiente para formular la existencia de la personalidad, pues el reconocimiento de ella parte de un fenómeno asociativo subyacente (33).

La persona jurídica tiene en común con el ser humano la calidad de sujeto; pero la persona jurídica no es, como el ser humano, un sujeto que opera en el mundo de la realidad natural. La persona jurídica es sujeto en un mundo meramente formal, en el que ni siquiera el ser humano tiene ciudadanía. Esta teoría afirma el carácter "artificial" —en tanto creación del ordenamiento jurídico— de la misma personalidad jurídica del ser humano. El ser humano es persona jurídica no por naturaleza, sino por el derecho. Es persona en tanto investido de derechos y obligaciones y en cuanto punto de referencia de derechos y obligaciones del ordenamiento jurídico.

La personalidad jurídica es un producto del ordenamiento jurídico y no existe ningún obstáculo para que el mismo ordenamiento jurídico no pueda también atribuir subjetividad jurídica a entes no humanos, a figuras del intelecto, a entidades ideales.

Esta teoría ha inspirado al legislador argentino. El art. 2º de la ley 19.550 dice: "La sociedad es un sujeto de derecho con el alcance fijado en esta Ley". La misma exposición de motivos de la ley 19.550 señala su adhesión a esta teoría cuando dice que: "la sociedad resulta así no solo una regulación del derecho constitucional de asociarse con fines útiles y una forma de ejercer libremente una actividad económica, sino que constituye una realidad jurídica, esto es, ni una ficción de la ley —reñida con la titularidad de un patrimonio y demás atributos propios de la personalidad, como el domicilio, el nombre, la capacidad—, ni una realidad física, en pugna con una ciencia de valores. Realidad jurídica que la ley reconoce como medio técnico para que todo grupo humano de individuos pueda realizar el fin lícito que se propone" (34) (el énfasis nos pertenece). También por el mismo motivo art. 2º LGS emplea la expresión "sujeto de derecho" (35).

Y como veremos infra §III, la solución del estatuto societario ha servido de principal inspiración al legislador del Cód. Civ. y Com.

II.8. Kelsen: la moderna teoría general del derecho

Según la teoría kelseniana, el ordenamiento jurídico puede imponer deberes y conferir derechos solamente a los seres humanos, dado que solo el comportamiento humano puede ser regulado por el ordenamiento jurídico.

Por ello, los derechos y deberes de la persona jurídica son derechos y deberes de sus miembros, pero se trata de derechos y deberes que los miembros poseen en manera específica, diversa a aquella en la que poseen derechos y deberes sin ser miembros de la corporación. Se está en presencia de una especie de disciplina normativa de relaciones entre hombres: la suma de algunos privilegios y de algunas derogaciones a principios comunes (36).

Detrás de teorías como la de Kelsen, que niegan el antropomorfismo, se encuentra la idea subyacente de que

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Documento tiene la funci ó n de ocultar la existencia de disciplinas especiales (37) . La

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tiene la función de ocultar la existencia de disciplinas especiales (37). La persona jurídica es el instrumento conceptual que permite reconducir a esquemas de derecho común la disciplina especial, a la cual el legislador sujeta a los miembros del grupo.

Pero el fenómeno jurídico que estas supraestructuras dogmáticas tienden a ocultar sigue siendo la concesión legislativa de "algunos privilegios y algunas derogaciones a principios comunes". Reconocer personalidad jurídica al grupo significa, técnicamente, conceder a sus miembros excepciones al derecho común (38). II.9. El análisis del lenguaje jurídico: Ascarelli, Hart, D'Alessandro En un sentido similar se pronuncian las teorías que se detienen en el análisis del lenguaje jurídico.

Ascarelli nos dice que el recurso a la "personalidad" permite una expresión simple y rápida de una normativa extremamente compleja. Cuando se habla de "persona jurídica", se está en presencia de una disciplina normativa especial concerniente a las relaciones entre seres humanos (39).

Hart habla de la persona jurídica como "paráfrasis", que permite disolver la unidad del enunciado. La unidad del enunciado original solo puede ser salvaguardada mediante una descripción detallada de las condiciones en base a las cuales un enunciado del género se puede considerar verdadero, y de los modos característicos en los que es empleado para obtener una conclusión a partir de ciertas reglas específicas en un caso particular (40).

D'Alessandro explica que no se puede definir qué es la "persona jurídica", ya que no existe una cosa correspondiente a estas palabras. La función primaria de estas palabras no es la de designar o describir algo, sino que se trata de un símbolo incompleto al que no corresponde ningún ente. Su función no es la de "representar", sino la de permitir formar proposiciones capaces de condensar por sí solas complicados discursos sobre tales objetos (41).

La persona jurídica es, por lo tanto, una entidad verificable solamente en el plano jurídico verbalizado, mientras que en el plano fáctico o existencial existe solo un sujeto de derecho: el ser humano.

Para las teorías lingüísticas, el problema de las personas jurídicas no es el de definir qué cosa son, sino el de determinar las "condiciones de uso" del concepto de persona jurídica. Tales "condiciones de uso", son establecidas por normas jurídicas.

III. La persona jurídica en el Cód. Civ. y Com.

El art. 141, Cód. Civ. y Com. textualmente reza: "Son personas jurídicas todos los entes a los cuales el ordenamiento jurídico les confiere aptitud para adquirir derechos y contraer obligaciones para el cumplimiento de su objeto y los fines de su creación".

La diferencia con el código derogado es que las personas jurídicas no se definen por exclusión. El Cód. Civil de Vélez las definía como aquellas que no son personas humanas (42). El Cód. Civ. y Com. adopta la posición de Ferrara, Kelsen, Ascarelli y Hart en cuanto a que es el ordenamiento jurídico el que asigna a determinados entes la calidad de sujetos de derecho. El reconocimiento de la personalidad jurídica es una decisión de política legislativa. En nuestro derecho las relaciones colaborativas comprendidas en los arts. 1442 a 1478, Cód. Civ. y Com. son reguladas como una categoría contractual no personificante: "no son, ni por medio de ellos se constituyen personas jurídicas". Son contratos plurilaterales de organización que no dan lugar al nacimiento de un nuevo sujeto de derecho porque así lo ha dispuesto el legislador, pero —en rigor— no existe en su estructura o finalidad elemento alguno que impida su tratamiento normativo como entes con personalidad diferenciada a la de sus miembros como ocurre en varios ordenamientos de derecho comparado.

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Documento En definitiva, la personalidad jur í dica es un mero recurso t é cnico instrumental.

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En definitiva, la personalidad jurídica es un mero recurso técnico instrumental.

Así, la inspiración en el neoantropomorfismo de Ferrara (supra § II.7) del legislador societario, se ha trasladado ahora al Cód. Civ. y Com. y, en consecuencia, se ha plasmado en la base de nuestro régimen de la personalidad jurídica (43).

Y sobre este basamento el Cód. Civ. y Com. construye el sistema de la persona jurídica, del que destacamos:

  • i. Centro de imputación diferenciado de sus miembros, con limitación de responsabilidad (art. 143, Cód. Civ. y Com.).

ii. Capacidad para adquirir derechos y contraer obligaciones (art. 141, Cód. Civ. y Com.).

iii. Institución de la persona jurídica por una disposición del ordenamiento jurídico (art. 141, Cód. Civ. y Com.).

iv. Inoponibilidad de la persona jurídica (art. 144, Cód. Civ. y Com.).

  • v. Los atributos de la personalidad son: nombre (art. 151, Cód. Civ. y Com.), domicilio y sede social (art.

152, Cód. Civ. y Com.), patrimonio (art. 153, Cód. Civ. y Com.), duración que en general es ilimitada excepto que para el tipo especial se prevea lo contrario (v.gr., las sociedades) o la disposición estatutaria (art. 155, Cód.

Civ. y Com.). vi. Objeto preciso y determinado (art. 156, Cód. Civ. y Com.).

vii. Comienzo de existencia a partir de la constitución, independientemente de su registración o inscripción (art. 142, Cód. Civ. y Com.).

Respecto a su funcionamiento se incluyen reglas generales, que también son el resultado fundamentalmente de la experiencia en las sociedades comerciales:

viii. Modificaciones del estatuto y oponibilidad a terceros (art. 157, Cód. Civ. y Com.). ix. Gobierno, administración y fiscalización (art. 158, Cód. Civ. y Com.).

  • x. Deber de diligencia e interés contrario (art. 159, Cód. Civ. y Com.), siguiendo el criterio del actual art. 59, LGS y art. 272, LGS hoy expresamente reconocido para las anónimas, responsabilidad de los administradores

(art. 160, Cód. Civ. y Com.), obstáculos que impidan adoptar decisiones, para superar los casos de empates permanente (art. 161 Cód. Civ. y Com.), transformación (art. 162, Cód. Civ. y Com.).

xi. Procedimiento para la disolución y liquidación (arts. 163 a 167, Cód. Civ. y Com.).

La importancia del nuevo régimen radica en uniformar, para que todas las personas jurídicas, estén reguladas en el Cód. Civ. y Com. (v.gr., simples asociaciones, asociaciones civiles, fundaciones o el consorcio de propiedad horizontal); o que leyes especiales (v.gr., sociedades, cooperativas, mutuales, etc.) prevean las exigencias a cumplir para gozar de las prerrogativas que confiere la personalidad jurídica (la principal, limitación de responsabilidad). Como asimismo contar con normas generales y básicas que hagan a la responsabilidad, interés contrario, o procedimientos para adoptar decisiones, que hasta la entrada en vigencia del Cód. Civ. y Com. se encuentran reguladas en normas especiales (por ej., ley 19.550) y cuya aplicación ha sido extendida a otras personas jurídicas por vía de la analogía.

Profundizamos a continuación algunas de las características del nuevo sistema. IV. Normativa aplicable. Orden de prelación

El Cód. Civ. y Com. ha incorporado una importante previsión destinada a solucionar los conflictos normativos que se pueden presentar ante la coexistencia de un régimen general aplicable a todas las personas

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Documento jur í dicas privadas y cada microsistema normativo que regula en particular cada una de

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jurídicas privadas y cada microsistema normativo que regula en particular cada una de las figuras.

Las personas jurídicas privadas constituidas en la República se rigen (art. 150, Cód. Civ. y Com.): a) por las normas imperativas de la ley especial o, en su defecto, del Cód. Civ. y Com.; b) por las normas del acto constitutivo con sus modificaciones y de los reglamentos, prevaleciendo las primeras en caso de divergencia; c) por las normas supletorias de leyes especiales, o en su defecto, por las del tít. II, Libro Primero Cód. Civ. y Com. Por su parte, las personas jurídicas privadas constituidas en el extranjero se rigen por lo dispuesto en la ley General de Sociedades.

