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Expresión carnavalesca y salud mental

Marbell Martínez Quiroga


Estudiante de psicología - Universidad Nacional de Colombia
Correo: mmartinezq@unal.edu.co

Esta ponencia responde a la pregunta: ¿de qué manera la expresión artística en el


carnaval es un factor protector para la salud mental? La metodología utilizada es
revisión teórica y entrevistas semiestructuradas a seis artistas de carnavales de
diferentes partes del país.

Introducción
Los carnavales son una forma aceptada socialmente de expresar lo que la sociedad
suprime y trata de disimular. Allí se expresa la sexualidad, la malicia, el amor, la
euforia sin recibir juicios. Es un tiempo anómico: un tiempo sin normas (Reyes,
2011). Esta explosión masiva de emociones debería ser complementada con una
educación que incluya saberes y experiencias involucrando el cuerpo y la
sexualidad; ya que, entendiendo la naturaleza humana a partir de la satisfacción de
las necesidades vitales, la libertad de expresión y no desde las prohibiciones, las
sociedades serían más justas y sensibles. En la actualidad, este tema está en auge
en nuestro país, ya que continuamos en una tónica de prohibiciones, castigos,
manipulaciones, impulsados desde los dirigentes políticos que a través de los
medios de comunicación, los modelos educativos y de servicios sociales, mantienen
el retraso en las familias. Es por eso, que como instrumento de creación y
manifestación de paz, los carnavales son un elemento importante a explorar desde
la psicología y su estudio puede potenciar las políticas públicas que favorezcan los
carnavales.

Cuerpo civilizado y cuerpo vivido


Desde el planteamiento de descartes del pensar escindido, el cuerpo se ha
concebido como subordinado a lo mental. Es un cuerpo dócil y “civilizado” que está
orientado a la productividad, así que, desde la modernidad, cualquier muestra de
placer que impedía la productividad había que limitarlo. Desde las ciencias humanas
como la antropología y la psicología, se ha hecho grandes críticas a esta
concepción del cuerpo como mero objeto y se ha develado el carácter socialmente
construido de la corporalidad (Infantino, 2010; Kontra, Goldin-Meadow, & Beilock,
2012). La antropología del cuerpo (Le Breton, 2002) y la psicología somática
(Ogden, Minton y Pain, 2007) hacen énfasis en que los grupos y los individuos
construyen y utilizan de manera particular los gestos, técnicas, posturas y
expresiones artísticas de acuerdo a sus condiciones y experiencias.

Autores como Merleau Ponty y Bourdieu en la década de los 90 (citados en


infantino, 2010) ahondaron mucho en entender el cuerpo no como “la caja negra”
sino como fuente de simbolismo o medio de expresión. En la misma línea, desde la
fenomenología, se asienta la idea del cuerpo como el medio por el cual nos
relacionamos con el mundo, pero que a su vez contiene y genera conocimiento
(Csordas, 1999; Jackson, 1983 citados en infantino, 2010). De esta manera, la
intervención del cuerpo en los carnavales redefine la realidad sociocultural a través
de la expresión, la lúdica y la generación de tejido social y a nivel individual,
configura la identidad, sentido de pertenencia y resiliencia.

Una antropóloga argentina después de su larga observación realizada a jóvenes


circenses analiza cómo la expresión circense se manifiesta mediante una
ambigüedad. Por un lado, se muestra un cuerpo grotesco que transgrede los límites
e ideales impuestos (Le Bretón, 1995 citado en Infantino, 2010). Es la muestra de
cuerpos contrarios al ideal, es más salidos de las dimensiones humanas. Por
ejemplo, personas sobre “zancos, enanos, freaks, mujeres barbudas, narices
prominentes, sonrisas exageradas” (Infantino, 2010, p. 54). En los carnavales se
observan: máscaras, marionetas gigantes, trajes coloridos, gestos groseros y
desconcertantes, ancianos en las comparsas como las “abuelitas galácticas” del
Carnaval de Barranquilla (Feliciano, 2006), o la reina del Carnaval del Fuego en
Tumaco, de hace unos años que fue una habitante de calle y por lo tanto no tenía
las proporciones y rasgos faciales esperados para una reina (L. Guevara,
comunicación personal, 01 de septiembre de 2018).

