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Estudios Internacionales

Internacionales 186
185 (2017)
(2016) -- ISSN
ISSN 0716-0240
0716-0240••91-118
39-72
Instituto de Estudios Internacionales - Universidad de Chile

“Sobreviviendo” la presidencia argentina,


1983-2001*
“Surviving” the Argentine Presidency, 1983-2001

Christopher A. Martínez**

Resumen

Entre 1979 y 2017, diecisiete presidentes latinoamericanos no


han podido completar sus períodos en el poder. Este artículo
analiza las principales causas de las presidencias “fallidas”, es
decir, aquellos casos en que un presidente democráticamente
electo es obligado a dejar anticipadamente el poder, pero sin
que esto comprometa el orden democrático. Para ello, exami-
namos tres presidencias en Argentina (Raúl Alfonsín, Carlos
Menem y Fernando de la Rúa), uno de los países de la región
con casos reiterados de presidencias fallidas. Encontramos
que el apoyo legislativo juega un rol fundamental a la hora de
“sobrevivir” en el poder, en tanto puede blindar al presidente
del impacto de las crisis económicas, escándalos políticos y las
movilizaciones callejeras.

Palabras clave: presidencia fallida - sobrevivencia presidencial


- crisis de gobierno - Argentina.

*
Este artículo ha sido parcialmente financiado por el proyecto Fondecyt Iniciación
2016, N° 11160438, de la Comisión Nacional de Investigación Científica y
Tecnológica (Conicyt).
**
Ph.D. Profesor asistente del Departamento de Sociología y Ciencia Política,
Universidad Católica de Temuco. Christopher.martinez@uct.cl. Recibido el 29
de marzo de 2016. Aprobado el 18 de noviembre de 2016.

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Abstract

Between 1979 and 2017, seventeen Latin American presidents


have not been able to complete their constitutional terms in
office. This article explores the main causes of “failed” presi-
dencies, that is, those cases in which a popularly elected chief
executive is forced from office without affecting the demo-
cratic order. To do this, we closely examine three presidencies
in Argentina (Raúl Alfonsín, Carlos Menem and Fernando
de la Rúa), one of the countries with recurring incidences
of presidential failure. We find that legislative support plays
a pivotal role when it comes to “surviving” in office since it
potentially shields the president from the impact of economic
crisis, political scandals and social mobilizations.

Keywords: presidential failure - presidential survival - gover-


nment crisis - Argentina.

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Christopher Martínez
Sobreviviendo la presidencia argentina 1983-2001

Introducción han sido popularmente electos y


que son forzados a dejar el poder de
Durante los años sesenta y manera anticipada, pero sin poner
setenta, una ola de quiebres demo- en riesgo el orden democrático.
cráticos llevó al establecimiento de Entre 1979 y 2015, dieciséis
gobiernos militares en la mayoría presidentes electos popularmente
de los países de América Latina. no han sido capaces de mantener-
Sin embargo, en las últimas tres se en el poder hasta el final de su
décadas, el panorama político ha período presidencial (ver tabla 1).
cambiado significativamente. Con Este artículo tiene por objetivo
altos y bajos, la democracia retornó discutir y analizar las principales
a la mayoría de Latinoamérica; los causas de las presidencias fallidas.
civiles recuperaron el control del Adicionalmente, a objeto de ofrecer
Ejecutivo, mientras los militares se luces sobre las causas de estas crisis
han mantenido al margen de la po- presidenciales identificadas en la
lítica y la conducción del gobierno. literatura, se analizan tres presiden-
Este proceso simboliza un cambio cias en Argentina, uno de los países
destacable de la inestabilidad polí- latinoamericanos con reiterados
tica que históricamente había carac- casos de inestabilidad presidencial.
terizado a la región. De hecho, 138 En algunos países donde ha ocu-
presidentes han sido popularmente rrido este fenómeno, los presidentes
electos entre 1979 y 2015, y ningu- han sido obligados a renunciar.
no de ellos ha sido reemplazado por Estos líderes se dan cuenta de que
un gobierno militar. aferrarse al poder podría resultar
No obstante, la estabilidad dramáticamente más costoso que
del régimen democrático no se sucumbir a la presión política y
ha traducido necesariamente en social. Protestas callejeras pidiendo
estabilidad para los gobiernos de- la remoción del presidente mien-
mocráticos. El tipo de inestabilidad tras el Congreso retira el apoyo
política que dominó a América político representan obstáculos
Latina durante los años sesenta y insuperables para que el presidente
setenta ha sido reemplazada por permanezca en el cargo. En otras
una nueva forma de inestabilidad situaciones, los presidentes deci-
de los Ejecutivos: “presidencias den (o son arrastrados a) enfrentar
fallidas”1. Esto es, presidentes que
2003), “caídas presidenciales” (Ho-
1
Este fenómeno ha sido denominado chstetler, 2006), “destitución presi-
como “interrupciones presidenciales” dencial” (Pérez-Liñán, 2007), “presi-
(Valenzuela, 2004; Kim y Bahry, dencias fallidas” (Hochstetler y Ed-
2008; Marsteintredet, 2009), “salidas wards, 2009), y “quiebre presidencial
presidenciales” (Baumgartner y Kada, (Llanos y Marsteintredet, 2010).

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juicios políticos y esperar un poco El fenómeno de las presiden-


auspicioso resultado. En cualquier cias fallidas desafía dos elementos
caso, los presidentes pareciesen no centrales de la democracia presi-
tener muchas opciones una vez que dencial. Primero, a diferencia de
una crisis política severa y profunda los sistemas parlamentarios, los
los golpea.

Tabla 1: Total presidencias entre 1979-2015

Presidencias no Presidencias Presidencias


País
fallidas fallidas totales
Argentina 6 2 8
Bolivia 7 2 9
Brasil 6 1 7
Chile 6 0 6
Colombia 10 0 10
Costa Rica 10 0 10
Ecuador 7 3 10
El Salvador 7 0 7
Guatemala 5 2 7
Honduras 8 1 9
México 5 0 5
Nicaragua 6 0 6
Panamá 6 0 6
Paraguay 3 2 5
Perú 7 1 8
República Dominicana 9 1 10
Uruguay 7 0 7
Venezuela 7 1 8
Total 122 16 138

Fuente: Elaborada por el autor2.

2
En esta tabla no está registrada la salida de la presidenta Dilma Rousseff de
Brasil, puesto que el juicio político que la removió de su cargo fue llevado a cabo
en 2016.

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Sobreviviendo la presidencia argentina 1983-2001

