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BOLILLA 15

LAS OBLIGACIONES QUE NACEN DE LOS CONTRATOS


Convención, contrato y pacto
El contrato es el acuerdo de dos o más personas con el fin de constituir una relación
obligatoria reconocida por la ley.

En el derecho romano no todo acuerdo de voluntades extrañaba un contrato, sino sólo


aquellos convenios a los que la ley les atribuía el efecto de hacer nacer obligaciones civilmente
exigibles, es decir, protegidas con una actio.

La convención y el pacto eran términos equivalentes y genéricos. La convención producía


consecuencias en el área del derecho cuando recaía sobre un interés jurídico y daba
nacimiento, modificaba o extinguía un derecho. El pacto se usó para designar aquellas
relaciones que se diferenciaban del contrato por carecer de acción. Con el transcurso del
tiempo fue asimilándose al contrato.

La convención no era por sí sola idónea para generar una obligatio tutelada por una acción. Era
menester la presencia de una causa civilis, que daba prioridad a las solemnidades prescriptas
por la ley antes que a la manifestación de voluntad de los contrayentes. La causa civilis era la
solemnidad verbal en los contratos verbales; la escritura, en los contratos literales; y la entrega
o dación de la cosa, en los contratos reales.

Contratos verbales
Se formalizaban mediante una pregunta y una respuesta o por una declaración unilateral. Se
caracterizaban por ser formales y unilaterales, pues las obligaciones que creaban sólo estaban
a cargo del sujeto pasivo de la relación.

Nexum

Se indicaba al lazo o atadura que sometía al deudor con respecto al acreedor. Era un negocio
solemne que se utilizaba para operar la autopignoracion de la persona del deudor o de alguna
otra sometida a su potestad a fin de garantizar mutuos o prestamos de dinero. Fue un
procedimiento para asegurar o garantizar el cumplimiento de las obligaciones asumidas por el
deudor.

Dotis dictio

La promesa formal y solemne de dote realizada unilateralmente a favor del marido por la
mujer sui iuris, por su deudor, por su padre o por un ascendiente paterno. Perdió vigencia con
Teodosio II cuando reconoció valor de promesa de dote hecha por simple pacto, sin
solemnidad alguna.

Promissio iurata liberti

Declaración unilateral dada bajo la fe del juramento por medio de la cual un liberto se obligaba
respecto del patrón a realizar obras o a prestarle determinados servicios. Surgía por el
juramento una obligación civil.

Stipulatio
Contrato verbal que se perfeccionaba mediante una pregunta que formulaba una persona que
debía constituirse en acreedor, a la que seguía la congruente respuesta de otra que llegaba a
convertirse en deudor.

Se requería la presencia de las partes, dada la forma oral no podían realizarla los sordos o
mudos, se hacía en un solo acto.

La stipulatio fue un contrato utilizado no sólo para hacer obligatoria la promesa de dar sumas
de dinero, sino también otras prestaciones de cosas ciertas y hasta de cosas inciertas. Tuvo
especial aplicación como contrato de carácter accesorio en aquellas relaciones en que los
terceros prometían, no en interés personal, sino en el de los sujetos de la relación principal.

Contratos literales
Nomina transcripticia

Nació en Roma de la costumbre de los jefes de las familias de registrar en un libro de


contabilidad, llamado codex, las entradas y las salidas, con lo cual reflejaban con fidelidad el
estado de su caja. Fueron un instrumento de novación que no exigía la presencia de las partes.
Asumieron una doble forma, nomina transcripticia a re in personam y como nomina
transcripticia a persona in personam

Había transcriptio a re in personam cuando las partes utilizaban el contrato literis para
transformar en obligación literal una obligación de otra naturaleza mediante el procedimiento
de la doble anotación en el codex.

Había nomina transcripticia a persona in personam cuando se sustituía un deudor por otro.

Fue al parecer una institución iure civile y por lo tanto no accesible a los peregrinos. Fueron
cayendo en desuso a medida que los paterfamilias perdían la costumbre de llevar sus libros de
contabilidad, fue así que sólo lo aplicaron los banqueros.

Los Chirographa y los Syngrapha

Los peregrinos podían obligarse litteris por los chyrographa y los syngrapha.

