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ALBERTO BERNABÉ & EUGENIO R.

LUJÁN
MONOGRAFíAS DE FILOLOGÍA GRIEGA
(Publicación anual)

Director: Carlos Schrader


Subdirector: José Vela Tejada
Secretario: Vicente Ramón Palerm

COMITÉ CIENTíFICO
INTRODUCCIÓN AL GRIEGO MICÉNICO

José Antonio Caballero López (Universidad de La Rioja), José Luis Calvo Martínez GRAMÁTICA, SELECCIÓN DE TEXTOS Y GLOSARIO
(Universidad de Granada), José M a Candau Morón (Universidad de Sevilla), Emilio Crespo
Güemes (Universidad Autónoma de Madrid), José Antonio Fernández Delgado (Universidad
de Salamanca), Carlos Garda Gual (Universidad Complutense de Madrid), José Garda
López (Universidad de Murcia), Manuel Garda Teijeiro (Universidad de Valladolid),
Manuela Garda Valdés (Universidad de Oviedo), F. Javier Gómez Espelosín (Universidad
de Alcalá de Henares), Antonio López Eire (Universidad de Salamanca), Juan Antonio
López Férez (UNED - Madrid), Marcos Martínez Hernández (Universidad Complutense),
José Luis Melena (Universidad del País Vasco), Antonio Melero (Universidad de Valencia),
José Guillermo Montes Cala (Universidad de Cádiz), Juan José Moralejo Álvarez
(Universidad de Santiago de Compostela), Aurelio Pérez Jiménez (Universidad de Málaga),
Emilio Suárez de la Torre (Universidad de Valladolid), Joana Zaragoza Gras (Universidad
Rovira i Virgili de Tarragona)

Monografías de Filología Griega (MFG) publica un número al año. Los originales no


solicitados deberán remitirse, al menos, a dos miembros del Comité Científico y a uno del
Comité de Redacció~ para poder proceder a su publicación una vez aprobada la misma. MFG
mantendrá intercambio con cualquier publicación periódica que contenga aportaciones
científicas originales relacionadas con el ámbito de los estudios de Filología Griega.

Redacción y Administración

Área de Filología Griega


Departamento de Ciencias de la Antigüedad
Facultad de Filosofía y Letras MONOGRAFíAS DE FILOLOGíA GRIEGA -18
Universidad de Zaragoza
E-S0009 Zaragoza
E-Mail: schrader@posta.unizar.es
ZARAGOZA 2006
jvela@posta.unizar.es
vrnramon@posta.unizar.es
La publicación del presente volumen ha contado
con la inestimable colaboración del Área de Filología Griega de la
Universidad de Zaragoza
A Francisco Aura Jorro,
micenólogo, lexicógrafo y, lo que es mejor, amigo,
sin cuya experta, paciente y generosa labor
este libro no habría sido posible,
con la gratitud y la amistad de
los Autores

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Suda s. v. ~l8VIlOS
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ISBN: 84-7733-855-8
ISSN: 1136-0860

DEPÓSITO LEGAL: Z-3.571-2006


IMPRIME: GORFISA. Menéndez Pelayo, 4. Zaragoza
PRESENTACIÓN

Este libro pretende ser un instrumento de trabajo para el aprendizaje del


griego micénico al tiempo que una herramienta para la consulta de textos en
lineal B. Trata de llenar un vacío en la bibliografía actual sobre el tema, ofre-
ciendo un libro básico para introducirse en la cuestión a estudiantes universi-
tarios, a investigadores no especialistas e incluso a personas cultas aficionadas
que deseen aproximarse al mundo de las tablillas micénicas.
En consecuencia, trata de presentar, en primer lugar, de un modo com-
prehensivo y comprensible, la situación actual de nuestro conocimiento sobre
el sistema de escritura y sobre los recursos de los escribas micénicos para
escribir griego con un silabario muy poco adecuado para hacerlo, así como
sobre los diversos tipos de signos utilizados (como silabogramas, ideogramas
o signos de numeración).
En lo que se refiere a la fonética y la morfología, pese a la inmensa biblio-
grafía generada ya desde el descubrimiento del micénico y que ha abordado
infinidad de aspectos, apenas contamos con síntesis útiles para un primer
acercamiento a estos problemas. Como manuales específicos del micénico
sólo disponemos de la antigua y meritoria "Tentativa" de Vilborg 1960, neta-
mente superada por el paso del tiempo, la tan interesante como desconocida
"Introducción" de Magueijo 1980, a la que también han afectado ineludible-
mente los más de veinticinco años trascurridos desde que se publicó, o el
Manual de Bartonek 2003, que insiste más en la presentación de ejemplos cla-
sificados que en su sistematización gramatical. Fuera de este mínimo elenco,
sólo disponemos de gramáticas del griego antiguo que incluyen datos micé-
nicos, como la fonética de Lejeune 1972 o la gramática de Rix 1976, o de bre-
ves notas gramaticales incluidas en libros sobre micénico centrados en otra
temática, como las de Ruijgh 1967. Este libro no se propone la exhaustividad
del gran manual, sino ofrecer una síntesis significativa de los hechos y sus
II Presentación Presentación III

principales interpretaciones, entre las que los autores han seleccionado las que a) Una Try una (U transcriben, respectivamente e larga y o larga, pese a que
consideran más verosímiles y que puedan ser'Vircomo un instrumento para en el primer milenio reflejan variantes abiertas, frente a variedades cerradas,
aprender. Dentro de este apartado consideramos una notable novedad el esbo- habitualmente escritas El, OV, mientras que en micénico no existe más que una
zo de una sintaxis de los textos micénicos. variante larga de cada una, sin correlatos abiertos y cerrados.
Además de la parte gramatical, se presenta una amplia selección de textos b) Usaremos F para wau ey para yodo
que puede servir, por una parte, para poner en práctica los conocimientos gra- c) La' transcribirá los silabogramas micénicos za, ze, zo, independien-
maticales, pero también como un abanico de ejemplos para hacerse una idea temente de cómo se interprete su realidad fonética.
suficiente de la naturaleza y características de los diversos documentos micé- . d) Para las labiovelares, utilizaremos el signo de las velares seguido del
nicos con que contamos. apéndice W: yw KW XW •
Completa la obra un glosario de las palabras que aparecen en la antolo- e) La h reflejará la aspiración intervocálica, mientras que la inicial se
gía de textos -que no pretende sustituir el excelente Diccionario Micénico de verá reflejada por un espíritu áspero.
Aura Jorro (1985-1993), sino brindar un instrumento de trabajo accesible al f) Para posibles líquidas y nasales aspiradas se usarán Ah, v h , etc.
principiante- y una bibliografía bastante selectiva, en la que se presenta la g) (a)a, (v)v, etc. representan fonemas que no sabemos si eran o no
referencia completa de las citas que aparecen en el texto sólo con el nombre geminados.
del autor y el año de publicación. h) Formas como ~ÉAL(T) indican casos en que desconocemos si se con-
La oscuridad de la grafía micénica obliga a los intérpretes modernos a servaba o no la oclusiva final.
transcribir, cuando ello es posible, las palabras escritas en el opaco silabario i) Acentuaremos los términos de acuerdo con las reglas del ático del
micénico a la forma que tendrían en el griego de la época. Ello presenta pro- primer milenio, aunque no nos conste que fueran las mismas que en época
blemas, porque la fonética micénica difiere en bastantes puntos de la del micénica.
griego del primer milenio. De ahí que muchos estudiosos modernos prefie-
ran transcribir las palabras micénicas con caracteres latinos y no con carac- Utilizaremos, asimismo, los signos convencionales habituales para la
teres griegos (cf. 11 § 2.1.2-3 sobre las diversas formas de transcripción para el edición de textos micénicos, que son los siguientes:
griego micénico). Los autores hemos optado por transcribirlas con caracte-
res griegos, aun siendo conscientes de que se trata de una transcripción con- [ ] laguna por accidentes materiales (rotura)
vencional. Consideramos que para estudiantes y principiantes resulta más [ka] laguna suplida por conjetura
familiar ver las palabras escritas en el griego que han estudiado, aun cuando LkaJ laguna suplida con auxilio de otra fuente
se trate de una convención, que en formas transcritas en caracteres latinos <ka> omisión de escriba suplida (generalmente haplografías)
con diacríticos, que resultan difíciles de relacionar con el griego que cono- {ka} error del escriba, suprimido por el editor
cen. Entendemos, además, que sólo sería claramente ventajoso transcribir [ka] error ya tachado por el escriba, pero legible aún
los términos en letras latinas si se hiciera en el alfabeto fonético internacio- (ka) completa una abreviatura
nal, para recoger la manera precisa en que los términos se pronunciarían, \cl;l signo cuya lectura es insegura
pero ni que decir tiene que nuestro conocimiento de la pronunciación de los 'ka' signo escrito fuera de la línea de los demás caracteres (gene-
términos micénicos está muy lejos de poder hacerlo de un modo mínima- ralmente, encima)
mente fiable. / los signos siguientes son más pequeños
Así pues, recurriremos a algunas convenciones para la transcripción en // los signos siguientes son más grandes
griego: ka [ sigue una laguna, pero antes hay final de palabra
IV Presentación

ka-[ sigue una laguna, en medio de palabra


ka[ si
sigue una laguna, peto se ignora hayo no final de palabra aI1tes
] ka precede una laguna, pero la sílaba es inicial de palabra
]-ka precede una laguna, pero la palabra está incompleta
]ka precede una laguna, pero se ignora si se ha perdido o no el
comienzo de la palabra
(-) signo divisorio de lectura incierta
vacat la línea no está escrita 1 ÍNDICE
V dorso (verso) 1
m margen I
~
PRESENTACIÓN I-IV
[+] señala la existencia de raccords de fragmentos !
!~ PRIMERA PARTE. EL GRIEGO MICÉNICO. INSTRUMENTOS DE
Las líneas numeradas son las trazadas por el escriba. II TRABAJO
Las referencias en números romanos seguidos de § y unos números remi- ! 1. GENERALIDADES 1
ten a las correspondientes parte y apartados del libro; las que no contienen
¡ 1.1. El dialecto micénico 1
número romano remiten a párrafos dentro de la misma parte. 1.2. La micenología 1
1
La indicación (?) quiere decir que la transcripción o la traducción seña-
lada con ella es dudosa.
I
)
2. LOS DOCUMENTOS
2.1. DescrÍpción somera de los documentos
3
3
2.1.1. Cnoso 3
No queremos terminar sin expresar nuestro profundo agradecimiento al 2.1.2. Pilo 4
Departamento de Filología Griega y Lingüística Indoeuropea de la UCM por su 2.1.3. Micenas 5
soporte económico; a Carlos Schrader y Vicente Ramón por haber acogido este 2.1.4. Tebas 5
libro en su prestigiosa colección; asimismo a Yves Duhoux por haber tenido la 2.1.5. Tirinte, La Canea, Midea 5
amabilidad de leer nuestro manuscrito y habemos ofrecido interesantes sugeren- 2.1.6. Inscripciones sobre cerámica 5
cias. También a Julia Mendoza, por haber hecho otro tanto con el capítulo de sin- 2.2. Tipología de los documentos 5
taxis. A un crecido número de nuestros alumnos de Micenología de la Universidad 2.2.1. Documentos para la administración 5
Complutense -seria imposible recoger aquí los nombres de todos- que, año tras 2.2.2. Forma material de las tablillas 6
año, nos han advertido de erratas e insuficiencias de manuscritos preliminares uti- 2.2.3. Tipos de tablillas 7
lizados en clase. Y sobre todo, a nuestro colega y amigo Francisco Aura, porque 2.2.4. Otros documentos escritos 8
también ha leído y comentado el manuscrito, y más aún por habemos permitido el 2.3. Designacion y clasificacion de las tablillas 8
uso masivo y libre de utilísimos materiales inéditos (índices y bibliografía comen- 2.3.1. Centro de procedencia 8
tada), sin cuya consulta nuestro trabajo habria sido inmensamente más compli- 2.3.2. Clasificación de una o dos letras basada en ellogograma .8
cado. Los defectos del libro, por supuesto, se deben exclusivamente a los autores. 2.3.3. Número de inventario 8
2.3.4. Ejemplos 9
Alberto Bemabé - Eugenio R. Luján 2.4. Relaciones de unos documentos con otros 9
Madrid, junio de 2006 2.4.1. Fragmentos de una misma tablilla 9
VI Índice Índice VII

2.4.2. Juegos (sets) de tablillas 10 2.3. La lineal .B y la lengua griega: problemas de escritura 31
2.4.3. Otras relaciones 10 2.3.1. Inadecuaciones entre la grafia y la realidad fonética
2.5. Documentos y escribas 11 del griego 31
2.6. La información que brindan las tablillas 12 2.3.2. Silabogramas vocálicos 31
3. INSTRUMENTOS DE TRABAJO 13 2.3.3. Combinaciones de bilabial + vocal 32
3.1. Ediciones 13 2.3.4. Combinaciones de velar + vocal 33
3.2. Manuales introductorios, estudios, antologías 14 2.3.5. Combinaciones de dental + vocal 33
3.3. Sobre las escrituras 14 2.3.6. Combinaciones de labio velar + vocal 33
3.4. Gramáticas 15 2.3.7. Combinaciones de nasal + vocal 33
3.5. Índices y léxicos 15 2.3.8. Combinaciones de lateral o vibrante + vocal 34
3.6. Actas de congresos y coloquios 15 2.3.9. Combinaciones de wau + vocal y yod + vocal 34
3.7. Repertorios bibliográficos y revisiones criticas 15 2.3.10. Combinaciones de silbante + vocal 35
3.8. Revistas y colecciones de monografías 16 2.3.11. Signos transcritos con z- 35
2.3.12. Consonantes geminadas 36
SEGUNDA PARTE. SISTEMA DE ESCRITURA 2.3.13. Combinaciones de consonante + yod/wau + vocal 36
1. INTRODUCCIÓN GENERAL 17 2.3.14. Signos para diptongos 37
1.1. La lineal B 17 2.3.15. Grupos consonánticos 38
1.2. Documentos no destinados a conservarse 18 2.3.16. Observaciones generales 44
2. LOS SILABOGRAMAS 19 2.4. Hacia una valoración global del silabario micénico 45
2.1. Introducción 19 2.4.1. En busca de una regla global 45
2.1.1. Un sistema con 88 silabogramas 19 2.4.2. Explicaciones en relación con la estructura de la sílaba 45
2.1.2. La transliteración de la lineal B 21 2.4 3. Explicaciones en relación con la jerarquía de sonoridad
2.1.3. Transcripciones que intentan reflejar la realidad de la de los fonemas 49
palabra 22 2.4.4. Conclusión 51
2.2. La estructura del silabario 23 2.5. Los separadores 52
2.2.1. Signos básicos y signos complementarios 23 2.5.1. Una escritura en que se separan las palabras 52
2.2.2. Signos para marcar una vocal sola 25 2.5.2. Falta de separador entre dos palabras 52
2.2.3. Signos para consonante más vocal: casillas vacías 25 2.5.3. Uso de separador en medio de lo que consideramos una
2.2.4. Los signos complementarios 26 palabra 53
2.2.4 a) Razones de su existencia 26 3. LOS IDEOGRAMAS Y OTROS SIGNOS 54
2.2.4 b) Signos que reflejan diptongos 28 3.1. Introducción 54
2.2.4 c) Signos para marcar aspirada 28 3.2. Los ideogramas de la lineal B 55
2.2.4 d) Signos para consonantes palatalizadas 29 3.2.1. Características de los ideogramas de la lineal B 55
2.2.4 e) El signo pte 29 3.2.2. Numeración de los ideogramas 59
2.2.4 f) Sílabas para consonantes labializadas 30 3.2.3. Transcripción de los ideogramas 60
2.2.4 g) Silabogramas sin transcripción universalmente aceptada 30 3.3. Monogramas y ligaduras de silabogramas 61
VIII Índice Índice IX

3.4. Abreviaturas 62 2.4.7. ¿ Otras alteraciones de la labio velar micénica? 93


3.5. Determinativos 64 2.4.8. Resumen de los tratamientos de las labio velares en
3.6. Numerales 66 micénico 94
3.7. Pesos y medidas 67 2.5. Cambios condicionados de las consonantes. La Ley de
3.7.1. Pesos 67 Grassmann 94
3.7.2. Medidas de áridos 68 2.6. Oclusiva más vocal 97
3.7.3. Medidas de líquidos
4. EL ORIGEN DE LA LINEAL B Y ESCRITURAS EMPARENTADAS
4.1. Introducción
4.2. La escritura "jeroglífica cretense"
69
70
70
71
!
t1
2.6.1. Palatalización de la dental sorda aspirada ante i
2.6.2. Palatalización de la dental sorda ante i
2.7. Oclusiva más oclusiva
2.7.1. Grupos de oclusivas micénicos inexistentes en griego
97
98
99

del primer milenio 99


4.3. La lineal A
4.4. Las escrituras chiprominoicas
72
74
i 2.7.2. Tratamientos de grupos 99
4.5. El silabario chipriota
1. 2.8. Oclusiva más silbante 100
4.6. La familia de escrituras egeas y el origen de la lineal B
75
77 ¡ 2.8.1. Grupos de oclusiva más Isl en micénico inexistentes en
4.7. El disco de Festo y el hacha de Arkalokhori 80 griego posterior 100
2.8.2. Tratamientos de lkI o /pI seguida de Isl más otra consonante 100
TERCERA PARTE. FONÉTICA 2.8.3. Dental más silbante 101
1. INTRODUCCIÓN 83 2.9. Oclusiva más líquida 101
2. LAS OCLUSIVAS 84 2.10. Oclusiva más nasal 102
2.1. Subsistema de las oclusivas 84 2.11. Oclusiva más yod 102
2.1.1. Reconstrucción 84 2.11.1. Pérdida de yod 102
2.1.2/b1 84 2.11.2. Labial más yod 102
2.1.3. Oclusivas sordas aspiradas 85 2.11.3. Dental másyod 103
2.1.4. Labiovelares 85 2.11.4. Velar más yod 103
2.1.5. ¿ Otros fonemas oclusivos? 86 2.12. Oclusiva más wau 103
2.2. Oclusivas geminadas 86 2.13. Oclusiva velar tras s 104
2.2.1. Geminadas expresivas 86 3. SILBANTES 104
2.2.2. Geminadas producidas por tratamiento de grupos 87 3.1. Generalidades 104
2.3. Oclusivas en final de palabra 88 3.2. Pérdida y conservación de silbante 106
2.4. Tratamiento de las labiovelares 89 3.2.1. Silbante inicial 106
2.4.1. Griego, indoeuropeo y substrato 89 3.2.2. Silbante interior ante y tras consonante 106
2.4.2. Etapas de la desaparición de las labio velares 90 3.2.3. Alteración de Isl intervocálica 107
2.4.3. Confusión de las labio velares con las velares 90 3.2.4. Conservación (o restauración) de Isl intervocálica 110
2.4.4. La situación del micénico 91 3.2.5. Silbante final 111
2.4.5. Los grupos k+w y la labio velar geminada 92 3.2.6. ¿Aspiración no procedente de silbante? 112
2.4.6. Resultados labiales de la labio velar 92 3.3. Tratamientos de la silbante en grupos 112