jefes de gobierno en los sistemas en el poder3. Adicionalmente, el


presidenciales poseen períodos costo político y electoral para un
fijos e independientes del legisla- presidente derrocado es significati-
tivo. En circunstancias normales, vamente alto. La inhabilidad para
los presidentes debieran estar en el conseguir apoyo electoral y popular
poder hasta realizadas las próxi- en el futuro pudiera bien significar
mas elecciones generales. La salida el fin de la carrera política. Incluso
anticipada del líder del gobierno peor. Los presidentes fallidos pu-
no es ni esperada ni común en una dieran verse obligados a ir al exilio
democracia presidencial, como lo o la cárcel (Hochstetler y Samuels,
podría ser bajo un régimen parla- 2011, 131). En general, no poder
mentario. De hecho, los presidentes cumplir un período presidencial
derrocados usualmente dejan el es, sin dudas, un evento político
poder en medio de crisis políticas excepcional.
severas, una clara diferencia con las En la siguiente sección se re-
democracias parlamentarias, donde sumen las principales causas de
las crisis políticas son solo una entre las presidencias fallidas. Luego, se
varias posibles causas para termi- explica por qué el caso de Argentina
nar el gobierno anticipadamente y, especialmente, las presidencias
(Warwick, 1994; Hochstetler y Ed- de Raúl Alfonsín, Carlos Menem y
ward, 2009). Además, los sistemas Fernando de la Rúa son interesantes
presidenciales prácticamente no para el estudio de la sobrevivencia
ofrecen salidas “amigables” para presidencial. En la sección 4 se pro-
los presidentes que enfrentan mo- cede a discutir cualitativamente las
mentos difíciles, como sí lo hacen tres administraciones, para después
los sistemas parlamentarios con los concluir sobre sus principales impli-
primeros ministros (e.g., disolver cancias prácticas y teóricas.
el Parlamento, entre otros), para
resolver institucionalmente una
crisis gubernamental (Valenzuela, Causas de las
2004, 12). presidencias fallidas
Segundo, completar el período
presidencial, como mínimo, y bus- El fenómeno de las presidencias
car la reelección, si es posible, son fallidas ha sido estudiado desde
intereses que cualquier presidente diferentes perspectivas. Algunos
en ejercicio posee. Por tanto, ser 3
Bueno de Mesquita y Smith (2001,
forzado a dejar anticipadamente xxiv) lo resumen de la siguiente ma-
el cargo representa una dramática nera: “Why leaders do what they do?
desviación de una meta crucial To come to power, to stay in power
and, to the extent they can, to keep
para cualquier político: mantenerse control over money”.

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trabajos se han enfocado en más camente, se ha encontrado consis-


de una región geográfica (Baum- tentemente que el apoyo legislativo
gartner y Kada, 2003; Kim y Bahry, del presidente es vital para explicar
2008). Otros han prestado especial su salida anticipada o permanencia
atención a América Latina, especí- en el poder (Baumgartner y Kada,
ficamente a América del Sur, dado 2003; Negretto, 2006; Hochstetler,
el alto número de casos en que el 2006; Pérez-Liñán, 2007, 2014;
presidente es incapaz de completar Kim y Bahry, 2008; Marsteintredet,
su mandato (Valenzuela, 2004; 2009; Llanos y Marsteintredet,
Hochstetler, 2006; Negretto, 2006; 2010; Mustapic, 2010; Marstein-
Pérez-Liñán, 2007; Hochstetler tredet, Llanos y Nolte, 2013; Kim,
y Edward, 2009; Marsteintredet, 2014; Edwards, 2015; Pérez-Liñán
2009; Llanos y Marsteintredet, y Polga-Hecimovic, 2016; Martí-
2010; Edwards, 2015; Martínez, nez, 2017). De hecho, los efectos
2017). Finalmente, otro grupo de la variable apoyo legislativo aún
de estudios se ha centrado en las persisten al incluir países de África
consecuencias de las presidencias en el análisis (Kim y Bahry 2008).
fallidas y sus implicancias para la Asimismo, otros estudios han
democracia (Hochstetler y Samuels, probado que los desbalances insti-
2011; Marsteintredet, 2014). Las tucionales de poder que favorecen
principales causas de este fenómeno al presidente (Cox y Morgerstern,
se pueden clasificar en tres tipos: 2002) e incluso una baja votación
institucionales y políticas, económi- en la primera o única vuelta de la
cas y sociales (movilizaciones). En elección presidencial (Kim y Bahry,
las siguientes páginas se discuten 2008) pueden afectar negativa-
cada una de ellas. mente las chances de un presidente
para permanecer en el poder. Como
si fuera poco, en situaciones de
Factores institucionales gobierno dividido, los presidentes
y políticos usualmente encuentran numerosas
trabas para aglutinar apoyo legisla-
Linz (1994) sostenía que los sis- tivo incluso de sus mismos partidos
temas presidenciales podían expe- (Valenzuela, 2004, 12). Esta situa-
rimentar momentos de alta tensión ción se agudiza aún más en casos de
cuando las relaciones entre Ejecu- crisis política, pues los legisladores,
tivo y Legislativo se encuentran oficialistas y de oposición, rehusa-
en un punto muerto (deadlock), rían cooperar y compartir los costos
pues estos sistemas no contemplan electorales con un presidente débil
ningún principio democrático para (Mustapic, 2010, 23).
salir de tal estancamiento. Específi-

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Christopher Martínez
Sobreviviendo la presidencia argentina 1983-2001

El rol del Congreso es, por contró evidencia estadísticamente


tanto, central para comprender el significativa en esa dirección.
destino de los presidentes latinoa- Escándalos políticos (e.g., co-
mericanos en ejercicio. El Congreso rrupción, sobornos, tráfico de
funcionaría como una “daga de influencias, entre otros) en que el
doble filo” para el presidente, pues presidente o su círculo cercano se
puede protegerlo o dejarlo caer. Por hayan visto involucrados, también
un lado, el apoyo partidario en el pueden aumentar la probabilidad
Congreso puede funcionar como un de salida anticipada del gobierno
“escudo legislativo” que blindaría (Hochstetler, 2006; Kim y Bahry,
al presidente de las movilizaciones 2008; Hochstetler y Edwards,
sociales y anularía los ataques de 2009; Edwards, 2015). Por ejemplo,
la oposición (Pérez-Liñán, 2007, Hochstetler (2006, 409) encontró
2014). Por otro lado, el Congreso que los presidentes envueltos en
puede negarle apoyo al presidente escándalos políticos tienen una
cuando enfrente una caída en su probabilidad tres veces más alta de
apoyo popular, e incluso adoptar no completar su período que aque-
un rol activo en su destitución. La llos que no han sido conectados a
oposición legislativa bien puede tales escándalos. Sin embargo, otros
intentar enjuiciar políticamente estudios no han podido corroborar
al presidente, proceso que tendría una relación causal entre escánda-
más probabilidades de éxito si es los y presidencias fallidas (Mars-
acompañado por protestas calleje- teintredet, 2009; Martínez, 2017).
ras (Pérez-Liñán, 2007).
Adicionalmente, la combinación
de presidencialismo y sistemas Asuntos económicos
multipartidistas puede aumentar
la probabilidad de inmovilismo Recesiones prolongadas han
entre el Ejecutivo y el Legislativo, lo probado ser negativas para la so-
que a su vez generaría condiciones brevivencia presidencial (Hochstet-
inestables para una democracia ler y Edwards, 2009; Marsteintre-
presidencial (Mainwaring, 1993). det, 2009; Llanos y Marsteintredet,
Bajo esas circunstancias, los resul- 2010; Edwards, 2015). Por otro
tados de algunas investigaciones lado, existen resultados mixtos
muestran que a mayor número respecto de la inflación. El análisis
efectivo de partidos legislativos, de Edwards (2015) muestra que
mayor sería el riesgo de una presi- crisis inflacionarias aumentarían el
dencia fallida (Kim y Bahry, 2008; riesgo de una presidencia fallida,
Álvarez y Marsteintredet, 2010), mientras otros estudios no han po-
aunque Martínez (2017) no en- dido encontrar una relación signifi-

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cativa entre ambas variables (Kim y dramáticamente la probabilidad


Bahry, 2008; Marsteintredet, 2009; de una presidencia fallida (Hochs-
Hochstetler y Edward, 2009; Lla- tetler y Edwards, 2009). Es más,
nos y Marsteintredet, 2010; Kim, Hochstetler (2006, 409) sostiene
2014; Martínez, 2017). Además, que las demostraciones callejeras
los presidentes son considerados tienen un efecto “letal” cuando se
responsables por los efectos de las combinan con acciones desde el
políticas económicas implementa- Congreso en contra del presidente,
das. De hecho, una característica y que por sí solas serían suficientes
común de la mayoría de los casos para derrocar a un presidente en
de presidentes fallidos es el mal ejercicio. Sin embargo, el análisis
manejo económico por parte del cuantitativo de Martínez (2017)
Ejecutivo (Llanos y Marsteintredet, muestra que si bien protestas de
2010; Hochstetler y Edward, 2009). tipo violento (riots) sí aumentan el
Específicamente, la adopción de riesgo de derrocamiento, sus efectos
políticas económicas neoliberales, pierden significancia estadística
impopulares —lo que usualmente cuando se incluye en el análisis el
gatilla fuertes movilizaciones calle- apoyo legislativo del presidente.
jeras (Negretto, 2006, 87)— tendría Es decir, al comparar el impacto en
un efecto negativo, aunque no la sobrevivencia presidencial que
robusto, en la sobrevivencia presi- tendría la “calle” y el Congreso,
dencial (Hochstetler, 2006). este último juega un rol mucho más
preponderante y decisivo.