En los carnavales también están las carrozas y las máscaras gigantes en como una
muestra de lo grande que es su emoción, creatividad, euforia y sexualidad
reprimida. Las máscaras y títeres gigantes también pueden entenderse como un
intento humano de identificarse con la grandeza. Las ansias de crear obras
gigantes, se relaciona según un entrevistado con “querer ser grande, grande,
CRECER y asimilarse al ser tan grande como las montañas. Ese es el sentimiento
que uno tiene, cuando uno hace algo grande es para que lo vean los grandes, y
pues para nosotros los grandes eran los caciques. Los caciques son los que nos
rodean allá, en nuestra simbología indígena, los caciques son los volcanes. Cada
montaña es un cacicazo. Son las tumbas de los caciques que viven.” (C. Ceballos,
comunicación personal, 30 de agosto de 2018).

La otra parte de la manifestación ambigua del cuerpo es el aspecto orientado a la


limpieza, la elegancia y la belleza de la modernidad. Estos cuerpos se someten
paradójicamente a un disciplinamiento exhaustivo, para llegar a movimientos y
posturas cada vez más perfectas. Sin embargo, si bien este disciplinamiento es
necesario para adquirir la técnica, es la creatividad la que permite la expresión
subjetiva y la conexión intersubjetiva (Infantino, 2010). A modo de ejemplo, uno de
los entrevistados para este trabajo, contaba cómo en la comparsa de la isla de San
Andrés en el carnaval de Bogotá del año 2007, se mostraba por un lado, la tradición
netamente africana, en la que los vestidos de las mujeres eran pequeños y el baile
más extravagante, y por el otro, había un grupo vestido con traje de paño y las
mujeres con vestidos largos adquiridos de la tradición europea, pero que está
completamente arraigada a la vida de los raizales y se muestra con orgullo (E. Ortiz,
comunicación personal, 31 de agosto de 2018). Son dos sentidos encontrados
expresados en la actitud de los bailarines.

Cuerpo, sexualidad y carnaval


La teoría de la economía sexual de Reich (1923), afirma que es la opresión de la
cultura autoritaria la que limita el bienestar de las personas, es decir, el disfrute de
una vida y sexualidad placentera y en últimas, la capacidad de amar, y es eso lo que
genera las enfermedades mentales, conductas delictivas y violencia. El propósito de
la cultura autoritaria es mantener a las personas atadas a la mecanización de la
vida. Entonces nuestra tarea como científicos sociales, es estimular la libre
expresión y la capacidad de amar y una de las formas de hacerlo es por medio de
los carnavales.
Los artistas y artesanos que participan anualmente en la preparación del carnaval,
tienen más posibilidades de expresar la sexualidad relacionada con el amor natural,
ya que no viven una mera explosión sino que se conectan en un continuo con la
creación artística, los lazos que hay entre ellos, los compañeros y también con la
naturaleza. Bien lo menciona un artesano de Nariño: “El papel del diálogo y de la
comunicación es muy importante, trae mucho sentido, todo se lleva a una creación
de relaciones y lazos humanos y eso es lo más hermoso. Y la verdad uno allá
siempre empieza a conocer personas, empieza a dialogar más y más y auto
reconocernos y a auto reconocer más nuestro territorio, es una dinámica muy bonita
por eso se insiste mucho en que tenemos que estar metidos en nuestro contexto
para poder representarlo […] esas dinámicas son vitales porque son necesarias
para poder tener memoria y esa memoria es lo que constituye nuestra comunidad,
nuestra identidad.” (C. Ceballos, comunicación personal, 30 de agosto de 2018).

