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ÍNDICE GENERAL

INTRODUCCIÓN ..................................................................................................... 4
1. La Trinidad como fundamento y estructura de la realidad ............................... 7
1.1. La Revelación de Dios en la Trinidad Económica o externa. ........................... 7
1.2. La monarquía del Padre .................................................................................... 9
1.3. El Hijo como el  y la ............................................................... 13
1.4. El Logos como Potencia () Activa .................................................... 15
1.5. El amor en la actividad () del Espíritu Santo .................................... 20
2. El salto cuántico: La física cuántica y la caída de la ontología materialista . 24
2.1. Principios de física cuántica: insostenibilidad de la física clásica................... 24
2.1.1. Del principio de continuidad al principio de movimiento discontinuo ..... 25
2.1.2. Del principio de determinismo al principio de indeterminismo ................ 26
2.1.3. Del principio de localidad al principio de no-localidad ............................ 28
2.1.4. Del principio de certidumbre al principio de incertidumbre ..................... 29
2.2. Caída del dualismo sujeto y objeto .................................................................. 31
2.3. Unidad e individualidad: Paradoja de Wigner
y la metáfora de las dos personalidades ................................................................. 32
3. La nueva cosmología de la física cuántica
en diálogo con la actividad de la Trinidad ............................................................. 34
3.1. El Cosmos cuántico ......................................................................................... 34
3.2. Naturaleza de la conciencia ............................................................................. 37
3.3. El principio creativo de la conciencia ............................................................. 41
3.4. Implicaciones teológicas ................................................................................. 42
3.4.1. La unidad de la Conciencia en la Revelación ........................................... 42
3.4.2. La conciencia creativa en el Padre ............................................................ 46
3.4.3. La naturaleza de la onda de posibilidad en el Hijo ................................... 49
3.4.4. La actualización de la realidad probabilística en el Espíritu Santo ........... 51
CONCLUSIÓN ........................................................................................................ 56
BIBLIOGRAFÍA ..................................................................................................... 62
INTRODUCCIÓN

Esta investigación se titula Diálogo entre la Trinidad Externa y la Física


cuántica y presenta los siguiente problemas, a saber: a) la Trinidad externa como
actividad y fundamento de la estructura de la realidad; b) la caída de los principios de
la física clásica y; c) la novedad cosmológica de la física cuántica y sus principios en
diálogo con la actividad de la Trinidad.
Se ha dado en la historia un olvido práctico de la Trinidad, especialmente en
el occidente, que ha tenido como efecto el caer tanto en el dualismo como en el
monismo panteísta solo basándose en un Dios uno presente en todo. Si bien la
doctrina de la Trinidad es un misterio, esto debe ser entendido en el sentido
propiamente teológico, es decir, que “no es simplemente una incógnita o un enigma
inexplicable, sino algo revelado a nuestra comprensión”1. En ese sentido Dios da una
respuesta sobre el mundo y la realidad. Por tanto, nuestro primer antecedente es que
“la confesión trinitaria es el último fundamento de toda la realidad”2.
Ahora bien, el pensamiento moderno, caracterizado por el racionalismo
individualista y el cientificismo materialista de la física clásica cuyos principios
fundamentales siguen presentes e inciden en la actualidad, plantean la principal
objeción de fondo sobre dogma trinitario católico: la Trinidad sería inaceptable para
un hombre racional3. La noción de que el universo es mecanicista se mantiene como
verdad universal en la cosmovisión colectiva. Además, “esta cosmovisión
mecanicista o clásica, basada en la aplicación irrestricta de las leyes deterministas de
la física clásica […] sigue siendo en gran medida dominante”4. De esta manera, la
victoria del paradigma de la física newtoniana consistió en “pretender explicar el
cosmos sin Dios”5.

1
J. POLKINGHORNE, La Trinidad y un mundo entrelazado, Pamplona 2013, 112.
2
V. PEREZ, “La Trinidad. Una perspectiva de Dios para hoy”, en Actualidades Pedagógicas 54
(2009) 209.
3
Cf. A. CARRASCO, “El desarrollo de la teología trinitaria tras el Vaticano II” en Theologica
Xaveriana 143 (2002) 561-568
4
J. POLKINGHORNE, La Trinidad y un mundo entrelazado, 80.
5
A. GOSWAMI, Ciencia y espiritualidad, Barcelona 2011, 7.

4
Sin embargo, gracias a los avances teóricos y científicos de la física cuántica
se ha producido un significativo cambio de orientación que ha alterado nuestra
cosmovisión en las décadas recientes. Esto ha producido que la ontología relacional
de la física cuántica nos obligue a repensar el rol de la ciencia desde fe cristiana a
través de la visión trinitaria. Por lo tanto, tras haber reducido la Trinidad a un dogma
ocioso e inútil podemos afirmar que:
Si este cambio en la visión fundamental del mundo fuese a ocurrir, o si simplemente
se justificara tal visión como posible, ello alteraría profundamente nuestra
concepción del cosmos y de nuestro lugar en él y generaría un cambio en las
disposiciones teológicas contemporáneas debido al modo en que cambiaría nuestro
6
modo de pensar acerca de nuestra relación con la naturaleza y con Dios .

Por eso, el Dios relojero del mundo de la física mecanicista y clásica sería
muy diferente del Dios de un mundo cuántico. Nuestro trabajo estriba en el análisis
de esta posibilidad.
Por ende el problema de nuestro trabajo se enuncia en la siguiente pregunta:
¿Cómo se puede dar un diálogo entre la Trinidad Externa como estructura y
fundamento de la realidad y, la cosmología y los principios de la física cuántica? La
investigación consistirá en dar respuesta a través de un análisis de la Trinidad
externa, la relación entre las personas divinas como estructura y fundamento de la
realidad. Seguidamente, presentamos la caída de los principios de la física clásica, el
dualismo y de la división del sujeto-objeto. Finalmente, se entrelaza tanto la visión
trinitaria como la novedad de la física cuántica, por medio del cosmos cuántico, el
concepto de conciencia y sus implicaciones teológicas. Para realizar esto se hizo uso
del método analítico y de documentación de autores científicos creyentes, así como
la Sagrada Escritura, los Padres de la Iglesia, el Magisterio de la Iglesia y teólogos de
importancia en el estudio trinitario.
Ciertamente, estos temas son delicados y discutibles en la actualidad y es
necesario acercarse a ellos con absoluto cuidado y profunda humildad. Debe tomarse
en cuenta que el presente escrito no pretende ser un tratado sobre la trinidad, ni un
estudio científico que tenga por objeto la vida intratrinitaria, es decir, no estudiamos
la Trinidad interna. Sino que se limita al estudio de la actividad de las personas
divinas que explicitan la estructura de la realidad. Respecto al problema científico,

6
J. POLKINGHORNE, La Trinidad y un mundo entrelazado, 85.

5
tampoco se debe pensar que se yergue como respuesta definitiva a las cuestión que se
plantean en la actualidad con respecto a la vanguardia de la física teórica,
especialmente, por lo raudo y veloz de los descubrimientos en este campo los últimos
años.
Sin embargo, la motivación para realizar este estudio reside en que estas
novedades de la investigación científica ofrecen una oportunidad para una importante
aportación al desarrollo del diálogo entre la fe y la ciencia7, incluido una apertura a
nivel cosmológico hacia el cristianismo. Fundamentalmente porque la búsqueda del
hombre “conduce, más allá de este universo y de cualquier otro, hacia lo
Absolutamente nuevo”8, hacia una nuevo entendimiento de la creación.

7
“La fe cristiana no sólo debe ser compatible con lo que dicen las ciencias, sino que también ha de
estar deseosa de hacer más inteligible que nunca el mundo que la ciencia pone delante de nosotros”
J. F. HAUGHT, Cristianismo y ciencia, Santander 2009, 24.
8
Ibid., 22.

6
CAPÍTULO I

La Trinidad como fundamento y estructura de la realidad

Este capítulo desarrolla un estudio sobre Trinidad como introducción a esta


investigación. La pregunta que se plantea es: ¿De qué modo la Trinidad se manifiesta
como estructura de la realidad? Para ello se inicia tratando sobre la Trinidad
Económica o Externa que es el fundamento de la manifestación de Dios en la
realidad, para luego explicar que la Trinidad opera a través de la monarquía del Padre
como creador, el Hijo como la Palabra () con potencia (δσναμις) activa, y
finalmente, el Espíritu Santo como el acto () realizado.

1.1. La Revelación de Dios en la Trinidad Económica o externa.

La Trinidad es la verdad cristiana y base fundamental de la Fe porque el Dios


trinitario es el Primero y el Último, el Principio y el Fin de todo lo creado. Así pues,
los Padres de la Iglesia diferencian entre la Teología y la Economía en la Trinidad9,
entendiendo por Teología el misterio de la vida íntima de la Trinidad, y, la Economía
con todas las obras de Dios por las que se revela y comunica su vida. Precisamente es
de esta forma que Dios “ha dejado huellas de su ser trinitario en su obra de Creación
y en su Revelación” (CEC 236). Esta es la Trinidad Económica o externa.
En efecto, la Trinidad Económica es “la revelación de Dios como Padre de
Jesús, que comporta la de Jesús como Hijo de Dios y también como el Padre, y la de
Espíritu Santo, don del Padre y de Jesús que introduce en la intimidad de su vida, es
la revelación del Dios uno y trino”10. Por tanto, es solo a través de la Economía que
se puede llegar a la Teología en la Trinidad, pues, en la venida del Hijo único al
mundo, Jesús nos revela a Dios y nos lo da a conocer, es decir, que en la perspectiva
cristiana solo a través de “la presencia encarnada y kenótica de Dios plenamente
9
La relación entre economía y teología ha sido muy bien definida por el axioma “la Trinidad
económica es la Trinidad inmanente, y viceversa” K. RAHNER “El Dios trino como principio y
fundamento trascendente de la historia de la salvación”, en J. FEINER – M. LOHRER (eds.),
Mysterium Salutis Tomo II, Madrid 1977, 269-293. Dicho en otras palabras: “sólo a partir de la
revelación acaecida en Cristo tiene sentido que hablemos del Dios trino” L. F. LADARIA, El Dios
Vivo y Verdadero. El misterio de la Trinidad, Salamanca 1998, 24.
10
Ibid., 6.

7
revelada en Jesucristo y atestiguada por su cuerpo post-pascual que tenemos la plena
posibilidad de relacionarnos verdaderamente con Dios”11. De esta manera la Trinidad
Económica manifiesta la actividad de Dios. Es así llamada Externa porque se revela
y opera en la creación.
De esta forma, la revelación de Dios a través de Cristo no es una simple
comunicación de verdades, sino que es la donación de la vida misma de Dios:
“haciéndonos partícipes de su vida, dándonos de su plenitud, comunicándonos su
gracia y su verdad” 12. Una verdadera auto-comunicación de Dios. Es así que “tanto
el Mundo como Dios forman parte de la Realidad”13, pues hay en ella una íntima
relación entre la Divinidad y la Mundanidad.
En este contexto, se debe entender la encarnación y resurrección de Jesús; que
Dios lo reconoce como su Hijo y lo establece como Señor (Cf. Rm 1,3-4; Hch 2,36;
Fil 2). Así abordamos nuestra problemática, pues, “tratábamos de la historia de Jesús
y en ella queremos permanecer. Sin embargo, debemos añadir que esa historia sólo
puede culminar y comprenderse en perspectiva pascual o, mejor dicho, trinitaria”14.
Entonces Dios viene a revelarse ante nosotros como el Hijo escatológico de la pascua
y eterno en la trinidad.
Por tanto, ambos, “Hijo y Padre, constituyen el origen sin origen, el encuentro
de amor y vida en el que toda realidad está fundamentada”15. Así pues la realidad
está fundada en el encuentro personal, lo que se puede llamar la ontología trinitaria16
que es la relación con la vida y el amor: “La Trinidad inmanente de un Dios

11
J. POLKINGHORNE, La Trinidad y un mundo entrelazado 158. Cf. J. ZIZIOULAS, El ser
eclesial: persona, comunión, iglesia, Salamanca 2003.
12
L. F. LADARIA, El Dios Vivo y Verdadero. El misterio de la Trinidad, 5. “Un Dios puramente
trascendente (en caso que pudiera existir semejante Dios) sería un misterio abstracto, puramente
negativo. Pero un Dios que en su trascendencia pudiera ser también inmanente, es un misterio
concreto y positivo: en la medida en que se nos acerca, empezamos a reconocer cuán elevado está
sobre nosotros y en la medida en que se nos revela en verdad comenzamos a comprender lo
incomprensible que es” H. U. VON BALTHASAR, Teodramática 3. Las personas del drama: el
hombre en Cristo, Madrid 1993, 486. Cf. ORIGENES, “De principiis”, en A. ROPERO, Lo mejor
de Origenes, Barcelona 2002. (I, 2,7).
13
V. PEREZ, “La Trinidad. Una perspectiva de Dios para hoy”, en Actualidades Pedagógicas 54
(2009) 209.
14
X. PIKAZA, Trinidad Y Comunidad Cristiana. El principio social del cristianismo, 40.
15
Ibid. “El Padre del universo, ingenito (), no tiene nombre impuesto, porque todo lo que
lleva nombre supone otro más antiguo que se lo impuso” JUSTINO, “Segunda Apología”, en D.
RUIZ BUENO, Padre Apostólicos y Apologistas Griegos (S. II), Madrid 2002, (VI, 1-2.)
16
X. PIKAZA, Trinidad Y Comunidad Cristiana. El principio social del cristianismo, 42.

8
trascendente, y la Trinidad económica actuante de un Dios creador, se asumen en
esta visión trinitaria de toda la Realidad. […] la Trinidad es la Realidad”17
Por consiguiente, se da una alteridad que acontece en la vida trinitaria de
Dios: “cuando el Padre, en un auto-despojamiento originario, engendra al Hijo, es
condición de posibilidad de la creación del universo a imagen del logos, la Palabra de
Dios”18. Y en esta relación se manifiesta la procesión del Espíritu Santo que es el
perfeccionamiento final de todas las cosas hacia la santidad 19. Así pues, “la fe de la
Iglesia afirma también la acción creadora del Espíritu Santo: él es el dador de vida
(Símbolo de Nicea-Constantinopla), el Espíritu Creador (Veni, Creator Spiritus), la
Fuente de todo bien (Liturgia bizantina, Vísperas de Pentecostés)” (CEC 291); y con
respecto a la realidad, el Espíritu manifiesta una actualización desvelando “la vida
abierta y clara del Espíritu. Por eso se dice ahora que el , es decir, el sentido
final de la realidad es el Espíritu”20.
En consecuencia, el modo de expresar la Trinidad se realiza conforme a lo
establecido en el Concilio de Constantinopla II (553): “Uno es Dios y Padre de quien
proceden todas las cosas, un solo el Señor Jesucristo por el cual son todas las cosas, y
uno el Espíritu Santo en quien son todas las cosas” (DS 421). En efecto, es así que el
concilio expresa a la Trinidad presente en la Realidad. Ahora bien, ¿De qué manera
se manifiesta Dios a través de las personas divinas? Para poder responder a esta
cuestión, vamos a estudiar los puntos centrales en que se va desarrollando la
manifestación de Dios en la realidad: a través de la monarquía del Padre, el Hijo
como el  con la  y finalmente pasar al Espíritu Santo como la
actividad del amor manifestado en el hombre.

1.2. La monarquía del Padre

Dios Padre21 es la autoridad trascendente22, pero también el origen primero de


todo, es decir, una monarquía23 (Cf. CEC 239). El Padre es el αρτη en la estructura

17
V. PEREZ, “La Trinidad. Una perspectiva de Dios para hoy”, en Actualidades Pedagógicas 54
(2009) 209.
18
J. F. HAUGHT, Cristianismo y ciencia, 161.
19
Cf. Ibid.
20
X. PIKAZA, Trinidad Y Comunidad Cristiana. El principio social del cristianismo, 107. “la obra
del Espíritu consiste en actualizar la emergencia en la naturaleza”. J. F. HAUGHT, Cristianismo y
ciencia, 162.
21
“La invocación de Dios como Padre es conocida en muchas religiones. La divinidad es con
frecuencia considerada como padre de los dioses y de los hombres. En Israel, Dios es llamado Padre

9
de la realidad. Así los cristianos creemos en un misterio trascendente que es “origen,
fundamento y destino del universo llamado Padre […] que insufla existencia en
todas las cosas, abre el futuro y hace nuevas todas las cosas”24. Por tanto, la
verdadera experiencia de Dios es la del trascendente, del totalmente otro, del
incomprensible. Sólo así se trata verdaderamente de Dios y no de una creatura o un
ídolo. Dionisio el Areopagita indica al respecto, “¡Ojalá podamos también nosotros
penetrar en esta más que luminosa oscuridad! ¡Renunciemos a toda visión y
conocimiento para ver y conocer lo invisible e incognoscible: a Aquel que está más
allá de toda visión y conocimiento!”25 Pero, para que se haga comprensible la
Revelación implica que Dios está cercano, que es en cierto sentido, es inmanente al
mundo, sin perder su trascendencia:
El espíritu penetra más interiormente hasta que por sus anhelos de entender tiene
acceso a lo invisible, lo incomprensible. Allí ve a Dios. En esto consiste el verdadero
conocimiento de aquel a quien busca. No ver es la verdadera visión, porque aquel a
quien busca trasciende todo conocimiento. Por todas partes le separa como una
tiniebla la incomprensibilidad. Por lo cual, Juan el divino, que penetró en las tinieblas
luminosas, dice: A Dios nadie le ha visto jamás (Jn 1,18). Con esta negación afirma
que el conocimiento de la esencia divina es inaccesible al entendimiento del hombre
y a toda la inteligencia. 26

Por consiguiente, si por la inmanencia dejara de ser Dios trascendente, no


lograría la salvación de los hombres. Dicho de otra forma, la experiencia de Dios es

en cuanto Creador del mundo (Cf. Dt 32,6; Ml 2,10). Pues aún más, es Padre en razón de la alianza
y del don de la Ley a Israel, su primogénito (Ex 4,22). Es llamado también Padre del rey de Israel
(Cf. 2 S 7,14). Es muy especialmente el Padre de los pobres, del huérfano y de la viuda, que están
bajo su protección amorosa (Cf. Sal 68,6)” (CEC 238).
22
“La Escritura testimonia la experiencia israelita de un Dios verdaderamente trascendente quien al
mismo tiempo toma la iniciativa de acercarse a salvar al hombre que gime en la esclavitud”. A.
CARRASCO, “El desarrollo de la teología trinitaria tras el Vaticano II” en Theologica Xaveriana
143 (2002) 561-568. Asimismo: “La trascendencia de Dios nos enseña que nunca jamás se le
puede conocer desde el exterior, que jamás se puede partir hacia Dios sino partiendo de él,
encontrándose ya en él, siendo tocado por su proximidad ardiente.” P. EVDOKIMOV, El
conocimiento de Dios en la tradición oriental: la enseñanza patrística litúrgica e iconográfica,
Madrid 1969, 21.
23
Del griego μονος que es uno, unidad y αρχη que es principio u origen. Es preciso aclarar que “αρχη
para los griegos no es la misma cosa que principium para los latinos, ni aitía es la misma cosa que
causa. αρχη es un principio sin principio y aitía es causa no causada; los dos términos entendidos así
no pueden aplicarse más que al Padre, única fuente de la divinidad” S. VIRGULIN, “La
problemática en torno a la procedencia del Espíritu Santo, en El concilio de Constantinopla I y el
Espíritu Santo”, en Salamanca: Semanas de estudios trinitarios 17 (1983) 94.
24
J. F. HAUGHT, Cristianismo y ciencia, 37. Dios es “Padre de Todos” (Ef 4,6).
25
DIONISIO AREOPAGITA, Obras completas, Madrid 1990, II, 2.
26
GREGORIO DE NISA, Vida de Moisés, Salamanca 1993, II 162. Sobre la teología apofática Cf. L.
F. LADARIA, El Dios Vivo y Verdadero. El misterio de la Trinidad, 255-257; 344-345. J.
POLKINGHORNE, Ciencia y Teología, Bilbao 2000, 99-100.

10
de relación o unión transformante con el trascendente27. Esa es la salvación a la que
aspiramos. Por ello, la teología cristiana concibe al Padre como αρτη: principio de
todo lo creado. Pues ¿ha creado Dios el universo y la vida? Sí, porque Dios es
principio creativo. Sin embargo, ¿Tiene razón la teología de la creación28? Si, Dios
crea toda vida, y además, ésta se desarrolla a través de la creatividad, desarrollando
una complejidad cada vez mayor: “El universo es una historia todavía inacabada”29.
Siendo así que el Dios de la revelación es identificable como “el hacedor de
promesas que abre un nuevo futuro para el mundo, como un amor humilde y auto-
donador cuya voluntaria y graciosa retirada posibilita que la creación cobre
existencia como algo distinto de su Hacedor”30. Entonces, podemos hablar de una
Creación continuada.
Como resultado, la teología cristiana de la creación realiza la conjetura: que el
amor humilde y desinteresado de Dios busca algo distinto de sí, “otro sin el que el
amor de Dios no podría actualizarse”31. El universo creado se basa en el amor
desprendido de Dios, “porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito,
para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna” (Jn 3,16), El
hecho es que la creación nunca se ha interrumpido. “El acto creador [del Padre] es un
enorme gesto continuo que abarca la totalidad del tiempo. [La creación] todavía está
en marcha; y sin receso, aunque ello no sea perceptible, el mundo sobresale poco de
la nada”32. Evidentemente, la creación del cosmos dista mucho de estar acabada y a
la luz de la ciencia actual, la teología afirma que la creación aún está aconteciendo.

