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DOSSIER

El año decisivo de la
TRANSICIÓN

Ilustración de José Ramón para el programa electoral del PSOE en 1979.

Hace 25 años, España celebraba sus primeras elecciones


democráticas en casi cuatro décadas. 1977 se convirtió así
en el año emblemático del tránsito de la larga dictadura franquista
a la normalización y la igualación con las democracias
occidentales. La Transición es Historia, pero ha sido protagonizada
por la mayoría de la población actual de España y, por tanto, es
todavía tótem y tabú. Sobre ella reflexionan doce especialistas

Antonio Elorza,
Julio Gil Pecharromán,
Juan María Laboa,
Emilio Menéndez
del Valle,
La Historia pisó Los actores Javier Paniagua, Paradojas de los
el acelerador Análisis de: Albert Justino Sinova y cambios sociales
Julio Aróstegui Balcells, Marc Baldó, Ramón Tamames Amando de Miguel
pág. 46 Gabriel Cardona, pág. 52 pág. 63

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EL AÑO DECISIVO DE LA TRANSICIÓN

La Historia pisó el
ACELERADOR
En diez meses de 1977, España vivió más cambios que en las cuatro
décadas precedentes. Julio Aróstegui analiza la Transición y la
generación que la protagonizó, a la vez que pide una revisión crítica
de la imagen edulcorada que nuestra memoria ha guardado de esos años

S
egún cierto periódico madrile-
ño, en los días de rememora-
ción del veinticinco aniversario
de las elecciones del 15 de ju-
nio de 1977, que hemos celebrado este
año 2002, un político y gobernante de
las filas de la extinguida UCD comen-
taba: “No hay que olvidar que estamos
mucho más cerca del Inserso que del
poder”. Seguramente se trata de la más
ilustrativa formulación de lo que la his-
toria de los grandes acontecimientos
tiene siempre de oportunidad irrepeti-
ble y específica de una generación. E,
ineluctablemente, la generación de di-
rigentes que fue protagonista en la
Transición española, como admite uno Los Reyes, Juan Carlos y Sofía, presiden la capilla ardiente del general Franco, en el Palacio de Adolfo Suárez hace campaña electoral en 1977, para las primeras elecciones Folleto electoral de la Unión de
de ellos, está hoy más cerca de la jubi- Oriente de Madrid, noviembre de 1975. generales que se convocaban en España desde 1936. Centro Democrático.
lación que del poder. Sólo han pasado
veinticinco años, pero hemos vivido resortes de la plena actividad social. cia, como tantas veces se ha dicho. La go paréntesis –en este aspecto preciso ra, que acaba abriendo aquel hecho ha suscitado se
una historia tan rápida que toda ella Una obra, decimos, que, ciertamente, Transición tuvo un antes y un después de cuarenta y un años y medio, nada una época distinta. Y la han centrado, sobre todo, en
parece ya amenazada con su conver- no explica ya por sí sola toda nuestra de la cadena de acontecimientos que menos– del régimen de Franco. Nos que empezó entonces lo lo politológico, en la sociolo-
sión en no más que memoria. realidad actual, porque otra genera- comenzaron con la promulgación de la encontramos, pues, ante una de esas es indudablemente. Un 15 gía electoral y en la imagen
Sin embargo, la España de hoy es, en ción, otros proyectos y realidades, Ley para la Reforma Política, pasó por fechas redondas en las que nos hemos de junio de 1977 volvía- política de los españoles que
la mayor parte de sus parámetros, los otros problemas, han venido a modifi- la legalización de los partidos políticos, acostumbrado a depositar periódica- mos los españoles a las ur- reveló, con la consiguiente
buenos y los que lo son menos, hija de car en buena manera todo aquello que con inclusión del notable episodio mente las acumulaciones más significa- nas, en la forma común puesta en marcha de la ins-
la obra de aquella generación. Pero nos definió entonces. La memoria del ocurrido con la del PCE, culminó en las tivas de nuestra memoria colectiva. propia de las democracias, tauración de un sistema po-
también es cierto que quienes vivieron pasado es, además, hija ella misma del elecciones del 15 de junio y fructificó para ejercer un derecho lítico nuevo, reflejado de
la Transición como sujetos activos, los presente en que se rememora. Y así, en en los Pactos de La Moncloa. En diez Un acontecimiento monstruo nunca más ejercido hasta forma inmediata en el surgimien-
que se encontraban entonces en una la línea de un presente más prosaico, meses se había hecho más historia que El proceso de la construcción de una entonces después de febrero de 1936. to de un sistema de partidos políticos a
primera madurez, han dejado ya de ser, algo nostálgico, no poco –en exceso, en muchos años. España democrática, mucho más abier- La primera plasmación real de la Ley lo que necesariamente condujeron los
o están a punto de ello, la generación tal vez– complaciente y, por lo general, Se cumple ahora un cuarto del siglo ta, europea, de acuerdo con los tiem- para la Reforma Política fue aquella resultados electorales. Pero como he-
activa en la historia de nuestro presen- festivo, se ha desenvuelto la rememo- del momento en que la mayor parte de pos, vivió el 15 de junio de 1977, día fiesta de la libertad. cho decisivo de toda la marcha de la
te. La generación a cuyo cargo están ración de aquel momento auroral, de- los ciudadanos españoles de hoy fui- de las elecciones a diputados y sena- Que el evento constituyó una de las transición hacia la democracia, como
mayoritariamente en cada momento los cisivo, de la historia que aún vivimos. mos a ejercer nuestro derecho en las dores para un nuevo Parlamento, una claves históricas de nuestro siglo XX, primer síntoma y representación de có-
Sin duda, fue el año de 1977 el que primeras elecciones generales legislati- de esas efemérides memorables que se dentro de la extraordinaria fecundidad mo veían los españoles el futuro políti-
JULIO ARÓSTEGUI es catedrático de Historia resultó crucial en aquel proceso que vas que, con carácter democrático, se convierten en acontecimiento mons- de todo el año 1977, no es puesto en co y social en una nueva etapa históri-
Contemporánea, Universidad Complutense. nos llevó de la dictadura a la democra- celebraron en España después del lar- truo, como dijese hace años Pierre No- cuestión por nadie. Los análisis que ca, su tratamiento se presta a conside-

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raciones más amplias, que son las que, tes a las urnas. El cuerpo electoral tenía
en lo posible dada la brevedad de este que elegir entre un amplísimo espectro
texto, queremos abordar aquí. de propuestas presentadas por más de
Para una parte amplia de los historia- doscientos grupos políticos distintos,
dores españoles, si la memoria de la obviamente de desigual entidad, capaci-
Transición política tras la larga etapa dad, alcance territorial y representación.
franquista se mantiene viva y ejemplar, Se ha destacado que la mayoría de esos
su historia está aún hoy por escribir en grupos era de carácter regional y todo
términos más aquilatados y completos. mostraba la inexistencia de un espectro
Y, aún más, para bastantes de ellos es- político decantado y de perfiles preci-
tá necesitada ya de una decidida revi- sos. Situación propia, claro está, de un
sión. En líneas generales, la transición país que había vivido casi medio siglo
posfranquista es tenida, sin discusión, sin prácticas democráticas.
por el hecho más trascendente, y posi-
tivo, de toda nuestra historia en el siglo Comprensible ambivalencia
XX. Una consideración que suele ha- La respuesta política de los españoles
cerse siempre acusando el contraste fue ambivalente, pero perfectamente in-
con lo que significa igualmente nuestro teligible. Por un lado, la masa de votan-
más ostensible fracaso colectivo: el de tes optó con abrumadora mayoría por
la Guerra Civil, cuarenta años –prácti- instalarse directamente en el camino de
camente dos generaciones–, anterior, la democracia representativa, descartan-
estando, además, ambos hechos estre- do categóricamente cualquier opción
chamente correlacionados. La conside- distinta del liberalismo democrático. Ese
ración halagüeña y satisfecha de la an- Folleto de propaganda electoral de la era el espíritu constituyente. El mensaje
dadura colectiva de los españoles que Democracia Cristiana. inequívoco enviado a los reformistas
empezó en un mes de noviembre de fue realizar ya, y no meramente prome-
1975, convive, no obstante, con posi- ter, un programa de reformas, auténtica-
ciones y visiones menos complacien- mente transicional pero sin vuelta atrás,
tes. La idea de que la imagen hoy pre- que equivalía realmente a un cambio
dominante de esa historia, aún no sin ambages. Pero, junto a ello, el pue- Dirigentes del Partido Comunista de España celebran en su sede de Madrid el anuncio de la legalización, el 9 de abril de 1977.
construida enteramente, debe ser ya blo señaló de manera, quizás, clara
objeto de revisiones tampoco es, como también, pero mucho menos categórica, de apoyarse en otros grupos. El triunfo bado muy poco antes, pero cuyas líne-
hemos dicho, infrecuente. a quiénes se hacía este encargo de ma- relativo fue, pues, seguramente el más as se han consagrado hasta hoy. Ni es-
terializar ese cambio a la democracia. claro mensaje a los gobernantes de que taba claro cuál sería el rumbo que se
1977, el año constituyente Dejó más bien las opciones abiertas. la reforma era imperativa y de que era desprendería de todo ello.
Aquel año clave de 1977 tiene como En efecto, las elecciones no dieron posible llevarla a cabo desde distintas Las sorpresas que su resultado arrojó
rasgo más destacable entre todos, a una victoria inequívoca a ninguna de posiciones. La necesidad de “constitu- fueron varias y decisivas. Por lo pronto,
nuestro modo de ver, su verdadero ca- las propuestas en liza, aunque estable- cionalizar” el cambio fue bien entendida los españoles habían descartado las op-
rácter constituyente. Fue una realidad cieron entre ellas una jerarquía eviden- por Suárez y su equipo, pero a ello no ciones más extremas del espectro: la
que el resultado mismo de las eleccio- te. Sus resultados evidenciaron la deci- era ajena la voluntad ya expuesta antes propuesta rupturista nítida del PCE y la
nes del 15 de junio trajo a primer pla- sión mayoritaria de hacer una “apuesta de grupos muy representativos, como el no menos nítidamente continuista de
no, pues de él se dedujo que lo que por el centro”, como ha sido llamada, PSOE, de emprender un proyecto que AP. La tendencia de los votantes hacia
necesitaba y demandaba el país no era pero sin conceder un cheque en blanco no tenía otra salida que la constituyente. las opciones más al centro sería una de
una mera reforma, sino un replantea- a quienes la representaban. Tal es la in- las connotaciones clave del espectro po-
miento más profundo de las reglas de terpretación más adecuada de la victo- Radiografía de un país lítico español, en la línea de lo observa-
la convivencia futura. Josep M. Colo- Folleto electoral del Partido Socialista Obrero ria relativa, o sea, sin mayoría absoluta, El día 15 de junio de 1977 se desvelaron Folleto de propaganda electoral del PCE, con do en la mayoría de las democracias eu-
mer ha expuesto de forma convincente Español para las elecciones generales de 1979. de un grupo político tan complejo y tan tanto el espectro más preciso, como una el programa para Madrid. ropeas. Pero tampoco consagraban un
cómo las opciones posibles fueron improvisado, tan ad hoc, como la radiografía de las posiciones y el com- ganador en exclusiva y ello, más que
confrontándose entre sí en forma de por muchos de forma implícita desde Unión de Centro Democrático, instru- portamiento político de los españoles y sucedió. Es evidente que aquella con- una prueba de división, era una exigen-
dilemas desde 1976. Primero, entre me- tiempo antes, pero no pasó al lenguaje mento básico en el proyecto del ade- de sus expectativas. Un espectro que en sulta representaba más que nunca una cia de eficacia y un mandato de pacto y
ro reformismo y nuevo sistema; des- directo de la vida política del momen- lantado indiscutible hasta el momento algunos extremos de sus líneas más ge- confrontación con la opinión del país de consenso. El país estaba lejos de
pués vino la pugna entre el reformismo to. Un momento que llegó cuando el de aquel proceso, Adolfo Suárez. La nerales se ha mantenido hasta hoy mis- en su conjunto. Que para ella no existía querer entregar su destino a un modelo
y la continuidad –toda la segunda par- 15 de junio demostró cuál era el verda- UCD representaba ese siempre difícil y mo, veinticinco años después, y que en una preparación o una infraestructura político en exclusiva, salvada la exigen-
te de 1976–. Por fin, aprobada la Ley dero sentimiento del pueblo. etéreo centrismo, según la caracteriza- algunos otros ha sufrido cambios que le que permitiera una puesta en marcha cia democrática.
para la Reforma Política, la opción con- Por ello, 1977 fue un año fundacional, ción hecha por el maestro de politólo- conceden no menos significado e inte- fácil. Muchas cosas apenas habían sali- Como momento equivalente a una re-
tinuista quedaba descartada y, en 1977, el que marcó un antes y un después, y gos Maurice Duverger. rés que las permanencias. do del momento de la improvisación: la velación, después de haber auscultado a
se abrió la decisiva alternativa entre re- las elecciones del 15 de junio fueron la A la UCD se le concedía el encargo de En todo caso, el 15 de junio, y sus re- existencia y legalidad misma de los par- la opinión, el 15 de junio puede ser
forma o Constitución. Esta opción últi- verdadera bisagra. Con espíritu funda- gobernar y de cambiar las instituciones sultados mismos no se entenderían del tidos, la regulación de la consulta me- comparado también con ese momento
ma fue, desde luego, considerada ya cional acudieron, acudimos, los votan- políticas del país, pero con la necesidad todo sin lo que les precedió y lo que les diante un decreto del Gobierno, apro- axial, en terminología tomada del lin-