El carnaval recurso de afrontamiento de los artistas


Ogden, Minton y Pain, (2009), quienes afianzan su práctica en la psicoterapia
sensoriomotriz plantean, que la desintegración de las sensaciones (físicas), las
emociones y los pensamientos son la causa del malestar tanto físico como
psicológico. Esta desintegración se da por una crianza que restringe la expresión,
acostumbra a los niños al dolor y a la contradicción o es causada por eventos o
situaciones traumáticas que desestabilizan la constitución de una persona sana, y
se manifiesta en distorsiones cognitivas, malestar físico o sufrimiento emocional
(Ogden, Minton y Pain, 2007). En últimas, este enfoque de la psicología que enfatiza
en la corporalidad, poco valorada desde la psicología clínica, se trata de explorar
una visión más abarcadora de la naturaleza humana, y no solo la capacidad
cognitiva.

En el estudio del cuerpo en la psicoterapia, es una premisa central que la crianza y


las experiencias de la vida van quedando talladas en nuestro cuerpo. Estas
reminiscencias son inconscientes y se manifiestan de manera autónoma por medio
de tendencias posturales y motrices. Las experiencias que fueron estresantes o
traumáticas quedan en nosotros principalmente como recuerdos corporales, así que
en el momento actual, cuando el peligro ya ha pasado, el cuerpo puede tender a
reaccionar como si estuviera en ese momento estresante. Asimismo, situaciones
que fueron gratificantes, que nos dieron sensación de triunfo como por ejemplo, el
juego, los abrazos de la madre, haber sido aplaudido cuando aprendimos a caminar,
también quedan adheridas a nuestra experiencia corporal actual, y se pueden
activar voluntariamente o autónomamente por los eventos que vivamos en el
presente.

Lo importante aquí, es que la experiencia de ser artista o artesano dentro de los


carnavales (y más si es a lo largo de toda la vida), constituye un factor protector
para la salud mental. La preparación y la muestra de las obras del carnaval se
vivencian como situaciones positivas, alegres, que reconfortan y crean un aire de
unión con los otros. Así lo expresan los artistas entrevistados. En la entrevista, al
tiempo que recordaban estas emociones vividas, era notable que las estaban
reviviendo. Se podía apreciar en su cuerpo por medio de movimientos y posturas
más que con las palabras que usaban en el reporte de sensaciones. Como
ejemplos:

E. Ortiz: Como emociones están: “juventud, universidad, libertad, sonrisa”. Las


sensaciones asociadas son: movimiento de pies, movimiento rápido de manos y
sonrisa prolongada, mucha energía física y mental, experiencia parecida a como
cuando era adolescente.

J. Ortega: “En carnavales siempre voy a estar feliz, a menos que pase algo
catastrófico” (emoción). Los movimientos que se observan son: tocarse el pecho,
mover las manos rápido, sonrisa. (Reviviscencia:) “Ya quisiera estar echando
carioca, harina o pintando. Una felicidad, unas ganas de salir a bailar, uno nunca se
cansa, todo sale del corazón y se irradia al resto del cuerpo”.

C. Ceballos: “El carnaval expresa todas las emociones: alegría, rabia, tristeza,
felicidad. [...] Vencemos límites. Si no existiera carnaval la vida sería muy gris.
Sensaciones: sonrisa prolongada, movimiento de manos rápido, “en las manos
también porque soy muy de dibujar y necesito que mi forma del trazo se sienta más
libre. Y se siente todo el cuerpo relajado, un desahogo”
E. Mora: Emociones: felicidad, amor, libertad. Sensaciones: ansiedad por querer
volver a estar en un carnaval, se eriza la piel por la emoción, sentimiento de querer
estar en más carnavales.

X. Da Silva: Emociones: felicidad, pasión, saciedad por la comida. Sensaciones:


respiración agitada, manos rápidas, manos al pecho, movimiento de apertura,
movimiento de pies, y todo el cuerpo con mucha energía.