27
“El misterio del Dios trino, trascendente a este mundo, se puede conocer solamente a través de la
Trinidad económica, es decir, a través de la revelación de Jesús. El misterio salvador que es Dios
mismo nos es accesible únicamente en virtud de la libre comunicación divina” L. F. LADARIA, El
Dios Vivo y Verdadero. El misterio de la Trinidad, 35.
28
La concepción del Padre como Creador () es contrario a otros pensamientos sobre la
cuestión de los orígenes, como “algunos filósofos han dicho que todo es Dios, que el mundo es
Dios, o que el devenir del mundo es el devenir de Dios (panteísmo); otros han dicho que el mundo
es una emanación necesaria de Dios, que brota de esta fuente y retorna a ella; otros han afirmado
incluso la existencia de dos principios eternos, el Bien y el Mal, la Luz y las Tinieblas, en lucha
permanente (dualismo, maniqueísmo); según algunas de estas concepciones, el mundo (al menos el
mundo material) sería malo, producto de una caída, y por tanto que se ha de rechazar y superar
(gnosis); otros admiten que el mundo ha sido hecho por Dios, pero a la manera de un relojero que,
una vez hecho, lo habría abandonado a él mismo (deísmo); otros, finalmente, no aceptan ningún
origen trascendente del mundo, sino que ven en él el puro juego de una materia que ha existido
siempre (materialismo)” (CEC 285).
29
J. F. HAUGHT, Cristianismo y ciencia, 187.
30
Ibid.
31
Ibid.
32
T. DE CHARDIN, Escritos del tiempo de la guerra (1915-1919), Madrid 1967, 120-121.

11
Por otra parte, la fe cristiana en la resurrección se apoya justamente en este
punto de la doctrina de la creación: “El mismo poder que da el ser al mundo y lo
sostiene en la existencia está en condiciones de aportar permanencia a lo que ha
perecido y nueva vida a lo que ahora está muerto”33, porque la gloria de Dios es el
hombre vivo. La vida del hombre es la contemplación de Dios como atestigua Irineo
de Lyon: “si ya la revelación de Dios por la creación procuró la vida a todos los seres
que viven en la tierra, cuánto más la manifestación del Padre por la Palabra
procurará la vida a los que ven a Dios”34 Es así que Dios no solo se manifiesta en la
creación, sino que se revela y crea por la Palabra, el de Dios, es decir, la
segunda persona de la Trinidad: el Hijo35.
Ahora bien, la monarquía del Padre pretende decir que la fuente originaria de
la divinidad de las otras dos personas es el Padre (Cf. DS 525)36, fuente sin fuente, el
que garantiza la unidad, porque las otras dos personas poseen su misma divinidad.
Esta es la visión teológica de la monarquía del Padre: de Dios Padre todo procede y
todo retorna, así dice Jesús: “Salí del Padre y vine al mundo; ahora dejo el mundo y
voy al Padre” (Jn 16,28)37. Y también Pablo, “todo es de él, por él y para él” (Rm
11,36), porque Él obra todo en todos (Cf. 1 Co12,6). Él es el principio (αρτη) de la
actividad Trinitaria.
Ahora bien, si esta estructura se aplica a toda la realidad y la primera
 equivale al Padre, que es la causa y principio. ¿Cuál es el efecto? ¿Cuál
es la  por la cual se revela? La respuesta está en el Concilio de

33
J. F. HAUGHT, Cristianismo y ciencia, 163.
34
IRINEO DE LYON, Contro le eresie, Roma 2009, IV, 20,7; Cf. CEC 294.
35
“Aunque la obra de la creación se atribuya particularmente al Padre, es igualmente verdad de fe que
el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son el principio único e indivisible de la creación. Sólo Dios ha
creado el universo, libremente, sin ninguna ayuda” (CEC 316-317).
36
Cf. AGUSTÍN DE HIPONA, De Trinitate, Madrid 1966, IV, 20,29.
37
La unidad entre el Padre y el Hijo integra en su dinamismo la de los cristianos Cf. Jn 17,11.21-23.
38
El término es traducido de forma clásica como esencia o realidad. Su uso en “la
filosofía es para denotar lo que ha cobrado existencia o alcanzado realidad” G. KITTEL – G.
FRIEDRICH, Compendio del Diccionario teológico del Nuevo Testamento, Bogotá 2003, 1222.
Para el Estoicismo “ es el ser real tal como se manifiesta en los fenómenos particulares”
Ibid. En el neoplatonismo “ no tiene relación alguna con la materia. Como término para
la realidad derivada del uno, es sinónimo de . Si bien se deriva del ser último, tiene también
ser último. Este entendimiento se halla detrás del uso en la posterior doctrina de la Trinidad” Ibid.
“Los griegos hablan de una esencia () y tres substancias (), los latinos de una
esencia o substancia y tres personas. Hay que preferir en latín el término persona porque la
sustancia, equivalente por la etimología a , se confundiría con la esencia, dado el uso
habitual de estas palabras en la lengua latina” L. F. LADARIA, El Dios Vivo y Verdadero. El
misterio de la Trinidad, 356.

12
Constantinopla I en el año 381, que conservó esta expresión en su formulación del
Credo de Nicea y confesó “al Hijo Único de Dios, engendrado del Padre antes de
todos los siglos, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado no
creado, consubstancial al Padre” (DS 150). Ciertamente, el Hijo es la segunda
 y, por tanto, la encarnación misma de Dios: “el eterno divino, la
palabra de Dios hecha carne. Como Señor resucitado, continúa abriendo incluso
ahora la totalidad de la creación a un nuevo futuro”40.

1.3. El Hijo como el  y la 

El Hijo identificado con el término  se halla en los escritos de San Juan:
“En el principio existía el y el estaba junto a Dios, y el era
Dios”. (Jn 1,1-14; Cf. Ap 19,13; 1 Jn 1,1.7). Asimismo en San Pablo esta la teología
del  porque Cristo es llamado “δύναμιν de Dios y ζοθίαν de Dios” (1 Co 1,24)
e “imagen () de Dios” (2 Co 4,4; Cf. Col 1,15ss); como “el resplandor de su
gloria y la impronta de su esencia” (Hb 1,3). Esta semejanza sugiere el modo por el
que la doctrina del  se introdujo en la teología cristiana.
De la misma forma, los Padres de la Iglesia tienden a partir del punto donde
culmina el Nuevo Testamento41: “El hecho carne”42 (Cf. Jn 1,14) como
afirmación de influencia inestimable. Por eso, el  se manifestó como
39
El vocablo  estaba en el corazón del pensamiento y de la civilización griegos. Según H. M.
Kleinknecht, “es un presupuesto evidente para el griego que en las cosas, en el mundo y en su curso,
gobierna un  primario, una ley captable y cognoscible; un  que, en substancia, recién
hace posible el conocer y entender en el humano. Pero este  no es significado como
algo solo captable teóricamente sino también como algo que obliga y determina una vida verdadera
y un obrar” G. KITTEL – G. FRIEDRICH, Compendio del Diccionario teológico del Nuevo
Testamento, 80. Para los estoicos, inspirados en Heráclito, el  era una fuerza pneumática,
inmanente al mundo. Era como un fuego creador, que penetra todo y lo va desarrollando
racionalmente. El cosmos, en continua evolución, está penetrado de . Este lo mantiene unido.
Es Dios, es la Naturaleza. Es una semilla divina ( que siempre determina el
acontecer cósmico. Va dando forma a una materia sin cualidad. Los consensos humanos provienen
del  universal. El hombre debe vivir conforme al . Cf. S. ZAÑARTU, “Algunos
Desafíos Del Misterio Del Dios Cristiano A Las Categorías Del Pensar Filosófico En La
Antigüedad, Y Viceversa. Logos e hipóstasis (persona) hasta fines del siglo IV”, en Teología y Vida
33 (1992) 35-58.
40
J. F. HAUGHT, Cristianismo y ciencia, 37.
41
Así afirman M. Spanneut y J. Liébaert cuando dicen: “La cristología patrística se inscribe
enteramente en la perspectiva de la encarnación del Verbo-Hijo preexistente, en continuidad
estrecha con el Prólogo joánico y el estado de la más reciente cristología neotestamentaria”.
INSTITUT CATHOLIQUE DE LILLE, Catholicisme vol. XVII L-Z, París 2009, 987.
42
“A partir de estas fuentes neotestamentarias inmediatas (el prólogo de Juan e igualmente la teología
paulina de Cristo Sabiduría), se elaboró la doctrina patrística del Cristo  sobre un doble
trasfondo: el de la Biblia (y del judaísmo tardío) y el de la filosofía helenística” Ibid.

13
“mediador entre el Dios trascendente y el cosmos y los hombres”43. Ahora bien, al
desarrollar la cristología del , los Padres lo consideran como “el revelador del
Padre; la que nos ayuda a entender la verdad de Dios”45, que es
trascendente y ha hablado en el Antiguo Testamento por medio de su  en las
teofanías. Pero además, el  entero es Cristo y la excelencia del Cristianismo46.
Entonces, el  será así la primera porque “es engendrado por la
 y voluntad del Padre, de tal modo que, aunque es siempre pensado en
función de la creación y de los hombres, se le atribuye claramente cierta
preexistencia, un cierto antes de todas las cosas”47. En cuanto a su Hijo, el  es
engendrado antes de las criaturas, cuando al principio creó y ordenó por su medio
todas las cosas y, es llamado Cristo por haber sido ungido48, y ciertamente, “Es
llamado Dios y es Dios y lo será”49.
Así es como se manifiesta el  “En el principio se sitúa la Palabra
[] como don de Dios que sale de sí, se comunica; esa Palabra [] es Vida,

43
S. ZAÑARTU, “Algunos Desafíos Del Misterio Del Dios Cristiano A Las Categorías Del Pensar
Filosófico En La Antigüedad, Y Viceversa. Logos e hipóstasis (persona) hasta fines del siglo IV”,
en Teología y Vida 33 (1992) 43.
44
El termino se traduce por Potencia, fuerza o poder. “muestra que toda la vida en el cosmos
es considerada dinámicamente. es un principio cósmico.” G. KITTEL – G. FRIEDRICH,
Compendio del Diccionario teológico del Nuevo Testamento, 188. “El acontecimiento de Cristo
arroja luz sobre la de Dios. La de Cristo es la de Dios, de modo que se la
describe como una dotación. Cristo comparte esta mediante la comunión personal con
Dios” Ibid, 189.
45
S. ZAÑARTU, “Algunos Desafíos Del Misterio Del Dios Cristiano A Las Categorías Del Pensar
Filosófico En La Antigüedad, Y Viceversa. Logos e hipóstasis (persona) hasta fines del siglo IV”,
44.
46
Cf. JUSTINO, Segunda Apología, X, 2-3; VIII, 3.
47
E. RODRÍGUEZ A. “La Dynamis de Dios en San Justino”, en Anales de la Facultad de Teología
31,2 (1980) 85.
48
Cf. JUSTINO, Segunda Apología, VI, 3.
49
JUSTINO, “Diálogo con Trifón”, en D. RUIZ BUENO, Padre Apostólicos y Apologistas Griegos
(S. II), Madrid 2002. (LVIII, 9). Cf. LVI, 62; LXIII, 5; LXIV, 1; LXVIII, 9. “Nosotros no decimos,
como lo piensan los herejes, que una parte de la substancia de Dios se convirtió en el Hijo o que el
Hijo fue procreado por el Padre a partir de la nada, es decir afuera de su substancia, de tal manera
que hubo un momento en que El no existía” ORIGENES, Princ., IV, 1,12-16. Sucede de manera
similar con nosotros, en efecto, “al emitir una palabra (), engendramos la palabra, no por
corte de modo que se disminuya la razón () que hay en nosotros al emitirla” S. ZAÑARTU,
“Algunos Desafíos Del Misterio Del Dios Cristiano A Las Categorías Del Pensar Filosófico En La
Antigüedad, Y Viceversa. Logos e hipóstasis (persona) hasta fines del siglo IV”, 47. “El tronco no
está dividido de la raíz, ni el río de la fuente, ni el rayo del sol, ni tampoco la Palabra está separada
de Dios” TERTULIANO, “Adversus Praxean”, en A. ROPERO, Lo mejor de Tertuliano, Barcelona
2001. (VIII, 5-7).

14
hace que surja toda realidad, la fundamenta y plenifica”50, es así que abre un camino
a la salvación y realización que nos capacita por medio de su δσναμις para responder
y hacernos de esa forma humanos. Ahora bien, este  no es semejante a la
palabra humana que es caduca, sino que es eterno y subsistente, como corresponde a
la naturaleza de Dios. Y esto implica absolutamente la vida, no que participe de la
vida, sino que, dada su naturaleza simple, es ασηοζωη (vida en sí mismo)51. “En ella
[] estaba la vida [ασηοζωη] y la vida era la luz de los hombres.” (Jn 1,4). En
consecuencia, si vive, tiene la facultad de elegir, es decir, ejercer su δσναμις. Es ahí,
donde reside el nivel potencial de la naturaleza y además, todo lo que quiere y realiza
es bueno por su naturaleza.
El mundo es algo bueno, y todo cuanto hay en él está contemplado con sabiduría y
con arte. Por consiguiente, todo es obra del ; del que vive y subsiste,
porque es el  de Dios; y dotado de libre albedrío (προαιροσμενοσ52), porque
vive: puede hacer todo lo que elige hacer, y elige todo lo que es absolutamente bueno
y suave, y cuanto lleve la marca de la excelencia. 53

Ahora bien, la siguiente cuestión es: ¿Qué características tiene esta potencia
con la que actúa?

1.4. El Logos como Potencia () Activa

Para responder a la anterior pregunta es necesario describir la característica


potencial en el . Hay que distinguir entre el  en sí y de dónde proviene.
En efecto, el Padre es causa y principio (αρτη), y es en la relación con el Hijo donde
se da la distinción de su característica potencial. Esto porque, el está en la
realidad de manera inmanente como forma de posibilidad y, su causa anterior y
principio trascendente de la realidad es el Padre. Por eso, Gregorio de Nisa afirma
que la confesión cristiana es sobre “un  de Dios viviente, activo y creador”54.

50
X. PIKAZA, Enquiridión trinitatis: textos básicos sobre el Dios de los cristianos, Salamanca 2005,
292.
51
Sobre el término ζωη en relación al  en el el Evangelista Juan: “Como Hijo y eterno,
Cristo tiene vida en sí mismo (Cf. Jn 1,4), porque él es el poder creador de Dios. Él entrega a la
muerte su humana (Cf. 10,11), pero su ζωη (que es la luz de los hombres, Cf. 1,4) no puede
ser destruida. Siendo él mismo ζωη, él revela al Dios cuyo mandato es la vida eterna (Cf. 4,10-11)”
G. KITTEL – G. FRIEDRICH, Compendio del Diccionario teológico del Nuevo Testamento, 855-
875.
52
Proviene de “αἱρέομαι. αἱρέω significa tomar, ganar, captar, seleccionar (voz media). Este último
es el sentido en el NT, p. ej. La preferencia selectiva en Fil 1,22; Hb 11,25, y la elección que Dios
hace de la comunidad en 2 Ts 2,13” Ibid., 180–185.
53
GREGORIO DE NISA, La Gran Catequesis, Madrid 1994, I, 9. Cf. II, 12,25s; 12,20s
54
Ibid., I, 10.

15
Por consiguiente, el  de Dios subsiste por sí mismo y se diferencia de
quien lo engendra, pero de otra forma, al manifestar las características que se
observan en Dios, es el mismo según su naturaleza. F. Suárez aprecia que en la
Escritura55 y en los autores presocráticos56, la actividad, lo que es su ser y el ,
aparecen como tres realidades unidas, pero en Platón y Aristóteles aparecen
separadas57. Aunque en estos autores, junto al ser y el  aparezca la acción, esta
sólo es una acción accidental y no cambia la esencia del objeto. La consecuencia es
que “se consideró al  y al ser como dos planos paralelos o dos vertientes
paralelas, sin una mutua intersección o convergencia”58. En palabras de Gregorio de
Nisa, refiriéndose a la Trinidad, “la distinción está sujeta por el concepto de persona
(σποζηαζις59) y no está dividida en la substancia (οσζια)”60. Es decir, el  no es
un individuo divino, sino la segunda  de la Trinidad.

55
“Por una parte la palabra en la Biblia es comunicativa, expresiva y representativa. Sirve además
para unir al hombre con las cosas la predicar y enunciar las propiedades del ser y de la acción. Más
por otra parte es acción y realidad óptica. Dígase otro tanto de la actividad, que aparece como
palabra hasta el punto de que el principio creador y perfeccionador del mundo es la palabra.
Finalmente, el ser aparece también como principio fundamental y comunicativo, pues Yahveh se
revela a sí mismo como el que es” V. SANZ, La teoría de la Posibilidad en Francisco Suárez,
Pamplona 1989, 45. Cf. R. BOCETA, El derecho como facultas moralis: Una pista en Francisco
Suárez para el fundamento de los derechos humanos, La Paz 2018, 198.
56
En los autores presocráticos como Parménides y Heráclito el ser tenía un sentido activo, pero a
partir de Empédocles, “perderá su sentido activo para significar tan solo el uno, entero, etc. él es se
refiere entonces tan solo al resultado y no a la fuerza activa que conduce a él”, en X. ZUBIRI,
Naturaleza, Historia, Dios, Madrid 1974, 185; Lo mismo sucederá con el que pierde su
actividad de potencia activa porque, “significó primariamente decir o entender, y ha pasado a
significar entonces lo dicho o entendido” Ibid., 188.
57
Platón y Aristóteles reflexionan sobre el , con el significado de lo dicho, es decir por el 
declarativo. El expresa lo que las cosas son, y por lo tanto no contiene a toda la realidad, sino
que se refiere a ella desdoblándola en la cosa que es y lo que la cosa es. Cf. W. JAEGER,
Aristoteles II, Gredos, Madrid, 1989, 198-199. “Desde Empédocles el Ser perderá su sentido activo
para significar tan solo el uno, entero, entre otros; el es se refiere solo al resultado” X. ZUBIRI,
Naturaleza, Historia, Dios, 185
58
V. SANZ, La teoría de la Posibilidad en Francisco Suárez, 46. En los griegos estos tres conceptos
básicos van a ser independientes entre sí e independientes de un Dios creador, este es, el problema
con el dogma de la creación. Cf. R. BOCETA, El derecho como facultas moralis: Una pista en
Francisco Suárez para el fundamento de los derechos humanos, 199.
59
Este subsistir por sí mismo y no en otro, caracterizará el concepto de σποζηαζις. Cf. S ZAÑARTU,
“Historia del dogma de la Encarnación desde el siglo V al VII”, en Teología y Vida 33 (1992) 148.
“Por la σποζηαζις es algo otro el Espíritu, y otro el , y otro, a su vez, aquel de quien es el
y el Espíritu. Pero cuando hayas comprendido lo que los distingue (διακεκριμενον), de nuevo
la unidad (ενοηης) de la naturaleza no admite partición (διαμεριζμον), de forma que el poder de la
monarquía no se divida (ζτιζζεζθαι) en partes (καηαηεμνομενον) entre divinidades diferentes
(διαθοροσς) ni concuerde la doctrina con la creencia judaica” GREGORIO DE NISA, La Gran
Catequesis, III, 2. Cf. S. ZAÑARTU, “Presentación de algunos aspectos de la Trinidad en los
discursos teológicos de Gregorio de Nacianzo”, en Teología y Vida 43 (2002) 436-464.
60
GREGORIO DE NISA, La Gran Catequesis, III, 1.