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EL AÑO DECISIVO DE LA TRANSICIÓN

güista Benveniste, en que todo presen-


te se desvela y parece que comienza.
Fue el momento axial de la Transición
porque representaba la confrontación
definitiva entre los proyectos “negocia-
dos” y las aspiraciones de la ciudadanía.
Como una especie de “fin del princi-
pio”, aquel proceso electoral, tan urgen-
te después de más de un año de dudas,
y, por lo mismo, tan improvisado, fue la
epifanía de una nueva España y del pro-
tagonismo político de una nueva gene-
ración: la de los hijos de quienes habían
sufrido la Guerra Civil, unos como ven-
cedores y otros como vencidos. De ahí
su valor crucial. Quienes no entendie-
ron que era justamente un momento
fundacional acabaron pagando más tar-
de o más temprano su error. O, para de-
cirlo más claro, aquellos grupos políti- Los redactores del texto constitucional, con cuya aprobacion en referéndum, el 6 diciembre de Adolfo Suárez, Felipe González y Santiago Carrillo, durante una reunión mantenida antes de las Propaganda electoral de AP, precursora del
cos que no se decidieron sin condicio- 1978, se considera finalizada con éxito la Transición democrática de España. primeras elecciones generales de 1977. actual Partido Popular.
nes a mirar de otra manera al pasado –y
eso fue lo que ocurrió en ambos extre- años ochenta, en que empezó a abrirse sado, se vio claro entonces que lo que mientras que en la segunda se consi- tienen por la plenitud de los tiempos
mos del espectro político–, quienes no paso la sensación del desencanto, la de- se deseaba era poner la memoria “bajo guió lo que nadie, en mayor o menor como de quienes la dan por la gran oca-
acertaron a cambiar los hombres, los di- mocracia vino a ser una situación y un una losa”, como se ha dicho también. medida, ha dejado de considerar un éxi- sión perdida. Lo que debemos mante-
rigentes y las mentalidades, por más reto, a la que se atribuirían por muchos De hecho, siempre que hemos vuel- to histórico y un salto cualitativo para el ner es que nunca hay una historia defi-
méritos que pudieran aducir en su tra- españoles, con precipitación y con in- to sobre aquella época “heroica” se ha futuro del país. Por ello también es cla- nitiva, porque, como la memoria misma,
yectoria, acabaron, como el tiempo de- genuidad, bien todo lo bueno o todo lo hecho inevitable la comparación entre ro que desde 1977 se abrió un nuevo está siempre en construcción. Es éste un
mostraría, perdiendo la batalla. malo que nos iría sucediendo. las Españas de los treinta y de los se- momento en la memoria de nuestro pa- excelente momento para pensar en una
La democracia lo solucionaría todo o tenta, que no es inocente en modo al- sado inmediato y se hizo más evidente revisión de la historia de la Transición,
La semántica del cambio lo haría empeorar, como pensaban tam- guno, ni es un ejercicio de estilo a fa- la necesidad de explicarlo mejor. Conti- porque creemos –y estas celebraciones
Hay también una historia más íntima, bién no pocos. El consenso fue la pala- vor de la “perspectiva histórica” con nuó un cierto miedo al pasado, pero fue de ahora lo muestran– que es excesiva-
menos factual y más profunda de lo que bra mágica para las grandes empresas, que hemos de entender el presente. mayor el impulso a no demonizarlo. mente autocomplaciente.
el año 1977 trajo y representó, que no Pero esa revisión no habrá de basarse
está, al contrario de lo que creen algu- Historia vivida necesariamente, y menos aún exclusi-
nos, en los archivos y arcanos secretos
Éste es un buen momento para revisar la Hasta hoy mismo, la historia de nuestro vamente, en la aducción de nuevos tes-
de los políticos más relevantes, sino en historia de la Transición, pues creemos que presente tiene como nudo de identidad timonios, de nuevas fuentes, en la ex- Folleto electoral del Frente por la Unidad de
las vivencias reales del común de las ese episodio de esfuerzo colectivo que ploración más pormenorizada de actitu- los Trabajadores, hoy desaparecido.
gentes que tomaron parte en aquella ha habido demasiada autocomplacencia fue la Transición. Pero como en toda des y comportamientos de personajes y
historia. Fue en 1977 cuando la marcha historia de cada presente, tal nudo deja- de instituciones, en el desvelamiento de Lo que importa revisar son las actitu-
hacia una nueva situación empezó a to- tanto una bandera como una imperiosa Realmente fue ahora cuando los espa- rá de ser la referencia obligada cuando más o menos nuevos “secretos”. En mo- des de cada uno, pero en su preciso re-
mar cuerpo en las conciencias y el com- necesidad. Ese consenso se consideró ñoles empezaron a adquirir conciencia una nueva generación, sucesora de la do alguno pretendemos decir que la flejo público, no en la intriga privada, y
portamiento de las gentes, después de decisivo hasta que los pasos más impor- de cuán distintas eran esas dos Españas protagonista entonces, se encuentre en transición pueda ser entendida históri- en la influencia que tales actitudes tu-
un periodo de estancamiento y de du- tantes habían sido dados. Cuando termi- arquetípicas del siglo XX. Se generalizó su plenitud social y se proponga una camente sin la existencia de una sólida vieron para la toma de decisiones, con
das como fue 1976. La Transición acabó nó propiamente el periodo constituyen- la conciencia cierta de que, en ambas nueva entelequia, como dicen los estu- masa documental, sin la búsqueda y el resultado imprevisto muchas veces. De
transformando o creando su propio len- te, el propio Suárez lo declaró finiquita- coyunturas históricas, la sociedad espa- diosos de las generaciones en la Histo- análisis riguroso de toda una amplia do- ahí que lo definitivo sea precisamente
guaje, que algunos politólogos que han do. Y estaba en el camino cierto: la de- ñola se enfrentó a retos cuya similitud, ria. Todavía hoy es, no obstante, una cumentación que sabemos existente y comprender las expectativas y explicar
intentado analizarlo no han acabado de mocracia es confrontación y sólo su im- formal al menos, se nos imponía. La historia vivida y como tal está ligada a la poco utilizada. Pero ello, siendo condi- las decisiones. La historia de la Transi-
captar en toda su hondura. Pues no se plantación puede ser obra de consenso. comparación entre la España de los memoria colectiva de la comunidad. Es ción necesaria, no es suficiente. Pasa- ción no puede permanecer edulcorada
trata sólo de los cambios en el discurso Los españoles, con lenguaje sumario y treinta y la de los setenta se ha mostra- imperativo que esa memoria no se con- dos veinticinco años, la tarea revisionis- por parecer que representó las espe-
político de los nuevos líderes, sino de la gráfico, empezaron a distinguir entre do siempre fecunda, por cuanto la in- vierta en banal. ta de la Transición debe procurar, sobre ranzas y deseos de todos. No fue así.
aparición de una verdadera nueva se- progres y fachas. Empezaron a hablar de cuestionable ligazón histórica entre Para que semejante memoria perma- todo, colocarnos de manera más nítida Puede decirse que la Transición fue
mántica. Europa como horizonte y destino y em- una y otra muestra precisamente lo pe- nezca viva y para que la historia que se que nunca, y cuando esa operación es ejemplar, pero que muchas de las deri-
Así, la democracia seguiría siendo to- pezaron a cuestionarse la estructura de ligrosas que son las analogías fáciles. base en ella sea verdadera, es inexcusa- perfectamente posible basándonos to- vaciones que el futuro nos ha mostra-
davía durante un tiempo una expectati- los poderes y del Estado. La reconcilia- La memoria enlaza las épocas históri- ble la disposición a revisarlas en cada davía en el testimonio vivo, en la “si- do lo han sido mucho menos. Importa,
va, pero daba un paso más como reali- ción se fue imponiendo como condición cas vividas pero no las identifica. instante. Lejos tanto de quienes piensan tuación” histórica de quienes la hicie- pues, explicar aquel presente, más aún
dad sujeta a prueba. Durante unos años inexcusable o, cuando menos, como pa- En la primera de esas coyunturas, el que la historia de la Transición es into- ron. Porque el único presupuesto meto- que por lo que representa de supera-
clave, a partir de entonces, los que so inevitable para garantizar el futuro. proceso de cambio derivó hacia un con- cable, como de quienes mantienen que dológico que es insustituible es el de ción del pasado, por lo que ha tenido
transcurrieron hasta mediados de los Más que un ajuste de cuentas con el pa- flicto que acabó en guerra suicida, todo en ella es erróneo; de quienes la que “nada estaba dado”. de condición de nuestro futuro. n

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EL AÑO DECISIVO DE LA TRANSICIÓN

LOS ACTORES
delante más de cincuenta bancos, a un el Estatuto de los Trabajadores, algunas patrimonio –edificios, residencias, es-
coste elevadísimo. innovaciones en la política energética cuelas– que había ido acumulando a lo
El crecimiento del período 1963/73, a (Consejo de Seguridad Nuclear, etc.), y largo de los años y, además, tenía más
una media del 7,7 por 100 del PIB acu- otras medidas que dieron a los Pactos de 32.000 funcionarios que se concen-
mulativo, se transformó en estanca- un amplio valor de referencia. traban, principalmente, en Madrid. No
miento con inflación; y en un paro que En resumen, puede decirse que con era fácil desmantelar aquella estructura,
fue elevándose gradualmente hasta casi lo acordado en La Moncloa, se creó una que había mediatizado las relaciones
un millón de personas a poco de las sensación de que la economía española entre empresarios y trabajadores du-
elecciones generales del 15 de junio de no estaba desbordada por los aconteci- rante más de treinta años.
1977. Tras las cuales, el presidente Adol- mientos, al reconducirse algunas varia- Sólo Comisiones Obreras, nacida en
fo Suárez —era casi un clamor popular bles macroeconómicas importantes. Y la mina asturiana de La Camocha en
la necesidad de ponerse de acuerdo las aunque el desempleo siguió creciendo 1958, puso en cuestión un sistema que
fuerzas políticas—, convocó a consulta (no se olvide el segundo choque petro- había mantenido controladas las reivin-
a todos los partidos democráticos con lero, 1979/80, peor aún que el anterior), dicaciones obreras con la persecución
representación parlamentaria; para abrir puede decirse que se devolvió la con- de cualquier acción que supusiera la

