Вы находитесь на странице: 1из 18

VIOLACION DEL DERECHO

A LA LIBERTAD DE EXPRESION Y DE PENSAMIENTO


Caso: Superintendencia de Economía Popular y Solidaria (SEPS) –Ecuador– 2014

Carlos Heredia Fiallo (1)

SUMARIO

I. Introducción. II. Tres casos concretos. III. Los derechos y la Constitución. IV.
Convencionalidad. V. El derecho a la información pública. VI. Libertad de Expresión y
Acceso a la Información. VII. La reserva de ley. VIII. Hugo de Jesús Jácome y Diego
Aguilar Espinoza violadores de derechos. IX. Conclusión: Todo es corrupción.

RESUMEN

Declarar documentos reservados con una simple resolución


administrativa es violar el Derecho a la Libertad de
Expresión y de Pensamiento.

La negación sistemática de información pública por la Superintendencia de Economía


Popular y Solidaria (SEPS) (2) obedecía a la peligrosa conducta organizacional del
gobierno de Rafael Correa Delgado. Tal conducta era típicamente política de gobierno
que se imbricaba dentro de la constante violación del derecho a la libertad de expresión
y de pensamiento, generaba sospecha de corrupción y promovía la regresión en los
derechos humanos, condenable no solo desde el punto de vista Constitucional sino
además conforme a las convenciones internacionales de derechos humanos suscritos por
el Ecuador años antes de que asuma todos los poderes del Estado, Rafael Correa
Delgado.

La SEPS no solo que faltaba a la verdad para ocultar la información sino que caía en
contradicciones que, ahora, nos llevan a pensar que el propósito de su ocultamiento
obedecía a oscuros intereses que iban más allá de la razón, de la trasparencia, de la
protección a los derechos o reputación de los demás, de la seguridad nacional, del
orden público o de la salud o moral públicas.

Frente al sistemático ocultamiento de la información pública, en el caso de la


fraudulenta disolución y liquidación de COOPERA(3) se hizo uso de la garantía
jurisdiccional (4) de acceso a la información pública, lamentablemente, fuimos testigos
de un retroceso injustificable en la capacidad y probidad de los operadores del sistema
judicial.

Tres casos de acceso a la información pública se presentaron ante el órgano


jurisdiccional ecuatoriano dentro de ese fraudulento proceso, y en los tres casos los

1
Ingeniero Comercial y Abogado
2
Organismo creado mediante la LEY ORGANICA DE LA ECONOMIA POPULAR Y SOLIDARIA, para el control
de cooperativas. (Se usa el eufemismo economía popular y solidaria, como estrategia propagandística ideológica)
3
Cooperativa con activos por más de 100 millones de dólares, declarada en disolución y liquidación
fraudulentamente
4
Constitución, art. 91

1
jueces confirmaron que la información en poder de la SEPS debía mantenerse oculta al
menos por los próximos 15 años.(5)

La decisión del ocultamiento se tomó en base a simples resoluciones administrativas


cuyo peso, a los jueces les valió más que normas de mayor jerarquía, incluida la
Constitución de la República y los tratados e instrumentos internacionales sobre
derechos humanos.

A pesar de que la Constitución señala que en caso de violación de derechos humanos, no


habrá reserva de información, los jueces mantuvieron la reserva en franca rebeldía
constitucional dado que, en al menos tres (6) sentencias ejecutoriadas, se declaró que
Hugo Jácome y Diego Espinoza, Superintendente de la SEPS y liquidador nombrado
por ese, violaron los derechos fundamentales de varias personas.

Concluimos señalando que hubo grave abuso del poder y corrupción vulneración de los
derechos fundamentales que persisten hasta la actualidad, cinco años después, siendo el
gobierno Ecuatoriano, responsable de contravenir la Convención Americana de
Derechos Humanos y su propia Constitución política.

I. Introducción

El 12 de junio del 2013, la SEPS emite una resolución administrativa, (7) por la que
decide disolver y liquidar la cooperativa de ahorro y crédito COOPERA, cuyo gerente,
Rodrigo Aucay, era un conocido coideario del partido de gobierno de Rafael Correa
Delgado, rumoreándose fuertemente que fue también uno de los financistas de la
campaña en las elecciones generales del 2011.

Ese mismo 12 de junio del 2013 la misma SEPS emite otra resolución administrativa (8)
declarando reservada la información en los procesos de disolución y liquidación de las
cooperativas bajo su control. No era extraña esta conducta a los funcionarios de esa
superintendencia dado que muchos de ellos provenían de la Superintendencia de Bancos
que había ganado experiencia en ocultar información en el proceso de quiebra bancaria
ocurrida en 1999.

El anuncio público sobre las razones que le llevaron a la SEPS al cierre de la


cooperativa, no están establecidos en el texto de la resolución emitida para tal propósito
por el Superintendente Hugo Jácome; en efecto, en la resolución se evita
intencionalmente señalar las razones fácticas del cierre, lo cual posteriormente
demostraría que el proceso fue del todo fraudulento, pues inicialmente se anunció que la
razón del cierre era la pérdida acumulada de 12 millones de dólares (9), luego el mismo
Correa informa que había "un hueco financiero" de 30 millones (10) y finalmente Hugo

5
LEY ORGÁNICA DE TRANSPARENCIA Y ACCESO A LA INFORMACIÓN PÚBLICA, Art. 18.- Protección de
la Información Reservada.- La información clasificada previamente como reservada, permanecerá con tal carácter
hasta un período de quince años desde su clasificación.
6
Juicios numerados 01111-2013-1385, 01111-2013-1295 y 01111-2013-1277
7
Resolución SEPS-IGPJ-IFPS-2013-035 emitida hace el 12 de junio del 2013.
8
Resolución SEPS-IGPJ-IFPS-2013-036 emitida hace el 12 de junio del 2013
9
El 10 de julio del 2013, Hugo Jácome comparece ante la Asamblea Nacional e informa que cerró la cooperativa
porque las pérdidas ascendían a 12 millones de dólares.
10
Telerama, 26 de septiembre del 2013

2
Jácome dice que las pérdidas alcanzan a 49 millones (11). Hasta el día de hoy, se
desconoce la verdadera razón por la cual se afecto a cientos de ahorristas y la verdadera
razón del cierre, pues es operativamente imposible que una cooperativa acumule
pérdidas equivalentes al 50% de su patrimonio y jamás haya caído en cesación de
pagos, en mora con sus acreedores ni depositantes.