I
X Índice Índice XI

3.3.1. Silbante más oclusiva 112 6. VOCALISMO 137


3.3.2. Silbante más líquida o nasal. Gruposantiguos 112 6.1. Introducción 137
3.3.3. Silbante más líquida o nasal. Grupos recientes ·115 6.2. Algunas vacilaciones en el timbre vocálico 138
3.3.4. Silbante más yod 115 6.2.1. Vacilación -EA 138
3.3.5. Silbante más wau. Grupos antiguos 116 6.2.2. Vacilación a/u 139
3.3.6. Silbante más wau. Grupos recientes 117 6.2.3. Casos de asimilación vocálica 139
3.4. Lectura e interpretación de los signos con s y los signos con z 117 6.3. Secuencias vocálicas que sufrirían metátesis en el griego
3.4.1. Grafías y realidad fonética: signos con s y con z 117 .. posterior 140
3.4.2. Los hechos: a} signos con s- 117
3.4.3. Los hechos: b} signos con z- 118 CUARTA PARTE. MORFOLOGÍA
3.4.4. Discusiones sobre la lectura de estos signos 118 1. INTRODUCCIÓN 141
3.4.5. Diversas reconstruccion~s del proceso de palatalización 120 2. LA FLEXIÓN NOMINAL 141
4. LIQUIDAS Y NASALES 122 2.1. Generalidades 141
4.1. Líquidas y nasales en funcion consonántica 122 2.2. La declinación temática 142
4.1.1. Líquidas y nasales en inicial 122 2.2.1. Generalidades 142
4.1.2. Líquidasy nasales en interior 122 2.2.2. Locativo singular 143
4.1.3. Líquidas y nasales en final 122 2.2.3. Acusativo singular 144
4.1.4. Líquidas y nasales geminadas 123 2.2.4. Genitivo singular 144
4.2. Líquidas y nasales más yod 124 2.2.5. Nominativo plural 146
4.2.1. La situación en el primer milenio 124 2.2.6. Acusativo plural 146
4.2.2. Los hechos micénicos 124 2.2.7. Dativo plural 146
4.3. Vocalizacion de sonantes 127 2.3. Los temas en -a 147
4.3.1. Generalidades 127 2.3.1. Generalidades 147
4.3.2. Lugar de la vocal de apoyo 127 2.3.2. Dativo singular 147
4.3.3. Timbre de la vocal de apoyo 128 2.3.3. Genitivo-dativo dual 149
4.3.4. Interpretaciones de los hechos 129 2.3.4. Particularidades de la flexión de los masculinos de tema
5. LAS SEMIVOCALES 131 en -a 149
5.1. Generalidades 131 2.4. La declinación atemática 150
5.2. La yod 132 2.4.1. Generalidades 150
5.2.1. Yod inicial 132 2.4.2. Temas en oclusiva 151
5.2.2. Yod intervocálica 134 2.4.2 a) Temas en velar 151
5.2.3. Tratamiento de yod en grupos 134 2.4.2 b) Temas en dental 152
5.3. La wau 135 2.4.2 c) Temas en -nt- 153
5.3.1. Conservación de wau y pérdida por rjisimilación 135 2.4.2 d) Temas en labiovelar 154
5.3.2. ¿Otros casos de pérdida de wau? 136 2.4.3. Temas en nasal 154
5.3.3. Tratamiento de *-wy- 136 2.4.3 a) Temas en -m 154
XII Índice Índice XIII

2.4.3 b) Temas en-n 154 6. PALABRA INVARIABLES 175


2.4.4. Temas en líquida 157 6.1. Preposiciones 175
2.4.4 a) Temas en -1 157 6.2. La negación 177
2.4.4 b) Temas en -r 157 6.3. Conjunciones 177
2.4.4 c) Heteróclitos 158 7. EL VERBO 178
2.4.5. Temas en -s 159 7.1. El tema de presente 181
2.4.5 a) Neutros en -os 159 7.1.1. Los presentes temáticos 181
2.4.5 b) Neutros en -as 160 7.1.2. Los presentes atemáticos 186
2.4.5 c) Sustantivos y adjetivos en -es 160 7.2. El tema de futuro 190
2.4.5 d) Femeninos en -os 161 7.3. El tema de aoristo 192
2.4.5 e) Participios de perfecto 161 7.3.1. Aoristos sigmáticos 192
2.4.5 f) Formaciones "intensivas" 161 7.3.2. Aoristos radicales temáticos 193
2.4.5 g) Temas masculinos en -os 161 7.3.3. Aoristos radicales atemáticos 194
2.4.5 h) Temas femeninos en -as 161 7.3.4. Aoristos en -K- 195
2.4.6. Temas en vocal (-iy -u) 161 7.4. El tema de perfecto 196
2.4.7. Temas en diptongo 163 7.5. Los modos 198
2.4.7 a) Temas en -eu 163 7.6. Las desinencias primarias medias 199
2.4.7 b) Otros temas 164 7.7. El aumento 200
2.5. Sufijos con valor casual 164 7.8. Los adjetivos verbales 202
3. EL ADJETIVO 165 7.8.1. Los adejtivos verbales en -TOS" 202
3.1. Clases de adjetivos 165 7.8.2. Los adjetivos verbales en -TEOS" 203
3.1.1. Los adjetivos de tres terminaciones 165
3.1.2. Adjetivos en -es 166 QUINTA PARTE. SINTAXIS
3.1.3. Adjetivos con femenino en -ya 166 1. INTRODUCCIÓN 205
3.2. Los grados de comparación del adjetivo 168 2. EL SINTAGMA NOMINAL 210
3.2.1. Los sufijos de comparativo 169 2.1. Concordancia 210
3.2.2. Los sufijos de superlativo 170 2.2. Falta de artículo determinado 212
4. MORFOLOGÍA PRONOMINAL 171 2.3. Sintaxis del pronombre 213
4.1. Pronombres personales 171 3. SINTAXIS DE LOS CASOS 214
4.2. Los demostrativos 172 3.1. Nominativo 214
4.3. El pronombre relativo
4.4. Adjetivos pronominales
5. LOS NUMERALES
5.1. Numerales cardinales
172
173
173
173
I
i
!
I1,
3.2. Acusativo
3.3. Genitivo
3.4. Dativo, locativo e instrumental
4. SINTAXIS DEL VERBO
216
219
223
229
5.2. Los ordinales 174 4.1. Los temas temporales del verbo (tiempo y aspecto) 229
y
5.3. Los multiplicativos 174 $ 4.2. Las voces verbales 235
f
I
t
I
XIV Índice Índice xv
4.3. Los adjetivos verbales 238 6. METALES (SERIES J) 279
5. SINTAXIS DE LA ORACIÓN COMPUESTA 240 7. TEXTILES (SERIES L-O) 280
5.1. Coordinación 240 7.1. Tejidos en Cnoso 280
5.2. Completivas de infinitivo 241 7.2. Lana en Micenas 282
5.3. Subordinadas temporales 242 7.3. Trabajo del lino en Cnoso y Pilo 284
8. ARMAS (SERIES R) 284
SEXTA PARTE. EL MICÉNICO COMO DIALECTO GRIEGO 8.1. Lanzas y espadas en Cnoso 284
1. INTRODUCCIÓN 245 .8.2. ¿Arcos en Cnoso? 285
2. DIFERENCIAS DIALECTALES DENTRO DEL GRIEGO MICÉNIco 246 8.3. Armaduras en Pilo 286
3. EL MICÉNICO ENTRE LOS DIALECTOS GRIEGOS 248 8.4. Armaduras en Cnoso y en Tirinte 286
9. CARROS Y RUEDAS (SERIES S) 287
SÉPTIMA PARTE. ANTOLOGÍA DE TEXOS 9.1. Carros, armaduras y caballos en Cnoso (Serie Sc) 287
1. LISTAS DE PERSONAL (SERIES A) 251 9.2. Carros de Cnoso (Series Sd-Se Sf Sg) 288
1.1. Mujeres de Pilo 251 9.3. Ruedas de Cnoso (Series Sg So) y Pilo (Serie Sa) 290
1.2. Remeros de Pilo 252 10. ENSERES EN PILO (SERIES T) 292
1.3. Vigilancia costera de Pilo 253 11. ARTESANÍA DE LA PIEL EN PILO (SERIES Ub) 294
1.4. Unidades de trabajo de Pilo 254 12. PERFUMES 295
1.5. Leñadores de Pilo 254 12.1. Perfumes en Pilo (Serie Un) 296
1.6. Otras tablillas de personal de Pilo 255 12.2. Perfumes en Micenas (Serie Ge) 296
1. 7. Mujeres de Cnoso 258 12.3. Perfumes en Cnoso (Serie Ga) 298
1.8. Hombres de Cnoso 260 13. VARIA 299
1.9. Asignación de catres a personal en Micenas 263 13.1. Preparativos para un banquete en Pilo 299
2. GANADO (SERIES C-D) 263 13.2. ¿Construcción de barcos o de edificios en Pilo? 299
2.1. Ganado equino de Cnoso 263 13.3. Un mégaron en un nódulo de Midea 300
2.2. Bueyes de Cnoso 264
2.3. Rebaños de Cnoso 264 OCTAVA PARTE. GLOSARIO
2.4. Ciervos de Pilo 267 1. SECUENCIAS DE SILABOGRAMAS 301
2.5. Sellos de Tebas 268 2. LOGOGRAMAS y SIGLAS 345
2.6. Un pastor de Tirinte 270
3. EL MAL LLAMADO "CATASTRO" DE PILO (SERIES BIBLIOGRAFÍA 349
EA, EB, ED, EN) 270
4. OFRENDAS Y MENCIONES RELIGIOSAS 273
4.1. Menciones religiosas de Pilo 274
4.2. Menciones religiosas de Cnoso y de ~a Canea 276
5. PERSONAL Y DISCUTIDAS MENCIONES RELIGIOSAS
ENTEBAS 277
PRIMERA PARTE
EL GRIEGO MICÉNICO.
INSTRUMENTOS DE TRABAJO

1. GENERALIDADES

1.1. El dialecto micénico


Llamamos "micénico" al dialecto hablado por los griegos en el conti-
nente y en Creta a finales de la Edad del Bronce (entre los siglos XV y XIII
a. C.), la época de supremacía cultural y artística de los centros continentales,
especialmente Micenas. Como una especie de paradoja, el número de textos
micénicos procedentes de la propia Micenas es abrumadoramente menor que
el de los hallados en Cnoso y Pilo. Pero esta denominación convencional es
la que se ha impuesto sobre otras con que se designó esta lengua en los tiem-
pos inmediatamente siguientes al desciframiento: egeo, minoico, cretomicé-
nico, minoico B o lineal B. "Egeo" se ha quedado para la lengua del substra-
to prehelénico y "minoico" para la lengua escrita en lineal A, mientras que
"lineal B" es una denominación reservada a la escritura, que no se usa para
referirse a la lengua.

1.2. La micenología
La micenología es una ciencia reciente. Hasta la fecha del desciframien-
to de las tablillas se trataba de un mundo al que sólo cabía acceder por la vía
estrictamente arqueológica, pero desde que la lengua en que estaban escritas
las tablillas pudo descifrarse, la situación dio un vuelco considerable. Este
acontecimiento se produjo en julio de 1952, cuando a través de los micrófo-
nos de la BBC de Londres el arquitecto inglés Michael Ventris señaló que las
tablillas estaban escritas en griego, conclusión a la que había llegado tras un
2 El griego micénico. Instrumentos de trabajo Los documentos I § 2.1.1 3

minucioso análisis de las recurrencias de signos y de sus correspondencias siguieron otros más, que han ido revisando, actualizando y controlando los
con logogramas. considerables avances de esta disciplina durante más de cincuenta años. Inte-
Ventris, con la colaboración del profesor de griego John Chadwick publi- rés principal de estas revisiones ha sido evitar, desde el principio, la colisión
có inmediatamente los primeros datos para el mundo científico (Ventris - de normas. Desde sus orígenes es ésta una ciencia de grupo internacional, uni-
Chadwick 1953). ficada, organizada, clasificada, con numerosos instrumentos de trabajo, los
La confirmación brillante del desciframiento vino del prestigioso arqueó- más importantes de los cuales aparecen recogidos en § 3.
logo Blegen, que guardaba, aún sin publicar, una tablilla de Pilo que, por lo
tanto, no había podido ser tomada en consideración por Ventris.
2. LOS DOCUMENTOS

2.1. Descripción somera de los documentos


2.1.1. Cnoso
Contamos con unas 3000 tablillas, muchas de ellas deleznables. Proce-
den de las excavaciones del palacio de Cnoso en Creta, cerca de la moderna
En esa tablilla (PY Ta 641), de acuerdo con el desciframiento propuesto, Iraklion y. Evans las publicó, aunque de un modo bastante descuidado.
debía leerse, entre otras cosas: Fueron cocidas por incendios del palacio de Cnoso. Pero la datación de
ti-n"-po-de ... ~ 2 (es decir, TplrrooE 'trébedes' en dual), seguido del la destrucción del palacio ha sido objeto de debate y se han propuesto diversas
dibujo Oogograma) de una trébede y del numeral 2. fechas: 1400, 1370, 1200 a. C., entre otras, es decir, en algún momento entre el
ti-n"-po ... ~ 1 (es decir, Tplrrws 'trébede' en singular), seguido del Minoico Reciente II y el Minoico Reciente IIIA2 o IIIB, siguiendo la termino-
logograma de una trébede y del numeral 1. logía habitual empleada en los trabajos de arqueología de la Edad del Bronce
di-pa ... qe-to-ro-we O1 (es decir, olrras, e. e. 8Érras, KWETpwFEs 'tina- en el Egeo. Sin embargo, el trabajo de Driessen 1990 puso de manifiesto que
ja de cuatro asas' en singular), seguido dellogograma de una tinaja de cuatro las tablillas conservadas en el palacio de Cnoso respondían, en realidad, a tres
asas y del numeral 1. fases diferentes de destrucción del palacio:
di-pa-e ... ti-n·-o-we-eO 2 (es decir, olrrahE TPuilFEhE 'tinajas de tres l.ª) Los documentos de la "habitación de las tablillas de carros" serían los
asas' en dual) seguido dellogograma de una tinaja de tres asas y del numeral 2. más antiguos de los conservados, ya que se datarían en la fase de transición
di-pa ... a-no-we O 1 (es decir, Ol rras avwFES 'tinaja sin asas' en sin- entre el Minoico Reciente II y el III (aproximadamente entre 1425-1385 a. C.).
gular) seguido del logograma de una tinaja sin asas y del numeral 1. 2.ª-) Un segundo grupo, integrado por los documentos de la "habitación
La perfecta coincidencia entre la traducción y los logogramas, así como de las basas de columnas" (todos ellos referidos a la producción de aceite), se
entre los numerales y el número gramatical en que se reconstruía cada forma, habría cocido en una segunda destrucción que afectó a esa zona del palacio.
excluían la posibilidad de que se tratara de una coincidencia. Tras las prime- 3.ª-) Por último, la destrucción final del palacio (entre 1300-1200) habría
ras críticas al desciframiento, notablemente minoritarias, hoy día hay acuerdo permitido la conservación del resto de los archivos.
general en que las tablillas están escritas en griego y en que el desciframien- Las tablillas de Cnoso tuvieron poca fortuna con respecto a la edición. La
to es básicamente exacto. Otra cosa es que persistan numerosas discusiones excavación de Evans no fue precisamente "moderna" y los documentos apa-
sobre detalles. recían reducidos a múltiples fragmentos dispersos, a menudo sin indicación de
Los estudios de micenología se organizaron en 1956, con un coloquio procedencia, que han tenido que ser trabajosamente recompuestos por los espe-
celebrado cerca de París, en Gif-sur-Ivette (Études Mycéniennes), al que cialistas. Cada edición queda envejecida por nuevos raccords (ef. § 2.4.1.).
4 El griego micénico. Instrumentos de trabajo Los documentos I § 2.1.3 5

Para mayor complicación, cuando el arqueólogo griego Sakellarakis se hizo 2.1.3. Micenas '
cargo del Museo de lraklion en 1984,se descubrieron ocho cajas de madera con Micenas fue excavada por Wace, quien descubrio pequeños depósitos de
nuevos fragmentos (pequeños, desde luego, pero que "casan" entre sí y con los tablillas en "casas", desde 1950. Su número no es demasiado abundante, y se
ya existentes). Ello ocurrió cuando una magna edición de las tablillas estaba fechan hacia 1200 a. C. Sobre su publicación, cf. §§ 2.1.5. Y 3.1.
en curso de publicación. El primer volumen y, en menor medida el segundo
(cf. § 3.1.1.) salieron ya anticuados. Actualmente se continúa el trabajo de 2.1.4. Tebas
organizar estos pequeños fragmentos. En las excavaciones de la Cadmea de Tebas apareció, primero, en 1951
Olivier 1967 distinguió los escribas (lo que llamamos las "manos", cf. una serie de jarras de estribo, algunas de las cuales tenían inscripciones. Tabli-
§ 2.4.3.). llas salieron a la luz desde 1964, en excavaciones de los arqueólogos Platon
y Tulupa y luego de Spirópulos. Más tarde, en 1982, Piterós descubrió pre-
2.1.2. Pilo cintos de arcilla. Hace unos años aparecieron nuevas tablillas, publicadas por
Las tablillas de Pilo proceden del llamado "Palacio de Néstor", en Pilo, Aravantinos - Godart - Sacconi (por separado en el vol. 1, 2001 Y junto a las
situado en la actual Epano Englianós, en el extremo septentrional de la bahía de demás en el vol. I1I, en 2002).
Navarino. Se trata, pues, de la región de Mesenia. Fue excavado por Blegen, Las tablillas se datan hacia 1350-1300. Son por tanto, las más antiguas
quien procedió de un modo mucho más cuidadoso que Evans. Las tablillas del continente y sólo superadas en antigüedad por algunas de las de Creta.
proceden del archivo del palacio. Tampoco es completamente seguro en qué
momento se produjo la destrucción del palacio de Pilo. Se ha defendido 2.1.5. Tirinte, La Canea, Midea
que fue algo anterior a la de los centros micénicos de la Argólide, Micenas y En Tirinte y La Canea se han ido produciendo sucesivos hallazgos, si bien
Tirinte, que se suele fechar a finales del Heládico Reciente III B2 (aproxima- muy fragmentarios. Las de Tirinte fueron publicadas junto con las de Tebas
damente 1200), pero también se han señalado indicios que apuntan a una (anteriores a los últimos hallazgos) y las de Micenas, por Melena - Olivier
supervivencia todavía en los primeros momentos de la fase inmediatamente 1991. Las de La Canea han sido objeto de publicaciones parciales (cf. § 3.1.4.).
posterior, el Heládico Reciente III C, lo que obligaría a retrasar la fecha de De Midea el material en lineal B es mínimo (por ejemplo, el nódulo Wv 6).
destrucción en unos cuantos años l •
En 1951 Emmett L. Bennett hizo una transcripción de las tablillas, orde- 2.1.6. Inscripciones sobre cerámica
nó los signos y distinguió silabogramas, ideogramas y signos numéricos, des- Se han encontrado en Cnoso, Pilo, Micenas, Tebas, Tirinte, Eleusis,
cubriendo que en muchas tablillas las cantidades de la última línea eran la Orcómeno y otros lugares diversas jarras de estribo con breves epígrafes pin-
suma de las anteriores. tados en la panza. Las de Tebas tienen una fórmula de tres palabras antropó-
En 1954 aparecieron 300 tablillas más y en 1955 se descubrieron las que nimo-topónimo-antropónimo en genitivo. Parecen "marcas" o "denominacio-
registraban ofrendas de aceite. En total, son unas 1200 tablillas. El propio nes de origen". Se echa de menos una edición reciente del conjunto de estos
Bennett diferenció las distintas manos (cf. § 2.4.3.) en 1958. De nuevo lo hizo hallazgos (cf. § 3.1.5.).
con más precisión Palaima 1988. En 1973 y 1976 apareció una excelente edi-
ción (obra de Bennett y Olivier) y está a punto de publicarse una nueva, obra 2.2. Tipología de los documentos
de J. L. Melena, con importantes adiciones y correcciones. 2.2.1. Documentos para la administración
Los "palacios" eran conjuntos de dependencias en las que, además de las
I Para estos problemas, tanto referidos a Pilo como a \Cnoso, pueden verse, entre otros,