Movilizaciones sociales
¿Por qué Argentina?
La literatura existente muestra
que los presidentes enfrentarán En primer lugar, es interesante
un alto riesgo de salida anticipa- destacar que, específicamente,
da cuando las protestas callejeras América del Sur concentra un alto
apuntan específicamente al líder del número de casos de presidencias
Ejecutivo, incluso más que otros ti- fallidas. De hecho, en solo cuatro
pos de manifestaciones, tales como países sudamericanos (Argentina,
huelgas generales o movilizaciones Bolivia, Ecuador y Paraguay) han
en contra del gobierno en general ocurrido nueve de un total de
(Kim y Bahry, 2008; Marsteintredet, dieciséis casos en América Latina
2009; Edwards, 2015). Se ha encon- entre 1979 y 2015. A diferencia de
trado que el número de muertos Bolivia, Ecuador y Paraguay, los
producto de enfrentamientos entre dos presidentes fallidos argenti-
manifestantes y policías aumenta nos, Raúl Alfonsín (1983-1989) y

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Christopher Martínez
Sobreviviendo la presidencia argentina 1983-2001

Fernando de la Rúa (1999-2001), pues sería posible determinar cómo


han sido obligados a renunciar en las acciones y eventos ocurridos
medio de fuertes movilizaciones bajo un gobierno pueden tener
callejeras, con un rol más bien efectos en las siguientes adminis-
reactivo de la oposición legislativa traciones, ya sea aumentando o
y de los militares. Otra diferencia reduciendo el riesgo de ocurrencia
importante es que Argentina posee de una presidencia fallida.
niveles más altos de democracia y
de desarrollo económico que los
otros tres países. Sin embargo, Análisis
agudas crisis económicas, protestas
sociales lideradas por los sindicatos En esta sección se estudian cuali-
en contra del gobierno y variables tativamente las administraciones de
institucionales pueden ofrecer luces Raúl Alfonsín, Carlos Menem (dos
para entender cómo y por qué dos períodos consecutivos) y Fernando
presidentes argentinos en la últimas de la Rúa. El análisis se realiza con
décadas no han podido completar base en los principales eventos que
su mandato constitucional. marcaron cada una de las presiden-
Para comprender de mejor ma- cias y centrado en el rol jugado por
nera cómo interactúan las variables las variables identificadas por estu-
que afectan la sobrevivencia pre- dios previos como determinantes de
sidencial discutidas en la sección la sobrevivencia presidencial.
anterior, ya sea para aumentar o
disminuir el riesgo de una presi- Raúl Alfonsín (1983-1989):
dencia fallida, este artículo analiza
tres presidencias consecutivas en Raúl Alfonsín (Unión Cívica Ra-
Argentina: Raúl Alfonsín (1983- dica, UCR) se convirtió en el primer
1989), Carlos Menem (1989-1995 presidente postdictadura militar,
y 1995-1999) y Fernando de la Rúa obteniendo el 51,8% de los votos.
(1999-2001). Al estudiar dos casos Si bien su partido obtuvo mayoría
de presidentes que fueron obligados absoluta en la Cámara de Diputa-
a renunciar y uno que completó dos (50,8%), solo alcanzó un 39%
dos períodos en el poder, es posible en el Senado (Mustapic, 2002, 26).
comprender el impacto de las prin- El principal partido de oposición, el
cipales causas de las presidencias fa- Partido Justicialista (PJ) o “peronis-
llidas. Adicionalmente, al examinar ta”, controlaba el 43,7% y el 48%
tres administraciones consecutivas, de los escaños en la Cámara y el
es posible analizar este fenómeno Senado, respectivamente (Mustapic,
utilizando un enfoque de path 2002, 26). El PJ también ganó 12
dependency (rumbo dependencia), gobernaciones de un total de 23,

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versus nueve gobernaciones bajo Por un breve período, parecía


control de la UCR (Ministerio del que Alfonsín había podido revertir
Interior de Argentina, 2008, 147). los magros resultados económicos.
Al asumir el cargo, Alfonsín La tasa de crecimiento del PIB
debió lidiar con una situación pasó de -7,6% en 1985 a 7,9% en
económica difícil, heredada de la 1986; mientras la inflación cayó
dictadura militar. Una burocracia de 625,8% a 74,5% en el mismo
ineficiente y de excesivo tamaño período (World Bank, 2016). Sin
(Llanos, 2010, 58), una recesión embargo, hacia finales de 1986, los
económica de dos años (con tasas positivos efectos del Plan Austral
de crecimiento de -5,7% en 1981 y fueron desapareciendo. La situa-
-5,0% en 1982), una inflación que ción económica empeoró dramá-
llegaba a 382% en 1983 (World ticamente, entre tanto los empre-
Bank, 2016) y un deuda externa sarios y sindicatos comenzaban a
que había aumentado más de cinco presionar, una vez más, al gobierno
veces en los últimos siete años (An- de Alfonsín (Llanos, 2010, 59).
dreassi, 2011) eran algunos de los Alfonsín además debió enfrentar
problemas que Alfonsín enfrentó rebeliones y acuartelamientos de
en sus primeros años en el poder. sectores de las Fuerzas Armadas,
Por otra parte, a través de la que se oponían a los procesamien-
Central General de Trabajadores tos de militares y que demandaban
(CGT), la bien conocida y cercana una amnistía por las violaciones
relación entre el PJ y los sindicatos de derechos humanos ocurridos en
representó una férrea oposición a dictadura. Un grupo de militares
Alfonsín (Cheresky, 1990, 57). Y nacionalistas y de ultraderecha, lla-
aunque inicialmente no enfrentó mado los “carapitandas”, se amoti-
manifestaciones de magnitud en su naron por cuatro días, intentando
contra, las primeras huelgas comen- presionar al gobierno en 1987. Si
zaron a emerger en 1985. La CGT bien el episodio terminó con la
convocó a más de 200 mil personas rendición de los sublevados, la ima-
para protestar en contra de la mala gen presidencial quedó debilitada
situación económica y pedir la re- de cara a las segundas elecciones
nuncia del presidente (Montalbano, legislativas (Cheresky, 1990, 55)4.
1985, mayo 24). En respuesta, el go- Cabe mencionar que Alfonsín
bierno implementó el Plan Austral, resistió bastante bien la primera
a objeto de minimizar los efectos
de la crisis económica y calmar las 4
Los acuartelamientos de ciertos sec-
movilizaciones, y así evitar poner tores de las Fuerzas Armadas conti-
la transición democrática en riesgo nuaron hasta finales de 1988, y luego
incluso se extendieron hasta la presi-
(Llanos, 2010, 58). dencia de Carlos Menem.