Según la SEPS fueron 114 mil ahorristas los afectados, llegándose a devolver los
ahorros, según ese organismo, al 99% de ellos, siendo en su gran mayoría pequeños
depositantes de entre 5 y 100 dólares. Como era costumbre, en el gobierno de
propaganda correista, se sembró en la mente de los ciudadanos por más de dos años el
engañoso supuesto éxito del cierre de la cooperativa pues según anunciaba con
entusiasmo una asambleísta gobiernista, sólo un 1% quedaría impago. Pero ese 1% eran
los socios que mantenían viva la cooperativa y acumulaban depósitos por más de 40
millones de dólares, sobre ellos se hizo caer el irresponsable manejo de las supuestas
pérdidas y la fraudulenta liquidación de la cooperativa.

La resolución con la que se cerró la cooperativa ( ver nota 7), era ilegal e inconstitucional
(12)
y, al mismo tiempo que se emitía esta, también se producía otra que declaraba
reservada toda la información (ver nota 8). Esta resolución fue también ilegal, por la
forma y por el fondo, como se verá más adelante.

En ese estado de cosas se pidió a la SEPS la información necesaria para difundirla y


hacer posible que los perjudicados pueden ejercer el derecho a la tutela judicial, al
debido proceso y a la seguridad jurídica. Sin embargo siempre esa superintendencia
negó la información y se nos obligó a acceder a la justicia constitucional, amañada, a fin
de obtener la información requerida.

Tres fueron los requerimiento y tres las acciones de acceso a la información pública,
todas ellas fueron rechazadas por jueces cobardes que conocieron de las peticiones.

II. Los tres casos concretos

El primer caso (13) se refiere al pedido de documentos e informes anteriores a la


fraudulenta disolución y liquidación de la cooperativa, se pedía entre otros documentos
los estados financieros por los años 2010, 2011 y 2012, sin embrago la SEPS afirmó
ante el Juez, que no tenía dichos documentos, Lo cual evidentemente era un absurdo,
pues como entonces determinaría las supuestas pérdidas para el cierre; sin embargo,
cinco días antes de que se lleve a cabo la audiencia dentro de esta acción de acceso a la
información, el Superintendente, mediante oficio suscrito de su puño, había enviado
esos estados financieros al fiscal que investigaba el peculado en la cooperativa. El juez
acepto la aseveración de la SEPS de que no tenía dichos documentos en sus archivos sin
más prueba que su simple afirmación y negó la acción de acceso a la información.

En el segundo caso, (14) la acción constitucional de acceso a la información se planteó


para obtener los informes señalados en la resolución con la que el Superintendente
decidió la liquidación y disolución de la cooperativa (nota 7), dice Jácome en esa
11
Rueda de prensa del 28 de octubre del 2013
12
Tal estado de ilicitud será discutido en otra entrega.
13
Juicio número 01571-2013-0384
14
Juicio número 01952-2013-0948

3
resolución, que cerró la cooperativa porque sus subalternos unos se “pronunciaron” y
otro “recomendó” el cierre. Solicitados aquellos informes, los “jueces constitucionales”
negaron la petición, dejando de esta forma huérfana de motivación (15) y de legítima
justificación la resolución de disolución y liquidación de la cooperativa y en la
incapacidad legal de defensa, vulnerándose además el derecho al debido proceso y
tutela judicial efectiva de los derechos e intereses de los ahorristas.

Es estos dos casos, los “jueces constitucionales” argumentan que la decisión de


mantener oculta la información se basa en una resolución administrativa (nota 8), esta
resolución invoca normas inexistentes en el sistema jurídico ecuatoriano, constituyendo
un grave error que es inexcusable por ser un error en Derecho. Sin embargo de aquello,
los jueces en vergonzosas decisiones aceptaron la validez de esa resolución e
impidieron que se ejerzan derechos y acciones que potencialmente se hubieran podido
acceder en el caso de que la información se hubiera transparentado.

El tercer caso (16) hace referencia a los informes que el liquidador de la cooperativa está
obligado a presentar cada tres meses conforme a un reglamento emitido por el
Presidente de la República; (17) sin embargo, de igual forma que en los casos anteriores,
los jueces consideraron que la resolución de la SEPS, es norma que prevalece sobre
cualquier otra del sistema jurídico ecuatoriano, incluso sobre los instrumentos
internacionales de derechos humanos suscritos por el Ecuador. Pero esta vez, la SEPS
ya había derogado la resolución que contenía la falsa normativa (nota 8) y había emitido
otra el 5 de noviembre del 2013 (18) en la que decide que la reserva sobre los documentos
duraría solo 120 días desde que se nombra un liquidador. Esta resolución, según aseveró
el Superintendente en la audiencia, excluye de esos 120 días a los informes del
liquidador así que estos informes como los otros deberían mantenerse ocultos por al
menos 15 años. Es de resaltar que el plazo de 120 en dicha resolución no habla de
ninguna excepción.

Es de notar, para los tres casos, que el aforismo “Abogado: pasad a los hechos, que el
juez conoce el Derecho” se hace efectivo en las acciones constitucionales ya que no es
necesaria la comparecencia de un abogado, sino que cualquier persona por su propia
iniciativa y sin ninguna formalidad (19) puede acudir ante cualquier juez y oralmente
pedirle que disponga la reparación o impida la violación a cualquier de los derechos
garantizados en la Constitución; es de suponerse entonces, que el Juez conoce el
Derecho, especialmente en materia de derechos fundamentales, pero en los tres casos
señalados se observa cuan lejos está el sistema judicial ecuatoriano de garantizar la
vigencia de esos instrumentos internacionales y la propia Constitución, pues ese sistema
judicial se volvió cómplice de la SEPS en la violación del derecho a la libertad de
expresión para encubrir un fraude y exaltar las bondades de un gobierno corrupto.

15
Artículo 100 del Código Orgánico Administrativo "...Se puede hacer remisión a otros documentos, siempre que la
referencia se incorpore al texto del acto administrativo y conste en el expediente al que haya tenido acceso la
persona interesada..."
16
Juicio número 01204-2014-14644
17
Reglamento a la LOEPS, Art. 59.- Atribuciones y responsabilidades.- Son atribuciones y responsabilidades del
liquidador, las siguientes: 8. Informar trimestralmente a la Superintendencia y a los socios, sobre el estado de la
liquidación
18
Resolución SEPS-IFPS-IGPJ-2013-061 emitida hace el 5 de noviembre del 2013
19
Constitución, artículo 86.2.c “Podrán ser propuestas oralmente o por escrito, sin formalidades, y sin necesidad de
citar la norma infringida. No será indispensable el patrocinio de un abogado para proponer la acción.”

4
Por último, en las sentencias, todas contrarias al derecho a acceder a la información
pública, podemos apreciar la pobreza argumentativa de los jueces, su pésima sintaxis, el
temor reverencial y la enorme ignorancia sobre el contenido de la Constitución,
conforme argumentamos adelante.

III. Los derechos y la Constitución.

Partamos preguntándonos, porqué se ha hecho un catálogo de derechos como parte


fundamental de la Constitución?