La firma de los Pactos de La Moncloa, el 25 de octubre de 1977. Los acuerdos permitieron frenar la inflación.
Dibujo de un folleto de propaganda de la Candidatura de los Trabajadores, una de las múltiples Un agricultor de los años 80. Desde 1977, los
formaciones de izquierda que concurrieron a las primeras elecciones generales. trabajadores pudieron sindicarse legalmente.
Diez especialistas abordan el papel de la economía, los sindicatos, la
las negociaciones que en octubre de ese fianza institucional. Lo cual quedaría ruptura de la armonía que el franquis-
Iglesia, las Fuerzas Armadas, el búnquer, los estudiantes, los mismo año conducirían a los Pactos de aún más en evidencia al promulgarse la mo predicaba entre patronos y produc-
La Moncloa, uno de los hitos de la trans- Constitución, refrendada por los espa- tores: “Si quieres hacer dinero, hazte
nacionalismos, la política exterior, los medios de comunicación y la formación que significó la democracia ñoles el 6 de diciembre de 1978. amigo del obrero” decía un personaje
en lo económico. de una de las películas de Antonio Mo-
memoria histórica, como agentes en el tablero en que se jugó el cambio Los Pactos, con los acuerdos de mo- SINDICALISMO lina, que además representaba el tópico
deración salarial, permitieron frenar una Un proceso de concentración del empresario catalán. Comisiones fue
inflación desbocada ya en el 26 por 100, JAVIER PANIAGUA impulsada por el PCE, aunque en un
ECONOMÍA Antonio Cánovas del Castillo con La las adversidades originadas por el cho- de modo que en 1978 se redujo al 19, Profesor titular de Historia principio la integraba todo tipo de tra-
De la crisis del petróleo Restauración de cara a la Constitución que petrolero de 1973/74, que en me- tras una previsión inicial del 22. Por otro del Pensamiento y de los bajadores. Su táctica consistía en formar
a los Pactos de La Moncloa de 1876, los problemas de la Segunda nos de un año elevó los precios de los lado, se inició la reforma fiscal, en la lí- Movimientos Sociales comisiones de delegados, al margen del
RAMÓN TAMAMES República Española con análogo propó- crudos de petróleo de 2 a 14 dólares nea de lo que España tendría que asu- UNED sindicalismo oficial, en apoyo de las rei-
Catedrático de Estructura sito en 1931, y, como caso más reciente, por barril. De ese modo, España hubo mir de cara a su previsible ingreso en la vindicaciones de los convenios, al per-
Económica, UAM/Cátedra el de la Carta Magna de 1978. En esas de pagar un impuesto a la OPEP del 6 CE. Igualmente, se reformó la Seguridad mitir la Ley de 1958 una cierta participa-
Jean Monnet de la UE tres circunstancias, entre recesiones y
depresiones, hubo que sortear y superar
muchas dificultades para avanzar políti-
por 100 del PIB, de manera que la ini-
cial crisis energética se transformó, por
la caída del consumo, en crisis indus-
Social, que en lo sucesivo contaría con
transferencias presupuestarias del Esta-
do de origen fiscal, como también se in-
E ra comprensible, en 1977, que Mar-
tín Villa propusiese el manteni-
miento de la infraestructura sindical
ción de los trabajadores. La infiltración
en los mecanismos del sindicalismo ver-
tical franquista, propugnada por los di-
camente. trial, con paro creciente y cierres de fá- trodujeron cambios notables en el siste- unitaria, donde se incrustarían las sin- rigentes comunistas, dio a Comisiones la

S e dice frecuentemente que la coyun-


tura económica mundial no acompa-
ña a los propósitos constituyentes espa-
En la última transición democrática
española del siglo XX, uno de los gran-
des obstáculos —o visto desde otra for-
bricas y otras actividades. El tercer acor-
de de secuelas sería la crisis financiera,
pues muchas empresas no pudieron de-
ma financiero, la regulación de precios,
y la estructura agraria. Ulteriormente,
como consecuencia de los Pactos, se
dicales que salían de la clandestinidad
después de la muerte de Franco. La
Organización Sindical Española, nacida
oportunidad de controlar muchos de los
convenios colectivos y de intervenir en
la OSE. Su estrategia le proporcionó
ñoles. Y se citan al respecto los casos de ma, el mayor de los retos—, fue el de volver sus créditos, lo cual se llevó por desarrollarían la Ley Básica de Empleo, en el franquismo, contaba con un gran buenos resultados propagandísticos,

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LOS ACTORES
EL AÑO DECISIVO DE LA TRANSICIÓN

mo nacionalista de ELA-STV, vinculado Esta es la Iglesia –fieles y jerarquía–


al PNV, mantenía su hegemonía com- que aceptó con entusiamo generalizado
partida con UGT. la democracia, la monarquía y la nueva
En julio de 1976 se constituye la Co- Constitución, constituyendo un pilar im-
ordinadora de Organizaciones Sindica- prescindible en la consolidación del
les (la COS) integrada por Comisiones, nuevo régimen.
UGT y USO, que la UGT abandonó
pronto, por discrepancias con las otras LOS UNIFORMADOS
que mantenían sus delegados todavía Un tigre de circo
en el sindicalismo vertical. Pero, en el GABRIEL CARDONA
fondo, existía una concepción distinta Profesor titular de Historia
de cómo debía articularse la unidad sin- Contemporánea
dical. Una actividad huelguística fre- Universidad Autónoma de
cuente se desencadenó entre 1976 y Barcelona
1978, y la ilegalidad consentida de los
sindicatos duró hasta abril de 1977,

Adolfo Suárez y el cardenal Tarancón se saludan efusivamente en 1977. El prelado defendió


con fuerza la reconcilliación y la democratización desde la reinstauración de la Monarquía.
cuando las Cortes franquistas aprobaron
la Ley de Libertad Sindical. A partir de
entonces, el sindicalismo fue concen-
El féretro de Franco abandona el Palacio de Oriente camino al Valle de los Caídos. El Rey frenó
a los militares mientras se iniciaba una cautelosa refoma de las instituciones.
E l franquismo utilizaba las Fuerzas
Armadas para controlar el aparato
policial, formado por la Guardia Civil,
trándose en dos grandes sindicales, en militar; la Policía Armada, semimilitar, y
con unos dirigentes abnegados que su- les habían salido a la luz: la Unión Sin- un proceso parejo a lo que ocurrió con la Iglesia se comprometía con la defen- AC y de la JOC en los movimientos y las el Cuerpo Superior de Policía, civil. En
frían la persecución policial y condenas dical Obrera (USO), que había nacido las organizaciones políticas, que lleva- sa de los derechos y las libertades de los luchas sindicales. El tradicional anticleri- 1975, el Ejército era franquista con mati-
a diversos años de cárcel. alrededor de los años 60 y que se defi- ron siempre la iniciativa de la Transición. ciudadanos en un Estado no confesional calismo social había desaparecido en ces. Los generales, todos veteranos de la
No fue hasta 1966 cuando las comi- nía como una organización de orienta- UGT y CCOO coparon el espacio mayo- y laico. No se trataba de una decisión gran parte, pero permanecía enhiesto Guerra Civil, eran incondicionales, pero
siones obreras adquirieron una estructu- ción socialista y anticapitalista, partida- ritario de la representación sindical. oportunista, sino de la consecuencia na- un anticlericalismo cultural, aderezado el entusiasmo político de los mandos
ra permanente. De ahí que el PCE no ria de un sindicalismo de clase y cuya lí- tural del profundo cambio experimenta- con frecuencia con ribetes anacrónicos. restantes disminuía con la edad. La lar-
vio, en principio, con malos ojos que la nea quedó definida en su III Congreso, IGLESIA do por la Iglesia y por los creyentes es- El cambio interior eclesial resultó tam- ga dictadura había formado un Ejército
estructura sindical permaneciera unita- celebrado en 1971. Era, en el fondo, el Entusiasmo por el cambio pañoles a partir del Concilio Vaticano II. bién espectacular. Su integrismo tradi- sumiso y destecnificado, donde era po-
ria. En sus análisis de aquella época, és- intento de asumir el modelo ugetista. La JUAN MARÍA LABOA Esta actitud no significaba su disolu- cional había desaparecido en gran me- sible diferenciar cuatro grupos: la gran
te aparecía como el principal partido de UGT, durante el franquismo, combinó Profesor de Historia de la ción en el anonimato, porque su pre- dida y buena parte de sus creyentes par- masa inerte de quienes aceptaban una
la oposición, porque así creía que se re- etapas en las que sus ejecutivas eran di- Iglesia sencia en la sociedad seguía siendo im- ticipaba del pluralismo y de la seculari- reforma política, aunque sin sacrificarle
solverían las cosas a la vista de su tra- rigidas sólo desde el exterior, con otras Universidad de Comillas portante, pero sí su rechazo del com- zación generalizada. La reconversión un cabello; los ultras vinculados a los
bajo político durante el franquismo. Ya mixtas, con militantes del interior. Man- promiso político y la aceptación de su –cultural, religiosa y de talante– interna órganos del poder militar y falangista y
lo dijo una vez Anguita: la transición no tuvo cierta influencia en algunos núcle- neutralidad partidista. Naturalmente, la favoreció un diálogo y un intercambio la Unión Militar Democrática (UMD), or-
cumplió con la Historia, porque era a os del País Vasco y asturianos y siempre primera consecuencia de esta decisión más fluido con una sociedad que, a su ganización clandestina de unos dos-
ellos, los comunistas, a los que les toca-
ba ser los protagonistas de la izquierda.
Un partido, el PCE, hegemónico, y un
se opuso al entrismo en el sindicalismo
franquista. Comenzó a recuperar su
fuerza en paralelo a lo que ocurría con
L a situación de la Iglesia española en
1977, a primera vista, parecía com-
prometida y ambigua, aunque, al mismo
fue su no apoyo a los partidos demó-
cratacristianos que, en circunstancias
normales, hubiesen podido conquistar
vez, estaba cambiando aceleradamente.
Este pluralismo interior y exterior fa-
voreció la sensación de que la Iglesia
cientos oficiales jóvenes demócratas.
Como la Falange estaba desprestigia-
da y desgastada, el Ejército concentraba
sindicato, Comisiones Obreras, principal el PSOE después del Congreso de Su- tiempo, gozaba de un crédito y de un una parte significativa de la representa- estaba desmoronándose, pero en reali- la mayor reserva de poder político
órgano de los obreros y campesinos. És- resnes. En cambio la CNT, la otra gran influjo que no parecían tener los demás ción popular. dad fue la causa de que los católicos se mientras y, según las leyes vigentes, el
te era su esquema, respaldado, además, central sindical nacida en 1910, sufrió cuerpos sociales. Otra conquista impensable unos años encontraran en todos los sindicatos, futuro Rey sería su jefe natural. En con-
por el modelo de la Italia de los setenta. un proceso de enfrentamientos internos El cardenal Tarancón había afirmado antes fue la de la nueva relación con las partidos y opciones sociales. Resultaba secuencia, recién muerto Franco, el Go-
Sin embargo la Historia no es proceso y escisiones que acabaron convirtiéndo- ante el rey Juan Carlos, en la famosa ce- organizaciones obreras, gracias, sobre la Iglesia más difícil de gobernar, pero bierno de Arias Navarro, a fin de evitar
ineluctable y otros movimientos sindica- la en marginal. En Euskadi, el sindicalis- remonia de Los Jerónimos de 1975, que todo, a la participación activa de la HO- su presencia fue más universal. un vacío de poder, nombró capitán ge-

CRONOLOGÍA DE LA TRANSICIÓN

20-XI-75. Muerte de Gobierno de la mo- bajadores muertos y Hugo y los de Sixto contempla amnistía 10-XII-76. Santiago ma política. Absten- ción en Madrid.
Franco. narquía, presididio más de cien heridos de Borbón. Se salda para delitos políticos Carrillo da una rue- ción del 22 por 24-I-77. Los GRAPO
22-XI-75. Juan Car- por Carlos Arias Na- durante la huelga con un muerto y tres y elecciones genera- da de Prensa. Lleva ciento. Votos a favor, secuestran al tenien-
los, proclamado Rey. varro. En él, José general de Vitoria. heridos. les en 1977. varios meses en Es- 94 por ciento. te general Villaescu-
29 XI-75. Por indulto María de Areilza 13-IV-76. Se consti- 1-VII-76. Carlos 23-IX-76. Manuel paña disfrazado con 22-XII-76. Detención sa, presidente del
real, salen de la cár- ocupa Exteriores y tuye en París la Co- Arias presenta la di- Gutiérrez Mellado, una peluca. de Santiago Carrillo. Consejo Supremo de
cel Marcelino Cama- Adolfo Suárez es se- ordinación Democrá- misión al Rey, que vicepresidente pri- 11-XII-76. Los GRA- 5-I-77. Se suprime Justicia Militar.
cho, Nicolás Sarto- cretario general del tica, que agrupa a la dos días más tarde mero de Defensa. PO secuestran al el Tribunal de Orden 24-I-77. Matanza de
rius y los demás di- Movimiento. Junta y a la Platafor- nombra presidente 9-X-76. Se crea presidente del Con- Público y se crea la abogados laboralis-
rigentes de Comisio- 9-II-76. Santiago Ca- ma. del Gobierno a Adol- Alianza Popular. sejo de Estado, An- Audiencia Nacional. tas en la calle Ato-
nes Obreras conde- rrillo entra en Espa- 9-V-76. Enfrenta- fo Suárez. 5-XII-76. XVII Con- tonio María de Oriol 23-I-77. Un grupo cha de Madrid.
nados en el juicio ña de forma clan- miento en Monteju- 16-VII-76. Suárez greso del PSOE, y Urquijo. ultra asesina al estu- 11-I-77. La Policía
1.001 destina. Atentado contra la rra, entre carlistas Carlos Arias Navarro, anuncia que su pro- Felipe González en un donde sale reelegido 15-XII-76. Referén- diante Arturo Ruiz, libera a Oriol y Villa-
12 XII-75. Primer 3-III-76. Cuatro tra- Guardia Civil en 1977. partidarios de Carlos jefe de Gobierno. grama de Gobierno Congreso del PSOE. Felipe González. dum sobre la refor- Antonio María de Oriol. en una manifesta- escusa.