16
Por esta característica de ser persona σποζηαζις se infiere que el  es
“una potencia substancial (δσναμιν οσζιωδη) en sí misma, con su propia hipóstasis
(εν ιδιαζοσζηι σποζηαζει), inseparable de Dios en quien está y del  a quien
acompaña”61. El  existe como σποζηαζις, con libre albedrío (προαιρεηικην), y
en consecuencia, se mueve por sí mismo. Siempre elige, según su naturaleza, el bien
y tiene la posibilidad de realizar su propósito según su voluntad62. Esta es la
característica de indeterminación que tiene ser en potencia activa63.
Ciertamente, no se está discutiendo si al Creador se lo llama , o
sabiduría (ζοθίαν Cf. 1 Co 1, 24), o δσναμις, o Dios. Es la “naturaleza suprema
(θσζις πανηοδσναμος)”64 que baja a la pequeñez de la humanidad por la
Encarnación. Dios es la δσναμις que está por encima del cosmos, es el Ser, en quien
los seres subsisten. En realidad, se lo llama “Hijo porque es lo mismo que el Padre
en cuanto a la substancia y viene de Él. Como  expresa al Padre, sería como su
definición. Es una demostración de la naturaleza del Padre” 65. Ahora bien, está en
los seres, porque al manifestarse Dios por medio de su , lo hace como δσναμις.
Como indicará Justino, “sólo Jesús Cristo ha sido en sentido propio engendrado hijo
de Dios, el que es su , su primogénito y su δσναμις”66. Y también cuando es
llamado “ y δσναμιςpropiamente engendrado de él [del Padre del universo], y
posteriormente hecho hombre mediante una virgen”67.
Esa δσναμις se personifica en el Hijo, como se ha dicho, y es simplemente la
perfección misma de la οσζια paterna hecha visible. Dice San Juan Damasceno: “no
hay en el Padre , Sabiduría, Poder, Voluntad, sino tan sólo el Hijo, que es la
61
S. ZAÑARTU, “El Dios Razonable De La Gran Catequesis De Gregorio De Nisa”, en Teología y
Vida 45 (2004) 704.
62
Contrario a la herejía del monotelismo. Que se remonta a comprender la sustancia de Dios como una
cosa y no como acción. Por eso solo existe una para el monotelismo y no dos voluntades, porque la
existencia de dos entes en uno mismo es inconcebible. Sobre la acción de Cristo en el monotelismo:
“La u operación de Cristo procede de su persona (σποζηαζις) que es una, no de las dos
naturalezas” INSTITUTUM PATRISTICUM AUGUSTINIANUM, Diccionario Patrístico y de la
Antigüedad Cristiana II, Salamanca 1998, 1470. En cambio para Máximo el Confesor: “el
Unigénito obro () de forma divina y humana y que toda operación, divina y humana,
procede sin división del único y mismo  encarnado” Ibid.
63
Si el tuviera potencia pasiva, como concibe la filosofía clásica, no podría habernos redimido
por sí mismo. Cf. GREGORIO DE NISA, La Gran Catequesis, II, 12,4-13,12.
64
Ibid., II, 1; Cf. XXIV, 4-7.
65
S. ZAÑARTU, “Presentación de algunos aspectos de la Trinidad en los discursos teológicos de
Gregorio de Nacianzo”, en Teología y Vida 43 (2002) 451.
66
JUSTINO, Primera Apología, XXIII, 2.
67
JUSTINO, Diálogo con Tifón, CV, 1.

17
única δσναμις del Padre”68. Por tanto, si el Hijo es la δσναμις del Padre, y ésta se
hace presente en nosotros por el Espíritu Santo, entonces en este nos sumergimos en
la Paternidad Divina (Cf. Gal 4,6). Así nos dice San Cirilo de Alejandría: “Por la
participación de este Espíritu, somos llamados dioses, no sólo porque estamos
transportados a la gloria sobrenatural, sino porque tenemos ya a Dios que habita y se
ha vertido en nosotros”69.
De hecho, la resurrección de Jesús es el inicio de la nuestra porque su victoria
sobre la muerte se convierte, para el hombre mortal, en comienzo de la vida eterna:
Se mezcló con lo nuestro para que lo nuestro, al mezclarse con lo divino se hiciera
divino, tras haber sido arrancado a la muerte y liberado de la tiranía del enemigo,
pues, efectivamente, su resurgimiento de la muerte resulta para la raza de los
mortales principio del resurgimiento para la vida inmortal 70.

¿Cómo es esto posible? “Para ser libres nos ha liberado Cristo. Manteneos,
pues, firmes y no os dejéis oprimir nuevamente bajo el yugo de la esclavitud” (Gal
5,1). Pues es posible a través de la muerte, que pasa de uno solo –el primer hombre
Adán– a toda la humanidad, así también la resurrección, gracias a uno solo,
Jesucristo, se extiende, como una δσναμις, a toda la naturaleza humana71. Porque la
humanidad es una sola masa, que es Cristo72. “Veréis al hijo del hombre sentado a la
diestra del Poder (δσναμεως) y viniendo sobre las nubes del cielo” (Mt 26,64 Cf. Mt
24,30; Lc 21,27). Porque Dios opera con su δσναμις mediante el Hijo (Cf. Rm 3,25;
5,9-10) porque lo que se busca comunicar en las narraciones de “la vida de Jesús, así
como de sus palabras, sus obras poderosas (δσναμειζεν) y su resurrección de entre
los muertos, es la irrupción de un futuro radicalmente nuevo en la persona del
Nazareno”73.
El verdadero desafío de aceptar la resurrección de Jesús y sus obras no se
puede concebir separado a la llamada a creer que “el universo entero se halla inmerso
en un proceso de transformación creadora”74. Asimismo atestigua Gregorio de Nisa
diciendo:

68
BUENAVENTURA, Obras Completas. Tomo quinto, BAC, Madrid, 1948, 29.
69
X. ZUBIRI, Naturaleza, Historia, Dios, 461.
70
GREGORIO DE NISA, La Gran Catequesis, XXVI, 2.
71
Cf. Ibid., XXVI.
72
Cf. S. ZAÑARTU, “El Dios Razonable De La Gran Catequesis De Gregorio De Nisa”, en Teología
y Vida 45 (2004) 740.
73
J. F. HAUGHT, Cristianismo y ciencia, 37.
74
Ibid., 43.

18
Todos los seres sujetos al devenir no permanecen idénticos a sí mismos, sino que
pasan continuamente de un estado a otro mediante un cambio que se traduce siempre
en bien o en mal […] Así pues, ser sujeto sometido a cambio es nacer continuamente
[…] Pero aquí el nacimiento no se produce por una intervención ajena, como es el
caso de los seres corpóreos […] sino que es el resultado de una decisión libre y, así,
nosotros somos en cierto modo nuestros mismos progenitores, creándonos como
queremos y, con nuestra elección, dándonos la forma que queremos. 75

Al estudiar cómo se manifiesta Dios en la creación, es necesario entender cuál


es la causa que los produce. Para Suárez, la causa agente que los produce es el amor
–siguiendo a San Agustín76 y San Juan Crisóstomo, para quienes el amor también es
el creador de los lazos morales77–, el amor tiene el carácter de potencia (δσναμις)
activa, es decir que es actividad. La potencia activa es la “potencialidad residente en
una cosa de pasar a otro estado”78. En la resurrección se hace presente este amor
libre, capacidad de obrar de un modo determinado en sí mismo porque siempre
pertenece a un sujeto que ya posee un modo de ser determinado y, por tanto, que
tiene en acto primero.
Esta significación de potencia activa es la que la Teología trinitaria considera
más importante para su desarrollo. Además es en este punto que Suárez está muy
cercano a la tradición de la teología de los Padres de la Iglesia considerando que la
palabra Amor designa lo que inclina la voluntad y la impulsa hacia la cosa amada.
Entonces es la esencia trascendental de Dios, el propio amor como actividad, el amor
o amación que nos hace amantes, inclina a la voluntad y la impulsa hacia la cosa
amada79.
Ahora bien, el ser humano puede elegir al amor porque tiene una potencia
activa en la que se encuentra el vínculo entre la potencia humano y la potencia

75
GREGORIO DE NISA, Vida de Moisés, II, 2-3.
76
Cf. AGUSTIN DE HIPONA, De Trinitate, IX, 2,2; 3,3; 5,8. L. F. LADARIA, El Dios Vivo y
Verdadero. El misterio de la Trinidad, 246-250; 255-258.
77
Según Elorduy, “este principio fundamental sobre el amor es de extracción Paulina. El espíritu, que
da cohesión a toda las cosas es, para San Pablo, lo que forma el cuerpo místico de la Iglesia, con la
densa trama de carismas y funciones establecidas en su estructura” E. ELORDUY, “La realidad
jurídico-moral. Esquema histórico”, en Anales de la cátedra Francisco Suárez 1 (1961) 17. Véase
también, el ser sobrenatural. Dios y deificación en la Teología Paulina en X. ZUBIRI, Naturaleza,
Historia, Dios, 399-478. R. BOCETA, El derecho como facultas moralis: Una pista en Francisco
Suárez para el fundamento de los derechos humanos, 162-165.
78
J. F. MORA, Diccionario de filosofía Tomo I (A-D), Barcelona 2009, 53.
79
Cf. R. BOCETA, El derecho como facultas moralis: Una pista en Francisco Suárez para el
fundamento de los derechos humanos, 165.

19
divinidad80: “Podríamos decir que de este modo consta que tales potencias son en sí
mismas cosas distintas una de las cuales está en la misma cosa como en un
recipiente, el otro en cambio le es superior” 81. La potencia activa fue estudiada por
Suárez cuando consideró la cuestión de la potencia de Cristo.
Entonces, si el Hijo es la personificación de la δσναμις del Padre y su
perfección engendrada, porque la δσναμις expresa su naturaleza, en consecuencia
estas perfecciones se manifiestan como actos que se personifican en el aspecto de
del ser divino. Esta es la persona del Espíritu Santo82.

1.5. El amor en la actividad () del Espíritu Santo

Al Espíritu Santo, los Padres griegos lo llamaron Manifestador. “Que Dios


sea amor en su ser más profundo es algo que el autor descubre en la actuación
divina”83. Pues se presenta en la realidad como la actividad, como , y en
consecuencia, representa una acción.
Si se toma cualquier atributo de Dios, por ejemplo, el amor. “Dios es amor” (1
Jn 4,8.16)84. Esta misma tiene tres aspectos: San Agustín unió la acción de la
voluntad y el amor a la persona del Espíritu en “la Trinidad del amante, el amado y
el amor, este último ocupa el lugar del Espíritu”85. Dios es amante (Padre) por su
amado (Hijo), por la que siempre está en acto de amor (Espíritu Santo), por eso
mismo, “el Espíritu Santo procede así del Padre por el Hijo”86 De manera similar,

80
Esta es la causa, por la que para Suárez la comunidad no es una unión de individuos, sino que es
una unidad analógica con Dios basada en la semejanza del ser humano con Dios. “El hombre fue
creado a imagen de Dios sui iuris y sometido únicamente a Dios y por eso no parece que pueda ser
justo que otros hombres lo reduzcan a la servidumbre y sujeción” F. SUAREZ, Defensa de la fe
católica y apostólica contra los errores del anglicanismo, Madrid 1971, III, 1 ,2. Cf. S.
CASTELLOTE CUBELLS, “Las relaciones humanas en Suarez”, en Cuadernos salmantinos de
filosofía 7 (1980) 165.
81
F. SUAREZ, Diputaciones Metafísicas, Salamanca 1597, XLIII, 2,18.
82
“Es cierto que los Padres griegos entendieron el término de  más bien en el sentido de las
operaciones divinas trascendentes. Pero como éstas son la manifestación ad extra de las inmanentes,
el vocablo tiene también un sentido intradivino”. X. ZUBIRI, Naturaleza, Historia, Dios,
428.
83
R. SCHNACKENBURG, Cartas de Juan, Barcelona 1980, 257.
84
En la Trinidad “la revelación de Dios como Padre que envía a Jesús equivale a la revelación de Dios
como amor” L. F. LADARIA, El Dios Vivo y Verdadero. El misterio de la Trinidad, 51. Pero
también es luz (1 Jn 1,5.7; Cf. 1 Tim 6,16); vida (Jn 1,4; 11,25; 14,6) siempre en referencia de la
manifestación salvadora de Dios en Cristo.
85
L. F. LADARIA, El Dios Vivo y Verdadero. El misterio de la Trinidad, 248. Cf. AGUSTIN DE
HIPONA, De Trinitate, IX, 2, 2.
86
TERTULIANO, Adv. Prax., IV, 1. “A veces, por una razón obvia, aplican los Padres griegos las
denominaciones de  y δσναμις tanto al Hijo como al Espíritu Santo. Se les llama δσναμις

20
para San Gregorio Nacianceno el Padre es el Verdadero (αληθινος), el Hijo es la
Verdad (αληθεια), el Espíritu Santo es el espíritu de la Verdad (πνεσμαηες αληθειας).
Y San Gregorio Niceno dice: “La fuente (αρτη) de la δσναμις es el Padre, la δσναμις
del Padre es el Hijo, el espíritu de la δσναμις es el Espíritu Santo”87. Por esto el
Espíritu Santo es el Manifestador.
Además, puede decirse que el Espíritu Santo es la Trinidad completa porque
toda , representa un fin88; y por eso: “Dios es Espíritu, y los que adoran,
deben adorar en Espíritu y Verdad.” (Jn 4,24). De modo similar con la bondad, pues,
Dios es bueno pero en tres aspectos: primero, el Padre es bueno. El Padre engendra
su propia bondad que es el Hijo. La actualización de esta bondad es la misma de
donde se origina, esto es el Espíritu Santo. Dios es bueno como Padre; por su bondad
como Hijo, por la que siempre está en  de bondad como Espíritu Santo.
Asimismo, la fe apostólica confesada por el Concilio Constantinopla I (381)
confiesa: “Creemos en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del
Padre” (DS 150). El Padre es “la fuente y el origen de toda la divinidad” (Concilio de
Toledo VI (638), DS 490). Sin embargo, el origen eterno del Espíritu Santo está en
relación con el Hijo: “El Espíritu Santo, que es la tercera persona de la Trinidad, es
Dios, uno e igual al Padre y al Hijo, de la misma substancia y también de la misma
naturaleza” (Concilio de Toledo XI (675), DS 527).
El Espíritu Santo tiene también como función propia la Creación. Por esto se
le llama Espíritu, es decir, soplo89. Porque es el soplo mismo del de Dios que

porque son la actividad del Padre, y , porque son su riqueza en acto puro. Pero reservan la
expresión δσναμις más especialmente para el Hijo, y la  más especialmente para el Espíritu
Santo” X. ZUBIRI, Naturaleza, Historia, Dios, 428. Cf. ATANASIO DE ALEJANDRÍA, Epístolas
a Serapión sobre el Espíritu Santo, Madrid 2007, I, 20-22.
87
X. PIKAZA, Enquiridión trinitatis: textos básicos sobre el Dios de los cristianos, 528.
88
“Toda visión de Dios es trinitaria: en el Espíritu Santo vemos la imagen del Hijo y por él al
arquetipo abisal, al Padre. Para Gregorio Nacianceno, es la contemplación de las tres luces que
no forman más que una sola luz, el esplendor reunido de la Trinidad que rebasa el
entendimiento: Trinidad, cuyas sombras confusas me llenan de emoción” P. EVDOKIMOV, El
conocimiento de Dios en la tradición oriental: la enseñanza patrística litúrgica e iconográfica,
Madrid 1969, 153.
89
“πνεῦμα es el aliento, que se inhala y se exhala en la respiración, y que va desde el resoplido hasta
el aliento que se desvanece. Poéticamente el πνεῦμα denota el sonido producido por el aliento
humano al soplar en las flautas” G. KITTEL – G. FRIEDRICH, Compendio del Diccionario
teológico del Nuevo Testamento, 854. Y también “El πνεῦμα, entonces, es tanto la fuerza y
sustancia vital que genera y permea todas las cosas, como el alma racional cuyas funciones de guía
y control ejecuta. En la unidad indisoluble de materia, poder, vida y forma, el πνεῦμα es en última
instancia Dios, quien por naturaleza es πνεῦμα.” Ibid., 856.

21
produce las cosas90 como en el relato del Génesis (Cf. Gn 1,1-5). Esta será la gran
aportación de Basilio de Cesarea a la teología del Espíritu Santo, pues, la tercera
Persona no procede del Padre por generación, sino como Espíritu (soplo) de su boca,
una esencia divina que santifica.91 Y por eso, la deificación del hombre se realiza por
medio de la actuación del Espíritu: “Hacia él se vuelve todo lo que tiene necesidad de
santificación. Le desean todos los que viven según la virtud, como refrescados por su
soplo y ayudados en orden a su propio fin natural.”92
Así es como también el Espíritu Santo es el Vivificador: “posee como esencia
divina el dinamismo para vivificar la obra del Hijo” 93, y su principal acto ()
es el de manifestar al Padre por el Hijo. Así pues, el Espíritu Santo pone de
manifiesta que el Hijo es la verdad del Padre94. De esta manera, “el Hijo es la
δσναμις del Padre, y el Espíritu Santo expresa que esta δσναμις es idéntica en acto
puro a la οσζια del Padre. Por esto los griegos lo llamaron ”95.
Por tanto, la persona por la que se llega al conocimiento teológico es el
Espíritu, porque es por medio de Él que se actualiza el de Dios en la realidad:
hace audibles sus palabras96. “Quiso Dios, con su bondad y sabiduría, revelarse a Sí
mismo y manifestar el misterio de su voluntad (Cf. Ef 1,9): por Cristo, la palabra
hecha carne, y con el Espíritu Santo, pueden los hombres llegar hasta el Padre y
participar de la naturaleza divina”. (DV 2 Cf. Ef 2,18; 2 Pe 1,4) Por eso es el Espíritu
el que realiza los dones en el hombre97.

90
“El Espíritu es la última figura de mediación […] el aire, el viento, que es una fuerza que no puede
ser controlada por el hombre. Por ello se puede relacionar fácilmente con la energía y el poder
divino” L. F. LADARIA, El Dios Vivo y Verdadero. El misterio de la Trinidad, 123.
91
Cf. BASILIO DE CESAREA, El Espíritu Santo, Madrid 1996, XVIII, 46; III, 53; II, 204.
92
Ibid., IX, 22. ORIGENES, Princ., I, 3,6.
93
L. F. LADARIA, El Dios Vivo y Verdadero. El misterio de la Trinidad, 148. “El principio vital.
da vida al cuerpo animal o humano (Cf. Gn 7,22). Su ingreso da vida (Ez 37,5-6), su retiro significa
la muerte (Sal 104,29). Algunos términos que se usan en relación con esto son revivir, desaparecer,
languidecer, expirar, quedar vencido” G. KITTEL – G. FRIEDRICH, Compendio del Diccionario
teológico del Nuevo Testamento, 857.
94
“Entre la filiación divina de Jesús y la nuestra, en el Espíritu Santo, hay una relación intrínseca […]
el don del Espíritu Santo don por antonomasia, más aun, persona don. Podemos por tanto pensar en
una inhabitación personal del Espíritu Santo en el justo, ciertamente no separada de la del Padre y el
Hijo. Se muestra la distinción de las personas en el obrar de Dios con nosotros” L. F. LADARIA, El
Dios Vivo y Verdadero. El misterio de la Trinidad, 30.
95
X. ZUBIRI, Naturaleza, Historia, Dios, 432.
96
Cf. P. EVDOKIMOV, El conocimiento de Dios en la tradición oriental: la enseñanza patrística
litúrgica e iconográfica, Madrid 1969, 25.
97
Cf. BASILIO DE CESAREA, El Espíritu Santo, XIX, 49; XVI, 37.

22
En consecuencia, el Padre no deriva de ninguna causa; el Hijo brilla como
solo unigénito de la luz ingenerada; y a su vez el Hijo no puede ser comprendido si
no es por la iluminación del Espíritu98. Así afirma Basilio de Cesarea cuando
manifiesta como: “La causa principal al Padre, como la causa creadora al Hijo, y
como la causa perfectiva al Espíritu”99. Por tanto, el Espíritu no se entiende sin la
glorificación del Hijo: “Jesús, el Hijo enviado al mundo, es la fuente del Espíritu
para los hombres”100. Así también formula Irineo de Lyon: “[El Espíritu Santo]
realiza en ellos [los hombres] la voluntad del Padre y los renueva de la vejez en la
novedad de Cristo”101. Así también expresa Atanasio que Jesús imprime a través del
espíritu su sello: “El sello lleva la forma de Cristo que es el que sella, del cual se
hacen participes los que son sellados”102.
Finalmente, El Espíritu Santo Universaliza, es decir, “hace eficaz para todos
los tiempos y lugares [Trascendencia de espacio y tiempo] la obra de Cristo”103. En
otras palabras, la actualiza o la hace presente: “el Espíritu Santo ofrece a todos la
posibilidad de que, en una forma que Dios conoce sean asociados a este misterio
pascual” (GS 22). De esta manera, la trinidad pasa a ser un modelo de la estructura
de la realidad por su acción en el mundo 104, así afirma el II concilio de
Constantinopla (553): “un solo Espíritu Santo en el que son todos las cosas” (DS
421).