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Sobreviviendo la presidencia argentina 1983-2001

elección legislativa en 1985, pre- caía a USD $2.375 en comparación


vio a la agudización de la crisis a USD $3.969 registrado en 1988
económica. Su partido, la UCR, (World Bank, 2016), la inflación se
mantuvo el 50,8% en la Cámara, disparó alcanzando un 40% men-
mientras el porcentaje de diputados sual durante el primer semestre,
controlado por los justicialistas mientras las reservas de dólares es-
cayó de 43,7% a 39,8% (Mustapic, taban casi agotadas (Llanos, 2010,
2002, 26). A pesar de la derrota del 60). Bajo este nuevo y adverso
PJ, nada cambió en términos de panorama político y económico,
mayorías parlamentarias: la UCR las opciones de Alfonsín se habían
mantuvo el control de la Cámara reducido significativamente. A
y los justicialistas eran la primera diferencia de la crisis económica
minoría en el Senado5. El punto de de 1985, el presidente tenía menos
no retorno para la administración recursos políticos a su disposición
de Alfonsín, no obstante, vino en para frenar la crisis en 1989. Por
las elecciones de septiembre de ejemplo, Alfonsín no podía au-
1987. Primero, el PJ conquistó 16 mentar el gasto público para paliar
gobernaciones (69,5%), mientras los efectos de la crisis económica,
la UCR solo fue capaz de retener el pues la oposición en el Congreso
control de Córdoba y Río Negro, de rechazaba los proyectos enviados
las nueve gobernaciones que poseía por él y que buscaban recaudar
(Latin American Weekly Report, más impuestos y privatizar activos
1987, septiembre 17: 2). Segundo, estatales (Llanos, 2010, 60).
los justicialistas, que continuaron Como era de esperar, el número
manteniendo una pluralidad en el de protestas callejeras subió dra-
Senado, aumentaron ligeramente su máticamente, llegando a 300 en los
control en la Cámara de Diputados primeros seis meses de 1989, uno de
(de 39,8% a 40,5%), mientras la los más altos en la historia reciente
UCR vio desaparecer su mayoría de Argentina (Schuster et al. 2006,
absoluta (44,5%) en la Cámara 30). A finales de marzo, se produce
(Mustapic, 2002, 26). Con estos la renuncia del ministro de Econo-
resultados, Alfonsín quedaba en mía, Juan V. Sourruille, junto con
una posición política ciertamente otros miembros del equipo econó-
vulnerable. mico de Alfonsín (Christian, 1989,
En 1989, la recesión ya entraba abril 1). En abril, abrumado por la
a su segundo año (-2,6% en 1988 crisis generalizada, incluso ofreció
y -7,5% en 1989), el PIB per cápita cogobernar con el equipo político
del candidato que resultara ganador
5
Según el artículo 46 de la Consti- de la elección presidencial en mayo
tución, los senadores estarían en el
cargo nueve años. de 1989, hasta el cambio de mando

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programado para finales de año se renovara el Congreso (Comas,


(Comas, 1989, abril 23). Los pero- 1989, junio 14). Finalmente, el 8 de
nistas, por otro lado, se debatían julio de 1989, cinco meses antes de
sobre cómo lidiar con Alfonsín. Una lo previsto, se concretó el traspaso
facción proponía ofrecer una dura de mando entre Raúl Alfonsín y
oposición al gobierno hasta que la Carlos Menem.
situación se volviera insostenible;
otros se manifestaban abiertos a
cooperar con el presidente, pero Carlos Menem: primer período
insistiendo en responsabilizarlo (1989-1995)
por la crisis, haciéndole pagar el Aunque asumió el poder durante
costo político de la misma (Latin una de las peores crisis económicas
American Weekly Report, 1989, y sociales que Argentina haya pre-
junio 8, 2). senciado en su historia reciente,
Mayo terminaba con la derro- Carlos Menem contaba con un
ta del candidato oficialista en las amplio respaldo de la ciudadanía
elecciones presidenciales a manos (y electoral recibido en la elección
de Carlos Menem (PJ) y con una presidencial), que creía que él y su
agudización del estallido social6. equipo podían “salvar” al país.
Durante las semanas siguientes, A diferencia de Alfonsín, Me-
la oposición se mostró reticente nem había asegurado el apoyo de
a aceptar un traspaso de mando la Cámara, en donde el PJ y los
anticipado, dada la gravedad del es-radicales apoyarían su programa
tallido social y las pocas soluciones
económico; del Senado, donde
que parecían viables para mitigar lalos peronistas tenían mayoría,
crisis económica. Luego de intensas y de las gobernaciones, también
negociaciones, Alfonsín y Menem controladas mayoritariamente por
lograron un acuerdo en el que los el PJ. Luego de la renovación del
radicales, quienes eran primera Congreso, en diciembre de 1989, el
minoría en la Cámara, se compro- mayor cambio fue que el PJ consi-
metieron a aprobar las medidas guió una pluralidad en la Cámara
económicas propuestas por Menem de Diputados (47,7%), mientras los
hasta diciembre de 1989, cuando radicales ahora solo controlaban el
35,4% de los diputados (Mustapic,
La dupla Menem-Duhalde (Frente 2002, 26) .
7
6

Justicialista) de la oposición obtuvo


un 47,5% de los votos, mientras la
dupla oficialista Angeloz-Casella 7
La composición del Senado no cam-
(UCR) solo recibió un 32,5% (Hono- biaría hasta las elecciones legislativas
rable Cámara de Diputados de la de 1992 (PJ controlaba 48% y la
Nación s. f.). UCR, 39%).

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Christopher Martínez
Sobreviviendo la presidencia argentina 1983-2001

A pesar de que los peronistas el estilo unilateral de liderazgo por


eran primera mayoría tanto en la parte de Menem, no cuestionado y
Cámara de Diputados como en el hasta apoyado por la ciudadanía.
Senado, las relaciones entre el pre- El apoyo popular basado en un
sidente y el legislativo no fueron del discurso salvador y la promesa del
todo fluidas. La emisión de decretos “salariazo” (aumento de lo suel-
de necesidad y urgencia (DNU), dos), y la necesidad de revitalizar
por parte de Menem, tensionó la economía a como diera lugar,
las relaciones entre el Ejecutivo y permitió a Menem llevar a cabo una
el Congreso (Ferreira y Goretti, de las reformas neoliberales más
1998, 35). Menem se excusaba, en amplias en la historia de Argentina8.
lo imperioso, de arreglar la situa- A solo un mes de haber asumido
ción económica, y el uso de DNU como presidente, Menem promulgó
era un mecanismo rápido y eficaz, la Ley 23.696 de Reforma del Esta-
pues no necesitaba la aprobación do, a través de la cual se privatizó
del Congreso (Ferreira y Goretti, la mayoría de los activos estatales y
1998, 35). El único obstáculo era la servicios públicos, desreguló varios
Corte Suprema, que debía revisar la sectores económicos para fomentar
legalidad de los DNU, y que estaba la iniciativa privada, disminuyó el
compuesta mayoritariamente por gasto público y redujo la burocracia
jueces nombrados durante la admi- estatal (Ministerio del Interior de
nistración de Alfonsín y a quienes Argentina, 2008, 157). El control
Menem no podía remover (Ferreira del Congreso y la Corte Suprema
y Goretti, 1998, 36). Con la ayuda por parte de Menem y del peronis-
del PJ y otros aliados, Menem con- mo, significó una concentración de
siguió que el Senado aprobara un poder político suficiente para propi-
aumento del número de jueces de ciar estas profundas reformas pro-
la Corte Suprema, los que podían mercado (Ferreira y Goretti, 1998,
ser designados por el presidente, 38). Como se verá más adelante, las
creando con ello una mayoría favo- reformas económicas impulsadas
rable a los intereses del presidente por Menem traerían consecuencias
en el máximo tribunal (Ferreira y incluso para la administración del
Goretti, 1998, 36). Gracias a esta
maniobra política al borde de la 8
Ferreira y Goretti (1998, 38) sostienen
ilegalidad, Menem emitió 336 DNU
que el respaldo popular a las reformas
solo en su primera administración, económicas de Menem también se
superando ampliamente los 25 fundamentó en la noción de que la
DNU que se dictaron desde 1853 crisis económica de 1989 habría sido
hasta 1989 (Ferreira y Goretti, producto de la intervención estatal a
través de los planes Austral y Prima-
1998, 33). Estos eventos muestran vera.