De la norma se desprende:

i. Se ha otorgado preeminencia a las normas imperativas de las leyes especiales por sobre las del Cód. Civ. y Com. Estas últimas se aplicarán solo en ausencia de previsión específica en la legislación particular (como ocurre en el caso de las asociaciones civiles, simples asociaciones y fundaciones).

ii. Se otorga valor preponderante a la autonomía de la voluntad en la configuración de las reglas por las que se regirá el funcionamiento de la persona jurídica, siempre que no contraríen lo dispuesto por normas imperativas. Además, se prevé expresamente que, en caso de discrepancia entre el acto constitutivo y el reglamento, prevalece el primero.

iii. Finalmente y si por ninguna de las reglas anteriores se puede solucionar la cuestión, rigen las normas supletorias a cuyo fin prevalecen las de la ley especial (44).

iv. El último párrafo del art. 150, Cód. Civ. y Com. indica que la normativa societaria es aplicable a las personas jurídicas extranjeras (45). Se ha sostenido que ello solo rige para las sociedades extranjeras más no para el resto de las personas jurídicas privadas enumeradas en el art. 148 (46). No compartimos tal posición pues si esa hubiese sido la intención del legislador habría bastado la regulación que al respecto se efectúa la LGS (arts. 118 y ss.). Es claro que una previsión como la comentada ha sido incorporada en la teoría general de las personas jurídicas para regir a todas ellas.

Por otra parte, el art. 963, Cód. Civ. y Com. emplazado en el cap. I del título II "Contratos en General" del Libro Tercero regula la prelación normativa cuando concurren disposiciones del Código y de alguna ley especial, a saber: a) normas indisponibles de la ley especial y de este Código; b) normas particulares del contrato; c) normas supletorias de la ley especial; d) normas supletorias de este Código. Se reitera aquí el orden establecido por el art. 150, Cód. Civ. y Com., aunque no refiere a normas imperativas sino indisponibles (47).

El legislador, coherente con su criterio de no brindar definiciones que son propias de la doctrina, no ha especificado que debe entenderse por normas imperativas, pero si brinda una caracterización de aquellas que deben considerarse indisponibles al establecer en el art. 962: "[Carácter de las normas legales]. Las normas legales relativas a los contratos son supletorias de la voluntad de las partes, a menos que de su modo de expresión, de su contenido, o de su contexto, resulte su carácter indisponible". La pauta trascripta rige a las personas jurídicas por imperio del art. 966 que hace aplicable supletoriamente a los contratos plurilaterales las normas de los bilaterales.

La regulación respecto de la normativa se completa con el art. 964, Cód. Civ. y Com. que fija las pautas para la integración del contenido del contrato.

V. El alcance de la personalidad jurídica

La persona jurídica existe en los límites de su objeto y fines de creación (art. 141, Cód. Civ. y Com.). El objeto y fines de la persona jurídica constituyen el motivo y límite de su subjetividad jurídica (la aptitud para

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Documento adquirir derechos y contraer obligaciones), con lo que se pone en relieve el car á

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adquirir derechos y contraer obligaciones), con lo que se pone en relieve el carácter relativo o instrumental de la personalidad jurídica (48): la entidad social solo tiene capacidad para la realización de su objeto y está limitada por la finalidad que persigue (49).

La personalidad jurídica constituye un recurso técnico instrumental tendiente a facilitar el cumplimiento del objeto social previsto en el acto constitutivo (50). Como todo instrumento, la personalidad jurídica es susceptible de un uso desviado de sus fines, es decir abusivo (51). Cuando existe tal apartamiento, se prescinde de la personalidad y es de aplicación el art. 144, Cód. Civ. y Com., derivado del extraordinario desarrollo del actual art. 54, LGS.

La principal consecuencia de la personalidad jurídica es la alteridad: la personalidad del ente es diferente de la personalidad de sus miembros (art. 143, Cód. Civ. y Com.) (52). La persona jurídica constituye un centro de imputación diferenciada de derechos y obligaciones respecto de sus miembros. Es al ente a quién se le imputan los derechos y es el ente quién responde por sus obligaciones (53), salvo en los casos de excepción previstos en el Cód. Civ. y Com. o leyes especiales (art. 143, 2º párr., Cód. Civ. y Com.) (54), como la LGS o la legislación concursal.

VI. Inoponibilidad de la personalidad jurídica

El art. 144, Cód. Civ. y Com. establece la alternativa ampliamente desarrollada por la ley societaria en orden a la desestimación de la personalidad jurídica, expresamente incorporada a nuestro ordenamiento en el art. 54, LGS, y con un profundo desarrollo por parte de la doctrina y jurisprudencia.

En este sentido, en los Fundamentos del Anteproyecto elevado al Poder Ejecutivo, se advierte la necesidad

de hacerlo "

extensivo

a cualquier persona jurídica privada ya que el abuso en su constitución, la desvirtuación

... de su finalidad, tanto genérica como en la posterior dinámica funcional, constituyen manifestaciones de una

utilización desviada del recurso de la personalidad, que son susceptibles de producirse en cualquier clase de "

persona jurídica, lo cual fundamenta la previsión del instituto en un sistema general

...

(55). Sin embargo, se

aclara que la desestimación o prescindencia de la persona jurídica rige "como un instituto de excepción al criterio de separación o diferenciación", por lo que debe ser aplicado en forma prudente y con criterio restringido (56).

La declaración de inoponibilidad no afecta la normal y futura actuación del ente societario. Por el contrario, solo afecta, terminantemente, el acto o relación jurídica particular, que por extrasocietaria o fraudulenta haya ocasionado un perjuicio —impidiendo un acto o generando un daño—, respecto de la cual, quien la hubiera hecho posible no podrán ocultarse tras el velo de la personalidad (57).

Tales principios son ahora aplicables a todas las personas jurídicas por expresa disposición legal (58). Como expresamos, el Cód. Civ. y Com. ha mantenido el espíritu de la LGS con las necesarias modificaciones para compatibilizar su redacción al régimen general que instituye. Sin embargo, una modificación relevante está dada por la eliminación de la palabra "mero" que en el art. 54, LGS precede a "recurso para violar la ley, el orden público o la buena fe o para frustrar derechos" y que había generado discrepancias doctrinarias en cuanto a su interpretación (59).

En materia societaria se expusieron dos posturas al respecto: (i) Por un lado, quienes sostuvieron que no interesa si la actuación de la sociedad tuvo solamente aquella finalidad o estuvo acompañada de otros propósitos no reprobables (60). (ii) Por otro, aquellos que consideraron que para que la actuación de la sociedad constituya un "mero recurso" para violar la ley, no tiene que tener otro ingrediente en su actuación y finalidad (61).

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Documento Hemos expresado nuestra adhesi ó n a la primera de las posturas enunciadas (62) ,

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Hemos expresado nuestra adhesión a la primera de las posturas enunciadas (62), que ahora aparece refrendada en el Cód. Civ. y Com. con la supresión aludida. El artículo se refiere a la actuación de la persona jurídica y no a la persona misma, por lo que no es imprescindible que se trate de una persona con causa ilícita o simulada. Puede ocurrir (de hecho ocurre en la mayoría de los casos) que se trate de una persona jurídica lícitamente constituida cuya actuación constituya un deliberado instrumento para violar la ley, la buena fe, etc. El Cód. Civ. y Com. innova también al considerar como uno de los supuestos de aplicación de la norma la frustración de los derechos "de cualquier persona" y no de "terceros" como surge de la redacción de su antecedente (art. 54, LGS). Aunque sostenemos que la noción "terceros" empleada por el régimen societario alcanza también a los socios que pueden ser perjudicados por la actuación de la sociedad (63), celebramos la locución empleada por el Cód. Civ. y Com. que despeja cualquier interpretación en contrario.

Por último, el párrafo final del 144, Cód. Civ. y Com. ha incorporado una solución que —aunque ausente en la letra del art. 54, LCQ—, considerábamos plenamente aplicable a las sociedades (64). La norma reza: "Lo dispuesto se aplica sin afectar los derechos de los terceros de buena fe y sin perjuicio de las responsabilidades personales de que puedan ser pasibles los participantes en los hechos por los perjuicios causados" (65).

Pese al silencio del estatuto societario, siempre entendimos que la actuación de la sociedad desviada de sus fines, perjudica a terceros, y por ende debe ser sancionada; pero, no puede admitirse que con la aplicación de esta sanción perjudique a otros terceros de buena fe, porque se estaría remediando un perjuicio injusto mediante la provocación de otro. El principio general de tutela al tercero de buena fe, receptado en los art. 970, 1051 y ccs. Cód. Civil derogado, imponía tal conclusión.

La premisa expuesta es ahora una norma general aplicable a todas las personas jurídicas incluidas las sociedades reguladas por la ley 19.550 (cfm. art. 150, Cód. Civ. y Com.) (66), en consonancia con la previsión general de los arts. 9º (buena fe) y 10 (abuso del derecho) instituidas por el mismo Cód. Civ. y Com.

Ahora, no debe entenderse que cualquier menoscabo a los derechos de los terceros justificará la no aplicación de la norma ya que se estaría facilitando el fraude, y de un modo más lesivo aún: al socio, miembro o controlante de mala fe, le bastará con pergeñar la defraudación en modo que perjudique a la mayor cantidad posible de terceros de buena fe, para evitar la desestimación de la personalidad jurídica.

En definitiva, si bien el art. 144, Cód. Civ. y Com. mantiene el régimen de la LGS, mejora la fórmula aclarando algunos puntos que fueron fuente de conflicto en el ámbito societario (67).

VII. Atributos de la personalidad

VII.1. Nombre

De acuerdo al art. 151, 1º párr., Cód. Civ. y Com., toda persona jurídica debe poseer un nombre (68) que debe identificar dos cosas: (i) el tipo de persona jurídica que se trate; y (ii) la persona jurídica individual. Además, cuando la persona jurídica se encuentre en liquidación, debe aclararse tal circunstancia cuando se utilice su nombre.

