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DESDE EL OJO DEL PEZ – Pablo De Santis

Es una novela corta. Está dividida en 16 capítulos. El narrador adopta el


punto de vista protagonista. Está narrado en 1ª persona. La historia
transcurre en la cuiudad de Buenos Aires desde marzo a septiembre.

Capítulo 1

El narrador se llama Max, Maximiliano, cuenta que tiene 21 años. Había


llegado a Bs. As. desde Córdoba poco antes de cumplir los 18. Compartía el
cuarto de una pensión en Corrientes y Paraná con un rapado dos años más
grande que él y que meditaba y hablaba sobre la armonía del universo. Esto
generaba mucha impaciencia en el narrador.
La pensión era muy vieja. El edificio debía ser demolido y no andaba el
ascensor. Tenía humedad en las paredes.
Compró un colchón, colgó mapas en las paredes y guardaba en una caja
tornillos, clavos y herramientas que encontraba.

Capítulo 2

En la primera mañana del edificio conversó con Marcos o Marquitos. Era


alto, flaco, tenía anteojos y pulóver rojo.
Marquitos le explicó que vivía una chica llamada Verónica en el 2º piso y un
par de parejas que se iban. Cuando él había llegado a la pensión hacía ya 3
años vivía más gente y funcionaba el ascensor pero ya había decaído todo.
Max le cuenta a Marquitos que había llegado a Bs. As. con la excusa de
estudiar geografía pero, en realidad, él venía por una chica, Teresa, que
había viajado a Bs. As. aunque él no sabía dónde vivía. Era pelirroja.
Marquitos era hijo de padres médicos. Ellos querían que él también lo fuera
pero él se impresionaba no sólo con la morgue sino con las láminas de los
cerebros. Tenía una banda de heavy rock que sonaba mal. “Asesinatos
masivos de ancianos a la luz de la luna”.

Capítulo 3

Tres días después de su llegada, Max tuvo su primer día de facultad de


Filosofía y Letras. Estaba medio perdido. Le gustaba imaginar viajes en el
lobo terráqueo o al mirar mapas. También leía la enciclopedia ‘Lo sé todo’.
Marquitos le presentó a Verónica, la del 2º piso, linda, de pelo negro y labios
carnosos. Pensaba si ella le haría olvidar a Teresa.
Se presentaron y al rato Verónica vino a decirle que la canilla del segundo
no cerraba. Él no entendía nada de plomería y se empapó con el agua.
Marcos llegó y solucionó todo. Max se da cuenta de que su amor por Teresa
es medio abstracto porque sólo la vio tres veces.
Sabía que ella cursaba Arquitectura y decidió ir un miércoles a Ciudad
Universitaria.
Se quedó esperando que terminaran las únicas dos materias de 2º año y
mientras tomaba un licuado y leía por segunda vez El retrato de Dorian
Gray.
Se encontró a una chica que conocía a una tal Silvia que podía darle el
número de teléfono de Teresa.
Cuando llegó a su casa encontró una nota de su hermano Flavio que había
venido a Bs. As. y quería verlo a las diez de la noche para comer. Flavio era
dos años más chico, era rubio, no se parecían mucho ya que él era más alto
que Max.
Tenía también dos hermanas más chicas, de 17 y de 15.
Fueron a un bar de Corrientes donde una mujer flagelaba a la concurrencia.
Flavio había hecho un curso de control mental y no sentía dolor.
Hablaron de series viejas de TV como “Los Locos Adams” y “Los
Vengadores”.
Flavio le contó que la constructora donde su papá trabajaba como ingeniero
había quebrado así que se acababa la cuota mensual. Los dos tendrían que
trabajar. Max parecía preocupado. Flavio, no.

Capítulo 4

Flavio había llevado la bolsa de dormir y pasó la noche con él. A la mañana
se despidieron. El narrador miró la ciudad a través de la ventana que
tenía forma de ojo de pez. Se acercaba el otoño. Le volvió a pedir ayuda
a Marquitos, si conocía a algún familiar que necesitara un cadete. Llamó a
Silvia para averiguar sobre Teresa pero como Silvia no le daba datos la invitó
al cine para averiguar más. Tenía reflejos violetas. Era medio punk y linda.
Ella quería ver “Violación en un colegio de monjas”.
Ella sacó de su cartera una botella de cerveza. La película les pareció
graciosa por lo repetitiva. Mientras tomaban un cognac, él aprovechó para
pedirle la dirección de Teresa y Silvia consideró de pésimo gusto que la
hubiera invitado para eso nada más.