98
L. F. LADARIA, El Dios Vivo y Verdadero. El misterio de la Trinidad, 216.
99
BASILIO DE CESAREA, El Espíritu Santo, XVI, 38
100
L. F. LADARIA, El Dios Vivo y Verdadero. El misterio de la Trinidad, 93.
101
IRINEO DE LYON, Contro le eresie, III 17,1 Similar a la conocida expresión ireneana de las dos
manos de Dios: el Hijo y el Espíritu. Cf. Ibid., IV Praef. 4. “Así tenemos siempre al Espíritu
asociado a la obra del Hijo, a la mediación creadora. Lleva a la perfección, a la perfecta semejanza
a Dios, al hombre, creado ya desde el comienzo a imagen del Hijo” L. F. LADARIA, El Dios Vivo
y Verdadero. El misterio de la Trinidad, 149.
102
ATANASIO DE ALEJANDRÍA, Epístolas a Serapión sobre el Espíritu Santo, I, 23
103
L. F. LADARIA, El Dios Vivo y Verdadero. El misterio de la Trinidad, 105.
104
“Está [acción en el mundo] es iniciada por el Padre, realizada por el Hijo y perfeccionada por el
Espíritu, en total unidad de voluntad y acción” Ibid., 226.

23
CAPÍTULO II

El salto cuántico: La física cuántica


y la caída de la ontología materialista

Habiendo visto la estructura de la realidad que presenta la Trinidad, se puede


ver la novedad que presenta la física cuántica105 como la respuesta que nos brinda a
través del estudio científico que realiza. Pues la mecánica cuántica introduce el
concepto de posibilidad como su grande novedad, es la Física de posibilidades. Pero
para comprender la novedad que implica y la relación con la trinidad, este capítulo
desarrolla primero la caída de los principios de la ontología materialista de la física
clásica y del modernismo, para luego explicar la novedad respecto de estos de la
física cuántica. Después se estudian los problemas que son causa de estos principios
en el dualismo entre sujeto y objeto, y por último la cuestión de la unidad e
individualidad.

2.1. Principios de física cuántica: insostenibilidad de la física clásica

La revolución de la física cuántica comenzó al inicio del siglo XX con Max


Planck. El postula que “la energía no se emite y absorbe de modo continuo, sino
discreto, como en paquetes o cuantos de energía”106. Planck sólo procuraba resolver
un problema específico, sin embargo, acabó siendo esta idea revolucionaria la que
“exigía formular toda una nueva física para dar cuenta de los fenómenos del
microcosmos, o sea, de los átomos y de las partículas subatómicas”107. Esta nueva
visión científica de la mecánica cuántica destruye los principios de la visión clásica
de continuidad, determinismo y certidumbre; y de esta manera cambia la concepción
de la estructura de la realidad.

105
Sobre los principios básicos de la física cuántica y su relación como la imagen científica del
mundo. Cf. J. POLKINGHORNE, Ciencia y Teología, 45-76; S. ORTOLI – J. P. PHARABOD, El
cántico de la cuántica, Barcelona 1985; F. SELLERI, El debate de la teoría cuántica, Madrid
1986; A. RAE, Física cuántica, ¿ilusión o realidad?, Madrid 1988.
106
M. ARTIGAS, Filosofía de la ciencia, Pamplona 1999, 56. Cf. J. POLKINGHORNE, Ciencia y
Teología, 58-59.
107
M. ARTIGAS, Filosofía de la ciencia, 56.

24
2.1.1. Del principio de continuidad al principio de movimiento discontinuo

Para la física newtoniana, el principio de la continuidad “son procesos que se


desarrollan desde un término inicial a uno final de acuerdo con tendencias naturales,
y dependen de pautas temporales definidas”108, es decir, que la realidad está dentro
de un espacio y tiempo. En el átomo, compuesto por electrones que giran alrededor
de un núcleo “los electrones que giran deben emitir luz de forma continua, perdiendo
energía y órbita y cayendo, por último, en el núcleo”109. Por lo tanto, el átomo de la
Física clásico está sometido a la continuidad, y no es estable. Además, “las ondas y
las partículas eran dos entidades completamente diferentes e incompatibles entre sí.
Ni las ondas pueden ser partículas, ni partículas pueden ser ondas”110, por el mismo
principio de continuidad.
Ya desde los inicios de la Física cuántica, N. Bohr desarrolló un modelo
alternativo sobre esta cuestión. Él afirma que el átomo es estable porque los
electrones no emiten continuamente luz, sino que tan sólo cuando saltan de una
órbita superior a otra inferior, y cuando están en la órbita más baja ya no hay órbita a
la que saltar, y por lo tanto el átomo permanece estable. Por consiguiente, queda
deshecho el principio de continuidad de la visión clásica porque la observación ya no
depende de pautas que estén solamente dentro del espacio y el tiempo. Es así que
Planck postula la idea de los cuantos al observar que “la energía no se intercambia
continuamente, sino en partes finitas”111, entonces llama cuanto de energía a la
cantidad de energía más pequeña que es posible intercambiar entre dos cuerpos. N.
Bohr desarrolló un modelo de átomo en el que postula la idea revolucionaria del
movimiento discontinuo.
Las implicaciones del trabajo de N. Bohr son las que desarrollaron la gran
novedad de la Física cuántica porque se estableció que “la capacidad de salto
cuántico del electrón tiene su origen en su naturaleza como onda; los electrones son
ondas de probabilidad”112. En estas ondas de probabilidad es que se funda como
Física de las posibilidades, además de ser un concepto que no existe en la
108
M. ARTIGAS, Filosofía de la naturaleza, Pamplona 2003, 130.
109
A. GOSWAMI, Ciencia y espiritualidad, Barcelona 2011, 17. Cf. J. POLKINGHORNE, Ciencia y
Teología, 49-53.
110
C. BOLLINI, “La teología ante la física moderna: Cuestiones fundamentales para un diálogo
posible. 1ª Parte” en Revista Teología, 112 (2013) 179.
111
A. GOSWAMI, Ciencia y espiritualidad, 17.
112
Ibid., 18.

25
concepción de la física clásica newtoniana. Cuando no lo observamos, un electrón
puede a estar en dos órbitas o más al mismo tiempo por la posibilidad en el salto
cuántico, no obstante, cuando lo observamos, la posibilidad de que el electrón esté en
dos o más lugares a la vez se reduce a una, es decir, un único lugar
momentáneamente, porque “el colapso de la onda de probabilidad del electrón al
electrón real que observamos sucede al instante”113. En conclusión, no se da la
continuidad de la concepción clásica, sino que la discontinuidad del salto cuántico se
mantiene y abre la realidad a la posibilidad.114

2.1.2. Del principio de determinismo al principio de indeterminismo

Habiendo aclarado que el comportamiento del electrón como posibilidad,


¿Qué significa que sólo podemos predecir la probabilidad de que el electrón se
encuentre en un determinado lugar, pero nunca de manera definitiva? Si no se
alcanza a predecir los acontecimientos de forma definitiva, ¿dónde queda el
determinismo?
La Física Newtoniana tiene un fuerte determinismo como principio
fundamental en la realidad. Así fue expresado por el físico francés Laplace en 1814
que concibe al universo en un momento actual como el efecto de su estado anterior y
como la causa del que ha de seguirle, y si se conociera todas las fuerzas que son
causa en la naturaleza nada resultaría incierto, y por tanto todo estaría
determinado.115
Para Kant tanto el tiempo como el espacio son categorías del sujeto absolutas,
es decir que posibilitan las otras categorías con las que el Sujeto conoce la realidad,

113
Ibid.
114
J. POLKINGHORNE, Ciencia y Teología, 86.
115
“Una inteligencia que en un momento determinado conociera todas las fuerzas que animan a la
naturaleza, así como la situación respectiva de los seres que la componen, si además fuera lo
suficientemente amplia como para someter a análisis tales datos, podría abarcar en una sola
fórmula los movimientos de los cuerpos más grandes del universo y los del átomo más ligero; nada
le resultaría incierto y tanto el futuro como el pasado estarían presentes ante sus ojos” P. S. DE
LAPLACE, Ensayo filosófico sobre las probabilidades, Madrid 1985, 25. Laplace no menciona a
Dios como mediación causal. Esto generó un gran escándalo en la corte francesa, a tal punto que el
emperador Napoleón, intrigado por el asunto, hizo llamar a Laplace a su corte y le preguntó: Señor
Laplace, ¿por qué no ha mencionado a Dios en su libro? Se supone que Laplace replicó: Su
majestad, no he necesitado esa hipótesis particular.

26
esta solo puede ser conocida por aquel de manera epifenoménica116 quedando el
fenómeno en si incognoscible al sujeto y determinado a sus propias leyes 117.
De esta manera, en el determinismo “los agentes naturales actúan de un modo
que viene fijado por las leyes, el instinto o las tendencias: o sea, que su actividad no
es racional ni libre”118. Sin embargo, en la mecánica cuántica el comportamiento está
conformado de posibilidades que nunca podrán permitir establecer los valores de
posición y velocidad iniciales como afirma el determinismo de la Física clásica. En
consecuencia, sin unos “valores iniciales exactos, es imposible predecir la trayectoria
del movimiento de los objetos, aun con un conocimiento exacto de las fuerzas
causales (aunque las leyes newtonianas se sostuvieran)”119.
Entonces, las causas no pueden determinar todo el futuro, esto da lugar a que
exista en el mundo la creatividad, el libre albedrío y también se da lugar a Dios 120.
Sin embargo, no se trata de que los objetos cuánticos tienen libre albedrío o
creatividad, sino de que el comportamiento de los objetos cuánticos es determinado,
pero “lo que está determinado por las causas materiales y las matemáticas de las
leyes físicas no son las trayectorias, como pensaban Newton y Laplace, sino las
posibilidades y probabilidades”121. Evidentemente, existe una causalidad ascendente,
donde las interacciones materiales entre las partículas determinan todas las
posibilidades y sus probabilidades. Pero además está la causalidad descendente,
realizada por la medición de las ondas de posibilidad que si nos refiere
acontecimientos reales.122
La principal implicación sobre este principio de indeterminación es que la
física cuántica nos parece mostrar el mundo como abierto a la posibilidad como
constitucional de la realidad, y no cerrado como creía la física de Newton. En
consecuencia, “la mecánica cuántica destruyó el materialismo”123, y además, al

116
El epifenómeno es un “Fenómeno secundario cuyo efecto no tiene eficacia causal”. A.
GOSWAMI, La ventana del visionario, Barcelona 1999, 56-57. Solo hasta los fenómenos de las
cosas mismas se pueden conocer pero los neumenos, es decir, que la cosa en sí no se puede
conocer.
117
Cf. I. KANT, Crítica de la razón pura, Buenos Aires 2007, 232-328.
118
M. ARTIGAS, Filosofía de la naturaleza, 241.
119
A. GOSWAMI, Ciencia y espiritualidad, 20.
120
Por la creatividad en el caso de una medición cuántica, como la realidad parte de la posibilidad,
entonces se da lugar para el libre albedrío, y también para lo divino. Cf. Ibid.
121
Ibid.
122
Cf. Ibid., 26.
123
R. T. PONTON, Ensayos sobre ciencia, teología y fe, Rosario 2012, 95.

27
invalidar la idea de determinismo se pierde sentido en pensar la realidad como local
y se puede establecer que también se da una caída del principio de localidad.

2.1.3. Del principio de localidad al principio de no-localidad

Para la visión clásica de la física, y según el principio de localidad, todo está


hecho de materia y todo fenómeno tiene un origen material al que puede ser
reducido, es decir, no existe un nivel potencial, sino solo la realidad actual como
local.124 Al igual que la filosofía de Kant, “Para la física clásica, el espacio y el
125
tiempo tenían un carácter absoluto y eran independientes entre sí” El espacio
resulta ser un receptáculo vacío en el que a cada objeto le corresponde una
localización precisa.
Einstein confirmo el supuesto de la localidad con su teoría de la relatividad,
pues, a principios del siglo XX, se plantearon dudas sobre el carácter absoluto del
espacio y tiempo, y en este ambiente, formula la teoría de la relatividad especial en
1905. Este mostró que “el concepto de espacio absoluto era inadecuado […]
Además, en la relatividad se funden, de algún modo, los conceptos de espacio y
tiempo en un continuo espacio-temporal”126. Esa nueva noción científica produjo
nuevos planteamientos que se extendieron incluso al ámbito filosófico127.
La mecánica cuántica fue más allá porque niega el principio de localidad, ya
que el movimiento discontinuo del salto cuántico es instantáneo y, por lo tanto, no-
local128. En el mundo cuántico dejan de aplicarse ideas que parecen de sentido
común, y “la no localidad es, de hecho, una propiedad de la naturaleza” 129. Es
importante no ver una infracción a la relatividad de Einstein en este colapso no local
porque “las ondas de probabilidad residen en una potencia trascendental, un ámbito
que trasciende el espacio y el tiempo”130. La influencia no local está en un nivel que

124
Cf. M. ARTIGAS, Filosofía de la naturaleza, 80-85. A. GOSWAMI, Ciencia y espiritualidad, 16.
125
C. BOLLINI, “La teología ante la física moderna: Cuestiones fundamentales para un diálogo
posible. 1ª Parte” en Revista Teología, 112 (2013) 171.
126
M. ARTIGAS, Filosofía de la naturaleza, 184.
127
“A partir de los desarrollos de las Teorías de la Relatividad Especial y General, a principios del
siglo XX, estos conceptos del espacio y el tiempo se vieron completamente alterados. Se
comprendió que estas magnitudes no son absolutas […] Estas ideas revolucionarias han
transformado las perspectivas desde las cuales nos vemos a nosotros mismos y a nuestro universo”
C. BOLLINI, “La teología ante la física moderna: Cuestiones fundamentales para un diálogo
posible. 1ª Parte”, 172.
128
Cf. A. GOSWAMI, Ciencia y espiritualidad, 21.
129
J. POLKINGHORNE, Ciencia y Teología, 54.
130
A. GOSWAMI, Ciencia y espiritualidad, 21.

28
podríamos llamar nivel espiritual, porque opera en el exterior del espacio y tiempo,
es trascendental a ellos, pero influye en la realidad inmanente del espacio y tiempo.131
Por tanto, en un nivel potencial, el objeto cuántico es no local.
Esta es una grande novedad, pues aparece la concepción de Espíritu como
parte constitutiva de la estructura de la realidad, cosa que es inconcebible para el
materialismo. De esta manera, mediante el modelo de interferencia de N. Bohr132, se
certifica que los objetos tienen una naturaleza de onda y una naturaleza de partículas
complementarias en sentido experimental133. Por consiguiente, “los objetos cuánticos
son ondas trascendentes en potencia, pero cuando las observamos colapsan en
partículas localizadas”134 ya que, depende de cómo se observe135.
Por lo tanto, la física cuántica se basa es esta elección de posibilidades
rechazando así la concepción de newtoniana que reduce la realidad y su estructura
únicamente a materia sin dar lugar a la dimensión espiritual.

2.1.4. Del principio de certidumbre al principio de incertidumbre

Newton sostenía que “las teorías representan descripciones de la naturaleza tal


y como ésta es en sí, independientemente del observador. El espacio, el tiempo y la
masa son propiedades de todos los objetos reales”136. Por lo tanto, no existe una
limitación en las mediciones que se realizan, ni tampoco existe una interacción entre

131
Para la localidad, todas las causas son locales, lo que significa que se propagan en el espacio a una
velocidad finita y en un tiempo finito. En otras palabras, la acción instantánea a distancia es
imposible. “Existirían conexiones entre fenómenos que, en un momento determinado, no pueden
relacionarse físicamente: se trata de la no-localidad de la física cuántica, algo semejante a la
acción a distancia, en cuanto que existirían correlaciones entre fenómenos que, en principio,
deberían ser independientes” M. ARTIGAS, Filosofía de la ciencia, 57. Cf. J. POLKINGHORNE,
La Trinidad y un mundo entrelazado, 25-27.
132
Una onda puede estar en dos lugares al mismo tiempo. Por lo tanto, “Un único electrón siempre se
manifiesta localizado en un lugar, como una partícula; sin embargo, al observar cómo un grupo de
electrones ejecutan un patrón de interferencia, somos capaces de llegar a la conclusión de que cada
electrón es una onda, cada uno es capaz de atravesar ambas aberturas e interferir consigo mismo”
A. GOSWAMI, Ciencia y espiritualidad, 22-23.
133
Es decir, que si se preguntara: ¿es el electrón una onda? Si, si lo observas a través de un aparato
para medir ondas. No, si lo observas a través de un aparato para medir partículas. Cf. J.
POLKINGHORNE, Ciencia y Teología, 47-49.
134
A. GOSWAMI, Ciencia y espiritualidad, 75-76. J. Von Neumann decía que el observador decide,
nosotros somos los que decidimos, donde se manifestará un electrón en un suceso concreto. Cf. J.
V. NEUMANN, Fundamentos matemáticos de la mecánica cuántica, Madrid 1991.
135
“Observar [para la mecánica cuántica] consiste en extraer de la distribución de probabilidades
existente una de las muchas posibilidades que contiene” R. T. PONTON, Ensayos sobre ciencia,
teología y fe, Rosario 2012, 94.
136
C. BOLLINI, “La teología ante la física moderna: Cuestiones fundamentales para un diálogo
posible. 1ª Parte”, 182.

29
el observador y el objeto. Sumado esto a los anteriormente visto, es decir que los
mecanismos son deterministas y causales se concluye que “al postularse las leyes que
los gobiernan (a los fenómenos), será posible realizar predicciones exactas”137. En
esto consiste el principio de certidumbre que ha sido un axioma de la ciencia física
hasta fines del siglo XIX.
A principios del siglo XX, el físico alemán W. Heisenberg postulaba el
principio de incertidumbre al afirmar “que en el mundo microfísico existen límites
que impiden medir simultáneamente con toda precisión los valores de pares de
magnitudes conjugadas”138. Es decir que no se puede medir simultáneamente la
posición y el momento de los objetos cuánticos porque la observación de un objeto
afecta a ese objeto. De esta forma, “en vez de órbitas fijas de los electrones alrededor
del núcleo, hay que hablar más propiamente de ondas de probabilidad”139. Según el
principio de incertidumbre, si dos observadores distintos no comparten pensamientos
entonces, “los pensamientos se experimentan internamente; son privados”.140 Por
tanto, las posibilidades se producen dentro del observador cuando reconoce una, la
elige, y así, se convierte en realidad. Todo esto implica la unión del mundo del sujeto
y del objeto que fue divido al presuponer la autonomía del sujeto del mundo objetivo
y cuya relación ha significado un problema para la gnoseología y la epistemología y
que ha devenido en la solución de la reducción material de todos los aspectos de la
realidad.
Todo lo expuesto se evidencia en el problema epistemológico que ha
recorrido la historia del pensamiento moderno: ¿Existe el dualismo de sujeto y
objeto? La respuesta que se dé a esta cuestión cambia completamente la concepción
de realidad. Si pensamos en el dualismo, se anula las ondas de posibilidades.
Entonces “¿De qué modo la observación indivisa, con todas sus posibilidades, se
divide en sujeto experimentador y objeto experimentado?”141.

137
Ibid., 183.
138
M. ARTIGAS, Filosofía de la naturaleza, 241. Cf. S. DELIGEORGES, El mundo cuántico,
Madrid 1990; F. SELVAGGI, Causalidad e Indeterminismo, Roma 1964. La evidencia
experimental sobre el comportamiento cuántico del pensamiento lo expone David Bohm. Cf. D.
BOHM, La totalidad y el orden implicado, Barcelona 2005; R. T. PONTON, Ensayos sobre
ciencia, teología y fe, 93-94.
139
C. BOLLINI, “La teología ante la física moderna: Cuestiones fundamentales para un diálogo
posible. 1ª Parte”, 181.
140
A. GOSWAMI, La ventana del visionario, 165.
141
Ibid., 78.

30
2.2. Caída del dualismo sujeto y objeto

Existe un principio tradicional solipsista expuesto por G. Berkeley que


plantea un tipo de idealismo donde toda la información de los objetos parte de las
sensaciones y pasa a ser una idea. Se pregunta qué ocurre si un árbol cae en el
bosque y nadie puede oírlo: ¿Existe sonido? Berkeley dirá que Dios sigue estando en
el bosque y el sonido está allí gracias a la mente de Dios.142 En consecuencia se llega
a plantear a Dios como un ente, se lo cosifica.
Aparte de cosificar a Dios, el gran problema de este pensamiento estriba en el
dualismo porque lleva a una relación de la mente de Dios como distinta a nuestra
mente, supone la mente de Dios como la de un individuo. La posibilidad de la física
cuántica supera este pensamiento porque se basa en el diálogo y la relación “en la
experiencia suprarracional de una realidad que de algún modo nos inhala hacia el
interior de sí misma”143. El centro de la fe se encuentra en una experiencia de la no-
dualidad, la no-separabilidad en lo profundo de nosotros entre el yo y Dios. En
consecuencia, la verdad está en descubrir que el yo es el Absoluto, porque cuando se
ha experimentado que “Dios está en todo, que todo está en Dios y que sin embargo
Dios no es nada de lo que es”144, entonces se está cerca de la verdadera experiencia
que “no puede ser comunicada ni expresada por medio de conceptos”145.
Sin embargo, debemos distinguir entre Dios, el fundamento de la existencia,
el todo y la percepción por la presencia de un ser individual sensible146. Retomando
lo anteriormente dicho, el colapso de la onda de posibilidades es causado por el
sujeto, que a la vez, depende de los objetos de percepción, pero, el sujeto no es algo
separado del objeto.147 El problema ha sido, por un lado maximizar la acción del

142
Cf. J. F. MORA, Diccionario de filosofía Tomo I (A-D), Barcelona 2009, 355-359; C. BOLLINI,
“La teología ante la física moderna: Cuestiones fundamentales para un diálogo posible. 1ª Parte”,
182.
143
R. PANIKKAR, La experiencia de Dios, Madrid 1994, 53.
144
R. PANIKKAR, La Trinidad. Una experiencia humana primordial, Madrid 1999, 60. Cf.
ORIGENES, Princ. I, 2, 13.
145
R. PANIKKAR, La Trinidad. Una experiencia humana primordial, 60. Por tanto, la física cuántica
supera el dualismo porque el colapso de la onda de posibilidades necesita un ser personificado y
sensible, como un ser humano, que elige entre las posibilidades, pero sólo en presencia de la
percepción (cerebro-mente). En este contexto, considérese la percepción como el terreno
experimental. Cf. A. GOSWAMI, La ventana del visionario, 79.
146
Cf. Ibid.
147
Para aclarar que no existe este dualismo tenemos un ejemplo: pensar en la frase autorreferente
como soy un mentiroso. Si soy un mentiroso es verdad, entonces cómo es que soy un mentiroso.

