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XENOFOBIA, UN PROBLEMA CON UNA SOLUCIÓN ÚNICA: LA EDUCACIÓN

La migración, según el Diccionario Académico es: “Desplazamiento geográfico de


individuos o grupos, generalmente por causas económicas y sociales”. Fenómeno que
en el Perú, a través de su historia, ha sido un hecho constante a partir del siglo XIX;
sin embargo, lo que sucede en la actualidad es una inmigración (fenómeno migratorio
referido a la llegada de personas diferentes de su lugar de origen) sin orden ni
concierto. Leamos lo que nos dice el diario Gestión del 2 de noviembre del 2018:
“Perú acoge a unos 550.000 venezolanos, tras registrar un mayor flujo migratorio
desde este país hasta el 31 de octubre último, cuando venció el plazo para solicitar el
Permiso Temporal de Permanencia (PTP), informó hoy la Superintendencia Nacional
de Migraciones”. Esta superabundancia de inmigrantes en nuestro país ha provocado
una acalorada discusión, tanto en las calles cuanto en los medios de comunicación
provocándose un fenómeno denominado “xenofobia”, definida esta por la ACNUR
(Agencia de la ONU para los refugiados) como miedo y rechazo hacia las personas
extranjeras. Así pues, se hace necesario aclarar el punto de manera informada y
seria, que es, claro está, el objetivo de este ensayo.

Sobre el origen de la Xenofobia, Fermín Bouza (2002) en su ensayo “Xenofobia” nos


dice: “¿Hay un factor ‘natural’ en la xenofobia que parece tender a su producción y
reproducción? Aunque tal factor […] es negado por varios estudiosos, sí cabría decir
que los psicólogos tienden a hablar, en la conducta observable y observada del
hombre, de una ‘territorialidad’ y un ‘espacio personal’ (investigaciones psico-
proxémicas) que dificultarían de alguna forma la interacción con los extraños. Esto
quiere decir que la racionalidad humana ha de sobreponerse a una cierta tendencia
(probablemente aprendida) al cierre espacial y a la defensa de la privacidad como
defensa a los espacios sentidos como propios”. Esta declaración, lejos de justificar la
xenofobia, pretende ser el testimonio de la importancia de una educación de la
tolerancia, así como que no habrá mayor aliado contra este mal que las reformas
sociales basadas en la racionalidad.

Asimismo, se ha comprobado históricamente, que el odio o temor al extraño, o


extranjero, se ha dado desde los albores de la civilización, siempre ligado a otro grupo
que ostenta supremacía por ser el nativo. A este propósito el Dr. Marco Aurelio
Denegri (2014) en su ensayo “etnocentrismo” nos define este, más allá del
Diccionario Académico: “… no solo es tendencia emocional, sino conducta,
generalmente conducta criminal, que origina el exterminio de pueblos enteros,
verdaderos genocidios […] el etnocentrismo practica y ejerce la xenofobia, vale decir,
el odio, repugnancia u hostilidad hacia los extranjeros”. (Poliantea, 155-158). Así
pues, el grupo nativo que practica la xenofobia es un pueblo etnocéntrico, y ya que
como vimos no es considerado fenómeno connatural sino más bien producto social,
es decir, aprendido, es nuestro deber como profesionales de la salud mental propiciar
un ambiente que evite los excesos de la xenofobia, que aunque complejos, pueden
ser evitados. Varias son las consecuencias psicológicas en los llamados “refugiados”,
como nos informa la página de Sos Racismo Madrid: “las personas de origen
inmigrante se encuentran en ocasiones en una situación de especial vulnerabilidad al
tener que adaptarse a una nueva sociedad con otros valores y claves culturales, lo
que puede generar problemas de estrés e intenso sufrimiento […] traumas que les
impiden desenvolverse con autonomía y ejercer plenamente sus derechos sociales,
económicos y culturales”.

Por lo tanto, ante esta problemática, es necesario tomar medidas que ayuden a luchar
contra la xenofobia, algunas que dejamos como sugerencia son: una educación
basada en valores de tolerancia ante la diversidad; una revisión de la información
acerca de los prejuicios y estereotipos que sirven de base a este odio; políticas de
selección de los inmigrantes para evitar el ingreso de ciudadanos extranjeros con
antecedentes penales que ensucian la imagen de los que sí buscan progresar;
difundir información que esté basada en datos objetivos; y actualizar por parte del
estado, la información acerca de la inmigración venezolana para prevenir la
tergiversación y el amarillismo en redes sociales y otros medios de comunicación. Si
bien la migración es inevitable y como hemos visto parte de nuestra civilización, la
xenofobia es aprendida, y la mejor forma de bregar contra ella es mejorando nuestra
sociedad, haciéndola más justa, tolerante y educada, sobre todo cuando nuestra labor
es la salud mental.
BIBLIOGRAFÍA

1. Real Academia Española (2014). Diccionario de la lengua española. Vigésima


tercera edición. Editorial Planeta Colombiana, S. A. Bogotá.
2. DENEGRI, M. A. (2014). Poliantea. Primera edición. Fondo Editorial de la
Universidad Inca Garcilaso de la Vega. Lima.
3. Gestión (2018). “Perú acoge unos 550.000 venezolanos al finalizar plazo para
permiso especial”. Https://gestion.pe. 2. 11. 2018.
4. Agencia de la ONU para los refugiados, comité español (2018) “Consecuencias
de xenofobia y racismo y medidas que se pueden tomar”. Https://eacnur.org
5. BOUZA, F. (2002). Xenofobia. Artículo publicado en “Glosario para una
Sociedad Intercultural”. Https://www.ucm.es. Valencia.
6. Sos Racismo Madrid. Atención psicológica. www.sosracismomadrid.es.