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El amor, era algo que siempre había querido en mi vida

De una extraña manera mi mundo se había convertido más y más en una especie de tormento,
uno que lograba guardar muy bien de los demás, sin embargo la caldera estaba a punto de
estallar, es allí donde llego ella

No es como si no la hubiera visto antes, pero digo que llego porque fue entonces cuando
entro en mi vida, fue entonces cuando me ilumino con su luz

Entonces vamos al inicio, no comenzare a contar mi vida desde que nací, sino por esta parte…

Estudiaba Ingeniería Eléctrica en la Facultad de Ciencias y Tecnología de la Universidad


Mayor de San Simón, por aquel entonces mi vida estaba en cierto modo estancada, la
universidad no era un rumbo fijo y no pretendía que esta me llevara a alguna meta en
específico, en cierto momento me di cuenta de que esa no era la carrera que quería estudiar
y que me había metido allí solo por la influencia de mi padre quien quería que yo fuese
Ingeniero Eléctrico y así completar su sueño en mí, fue por ello que me cambie de carrera.
Hablando sobre mi familia o más bien sobre el papel que había desempeñado en ella, diría
que cargaba con muchas cosas de esta y que sentía que no recibía nada a cambio o casi nada,
allí entraba lo que yo creía del amor, entonces pensaba que un día llegaría una persona que
llenaría ese vacío, una persona que sería ese regalo que la vida me estaría entregando, algo
así como mi recompensa, sin embargo esa persona no llegaba, si bien es verdad que me había
enamorado o me habían gustado personas antes, ninguna había funcionado, ninguna de esas
personas había logrado hacerme sentir pleno, y las había tomado como lecciones que me
preparaban para cuando esa persona realmente llegaba, tal vez mi ideal amoroso era
demasiado romántico, pero era el que había construido yo así que no importaba

La carrera a la que me cambie fue a la de Psicología en la misma universidad, allí conocí a


muchas personas y fui cambiando mi manera de relacionarme con las personas, antes era
muy tímido y reacio a establecer relaciones con las personas, pero en la nueva carrera eso
cambio, sin embargo nunca pude perder totalmente mi timidez, no podía hablarle a las
personas, así que me propuse al menos hablarle con amistosidad a las personas que si me
hablaran y de ahí vería si la próxima les hablaba amistosamente también o me alejaba, por
tanto si alguien no me hablaba, yo tampoco lo hacía, y si lo hacía entonces conversábamos
Ahora voy a enfocarme en ella, ya que si bien conocí a muchas personas y sucedieron muchas
cosas en la carrera, ella estuvo presente desde casi el inicio. Mentiría si dijera que la amaba
en secreto y la observaba desde lejos con esperanzas de que algo pudiera suceder entre
nosotros, pues no era así, esto debido a mi baja autoestima

Pero la veía, el recuerdo que tengo de ella es de una hermosa chica de pelo oscuro y largo,
con una encantadora sonrisa y una melodiosa risa, una chica vivaz que siempre mantenía
contentas a sus amigas, no era como si las complaciera en todo, sino era más bien como si a
su alrededor se respirara alegría, como si transmitiera al alma una luz cálida y gentil que
mantenía el corazón contento, ella emanaba felicidad. Si pienso en esos días en los que la
veía, la recuerdo con una polera roja y unos jeans azules, es así como esta guardada en mi
memoria, esa chica de cinturita estrecha y con una imponente figura