31
sujeto (subjetivismo e individualismo práctico) o la de pensar que la ciencia puede
conocer la realidad de manera independiente del sujeto (objetivismo dogmático).
Ambas posturas nacidas de la división ontológica de los planos subjetivos suponen
que no existe relación alguna entre el mundo interno del sujeto y la realidad externa,
pensar que el sujeto no forma parte de la realidad y que le es extraña. Así “la
estrategia dominante en el pensamiento occidental moderno desde el siglo XVII
hasta comienzos del XX fue el dualismo: la creencia en que el ser humano se
compone de dos sustancias diversas, la material y la mental” 148. En cambio, la Física
cuántica es “la de una gran unidad entre las leyes del universo (fundamentalmente las
de la mecánica cuántica) y la observación del hombre. Para Weinberg, el observador
es parte de la realidad”149. Ahora bien, si no existe un dualismo entre sujeto y objeto
en la naturaleza de la conciencia conviene aclarar si la persona es individual e
independiente de la realidad. En suma: ¿Existe unidad en la realidad?

2.3. Unidad e individualidad: Paradoja de Wigner y la metáfora de las dos


personalidades

Para poder entender de mejor manera el problema antes expuesto recurrimos a


la paradoja de Wigner: “Supongamos que un semáforo cambia de color por medio de
un dispositivo cuántico. [...] Usted y su amigo se acercan al semáforo procedentes de
dos direcciones distintas y [...] ambos eligen verde. ¿Cuál de las dos elecciones
prevalece?”150. Este presenta un problema en la concepción de la elección que realiza
el sujeto, pues, ¿quién acaba eligiendo, Wigner o su amigo? 151 La filosofía occidental
moderna respondería de una manera convencional con una concepción que de fondo
concibe la elección de manera individual e independiente. Esta es, por ejemplo, la
postura del idealismo, “este polo opuesto del fisicalismo [realismo ingenuo] nos
recuerda que, de hecho, toda nuestra experiencia de la realidad acontece por medio
de un proceso de apropiación mental”152.

Asimismo, en la física cuántica el observador es también una onda de posibilidades a la vez. Cf.
Ibid., 79-82.
148
J. POLKINGHORNE, Ciencia y Teología, 83.
149
R. T. PONTON, Ensayos sobre ciencia, teología y fe, 62.
150
A. GOSWAMI, La ventana del visionario, 83.
151
Cf. E. WIGNER, Symmetries and reflections, Bloomington 1967.
152
J. POLKINGHORNE, Ciencia y Teología, 83.

32
Es verdad que, en el caso de una observación simultánea, no se puede decir
que ambos acaban eligiendo, pero la física cuántica responde de otra manera.
Propone que “el consciente que reconoce, elige y colapsa la onda de posibilidad
cuántica es unitivo”,153 así pues, remplaza la aparente idea de individualidad por una
unidad trascendente. Esto, en las religiones, es la afirmación de voluntad de Dios, y
no de voluntad individual154. No obstante, esto no quiere decir que cuando Dios se
identifica con un individuo, identidad que hemos llamado yo, Dios se priva de su
libre albedrío155.
Para solucionar este problema, el individuo es concebido como persona en el
cristianismo, esto es el yo cuántico. En este sentido, es “la unidad que hay dentro de
nosotros”156 ya que en la identificación con éste se da la unidad en la relación entre
sujeto y objeto, esto permite la libertad de elección y la creatividad, pero también
una espontaneidad que necesita la estabilidad del ego personal. Por eso podemos
decir que “en la identidad cuántica hay unidad y gozo, hay libertad de elección y
creatividad, hay una compleja jerarquía en la relación entre el sujeto y el objeto (u
objetos), hay amor y una relación de doble sentido”157. Por consiguiente, podemos
afirmar que el ego personal es la personalidad que “se experimenta a sí mismo como
una entidad separada del mundo y esta sostenida por la independencia”,158 es decir,
lo individual (con esto nos referimos al cerebro, es decir la parte física) y al mismo
tiempo, aunque parezca contrario al sentido común, “todo es voluntad divina, que
incluso decir no a un hábito condicionado es la gracia de Dios”159. Por tanto, no hay
ego, no es real, es una falsa identidad. Este salto es el paso a una nueva estructura de
la realidad que permite a Dios coexistir.

153
A. GOSWAMI, La ventana del visionario, 84.
154
“En el medio cristiano, a finales de la Edad Media, la devotio moderna, las devociones modernas
marcan el divorcio entre la teología de escuela y la espiritualidad del pueblo, que se individualiza
y consuma el desgarramiento de la comunidad eclesial. El romanticismo se levanta contra la
religión reducida a la moral, pero su impulso demasiado psíquico resulta impotente. Falto de una
teología vigorosa del Espíritu” P. EVDOKIMOV, El conocimiento de Dios en la tradición
oriental: la enseñanza patrística litúrgica e iconográfica, 177.
155
El  de Dios tiene libre albedrío (προαιροσμενοσ), se mueve por sí mismo, es potencia activa,
elige el bien y, para realizarlo, dispone de la potencia adecuada a su voluntad. Cf. GREGORIO DE
NISA, La Gran Catequesis, I, 9. Cf. II, 12,25s; 12,20s.
156
A. GOSWAMI, La ventana del visionario, 86.
157
A. GOSWAMI, Ciencia y espiritualidad, 30.
158
A. GOSWAMI, La ventana del visionario, 85.
159
A. GOSWAMI, Ciencia y espiritualidad, 32. Por supuesto, irónicamente, decir que sí al
condicionamiento también es la gracia de Dios.

33
CAPÍTULO III

La nueva cosmología de la física cuántica


en diálogo con la actividad de la Trinidad

A finales del siglo XIX se pensaba en el campo científico que la física estaba
esencialmente completa. En pocos años, sin embargo, el descubrimiento de la Teoría
Cuántica abre un camino a un mundo nuevo, cuestionando a los principios de la
física clásica. Así pues, la nueva concepción científica que presenta la física cuántica
abre una posibilidad para desarrollar un vínculo con la acción de Dios.
Este último capítulo lleva a un diálogo a la cosmología160 de la Física cuántica
y la Trinidad Externa. Para ello, se explica primero de cómo es el cosmos cuántico:
el universo hecho de conciencia, “creado por la conciencia, y diseñado para la
conciencia, para su juego intencionado y creativo”.161 Para ello, como hemos dicho,
se introduce el concepto de la conciencia que es central para comprender la
cosmología cuántica. Por último, se infieren las implicaciones teológicas en relación
con el estudio realizado en el primer capítulo.

3.1. El Cosmos cuántico

La cosmología ha empleado las teorías de la Relatividad como modelos para


entender la expansión acelerada del universo y ha desarrollado la teoría del Big Bang
para explicar el origen del universo162. En 1929, E. Hubble demostró que nuestra
galaxia no era la única y, que el universo no es estático, sino que se está

160
Respecto al concepto: “La cosmología es el logos del cosmos, la teoría sobre de cómo surgió el
universo manifiesto.” A. GOSWAMI, La ventana del visionario, 119. La teoría que explica cómo
el conjunto del mundo manifiesto ha llegado a ser.
161
Ibid., 135.
162
Vivimos en un universo cuyo radio observable es de unos 14.000 millones de años luz, siendo la
segunda ley de la termodinámica la que establece que el desorden siempre se incrementa a medida
que transcurre el tiempo, esto indica que debió haber existido un comienzo, el inicio del universo.
Así el cosmos tuvo como punto de partida de este Big Bang un núcleo extremadamente denso, en
donde el espacio y tiempo mismos estaban comprimidos, llamado singularidad. Que a través de
una gran explosión, con una serie de complicados procesos, llego a ser tal como hoy lo
conocemos. Cf. C. BOLLINI, “La teología ante la física moderna: Cuestiones fundamentales para
un diálogo posible. 2ª Parte” en Revista Teología, 115 (2014) 112-114.

34
expandiendo163, cuya expansión inició en un Big Bang. Esta teoría fue iniciada por
Georges Lemaitre en 1927, y posteriormente desarrollada por George Gamow, a
partir de la Teoría general de la relatividad y la expansión del Universo, estudiando
las nociones sobre el tiempo y su principio164.
Sin embargo, la mayor problemática es que los sucesos anteriores al Big Bang
simplemente no están definidos porque no hay forma de hacerlo por la densidad tan
grande como por la singularidad165. Además que, teológicamente, la cosmología del
Big Bang no afirma científicamente el principio creador del Padre, porque “el papel
que corresponde a Dios no es sólo el de iniciar, sino también el de sustentar, el de
sostener al universo en el ser durante toda su historia”166. Además, son muy comunes
las proposiciones religiosas con argumentos pertenecientes a la física de manera
concordista: “relaciones forzadas entre el Big Bang y el hágase la luz del Génesis
[…]. Parece más respetuoso con las epistemologías respectivas mostrar, antes bien,
que las leyes físicas son compatibles o consonantes con la manifestación en la
historia del Dios Trino”167.
Ahora bien, incluso S. Hawking, que defendió la anterior teoría, frente a los
descubrimientos de la física por la mecánica cuántica negará esta singularidad
arguyendo que “si el universo estuviese realmente en un estado cuántico [...] no
habría singularidades en la historia del universo”168, esto porque en la teoría cuántica
hay diferentes estados posibles para el universo mientras que en la teoría del Big
Bang solo existe como principio la singularidad.169

163
“En la teoría general de la relatividad, el universo se concibe como un análogo tridimensional de la
superficie en expansión de una rebanada creciente de pan de pasas. La separación de las pasas se
hace cada vez mayor a medida que se extiende el tejido del pan; de modo similar, las galaxias se
alejan unas de otras a medida que el espacio que media entre ellas se expande” A. GOSWAMI,
Ciencia y espiritualidad, Kairos, Barcelona, 2011, 37. Cf. J. F. HAUGHT, Cristianismo y ciencia,
169-170.
164
Cf. E. RIAZA, La historia del comienzo: Georges Lemaître, padre del big bang, Madrid 2011.
165
La singularidad se define como “un punto en el espacio-tiempo en el cual la curvatura del espacio-
tiempo se hace infinita” S. HAWKING, Historia del tiempo, Argentina 1988, 177.
166
J. POLKINGHORNE, Ciencia y Teología, 117. “La tarea de fundar proposiciones religiosas en
argumentos pertenecientes a la física ha caído a menudo en posiciones concordistas (por caso:
relaciones forzadas entre el Big Bang y el hágase la luz del Génesis, o entre los períodos
geológicos y los seis días de la creación). Parece más respetuoso con las epistemologías
respectivas mostrar, antes bien, que las leyes físicas son compatibles o consonantes con la
manifestación en la historia del Dios Trino” C. BOLLINI, “La teología ante la física moderna:
Cuestiones fundamentales para un diálogo posible. 1ª Parte”, 189
167
Ibid.
168
S. HAWKING, Historia del tiempo, 126.
169
Cf. Ibid. 124.

35
Ahora bien, ¿qué había antes de la singularidad? “Hawking y otros han
sugerido que el universo primitivo era un objeto cuántico: el universo empezó como
una función de onda, una superposición de muchos pequeños universos de
probabilidad”170. Por lo tanto, la idea del Cosmos Cuántico inicia como Objeto
cuántico, es decir como una función de onda de posibilidad, como muchos pequeños
universos probables, esta es la llamada teoría del multiverso171. Por lo visto, la
respuesta es que “no hay inicio: sólo hay probabilidad”172. Ahora bien, ya sea que el
universo no haya existido siempre o haya existido como probabilidad, ¿no requiere
una causa o principio que exista con independencia de él? Y tal causa, ¿no sería
equivalente a lo que llamamos Dios Creador? 173 Siguiendo al físico y teólogo Keith
Ward podemos afirmar que:
Es del todo inadecuado pensar que Dios creó el universo en algún remoto instante del
tiempo –digamos, en el Big Bang– y que el universo continúa existiendo ahora por su
solo poder. Este popular error de que la creación es el primer momento del universo
espacio-temporal y de que el universo persevera en el ser merced a su propio poder
intrínseco malinterpreta de medio a medio toda la tradición teísta clásica. Para la
doctrina de la creación ex nihilo [de la nada174] es irrelevante si el universo comenzó
o no a existir; la idea de que el universo tuvo un principio fue aceptada por lo general
a causa de una determinada lectura de Gn 1.175

170
A. GOSWAMI, Ciencia y espiritualidad, 38. Sobre la superposición Cf. J. POLKINGHORNE,
Ciencia y Teología, 47-49. Cf. R. T. PONTON, Ensayos sobre ciencia, teología y fe, 44.
171
La teoría de un multiverso afirma que “nuestro universo podría ser tan solo un episodio o rama de
un conjunto (o una serie) –mucho más abarcan te e ilimitadamente creativo– de universos. […] El
poder de ser que los cristianos identificamos con Dios el creador se traduce en (o es simbolizado
por) una matriz cósmica ilimitadamente creativa, un universo madre que vomita universos retoños
sin ninguna limitación. […] Por supuesto, la existencia de un multiverso seria de todo en todo
conciliable con la teología cristiana de la creación, en especial si su fundamento último es tan
abundantemente generoso como se afirma que es Dios en la biblia” J. F. HAUGHT, Cristianismo y
ciencia, 164-165. Cf. M. REES, Nuestro hábitat cósmico, Barcelona 2002. En base a la Teoría del
Multiverso: Hawking, Mlodinow, Martin Rees, entre otros, afirman que “De existir un solo
universo no se podría explicar la existencia de la vida.” R. T. PONTON, Ensayos sobre ciencia,
teología y fe, Rosario 2012, 62. Cf. C. BOLLINI, “La teología ante la física moderna: Cuestiones
fundamentales para un diálogo posible. 2ª Parte”, 118-119.
172
J. F. HAUGHT, Cristianismo y ciencia, 165.
173
Cf. Ibid., 168-171.
174
Dios no necesita nada preexistente ni ninguna ayuda para crear (Cf. CV I; DS 3022). Sino que crea
libremente de la nada (DS 800; 3025). “¿Qué tendría de extraordinario si Dios hubiera sacado el
mundo de una materia preexistente? Un artífice humano, cuando se le da un material, hace de él
todo lo que quiere. Mientras que el poder de Dios se muestra precisamente cuando parte de la nada
para hacer todo lo que quiere” (CEC 296). “Dios creó el mundo ex nihilo, de la nada. Esto no
significa simplemente que Dios no configuró el mundo a partir de una materia preexistente.
Significa también, lo que es mucho más profundo, que creó el mundo con total libertad.” J.
POLKINGHORNE, La Trinidad y un mundo entrelazado, 121.
175
J. F. HAUGHT, Cristianismo y ciencia, 182.

36
Lo anteriormente dicho nos abre las siguientes cuestiones: Si Dios solamente
fuera el primer principio, como el Big Bang, ¿cómo se actualiza la probabilidad? Si
el universo de probabilidades existe en un nivel potencial ¿De qué modo estas
posibilidades se hacen realidad? Para poder formular una respuesta a las anteriores
preguntas la creatividad de Dios debe ser entendida de forma metafísica y no
exclusivamente cronológica. Ya que “localizar el acto de creación divina sólo en el
principio temporal del universo puede llevar al deísmo”176.
En síntesis, Dios no solo crea el universo de la nada, sino que “mantiene en
todo instante al universo en el ser, lo que lo rescata del abismo de la nada, es la
voluntad divina”177. Esta voluntad divina en la visión cuántica es “la conciencia la
que trasciende la realidad física”178. En consecuencia, la creatio ex nihilo se
complementa con el concepto de creatio continua, una “creación que se va
desplegando incesantemente a lo largo de la historia cósmica […] expresión de la
voluntad divina.”179. Es la conciencia la que colapsa esta onda de posibilidad del
universo, porque en la creación continua “el universo evoluciona, en potencia, como
una superposición de probabilidades hasta que un ser sensitivo se presenta en una de
las ramas de probabilidad y observa”180.
Esta es una novedad que cambia la concepción sobre la realidad de la física
clásica pues, “en la cosmología cuántica, el universo se crea en una posibilidad
cuántica y la conciencia se hace imprescindible para convertir la posibilidad en
realidad”.181 El universo pasa a ser realidad por un observador. Ahora bien, ¿Cómo
es este observador? O dicho de otra forma ¿Cuál es la naturaleza de conciencia?
¿Cómo actúa?

3.2. Naturaleza de la conciencia

Una de los grandes aportes de la Física cuántica es la concepción de


conciencia porque la física clásica reduce la conciencia a un epifenómeno182 de

176
Ibid., 182.
177
J. POLKINGHORNE, Ciencia y Teología, 118.
178
A. GOSWAMI, La ventana del visionario, 123.
179
J. POLKINGHORNE, Ciencia y Teología, 118.
180
A. GOSWAMI, Ciencia y espiritualidad, 39.
181
A. GOSWAMI, La ventana del visionario, 137-138.
182
“Fenómeno secundario cuyo efecto no tiene eficacia causal o explicar” Ibid., 56-57. La conciencia
posee el poder causal para decidir la realidad material, como se demuestra en el experimento de
Bohr, por tanto, no puede ser un epifenómeno de la materia. “¡Un epifenómeno de la materia no

37
materia que no puede ser la causa de que una posibilidad se convierta en realidad.
Tanto Von Neumann como Wigner consideraron la conciencia como parte de la
mente, y entonces “el hecho de que la conciencia colapsara la función de onda
cuántica pasó a ser un ejemplo del poder de la mente sobre la materia”183, es decir
que el mundo independientemente de la mente actúa sobre el mundo de la materia.
“¡Pero una conciencia epifenoménica no posee eficacia causal para colapsar
funciones de onda!”184 ¿Cómo entonces puede ser un epifenómeno de la materia?
Para la física cuántica: la conciencia “está presente de manera constitutiva en todas
nuestras experiencias conocidas”185. En consecuencia, “la conciencia es una y es la
voluntad de Dios, no la voluntad individual”186.
Esto concepción antropológica del observador, rompe con la concepción
dualista modernista de cuerpo y mente porque lleva al hombre a un nivel que
trasciende lo material y lo psíquico187. Por tanto, “la conciencia no es sólo un
producto de la mente [que trasciende tanto la materia como la mente]” 188, sino un
nivel superior, a una dimensión espiritual, entendiendo espiritual como como
realidad que trasciende lo inmanente y mundano 189, donde el mundo físico y mental
son posibilidades cuánticas hasta que la conciencia les da realidad al colapsar, es
decir, las trasciende. Como afirma el teólogo R. Panikkar:

puede originar que las probabilidades materiales se transformen en realidad!” A. GOSWAMI,


Ciencia y espiritualidad, 25. Cf. I. KANT, Crítica de la razón pura, Buenos Aires 2007, 329-352.
183
A. GOSWAMI, Ciencia y espiritualidad, 24.
184
Ibid., 25.
185
J. POLKINGHORNE, Ciencia y Teología, 87.
186
A. GOSWAMI, Ciencia y espiritualidad, 30.
187
“La estrategia dominante en el pensamiento occidental moderno desde el siglo XVII hasta
comienzos del XX fue el dualismo: la creencia en que el ser humano se compone de dos sustancias
diversas, el material y la mental. El santo patrón intelectual de este punto de vista fue René
Descartes, quien afirmaba la existencia de materia extensa (localizada en el espacio), por una
parte, y mente pensante (no susceptible de ser localizada de esa manera), por otra.” J.
POLKINGHORNE, Ciencia y Teología, 83. Sobre la filosofía cartesiana Cf. J. F. MORA,
Diccionario de filosofía Tomo I (A-D), 822-828.
188
A. GOSWAMI, La ventana del visionario, 157. “En Israel, el hombre se concibe de una forma
unitaria. Cuerpo y alma son momentos de una misma realidad, lo físico y lo psíquico expresiones
de una misma vida.” X. PIKAZA, Enquiridión trinitatis: textos básicos sobre el Dios de los
cristianos, 55.
189
En todas las tradiciones teístas “existe un interés compartido por un ámbito de experiencia y
significado espiritual que, por muy diferente que sea la forma en que se construya y describa,
parece vincular a todas las tradiciones en el común encuentro con lo sagrado (entendido como
realidad que trasciende lo inmanente y mundano)” J. POLKINGHORNE, Ciencia y Teología, 171.

