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Competencias, aptitudes y

personalidad
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Las aptitudes y los rasgos de personalidad constituyen el cimiento sobre


el que se construyen las competencias. Sin estos dos fundamentos no es
posible que un individuo pueda aprehender determinadas competencias.

La aptitud es la capacidad o potencialidad para realizar algo o para


aprender cierto tipo de cosas. Algunas aptitudes son, por ejemplo, la
capacidad de concentración, el razonamiento matemático, la capacidad
verbal, la memoria asociativa, el razonamiento espacial o la destreza
motriz..

Los rasgos de personalidad son el conjunto de peculiaridades que


constituyen a la persona. Algunos ejemplos: equilibrio emocional,
agresividad, extroversión, introversión, paciencia, optimismo,
adaptabilidad, empatía, paciencia.

Las aptitudes y los rasgos de personalidad representan una ineludible


plataforma para que las experiencias de un individuo puedan
incorporarle determinadas capacidades que lo tornen competente. El
diagrama manifiesta este concepto.
El análisis de las competencias tiene gran valor para pronosticar y
evaluar la actuación en dos casos: el desempeño de un puesto y el
cumplimiento de un rol. Veamos:

1. El desempeño de un puesto de trabajo: Aquí el examen de las


competencias atañe en particular a puestos que poseen fronteras
sumamente elásticas, cuya ejecución depende de manera
determinante de las capacidades laborales y calidades personales
de sus ocupantes. Algunos ejemplos, válidos para
organizaciones muy flexibles, son los puestos de gerente de
marketing, asesor legal o analista de desarrollo de sistemas.

Las predicciones respecto al ejercicio de puestos con fronteras bien


demarcadas —como por ejemplo, un asistente contable, un cajero o
un tractorista— no demandan análisis de competencias. Los tests
de aptitudes, de personalidad, de inteligencia general, de
conocimientos y de habilidades bastan, con su capacidad de
pronóstico de amplio espectro, para vaticinar —dentro de rangos
razonables— el comportamiento de un individuo.
2. El cumplimiento de un rol: El análisis de las competencias es
particularmente valioso para establecer si un individuo posee la
capacidad de asumir un rol o, en otras palabras, de ejecutar
sucesivas misiones como por ejemplo proyectos o cometidos
específicos que apuntan a lograr, en plazos establecidos,
determinados objetivos con un nulo o mínimo señalamiento de
límites de actuación. Son ejemplos de roles los que ejercitan los
investigadores científicos, los periodistas profesionales, los
creativos de publicidad, los consultores o los miembros de la
gerencia superior de las corporaciones.

Aquí empleamos los términos puesto y rol considerando las


particularidades de la asignación y el tipo de responsabilidades propias
del trabajo, independientemente de qué denominación se pueda dar a la
posición en la planilla de una firma.

Por su naturaleza muchas competencias – llámense dominio técnico,


capacidad de decisión o capacidad administrativa -reclaman un
desarrollo continuo. Este se sustenta en el aprovechamiento incesante
de la experiencia, lo cual a su vez demanda particulares aptitudes y
rasgos de personalidad. De ahí que no deba llamar a asombro que en
muchos casos determinadas competencias sean a la vez aptitudes o
rasgos personales.

Claude Levy-Leboyer sostiene que las aptitudes la personalidad permiten


caracterizar a los individuos y explicar la variación de sus
comportamientos en la ejecución de una amplia gama de tareas de
características análogas. En contraste, afirma que las competencias
posibilitan pronosticar y revelar el potencial de las personas para aplicar
un conjunto integrado de aptitudes, rasgos de personalidad,
conocimientos y habilidades, a fin de cumplir misiones complejas, en
empresas específicas, dentro de carriles definidos por la naturaleza, la
cultura y las estrategias de cada una.
Diferencias entre actitud y aptitud
profesional
Publicado en 13:12h rn Personas por Irene Gil

Actitud y aptitud profesional, o para el empleo. Suenan muy parecido


pero representan conceptos muy diferentes. Empecemos por lo que
tienen en común, que no es sólo la fonética: ambos son
imprescindibles para la búsqueda de empleo. Si sabemos
complementarlos, el éxito está asegurado.

