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LOS INDíGENAS EN LA INDEPENDENCIA

Y EN LA REVOLUCIóN MEXICANA

Coordinación
MIGUEL LEóN-PORTILLA Y ALICIA MAYER

Instituto Nacional
de Antropología
e Historia
Frkkocmo T«*«!«

UNIVERSIDAD NACIONAL AUTóNOMA DE MéXICO


INSTITUTO NACIONAL DE ANTROPOLOGíA E HISTORIA
FIDEICOMISO TEIXIDOR

México, 2010
Catalogación en la fuente, UNAM-Dirección General de Bibliotecas

F1219.3S57
153
2010 Los indígenas en la Independencia y en la Revolución mexicana /
coordinación, Miguel León-Portilla y Alicia Mayer; Miguel.
León-Portilla [y otros veintiocho]. — México : UNAM, Instituto
de Investigaciones Históricas, 2010.
542 p.: ils. — (Serie Historia Moderna y Contemporánea / Instituto de
Investigaciones Históricas; 57)

Coedición con: Instituto Nacional de Antropología e Historia:


Fideicomiso Teixidor

ISBN-13: 978-607-7844-10-5

1. Indios de México - Historia - Siglo XIX. 2. Indios de México -


Aspectos sociales - Siglo XIX. 3. Indios de México - Historia - Siglo XX.
4. Indios de México - Aspectos sociales - Siglo XX. 5. México - Historia - Guerra
de Independencia, 1810-1821. 6. México - Historia - Revolución, 1910-1920.
I. León-Portilla, Miguel, editor. II.Mayer, Alicia, editor. III. Ser.

Primera edición: 2010

DR © 2010. Universidad Nacional Autónoma de México


Instituto de Investigaciones Históricas
Circuito M. de la Cueva, Cd. Universitaria
Coyoacán, México, D.F. 04510
www.unam. históricas, unam

DR © 2010. Instituto Nacional de Antropología e Historia


Córdoba 45, col. Roma
México, D.F. 06700
sub_fomento.cncpbs@inah.gob.mx

ISBN: 978-607-7844-10-5

P b a P P r m e d i o s í n
e "rii de
escrita deli titular
d t l der dlos
, rderechos
^ * ? ° patrimoniales.
^ ° ^ ^ autorización

Impreso y hecho en México


¿ Q U é SIGNIFICABA SER INDIO EN EL SIGLO X I X ? 1

F E D E R I C O NAVARRETE LINARES
Universidad Nacional Autónoma de México
Instituto de Investigaciones Históricas

Desde la perspectiva de nuestro siglo xxi, cuando pensamos en la parti-


cipación de los pueblos indígenas en los conflictos de la Independencia,
y luego en las convulsiones que experimentó México a lo largo del siglo
xix nos resulta muy fácil y casi obvio atribuirles una serie de intenciones
y reivindicciones de índole étnica y cultural que tienen más que ver con
la manera en que se configura la etnicidad y la política en las sociedades
multiculturales del presente que con las realidades de ese periodo. Así,
damos por sentado que los indígenas debían luchar en defensa de su
cultura y su identidad y resistir denodadamente a los intentos por desin-
dianizarlos y hacer desaparecer sus culturas. 2
Sin embargo, cuando revisamos la literatura del siglo xix nos en-
contramos con un panorama, o al menos con un vocabulario, comple-
tamente diferente. En primer lugar, los que consideramos indígenas no
siempre se identifican explícitamente como tales y prefieren usar las
categorías de ciudadano, de vecino o de campesino, además de referirse
a los pueblos específicos a los que pertenecen. Igualmente, son raras las
reivindicaciones que podríamos definir como culturales o identitarias e
imperan las de tipo socioeconómico y político, particularmente la de-
fensa de la propiedad colectiva de la tierra. 3
En cambio, los observadores ajenos a esos pueblos utilizan el térmi-
no indio con mayor frecuencia, pero generalmente lo emplean de ma-
nera acusatoria: cuando se atribuye ese carácter a un movimiento social
suele ser con la intención de desvirtuarlo y de atribuir a sus participantes
motivaciones irracionales y ajenas a la política legítima.

Agradezco la colaboración de Itzel Ávila Ruiz y Rodrigo Carbajal Luna en la investigación


para este ensayo.
Tal es, por ejemplo, el enfoque planteado por Guillermo Bonfil, México profunda. Una civili-
zación negada, México, Editorial Grijalbo/Conaculta (Los Noventa), 1990.
Por esta razón, Leticia Reina habló de rebeliones campesinas en su famosa antología de las
proclamas de movimientos que también pueden ser considerados indígenas. Las rebeliones
campesinas en México (1819-1906), México, Siglo xxi Editores (Colección América Nuestra,
Caminos de liberación), 1986.
172 FEDERICO NAVARRETE LINARES ¿QUé SIGNIFICABA SER INDIO EN EL SIGLO XIX? 173

Por dar un ejemplo muy bien conocido: los grupos campesinos que Por añadidura, el principio de "pureza de sangre" imperante en
se rebelaron en Yucatán a partir de 1847 fueron en su mayoría campesi- la España de la época fundamentaba la distinción entre los "cristianos
nos hablantes de maya, pero incluían un buen número de mestizos, viejos" y los "cristianos nuevos" y garantizaba que aun dejando de ser
chinos y otros grupos, y se definieron a sí mismos en todo momento paganos, los indios no alcanzarían nunca el mismo status social que los
como campesinos, como "cristianos pueblerinos" 4 y como tales presen- españoles y ocuparían para siempre una posición subordinada en el or-
taron una serie de demandas económicas, políticas y religiosas; en cam- den social.8
bio, sus enemigos los tildaron siempre de indios y definieron su religión Etienne Balibar ha señalado que esas categorías fueron fundamen-
como una "guerra de castas" motivada por el odio irredento que esa tales para el colonialismo español:
"raza" sentía contra la raza blanca.5
El objetivo de este artículo es tratar de elucidar el significado de esa la definición hereditria de la raza [...] sirve en efecto a la vez para distin-
utilización de la categoría indio en el siglo xrx. guir una aristocracia interna y para conferir a todo el "pueblo español" una
nobleza ficticia, a transformarlo en un "pueblo de señores" en el momento
en que conquista y domina el má? grande imperio colonial por medio del
El indio como categoría colonial terror, el genocidio, la esclavización y la cristianización forzada.9