Ahora bien, las pocas ilusiones que pudiera hacerme respecto de ella murieron al poco tiempo
de verla, no hubo decepción o pensamientos negativos respecto de ella, sino que los hubo
respecto de mí, yo era muy poca cosa para ella, conocía a sus amigas, hablaba con algunas
de ellas, y en alguna ocasión me presentaron ante ella, pero ella no me hablo, y como
mencione antes yo no le hablaba a las personas que no lo hacían primero, sentía que ella era
de otro mundo, que si me le acercara solo me miraría por encima del hombro con cierto
desprecio, creo que fue por esto que no me atreví a hablarle y solo se quedó en mi
imaginación como esa chica inalcanzable con la que no valía la pena soñar pues solo
terminaría con el corazón roto. Ella era muy bonita y respecto de las chicas tan bonitas como
ella, en mi experiencia sucedía que mientras más bonitas eran, estas eran más malas con
aquellos a los que consideraban feos o inferiores a ellas, no es que creyera que ella fuera mala
o algo así, sino que la abrumadora belleza que ella poseía me daba mucho miedo, me daba
terror pensar en ser rechazado por ella, además de que temía que no podría ser su amigo, no
podría vivir o caminar a lado de una belleza así sin querer tener algo más, no podía acercarme
a esa sonrisa y a esos labios sin querer besarlos, no podría… y por ello tenía miedo incluso
de ser su amigo, por esto es que solo la veía y era para mí esa chica hermosa e inalcanzable
con la que era mejor no soñar

El tiempo paso y muchos sucesos se dieron en mi vida universitaria en esta nueva carrera y
luego de una especie de decepción amorosa mi vida estaba en un punto extraño vivía una
especie de mundo que por un tiempo parecía mejorar pero que en ese momento parecía iba a
derrumbarse, sentía que había perdido las fuerzas para seguir luchando, una vez más tenía
ganas de dejarlo todo e irme lejos, dejar todo atrás, parecía que nada de lo que había hecho
valía la pena, que nada había tenido sentido, que el lugar de poder que tenía en mi familia no
servía para nada, fue entonces cuando llego ella

El malestar que tenía por aquel entonces había hecho que dejara de asistir a mis clases en la
universidad, pensaba que si iba a dejarlo todo no tenía sentido seguir asistiendo, sin embargo
seguía yendo a la universidad, entonces me di cuenta de que la chica de rojo, que antes
frecuentaba a otras amigas, ahora estaba más cerca de un par de amigas que eran más cercanas
a mí, esto por un momento me emociono, pues podría tener la oportunidad de conocerla,
pero, pronto deje de pensar en ello diciéndome a mí mismo que eso no pasaría jamás, ella era
una diosa de otro mundo que no se fijaría en un mortal como yo

Pero un día, mientras terminábamos una clase que teníamos en común ese par de amigas y
yo nos fuimos juntos, días anteriores la chica de rojo había venido a esperarlas y se iban
juntas, yo no me atrevía a decirles que las acompañaría, temía que a la chica de rojo no le
agradara y se fuera por su cuenta. Ella esperaba sentada en un banco cerca del aula, se sentaba
sobre el espaldar apoyando los pies donde uno normalmente se sienta, salir de la clase y verla
allí era genial, me conformaba con eso, tenía ese aire tan fresco a su alrededor, emanaba
alegría, cuando sus amigas se le acercaba ella las recibía con una sonrisa, ver esa sonrisa lo
era todo, pero hasta allí, no me permití soñar mas allá pues no quería salir herido de eso, me
repetía a mí mismo nuevamente que ella era demasiado para mi

Vuelvo a que nos fuimos juntos, ese día estaba nervioso, no me atreví a hablarle y me quede
hablando con un amigo que caminaba con nosotros, según continuábamos andando, en un
determinado momento estábamos una de mis amigas y yo caminando mientras la chica de
rojo caminaba delante mío junto a otra amiga, la amiga que estaba a mi lado me dijo que
mirara al frente y que le dijera cuál de sus dos amigas me gustaba más, solo sonreí y no le di
respuesta alguna, solo pensaba, sabía exactamente cuál de ellas me gustaba, pero también
sabía que era inalcanzable. Continuamos caminando y en cierto momento, aun no puedo
recordar bien cómo fue que paso pero terminamos caminando lado a lado la chica de rojo y
yo, estaba nervioso, asustado, no me atrevía a hablarle, mientras la miraba de reojo note que
en esta ocasión estaba usando un labial rojo, esos labios rojos eran hermosos, sin el labial se
veía hermosa y esta era la primera vez que la veía con maquillaje, entonces sentí más miedo,
ella usaba maquillaje para hacer notar más su belleza, temía que ella supiera que era bella y
que en algún momento me hiciera saber que realmente estaba fuera de mi alcance, sentía
ganas de acercarme al grupo, pero no quería, una parte de mi creía que nunca más la tendría
tan cerca, y quería verla sonreír, escuchar su risa, pero conforme avanzábamos iba perdiendo
la esperanza. Entonces escuche que ella respiro hondo y me dirigió la palabra, de entrada
sentí que era un gesto que manifestaba timidez, que había reunido fuerzas para hablarme,
pero de inmediato deseche ese pensamiento, ella era demasiado para mí, pensé entonces que
había reunido fuerzas para hablarme pero no por timidez, sino porque no quería hacerlo en
realidad, mi mente me decía que yo no le agradaba y tenía más miedo