¿Qué es la aptitud profesional? Se define como la habilidad,


generalmente innata, que tenemos para desempeñar alguna tarea. Por
ejemplo, podemos tener aptitudes para las manualidades, con lo que, a
priori, encajaremos muy bien en posiciones que requieran trabajo
manual y/o diseño creativo. Hablando en plata, la aptitud se identifica
con la facilidad que tenemos para hacer algo.
¿Qué es la actitud profesional? Se refiere a cómo actuamos y/o
reaccionamos ante ciertas situaciones. Es un aspecto que se valora
cada vez más en la búsqueda de empleo. No sirve de nada que se nos
dé bien hacer algo (aptitud) si a la hora de la verdad no nos
esforzamos por aspectos como cumplir los plazos, agradar al cliente o
reaccionar de forma positiva ante imprevistos poco deseados. Esto es,
la actitud.
Recuerda: en el equilibrio entre aptitud y actitud radica el éxito y
ambas variables pueden trabajarse.
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Significado de Aptitud
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Qué es Aptitud:
Aptitud es la habilidad o postura que posee una persona o cosa para
efectuar una determinada actividad o la capacidad y destreza que se tiene
para el desarrollo y buen desempeño de un negocio, industria, arte, deporte,
entre otros.
La palabra aptitud proviene del latín aptusque significa “capaz para”.

De esta forma, se entiende que el término aptitud puede aplicarse en diferentes


entornos en los cuales se desarrolla el ser humano, tanto en los que se
involucran las capacidades cognitivas, como físicas, biológicas, laborales,
analíticas, entre otros.

Por ejemplo, al momento de buscar un empleo se debe preparar y entregar o


enviar un curriculum vitae u hoja de vida, en el cual se exponen las aptitudes
profesionales o sobresalientes que identifican al candidato que se postula
para un cargo en específico.
Estas cualidades son las que describen al individuo como el candidato idóneo y
competente para obtener el empleo solicitado, buscan resaltar sobre los demás
candidatos. Algunas aptitudes profesionales pueden ser la responsabilidad,
honestidad, capacidad para trabajar en grupo y bajo presión, creatividad,
dinamismo, entre otros.

Vea también Habilidad.

Aptitud en psicología
Aptitud en el contexto psicológico se refiere a las destrezas y capacidades
cognitivas que posee o desarrolla una persona para vincular sus habilidades en
el ámbito del aprendizaje, comprensión textos y sobre los diversos tipos de
razonamiento.
Por ejemplo, una persona que aprende rápido y al mismo tiempo tiene la
capacidad de aplicar los nuevos conocimientos en el contexto de su realidad,
es un individuo que resalta por poseer dicha aptitud.

Asimismo, aptitud se refiere en psicología a la posibilidad de efectuar algún


pronóstico de sobre alguna persona con capacidades destacables para realizar
una o más actividades de manera efectiva y eficaz.

Por ejemplo, cuando se ve que un niño juega muy bien fútbol, se puede decir
que tiene aptitud para ser un jugador profesional en esa área.

n psicología, la palabra aptitud refiere a las condiciones psicológicas de


una persona que se vinculan con sus capacidades y posibilidades en el
ámbito del aprendizaje. El concepto tiene su origen en el latín aptus.

Por ejemplo: “Mi hijo tiene una gran aptitud para la música”, “Buscamos
gente con aptitud para la generación de nuevas oportunidades
comerciales”, “Lo siento, pero no tengo aptitud para este tipo de
trabajo”.
En este sentido podemos establecer que cuando nos referimos al término
aptitud estamos determinando la capacidad que una persona en concreto
tiene en el área de la lógica o de las matemáticas. De esta forma,
podríamos destacar que entre los tipos de aptitudes que puede poseer un
individuo se encuentran las capacidades musicales, la capacidad analítica,
el razonamiento inductivo o la habilidad de observación.