El Cód. Civ. y Com. unifica el nomen del modo de identificación de todos los sujetos de derecho. Todas las personas, sean estas humanas o jurídicas tienen un nombre. Debe subrayarse que sin perjuicio de lo dispuesto en el Cód. Civ. y Com., la ley 26.994 ha respetado los microsistemas normativos autosuficientes cuidando de no modificar otras leyes, excepto en lo que fuera absolutamente necesario (69). Por ello, en las leyes específicas el modo de identificación puede ser denominado de otra manera, como ser el caso de las sociedades, que conforme el art. 11, inc. 2º y concs. de la LGS, pueden poseer denominación o razón social (70). Luego, regula en especial

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Documento las condiciones que debe reunir el nombre de acuerdo al tipo de persona que se

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las condiciones que debe reunir el nombre de acuerdo al tipo de persona que se trate. En el caso de las personas jurídicas, el nombre debe satisfacer recaudos de veracidad, novedad y aptitud distintiva, tanto respecto de otros nombres, como demarcas, nombres de fantasía u otras formas de referencia a bienes o servicios, se relacionen o no con el objeto de la persona (71). Recoge aquí el Código años de doctrina y jurisprudencia, especialmente comercial, en la materia (72).

Finalmente, regula un tema que siempre fue conflictivo en la praxis societaria y que el nuevo Cód. Civ. y Com. le da solución: la inclusión en el nombre de la persona jurídica, del relativo a una persona humana. Siempre se requiere de la conformidad de aquella, y la novedad es que sus herederos pueden oponerse a la continuación de su uso, si se acreditan perjuicios materiales o morales (73).

VII.2. Domicilio y sede social

Dispone el art. 152, Cód. Civ. y Com.: "El domicilio de la persona jurídica es el fijado en sus estatutos o en la autorización que se le dio para funcionar. La persona jurídica que posee muchos establecimientos o sucursales tiene su domicilio especial en el lugar de dichos establecimientos solo para la ejecución de las obligaciones allí contraídas. El cambio de domicilio requiere modificación del estatuto. El cambio de sede, si no forma parte del estatuto, puede ser resuelto por el órgano de administración". Y el art. 153, Cód. Civ. y Com.: "Se tienen por válidas y vinculantes para la persona jurídica todas las notificaciones efectuadas en la sede inscripta".

Compartimos la opinión (74) en cuanto que la falta de definición del domicilio de las personas jurídicas, que

coexiste

con

el

concepto

de

sede,

puede

dar

lugar

a

confusiones,

las

que

deben

aclararse

mediante

interpretación.

 

A diferencia del Cód. Civil, que contenía una única regulación para el domicilio de las personas humanas y de existencia ideal (arts. 88 y ss., Cód. Civil) el Cód. Civ. y Com. divide el tratamiento y en el art. 152 regula exclusivamente el domicilio de las personas jurídicas, mientras que el domicilio de las personas humanas es regulado por los arts. 73 a 78, Cód. Civ. y Com.

Sentada esta premisa, el art., 152 Cód. Civ. y Com., el que en su primera parte se refiere al domicilio en general, que no define, luego se refiere al domicilio especial, regulado en el art. 75, Cód. Civ. y Com., cuando habla de los establecimientos y sucursales, y por último se refiere a la sede, a la que tampoco define. Luego, el art. 153, Cód. Civ. y Com. habla de la sede inscripta como lugar para practicar las notificaciones.

Lo que ha hecho el Cód. Civ. y Com. es adoptar para todas las personas jurídicas la solución y estructura que ya contenía el art. 11, inc. 2º, LSC, que diferencia domicilio social de sede social. En consecuencia, son aplicables las mismas consideraciones que ya hemos vertido en oportunidad de comentar la ley societaria (75).

El domicilio de la persona jurídica es el lugar donde esta desempeñará sus actividades y que necesariamente coincide con la jurisdicción del lugar de su constitución (76). El domicilio se establece en una sola jurisdicción. Cada persona jurídica cuenta con un único domicilio, aunque tenga sucursales en otras jurisdicciones. La modificación del domicilio siempre será una reforma al acto constitutivo, que deberá inscribirse o publicitarse según lo dispuesto para cada especie de persona jurídica; y en caso de no hacerlo el cambio de domicilio será inoponible a terceros de buena fe.

Por su parte la sede es el lugar del efectivo funcionamiento de los órganos de la persona jurídica, aunque el patrimonio o los establecimientos se hallaren en otro lugar o lugares, y debe estar ubicada dentro del domicilio de la sociedad. Esta es, coloquialmente hablando, la "calle y número" equivalente al domicilio de las personas humanas. Mientras que el domicilio forma parte del estatuto, la sede hace al efectivo funcionamiento de la

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Documento sociedad y esta librada su elecci ó n a la decisi ó n de los

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sociedad y esta librada su elección a la decisión de los órganos internos de la administración. La sede puede indicarse de diversas maneras:

  • a) Una es dentro del mismo estatuto, como parte integrante del mismo, caso en el que podrá ser modificada

únicamente mediante una reforma estatutaria.

  • b) Otra es fuera del estatuto, lo que reconoce dos variantes: 1) Que la fijación de la sede se efectúe por

instrumento separado del estatuto, mediante petición por separado suscripta por la administración de la persona jurídica. 2) Que la fijación de la sede se efectúe en el mismo instrumento en el que consta el estatuto, pero sin formar parte del mismo. Esta es muy común en la práctica societaria: fijar la sede en el mismo instrumento en el

cual consta el acto constitutivo, pero por cláusula separada, aclarando que la misma podrá ser modificada ulteriormente mediante comunicación dela administración. En este caso, si bien consta en el mismo instrumento que el acto constitutivo, no conforma el mismo, sino que está separada de él.

  • c) El art. 153, Cód. Civ. y Com. es una copia de lo dispuesto por el final del inc. 2º del art. 11, LGS. En

tutela de los terceros que contratan con la persona jurídica, se hace prevalecer respecto a ellos, la sede inscripta sobre la que efectivamente pueda tener la entidad. Dado que la norma opera en protección de los terceros contratantes, y no de la persona jurídica: 1) Serán también válidas las notificaciones si continuando inscripta la sede antigua, los terceros que conocen la dirección de la nueva practican allí las comunicaciones. 2) El conocimiento que el tercero tenga del cambio de domicilio inscripto no hace variar la solución del art. 153, Cód. Civ. y Com.

  • d) Por último, la mención que hace el art. 152, Cód. Civ. y Com. al domicilio especial de las personas

jurídicas en el lugar de sus establecimientos y sucursales (77) para la ejecución de las obligaciones allí

contraídas, debe interpretarse como referida no solo al domicilio­jurisdicción sino también a la sede­calle y número (78).

VII.3. Patrimonio

La persona jurídica es un sujeto de derecho distinto del de los sujetos que la componen. Como tal debe contar con su propio patrimonio diferenciado, con el cual debe hacer frente a sus deudas (79). El Cód. Civ. y Com. ha eliminado la exigencia del Código de Vélez (art. 33) respecto de las asociaciones y fundaciones en cuanto no debían subsistir exclusivamente de asignaciones del Estado.

En cuanto a los bienes registrables, el Cód. Civ. y Com. toma la solución que prevé el art. 38, LGS: la persona jurídica en formación puede inscribir preventivamente a su nombre los bienes registrables. Se traslada así al ámbito de todas las personas jurídicas el debate que suscitó la cuestión en el derecho societario (80).

La solución del 2º párr. del art. 154, Cód. Civ. y Com. tiene un fin tuitivo: sustraer el bien aportado a la persona jurídica de los acreedores y disposición de sus miembros hasta tanto esta culmine su iter constitutivo.

Al respecto nuestra opinión es que el artículo se refiere a una inscripción provisoria (y no una anotación cautelar preventiva) del dominio a nombre de la persona jurídica en formación, ya que:

(i) El texto del artículo dispone la inscripción a nombre de la persona jurídica en formación, por lo que debe entenderse que hay que traspasar patrimonialmente (inscribir) el bien "a nombre" de la persona jurídica en formación. Si el legislador se hubiese referido a una anotación cautelar hubiese empleado otros términos.

(ii) Es la solución que mejor concuerda con los fines tenidos en cuenta por el legislador. Lo que pretende el artículo es sustraer el bien comprometido a la persona jurídica de los avatares patrimoniales individuales del

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Documento aportante, mientras esta transita su tr á mite constitutivo. Transfiriendo el dominio, no solamente se

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aportante, mientras esta transita su trámite constitutivo. Transfiriendo el dominio, no solamente se protegerá el bien de los acreedores del aportante sino también de su concurso o falencia.

(iii) Respecto a la duración de la anotación entendemos que la misma no se encuentra limitada en el tiempo, por tratarse de una transmisión de dominio pleno a la persona jurídica en formación.

VII.4. Duración

Como hemos dicho supra § II.1), las personas jurídicas existen para la satisfacción de fines que trascienden la individualidad humana. Una de estas facetas de trascendencia puede ser la temporal.

En este sentido, el art. 155, Cód. Civ. y Com. prevé la regla general de que la duración de la persona jurídica es ilimitada en el tiempo, salvo disposición en contrario de la ley o de sus estatutos.

Ello no implica que la persona jurídica de duración ilimitada no pueda extinguirse, ya que puede incurrir en una de las causales de disolución del art. 163, Cód. Civ. y Com.

En este aspecto, el régimen general de sociedades establece que el plazo de duración de las sociedades debe ser determinado (art. 11, inc. 5º, LGS). En las fundaciones el instrumento de constitución debe contener el plazo de duración (art. 195, inc. e, Cód. Civ. y Com.).En el polo opuesto, se ubican las asociaciones, donde el art. 170, inc. e, Cód. Civ. y Com. admite la constitución a perpetuidad de las mismas.

VII.5. Objeto

El objeto de la persona jurídica se define como la categoría o conjunto de actos que se propone realizar el ente para lograr su fin. El art. 156, Cód. Civ. y Com. toma la solución del art. 11, inc. 3º, LGS en cuanto que el objeto debe ser preciso y determinado.

Debe ser enunciado con claridad y exactitud, evitando ambigüedades y vaguedades. No es necesario enumerar y detallar cada una de las exactas actividades que realizará la persona jurídica, sino que basta con enunciar clara y detalladamente las categorías de actos. Si existe un objeto plural, lo que no está prohibido por el Cód. Civ. y Com., cada uno de los objetos singulares debe ser preciso y determinado.

La principal importancia del objeto de las personas jurídicas radica en que, conforme claramente dispone el art. 141, Cód. Civ. y Com., el objeto delimita el alcance de la personalidad y la capacidad (81) jurídica del ente

(82).

Ahora bien, no se ha establecido en el nuevo Cód. Civ. y Com. una regla similar a la prevista en el art. 58, LGS, replicada en el art. 73 de la ley 20.337 de Cooperativas (83). Por lo tanto, las divergencias jurisprudenciales que se vislumbraron con la vigencia del antiguo Código Civil, pueden mantenerse (84). Así, se dijo que resulta conveniente dejar sentado que las asociaciones civiles tienen previsto un régimen de representación propio según el cual le resultan imputables los actos de sus representantes legales, siempre que no excedan los límites de su ministerio. La especificidad de la regla, desplaza la aplicación de la Ley de Sociedades Comerciales y, especialmente en lo que aquí concierne, el principio de apariencia consagrado por el art. 58, LSC que no resulta directamente aplicable a las asociaciones civiles (85).