La categoría étnica de indio fue inventada como herramienta para la im- Más específicamente, en el marco del régimen colonial, ser indio im-
posición del dominio español sobre los pueblos indígenas que permitió, plicaba un estatus de inferioridad jurídica, el sometimiento a la "tutela"
a un tiempo, homogeneizar a las sociedades muy diferentes que habi- legal de la Corona y la obligación de pagar tributo, en especie, moneda
taban América y subordinarlas jurídica y políticamente a los invasores y trabajo a ésta. Por otro lado, confería derechos legales específicos
españoles. 6 vinculados con la pertenencia a una república de indios, es decir, de
Desde el punto de vista de la historia de los conceptos, fue una va- una colectividad segregada y autogobernada, con atribuciones clara-
riante de la categoría pagano, que a su vez era parte de la dupla con- mente establecidas por la legislación española. El marco legal colonial
ceptual cristiano-pagano era clave en la articulación de las comunidades no sólo otorgó derechos particulares a las comunidades y a los indivi-
políticas cristianas.7 Esos dos conceptos estaban relacionados, pero eran duos indios, sino que también les dio las herramientas legales para de-
claramente desiguales: los paganos, en este caso los indios, quedaban su- fenderlos. El más importante, desde luego, fue el reconocimiento legal
bordinados a los cristianos, es decir, los españoles, y estaban obligados a de la propiedad colectiva de la tierra, adscrita a la comunidad. 10
superar su paganismo e incorporarse, voluntariamente o por la fuerza, Como el régimen colonial se basó en la explotación de los exceden-
al cristianismo; a la vez los cristianos podían imponer legítimamente su tes producidos por las comunidades indígenas, así como de su trabajo
dominio político sobre ellos. igualmente excedente, respetó en buena medida su capacidad autóno-
ma de producción agrícola, basada en la propiedad comunitaria de la
Victoria Reifler-Bricker, El Cristo indígena, el Rey nativo, México, Fondo de Cultura Económi- tierra. En el centro de México, la relativa escasez de la tierra y la presión
ca, 1993, p. 344.
Claudia Vázquez Miranda, La guerra interna de Yucatán. ¿Una guerra de castas? Estudio sobre el
carácter de ¡a insurrección de 1847 conocida comúnmente como "Guerra de Castas", México. Facul- * Julio Caro Baroja, Las formas complejas de la vida religiosa: religión, sociedad y carácter en la España
tad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional Autónoma de México, 2007. de los siglos xvi y xvn, Madrid, Akal, 1978, pp. 489-493.
Guillermo Bonfil Batalla, "El concepto de indio en América: una categoría de la situación 9
Etienne Balibar, "Le «racisme de classe»", en Immanuel Wallerstein y Étienne Balibar, Race,
colonial"*, en Guillermo Bonfíl, Obras escogidas, México, INI-INAH, vol. 1,1995. Nation, Class: Ambiguous Identities, Londres, Verso, 1999, p. 278. Traducción mía.
Reinhan Koselleck, "Semántica histórico-política de los conceptos contraríos asimétricos", 10
Friedrich Katz, "Rural Uprisings in Preconquest and Colonial Mexico", en Friedrich Katz
en Reinhart Koselleck, Futuro pasado. Para una semántica de los tiempos históricos, Barcelona, (editor). Riot, Rebellion and Revolution. Rural Social Conflict in Mexico, Princeton, Princeton
Ediciones Paidós, 1993, pp. 222-223. University Press, 1988, p. 79.
1 74 FEDEKICO NWARRETE LINARES ;Q_uÉ SIGNIFICABA SEK INDIO EN ti. sifiLO xix? 175

de las haciendas hizo que las comunidades se hicieran rápidamente in- Esos antecedentes explican por qué los actores que nosotros pode-
capaces de producir suficientes alimentos para su autosuhsistencia y que rnos identificar como indígenas en el siglo xix se organizaban mayo-
los indígenas tuvieran que contratarse como trabajadores libres en las ritariamente en comunidades, aunque hay que evitar la tentación de
mismas haciendas desde el siglo xvii." En otras regiones, como Yucatán identificar los dos términos. En el siglo xix había muchas comunidades
y Oaxaca, las comunidades siguieron siendo capaces de asegurar su au- campesinas que no eran indígenas, y a lo largo de la centuria muchos
tosubsistencia y por ello, la explotación de su trabajo tuvo que realizarse pueblos anteriormente hablantes de lenguas nativas se castellanizaron y
de manera forzosa.12 "mestizaron" sin por ello perder sus fuertes instituciones comunitarias.
Ese marco legal y económico tuvo como resultado la consolidación Por el otro lado, a lo largo del periodo hubo muchos individuos y fami-
de las etnicidades particulares y locales, ancladas en la organización lias indígenas que se sustrajeron del ámbito comunitario. 15
política comunitaria, a la vez que debilitó las identidades étnicas más Por otro lado, hay que tener en cuenta que hacia finales del periodo
amplias. En otras palabras, el régimen colonial creó, en buena medida, colonial, el balance entre las ventajas y desventajas del status jurídico
las comunidades indígenas corporativas y cerradas que han sido tan de los indios se fue alterando desfavorablemente a éstos, conforme au-
estudiadas e idealizadas por la antropología moderna, 13 pues les dio un mentaron las exacciones tributarias y*el control gubernamental sóbre-
sustento legal, en las instituciones de la república de indios, una base las repúblicas y sobres sus cofradías.16
económica y ecológica en la propiedad colectiva de la tierra, además Eso explica por qué la abolición del sistema de castas y la proclama-
de poderosos símbolos identitarios en las figuras de los santos patro- ción de la igualdad entre todos los grupos de la población fue una rei-
nos y mecanismos de solidaridad institucional en las mayordomías y vindicación generalizada en tiempos de la Independencia. Entre los paí-
cofradías." ses americanos, México destaca por la rapidez con que adoptó ese ideal
Eso explica que la imposición de la categoría étnica de indio por los igualitario y universalista. A diferencia de las otras nuevas naciones con
españoles no llevó a las sociedades amerindias a construir una identidad población mayoritariamente indígena, como Guatemala, Perú, Bolivia
étnica general que los unificara como tales frente a ellos, aunque esa y Ecuador, la nuestra no mantuvo de manera oficial el tributo indígena
posibilidad fuera un miedo constante de las autoridades v población ni los regímenes legales de trabajo forzoso y eliminó completamente las
española. distinciones jurídicas entre los diferentes grupos étnicos.17
En suma, el sistema colonial era un clásico antiguo régimen cons-
truido a partir de los principios rectores de la heterogeneidad y de la
jerarquía que asignaban a cada persona, y a cada grupo, un lugar par- El universalismo liberal
ticular y diferente en una comunidad política centrada en la figura del
soberano, capaz de otorgar y negarle privilegios según su potestad. La lógica republicana que se impuso a lo largo del siglo xix, y que
partía del principio de la igualdad y de la universalidad de los dere-
11
J o h n Tuiino, "Agrarian Social Change and Peasant Rebellion in Nineteenth Century Mexi- chos ciudadanos, no podía ser más distinta, en teoría, a la del régimen
co: T h e Example of Qialco". en Friedrich, op. at., pp. 98-101.
13
Nancy Farriss. "Indians in Colonial Yucatan: Three Perspectives", en M u r d o J . MacLeod y colonial.
Roheit Wassersuom (editores). Spaniards aiui Indians in Southeastern Mesoamenca. lissays on
15
the History ofethu relations, Lincoln y Londres, University of Nebraska Press, 1983, p. 9. Jame s Federico Navarrelc Linares, 1847-19-19: el siglo que caminó la historia indígena mexicana, s.f.
I.ockhart ha analizado el impacto social v cultural de esuis diferencias entre las regiones '" Andrés Lira, "El estado liberal y las corporaciones en México (1821-1859)", en Antonio An-
maya y náhuatl. "Three Experiences of Culture Contact: Nahua. Maya and Quechua", e n niño y Francois Xavier Guerra (coordinadores). Inventando la nación. Iberoamérica. Siglo XIX,
James Lockharl, OfThings of the Indies, Essays Old and New in Early Latin American I listón. México, Fondo de Cultura Económica-Siglo XXI, 2003, pp. 363-364.
Stanford. Stanford University Cress, 1999. 1T
Federico Navarrelc Linares, "Grupos étnicos y Estados-nación en América: una visión teóri-
15
Véase, por ejemplo, Robert Redfield y Alfonso Villa Rojas, Chan Kom: A Maya Village, Was- ca de sus relaciones" en Herenice Alcántara Rojas y Federico Navarrcte Linares (coordina-
hington, Carnegie institution, Publication 585, 19S4. dores), ¡lacia otra historia de América: los pueblos indígenas frente al cambio cultural, México, Ins-
" J a m es Lockhart, The Sahuas after the Conquest, op. cit. tituto de Investigaciones Históricas, Universidad Nacional Autónoma de México, en prensa.
176 FEKERICO NAVARRETE LINARES .;0_UÉ SIGNIFICABA SER INDIO EN EI. S I G U í XIX? 177