Asimismo junto a ellas habría que destacar otra que es frecuente que se
produzca entre muchos individuos. Nos estamos refiriendo a la aptitud
física que es la capacidad que tienen algunos de aquellos para llevar a
cabo la realización de ejercicio manteniendo un ritmo y un rendimiento
óptimo mientras que el cansancio es mínimo.

En este sentido, los atletas son personas que cuentan con dicha aptitud y
se caracterizan por el hecho de que gracias a que cuentan con ella tienen
la oportunidad de conseguir recuperarse en muy breve periodo de tiempo
después de realizar un ejercicio.

Cabe diferenciar entre el uso del termino en el lenguaje coloquial y en la


psicología. En el habla cotidiana, la aptitud hace referencia a la capacidad
que tiene un individuo para desarrollar una actividad
correctamente y con eficiencia. En psicología, en cambio, el término
está vinculado a los rasgos emocionales del sujeto y a su capacidad en lo
referente a la cognición. La aptitud, en este sentido, se encuentra
asociada a la habilidad natural del sujeto, a los conocimientos que
adquieren a partir del aprendizaje y a aquello que se conoce
como inteligencia.
La aptitud, por lo tanto, puede formar parte de diversas dimensiones
humanas, desde la capacidad para comprender enunciados y textos hasta
el razonamiento abstracto y lógico, pasando por las habilidades manuales
o el poder de análisis.
Por otra parte, la aptitud es un concepto de la biología que es empleado
en el marco de la teoría de la evolución. La palabra permite describir
la capacidad que tiene un determinado genotipo para la reproducción, lo
que está relacionado con la cantidad de genes de este individuo y su
proporción respecto a la totalidad de los genes de la próxima generación.
Muchas son las veces que tienen a confundirse dos conceptos que se
pronuncian de manera parecida como son actitud y aptitud, que es el que
aquí estamos abordando. En este caso, el primer término viene a definir a
la postura que adopta el cuerpo de una persona y que expresa el ánimo
que tiene la misma. Así, por ejemplo, se podría emplear la siguiente frase
para explicar dicho significado: “Por más que María mirara a su hijo
siempre veía en él las mismas actitudes que le sorprendían, las de un
experimentado orador”.

Actitud y aptitud

¿Cuál es la diferencia entre actitud y aptitud?


La diferencia entre actitud y aptitud radica en que actitud se refiere al
temperamento de una persona frente a ciertas situaciones y aptitud es el talento, la
habilidad o la destreza que se tiene para algo.

Se suele confundir estos dos conceptos por su semejanza escrita y porque ambos son
cualidades importantes para la productividad y la competitividad.

La aptitudes la habilidad que se tiene para lograr algo. Por ejemplo un músico debe
tener aptitud musical, un comunicador debe tener aptitud verbal y un profesional debe
tener aptitud profesional.

La actitud es la exteriorización de la forma emocional para enfrentar situaciones.


Por ejemplo la actitud que se toma frente a los problemas puede ser estresada, tranquila,
asertiva, nerviosa, entre otros. La actitud se relaciona hoy en día con la inteligencia
emocional, o sea, saber cómo reaccionar de forma asertiva equilibrando la agresividad y
la pasividad comunicacional.

Tanto la actitud como la aptitud pueden ser naturales o adquiridas. Son naturales
aquellas actitudes que forman parte de nuestra personalidad y son naturales aquellas
aptitudes que llamamos talento, o sea, una facilidad innata para hacer algo bien.
Las aptitudes adquiridas o aprendidas son aquellas que se consiguen con esfuerzos y
estudios. Cuando se maneja bien las aptitudes que se tiene en el ámbito profesional se
logra ser productivo ya que porque se consiguen las metas en menos tiempo.

Las actitudes adquiridas son aquellas aprendidas mediante la deconstrucción de nuestro


carácter y pensamientos para cambiar nuestros hábitos y acciones finales frente a
diferentes situaciones. Cuando se tiene una buena actitud en el ámbito personal y
profesional se logra una mejor comunicación y resolución de los problemas.