Las grandes mayorías ni siquiera tienen acceso al ejercicio pleno y completo de los
derechos fundamentales en razón de una herencia histórica llena de violaciones y
autoritarismo, tan cierta es esta afirmación que la gente se subordina fácilmente a las
decisiones del poder público y confunde con mucha facilidad las facultades del
Presidente de la República; así por ejemplo, la gente común cree que el Mandatario
tiene la capacidad de disponer el apresamiento de cualquier persona así como disponer
su libertad. Cree también que es el responsable de proveer de agua potable al vecindario
o hacer una calle, cree también que los empleados públicos están investido de autoridad
sin limitaciones y que sus requerimientos y decisiones son imbatibles e indiscutibles, es
por lo tanto una entelequia pensar que la mayoría de la población acceda al ejercicio de
las garantías jurisdiccionales establecidas en la constitucionales en procura de la
protección de sus derechos humanos.

Sólo una minoría ejerce, o al menos intenta ejercer, a plenitud los derechos
fundamentales (20) de conformidad con esas garantías jurisdiccionales constitucionales;
es importante reconocer que el texto constitucional aparentemente facilita el acceso de
todas las personas a las garantías, mas resulta que la norma que operativiza (21) su
ejercicio pone ya los primeros obstáculos y luego vienen los jueces que no entendieron
el concepto de la informalidad de las acciones, y caen en formalismos e ignorancia.

Tan opuesto a la protección judicial de los derechos humanos fue el gobierno de Correa
que incluso propuso una reforma constitucional a la Asamblea Nacional controlada por
su partido, para limitar su ejercicio (22). Tal vez la única decente decisión de la Corte
Constitucional correista fue impedir satisfacer los deseos del gobierno de poner límites
al ejercicio del derecho a la acción de protección (amparo constitucional) negando su
procedibilidad mediante acto legislativo.

Nos adherimos a la teoría de la limitación de los derechos. En efecto la respuesta a la


pregunta inicial es ese. En el "catálogo" (Constitución) constan los derechos
fundamentales y todas sus limitaciones; es así por ejemplo que el derecho de acceso a la
información pública se aparta de la convencionalidad al señalar taxativamente "No
existirá reserva de información excepto en los casos expresamente establecidos en la
ley" (23)

20
Derechos fundamentales y derechos humanos son usados indistintamente y como sinónimos, a pesar de las
diferencias doctrinarias que existen entre los términos.
21
Ley Orgánica de Garantías Jurisdiccionales y Control Constitucional
22
Gaceta Constitucional Nº 009 - Lunes 10 de noviembre de 2014
23
Constitución, art. 18

5
Sin embargo dice también la constitución, el más alto deber del Estado consiste en
respetar y hacer respetar los derechos garantizados en la Constitución y cualquier otra
conducta de quienes ejercen la función pública implica una transgresión al espíritu de la
Constitución y una ofensa a la dignidad de las personas.

La Constitución eliminó la diferenciación de los derechos garantizados que se venía


utilizando en las anteriores constituciones y lo hizo de esta manera: Todos los principios
y los derechos son inalienables, irrenunciables, indivisibles, interdependientes y de
igual jerarquía (24), de tal suerte que afectado uno, se afectan todos los derechos y
ordena la Constitución que es deber de los ecuatorianos respetar los derechos humanos
y luchar por su cumplimiento.(25)

La Constitución de Montecristi estableció en forma contundente y precisa la jerarquía


de la legislación nacional de tal suerte que ni los operadores ni los ejecutores de la
justicia ni los servidores públicos en general se confundan.

Dice la Constitución que el orden jerárquico de aplicación de las normas será el


siguiente: (26)

1. La Constitución;
2. Los tratados y convenios internacionales;
3. Las leyes orgánicas;
4. Las leyes ordinarias;
5. Las normas regionales y las ordenanzas distritales;
6. Los decretos y reglamentos;
7. Las ordenanzas;
8. Los acuerdos y las resoluciones;
9. y los demás actos y decisiones de los poderes públicos.

Esto es, en primer lugar la Constitución, en segundo lugar los tratados internacionales
y así sucesivamente hasta llegar al último lugar en que se encuentran las resoluciones;
lo cual debe entenderse, y sin mayor esfuerzo, que una norma de menor jerarquía no
puede cambiar ni afectar a la superior, es decir una resolución no puede modificar una
norma de un reglamento ni sobreponérsela; más aún, previendo cualquier problema,
dada la exuberante legislación existente, la Constitución manda que en caso de
conflicto entre normas de distinta jerarquía, la Corte Constitucional, las juezas y
jueces, autoridades administrativas y servidoras y servidores públicos, lo resolverán
mediante la aplicación de la norma jerárquica superior. (27)

De tal suerte que cualquier confusión devendría en una injustificada excusa que
acarrearía responsabilidades de variadas naturalezas. Entiende la Constitución, de vital
importancia la responsabilidad de los servidores públicos y el respeto que deben
guardar a la Constitución y a los derechos humanos y los amenaza de la siguiente
forma:

Ninguna servidora ni servidor público estará exento de responsabilidades por los actos
realizados en el ejercicio de sus funciones, o por sus omisiones, y serán responsables
24
Constitución, art. 11 numeral 6
25
Constitución, art. 83 numeral 2
26
Constitución, art. 425
27
Constitución, art. 426

6
administrativa, civil y penalmente por el manejo y administración de fondos, bienes o
recursos públicos.

Las servidoras o servidores públicos y los delegados o representantes a los cuerpos


colegiados de las instituciones del Estado, estarán sujetos a las sanciones establecidas
por delitos de peculado, cohecho, concusión y enriquecimiento ilícito. La acción para
perseguirlos y las penas correspondientes serán imprescriptibles y, en estos casos, los
juicios se iniciarán y continuarán incluso en ausencia de las personas acusadas. Estas
normas también se aplicarán a quienes participen en estos delitos, aun cuando no tengan
las calidades antes señaladas. (28)

Los servidores públicos no solo por esas razones son responsables de sus actos u
omisiones sino que además por la violación de los derechos humanos diciéndolo en los
siguientes términos:

El más alto deber del Estado consiste en respetar y hacer respetar los derechos
garantizados en la Constitución.

El Estado, sus delegatarios, concesionarios y toda persona que actúe en ejercicio de


una potestad pública, estarán obligados a reparar las violaciones a los derechos de los
particulares por la falta o deficiencia en la prestación de los servicios públicos, o por las
acciones u omisiones de sus funcionarias y funcionarios, y empleadas y empleados
públicos en el desempeño de sus cargos.

El Estado ejercerá de forma inmediata el derecho de repetición en contra de las personas


responsables del daño producido, sin perjuicio de las responsabilidades civiles, penales y
administrativas.

