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FAMILIA Y ESCUELA: FACTORES DETERMINANTES EN EL

PROCESO LECTOR

REDACCIÓN DE TEXTOS ACADÉMICOS

ESTHER PATRICIA SUAZA ATENCIA

MARÍA TERESA CHAMORRO NAVARRO

LEDDIS ESTHER GONZALEZ VILORIA

YANEDIS RUTH MIRANDA NÚÑEZ

UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA EXPERIMENTAL LIBERTADOR

DOCTORADO EN EDUCACIÓN

DRA: REINA LEÓN BERETTA

JULIO DE 2018
Familia Y Escuela: Factores Determinantes En El Proceso Lector

“Mientras la lectura sea para nosotros la iniciación cuyas llaves mágicas nos abren

en nuestro interior la puerta de estancias a las que no hubiéramos sabido llegar

solos, su papel en nuestra vida es saludable”.

Marcel Proust1.

La lectura es una de las actividades más importantes de los seres humanos,

pudiendo considerarse como la llave que abre puertas a una invaluable riqueza que

trasciende a fronteras, razas, lenguas, culturas, etc. Pues nos da la oportunidad de

acceder a innumerables conocimientos y experiencias y a un cúmulo de información

presentes en toda clase de lenguaje, especialmente en el lenguaje escrito, que

podemos hallar en los libros o en el cualquier medio impreso. De esta manera, si

queremos favorecer el desarrollo y formación de nuestros niños, es necesario

permitirles disfrutar de una lectura oportuna y pertinente a su edad que les permita

avanzar a mejores niveles con una visión más amplia y enriquecida del mundo y con

mayores posibilidades de éxito.

Sastrías (2008) sostiene que leer no es un acto rutinario o mecánico, ni una

dimensión común y corriente, sino que es una de las más grandes posibilidades que

tiene el hombre para hacer frente a su destino y para recorrer nuevos caminos , lo

que nos hace pensar y resaltar la importancia de fomentar el gusto y hábito lector

desde la primera infancia. Ya lo decía Benda, Ianantuoni y Lamas, (2006) que “La
enseñanza de la lectura es polifacética y pluridimensional. Por ello mismo se constituye en

tarea conjunta de la familia y la sociedad, pero específica de la institución educativa a lo

largo de toda la escolaridad.” (p.11); es decir, este es un proceso que debe partir desde el

hogar, y cimentarse en la escuela. En este sentido consideramos que dos de los factores

más importantes que influyen notablemente en el gusto por la lectura son la familia

y la escuela.

Refieriéndonos en primer lugar a la familia, consideramos que incentivar la

lectura desde temprana edad no solo despierta en el menor el gusto por ésta, sino

que trae otros beneficios como el desarrollo de la fantasía, el compartir tiempo de

calidad con sus padres, el desarrollo de la capacidad lingüística, la apertura al

conocimiento, entre otros. Está demostrado que los niños que nacen en familia

donde el hábito de lectura está establecido, se les hace bastante fácil el proceso

lector; para ellos es un proceso natural pues lo ven a diario. Al respecto Sastrías

(2008) sostiene que “la familia debe asumir el rol cultural que implica la posibilidad de

leer.” (p. 14 ). De este modo los primeros docentes de los niños son sus padres, lo que

les convierte en actores importantes y determinantes, en donde la principal estrategia

es el ejemplo y la modelación.

En este punto conviene observar, sin embargo que, lo vivenciado desde la

escuela no sólo en la entidad territorial de Magangué sino en gran parte del país, es

la baja participación de estos importantes actores en los procesos educativos y

formativos de los niños, y de manera particular, en lo relacionado con los procesos

lectores. En este sentido coincidimos con Anabalón (2008), quien relaciona de


manera directa el compromiso de la familia con el desempeño escolar de los niños,

ya que ésta debe asumir los deberes responsablemente manteniendo una presencia

activa y una permanente preocupación en dichos procesos. Lo paradójico es que a

pesar de que las familias son conscientes de esta verdad, no lo llevan a la práctica

debido a que invierten el tiempo especialmente en la consecución de recursos para

cubrir las necesidades físicas y materiales, dejando de lado el involucramiento en

las acciones formativas de sus hijos.

De esta manera, nos encontramos con que la práctica de leer en familia es casi

nula en la mayoría de los casos ya sea por el bajo nivel de escolar escolaridad de los

padres o porque sencillamente nunca adquirieron el hábito lector. Esta situación afecta

seriamente el progreso de los estudiantes ya que no hay continuidad en los hogares, de

la implementación de las estrategias de lectura ofrecidas en el aula, por parte de los

docentes, evidenciado en el bajo nivel de fluidez y comprensión lectora que tienen

muchos de nuestros estudiantes lo que a su vez repercute en los aprendizajes de éstos,

conllevando al fracaso escolar; de esto, ya hablaba Marchesi (2003) (Citado por

Jiménez, 2009) cuando explica que el lenguaje y la comunicación en familia, las

expectativas de los padres sobre el futuro académico de los hijos, el apoyo en sus

estudios, los hábitos de lectura y actividades culturales, son factores asociado a la vida

escolar de éstos.