38
La divinidad es aquí percibida no solo más allá del mundo físico, sino también más
allá de los confines de cualquiera reino natural, incluido el mundo humano o
cualquier otro... La trascendencia o alteridad es tan absoluta que se trasciende a sí
misma y no puede ser llamada trascendente […] no es ser, está más allá del ser.190

La realidad, en cambio, pasa a manifestarse como “posibilidades cuánticas en


la conciencia”,191 es decir, mucho menos material de lo que se piensa, pues, los
objetos físicos y mentales se entienden simplemente como entidades matemáticas. En
consecuencia, para que la conciencia colapse la onda de posibilidad es necesario el
nivel físico de lo material, esto es, la acción del cerebro. Pues, la ciencia dirá que “en
el cerebro existen sistemas microscópicos cuánticos que responden a un estímulo
externo”192 pues, el cerebro actúa como los aparatos de medición de la realidad193.
Por lo tanto, es la conciencia la colapsa la función de onda cuántica, de hecho,
es anterior e incondicionada. Es todo cuanto existe porque es el fundamento de todo
ser. Pero si la conciencia es el fundamento de todos los seres, entonces “la materia
existe como probabilidades en el interior de la conciencia. Y la conciencia elige entre
las probabilidades disponibles reconociendo una en particular en un acontecimiento
determinado” 194.
Ahora bien, la espiritualidad está basada en este proceso de la creatividad y de
amor que se observa de manera similar en el proceso cuántico, que permiten concebir
al Espíritu195. Este proceso se compone de cuatro fases. a) La preparación es la
recolección de todo el material existente sobre el tema por ejemplo, leer libros
referentes a un tema. b) La incubación o proceso inconsciente, que permite que los
190
R. PANIKKAR, Iconos del misterio. La experiencia de Dios, Barcelona 2001, 57.
191
A. GOSWAMI, La ventana del visionario, 159.
192
Ibid., 165.
193
Pero existe una diferencia, porque en un experimento se lleva de un tamaño microscópico (la
partícula) a uno macroscópico (aparato de medición), es decir, es claro cuál es el sistema cuántico
y cuál el aparato de medición. Pues, es confuso diferenciar cuál es el sistema cuántico y cuál el
medidor porque ambos tienen un tamaño intermedio. Esto es porque la física cuántica “permite
estudiar con gran éxito el mundo microfísico M. ARTIGAS, Filosofía de la ciencia, 56. De esta
manera, las mediciones del cerebro “nunca podrán colapsar por sí mismas la realidad a partir de
una superposición de posibilidades” A. GOSWAMI, La ventana del visionario, 166. y por esto, es
necesaria la conciencia, un nivel que trasciende.
194
Ibid., 217.
195
“La ausencia de la economía del Espíritu Santo en la teología de los últimos siglos y su
cristocentrismo desembocan en sustitución de la libertad profética, de la edificación de lo humano,
de la dignidad adulta y real del laicado, el nacimiento de la nueva criatura, por la institución
jerárquica de la Iglesia, puesta en términos de obediencia y de sumisión” P. EVDOKIMOV, El
conocimiento de Dios en la tradición oriental: la enseñanza patrística litúrgica e iconográfica,
178. Cf. K. RAHNER “El Dios trino como principio y fundamento trascendente de la historia de la
salvación”, en J. FEINER – M. LOHRER (eds.), Mysterium Salutis Tomo II, Madrid 1977, 269-
293.

39
pensamientos se expandan en posibilidades (se tornen ambiguos) pero de manera
inconsciente, es decir, sin colapsarlos y como consecuencia se dan las opciones a
elegir. c) La comprensión, “el salto cuántico discontinuo en el pensamiento”196, es
decir, el colapso de una posibilidad que es la solución creativa a las opciones
generadas del proceso inconsciente. d) La manifestación que es “la expresión de la
nueva revelación en la vida vivida” 197, es decir, el Espíritu.
Lo que sucede en la dimensión espiritual es que “la conciencia es lo primero y
no está condicionada. Es todo lo que existe”.198 La conciencia es quien colapsa la
onda de posibilidad, porque “si la conciencia es la base de toda existencia, entonces
la materia existe como posibilidad dentro de la conciencia. Y la conciencia elige
entre las posibilidades disponibles”199, la conciencia no es material y en la religión
viene a ser lo que hemos llamado Dios200.
Asimismo, la conciencia se presenta en seres evolucionados como nosotros,
entonces ¿Cómo es posible la realidad antes de que exista un ser evolucionado con
conciencia? Esto es posible porque “el universo evoluciona en potencia, como una
superposición de posibilidades, hasta que un ser sensible sobreviene en una de las
ramas de posibilidad”201 Parece una locura que el universo este en potencia y qué
espere para que un ser sensitivo evolucione, y entonces observe a una de sus ramas
de probabilidad202. Entonces ¿Cómo se entiende la conciencia creadora desde la
teología cristiana?

196
A. GOSWAMI, La ventana del visionario, 217.
197
Ibid.
198
Ibid., 75.
199
Ibid., 75-76.
200
Un ejemplo gráfico es la imagen Gestalt del cáliz reversible, presentado por Edgar Rubin en 1925,
donde puede verse un cáliz como también, dos rostros de perfil. En realidad, observamos solo un
aspecto de la imagen, cuando observamos el otro aspecto no es porque hemos alterado la imagen,
la realidad. La posibilidad está en observar un aspecto de la realidad, tarea de la conciencia. Otros
dibujos gestálticos de la misma clase son: el cubo Necker: un cubo tridimensional dibujado en dos
dimensiones puede observarse desde dos perspectivas; el dibujo mi esposa y mi suegra, de W. E.
Hill, muestra a una joven y a una anciana en el mismo entramado de líneas. Cf. J.
POLKINGHORNE, La Trinidad y un mundo entrelazado, 164-168
201
A. GOSWAMI, La ventana del visionario, 123.
202
¿Cómo es que la física demuestra esto? ¿Cómo es que se llega a tal conclusión? A través del
experimento de elección diferida o retardada de J. Wheeler. Manifestando que “no existe un fotón
manifiesto hasta que lo vemos” Ibid., 126. Llegando a la conclusión de que no hay cosmos
manifiesto –sólo probabilidades– hasta que un ser sensitivo observa el universo. Cf. A.
GOSWAMI, Ciencia y espiritualidad, 41; J. WHEELER, Geons, Black Holes, and Quantum
Foam: A Life in Physics, New York 2010.

40
3.3. El principio creativo de la conciencia

En la teología cristiana, se explica el origen del universo de maneras similares


con la base de un Dios creador. La idea de que el universo ha sido creado por un
Dios personal es bastante escandalosa y extraña tanto para los filósofos antiguos (Cf.
CEC 285) como para los físicos newtonianos, porque hasta hace poco, “daban por
sentado que el universo físico había existido desde siempre”203. Sin embargo, este
pensamiento occidental crea el dualismo entre el mundo espiritual y el material,
poniendo a Dios como agente aparte. Por otra parte sabemos que la física cuántica
niega este dualismo: “Los teólogos invocaron relatos que incluían a Dios y a los
ángeles, y que abordaban la moralidad […] los científicos describieron el mundo del
espacio-tiempo-materia-movimiento sin invocar a Dios”204, es decir, que para la
física clásica Dios no es necesario. De esta forma, “es precisamente la expectativa de
la nueva creación [el colapso de la onda de posibilidad] lo que hace tan difícil para
muchos científicos y filósofos aceptar el cristianismo”. Sin embargo, la teología
afirma que “el fundamento último de la existencia del mundo es la bondad y el poder
de Dios”205. Así pues, el universo se crea, en potencia, como probabilidades hasta
que un ser sensitivo se presenta en una de las ramas de probabilidad y observa.
Por lo anterior, Hawking afirma que “mientras el universo tenga comienzo,
cabe suponer que es obra de un creador. Pero si el universo se basta por completo a sí
mismo y carece de fronteras o bordes, no tendría ni principio ni fin: sencillamente
sería”206. Sin embargo, Dios se presenta como principio y origen de todo lo creado.
Dios es el principio creativo al que denominamos conciencia, pero no como un ser
separado de su creación, sino en comunicación y actuación con un ser evolucionado
–el hombre– a través de su amor. Además, que “las propiedades esenciales, que de
suyo convienen a toda la Trinidad, se aplican a una determinada persona debido al

203
J. F. HAUGHT, Cristianismo y ciencia, 161.
204
A. GOSWAMI, Ciencia y espiritualidad, 36.
205
J. F. HAUGHT, Cristianismo y ciencia, 161. “La verdad en la creación es tan importante para toda
la vida humana que Dios, en su ternura, quiso revelar a su pueblo todo lo que es saludable conocer
a este respecto. Más allá del conocimiento natural que todo hombre puede tener del Creador”
(CEC 287). El Nuevo Testamento manifiesta la acción del Padre como el origen último de todo, el
omnipotente y creador de los cielos y de la tierra. Cf. Jn 1,3.10; Hch 17,24-29; Rm 1,19-20; 1 Co
8,6; DS 800; 851.
206
S. HAWKING, Historia del tiempo, 140.

41
modo como esta persona se manifiesta”. Ahora bien, ¿Cómo se corresponden la
manifestación de Dios y la estructura cuántica de la realidad?

3.4. Implicaciones teológicas

Habiendo desarrollado el concepto de la conciencia creativa y como esta se


desarrolla en la creación y en la realidad, se comienza a comprender cómo existe una
conexión con la estructura trinitaria. En efecto, “cuanto más amplia y elaborada sea
nuestra percepción de la creación, tanta mayor capacidad tendremos para incrementar
nuestro reconocimiento del Creador del mundo, así como del alcance del designio y
la providencia divina”207. Primero se debe esclarecer que existe una unidad en la
creación de la conciencia, entonces, se puede comprender como a través de la
actuación de la Trinidad208 se hace evidente una estructura de la realidad similar.
Ahora bien, habiendo expuesto el estudio científico de la Física cuántica, ¿Cuáles
son las implicaciones teológicas de la conciencia y la onda de posibilidad en la
Revelación y en la estructura de la Trinidad?

3.4.1. La unidad de la Conciencia en la Revelación

Dios manifiesta su actuación cosmológica por la creación. Pero según la


mecánica cuántica y el objeto cuántico ¿Cuándo tuvo lugar la primera medición
cuántica209 que inicio la creación? La que afirma la teología cristiana es
antropomórfica porque “la primera medición cuántica tiene lugar con nosotros, los
seres humanos”210. Esto sería la solución a la paradoja del amigo de Wigner 211.

207
J. F. HAUGHT, Cristianismo y ciencia, 17. Así también como las obras de Dios revelan quién es
en sí mismo, inversamente, “el misterio de su Ser íntimo ilumina la inteligencia de todas sus obras.
Así sucede, analógicamente, entre las personas humanas. La persona se muestra en su obrar y a
medida que conocemos mejor a una persona, mejor comprendemos su obrar” (CEC 236).
208
Sobre la trinidad, cita S. Cesáreo de Arlés en su tratado sobre el símbolo: “La fe de todos los
cristianos se cimenta en la Santísima Trinidad” X. PIKAZA, Enquiridión trinitatis: textos básicos
sobre el Dios de los cristianos, 261. Sin embargo, es necesario aclarar que no se busca racionalizar
el misterio de la Trinidad, uno de los “misterios escondidos en Dios, que no pueden ser conocidos
si no son revelados desde lo alto” (DS 3015). Dios revela su ser trinitario en su obra de Creación
(Cf. CEC 237) y por esta se puede llegar a una cosmología espiritual. El problema es si está o no
de acuerdo con la cosmología de la ciencia actual. Además, “ni siquiera la doctrina de la Trinidad
tiene por qué ser presentada de forma innecesariamente críptica, aunque es y siempre seguirá
siendo un misterio” J. F. HAUGHT, Cristianismo y ciencia, 37.
209
La medición cuántica se da cuando “un ser se observa a sí mismo como algo distinto a su entorno
(mera aparición, pero qué gran aparición). Tiene lugar una distinción entre vida y no vida” A.
GOSWAMI, Ciencia y espiritualidad, 46.
210
Ibid.
211
Problema de la física cuántica estudiado en el apartado 2.3 Además Cf. Ibid, 28-32.

42
Ahora bien, esta cosmología se puede ver en el pasaje bíblico de Adán y Eva
(Cf. Gn 2-3) porque refleja este dilema de la perfección. En el Edén, los hombres
eran bienaventurados porque vivían en la unidad con el yo cuántico, pero por la
caída212 en el pecado pasan a la independencia individual del ego personal, empieza
“el viaje de la separación individual, que es también el viaje de la civilización”213. La
separación o alejamiento es lo que hemos llamado pecado original214, Debido a la
intuición de que falta algo en la separación individualista, el cristianismo concibe de
esta manera la expulsión del Edén. “La realidad más profunda del hombre es ese
mismo proceso vital que brota de Dios y está abierto hacia la realización (o
perdición) de sí mismo”215.
La vuelta a la unidad216 es camino espiritual de la conversión que se realiza en
el cristianismo gracias a la Revelación, puesto que “Cristo, el nuevo Adán, en la
misma revelación del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el
hombre al propio hombre y le descubre la grandeza de su vocación” (GS 22,1). En
otras palabras, en Cristo, “imagen del Dios invisible, el primogénito de toda la
creación” (Col 1,15; Cf. 2 Co 4,4), el hombre descubre que ha sido creado a imagen
y semejanza del Creador. Esto es el paso del ego personal al yo cuántico. El
Catecismo no deja de resaltar que “en Cristo, redentor y salvador, la imagen divina
[yo cuántico] alterada en el hombre por el primer pecado ha sido restaurada en su
belleza original y ennoblecida con la gracia de Dios” (CEC 1701; Cf. GS 22,2). De
esta manera solo soy verdaderamente humano y verdaderamente persona, en la

212
En el primer hombre hasta el momento de la caída, “su espíritu veía claramente a Dios y a todas las
cosas divinas, tan claramente como vemos hoy un objeto colocado frente nuestro. Pero después de
la caída, los ojos del espíritu fueron cegados. […] El espíritu permanece, sin embargo, y tiene ojos,
pero estos están cerrados; […] él quisiera ver la luz y aspira a ello, siente que ella existe, pero sus
párpados sellados no le permiten entrar en contacto directo con ella. Tal es el estado del espíritu
del hombre después de la caída. El hombre ha intentado reemplazar la visión del espíritu por la
visión del intelecto, por construcciones mentales abstractas, por ideologías, pero esto ha sido sin
resultado, como lo prueban todas las teorías metafísicas de los filósofos” TEOFANO EL
RECLUSO, El arte de la Oración, Buenos Aires 2005, 126.
213
A. GOSWAMI, Ciencia y espiritualidad, 30.
214
“La doctrina de la Iglesia sobre la transmisión del pecado original fue precisada sobre todo en el
siglo V, en particular bajo el impulso de la reflexión de S. Agustín contra el pelagianismo, y en el
siglo XVI, en oposición a la Reforma protestante. […] La Iglesia se pronunció especialmente
sobre el sentido del dato revelado respecto al pecado original en el II Concilio de Orange en el año
529 y en el Concilio de Trento, en el año 1546” (CEC 406 Cf. DS 1510-1516; DS 371-372)
215
X. PIKAZA, Enquiridión trinitatis: textos básicos sobre el Dios de los cristianos, 289.
216
“Donde hay pecados, allí hay desunión, cismas, herejías, discusiones. Pero donde hay virtud, allí
hay unión, de donde resultaba que todos los creyentes tenían un solo corazón y una sola alma
ORÍGENES, Homilía de Ezequiel, Madrid 2010, IX, 1.

43
medida en que me relaciono con los otros como personas por medio de la alteridad,
así “es la relación la que me hace pasar de individuo, de unidad (ἄηομον), a persona,
a semblante o rostro (πρόζωπον)” 217. Por lo tanto, es la revelación la que nos da “la
certeza de fe de que toda la historia humana está marcada por el pecado original
libremente cometido por nuestros primeros padres” (CEC 390). Por consiguiente, el
camino de la conversión consiste, en primer lugar, en recordar la unidad, a
continuación arrepentirse del pecado y, por último, regresar a la perfección.
Ahora bien, puede que esto suene a un tipo de dualismo, sin embargo, “la
independencia es imprescindible para poder experimentar y forma parte del plan
divino”218. De esta forma Dios quiso revelarse porque “la prueba de que Dios nos
ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nuestros pecados”
(Rom 5,8). Es así que “Jesús es el principio y fundamento de la realidad”219, es la
palabra () creadora y redentora (Cf. Hb 1,1-4), es fundamento y es cabeza de la
Iglesia (Cf. Col 1, 15ss), es luz y vida en que se asienta cada una de las cosas (Cf. Jn
1,1-13).
Existe una unidad entre los conceptos de sagrado y profano porque Dios se
revela al mundo por medio de la encarnación, es decir, entre en el mundo. En la
teología cristiana, “si la relación Dios-mundo es la base metafísica de todas las
relaciones, entonces, en un sentido precioso, lo divino impregna toda la realidad,
haciendo todas las cosas sagradas y dignas de respeto”220. Por eso no se puede
hablar de dualismo, ya que no son dos esferas independientes o contradictorias que
formarían la realidad, sino que es la unidad en la alteridad de los distintos.
Por todo lo anterior podemos decir que es a través de esta revelación que
podemos experimentar la Trinidad. Todo está fundamentado en la relaciones de amor
entre las personas divinas hacia nosotros y esto produce un cambio en nuestras
actitudes espirituales y morales en la vida cotidiana, en contraste, con los asuntos

217
J. POLKINGHORNE, La Trinidad y un mundo entrelazado, 123.
218
A. GOSWAMI, La ventana del visionario, 88.
219
X. PIKAZA, Enquiridión trinitatis: textos básicos sobre el Dios de los cristianos, 167.
220
J. POLKINGHORNE, La Trinidad y un mundo entrelazado, 63. Un ejemplo de este aparente
dualismo se da en la historia con los conceptos de sagrado y profano, pues, lo profano representa el
pecado y nuestra caída de gracia que se dan en el ego personal, mientras que la unidad del viaje
espiritual se da en el yo cuántico. La confusión que se da en la historia es que no son dos
conceptos antagónicos, sino uno solo, porque es imprescindible lo profano para poder
experimentar lo sagrado. “La ley, en verdad, intervino para que abundara el delito; pero donde
abundó el pecado, sobreabundó la gracia” (Rm 5,20).

44
profanos terrenales. Asimismo, El mundo representa el pecado221, nuestra caída de la
Gracia, pero el cristianismo no se detiene en la condena al mundo sino que lo alcanza
y lo reconfigura a todas sus expresiones “porque, habiendo venido por un hombre la
muerte, también por un hombre viene la resurrección de los muertos. Pues del mismo
modo que en Adán mueren todos, así también todos revivirán en Cristo” (1 Co
15,21-22). La creatividad de la Revelación en el Hijo la experimenta el hombre en la
unidad, a través el encuentro del ego y del yo cuántico, tal como retrató Miguel
Ángel en el techo de la capilla Sixtina, donde Dios y Adán se acercan el uno al otro.
De hecho, es por esta perspectiva que toda la historia de la salvación no es otra cosa
que “la historia del camino y los medios por los cuales el Dios verdadero y único,
Padre, Hijo y Espíritu Santo, se revela, reconcilia consigo a los hombres, apartados
por el pecado, y se une con ellos” (CEC 234).
El problema ha sido que “las tradiciones espirituales han incorporado un
prejuicio contra el mundo, sin advertir que la separación, necesaria para la
experiencia, forma parte del plan divino de la manifestación”222. Por eso es que la
concepción clásica del materialismo ha agravado el problema enfatizando el otro
aspecto, la individualidad y la separación. Ciertamente, la física newtoniana explica
todo en función de lo que ya ha sido porque concibe el universo como “todo lo que
hay, todo lo que ha habido y todo lo que habrá”223. Entonces no hay nada salvo que
la materia, la naturaleza es todo cuanto hay. Al contrario de la física cuántica que
manifiesta la libertad por el principio de indeterminación, en la física clásica todos
los sucesos físicos están determinados (tienen sus probabilidades determinadas) por
otros sucesos anteriores. Según el filósofo materialista David Papineau:
Nunca necesitamos mirar más allá del ámbito de lo físico para identificar un conjunto
de hechos antecedentes que fijen las probabilidades del acontecer físico subsecuente.
Siempre bastará una especificación estrictamente física, amén de las leyes de la
física, para informarnos –en la medida en que ello pueda ser predicho– de qué es lo
que va a acontecer físicamente.224

Este pensamiento en la religión produce el olvido cuya consecuencia estriba


en que, sin la creatividad –el amor– la realidad de la mecánica cuántica de la

221
Sobre el mundo: “Por tanto, como por un solo hombre [Adán] entró el pecado en el mundo y por el
pecado la muerte y así la muerte alcanzó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Rom
5,12; Cf. Gn 3,17-18; Jr 7,20; 9,10ss; Ez 6,14; Is 13,9-11).
222
A. GOSWAMI, Ciencia y espiritualidad, 31.
223
C. SAGAN, Cosmos, Barcelona 2004, 1.
224
D. PAPINEAU, Philosophical Naturalism, Cambridge 1993, 3.