Sin e m b a r g o , la aplicación d e los principios de igualdad y de univer- a la idea misma de "humanidad".- 1 En esa nueva lógica, los indígenas ya
salidad resultaron altamente problemáticos e n el contexto mexicano, y no fueron considerados integrantes de u n a categoría inferior y subordi-
en general e n todas las excolonias americanas, pues se sobrepusieron a nada, sino que debían incorporarse a la categoría única y universal de
ó r d e n e s socieales q u e se había constituido a l r e d e d o r d e las diferencias ciudadanos, con la condición d e que a b a n d o n a r a n sus propias identi-
y lajerarquización étnicas."* dades étnicas y culturales q u e eran consideradas incompatibles con el
La jerarquización se p e r p e t u ó e n la concepción misma d e la ciuda- ideal de la ciudadanía étnica; e n caso contrario, debían sei" marginados
danía, p r e t e n d i d a m e n t e universal e igualitaria, pero que en la práctica de la comunidad política y se les podía llegar a excluir de la misma hu-
se definió a partir d e la cultura y la identidad étnica particulares d e los manidad, como veremos más adelante.
grupos euroamericanos . Por esa razón las leyes d e la nueva república se El nuevo régimen relegó la categoría d e indígena a u n pasado in-
escribieron ú n i c a m e n t e e n español y el gobierno o p e r ó exclusivamente deseable como la h e r e n c i a negativa d e la opresión colonial y d e la ya
en esc idioma, pese a que ésta n o era una lengua mayoritaria d e n t ro del superada divisiém d e la sociedad en castas. En u n México de ciudadanos
país en ese m o m e n t o ; a la vez, los derechos y deberes ciudadanos fueron iguales, portadores todos d e los valores universales d e la civilización,
definidos e n función d e una concepción individualista y racionalista d e los indígenas ya no d e b í a n existir; inversamente, mientras existieran, el
la persona q u e n o era compartida por los pueblos indígenas. El resultado país n o podría realizar su destino c o m o u n a c o m u n i d a d políüca plena-
fue lo que h e llamado una "ciudadanía étnica"; es decir, una ciudadanía mente modern a p e r t e n e c i e n t e al "concierto de las naciones civilizadas".
definida a partir de la identidad y cultura d e un g r u p o étnico particular Por ello, las culturas d e los pueblos indígenas fueron consideradas in-
y que excluía y discriminaba e n la práctica a las demá s identidades y cul- h e r e n t e m e n t e opuestas a la m o d e r n i d a d e irremediablemente reñidas
turas q u e existían en el país. 19 Esa exclusión v discriminación eran jus- con el progreso. Los indios eran vistos c o m o incapaces d e cambiar e n
tificadas p o r el h e c h o d e q u e las elites e u r o a m e r i c a n a s consideraban cuanto tales y sólo p o d í a n avanzar si dejaban de serlo. Respecto de ellos,
q u e su identidad particular era en realidad universal, d e acuerdo con la escribió José María Luis Mora:
concepción d e civilización promovida por la Ilustración europea.- 0
En el nivel conceptual p o d e m o s plantear q u e se pasó de un siste- Una de las cosas que impiden e impedirán los progresos de los indígenas en
ma q u e construía las jerarquías y organizaba la convivencia política a todas las líneas es la tenacidad con que aprenden los objetos, y la absoluta
partir d e la diferenciación v la segregación e n t r e los grupos, paganos y imposibilidad de hacerlos variar de opinión: esta terquedad que por una
cristianos, a otro q u e negaba la diversidad e imponía una sola cultura parte es el efecto tie su falta de cultura, es por otra el origen de sus atrasos
e identidad c o m o eje d e la convivencia política v en el que la estratifi- v la fuente inagotable de sus errores. 0
cación social y política d e p e n d í a d e la cercanía o lejanía con ese ideal
s u p u e s t a m e n t e universal que se hacía equivalente, e n última instancia, El propio Mora y otros liberales de la primera mitad del siglo x i x confiaron
en que la supresión d e las distinciones legales entre castas, y la inmigra-
ción de un creciente n ú m e r o de europeos terminaría por hacer disolverse
,s
a los indígenas en la población e n general. Sin embargo, otros políticos
Federico Navarrete Linares, "A invengo da etnícidade nos estados-nacóes americanos nos
de la época como Garlos María Bustamante expresaron su escepticismo al
sáculos xix e xx", en Flavio Hein/, y Mailu/a M. Harres (editores), xxiv Simposio Nacional
de Historia, Associacáo Nacional de I listona, Sao Leopoldo, F.ditora Oikos. 2008.
'* Federico Navarrete Linares, Las lelationes inlcrétnicas, México, Universidad Nacional Autóno-
ma de México, 2004, pp. 67-68, Navarrete Linares, "Discriminación étnica y desigualdades Retnhart Koselleck, "Semántica histórico-política" de los conceptos contrarios asimétricos",
en México: tina reflexión histórica", en ElisabeUadi (lastro (editora). IM desigualdad en Méxi- en Reinharl koselleck. Futuro pasado. Para una semántica de los tiempos históricos, Barcelona,
co: perspectivas interdiscipünarias, México, Universidad Nacional Autónoma de México-Fondo Ediciones Raidos, 1993. p. 240.
de Cultura Económica, 2009, pp. 2.r)t-2.65. [osé María Luis Mora, "México y sus revoluciones (fragmentos)", en Andrés lira. Espejo de
•° Marshall Sahlins, I low "Natives" Think. About Captain Cook, Fot Example, Cook, For Example, discordias: la sociedad mexil ana vista por Lorenzo de'¿avala,/osé María Luis Mora y Lucas .Maman.
Chicago, The University of Chicago Press, 1995, pp. 10-13. México, SEP (Colección Cien de México), 1984, pp. 78-79.