En tanto, en otra Sala del mismo Tribunal se afirmó que la circunstancia de que el firmante del título base de la acción habría cesado en el cargo a la fecha de suscribirlos o hubiera sido desautorizado para obligar a la asociación civil, no exonera a la entidad de las consecuencias del libramiento, si tales antecedentes no fueron conocidos por el acreedor al recibir el título de crédito. Ello así, por aplicación analógica del art. 58, LGS que establece que no es al tercero a quien le incumbe la carga de la prueba de su buena fe; máxime tratándose de

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Documento obligaciones contra í das mediante t í tulos valores, en tanto lo que se persigue

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obligaciones contraídas mediante títulos valores, en tanto lo que se persigue asegurar es la protección de la confianza y la lealtad en las relaciones comerciales (86).

VIII. El nacimiento de la persona jurídica. Modificaciones estatutarias. Registración

De acuerdo al art. 142, Cód. Civ. y Com., la existencia de la persona jurídica comienza desde su constitución, sin que sea necesaria autorización previa alguna para funcionar, solución que estimamos correcta (87). Esto salvo que exista una disposición legal en contrario, caso en que la persona jurídica no podrá funcionar antes de obtenerla. Se reconoce la fuerza jurígena de la voluntad en la creación de las personas jurídicas privadas dentro de las formas admitidas. Nuevamente en este punto la solución del Cód. Civ. y Com. se inspira en la del estatuto societario: la personalidad jurídica comienza con la celebración del acto constitutivo (88). A partir de allí se desarrolla el iter constitutivo de la persona jurídica hasta el momento que obtenga la autorización previa que pueda corresponder en cada caso, la que tendrá efectos declarativos y publicitarios, mas no constitutivos (89). Mientas transita su iter constitutivo, la persona jurídica podrá actuar. En caso que la autorización sea rechazada, la persona jurídica se considerará disuelta y deberá liquidarse (art. 163, inc. h, Cód. Civ. y Com.) (90).

Al respecto, queda pendiente de regulación de qué ocurre en caso que la persona jurídica no concluya el trámite de autorización, o que la misma resulte rechazada (91). Para el caso, el estatuto societario prevé que la sociedad que interrumpa su iter constitutivo se regirá por las normas de los arts. 21 y subsiguientes, LGS. Entendemos que la analogía (art. 2º, Cód. Civ. y Com.) podrá servir para suplir el vacío en los demás casos.

Puesta en funcionamiento la persona jurídica, siguiendo el mismo criterio, cualquier reforma a su estatuto producirá efectos desde el momento de su otorgamiento. Cualquier publicidad registral que pueda exigirse, será meramente declarativa (92). Esa es la solución del art. 157, Cód. Civ. y Com. que prevé la oponibilidad a terceros a partir de la inscripción, salvo que el tercero la conozca (93).

IX. Funcionamiento de la persona jurídica IX.1. Introducción

El Cód. Civ. y Com. se ocupa también de establecer una serie de reglas generales de funcionamiento, de carácter supletorio, para aquellas personas jurídicas que no posean una regulación legal o estatutaria específica.

También aquí las soluciones por las que optó el legislador del Cód. Civ. y Com. encuentran su inspiración en las previstas por la legislación específica societaria.

IX.2. Gobierno, administración y fiscalización

El art. 158, Cód. Civ. y Com. recoge de la teoría organicista (supra § II.4) la división de las funciones o competencias dentro de la persona jurídica. A saber (94):

  • a) Gobierno: Cumple una función normativa. Nombra los miembros de los otros órganos, recibe cuentas de

ellos y toma las decisiones más importantes relativas a la vida de la persona jurídica.

  • b) Administración y representación: Le corresponde el cumplimiento del objeto de la persona jurídica. Se

encarga de la gestión y de manifestar a terceros la voluntad de la persona jurídica generada en la faz interna de gestión y gobierno.

  • c) Control. Le corresponde la función de control de la gestión.

El referido artículo establece la obligatoriedad de que el estatuto regule en todo caso el gobierno y la administración y representación, así como también la fiscalización cuando la ley lo exija.

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Documento Tambi é n contiene un conjunto de normas supletorias para el caso de silencio estatutario.

Documento

También contiene un conjunto de normas supletorias para el caso de silencio estatutario. A saber:

IX.3. Reuniones a distancia

El Cód. Civ. y Com. (art. 158, inc. a) admite la realización de reuniones de la asamblea o del órgano de gobierno por medios telemáticos a cuyo fin reglamenta como debe procederse. En ausencia de previsiones especiales (contractuales o legales) se requiere el consentimiento de todos los que deben participar en el acto y el empleo de medios que permitan una comunicación simultánea entre los participantes. El acta deberá ser suscripta por el presidente y otro administrador, indicando la modalidad adoptada y debiendo guardarse constancia de acuerdo al medio de comunicación utilizado.

La norma recoge una demanda doctrinaria que exigía la adecuación de la normativa a las tendencias modernas y constituye un instrumento que otorga practicidad en los procesos de toma de decisiones.

IX.4. Asamblea autoconvocada

Se incorpora en el inc. b) del art. 158, Cód. Civ. y Com. la autoconvocatoria para deliberar en cuyo caso las decisiones son válidas si concurren todos y el temario a tratar recibe aprobación unánime.

En nuestro ordenamiento, la autoconvocatoria se encuentra contemplada para las asambleas de las sociedades anónimas en el art. 237, último párrafo de la LGS. Sin embargo, el codificador ha innovado en dos cuestiones trascendentales. En primer lugar, la reunión puede llevarse a cabo sin necesidad de citación previa (95). En segundo lugar, el Cód. Civ. y Com. exige unanimidad para la aprobación del orden del día más no para adoptar las decisiones rigiendo al respecto las mayorías legales o estatutarias (96).

Finalmente, la posibilidad de autoconvocatoria solo está prevista para el órgano de gobierno pues la norma expresamente establece: "los miembros que deban participar en una asamblea". La afirmación precedente no se ve alterada por el hecho de que a continuación refiera a "los integrantes del consejo", pues tal referencia debe entenderse efectuada a las Fundaciones en las que el Consejo concentra las funciones de gobierno y administración (arts. 195, inc. f, 201 y ccs., Cód. Civ. y Com.) (97).

IX.5. Análisis crítico

No entendemos la razón por la cual no se extiende expresamente la posibilidad de que también los otros órganos de las personas jurídicas puedan realizar reuniones telemáticas (98). Tampoco encontramos argumentos de peso que justifiquen la no inclusión de los demás órganos de la persona jurídica para autoconvocarse a deliberar. En ambos casos, dado que no está prohibido, tales alternativas podrían preverse estatutariamente.

IX.6. Deber de lealtad y diligencia. Interés contrario

El art. 159, siguiendo el mismo criterio del art. 59, LGS, establece las pautas generales o estándares de conducta que deben seguir los administradores de las personas jurídicas en su actuación: obrar con lealtad y diligencia. Es este otro punto de fuerte conexión con el régimen societario, por lo que podemos trasladar aquí lo que tenemos dicho para las sociedades (99).

Los administradores no son mandatarios sino órganos de la persona jurídica; son representantes de esta que, en cuanto personas individuales, administran y gestionan bienes e intereses ajenos. El Cód. Civ. y Com.

reafirma esta tesitura al expresar en el art. 358: "La representación es ( una persona jurídica".

...

)

orgánica cuando resulta del estatuto de

En esa actividad de gestión los administradores deberán ser leales con la persona que les encarga la función de administrar sus intereses y obrar con diligencia. Cuando así no lo hicieren, serán responsables por los daños y

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perjuicios que ocasionen a la persona jur í dica. Documento El deber de obrar con lealtad

perjuicios que ocasionen a la persona jurídica.

Documento

El deber de obrar con lealtad encuentra sus fundamentos en el deber de fidelidad del mandatario (art. 1325, Cód. Civ. y Com.), que se extiende a todos los casos de representación de intereses ajenos; y en el deber de buena fe (arts. 9º, 961 y concs., Cód. Civ. y Com.). El administrador se debe conducir con la corrección de un hombre honrado, en defensa de los intereses cuya administración o procuración se le ha confiado, por encima de cualquier otra consideración, evitando obtener un beneficio particular a expensas de la persona jurídica.

Una de las principales aristas del deber de lealtad es la obligación de evitar cualquier conflicto de interés entre el administrador y la persona jurídica administrada. Por ello el mismo art. 159, Cód. Civil se ocupa de reglar que el administrador no puede perseguir ni favorecer intereses contrarios a los de la persona jurídica. Y que si en determinada operación los tuvieran por sí o por interpósita persona, deben hacerlo saber a los demás miembros del órgano de administración o en su caso al órgano de gobierno y abstenerse de cualquier intervención relacionada con dicha operación. Se trata de una aplicación específica de la regla general del art. 1325, Cód. Civil. Asimismo, en sintonía con la regla del art. 1710, Cód. Civ. y Com., agrega el art. 159, Cód. Civ. y Com. que corresponde al administrador implementar sistemas y medios preventivos que reduzcan el riesgo de conflictos de intereses en sus relaciones con la persona jurídica.

La obligación asumida por los administradores es de medios y no de resultados. Pesa sobre los administradores el deber de poner toda la diligencia, lealtad y profesionalidad necesaria para lograr los objetivos de la persona jurídica que puede verse frustrado (100), no por el mal desempeño de los administradores, sino por adversa fortuna en los negocios (101).

El deber de diligencia se encuentra definido en el art. 1724, Cód. Civ. y Com.: consiste en aplicar " diligencia debida según la naturaleza de la obligación y las circunstancias de las personas, el tiempo y el lugar".

...

la

El incumplimiento por el administrador de sus deberes de lealtad o diligencia, responsabilidad de indemnizar el daño que ocasione, tema que se trata a continuación.

hace nacer en

él

la

Finalmente, innova el Cód. Civ. y Com. generando una obligación a los administradores de implementar sistemas y medios preventivos que reduzcan el riesgo de conflicto de intereses en sus relaciones con la persona jurídica (102).

IX.7. Responsabilidad de los administradores

El art., 160 Cód. Civ. y Com. aborda la responsabilidad de los administradores de las personas jurídicas con un esquema inspirado en la actual solución de los arts. 59, 274, LGS.