Por otra parte y retomando lo dicho anteriormente sobre los factores que

influyen directamente en la adquisición del proceso lector nos queremos referir al

papel fundamental que cumple la escuela, pues es allí donde se reafirma el amor
hacia la lectura, sobre todo en la etapa del preescolar que es una en las cuales los

niños están abiertos al conocimiento. El no fomentar el hábito por la lectura desde

temprana edad tiene consecuencias graves para niños y niñas; una de esta son los

bajos resultados en las diferentes pruebas de lectura aplicadas, en Colombia los

resultados de las pruebas SABER 11°,SABER 359 y Supérate con el saber arrojan

resultados poco alentadores, esto se ha venido evidenciando en los análisis que se

han hecho a tanto a nivel nacional, como en entidades territoriales y en los colegios

oficiales, un gran porcentaje de estudiantes no han desarrollado eficientemente la

competencia comunicativa lectora, pues no poseen la capacidad para resolver

preguntas del nivel literal, inferencial ni crítico.

En este sentido es de vital importancia que la escuela cambie el enfoque que

hasta el momento le ha dado a la enseñanza de la lectura; uno de estos cambios debe

partir del docente; si a este no le gusta leer ¿cómo puede fomentar el gusto por la

lectura? En el docente se debe evidenciar el goce o disfrute que tiene al leer para

poder trasmitirlo a sus estudiantes, es el docente quien motiva a través de su actitud

a descubrir el maravilloso mundo de la lectura.

Pero además de esto, se hace necesario que el docente revise sus prácticas

cotidianas frente a la enseñanza de la lectura y su comprensión, que permita a los

estudiantes comunicarse con sentido, en donde más que descifrar el texto o leerlo,

puedan desarrollar su imaginación, ampliar su visión, entrelazar historias,

seleccionar información, emitir juicios, etc, logrando así la construcción de sus

propios conocimientos. Bien lo afirma Sastrías (2008) que:


El dominio del lenguaje, la argumentación y la voluntad de comunicarse
deben ser condiciones para empezar a hablar de procesos reales de
aprendizaje, que permitan a nuestros niños y niñas apropiarse de la riqueza
cultural acumulada a lo largo de la historia y así participar activa y
críticamente en una comunidad cada vez más democrática.(p.42)
Este reto ha sido comprendido por muchos de los docentes, quienes no

descansan en su lucha por implementar de manera novedosa y comprometida un

sinnúmero de estrategias y acciones orientadas al fortalecimiento de la competencia

comunicativa lectora de los estudiantes. No obstante se pueden observar algunos

desafíos frente al tema, toda vez que los resultados, como lo dijimos anteriormente,

no son los esperados. Lo que conlleva a preguntarnos si el tipo de estrategias han

sido las pertinentes o si su implementación ha sido la adecuada. En este mismo

orden de ideas, se hace necesario revisar de qué manera estamos fomentando el

gusto por la lectura; pues no es desconocido que en muchas ocasiones ésta, es

utilizada con una intensión sancionatoria; por ejemplo, si el estudiante comete una

falta, el castigo es leer determinada cantidad de páginas; casos como estos, suelen

suceder al interior de la escuela, que en lugar de acercar al niño a la lectura, no aleja.

Valdría la además, revisar la existencia, importancia y uso que se le está

dando a la biblioteca escolar, pues en muchos casos se utiliza sólo para consultas de

tareas. Es necesario entonces, que como docentes, desde este espacio podamos

implementar novedosas estrategias como la animación de lectura, lecturas en voz

alta, lecturas compartidas, lecturas silenciosas, audio cuentos, etc, Es importante

además tener en cuenta las diferentes tipologías textuales con ejercicios de

comprensión donde se incite al estudiantes no solo a responder lo que explícito en


el texto sino a leer entre líneas, a inferir y a dar su posición respecto a lo que lee; de

la misma manera crear espacios en los que se pueda dar orientación a los padres

sobre las estrategias que se pueden implementar desde la casa para desarrollar los

hábitos lectores; solo así se convertirán nuestros estudiantes en verdaderos lectores

y obtendrán la llave para de acceder al mundo del conocimiento.


REFERENCIAS

Anabalón, M; Carrasco, S. et al. (2008). El compromiso familiar frente al desempeño

escolar de niños y niñas de educación general básica en la ciudad de Chillán.

Horizontes Educacionales, Vol. 13, No 1: 11-21.

Benda, A; Ianantuoni. E y Lamas, G. de (2006). Lectura corazón del aprendizaje [libro

en línea] 2da edición Editorial Bonum Disponible en

https://books.google.com.co/books?id=Zy-

uFeNug0AC&printsec=frontcover&dq=lectura&hl=es&sa=X&ved=0ahUKE

wiDop2G3IjcAhVNq1kKHUaJAoAQ6AEIJjAA#v=onepage&q=lectura&f=f

alse [consulta:2018, Julio 13].

ECAS – Educación Cultura y Arte Social y Doc. e Revista de Educación, núm.

extraordinario 2005, pp. 281-302

Jiménez, D. (2009). Estilos de crianza y su relación con el rendimiento académico,

análisis y propuestas de intervención. Universidad Nacional Autónoma de

México: Programa de Maestría y doctorado en Psicología Educativa y del

Desarrollo, pp. 5-69

Sastrias, M (1997) Caminos a la lectura: El qué y el como para que los niños lean [libro en línea].

México: Editorial Pax México Disponible:

https://books.google.com.co/books?id=nruOH4JuG5YC&printsec=frontcover&d

q=lectura&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwiDop2G3IjcAhVNq1kKHUaJAoAQ6AEIKzAB#v=

onepage&q=lectura&f=false [consulta: 2018, julio 13]