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Estudios Internacionales 186 (2017) • Universidad de Chile

futuro presidente, Fernando de la que según Schamis (2002, 84) se


Rúa. explicaría por una preferencia ciu-
Las maniobras de Menem es- dadana por menor inflación sobre
caparon del escrutinio y la crítica menor desempleo.
pública, principalmente por los Otro aspecto positivo para
buenos resultados económicos Menem fue el mayor control en el
alcanzados. A finales de 1994, la Congreso, alcanzado luego de las
inflación estaba virtualmente bajo elecciones de senadores y diputa-
control (menos de 3% comparado dos, en 1992. Los peronistas llega-
con 3.057% en 1989), el PIB per ron a controlar nada menos que el
cápita ascendía a USD $7.449 (USD 63% de los escaños en el Senado
$2.375 en 1989) y la economía frente a un magro 23% que seguía
registraba un notable crecimien- en manos de los radicales; mientras
to (7% anual en promedio entre en la Cámara de Diputados, el PJ
1990 y 1994; World Bank, 2016). controlaba un 49% y la UCR solo
La hiperinflación, el problema 32,3% (Mustapic, 2002, 26). En
más urgente y crítico que azotó a términos generales, Menem finali-
Argentina en 1989, fue controlada zaba su primer período en medio
gracias a la famosa Ley de Conver- de una economía en crecimiento,
tibilidad impulsada por el Ministro lejos de la hiperinflación que obligó
de Economía de Menem, Domingo la renuncia de Alfonsín en 1989,
Cavallo. Esta ley estableció un tipo con apoyo en el Congreso, con una
de cambio fijo entre el peso argen- Corte Suprema a su favor, sin mo-
tino y el dólar estadounidense, a la vilizaciones callejeras significativas
vez que obligaba al Banco Central en su contra y con la mayoría de los
a respaldar todo el dinero circu- gobernadores bajo el dominio del
lante en reservas internacionales. PJ. Este, sin dudas, era un escena-
Más allá de estas positivas cifras rio propicio para la sobrevivencia
económicas, la tasa de desempleo presidencial.
subió hasta 10,1% en 1993 (12,1% Todos estos factores incluso
en 1994), ubicándose sobre los dos posibilitaron que Menem buscara
dígitos por primera vez desde el la reelección inmediata por medio
retorno a la democracia (Internatio- de una reforma constitucional,
nal Labour Organization, 2015)9. pues la Constitución de 1853 no
Sin embargo, protestas callejeras contemplaba esta opción. Gracias
masivas en contra del presidente al “Pacto de Olivos”, celebrado en
prácticamente no se registraron, lo 1993 entre Menem y Raúl Alfonsín,
se redujo el período presidencial
9
Durante la década de 1980, la tasa de de seis a cuatro años, pero permi-
desempleo promedió 5% (Internatio-
nal Labour Organization, 2015). tiendo reelección inmediata por

104
Christopher Martínez
Sobreviviendo la presidencia argentina 1983-2001

un período más. Adicionalmente, “espiral de endeudamiento” para


se llamó a nuevas elecciones para financiar el déficit generado por
renovar la Cámara de Diputados. la pérdida de contribuyentes del
Los peronistas resultaron triunfa- sistema, por un lado, y la necesidad
dores en los comicios electorales de de seguir atendiendo a los beneficia-
1995 no solo por la reelección de rios, por otro (Levitsky y Murillo,
Menem, sino también porque ahora 2003; Schamis, 2002).
controlaban el 51% de la Cámara El presupuesto público no daba
de Diputados, mientras la UCR solo abasto. La Ley de Convertibilidad,
tenía 25,6% de los diputados (Jones si bien había terminado con la
et al. 2009: 72). Menem, validado hiperinflación, virtualmente dejó
electoralmente, ahora contaba con al gobierno sin herramientas de
mayoría en ambas cámaras y 60% política económica para estimular
de las gobernaciones (De Riz, 1998, la economía (Schamis, 2002, 82).
498)10. De hecho, esta ley le imponía al
gobierno la significativa limitación
de no poder inyectar dinero direc-
Carlos Menem: Segundo tamente a la economía, lo cual solo
período (1995-1999) podía ocurrir mediante el aumento
A pesar de los buenos resultados de reservas internacionales a través
electorales, la economía argentina de superávit comercial o ingresos
comenzaba a mostrar signos de netos de capital (Schamis, 2002,
desgaste hacia finales de 1995. La 83). La Ley de Convertibilidad
tasa de crecimiento económico para eliminó la posibilidad de que el Eje-
ese año fue negativa (-2,9%), mien- cutivo usara las políticas económica
tras la tasa de desempleo marcaba y cambiaria para contrarrestar los
record (18,8%), siendo la más alta efectos de las crisis económicas (Le-
en los últimos 15 años (Internatio- vitsky y Murillo, 2003, 153).
nal Labour Organization, 2015). Por otro lado, un alto número
Por otro lado, los ingresos fiscales de protestas callejeras se registró en
provenientes de las privatizaciones 1995. El alto desempleo, 17,2% en
realizadas a comienzo de los años 1996 (International Labour Orga-
90 probaron no ser duraderas. Un nization, 2015), entre otros facto-
claro ejemplo de ello era lo que res, generó un clima propicio para
ocurría con el sistema de seguri- las manifestaciones. Las protestas
dad social. La privatización de este continuaron en 1997, siendo el año
hizo que el gobierno cayera en una con el mayor número de movili-
zaciones en el período 1989-2003
10
Los radicales solo tenían bajo su (Schuster et al. 2006, 29). No obs-
control el 22% de las provincias (De
Riz, 1998, 498). tante, la economía se recuperó hacia

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Estudios Internacionales 186 (2017) • Universidad de Chile

finales de 1997, creciendo a más de 2002, 32). La austeridad fiscal que


un 8% y luego rondando el 4%, en caracterizó a Argentina hasta 1997,
1998. A pesar de las protestas, el llegaba a su fin en 1998. Menem
“escudo legislativo” proporcionado recurrió al mismo mensaje popu-
por el Partido Justicialista hizo que lista que lo llevó al poder, llegando
la sobrevivencia de Menem en la incluso a proponer aumentar el
presidencia no estuviera en serio gasto público en el presupuesto de
riesgo11. 1998 (Corrales, 2002, 33).
Sin embargo, conflictos al inte- La presión interna del PJ final-
rior del PJ comenzaron a aparecer mente fue suficiente para disuadir
cuando Menem anunció que busca- a (o impedir que) Menem buscara
ría la reelección. A pesar de que un la reelección. Eduardo Duhalde,
tercer período consecutivo estaba férreo opositor a la continuidad de
prohibido por la Constitución de Menem en el poder y quien fuera su
1995 (y que el 80% de los argen- vicepresidente entre 1989 y 1991,
tinos se oponía), Menem estaba fue elegido el candidato peronista
convencido de poder hacerlo si para las elecciones presidenciales
contaba con el apoyo necesario del de 1999. En resumen, Menem go-
PJ (Corrales, 2002, 33). Menem se bernó bajo condiciones no adversas
excusaba argumentando que él no a su sobrevivencia presidencial. Si
se encontraba en su segundo perío- bien aumentó significativamente el
do presidencial, sino en el primero desempleo y el número de movili-
bajo la nueva Constitución. No zaciones sociales, el país mantuvo
obstante, varias figuras influyentes un ritmo mixto, la inflación estaba
del peronismo veían la nueva ree- bajo control, las protestas no bus-
lección de Menem como una ame- caban derrocar al presidente del po-
naza para sus propias aspiraciones der, y, más importante aún, Menem
presidenciales (Corrales, 2002, 33). no enfrentó serios conflictos con el
Como consecuencia, se desató una Congreso.
escalada del gasto público entre los
gobernadores peronistas y el presi-
dente, lo que aumentó significativa- Fernando de la Rúa
mente la deuda del país (Corrales, (1999-2001)
En 1999, Fernando de la Rúa
11
Si bien el PJ tuvo mayoría en ambas se convirtió en el segundo presi-
cámaras al inicio del segundo manda- dente radical desde el retorno a la
to de Menem, desde 1997 solo man- democracia, con casi el 50% de los
tuvo una pluralidad en la Cámara de
Diputados (46%), mientras continua-
ba siendo la mayoría en el Senado
(Alemán y Calvo, 2008, 11).