El Estado será responsable por detención arbitraria, error judicial, retardo injustificado
o inadecuada administración de justicia, violación del derecho a la tutela judicial
efectiva, y por las violaciones de los principios y reglas del debido proceso. (29)

Es de tal importancia para la Constitución los derechos humanos que ordena y autoriza a
todos los ciudadanos a luchar por su cumplimiento; (30) y a todos los servidores
públicos, para que apliquen directamente las normas constitucionales hasta señala que,
si un tratado internacional suscrito por el Ecuador, establece derechos humanos más
favorables que los establecidos en la Constitución, aquellos prevalecerán y lo dice con
tanta precisión que inclusive enlista todo el espectro de servidores públicos así: las
juezas y jueces, autoridades administrativas y servidoras y servidores públicos, aplicarán
directamente las normas constitucionales y las previstas en los instrumentos internacionales de
derechos humanos siempre que sean más favorables a las establecidas en la Constitución,
aunque las partes no las invoquen expresamente.(31)
Para hacer efectiva la vigencia plena de los derechos humanos, la Constitución cambió
radicalmente el rol de los jueces en el sistema de protección de los derechos humanos y
tal cambio empieza señalando que:

Las juezas y jueces administrarán justicia con sujeción a la Constitución, a los


instrumentos internacionales de derechos humanos y a la ley.

28
Constitución, art. 233
29
Constitución, art. 11 numeral 9
30
Constitución, art. 83 numeral 5
31
Ibídem (2)

7
Y no solo que orienta el actuar del juez sino que les advierte por el perjuicio que se
cause a las partes por retardo, negligencia, denegación de justicia o quebrantamiento
de la ley. (32)

Y por último, dice la Constitución “el contenido de los derechos se desarrollará de


manera progresiva a través de las normas, la jurisprudencia y las políticas públicas.
El Estado generará y garantizará las condiciones necesarias para su pleno
reconocimiento y ejercicio.

Será inconstitucional cualquier acción u omisión de carácter regresivo que


disminuya, menoscabe o anule injustificadamente el ejercicio de los derechos. (33)

Pero, ¿quienes son los llamados a calificar el carácter regresivo de una norma, o que
disminuya o menoscabe o anule el ejercicio de los derechos?

Conforme a la Constitución, todos los jueces son competentes para conocer de las
acciones sobre violación de los derechos humanos destinadas a garantizar su pleno
ejercicio mediante las garantías contempladas en el Capítulo Tercero. Este
reconocimiento de competencia se funda en el elemental principio de que todos los
Jueces deben conocer y garantizar la plena vigencia y respeto de los derechos humanos
señalados en la Constitución y en los instrumentos internacionales, porque el artículo
417 de la Constitución establece que los tratados internacionales ratificados por el Ecuador
se sujetarán a lo establecido en la Constitución. En el caso de los tratados y otros instrumentos
internacionales de derechos humanos se aplicarán los principios pro ser humano, de no
restricción de derechos, de aplicabilidad directa y de cláusula abierta establecidos en la
Constitución.

Cuando un ciudadano acude al órgano jurisdiccional clamando por la reparación de los


derechos violados el juez cuando no responda al llamado constitucional o a los
instrumentos internacionales en materia de derechos humanos, lo menos que puede
hacer es que su decisión contenga no solo una justificación sobre los hechos sino que
fundamentalmente una motivación exuberante en doctrina, jurisprudencia y legalidad
que explique las razones que le han conducido a tomar tal o cual decisión.

En el artículo 424 el pueblo dispuso que la Constitución sea la norma suprema y


prevalezca sobre cualquier otra del ordenamiento jurídico; y que las normas y los actos del
poder público deberán mantener conformidad con las disposiciones constitucionales; en caso
contrario carecerán de eficacia jurídica.

La Constitución y los tratados internacionales de derechos humanos ratificados por el


Estado que reconozcan derechos más favorables a los contenidos en la Constitución,
prevalecerán sobre cualquier otra norma jurídica o acto del poder público.

El derecho de acceso a la información pública se ha elevado a categoría constitucional


precisamente porque en los tratados internacionales suscritos por el Ecuador en materia
de Derechos Humanos se urge a los signatarios a adecuar sus sistemas jurídicos y legal
de tal suerte que se privilegie la plena vigencia del respeto a los Derechos Humanos y,

32
Constitución, art. 172
33
Constitución, art. 11 numeral 8

8
conforme a la Convención Americana de Derechos Humanos (34), el derecho de acceso a
la información pública es parte consustancial al derecho a la libertad de expresión y de
pensamiento.

IV. La Convencionalidad

Es así que, en el marco del Derecho Internacional, el Ecuador ha suscrito pactos,


convenios y tratados a los que ha decidido someterse en razón de la interdependencia
de las naciones en un mundo cada vez más globalizado; pero también decidió en la
Constitución someterse a “otros instrumentos internacionales”. Los gobiernos
ecuatorianos que han suscrito dichos instrumentos lo han hecho siempre en
representación del pueblo del Ecuador, de tal suerte que dichos instrumentos conllevan
la fuerza de la ley para todos los ciudadanos ecuatorianos, pero esencialmente para
quienes nos representan en las diferentes instancias gubernamentales, sea por votación
directa, sea por nombramiento o sea por cualquier otro mecanismo de nominación que
les da la calidad servidores públicos y más por aún, para aquellos que con sus
decisiones construyen el sistema jurídico del Ecuador y que les adorna lo que se conoce
como “potestad pública”.

En consecuencia a los instrumentos internacionales de derechos humanos se les


considera fuente del ordenamiento jurídico ecuatoriano. Y cuando se hace referencia a
tratados, la Constitución tiene el cuidado de señalar también “otros instrumentos” con
lo cual incluye también a las declaraciones cuando de derechos humanos se trata;
siendo por lo tanto, la jerarquía de los tratados internacionales apenas debajo de la
Constitución y superior a todas las demás normas del ordenamiento jurídico, pero en
materia de derechos humanos progresivos incluso superior a la Constitución.

El Pacto de San José o CONVENCION AMERICANA SOBRE DERECHOS


HUMANOS fue firmada por el Ecuador el 22 de noviembre de 1969 sin más reserva
que la señalada por la Delegación del Ecuador a dicha convención diciendo que
…”tiene el honor de suscribir la Convención Americana sobre Derechos Humanos. No
cree necesario puntualizar reserva alguna, dejando a salvo, tan sólo, la facultad
general contenida en la misma Convención, que deja a los gobiernos la libertad de
ratificarla por el Ecuador.

Ocho años más tarde, el 21 de diciembre de 1977 el Ecuador ratifica la Convención y


hace el depósito correspondiente de ratificación en la Secretaria.

