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¿Qué podemos reflexionar alrededor de la Semana Santa?

Es notorio como la mundanidad ha tocado muchas fibras del tejido del cuerpo de cristo, de la
iglesia: los bautizados. Comúnmente dividimos a los católicos, con base en la cercanía o
compromiso con la acción de la iglesia o la comunión con su doctrina, de una manera sencilla y
con un leguaje simple, ordinario, en practicantes y creyentes; los que luchan por vivir como
cristianos y los que dicen tener fe y no se esfuerzan o manifiestan el deseo de llevar una vida
coherente.

Cuando se acercaba la Semana Santa fuimos testigos de muchos creyentes, para los cuales estas
fechas representaban sólo un periodo vacacional para viajar, distraerse o simplemente descansar.
En las redes sociales pudimos encontrar expresiones como: “Semana Santa llega ya” o “qué
esperas Semana Santa”. La razón de estas expresiones no era la vivencia activa y consiente,
vivencia con fe de los días santos, sino la total dispersión que encuentran, y de manera especial los
jóvenes, en estos días. Yo pregunto ¿qué es lo está pasando?

Algo es probable, aquellos a los que llamamos creyentes es poco posible que lleguen a leer estas
líneas, así que yo las dedico para nosotros, si estás leyendo esto es porque te preocupas, de cierta
manera por tu relación con cristo y participación como miembro de la Iglesia. Ante esta situación,
ya no podemos llamar cristianos de semana santa, porque ya ni participan en estos días, ¿qué
podemos hacer?

El ahora Papa emérito, Benedicto XVI, dijo: “la Iglesia, no crece por proselitismo, crece por
atracción y lo que atrae es el testimonio”. Ahora, la manifestación de este testimonio de vida, esta
coherencia que atrae al seno de la iglesia a las personas distraídas por el mundo, así como atrajo a
los judíos y a los paganos a las primeras comunidades cristianas; es lo que llamamos
evangelización. Y para responder a la pregunta ¿qué podemos hacer para evangelizar a los
creyentes? Hay que recordar es la motivación primera para ser cristianos y misioneros del Padre,
el Papa Francisco nos lo explica: “La primera motivación para evangelizar es el amor de Jesús que
hemos recibido, esa experiencia de ser salvados por Él que nos mueve a amarlo siempre más. Pero
¿qué amor es ese que no siente necesidad de hablar del ser amado, de mostrarlo de hacerlos
conocer? Si no sentimos el intenso deseo de comunicarlo, necesitamos detenernos en la oración
para pedirle a Él que vuelva a cautivarnos. Nos hace falta clamar cada día, pedir su gracia para que
nos abra el corazón frío y sacuda nuestra vida tibia y superficial. Puestos ante Él con el corazón
abierto, dejando que Él nos contemple, reconocemos esa mirada de amor que descubrió Natanael
el día que Jesús se hizo presente y le dijo: «Cuando estabas debajo de la higuera, te vi» (Jn 1,48).
(Evangelii Gaudium 264).

La situación es esa y nuestra primera medida de acción es estar con Jesús. Después de haber
vivido esta Semana Santa desde la realidad que fuese pidamos al Señor nos siga cautivando
durante este tiempo de pascua y nos haga misioneros de su amor.

José Jesús Carrera Mendoza