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Psicología, Ética y Derechos Humanos – Cátedra I

Prof. Tit. Reg: J. J. Michel Fariña


Coordinador: Prof. Carlos Gutierrez

“Trabajo de Promoción Sin Examen Final: Testigo y víctima:


El lugar de los testimonios en los procesos por crímenes de lesa
humanidad”

Alumna: Balsa Vilardo, Lucía Sol

L.U: 408297040

Mail: luciabalsavilardo@gmail.com

Comisión 3 – Profesor: Martín Smud.

Segundo cuatrimestre

2018

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A modo de presentación del juicio se debe saber que está caratulado como
“GRAFFIGNA Omar Domingo Rubens y otros s/privación ilegal de la libertad (art.
144 nis inc 1º del C.P.)”, se llevó a cabo en el Tribunal Oral de lo Criminal Federal
Nº 5 de San Marín de la Provincia de Buenos Aires. Los jueces integrantes fueron
Alfredo J. Ruiz Paz, Marcelo Gonzalo Díaz Cabral y María Claudia Morgese Martín.
Los acusados han sido Omar Domingo Rubens Graffigna, Luis Tomás Trillo y
Francisco Gómez. Los querellantes fueron Estela Barnes de Carlotto, Rosa
Tarlovsky de Roisinblit, Guillermo Pérez Roisinblit, María Eva Pérez.
En cuanto a Omar Domingo Rubens Graffigna y Luis Tomás Trillo fueron
juzgados y ya sentenciados, por ser coautores del delito de privación ilegal de la
libertad agravado por mediar violencia o amenazas y por haberse extendido por más
de un mes, y del delito de tormentos agravado por la condición de perseguido
político de las víctimas Patricia Julia Roisinblit y José Manuel Pérez Rojo. Francisco
Gómez fue juzgado y sentenciado por participación secundaria del delito de
privación ilegal de la libertad agravado por mediar violencia o amenazas y por
haberse extendido por más de un mes y del delito de tormentos agravado por la
condición de perseguido político de las víctimas Patricia Julia Roisinblit y José
Manuel Pérez Rojo.
A modo de resolución del juicio, tanto Omar Domingo Rubens Graffigna y
Luis Tomás Trillo han sido condenados a 25 años de prisión e inhabilitación
absoluta y perpetua. Mientras que Francisco Gómez fue condenado a 12 años de
prisión e inhabilitación absoluta y perpetua.
Durante las audiencias de este juicio han dado testimonio varias personas,
como por ejemplo Mariana Eva Pérez, Marcelo Moreyra y dos primos de otro joven
desaparecido el mismo día que Pérez Rojo, entre otros. También ha testimoniado
Guillermo Pérez Roisinblit. En el marco de la Dictadura cívico-militar Argentina y los
crímenes de lesa humanidad que se produjeron a cabo durante este proceso, se ha
llevado a cabo un plan sistemático de destrucción de pruebas incriminatorias, por lo
que es de vital importancia la función de los testigos en los juicios que remiten a
estos crímenes en dicho marco.
Guillermo Pérez Roisinblit es el nieto recuperado N°68. Sus padres, Patricia
Roisinblit y José Manuel Pérez Rojo, han sido secuestrados el 6 de Octubre de
1978. El 28 de junio de 1977 nació su primera hija, Mariana Eva quien fue entregada
a su familia paterna tras el secuestro de sus padres. En el momento que Patricia fue

2
secuestrada estaba embarazada de 8 meses. El 15 de noviembre de 1978 en la
ESMA dio a luz a su hijo a quien llamó Rodolfo Fernando. Él fue apropiado por
Francisco Gómez, agente de la fuerza aérea y su esposa, Teodora Jofré, quienes lo
han criado durante 22 años. Se los considera apropiadores ya que han participado
en el Proceso de Reorganización Nacional. En el año 2000 Guillermo fue visitado
por su hermana quien le comentó que habían recibido una denuncia en Abuelas de
Plaza de Mayo sobre su apropiación ilegal. En Junio de ese año los resultados del
análisis de ADN mitocondrial indicaron que era hijo de Patricia y José Manuel.
La apropiación de niños durante la Dictadura cívico- militar Argentina puede
ser pensada por la lógica genocida, que no solo ha pugnado por producir la
desaparición física de los padres de los niños apropiados, sino que también apuntó
a la supresión de su identidad singular.
“Mi nombre no siempre fue así”1, dijo Guillermo Rodolfo Pérez Roisinblit al
inicio de su declaración en la tercera audiencia del juicio. “Me llamaba Guillermo
Francisco Gómez (…)”2. Además comenta el día en que Mariana Pérez, su hermana
biológica, fue a decirle que podrían ser hermanos, ante lo que respondió: “No
puedo ser tu hermano, me llamó de otra manera, mi fecha de nacimiento es distinta.
A menos que esto sea falso”3. Éstas frases capturadas del testimonio muestran
como su documentación, filiación e identidad han sido falsificadas. Sus apropiadores
le han negado su nombre, aquel que sus padres biológicos habían elegido,
cambiándolo e inscribiéndolo así en el Registro Nacional de Identidad, han
falsificado su partida de nacimiento, como bien dice Guillermo su fecha de
nacimiento era distinta y lo habían anotado como hijo propio, éste último hecho
remite a la aparición de la farsa que se apoya en un aparato de manipulación
fraudulento, en que el cual el rol de padre por parte de los apropiadores aparece con
la potencia de ficción, como relleno a la falta estructural de aquellos padres
biológicos.
Con los hechos extraídos del testimonio y citados previamente se puede ver
como en el caso de Guillermo Rodolfo Pérez Roisinblit, se ha vulnerado su derecho
a conservar su verdadera y genuina identidad. En éste crimen filiatorio se produjo la

1 Ludueña M.E, Cosecha Roja (2016). Recuperado de: http://cosecharoja.org/riba-los-apropiadores-


le-decian-judio-cuando-tenia-berrinches/
2 Idem 1

3 Idem 1

3
apropiación física de Guillermo por haber sido secuestrado a sus padres biológicos
en el centro clandestino de detención, y también se llevó a cabo una apropiación
psicológica, le usurparon los lugares paternos y las marcas que ellos le podrían
haber transmitido interrumpiendo así la continuidad de la trama generacional. Se
entiende que se llevó a cabo a la supresión de su identidad singular junto con el
corte generacional que da lugar a la negación de su historización de su biografía
personal.
En el crimen filiatorio no sólo se produce la muerte física de los padres de la
persona apropiada, sino que a esta se le agrega una segunda muerte por el hecho
de negarle la tumba a los desaparecidos, con el fin de borrar sus marcas singulares
para producir un corte con la generación que lo antecede. Además el hecho de
eliminar el cuerpo del desaparecido impide la elaboración simbólica de la muerte,
“(…) Necesito encontrar sus restos y hacer todo el ritual, para dejar de duelarlos”4
decía Guillermo ante el tribunal, aparece así en el testimonio la necesidad de
elaborar simbólicamente la pérdida real. El rito funerario, condición necesaria para la
especie humana, aparece como un soporte particular para poder llevar a cabo en el
eje universal-singular el duelo ante la muerte, duelo que Guillermo todavía no ha
podido finalizar por no saber el paradero de los restos de sus padres.
Durante el relato contó las dificultades para dar el impulso inicial que lo
movilizó a averiguar más sobre su verdadero origen, inclusive en un primer
momento se lo ocultó a su apropiador. Se puede decir que había en él la puesta en
acto del deseo de saber sobre su verdadera identidad pero a su vez había algo del
no saber que se ponía en juego en ese momento, lo que lo llevó a atravesar ciertas
situaciones difíciles, como el hecho de ocultarle a su apropiador que tenía el deseo
y la necesidad de saber la verdad sobre sus padres.
“El único remedio posible contra la malignidad de lo siniestro es el
desvelamiento de aquello que lo promueve (...) Aún dentro de lo doloroso de esta
explicitación, de este hacer justicia, la verdad operará como incisión para drenar,
aliviar y curar el absceso de lo siniestro”5 . El momento en que Guillermo decide
enfrentar a su apropiador y contarle que había visitado a las Abuelas de Plaza de
Mayo, para saber la verdad sobre sus padres, puede entenderse como remedio de ir
contra lo siniestro, como el hecho de intentar descubrir una verdad que estaba

4 Idem 1
5 Ulloa, F. (1986), “La ética del analista ante lo siniestro”. p2.

4
oculta por sus apropiadores. Además es un modo de hacer justicia. Gómez, su
apropiador, fue quien le confesó quiénes eran sus verdaderos padres, esa verdad
probablemente le dio lugar a calmar, reparar, en cierta medida el horror. Sin
embargo, él relata que recién dieciséis años después se ve preparado para poder
hacerle mas preguntas a su apropiador que en su momento no pudo realizar.
Guillermo comentó en una nota lo difícil que fue para él el momento que sus
apropiadores fueron detenidos. “Negué no sólo mi historia, sino también quién era
yo”6, la usurpación de las funciones parentales forzaron que el niño crezca en una
familia que no era la suya, pero a su vez fue condición necesaria para que se
inscriba en lo humano y se constituya como sujeto deseante, los apropiadores
funcionaron como Ley para que se funde y estructure el psiquismo de Guillermo. Él
reconocer que había sido engañado durante tantos años de su vida le dio lugar a
cuestionarse sobre él, quién era, cuál era su historia, así aparece la interpelación,
“las marcas de la memoria suponen marcas que interpelan al sujeto”7. No se pueden
eliminar las marcas de la herencia, cuando estas interpelan al sujeto este debe
enfrentarse al desafío de administrarlas, así aparece la responsabilidad. Es el
momento en que el sujeto puede conservarlas o dialectizarlas ficcionalmente, así
puede reconocer que en su historia sus apropiadores tuvieron la potencia de una
ficción, de una farsa ante la falta estructural de sus padres biológicos. La
interpelación da lugar a que comience a aceptar y reconocer su verdadera identidad,
familia, dejando de lado la justificación o el encubrimiento a sus apropiadores. El
cuenta que iba a visitarlo a Gómez a prisión “No sé si iba por obligación, por algún
tipo de lealtad o por culpa”8; y que el último encuentro que tuvo fue en 2003,
cuando lo amenazó con asesinar a sus dos abuelas, a su hermana y a él cuando
cumpliera su condena. Esa última conversación lo hizo cambiar de parecer al
respecto de las contradicciones que le generaba la transición hacia su verdadera
identidad, fue lo que le hizo dejar de lado todas las negaciones que tenía respecto a
reconocer su historia, la de sus padres y su familia, dando lugar a reconstruir su
identidad, aquella de la cual Gómez y Jofre se habían apropiado.

6 Página 12, Diario El País. (2014) Recuperado de: https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-


247326-2014-05-29.html
7 Lewkowicz, I. y Gutierrez, C. (2014). Memoria, víctima y sujeto. p21.

8 Pirsic, N. Agencias De Noticias. Ciencias De La Comunicación. UBA. (2016). Recuperado en:

http://anccom.sociales.uba.ar/2016/05/18/mi-nombre-no-siempre-fue-asi/#.V0RNpJPhCRt

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Durante el testimonio Guillermo contó que conoce la RIBA, lugar donde
estuvieron cautivos sus padres, porque a veces acompañaba a su apropiador ya
que era su lugar de trabajo. También recordó cómo de niño jugaba con el tambor de
la pistola de uno de los oficiales y que algunas veces los oficiales los llevaban a
tomar helado. Además rememoró que su infancia no había sido feliz y que había
vivido muchos hechos de violencia entre sus apropiadores. Como dice Viñar (1985),
dar testimonio y denunciar aparece como una necesidad, necesidad para poder
construir un futuro, restituir la continuidad del pasado; pero a su vez es una trampa.
Es importante que el acto de dar testimonio no lo deje capturado en el recuerdo del
horror, la palabra en éste puede ponerse al servicio de la repetición del trauma. El
hecho de recordar su infancia, y reconstruir su historia sabiendo donde han estado
sus padres en cautiverio, reconocer el lugar, puede advenir como trampa, es
importante que el sujeto no quede capturado en la narración de esa escena sádica,
debe tomar ese horror que atravesó y construir su porvenir. El acto de dar
testimonio le permite al sujeto esta construcción, ya que ordena y organiza los
hechos, su historia, da lugar a disociar el pasado y el presente.
Ante la pregunta del tribunal sobre su decisión de ser querellante en el Juicio
ante su apropiador y los culpables de la desaparición de sus padres él agradeció la
posibilidad de hablar, agregó que era reparador para él y su familia. El hecho de dar
testimonio, de sentir que éste fue reparador, da lugar a la tramitación del
sufrimiento, a que advenga la emergencia subjetiva, la posibilidad de enunciación.
Permite que Guillermo pueda restituir su identidad que ha sido previamente
subordinada a la decisión de sus apropiadores, da lugar a que construya su historia,
se interpele por las marcas de su herencia, cuestione sus certezas y a reanudar esa
cadena generacional que la habían prohibido con su apropiación. Si bien el
dispositivo jurídico debe tener la potencia de construir un soporte para que se pueda
desplegar el universal-singular y debe brindar la ocasión propicia para que la
palabra del testigo advenga, ni la ley social, la intervención jurídica, ni la demanda
garantizan la reparación de lo que se ha fracturado en el campo de la constitución
subjetiva, se ven así los límites para subsanar las consecuencias del delito, del
crimen filiatorio.
Desde el campo psicológico, a la hora de acompañar al testigo el analista
debe explorar como se inscribe la singularidad de la persona que está dando
testimonio en el abanico de respuestas que se presentan socialmente. Lo que el

6
analista tiene que saber hacer es leer el sufrimiento y el silencio, reconocer en él
cuando la confesión es traumática y repetitiva, y cuando adviene como una
mediación simbólica de elaboración. Entre la memoria y la reconstrucción que va
realizando la persona que fue apropiada, pueden surgir omisiones, distorsiones, que
aparecen como necesarios y como refugios. Es necesario que el analista acompañe
a la persona en este proceso donde sucumbe el horror y los fantasmas traumáticos,
para que luego ésta pueda mirar el horror y no desarrollar una repetición traumática,
que puede ser aún mas traumática, sino que pueda restituir dicho horror por
recuerdos del pasado pensables y que así se de lugar a construir un porvenir.

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Bibliografía

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guillermo-rodolfo-fernando-284
 Cambra Badii, Irene, Corinaldesi, Ana, Gutiérrez, Carlos Edgardo Francisco y
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https://drive.google.com/file/d/0BzkJdIOYnz6CdUp5cTJfQXFVTWM/view?usp
=drive_open
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Aesthethika, Vol. 4 Número 1, Junio 2008.
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Ediciones Al Margen, Buenos Aires, 2004.
 Lewkowicz, I. y Gutiérrez, C. (2014). Memoria, víctima y sujeto. En “Destinos
del testimonio: víctima, autor, silencio”, Letra Viva, Buenos Aires, 2014.
 Ludueña M.E, Cosecha Roja (2016). “RIBA: Los apropiadores le decían
“judío” cuando tnía un berrinche”. Recuperado de: http://cosecharoja.org/riba-
los-apropiadores-le-decian-judio-cuando-tenia-berrinches/
 Página 12, Diario El País. (2014). “Abuela y nieto juntos en tribunales”
Recuperado de: https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-247326-2014-
05-29.html
 Pirsic, N. Agencias De Noticias. Ciencias De La Comunicación. UBA. (2016).
“Mi nombre no fue siempre así” Recuperado en:

8
http://anccom.sociales.uba.ar/2016/05/18/mi-nombre-no-siempre-fue-
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 Ulloa, F. (1986): La ética del analista ante lo siniestro. En Territorios, número
2. MSSM. Buenos Aires.
 Viñar, M. (1986). La transmisión de un patrimonio mortífero: premisas éticas
para la rehabilitación de afectados. En Territorios, número 2. MSSM. Buenos
Aires, 1986.