10 11
LOS ACTORES
EL AÑO DECISIVO DE LA TRANSICIÓN

ción secreta, la Unión Militar Española, que apreciaban un paulatino abandono


siguió conspirando. La llegada al poder de las esencias doctrinales del primer
de los socialistas contribuyó a eliminar franquismo por una dictadura que acen-
el poder político de los uniformados, tuaba su carácter tecnocrático. Con ex-
que acabaron integrándose en la nor- cepciones, las autoridades toleraban, in-
malidad democrática. cluso a veces aprovechaban, la existen-
cia de estos grupos, siempre y cuando
LOS ULTRAS actuaran bajo subterfugios funcionales
Más ruido que nueces que no pusieran en cuestión el mono-
JULIO GIL PECHARROMÁN polio político del Movimiento Nacional.
Profesor titular de Historia Existían, así, organizaciones de carác-
Contemporánea ter muy variado, muchas de ellas de
UNED corta vida y todas con una escasa base
de militancia. Los falangistas de la “re-
volución pendiente”, quizás los más crí-
ticos con el franquismo, contaban con

Miembros de la Unión Militar Democrática, fundada en agosto de 1974. La UMD se disolvió


U na de las incógnitas que las elec-
ciones a Cortes Constituyentes vi-
nieron a despejar en gran parte fue el
organizaciones como la Falange Autén-
tica y los Círculos Doctrinales José An-
tonio. Había una minúscula, aunque ac- Blas Piñar, fundador de Fuerza Nueva, se convirtió en la cabeza más visible de la ultraderecha
antes de las primeras elecciones democráticas. apoyo social de la extrema derecha, es tiva, corriente neonazi, cuyos principa- tras la muerte de Franco. En las elecciones de 1979, sólo logró un escaño.
decir, de los sectores involucionistas –el les grupos eran el Círculo Español de
neral de los ejércitos a Juan Carlos de presa el Partido Comunista, mostraron búnquer– que se oponían a la reforma Amigos de Europa (CEDADE), formal- mo, las asociaciones políticas habían si- langismo, que lideraba Raimundo Fer-
Borbón, sin esperar a que fuera procla- su indignación sin pasar a mayores, y el política y a su consecuencia, la demo- mente una asociación de estudios wag- do rechazadas por el búnquer porque nández Cuesta, a quien el Gobierno im-
mado rey de España. general Gutiérrez Mellado, ministro de cracia parlamentaria. Hechos como la nerianos, y el Partido Español Nacional consideraba que eran una puerta abier- pidió durante algún tiempo recuperar el
El Rey frenó a los militares mientras Defensa, puso en marcha una reforma sangrienta conmemoración carlista de Socialista (PENS). Algunos grupos se ta por los reformistas del régimen para nombre de Falange Española de las
se iniciaba la cautelosa transformación que permitió el pase voluntario a la re- Montejurra en 1976, el asesinato de abo- decantaban abiertamente por la violen- que se colaran los auténticos partidos JONS.
de las instituciones, con el cuidado de serva de numerosos militares y policías. gados laboralistas en la madrileña calle cia, como el Movimiento Social Espa- políticos, incluidos los de la izquierda La aprobación de la Ley para la Refor-
mantenerse dentro de los límites marca- La UMD se disolvió ante las primeras de Atocha o el frecuente “ruido de sa- ñol, al que se atribuyeron varios atenta- antisistema. Aún así, algunos sectores ma Política, a la que la extrema derecha
dos por la Ley Orgánica del Estado, a fin elecciones democráticas. Sin embargo, bles”, crearon durante más de un año la dos, o los más famosos Guerrilleros de que se podían situar en la ultraderecha se opuso con todas sus fuerzas, la obli-
de no conceder un pretexto a la inter- los ultras se organizaron clandestina- sensación de que la ultraderecha civil y Cristo Rey. Organizaciones paramilita-
vención castrense. Suárez integró a cua- mente hasta llegar al golpe de Estado militar tenía una notable capacidad para res, como la Confederación Nacional de
tro generales franquistas su Gobierno y, del 23 de febrero de 1981, fracasado alterar el proceso de transición. Lo que Excombatientes, eran formalmente apo-
La creación de AP, vinculada al franquismo
más tarde, reunió a todos los altos man- porque la mayor parte de los militares faltaba por averiguar era si sus diversas líticas y actuaban como grupos de pre- pero respetuosa con la democracia,
dos para explicarles el sentido de la re- mantuvo la disciplina, a pesar de sim- organizaciones políticas eran capaces, sión con excelentes contactos en las
forma y garantizarles que no legalizaría patizar con los golpistas. Franco había desde la oposición más frontal al cen- Fuerzas Armadas. Con todo, la gran or- condenó al búnquer a un rotundo fracaso
el Partido Comunista. convertido al Ejército en un gran tigre tro-derecha gobernante, de arrastrar un ganización de la extrema derecha era
Aunque muy inquietos por los atenta- de circo, temible, pero que no se bajaba amplio porcentaje de votos en las elec- Fuerza Nueva y su apéndice juvenil, concurrieron cuando se abrió la venta- gó a embarcarse en una apresurada ca-
dos terroristas y la reforma política, los de su taburete hasta recibir la orden del ciones de junio de 1977. Fuerza Joven. Creada en 1966 por el nilla del Ministerio de la Gobernación. rrera para constituir partidos legales y
generales ultras contuvieron sus inclina- domador. Ahora el domador era el Rey La existencia de una extrema derecha notario Blas Piñar, formalmente como Nacieron en 1976 efímeras asociaciones presentarse a las elecciones de 1977. Sin
ciones a causa de la obediencia debida y el tigre seguía obedeciendo. al margen del Movimiento Nacional una empresa editorial, FN encarnó la políticas, como la Unión Tradicionalista embargo, el surgimiento de Alianza Po-
al Rey, el incremento de la presión de- El fracaso del 23-F, la entrada de Es- franquista era un tema ya viejo. Dentro corriente más dura del franquismo, la Española y su correligionario, el Frente pular, una organización manifiestamen-
mocrática y el temor a que, si se rebela- paña en la OTAN y el masivo pase de de las diversas familias del régimen, y que asumía sin fisuras los pretendidos Institucional, surgido de la Hermandad te vinculada al franquismo sociológico,
ban, la UMD volviera la tropa contra militares a la reserva redujeron a míni- especialmente del tradicionalismo y del “ideales del 18 de Julio”. del Maestrazgo, o el Frente Nacional Es- pero que acataría el juego democrático,
ellos. Cuando Suárez legalizó por sor- mos el grupo ultra, aunque su organiza- falangismo, pervivían sectores radicales Durante los últimos años del franquis- pañol, del sector más franquista del fa- condenó al búnquer a un rotundo fra-

13-II-77. ETA asesi- 14-V-77. Don Juan Corona el mismo día asesinado por ETA. 20-IX-77. Atentado 17-XI-77. Felipe ban las preautono- 19-IV-78. Primer na al periodista José Antonio Tejero y Ri-
na a dos guardias ci- de Borbón renuncia que regresa a Espa- 29-VI-77. Tarradellas, contra la revista El González, opuesto a mías de Galicia, Va- Congreso del PCE María Portell. cardo Sáenz de
viles en Mondragón. a sus derechos a la ña Dolores Ibarruri, recibido por el Rey. Papus: un muerto. la entrada de Espa- lencia, Aragón y Ca- desde la II Repúbli- 9-VII-78. ETA asesi- Ynestrillas.
9-IV-77. Legaliza- la Pasionaria 28-VII-77. España 7-X-77. Más de cien ña en la OTAN. narias. ca. na a Javier Jáuregui, 6-XII-78. La Consti-
ción del PCE. 20-V-77. ETA se- solicita entrar en la mil vascos piden au- 5-I-78. Entra en vi- 19-IV-78. Preautono- juez de paz de Le- tución, aprobada en
15-IV-77. Se convo- cuestra al financiero CEE. tonomía para Euska- gor la preautonomía mía de Andalucía. mona. referéndum con el
can para el 15 de Javier de Ibarra. 22-VIII-77. Comien- di. de Euskadi. 29-IV-78. El PSP de 31-X-78. Congreso y 88 por cien de los
junio las primeras 24-V-77. Comienza zan las reuniones de 23-X-77. Tarradellas 19-I-78. Se despena- Tierno Galván entra Senado aprueban votos a favor y una
elecciones generales la campaña electo- la Ponencia Consti- regresa a Cataluña liza el adulterio. en el PSOE. por mayoría la Cons- abstención del 33
desde 1936. ral. tucional. como presidente de 27-II-78. Tarancón, 1-VI-78. Preautono- titución. por ciento.
3-V-77. Suárez se 15-VI-77. Elecciones 11-IX-77. Millón y la Generalitat. reelegido presidente mía de Extremadura, 10-XI-78. Mayoría de 29-XII-78. Suárez
presenta a las elec- generales. medio de personas 25-X-77. Firma de Portada del semanario de la Conferencia Castilla y León, y edad a los 18 años. convoca elecciones
ciones como líder de Carnet de militante 22-VI-77. Aparece el participan en la Dia- los Pactos de La Triunfo, de julio de Episcopal. Anagrama del partido Baleares. 16-XI-78. Operación Tejero y Sáenz de generales para el 1
centro. del PCE. cadáver de Ibarra, da en Barcelona. Moncloa. 1977. 11-III-78. Se aprue- de Tierno Galván. 28-VI-78. ETA asesi- Galaxia. Detenidos Ynestrillas. de marzo de 1979.

