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Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria, Ciencias y

Tecnología.

Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda

P.N.F. EFRED.

Contracción Muscular, Tipos y su relación con el ejercicio físico.

Unidad Curricular: Fisiología y Bioquímica del Ejercicio.

Estudiante:

Diego Correa

C.I: 20353455

Semestre: Tercero.

Barquisimeto, Edo. Lara, 17 de Noviembre del 2018

Termorregulación y ejercicio físico:


La temperatura del cuerpo humano suele oscilar en torno a los 37º C, el principal
objetivo del sistema de termorregulación del organismo es mantener esta
temperatura lo más estable posible. El buen funcionamiento del sistema
termorregulador es fundamental, especialmente cuando se unen ejercicio físico y
calor ambiental, ya que la unión de ambos factores, aumenta de una manera muy
importante la producción de calor y una termorregulación deficiente puede
conducir incluso a la muerte.

Equilibrio entre Producción-Eliminación de calor:

La regulación de la temperatura está controlada por el hipotálamo, el cual a través


de termo receptores dispuestos en diferentes partes del cuerpo (sobre todo en la
piel) recibe la información de la temperatura corporal. Posteriormente el
hipotálamo, como si de un termostato se tratara, analiza estas informaciones
recibidas y acciona los mecanismos necesarios o bien para perder calor, o bien
para mantener la temperatura.

Cuando realizamos ejercicio estamos produciendo una gran cantidad de calor,


proveniente de los procesos de consecución de energía, tanto aeróbicos, como
anaeróbicos. Existen diferentes procesos físicos que se relacionan directamente
con el equilibrio entre producción y eliminación de calor, entre los cuales cabe
destacar:

 Radiación: el cuerpo humano absorbe casi toda la radiación que recae


sobre él, por ejemplo, en el caso del sol, es como si nuestro cuerpo fuese
un "cuerpo negro" que recoge todo el calor proveniente del mismo. Para
evitar este proceso de absorción de calor del exterior, debemos tener en
cuenta la importancia de utilizar ropas de tejidos ligeros, así como de
colores claros que harán que la radiación sea menor.

 Conducción: se trata del intercambio de calor entre dos cuerpos con


diferentes temperaturas al entrar en contacto. Este intercambio depende de
la diferencia de temperaturas entre ambos cuerpos, así como de la
conductividad térmica de cada uno de ellos. Centrándonos en actividades
deportivas, los elementos que suelen entrar en juego son el cuerpo humano
con el aire o con el agua.

 Convección: este proceso de intercambio de calor se produce cuando un


fluido o un gas en movimiento (en el caso del deporte, el agua o el aire)
entra en contacto con otro cuerpo. El medio en movimiento es denominado
corriente de convección y el calor es pasado del objeto caliente al frío.
 Evaporación: al pasar un cuerpo de estado líquido a gaseoso se produce
una absorción de calor durante el proceso. La evaporación se produce a
través de la sudoración y de la respiración. En caso de la sudoración,
cuando la humedad es muy alta, encontramos que la evaporación del sudor
se enlentece y por lo tanto la pérdida de calor es más deficiente.

Para mantener constante la temperatura del cuerpo, el organismo utiliza


fundamentalmente dos sistemas:

 Vasodilatación: regulada por el hipotálamo, consiste en aumentar el riego


sanguíneo en determinadas zonas, principalmente desde los órganos
internos hacia la periferia. En condiciones de ejercicio intenso, lo que ocurre
es que se transmite el calor desde los órganos hacia los tejidos periféricos a
través de la sangre, por medio de conducción y convección; y desde la
sangre al exterior, mediante conducción y radiación. Todo este proceso se
realiza gracias al gradiente de temperatura, el problema aparece cuando la
temperatura ambiente es tan elevada como la temperatura de la piel o de la
sangre, con lo que el gradiente es nulo y por lo tanto es muy costoso perder
calor a través de este proceso.
Las consecuencias de una vasodilatación excesiva, pueden conllevar un
descenso del rendimiento del deportista. En primer lugar, el hecho de
aumentar el flujo sanguíneo periférico conlleva una disminución del riego en
otros órganos de menor importancia durante el ejercicio; y en segundo
lugar, y más relacionado con el rendimiento, encontramos que como
consecuencia de este aumento de flujo sanguíneo periférico, se aumenta el
gasto cardiaco, con lo que la FC se ve aumentada. En condiciones de calor
extremo, podemos llegar a un punto en el cual, a pesar de este aumento de
la FC, haya una bajada de la presión arterial acompañada de un menor
riego sanguíneo en los músculos activos, con la consecuente sensación de
debilidad que esto supondría para el deportista.