L
i 78 FEDERICO NAVARRKTK LINARES ;QuÉ SIGNIFICABA SEK INDIO EN EL SIGLO XIXÍ 1 7g

respecto y los conservadores temían q u e la eliminación d e las distinciones de obra semiforzada a las haciendas h e n e q u e n e r a s , y ésa fue u n a d e las
coloniales y d e la tutela gubernamental y religiosa sobre los indios provo- principales causas de su rebelión en 1847.-'
caría su insubordinación y pondría en peligro todo el o r d e n social. Lógicamente la agresión contra la p r o p i e d a d comunitaria, y la mo-
En todo caso, existía un claro a c u e r d o de que la integración o des- dificación en las condiciones d e explotación d e su trabajo, provocó a
aparición d e la población indígena del país podía y debía ser acelerada su vez una vasta movilización de las c o m u n i d a d e s campesinas tanto in-
p o r la disolución de la propieda d colectiva de la tierra, considerada por dígenas, como mestizas. Estas recurrieron a todos los medios y argucias
casi todos los miembros de la elite política como antitética con las no- legales q u e tenían a su disposición, p e r o resultaron m u c h o m e n o s efi-
ciones d e ciudadanía invidual y con cualquier esperanza de progreso caces que en el periodo colonial, pues el Estado había a b a n d o n a d o su
e c o n ó m i c o para el país. En u n a circular que o r d e n a b a la disolución in- posición de garante de la p r o p i e d ad comunitaria.- 5 C u a n d o esos medios
mediata d e la propieda d c o m u n a l en Michoacán en 1868, el gobierno legales fracasaron, las c o m u n i d a d es recurrieron a la movilización políti-
estatal explicaba que : ca y a la rebelión armada.

el reparto no tiene otro objeto que su bienestar particular [de los indíge-
nas]: proporcionarles los elementos indispensables para que puedan ser Las reivindicaciones de los movimientos campesinos
verdaderos ciudadanos, y ejercer los preciosos derechos anexos a tal prerro-
gativa; independizarlos de la degradante nitela a que los tienen reducidos Ante ese cambio de reglas en el régimen político, los pueblos indígenas re-
los que con la comunidad de sus bienes no hacen más que explotarlos en accionaron de una manera similar a como lo habían hecho ante la conquis-
provecho propio, o hacer de sus productos un empleo indebido; y allanar ta y colonización españolas: adoptaron y refuncionalizaron las categorías
el camino a ellos o a sus descendientes para que puedan representar digna- étnicas y los conceptos políticos que se les pretendían imponer para así po-
mente al país al que pertenecen.-'* der defender con continuada eficacia sus identidades culturales y étnicas.2*1
En 1827, en un d o c u m e n t o llamado Testamento de la distribución de
Por ello, la imposición de la ciudadanía universal en México Cue acom- tierras, el alcalde del pueblo mixteco de San Pedio Tidaá en Oaxaca
p a ñ a d a p o r u n a t a q u e frontal a la p r o p i e d a d agrícola d e los pueblos ordenaba lo siguiente:
indígenas, p r i m e r o en los hechos y, luego, con la consolidación del libe-
ralismo, p o r m e d i o d e las distintas leyes de desamortización tanto loca- mando a todos mis hijos los ciudadanos cuiden fiel y legalmente de todos los
les, c o m o federales. linderos como con los parajes y lugares de todos los montes llanos lomas y
Esos cambios legales obedecían a la imposición d e u n a nueva lógica cañadas que corresponden a las rallas reales y divisorias.-1'
de explotación del territorio y d e la población indígena: ante la crecien-
te integración de México a los circuitos de intercambio del capitalismo Esta sucinta exhortación, y el d o c u m e n t o en general, c o m b i n a n la nue-
mundial era más atractivo apropiarse directamente de la tierra para es- va concepción de la ciudadanía republicana del México i n d e p e n d i e n t e
tablecer plantaciones de café, azúcar, h e n e q u é n o algodón y emplear a
los indígenas despojados como m a n o de obra d e p e n d i e n t e . En el caso -*' Don E. Dumond, The Machete and the Cross. Campesino Rebellion in Yucatan, Lincoln, University
de Yucatán, p o r ejemplo, las c o m u n i d a d es campesinas q u e habían goza- of Nebraska Press. 19117.
•'' Friedrich Katz, op. rit.
d o d e un amplio margen de a u t o n o m í a política y ecológica resintieron 86
Steve Stern, "La contracorriente histórica: los indígenas c o m o colonizadores del Lstado,
p r o f u n d a m e n t e el despojo de sus tierras y su incorporación c o m o m a n o siglos XVI a xx", en Leticia Reyna (coordinadora). Los idos de la etnicidad en tos estados-nación
del siglo XXI, México, CIESAS, 2001,
- : Moctezuma Mendoza, Vicente y Andrea Calderón García, San Pedro Tidaá. Una vasta historia
-J RobcrtJ. Knowllon, "1.a división de las tierras de los pueblos durante el siglo xix, el caso de en la Mixteca Alta, México, Universidad Autónoma Meiropolilana-Insiituto Nacional de An-
Michoacán", e n Historia Mexicana, 1990, vol. 40, num. I, pp. 3-25, tropología e Historia, 2009, p . 132. Subrayado mío.
l 8 o F K D K R I C O N u \KKh II llNVRIs
¿QUÉ SIGNIFICABA SKK INDIO EM F.I. SIGLO XIX? 18 1