12 13
LOS ACTORES
EL AÑO DECISIVO DE LA TRANSICIÓN

caso electoral. Sus electores se dispersa- seguían viviendo los dos grandes cam- optaban por la funcionarización y otros, popular, pero quedaba en Francia el
ron entre varias candidaturas que no bios de la segunda mitad del siglo XX: por el contrato laboral, pero no por ello presidente de la Generalitat en el exilio
obtuvieron ningún diputado, pese a que el crecimiento de estudiantes y del de se desactivó la protesta, que siguió, de Josep Tarradellas. Suárez comprendió
los dos principales partidos, Fuerza profesores. En cuanto a lo primero, en hecho, hasta la reforma universitaria de que negociando con este último podía
Nueva y Falange Española de las JONS, el quinquenio 1975-80 hubo un pro- 1983 y aportó a la Universidad un im- neutralizar a las izquierdas catalanas.
suscribieron una efímera Alianza Nacio- medio de 608.000 alumnos, 200.000 pulso democrático que, en parte, expli- Tarradellas se presentó en Madrid el 28
nal 18 de Julio, que sólo obtuvo el 0,8 más que el lustro anterior. Pero este in- ca la madurez de esta institución. de junio y volvió a Francia. La perma-
por ciento de los sufragios. cremento escolar iba unido a la protes- nente de la Asamblea de Parlamenta-
La extrema derecha demostró, pues, ta. El movimiento estudiantil se radica- LOS NACIONALISMOS rios no tuvo más remedio que secun-
la escasez de sus apoyos populares. Pe- lizó en los setenta, en parte como con- El empuje de catalanes y vascos dar la negociación de Tarradellas, que
ro ello no significaba que no tuviera un secuencia de la feroz represión –asesi- ALBERT BALCELLS el 23 de octubre volvió a Barcelona co-
papel político que jugar. De hecho, en nato del estudiante Enrique Ruano, es- Catedrático de Historia mo presidente de la Generalitat provi-
1979, Blas Piñar logró un solitario esca- tado de excepción de 1969, expedien- Contemporánea sional, después de la masiva manifesta-
ño en el Congreso al frente de una am- tes masivos–, y en parte como resulta- Universidad Autónoma ción del 11 de septiembre en Barcelo-
plia coalición ultra, Unión Nacional. Y do de una nueva actitud de rebeldía, Barcelona na, en demanda del estatuto de auto-
dos años más tarde, el 23 de febrero de que tenía un fuerte componente de re- nomía. Fue el restablecimiento de una
1981, el último y violento coletazo del chazo existencial y emulaba el mayo autoridad republicana en el exilio den-
búnquer franquista puso en peligro la
existencia misma de la joven democra-
cia española.
francés. Influyeron modelos y estrate-
gias de la nueva izquierda, nacida en-
tonces, la cual halló en la Universidad
T res fuerzas hicieron imposible la
continuidad del franquismo des-
pués de la muerte del dictador: el movi-
tro de la monarquía.
De momento, Tarradellas sólo contaba
con la presidencia de la Diputación de
Caricatura de Summers, publicada en Cambio un terreno abonado y mantuvo un reto miento obrero, el movimiento nacional Josep Tarradellas saluda a su llegada al Barcelona. Los partidos catalanes habían
LA UNIVERSIDAD 16, en 1976, en la que ironiza sobre la constante contra la dictadura. catalán y el movimiento nacional vasco. aeropuerto de Barcelona, el 23 de octubre de acordado disolver las diputaciones de
El fin de las revueltas represión policial contra los estudiantes. Los profesores también echaron su En Cataluña y en el País Vasco, el movi- 1977, tras 40 años de exilio. Cataluña. En 1978 tuvieron lugar la in-
MARC BALDÓ LACOMBA cuarto a espadas. La ley de 1970 creó miento obrero declaraba apoyar tam- troducción obligatoria del catalán en la
Profesor titular de Historia numerarios o PNNs– y no adecuaron la cinco escalas de funcionarios; sin em- bién el autogobierno. Por su parte, los partidos autonomistas y en cabeza fue- enseñanza reglada y los primeros tras-
Contemporánea institución a las necesidades del cambio bargo, se dotaron pocas plazas de esos socialistas y comunistas españoles se ron los socialistas, con un 28% de los pasos. Dentro del Gobierno de unidad
Universidad de Valencia social que se estaba operando. Ni si- cuerpos, optándose por contratar PNNs, habían convencido de que sin la auto- votos y los comunistas del PSUC, con el de Tarradellas, los socialistas y comunis-
quiera la Ley General de Educación de que en 1977 representaban el 82 % de la nomía catalana y vasca, –junto con la 18%, proporción doble de la conseguida tas cargaron con un desgaste político
1970 logró grandes resultados, pues na- plantilla. Este colectivo, que sostenía la gallega– no era posible alcanzar y con- en España por el PCE. Quedaban empa- mayor por la rebaja de sus programas
cía con las alas presupuestarias recorta- Universidad posible, tomó conciencia solidar la democracia en España. Desde tados y en tercer lugar la UCD y la CDC iniciales muy radicales. A pesar de su

A l acabar la dictadura, la Universi-


dad española era una institución
bloqueada. Por un lado, contaba con
das, y además tropezó con la conflictivi-
dad de estudiantes y PNNs. Desde 1974,
a estos problemas se añadieron las con-
de su situación: a la inestabilidad labo-
ral y las diferencias salariales escandalo-
sas –que no se justificaban ni por su car-
1971, la Asamblea de Cataluña, amplísi-
mo frente antifranquista que reivindica-
ba la recuperación del Estatuto de 1932,
de Jordi Pujol. En las elecciones al Sena-
do arrasó la Entesa dels Catalans, forma-
da por socialistas, comunistas, ERC e in-
afán de protagonismo, no fue Tarrade-
llas sino los parlamentarios catalanes los
responsables de la negociación del Esta-
una población escolar masificada y efer- vulsiones políticas de la Transición. La ga docente ni por su investigación– se se había anticipado en su formación dependientes de izquierda. tuto de 1979. El primer Parlamento cata-
vescente y un profesorado joven y diná- cuestión universitaria se aparcó hasta las añadían factores generacionales y políti- cinco años a la “Plata-junta” de 1976 en La derrota de su partido en Cataluña, lán eligió presidente de la Generalitat a
mico y, por otro, estaba atrapada en un elecciones de 1977. Tras éstas, los Go- cos. No pocos habían participado en el Madrid y había tenido mucho que ver obligó a Suárez a negociar y a olvidar Jordi Pujol en 1980, al haberse converti-
marco institucional ineficaz que la para- biernos de UCD no lograron ponerse de movimiento estudiantil en los sesenta y en esa anticipación el papel aglutinante su proyecto de Consejo General de Ca- do CiU en la primera minoría.
lizaba. Los gobiernos tecnócratas ante- acuerdo por las disensiones internas en- eran militantes de partidos de la oposi- de la reivindicación nacional. taluña, que no iba más allá de lo que En el País Vasco se formó el Consejo
riores se ocuparon más de la represión tre democristianos y socialdemócratas: ción. El movimiento, formalmente, na- El 15-J, la UCD ganó las elecciones en había sido la Mancomunidad de 1914. General Vasco a finales de 1977, como
que del fomento: invirtieron pocos re- Cavero presentó un proyecto en 1978, y ció en 1972, definió su “tabla reivindica- España, pero las perdió en Cataluña y Samaranch dejó la presidencia de la Di- organismo preautonómico y con base
cursos –71 dólares por alumno frente a González Seara otro en 1979. La ley uni- tiva”, que incluía contrato laboral, carre- en el País Vasco. En Cataluña, con una putación de Barcelona para irse a Mos- enlos resultados electorales por provin-
los 400 de Italia y más de 1.000 de Ale- versitaria tuvo que esperar hasta el pri- ra docente y democratización de la Uni- participación del 79,3%, la consulta tuvo cú como embajador de España. cias. Contaba con cinco consejeros del
mania, Francia y el Reino Unido-, con- mer Gobierno socialista. versidad. Desde la larga huelga de 1975, el carácter de un plebiscito autonomista, La Asamblea de Parlamentarios de PNV, cinco del PSOE, tres de UCD, uno
trataron profesores en precario –los no Mientras tanto, en la Universidad se afloraron contradicciones internas: unos ya que el 75% de los votantes apoyó Cataluña tenía la autoridad del sufragio de EE y un independiente. Tras una vo-

LOS PROTAGONISTAS

Adolfo Suárez Felipe González Santiago Carrillo Manuel Fraga M. Gutiérrez Mellado Pasionaria
(1932) (1942) (1915) (1922) (1912-1995) (1895-1989)
Presidente de Licenciado en Secretario general Ministro de Vicepresidente de El regreso de
Gobierno de 1976 Derecho, ingresó en del PCE desde Información y Gobierno con Dolores Ibárruri a
a 1981 y fundador el PSOE en 1962. 1960, lo convirtió Turismo con Adolfo Suárez en España en mayo de
de Unión de Centro En 1974 era su en un grupo Franco, entró en el 1976, el papel de 1977, tras décadas
Democrático. secretario general. eurocomunista Gobierno de Arias este capitán de exilio en Moscú,
Procedente del Convirtió a su democrático, de Navarro como general, que fue uno de los
franquismo, acabó partido en el forma parecida al titular de Interior a combatió en la símbolos de la
desde dentro con el principal grupo de del italiano la muerte del Guerra Civil, fue reconciliación
antiguo régimen y la oposición. En Berlinguer. dictador. Fundó fundamental para nacional. Fue
fue el gran 1982, barrió en las Participó en la Alianza Popular y lograr que el elegida diputada en
protagonista de la elecciones elaboración de la fue ponente de la Ejército aceptase la las primeras
Transición. generales. Constitución. Constitución. democratización. elecciones.

14 15
LOS ACTORES
EL AÑO DECISIVO DE LA TRANSICIÓN

tación disputada, fue elegido presidente violencia. Pero ambas con la similitud de los hitos más significativos de la ción al papel de las potencias hegemó-
por un voto de diferencia el veterano de su afirmación de unos derechos co- Transición política española. nicas en las relaciones internacionales;
socialista Ramón Rubial en vez del na- lectivos que habían logrado superar la En ese lapso de tiempo, las relaciones de la presencia de España como obser-
cionalista vasco –no menos veterano– interminable noche franquista. exteriores de España bascularon entre el vadora en la Conferencia No Alineada
Juan Ajuriaguerra. El PSE (PSOE) en objetivo principal –nuestro prolongado de La Habana (septiembre de 1979) y
aquel momento era partidario de la au- POLÍTICA EXTERIOR intento de acceder a las Comunidades del viaje a Cuba en ese mismo año del
todeterminación, compartía el deseo de Meros propósitos Europeas, algo que no se logró hasta propio presidente Suárez.
integrar Navarra en la futura comunidad EMILIO MENÉNDEZ DEL VALLE 1986, con el PSOE en el Gobierno –y Cabe, empero, decir que una política
autónoma y estaba de acuerdo con el Embajador de España una actitud un tanto errática hacia Áfri- exterior tal no podía dar demasiados
PNV en no disolver el Gobierno vasco y diputado socialista al ca. Oreja se sintió a gusto intentando frutos. Por un lado, la diversidad de ten-
en el exilio, presidido por Leizaola, has- Parlamento Europeo perfilar una política hacia Iberoamérica, dencias ideológicas y políticas en el se-
ta que se contase con un estatuto vasco lo que Areilza no intentó. En realidad, no de la UCD, algunas de ellas dura-
homologable al de 1936. no tuvo tiempo para ello. En diciembre mente enfrentadas entre sí, y, por otro,
Con la amnistía del 14 de octubre de de 1978, Oreja definió a España como la fragilidad de la democracia en esa
1977, salieron de la cárcel los últimos
89 presos políticos a la vez que se exi-
mía de responsabilidades a las autori-
E l largo y sombrío período de la dic-
tadura franquista finalizado en 1975
sumió a los españoles en un sinfín de
“país europeo, democrático y occidental
con una doble dimensión: la americana
y la africana”. Por entonces ya se acusa-
primera parte de la transición –como el
intento de golpe de Estado del 23-2-
1981 evidenciaría– la dejaron reducida a
dades franquistas por los actos de la carencias y nos alejó –en modos y ma- ba al Gobierno Suárez de “veleidades una política exterior de propósitos.
dictadura. Continuaron, sin embargo, neras, en tipo de vida y en ritmo histó- tercermundistas”, algo que Oreja inten-
los atentados de ETA. rico– y aisló del mundo exterior, en es- tó contrarrestar, si bien sería sólo el últi- LA PRENSA
La Constitución de 1978 fue plebisci- pecial del mundo europeo democrático. Antonio Cubillo, que fue líder del movimiento mo ministro de Exteriores del partido de Sensibilidad al interés general
Portada de Diario 16, del 22 de marzo de
tada en Cataluña, pero no en el País De ahí que, a partir de noviembre independentista canario (MPAIAC), con su libro Adolfo Suárez, la Unión del Centro De- JUSTINO SINOVA 1977. Hoy desaparecido, nació en la Transición
Vasco, donde hubo una abstención que del 75, las diversas fuerzas sociales, po- de memorias, en una fotografía reciente. mocrático (UCD), Pérez Llorca, quien Director del Máster de comprometido con la libertad de expresión.
llegó al 57%, apoyada por el PNV. líticas y económicas se movilizaran tra- en 1981 contundentemente afirmaría: Periodismo del diario
Después de la victoria del PNV en las tando de buscar una vía que facilitara pasos dados por ellos. Pasos que hu- “La política exterior de España es euro- El Mundo ria...– para que se produjera un aconte-
municipales de 1979, hubo que cam- libertades en el interior y un acerca- bieron de sortear los obstáculos inmo- pea, occidental y atlántica”. cimiento determinante: la elaboración
biar el Consejo General Vasco y fue miento a Europa en lo exterior. Los pri- vilistas del propio presidente del Go- El “tercermundismo” de Suárez y Ore- de una ley que suavizaba la vigilancia
elegido presidente Carlos Garaikot- meros seis meses fueron clave y cons- bierno, Arias Navarro, y del llamado ja estaba motivado por varios factores. sobre la Prensa, la ley de 1966, obra del
chea. Cuando éste fue elegido lehen- tituyeron la fase más importante e inte- búnquer, el franquismo político-econó-
mico, que aún subsistía con fuerza.
La orfandad democrática impactó en
Desde una variante de populismo-pro-
gresismo de un sector de UCD a la ne-
cesidad de intentar una vía autónoma
L a Prensa empezó a renacer en Espa-
ña a finales de los años sesenta y en
la primera mitad de la década de los se-
equipo de Manuel Fraga Iribarne, minis-
tro de Información.
La ley mantenía un estrecho marcaje
Tras la muerte de Franco, las fuerzas nuestra política exterior de entonces. En en las relaciones internacionales que tenta. La última etapa de libertad que se sobre la Prensa, pero la eliminación de
sociales, políticas y económicas los discursos y declaraciones de Oreja,
se traslucía una mezcla de precaución y
singularizara y rentabilizara nuestro pa-
pel, dado que el horizonte CEE se veía
recordaba había coincidido con la pro-
clamación de la República, en 1931, y
la censura previa dio a los medios de
comunicación la oportunidad de inten-
buscaron vías de acercamiento a Europa relativa timidez ante la carencia de cre- aún muy lejano. Sin olvidar que la aven- había durado poco, hasta la promulga- tar una apertura que la sociedad empe-
denciales democráticas que exhibir y tura del sui generis Antonio Cubillo, ción de la Ley para la Defensa de la Re- zaba a demandar. Algunos diarios (Ma-
dakari en 1980 por el primer Parla- resante de la política exterior de la una cierta admiración, no exenta de en- quien empujaba la “africanidad” de las pública, seis meses después, una ley drid, Informaciones, El Alcázar de la
mento vasco, Leizaola le transmitió su transición democrática. En ella, el pa- vidia, ante determinadas consecuciones Canarias, forzaba una línea de acerca- que contribuyó a enrarecer la situación primera época, Nuevo Diario, Diario de
autoridad y tomó asiento como un di- pel del Rey y del ministro de Asuntos y profundizaciones democráticas en Eu- miento a la Organización de la Unidad que hizo exclamar a Ortega su “¡No es Barcelona, Tele Express, y luego tam-
putado más en el Parlamento. Exteriores, José María de Areilza, fue- ropa, de las que nosotros no podíamos Africana y al Movimiento de Países No esto, no es esto!” en uno de sus contun- bién los tradicionales como Ya, ABC, La
Dos trayectorias diferentes: la vasca, ron fundamentales. Poco de lo llevado hacer gala. Ello fue particularmente no- Alineados. De ahí los viajes de Oreja a dentes artículos, Un aldabonazo. Tuvo Vanguardia...), algunas revistas (Cua-
con el terrorismo de telón de fondo, y a cabo después por Adolfo Suárez y su torio hasta nuestras primeras elecciones Senegal (abril 1977); del rey a China (ju- que pasar mucho tiempo –una guerra, dernos para el Diálogo, Cambio 16,
con Navarra separada del proceso; la primer ministro de Exteriores, Marceli- de junio 1977. Estos comicios y la Cons- nio 1978), que incluyó en su discurso una dura posguerra de riguroso control, Triunfo...) y una agencia de noticias
catalana, con un mayor consenso y sin no Oreja, habría sido posible sin los titución democrática de 1978 fueron dos –preparado por el Gobierno– una men- la larga administración de una victo- (Europa Press) contribuyeron a ensan-