 Sudoración: en el momento en el cual la temperatura ambiental es mayor


que la temperatura de la piel, el gradiente o diferencia entre la temperaturas
es negativo, por lo que el cuerpo tenderá a ganar calor. En este caso, el
único medio utilizado para perder calor es la evaporación del sudor, cuyo
funcionamiento ya ha sido explicado anteriormente.
La sudoración es muy importante para mantener constante la temperatura
durante el ejercicio realizado a alta temperatura, pero una alta tasa de
sudoración puede tener consecuencias negativas. En primer lugar, la tasa
de sudoración puede alcanzar hasta los 2 l/h, lo cual, se relaciona con una
pérdida importante de agua y la consecuente deshidratación, que
conllevará un aumento de la viscosidad de la sangre provocando un
descenso del volumen sistólico.
Otra consecuencia de una elevada tasa de sudoración durante períodos de
tiempo prolongados, puede ser el descenso de la producción de orina.
Durante una sudoración excesiva se observan alteraciones en el
funcionamiento del riñón, detectándose una disminución de la filtración
glomerular y un aumento de la reabsorción de agua y sodio. Todos estos
procesos se ponen en funcionamiento como respuesta al descenso del
volumen plasmático inducido por la alta tasa de sudoración.

Un aspecto a tener en cuenta, es que, según el estudio publicado por Gleeson M


(1), la puesta en funcionamiento de los dos mecanismos termorreguladores
explicados anteriormente, son susceptibles al entrenamiento, es decir, los sujetos
acostumbrados a entrenar en situaciones de calor, son capaces de termorregular
de una manera más eficaz que los sujetos que entrenan normalmente con otras
condiciones térmicas.

Ingesta de líquido durante el ejercicio. La importancia de una buena


hidratación:

Como hemos visto anteriormente, la sudoración excesiva puede provocar una


deshidratación importante. El sudor está compuesto fundamentalmente por agua,
pero lleva otros componentes importantes que también debemos reponer, como
por ejemplo sodio, cloro, zinc o magnesio.

Según Galloway SD.(2) una buena hidratación durante el ejercicio es aquella que
consigue reponer el 100% del líquido perdido a través de la sudoración. Pero
insiste en que para conseguir que los sistemas termorreguladores funcionen a la
perfección, es importante además que el deportista inicie el ejercicio bien
hidratado, es decir que haya ingerido líquido previamente a la realización de la
actividad, y que además continúe bebiendo líquido post-ejercicio.

Está demostrado que la ingesta de agua durante el ejercicio de larga duración


mejora las funciones fisiológicas del deportista (3). De hecho, Nassis GP. y
Geladas ND., tras un estudio realizado con ciclistas de fondo, observaron que con
la ingesta de agua durante la realización de ejercicio, se atenuaban los cambios
en el gasto cardíaco y se disminuía el descenso del volumen sistólico. Además,
estos mismos autores, encontraron, esta vez en atletas, que la ingesta de líquido
repercutía en un descenso de la temperatura corporal y un aumento del riego
sanguíneo periférico(3), que como ya sabemos son factores fundamentales para
acelerar la pérdida de calor.

En resumen, debemos tener en cuenta que una correcta hidratación es


fundamental a la hora de realizar ejercicio físico, especialmente cuando éste se
desarrolle en condiciones de calor y con niveles de humedad elevados. La
deshidratación, no sólo va a disminuir el rendimiento del deportista, sino que
incluso puede causar problemas graves en la salud del sujeto, de ahí la
importancia que tiene ingerir líquido antes durante y después de un entrenamiento.

La bebida adecuada:

Realmente existe un debate abierto, sobre cuál es la bebida más adecuada para
conseguir una correcta hidratación. Tras realizar una revisión sobre las últimas
investigaciones realizadas sobre este tema, los aspectos a tener en cuenta más
interesantes son los siguientes:

 Cantidad: ya hemos visto anteriormente que lo ideal es recuperar la


totalidad del líquido perdido a través del sudor. Otras investigaciones nos
hablan de que, recuperar entre el 60-70% del líquido perdido es suficiente
(4). Debemos tener en cuenta que bajo condiciones de temperatura
elevadas e intensidades altas de trabajo, la tasa de sudoración puede ser
ligeramente superior a 2 l/h , y que la ingesta debe dividirse en pequeñas
tomas espaciadas en 15-20', y sin esperar a que la sensación de sed
aparezca.