Esta convención o tratado, entró en pleno vigor el 18 de julio de 1978 y seis años
después en, julio de 1984, el Ecuador reconoció la vigencia de los artículos 45 (35) y 62
34
Pacto de San José, suscrito por el Ecuador en noviembre de 1969, ratificado y depositado en diciembre de 1977.
Entró en vigor el 18 de julio de 1978.
35
Convención Americana sobre Derechos Humanos art. 45
1. Todo Estado parte puede, en el momento del depósito de su instrumento de ratificación o adhesión de esta
Convención, o en cualquier momento posterior, declarar que reconoce la competencia de la Comisión para recibir
y examinar las comunicaciones en que un Estado parte alegue que otro Estado parte ha incurrido en violaciones de
los derechos humanos establecidos en esta Convención
2. Las comunicaciones hechas en virtud del presente artículo sólo se pueden admitir y examinar si son presentadas
por un Estado parte que haya hecho una declaración por la cual reconozca la referida competencia de la Comisión.
La Comisión no admitirá ninguna comunicación contra un Estado parte que no haya hecho tal declaración.
3. Las declaraciones sobre reconocimiento de competencia pueden hacerse para que ésta rija por tiempo indefinido,
por un período determinado o para casos específicos.

9
(36)
de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, mediante Decreto No.
2768, de 24 de julio de 1984, publicado en el Registro Oficial No. 795 del 27 del
mismo mes y año.

Esto es, el Ecuador declara que reconoce como obligatoria de pleno derecho y sin
convención especial, la competencia de la Corte Interamericana sobre todos los
casos relativos a la interpretación o aplicación de la Convención.

Además, el Ministro de Relaciones Exteriores del Ecuador formuló una declaración


con fecha 30 de julio de 1984, de conformidad con lo estatuido en el párrafo 4 del
artículo 45 y en el párrafo 2 del artículo 62 de la citada Convención, cuyo texto es el
siguiente:

De acuerdo con lo estipulado en el parágrafo 1 del Artículo 45 de la Convención sobre


Derechos Humanos --"Pacto de San José de Costa Rica"-- (ratificada por el Ecuador el 21 de
octubre de 1977 y vigente desde el 27 de octubre de 1977), el Gobierno del Ecuador
reconoce la competencia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para recibir
y examinar las comunicaciones en que un Estado Parte alegue que otro Estado Parte ha
incurrido en violaciones de los derechos humanos establecidos en la citada Convención, en
los términos previstos en el parágrafo 2 de dicho Artículo.

Este reconocimiento de competencia se hace por tiempo indefinido y bajo condición de


reciprocidad.

De acuerdo con lo prescrito en el parágrafo 1 del Artículo 62 de la Convención antes


mencionada el Gobierno del Ecuador declara que reconoce como obligatoria de
pleno derecho y sin convención especial, la competencia de la Corte Interamericana
de Derechos Humanos sobre todos los casos relativos a la interpretación o
aplicación de la Convención.

Este reconocimiento de competencia se hace por plazo indeterminado y bajo condición de


reciprocidad. El Estado ecuatoriano se reserva la facultad de retirar el reconocimiento de
estas competencias cuando lo estime conveniente . (37) Lo cual no a ocurrido hasta la
presente fecha.
Fijada de esta forma la fuerza que tiene el Pacto de San José y los instrumentos
internacionales en el ordenamiento jurídico ecuatoriano, y las garantías y respeto que la
Constitución da a los derechos humanos, entremos a analizar la garantía jurisdiccional
de Acceso a la Información Pública.

4. Las declaraciones se depositarán en la Secretaría General de la Organización de los Estados Americanos, la que
transmitirá copia de las mismas a los Estados miembros de dicha Organización.
36
Convención Americana sobre Derechos Humanos art. 62
1. Todo Estado parte puede, en el momento del depósito de su instrumento de ratificación o adhesión de esta
Convención, o en cualquier momento posterior, declarar que reconoce como obligatoria de pleno derecho y sin
convención especial, la competencia de la Corte sobre todos los casos relativos a la interpretación o
aplicación de esta Convención.
2. La declaración puede ser hecha incondicionalmente, o bajo condición de reciprocidad, por un plazo determinado
o para casos específicos. Deberá ser presentada al Secretario General de la Organización, quien transmitirá copias
de la misma a los otros Estados miembros de la Organización y al Secretario de la Corte.
3. La Corte tiene competencia para conocer de cualquier caso relativo a la interpretación y aplicación de las
disposiciones de esta Convención que le sea sometido, siempre que los Estados Partes en el caso hayan
reconocido o reconozcan dicha competencia, ora por declaración especial, como se indica en los incisos anteriores,
ora por convención especial.
37
http://www.oas.org/dil/esp/tratados_B-
32_Convencion_Americana_sobre_Derechos_Humanos_firmas.htm#Ecuador:

10
V. El derecho de acceso a la información pública

El acceso a la información pública,


es parte del DERECHO a la
Libertad de expresión y pensamiento

Cabe destacar que el fundamento central del derecho de acceso a la información en


poder del Estado consiste en el derecho que tiene toda persona a conocer la manera en
la que sus gobernantes y funcionarios públicos se desempeñan, mediante el acceso a
esta información.

Partamos con el señalamiento que hace la Constitución:

Sección tercera
Comunicación e Información

Art. 18.- Todas las personas, en forma individual o colectiva, tienen derecho a:

1. Buscar, recibir, intercambiar, producir y difundir información veraz, verificada,


oportuna, contextualizada, plural, sin censura previa acerca de los hechos, acontecimientos
y procesos de interés general, y con responsabilidad ulterior.

2. Acceder libremente a la información generada en entidades públicas, o en las privadas


que manejen fondos del Estado o realicen funciones públicas. No existirá reserva de
información excepto en los casos expresamente establecidos en la ley. En caso de violación
a los derechos humanos, ninguna entidad pública negará la información.

El derecho a “buscar” y “recibir” información “libremente” generada en entidades


públicas tiene el fundamento moral de que esa información es de las personas, de los
ciudadanos; los servidores públicos no pasan de ser custodios de los archivos y los
documentos que la contienen, en consecuencia el acceso a aquella está garantizada por
la Constitución.

Decimos que este fundamento moral radica principalmente en que el acceso a la


información pública es una herramienta esencial para combatir la corrupción, hacer
realidad el principio de transparencia en la gestión pública y mejorar la calidad de
nuestras democracias. La cultura de secretismo y prácticas de manejo físico de la
información no orientadas a facilitar el acceso de las personas a la misma, ha sido
siempre un instrumento utilizado para ocultar actos reñidos con la moral pública, las
buenas costumbres, denigrar la dignidad de la persona humana y para perpetuarse en
el poder. (38)

El artículo 13 del Pacto de San José señala que:

1. Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y de expresión. Este


derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda
índole, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o
artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección.