LOS PROTAGONISTAS

Marcelino Camacho Cardenal Tarancón Carmen Díez de Josep Tarradellas Carlos Garaikoetxea Enrique Tierno Galván
(1918) (1907-1994) Rivera (1942-1999) (1899-1988) (1938) (1918-1986)
Líder del sector Odiado por los Jefa de Gabinete de En 1977, año en Fue líder del Líder del Partido
metalúrgico de sectores más ultras, Adolfo Suárez en que un millón de Partido Socialista Popular,
Madrid de CC OO, que pedían su junio de 1976, su catalanes participó Nacionalista Vasco que integró en el
fue secretario cabeza (“Tarancón papel fue clave en en la Diada en durante el debate PSOE en 1978,
general de este al paredón”), el el diálogo entre el Barcelona, negoció constitucional y había sido
sindicato de 1976 presidente de la jefe de Gobierno y con Suárez el lehendakari del represaliado por su
a 1987. Conferencia los líderes de la restablecimiento de Gobierno vasco oposición al
Encarcelado más Episcopal Española oposición, hasta el la Generalitat, durante las dos franquismo en
de ocho años bajo comprometió a la punto de que fue diluyendo el peligro primeras 1957. Fue
el franquismo, fue Iglesia con la lucha bautizada como “la de un desencuentro legislaturas popularísimo
diputado por el PC por las libertades musa de la entre Cataluña y el autonómicas alcalde de Madrid
de 1977 a 1980. desde 1975. Transición”. resto de España. (1980-1985). desde 1979.

16 17
EL AÑO DECISIVO DE LA TRANSICIÓN

char el campo de juego –bien que a


costa de serios disgustos: multas, sus-
pensiones...–, de modo que cuando fa-
lleció el dictador, en noviembre de
confrontaciones y dejando ver con clari-
dad que bajo ningún concepto desea-
ban que se repitiese una circunstancia
como la que en 1936 propició la Guerra
Cambios sociales:
PARADOJAS
1975, la Prensa estaba entrenada para Civil. Desde 1956, el PCE había dado la
contribuir a la aventura de cambiar el pauta con su propuesta de “reconcilia-
régimen franquista por una democracia. ción nacional”, cuyo eje consistía en
A los periódicos que habían soportado otorgar prioridad a la recuperación de la
la situación anterior se sumaron otros democracia por encima de los desgarra-
–notablemente El País y Diario 16– que mientos del pasado, y los españoles,
ayudaron a hacer de la Prensa una ins- con el Rey y Adolfo Suárez a la cabeza,
titución colaboradora e incitadora del percibieron que esa era la única vía pa-
avance político hacia la libertad. ra escapar al laberinto del régimen fran-
En los primeros años de la Transición, quista. Las elecciones del 15 de junio de Secularización junto a una religión más auténtica; insospechado dinamismo
los diarios y las revistas –no la televisión, 1977 refrendaron abrumadoramente esa
de los viejos poderes fácticos; más estudiantes, a la par que un mayor fracaso
El nacionalcatolicismo impuso un imperio escolar; más igualdad, de la mano de un creciente resentimiento social.
del absurdo en el orden moral, que Victoria Vera, en una imagen publicada en Amando de Miguel aborda las contradicciones sociales de la Transición
explica la intensidad inicial del destape Fotogramas en 1976. Su pionero desnudo en
el teatro fue símbolo de liberación.

monopolio en manos del poder, sí poco opción, al dejar incluso al franquismo ción sexual y el desnudo femenino co-
después la radio, ya que despuntaría un modernizador de los mal llamados mo símbolos de liberación. Aquí es ne-
poco más tarde como gran medio infor- “magníficos” de Fraga en un rincón mi- cesario evocar el éxito de un film con-
mativo– fueron espejo del intenso deba- noritario. El propio PCE pagó la factura formista pero representativo, Asignatura
te social, de los deseos colectivos e indi- de querer apropiarse del legado de una pendiente, de Garci, o la exhibición del
viduales por la conquista de la libertad, oposición al régimen, en la cual sólo cuerpo esplendoroso de Victoria Vera en
de los esfuerzos de los políticos, de la una pequeña minoría de la población El adefesio de Alberti, asociada por aña-
necesidad de reconciliación de los espa- tomó parte activa. Estaba muy bien ver didura al retorno de la gran María Casa-
ñoles cuarenta años después... y así que- a Dolores Ibárruri pasear por las calles res. Otra imagen: el “viejo profesor”, ri-
daban impresas en su páginas las refor- de Madrid, tal y como proponía Ana Be- josuelo, contemplando el seno desnudo
mas necesarias y el rumbo que había de lén en su canción, o contemplar su re- de Susana Estrada. Fue un sarampión,
tomar el país para encontrar la salida a greso a Gallarta, pero era mucho más bajo el cual la sociedad española expre-
la luz. Quienes titularon a la Prensa co- rentable exhibir, como los jóvenes re- saba el deseo de dejar atrás unos tiem-
mo “Parlamento de papel” definieron su cién llegados del PSOE, unas supuestas pos en que por todas partes se vivía pe-
actuación como ámbito de los debates y manos blancas de los años 30 al lado or y sometido a presiones de todo tipo.
reflejo de los deseos de evolución. El del respaldo europeo en el presente. Y Menos formalizada que el recuerdo de la
mérito de la Prensa fue ser sensible a la era preciso no irritar demasiado a unos guerra, esa estimación positiva del cam-
aspiración social de libertad y cambio. franquistas todavía bien implantados en bio, sólidamente asentada en la mejora
Ese fue el modo en que ayudó entonces el Ejército. No volver, por encima de to- del nivel de vida a partir de 1959, jugará
al interés general. do, a la violencia del pasado, olvidar in- a favor del PSOE, retrasando la llegada
cluso lo inolvidable con tal de mirar al al poder de un PP sospechoso de neo-
LA MEMORIA futuro: tal fue la actitud que permitió franquismo –predicción ampliamente es-
Recordar, olvidar, desear forjar el consenso democrático. cuchada de Gila en 1993–. Imagen idílica de la sociedad española, que prometía el Partido Socialista Obrero Español en su propaganda electoral de 1979. Dibujo de José Ramón.
ANTONIO ELORZA Eso no significa que esa amnesia Esta segunda vertiente de la memoria

L
Catedrático de Historia del pragmática supusiera un refrendo para histórica ha venido actuando como an- os años setenta del siglo XX cambio político se explica porque du- se un sistema democrático. Mala combi-
Pensamiento Político la continuidad de los usos sociales del tídoto frente a cualquier veleidad de re- coinciden con intensísimas rante los últimos años del franquismo se nación la de una crisis económica con
Universidad Complutense franquismo. Este no había sido solamen- greso a los años oscuros, incluso en las transformaciones de la vida es- iban acumulando grandes transforma- las exigencias del establecimiento de
te un régimen opresivo en los planos capas más conservadoras de nuestra so- pañola y no sólo en su parte ciones en la estructura social. De esa una sociedad democrática. Después de
politico y social, sino también profunda- ciedad. No es tan seguro, sin embargo, política o institucional. En ella se pro- forma, los primeros episodios de la todo, los dos antecedentes anteriores, la
mente incómodo para la vida cotidiana que la amnesia vinculada a la “reconci- duce nada menos que un cambio pací- Transición democrática (1976-1978) re- Restauración (1876) y la República

C uando el tema de la memoria histó-


rica es abordado con referencia a la
Transición democrática, lo que ante to-
de muchos españoles. El nacionalcatoli-
cismo impuso demasiadas restricciones
y un imperio del absurdo en el orden
liación nacional” haya dejado de tener
un alto coste, al menospreciar forzosa-
mente los componentes democráticos y
fico de régimen, del franquismo a la de-
mocracia. La sustitución de un régimen
por otro se produjo “con los ascensores
sultan ser una lógica consecuencia de
las tendencias en marcha.
Anotemos una paradoja inicial. La cri-
(1931), se enfrentaron asimismo con
sendas crisis económicas. Lo nuevo en
este tercer episodio es que la sociedad
do se destaca es la sabiduría con que la moral, que puede servir para explicar la de izquierda en el pasado y evitar una funcionando”. El notable éxito de ese sis energética de 1973 llega dos años española da un definitivo impulso de
sociedad española y los políticos espa- intensidad que por un cierto tiempo ad- crítica que pudo ser vista como revan- más tarde a España. Es el momento que transformación hacia un sistema moder-
ñoles supieron practicar un ejercicio de quirieron un “destape”, casi siempre chismo. Estaríamos así ante una memo- AMANDO DE MIGUEL es catedrático de corresponde a la muerte de Franco y en no y democrático. Tiene más mérito ha-
amnesia selectiva, olvidando pasadas afectado de carga reaccionaria, y la rela- ria histórica en exceso condicionada. n Sociología, Universidad Complutense. el que los españoles se disponen a dar- ber conseguido ese ideal a partir de