Capítulo 5

Salió todo el mes con Silvia. Se veían dos veces por semana. Ella se
quedaba a dormir en el cuarto. Silvia estudiaba danza y lo llevaba a ver las
obras de teatro de sus amigos. Finalmente, le volvió a pedir l dirección de
Teresa. Ella le dijo que no lo conocía y que el día que habían hablado por
teléfono le había seguido la corriente por su linda voz. Ese día terminaron.
Marquitos le anunció que al día siguiente a las siete de la mañana tenía que
ir a un trabajo. Max le pidió una corbata y un pantalón.

Capítulo 6

La entrevista era en un edificio de oficinas que fabricaba cosas de metal.


Lleno un formulario y en el segundo subsuelo le presentaron a Merino en
una oficina llena de legajos polvorientos. Iba a trabajar en el archivo.
Merino había sido despedido. Max sentía que la vida estaba arriba. Merino le
explicaba que él ya no trabajaba. Estaba desordenando hasta el último
papel antes de irse de esa oficina.

Capítulo 7

Iba muy poco a la facultad. No se podía concentrar. Iba a las librerías.


Juntaba chatarra. Quería dejar la facultad.
Un día Verónica lo invitó a un recital de los Redonditos de Ricota. Primero
cenaron. Verónica llevaba puesta una mini y medias negras y tenía puesto
un perfume caro.
No se lograba conectar mucho con la música. Terminó empujando a un tipo
con campera de cuero que lo tiró al suelo.
Se fueron. Tenía un golpe importante. Terminaron tomando cerveza en “La
Giralda” y él le dijo que se había enamorado de ella, que no le creyó.
Volvieron al edificio. Max había tomado demasiado.

Capítulo 8

Volvió a la facultad. Se encontró con una chica, Carmen, que conocía a


Teresa, Iba a haber un fiesta en dos semanas donde ella seguramente ib a
estar. Tenía miedo de que eso se convirtiera en una obsesión.
Marquitos, Verónica y él eran los únicos en ese oficio que cada vez tenía
más goteras.
Marquitos le contó que el baterista de su banda tenía hepatitis y lo invitó a
tocar a un pub de San Telmo. Ensayaron los temas que tenían títulos
sangrientos y el narrado hacía lo que podía. Al cuarto tema el boliche quedó
a oscuras. Volaban sillas. Empezó una batalla campal. Llegó la policía.
Salieron corriendo en la oscuridad y el patrullero no los vio. Marquitos llamó
a las casas de los músicos para avisar que probablemente habría que ir a
buscarlos a una comisaría.

Capítulo 9

Duró tres meses en el trabajo como empleado de archivo. Informó lo que


había hecho Merino. Él precisamente lo buscó días después y Max exageró
bastante las consecuencias del desorden.
El día de la fiesta fue con Marquitos, llegaron tarde, no conocían ni siquiera
como se llamaba la dueña de la casa. Max se puso a charlar con una chica
para preguntar por Teresa. Así supo que ella tomaba clases de teatro en el
Teatro Chino.
Fue al baño y se le trabó el depósito y empezó a salir mucha agua. Con
Marquitos dejaron la fiesta mientras Salía agua por la puerta de entrada.
El narrador sólo quería encontrar a Teresa a esa altura. No le importaba qué
podría suceder después.

Capítulo 10

Un lunes decidió no ir más a trabajar. Durmió hasta tarde y después fue a


tomar mate a lo de Verónica. Le hablaba de su nuevo novio. Max le pidió la
dirección del Teatro Chino.
Fue a anotarse para simular que estaba interesado en las clases. Se
saludaban todos, se abrazaban. El profesor tenía unos cuarenta años. Al
finalizar la clase fueron a un bar y él aprovechó para preguntarle por Teresa.
El profesor dijo que al día siguiente había una obra en la que Teresa
actuaba. Al día siguiente volvió. Eran siete en la sala. La obra era “La
máscara de la muerte roja” de Poe. Cuando terminó la obra fue hacia el
encuentro de quien él creía Teresa. Le confesó que él había ido a buscarla, o
sea toda la verdad. Pero cuando la joven se sacó la máscara, no era Teresa.
Capítulo 11

Ya no se sentía ni ridículo ni avergonzado. Invitó a esa chica llamada Daniela


a tomar algo y a comer a un restaurante chino. Ahí supo que Teresa se había
aburrido y no iba más. Daniela era muy linda.
Se empezaron a ver todos los días.
Ella demostraba un interés exagerado por los objetos en la habitación. Sabía
la historia de su bisabuelo que vendía agüita milagrosa en Córdoba. Tenía do
mujeres con dos familias. Era el único que no había tenido un trabajo serio y
había tenido
Al quinto día, Daniela lo invito a la quinta de su tía en Adrogué. Estaba todo
abandonado. Su tía no vivía allí. Entraron y todo era un gran basural de
cosas abandonadas.
Daniela le contó que se iba a vivir al sur en un mes y medio. Lo había
decidido desde que su compañera de cuarto había intentado suicidarse.
Afuera hacía frío. Lo único que atinó Max a decir es que si se iba, le mandara
postales. Daniela salió y se recostó solo con un pulóver mientras lloraba.
Max se le acercó, le dijo cosas al oído y Daniela dejó de llorar.