38
Comunicado de Prensa Nº 175/07 sobre el Estudio Especial sobre el Derecho de Acceso a la Información PRENSA
RELATORÍA ESPECIAL PARA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN PIDE A LOS ESTADOS COMPROMISO CON
ASEGURAR ACCESO A LA INFORMACIÓN

11
2. El ejercicio del derecho previsto en el inciso precedente no puede estar sujeto a previa
censura sino a responsabilidades ulteriores, las que deben estar expresamente fijadas por la
ley y ser necesarias para asegurar:

a) el respeto a los derechos o a la reputación de los demás, o


b) la protección de la seguridad nacional, el orden público o la salud o la moral
públicas.

En la Declaración de Nuevo León de 3 de enero de 2004, los jefes de Estado de las


Américas emitieron una declaración conjunta que en su parte pertinente dice:

El acceso a la información en poder del Estado, con el debido respeto a las normas
constitucionales y legales, incluidas las de privacidad y confidencialidad, es condición
indispensable para la participación ciudadana y promueve el respeto efectivo de los
derechos humanos. Nos comprometemos a contar con los marcos jurídicos y normativos, así
como con las estructuras y condiciones necesarias para garantizar a nuestros ciudadanos el
derecho al acceso a la información.

El artículo 19 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de Naciones


Unidas (PIDCP) adoptado por la Asamblea General en su resolución 2200 A (XXI), de
16 de diciembre de 1966, vigente desde 1976, cuyo texto es similar al de la Declaración
Universal de los Derechos Humanos, establece que:

Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión; este derecho comprende la


libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin
consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o
artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección.

Pues bien, el 19 de septiembre del 2006, la Corte Interamericana de Derechos


Humanos, en el caso Claude Reyes y otros vs. Chile, marcó un hito jurisprudencial al
constituirse en el primer tribunal internacional en reconocer que el acceso a la
información es un derecho humano que forma parte del derecho a la libertad de
expresión.

Efectivamente, la Corte Interamericana de Derechos Humanos en esa sentencia


determinó que:

“En lo que respecta a los hechos del presente caso, la Corte estima que el artículo 13 de la
Convención, al estipular expresamente los derechos a “buscar” y a “recibir”
“informaciones”, protege el derecho que tiene toda persona a solicitar el acceso a la
información bajo el control del Estado, con las salvedades permitidas bajo el régimen de
restricciones de la Convención. Consecuentemente, dicho artículo ampara el derecho de las
personas a recibir dicha información y la obligación positiva del Estado de suministrarl a,
de forma tal que la persona pueda tener acceso a conocer esa información o reciba una
respuesta fundamentada cuando por algún motivo permitido por la Convención el Estado
pueda limitar el acceso a la misma para el caso concreto. Dicha información debe ser
entregada sin necesidad de acreditar un interés directo para su obtención o una afectación
personal, salvo en los casos en que se aplique una legítima restricción. Su entrega a una
persona puede permitir a su vez que ésta circule en la sociedad de manera que pueda
conocerla, acceder a ella y valorarla. De esta forma, el derecho a la libertad de pensamiento
y de expresión contempla la protección del derecho de acceso a la información bajo el
control del Estado, el cual también contiene de manera clara las dos dimensiones,

12
individual y social, del derecho a la libertad de pensamiento y de expresión, las cuales
deben ser garantizadas por el Estado de forma simultánea.” (39)

Uno de los avances más importantes en materia del derecho de acceder a la información
en poder del Estado a través de la emisión de la sentencia de la Corte en el caso Claude
Reyes y otros consiste en que por primera vez un tribunal internacional reconoce el
carácter fundamental de dicho derecho en su doble vertiente, como derecho individual
de toda persona descrito en la palabra “buscar” y como obligación positiva del
Estado para garantizar el derecho a “recibir” la información solicitada

Además del reconocimiento de la existencia de un derecho humano de acceder a la


información en poder del Estado, la sentencia en el caso Claude Reyes y otros impuso,
como contraparte, dos obligaciones positivas para el Estado al momento que alguien
solicita dicha información: a) suministrar la información solicitada; y/o b) dar
respuesta fundamentada a la solicitud presentada, en caso de que proceda la
negativa de entrega por encontrarse la información solicitada dentro de las
excepciones. De esta manera, analizando dicha decisión se podrá determinar si tal
restricción es compatible con los parámetros dispuestos en la Convención.

Marcó también un hito esta sentencia cuando aclaró de una vez por todas que La
información pertenece a las personas. Éste (el Estado) tiene la información sólo en
cuanto representante de los individuos. El Estado y las instituciones públicas están
comprometidos a respetar y garantizar el acceso a la información a todas las personas.

La Corte enfatizó en esa sentencia que:

“… en una sociedad democrática es indispensable que las autoridades estatales se


rijan por el principio de máxima divulgación, el cual establece la presunción de que
toda información es accesible, sujeto a un sistema restringido de excepciones…”

Dentro de las obligaciones estatales, la sentencia de la Corte en el caso Reyes contra


Chile afirmó que “si el ejercicio de los derechos y libertades protegidos por dicho
tratado no estuviere ya garantizado, el Estado tiene la obligación de adoptar las
medidas legislativas o de otro carácter que fueren necesarias para hacer efectivos tales
derechos y libertades” Esto es, “la supresión tanto de las normas como de las prácticas
de cualquier naturaleza que entrañen violaciones a las garantías previstas en la
Convención, así como la expedición de normas y el desarrollo de prácticas conducentes
a la efectiva observancia de dichas garantías”

Siguiendo con el caso, nos topamos con que la Corte también se refiere a cuales son las
restricciones al libre acceso a la información pública y señala al inciso 2 del artículo 13
de la Convención.

Las causales de restricción que permiten al Estado negarse a suministrar una


información que se encuentra bajo su poder deben estar consagradas en una ley
(previa, escrita y estricta) que tenga como fundamento el principio de máxima
divulgación. Tal como lo ha definido la Corte Interamericana la palabra ley no puede
entenderse en otro sentido que el de ley formal, es decir, norma jurídica adoptada por
39
Se resume lo expuesto en un Estudio Especial sobre el Derecho de Acceso a la Información, RELATORÍA
ESPECIAL PARA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN, COMISIÓN INTERAMERICANA DE DERECHOS
HUMANOS OEA. 2007

13
el órgano legislativo y promulgada por el Poder Ejecutivo, según el procedimiento
requerido por el derecho interno de cada Estado, dictada por razones de interés
general y con el propósito para el cual han sido establecidas. De esta forma se da un
golpe a la discrecionalidad y arbitrariedad con la que los funcionarios suelen clasificar
documentos y no suministrarlos cuando se les solicita.

En el artículo 91 de la Constitución se establece que cualquier restricción debe ser


establecida por ley previa El carácter reservado de la información deberá ser
declarado con anterioridad a la petición, por autoridad competente y de acuerdo con
la ley. Es entonces conforme a la interpretación auténtica de la CIDH que ninguna
resolución administrativa podría restringir calificando de reservada a la información
pública.