Darcque 1992: 298-300 y 347-356 Y Dickinson 2000, donde pueden encontrarse las refe-
salas de representación y las dedicadas a la administración, se encontraban
rencias a la bibliografía arqueológica especializada. estancias en que se producían objetos o se almacenaban materiales. Con la
6 El griego micénico. Instrumentos de trabajo Los documentos I § 2.2.3 7

excepción de unas cuantas inscripciones pintadas sobre vasos cerámicos, la El escriba micénico escribe siempre de izquierda a derecha. A veces cal-
casi totalidad de los textos micénicos son tab-liHas·de arcilla inscritas que con- cula mal el espacio de la línea y los últimos signos no le caben, de modo que
tienen registros o inventarios de diferentes bienes recibidos, entregados o alma- escribe o bien encima de la línea, o bien en el canto derecho, o bien en el
cenados por los palacios y conservadas, bien en los archivos, bien en los talle- dorso, o bien (aunque es más raro), en el canto inferior. Puede usar caracteres
res. Las tablillas no registran, pues, la actividad política del palacio, como más grandes para enfatizar determinadas palabras (a modo de titular) o carac-
ocurre en archivos de grandes reinos proximoorientales como Mari, Hatti o Ur, teres menores o volados para algunas acotaciones especiales. También puede
sino que se centran en aspectos contables, administrativos y productivos. organizar la información mediante el uso de espacios en blanco, al modo de
No eran documentos destinados a conservarse largo tiempo, sino que se nuestros "puntos y aparte".
utilizaban durante el "año fiscal" y luego se reutilizaban. Las tablillas iban a Una vez escritas, no cocían las tablillas, sino que las dejaban secar al sol,
ser leídas en el mismo lugar en que habían sido escritas, a menudo por quie- como un adobe. Cuando se secaban, eran almacenadas en diversos receptácu-
nes las habían escrito o por alguno de sus colegas, y el espacio de tiempo entre los (las huellas dejadas en el barro aún fresco nos permiten saber que se usa-
su fabricación y su posible lectura no era nunca superior a un año. La inme- ban cajas de madera, cofres de yeso o cestas) y éstos eran, a su vez, apilados
diatez de su lectura y su uso "privado" obviaban las deficiencias de la escri- en estantes. A veces colocaban las tablillas directamente en los estantes, a la
tura, dado que eran tan sólo un simple recordatorio. Lo importante para sus manera en que hoy colocamos libros o discos compactos. Los receptáculos
usuarios eran las cifras. El resto era el mínimo indispensable para que las podían llevar una pella de barro inscrita a modo de etiqueta indicativa del
cifras fueran significativas. Por tanto, cualquier interpretación de las tablillas contenido.
debe centrarse primordialmente en ellas.
Tal vez existieran registros para un tiempo mayor, realizados en otro 2.2.3. Tipos de tablillas
material, supuestamente no perecedero, aunque paradójicamente serían estos Se distinguen fundamentalmente dos tipos de tablillas:
los que no se nos han conservado. Este material podrían ser pieles (como los a) Las llamadas de formato de "hojas de palmera", por la forma en que
pergaminos), ya que en Chipre al maestro se le llama Ol<j>eEpaAol<j>ós (literal- se trabajaba la arcilla: una pella amasada como un cilindro entre las manos,
mente 'que unta pieles'), lo que indica que se escribía sobre pieles desde era extendida luego sobre un plano y amasada sumariamente. La parte de abajo
época muy antigua. extendida sobre el plano queda aceptablemente lisa y es sobre ésta sobre la
que se escribe exclusivamente casi siempre. Es a la que le llamamos recto.
2.2.2. Forma material de las tablillas Escribir en la otra, la convexa, a la que llamamos verso o dorso es mucho
En cuanto a su forma material, las tablillas son de arcilla, aunque a menos frecuente. Las tablillas "de hoja de palmera", que contienen una o dos
menudo el barro contiene un somero armazón de pajitas, hierbajos o incluso líneas de escritura, se usan para textos pequeños.
cuerdecitas. Se escribían cuando el barro aún estaba fresco. El escriba las sos- b) Las llamadas de "formato de página", son más grandes, aproximada-
tenía sobre la mano izquierda e incidía los signos gráficos con un cálamo, un mente rectangulares y su confección era más laboriosa, ya que requerían un
estilete de hueso o de bronce terminado en un filo cortante y curvo. Antes de
escribir (salvo en el caso de documentos muy breves) el escriba "pautaba" la
tablilla con una serie de líneas horizontales, sobre las que escribía luego (en
I armazón más sólido, de pajitas o cuerdas, y un amasado más preciso. En
Tebas se han identificado algunas que han sido hechas a molde. Las tablillas
de formato de página contienen textos con un encabezamiento, y el conteni-
alguna ocasión las escribió primero e hizo las líneas después). Esta forma de
escribir ha permitido clasificar algunas huellas de palmas de los escribas,
I do del texto puede prolongarse en más de un documento. También es corrien-
te que se articulen en párrafos separados por líneas en blanco.
dejadas sobre el barro fresco, e incluso saber q'ue uno de ellos era un niño,
dado que se trata de una mano muy pequeña. 1
Ii.

I
8 El griego micénico. Instrumentos de trabajo Los documentos I § 2.3.4 9

2.2.4. Otros documentos escritos número carece de relación con las dos letras anteriores, es decir, no hay Aa 1,
Además delas tablillas conservamos otro tipo de textos inscritos: 2, 3... , sino que cada tablilla conserva su número de inventario, no importa
a) Las llamadas "etiquetas", que son pellas que se colocaban sobre un dónde se clasifique. Así, por ejemplo, la 1.ª tablilla Aa de Pilo es Aa 60, mien-
contenedor de tablillas para indicar sumariamente su contenido. tras que la n. Q (de inventario) 1 de Pilo es de la serie An).
b) Los precintos, o mejor "nódulos", bolas de arcilla en que se embutía
un nudo y se marcaban con un sello o con una indicación escrita. Tenían una 2.3.4. Ejemplos
función similar a la de los actuales sellos de lacre:. asegurar que un paquete Ponemos a continuación algunos ejemplos para familiarizamos con el
atado con una cuerda no había sido abierto. Una vez desprendidos de la cuer- procedimiento:
da, se guardaban a modo de "recibos". KN Ra 1548. Es de Cnoso (KN), de la serie R (armas), subserie a (con
c) Las inscripciones sobre vasos, también muy sumarias, que tenían una formato hoja de palmera), n. Q de inventario 1548 de Cnoso.
función semejante a nuestras etiquetas de botellas de bebidas. No son incisas, PY An 657. Es de Pilo (PY), de la serie A (personas), subserie n (con for-
sino pintadas. mato de página), n. Q de inventario 657 de Pilo.
TH Fq 126. Es de Tebas (TH), de la serie F (cebada y otros productos,
2.3. Designació~ y clasificación de las tablillas generalmente para ofrendas), subserie q (con formato de página), n. Q de inven-
Cada tablilla se designa inequívocamente con las siguientes indicacio- tario 126 de Tebas.
nes, en el orden en que las señalaremos. MY V 659. Es de Micenas (MY), de la serie V (sin ideograma), n. Q de
inventario 659 de Micenas.
2.3.1. Centro de procedencia KH Gq 5. Es de la Canea (KH), de la serie G (diversos productos, gene-
El centro de procedencia de las tablillas se señala con mayúsculas: ralmente para ofrendas), subserie q (con formato de página), n. Q de inventario 5
KN = Cnoso PY = Pilo de la Canea.
MY = Micenas TH = Tebas MIDWv 6. Es de Midea (MID), de la serie W (es un nódulo) n. Q de
TI = Tirinte EL =Eleusis inventario 6 de Midea.
OR =Orcómeno KH = La Canea KN Z 171 7. Es de Cnoso, de la serie Z (inscripciones pintadas sobre
MIL =Mileto MID = Midea cerámica), n. Q de inventario 1717 de Cnoso.
Se indica, asimismo (normalmente entre paréntesis), el número de
2.3.2. Clasificación de una o dos letras basada en ellogograma "mano" (cf. § 2.4.3.).
Esta clasificación se había hecho ya en gran medida medida antes del
desciframiento. Cada grupo basado en un logograma se señala con una 2.4. Relaciones de unos documentos con otros
mayúscula. Casi siempre hay subgrupos , basados en las diferentes tipologías 2.4.1. Fragmentos de una misma tablilla
que presentan las tablillas dentro de las series y que se marcan con una minús- Varios fragmentos pueden pertenecer a una misma tablilla. Ello pudo
cula a continuación. Convencionalmente se usan de la a a la I en las de for- constatarse a veces desde el principio, los dos fragmentos se pegaron y fue-
mato hojas de palmera, y de la m a la z en las de formato de página. ron considerados un fragmento unitario. Otras veces varios fragmentos fue-
ron inventariados por separado y recibieron, consecuentemente un número
2.3.3. Número de inventario distinto, pero luego se comprobó que pertenecían a una misma tablilla. Des-
Sigue a las dos letras (mayúscula y minús~ula). un número de inventario, pués de pegarlos (lo que se llama un raccord o unjoin) se designa el resulta-
que es el que la tablilla tuvo siempre dentro de cada museo. Por ello este do con los números de los fragmentos que han sido pegados, unidos por el

!'Ji
¡¡i
10 El griego micénico. Instrumentos de trabajo Los documentos I § 2.5 11

signo [+]. Así, PY Eb 156 [+] 157 indica que dos fragmentos recibieron un .a de-so-mo
número de inventario distinto, Eb 156 Y Eb157;pero luego se descubrió que .b ku-ka-ro / pi-ri-je-te pa-ka-na a-ra-ru-wo-a PUG 3
formaban parte de una misma tablilla y fueron pegados. A veces puede haber 'K. eborario, 3 dagas ajustadas, con empuñaduras'.
más de un [+]. El proceso de reconocimiento de fragmentos pertenecientes a
la misma tablilla sigue aún hoy. Por último debemos mencionar que también pueden estar relacionados
unos documentos con otros por el lugar en que aparecieron (find spot). Palaima
2.4.2. Juegos (sets) de tablillas 1988 señala minuciosamente la localización de cada fragmento sala por sala.
Hay grupos de tablillas que se leen como un solo documento, a la manera Dos tablillas que estaban juntas o próximas podían estarlo por algún motivo.
en que hoy podemos tener documentos de varias páginas. Es lo que se llama un y a veces descubrirlo resulta muy revelador.
"juego" (set). No siempre es fácil estar seguros de si las tablillas formaban Hay otros muchos tipos de relaciones, como tablillas que mencionan al
un juego o simplemente se dedicaban al mismo tema, ni tampoco del orden mismo personaje en funciones distintas o recogen un nombre de oficio que
en que debían ser leídas, ya que los escribas no numeran estas "páginas". se relaciona con materiales o técnicas descritas en otras. La casuística es
muy amplia.
2.4.3. Otras relaciones
Hay tablillas que se relacionan temáticamente (de carros, textiles, etc.), 2.5. Documentos y escribas
aunque no formen un documento. En este caso decimos que forman una "serie". Para la único -que sepamos- que se usaba la escritura en el mundo micé-
Por otra parte, hay tablillas de diferentes series que, sin embargo, han nico era para registrar y cuantificar la gestión administrativa o comercial. Se
sido escritas por la misma mano. El estudio formal de los textos en lineal B cuantifica, por ejemplo, ganado, personas u objetos. Se anotan raciones de
permite la identificación de la "mano" o autor que los ha producido, una iden- comida (entregadas en calidad de "sueldo"), partidas de materiales para que
tificación que se realiza mediante el estudio paleográfico de sus grafías (duc- los artesanos los devuelvan convertidos en productos manufacturados, los tales
tus, modo de trazar los grafemas, orden de incisión de los diferentes elemen- productos ya manufacturados o la situación en que se encuentra el proceso de
tos en que éstos pueden descomponerse, su espaciamiento, etc.). El resultado fabricación de diversos productos. O bien se hace un inventario de objetos
final del proceso será la posibilidad de atribuir a talo cual "mano" (es decir, guardados en un almacén. O de ofrendas que deben hacerse a determinados
escriba) la autoría de un texto, o grupo de textos. Esta relación puede resultar dioses en momentos concretos. La finalidad de la escritura es, pues, llevar un
intresante para hacernos idea de las funciones que dicho escriba desempeña- control del personal, de la producción y de la vida administrativa.
ba en el Palacio. En general, el análisis de las "manos" nos indica que un mismo escriba
A veces disponemos de dos juegos con la misma o semejante informa- es el autor de las tablillas que se contenían en un "archivador" o, dicho de otra
ción; en la mayoría de los casos se trata de series de tablillas pequeñas cuya manera, las que han constituido una unidad documental. No obstante, en oca-
información se estaba pasando conjuntamente a otras grandes. Así en el lla- siones, ha sido más de un escriba el que se ha ocupado de un documento;
mado "catastro" de Pilo, la serie Ep acumula en tablillas grandes los materia- incluso puede darse el caso de que dos "manos" diferentes hayan hecho ano-
les dispersos en tablillas pequeñas de la serie Eb. taciones en la misma tablilla.
Otras veces tenemos tablillas con totales que reflejan el resultado numé- Observamos que la relación entre el número de documentos producidos
rico de los datos de tablillas pequeñas. Por ejemplo, KN Ra 1540 to-sa, pa- y el de manos es muy baja. En otras palabras, que hay muchas manos para
ka-na PUG 50 'total de dagas, 50' totaliza una serie de tablillas de la misma pocos documentos. Por ello parece claro que en el mundo micénico no existe
serie, como Ra(1) 1548: \ una "clase" de escribas al modo oriental. Mejor, debe pensarse en funciona-
rios que, en el ejercicio de su actividad, realizan las pertinentes anotaciones
12 El griego micénico. Instrumentos de trabajo Instrumentos de trabajo I § 3.1.1 13

referidas a su cometido o "negociado". Ello explica algunos detalles de su , 3. INSTRUMENTOS DE TRABAJO


comportamiento: 1) su anonimato (ni "firman" los documentos, ni hablan de
sí mismos, como harán los mesopotámicos o los egipcios, ni siquiera se cono- 3.1. Ediciones
ce el término que serviría para identificar su profesión); 2) la escasez de docu- 3.1.1. Cnoso
mentos de que son autores algunos de estos "escribas", lo que hace presuponer El problema de las inscripciones de Cnoso es que no cesan de producir-
que, si no ocupaban su tiempo en trabajar sobre otros soportes de escritura, su se nuevas uniones de fragmentos, antes publicados por separado, pero perte-
dedicación "a tiempo completo" a esta actividad habría sido de una producti- necientes a las mismas tablillas (los llamados raccorris o joins). La edición
vidad extraordinariamente baja. Es más, el análisis paleográfico de los archi- más actualizada es Killen - Olivier 1989, habitualmente designada KT v,. cf.
vos de Cnoso apoya esta teoría, según la cual el escriba no era un mero la más amplia (ya que contiene fotografías y dibujos de todas las tabllillas),
"mecanógrafo sobre arcilla" que copiaba lo que se le dictaba, sino que era un pero parcialmente anticuada de Chadwick- Godart - Killen - Olivier - Sacconi-
"funcionario" adscrito a un departamento o "negociado" y su ámbito de Sakellarakis 1986, etc.
actuación se refería, casi exclusivamente, a los asuntos cuya administración Encontramos ediciones de raccords o de alguna tablilla nueva en: Bennett
(contabilidad) se llevaba allí. En ocasiones, como buenos oficinistas, los et al. 1989 (con bibliografía de raccords anteriores), Owens 1990, Godart - Killen -
escribas se aburrían y hacían dibujitos en el dorso de la tablilla, como labe- Kopaka - Melena - Olivier 1990-1991, Melena - Owens - Serrano 1990-1991, Olivier-
rintos o figuras humanas. KiIlen 1992, Godart - Kopaka - Melena - Olivier 1992-1993, Evely - Killen - Mee-
Peatfield - Popham 1994, Melena 1999.
2.6. La información que brindan las tablillas
La especial naturaleza de estos documentos hace que sepamos muchísi- 3.1.2. Pilo
mo y a un tiempo poquísimo sobre los micénicos. No nos dan el nombre de Para Pilo, a la espera de una nueva edición de J. L. Melena, de próxima
un solo rey, no nos hablan de acontecimientos. Nada sabemos sobre los datos aparición, seguimos dependiendo de la de Bennett - Olivier 1973 y 1976, com-
que habitualmente pueblan los libros de historia, las batallas, las sucesiones, plementada por las propuestas preparatorias de una 2.ª edición de Bennett 1992.
los matrimonios, los tratados. En cambio estamos informadísimos sobre Hemos de añadirles.losjoim de Melena 1992-1993a-b, un par de documentos
aspectos muy concretos: la producción textil, la distribución del ganado, la publicados por Shelmerdine - Bennet 1995 y la edición y estudio de los sellos por
forma de sus muebles, la organización de sus defensas costeras. Por citar un Olivier 1997.
ejemplo: la religión micénica sólo se refleja en nuestros documentos cuando
determinados dioses deben recibir ofrendas y el Palacio registra estas ofrendas. 3.1.3. Tebas y Micenas
Nada hay en las tablillas sobre sus mitos, sobre sus leyendas, sobre su litera- Para Tebas la edición más reciente es Aravantinos - Godart - Sacconi 2002,
tura. Es algo así como si lo único que tuvieran los arqueólogos de dentro de que contiene los nuevos hallazgos que habían publicado Aravantinos - Godart -
cinco mil años para conocer la realidad de nuestro país fueran los Presupuestos Sacconi 2001. Sigue siendo útil la consulta de Melena - Olivier 1991.
Generales del Estado o los inventarios de unos grandes almacenes. En cuanto a Micenas, la edición actualizada es Melena - Olivier 1991 (cf.
y sobre todo, lo más grave, es que todos los documentos son de un año, las más antiguas de Sacconi 1974a, Olivier 1969).
el fatídico año en que el incendio que arrasó cada palacio quemó las tabli-
llas (salvo en el caso de Cnoso, donde se registran tres niveles de destruc- 3.1.4. Otros centros
ción, cf. § 2.1.1.). Los escasos documentos de Tirinte se encuentran en Melena - Olivier
1991, los de La Canea, en Hallager - Vlasakis - Hallager 1990 y 1992, Godart-
Tzedakis 1992, las inscripciones pintadas de Malia en Farnoux - Driessen
14 El griego micénico. Instrumentos de trabajo Instrumentos de trabajo I § 3.4 15