 El sodio (Na): el sodio es uno de los elementos más abundantes en el


sudor y por lo tanto sufre una pérdida importante cuando la tasa de
sudoración es elevada. El sodio es fundamental para el correcto
funcionamiento del organismo, es responsable del movimiento de los
fluidos, incluso interviene en el control del volumen sanguíneo y como
consecuencia de la presión arterial. Normalmente, en sujetos hipertensos
se desaconseja la ingesta de NaCl, pero en sujetos deportistas, expuestos
a una gran pérdida de sodio a través de la sudoración, podría ser
beneficiosa su ingesta, junto con agua (5,6). Además en los estudios
revisados también encontramos evidencia de que las bebidas que
contienen electrolitos mejoran la hidratación del deportista (7,2).

 Los Hidratos de Carbono (CHO): los CHO, son la principal fuente de


energía en los ejercicios de alta intensidad, por lo que cabría entender que
sea interesante suministrar CHO, unido al agua durante el ejercicio.
Además, algunos estudios concluyen que el agua unida a los CHO y a los
electrolitos es más asimilable por el intestino, por lo que acelera el proceso
de rehidratación (2). Sin embargo, parece que estas bebidas, sólo
aumentan el rendimiento durante el ejercicio continuo de larga duración, no
encontrando mejora en ejercicios interválicos de alta intensidad (2,8).

Efectos de la deshidratación sobre el rendimiento deportivo

Ya hemos visto que el deportista debe evitar llegar a un estado de deshidratación,


para ello debe ingerir líquido antes, durante y después del ejercicio, para recuperar
el agua, el sodio y el resto de electrolitos que se pierden a través del sudor. En
caso de que el sujeto alcance un estado de deshidratación, su rendimiento se va a
ver mermado. Las consecuencias de la deshidratación en relación al rendimiento
físico son las siguientes:

 Aumento del gasto cardíaco a la vez que disminuye el volumen sistólico, lo


que implica un aumento importante de la FC (3,9).

 Incremento de la temperatura corporal, que empeora aún más la situación,


haciendo más difícil la pérdida de calor (10).

 La deshidratación afecta en mayor medida al rendimiento aeróbico que al


anaeróbico (11,12), observando un empobrecimiento del rendimiento y una
aparición más temprana de la sensación de fatiga.

 En sujetos deshidratados se observa un descenso de la resistencia


muscular. Por el contrario, la deshidratación no afecta de forma tan
importante ni a la fuerza, ni a la potencia muscular (13).

Altitud y el Ejercicio Físico:

Básicamente, la clave del entrenamiento en altura consiste en aumentar la


resistencia del cuerpo humano acostumbrándolo a un entorno en el que dispone
de poco oxígeno, circunstancia a la que el organismo reacciona produciendo más
glóbulos rojos, y aumentando así la resistencia del deportista cuando éste regresa
al nivel del mar.

En esta práctica la genética juega un papel indiscutible ya que, para que se


produzcan estos cambios, la predisposición del cuerpo humano es clave. Salvo en
casos muy concretos, o después de estancias muy largas, los cambios en el
organismo revierten en menos de una semana, de ahí la importancia de realizar
este tipo de entrenamiento justo antes de acudir a una cita deportiva. Por lo tanto,
no sirve de nada planificar un entrenamiento en altura al principio de una
pretemporada cualquiera, puesto que sus beneficios son a corto plazo y deben
amoldarse al ritmo competitivo del profesional.

Aquellas personas que demuestran más resistencia a la producción de glóbulos


rojos para compensar la falta de oxígeno necesitan subir a cotas más altas para
lograr los mismos beneficios, pero esto aumenta también los riesgos para la salud.
La altitud puede tener efectos negativos sobre el organismo y causar mareos,
vértigos, cefalea, falta de apetito, insomnio o elevación de la presión arterial, hasta
que el cuerpo se vaya aclimatando a la nueva situación. Por ello, al principio es
recomendable comenzar con ejercicios suaves como caminar y mantenerse bien
hidratado para contrarrestar el hecho de que la humedad relativa del aire es menor
y esto causa una mayor pérdida de líquido corporal.