106
Christopher Martínez
Sobreviviendo la presidencia argentina 1983-2001

votos12. De la Rúa fue el candidato nado (Observatorio Electoral 2001,


de la “Alianza por el Trabajo, la 2003). Además, los radicales solo
Justicia y la Educación” (o sim- controlaban siete gobernaciones
plemente Alianza), formada por (19,2%), en tanto el PJ manejaba
la UCR y el recientemente creado 15 (62,5%), incluyendo las de
Frente País Solidario (Frepaso). mayor relevancia política (Buenos
El Frepaso estaba compuesto por Aires, Córdoba y Santa Fe. Obser-
exmilitantes peronistas, siendo Car- vatorio Electoral, 2003). Como
los “Chacho” Álvarez y Graciela si esto no fuera una limitación
Fernández Meijide sus principales suficiente, De la Rúa nombró en
líderes (Llanos, 2010, 62; Llanos y posiciones clave a funcionarios con
Margheritis, 2006, 81)13. El Frepaso poco peso dentro de los partidos de
era un actor político con amplio la Alianza, estando su círculo cer-
apoyo popular, algo que la UCR cano compuesto por familiares (su
venía perdiendo sistemáticamente hijo y hermano) y amigos (Schamis,
desde la salida de Alfonsín, pero 2002; Llanos y Margueritis, 2006).
que carecía de una base partidaria a Por lo mencionado anteriormen-
nivel nacional, precisamente una de te, el presidente enfrentó muchas
las principales fortalezas de la UCR, dificultades para que sus iniciativas
pues esta contaba con un gran fueran aprobadas en el Congreso.
despliegue burocrático territorial Una de ellas, y muy emblemática,
(Llanos y Margueritis, 2006, 81). fue la Reforma Laboral. Aunque
A pesar del triunfo en las elec- algunos legisladores de la misma
ciones, la Alianza solo consiguió un Alianza en la Cámara de Diputados
47% de los escaños en la Cámara se opusieron a la reforma, esta fue
de Diputados y 31,9% en el Senado, aprobada por los diputados y luego
mientras los justicialistas controla- en el Senado (febrero, 2000), en
ban el 38,9% en la Cámara y tenían donde el PJ tenía mayoría absoluta
mayoría absoluta (55,6%) en el Se- (Llanos y Margueritis, 2006, 89-
90). Esta, sin duda, fue una victoria
12
De la Rúa consiguió el 48,5% de los
votos, mientras Eduardo Duhalde (PJ)
política importante para De la Rúa,
obtuvo el 38,1% (Political Database considerando las limitaciones que
of The Americas, 1999). significaba lidiar con un Congreso
13
El Frepaso estaba compuesto por ex en el que la oposición tenía una
militantes peronistas (uno de ellos era
fuerte influencia.
“Chacho” Álvarez) —quienes dejaron
el PJ debido al giro a la derecha de la Sin embargo, meses más tarde,
presidencia de Menem— y por sim- se hizo público el rumor de que
patizantes de izquierda, tales como el Ejecutivo habría sobornado a
democratacristianos, socialistas y algunos senadores para que sancio-
otros activistas políticos bien conoci-
dos (Shcamis 2002, 87). naran la Reforma Laboral (Llanos

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Estudios Internacionales 186 (2017) • Universidad de Chile

y Margueritis, 2006, 89-90). De la Dado que la Ley de Convertibi-


Rúa rechazó las acusaciones tajan- lidad, aprobada durante la admi-
temente. Carlos “Chacho” Álvarez, nistración de Menem, había dejado
vicepresidente de la nación y líder al Ejecutivo sin herramientas de
del Frepaso, demandó que se inves- política económica para contrarres-
tigaran los hechos de manera urgen- tar los efectos de las crisis, De la
te, pero dado que De la Rúa mostró Rúa recurrió a la emisión de DNU
poca determinación para aclarar el (Schamis, 2002, 88). Justificado o
escándalo, Álvarez renunció a su no por las circunstancias, el estilo
cargo y dejó el gobierno en octubre unilateral de De la Rúa exacerbó
de 2000 (Levitsky y Murillo, 2003, su aislamiento político, en tanto los
154). Esta sería la primera crisis DNU no consiguieron el objetivo
política de la administración de De de mejorar la situación económica
la Rúa, y como veremos más ade- (Llanos y Margueritis, 2006, 91).
lante, una que tuvo consecuencias La escasez de alternativas y la
que afectaron su sobrevivencia en urgencia de la crisis dejaron a De
el poder. la Rúa sin otra opción más que
Además de los problemas polí- solicitar ayuda al Fondo Moneta-
ticos con el Congreso y su propia rio Internacional (FMI). Sin em-
coalición, De la Rúa había recibi- bargo, las políticas de este ponían
do un país con un alto desempleo como condición que los dineros
(14,1% en 1999; World Bank, transferidos a los gobiernos no
2016), un crecimiento económico podían ser usados como medidas
negativo (-3,4% en 1999; World contracíclicas y, más importante,
Bank, 2016) y una deuda externa venían acompañadas de reformas
que continuaba en ascenso. La sali- de ajustes que obligaban a recortar
da de Álvarez del gobierno no hizo el gasto público y reducir el déficit
más que agudizar la percepción de fiscal (Latin American Weekly Re-
crisis en Argentina. Lo interesante port, 2000, enero 25, 42; Levitsky
es que si bien el escándalo de los y Murillo, 2003: 154). Dada la
sobornos dañó la imagen del go- gravedad de la recesión y lo impo-
bierno, el costo político más alto pular de las medidas de austeridad
fue la renuncia de Carlos Álvarez económica adoptadas por De la
(Martínez, 2015, 86). Además, el Rúa, el año 2000 fue testigo de va-
quiebre entre De la Rúa y el Frepaso rias movilizaciones. No obstante, el
—aunque este último permanecía presidente continuaba plenamente
nominalmente en el gobierno— comprometido en reducir el déficit
terminó aumentando el riesgo fiscal del país. Por otro lado, el
de default de Argentina (Schamis FMI amenazaba a De la Rúa con
2002, 87). no transferir USD $20 mil millones