1991, Y los nódulos de Midea enWalberg 1992, con la corrección de lectura 3.4. Gramáticas
de Olivier 1999:434, y en Demakopoulou - Divari-Valakou 1992-1993, 1994- Muchos años después de la publicación de Vilborg 1960, contamos con
1995. Para el sello lenticular de marfil de Medeón véase Olivier 1999: 434. una gramática completa del micénico: Bartonek 2003. Son útiles aún Ruijgh
1967 y Lejeune 1972.
3.1.5. Inscripciones sobre vasos
La edición de las inscripciones sobre vasos es una tarea en gran medida 3.5. Índices y léxicos
por hacer, dada la dispersión de las cerámicas inscritas. Pueden consultarse: El primer léxico fue el de Morpurgo 1963; ahora contamos con el exce-
Sacconi 1974b, Catling - Cherry - Jones - Killen 1980, Bennett 1986, Hallager lente de Aura Jorro 1985-1993 (= DMic.). Una relación de palabras griegas
1987, Farnoux - Driessen 1991, Olivier 1999: 433 y Hallager - Hallager 2003. que tienen correlato en micénico es Chadwick - Baumbach 1963 y Baumbach
1971. Está a punto de aparecer en versión informática el Index Graecitatis del
3.2. Manuales introductorios, estudios, antologías DMic. (cf. http://www.cervantesvirtual.es). Para índices de la lineal B puede
Aunque muy antigua, sigue siendo excelente la obra pionera de Fernández consultarse Olivier - Godart - Seydel - Sourvinou 1973 y Aura Jorro Índice
Galiano 1959, cf. también las antologías de Ruijgh 1962 y Pugliese Carratelli Micénico (sólo en versión informática, cf. http://www.cervantesvirtual.es/).
1964.
La historia del desciframiento y los primeros datos son ofrecidos por 3.6. Actas de congresos y coloquios
Chadwick 1962. Como manuales introductorios pueden citarse: Doria 1965, Los estudiosos de micenología han ido dejando constancia de los pro-
Palmer 1963, Docs., Hiller - Panagl 1976, Chadwick 1977, Maddoli 1977, gresos en este campo del saber en diversas reuniones científicas2 : Études
Hooker 1980, Magueijo 1980, Marazzi 1982, Ruipérez - Melena 1990, Duhoux- Mycéniennes (1956), Atti Pavia (1958), Myc. Stud. (1964), Cambridge Coll.
Morpurgo (en prensa). Una excelente antología de textos comentados puede (1966), Sto Myc. Brno (1968),Atti Roma (1969),Acta Myc. (1972), Coll. Myc.
hallarse en Melena 2001 (menos manejable, Probonas 1983). Cf. también la (1979), Res Mycenaeae (1983), Tractata Myc. (1987), St. Myc. (1989), Myke-
colección de estudios de Lejeune, Mém. I-IV, así como volúmenes colectivos nai"ka (1992), Atti Roma 11 (1996); Floreant (1999). Los últimos se han cele-
como Shelmerdine - Palaima (eds.) 1984, Killen - Melena - Olivier (eds.) 1987, brado en Austin en 2000 y en Roma en 2006. Sus actas están en prensa.
Olivier - Palaima 1988; Treuil- Darque - Poursat - Touchais 1989 (1992); Godart-
Franceschetti 1990; Bennet - Driessen (eds.) 1998-1999, Voutsaki - Killen (eds.) 3.7. Repertorios bibliográficos y revisiones críticas
2001. De interés es también el catálogo "El Mundo Micénico", que contiene con- Generales: "Indogermanische Chronik", de la revista Sprache (Viena),
tribuciones de importantes estudiosos, publicado en 1992, con motivo de la expo- cuya publicación se vio lamentablemente interrumpida; Bibliographie Lin-
sición celebrada ese mismo año en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. guistique International (Utrecht); L'Année Philologique (París).
Específicos: Studies in Mycenaean Inscriptions and Dialects (SMID)
3.3. Sobre las escrituras ahora disponibles en su página web: www.utexas.edu/research/pasp/index.html;
La bibliografía más relevante sobre las escrituras es la siguiente: Hooker Nestor, ed. por E. L. Bennet Jr., Universidad de Wisconsin, desde enero de
1979, Heubeck 1982, Duhoux 1988 (al mismo autor se debe una monografía 1978 y continuado por T. W. Jacobsen, W. W. Rudolph, de la Universidad
sobre la enseñanza de la ortografía en Pilo: Duhoux 1986) y sobre todo Best- de Indiana, de publicación mensual (también accesible por Internet
Woudhuizen 1988. Sobre algunos problemas pendientes del desciframiento, classics.uc.edu/nestor); cf. también SMEA 20, 1979, dedicado completo a
cf. Duhoux - Palaima - Bennett 1989. Sobre faltas de los escribas: Maurice actualización, así como García Ramón 1981 y 1984, Morpurgo-Davies -
1985. Sobre los llamados "signos fuera de si~tema": Consani 1984-1985.
Sobre los ideogramas: Vandenabeele - Olivier 1979. 2 Cf. la resolución de las abreviaturas en el primer apartado de la Bibliografía.
16 El griego micénico. Instrumentos de trabajo

Duhoux 1985, Eder 1994, Feuer 1996, Dardano 2000, Luján 2006, y también
Adrados - AuráJorro, "Epigrafía jurídica micénica", en diversos números de
Studia et Documenta Historiae et Iuris, Roma (se prepara una edición de con-
juntcí, muy revisada). Además hay que contar con las revisiones que se efec-
túan en cada congreso o coloquio).

3.8. Revistas y colecciones de monografías


Las revistas más específicamente dedicadas a micénico son: Minos, SEGUNDA PARTE
Revista de Filología Egea, Salamanca; Kadmos. Zeitschrift for vor- und früh- SISTEMA DE ESCRITURA
griechische Epigraphik, Berlín; Studi Micenei ed Egeo-Anatolici, Roma.
Por otra parte, se publican monografías sobre micenología en la colec-
ción Aegaeum de la Universidad de Lieja, en Incunabula Graeca, de Roma, 1. INTRODUCCIÓN GENERAL
y en los Suplementos de Minos (Salamanca).
1.1. La lineal B
Las tablillas micénicas están escritas en un sistema propio de escritura que
conocemos con el nombre de "lineal B" por oposición a la escritura "lineal A",
que es la propia de las tablillas minoicas de época anterior en Creta, y ambas,
a su vez, se oponen a las escrituras no lineales o pictográficas utilizadas en
otros momentos o lugares durante la Edad del Bronce en el Egeo (cf. § 4.).
Este nombre tan aséptico de escritura "lineal", que únicamente alude a su apa-
riencia externa, específicamente a la disposición habitual que cobra en los docu-
mentos conservados, le fue impuesto por A. Evans en 1894 en un momento
en el que todavía se desconocía cuál era la lengua en la que estaban escritos
los documentos que ahora sabemos que contienen una variedad de griego
arcaico y en el que tampoco se comprendía la estructura general de la escri-
tura en su totalidad. Fue el mismo Evans quien unos años más tarde, en 1903,
estableció la distinción entre los dos tipos de escritura lineal, que convencio-
nalmente designó como tipos A y B,· siendo la primera más antigua que la
segunda.
Desconocemos la fecha en que empezó a utilizarse la escritura lineal B,
aunque debió ser hacia mediados del segundo milenio a. C., pues necesaria-
mente ha de ser posterior a la escritura lineal A, de la que, al parecer, des-
ciende (cf. § 4.), y, lógicamente, anterior a la fecha de nuestros primeros
documentos micénicos. Tampoco sabemos con exactitud el momento en que
dejó de utilizarse, ya que, aunque tradicionalmente se asumiera que la des-
trucción de los palacios micénicos supuso el fin de la utilización de este sis-
1I'f'

18 Sistema de escritura Los silabogramas JJ § 2.1.1 19

tema de escritura, análisis y planteamientos recientes sugieren una continuidad de ver, la escritura micénica se adapta muy mal por su estructura a una lengua
en la práctica de la escritura desde época micénica hasta la adaptación del alfa- como el griego y si sus fines hubiesen sido otros, por ejemplo, la comunica-
beto fenicio para escribir la lengua griega, es decir, hasta finales del segundo ción entre centros a larga distancia, quizá hubiese sido imposible utilizarla por
milenio o comienzos del primer milenio a. C., puesto que la fecha en que se las ambigüedades de interpretación a las que podía prestarse. Sin embargo,
creó el alfabeto griego también es objeto de apasionada discusión en los últi- dado que la persona que iba a leer los textos debía ser en muchas ocasiones
mos años. la misma que los había escrito o, si no, alguien cercano a ella, conocía de
antemano cuál era el contenido aproximado de lo que iba a leer, con lo que
1.2. Documentos no destinados a conservarse prácticamente bastaba con que la inscripción le sirviera de recordatorio.
Por lo que se refiere a la datación de los documentos conservados, tampo- La lineal B, que se escribe siempre de izquierda a derecha, es una escri-
co es segura, aunque en este caso sí podemos precisar más, pues las fechas ofre- tura peculiar que combina signos que tipológicamente corresponden a lo que
cidas varían únicamente en un arco cronológico que va desde 1400 a 1200 a. C. en los estudios generales sobre los tipos de escritura constituyen dos clases
La fecha de datación de nuestros documentos depende directamente de cuál diferentes: silabogramas e ideogramas (o logogramas). Estudiaremos a conti-
sea la fecha de destrucción de los diferentes palacios micénicos en que este nuación cada uno de estos componentes.
sistema de escritura fue utilizado. En efecto, la inmensa mayoría de nuestras
inscripciones fueron grabadas sobre tablillas de arcilla, empleadas como mate-
rial de escritura para realizar registros, pero que no estaban destinadas a con- 2. LOS SILABOGRAMAS
servarse durante mucho tiempo, de modo que su permanencia hasta nosotros
se debe únicamente al azar de que fueran cocidas al producirse un incendio 2.1. Introducción
en los edificios en que estaban guardadas. Estos incendios se produjeron en el 2.1.1. Un sistema con 88 silabogramas
momento en que, por la causa que fuera, los palacios fueron destruidos. Como La escritura lineal B comprende un total de 88 silabogramas diferentes,
ya vimos en 1 § 2.1.1. Y § 2.1.2., las fechas de destrucción de los dos grandes según se muestra en la Tabla 1. Ya antes de que se produjera el desciframien-
centros en que han aparecido textos micénicos han sido objeto de debate. En to de la escritura y fuera posible su interpretación fonética se había llevado a
Cnoso parece que hubo tres destrucciones, la primera de las cuales tuvo lugar cabo la clasificación de los silabogramas por obra de E. Bennett. Dado que en
entre 1425-1385 a. C. y la última, entre 1300 y 1200 a. C. y en Pilo se suele aquel momento se desconocía el valor fonético de los signos, el único méto-
dar la fecha de 1200 a. C. do de clasificación posible era meramente formal: se podía distinguir entre
La vinculación de la fecha de destrucción de los diferentes centros pala- signos de trazo más simple y signos de trazo más complejo. Los primeros se
ciales con la de los documentos conservados se debe precisamente al tipo de situaron al principio de la tabla para la asignación de un número y los siguien-
inscripciones mayoritariamente predominantes entre los textos micénicos. En tes se fueron agrupando por semejanza de formas. Se obtuvo así una tabla que
efecto, con la excepción de unas cuantas inscripciones pintadas sobre vasos en principio constaba de 89 signos, a cada uno de los cuales se le asignó un
cerámicos, la casi totalidad de los textos micénicos conservados son tablillas número que sirvió para poder transcribirlos. Esta numeración se ha manteni-
de arcilla inscritas que contienen registros e inventarios de diferentes bienes do básicamente hasta hoy en día aunque con las modificaciones necesarias,
c

en relación con su entrada, salida o almacenamiento en los palacios de los que iremos señalando. Resulta importante tener en cuenta que los números
diversos centros micénicos. Esto supone que se trata de inscripciones que iban utilizados para transcribir los silabogramas son siempre inferiores al 100, lo
a ser leídas en el mismo lugar en que habían sido escritas, posiblemente por que los distingue de los utilizados para transcribir los ideogramas que, como
el mismo escriba que las había realizado o por alguno de sus colegas (cf. 1 veremos, son siempre superiores a esa cifra.
§ 2.2.1.). No hay que perder esto de vista, ya que, como tendremos ocasión
!I"

20 Sistema de escritura Los silabogramas JI § 2.1.2 21

TABLA 1: SILABOGRAMAS CON LAS TRANSCRIPCIONES ADMITIDAS A esos 89 signos se añadió en la convención de Wingspread de 1961 el
OFICIALMENTE (ACTA MYC.) signo *90 (dwo), mientras que en 1964 Lejeune y Palmer, de forma indepen-
diente, llegaron a la conclusión de que había que diferenciar un signo *91 two,
~6
~
01 L 16 cS.» 31 }\JI que anteriormente se había creído simplemente una variante gráfica del *66.
saL qa .-l.- sa ---L- je -=--- Por otra parte, también tras el desciframiento, hubo que suprimir los signos
~
02 ..i q_
~
77
17 32
1
47 El:) *84 (que es tan sólo una variante del *83) y el *88 (variante del *33). Hoy
roL za ..-!- qo _ ka _
también resulta claro que el *34 y el *35 son, en realidad, variantes de un
:l- 'VI o\::::)
~3
03 18 \.!!/ 48 63 78
o mismo signo, Así pues, tenemos un total de 88 signos silábicos. Con el fin de
pa ....Í..- )
nwa ..Ji.. qe

04
te
~:
-=E...
49 H\ 64
H 79
~
evitar errores no se procedió a renumerar los signos cuando se suprimieron
algunos.

~: f
50
pu
d 65
'W\ :a~ 2.1.2. La transliteración de la lineal B
Como veremos más en detalle en § 2.3., no hay una correspondencia uní-
2 S ~
06
na 1 l 51
du lIL ~~ )~(
81
ku _J_\\'_ voca entre los silabogramas y las sílabas de la lengua representada, el griego,

07
di -L
Tií
lL 52
no Jt 67
ki
'*'
-l
82
:t sino que un mismo silabograma puede servir para representar diferentes sílabas
griegas, dejando aparte el hecho de que, de acuerdo con las reglas de escritura
micénica, en función de su posición dentro de la sílaba o de la palabra, deter-
23
mu
) 1 38
e k 53
ri ~ ::2 ~
83
lf1 minados fonemas que de hecho debían existir no tienen ninguna representa-

:~
ción gráfica. Esto plantea graves problemas de transcripción e interpretación de
39
pi ~
-A- 54
wa Ji *84
los términos micénicos. Sin embargo, existe un método de transliteración más
I.T CJ
25
~
O}ll 40
wi JJl.
55
nu A 70
ko ~
85
au
objetivo, aceptado de forma general en los estudios de micenología, por el cual
uno de los valores silábicos posibles de cada silabograma es el que se utiliza
26
ru
41
si Jl 56
)~\ ~~e ~~ 86 de forma fija para transcribir ese silabograma. Éste es el método empleado en
las ediciones transliteradas de las tablillas micénicas o cuando queremos refe-
27
re
42
wo
,,<
...l.L
57
ja
§ 72
pe
87
twe
rimos a un término micénico que aparece en ellas sin necesidad de tener que
entrar a discutir cuál era la realidad fonética que de hecho había tras esas gra-
2!!J
~e ~ :8 ~i
43 58 *88 fías. Así, por ejemplo, el silabograma *77 sirve para escribir las sílabas /ka/,
ai -Í.l. su -'- Igal, /kha/ (aparte del hecho de que, por las razones que luego veremos, con-
W ¡'IY-
~: ~
29 44 59 /-\ 74 89
f\ textualmente puede servir para representar /kall, Igall, /khal/, /kanl, Iganl,
p~ ---L- kc ta ..l:::L ze
/khanl, entre otras posibilidades). Pues bien, de esas tres posibilidades para las
l'tf -f,-
~? 90
~e
15 30 45 60
}11.\ transcripciones se emplea ka, es decir, la oclusiva sorda; y, salvo la serie de la
mo _ _ ni de ..fl... ra J' dwo
dental sonora IdI, que cuenta con una serie propia, éste es el criterio con todos
* Numeri 91 J:\- los silabogramas que pueden representar combinaciones de oclusiva más
dclcti two ...Ji;L
vocal: para las transliteraciones siempre se emplea la oclusiva sorda (no la
oclusiva sonora, ni la sorda aspirada). Algo parecido sucede con los signos
como el *2, que puede tener tanto el valor de lrol como el de /lol. Para las
22 Sistema de escritura Los silabogramas JI § 2.2.1 23

transliteraciones se utiliza siempre la. vibrante, nunca la lateral en todos los nica mucho más reconocible de forma directa para quien está familiarizado
signos de esa serie. De esta forma; una secuencia constituida por los signos con la lengua griega clásica. Los inconvenientes de este proceder vienen dados
*77 *2 que apareciera en una tablilla siempre se transliterará como ka-ro, fundamentalmente porque el griego del segundo milenio presenta un estado de
independientemente de cuál sea el valor fonético real de la secuencia. Las lengua anterior y diferente del que nos documentan nuestros primeros textos
transliteraciones de los silabogramas en sus usos como tales (por oposición a en griego alfabético. Para transcribir mico a-pu-ko-wo-ko aún podemos acudir
su utilización como abreviaturas, cf. § 3.4.) siempre van en minúscula cursiva. al uso del digamma y transcribir ci~ TTVKOF OpyOl, pero para transcribir mico
Según se puede comprobar en la tabla, existen aún algunos signos cuyo jo-po-ro-te-ke, ¿cómo deberemos proceder? Corresponde a dos palabras, que
valor fonético es desconocido o, al menos, no es aceptado por la generalidad en ático del siglo IV transcribiríamos W:; TTp09f¡KE, pero en época micénica no
de los micenólogos. Se trata únicamente de un pequeño grupo de signos y, podemos considerar la existencia de dos vocales largas de timbre /e/, una
además, con una frecuencia de aparición bastante escasa en las tablillas (que abierta 11 y otra cerrada escrita El, ni tampoco de dos vocales largas de timbre
es precisamente la causa de que no se pueda determinar contextualmente su /0/, una abierta w y otra cerrada escrita ov. Y por otra parte, el silabograma
valor de una forma segura). En estos casos, para la transliteración se mantie- jo indica que la yod inicial se conservaba aún. ¿Cómo habría de realizarse la
ne el número que presentan en la tabla, pero escrito en cursiva y precedido de transcripción en letras griegas? Cualquier transcripción con letras griegas ten-
un asterisco, p. ej., *18, *19, etc. drá necesariamente mucho de convencional y en ese sentido puede resultar
Los signos que conforman una palabra o, siendo más precisos, una uni- muy útil la transcripción con letras latinas, descriptiva y fonética,yos protheke.
dad gráfica tal y como es reflejada por los escribas micénicos (lo que, según Sobre la transcripción que empleamos en este libro cf. la Presentación.
tendremos ocasión de comprobar, no siempre coincide con nuestro concepto
de palabra), se escriben unos a continuación de otros separados por guiones, 2.2. La estructura del silabario
p. ej., e-ru-mi-ni-ja, *35-ki-no-o, etc. No obstante, a veces se emplean tam- 2.2.1. Signos básicos y signos complementarios
bién en los trabajos de micenología transliteraciones en las que se suprimen Para la descripción y análisis de la estructura del silabario micénico nos
los guiones y simplemente se escriben los valores de los signos uno a conti- apoyaremos en la Tabla 2, donde hemos distribuido los valores aceptados de
nuación del otro, p. ej., utilizando el mismo ejemplo que antes, eruminija. los silabogramas micénicos agrupándolos en columnas de acuerdo con el tim-
bre de la vocal de la sílaba.
2.1.3. Transcripciones que intentan reproducir la realidad de la palabra Como se refleja en la tabla, existen dos grupos de silabogramas bien
Hay una segunda forma de transcribir las palabras micénicas que no se diferenciados (dejando aparte de momento los silabogramas todavía sin tras-
usa en las ediciones porque es más comprometida y obliga a adoptar una entre literar, los cuales es de suponer que, llegado el momento de su identificación,
las diversas interpretaciones posibles. En este caso no se intenta 'reflejar, se integrarán en uno de los dos grupos). El primer grupo lo constituyen los 60
como era el caso anterior, simplemente la secuencia de signos que aparecen signos que aparecen en la parte superior y que representan, bien vocales solas,
en la tablilla (lo que llamamos en sentido propio una "transliteración"), sino bien una combinación de consonante más vocal. Puede llamar la atención que
que se pretende restituir la palabra que subyace a estos grafemas. Para este hablemos de 60 signos cuando en realidad hay 61 casillas cubiertas; sin
propósito se puede optar por dos transcripciones distintas: con letras griegas embargo, ha de tenerse en cuenta que el signo utilizado parazu y paraju es el
y con letras latinas. Por ejemplo, y por seguir con la palabra que acabamos de mismo, el *65. A ellos hay que añadir uno de los signos que representan dip-
citar, e-ru-mi-ni-ja se transcribiría EAú~vtal 'vigas de techumbre', en letras tongos, concretamente au. Estos 61 signos constituyen el juego de signos
griegas y elúmniai en letras latinas. La primer~ de estas dos posibilidades de básico y mediante su combinación se puede representar, siguiendo las reglas
transcripción, la utilización de letras griegas, presenta algunas ventajas pero que luego detallaremos, cualquier palabra griega. La percepción de que estos
también importantes inconvenientes. La ventaja es que vuelve la forma micé- 61 silabogramas son el juego básico no se debe únicamente al análisis que
24 Sistema de escn'tura Los silabogramas /I § 2.2.2 25