45
conciencia y la onda de posibilidad, ni siquiera podríamos descubrir la ciencia que
estamos deificando, porque la ciencia emanada de la universalización de la física
clásica, es decir, simplemente no requiere de Dios ni como hipótesis secundaria. Por
otra parte no podemos olvidar que “para la teología, la explicación última de la
naturaleza y sus leyes radica en la creatividad, el amor, el poder y la sabiduría de
Dios”225 y la nueva mecánica cuántica permite una apertura al mundo del Espíritu
como una posibilidad de la realidad.
Debemos insistir, consiguientemente, en lo anteriormente dicho: La visión
que emana de los principios de la física cuántica están presente en el cristianismo
porque a través de la Revelación siempre existe una vuelta a la unidad que podemos
hallar muy bien expresada en el oración sacerdotal de Cristo a su Padre: “Como tú,
Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo
crea que tú me has enviado. Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean
uno como nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectamente
uno” (Jn 17,21-23). Porque el fin último de la creación es la vuelta hacia Dios,
“creador de todos los seres, se hace por fin todo en todas las cosas (1 Co 15,28),
procurando al mismo tiempo su gloria y nuestra felicidad” (AG 2).
En conclusión, aclarada la unidad de la acción de la conciencia sobre la
realidad podemos decir que es a través de la Revelación que se alcanza la unidad,
pero también, a través de ella se manifiesta la acción trinitaria. Por tanto cabe
preguntar: ¿Cómo se da la relación entre la acción trinitaria de las personas divinas y
la cosmología de la Física cuántica?

3.4.2. La conciencia creativa en el Padre

El Cosmos cuántico tiene como centro la conciencia que conduce la


posibilidad a ser realidad porque solo un ser consiente, es decir, un observador,
puede colapsar una posibilidad cuántica y crear realidad226. En consecuencia, “el
objetivo del universo es manifestar creativamente las ideas de la conciencia”227, es
decir, que el hecho de manifestar hace posible conocer la conciencia.

225
J. F. HAUGHT, Cristianismo y ciencia, 29
226
Cf. M. ARTIGAS, Filosofía de la naturaleza, 294.
227
A. GOSWAMI, La ventana del visionario, 129.

46
Por lo anterior, se hace evidente que esta visión cosmológica está expresada
en una triada de posibilidades que se realizan cuando “los objetos cuánticos que
presentan una oportunidad creativa extendiendo rápidamente sus probabilidades y los
objetos cuasi-clásicos con los que obtener estabilidad cuando la conciencia esté
preparada para colapsar las probabilidades en acontecimientos”228.
De manera similar se manifiesta la teología del cristianismo a través de la
actividad de la Trinidad229. La alteridad, que acontece en la vida trinitaria en Dios,
“cuando el Padre, en un auto-despojamiento originario, engendra al Hijo, es
condición de posibilidad de la creación del universo a imagen del logos, la Palabra de
Dios”230. De esta manera se hace presente también en la física cuántica porque auto-
donación originaria, se da en la conciencia creativa como el principio u origen que
colapsa a la onda de posibilidad. El Hijo se presenta como la realidad potencial,
como ondas de posibilidad, en otras palabras como posibilidad de la creación, pero
que ya posee existencia al ser de la misma naturaleza de Dios, es decir, el logos de
Dios. Ahora bien, el colapso de la onda de posibilidad por la conciencia es el
“perfeccionamiento final de todas las cosas por el Espíritu”231. En consecuencia, la
realidad cuántica ofrece posibles cursos de acción y elección, llevada a cabo por la
conciencia, donde es necesaria para colapsar la posibilidad que conduzca a la vida, a

228
A. GOSWAMI, Ciencia y espiritualidad, 42.
229
Desde un principio la fórmula bautismal “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”
(Mt 28,19). Cf. D. RUIZ BUENO, Padre Apostólicos y Apologistas Griegos (S. II), Madrid 2002,
Didaché VII. Vino a ser la base sobre la cual la Iglesia habría de desarrollar su doctrina de la
Trinidad. Estas formulaciones se encuentran ya en los escritos apostólicos del siglo II, como este
saludo recogido en la liturgia eucarística: “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios Padre y
la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros” (2 Co 13,13; Cf. 1 Co 12,4-6; Ef 4,4-6).
Tertuliano formuló, en su Adversus Práxean, una terminología satisfactoria para la articulación de
las convicciones cristianas sobre la Trinidad. Él fue el primero en hacer uso del término Trinidad.
“La unidad en la Trinidad, poniendo en su orden el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Son tres, no
por la cualidad, sino por el orden; no por la sustancia, sino por la forma, no por el poder, sino por
el aspecto; pues los tres tienen una sola sustancia, una sola naturaleza y un mismo poder, porque
no hay más que un solo Dios, a partir del cual, en razón del rango, la forma y el aspecto se dan las
designaciones de Padre, Hijo y Espíritu Santo; y aunque se distinguen en número, no por eso están
divididos” TERULIANO, Adv. Prax., II, 3,1. Confesado también por el símbolo de la fe porque la
Iglesia ha formulado la doctrina de la fe sobre este misterio, utilizando “el término substancia
(traducido a veces también por esencia o por naturaleza) para designar el ser divino en su
unidad; el término persona o  para designar al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo en su
distinción real entre sí; el término relación para designar el hecho de que su distinción reside en la
referencia de cada uno a los otros” (CEC 252).
230
J. F. HAUGHT, Cristianismo y ciencia, 161.
231
Ibid., 162

47
la conciencia. Esta es quien elige y actualiza la realidad. 232 Entonces “la obra del
Espíritu consiste en actualizar la emergencia en la naturaleza”233.
En términos de la teología cristiana afirmamos que el Padre es autoridad
trascendente y también origen primero de todo. Es “en plenitud […] no puede
ser identificado simplemente con la esencia divina, porque es Dios
234
comunicándola” . Los cristianos creemos en un misterio trascendente llamado
Padre que en la cosmología cuántica es la conciencia creativa porque “el universo
está hecho de conciencia, está creado por la conciencia y ha sido diseñado por la
conciencia para su juego creativo y con sentido”235.
Siguiendo lo anterior, decimos que el Padre es el principio. Es decir de que la
entendemos como “algo previo a la relación o referencia al Hijo y al Espíritu
Santo”236. Esto es claro en la estructura de la realidad de la Trinidad y así también se
hace presente la conciencia como principio anterior a la realidad. En consecuencia,
“el Padre no puede ser constituido a partir de una relación. Ha de ser constituido por
sí mismo”;237 luego, es el origen y la fuente de la divinidad.
Por lo anteriormente dicho, la verdadera experiencia de Dios es la del
trascendente, del totalmente otro, del incomprensible; que se manifiesta por medio de
la primera medición cuántica la que constituye un salto cuántico de creatividad y de
amor. En consonancia, “en la cosmología cuántica, no existe un universo manifiesto
hasta que no hay una medición cuántica”238. La creatividad de Dios en el ámbito de
la vida no concluye ahí, porque la vida se desarrolla a través de la creatividad y del
amor: “El universo es todavía una historia inacabada”239. Siendo así que el Dios a
través de la revelación “abre un nuevo futuro para el mundo, como un amor humilde
y auto-donador cuya voluntaria y graciosa retirada posibilita que la creación cobre

232
El universo es creativo porque “El tiempo real nace en el mismo momento en que la primera célula
viva manifiesta la vida y fluye retroactivamente hacia el origen de modo que todo el camino causal
puede ser después estudiado como el pasado. El primer acto de creación del universo creativo ha
sido completado” A. GOSWAMI, Ciencia y espiritualidad, 43.
233
J. F. HAUGHT, Cristianismo y ciencia, 162.
234
L. F. LADARIA, El Dios Vivo y Verdadero. El misterio de la Trinidad, 299. Cf. AGUSTÍN DE
HIPONA, De Trinitate, IV, 20,29.
235
A. GOSWAMI, Ciencia y espiritualidad, 44.
236
L. F. LADARIA, El Dios Vivo y Verdadero. El misterio de la Trinidad, 306.
237
Ibid., 305.
238
A. GOSWAMI, Ciencia y espiritualidad, 45.
239
J. F. HAUGHT, Cristianismo y ciencia, 187.

48
existencia como algo distinto de su Hacedor”240. Esta es la creación continuada del
cosmos que aún no está acabada ya a la luz de la ciencia o la teología afirman ambas
que la creación aún está aconteciendo.
La conciencia realiza una elección sobre la realidad cuántica, puesto que ésta
ofrece posibles caminos para la actualización. Es quien elige y actualiza la realidad.
Por consiguiente, habiendo estudiado el principio creativo sobre la realidad, falta
responder al problema de ¿Cómo es la relación entre la concepción de realidad de la
mecánica cuántica y la actividad de la Trinidad? Para analizar la realidad cuántica es
necesario tomar en cuenta dos niveles: la posibilidad –un nivel potencial– y la
síntesis de la conciencia con la onda de posibilidad –la actualización de la realidad–
que produce la realidad tal cual es. Ahora bien, es la conciencia la que realiza “el
colapso de la onda de probabilidad del electrón al electrón real que observamos y,
sucede al instante”241. La realidad cuántica, por consiguiente, se manifiesta en dos
momentos. Un primer comportamiento conformado de posibilidades y uno que es el
colapso de una de estas posibilidades.

3.4.3. La naturaleza de la onda de posibilidad en el Hijo

Desde sus inicios, la mecánica cuántica postula la idea revolucionaria del


movimiento discontinuo y se estableció que “la capacidad de salto cuántico del
electrón tiene su origen en su naturaleza como onda; los electrones son ondas de
probabilidad”242.
Existe un presupuesto en la ciencia newtoniana que es incompleto, porque
concibe que “lo que sucede tiene causas que lo explica, que no pueden existir
aspectos incompatibles. […] El mundo tiene una consistencia propia y se encuentra

240
Ibid.
241
A. GOSWAMI, Ciencia y espiritualidad, 18. El electrón, en el momento de la observación, está en
un lugar específico, mientras que cuando no lo observamos, un electrón puede a estar en dos
órbitas o más al mismo tiempo (por la posibilidad en el salto cuántico), no obstante, cuando lo
observamos, la posibilidad de que el electrón esté en dos o más lugares a la vez se reduce a una, es
decir, un único lugar momentáneamente.
242
Ibid., “Es decir, que este mundo tiene una capacidad de moción por estados móviles de
propensiones, algo semejante a los estados en potencia de Aristóteles. Este mundo está
evolucionando por opciones probabilísticas inherentes y saltos morfogénicos incomprensibles
entre resultados de desarrollo potencial en los fenómenos evolutivos de nuestro mundo, y por
saltos cuánticos” J. POLKINGHORNE, La Trinidad y un mundo entrelazado, 87. Cf. E.
SCHRÖDINGER, “Discussion of Probability Relations Between Separated Systems”, en
Proceedings of the Cambridge Philosophical Society 31 (1935) 555-563; E. SCHRÖDINGER,
“Probability Relations Between Separated Systems”, en Proceedings of the Cambridge
Philosophical Society 32 (1936) 446-452.

49
ordenado”243. El progreso científico invalida la noción misma de una realidad
objetiva independiente porque la realidad para la física cuántica no es solamente lo
observado, sino también las posibilidades observables y el observador.
Para Heisenberg “puesto que todos los experimentos están sometidos a las
leyes de la mecánica cuántica y por tanto a las relaciones de indeterminación, resulta
que la invalidez de la ley causal queda definitivamente constatada”244. Por eso se
hace evidente que la física exige prescindir de conceptos básicos del sentido
común245. De modo semejante, “los métodos y resultados de la física suponen que
existe una realidad exterior, diferente del pensamiento del físico, y que en ella se da
un orden natural, de acuerdo con leyes objetivas”246 de modo que todo suceso tiene
una causa que lo provoca. Hay que suponer además que existe la capacidad de
conocer la realidad de modo correcto, por parte del observador. La física clásica no
ha tomado en cuenta estos presupuestos de sentido común, y sólo ha partido de la
experiencia y la lógica matemática de su época. Sin embargo, “sin esos supuestos, la
física no tendría sentido”247.
En la teología trinitaria, por otra parte, el Padre tiene una capacidad infinita de
donación y amor, por lo cual necesita del Amado, que es el Hijo engendrado, para
manifestar el Amor que todo lo mueve en el Espíritu248. Es así como, a través del
Hijo, Dios actúa ad extra: el Hijo encarnado en la realidad, “Dios con nosotros” (Mt
1,23). Ahora bien, al igual que la realidad cuántica, el Hijo se presenta como una
potencia activa: “el Padre es Dios en cuanto da, el Hijo lo es en cuanto recibe y a la

243
M. ARTIGAS, Filosofía de la ciencia, 267.
244
W. HEISENBERG, “Teoría cuántica y reinterpretación de la cinemática y las relaciones
mecánicas”, en Zeitschrift für Physik 43 (1927) 197. Igualmente para Bohr, en el mismo contexto,
afirmó que: “incluso términos como ser y conocer pierden su significado no ambiguo [...] no puede
adscribirse una realidad independiente en el sentido físico ordinario ni a los fenómenos ni a los
agentes de observación” N. BOHR, Atomic Theory and the Description of Nature, Cambridge
1934, 19.
245
El ejemplo de una carrera de cien metros, en la que se pueden utilizar controles técnicos especiales
para decidir quién ha llegado primero, a veces es hasta imprescindible hacerlo. Pero esos controles
no tendrían sentido sin el conocimiento común de saber que existe una pista, que unos atletas
corren a la meta en un cierto orden, etc. Ahora bien, Estos datos de sentido común son la base
indispensable para aplicar los controles técnicos. “El sentido común, basado en la experiencia
cotidiana, sólo en parte puede servir como guía. Siempre estamos expuestos a que la realidad
exceda nuestras expectativas.” J. POLKINGHORNE, Ciencia y Teología, 55.
246
M. ARTIGAS, Filosofía de la ciencia, 267.
247
Ibid.
248
Cf. H. U. VON BALTHASAR, Teodramática 3. Las personas del drama: el hombre en Cristo,
Madrid 1993, 404.

50
vez da”249. Para clemente de Alejandría: “El rostro () de Dios Padre es el
, por medio del cual se hace visible y es conocido” 250.
En la física cuántica “la teoría no puede proporcionar predicciones sobre el
comportamiento de las partículas individuales en los casos singulares, sino tan sólo
probabilidades que se refieren a conjuntos de acontecimientos”251. Ciertamente, la
física cuántica se da en esta elección probabilística, y en consecuencia, el mundo está
concebido como algo creativo, así es como se manifiesta también Dios a través del
acto creativo del amor: “La unidad más profunda que puede existir en el Dios trino es
por consiguiente el amor”.252
En efecto, si bien “las ondas de probabilidad residen en una potencia
trascendental, un ámbito que trasciende el espacio y el tiempo”253, esta trascendencia
permite que exista una realidad espiritual, en la que se da una acción a través de una
causalidad realizada por el acto de colapsar las ondas de posibilidad en
acontecimientos reales. Es en este colapso donde se hace presente la actividad de
Dios: “En la trascendencia y en la proximidad de Dios está la posibilidad de
salvación para el hombre”.254 Ahora bien, ¿Cómo se manifiesta esta actividad de
Dios en el hombre?

3.4.4. La actualización de la realidad probabilística en el Espíritu Santo

La actuación de Dios en la realidad se puede explicar cómo una actualización


de potencialidades255. La verdadera potencia para la mecánica cuántica es la potencia
activa, porque consiste en la aptitud para existir, es decir en el posible –al igual que
las onda de posibilidad–, y es que la potencia pasiva256 simplemente es un poder ser,

249
L. F. LADARIA, El Dios Vivo y Verdadero. El misterio de la Trinidad, 323.
250
CLEMENTE DE ALEJANDRIA, El Pedagogo, Madrid 1998, I, 57,2; También Irineo lo llama
Visibile Patris Filius Cf. IRINEO DE LYON, Contro le eresie, IV, 6,6-7.
251
M. ARTIGAS, Filosofía de la ciencia, 268
252
L. F. LADARIA, El Dios Vivo y Verdadero. El misterio de la Trinidad, 375.
253
A. GOSWAMI, Ciencia y espiritualidad, 21. “La creatividad entra en escena en el caso de una
única medición cuántica, en el colapso de un único acontecimiento. Cuando la conciencia colapsa
la realidad a partir de la posibilidad, hay espacio para el libre albedrío, hay espacio para la
creatividad y el propósito divino” Ibid., 20.
254
L. F. LADARIA, El Dios Vivo y Verdadero. El misterio de la Trinidad, 387-388.
255
Cf. M. ARTIGAS, Filosofía de la naturaleza, 80-86.
256
La concepción materialista sugiere que “somos un producto de procesos causales deterministas y,
por ende, no realmente libres. Pertenecemos al universo físico, en el que todo suceso es efecto de
causas físicas invariantes que surgen del pasado causal” J. F. HAUGHT, Cristianismo y ciencia,
38; y claramente, entiende la realidad como una potencia pasiva.

51
mientras que la aptitud para existir es algo ya poseído257. La aptitud para ser real es
la posibilidad, aparece como algo anterior a la realidad y consecuentemente, aquello
que hace que la esencia sea real, es la noción última que tienen los humanos del ser.
“Es lo propiamente constitutivo de la esencia real, lo que la constituye como real y
verdadera y permanece en el ente una vez que ha recibido la existencia actual”258. El
acto de existir añade a la aptitud de existir, la existencia en acto (), pero no
afecta la aptitud para existir en la esencia del ente, sino que la determina de una
nueva forma. En consecuencia, la potencia no excluye la existencia. Ninguna criatura
tiene un poder infinito, necesario para crear en el sentido propio de la palabra, de
producir y de dar el ser a lo que no lo tenía, esto es, llamar a la existencia de la nada
(Cf. DS 3624).
Siguiendo lo anterior, todo el “ser en acto equivale a poseer una existencia
actual y el ser en potencia es tener una existencia posible”259, esto quiere decir que el
acto y la potencia no son dos realidades distintas sino dos aspectos de una misma
realidad. Por eso un mismo sujeto puede pasar de la potencia al acto por sí solo, ya
que puede existir en acto y potencia a la vez. De esto se infiere el nombre de potencia
activa.
En la concepción de la realidad de la mecánica cuántica existe un dinamismo
propio, no son ondas meramente pasivas a los que se actualiza aquella como algo
externo, sino que poseen una actividad propia: “un dinamismo interno que no
depende sólo de las acciones que se ejercen sobre ellas”260. Es por esto que es
necesario aclarar cómo se desarrolla la actualización de la realidad en potencia: se
trata de algo actual que existe en ella.

257
V. SANZ, La teoría de la Posibilidad en Francisco Suárez, 262. Cf. E. ELORDUY, “La potencia
obediencial en Suárez”, en Las Ciencias 9 (1944) 85-88; J. HELLÍN, “Sobre el tránsito de la
potencia activa al acto según Suárez”, en Razón y Fe 138 (1948) 353-407. R. BOCETA, El
derecho como facultas moralis: Una pista en Francisco Suárez para el fundamento de los
derechos humanos, 49.
258
V. SANZ, La teoría de la Posibilidad en Francisco Suárez, 156. Cf. R. BOCETA, El derecho
como facultas moralis: Una pista en Francisco Suárez para el fundamento de los derechos
humanos, 281.
259
T. RINALDI, Francisco Suarez. Cognitio singularis materialis: De Anima, Levante 1998, 69. Cf.
R. BOCETA, El derecho como facultas moralis: Una pista en Francisco Suárez para el
fundamento de los derechos humanos, 227.
260
M. ARTIGAS, Filosofía de la naturaleza, 40. Esto significa que el punto de partida es un ser que
“no posee una determinación en acto, pero tiene la potencialidad o capacidad de llegar a poseerla,
y que el cambio se da cuando esa potencialidad se actualiza, y precisamente mientras se está
actualizando” Ibid., 83. Cf. J. POLKINGHORNE, La Trinidad y un mundo entrelazado, 79-85.