Entonces ella me pregunto si conocía a una banda, que cantaba en alemán y no era
Rammstein, que tenía un estilo gótico y que vestían de negro, inmediatamente me vino a la
mente el nombre de Lacrimosa, pero no quería decirlo, quería que la conversación se alargase
más, quería hablar más con ella, pero también pensaba que no le agradaba así que lo dije en
una sola palabra, ella parecía dudosa, parecía no creer lo que le decía, pregunto si estaba
seguro, continué dando pistas y características de la banda mientras ella iba pareciendo más
convencida, entonces me di cuenta, estábamos conversando, sentía una inmensa alegría y al
mismo tiempo temor, estaba feliz de poder hablar con ella pero temía que esto terminaba.
Continuamos hablando y ella me contaba que le gustaba Rammstein, íbamos compartiendo
algunos comentarios sobre música y de rato en rato ella sonreía, yo estaba muy nervioso,
temía que en algún momento ella se aburriera y se fuera con sus amigas, no quería que esta
conversación terminase

Entonces llegamos a un punto en que nuestros caminos se separaban, unas cuadras antes
habíamos pasado ya la parada de donde tomaba el transporte a mi casa, pero no importaba,
no quería que la conversación terminara, podría nunca más tener esta oportunidad, esta podía
ser la única, así que seguimos, al llegar a ese punto mis amigas dijeron que seguirían adelante,
le pidieron a mi amigo que las acompañara y que yo acompañara a la chica de rojo, con una
sonrisa accedí, era exactamente lo que iba a pedirles pero no sabía cómo hacerlo. Ella y yo
caminamos rumbo a su transporte, hubo silencio por un momento, me desespere en ese
instante pensando que la magia se había ido, que ella me recordaría como alguien aburrido y
la aparentemente interesante conversación de antes se desvanecería de su memoria, en medio
de esa desesperación solo pude hablar y afirmar que no nos habían presentado, entonces le
pregunte por su nombre, en ese momento temía que ella no contestara, que no quisiera darme
su nombre temía tantas cosas, ella dudo, parecía no querer contestarme, pero entonces habló,
Leticia salió de sus labios, quede impactado por un instante, su nombre era hermoso, como
una chica de una novela, alguien elegante, con gracia, majestuosa, pero luego de extraerme
de mis ensoñaciones conteste con mi nombre, Luis, ella contesto que me imaginaba más
como un Marcelo, no supe cómo reaccionar ante eso, comencé a elaborar cosas en mi cabeza,
ella me imaginaba, eso significaba que ella me veía, entonces ella… entonces me detuve y
me repetí que ella era inalcanzable. Continuamos hablando hasta que llegamos a donde ella
tomaba su transporte, nos despedimos y ella se fue…

No sé bien como describir lo que sentí luego de eso, aún seguía sintiéndola como inalcanzable
pero, ahora parecía haber una chispa de esperanza, el que ella me imaginara antes de
conocerme, no lo comprendía y eso mismo me daba esa chispa de que algo podría suceder,
pero preferí no aferrarme a ello, temía que se me rompiera el corazón una vez mas

Los días siguientes me los pase averiguando sin que nadie se diera cuenta de lo que sucedía
a su alrededor, que clases tenia, a qué horas estaba en la universidad, quería verla
nuevamente, quería hablar con ella, aquel entonces todos los conflictos y problemas estaba
por ahí pero no eran importantes, quería saber más de ella, y entonces me di cuenta de que
estábamos juntos en una materia, era una a la que yo no iba, al menos no a una clase que era
en la mañana, para verla comencé a ir, no solo a esa sino a todas mis clases, iba a todas
pensando que así incrementaría mis posibilidades de verla y hablarle, pero si bien la veía con
esas amigas, no se daba la oportunidad de hablarle