Es de resaltar que, los tres casos señalados arriba que nos ocupan este documento, jamás
caen dentro de las limitaciones o excepciones acordadas por el Ecuador en la
Convención de Derechos Humanos o Pacto de San José.

El artículo 13.2 de la Convención establece como legítimos para determinar una


limitación al derecho de acceso a la información la protección de:

 los derechos o reputación de los demás;


 seguridad nacional;
 orden público; y
 salud o moral públicas.

En este sentido, para poder comprobar que la limitación establecida por un Estado al
derecho de acceso a la información es legítima, la información solicitada debe
relacionarse con los referidos fines que se desea proteger con la restricción, es decir su
suministro debe ser susceptible de generar un daño a esos bienes jurídicos.

¿Deben los jueces ecuatorianos garantizar el efectivo goce de los derechos humanos
a las personas conforme lo ha interpretado la Corte Interamericana de Derechos
Humanos?

La respuesta es obvia; sin embargo, en la práctica, hemos sido testigos de sentencias


descabelladas, mal fundamentadas, con un subjetivismo que bordea los límites del
prevaricato pero también hemos sido testigos de otras emitidas con la valentía que solo
la probidad puede proporcionar.

VII. La reserva de Ley

La Constitución en forma taxativa señala que materias deben ser reguladas con acto
legislativo, así en el numeral 1 del artículo 132 literalmente dice “Regular el ejercicio
de los derechos y garantías constitucionales” y es evidente que el acceso a la
información pública es, como hemos venido señalando, un derecho constitucional; por
lo que deviene a todas luces que la limitación de ese derecho no es de competencia de
una superintendencia ni por medio de una resolución administrativa.

Se corrige de alguna manera el derecho interno ecuatoriano cuando en el artículo 77 del


CÓDIGO ORGÁNICO MONETARIO Y FINANCIERO se declara la reserva de los

14
documentos, pero solo por un tiempo limitado pues de otra manera se estaría
alimentando sospechas de procesos corruptos, dice la ley:

Sección 4
De la Superintendencia de Economía Popular y
Solidaria
Artículo 77.- Informes. Los informes de auditoría, inspección, análisis y los que emitan los
servidores y funcionarios de la superintendencia, en el ejercicio de las funciones de control y
vigilancia, serán escritos y reservados, así como los documentos que el Superintendente
califique como tales en virtud de precautelar la estabilidad de sus controlados. ….

Estos informes perderán su condición de reservados después de ciento ochenta días


desde la fecha de la resolución que dispone la liquidación de la entidad.

Sin embargo, por razones que son incongruentes con el Estado constitucional de
derechos y justicia, la Asamblea Nacional hace una reforma el 29 de diciembre del
2017 (40) cambiando el plazo de 180 días a un año, diciendo:

“Estos informes perderán su condición de reservados después de 1 año desde la


fecha de la resolución que dispone la liquidación de la entidad.

Es evidente que los informes que realizan los funcionarios públicos encargados de la
liquidación y disolución de un ente financiero, jamás pueden ser catalogados dentro de
las excepciones a la libertad de expresión porque en nada enerva los derechos o
reputación de los demás; seguridad nacional; orden público o a la salud o moral
públicas como se señala en la Convención Interamericana de Derechos Humanos y
expresa la Corte Interamericana en la sentencia ya señalada; por lo que, tal norma
devendría contraria a la Convención, de tal suerte que, no habiendo justificación legal
ni fáctica para su ocultamiento es evidente que, al materializarse el ocultamiento de la
información, viola el art. 13 de la Convención y 18 de la Constitución. Recordando
además la responsabilidad de los funcionarios públicos a quien la Constitución de la
República manda que es de su obligación la directa e inmediata aplicación por y ante
cualquier servidora o servidor público, administrativo o judicial. (41)

En efecto, los informes que hemos solicitados han sido emitidos por un funcionario de
la Superintendencia, el liquidador, nombrado en el mismo instante en que se decidió la
disolución y liquidación de COOPERA, conforme dice el artículo tercero de la ilegal e
inconstitucional resolución SEPS-IGPJ-IFPS-2013-035 emitida hace el 12 de junio del
2013.

En consecuencia, si hubiera sido constitucional que el Superintendente declare


reservados y por tanto oculte la información sobre el proceso de liquidación de la
cooperativa, ese carácter de documentos reservados, perdió rigor y fuerza el 12 de
junio del 2014, esto es 1 año después de declararse la disolución de COOPERA; sin
embargo el ocultamiento continúa.

40
Reformado por el numeral 8 del Art. 7, R.O. 150-2S, 29-XII-2017
41
Constitución de la República, art. 11 numeral 3: Los derechos y garantías establecidos en la Constitución y en los
instrumentos internacionales de derechos humanos serán de directa e inmediata aplicación por y ante cualquier
servidora o servidor público, administrativo o judicial, de oficio o a petición de parte.
Para el ejercicio de los derechos y las garantías constitucionales no se exigirán condiciones o requisitos que no estén
establecidos en la Constitución o la ley.

15
Pero si la argumentación de arriba es insuficiente porque los jueces temen al poder
absoluto, entonces tenemos, por mandato constitucional que luchar por la plena
vigencia de los derechos humanos y utilizando las armas de la lógica y de la razón con
más contundencia, aunque sea odioso lo que se anota a continuación, es necesario para
denunciar el grave error judicial cometido por los Jueces constitucionales.

VIII. Hugo de Jesús Jácome y Diego Aguilar Espinoza violadores de


derechos.

Solo en el Azuay, podemos encontrar tres sentencias emitidas por la Sala de lo Civil y
Mercantil de la Corte Provincial de Justicia, en que califican al liquidador de
COOPERA tanto como al Superintendente de EPS como violadores de los derechos de
las personas.

La Constitución señala expresamente en la última frase del inciso 2 del artículo 18:

En caso de violación a los derechos humanos, ninguna entidad pública


negará la información.

Por el principio Iura novit curia (el juez conoce el Derecho) estas sentencias siendo
como lo son, información pública y por mandato constitucional una fuente del Derecho,
deben ser conocidas por los Jueces Constitucionales; sin embargo, su desconocimiento,
que no es excusa, hacen que sea procedente cuestionar la calidad de los jueces en
relación a resolver temas relativos a los derechos fundamentales.