La responsabilidad será siempre ilimitada y subjetiva, por dolo o culpa (art. 1724, Cód. Civ. y Com.) y cuando se encuentren reunidos respecto de más de un administrador todos los presupuestos de la responsabilidad civil, la responsabilidad entre ellos será solidaria. Se trata de la aplicación de los principios generales del derecho que disponen que quien causa un daño tiene el deber de repararlo (art. 1716, Cód. Civ. y Com.) y que el patrimonio de una persona es la prenda común de los acreedores (arts. 242 y 743, Cód. Civ. y Com.).

Resulta entonces aplicable todo lo dicho por la doctrina societaria respecto de la responsabilidad de los administradores societarios (103), aunque ya no tiene lugar la vieja discusión respecto a si la responsabilidad debe reputarse contractual o extracontractual pues la distinción entre ambas categorías ha desaparecido de nuestro ordenamiento. Además, la norma es más amplia que la prevista en la LGS por cuanto se establece expresamente que la

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Documento responsabilidad se activa no solo ante la conducta indebidamente desplegada "en el ejercicio" de la

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responsabilidad se activa no solo ante la conducta indebidamente desplegada "en el ejercicio" de la función sino también cuando el daño ha sido causado "en ocasión" de sus funciones (104). Cierto es que esta última expresión (empleada por el art. 43, Cód. Civil que regulaba la responsabilidad de la persona jurídica y que hoy se encuentra contenida en el art. 1763, Cód. Civ. y Com.) generó alguna discrepancia en torno a su alcance. No obstante, ha de entenderse que refiere a aquellos eventos dañosos que, aunque vinculados indirectamente con la función, sin ella no se habrían producido. Es positiva la introducción de esta norma general para todos los tipos de personas jurídicas. No obstante, como ampliamos infra § VIII.6), hubiera sido bueno que se regulasen también otros aspectos de la cuestión, para los que habrá que seguir recurriendo al régimen societario vía analogía.

Sin perjuicio de ello, queremos finalizar este punto con un tema que merece un estudio de mayor profundidad, dados los importantes cambios que se han plasmado: nos estamos refiriendo al tema de la prescripción. La eliminación de los artículos relacionados con el Código de Comercio, y la falta de una previsión específica, pueden generar algunas vacilaciones respecto a este punto. En el conflicto, contamos con la norma que establece el término general de prescripción en 5 años (art. 2560, Cód. Civ. y Com.), pero —a su vez­ el art. 2561, 2º párr., Cód. Civ. y Com. dispone que el reclamo de la indemnización de daños derivados de la responsabilidad civil prescribe a los tres años, dispositivo que en su interpretación parece más adecuado al caso.

Por último, el art. 2543, inc. d) establece que el plazo de prescripción se suspende entre las personas jurídicas y sus administradores o integrantes de sus órganos de fiscalización, mientras continúan en el ejercicio del cargo.

IX.8. Parálisis orgánica

El art. 161, Cód. Civ. y Com. reglamenta una situación particular que es frecuente en la experiencia práctica de las personas jurídicas: la parálisis de la misma por conflictos entre los administradores o abandono que hagan los mismos de sus responsabilidades, que le impida tomar decisiones válidas.

El artículo se preocupa de aclarar que la parálisis no se deba a una cuestión particular, sino que deber ser "sistemática", esto es que la parálisis debe ser general y un status quo en la persona jurídica, no el resultado coyuntural de la falta de acuerdo de los administradores respecto de una cuestión particular. Sin dudas en este punto la jurisprudencia y la doctrina tienen por delante una larga tarea de interpretación.

El Código resuelve esos casos disponiendo que cualquiera de los administradores pueden realizar actos conservatorios y que dentro de los diez días debe convocarse a una asamblea del órgano de gobierno (105) para que resuelva en forma definitiva respecto de los administradores, removiéndolo incluso de considerarlo, y confiera facultades extraordinarias al presidente o la minoría según el caso (106).

Esta norma nos merece dos reflexiones. La primera es que hubiera sido oportunidad esta también para resolver otra situación que se suele dar en la práctica que es la parálisis del órgano de gobierno de la persona jurídica por existencia de bandos o grupos con fuerza equivalente. El Proyecto de 1998 contemplaba una

solución drástica, cuyo inc. d) de la norma equivalente (art. 164), ahora suprimido, preveía "

...

Si en la asamblea

no se puede tomar una decisión válida por las mismas razones que impiden hacerlo en el consejo, la persona

jurídica queda incursa en causal de disolución

".

Esta solución había sido adoptada por la jurisprudencia que

... entendió se había configurado un supuesto de imposibilidad sobreviniente de cumplir con el objeto social cuando por empates sucesivos de dos grupos que detentaban la mitad del capital social cada uno, no se

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Documento alcanzaban las mayor í as para tomar ninguna decisi ó n (107) . La segunda

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alcanzaban las mayorías para tomar ninguna decisión (107).

La segunda reflexión es en qué grado resulta trasladable esta solución a los tipos de personas jurídicas que cuentan con un estatuto específico, como por ejemplo las sociedades. La norma es de carácter supletorio, y si los contratos o estatutos respectivos no contienen previsión que permita superar el escollo, resulta aplicable (criterio del art. 150, Cód. Civ. y Com.). Al haberse suprimido la causal de disolución, se está obligando al juez a tomar una decisión en sustitución de los órganos de la persona jurídica.

IX.9. Cuestiones pendientes

Reiteramos lo dicho en otra oportunidad (108), hubiera sido deseable en esta sección un cuarto párrafo relativo a las acciones comunes a todos los tipos, a saber:(i) procedimiento en cualquier acción judicial contra la persona jurídica o sus administradores, (ii) impugnación de las decisiones de órganos (asamblearias, de socios, de administración, de control sindical o consejo de vigilancia) aprovechando el extraordinario desarrollo del art. 251, LGS; (iii) regular la acción de remoción, con sus presupuestos esenciales y plazos de caducidad o de prescripción; (iv) medidas cautelares, para lo cual se podría haber aprovechado la fecunda experiencia derivada del instituto de la intervención judicial (arts. 113 y ss., LGS); y (v) desarrollar con mayor amplitud el sistema de responsabilidad de los administradores (los arts. 158 y 159 del Cód. Civ. y Com. son insuficientes comparados con los actuales 59 y 274 de la LGS, y la doctrina que de ellos se ha derivado). De esa manera se habría contado con un repertorio de normas comunes a todos los tipos, que hoy se encuentran dispersas: la intervención judicial en la parte general de sociedades, y la impugnación de decisiones asamblearias y responsabilidad únicamente referidas a la anónima.

X. Las modificaciones estructurales de las personas jurídicas

El art. 162, Cód. Civ. y Com. admite para todas las personas jurídicas las tres formas clásicas de modificación estructural de la persona jurídica: transformación, fusión y escisión, remitiendo a la casuística del Cód. Civ. y Com. y las leyes especiales. Así redactada la norma es una mera remisión a las disposiciones respectivas. No prevé un procedimiento, con lo cual la norma más análoga será la de la Ley de Sociedades.

La única reglamentación precisa que efectúa, supletoria a la normativa específica y al estatuto, es la de requerir la conformidad unánime de los miembros de la persona jurídica. Se prevé también como excepción la previsión legal específica, y por ende en el caso de Ley de Sociedades, para esos supuestos rige la mayoría necesaria para modificar el contrato o estatuto (art. 83, inc. 2º, LGS), coincidente con el criterio general del art. 150, Cód. Civ. y Com. (primero las normas imperativas de la ley especial o del Cód. Civ. y Com., luego las del acto constitutivo y los reglamentos, luego las normas supletorias de leyes especiales y finalmente las del Cód. Civ. y Com.).

XI. Disolución y liquidación de las personas jurídicas

La disolución es la etapa en el desarrollo de la persona jurídica que, ante una causa establecida por la ley o el estatuto, o por decisión de sus miembros, hace cesar el vínculo jurídico para el cual había sido constituida, subsistiendo la personalidad al solo efecto de liquidarla. Constituye el instante causal de la liquidación.

La disolución produce una mutación en los elementos constitutivos de la persona jurídica. Su consecuencia normal es la liquidación, un proceso o estado perdurable en el tiempo, durante el cual se mantiene parcialmente la aptitud del sujeto jurídico únicamente para finalizar los negocios pendientes. Este proceso engloba el tercer y cuarto estadio del iter extintivo: el destino del remanente patrimonial y la extinción propiamente dicha. En la liquidación se procede a: (i) cumplir con todas las obligaciones pendientes de la persona jurídica, (ii)

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Documento ejecutar todas las obligaciones activas, para lo cual tiene plena legitimaci ó n para percibir

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ejecutar todas las obligaciones activas, para lo cual tiene plena legitimación para percibir cualquier crédito pendiente, (iii) desinteresar a todos los acreedores y terceros, (iii) confeccionar las cuentas de la liquidación; (iv) dar un destino al remanente patrimonial, que puede ser distribuido entre los miembros o destinado a un fin de bien común.

El Cód. Civ. y Com. incorpora un régimen regulatorio general de la disolución y liquidación de las personas jurídicas.

El art. 163, Cód. Civ. y Com. contiene las causales de disolución: (i) decisión de los miembros; (ii) cumplimiento de condición resolutoria; (iii) cumplimiento o imposibilidad sobreviniente de cumplimiento del objeto; (iv) vencimiento del plazo, salvo prórroga —art. 165, Cód. Civ. y Com.— o reconducción —art. 166, Cód. Civ. y Com.—; (v) quiebra; (vi) fusión respecto de la absorbida y escisión; (vii) reducción a un miembro cuando la ley exija pluralidad y si no media recomposición de la misma en tres meses (109); (viii) denegación o revocación de autorización para funcionar, la que debe fundarse en graves violaciones de la ley, estatuto y reglamento y debe ser dispuesta por decisión fundada y previo procedimiento reglado que asegure la defensa — art. 164, Cód. Civ. y Com.— ; (ix) agotamiento de los bienes destinados a sostenerla y (x) cualquier otra causal prevista en el estatuto o legislación.

En el sentido que hemos expresado en los primeros párrafos de este título, el art. 167, Cód. Civ. y Com. establece que, disuelta la persona jurídica, esta ingresa en el proceso de liquidación, en el cual no puede más realizar actos que impliquen el ejercicio de su objeto social, sino que debe limitarse a concluir sus negocios pendientes. Es en este sentido que debe interpretarse el art. 167, Cód. Civ. y Com. cuando dice que la persona jurídica en liquidación "no puede realizar operaciones". No debe entenderse que no puede celebrar actos jurídicos de ningún tipo ya que sino no podría culminar sus negocios pendientes. El remanente de la liquidación se distribuye entre los miembros de la persona o es entregado a terceros, conforme lo disponga en cada caso el estatuto o la legislación aplicable.