TABLA 2: LA ESTRUCTURA DEL SILABARIO! nosotros, en nuestra época y con nuestros conocimientos de lingüística y epi-
grafía, podamos hacer, sino que se refleja en las propias prácticas de los escri-
TIMBRE a TIMBRE e TIMBRE i TIMBRE o TIMBRE U
bas micénicos que utilizan, todos, este juego básico. En cambio, el segundo
VOCArlCONSONANTE + VOCAL grupo de caracteres tiene un valor meramente complementario y pueden ser
a e i o u utilizados o no por un determinado escriba, esto es, cabe utilizarlos y tal utili-
p- pa pe pi po pu zación puede suponer un refinamiento de la notación fonética de una palabra
t- ta te ti to tu
griega y una mayor precisión, pero cualquier combinación de silabogramas en
d- da de di do du
la que se hace uso de alguno de los signos de este segundo grupo puede escri-
k- ka Ice Id ko ku
birse también de forma alternativa sirviéndose únicamente de los caracteres
q- qa qe qi qo
que integran el juego básico. Así tenemos atestiguados, entre otros, los
ro- ma me mi mo mu
siguientes dobletes:
n- na ne ni no nu
• pa-we-a2 / pa-we-a (<j>ápFEha, cf. <j>apos 'manto')
w- wa we wi wo wu
• aTki-aTri-ja / a-ki-a2-ri-ja- (topónimo AL 'rLhaAUi)
j- ja je jo ju
• pte-re-wa/pe-te-re-wa (gen. TrTEAÉFas 'de olmo', cf. TrTEAÉá)
r- ra re ri ro ru
• ra-wa-ra-ta2 / ra-wa-ra-ti-ja / ra-wa-ra-ta (?) (top. Aaupav8Lá)
s- sa se si so su
• o-two-we- /o-tu-wo-we (antropónimo 'Op8F wF f\s)
z- za ze ro zu
• dwo-jo / du- wo-jo (antropónimo LlFOlOS)
DIPTONGOS
• puTke / pu-ke (antropónimo <l>úaKf\S uel sim.)
as (aí)
au
2.2.2. Signos para marcar una vocal sola
r- ras
Procederemos ahora a seguir la tabla de arriba hacia abajo para ir hacien-
ASPIRADAS
do una descripción sistemática del silabario micénico. La primera observación
a2 (ha)
que hay que hacer es que, según podemos constatar, existen signos silábicos
p- *56=pa2 PU 2
para cinco timbres vocálicos diferentes: a, e, i, o y u. Es importante fijarse en
PALATALIZADAS
que se trata de "timbres vocálicos" y no de "vocales", ya que había en micéni-
p- pte (*<pje)
co una oposición de cantidad dentro de cada uno de estos cinco timbres, lo que
t- ta2
implica la existencia de diez vocales, cinco breves y cinco largas (cf. III § 6.1.).
r- ra2 ro2
El silabario, por tanto, registra únicamente el timbre de la vocal pero no su can-
LABIALIZADAS
tidad. Esto sucede tanto con los signos que representan vocales solas como con
t- *82= twa twe *64 = twi two
los que representan la combinación de una consonante (o grupo) más vocal.
d- *86=dwa dwe dwo
n- nwa *83= nwe
2.2.3. Signos para consonante más vocal: casillas vacías
No TRANSL. *18, *19, *22, *341*35, *47, *49, *63, *79, *89
Por lo que se refiere a los signos que representan una combinación de
consonante más vocal, hay que llamar la atención sobre la existencia de algu-
! Cuando la transliteración todavía no es oficial y,\por tanto, no se utiliza en las edi-
ciones, incluimos tanto el número del silabograma como el valor fonético generalmente nas casillas vaCÍas. En el caso de las oclusivas, nos encontramos con que no
aceptado o más probable. existe un signo para la secuencia qu, lo que no es de extrañar, ya que la labio-
26 Sistema de escritura Los silabogramas Il § 2.2.4 27

velar seguida de vocal u se neutralizaba con la velar correspondiente y perdía si el silabario micénico presenta tantas deficiencias a la hora de servir para
su coarticulación labial, probablemente ya desde época indoeuropea, por lo escribir el griego, ¿qué sentido tiene que se cuente con unos signos adiciona-
que la secuencia era inexistente en griego (cf. III § 2.4.3., § 2.4.4.). Tampoco les al conjunto básico que resultan en la práctica completamente prescindi-
hay ún signo para wu, combinación que tampoco parece haber existido en bles? La respuesta es que esta escritura silábica no fue una creación ex novo
indoeuropeo y que, en cualquier caso, era inestable en griego: una secuencia para la notación del griego micénico, sino que su utilización para escribir este
wu se hubiera transformado inmediatamente en u. A una razón parecida puede dialecto se hizo a partir de la adaptación de su uso anterior para otra lengua
deberse la falta del silabogramaji, que sufrió una evolución en las palabras en distinta (v. § 4.). La historia de la escritura nos proporciona abundantes ejem-
que aparecía, p. ej., el presente con reduplicación *yiyemi > hiemi'lTHll, aun- plos de los fenómenos que tienen lugar habitualmente cuando se adapta un
que en este caso quedan huellas de la yod en la aspiración inicial de la pala- sistema de escritura para una lengua nueva. Es altísimamente improbable que
bra, de modo que no se puede descartar por completo que alguno de los sig- se dé una coincidencia total entre los fonemas de la lengua de la que se toma
nos aún no transliterados pueda representar la sílaba ji. la escritura y los fonemas de la lengua para la que se adapta la escritura, lo
En cuanto a zi, también se trata de una secuencia que no resulta esperable que hace que puedan faltar signos para escribir determinados fonemas y, en
por la propia fonética griega, dado que la serie de signos de la z- lo que trans- cambio, sobren signos que servían para escribir fonemas inexistentes en la
criben es, en realidad, la combinación con una vocal de una consonante palatal lengua para la que se adapta. Esto suele crear en los sistemas de escritura un
(cf. III § 3.4.), procedente, entre otras posibilidades, de una antigua velar pala- remanente de signos a los que, bien se les puede asignar un nuevo valor que
talizada en contacto con yod, de modo que la i o yod han quedado, por así decir- nada tiene que ver con el que tenían en la lengua de la que se toma la escri-
lo, absorbidas en la propia consonante. Así pues, aun con las incertidumbres que tura, bien pueden quedar como dobletes o simplemente como signos sin una
supone el que existan todavía algunos signos no transcritos, lo más probable es utilidad clara que se mantienen porque la transmisión de la escritura por
que el conjunto básico de silabogramas micénicos consistentes en una vocal medio de la enseñanza suele ser muy conservadora, de modo que en los alfa-
sola o en combinación de consonante más vocal esté descifrado en su totalidad. betos o signarios tipo siguen apareciendo esos signos pero luego nunca se uti-
Ya hemos dicho más arriba que, junto a estos silabogramas, también lizan en las inscripciones o manuscritos. Como ejemplos de redundancia y
debemos considerar que au pertenece al conjunto básico. En principio podría reutilización fijémonos, por ejemplo, en lo que sucedió en la adaptación del
pensarse lógicamente que au podía ser reemplazado sin mayor problema por alfabeto fenicio para la escritura del griego. Sin entrar en los complicados
una combinación de los silabogramas a-u, puesto que ésta es la práctica habi- detalles de la adaptación de los signos de las silbantes fenicias para la escri-
tual de los escribas micénicos para la representación de otros diptongos de tura del griego, pensemos que la sobreabundancia, desde el punto de vista de
segundo elemento u, como, p. ej., ou en o-u-di-do-si (ou OlOOV<Jl 'no dan') o griego, de signos para la silbantes permitió la reutilización de la:::: (corres-
eu en e-u-ke-to- (E1JXETOl 'proclama solemnemente'). Sin embargo, esto no es pondiente en forma a la samekh fenicia, que era simplemente una /s/) para la
así para au, utilizado sistemáticamente para escribir ese diptongo, hasta el notación/de un grupo consonántico ks. O pensemos también en la persisten-
punto de que la combinación de silabogramas a-u sólo parece estar atestigua- cia de sampi ~ en los alfabetos en los que no se usaba con valor fonético de
da tres o cuatro veces en el conjunto de las tablillas y una de ellas, además, /s/ como signo numeral con el valor de 900. Si consideramos en nuestro pro-
debe ser un error del escriba a-u-qe por o-u-qe. pio sistema de escritura, entre otras redundancias, quizá la más llamativa sea
la del mantenimiento de la letra k, puesto que las palabras que la presentan
2.2.4. Los signos complementarios siempre cuentan con una grafía alternativa.
a) Razones de su existencia Volviendo al silabario micénico, de las tres posibilidades que apuntába-
\
Pasando ya a los signos no pertenecientes a ese conjunto básico, lo pri- mos para signos que quedan en principio sin uso, la tercera, es decir, la de que
mero que debemos planteamos es la propia razón de su existencia. En efecto, los signos se mantengan meramente en la enseñanza "teórica" del sistema de
28 Sistema de escritura Los silabogramas Il § 2.2.4 29

escritura, pero no se usen realmente, debemos descartarla sin más por el pro- de a en vez de a2' como refleja la alternancia del nombre de lugar a-ne-u-te I
pio carácter de los textos micénicos conservados. Hasta el momento no ha a2-ne-u-te en las tablillas pilias, pero no de lo contrario, la utilización de a2
sido descubierto ninguno que podamos considerar como un ejercício de para a sin aspiración. pU2 =phu alterna con pu en palabras como sg. pu-te I
aprendizaje de la escritura o una muestra de escritura hecha por un maestro plu. PU;rte-re. (<j>UT~p I <j>UT~pES 'plantador{es) '). En cambio, no es tan segu-
para que el discípulo la copie y practique o meramente un signario completo ra como nos gustaría la interpretación de *56 como pa2 = pha a partir de alter-
con función decorativa, al modo en que aparecerán grabados algunos alfabe- nancias como *56-ra-ku-ja I pa-ra-ku-ja, un adjetivo derivado del nombre de
tos en época posterior. Tampoco parece muy probable que estos signos una materia preciosapa-ra-ku-, quizá relacionable con a<j>pa-rlS 'sello (de pie-
"redundantes" hayan sido objeto de una readaptacíón sistemática, puesto que dra)'. Los editores de las nuevas tablillas tebanas (cf. Lejeune - Godart 1995)
no se comprendería que los escribas micénicos hubieran decídido otorgar un argumentan a favor de una interpretación de este silabograma como kO;J>
valor completamente nuevo y diferente del que tenían en otra lengua a esos basándose en las alternancias entre las formas ko-ru-we y *56-ru-we que se
signos y lo hubieran hecho otorgándoles valores de tan poco rendimiento o encuentran en esas tablillas. Así pues, hoy por hoy la cuestión del valor foné-
frecuencía en griego como twa, nwe o ha cuando sílabas tan frecuentes como tico del silabograma *56 no puede darse por zanjada.
las combinaciones de lateral nI con vocal o de la velar sonora Igl más vocal
carecían de representacíón propia dentro del silabario. Por lo tanto, lo más d) Signos para consonantes palatalizadas
probable es que todos estos signos "redundantes" hayan mantenido un valor El siguiente grupo es el de las consonantes palatalizadas. La intepretación
semejante al que tenían en el sistema del que se tomaron para utilizarlos para tradicional de ta2 ha ·sido la de tya, fundada en la alternancia ra-wa-ra-ta2 I
la escritura del griego micénico y, todo lo más, hayan sido especíalizados en ra-wa-ra-ti-ja para escribir el topónimo Aaupav8Ui en las tablillas pilias. Sin
algún caso por oposición al uso de los signos del conjunto básico. embargo Heubeck 1979 criticó dicha interpretación y Melena 2000: 38-41
defiende actualmente que la interpretación fonética más probable de este
b) Signos que reflejan diptongos signo es como I{s)thal, a pesar de que esto lo dejaría fuera de sistema dentro
Repasando ahora estos signos vemos que tenemos tres silabogramas que del conjunto del silabario micénico a no ser que *18, uno de los silabogramas
comportan diptongos: ay au YraJo Dejando de lado au, que ya hemos comen- no transliterados, pudiera interpretarse como t02 = I(s)thol.
tado, a3 Y ra3 representan, respectivamente, ai y rai. Así, p. ej., di-pte-ra3 Aunque el carácter palatal de ra2 Y ro2 parece claro, la naturaleza exac-
aparece como forma alternativa y menos ambigua que di-pte-ra para la escri- ta de la realidad fonética que representan es discutida (cf. III § 4.2.). Se duda
tura de nomo plu. 8l<j>8Épm 'pieles'. Lo mismo cabe decir de e-ra3-wo como entre si se trata de sílabas con verdaderas consonantes palatalizadas o bien
alternativa de e-ra-wo para escribir EAmFov 'aceite' o de arwo-ro para escri- son sílabas con un grupo de consonante + yod en inicial, aunque esta segun-
bir A'lF oAos 'Veloz' (boónimo) frente a un hipotético *a-wo-ro. da posibilidad parece más probable. Tendríamos, por tanto, ra2 = rya (o !ya)
y ro2 = ryo (o !yo), como parecen indicar las grafías alternativas a-ke-ti-ra2 I
c) Signos para marcar aspirada a-ke-ti-n-ja para aaKÉTpwL 'decoradoras' y probablemente también ku-pa-
Encontramos a continuación un pequeño grupo de signos que suponen la r02 = Kúrrapyos, que alterna con ku-pa-ro = Kúrrapos (d. la alternancia
presencia de una aspiración: a2 =ha, pa2 =pha, pU2 =phu. Los escribas uti- KúrrEpos I KúrrELpos 'juncia' en griego del primer milenio).
lizan mayoritariamente a2 = ha en vez de escribir meramente a y dejar de
reflejar explícitamente la presencia de la aspiración. Esto es así tanto en posi- e) El signo pte
ción inicial, p. ej. en a2-te-ro (chEpos 'otro', 'siguiente', cf. ETEpOS), como en Mención especial merece el signo *62 pte, cuyo valor es seguro gracias
interior, donde la aspiración procede de -s- int~rvocálica (d. III § 3.2.3.), p. a alternancias del tipo pe-te-re-wa I pte-re-wa (rrTEAÉFas), pero dado que, a
ej. en o-pi-a;rra (órrlhaAa 'regiones costeras'). Hay algún caso de utilización la vista de la estructura del silabario micénico, sería completamente anómalo
30 Sistema de escritura Los silabogramas Il § 2.3.1 31

que existiera un signo especial para escribir una sílaba que empezara por un *47: i2/ ji (da2,a4, wa2, ku, bre, ka2)
grupo de dos consonantes oclusivas, se ha supuesto (Lejeune 1976) que el signo *49 =pta (?), wa2 (?) (variante de *50 pu)
originariamente habría servido para escribir el grupo de bilabial oclusiva *63 = zi / ji (ru2)
sordá + yodo En el espacio de tiempo que media entre la adopción del silabario *79 = W02 (zu)
y nuestros documentos (época pretablética) se habría producido la evolución *89 = ?, variante de *80 ma (?) (se trata de un unicum en KN Z 1715).
py + vocal > pt + vocal y así se habría mantenido la misma grafía aunque Aunque hemos incluido en su lugar correspondiente dentro de la tabla los
ahora reflejara una realidad fonética diferente. silabogramas *56 pa2, *64 twi, *65 zulju, *82 twa, *83 nwe y *86 dwa, no
debemos dejar de advertir que su transliteración mediante esos valores aún
f) Sílabas para consonantes labializadas no es oficial, de modo que en ediciones, diccionarios y algunos estudios apa-
Por último, resulta llamativa la abundancia de silabogramas para repre- recerán transcritos mediante su número y no mediante este valor silábico.
sentar consonantes labializadas. Prácticamente tenemos llenas todas las casi-
llas posibles, salvo, lógicamente, la de la u, ya que una sílaba con estructura 2.3. La lineal B y la lengua griega: problemas de escritura
dwu o similar es poco esperable. Por razones estructurales, por tanto, cabe 2.3.1. Inadecuaciones entre la grafía y la realidad fonética del gn"ego
esperar que alguno de los signos aún no transliterados venga a llenar alguno Después de repasar la estructura del silabario en sí, analizaremos en esta
de estos huecos. Podemos pensar, a partir de la existencia en el silabario micé- sección su adecuación, o mejor- dicho, su inadecuación para escribir la lengua
nico de estas series de consonantes dentales labializadas, que la lengua a par- griega, dado que carece de recursos directos para escribir, por ejemplo, síla-
tir de la que se adaptó el sistema de escritura micénico debía de contar con Das cerradas, tan frecuentes en griego en palabras como <JTaej.lÓS o a~wv, o
una oposición fonológica entre consonantes labializadas y no labializadas en para grupos de oclusiva más vibrante o lateral tipo TPL TIOUS o KpaT~p, por
el caso de las dentales, en las que, además, era fonológica también la oposi- citar tan sólo algunas palabras que tenemos atestiguadas en micénico. Esta
ción entre sorda y sonora, a juzgar por la existencia de la serie de la d- frente exposición servirá también para ir señalando cuáles son las reglas que siguie-
a la de la t- y de la dw- frente a la tw-. Desde el punto de vista de la utiliza- ron los escribas micénicos a la hora de escribir las palabras griegas mediante
ción de estos silabogramas de dentales labializadas por parte de los escribas los signos que tenían a su disposición.
micénicos debemos recordar que siempre es posible utilizar una escritura
alternativa: du-wa o da-wa para dwa, nu-wa o na-wa para nwa, etc., como 2.3.2. Silabogramas vocálicos
muestran los dobletes te-mi-dwe-te / te-mi-de-we-te (adj. duo TEPIlL8FEVTE Ya hemos indicado que el silabario micénico cuenta con cinco silabo-
'con zapatas', cf. TEPj.lLS) o a-mi-nu-wa-ta / a-mi-nwa[ (antropónimo de gramas consistentes en una vocal sola: a, e, l: o, u y con combinaciones de
interpretación dudosa). consonante (o grupo) más uno de esos cinco timbres. Vemos ya aquí una pri-
mera y grave inadecuación, la de no distinguir cantidades, puesto que cada uno
g) Silabogramas sin transcripción universalmente aceptada de ellos vale igualmente para la vocal breve y para la larga. Tal inadecuación
Finalmente, por lo que se refiere a los silabogramas para los que hay se sigue produciendo, sin embargo, en algunos grafemas de la escritura alfa-
menos acuerdo, nos limitamos a ofrecer el valor que actualmente parece más bética posterior, como a, L, u.
verosímil (cf. Melena 2000), seguidos de otras propuestas entre paréntesis: Sólo excepcionalmente se nota la cantidad larga con la duplicación de la
*18: P02 (t0 2, re) vocal tras un signo silábico en qo-o = ywwvs, ac. plu. de * ywouS 'vaca', cf.
*19: ru2 (twl: variante de *17 za) ~ous. Probablemente la razón de haber utilizado esta notación ha sido evitar
*22: pi2 (tra, wre/wle, mi2) una secuencia de una sola sílaba que podía llevar a confusión con una abre-
*34: = *35 ai2 (tu, pa4, me2, PU3, pra) viatura (v. § 3.4.).
32 Sistema de escritura Los silabogramas JJ § 2.3.4 33