Fue entonces que un día la vi en el centro de estudiantes, ella llegaba con una de mis dos
amigas, yo estaba allí y en cuanto la vi sentí que había esperanza, tal vez ese día al fin podría
hablar con ella, pero en cuanto me vio salió y se fue, entonces volví a sentirla inalcanzable,
esa chispa se estaba desvaneciendo, mi esperanza de iba muriendo. Unos días después la
volví a encontrar en el centro, esta vez ella estaba ya allí y yo llegaba, ella leía un libro y
estaba junto a una amiga, entre y trate de conversar con ella, pero parecía evadirme, como si
no quisiera hablar conmigo, le preguntaba por lo que leía pero sus respuestas eran cortas y
cerradas, entre en una desesperación, sentía que no me hablaba por que estaba esa amiga, que
tal vez le daba vergüenza hablar conmigo mientras hubiera más gente, me sentí mal por ello
y me fui

Entonces pensé, que ella era inalcanzable, pero que si podía hablar conmigo cuando no
hubiera nadie más entonces no importaba mientras pudiera hablar con ella así que volví a
buscarla. Uno de esos sabía que ella y sus amigas tenían clases hasta eso de las 6, mis clases
terminaban a las 4, pero me quede con la esperanza de poder verla, cuando se acercaba a la
hora de su salida vi que el novio de una de mis amigas estaba esperando a mi amiga, me
quede a jugar ajedrez con el preguntándole para confirmar, me dijo que su novia y Leticia la
chica de rojo saldrían pronto, pero entonces las vi salir, casi inmediatamente su novia vino
hacia nosotros pero Leticia se fue con su otra amiga, no sé si me vio o no pero la vi irse, sentí
que había esperado en vano pues quería estar con ella sin que estuvieran sus amigas, renegué
para mí mismo por no haber estado atento, por no haberme acercado para pedirle que hablara
conmigo, por no haber tenido la iniciativa había perdido otra oportunidad, luego de estar unos
minutos con mi amiga y su novio conversando, me fui, caminaba algo triste y distraído con
la esperanza de encontrarla, de verla y hablar con ella

Entonces al llegar a una zona conocida como los pawichis las vi, venían caminando ella y su
amiga, en cuanto nos cruzamos al caminar su amiga dijo que tenía algo que hacer y se fue
rápidamente, sentí aquello algo sospechoso pero no cuestione nada pues estaba saliendo
como yo quería, nos quedamos hablando justo donde nos habíamos encontrado, al hablar con
ella sentí tanta familiaridad, esta ocasión era diferente a cuando nos fuimos caminando juntos,
ahora sentía como si la conociera de toda la vida, sentía que ella realmente podía entenderme
y yo a ella, en esa conversación me conto cosas sobre su familia, sobre el papel que ella
desempeñaba en ella, de las cargas que tenía que llevar. Entonces me sentí tonto y cobarde,
ella con menos recursos de los que yo disponía luchaba sin rendirse, luchaba a pesar de tener
muchas cosas en contra, y yo, yo estaba a punto de rendirme a pesar de tener más recursos a
mi favor, en ese momento sentí tanta admiración hacia ella, sentía en ella tanta fuerza que
me parecía abrumadora, una persona que emanaba tanta alegría y que estaba sufriendo tanto,
una persona que luchaba con tanta fuerza por las cosas que le importaban, sentía que quería
verla siempre, quería escucharla siempre, quería apoyarla y quería que ella me brindara parte
de su fuerza y su valentía, que me inspirara para seguir adelante, sentía que definitivamente
quería tenerla en mi vida, y una vez más tuve miedo, de querer más de lo que podía tener,
sabía que era demasiado para mi antes, pero ahora sabía que no la merecía, aun así estaba
fascinado con ella, en determinado momento le pregunte si no se estaba haciendo tarde y ella
quería irse, me contesto que estaba donde quería estar, esa frase se clavó en mi corazón, ella
estaba donde quería estar, y estaba a mi lado, esta vez no pude evitar hacerme más ilusiones,
no pude evitar que mi corazón volara y anhelara más de ella, anhelara ser de ella y que ella
lo sujetara con sus hermosas manos. Al final nos fuimos caminando y la acompañe a su auto,
tenía esperanzas en mi nuevamente, y estaba haciendo el miedo a un lado