La sanción al incumplimiento del art. 167, Cód. Civ. y Com. es la responsabilidad personal, ilimitada y solidaria de los administradores y miembros de la persona jurídica que conociendo o debiendo conocer la infracción, y contando con el poder para impedirla, no lo hicieren.

XII. Principio de conservación de la persona jurídica. Prórroga y reconducción

Al tratar los atributos de las personas jurídicas (§VI.4) expresamos que su duración es ilimitada en el tiempo (art. 141, Cód. Civ. y Com.), aunque —como toda regla— tiene excepciones y lo contrario puede ser establecido por la ley o por el propio estatuto.

Es por ello que los arts. 165 y 166, Cód. Civ. y Com. están dedicados a dos contingencias que en materia societaria inciden sobre la duración del ente: prórroga y reconducción, aunque esta última adquiere un matiz más amplio en el Cód. Civ. y Com. Como expresamos en el apartado anterior, el vencimiento del plazo establecido en el estatuto opera como causal de disolución removible mediante acuerdo de voluntades. Este acuerdo puede ocurrir antes del vencimiento en cuyo caso nos referimos a la prórroga, que para ser tal debe reunir dos recaudos: i. decisión de los miembros y ii. presentación ante la autoridad de contralor que corresponda, todo ello antes que acaezca el plazo fijado. Tiene por fin evitar que el ente se disuelva y al respecto rigen las mayorías legales o estatutarias.

La reconducción, en cambio, persigue la reactivación del ente luego de haberse disuelto. En el Cód. Civ. y Com. (110) es expresamente aplicable a todas las causales de disolución siempre que: i. puedan ser removidas

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Documento por decisi ó n de los miembros o en virtud de la ley (no opera

Documento

por decisión de los miembros o en virtud de la ley (no opera cuando la disolución tiene carácter sancionatorio); ii. la decisión tenga lugar antes de haber concluido la liquidación y iii. se adopte por unanimidad, salvo disposición normativa o convencional.

Se trata de dos institutos que —aunque tienen efectos distintos— persiguen la misma finalidad y cuya inclusión en el Cód. Civ. y Com. ratifica el principio de conservación o mantenimiento de la persona jurídica.

XIII. Contabilidad

El Cód. Civ. y Com. establece que todas las personas jurídicas privadas están obligadas a llevar contabilidad (art. 320) (111).

El cumplimiento en debida forma de las reglas contables interesa al ente, a quienes contratan con este y a la sociedad en general (112) y encuentra su fundamento en la necesidad de rendir cuentas cuando se administran intereses de terceros (113). Por ello, resulta poco probable la inclusión de las personas jurídicas en la excepción prevista en el art. 320 in fine, que permite eximir del deber de llevar contabilidad cuando el volumen del giro lo torne inconveniente, aunque la reglamentación de la dispensa queda reservada a cada jurisdicción local (114). Las formalidades prescriptas por el Cód. Civ. y Com. (arts. 320 a 331) deben complementarse con las disposiciones que rigen a cada persona jurídica en particular (115).

XIV. Daño extrapatrimonial

Esta vieja discusión tiene históricamente dos posiciones. La tradicional y predominante durante la vigencia del Código Civil derogado, que no admitía el daño extrapatrimonial, y la innovadora con posición contraria.

La regulación de la persona jurídica que aquí estudiamos, y las disposiciones en materia de responsabilidad civil en el Cód. Civ. y Com. mantienen viva la discusión, aunque predomina la posición tradicional. Tal disputa se refleja en las conclusiones de las Jornadas Nacionales de Derecho Civil (La Plata, 2017) con dos despachos

(116).

Es la posición que hemos sostenido desde que la CS planteó las dos posiciones en el precedente "Kasdorf" (117), y que mantenemos hoy (118).

XV. Conclusiones. La influencia del régimen societario en el Cód. Civ. y Com.

Como hemos dicho (supra § VIII.6), existen cuestiones que quedaron pendientes de resolver y que deberían haber sido reguladas en el cuerpo del Código. Se agregan otros ejemplos como el del art. 177, referido al tratamiento de la responsabilidad de los administradores de las asociaciones civiles, si un 10% de asociados se

opone a su aprobación, "

...

quienes

se opusieron pueden ejercer la acción social de responsabilidad prevista para

las sociedades en la ley especial". Y a su vez "Se aplican supletoriamente las disposiciones de las sociedades comerciales en lo pertinente" (art. 186). Además de todos los supuestos que hemos visto a lo largo del presente en que deberá recurrirse a la analogía. Estas remisiones a un cuerpo legislativo que es complementario del Cód. Civ. y Com., son una buena muestra hasta donde las normas de carácter general que referíamos sería conveniente incluirlas en una parte general común a todos los tipos.

De todos modos, la regulación del Cód. Civ. y Com. constituye un avance en las normas de carácter general precedentemente enunciadas, pero terminaría de completar los principios generales comunes a todos los tipos, desarrollando con mayor amplitud los institutos referidos en el párrafo que antecede. La estructura del régimen adoptado lo permite: bastará con agregar en algunas de las normas de esta parte general, los aspectos comunes a todos los institutos. Por ello la primera evaluación general es positiva.

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Documento En lo que hace a la influencia de la ley 19.550 en la regulaci ó

Documento

En lo que hace a la influencia de la ley 19.550 en la regulación que adopta el Cód. Civ. y Com. es notoria. La amplia experiencia en materia societaria ha sido trasladada al Código (119), con lo cual cuatro décadas de jurisprudencia serán muy útiles para su aplicación.

El Código Civil de Vélez Sarsfield reguló la persona jurídica para las necesidades de su tiempo. Un siglo más tarde la ley de sociedades constituyó el nuevo paradigma, sin destruir la notable obra del codificador (v.gr., que la personalidad se adquiere desde el momento mismo de la constitución). Fue tal la importancia del ordenamiento societario que sus soluciones se fueron extendiendo a los otros tipos de personas jurídicas por vía de la analogía.

El gran aporte del Cód. Civ. y Com., es que ha recogido en una reglamentación de carácter general las principales cuestiones en la materia, fruto de los aportes inestimables de los importantes estudios de la materia, como así también del permanente y elevado desarrollo jurisprudencial. Hasta aquí las reglas que la praxis concreta en la aplicación de una ley casi cincuentenaria, han evidenciado un resultado más que positivo. Se abre ahora un nuevo período de reflexión y aplicación, con la esperanza que los nuevos desafíos nos encuentren renovados en espíritu, para moldear futuras reglas que acreciente el desarrollo de la disciplina y sean una fuente permanente de retroalimentación.

(*) Este trabajo forma parte de las investigaciones para la actualización de "Ley de Sociedades Comerciales comentada y concordada", Ed. La Ley, Buenos Aires, 2011, 2ª ed. Su primera versión fue publicada en la Revista de Derecho Privado y Comunitario, 2015 (número extraordinario) "Claves del Código Civil y Comercial", p. 227, y esta actualización cuenta además con la colaboración de M. V. Sánchez que lo ha revisado y anotado con jurisprudencia y doctrina reciente.

(**) GALGANO, Francesco, "Il rovescio del diritto", "La soberbia del hombre", Ed. Il Mulino, Bologna. (1) RIVERA, Julio C., "Instituciones de Derecho Civil­Parte General", Ed. Abeledo Perrot, Buenos Aires, 2010, t. II, p. 78.

(2) En los Fundamentos del Anteproyecto de Código Civil y Comercial de La Nación, se explica:

Asimismo, la referencia a partir del Proyecto de 1998 a "las demás organizaciones constituidas en la República a las que el ordenamiento jurídico atribuya ese carácter", sirve para contemplar a las empresas del Estado y también a las denominadas personas jurídicas públicas no estatales, regidas por leyes especiales (como los partidos políticos, las asociaciones sindicales y diversas entidades profesionales). Cfr. NAVARRO FLORIA, Juan G., "La personalidad jurídica de iglesias, confesiones y comunidades religiosas", en RDPyC, 2015­2, ps. 113 y ss. Interesante es la conclusión de este autor que la nueva regulación atesora la jurisprudencia elaborada

en torno al art. 33, Cód. Civil, y que la norma del art. 147, Cód. Civ. y Com. mediante a la normativa propia de

la Iglesia Católica "

esa remisión, pone una vez más de manifiesto la necesidad de que el Derecho Canónico

... que a través de la norma indirecta del art. 147, Cód. Civ. y Com., es derecho positivo vigente en la argentina, sea materia de estudio en las facultades de derecho. No solo por su riqueza intrínseca e interés propio, sino por su aplicabilidad concreta en nuestro país", p. 141.

(3) GENTILE, Jorge H., "Las personas jurídicas en el Código Civil y Comercial", disponible en http://www.abogados.com.ar/las­personas­jurdicas­en­el­cdigo­civil­y­comercial/17012: "El nuevo Código Civil y Comercial mantiene la muy discutida distinción entre personas jurídicas de derecho público y de derecho privado, que carece de raíz Constitucional, que fue introducida en el Código de Dalmasio Vélez Sarsfield por la ley de facto 17.711, y que hoy, menos que entonces, no nos convence porque el derecho como "conducta

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Documento dirigida al bien com ú n" es uno, sea que el que lo ejercita sea

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dirigida al bien común" es uno, sea que el que lo ejercita sea una persona humana o jurídica

...

".

(4) RAGAZZI, Guillermo E., "Nuevo régimen para las asociaciones civiles", en RDPyC, 2015­2, p. 179. (5) MÜLLER, Enrique C., "Las simples asociaciones", en RDPyC, 2015­2, p. 287. (6) SAUX, Edgardo I., "Las fundaciones en el Código Civil y Comercial", en RDPyC, 2015­2, p. 301.

(7) NAVARRO FLORIA, Juan G., ob. cit., p. 141.

(8) Repárese que el Cód. Civ. y Com., en su labor unificadora, ha derogado la figura de la sociedad civil que se encontraba regulada en los arts. 1648 a 1781 del Código de Vélez más no se ha dictado una norma de derecho transitorio que regule la subsunción de estas sociedades al nuevo derecho positivo vigente, circunstancia que ha generado un arduo debate doctrinario sobre el estatuto aplicable a las sociedades civiles constituidas bajo el régimen derogado así como respecto de la posibilidad de constituir nuevas.

(9) NAVARRO FLORIA, Juan G., "

el

Cód. Civ. y Com. ha comenzado a saldar una vieja deuda con las

... demás iglesias y comunidades religiosas al dispensarle un reconocimiento específico. Aunque, en esa tarea ha quedado a medio camino, porque además de reconocer que ese tipo de persona jurídica necesita y merece una atención propia, hace falta dotarlo de un marco legal aún inexistente", ob. cit., p. 141.