con la identidad comunitaria tradicional d e Tidaá, centrada en el paren- así su "autonomía ecológica"; es decir, su capacidad para reproducirse
tesco real y ritual e n t r e sus integrantes, definidos como los "hijos'' del física y culturalmente p o r m e d i o de relaciones productivas y simbólicas
principal, q u e los obligaba a defender las tierras comunales, base de la con la naturaleza, definidas esencialmente por ellas mismas.'-' Por ello,
a u t o n o m í a de su p u e b l o y de su supervivencia. la movilización de las c o m u n i d a d e s indígenas en torno de la p r o p i e d a d
Desde esta perspectiva no debía existir necesariamente una contra- de la tierra era también en defensa de sus identidades étnicas, ancladas
dicción entre la identidad comunitaria, con sus valores económicos y en esa autonomía ecológica.
sociales particulares, y el ejercicio de la ciudadanía en el marco de las Ese particularismo, sin e m b a r g o , n o se c o n t r a p o n í a con el recono-
instituciones republicanas, sino que ésta debía convertirse en una herra- cimiento del sistema político nacional republicano, de sus nuevas reglas
mienta para la defensa de la primera. y de conceptos claves c o m o ciudadanía y representación. En 1868, Julio
C o m o ha m o s t r a d o Antonio Armiño, la figura del municipio, inau- López dirigió la siguiente proclama a los pueblo s del Estado de México:
gurada en la Constitución liberal de Cádiz, permitió que muchas comu-
nidades indígenas fueran reconocidas legalmente en el nuevo marco Pueblos, ciudadanos: en esta ocasión os dirigía para reclamar nuestros de-
legal y permitió la inclusión de sus habitantes a la categoría de ciudada- rechos, nuestras propiedades antiguas, que tantos años nos tienen«usurpa-
nos p o r medio del e n t e r o de vecindad, es decir, de su pertenencia a un dos los hacendados [... ] debemos hoy unirnos y hacer, por vía de la fuerza,
municipio. 2 " En ese marco histórico, la agencia colectiva d e la comuni- nos restituyan nuestras propiedades sin derrocar al supremo gobierno que
d a d n o era necesariamente incompatible con la agencia individual de es el que nos debe proteger en nuestra empresa, supuesto que para este fin
los ciudadanos q u e formaban parte de ella. El propio pueblo de Tidaá lo liemos puesto, y que todos los que lo componen que son los legítimos re-
repartió las tierras comunitarias e n t r e sus integrantes, a la ve/ q u e esta- presentantes que están puestos por vosotros también, y están defendiendo
bleció u n a serie de mecanismos políticos y morales para garantizar que la razón y la justicia de nuestra República Mexicana."
su p r o p i e d ad individual siguiera funcionando, en la práctica, c o m o una
propiedad comunitaria. 3 9 Igualmente esos movimientos también podían tomar partido p o r las
Por ello, diversos autores han a r g u m e n t a d o recientemente que las diferentes formas de g o b i e r n o que se disputaban el control en ese m o -
c o m u n i d a d e s campesinas e indígenas construyeron un liberalismo po- mento. Así, en 1854, los vecinos del pueblo de Zacoalco, en Jalisco, se
pular que, a diferencia del oficial o d e elite, no consideraba incompati- levantaron contra el g o b i e r n o dictatorial de Santa Ana con la siguiente
ble la diversidad cultural con la ciudadanía universal ni esta última con proclamación, que d e m u e s t r a su fidelidad a la doctrina liberal.
la supervivencia d e las comunidades. 1 " Esa adaptación, o sincretismo
c o m o lo llama A n n i n o , " tenía una clara función estratégica: permitir Primero: Los indígenas del pueblo de San Cristóbal en unión de los de Za-
la defensa de la p r o p i e d a d comunitaria de la tierra, q u e era el susten- coalco y los vecinos blancos, quienes y con los demás pueblos confidentes
to e c o n ó m i c o y ecológico de las c o m u n i d a d e s constituidas d u r a n t e el de común acuerdo no reconocen otra forma de gobierno que el represen-
p e r i o d o colonial. Las comunidade s indígenas v campesinas defendían tativo, popular, federal sin restitución alguna, sosteniéndola con las armas
en la mano hasta derramar la última gota de sangre, protestando de la
2
* Antonio Annino y Francois Xavier Guerra, "Pueblos, liberalismo y nación", en Amonio An- manera más solemne contra otra cualquiera forma que pugne con aquélla
nino y Francois Xavier Guerra (coordinadores), Invernando la naiión. Iberoamérica. Sigla XIX, como contraria a la voluntad de la mayoría de la Nación.31
México, Fondo de Cultura Económica-Siglo xxi, 2003, pp. S99-400.
", Moctezuma Mendoza, etat, op. <it., pp. 133-135.
10
Florenria F.. Mallon, Peasant and Nation. The Making ofPostcolonial Mexico and Peru, Los An-
geles y Berkeley, University of California Press, 199"); Guy P.C. Thomson, Patriotism, Polilla *-' Federico Navarrete Linares, "Los pueblos indígenas de Iberoamérica ante la crisis de 1808"
and Popular Liberalism tn Nineteenth (Century Mexico: Juan Francisco Lucas and the Puebla Surra. en Hii'isto de Historia, Univesidade de Sao Paulo, 2008, vol. núm. 159.
Wilmington, Scholarly Resources. 1998.
31 •" Citado en Leticia Reina, op. cit., p. 72.
Antonio Annino y Francois Xavier Guerra, op. cit. pp. 414-415.
" Ibidem, p. 148.
;QlJÉ SIGNIFICABA SER INDIO EN El. SIGLO XIX? 1 8^
182 FEDERICO NAVAR&ETE LINARES

