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“Hacía una pedagogía de la transmisión” Marta Degl’ Innocenti

La propuesta pedagógica parte de suponer que la educación escolar es una estrategia de


adquisición de capital cultural para aquellos que no tienen oportunidad de ampliar su cultura
mediante la herencia familiar. A su vez, se piensa que la apropiación de la cultura es posible en
tanto se asume que la tarea docente es central como mediación entre el conocimiento y los
estudiantes.

El pensamiento pedagógico consta de herramientas conceptuales que sirven para desnaturalizar


las construcciones discursivas que configuran el sentido común con el que se analizan los procesos
sociales y educativos. También hay otras herramientas que permiten ir configurando un concepto
de educación y un lugar para la pedagogía. La primera herramienta conceptual implica
comprender que el proceso educativo no es neutro y para ello se necesita problematizar sus
límites y reconocer sus potencialidades. Es preciso también especificar el contexto histórico de
este análisis y revisar las concepciones del mundo y de hombre que sustentas las visiones de la
práctica educativa.

La pedagogía, como práctica social, es una construcción teórica que reflexiona sobre la educación,
en donde se entrelazan conceptos y pensamientos atravesados por ideas contradictorias,
dilemáticas y paradojales. También se puede definir a la pedagogía como un discurso político que
pueda legitimar o cuestionar el orden social, que puede politizar el trabajo de las aulas, mostrar la
dimensión política que implica pensar las relaciones entre cultura e inclusión social, entre
conocimiento y emancipación, entre escuela e igualdad, entre enseñanza y posibilidad. Estas
relaciones llevan implícitas cuestiones de poder y dominación que las tensionan.

Se entiende por tensión al dispositivo de análisis que nos permite pensar cualquier contradicción
como un movimiento dinámico entre aspectos, rasgos o características opuestos. Conociendo
estos opuestos se puede evaluar que en determinados contextos las decisiones van a favorecer o
no a los intereses de determinados sectores.

El problema más importante que debe abordar la pedagogía es la potencialidad de la transmisión


de la cultura y su relación con los procesos de humanización y emancipación tanto a nivel
individual como social.

El concepto de transmisión genera múltiples tensiones ya que si bien es cierto que la transmisión
es una forma de imposición de un recorte específico de la cultura, también es cierto que es una
instancia decisiva para la conformación de la subjetividad y de una historia común. Es importante
reconocer que los contenidos de la transmisión no son neutros ya que están atravesados por
cuestiones de poder y dominación.

Con respecto a la transmisión cultural está en juego la posición del adulto, desechar la autoridad
es negarse a asumir la responsabilidad del mundo al que se lo ha traído, aceptarla implica revisar
el hecho de que la educación no puede renunciar a la tradición y aun así debe desarrollarse en un
mundo que ya no se estructura gracias a la autoridad ni se mantiene unido gracias a la tradición.
Transmitir cultura implica asumir y responsabilizarse por la asimetría del vínculo y no caer en el
proteccionismo ni en el abandono.
Según Meirieu la función de la educación debe ser permitirle al sujeto construirse a sí mismo como
sujeto del mundo y heredero de su historia en la que sepa que está en juego, capaz de
comprender el presente e inventar el futuro. Entonces, la tarea pedagógica consiste en movilizar
todo lo necesario para que el sujeto entre en el mundo, se sostenga en el e incorpore los saberes
elaborados por los hombres. La transmisión de estos últimos no es realizada de modo mecánico si
no que supone una reconstrucción por parte del sujeto que ha de inscribir su proyecto y de los que
ha de percibir en que contribuyen su desarrollo.

La educación como práctica social

La educación es una práctica social que se constituye en una situación histórica establecida sobre
ciertas condiciones económico- sociales básicas. La educación como practica social, se encarga de
producir, reproducir y brindar herramientas de transformación tanto a nivel individual como a
nivel social cultural y también constituir al sujeto desarrollando su subjetividad e incorporando las
características propias de su época.

La educación tiene dos funciones fundamentales: reproducción y renovación de la vida


sociocultural y del hombre, es decir, es a la vez un proceso personal social, de conservación y
transformación. Desde lo individual, el hecho educativo propone al sujeto la identificación con
identidades sociales válidas y legítimas dentro de un orden social. Desde lo social, el hombre se
inserta en un ambiente preestablecido y es quien va a reproducir las estructuras objetivas de ese
ambiente o las va a transformar.

Según Ricardo Nassif la acción educadora entrega herramientas, despierta poderes intelectuales e
inicia criterios de valoración. No obstante, la desigualdad de posibilidades para la apropiación del
capital cultural son límites claros en esta función de transformación o renovación ya que no
siempre el hecho educativo superas las funciones de adaptación y enculturación de la educación.
El proceso de asimilación no es neutro ya que vivimos en un interjuego complejo de culturas
dominantes y culturas dominadas. Las primeras se apropian de los elementos de las más débiles,
transformándolos en el sentido de sus propias significaciones. Por esto es preciso considerar el
proceso desigual de sus apropiaciones y reproducción de la cultura, tanto a nivel material como
simbólico.