18 19
CAMBIOS SOCIALES: PARADOJAS
EL AÑO DECISIVO DE LA TRANSICIÓN

1976, en un momento de crisis econó- contienen mucho esos movimientos


mica. Durante esos años adquiere un geográficos. Unos años más tarde, tie-
valor extraordinario la palabra “cam- ne lugar el nuevo fenómeno de la in-
bio”. Tanto es así que muchas veces se migración extranjera. En menos de una
valora el cambio por el cambio, sin pre- generación, España pasa a ser de un
cisar en qué dirección se mueve. Es co- país de emigrantes a atraer población
mo las atracciones de los parques de re- extranjera. Los movimientos geográfi-
creo: suelen ser vehículos trepidantes, cos interiores reducen mucho su radio
pero que no llevan a ninguna parte; el de acción; realmente acaban siendo
placer está en moverse. De hecho, co- simples cambios de residencia.
mo vamos a ver, algunas de las transfor-
maciones lo son con un rumbo no de- Todos propietarios
seado. El auténtico “motor del cambio” Un factor que ayuda a contener mucho
político no fue tal o cual institución, el los movimientos geográficos es el deseo
nuevo orden constitucional, sino las de tener vivienda propia que acomete a
apetencias y sentimientos de los espa- los españoles. A finales del siglo XX,
ñoles que dieron un vuelco. La Transi- más del 80% de las familias es propieta-
ción democrática fue la consecuencia ria de vivienda. Añádase la posesión del
de esa alteración fundamental en el mo- Un grupo de obispos españoles, conversando tras la celebración de una misa conjunta en una coche y de ahorros, también de forma
do de pensar, de ver el mundo, del iglesia de Madrid, en los años ochenta. mayoritaria. Los españoles de la última
grueso de los españoles. generación constituyen una nación de
era bastante débil. El advenimiento social que no se puede alterar; de ahí propietarios. Sólo por eso sus actitudes
Secularización y fe del sistema democrático significa tam- su fuerza. son básicamente conservadoras, o, si se
Una transformación profunda fue el fe- bién un gran refuerzo del sector pú- La tradición de la sociedad española prefiere, moderadas. La paradoja es
nómeno de la secularización. En el de- blico. Una consecuencia de la mayor había sido la de una escasa movilidad que, ideológicamente, el grueso de la
cenio de los años setenta se produjo igualdad que consigue la Transición geográfica. La cual fue compatible con población se considera de izquierdas,
una caída, como nunca se había visto es que las clases sociales se acerquen. el empuje de la emigración a América todo lo más de centro. Hasta el partido
antes, de la práctica religiosa. Se pasa- Como compensación, se realza cada durante el primer tercio del siglo XX. conservador (Popular) pretende ser de
ba de una religión externa y ritualista a vez más el factor diferenciador de la Doblada la mitad del siglo, se produce “centro reformista”, sin que oficialmen-
una religión íntima y personal, paradó- edad. Jóvenes, maduros y viejos re- un movimiento, cada vez más intenso, te ninguno con representación parla-
jicamente minoritaria pero más auténti- presentan, a partir de ahora, modos del campo a la ciudad. Durante los mentaria quiera pasar por ser de dere-
ca. Más tarde, durante los años ochen- muy diferentes de ver el mundo. El años sesenta tiene lugar una fuerte co- chas. Hasta ese punto han sido efectivos
ta, esa minoración de la religiosidad se grupo intermedio de los activos tiene rriente de emigración hacia los países los vientos de cambio. Con plena liber-
va a contener hasta estabilizarse en los que pagar cada vez más impuestos pa- más industrializados de Europa. Al lle- tad política, no hay ningún partido des-
niveles actuales. Digamos que la auto- ra subvencionar tanto a los jóvenes gar la Transición se están produciendo tacado que quiera recoger la herencia o
calificación de “católicos practicantes” como a los viejos. Las opiniones polí- fuertes movimientos de población den- la nostalgia del franquismo. Bien es ver-
pasa abruptamente de ser la mayoría ticas o religiosas aparecen ahora fuer- tro de España más el retorno de mu- dad que tampoco están asentados los
de la población a sólo un tercio. Aun temente condicionadas por la edad. chos emigrantes de otros países euro- partidos republicanos o los revoluciona-
así, no hay ninguna otra afiliación (de- Estamos ante un factor de clasificación peos. A partir de los años ochenta se rios. Por primera vez en la Historia con-
portiva, cultural, sindical, política) que temporánea, los españoles están instala-
consiga congregar regularmente a una dos en la moderación.
tercera parte de la población. De esa El BOOM de la inmigración Todos los cambios apuntados pasan Este folleto de propaganda electoral refleja la importancia que aún tenía la emigración, como
forma, se calibra el enorme peso que por destacar el más intenso dinamismo salida para la falta de empleo, en la España de finales de los años 70.
tiene la religión en la vida española.
Aunque la democracia decreta la sepa-
ración entre la Iglesia y el Estado, la
E n 1970 había en España 1.710 ma-
rroquíes. En 2000, la útima cifra de
que ofrece datos definitivo la web del
como temporeros en las labores del cam-
po en Francia. Eran años en los que las
principales colonias de extranjeros resi-
de la mitad femenina de la población.
Son las mujeres el grupo más decidido
a cambiar su forma de vida y de ver el
con un nuevo sentimiento de discrimi-
nación, de tal forma que las mujeres to-
más bajas de todo el mundo y de toda
la Historia. Una deriva paradójica es
adscripción católica sigue siendo la ba- Instituto Nacional de Estadística, había dentes en España las integraban portu- mundo. Durante los años setenta, se leran menos su situación subordinada que aumentan sustancialmente las
se real de la orientación política. No 199.782. Un salto similar han dado los gueses ( 21.801), alemanes (18.144) bri- amplía considerablemente la diferen- en muchos terrenos. adopciones de niños extranjeros. Esta-
hay un partido católico, pero los cató- ecuatorianos, que eran 532 en 1978 y tánicos (17.300), y franceses (14.891), cia, a favor de las mujeres, respecto a Una consecuencia de la creciente mos ante una notable manifestación de
licos practicantes votan regularmente a 30.878 en 2000. De los 584 subsaharia- en cifras de 1978. la esperanza de vida. No solo las muje- participación femenina en la vida ex- un cierto espíritu altruista que coincide
determinados partidos. nos de 1978 se ha pasado a más de En 2000, el total de extranjeros en Es- res viven más años que los varones, si- tradoméstica es el retraso en la edad de con el apogeo de lo que se llama so-
La Transición refuerza la idea de 50.000 en 2000. Son sólo tres ejemplos paña se acercaba al millón, con una con- no que esa diferencia se extrema en el matrimoniar, el aumento de los divor- ciedad consumista. Otras expresiones
“Estado de bienestar”, lo que supone, de la espectacular dimensión que ha co- centración mayor en Canarias y Baleares, momento en que las mujeres hacen la cios y el descenso de la fecundidad. de esa actitud de desprendimiento
entre otras cosas, una mayor igualdad brado la inmigración en España, un país Cataluña, Valencia, Murcia, Navarra, La misma vida que los varones. Por ejem- Todos esos procesos venían de atrás, pueden ser la creciente presencia de
social. Sería todavía mayor si los ricos de emigración tradicional, que aún en Rioja y Madrid, donde el porcentaje de plo, se logra la equiparación femenina pero se agudizan en los años setenta, las llamadas “organizaciones no guber-
no consiguieran reducir legalmente los años 70 enviaba anualmante a Euro- población extranjera roza o supera el en el estudiantado de todos los grados antes y después del momento de la namentales” (ONG). Antes ya existían,
sus impuestos. La paradoja es que, du- pa a unas 100.000 personas, en su mayo- cuatro por ciento del total. (Fuente: de la enseñanza. Las mujeres irrumpen Transición política. En los años ochen- pero eran de índole religiosa o política.
rante el franquismo, el Estado podía ría (casi el 90 por ciento) para trabajar INE). en todos los sectores productivos. Esa ta, se llega al reconocimiento legal del Las nuevas son de naturaleza cívica, no
ser autoritario, pero el sector púbico igualdad real coincide paradójicamente divorcio y a las tasas de fecundidad confesional, aunque siga contando el

20 21
CAMBIOS SOCIALES: PARADOJAS
EL AÑO DECISIVO DE LA TRANSICIÓN

lencia y un máximo de tolerancia. Al-


Un salto formidable gunas personas más críticas o rebeldes
entienden que ese espíritu reformista o

E n 1975, el aceitunero altivo de la can-


ción de Paco Ibáñez, sobre un poema
de Miguel Hernández, ganaba un jornal
Europea: 76 años para los hombres y 82
para las mujeres, por encima, por poner
un ejemplo, del Reino Unido.
tolerante equivale a mantener muchas
de las esencias del régimen autoritario.
Pero las distintas opiniones conviven
de 432 pesetas diarias. Hoy, la renta per El mercado laboral lo integran en un clima de buena inteligencia.
cápita en España es de 2.686.800 pesetas 9.086.000 varones y 5.387.000 mujeres,
(16.148 euros). El salto económico ha si- de los que casi tres millones son trabaja- Empleo y educación
do formidable, a pesar de que la renta es- dores por cuenta propia. La tasa de paro es Aunque no sea llamativa la violencia po-
pañola sea todavía el 83 por ciento del de las más altas de la UE, un 11,47 –con lítica, la época de la Transición es testi-
promedio de la Unión Europea. un 8,18 por ciento para los varones y un go de un recrudecimiento de la delin-
También en población, España ha cam- 16,5 por ciento para las mujeres, a años cuencia. La sociedad más compleja y
biado. De los 18.616.000 habitantes en luz del 2,3 de desempleo masculino y 4,7 permisiva facilita el hecho de lo que se
1900, pasó a 33.956 en 1970 y hoy supe- femenino de los Países Bajos–. En la ac- ha llamado “inseguridad ciudadana”. Las
ra los 40.500.000, con casi un millón de tualidad, los españoles dedican el 30 por viviendas se parapetan con rejas y otros
mujeres (20.680.000) más que de hom- ciento de sus ingresos a la adquisición de múltiples dispositivos de seguridad. Se
bres (19.800.000) y con una de las espe- la vivienda, más que a la compra de ali- Manifestación anti OTAN en los 80. Jóvenes percibe un notable auge de las compa-
ranzas de vida más elevadas de la Unión mentos. (Fuente: INE). y estudiantes están hoy más despolitizados ñías privadas de seguridad. Menudean
que los de la generación anterior. los robos, pero también se denuncian
más al ampliarse los seguros privados.
ímpetu religioso o político. No es me- también un correlato de la contención rrocarril de alta velocidad supondrá un Otro aspecto preocupante de la épo-
nor paradoja que las ONG sean una de los movimientos migratorios inter- refuerzo ulterior del papel central de ca de la Transición es el incremento de
consecuencia del Estado de bienestar, nos. Es más, muchos jubilados, anti- Madrid. El aeropuerto de Barajas se ha- las cifras de parados. En parte son pro-
un Estado que subvenciona todo tipo guos emigrantes, regresan al pueblo de ce más complejo que ningún otro y se ducto de la llamada “reconversión in-
de actividades privadas. origen, lo que significa una cierta revi- sitúa a la cabeza de los europeos. dustrial”. Es un fenómeno que obede-
El Estado de bienestar es también un talización de algunas zonas rurales. ce, paradójicamente, al incremento de
Estado autonómico, en el sentido de la La paradoja territorial no acaba aquí. Suave continuidad productividad que trae consigo la reno-
creciente personalidad de las regiones, El Estado de las Autonomías se propone La verdadera Transición es la que ope- vación tecnológica. Con todo, el nuevo
constituidas en comunidades autóno- y consigue una estructura política des- ra sobre la forma de opinar de los es- fenómeno del paro masivo es mucho
mas. A partir de 1976, una proporción centralizada. Ahora bien, ese nuevo sis- pañoles. No hay una auténtica ruptura, más complejo. Obedece a que se afian-
creciente de españoles pasa a conside- tema es compatible con el nuevo auge sino que paulatinamente, a lo largo de za el Estado de bienestar, lo que signi-
rarse fundamentalmente como pertene- que corresponde a Madrid. La autono- los años setenta, van cambiando las ac- fica un nivel de subsidio a los parados
ciente a la respectiva comunidad autó- mía madrileña empieza a ser la más di- titudes del grueso de los ciudadnos. Al desconocido hasta entonces. Es otra pa-
noma. Esa identidad cercana priva so- námica de todas, tanto es así que sigue menos hay que referirse a la parte más radoja más y no será la última. Esa in-
bre la de “españoles” y no digamos so- recibiendo inmigrantes, cuando la inmi- activa y politizada. Hay dos núcleos es- novación del subsidio de paro anima a
bre la de “europeos”. Se llega a susti- gración se reduce al mínimo con la cri- pecialmente dinámicos: los curas y los muchas mujeres, hasta entonces inacti-
militares. Recuérdese que tanto la Igle- vas, a introducirse en la población acti-
sia (católica, claro) como el Ejército va. Esa ampliación de la fuerza de tra-
El sistema democrático ha traído la constituyeron dos formidables “pode- bajo hace que una parte alta y crecien-
revitalización de los municipios; la vida res fácticos” del franquismo. Pues bien,
esos dos núcleos experimentan un de-
te se instale en el desempleo. Añádase
un elemento moral. Simplemente, la so- Imagen de un colegio electoral durante la consulta de 1979, las segundas elecciones libres que
del pueblo se aproxima a la de la ciudad susado espíritu renovador, de conver- ciedad permite que muchas personas se celebraron tras la muerte de Franco y que ganó la desaparecida UCD.
sión a las esencias democráticas y mo- estén cobrando el subsidio del paro y al
tuir la voz “España” por la de “Estado”, sis del petróleo. Las transferencias ad- dernizadoras. Esa transformación tiene tiempo trabajen en la economía sumer- va. De momento, se trata de un progre- duce a costa de una deficiente calidad.
a pesar de lo impropio de esa sustitu- ministrativas del Estado central al de las lugar ya durante los últimos años del gida. Es una situación común que se so cuantitativo –número de centros, La aportación de España al progreso
ción. Aparece aquí otra realidad para- autonomías no produce la esperada mi- franquismo. Cierto es que todavía se acepta como defensa frente a la desme- profesores y alumnos– y no tanto de la científico y tecnológico sigue siendo mí-
dójica. Al tiempo de constituir el mo- noración del estrato de funcionarios en mantienen algunos rescoldos autorita- surada presión fiscal. No es tanto que la calidad. La verdad es que ese avance nima, por debajo de sus posibilidades
saico de las autonomías, se produce Madrid. Madrid se constituye realmente rios, pero el grueso de los clérigos y de presión fiscal sea objetivamente eleva- viene a ser una especie de compensa- como la potencia económica que es.
una convergencia real en el modo de en la capital financiera, económica y los militares se pasa decidido al nuevo da como que se percibe que ha crecido ción de un atraso secular en el terreno La disminución de la calidad en todos
vida que caracteriza a los españoles de cultural de España. La sede real de las orden constitucional. Ese cambio es mucho en poco tiempo. Es el lado do- educativo. Antes de 1970 no se consi- los escalones de la enseñanza obedece
unas u otras provincias. El sistema de- grandes empresas que cotizan en Bolsa una de las claves de que la Transición liente del Estado de bienestar. Menos gue la plena escolarización hasta los 14 a la hiperestesia laboral. Ante el temor
mocrático trae consigo una cierta revi- se sitúa en Madrid (con pocas excepcio- no fuera una ruptura, sino una suave mal que, como alivio, muchos españo- años. En los años 80, se llega a asegurar de que los jóvenes se queden en la ca-
talización de los municipios. El estilo nes). Madrid se convierte incluso en un continuidad desde dentro de las insti- les consideran que son “los otros” quie- el puesto escolar a toda la población lle, parados, el Estado y las familias
vital de los pueblos se aproxima al de gran centro de atracción turística. La red tuciones. La Constitución de 1978 y la nes pagan los impuestos. Es un buen hasta los 16 años. En la edad juvenil, se acuerdan que lo mejor es tenerles atare-
las ciudades. La expansión del automó- de autovías prima la centralidad madri- política subsiguiente se levantan con el ejemplo de lo que se llama “la función consigue una tasa de escolarización uni- ados en los recintos escolares. Es un po-
vil y la mejora de los transportes públi- leña, cosa que no había ocurrido con la espíritu de reforma y consenso. Fuera social de la ignorancia”. versitaria que supera la de países más co como se hace con los párvulos, al
cos son factores que facilitan ese pro- red de autopistas diseñada durante el del exabrupto del terrorismo, la Transi- Los años setenta son testigos de un in- desarrollados. Como es lógico, esa brus- “aparcarlos” en las guarderías.
ceso de igualación territorial. El cual es franquismo. Más tarde, el sistema del fe- ción se produce con un mínimo de vio- menso avance en la estructura educati- ca expansión del estudiantado se pro- En contra de lo que se dice, el autén-