La inclusión d e los vecinos "blancos" e n esa proclama nos muestra ade- Pese a esa cercanía ideológica y práctica, las elites euroamericanas
más q u e las movilizaciones en que participaron los indígenas n o fueron percibieron la movilización d e las c o m u n i d a d e s c o m o una amenaza a la
exclusiva ni excluyentemente integradas p o r ellos mismos, sino coalicio- supervivencia del país y d e ellos mismos. En 1847, incluso pensadores d e
nes más amplias q u e unían a grupos comunitarios campesinos indígenas inclinación liberal c o m o Mora se expresaban en estos términos:
y n o indígenas a l r e d e d o r d e reivindicaciones similares. Tal es el caso del
movimiento d e j u a n Alvarez en el sur del país, 35 y del de Manuel Lozada La guerra de colores es la peor que ha subido México porque debería ter-
en el occidente. minar con el exterminio de una de las partes contendientes y en el orden
natural de las cosas estaba que pereciera la menos numerosa.5*
Arturo Warman ha señalado q u e d e las numerosísimas rebeliones
campesinas del siglo x i x , sólo cuatro, dos d e los yaquis, la gran rebelión
Esas palabras son casi idénticas a las q u e e m p l e ó Lucas Alamar) en la
de Yucatán y la d e San Juan Chamula d e 1869-1870, p u e d e n designar-
se p r o p i a m e n t e c o m o "nativistas" o "indígenas". 3 *' Sin e m b a r g o, como misma circunstancia:
h e m o s visto, la mal llamada guerra d e castas d e Yucatán n o pertenece
En ese momento leñando se retire el ejército norteamericano] comenzará la
realmente a ese g r u p o .
guerra interior que tomará el carácter de guerra de castas entre las varias CRIC
forman esta población, y siendo de ellas la menos numerosa la blanca, será
la que había de perecer y con ella todas las propiedades que le pertenecen. 10
El fantasma de la guerra de castas
Llama la atención que el incidente q u e provocó el miedo de Alamar) fue
i n d e p e n d i e n t e m e n t e d e su carácter mnltiétnico, las crecientes movili- un intento fallido por parte d e una c o m u n i d a d campesina de Morelos
zaciones de las comunidades campesinas e indígenas q u e alcanzaron su
por tomar las tierras de una hacienda d e la región y su supuesta inten-
p u n i ó más álgido a partir d e 1847 n o fueron reconocidas p o r las elites
ción de "matar a toda la gente d e c e n t e " ." Eso quiere decir que se negó a
c o m o u n a forma legítima d e participación política. Esa negativa llama
interpretar la movilización d e los campesinos c o m o una acción política
particularmente la atención si reconocemos q u e esos movimientos utili-
racional y prefirió considerarla una acción motivada por el odio racial y
zaban conceptos políticos muy similares a los q u e ellos mismos emplea-
la voluntad d e exterminar a los blancos.
ban en su propia actividad política y recurría, c o m o ellos mismos lo ha-
¿De d ó n d e surgió entonces el fantasma d e la conflagración apoca-
cían continuamente, a la proclamación de planes y documentos políticos
líptica ente razas que tanto desveló a las elites criollas y mestizas a me-
y la utilización d e la violencia para o b t e n e r sus objetivos. 17 De hecho,
no hay q u e olvidar q u e en casos c o m o el d e Yucatán, las comunidade s diados del siglo?
indígenas y campesinas habían obtenido las armas que después utiliza- I^a primera respuesta a esa interrogante es histórica. A lo largo del
ron para rebelarse al participar c o m o tropas en levantamientos d e las periodo colonial, los grupos españoles y criollos habían vivido con un
facciones liberales y conservadoras de las propias elites. M constante miedo a la posible insurrección d e los pueblos nativos domi-
nados por ellos; algo que ha acontecido con todos los colonizadores en
y
* Pcter F. Guardino, Peasants, Politics and (hi Formation of Meneos National State, Stanford, Stan-
todos los regímenes coloniales. 1 ' 2
ford University Press, 199(3.
"' Arturo Warman, ¡MS indios mexicanos en el umbral del milenio, México, Fondo ríe Cultura Eco- 39
Citado en Enrique Krauze, la presencia del pasado, Barcelona. Tusqucis Editores, 2005, p. 120.
nómica, 200:i, pp. 256-258. 10
n Lucas Atamán, Documentos diversos (inéditos y muy ratos), México. Editorial [us (Obras Com-
J o h n V. Lombard! ha propuesto que el siglo xix vio el nacimiento de esa nueva forma de
practicar la política en toda América Latina, tanto entre las elites como entre el testo de la pletas, vol. 4), 1947, [>. 171.
41
población, "Independencia y esclavitud en el periodo d e transición d e 1750-1850". en Histo- Ibidem, p. 467.
a
ria Central de Amética ¡.atina, Madrid, Editorial Trotta-Uncsco, vol. 5, 2003. Michael Taussig. Shamanism. Colonialism and the Wild Man. A Study in Tenor and Healing, Chi-
'" Nelson Reed, IM guerra de casias de Yucatán, México, Ediciones Era, 1981. cago, T h e University of Chicago Press, 1987.
18.j FEDERICO NAVARRETE LINARES
¿QUé SIGNIFICABA SER INDIO EN EI. SIGLO XIX? I 85