Por la conversación que tuvimos sabía que su cumpleaños estaba a solo un par de días,
también sabía que su familia no la festejaría, entonces quise invitarla a salir, pero no tenía su
número, no sabía cómo contactarla y un día antes de su cumpleaños era feriado, así que no
la vería en la universidad, como último recurso acudí a una de mis amigas que era también
su amiga, le pedí el número de ella, me pregunto si ella me gustaba a lo que no conteste, ella
me dio su número e inmediatamente la invite a salir mediante un mensaje, no la llame pues
temía ponerme nervioso al oír su voz, para mi fortuna ella contesto que si

El día antes de su cumpleaños comencé a caminar por la ciudad con la esperanza de encontrar
el regalo perfecto para ella, pero en el vacío de la ciudad debido al feriado no logra hallar
nada abierto, solo camine en silencio por la ciudad, iba reflexionando sobre lo que sucedería
al día siguiente, sobre las esperanzas que estaba albergando en mi corazón, sobre si esto que
comenzaba a crecer en mi corazón tendría o no un futuro, si solo me quebraría en pedazos
por completo o me daría las alas para volar tan alto como nunca antes lo había hecho, y así
el día paso

El día de su cumpleaños comencé a buscar el regalo, entre todo lo que vi me llamo la atención
un pequeño rosario hecho de unas piedras magnéticas, conforme a las cosas en las que creo
trate de darle a este artefacto mi energía, quería que fuese más que solo una cruz, quería que
esto la cuidara, que le diera suerte, que le diera las fuerzas cuando ya no pudiera más.
Entonces la espere, nos vimos en el mismo lugar donde tuvimos nuestra última y más larga
conversación, y cuando llego, estaba ella tan bella, llevaba una blusa verde, le di el regalo y
mostro agrado por él, eso me hizo feliz, parecía que no esperaba que yo le regalara algo,
entonces hablando comenzamos a caminar, por un momento pensé que la iba a hacer caminar
hasta el cine y que tal vez eso no le gustaría, pero no sabía cómo preguntarle al respecto,
hasta que lo hice y dijo que prefería caminar conmigo, me hizo sentir que ella disfrutaba del
tiempo conmigo, pensar en eso me hizo feliz, hablando mientras caminábamos llegamos al
cine, escogimos una película que ella dijo que quería ver, yo también quería ver esa misma
película, “Resident Evil 5”

Luego de elegir la película me fui a comprar las entradas, ella me espero, cuando volví de
comprar las entradas la vi hablando con un muchacho, sentí miedo, y si ella tenía novio… y
si era un buen amigo y ella quería que este nos acompañara a ver la película y al finalizar
esta ella se iba con el… sentí esa angustia y ganas de irme, pero aun así me acerque, le
pregunte que quien era el muchacho y ella afirmo no conocerlo, entonces le pregunte si nos
íbamos y ella afirmo con la cabeza, nos fuimos sin despedirnos del muchacho, no me pareció
extraño que alguien se le acercara a hablar puesto que ella era hermosa, me dijo que el quería
sacarse una foto con ella y quería acompañarla y ella no sabía cómo rechazarlo y que llegue
justo a tiempo. Vimos la película casi sin decir una palabra

Al terminar la película le pregunte si quería ir al parque, el parque estaba a más o menos una
cuadra del cine así que estaba cerca, ella dijo que si y nos fuimos. Ella sabía que mi hermana
cumplía años ese mismo día así que de antemano le dije que no podría quedarme mucho
tiempo, caminamos en el parque mientras hablábamos y ella parecía tener interés en lo que
le decía, la tarde paso rápido y tuve que despedirme, sin embargo le dije que antes de irme la
acompañaría, quería pasar más tiempo con ella, todo el que pudiera, nos fuimos caminando
desde el parque hasta la cancha, pasamos por el prado, hablamos de más cosas en el camino
hasta que finalmente me despedí de ella que se quedó en la cancha y yo tome mi auto