Efectivamente, las tres sentencias dentro de las acciones de protección números 01111-
2013-1277, 01111-2013-1295 y 01111-2013-1385 dicen:

“…declara que el señor Liquidador de la Cooperativa de Ahorro y Crédito “Coopera Ltda.,


en Liquidación”, Ing. Diego Patricio Aguilar Espinoza, en el proceso de liquidación y
particularmente de devolución de las acreencias, ha violado los derechos constitucionales
del señor R D A G, a recibir atención prioritaria y especializada en el proceso de
liquidación llevado a cabo y ejecutado por el Ing. Aguilar, así como, su derecho a que las
resoluciones en las que se han resuelto sobre sus derechos, estén debidamente motivadas,
previstos en los artículos 35 y 76 numeral 7 letra l) de la Constitución de la República; en
consecuencia revoca la sentencia venida en apelación y ordena que, en forma inmediata el
señor liquidador, de cuyo accionar se responsabiliza al Superintendente de Economía
Popular y Solidaria, …”

Concuerdan la tres decisiones en que el liquidador de COOPERA violó los derechos


fundamentales de los ciudadanos aludidos. Pero no solo que Aguilar es el violador sino
que las sentencias responsabilizan de esas violaciones a Hugo de Jesús Jácome quién a
esa fecha fungía Superintendente de Economía Popular y Solidaria.

En consecuencia, siendo la información solicitada relativa al mismo hecho en que se


generaron las violaciones, jamás ningún documento relativo a ese proceso de
liquidación podía ser declarado reservado, ocultado, ni negado, peor con una simple
resolución.

16
Las sentencias emitidas en las acciones de acceso a la información jamás mencionan la
potencial afección a bienes jurídicos que se han de proteger para mantener en reserva
los informes ni porqué su divulgación causaría daño a los derechos reputación de los
demás; seguridad nacional; orden público o a la salud o moral públicas. Carecen en
consecuencia de motivación y el esfuerzo hecho para justificar las decisiones caen en un
galimatías intolerable para un magistrado constitucional.

IX. Conclusión: Todo es corrupción

La inconstitucional resolución SEPS-IGPJ-IFPS-20J3-035 emitida el 12 de junio del


2013, esto es hace más de cinco años, decía:

ARTÍCULO TERCERO.- Designar al señor ingeniero Diego Patricio Aguijar Espinoza,


servidor público de esta Superintendencia, en calidad de Liquidador de la Cooperativa de
Ahorro y Crédito "COOPERA LTDA.",
ARTÍCULO CUARTO.- El Liquidador, una vez posesionado, procederá a recibir los bienes
y documentos de la Cooperativa, por parte del último Gerente en funciones y no percibirá
remuneración adicional alguna por el ejercicio de la liquidación.

La ilegal e inconstitucional resolución SEPS IFPS-IGPJ-2013-061con la que se oculta


información dice:

Articulo 2.- Si una organización ha sido disuelta y se encuentra en proceso de liquidación;


los informes de inspección, seguimiento y análisis emitidos por las y los servidores públicos
de la Superintendencia de Economía Popular y Solidaria, en ejercicio de sus funciones de
control, supervisi6n y vigilancia, perderán su calidad de reservados luego de transcurridos
ciento veinte días, de la fecha de la posesión del liquidador.

El mismo Superintendente proclama que 120 días después de declarar la disolución de


una entidad los documentos reservados perderán esa calidad.

En resumen, el derecho de acceso a la información es un derecho humano declarado


como tal por el Pacto de San José o Convención Interamericana de Derechos Humanos.

Tal declaración es auténtica por venir de la Corte Interamericana que en una sentencia
emitida en el años 2006 definió con precisión el alcance del derecho a la libertad de
expresión y de pensamiento; también estableció que solamente con una norma con
rango de ley, esto es, aprobada por el órgano legislativo y sancionada por el ejecutivo se
podría restringir el acceso a la información pública, pero no cualquier tipo de
información sino que expresamente se refiere a la que tiene que ver con la reputación de
las personas, la seguridad nacional, el orden público y la salud pública. Pero esta
restricción debe ser temporal, no puede ser eterna, Tampoco puede ser el producto de la
discrecionalidad, arbitrariedad o el abuso del poder como en el caso que nos ocupa.

En el Ecuador, se ha hecho una ley en la que se dice que los documentos e informes que
realicen los funcionarios de las Superintendencias de Banco y de la Superintendencia de
EPS se mantendrán en reserva por el limitado periodo de un año para aquellos casos en
que se haya declarado la disolución y liquidación de un ente controlado.

Serán escritos y reservados los informes de auditoría, inspección, análisis y los


documentos que el Superintendente califique como tales, con el propósito de precautelar

17
la estabilidad de las entidades financieras públicas y privadas, y los que emitan los
servidores y funcionarios de la Superintendencia en el ejercicio de sus funciones de
control.

Estos informes perderán su condición de reservados después de un año días desde la


fecha de la resolución que dispone la liquidación de una entidad. (42)

COOPERA fue declarada en liquidación el 12 de junio del 2013, la ley no distingue los
informes ni señala excepciones para mantener en reserva los informes que el reglamento
a la Ley Orgánica de EPS manda que se proporcione cada tres meses a los socios.

Con la negativa por parte del Superintendente a proporcionar los informes señalados
arriba, aupado en la debilidad y falta de probidad de los jueces, ha violado nuevamente
los derechos humanos de los ecuatorianos, sin embargo sigue gozando de las prebendas
que su cargo le otorga y los beneficios del servicio público; sin que exista ningún
órgano del Estado que se atreva a corregir estos hechos violatorios y denigrantes.

Fue de conocimiento público que el gerente de COOPERA era ideológicamente ubicado


en el mismo partido y fue candidato a Asambleísta por ese mismo partido en el año
2011 cuando se reeligió a Rafael Correa, corriendo serios rumores de que buena parte de
la campaña se financió con dineros de esa cooperativa. Por lo que, el deliberado
ocultamiento de toda la información relacionada con la liquidación de esa cooperativa
alienta la grave sospecha de corrupción y utilización ilícita de los fondos de los
cooperados.

En efecto el mismo día que la SEPS resuelve la disolución y liquidación de la


cooperativa también emite la resolución por la cual oculta la información y para ello no
tuvo empacho en utilizar fraudulentamente la ley al apoyarse en norma reglamentaria
inexistente en el ordenamiento legal ecuatoriano. (43)

Hasta la presente no se ha explicado cómo es que desaparecieron 49 millones de dólares


de la cooperativa, ni cómo se devolvió los ahorros a unos y a otros no. Ninguno de los
miembros de los Consejos de Administración y del de Vigilancia han sido imputados en
la fraudulenta quiebra. Tampoco han rendido cuentas ninguno de los liquidadores y se
les ha cubierto con el manto de la impunidad declarando sus informes reservados y
concediéndoles fuero de Corte Nacional.

En conclusión, el ocultamiento de la información solo se explica por la corrupción


descarada del poder público, desde el preciso momento de declarar la disolución y
liquidación de la cooperativa COOPERA.

42
CÓDIGO ORGÁNICO MONETARIO Y FINANCIERO Arts. 72 y 77
43
Ver notas (5) y (6)

18