La situación continuada de hipoxia (déficit de oxígeno) puede perjudicar el


sistema nervioso y los músculos, y por lo tanto es imprescindible que antes de
iniciar actividades físicas en altura, el individuo se someta a un reconocimiento
médico exhaustivo previo seguido de un control médico prolongado, algo de lo que
sí disponen los deportistas de élite, que están muy controlados, tanto por sus
propios clubes como por las asociaciones.

Deportes practicados en las alturas:

 Esquí alpino.

 Snowboard.

 Esquí de montaña.

 La escalada.

 El trail running.

Tipos De Altitud:
• Baja altitud (hasta 1000 m). Las personas sanas no van a sufrir ningún tipo de
modificación tanto en reposo como en ejercicio.

• Media altitud (1000 - 2000 m.) En estas cotas tienen lugar determinados efectos
físicos que afectan al rendimiento deportivo.

• Alta altitud (2000 – 5000 m.). Se producen diversas modificaciones fisiológicas


en reposo, siendo estos más acentuados durante el esfuerzo físico.

• Altitud extrema (Por encima de los 5500m).

Efectos Físicos De La Altitud:

a.Presión barométrica:

A medida que nos elevamos la presión y densidad atmosféricas serán menores.


Esta característica hace que exista una menor presión parcial de oxígeno a
medida que nos elevamos y, por ello, una menor presión de oxígeno en la sangre
arterial. Será este efecto físico el responsable de la mayoría de las modificaciones
que van a tener lugar a nivel fisiológico como consecuencia de la permanencia en
determinadas altitudes.

b. Temperatura

-Cada 150 m aproximadamente que se asciende, la temperatura disminuye 1


grado centígrado por encima de los 1000m

-Por encima de los 3000m sobre el nivel del mar la temperatura adquiere valores
negativos.

-Cuando nos encontramos a 8000m de altitud (grandes cumbres) la temperatura


va a ser del orden de -37 grados centígrados.

c. Humedad relativa del aire

A medida que nos elevamos también se produce una disminución de la humedad


relativa del aire. No obstante, esta disminución será más rápida en el caso de la
humedad relativa del aire que en el de la presión atmosférica. Será esta
disminución de la humedad relativa del aire la responsable de la rápida pérdida de
agua corporal.

d. Radiaciones
En general, a medida que ascendemos la exposición a irradiación solar
aumenta debido principalmente a la mayor pureza del aire (aire menos
contaminado), la disminución del vapor de agua en la atmósfera y la reflexión que
en la nieve se produce de estas emisiones solares. Este aumento en cantidad de
emisiones de radiaciones afecta tanto a las denominadas infrarrojas como las
ultravioleta (estas últimas responsables de quemaduras solares e inflamaciones
de córnea, con lo que se habrán de tomar las pertinentes precauciones).

e.Fuerza de la gravedad

A medida que tomamos altura sobre el nivel del mar esta fuerza disminuye. Esto
implica que cualquier sujeto u objeto que se eleve del suelo, manteniendo una
fase de vuelo a cierta altitud, permanecerá en fase de planeo o de suspensión
durante mayor tiempo del que sería capaz de conseguir a nivel del mar, en iguales
condiciones.

f.Resistencia del aire

Con la altura, y como consecuencia de la disminución de la presión atmosférica


conforme vamos adquiriendo altura, traducida en una disminución de la densidad
del aire, se produce una disminución en la resistencia del aire.

Efectos De La Altitud En El Organismo:

Reacciones fisiológicas agudas producidas por la altitud

Cuando un organismo comienza a tomar altura se producen en él una serie de


respuestas o mecanismos fisiológicos de manera inmediata. Estos cambios
provocados por la exposición súbita a la altitud hasta el tercer día
aproximadamente se conocen como "respuesta fisiológica aguda",
denominándose "respuesta fisiológica crónica" a las adaptaciones que tienen lugar
en aquellos organismos que permanecen en zonas elevadas durante períodos de
tiempo superiores a tres días.

Con objeto de clarificar cuáles van a ser estas respuestas fisiológicas agudas,
analizaremos por un lado aquellas que se producen en estado de reposo y por
otro, las que tienen lugar durante el ejercicio.