Cuando existe un hiato, sí que se señala mediante la repetición de la vocal, sonora no había evolucionado todavía a este fonema (cf. III § 2.4.), sea lo que
p. ej. ko-to-no-o-ko u o-pi-i-ja-pi. Con todo, hay que decir que en la práctica haya movido a los escribas a estas distinciones esporádicas en la grafía de la
totalidad de los casos lo que debe suceder es que en micénico todavía no eran aspirada y no de la sonora.
hiatos, sino que se mantenía la pronunciación de la aspiración, de modo que
en nuestros ejemplos habría que leer KToLVóhoxos 'poseedor de un terreno' y 2.3.4. Combinaciones de velar + vocal
ómhUI<!>t 'lo que está sobre la correa', 'aplique'. A este respecto resulta pre- Se dispone de cinco signos, transcritos ka, ke, ki, ko y ku, que carecen de
ciso señalar también que la aspiración seguida de vocal, esto es, las sílabas dobletes que sepamos y que servían igual para escribir la velar sorda que la
/ha!, /he/, etc., no se escriben de forma especial, sino únicamente mediante el sonora y la sorda aspirada.
signo correspondiente a la vocal de que se trate, e, i, etc., salvo en el caso de
/ha!, para la que tanto en inicial de palabra como en interior se puede usar el 2.3.5. Combinaciones de dental + vocal
silabograma a;20 En el caso de las dentales, excepcionalmente contamos con dos series de
No obstante, cabe señalar algún caso especial en relación con estos principios, signos, una, que transcribimos como ta, te, ti, to, tu y que se utiliza para síla-
pues frente al topónimo pe-ra-ko-ra-i-ja (variante gráfica de pe-rarko-ra-i-ja) nos bas iniciadas por dental sorda o sorda aspirada, y otra, que transcribimos da,
encontramos con el étnónimo derivado de él pe-ra-a-ko-ra-i-jo. El topónimo debe de, di, do, du y que se usa para las iniciadas por dental sonora.
ser un compuesto de TTÉpa al otro lado y -arko-ra-i-ja, elemento sin interpretación Esta distribución (da, etc. para sonora y ta, etc. para la sorda y la
satisfactoria pero que se repite en el nombre de la otra provincia del reino de Pilo. sorda aspirada) es una prueba evidente de que las sonoras aspiradas in-
de-we-ro-arko-ra-i-ja. Como se observa, en las secuenciaspe-ra-ko-ra-i-ja y pe- doeuropeas habían evolucionado ya a sordas aspiradas antes de la época
rarko-ra-i-ja parece que se ha producido la fusión de las vocales final e inicial de micénica (cf. III § 2.1.). Si todavía hubieran sido sonoras aspiradas, se
los dos términos de compuesto, mientras que pe-ra-a-ko-ra-i-jo notaría un hiato en habría recurrido para escribirlas a las sílabas de la serie da, de, etc. y no a
la frontera de morfema. ta, te, etc.

2.3.3. Combinaciones de bilabial + vocal 2.3.6. Combinaciones de labio velar + vocal


Para escribir las combinaciones de bilabial + vocal la escritura micénica En las sílabas iniciadas por los fonemas derivados de labiovelares indoeu-
disponía de los cinco signos que transcribimos como pa, pe, pi, po y pu. Apar- ropeas hallamos signos especiales, que transcribimos como qa, qe, qi, qo. En
te de la cantidad de la vocal, nos encontramos aquí una segunda inadecuación, el capítulo dedicado a fonética (cf. III § 2.4.) nos haremos eco de las discu-
que se produce también en las velares y en parte en las dentales: la confusión siones planteadas sobre la situación de tales fonemas en micénico. Falta qu
gráfica entre sonora, sorda y sorda aspirada. La razón a la que esto se debe es, por la razón ya aducida de su tratamiento en fecha premicénica -quizá inclu-
probablemente, que las oclusivas de la lengua que refleja la lineal A no se so ya en indoeuropeo-, en que *kwu- había evolucionado a ku (cf. lat. preso
distinguirían entre sí, al menos en el caso de labiales y velares, por una opo- indico sequor 'sigo', pero parto perf. secutus).
sición de sonoridad ni por la aspiración, de ahí que su silabario no recoja tal
distinción. 2.3.7. Combinaciones de nasal + vocal
Una excepción a lo que acabamos de decir la representa la sílaba /phu/, Contamos con dos series de cinco signos cada una para notar las secuen-
que ocasionalmente se nota mediante el silabograma pu;&> y quizá también cias de nasal + vocal, una correspondiente a las combinaciones de nasal labial
/pha/, si es que es esta la lectura de pa;20 Es posible que la escasez de palabras más vocal (ma, me, mi, mo, mu) y otra a las de nasal dental más vocal (na, ne,
\
con Ib/ (cf. III § 2.1.), dada la práctica inexistencia de palabras de origen indo- ni, no, nu).
europeo con ese fonema y habida cuenta de que en micénico la labiovelar
34 Sistema de escritura Los silabogramas 11 § 2.3.10 35

2.3.8. Combinaciones de lateral o vibrante + vocal fía i-e-re-u alternativa a i-je-re-u (LEpEÚS 'sacerdote'), antrop. ki-e-u I ki-je-u
El silabario micénico sólo dispone de cinco signos para estas combina- . XlEÚS, nomo duo neutro ti-ri-o-we-e frente a nomo sg. neutro ti-ri-jo-we TplWFES
ciones, lo que quiere decir que Irl y /11 no se distinguen en la grafía. Conven- 'con tres asas' (cf.ous 'oreja').
cionálmente transcribimos estos signos como ra, re, ri, ro, ru porque Irl es También es conveniente señalar el caso especial de wau seguida de i y
más frecuente que /11. seguida de otra vocal, p. ej.: po-qe-wi-ja (<j>opy w llF Lil 'ronzal', d. <j>op~Lil),
Probablemente este hecho está relacionado con la peculiaridad de la po-ti-ni-ja-wi-jo (adj. TroTVláFLOS 'de la señora', d. TTÓTVW), i-je-re-wi-jo
existencia de una serie especial de silabogramas para dental sonora más vocal. (antropónimo' IEp~FLOs, cf. LEpEÚS 'sacerdote'). Como se observa, se utiliza
La lengua para la que se creó el silabario de la lineal A, poseería un fonema el signo wi seguido del signo correspondiente de la serie ja, je, etc. que marca el
que los oídos griegos vacilaban entre interpretar como IdI o como /1/. De glide, según acabamos de ver. Sin embargo, existe una notación alternativa
forma que los escribas griegos aprovecharon estos signos para las sílabas con para esta secuencia, de modo que tenemos pares como adj. di-wi-jo I di-u-jo
dental sonora. La propuesta de un fonema interpretable, como /11 o como Idl 'de Zeus' (d. OLOS). No podemos saber con total seguridad si este tipo de
en la lengua minoica es muy verosímil si tenemos en cuenta que de esa misma alternancia es meramente gráfica o bien responde a razones fonéticas. En este
lengua deben proceder palabras en las que hallamos la misma vacilación. Es segundo caso el doblete podría deberse a que el grupo wau + yod tuviera dos
el caso del nombre de Ulises, que en la literatura, de Homero en adelante, es realizaciones diferentes, bien con la wau como consonante y la yod como
'08uaaEús, pero que aparece en inscripciones sobre cerámica como ' OAÚ~llS vocal, y en ese caso tendríamos 8íF lOS (di-wi-jo), bien con la wau como vocal
y 'OAl TTEÚS y en latín como Ulixes. O como el nombre de la 'lágrima', gr. y la yod como consonante, con lo que tendríamos 8(uyos (di-u-jo). Otro ejem-
8áKPU¡W, lato lacrima e, incluso, el nombre del 'laberinto', gr. alfabético plo similar lo tenemos en me-u-jo I me-wi-jo ("comparativo" ¡1Elflws 'más
Aa~úpLVeos, pero escrito en micénico con d-: da-pu-ri-to-jo (gen.). pequeño', cf. ¡1ElWV), aunque por el contexto fonético aquí ya no cabe plantear-
se la posibilidad de una realización vocálica de la wau, por lo que debemos
2.3.9. Combinaciones de wau + vocal y yod + vocal considerar la posibilidad de que en estas secuencias la wau siempre se reali-
El silabario cuenta con cuatro signos para combinaciones de wau más zara como consonante y fuera la yod la que pudiera realizarse bien como vocal
vocal: wa, we, wi y wo. Como ya hemos visto, falta wu, que era innecesario (¡1Elflws, escrito me-wi-jo) , bien como consonante (¡1Elf yws, escrito me-u-jo).
porque, de haberse producido tal secuencia, habría evolucionado a u. También
tenemos varios signos para combinaciones de yod más vocal. Tres son segu- 2.3.10. Combinaciones de silbante + vocal
ros: ja, je, jo. El signo *65 parece expresar ju en algunas ocasiones y zu en El silabario cuenta con una serie completa de cinco signos: sao se, si, so, su.
otras. En cuanto a ji, podría ser innecesario, porque "Yi evolucionó a i, pero
dado que yod en inicial seguida de vocal se conserva al menos parcialmente 2.3.11. Signos transcritos con z-
en micénico y que el tratamiento de "Yi- es igual al de "Yo- o *ya- en griego Bajo esta denominación recogemos los signos transcritos como za, ze y
del primer milenio (evolución de la yod a aspiración), cabría la posibilidad, zo, a los que hay que añadir algunas de las apariciones del signo *65 con el
según hemos visto, de que alguno de los signos no transliterados haya servi- valor de zu. Estos silabo gramas transcriben sílabas con una consonante palatal
do para esta secuencia. inicial que, entre otras posibilidades, procede etimológicamente de *dy, *gy
En otro orden de cosas, es importante tener en cuenta que tanto los sig- más vocal. No entramos de momento a discutir cuál es la realidad fonética
nos wa, etc. comoja, etc. se usan tanto para las secuencias de los fonemas Iw/, precisa a la que hacen referencia, de la que nos ocuparemos en su momento
Iyl más vocal como para los glides de transición que se producen tras i y u (cf. III § 3.4.). Como dijimos, falta el signo para zi, probablemente por inne-
ante vocal, p. ej. ri-jo (topónimo 'Píov), ku-wa-'no (dato KUávWl 'lapislázuli'). cesario, habida cuenta de la ausencia de secuencias derivadas de *gyi-, *dyi-.
No obstante, existen excepciones a la notación delglide, como muestra la gra-
36 Sistema de escritura Los silabogramas II § 2.3.14 37

2.3.12. Consonantes geminadas Inversamente, los signos complejos pueden servir para notar un conjunto de
No existe una forma especial de notar las consonantes gemínadas en la dos sílabas con i, u, más vocal. P. ej., al igual que para notar la sílaba 8F0- coe-
escritura micénica; se utilizan los mismos signos que para la consonánte sim- xisten las grafías dwo y du-wo, también se usa la grafía con un solo signo dwo
ple; p. ej. e-ra-pe-me-na Eppa<l>JlÉva (part. perf. de pálTTW 'coser'). Este hecho para escribir la palabra bisílaba 8úwl8úo 'dos'. Esta doble posibilidad gráfica
hace que con frecuencia no sea posible asegurar si nos encontramos ante una existe para la secuencia de -nu- más vocal, según muestra la alternancia e-nwa-
consonante simple o geminada, como sucede, por ejemplo, con los frecuentes n-jo I e-nu-wa-n-jo (EvuáALOS, teónimo y antropónimo, respectivamente). De
topónimos en -(a)aós, como el propio nombre de Cnoso, ko-no-so Kvw(a)aós modo similar, para escribir -TpLa, se puede usar tanto -ti-n-ja como -ti-ra:?> como
o con las diferentes formas del paradigama de to-so Tó(a)aOL 'tantos'. Sobre deja ver, p. ej., la alternanciaa-ke-ti-n-ja / a-ke-ti-ra2 (umcT]TpWL 'decoradoras').
el posible valor como geminada de los signos ra2 Y ro2' véase III § 4.2.
2.3.14. Signos para diptongos
2.3.13. Combinaciones de consonante + yod/wau + vocal El silabario sólo cuenta con un signo para ai (a3) y otro para au, restrin-
En este grupo cabe señalar los signos dwa, dwe, dwo, twa, twe, twi, two, gidos ambos (salvo unas contadísimas excepciones de a3 en posición media)
nwa y nwe, así como los trascritos convencionalmente como ta:?> ra2 Y ro2' al inicio de palabra. También existe un signo ra3 que hay que intepretar foné-
correspondientes, respectivamente, a Ityal, Iryal, Iryol en la interpretación ticamente como rai.
más habitual, aunque ahora para ta2 se proponga el valor I(s}thal (§ 2.2.4d) Y Esto constituye una nueva inadecuación del silabario micénico para escri-
para los dos últimos algunos autores defiendan los valores Ir'r'al y Ir'r'ol o bir griego, puesto que carece de signos para representar los demás diptongos.
quizá Irhal y Irho/, respectivamente (véase III § 4.2.2.). Para subsanar esta deficiencia se recurre a expedientes diversos.
Es tentadora la hipótesis de que la lengua que reflejaba la escritura a) Por lo que se refiere a los diptongos de segundo elemento u, nos
minoica comportaba en las consonantes la oposición neutra I palatalizada I encontramos con las siguientes prácticas:
labializada: por ej. ItI - ItYI - Itw/, por lo que los griegos, al adaptar el silabario 1) De forma general se notan mediante la sílaba abierta correspondiente
a su lengua, utilizaron los signos de las consonantes palatalizadas para marcar seguida del silabograma u, p. ej.: a-ro-u-ra (ac. plu. upoúpavs 'labrantíos'), qa-
grupos de consonante más yod y los de consonantes labializadas, para conso- si-re-u (I'waaLAEúS 'capataz', cf. ~aO"LAEÚS 'rey'), ka-ra-u-ko (antrop. rAauKos).
nante más wau (por ejemplo {ya, twe). Si es así, los signos para labiovelares 2) Ante vocal y r la u suele tomarse como consonante, de forma que se
(la serie qa, qe, etc.) podrían responder en micénico al mismo valor fonético escribe mediante un silabograma correspondiente a w más v~cal, p. ej.: e-wa-
que en la lengua minoica /kwl. ko-ro antrop. Eüal'Pos), e-wi-ri-po (topónimo EüpL1Tos). Así, existe, p. ej., la
En todo caso, estas grafías con un solo signo para grupos iniciales de alternancia ra-wa-ra-ti-ja / ra-u-ra-ti-ja (topónimo Aaupav8tu).
consonante + yod o wau cuentan siempre con una alternativa de escritura 3) Para el diptongo eu (nunca para ou, a no ser que el antropónimo o-u-wa-
mediante dos silabogramas, p. ej. wi-dwo-i-jo I wi-du-wo-i-jo I wi-do-wo-i-jo ja-wo-ni de las nuevas tablillas tebanas represente una secuencia de este tipo)
(todos respondiendo al mismo antropónimo FL8FóhLOs, cf. el parto perf. de nos encontramos alguna vez con los dos procedimientos juntos, p. ej. e-u-wa-
FOL8a 'saber'), o-da-twe-ta lo-da-tu-we-ta (nom. plu. neutro ó8áTFEvTa 'con ko-ro, variante gráfica de e-wa-ko-ro que acabamos de ver, o las variantes
dientes') o pe-ru-si-nwa I pe-ru-si-nu-wa (formas del adj. lTEpuawFós 'del e-u-wa-re I e-wa-re (antrop. EvápllS uel sim.).
año pasado', cf. lTEpUawós). Estos ejemplos muestran las dos maneras de escri- 4) Más rara es la omisión de u, p. ej. qo-qo-ta-o, que alterna con qo-u-
bir de forma alternativa mediante dos silabogramas estos signos labializados: qo-ta (I'WOUl'WÓTQs 'cuidador de vacas', 'vaquero'); o-wo-ze, que alterna con
el primer signo puede llevar vocal u (como en\wi-4!&.-wo-i-jo y o-da-tu-we-ta) o-u-wo-ze (ov Fóp(EL 'no trabaja'); o-pi-te-ke-e-u, que alterna con dat. o-pi-
o bieri, siguiendo la regla general para los grupos consonánticos que veremos te-u-ke-e-we (óm8EuXEhEúS 'suministrador'); o-ko-we-i, dativo de un antro-
más abajo (§ 2.3.15.) utilizar la vocal siguiente (como en wi-dQ-wo-i-jo). pónimo que alterna con o-u-ko-we-i en las nuevas tablillas tebanas. Es de
38 Sistema de escritura Los silabogramas II § 2.3.15 39