Capítulo 12

Daniela iba a trabajar en una radio. El último día de ella en Bs. As. la
acompañó hasta el tren. Se dio cuenta de que estaba sin trabajo, sin
Daniela y para colmos, Marquitos le había avisado que iban a demoler el
edificio. Tenían que irse antes del 29 de octubre., día en que llegarían las
topadoras.

Capítulo 13

Casi por inercia, siguió buscando a Teresa, luego de la partida de Daniela.


Flavio había conseguido las llaves de un departamento que la familia tenía
en Mar del Plata. Lo invitó a pasar un fin de semana así que el narrador se
tomó el tren.
El departamento tenía olor a humedad. Durmió hasta las once. El papá
ahora trabajaba en otra constructora. Flavio le tenía una sorpresa. Había
averiguado que Teresa tenía un tío que vivía en Palermo y que era el nexo
entre la familia de Teresa y ella. Flavio tenía la dirección y el número del tío.
Flavio había llevado plata que había ahorrado para ir al casino. Quería pagar
sus clases de parapsicología.
Max se fue a dar vueltas por las mesas. Cuando volvió su hermano había
ganado el triple y tenía para sus clases. Cuando volvieron del casino,
conversaron hasta las tres de la mañana. Flavio había abandonado el
colegio. Su papá se había enojado porque quería que estudiara derecho. Él
sólo estaba interesado en aprender parapsicología con el profesor Maguncia
porque no tenía una vocación definida. Probablemente su padre viajaría a
Bs. As. y lo visitaría.

Capítulo 14

A la semana llego su papá. Lo citaba en una confitería pero se había cortado


la luz. Le ofreció dinero y le dijo que la carrera de geografía era aburrida,
que tendría que haber estudiado derecho.
La única que parecí encaminada era su hermana, si no fuera por el novio.
Comieron en un restaurante y al dí siguiente, lo acompañó hasta el
aeropuerto. Le prometió visitar a la familia en Córdoba para Navidad.
Cuando su papá se fue, encontró el papel con la dirección del tío de Teresa.

Capítulo 15

El tío de Teresa, Rodolfo Carmine, no sabía dónde vivía. Aclaró que pasaba
todos los miércoles a buscar la plata que le mandaba su madre, de lo
contrario, no lo visitaría porque era muy rara. Le dijo que si quería encontrar
a Teresa tendría que ir a su casa el miércoles a las seis.
Tenía en su biblioteca muchísimos ejemplares de su propio libro “El arpa de
alambre de púa”. Le autografió uno y se lo regaló a Max. Comentó que él
mismo los compraba en la librería después de que un amigo había vendido
su ejemplar autografiado en una mesa de ofertas. Se sentía como un artista
tañendo el arpa, triste, pero aún interpretando música en su instrumento, la
literatura.
Finalmente legó Teresa, saludó a su tío y miró a Max sin reconocerlo.
Él inventó que necesitaba estudiar arquitectura para poder tener tema de
conversación con ella. Había concretado su deseo de tenerla frente a frente.
La invitó a una confitería. Conversaron sobre la facultad. A medida que
Teresa hablaba, Max se dab cuenta de que no le interesaba nada de lo que
decía. Extrañaba a Daniela. Cuando Teresa l dio un papel con su dirección,
lo tiró.

Capítulo 16

Verónica y Marquitos dejaban la pensión. Faltaban tres días y él no había


guardado nada. Iba a dejar sus cosas de metal porque eran muy pesadas.
Tenía que buscar una pensión. Marquitos le ofreció irse a su casa con su
mamá.
Max no quería volver a Córdoba.
Antes de dejar la pensión abrió todas las canillas y dejó una inundación.
Cuando se iba, encontró una carta de Daniela invitándolo a ir onde ella
vivía.
Fue por un par de días a lo de Marquitos y sacó el pasaje del tren. Antes de
abandonar la ciudad, pasó por la pensión, vio entre todos los escombros la
ventana con ojo de pez, otras puertas viejas y demás herrajes. Caían tejas
rotas desde arriba. Agarró un pedazo de teja y lo guardó.
Finalmente tomó el tren. No sabía si Daniela lo estaría esperando o no. Lo
único que sabía es que dejaba atrás los errores viejos y posiblemente lo
esperaban otros nuevos. No era mucho, por cierto, pero era lo único que
necesitaba saber.

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