108
Christopher Martínez
Sobreviviendo la presidencia argentina 1983-2001

comprometidos a través del “blin- taron contra la medida. Aunque


daje” financiero —un programa de los justicialistas se resistieron al
ajuste económico— si el gobierno plan de “déficit cero”, al menos
era incapaz de congelar el gasto tenían la intención de colaborar
público a nivel federal y provincial, indirectamente con el gobierno de
lo cual era fuertemente resistido por De la Rúa, pero estaba claro que el
los gobernadores peronistas (AFP, PJ no asumiría los costos político-
2000, noviembre 24). electorales de la propuesta. Por
En marzo de 2001, luego de la ejemplo, si bien todos los senado-
renuncia del ministro de Economía, res peronistas presentes votaron
José Luis Machinea, De la Rúa rea- en contra de la política de “déficit
lizó un cambio de gabinete esperan- cero”, el PJ envió el número míni-
do dar una señal para calmar a los mo de legisladores para alcanzar el
mercados (Krauss 2001, marzo 6). quórum en la sala y así no poner en
Días después, el presidente hizo un peligro la aprobación de la medida
llamado para formar un gobierno (Latin American Weekly Report,
de unidad nacional, una medida 2001, julio 31, 350).
que buscaba atenuar su aislamiento Con una economía en crisis,
político, siendo solamente aceptado continuas huelgas generales y la
por Domingo Cavallo, ex ministro adopción de políticas económicas
de Economía de Menem, y su poco impopulares (varias de ellas si-
relevante partido conservador “Ac- guiendo las directrices del FMI), se
ción por la República” (New York generó un ambiente profundamente
Times, 2001, marzo 19). La llegada adverso para el presidente y su coa-
de Cavallo al gobierno compró lición, de cara a las elecciones legis-
un poco de tiempo que ayudaría lativas de octubre de 2001. Si bien
a De la Rúa, pero como veremos todos los partidos perdieron apoyo,
más adelante, esta movida no fue la Alianza fue el conglomerado más
suficiente para reactivar la econo- castigado: perdió más de cinco
mía que ya entraba a su tercer año millones de votos respecto de las
consecutivo en recesión. elecciones legislativas de 1997 (Vi-
Siguiendo las directrices del FMI las, 2007, 128). La Alianza dejó su
y bajo acusaciones de la Alianza lugar como la primera minoría en la
de haber virado a la derecha, De Cámara (34,2%) versus 44,4% del
la Rúa propuso el plan de “déficit justicialismo, mientras en el Senado
cero”, por el cual se comprometía el PJ aumentó su mayoría absoluta
a reducir significativamente el gasto de 55,6% a 56,9% (Observatorio
público. Como era de esperar, tanto Electoral, 2001, 2003). Como era
los políticos oficialistas como de de esperar, el PJ ofreció una oposi-
oposición, y los sindicatos, protes- ción más dura a De la Rúa luego de

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Estudios Internacionales 186 (2017) • Universidad de Chile

las elecciones de octubre, e incluso En diciembre de 2001, una últi-


amenazó al presidente con utilizar ma huelga general, “piqueteros” y
la Ley de Acefalía. A través de esta, movilizaciones comenzaron a surgir
el presidente del Senado, en manos de manera espontánea por toda
del PJ desde octubre de 2001, podía Argentina, acompañadas de “cace-
asumir la presidencia si el primer rolazos” en contra del gobierno. De
mandatario estaba impedido de la Rúa declaró estado de sitio, en
hacerlo14. tanto el gabinete completo presentó
Preocupados por el colapso de su renuncia el 19 de diciembre. De
los bancos, una posible devaluación la Rúa, desesperado, hizo un último
de la moneda y congelamiento de llamado para formar un gobierno
las cuentas bancarias, los argentinos de unidad nacional, el que fue re-
retiraron USD $5 mil millones de chazado por los justicialistas y los
los bancos entre octubre y noviem- propios radicales (Schamis 2002,
bre de 2001 (Krauss, 2001, noviem- 85). Protestas, disturbios, saqueos
bre 3; Latin American Weekly Re- y enfrentamientos con la policía
port, 2001, diciembre 18, 590). La dejaron un total de 25 muertos (La-
respuesta del gobierno fue limitar tin American Weekly Report, 2002,
los retiros de dinero a un máximo enero 2, 1). Luego de dos años en
de USD $250 por semana, restrin- el poder, De la Rúa renuncia a su
gir las transferencias bancarias al cargo el 20 de diciembre de 2001,
exterior, establecer como máximo completando tan solo un 50% de
dos cuentas bancarias por persona, su período.
y congelar el 75% de los nuevos
depósitos (Krauss, 2001, diciembre
3; Ares, 2001, diciembre 12). Esta Discusión
política, conocida popularmente
como el “corralito”, se transformó El análisis de las presidencias
en el último elemento que termina- de Alfonsín, Menem (dos períodos
ría por sellar el destino político de consecutivos) y De la Rúa permite,
De la Rúa, pues gatilló la última y observar los principales eventos
“letal” ronda de manifestaciones y factores que pueden llevar al
que forzó la renuncia del presidente. término anticipado de un gobier-
no. Alfonsín enfrentó numerosos
problemas desde el primer día en
el poder. Primero, nunca dispuso
14
Dado que el cargo de vicepresidente
de control en ambas cámaras del
de la nación se encontraba vacante
desde la renuncia de Carlos “Chacho” Congreso, ni tampoco de una ma-
Álvarez, el presidente del Senado era yoría de los gobernadores. Segundo,
el siguiente en la línea sucesoria a De los malos resultados económicos a
la Rúa.

110
Christopher Martínez
Sobreviviendo la presidencia argentina 1983-2001

mediados de los años '80 y las su- El segundo período de Menem


blevaciones militares contribuyeron nos muestra cuán importante es
a debilitar el apoyo electoral que contar con el apoyo del Congreso.
poseía, lo cual se transformó en una La economía creció negativamente
dura derrota en las elecciones legis- en 1995 (-2,8%) y el desempleo
lativas de 1987 para los radicales. llegó a su punto más alto ese mismo
Finalmente, en el contexto de una año (18,8%). De hecho, el desem-
economía en crisis (hiperinflación), pleo durante el segundo gobierno
tener que lidiar con un Congreso de Menem registró un 15,6% en
combativo, que no ofreció “escudo” promedio, solo superado durante
para resistir las movilizaciones de la administración de De la Rúa
1989, selló el destino de Alfonsín (16,6% en promedio). A pesar del
en el poder. alto desempleo y constantes de-
El primer período de Menem, mostraciones callejeras en contra
aunque con una inflación elevada de Menem, el apoyo legislativo
hasta 1991, nos muestra la im- sirvió para reducir cualquier ame-
portancia de contar con un apoyo naza seria que pusiera en riesgo su
legislativo. Menem no encontró sobrevivencia.
mayores amenazas a su sobrevi- Otro aspecto a considerar fue
vencia desde la “calle” ni desde la fragmentación partidaria, la
el Congreso. Haber asumido el que varió durante las presidencias
poder de manera anticipada para analizadas. El sistema de parti-
“salvar” la economía y el país fue dos argentino poseía un grado
una movida arriesgada, pero que de estabilidad informal, basada
ciertamente rindió frutos. Desde en la disciplina que imponían los
un comienzo, Menem pudo llevar a máximos líderes del radicalismo
cabo su agenda política (y económi- y peronismo, respectivamente, y
ca) sin grandes obstáculos. Con un en los incentivos que suponía la
Congreso a su favor, una Corte Su- competencia electoral entre radi-
prema bajo control, en un contexto cales y peronistas (Ollier, 2004;
de rápido crecimiento económico y Rodríguez y Bonvecchi, 2006).
habiendo “rescatado” al país de una Disciplina y unidad al interior de la
crisis profunda, tuvo condiciones UCR facilitaron las relaciones entre
de sobra no solo para completar su Alfonsín y el Congreso durante sus
período presidencial, sino también primeros años en el poder (García
para buscar la reelección mediante Arias 2007, 252). El período 1984-
una reforma constitucional apoya- 1991 se caracterizó por una fuerte
da nada menos que por el principal cohesión de los partidos en el Con-
partido de oposición. greso (Mustapic, 2000; Rodríguez
y Bonvecchi, 2006). No obstante,