notar que las omisiones son más frecuentes en los textos de Pilo y por tanto, haber dos, del tipo de las que en griego alfabético se representan como KT-,
de fecha más reciente. aT-, aTT-, ~-, etc.
b) En cuanto a los diptongos de segundo elemento i la situación es la El silabario micénico no tiene un repertorio de signos silábicos para gru-
siguiente: pos consonánticos (salvo contados casos, como pte, las consonantes labiali-
1) Para los diptongos con i los escribas no suelen utilizar el signo silábi- zadas, etc.), de modo que, cuando el escriba tenía que reflejar en la escritura
co de la i. En medio de palabra los de Pilo no lo hacen nunca y parece que los estas secuencias consonánticas complejas optaba por una de estas dos solu-
de Tebas tampoco, como muestra la forma wo-ko-de (foLKóv8E 'a casa') fren- ciones:
te al wo-i-ko-de de Cnoso. Los de Cnoso, en cambio, a veces sí lo hacen. Así, a) no notar gráficamente la primera de las dos consonantes;
p. ej., en Cnoso nos encontramos con alternancias del tipo a-na-ta / a-na-i-ta b) utilizar dos silabogramas de sílaba abierta, de modo que la vocal del
(aVal Tal 'no taraceadas') o a-pi-qo-ta / a-pi-qo-i-ta (antrop. ' Aj.1<!>lX woL TOs). primer silabograma es una vocal "muerta" que no tiene ningún reflejo en la
El topónimo pa-i-to cl>aLaTÓS, en cambio, siempre se escribe con i. Hay un pronunciación.
caso seguro de uso de i en Micenas: ko-i-no (axolvos 'junco'), frente a la gra- Las reglas que rigen los hábitos gráficos de los escribas para representar
fía normal ko-no, y otro posible, si es que el antropónimo mo-i-da se corres- secuencias consonánticas complejas son las siguientes:
ponde con el que aparece en Pilo como mo-da. 1. Si tenemos un grupo de dos consonantes de las que la primera es una
2) El uso de ai (a) es corriente en todos los centros: a.rki-arri-ja (top. oclusiva, ésta siempre se nota. Veamos ejemplos de diferentes posibilidades:
AtYlhaALCi), a.rki-pa-ta (atYllTá(a)TCiS 'cabrero'), aunque a veces puede no • Dos oclusivas: ke-ni-qe-te-we (pIu. XEpvlKwTf¡FES 'aguamaniles', cf.
usarse, como en la variante a-ki-a2-ri-ja que en los documentos tebanos alter- XÉPVlt!», te-ko-to (TÉKTWV 'carpintero').
na con la ya señalada. Lo que no tenemos documentado es ningún caso de • Oclusiva + líquida o nasal: a-ko-ro (ciypós 'campo'), du-ru-to-mo
alternancia entre a3 ya-i. (8pUTÓj.10l 'leñadores'), po-ti-ni-ja (TTÓTVLa 'señora'), e-ra-pe-me-na (part.
3) En cambio, el uso de ra3 (raí) está restringido al archivo de Pilo, donde perf. neutro plu. Eppa<!>j.1Éva, cf. ¡)áTTTW 'coser').
alterna, no obstante, con la grafía ra, p. ej.: di-pte-ra3 / di-pte-ra (plu. 8l<!>8ÉpaL Las tablillas tebanas atestiguan una curiosa alternancia, según escribas, entre
'pieles'), topo pe-ra.rko-ra-i-ja / pe-ra-ko-ra-i-ja (interpr. dudosa, cf. § 2.3.2.). a-ko-da-mo ya-ko-ro-da-mo, un término que debe designar a un alto funcionario del
4) Cuando el diptongo de segundo elemento i va seguido de vocal, la i se palacio, y que quizá puede interpretarse como aypó8a¡lOS 'el que reúne al pueblo'

toma como consonante y la sílaba que formaba la vocal se escribe con los sig- (cf. ayo pos y 8rllloS), con lo que tendríamos al menos un caso en que la líquida del

nos silábicosja, je, jo, p. ej., te-o-jo (gen. 8Eholo 'del dios'). Al igual que vimos grupo puede no tener ninguna representación gráfica.
para los diptongos de segundo elemento u, también sucede con frecuencia que • Oclusiva + s: de-ka-sa-to (3.ª pers. sg. aor. 8É~aTo 'recibió'), qi-si-
se utiliza la doble notación mediante i seguida del signo de la serie ja, je, jo, pe-e (du. KwaL<!>EhE 'espadas', cf. ~L<!>OS).
p. ej.: ke-ra-i-ja-pi, variante gráfica de ke-ra-ja-pi (adj. fem. instr. KEpa[mpl • Oclusiva + w. En este caso la vocal del primer silabograma puede ser la
'de cuerno') o nu-wa-i-ja / nu-wa-ja (adj., interpretación dudosa). misma que la del segundo, siguiendo las reglas habituales de la escritura micé-
nica, como sucede, p. ej., con te-tu-ko-wo-a (part. perf. neut. plu. 8E8uxFóha,
2.3.15. Grupos consonánticos cf. TEÚXW 'fabricar'), o bien se puede utilizar un silabograma con vocal u, p.
Da la impresión de que la lineal B procede de una escritura bien adapta- ej. ma-ra-tu-wo j.1ápa8Fov 'hinojo' (cf. j.1ápa8ov). Incluso puede haber alter-
da a una lengua que poseía solamente sílabas abiertas. El problema es que el nancias entre una y otra posibilidad en la escritura de una misma palabra,
griego tenía estructuras silábicas más complejas, de modo que junto a una según dejan ver las variantes o-da-ke-we-ta y o-da-ku-we-ta ó8áKFEvTa 'pro-
sílaba abierta como TTa, p. ej., tenemos otras \cerradas, como TTap, TTav, TTaa, visto de dientes' (cf. adv. ó8á~ 'a mordiscos').
TTaT. Por otra parte, en inicial de sílaba, además de una sola consonante puede La única excepción podrían constituirla los grupos formados por la
40 Sistema de escritura Los silabogramas II § 2.3.15 41

desinencia de instrumental -<j>l precedida de la consonante final del tema, si que sigue a la w ~como muestra el adjetivo posesivo sa-pi-ti-ne-we-jo, deriva-
es que el tratamiento de esta secuencia era simplemente una asimilación do del antrop~ sa-pi-ti-nu-wo) o bien tenga vocal -u- (como en ta-ra-nu-we), si
regresiva de la consonante del tema a la aspirada de la desinencia, p. ej. ko- bien esta segunda posibilidad es, con mucho, la más frecuente. Las grafías pue-
ru-pi (instr. Kópu8<j>l 'con cascos'), qe-to-ro-po-pi (instr. KWETpÓlT08<j>l 'con den alternar incluso para la misma palabra, como sucede con ke-se-ni-wi-jo
cuatro patas'). Sin embargo, no podemos descartar que hubiera una asimi- (~ÉVFlOV 'del huésped', cf. ~Évos) frente ake-se-nu-wi-ja (~ÉvFta), y en este
lación no sólo en modo sino también en punto de articulación (KÓpUlT<j>l y caso, incluso, encontramos grafías en las que se la n se combina con la vocal
KWETpÓlTOlT<j>l, siguiendo con los ejemplos anteriores, cf. ¿alT<j>w en griego de la sílaba anterior, ke-se-ne-wi-ja (~ÉvFla). No se debe olvidar tampoco que
del primer milenio, por lo que el tratamiento gráfico habría sido el espera- existen signos especiales para nwa y nwe (*83), que, lógicamente, también
ble para las geminadas, esto es, escribir únicamente la segunda de las con- pueden utilizarse para escribir este grupo, como muestra la alternancia entre pe-
sonantes (cf. III §§ 2.2. Y 2.7.2). ru-si-nu-wa y pe-ru-si-nwa (lTEpuawFá 'del año pasado, Cf.lTEpUawós).
2. Silbantes, líquidas y nasales (s, m, n, r, l) ante oclusiva no suelen notar- • sm siempre: do-so-mo (80allóS 'entrega'), si-mi-te-u (antrop. ¿lllv8EÚS).
se. P. ej.: wa-tu (fáaTu 'ciudad'),pe-ma (alTÉPlla 'simiente'), a-pi (all<j>Í, 'alre- No obstante, es posible que tengamos dos excepciones: ki-ti-me-na, si es que
dedor'), a-to-ro-qo (dat. áv8pWK wWl 'hombre', cf. av8pwlTos), a-ku-ro (dat. es parto fem. KTlallÉvii 'cultivada' y no KTlIlÉvii (cf. KTl'W en ambos casos),
apyúpwl 'plata'), a-te-mi-to (gen.' ApTÉlllTOS 'de Ártemis'), ka-ko (XaAKóS y ke-ke-me-na si fuera parto med.-pas. KEKEaIlÉvii 'repartida' (cf. KEá'w), lo
'bronce'). Tampoco se escribe la nasal cuando va seguida de s, p. ej.: ke-ro-si-ja que no es en absoluto seguro.
(YEpovaÍ,ii 'consejo de ancianos', cf. YEpouaÍ,ii),pa-si- (dat. plu.lTávat 'todos'). • sw siempre: a-si-wi-jo (antrop. "A<JFLOS, cf. hom. "A<JlOS), wi-so-
Sin embargo, hay algunos casos dudosos de notación de grupos de a + wo-pa-to (compuesto de Fl<JFo-, cf. '(<Jo- 'igual'). Es posible que, como
oclusiva en unos pocos ejemplos de Cnoso, como -ax- en i-su-ku-wo-do-to si hemos visto para otros grupos en los que la w aparece como segundo ele-
es Laxu(f)ó80TOS (compuesto de Laxu- 'fuerza'), a<j>- en sa-pa-ka-te-ri-ja si mento, también se admita para esta combinación la utilización del silabogra-
transcribe a<j>aKT~pta 'destinados al sacrificio' y quizá -alT- en e-sa-pa-ke- ma su, pero los ejemplos con que contamos no son de interpretación clara:
me [-na EalTapYIlÉva 'hechos jirones' (cf. alTapáaaw), aunque se han pro- antrop. na-su-wo, o-ku-su-wa-si y su-we-ro-wi-jo.
puesto también otras explicaciones. • wr siempre: wi-ri-no (F pTvós 'piel'), wi-ri-za (F pÍ,'a 'raíz'), wo-ro-
3. Sí suelen notarse, en cambio, s, m, n, r, /, w ante m, n, r, /, w de acuer- ne-ja (adj. neutro plu. F póvEya 'de cordero', cf. ap~v). Quizá podríamos tener
do con las siguientes combinaciones: un ejemplo de falta de notación de la r en el antrop. gen. we-na-ko-jo, si es
• mn siempre: de-mi-ni-ja (8ÉIlVta 'lecho (?)'), a-mi-ni-so (top. que es una variante de nomo (o dat.) we-re-na-ko. Sin embargo, el grupo -wr-
, AllvTaós) , ma-na-si-we-ko (antrop. MViialFEPYOS, cf. MVllalEPYos). no puede escribirse de la forma señalada cuando va seguido de vocal u, pues-
• mr siempre: i-mi-ri-jo (antrop. "IIlPLOS, cf. "IIl~POS), o-mi-ri-jo-i (dat. to que el silabario micénico no cuenta con un signo para *wu. El problema se
plu. 0IlPlOlhl, cf. OIl~POS 'tormenta'), aunque los ejemplos de mr son poco resuelve utilizando para el primer elemento de este grupo el silabograma u, p.
seguros, cf. III § 4.1.2. ej., 3.ª plu. medo -u-ru-to F pUVTOl 'protegen' (cf. hom. pU<J8m), u-ru-pi-ja-jo
• nw prácticamente siempre: pe-ru-si-nu-wo (lTEpUalVFós 'del año pasa- F pumalos étn. utilizado como apel., dat. e-pi-u-ru-te-we EmF pUVT~FEl n. de
do'), ta-ra-nu-we (nom. plu. 8puvFES 'escabeles', cf. 8pflvus, aunque quizá se un objeto de cuero o piel.
realizase fonéticamente como 8pÉivUES). Tenemos un ejemplo de falta de nota- • en los grupos de r + nasal (m o n), la r no se suele notar: a-mo (aPilO
ción de la n en el antrop. dat. de-u-ke-we, que alterna con de-u-ke-nu-we en las 'rueda', cf. aPIla' carro'), ke-ni-qa (nom. plu. neutro XÉpVl ywa 'jofaina(?)', cf.
tablillas tebanas. Puede observarse, que al igual que veíamos más arriba para XÉpVltjJ 'agua para lavarse las manos'). Sin embargo, hay diez ejemplos en
los casos de escritura de grupos de oclusiva +\ w, también para la notación de Cnoso de varias formas de a-ra-ro-mo-te-me-no (part. perf. apaplloTIlÉVOV
-nw- cabe la posibilidad de que el silabograma utilizado para la n lleve la vocal 'ensamblado', cf. apapÍ,<JKw).
42 Sistema de escritura Los silabogramas II § 2.3.15 43

• en el grupo rw la r no se suele notar: ko-wa (KópFa 'muchacha', cf. 'trama de la tela (?), podría corresponder a nomo ovu~, aunque el ejemplo es
Kópa) , do-we-jo (dat. 80pFÉyWL 'de maderá',Cf. 80úpElos), l'a-we~a (plu. . discutido (podría ser simplemente OVUX). Cf. e-te-re-ta de E~- infra 2.
<l>ápFEha, cf. <l>apos 'manto'). Sin embargo, hay diez ejemplos en Cnoso de b) Si la primera consonante no es una oclusiva, ninguna de las consonan-
a-ra~ru-wo-a (part. perf. neutro apapF óha 'provisto', cf. apapLoKw) y también tes del grupo se escribe. Esto sucede notablemente en los acusativos plurales
es posible que ]ko-ru-we-Jtl y ko-ro-we-ja[ sean grafías alternativas de ko-we- temáticos y de tema en -a, p. ej., Si-a2-ro (alháAovs 'cebones'), a-ro-u-ra
ja (una palabra cuya interpretación griega es dudosa, pero comenzada por (apoúpavs 'labrantíos') o aTka-sa-ma (alKa¡Lávs 'puntas', cf. alX¡LTÍ).
KopF-), idea que ahora se ve reforzada por la aparición del nomo ko-ru y el Por lo que se refiere altimbre de la vocal "muerta", las reglas son las
dato ko-ru-we de un término con el que aquél debe estar relacionado. También siguientes:
podemos tener un ejemplo de notación de una / en un grupo /w en el topo 1. Como norma general, el timbre es el de la vocal siguiente: ka-na-ko
dat.-loc. a;rru-wo-te 'AAFóVTEl (cf. 'AAoUs). (KVaKOS 'cártamo', cf. KVflKOS>. we-re-ne-ja (adj. fem. FPllVELa 'de piel de cor-
4. Para las combinaciones de tres consonantes se aplican, sucesivamen- dero', cf. apTÍv), ti-ri-po-de (du. TpLrro8E 'trípodes'), po-ro-ko-wa (rrpoxoFá.
te, las mismas reglas que para los grupos de dos consonantes. P. ej., aTka- 'libación'), ku-ru-so (xpüaós 'oro'). Sin embargo, existen algunas excepcio-
sa-ma (ac. plu. alK<J¡Lávs 'puntas', cf. alX¡LTÍ), a-re-ku-tu-ru-wo (antrop. nes, p. ej., varios casos de wa-na-ka (fáva~ 'señor'), como wa-na-ka-te (que
, AAEKTpuwv), re-u-ko-to-ro (top. AEUKTpOV), te-qa-de (top. ac. 8TÍy wava8E 'a alterna con wa-na-ke-te, ambos dat. FaváKTEl), wa-na-ka-to (gen. FávaKTos)
Tebas', cf. 8fl~Ql), a-to-mo (ap9¡Lós 'ensamblador (?)'), a-ka-ma-wo (antrop. o el adjetivo derivado de este nombre wa-na-ka-te-ro (FaváKTEpOS 'del
, AAK¡Lti[wV), a-ka-sa-no (antrop. ' AA~tivwp). señor'). Todos ellos se han intentado explicar porque se habría producido una
En posición final una consonante sola nunca se escribe (cf. III § 2.3. para escritura analógica a la de nomo wa-na-ka en vez de la secuencia esperable
la posibilidad de conservación de oclusivas finales en micénico). Sólo oca- wa-na-ke-te- en función de la regla habitual.
sionalmente hallamos escrita la consonante final, en casos en que una palabra 2. Cuando se trata de una consonante en final de palabra (esto es, que va
acabada en consonante se escribe sin separador seguida de otra empezada con después de la última vocal de la palabra), el timbre es el de la vocal anterior.
vocal, lo que permite escribir en una sílaba la consonante final de la primera Este caso sólo se da en los grupos -KS (~) y KWS, donde, como hemos visto,
palabra y la vocal inicial de la segunda. Así ocurre en te-ko-to-na-pe TÉKTWV se escribe la oclusiva, pero no la -s: wa-na-ka (F áva~), aTti-jo-qo (antrop.
arrll(T) 'el carpintero estaba ausente' (?) (también existe la forma escrita sin ALe(OKwS). También aquí tenemos una posible excepción en o-nu-ka, si es que
-n-: te-ko-to-a-pe), cf. § 2.5.2. se trata de una forma alternante con o-nu para transcribir nomo ovu~ 'trama (?)' ,
En algunos casos dudosos podría representarse una -n final. Así e-ke-raTwo- lo que no es seguro. Si así fuera nos encontraríamos con que un signo con tim-
ne en PY An 724.5 parece un dativo, pero el verbo siguiente requiere un sujeto, lo bre vocálico a, concretamente ka, se ha utilizado de forma convencional para
que podría hacer pensar que es un nominativo y que -e es una vocal muerta. Un nomo representar una consonante a la que no sigue ninguna vocal, al estilo de lo que
sg. a-ke-re-mo-no puede reflejar a:YpEllúÍv en KN V 865.2 Y ki-Io-na podría ser sucede en el silabario chipriota clásico donde sistemáticamente se escriben
Xl TúÍV en KN Ld 785.2b. todas las consonantes finales y para ello se utilizan convencionalmente los sig-
6. Cuando tenemos un grupo en final, lo que implica que la segunda con- nos que incluyen la vocal e, con independencia del timbre de la vocal anterior.
sonate siempre es s, hay que diferenciar dos posibilidades: Incluso cabe la posibilidad de que tengamos un ejemplo de este uso conven-
a) Si la primera consonante del grupo es una oclusiva, ésta normalmente cional de signos con vocal en a en un caso en interior de palabra, e-ka-te-re-ta,
se escribe, pero no las. Así wa-na-ka (fáva~ 'rey'), to-ra-ka (9wp~ 'coraza'), que parece alternar con e-te-re-ta para la transcripción de adj. fem. E~TPTÍTa
aTti-jo-qo (antrop. At9LOK wS, cf. AleLOt\; 'etíope', lit. 'de cara quemada'). De . perforado' (cf. TPllTÓS), pero también son posibles otras interpretaciones.
todas formas, parecen existir excepciones. Una es segura, pues junto a to-ra- 3. Como hemos tenido ocasión de ver, para los grupos consonánticos
ka tenemos to-ra para transcribir nomo 9wp~. Otra es dudosa, pues o-nu cuyo segundo elemento es w existen tres posibilidades (dejando de lado los
44 Sistema de escritura Los silabogramas JI § 2.4.1 45