A partir de ese día tenía más ganas de hablarle, de verla, de estar con ella, uno de los días
siguientes no pude verla en todo el día, caminaba por la universidad para irme a mi casa y al
pasar por los pawichis la vi, caminaba algo chistoso y cuando nos vimos le pregunte por su
andar, dijo que su hermana le había regalado unos zapatos de tacón por su cumpleaños y que
ese día los había estado usando y que era por eso que sus pies le dolían, le pregunte hacia
donde iba y dijo que a tomar su transporte, sin embargo cuando le dije que la acompañaría
nos fuimos en la dirección opuesta a la que ella iba originalmente, no pregunte por ello puesto
que así pasaríamos más tiempo juntos, nos fuimos conversando hasta que llegamos a su
transporte y le dije adiós nuevamente

Unos días después me dijo que si podíamos salir el viernes y yo accedí, pero antes de ese día
en una clase que tomábamos juntos me pidió que la acompañara a comprar algo al correo, a
lo que obviamente accedí, cuando fuimos continuamos hablando, jamás antes me había
sentido tan cómodo hablando con alguien, siempre estaba nervioso pero no importaba, solo
quería escuchar su voz y conversar con ella, compramos algo para su hermano menor y nos
fuimos

Una vez caminamos hacia el prado, conversamos sobre nuestros valores, sobre las cosas en
las que creíamos, sobre lo que considerábamos que estaba bien o mal, sobre la vida, sobre
muchas cosas, sentía que compartíamos valores y creencias, sentía que podría vivir con ella
para siempre, escuchándola, hablando con ella, sentía que quería pasar el resto de mi vida
con ella

Cuando llego el viernes, salimos a tomar helados, como las otras veces hablar con ella era
muy fácil, sentía una comodidad al estar a su lado que no había sentido nunca antes, al
terminar los helados caminamos rumbo al correo, mientras hablábamos iba sintiendo que nos
acercábamos cada vez más, a ratos sentía ganas de abrazarla, quería decirle todo lo que había
en mi corazón, quería que supiera que su nombre ya estaba grabado allí, pero tenía miedo,
miedo de asustarla, de que ella creyera que era demasiado repentino, mientras caminábamos
a momentos ella se apoyaba en mí, se sentía más cariñosa, me hacía sentir que era
correspondido, pero temía estar malinterpretando sus señales, aun en medio de todo seguía
sintiéndola inalcanzable, que todo esto era un sueño y que tendría que despertar. Caminando
llegamos a la plaza Cobija, allí nos sentamos y continuamos conversando y riendo, debajo
de un árbol comenzaron a aparecer arañitas pequeñas y rojas, jugando le pregunte si ella
sabía que significaban estas arañitas rojas, ella dijo que no sabía, le dije todas las arañitas
tenían un significado relacionado con algo positivo, suerte, fortuna y que el rojo era por el
amor, ella solo sonreía, en ese preciso instante sentía unas inmensas ganas de confesarle mis
sentimientos, pero tuve miedo de su rechazo, así que no lo hice

Nos fuimos caminando hacia su transporte, la acompañe, continuamos hablando y en cierto


momento nos tomamos de las manos, no sé bien quien comenzó, pero sé que sentía que
ambos queríamos estar así, me puse muy nervioso y mi mano transpiraba, se lo dije y dijo
que la suya también, no parecía importarle, eso me hizo feliz, al pasar la calle para llegar a
su transporte la solté, a ella eso pareció no agradarle, sentí que lo había arruinado, que no
debí soltarla, que antes de que se fuera a su casa debía de haberle dicho lo que sentía, que
debí besarla, quería besarla… pero entonces se fue