El chyrographum era un documento único que quedaba en poder del acreedor y probaba el
negocio. El syngraphum, en cambio, se redactaba en doble ejemplar que suscribían los
interesados, cada uno de los cuales conservaba uno de ellos. El chyrographum era probatorio,
mientras que el syngraphum tenía carácter constitutivo.

Contratos reales
Hecho positivo que consistía en la entrega de una cosa.

Mutuo

Contrato real por el cual una persona, el mutuante o prestamista entregaba en propiedad a
otra, el mutuario o prestatario una determinada cantidad de cosas consumibles con la
obligación por parte de ésta de restituir otras tantas cosas del mismo género y calidad.

Fue un contrato unilateral, de derecho estricto, real, no formal y gratuito. Requería para su
conclusión la efectiva transferencia de la propiedad de la cosa y así se extinguía que el
mutuante fuera propietario de los bienes dados en mutuo. Era menester, además, la voluntad
concorde de constituir mutuo por parte de los contratantes. Sólo podía recaer sobre cosas
consumibles o fungibles.

El mutuario debía restituir otras tantas cosas del mismo genero y calidad. Si restituía la misma
cosa entregada no había mutuo, sino deposito o comodato, y si la restitución era de cosas
distintas, se constituía una permuta.

El carácter gratuito del mutuo hacía que el prestamista se privara de toda utilidad que pudiera
producirle la cosa dada en préstamo.

El comodato

Contrato real por el cual una persona, el comodante, entregaba a otra, el comodatario, una
cosa no consumible, mueble o inmueble, para que la usara gratuitamente y después la
restituyera en el tiempo y modo convenidos.

Fue un contrato sinalagmático imperfecto, al no engendrar sino eventualmente obligaciones


para el comodante; gratuito; y de buena fe.

Para que se perfeccionara era menester la entrega o datio de la cosa, pero, a diferencia del
mutuo, ella no implicaba la transferencia de la propiedad, sino la simple detentación. Sólo
podían ser cosas corporales, muebles o inmuebles, inconsumibles y no fungibles, pues el
comodatario tenia que devolver el mismo e idéntico bien. Por excepción se admitió el
préstamo de cosas consumibles.

El comodato creaba obligaciones y responsabilidades para el comodatario. Estaba obligado a


devolver la misma cosa dada en préstamo en el plazo fijado, con todas las accesiones y frutos
si los hubiere. Su responsabilidad se extendía hasta la custodia, que lo hacía responsable de su
hurto por un tercero. Por caso fortuito quedaba exento de responsabilidad.

Depósito

La convención por la cual una persona, el depositante, entregaba una cosa mueble a otra, el
depositario, para que la custodiase gratuitamente y se la devolviese al primer requerimiento.
Se trataba de un contrato real, que requería la datio sin que implicara la transmisión de la
propiedad, sino la simple detentación. Se caracterizaba por su gratuidad; era un contrato
sinalagmático imperfecto, pues las obligaciones corrían a cargo del depositario; además de
buena fe.

La obligación principal del depositario era conservar la cosa entregada en guarda o custodia.
Respondía por su dolo y culpa lata y hasta la culpa leve. El depositario tenia que abstenerse de
usar la cosa, con pena de incurrir en furtum usus. Estaba obligado a restituir el bien ante el
reclamo del depositante, aunque hubiera un plazo convenido.

Para exigir el cumplimiento de tales obligaciones, contaba el depositante con la actio depositi
directa. El depositario podía ejercer a su vez la actio depositii contraria, para resarcirse de los
gastos que hubiere realizado y de los daños provocados por la cosa entregada en depósito.

La prenda

Una persona, el pignorante, entregaba a otra, el pignoratario, la posesión de una cosa corporal
para garantizar una deuda propia o ajena, con la obligación de quien la recibía de conservarla y
restituirla cuando el crédito hubiera sido satisfecho.
El elemento constitutivo de la obligación que generaba la prenda era la datio, que transfería la
posesión. El pignoratario respondía por la conservación de bien prendado hasta la culpa leve y
tenía que restituirla con todas las accesiones y los frutos.