L. Guevara: Emociones: “el carnaval hace que tú te armes un proyecto a corto


plazo, porque apenas se acaba uno está esperando el otro. Alegría, se siente bien”.
Y las sensaciones físicas asociadas: “Lo ubico en las manos. Tiemblan, se mueven
solas, sudan, siento cosquillitas en las manos y en la planta de los pies. Sentimiento
de libertad, conciertos, trasnocho, todo el día en la calle.”

A modo de conclusiones, encontré que los estados emocionales que aparecían en


el reporte de la experiencia son felicidad, alegría, logro, amor, saciedad (pienso que
en todos los sentidos: gusto, vista, olfato, oído y tacto), juventud. Estos estados
emocionales son en general placenteros y relacionados con bienestar.

En consecuencia, de las sensaciones encontradas, se puede decir que las que


hacen referencia a las extremidades (por ejemplo, movimiento de las manos)
remiten a los recursos adaptativos de funcionamiento de la periferia del cuerpo, y se
relacionan con la capacidad de aproximarse, involucrarse socialmente y también de
poner límites en las relaciones con las personas, los objetos y las situaciones. Las
sensaciones que remiten al centro del cuerpo, por ejemplo la apertura en el pecho y
la elongación de la columna vertebral, están relacionadas con un sentido de
seguridad, estabilidad, bienestar. La agitación de la respiración, no es una
activación por ansiedad relacionada con amenaza, sino que se relaciona con la
activación del sistema de exploración y de juego, los cuales inhiben la activación del
sistema de defensa (sistema nervioso simpático). El sistema de exploración es un
recurso muy primario, es decir, es de los primeros que aparecen en el desarrollo
(Ogden, Minton y Pain, 2007).
Finalmente, la acumulación de experiencias placenteras en la vida de las personas
va a hacer que aparezcan los recursos somáticos asociados (por ejemplo apertura
del pecho) con más frecuencia, lo que se convierte en tendencias de
comportamiento para la vida cotidiana. Como recurso ante situaciones estresantes,
recordar esta experiencia, puede hacer que la persona se auto regule recurriendo a
ellos. Ya sea, recordando las emociones o actuando los movimientos y las
sensaciones asociadas, una vez se hacen conscientes. De esta manera es que la
participación como artistas carnavales es un factor protector para la salud mental en
la medida en que aumenta la sensación de bienestar y alimenta la resiliencia

Referencias

Infantino, Julieta. (2010). Prácticas, representaciones y discursos de corporalidad:


La ambigüedad en los cuerpos circenses. Runa, 31(1), 49-65. Recuperado en
30 de junio de 2018, de
http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1851-
96282010000100003&lng=es&tlng=es.

Le Breton D. (2002). Antropología del cuerpo y modernidad. Buenos Aires: Nueva


impresión. https://programaddssrr.files.wordpress.com/2013/05/le-breton-
david-antropologia-del-cuerpo-y-modernidad.pdf

Ogden P; Minton, K: Pain, C. (2006). El trauma y el cuerpo: Un modelo sensorio


motriz de psicoterapia. Bilbao: Desclée de Brouwer.

Reyes Morris, V. (2011). Tiempo anómico: el carnaval de Barranquilla. Revista


Colombiana de Sociología, 34(1), 103-126. Recuperado de
https://revistas.unal.edu.co/index.php/recs/article/view/22490/38767
Anexo: Entrevista estructurada sobre la experiencia en los carnavales. (En esta
entrevista lo primordial es observar movimientos sutiles y posturas de los
participantes mientras hablan)
1. Ciudad de procedencia y en qué carnavales has participado.
2. ¿Para ti qué es el carnaval?
3. ¿cómo te preparas para el carnaval?
4. ¿Cómo se relacionan las emociones con el carnaval?
5. ¿Cómo percibes la expresión de la sexualidad en relación con el carnaval, (o
en el carnaval)?
6. ¿Podrías describir las sensaciones de tu cuerpo cuando piensas en los
carnavales que has vivido?
7. Cómo sabes que tienes esa emoción