Al día siguiente viajábamos temprano con mi padre en moto con rumbo al trópico, en ese
viaje tuvimos un accidente, volvimos a casa y no viajamos, ambos estábamos algo
lastimados. Ese accidente me hizo pensar en que la vida podría acabarse en cualquier
momento, y que si eso sucediera, lo que más lamentaría al irme de este mundo, sería el no
haberle dicho lo que sentía por ella, el no haberle entregado mi corazón que desde antes ya
era suyo, no haber podido besarla, abrazarla, lamentaría mucho no haberle dicho lo mucho
que la quería…

Ese fin de semana comencé a mensajear con ella, le dije que si podríamos vernos el lunes,
por las conversaciones de la semana sabía que sus padres no le habían dado torta por su
cumpleaños, y en los mensajes le decía que un cumpleaños sin torta no era cumpleaños, que
si podíamos vernos el lunes para hacer algo, mensajeamos jugando, ella era una ejecutora
que salía por las noches a buscar víctimas, pero no encontraba ninguna adecuada para ella,
yo sería su víctima, dichoso moriría en sus brazos, con alegría me iría mientras fuera ella a
la última a quien vería. Así el fin de semana paso… en mi interior una decisión había sido
tomada, no sabía con certeza lo que ella contestaría a mi pregunta, pero sabía que no podía
morir sin saber lo que había en su corazón, quería saber que sentía ella por mí…

El día lunes 12 de noviembre, teníamos que vernos al medio día, pero por cosas de mis
materias no pude a esa hora, cuando nos vimos le pregunte a qué hora salía de sus clases más
tarde, que en ese momento no podría, ella parecía algo desconcertada pero dijo que salía de
sus clases en la noche, le dije que la esperaría, ese día la vi por primera vez usando vestido,
era uno floreado, le quedaba precioso, ese día se veía más hermosa que nunca antes. Entonces
espere, prepare un pedazo de torta para cuando ella llegara, un amigo me ayudo con ello,
cubrí la torta con una caja improvisada que hice con hojas de papel, al ella llegar la descubrí,
ella rio puesto que al parecer mi caja improvisada no guardaba bien el secreto, encendí una
vela especial que se volvería a encender una vez apagada, cuando la soplo y esta volvió a
encenderse ella parecía algo triste, dijo que su deseo no se cumpliría, le conteste que al
contrario, tenía más deseos para pedir, que la vela era para eso, volvió a soplar unas veces
más hasta que esta se apagó, luego de comer la torta le pregunte si quería caminar, ella
respondió que sí y caminamos

Estaba algo mal por el accidente y no quería que ella lo notara, quería hacerle la pregunta
antes de decirle del accidente, pero no pudo ser, ella noto que caminaba extraño y pregunto
por lo que me había pasado, no pude mentirle ni ocultárselo así que le conté, se veía muy
preocupada, angustiada, no supe que hacer, entre tanto buscaba un lugar adecuado para
hacerle la pregunta. Caminando llegamos hasta la facultad de tecnología, en un lugar de pasto
atrás del edificio multiacademico le dije aquí, nos paramos y mirándola a los ojos trate de
escoger las palabras, le dije:

“Hemos estado hablando estos días y has debido notar que tú me gustas y creo que
yo a ti también, pero… no,,, quiero decirlo bien…

Señorita, desde que la he conocido usted ha sido luz para mí, me ha cautivado con
sus encantos y conforme la he ido conociendo se ha ido ganando un lugar en mi
corazón, ha llegado hasta el punto en que este corazón es suyo, ahora le pertenece,
es por esto que le pregunto hoy y aquí. Señorita me haría usted honor de ser mi
enamorada, mi compañera…?”

Puede que las palabras no sean las exactas pero expresaban esto, a lo que ella contesto que
“si”. No podía creer lo que había oído y solo pude contestar “pero dilo bonito”, ella mostro
desconcierto ante esa respuesta a su respuesta pero luego dijo que ella también había ido
sintiendo cosas y que mi amor era correspondido, acto seguido y con un efecto de distracción
le robe un beso, nuestro primer beso, mientras la besaba no podía creer lo que estaba
sucediendo, ella me había dicho que sí, esa mujer hermosa, inteligente y divertida había
aceptado ser mi novia, mi compañera, solo puedo decir que en ese momento yo era feliz,
completa y plenamente feliz…

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