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Estudios Internacionales 186 (2017) • Universidad de Chile

a partir de 1997 se comienzan a apreciar especialmente en los años


observar importantes divisiones al 90, cuando alrededor del 25% de
interior del peronismo —gatilladas los diputados del PJ eran también
por competencias interna con miras líderes sindicales (Corrales 2002,
a la elección presidencial de 1999— 34). También se ha atribuido un
y en la UCR, pero en este último las rol importante a la relación entre
disputas internas fueron opacadas el peronismo y los sindicatos en la
por el triunfo electoral de la Alian- agudización de las protestas tanto
za, en 1999 (Ollier, 2004). Aún así, en las últimas semanas en el poder
la fragmentación partidaria alcanzó de Alfonsín como de De la Rúa. Es
su máxima expresión durante el decir, no solo sería importante el
segundo año de De la Rúa. En aquel número de huelgas para la sobre-
entonces, la fragmentación tuvo un vivencia presidencial, sino también
carácter horizontal, ilustrada en los si los sindicatos (u otros actores)
conflictos entre el Ejecutivo y el tienen relación directa con la opo-
Congreso (falta de apoyo desde le- sición en el Congreso, como ocurrió
gisladores de la Alianza y oposición durante los gobiernos de los dos ex
de los justicialistas), y vertical, en presidentes radicales.
cuanto a las serias dificultades que El caso de De la Rúa presenta
tuvo De la Rúa para negociar con todos los ingredientes conducentes
los gobernadores peronistas (Ollier, a una seria crisis presidencial: un
2004, 46-47). Lo anterior, además gobierno dividido, economía en
se veía agudizado por la falta de recesión, adopción de políticas de
disciplina interna en el oficialismo ajuste económico, alto desempleo,
y oposición (Ollier, 2004). escándalos de corrupción, quiebres
Por otra parte, es necesario des- dentro de la coalición, promesas de
tacar la dura oposición presentada campaña incumplidas, constantes
por los sindicatos en contra de y masivas protestas callejeras, y
Alfonsín. La CGT organizó más un débil liderazgo presidencial.
de 13 huelgas generales durante su Específicamente, el análisis de la
administración (Cheresky, 1990, administración de De la Rúa es útil
57). Un dato interesante es que para comprender cómo los escánda-
el 71% de las movilizaciones en los de corrupción pueden debilitar
contra de Alfonsín, en 1989, fueron al presidente, pero no necesaria-
organizadas por los sindicatos, en mente causar su salida anticipada.
comparación con un 36% durante Las acusaciones sobre el pago de
el segundo período de Menem sobornos a senadores de oposición
(Schuster et al., 2006: 38). La histó- por parte del Ejecutivo no generó
ricamente cercana relación entre el un proceso formal de destitución en
peronismo y los sindicatos se pudo contra de De la Rúa. Sin embargo,

112
Christopher Martínez
Sobreviviendo la presidencia argentina 1983-2001

este episodio sí produjo un quiebre Finalmente, el análisis de las tres


dentro de la coalición gobernante presidencias consecutivas permite
(i.e., la salida del vicepresidente observar los efectos de path depen-
Carlos Álvarez), que seriamente dency, esto es, cómo eventos pasa-
debilitó el apoyo en el Congreso dos pueden aumentar o disminuir el
y popular hacia De la Rúa. Luego riesgo de una presidencia fallida en
de la salida del Álvarez y de varios el futuro. Por ejemplo, la adopción
miembros del Frepaso del gobierno, de la Ley de Convertibilidad y las
De la Rúa hizo varios llamados para masivas privatizaciones durante el
la formación de un gobierno de primer gobierno de Menem reduje-
unidad nacional que solo Cavallo se ron significativamente la inflación
atrevió a aceptar en marzo de 2001. y aceleraron el crecimiento eco-
Luego de la derrota en las elecciones nómico, lo cual le valió un amplio
de octubre de 2001, el ya alicaído respaldo popular y electoral que
“escudo legislativo” terminó por aseguró su permanencia en el poder.
derrumbarse, mientras el PJ comen- No obstante, esas mismas políticas
zaba a actuar decididamente desde dejaron a De la Rúa desprovisto
el Congreso para buscar la salida de herramientas económicas para
anticipada del presidente. enfrentar la recesión y sin una en-
Otro aspecto a considerar es trada de recursos provenientes de
el rol que juegan las instituciones empresas estatales. La irresponsa-
financieras internacionales (IFI) en bilidad fiscal por parte de Menem
las crisis presidenciales. El caso de y los gobernadores peronistas antes
De la Rúa ilustra claramente cómo de la elección presidencial de 1999
el FMI presionó al presidente argen- comprometieron seriamente la so-
tino de manera constante para que brevivencia presidencial del futuro
implementara políticas de ajuste a gobierno de De la Rúa.
cambio de financiamiento externo.
La urgencia por cumplir con los
objetivos planteados por el FMI Conclusión
de reducción del déficit fiscal dejó
sin opciones a De la Rúa. Aunque El examen de las tres presiden-
a riesgo de fomentar la irrespon- cias ha permitido comprender, de
sabilidad fiscal, una política más manera más profunda y detallada,
laxa para recibir ayuda financiera los mecanismos causales de los di-
internacional, ciertamente, hubiera ferentes determinantes de la sobre-
entregado más margen de ma- vivencia presidencial. En el caso de
niobra a presidentes en medio de Alfonsín, la crisis inflacionaria y la
profundas crisis políticas, sociales pérdida de su “escudo legislativo”
y económicas. coincidieron desde finales de 1987.

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La agudización de la crisis econó- las elecciones legislativas de 1987.


mica, en 1989, fue seguida por el Menem, por su parte, también con-
estallido social, en el que miles de tó con un peronismo relativamente
argentinos se volcaron a las calles disciplinado durante su primer
pidiendo la salida de Alfonsín. La mandato, teniendo mayoría en el
presidencia de Menem nos muestra Senado y controlando la Cámara
cómo poseer un contingente leal durante sus dos administraciones.
de legisladores puede aminorar el La coalición legislativa de De la
impacto del alto desempleo y las Rúa, en cambio, solo fue primera
protestas en contra del presidente. minoría en la Cámara, con un Se-
Menem no solo completó dos perío- nado controlado por la oposición,
dos consecutivos en el poder, sino en un período además caracterizado
que además intentó ir por un terce- por una marcada fragmentación
ro, siendo finalmente disuadido por partidaria tanto en el oficialismo
su propio partido. El sinnúmero de como en la oposición, que afectó
problemas que debió enfrentar De negativamente las relaciones del
la Rúa, por otra parte, nos ayuda Ejecutivo con el Congreso y con
a entender cómo se combinaron las provincias.
factores institucionales (bajo apoyo Más investigación es cierta-
legislativo), políticos (escándalos mente necesaria para explorar las
de corrupción, débil liderazgo, implicancias del involucramiento de
fragmentación partidista), econó- los sindicatos en las movilizaciones
micos (recesión y el “corralito”) callejeras, especialmente cuando
y sociales (las diversas rondas de estos se han relacionado histórica-
movilizaciones que azotaron las mente con algunos de los partidos
principales ciudades) para forzar dominantes. Es también importante
su salida anticipada. considerar el rol de las IFI en las
Es interesante considerar, ade- crisis presidenciales y cómo estas
más, el apoyo legislativo del pre- pueden condicionar las acciones
sidente como una variable central que un gobierno puede adoptar en
en el análisis de la sobrevivencia materia económica. El caso de De
presidencial. Alfonsín se apoyó en la Rúa y el FMI ilustra claramente
un radicalismo más bien ordenado esta relación.
en sus primeros años de gobierno,
que además contaba con mayoría
en la Cámara, aunque los pero-
nistas controlaban el Senado. De
esta manera, su permanencia en
el poder solo se vio drásticamente
debilitada luego de la derrota en

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