Ese miedo se vinculó, a su vez, con el concepto histórico de la guerra


Según su interpretación , esos contingentes indios eran movidos p o r
de razas, surgido en Europa en los siglos xvi y x v n entre historiadores vin-
el deseo de rapiña y de venganza, y también p o r la codicia d e o b t e n e r
culados a la aristocracia que se oponían al absolutismo real y a su discurso
tierras, lo cual le parecía u n a motivación i g u a l m e n t e ilegítima, y esas
historiográfico centrado en la soberanía del monarca, como ha mostrado
Michel Foucault. Su visión, en contraste, insistía en la existencia de razas bajas pasiones eran m a n i p u l a d a s p o r dirigentes criollos p o c o escru-
diferentes e inconmensurables en el seno de las naciones y en el-papel pulosos. De esa m a n e r a , los indios eran vistos a la vez c o m o u n a raza
central quejugaba la conquista y la dominación en la relación entre ellas." temible p o r sus bajas pasiones y sujeta a la manipulación p o r las otras
Por ello, para los integrantes de las elites criollas y mestizas era natural razas.'"
pensar que la población mexicana estaba irremediablemente dividida en Más d e medio siglo después, pese a la desaparición legal de las cas-
dos razas antagónicas: la india, conquistada, y la europea o blanca, conquis- tas durante la República, Francisco Zarco expresaba casi en los mismos
tadora, y que la primera debía sentir odio y resentimiento hacia la segun- términos el temo r de los n o indígenas ante la raza india d o m i n a d a y
da, p o r lo cual el conflicto entre ambas era inevitable y sería encarnizado. conquistada: "Tal vez esa raza desgraciada se levantará i m p o n e n t e en sus
En 1787, Hipólito Villaroel describía a los indios de la siguiente resentimientos y con su barbarie, a reclamar venganza por trescientos
manera: años de esclavitud y opresión". 4 7
En Yucatán, Justo Sierra O'Reilly interpretó la gran rebelión c o m o
el enfrentamiento entre dos razas radicalmente diferentes: "una raza
F.I carácter del indio es precisamente el de ser enemigo mortal de las demás
conquistada y la otra conquistadora; oprimida la una y opresora la Otra;
castas; es desidioso y nada hace de su propia voluntad, a no ser a fuerza de
rigor; es extremadamente malicioso, enemigo de la verdad, desconfiado, ésta rica y d u e ñ a d e una p r o p i e d a d inmensa; pobre y abatida aquella;
amigo de novedades, disturbios y alborotos. H civilizada la primera y señora; esclava y semisalvaje la segunda". I S
Esta percepción de las acciones de los movimientos calificados c o m o
indios contradecía p a t e n t e m e n t e su propio discurso y lenguaje q u e ,
Según esa concepción, el resentimiento p o r la Conquista y el odio con-
tra los descendientes d e los conquistadores eran inherentes al carácter como hemos visto, hablaba d e ciudadanía, de representación y de dere-
de los indios, quienes, p o r otra parte, eran incapaces de cambiar y tras- chos, v no de odio, exterminio y venganza, y planteaba reivindicaciones
c e n d e r esas bajas pasiones. económicas concretas y racionales, c o m o la restitución de tierras.
Por o t t o lado, hay q u e señalar q u e también movimientos campe-
En su historia de la Indepcncencia, Lucas Alamán describió el ejér-
cito de Miguel Hidalgo: sinos no indígenas fueron calificados c o m o "guerras de castas" v se les
atribuyeron las mismas motivaciones atávicas e irracionales. C o m o seña-
la W'artnan, incluso en el siglo x x , el movimiento Zapatista del Ejército
La infantería la formaban los indios, divididos en pueblos o cuadrillas, ar-
Libertador del Sur fue descrito d e esa m a n e r a por la prensa nacional y
mados con palos, flechas, hondas y lanzas, y como muchos llevaba consigo
sus tropas fueron llamadas "hordas" y "tribus", 1 ' 1 como lo habían sido los
sus mujeres e hijos, todo presentaba el aspecto más de tribus bárbaras que
seguidores de Hidalgo.
emigraban de un punto a otro, que de un ejército en marcha.*'
En esas descalificaciones e n c o n t r a m o s la otra explicación para el
41
Michel Foucaull, Genealogía del racismo: de la guetra de las razas al racismo de Estado, Buenos auge del fantasma de la guerra d e castas en el México del siglo x i x. Atri-
.•Vires, Editorial Altamira, 199,'i.
1
' Hipólito Villai roel, Enfermedades políticas que padece la capital de esta Nueva España en casi lodos 16
Willem, V, 2, p. 212.
los cuerpos de que se compone y remedios que se le deben aplicar para su curación si se requiere que sea 1
Citado en Enrique Krauze, op- eil., p. 122.
útil al rey y al público, México, Consejo Nacional para la Cultura v las Artes (Cien de México).
" Justo Sierra O'Reilly, "Diario de nuestro viaje a Estados Cuidos", en Javier Rodríguez Pina
1994, p. 88.
15 (compilador). La Guerra tie Castas. Testimonios de justo SitTia O'Reilly y Juan Suárez Navanv,
Lucas Alamán. Historia de México, v. 1, México, Fondo de Cultura Kconómica-Insiituto Cultu-
México. Consejo Nacional para la Cultura y las Arles, 1993, p. 130.
ral Helénico (Clásicos de la Historia de México: Época de la Independencia), 1985, p. 381.
''' Arturo Wannan. op. cit., pp. 30-31.
18(3 FEDERICO NAVARRETK LINARES .Olí SIGNIFICABA SER INDIO EN El. SIGLO XIX? I 87

buir a los movimientos campesinos odios atávicos e irracionales servía Eso se debió, fundamentalmente, a que en la práctica los actores
para deslegitimar sus reivindicaciones políticas y económicas concretas políticos de la elite y de los movimientos campesinos sí fueron capaces
y para negar la posibilidad de interlocución y negociación con los movi- de construir coaliciones y de negociar puntos de encuentro. Eso per-
mientos, para excluirlos del terreno político donde ellos mismos se que- mitió que los movimientos con participación indígena se incorporaran
rían colocar, y para relegarlos a un ámbito de irracionalidad e inhuma- a las filas de la Reforma, como en el caso de Juan Alvarez, y también
nidad en el que la única solución posible era la violencia exterminadora. jugaran un papel decisivo en la lucha contra la intervención francesa,
Desde una perspectiva conceptual, el fantasma de la guerra de castas como hicieron muchas comunidades indígenas poblanas y oaxaqueñas;
sirvió para definir el límite a las pretensiones universales de la ciudada- otros, como es el caso de los movimientos encabezados por Lozada y por
nía liberal y para relegar a los indios, seres inherentemente resentidos, Mejía, se sumaron a las filas de los consei-vadores y de los imperialistas.
irracionales y sedientos de venganza, a un estatus de inhumanidad que En todo caso, su participación en las contiendas políticas de la época fue
los convertía en objetos de políticas de aniquilación, como ha pasado fundamental.
con otros grupos excluidos ílel universalismo ilustrado. Como señala I lay que señalar que el establecimiento de esas coaliciones se debió
Koselleck, a diferencia de lo que pasaba en el régimen colonial en el que al balance real de fuerzas entre los movimientos campesinos e indíge-
los paganos se contraponían a los cristianos, pero ambos compartían la nas y los otros adores políticos de la nación y no fue producto de una
condición de humanos, el polo contrario a la idea universal del hombre supuesta magnanimidad de las elites criollas y mestizas. En el siglo xix
(y del ciudadano) "ya no era, en absoluto, el hombre en tanto que ser los pueblos indígenas conquistaron su lugar en la política mexicana,
retrasado, sino el infrahombre a quien era válido destruir."50 construyendo, como hemos visto, formas eficaces de movilización y de
Es precisamente desde esa perspectiva que Sierra O'Reilly propuso participación ciudadana que desmentían en la práctica los prejuicios
en 1848: discriminatorios de las elites.
Por ello es momento de que la historiografía sobre ese periodo
La raza indígena no quiere, no puede amalgamarse con ninguna de las examine críticamente la idea de la guerra de castas y las explicaciones
otras razas. F.sta raza debe ser sojuzgada severamente y aún ser lanzada del basadas en los odios raciales y el carácter atávico o tradicioualista de
país, si eso fuera posible. No cabe más indulgencia con ella: sus instintos las acciones de los pueblos indígenas y reconozca el carácter creativo y
feroces, descubiertos en mala hora, deben ser reprimidos con mano fuerte.
plenamente moderno de la participación de éstas, y otras comunidades
La humanidad y la civilización lo demanda así.51
campesinas en la construcción del Estado-nación mexicano.