(10) En los Fundamentos del Anteproyecto de Código Civil y Comercial de La Nación, se explica: "La experiencia argentina no evidencia insuficiencia de posibilidades asociativas, sea bajo formas jurídicas personificadas o no. En tal convencimiento se considera conveniente evitar una formulación de carácter residual para establecer que todas las personas jurídicas que no son públicas son privadas, lo cual, en concordancia con la fuerza jurígena de la voluntad en una materia tan delicada y trascendente como el nacimiento de la personalidad jurídica, sugiere precisamente la posibilidad de una suerte de persona jurídica innominada, uni o plurimembre, por fuera de aquéllas tipificadas. Se entiende más prudente aventar una inteligencia extensiva de cuáles pueden ser las personas jurídicas privadas, estimando por el contrario que la legislación especial en vigor ­ adicionada con la regulación en el Código proyectado de las asociaciones civiles y las simples asociaciones (a lo que se agregan las fundaciones) provee una suficiente variedad de figuras y constituye, por lo tanto, una razonable reglamentación de la garantía constitucional de asociarse con fines útiles. De ahí la preferencia por una enumeración de las personas jurídicas privadas basada en la legislación especial pero que debe dejarse abierta, ya que la personalidad jurídica es conferida por el legislador como un recurso técnico según variables circunstancias de conveniencia o necesidad que inspiran la política legislativa y, por consiguiente, otras normas legales pueden crear figuras que amplíen el catálogo de las existentes".

(11) CNCom., sala C, 01/12/2015, "Ediciones Colihue SRL c. Centro Automotores SA y otro s/ daños y perjuicios", RCód. Civ. y Com. 2016 (mayo), 117, Cita Online: AR/JUR/79289/2015. La entrada en vigencia del Cód. Civil y Comercial de la Nación que unificó la materia civil y la comercial no tuvo, ni podría haber tenido, entidad para alterar, desde un punto de vista ontológico, las sustancias de esas materias. Desde tal perspectiva, y teniendo en consideración que la actora y una de las codemandadas son personas jurídicas que explotan haciendas especializadas por razón de su objeto netamente mercantil, se impone concluir que los actos por ellas realizados deben ser comprendidos dentro de la órbita de competencia de los tribunales comerciales. No obsta a ello, claro está, que esos actos pudieran, en su caso, no revestir esa naturaleza comercial para los terceros que hubieran contratado con esas personas titulares de los establecimientos mercantiles de que aquí se trata, toda vez que, si bien no existe hoy en nuestro ordenamiento una norma similar al antiguo art. 7º del CCom., sí subsisten las razones que condujeron al legislador de esa norma a concebir el temperamento que en

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ella hab í a sido plasmado. Documento (12) La ley 26.994 introdujo diversas modificaciones a la

ella había sido plasmado.

Documento

(12) La ley 26.994 introdujo diversas modificaciones a la ley 19.550, las que hemos tenido la oportunidad de referenciar en nuestro "Las sociedades en el código civil y comercial de la Nación" en Código civil y comercial de la Nación, Suplemento Especial, noviembre 2014, Ed. La Ley, Buenos Aires, ps. 265 y ss.

(13) GURKINKEL DE WENDY, Lilian N., "El consorcio de propiedad horizontal como persona jurídica", en RDPyC, núm. extraordinario, 2015, ps. 143 y ss.

(14) NAVARRO FLORIA, Juan G., "Las personas jurídicas", en Análisis del proyecto de nuevo código civil y comercial 2012, Pontificia Universidad Católica Argentina, Facultad de Derecho, El Derecho, Buenos Aires, 2012, p. 172. Disponible en: http://bibliotecadigital.uca.edu.ar/repositorio/libros/analisisproyecto­nuevo­ codigo­civil.pdf.

(15) La Resolución de la Secretaría de Culto 107/2014, en el Anexo II, establece los requisitos para la inscripción de las entidades religiosas a cuyo fin deben presentar, entre otros: Acta fundacional, de radicación o de constitución en la República Argentina. Si la entidad religiosa se constituyese como simple asociación sin personería jurídica, el acta deberá ser confeccionada de acuerdo a las prescripciones del art. 46, del Cód. Civil de la República Argentina. En caso de radicación, si la entidad decidiese hacerlo como una sucursal de la entidad constituida en el exterior, se deberá presentar la documentación que acredite su personalidad jurídica en el estado de origen.

(16) A la Dirección General del Registro Nacional de Cultos le compete: (i) Analizar y tramitar las solicitudes de reconocimiento de las iglesias, comunidades y confesiones religiosas e inscribirlas en el Registro correspondiente. (ii) Extender la documentación que acredite el reconocimiento de las iglesias, comunidades y confesiones religiosas, así como sus sedes, filiales y autoridades. (iii) Intervenir en todos los trámites que realicen las iglesias, comunidades o confesiones religiosas ante los poderes públicos. (iv) Tramitar el ingreso en la República, prórroga de permanencia y radicación de pastores, ministros religiosos o dirigentes pertenecientes a las iglesias o comunidades religiosas reconocidas. (v) Legalizar la firma de los documentos emanados de autoridades de iglesias o confesiones religiosas reconocidas. Cfr. http://www.mrecic.gov.ar/es/direccion­ general­del­registro­nacional­de­cultos.

(17) MENOTTI DE FRANCESCO, Giuseppe, "Persona giuridica (diritto privato e pubblico)" en Novissimo Digesto Italiano, UTET, Torino, XIII, p. 1035; ROITMAN, Horacio ­ AGUIRRE, Hugo A. ­ CHIAVASSA, Eduardo N. (colabs.), Ley de sociedades comerciales. Comentada y Anotada, Ed. La Ley, Buenos Aires, 2011, 2ª ed., t. I, ps. 90 y ss., AGUIRRE, Hugo A., "El debate sobre la personalidad jurídica de las sociedades de personas en Italia", Dpto. Casaregis, Università degli Studi di Genova, Italia, 2003, p. 1.

(18) COLOMBRES, Gervasio, "Curso de derecho societario", Ed. Abeledo Perrot, Buenos Aires, 1972, p.

27.

(19) MENOTTI DE FRANCESCO, ob. cit., p. 1036. (20) GALGANO, Francesco, Voz: "Persona giuridica", "Digesto", Quarta edizione, UTET, Torino. (21) ZATTI, Paolo, "Persona giuridica e soggettività", Ed. Cedam, Padova, Italia, 1975, p. 57. (22) SAVIGNY, "System des heutigenrömischenRecht", Berlin, 1840, t. II. (23) ZATTI, Paolo, ob. cit., p. 78. (24) Cfr. CASTRO Y BRAVO, Federico, "La persona jurídica", Ed. Civitas SA, Madrid, 1981, p. 263.

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Documento (25) GIERKE, Otto Friedrich von, "Das Wesen der menschlichenVerb ä nde", Berl í n, 1902.

Documento

(25) GIERKE, Otto Friedrich von, "Das Wesen der menschlichenVerbände", Berlín, 1902.

(26) Cfr. MARTORELL, Ernesto E. (dir.)., Tratado de Derecho Comercial, Ed. La Ley, Buenos Aires, 2010, t. VI, p. 145 (coordinadora María Cristina O'REILLY, Sección a cargo de Mariano P. BASILE).

(27) Remitimos a nuestro trabajo: "Ley de Sociedades. Comentada y anotada", Ed. La Ley, 2011, 2ª ed. actualizada y ampliada, t. I, ps. 280 y ss. (comentario art. 58, LGS).

(28) COLOMBRES, Gervasio, ob. cit., p. 20.

(29) PALMERO, Juan Carlos, "La persona jurídica en el proyecto de unificación de la legislación civil y comercial de la Nación", RDCO, Año 20, t. 1987, p. 817, p. 836.

(30) GALGANO, Francesco, "Delle persone giuridiche

(31) GALGANO, Francesco, "Persona giuridica

...

",

",

cit., p. 7.

... cit., p. 394.

(32) PALMERO, Juan Carlos, "Personalidad" ponencia al "V Congreso de Derecho Societario y de la Empresa", Ed. Advocatus, Córdoba, 1992, t. I, p. 179.

(33) PULIAFITO, Gladys J., "La personalidad societaria y el proyecto de reformas a la ley de sociedades", RDCO, año 28, t. 1995­A, p. 261, nota 2.

(34) Exposición de motivos. Ley 19.550, cap. I, Sección I, § 2. GRISPO, Jorge D., "Tratado sobre la ley de Sociedades Comerciales", Ed. Ad­Hoc, 2005, ps. 64/65.CNCiv., sala D, 05/12/1997, "G. de la S., M. T. c. G., M. y otros", LA LEY, 1998­F­439. Con nota de Eduardo L. GREGORINI CLUSELLAS. El art. 2º de la ley 19.550, según su exposición de motivos, constituye una reglamentación del derecho constitucional de asociarse con fines útiles, y si falta esa utilidad cae la ratio del permiso del uso del esquema societario. Así, si se sostiene a ultranza el valor absoluto de las instituciones jurídicas, se corre el peligro de crear escudos protectores de la ilicitud, haciendo caer el derecho en una profunda contradicción, o reduciendo su papel a un mero conjunto de reglas de juego, vacías de contenido moral o político.

(35) OTAEGUI, Julio C., "Acto social constitutivo y persona societaria. Esquema de sus naturalezas", RDCO, Año 8, nro. 3 a 48, 1975, p. 389.

(36) KELSEN, Hans, "Teoria generale del diritto e dello Stato", Ed. Milano, 1952, p. 102.

(37) GALGANO, Francesco, "Delle persone giuridiche

...

", cit., p. 16.

(38) AGUIRRE, Hugo, "El debate sobre la personalidad jurídica de las sociedades comerciales", Dpto. Casaregis, Universitá degli Studi di Genova, Italia, 2003, p. 9.

(39) ASCARELLI, Tullio, "Problemi giuridici", Milano, t. I, ps. 242 y 255. (40) HART, Herbert, "Contributi all'analisi del diritto", Milano, 1964, p. 69.

(41) D'ALESSANDRO, Floriano, "Persone giuridiche e analisi del linguaggio, Studi per Ascarelli", Padova, 1989, p. 92.

(42) LORENZETTI Ricardo, "Código Civil y Comercial de la Nación Comentado", Ed. Rubinzal­Culzoni, t. I, comentario al art. 141. CROVI, Luis D., "El nuevo régimen legal de las personas jurídicas en el Código Civil y Comercial de la Nación", Sup. Esp. Nuevo Código Civil y Comercial 2014 (noviembre), 17/11/2014, 11, Cita Online: AR/DOC/3857/2014.El art. 138 del Proyecto de Unificación de 1998, las definía a las personas jurídicas como todos los entes, distintos de las personas humanas, a los cuales el ordenamiento jurídico les reconoce aptitud para adquirir derechos y contraer obligaciones.