silabogramas que ya de por sí representan un grupo de consonante + w, cf. § posibles aunque no existan en griego del primer milenio, pues bien pudieron
2.3.12.): utilizar el timbre de la vocal siguieIlte, es decir, aplicar la misma existir y luego perderse.
regla que en los demás casos, o bien, el timbre u, o bien, incluso, el timbre de Por consiguiente, la interpretación y la forma de leer las palabras micé-
la vocal anterior, aunque esto sucede con mucha menos frecuencia. Así tene- nicas nunca debe hacerse de una manera aislada, sino situando· cada palabra
mos la aternancia ke-se-ni-wi-jo I ke-se-nu-wi-ja I ke-se-ne-wi-ja (formas del en su contexto: por ejemplo, pa-te puede ser leido TTaT~p o TTávTES. Pero en
adj. ~ÉVFLOS 'del huésped', cf. ~Évos). el contexto puede aclararse cuál de las dos lecturas es la válida: en pa-te ... ma-
te sólo cabe leer TTaT~p '" ¡.LáTTIP, pero al final de una suma, to-so pa-te sólo
2.3.16. Observaciones generales puede leerse Tó(a)aOl TTávTES.
Hemos ido viendo hasta ahora las diferentes reglas observadas por los Otras veces es la concordancia o la igualdad de función sintáctica la que
escribas para la transcripción del griego micénico mediante los silabogramas nos permite decidir. Una palabra acabada en -o puede ser nominativo, dativo,
que tenían a su disposición. Aplicando el procedimiento inverso al seguido locativo, acusativo singular o nominativo, genitivo y acusativo plural. Pero si
por los escribas podemos llegar a interpretar los textos micénicos y a intentar aparecen concertadas o con la misma función sintáctica una forma en -a-o y
restituir las secuencias griegas originales que ellos intentaron transcribir otra en -o debemos deducidir que ambas son genitivos de plural; si una acaba
mediante este sistema que, como ha ido quedando patente a lo largo de los en -o-jo y otra en -a serán genitivos de singular. La desambiguación puede
parágrafos anteriores, no era el más adecuado para escribir una lengua con producirse también por medio del verbo (si está en singular o en plural). Pero
una estructura fonética como la del griego. Las ambigüedades a las que nos muchas veces subsisten múltiples dudas.
hemos ido refiriendo hacen que con frecuencia una secuencia escrita median-
te este silabario no nos resulte fácil de interpretar y, además, se preste a varias 2.4. Hacia una valoración global del silabario micénico
posibilidades de lectura diferentes. 2.4.1. En busca de una regla global
Pongamos un ejemplo, una secuencia sencilla, integrada únicamente por Desde que se descifró el silabario micénico y pudo comprenderse el fun-
dos silabogramas, como puede ser o-ka. En primer lugar, la o de la primera cionamiento del sistema de escritura utilizado en las tablillas ha habido inten-
sílaba podría ser ser olwlot/Wl, las cuatro con espíritu áspero o suave. Podría tos de subsumir todas las normas que hemos ido especificando anteriormente
seguirles una de las consonantes que no se escriben ante oclusiva, como p, A, bajo una regla global que permitiera poner de manifiesto el principio general
v, a. En cuanto al silabograma ka puede notar una sílaba empezada por cual- por el que se guiaron los escribas micénicos a la hora de decidir si una con-
quiera de las tres velares, y, . K, X, seguida por alá/aL/fu y acabada por sonante a la que no seguía inmediatamente una vocal había que escribirla o
slv(s)/plA(s). En esquema: no (y utilizar, por tanto, un silabograma con una vocal "muerta", según expu-
simos más arriba) y a la hora de elegir el timbre de esa vocal "muerta".
o P K a s Las propuestas realizadas hasta el momento pueden agruparse en dos
h A y a. v líneas principales (cf. Woodard 1997: 19-132):
W v X P a) explicaciones en relación con la estructura de la sílaba,
a A b) explicaciones en relación con la jerarquía de sonoridad de los fonemas.
Veremos a continuación de forma resumida en qué consiste cada una de ellas.
Algunas palabras griegas existentes que podrían leerse bajo los silabo-
gramas o-ka, son las siguientes: ópya., -Éiv, -~s, -al, -al, -Éivs, -dLs, ópyd:s, 2.4.2. Explicaciones en relación con la estructura de la sílaba
óPXás, óAKa., etc. Además de ellas hay que contar con otras formaciones Las explicaciones en relación con la estructura de la sílaba resumen el
correctas desde el punto de vista de la lengua griega y que teóricamente son sistema de escritura micénico en un principio que podemos formular así:
46 Sistema de escritura Los silabogramas II § 2.4.2 47

"dada una sílaba, se reflejarán gráficamente todas las consonantes que prece- aceptamos que los límites silábicos en micénico no estaban donde nosotros,
den a la vocal que constituye el núcleo de la sílaba y se omitirán todas las con- en principio, hemos señalado, sino, respectivamente en: OEIcrI-lÓS-, AEUlKTPOV,
sonantes de esa sílaba que siguen al núcleo". La vocal utilizada para· escribir allKCJl-lávs- y 'EÉlvfwv. Algunos autores como Beekes 1971 han intentado
todas las consonantes que, de acuerdo con esta regla, hayan de reflejarse en la mantener este principio a ultranza. Esto podría parecer, de entrada, que con-
escritura, será la de la sílaba a la que pertenece la consonante. Pongamos algún duce a un círculo vicioso, ya que se enuncia la regla por la cual se escriben o
ejemplo (el signo I marca el límite silábico): KVuIKOS- 'junco' (cf. KVTlKOS-) se no las consonantes en función de su pertenencia a una sílaba y después se
escribirá ka-na-ko, puesto que tanto la K como la v forman parte de la sílaba deduce la estructura silábica en función de cómo se haya escrito la palabra.
cuyo centro es la a; la S-, en cambio, no se escribirá porque va tras la vocal de Sin embargo, se han intentado aducir pruebas adicionales de que la sila-
la sílaba a la que pertenece. Otro ejemplo: instr. plu. avlopLál-llePL 'con figuras bación era como muestra la grafía. Uno de los argumentos empleados con
humanas' (cf. avopLás-) se escribirá a-di-ri-ja-pi. La v de la primera sílaba no más frecuencia es el de la posibilidad de aparición de un grupo en principio
se escribe porque va detrás de la vocal con la que forma sílaba. En la segun- de palabra: si un grupo puede aparecer en posición inicial de palabra esto
da sílaba habrá que escribir tanto la o como la P y la yod y, en cambio, no implica necesariamente que puede abrir una sílaba y, por tanto, podría gene-
escribirá la nasal que va tras la vocal. ralizarse este corte silábico. P. ej., si tenemos si-mi-te-u (antrop. LI-lLV8EVS-)
En principio parecería que esta explicación funciona y da una norma con grupo CJI-l- inicial, podemos pensar que el corte silábico de de-so-mo era
general aplicable al funcionamiento de todo el silabario micénico. Sin embar- &lcrl-lós-. Del mismo modo, si tenemos ma-na-si-we-ko (antrop. Mvoo(fEPYOS-),
go, un repaso de las reglas específicas de escritura que vimos más arriba en podríamos aceptar que el topónimo a-mi-ni-so se silabea 'All-lvTlcrós-. Este
seguida revela que las cosas no son tan sencillas. De entrada, tenemos que argumento es muy interesante y es uno de los más dignos de credibilidad; sin
aceptar una excepción para dar cuenta de los grupos consonánticos finales, embargo, no resuelve tampoco todos los problemas, ya que existen grupos
pues ya vimos que, cuando están integrados por una oclusiva, se escribe al que no se encuentran nunca en inicial, como vf -, KCJI-l- o KTp- que, sin embar-
menos una parte de ellos. Esto ya supone una violación de la regla de que no go, habría que considerar tautosilábicos de acuerdo con el principio enuncia-
se escriben las consonantes pertenecientes a una sílaba que van detrás de la do, como ya hemos tenido ocasión de ver para ke-se-nu-wo (antrop. 'EÉ Ivf wv)
vocal de esa sílaba. Pero, además, esta violación no se puede salvar con admi- o a:rka-sa-ma (ac. plu. aLlKCJl-lávs- 'puntas'). Para resolver este problema se
tir una excepción para los finales de palabra que diga: "no se escriben las con- ha apelado a un principio de analogía por el cual grupos que no existen en ini-
sonantes que vayan tras la vocal de su sílaba salvo en final de palabra". Esto cial podrían ser tautosilábicos si son similares a los que sí existen. También se
no sería un impedimento demasiado grave para seguir aceptando la regla ha intentado aportar evidencia a partir de textos escritos ya en alfabeto que
general, pero ya hemos visto que en final de palabra algunas consonantes se apoyarían segmentaciones de este tipo, p. ej. grafías en inscripciones del tipo
escriben y otras no, lo que queda sin explicar. ECCJI-lVEaL 'seis minas' por ECI-lVEaL, donde se supone que la CJ indicaría que el
Aparte del problema del final de palabra nos encontramos con casos como corte silábico está ante ella, de modo que quedaría una silabación EKIcrI-lVElaL,
los siguientes: de-so-mo (&CJI-lÓS- 'tahalí'), re-u-ko-to-ro (top. AEUKTpOV), a:rka- con un grupo CJI-lV que tampoco se encuentra en inicial. O también EKK1TpaCaL
sa-ma (at. plu. alKCJl-lávs- 'puntas') o ke-se-nu-wo (antrop. 'EÉvfwv). De por EK1TpaCaL, que, pretendidamente, obligaría a asumir una silabificación de
acuerdo con la regla enunciada nos resulta sorprendente que se haya escrito la palabra como EIK1Tpa- o, peor aún, a asumir que el corte silábico se produce
la CJ de oECJll-lós-, la Kde AEUKITPOV, la Ky la CJ de alKCJll-lávs- y la v de 'EÉvlfwv. dentro de una misma consonante, como también se ha defendido.
¿Qué explicación podemos dar a esto? Aquí nos encontramos con dos posibi- Ya se ve que el valor probatorio de este tipo de argumentación es muy
lidades: bien admitimos algunas excepciones a la regla general, como hace escaso, pues se trata de grafías ocasionales que pueden responder a otras moti-
Householder 1964, con lo cual podríamos ll~gar a establecer una lista de vaciones. Y, además, puestos a aducir evidencia de la estructura silábica del
casos particulares que hiciera perder todo interés al enunciado general, bien griego del primer milenio, ésta es mayoritaria en contra de que grupos como

t,
48 Sistema de escritura Los silabogramas JI § 2.4.3 49

-KTp- (-Kall- ya no existe en griego del primer milenio) fueran tautosilábicos, 2.4.3. Explicaciones en relación con la jerarquía de sonoridad de los fonemas
según muestran la métrica (salvo los grupos de muta cum liquida, que tienen La segunda línea de aproximación para intentar un enunciado general
las dos posibilidades, todos los demás sistemáticamente "hacen posición", lo válido que englobe toda la casuística que conforma las reglas de escritura del
que parece implicar que son heterosilábicos), los cortes a final de línea en las silabario micénico ha sido aplicar a su estudio la jerarquía de sonoridad de los
inscripciones (que se suelen realizar entre la primera y la segunda consonante) fonemas no consonánticos. La fonética general ha puesto de manifiesto que
o el testimonio de los gramáticos griegos antiguos, entre otros (cf. Woodard entre los diferentes fonemas que pueden existir en una lengua se puede esta-
1997: 32-41). blecer una jerarquía de sonoridad que, en ordenación creciente de menor a
Sí es verdad, en cambio, que debemos contar con la posibilidad de dife- mayo~ sonoridad, es la siguiente:

rentes silabaciones para determinados grupos, como sucede, p. ej., con el (1) oclusivas < fricativas < nasales < líquidas <glides (yod y wau) < vocales
grupo -vF -, que, a juzgar por los diferentes resultados en los distintos dialec- Se ha observado, además, que salvo algunas excepciones particulares de
tos del primer milenio, pudo pronunciarse con corte silábico delante del grupo cada lengua, la tendencia general en las lenguas del mundo es a que cuando
o entre las dos consonantes. Así, en dos dialectos tan próximos como el ático y una sílaba está integrada por varios fonemas la ordenación sea precisamente
el jónico nos encontramos con que, al desaparecer la wau, en un caso se produ- ésa para las consonantes que preceden a la vocal del núcleo y justo la inversa
ce alargamiento compensatorio y en otro, no, es decir, cÉvFos > át.CÉvos, jón. para las que la siguen, es decir:
CELVOS, lo que podría relacionarse con una silabación cÉlvFos > CÉvos, en la (2) oclusivas < fricativas < nasales < líquidas <glides (yod y wau) < vocales
que no se produce alargamiento compensatorio porque la primera sílaba era vocales> glides > líquidas> nasales> fricativas > oclusivas
breve y lo sigue siendo tras la pérdida de la wau, frente a una silabación Como se ve, esto supone que en cada sílaba hay un grado creciente de
cÉvlFos > CELVOS, en la que sí se produce alargamiento compensatorio de sonoridad a medida que nos acercamos al núcleo vocálico y, al contrario, la
modo que una sílaba que antes era larga "por posición" siga siendo larga. Así, sonoridad va descendiendo a medida que nos alejamos del núcleo. Natural-
en micénico no sería de extrañar que ke-se-nu-wi-jo se silabeara CElvFLOS. mente en cada sílaba concreta no todos los huecos están llenos y cada lengua
Otro handicap importante de las explicaciones centradas en la sílaba es el permite unas combinaciones sí y otras no. P. ej., en español planchar, bran-
de los grupos de s + oclusiva, pues en interior la frontera silábica puede pasar quia, cristalero o instruir están formadas conforme a la jerarquía de sonori-
entre las dos consonantes, pero en palabras como pe-ma (O"lTÉPlla 'simiente') o dad, según se puede comprobar.
ta-to-mo (O"Ta9IlóS 'establo') no cabe duda de que los grupos iniciales O"lT- y Pues bien, dejando aparte este aspecto de configuración de la sílaba con-
O"T - son tautosilábicos y, de acuerdo con el principio general, deberían escribir- forme a la jerarquía de sonoridad3 y aplicando esta jerarquía al estudio de la
se. También quedan sin explicar alternancias como dat. wa-na-ka-te / wa-na- escritura micénica se puede enunciar una regla general, según la cual "se
ke-te, que, a menos que se acepte la hipótesis de la analogía gráfica con el escriben todas las consonantes que aparecen en el mismo orden en que se pre-
nominativo, implicaría que existen dos posibilidades de silabación: FalváKITEl / sentan en la jerarquía de sonoridad" que veíamos en (1). Al contrario, "no se
FalválKTEl. escriben las consonantes que se presentan en orden distinto al de la jerarquía
Así pues, vemos cómo explicaciones de este tip02 no resuelven satisfac- de sonoridad". Las consonantes que están en el mismo lugar de la jerarquía
toriamente los problemas- que plantea la escritura micénica y no permiten (p. ej., dos oclusivás) también se escriben.
enunciar una regla general libre de problemas.

3 Su aplicación en el caso del micénico ha llevado a aproximaciones como la de Miller

1994, que, aun utilizando en su exposición la jerarquía de sonoridad para establecer cuá-
., Z Exp!icaciones en la línea de las de Householde~ 1964 y Beekes 1971 ofrecen tam- les son los grupos consonánticos que pueden preceder o seguir al núcleo silábico ("onset"
bIen RUIJgh 1985: 105-126 y Morpurgo-Davies 1987: 91-104, entre otros. Puede verse y "coda", respectivamente), establece una regla general que es básicamente la misma que
una revisión crítica en Woodard 1997: 19-57. ofrecen otros autores que dan explicaciones de tipo silábico.
50 Sistema de escritura Los silabogramas JJ § 2.4.4 51

Veamos ejemplos concretos. Eltopónimo Kvwcrós se escribe ko-no-so, o de "jerarquía de 'sonoridad" vemos cuál es el elemento lingüístico subyacente
puesto que una oclusiva está por delante de lari.asal en la escala creciente de . que de una forma inconsciente ha servido a los escribas micénicos para regular
sonoridad. ape~ós 'ajustador (1)' se escribe a-lo-mo: la r no se escribe por- su sistema de escritura4 • Sin.embargo, si deslindamos la jerarquía ortográfica
que en la jerarquía va detrás de la consonante que la sigue, pero la lh sí porque de cualquier elemento lingüístico, la escritura queda como un sistema autó-
es una oclusiva y precede a una nasal. En el topónimo AEUKTpOV, escrito 1'e-U- nomo cuyas reglas quedan establecidas de forma completamente arbitraria, es
kO-lo-ro, se escribe la k porque precede a otra oclusiva (es decir, a una con- decir, realizamos una generalización pero no damos una explicación.
sonante que está en el mismo lugar de la jerarquía de sonoridad) y la t porque
precede a una líquida. En crTTÉp~a, escrito pe-ma, no se escribe las porque pre- 2.4.4. Conclusión
cede a una oclusiva, que está más baja en la escala de sonoridad, ni la líquida r Como acabamos de ver, ninguna de las propuestas de explicación global
porque precede a una nasal. del sistema de escritura micénico es totalmente satisfactoria: la explicación
Los problemas los plantean las secuencias de líquida + yod/wau, puesto silábica, porque, bien cae en un razonamiento circular, bien deja múltiples
que, de acuerdo con la jerarquía de sonoridad, se esperaría que tanto la líqui- casos sin explicar y la explicación conforme a la jerarquía de sonoridad, por-
da como el glide se notaran, lo que, como hemos visto en su lugar, no es así, que, o cae en el razonamiento circular, o bien se deslinda de la fonología y
p. ej. KópFa se escribe ko-wa y no **ko-ra-wa. Para solucionar este problema postula una jerarquía gráfica autónoma que describe pero no explica.
nuevamente nos encontramos con dos posibilidades. Una sería aceptar excep- Además, debemos ser conscientes de que, aun si aceptáramos como expli-
ciones, lo que, como sucedía en la línea explicativa anterior, no parece la vía cación la jerarquía ortográfica, seguiríamos teniendo excepciones. En la expo-
adecuada. Así, lo que se ha intentado es adaptar la jerarquía de sonoridad sición detallada de las normas de escritura micénica que hicimos más arriba
general al caso particular del griego, estableciendo una jerarquía particular vimos alternativas de escritura para algunos grupos consonánticos, lo que
para esta lengua. Éste es, p. ej., el planteamiento de Viredaz 1983, quien esta- impide una generalización que englobe absolutamente todos los casos. En
blece la siguiente jerarquía para el griego: realidad, ningún sistema de escritura antiguo (ni actual) alcanza tales grados
k, q, z <p < 1, d, s < m < n < w < r <y de coherencia como se han exigido al silabario micénico, de modo que no
Ya se ve que aquí también corremos el riesgo de caer en un razonamien- debemos extrañarnos ante vacilaciones, alternativas de escritura e incoheren-
to circular en tanto que es el propio sistema de escritura el que sirve para cias en un cierto grado. Por limitarnos a un ejemplo, en el semisilabario cel-
determinar la jerarquía y luego mediante la jerarquía se explica el sistema de tibérico empleado en el norte de España en la Antigüedad (adaptación, a su
escritura. Con todo, debemos darnos cuenta de que Viredaz en su jerarquía vez, del semisilabario ibérico), para transcribir los grupos de oclusiva + r se
introduce grafemas y no sonidos, como lo muestra que utilice la z, que es la contaba con tres alternativas. Ejemplificamos con el topónimo Contrebia,
forma convencional de transcribir una serie de silabogramas micénicos cuyo aunque uno de los ejemplos es inventado pero basado en casos similares:
valorfonético es discutido (cf. III § 2.12.). Woodard 1994; 1997: 62-79 y 112- No escribir la r, p. ej., ko-n-te-bi-a
128 da un paso más allá en esa línea y habla ya de "jerarquía de fuerza orto- Escribir la r tras el silabograma de oclusiva + vocal, p. ej. ko-n-te-r-bi-a
gráfica" y no de jerarquía de sonoridad para evitar caer en la arbitrariedad que Escribir la r tras el silabograma de oclusiva + vocal y repetir la vocal, p.
acabamos de comentar. Establece la siguiente jerarquía: ej. *ko-n-le-r-e-bi-a.
oclusiva> fricativa> nasal> glide > líquida Ejemplos similares podríamos poner de la utilización del silabario cunei-
Esta jerarquía parece aceptable e, incluso, forzándola un poco puede ser- forme para escribir diferentes lenguas y de otros silabarios antiguos. Enton-
vir también para explicar el problema de las cpnsonantes en final de palabra.
Sin embargo, el problema grave es que re~urrir a una jerarquía ortográfi- 4 La codificación de un conocimiento fonológico implícito en las escrituras anti¡

ca hace que se pierda poder explicativo, ya que cuando hablamos de "sílaba" no sólo en la micénica, ha sido puesta de relieve en el libro de Miller 1994.
52 Sistema de escritura Los silabogramas Il § 2.5.3 53

ces, ