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Historia de la Iglesia del Nombre de Jesús (Parte 1)

Por Julio César Clavijo Sierra

A continuación presentamos una breve reseña histórica de la Historia de la


Iglesia del Nombre de Jesús.

Esta historia la consideramos dividida en estos siete periodos:

1. La Iglesia Primitiva (30 d.C. – 100 d.C.)


2. La iglesia durante las persecuciones imperiales (100 d.C. – 313 d.C.)
3. La Iglesia durante el desarrollo de la Iglesia Católica Romana (313 d.C. –
476 d.C.)
4. La Iglesia durante el periodo medieval (476 d.C. – 1453 d.C.)
5. La Iglesia durante el periodo de la reforma protestante (o reforma a la Iglesia
Católica) (1453 d.C. –1648 d.C.)
6. La Iglesia en la era moderna (1648 d.C. –1968 d.C.)
7. La Iglesia en la postmodernidad (1968 – hasta hoy)

1. LA IGLESIA PRIMITIVA
Desde la venida del Espíritu Santo, 30 d.C.
Hasta la muerte del apóstol Juan, 100 d.C.

La iglesia de Cristo empezó su historia como un movimiento mundial el día de


Pentecostés, a fines de la primavera del año 30 d.C., cincuenta días después
de la resurrección de nuestro Señor, y diez días después de la ascensión. En
aquella oportunidad, descendió sobre unas 120 personas el Espíritu Santo de
la promesa.

La Iglesia comenzó en la ciudad de Jerusalén, y evidentemente se limitó a


aquella ciudad y a sus alrededores durante los primeros años de su historia.
Todos los miembros de la iglesia eran judíos; y hasta donde podemos percibir,
ninguno de ellos, ni aún los de la compañía apostólica, soñaban al principio que
los gentiles pudieran ser admitidos como miembros.

Al principio, la Teología de la Iglesia era simple, y consistía principalmente en

1. La enseñanza del misterio de la piedad (o de la voluntad de Dios), es decir

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que el único Dios (conforme a su plan eterno), fue manifestado en carne como
hombre (como Hijo), y cumpliendo esa función de Hijo, murió y resucitó para
darnos salvación, ascendió a los cielos con un cuerpo glorificado y volverá por
segunda vez para juzgar a todos los seres humanos.

2. La predicación del plan de salvación neotestamentario, que consiste en el


verdadero arrepentimiento, el bautismo en agua en el nombre de Jesús, y el
bautismo del Espíritu Santo.

3. La permanencia en una vida de santidad, conforme a la nueva vida en


Cristo.

Al parecer, hasta el concilio de Jerusalén en el año 50 d.C., ningún libro del


Nuevo Testamento había sido escrito, y la iglesia dependía para su
conocimiento de la vida y enseñanzas del Salvador, que aún estaban en la
memoria de los discípulos primitivos.

Jesús y los apóstoles, aceptaron las Escrituras hebreas, nuestro Antiguo


Testamento, como la Palabra de Dios. Después de la fundación de la Iglesia en
el día de Pentecostés, el Espíritu Santo inspiró a los apóstoles y a otros
creyentes, a escribir nuestro Nuevo Testamento. Es evidente que la iglesia
primitiva aceptó esos documentos como inspirados, en el momento en que
fueron escritos. Los primeros cristianos se dieron cuenta de que en los
apóstoles había autoridad única, pues fueron escogidos directamente por
Cristo, como testigos suyos. Ellos estaban felices de haberse establecido sobre
el fundamento de los apóstoles y de los profetas, siendo Jesucristo mismo el
fundamento de su fe. Al finalizar este periodo, ya todo el Nuevo Testamento
estaba en circulación. Estas son algunas de las fechas aceptadas, referentes a
la redacción de las distintas versiones del evangelio: Marcos (año 68-73 d.C.),
Mateo (70-100 d.C.), Lucas (80-100) y Juan (90 – 100 d.C.). Cuando se terminó
de escribir el Nuevo Testamento (por la revelación del Espíritu Santo), la
doctrina cristiana estuvo completa.

El amor de Cristo que ardía en el corazón de estas gentes, hacía que también
mostraran amor hacia sus condiscípulos, una unidad de espíritu, un gozo en la
comunión, y especialmente un interés abnegado en los miembros necesitados
de la Iglesia.

Por lo general la Iglesia no tenía faltas. Era poderosa en la fe y en el


testimonio, pura en su carácter, y abundante en el amor. Pero su singular
defecto era su falta de celo misionero. Permaneció en su propio territorio
cuando debió haber salido con el evangelio a otras tierras y a otros pueblos.
Necesitaba el estímulo de la severa persecución para que la hiciera salir a
desempeñar su misión mundial; y verdaderamente recibió tal estímulo. Las
primeras persecuciones contra los cristianos fueron infligidas por los judíos,
persecuciones en las que Pedro y Juan fueron encarcelados en más de una
ocasión, y Estaban y Jacobo murieron como mártires.

Después de la muerte de Esteban, Felipe encontró refugio entre los


samaritanos, una gente mixta, que no era judía ni gentil, pero que eran

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despreciados por los judíos. Más tarde, Pedro predicó el evangelio a Cornelio y
a sus amigos, y durante esa predicación el Espíritu de Dios testificó su
aprobación divina por un derramamiento semejante al del día del Pentecostés.
Inmediatamente fueron recibidos en la Iglesia por el bautismo en el nombre de
Jesús. De esta manera fue decretada la predicación del evangelio a los gentiles
y su aceptación en la Iglesia.

En toda la historia del cristianismo ninguna conversión a Cristo trajo consigo


resultados tan importantes como la de Saulo (nombre judío) el perseguidor, que
fue el apóstol Pablo (nombre griego). Este (por medio de su esfuerzo
misionero) conquistó muchas almas para Cristo en gran parte del imperio
Romano. Los gentiles podían entrar al redil cristiano por medio de una fe
sencilla en Cristo y una vida recta, sin someterse a requisitos legales. Con esta
resolución se completó el periodo de transición de una Iglesia cristiana judía a
una Iglesia para toda raza y país; y el evangelio podía ahora seguir adelante en
constante expansión. Alrededor de dos generaciones después de la muerte de
Cristo, la iglesia cristiana se había extendido por casi todo el Imperio Romano.

Como ya hemos visto, fueron muchos los factores que contribuyeron a que el
evangelio se propagara: Los judíos que habían sido testigos de los
acontecimientos del Pentecostés llevaron el mensaje de salvación cuando
regresaron a sus hogares (Hechos 2). Dios le reveló a Pedro que también los
gentiles debían ser incluidos en la iglesia (Hechos 10). La lapidación de
Esteban y las persecuciones de Saulo en las que fueron dispersados los
primeros cristianos que llevaron el evangelio a dondequiera que iban. Y el
trabajo de misioneros (tales como Pablo) que llevaron el evangelio a muchas
localidades paganas.

Los romanos tuvieron poco interés en las disputas iniciales entre la Iglesia
cristiana y los judíos. Cuando Pablo estaba en Corinto y fue arrastrado por una
turba judía hacia el tribunal del gobernador romano Galión, dicho gobernador
dijo no tener nada que ver con ese caso y echó del tribunal a aquellos judíos.
Sin embargo, con el transcurso del tiempo, la actitud hacia los cristianos se
sometió a un gran cambio.

Durante el reinado del emperador Nerón, en el 64 d.C., un incendio estalló en


Roma. Durante seis días y seis noches el fuego ardió, y la mayor parte de la
ciudad de Roma fue reducida a cenizas. Se corrió el rumor de que Nerón
mismo era el culpable de haber encendido a la ciudad con fuego, lo que
despertó gran odio del pueblo de Roma contra el Emperador. Para alejar este
odio, Nerón acusó a los cristianos de haber incendiado a Roma. A pesar de
que esta fue una acusación falsa, un gran número de cristianos fueron
detenidos, y a esto siguió una terrible persecución en la que muchos cristianos
fueron asesinados, algunos incluso fueron crucificados. El punto culminante de
este espectáculo de horror, es que después del anochecer los cristianos fueron
quemados en hogueras para dar luz al jardín Nerón, mientras que Nerón
montado en su carruaje, se paseaba al rededor disfrutando de la escena.

El último sobreviviente de los doce apóstoles fue Juan, que moraba en Éfeso
hasta el año 100 d.C. Para este año, miles de creyentes habían sido

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asesinados por causa de su fe. Dos emperadores: Nerón y Domiciano ya
habían perseguido la Iglesia y empezaban también a levantarse falsas
doctrinas.

Al leer las últimas epístolas y el libro del Apocalipsis, encontramos mezcladas


luz y sombras en el mensaje a las siete Iglesias. Las normas de carácter moral
eran elevadas pero el tono de la vida espiritual era inferior de lo que había sido
en los días primitivos apostólicos. Sin embargo, en todas partes la Iglesia era
fuerte, activa, creciente y se levantaba a dominar por todos los ámbitos del
Imperio Romano.

Es interesante notar el estado del cristianismo a fines del primer siglo,


alrededor de setenta años después de la ascensión de Cristo. Para esta fecha
había familias que por espacio de tres generaciones habían sido seguidoras de
Cristo.

PREGUNTAS

1. ¿Qué evento marcó el inicio de la Iglesia del Nombre de Jesús?


2. ¿En qué lugar del mundo comenzó la Iglesia?
3. ¿De qué origen fueron los primeros creyentes?
4. ¿Cuál fue la doctrina básica de la Iglesia Primitiva?
5. ¿Cuándo estuvo completa la doctrina cristiana?
6. ¿Qué evento significó la entrada de los gentiles a la Iglesia Cristiana?
7. Cite algunos de los factores que hicieron que la Iglesia se propagara por el
mundo
8. ¿Cuál fue el primer emperador romano en perseguir a la Iglesia y por qué lo
hizo?
9. ¿Cómo era la Iglesia al terminar este periodo?