22 23
EL AÑO DECISIVO DE LA TRANSICIÓN

tuales se encuentran mucho más despo- compararse con el tiempo anterior, sino
litizados que los de la generación ante- más bien con un difuso ideal igualitario
rior, la que vivió con pasión el cambio a través de expectativas crecientes. De
de régimen. Los universitarios de hoy se ahí que, a medida que se desarrolla el
lo han encontrado todo hecho, política- país, los españoles consideran que –en
mente hablando. Acuciados por el te- relación a los demás mejor situados– a
mor al paro, al trabajo inseguro, en un ellos les falta mucho por conseguir. Es
mundo cada vez más competitivo, esos una suerte de agravio comparativo con-
estudiantes se desentienden de la políti- tinuo, de insatisfacción permanente.
ca y se retiran a la vida privada. La fa-
milia, los amigos y los ocios llenan los ¿Resentimiento o fiesta?
deseos de realización personal de mu- La paradoja última del sistema democrá-
chos. El espectáculo y el negocio del tico es que se ha instalado en la menta-
fútbol –a través de la televisión– se lidad de los españoles una especie de
convierten en la nueva religión civil. resentimiento social. Cada uno piensa
que lo que deja de ganar –respecto a las
Nadie quiere mirar atrás expectativas crecientes– es porque se lo
No se puede pretender que en el lapso llevan otros. Es decir, los éxitos ajenos
de menos de una generación, la cultura van en detrimento propio. Se trata de
democrática se halle definitivamente una actitud muy útil para establecer una
Manifestación contra el servicio militar. La última generación de españoles no se ha movido por asentada en España. Demasiado es lo sociedad competitiva, que avance cada
el esfuerzo y tiene poco grado de participación en instituciones, partidos o sindicatos. que se ha conseguido. Una cosa es evi- vez más, pero a costa de muchas insa-
dente: casi nadie quiere volver atrás. En tisfacciones personales. Los resentidos
tico “fracaso escolar” no es la propor- presiones exteriores, pacíficamente. Pe- España no se produce el rescoldo de los de la forma indicada suelen ser más
ción de alumnos que no concluye sus ro no todo ha sido felicidad en ese pro- partidos de extrema derecha que se dan bien personas no religiosas, de izquier-
estudios. Es más bien la alta proporción ceso. La democracia no equivale a la so- en algunos países centroeuropeos. La das o de una posición modesta. Ya no
de los que pasan las sucesivas barreras lución de todos los problemas. Real- debilidad de la cultura democrática es- hay en España “agitaciones campesinas”
educativas sin el necesario esfuerzo, mente sólo se resuelve uno, aunque pañola no está por ese lado, sino por el o “lucha de clases”, pero ese resenti-
con indiferencia hacia el aprendizaje muy importante, a saber, la sucesión pa- de los nacionalismos excluyentes, que miento general es su heredero. Es un re-
profesional. Paradójicamente, con esa cífica y regular en el poder. Todos los nunca se han sentido muy integrados sultado negativo del sistema democráti-
mentalidad muchos jóvenes terminan demás hay que solucionarlos uno por con la actual Constitución. En su lugar, co; no todo van a ser parabienes. El
siendo candidatos al paro, que era lo uno, muchas veces por cauces ajenos a mantienen el sueño de la autodetermi- complemento positivo de esa mentali-
que se quería evitar. Simplemente, se re- la política. Es un axioma que “La felici- nación de sus respectivas nacionalida- dad es el espíritu competitivo, de emu- Imagen de una playa mediterránea en verano. Los españoles se muestran satisfechos en las
trasa unos años esa azorante condición. dad nunca es completa”. des, para ellos verdaderas naciones. Lo lación, que es lo que produce el espe- encuestas. Para los jóvenes, la vida es una fiesta continua.
Uno de sus efectos es que los jóvenes Una paradoja que producen los siste- malo es que esos sueños se traducen a cial dinamismo de la sociedad española
posponen el momento de la emancipa- mas democráticos es la desafección por veces en el apoyo implícito (o incluso durante la última generación. No es una to a las condiciones de trabajo o de es- que la sensación de que falta tiempo no
ción real mucho más allá de la mayoría los asuntos públicos. El electorado con- explícito) a la locura terrorista. El nacio- casualidad que el final del proceso sea tudio. Sería una grave calumnia concluir es tanto para trabajar más como para
nalismo excluyente –fundamentalmente que el partido que representa la ideolo- que los españoles de la última genera- consumir más, para pasarlo lo mejor po-
adscrito a Cataluña, País Vasco y Gali- gía liberal consiga la mayoría absoluta. ción se han movido por la ética del es- sible. La vida terrena no es ya un valle
En la mentalidad de los españoles, se ha cia– coincide con el intento de despla- Las encuestas levantadas durante el fuerzo. Cuando nos referimos a la vida de lágrimas sino una fiesta continua, al
instalado un cierto resentimiento: los zar el castellano como lengua común en último cuarto de siglo revelan que los pública –las instituciones, los partidos menos para los jóvenes. Ese lado hedo-
las regiones con dos lenguas. El error españoles aparecen regularmente satis- políticos, los sindicatos– la impresión es nista de la vida es también un proceso
éxitos ajenos se ven en detrimento propio consiste en asignar la “lengua propia” a fechos con la vida que les ha tocado en todavía más negativa. Particularmente largo, que se destapa en los años sesen-
un territorio, no a las familias que la ha- suerte. Les ayuda a esa satisfacción el fil- crítico es en boca de los españoles el ta y culmina en los decenios siguientes.
de edad. Es un rasgo peculiar de los es- sidera que ya tiene bastante con votar blan. El problema es de difícil solución. tro continuo que establecen los medios juicio sobre la Justicia o sobre el sistema También aquí cabe ver más el modelo
pañoles de la última generación. Algu- de vez en cuando. En el entretanto, Por otra parte, el castellano tiene tanta de comunicación, para quienes el mun- financiero. Por ese lado, se puede ad- de continuidad que el de ruptura. n
nos fenómenos negativos, como el al- confía en que los políticos profesiona- fuerza que no se ve desplazado. do está lleno de desgracias. De todas vertir un gran déficit de lo que podría-
coholismo juvenil, tienen su base en ese les, elegidos a través de los partidos, sa- Con cierta independencia de la políti- formas, es difícil hablar de una satisfac- mos llamar cultura democrática.
hecho de la emancipación tardía. brán ocuparse de los problemas colecti- ca, preocupa el plano más inmediato de ción general. Se trata más bien de un ín- Los españoles se hallan muy satisfe- PARA SABER MÁS
Ha transcurrido un cuarto de siglo vos, los que se pagan con los impues- la igualdad social conforme avanza el dice medio, cuyos componentes son chos de su círculo privado, pero se sien-
CHAMORRO, E., 25 años sin Franco.
desde las primeras elecciones democrá- tos. El resultado para España está muy desarrollo económico. La combinación muy diversos, según sean las apetencias ten desafectos del mundo público. El La refundación de España, Barcelona,
ticas, las que dieron paso a la reforma claro. La intensa politización de los años de desarrollo y democracia asegura que personales. Así, los españoles de la últi- círculo privado no es sólo el de los fa- Planeta, 2000.
política. Hay que preguntarse cómo ha setenta, antes y después del cambio de la satisfacción de las necesidades bási- ma generación se hallan francamente sa- miliares o amigos, sino el de las activi- MAS, F., España, la década decisiva (1990-2000).
Retrato de un país ante el nuevo milenio, Barcelo-
evolucionado desde entonces el talante régimen, ha dado paso a una general cas se cumpla de modo satisfactorio: vi- tisfechos con el lugar donde viven o las dades de ocio o el del deporte como es- na, Mondadori, 2002.
político de los españoles. Es evidente el despolitización. Es un signo de la nor- vienda, sanidad, educación, etc. Al me- personas que les rodean. También es pectáculo, singularmente el fútbol. Sólo TUSELL, J., Historia de España en el siglo XX. IV.
éxito que supuso la Transición. Los es- malización democrática, aunque algu- nos se puede concluir que, a partir de positivo el sentimiento de satisfacción hay un punto de insatisfacción en el cír- La transición democrática y el gobierno socialista,
pañoles de los años setenta transitaron nos líderes sociales y políticos se quejen 1976, esa igualdad básica se realiza mu- personal por el cumplimiento de los ob- culo privado: la falta de tiempo. Es un Madrid, Taurus, 1999.
VV. AA., Veinticinco años de reinado de S. M. Don
de un régimen autoritario a otro demo- de esa situación. Los estudiantes univer- cho más que en épocas anteriores. Pero jetivos vitales de cada uno. En cambio, correlato de lo muy atareados que están Juan Carlos I, Madrid, Real Academia de la Histo-
crático sin golpes de Estado, sin apenas sitarios y los jóvenes profesionales ac- sucede que los españoles no gustan de la satisfacción desciende mucho respec- los españoles, incluso los parados. Claro ria/Espasa, 2002.

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