Los distintos procesos sociales, los hábitos y creencias, el sistema de relaciones entre los hombres,
las instituciones políticas, el gusto artístico dominante, contribuyen por medio del lenguaje a la
formación de mentalidad y de las actitudes del hombre. La forma de concebir los procesos
psíquicos tales como el lenguaje, el pensamiento lógico, las memorias como aptitudes innatas o
propiedades inmutables es utilizada por la ideologías que intentas justificar la desigualdad entre
los pueblos y las clases sociales. Hoy el discurso neoliberal ha incorporado al debate una nueva
razón de desigualdad: la pobreza.

Desde la perspectiva pedagógica, las desigualdades sociales tienen su origen en la desigual


distribución de las condiciones materiales y simbólicas que caracteriza a sociedades y escuelas en
el actual contexto histórico y político.

Perspectivas de análisis de la práctica educativa


La distinción analítica en niveles permite establecer algunos caracteres generales de la práctica
educativa:

Nivel de hecho: La educación se da antes independientemente de que se reflexione sobre


ella o se realice como una acción consciente y deliberada, es decir el hecho educativo es anterior a
las instituciones de enseñanza. Desde esta perspectiva la educación puede caracterizarse como un
proceso de integración de los sujetos a las estructuras de una sociedad para lograr la conservación
de lo básico de dichas estructuras: SOCIALIZACIÓN.

Nivel de propósito: La práctica educativa se constituye en tanto práctica deliberada que


persigue ciertos fines explícitos por medio de instituciones especializadas y se recorta sobre la
pase de la práctica educativa de hecho. En la organización del sistema educativo, en los fines
propuestos, toda práctica educativa representa los intereses de la clase dominante y cumple
siempre una función política

Nivel de reflexión: Las reflexiones sobre la educación adquieres especial desarrollo cuando
se advierten inadecuaciones entre la práctica educativa de hecho y la de propósito. En este nivel
se encuentran la pedagogía, sociología de la educación, filosofía, entre otras. La pedagogía como
teoría discursiva se crea cuando aparecen nuevas demandas sociales de sujetación de los
hombres, cuando se requieren otros tipos de integración social, de formación, que no se logran
con las modalidades anteriores.

Visiones antagónicas de una misma práctica

En este proceso de construcción de herramientas para pensar la educación, partimos de analizar


dos visiones amplias del mundo y de la sociedad: la teoría del orden y del conflicto.

Teoría del orden Teoría del conflicto

• Vinculada a la burguesía, entiende a la sociedad como organización racional y democrática.

• Los criterios de selección son el mérito, el rendimiento, la productividad y la eficiencia.

•Los estratos socioeconómicos son móviles.

•Los contenidos que transmite la escuela son atrasados en relación con el avance científico.

•El estado es una entidad pública, no representativa de ningún interés. Su poder sobre la sociedad
tiene su frente en la voluntad de los individuos. • Se ocupa de demostrar la posición de clase de la
sociología dominante y denuncia la visión idílica que propone la pedagogía liberal.

•Busca destruir el mito de la neutralidad de la escuela y el conocimiento científico.

•Reconoce que la sociedad está divida en clases, integrada por la hegemonía política.

•La principal función de la práctica educativa es ocultar la relación economía-política.


•Critica la visión del estado como representado del interés general y garante del bien común.

•Caracteriza a la educación como un aparato ideológico del Estado.

La función política de la escuela en la organización del poder

La aparición de la escuela está ligada a la constitución de los estados modernos. En los tiempos de
la revolución francesa se establece que la instrucción es un factor necesario y suficiente para el
progreso y felicidad de los pueblos. Este proceso acelerado de cambios exige la integración de las
masas a un nuevo sistema productivo-comercial y la difusión de las nuevas ideas para que el
pueblo adhiera a ellas y se capacite en el ejercicio de sus deberes y derechos.

En este nuevo sistema capitalista, la práctica educativa va cumplir ciertas funciones: mantener y
perfeccionar el sistema productivo y las relaciones de producción mediante la preparación de
mano de obra, formación de técnicos, científicos, etc. Y asegurar la conservación y vigencia del
sistema jurídico-político por medio de la formación de trabajadores no manuales como docentes,
profesionales, funcionarios, etc. Esta práctica cumple una función política en la organización del
poder, ya que propone disciplinar al futuro trabajador, civilizar a los barbaros y educar al
soberano.

Hoy la escuela es cuestionada y el fin propuesto por las políticas educativas se basa en la
formación de competencias para el trabajo, y en algunos casos, en el desarrollo de la creatividad
que permita sobrevivir a la exclusión.

Neoliberalismo y construcción de un nuevo sujeto social

El discurso neoliberal sostiene un modelo de crecimiento con exclusión y propone una visión del
hombre solo como productor y consumidor de bienes materiales. Para ellos apunta a la
construcción de un sentido común que acepte esta sociedad como algo natural e inmodificable.

El conformismo se presenta con la lógica del capital sobre la vida, la lógica del único sistema viable
sobre la posibilidad de pensar una alternativa.

La cultura de globalización neoliberal está produciendo nuevas subjetividades, una de las cuyas
características es el terror a la exclusión y el fortalecimiento de nuevas patologías ligadas a la
violencia.

Con la instalación del discurso hegemónico del neoliberalismo la educación pública ha pasado a
ser un bien de consumo más para quienes tiene suficiente capital económico para comprarla.