(43) Las Jornadas Nacionales de Derecho Civil (La Plata, 2017) concluyeron: "El Código Civil y Comercial

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Documento de la Naci ó n recepta una posici ó n sustancialista respecto de la personalidad

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de la Nación recepta una posición sustancialista respecto de la personalidad jurídica, apartándose de las concepciones enroladas en las teorías negativistas (unanimidad)".

(44) Debe realizarse una interpretación integradora entre el régimen general del Código Civil y Comercial en materia de personas jurídicas privadas y las leyes especiales (unanimidad).

(45) CNCom., sala F, 06/06/2017, "Westall Group Sociedad Anónima c. Foods Land Sociedad Anónima s/ ejecutivo", BJCCOM Año 5/2017 ­ nro. de Sumario 000073151. La ley del lugar de constitución, en razón de lo que dispone el Cód. Civ. y Com., art. 150, rige también a todas las personas jurídicas privadas que se constituyen en el extranjero por aplicación de lo dispuesto en la ley general de sociedades.

(46) CROVI, Daniel L., "La parte general de las personas jurídicas en el Código Civil y Comercial de la Nación", Revista de Derecho Privado y Comunitario 2015­2 Personas Jurídicas, Ed. Rubinzal­Culzoni, Santa Fe, 2015, p. 28.

(47) KEMELMAJER de CARLUCCI, Aída, refiere a "norma supletoria" por oposición a "norma imperativa", en "Nuevamente sobre la aplicación del Código Civil y Comercial a las situaciones jurídicas existentes al 1 de agosto de 2015", LA LEY 02/06/2015, 1 ­ LA LEY 2015­C, 951, Cita Online:

AR/DOC/1801/2015.Otros autos han entendido que dichos vocablos no son equivalentes y refieren a situaciones distintas. Ver. BARREIRO, Marcelo G. y otros, "La prelación normativa del artículo 150 del Código Civil y Comercial", en El Derecho Societario y de la Empresa en el Nuevo Sistema de Derecho Privado, Ed. Advocatus, 2016, p. 41.

(48) GALGANO, Francesco, "Delle persone giuridiche

...

",

cit., p. 3. RIVERA, Julio C., "Instituciones de

derecho civil", Ed. Lexis Nexis, Buenos Aires, 2004, t. II, p. 251. NISSEN, Ricardo A., "Ley

...

", ob. cit., 3ª ed.,

p. 83.

(49) Exposición de Motivos de la ley 22.903, cap. III, sec. I, § 2 y 4. RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ, Joaquín, ob. cit., p. 143. ARECHA y GARCÍA CUERVA, ob. cit., p. 19. HALPERIN, Isaac, "Curso de derecho comercial", Ed. Depalma, Buenos Aires, 1975, t. 1, p. 272.

(50) GRISPO, Jorge D., ob. cit. CNCom., sala A, 12/07/2016, "Pitrelli, Domingo c. Quetra SA s/ ordinario", RJCCOM Año 2º parte junio­agosto 2016, Sumario 000070639. La persona jurídica se erige en un "recurso técnico" que permite establecer una organización autónoma con patrimonio independiente y capacidad de gestión que se distingue de sus instituyentes, estructurando un esquema de simplificación de relaciones y de impermeabilidad patrimonial, acotada en supuestos de excesos en la ley 19.550 por los arts. 54 ­respecto de los socios­ y 59 —respecto de los administradores—. En ese marco, las "reglas claras" de actuación en la vida económica de los sujetos involucrados —la sociedad, por un lado, y sus socios o accionistas, por otro— no puede, ni debe confundirse, porque de lo contrario se estaría prohijando una situación de promiscuidad jurídico­ económica, por cierto, inaceptable.

(51) PALMERO, Juan C. en "Personalidad", ob. cit. p. 181. Sostiene que resulta útil el concepto de personalidad jurídica, para saber cuando hay o no personalidad y cuándo es factible superar su esquema por medio de la desestimación. Basándose en ella VIRAMONTE, Gustavo, "El concepto de persona", ob. cit., p. 100, entiende que en ello reside la utilidad práctica de establecer su concepto.

(52) CNCom., sala C, 24/02/2017, "Hidro Distribucion SA y otro c. Enersis SA y otros s/ Exequatur", BJCCOM Año 2/2017, Ficha: 000072234. Como bien se sabe, pero vale recordarlo, la persona jurídica es distinta a las personas de sus miembros, regla y principio liminar del derecho que hoy se encuentra consagrado

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en el C ó d. Civ. y Com., art. 143. Documento (53) Al personificar cierto sustrato

en el Cód. Civ. y Com., art. 143.

Documento

(53) Al personificar cierto sustrato (empresa, fondo de comercio, etc.) además de capacitarlo como sujeto de derecho, indirectamente también se le permite ser objeto de relaciones jurídicas, pues al patrimonializar su conjunto de derechos y obligaciones se permite su negociación genérica, transfiriendo ese patrimonio conforme

sea el tipo del substracto de su titularidad, a través del título representativo de su "propiedad" (acciones, cuotas, cesión de partes o de derechos). También puede encomendarse su management o la gestión orgánica del patrimonio por un tercero, lo que lo acerca notablemente con la técnica jurídica de imputación usada para el fideicomiso: su patrimonialización y su administración heterogestante. Son las herramientas que ofrece el

derecho a la economía. RICHARD, Efraín H., "Relaciones de Organización

...

",

ob. cit., p. 97. Juzg. Civ. y Com.

Nº 1, 02/03/1994, Azul, "Azcona y Cía. SA", LLBA, 1994­418. La sociedad anónima, como sujeto de derecho, es una persona distinta a la de sus accionistas o persona jurídica que adquiere su paquete accionario. CNCiv., sala F, 03/08/1996, "Kohnke, Otto c. Knapp, Eugenia", ERREPAR Sociedades, t. II, p. 010.003.003, sum. 34:

Cuando un grupo u organización humana es reconocido como persona jurídica, nace un nuevo ser para el derecho, capaz de adquirir derechos y contraer obligaciones. La persona jurídica posee una personalidad diferente e independiente de las personas físicas que le han dado nacimiento, con las cuales no se confunde, ni aunque fuera el conjunto de ellos, menos que menos "el dueño" de la misma, es decir, de las partes sociales en que se divide su capital. Constituyen consecuencias de la distinción entre la sociedad y sus miembros: a) distinta personalidad; b) distinto patrimonio; c) distinta responsabilidad. CNCom., sala C, 24/08/1989, "Editorial Médica Panamericana SA c. Sialma SRL", ERREPAR Sociedades, t. II, p. 010.003.002, sum. 25. Una de las consecuencias del reconocimiento de la personalidad jurídica de la sociedad es que esta constituye un ente jurídico diverso y distinto de toda otra persona, inclusive de los socios que la integran. CNCom., sala C, 21/06/1974, "Frassia, V. c. Puente, O.", ERREPAR Sociedades, t. II, p. 010.003.001, sum. 8. La circunstancia de que —según el actor— la conducción de dos sociedades anónimas se encuentre a cargo del demandado y que el mismo —por la relación jurídica contractual, motivo de la acción de autos­ ejercite aquella, no importa concluir que la persona del demandado quede confundida con el ente sociedad anónima.

(54) CTrab. General Roca, sala 2º, 26/10/2015, "Rodríguez, Licia B. y otros c. F y F SA; Puentes, Gonzalo Ezequiel; Puentes, José María; Puentes, Fernando; Puentes, Pablo Adrián y Favalli, Damián Andrés s/ reclamo", DT 2016 (agosto), 1851 Cita Online: AR/JUR/46804/2015. Las personas jurídicas son enteramente distintas de sus miembros y sus bienes no pertenecen a ninguno de ellos, ni están los socios obligados a satisfacer las deudas de su corporación, a menos que se compruebe que la sociedad hubiera actuado por fuera de los límites creados para su funcionamiento o apartándose de los fines en atención a los cuales el derecho la ha creado o reconocido.

(55) Disponible en www.nuevocodigocivil.com.

(56) CS, 30/12/2014, "Asociación Superficiarios de la Patagonia c. YPF SA y otros s/ daño ambiental", LA LEY Cita Online: AR/JUR/85018/2014. El instituto de la inoponibilidad debe ser aplicado en forma prudente, con criterio restrictivo y solo en casos excepcionales, cuando las pruebas producidas permitan tal conclusión, no resultando suficiente las meras alegaciones de que la sociedad incurre en actuaciones fraudulentas o frustratorias de los derechos de terceros. CS, 04/06/2013, "A., S. M. c. Chevron Corporation", LA LEY 12/06/2013, 6 ­ LA LEY 2013­C, 522 Cita Online: AR/JUR/19375/2013. La personalidad jurídica es un derecho de la sociedad que protege no solo su patrimonio, sino que también atiende a los legítimos intereses de quienes han contratado con ella, por lo cual la declaración de inoponibilidad no puede ser puesta en práctica sin la previa sustanciación, por

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Documento v í a principal o incidental, de un proceso contradictorio con efectiva posibilidad de defensa.

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vía principal o incidental, de un proceso contradictorio con efectiva posibilidad de defensa. La decisión de declarar inoponible la personalidad jurídica tiene carácter excepcional en el derecho argentino. Contra NISSEN, Ricardo A., "Incidencias del Código Civil y Comercial. Derecho Societario", Ed. Hammurabi, Buenos Aires, 2015, p. 54.

(57) RICHARD Efraín H. R., "Sobre la personalidad jurídica privada en el nuevo Código Civil y Comercial (Ley 26.994)", en elDial.com, DC1EAE, publicado el 13/03/2015.CNTrab., sala V, 29/06/2017, "Retamoso, Raúl R. c. Estructuras Quintana y otros s/ despido", LA LEY 16/11/2017, 10 ­ LA LEY 2017­F, 199 Cita Online: AR/JUR/46648/2017. La extensión de la condena solidariamente a la codemandada debe revocarse, en tanto la circunstancia de ser inversor o accionista en la empresa no genera, por ese solo hecho, la responsabilidad solidaria que pretende atribuírsele, máxime cuando no puede afirmarse que la persona jurídica hubiera sido creada con fines fraudulentos.

(58) En los fundamentos del Anteproyecto se lee: "Se trata de una regla de moralización de las relaciones

jurídicas y de control de orden público, que se eleva de estatus normativo

...

".

BORDA, Guillermo J., "La

recepción de la teor