Más allá del fantasma

Sin embargo, como todos sabemos, México en su conjunto no se preci-


pitó en una despiadada guerra de razas ni los diferentes grupos étnicos
del país se exterminaron entre sí. La guerra de castas no pasó de ser un
fantasma de los miedos de las elites, y una útil referencia retórica para
reprimir a los movimientos campesinos.
50
Reinhart Kosclleck, <>f>. rii., p. 248.
11
Citado en Claudia Vázquez Miranda, ¡.a guerra interna de Yucatán ¿ Una guerra ilr castas ? Estu-
dio sobre el carácter de la insurrección de 1847 conocida comúnmente como ~Cuerra de Castas " Méxi-
co, Facultad d e Filosofía y Letras, Universidad Nacional Autónoma de México, 2007, p. 19.
18 8 FEDERICO NAVAKKEU I.INAKES ¡ Q U É SIGNIFICABA SEK INDIO EN El. SIGLO XIX? 189

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Cultura Económica, 2003. ses independientes de Iberoamérica en el siglo \ i \ . Por tratarse de una
cuestión literaria, lo que aquí nos ocupa, nuestro interés básico, reside
en los temas de la literatura en su relación contextual, es decir, con las
ideas que constituyen su lastre y acompañamiento histórico. Las ideas
establecen un parámetro de asimilación O contraste con los temas lite-
rarios y permiten determinar, para ambos, límites de significado. Las
exigencias expresivas de la literatura, aquello que llamamos soluciones
de forma, llevan a planteamientos diversos a las ideas o a respuestas sor-
presivas en el terreno discursivo. Las ideas puestas a actuar en la novela,
filtradas por las exigencias de situaciones ficticias, en la chamad/ación
esencial que subyace al género, llegan, no pocas veces, a percepciones
distintas que aquellas que se sistematizan en el mundo de la filosofía
y del pensamiento histórico. Narrar en la literatura se parece a otras
narraciones no literarias y, sin embargo, la misma narrativa adquiere
un compromiso con sus objetivos particulares. Ese es el problema de la
novela histórica en la que se pretende encuadrar a la novela indianista
desde nuestra percepción actual, que se piegunla si la conciencia social
y antropológica que se desarrolla en la novela indigenista del siglo xx
tiene relación con la literatura anterior, simultánea a la consolidación
de los gobiernos independen listas. Es evidente que en ese periodo hay
vínculos estrechos entre los intelectuales v los intereses de los gobier-
nos de los estados en formación en todos los países latinoamericanos,
que proponen una cultura nacional legitimadora no sólo de la indepen-
CONTENIDO

PRESENTACIóN
7

PRIMERA PARTE

Los pueblos originarios en la guerra de Independencia y en la Revolución de 1910


Miguel León-Portilla
11

Los indios de la Mixteca Alta de Oaxaca y las revoluciones (1800-1910)


Ethelia Ruiz Medrano
37

El pueblo yaqui y sus cien años recientes de lucha por la defensa territorial
María Macrina Restor Rodríguez
65

Sueños de federalismo en el siglo XIX: pueblos indígenas, guerras civiles


y proyectos nacionales en Chile y México, 1850-1876
Florencia E. Mallon
83

Indios e indígenas en la guerra de Independencia y las revoluciones Zapatistas


John Tutino
105

Los pueblos indios en la historia nacional, 1810-1910-2010


José Manuel del Val Blanco
131

Los festejos de los nacionalismos y los resurgimientos étnicos:


del patriotismo criollo al multiculturalismo del siglo XXI
Natividad Gutiérrez Chong
143

La lengua náhuatl en el proceso de construcción de la nación mexicana


Natalio Hernández
155

¿Qué significaba ser indio en el siglo XIX?


Federico Navarrete Linares
171
La patria de papel
Valquiria Wey
191

La ciudadanía indígena a debate


Rodolfo Staven nagen
201

SEGUNDA PARTE

Historia geográfica de las escuelas para niños indígenas


en los albores de la Independencia
Dorothy Tanck de Estrada
217

Motines indígenas en el sotavento veracruzano, 1716-1808:


¿precursores de la Independencia ?
Antonio García de León
231

Los tributarios de la Nueva España frente a la abolición


y ala restauración de los tributos, 1810-1822
Martha Terán
249

¿La Independencia para quién ?


Las ambigüedades de la ciudadanía para los pueblos serranos de Sonora
en la transición de la Colonia a la República de México
Cynthia Radding
321

Los efectos de la insurgencia sobre la propiedad en Ui Mixteca


Margarita Menegus Bomemanii
341

Los pueblos mayas frente a las cortes y la constitución de Cádiz


María del Carmen Valverde Valdés
353

Los pueblos mayas y el movimiento de Independencia


Mario Humberto Ruz y Arturo Taracena Arrióla
369
"Nosotros somos los únicos para quienes parece no se hizo la independencia"
La participación indígena en la insurgencia de Zacatecas, 1810-1821
Rosalina Ríos Zúñiga
403

"Multitud de Ayuntamientos": ciudadanía indígena entre


la Nueva España y México, 1812 y 1824
Bartolomé Clavero
433

Cádiz, población indígena y justicia local. Tenango del Valle, 1812-1824


Claudia Guarisco
457

TERCERA PARTE

Los indígenas en la Revolución


Felipe Arturo Ávila Espinosa
475

Revolución y reforma en la Huasteca veracruzana


Ignacio Rubio Carriquiriborde
Julieta Valle Esquivel
497

Chamula, los cauces perdidos de la rebeldía


Mercedes de la Garza
523

"Noihqui tlatihuani Zapata omotlatoltiaya in macehualtlatolli"


También el señor Zapata hablaba mexicano
Margarita Carbó
535

Bosque, revolución y comunidad indígena en la época


revolucionaria (1910-1940)
Christopher R. Boyer
551

Chatis, un general revolucionario, víctima del racismo mexicano


Víctor de la Cruz
575