Foto cedida por el autor


a. Modificaciones fisiológicas en reposo

Como primera respuesta aguda con la altura hemos de destacar el aumento de la


ventilación pulmonar. Como consecuencia de esa menor presión atmosférica a
medida que nos elevamos, se produce una menor presión parcial de oxígeno
arterial. Esta modificación de la presión del oxígeno arterial es captada por los
quimiorreceptores aórticos y carotídeos, (muy sensibles a las modificaciones de la
presión de oxígeno), estimulando la ventilación pulmonar.

Para compensar esa disminución de presión arterial de oxígeno y, por


consiguiente, el menor aporte del mismo a los distintos órganos, se aumenta el
gasto cardíaco (volumen de sangre que el corazón expulsa durante un
determinado tiempo). Para ello el corazón debe procurar que a los tejidos les
llegue mayor cantidad de sangre. La forma que tiene de hacerlo es aumentando la
frecuencia cardiaca (nº de latidos cardíacos por minuto). Hay que señalar que se
trata ésta de una respuesta aguda pues, el gasto cardíaco cuando el período de
estancia en altitud es superior a tres días disminuye, como consecuencia de la
disminución del volumen sistólico.

Una de las respuestas agudas más importantes por exposición del organismo a
ciertas alturas es la disminución de la afinidad de la hemoglobina por el oxígeno.
La disminución de la presión parcial del oxígeno propia de estos enclaves
geográficos genera una menor predisposición de la hemoglobina por el oxígeno.
Lo que se tiende a compensar pasada la fase aguda con un aumento de la
concentración de la hemoglobina en sangre. Este aumento de la concentración de
hemoglobina puede tener también efectos negativos sobre el organismo debido
que la sangre se vuelve más viscosa y esto puede producir un deterioro de la
microcirculación muscular entre otros efectos.

b. Modificaciones agudas en ejercicio

El músculo en ejercicio necesita un mayor consumo de oxígeno que cuando está


en reposo para poder realizar sus tareas. La altura provoca una disminución del
aporte de oxígeno a los tejidos, estimulando los quimiorreceptores aórticos y
carotídeos y generando una hiperventilación y taquicardia. La utilización de un
mayor número de grupos musculares y, por tanto, la necesidad de mayores
niveles de oxígeno para que se produzcan las consiguientes oxidaciones, requiere
de envíos más frecuentes de sangre por parte del corazón (taquicardia),
acompañada de una hiperventilación para poder eliminar el aumento de CO2 e
introducir mayores cantidades de oxígeno. A pesar de la reacción del organismo
en favor de la desaparición de la hipoxia (disminución de oxígeno), en altitud estas
modificaciones y respuestas fisiológicas no logran erradicar ese déficit de oxígeno.
Como resultado de esta disminución en el aporte de oxígeno, el rendimiento
aeróbico está limitado cuando se realiza ejercicio físico en altitud.

Durante bastante tiempo se ha tratado de encontrar la relación entre el


entrenamiento en altura y el consumo de oxígeno. Los datos actuales concluyen
que la altura provoca una disminución progresiva en la capacidad aeróbica.

La estancia en cotas elevadas, por encima de los 3.000 m, durante los primeros
días genera una sintomatología peculiar caracterizada por la presencia de dolores
de cabeza, una mayor dificultad para respirar, falta de apetito, nauseas, mareos e
insomnio. Todos estos efectos transcurrido el quinto o sexto día de permanencia
en dichas zonas desaparecen, pudiéndose mantener el insomnio.

Al realizarse las actividades físicas en alta montaña en unas condiciones de


hipoxemia, el organismo se verá obligado en más ocasiones a superar el umbral
anaeróbico, entrando este en deuda de oxígeno. Por ello, es importante conocer
las modificaciones que tienen que ver con el metabolismo anaeróbico.

En lo que se refiere al metabolismo anaeróbico láctico, los datos concluyen en que


aunque la concentración de lactato en sangre en reposo es similar en altura y a
nivel del mar, la cifra máxima alcanzada tras ejercicio es menor en altura. Se ha
interpretado como expresión de una menor cantidad de energía empleada por el
músculo por la vía de la glucólisis. También es importante saber que la eliminación
del lactato en sangre es más costosa en altura que a nivel del mar, por lo que la
recuperación después del ejercicio físico intenso será más lenta.