52
Por eso, la realidad se presenta como la posibilidad de conocer al orden
natural, denominado conciencia por la mecánica cuántica, para crearla tal cual es.
Ciertamente, la realidad como potencia activa se encuentra en la onda de posibilidad
y el colapso de ésta por la conciencia se presenta como la misma actualizada.
Asimismo, hemos afirmado que esta perspectiva sirve de puente sólido para
desarrollar el diálogo entre la ciencia, la metafísica y la teología:
Estos tres supuestos forman parte de la ciencia, porque son condiciones necesarias
sin las cuales la ciencia no podría existir ni tendría sentido; y, al mismo tiempo, su
consideración cae fuera del ámbito de estudio de la ciencia, y exige que se adopte un
punto de vista filosófico. Precisamente por este motivo constituyen un puente válido
entre las ciencias por un lado, y la metafísica y la religión por el otro: porque
pertenecen a las ciencias pero su estudio es una tarea filosófica e incluso teológica.261

La tradición de la Iglesia ha examinado una actuación de las tres personas


divinas en la creación, pero también en el hombre nos dice que es “un solo Dios y
Padre del cual todo procede, un solo señor Jesucristo mediante el cual todo fue
hecho, un solo Espíritu Santo en el cual todo existe” (Cf. DS 421)262. Es a través del
Espíritu que se hace presente Dios en la Realidad porque “manifiesta todas las
cosas de Dios y hace real toda vida espiritual”263.
Por tanto, el Espíritu Santo es 264. Dice Irineo: “El Espíritu dispone
al hombre para el Hijo de Dios; el Hijo le conduce al Padre; y el Padre le otorga la
incorrupción para la vida eterna”265. De esta manera la vida divina se manifiesta en
Cristo como una potencia activa y de ella somos hechos partícipes los hombres en el
Espíritu Santo. El Logos es activo en sí mismo y siempre recae sobre una
naturaleza: en el Espíritu. Esto porque “el Espíritu Santo otorga a una naturaleza
humana una personalidad divina. Es la concepción y personificación sobrenatural de

261
M. ARTIGAS, Filosofía de la ciencia, 1999, 268.
262
L. F. LADARIA, El Dios Vivo y Verdadero. El misterio de la Trinidad, 547.
263
P. EVDOKIMOV, El conocimiento de Dios en la tradición oriental: la enseñanza patrística
litúrgica e iconográfica, 164.
264
“En la Trinidad el Espíritu Santo procede del Padre por el Hijo. En la creación el Espíritu Santo
ejecuta lo que el Padre manda por el Hijo. […] De esta función ejecutiva del Espíritu Santo
procede la denominación de  La creación es la Trinidad actuando causalmente ad
extra” X. ZUBIRI, Naturaleza, Historia, Dios, 188. Cf. V. SANZ, La teoría de la Posibilidad en
Francisco Suárez, 437.
265
IRINEO DE LYON, Contro le eresie, IV, 20,5

53
Cristo”266. De esta manera, el Hijo se hizo hombre para regenerar nuestro ser en sí
mismo.267 Ahora bien, la teología trinitaria se trata de:
Una visión de cómo la acción de Dios en la creación (el Padre que sostiene al
universo en el ser), la redención (el Hijo que participa de nuestra humanidad para que
nosotros podamos participar de su divinidad) y la santificación (el Espíritu Santo,
que con su poder transformador actúa desde dentro en la vida de los seres
humanos)268
Entonces, constituyen las acciones de único Dios en la Realidad, es decir, la
manifestación de su Amor y Santidad. La escritura afirma que “Dios es amor” (1 Jn
4,8.16), esto significa que “Dios subsiste como Trinidad, es decir, como persona y no
como sustancia. El amor no es una emanación o propiedad de la sustancia de Dios
[...], sino que es constitutivo de su sustancia, es decir, es aquello que hace ser a Dios
lo que es, el Dios uno”269. Ciertamente, el Amor es un modo relacional de existencia,
asociado al desarrollo creativo y libre, se califica como amor (). Entonces,
“ es algo más que un estado emocional o una experiencia sentimental, es el
270
principio mismo de la existencia: relacionarse de una manera creativa” . Es así
como el  es existir siempre en función para el otro y no para sí mismo, y esto
se da en la dimensión espiritual. Ciertamente, el amor () trasciende el espacio
y tiempo.
De la misma manera, nosotros, a causa de su  tenemos la experiencia
de Dios que da sentido pleno a nuestra realidad271, y por lo mismo, “la capacidad
específica de ser dado que es propia del Espíritu Santo viene de su condición de
Amor”272. Porque la divinización del hombre consiste en el amor con el Padre,
producido en nosotros por medio de la naturaleza divina que nos manifiesta el Hijo

266
X. ZUBIRI, Naturaleza, Historia, Dios, 447.
267
Cf. CIRILO DE ALEJANDRÍA, ¿Por qué Cristo es uno?, Madrid 1991, 43-48. “Todo fue hecho
por él y sin él nada ha sido hecho” (Jn 1,1-3 Cf. CEC 290-292) Esta es la del Espíritu
Santo.
268
J. POLKINGHORNE, Ciencia y Teología, 163.
269
J. POLKINGHORNE, La Trinidad y un mundo entrelazado, 97. Cf. J. ZIZIOULAS, El ser
eclesial: persona, comunión, iglesia, Salamanca 2003, 79-137.
270
J. POLKINGHORNE, La Trinidad y un mundo entrelazado, 106.
271
“El amor es la perfección de la naturaleza humana, la realidad más elevada dentro de nuestra
experiencia humana. De ese modo, es esa cualidad del amor la que nos lleva más cerca de Dios,
expresando, mejor que cualquier otra cosa que conozcamos, la perfección de la naturaleza divina.”
Ibid., 118.
272
L. F. LADARIA, El Dios Vivo y Verdadero. El misterio de la Trinidad, 334. “En el amor de las
divinas personas en el seno de la Trinidad está el origen del amor de Dios por nosotros que lo ha
movido a enviar al mundo al Hijo y al Espíritu Santo.” Ibid., 585.

54
por obra del Espíritu Santo273. “Así, pues, a través del Espíritu participamos en la
respuesta del Hijo al Padre, clamando junto con Cristo: Abbá, es decir, Padre (Rom
8,15), llegando a ser así hijos en el Hijo. […] participamos en el eterno diálogo que
se desarrolla entre el Padre y el Hijo”274. En consecuencia, el Espíritu Santo realiza la
acción de Cristo llevando a la  su doble naturaleza en la humanidad. De esta
forma es que “nada que existe es concebible por sí mismo, como individuo, […]
incluso Dios existe gracias a un acontecimiento de comunión. [...] Es la comunión la
que hace ser a los seres: nada existe sin ella, ni siquiera Dios”275.
En síntesis, Ratzinger refiriéndose a la física cuántica y la estructura de la
realidad como paquete de ondas, concibe al ser como no sustancial, sino actual, cuya
sustancialidad sólo resulta de los movimientos de las ondas, relacionándola con la
actualitas divina para hablar de la Trinidad: “La imagen nos dice que el ser denso,
Dios, consiste en una multiplicidad de relaciones que no son sustancias, sino como
ondas; esa multiplicidad forma toda la plenitud del ser”276. Por eso, toda la teología y
la mística cristiana es toda la Realidad que tiene una estructura trinitaria 277, en
conclusión, “para el cristiano, la verdadera Teoría del Todo es la teología
trinitaria”278.

273
Cf. X. ZUBIRI, Naturaleza, Historia, Dios, 465.
274
J. POLKINGHORNE, La Trinidad y un mundo entrelazado, 111.
275
Ibid., 97. “La unidad de Dios reside en la comunión (κοινωνία) de la Divinidad” BASILIO DE
CESAREA, El Espíritu Santo, XVIII, 45.
276
J. RATZINGER, Introducción al cristianismo, Salamanca 1969, 145.
277
“Hemos de pensar la realidad relacionalmente. Tenemos que superar el pensar dialéctico y llegar al
pensar relacional. Desde el pensar bíblico sabemos que conocer es amar, y amor siempre es
relación […] No se puede concebir a Dios como separado del mundo, ni al mundo separado de
Dios”. V. PÉREZ, “Raimon Panikkar. El pensamiento cristiano es trinitario, simbólico y
relacional”, en Iglesia Viva 223 (2005) 75-76.
278
J. POLKINGHORNE, La Trinidad y un mundo entrelazado, 23.

55
CONCLUSIÓN

Después de haber analizado los principios del materialismo de la física clásica


y las nuevas posibilidades para el mundo espiritual que trae la mecánica cuántica
podemos decir, como conclusión a esta investigación, que el paradigma materialista
de la física clásica está presente en la mayoría de las personas. Esto con tal magnitud
que, al tratar de comprender la dimensión espiritual, experimentan una incoherencia
entre su vida y la concepción de la realidad que la espiritualidad les presenta. Puesto
que pensar, y, en consecuencia, actuar de esta manera, termina siendo contrario a lo
que la revelación manifiesta, es necesario hacer una seria revisión sobre las bases
cosmológicas erróneas que confunden la espiritualidad real de la mayoría de los
fieles.
Nuestra investigación ha corroborado para que el paradigma de la física
cuántica, presente en tantas películas, series y libros contemporáneos, permite un
cambio de mentalidad () verdaderamente positivo para nuestra generación.
Esto se hace patente en la carta del Papa Juan Pablo II al Reverendo George V.
Coyne, Director del Vatican Observatory: “La ciencia puede purificar a la religión de
error y superstición; la religión puede purificar a la ciencia de idolatría y falsos
absolutos. Cada una de ellas puede atraer a la otra a un mundo más amplio, a un
mundo en el que ambas puedan florecer”279.
Hemos visto, primeramente, que la ontología materialista de la física clásica
dogmatiza un mundo material independiente e individual testificando un
determinismo causal, como si el mundo fuese una máquina determinada y precisa a
semejanza de un reloj280. Todo cambio o todo movimiento de un objeto estarían
determinados. Ahora bien, con el determinismo vino la hipótesis de la continuidad, y,

279
R. J. RUSSELL – W. R. STOEGER – G. V. COYNE, Philosophy and Theology: A Common Quest
for Understanding, Roma 1988, M7.
280
A. GOSWAMI, Ciencia y espiritualidad, 16. “Todos cuantos han propuesto teorías deterministas,
ya sean de corte socioeconómico (Marx), sexual (Freud) o genético (Dawkins y E.O. Wilson), han
terminado recurriendo a una modificación encubierta de sus ideas en beneficio propio que les
permita excluir sus propias contribuciones de la nivelación reduccionista” J. POLKINGHORNE,
Ciencia y Teología, 89.

56
respecto a las causas y sus efectos se postula que son locales, lo que significa que se
propagan en el espacio a una velocidad y tiempo finitos. En otras palabras,
absolutamente todo está hecho de materia, todo lo que existe esta dentro del espacio
y el tiempo, y, en consecuencia, no da lugar a que exista una abertura en la
cosmología del universo al acontecimiento religioso, el Espíritu Santo, la Divinidad,
la Trinidad, hasta incluso, descartar la hipótesis de la existencia de Dios281.
Por otra parte, hemos estudiado que la física cuántica presenta una novedad
frente a la propia realidad: un dinamismo que yo observo pero que no sólo depende
de mí, yo observo porque hay un observado que me da las posibilidades, en suma,
me da una libertad. Es en esta δσναμις en que se da la novedad de la física de las
posibilidades. Por lo tanto, abre así la posibilidad de una correspondencia con la
Trinidad y su actividad por las personas divinas. Esto se hace evidente porque “ya
desde inicios del siglo XIX la teología católica subraya muy conscientemente que el
cristianismo no puede ser considerado expresión de la mera religiosidad humana –
entendida racionalista o sentimentalmente–, sino que es un acontecimiento histórico
novedoso”282.
De esta forma, hemos llegado a la conclusión de que la doctrina trinitaria no
puede ser solo un dogmático secundario, sin un significado real para la vida del
cristiano. Ya que un cristiano espera el cumplimiento total del misterio Dios, no
como utopías históricas, sino a través de la misma encarnación de Jesucristo por la
que Dios se Revela como Trinidad: en síntesis, “Dios ha realizado su esencia
trinitaria a través de Jesús, expresándose como divino dentro del mismo caminar de
nuestra historia”283. Así es como se expresa totalmente al Padre, pero también como
Hombre anuncia la revelación definitiva de Dios al hombre “como realidad fundante
y principio de existencia para los hombres”284. En efecto, Dios está en relación con el
hombre y el mundo porque se revela por Jesucristo; “hay una interconexión
irreductible entre la fuente de lo que es, lo que es y su propio dinamismo; Padre, Hijo

281
“Mientras nos aferremos a una ontología basada en lo material, no hay un verdadero ámbito de
acción para el diálogo real, y mucho menos la reconciliación, por la sencilla razón de que la
ciencia aborda los fenómenos, mientras que la espiritualidad trata aquello que está más allá de los
fenómenos" J. F. HAUGHT, Cristianismo y ciencia, 11.
282
A. CARRASCO, “El desarrollo de la teología trinitaria tras el Vaticano II” en Theologica
Xaveriana 143 (2002) 561-568.
283
X. PIKAZA, Trinidad Y Comunidad Cristiana. El principio social del cristianismo, 135.
284
Ibid., 84.

57
y Espíritu Santo; lo Divino, lo humano y lo cósmico; la libertad, la conciencia y la
materia. […] La realidad es trinitaria”285.
Consecuentemente, hemos visto también que los principios de la mecánica
cuántica ponen en evidencia la insostenibilidad de la ontología materialista: La
discontinuidad del movimiento expresada en las ondas de posibilidad implica el
movimiento discontinuo, además, libre de determinismo porque la conciencia
colapsa la realidad a partir de la posibilidad. Asimismo, se abre a la creatividad por la
libertad sin el determinismo. Conjuntamente, la mecánica cuántica evidencia la idea
del colapso instantáneo que va a favor del principio de no-localidad, es decir, que los
objetos materiales no existen, o no puede decirse que existan de manera
independiente de la conciencia. De esta manera se demuestra que la trascendencia del
nivel material posibilita una apertura a la dimensión espiritual.
Una de las consecuencias de lo anteriormente estudiado es hacer posible la
alteridad libre de cualquier condicionamiento. La alteridad en esta cosmología se da
porque, al salir del individualismo propio de la ontología materialista, los otros pasan
a formar parte de la realidad y al ver al otro se puede trascender. Este trascender en el
cristianismo es amar:
La experiencia humana de amor mutuo nos da la analogía menos inadecuada para el
misterio del Dios trinitario; y la doctrina de la Trinidad, a su vez, nos permite
comprender en una cierta y pequeña medida por qué el mundo existe y cuál es el
sentido de nuestra propia condición de persona. Si preguntamos ¿por qué existe el
mundo? y ¿quién soy yo?, miremos, para obtener una respuesta, el ser relacional de
la Trinidad 286.

Las acciones éticas materialistas están basadas en individuo, son


condicionadas y simplemente divide entre si se está obrando bien o mal, y, todo se
reduce al yo y lo demás es extensión de este. En cambio, la Trinidad se constituye en
la persona, el amor incondicionado y de forma espontánea, ya que se da una relación
constitutiva entre las personas. Efectivamente, “el ser en relación, se muestra como

285
R. PANIKKAR, Iconos del misterio. La experiencia de Dios, Barcelona 2001, 90. En
consecuencia, “Dios es la plenitud de toda realidad, como principio y sentido, espacio de
realización y meta de la historia personal y comunitaria” X. PIKAZA, Trinidad Y Comunidad
Cristiana. El principio social del cristianismo, 141.
286
J. POLKINGHORNE, La Trinidad y un mundo entrelazado, 124. “Dios creó el mundo porque su
amor, como amor interpersonal trinitario, es extrovertido y difusivo de sí mismo; y sin este amor
rebosante, el mundo no existiría”. Ibid., 121.

58
la esencia más profunda de la realidad. La suprema y verdadera realidad”287. Por
ende, se confiere al amor y la comunión un carácter ontológico y constitutivo.
R. Panikkar ha dicho en más de una ocasión que pertenece al cristianismo del
tercer milenio el “superar el monoteísmo abrahámico sin cuestionar la legitimidad y
la validez de las religiones monoteístas. Esta superación, supone la apertura a la gran
intuición de la Trinidad, experiencia humana primordial y punto de encuentro de las
tradiciones humanas”288. En consonancia hemos estudiado que la física cuántica está
expresada en una triada de posibilidades: La conciencia, los objetos cuánticos que
presentan una oportunidad creativa extendiendo sus posibilidades y el colapso de las
posibilidades en acontecimientos. De manera semejante se presenta la alteridad que
acontece en la vida trinitaria de Dios “cuando el Padre, en un auto-despojamiento
originario, engendra al Hijo, es condición de posibilidad de la creación del universo a
imagen del Logos, la Palabra de Dios”289. En consecuencia, el modo en que se da la
actividad en la Trinidad es por el Padre de quien proceden todas las cosas, el Hijo
por el cual son todas las cosas, y el Espíritu Santo en quien son todas las cosas (Cf.
DS 421).
La correspondencia que se inicia entre de la ciencia y la espiritualidad, por
medio de la profundización en el estudio de dogma trinitario a partir de los últimos
tiempos, y juntamente con la evolución de la física por la mecánica cuántica,
muestran un nuevo campo grande de estudio común. Sin embargo, no se ha
desarrollado en plenitud este estudio, ni se le da tanta importancia, sobre todo en el
campo de la teología. Pensamos que el problema no está en explicar o estudiar la
Trinidad como la realidad divina: un Dios relación, comunión, amor; más bien si es
algo significativo para el cristiano, o acaso es solo “un dogma suplementario, un
añadido de los obispos perfectamente prescindible pues sin él no cambiaría nada

287
V. PEREZ, “La Trinidad. Una perspectiva de Dios para hoy”, 207. Cf. J. ZIZIOULAS, Comunión y
alteridad: persona e Iglesia, Salamanca 2009, 13-98.
288
R. PANIKKAR, La plenitud del hombre. Una cristofanía, Madrid 1999, 15. “La doctrina de la
Trinidad no es solamente un modo posible de pensar acerca de Dios. Es el único modo. El Dios
uno de la Iglesia cristiana no puede ser concebido sino como Trinidad. Fuera de la unidad en la
diversidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo no se puede conocer a Dios en la plenitud de
verdad y realidad de su ser. No hay experiencia cristiana auténtica que no sea, explícita o
implícitamente, una experiencia trinitaria”. J. POLKINGHORNE, La Trinidad y un mundo
entrelazado, 108.
289
J. F. HAUGHT, Cristianismo y ciencia, 161.

59
nuestra fe”290. Y, por otro lado, también están los nuevos descubrimientos científicos
que cada día avanzan de manera vertiginosa que exigen estar en un constante estudio
sobre la cuestión. Con esto nos referimos a que es un tema que recién está
comenzando a estudiarse y profundizarse.
Ciertamente, cada disciplina responde de manera diferente a los problemas de
la realidad según sus objetivos y sus instrumentos. Mientras la ciencia busca
responder al ¿cómo? en los fenómenos de la realidad, la religión lo hace por medio
de la Revelación. Esta investigación busca relacionarlos en sentido cosmológico y
paradigmático. Asimismo, se pueden desarrollar muchos otros temas en relación.
Sobre todo, si vamos a enfrentarnos con la teoría de la unificación y los avances de la
Física al respecto.
Finalmente, consideramos de manera esencial que “la gente, si quiere crecer y
madurar, no puede vivir más tiempo en grupos mutuamente separados, limitándose a
cultivar intereses totalmente diferentes, dentro de los cuales realizarían la valoración
y evaluación de su mundo” 291. Por lo tanto, la sociedad no puede quedar dividida, o
peor aún, encerrada a una visión individual e inacabada del mundo. Al contrario, la
sociedad está urgida a ampliar sus perspectivas parciales y a desarrollar una nueva y
unificada visión sobre la estructura de la Realidad. En este cometido, “La Iglesia no
propone a la ciencia que se haga religión, ni a la religión que se haga ciencia”292.
Pero por su parte la cosmología científica actual proporciona una base adecuada para
un enfoque que se desarrolle conforme a la Trinidad.
Para terminar, todo ello nos lleva hacia un mutuo enriquecimiento entre las
perspectivas de la ciencia y la teología. Como ratifica el Papa Juan Pablo II: “Que el
diálogo entre ciencia y fe continúe y que se profundice y amplíe. […] superar
cualquier tendencia regresiva hacia un reduccionismo unilateral, los temores y el
293
aislamiento impuestos por nosotros mismos” . Pues es de particular importancia
para la teología que la disciplina de la física actual la enriquezca, y de esta manera,
contribuya a la realidad de quiénes somos y quiénes llegaremos a ser. Que nos ayude

290
V. PEREZ, “La Trinidad. Una perspectiva de Dios para hoy”, 210. “No se puede concebir a Dios
como separado del mundo, ni al mundo separado de Dios”. V. PÉREZ, “Raimon Panikkar. El
pensamiento cristiano es trinitario, simbólico y relacional”, en Iglesia Viva 223 (2005) 75-76.
291
R. J. RUSSELL – W. R. STOEGER – G. V. COYNE, Philosophy and Theology: A Common Quest
for Understanding, M8.
292
Ibid.
293
Ibid., M7.

60
a redescubrir que el fundamento de la realidad es por Cristo, con él y en él, sea a
Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por
los siglos de los siglos. Amén.

61
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