La competitividad de un trabajador se adquiere juntando una buena actitud y aptitud. La


aptitud ayudará a cumplir la tarea y la buena actitud mantendrá la motivación en el
trabajo, la buena relación con los compañeros de trabajo, clientes, jefe y la efectiva
solución de los conflictos presentados.

Definición de Personalidad

La personalidad es el conjunto de características físicas, genéticas y sociales que reúne un


individuo, y que lo hacen diferente y único respecto del resto de los individuos. En tanto, la
interrelación y la comunión de todas estas características, generalmente estables, serán las que
determinarán la conducta y el comportamiento de una persona y porque no también, de
acuerdo a la estabilidad de las mismas, predecir la respuesta que puede dar un individuo al cual
conocemos ante determinada circunstancia o estímulo.

La personalidad está compuesta por dos elementos: temperamento y carácter, uno tiene un
origen genético y el otro de tipo social, es decir, lo determinará el ambiente en el cual vive el
individuo, respectivamente. Por ejemplo, cuando una persona suele reaccionar y actuar muy
duramente ante el fracaso de algo o alguien que lo rodea, se suele decir que tiene un
temperamento fuerte, vendría a ser algo así como el grado de carga emotiva que le pone a las
cosas, que claro puede ser fuerte, como mencionábamos, o muy blando. Y por el otro lado, el
carácter indicará el modo a través del cual actuamos, nos expresamos y pensamos.

Los psicólogos, desde siempre, le han prestado especial atención a la personalidad y ha sido
objeto de su estudio principalmente a partir y durante todo el siglo XX y se hace efectivo a
través de tres modelos: el clínico, correlacional y experimental. El primero hace hincapié en el
estudio a profundidad del individuo, el correlacional se ocupará más que nada de encontrar
diferencias individuales a partir de la realización de encuestas sobre grandes muestras de
población, y por último, el experimental, establecerá relaciones causa-efecto manipulando
ciertas variables.

Definidos por el psicólogo Carl Gustav Jung oportunamente en la formulación de su teoría de la


personalidad, existen dos tipos psicológicos básicos de ésta: la introversión y la extraversión. Y
aunque un individuo no es absolutamente introvertido, ni otro lo es totalmente extravertido, las
personalidades de las personas suelen estar más o menos influenciadas por uno o por otro.

La psicología ha contribuido, y profundamente, al establecimiento de evaluaciones o procesos


de diagnóstico en materia de estudios de la personalidad, y éstos en la realidad práctica son
comúnmente utilizados, por ejemplo, en ámbitos laborales, donde se utilizan como elemento
para “testear” a futuros empleados o aspirantes a un puesto de trabajo. A partir de diferentes
actividades, ya sean preguntas o ejercicios prácticos (a través del dibujo, la música o el planteo
de problemas) puede preverse y determinarse cómo actuará la persona ante determinadas
situaciones, sean éstas conflictivas o no.

Tests similares también utilizan los llamados “orientadores vocacionales” que, a partir de una
serie de propuestas donde la persona en estudio debe elegir cuál prefiere o define mejor sus
intereses/proyecciones, podrá determinarse la orientación hacia un determinado campo de
estudio o rama artística. Estos test son muy frecuentes que los realicen jóvenes en los últimos
años de la escuela media como una manera de encontrar o disipar dudas acerca e su futuro
laboral o académico, por ejemplo, antes de entrar a una universidad.

Decimos que una persona es introvertida, cuando prefiere escuchar antes que hablar en el caso
de asistir a una reunión, quizás también evita las reuniones o encuentros sociales como ser
fiestas o eventos a los que se lo invita, y en el caso de participar de ellos, no es precisamente
quien más se destacará entre los presentes. Todo lo contrario, claro, es quien puede definirse
como persona “extrovertida”: disfruta de las relaciones públicas y sociales, y suele ser muy
verborrágico o expresivo al momento que debe (o quiere) hablar o expresarse.

Entonces, los introvertidos son aquellos que suelen volcarse y abocarse más al universo de sus
sentimientos y pensamientos mientras que los extrovertidos, al contrario de aquellos, se
muestran más permeables al mundo exterior, son sumamente sociales, les gusta y se interesan
por saber de su entorno.

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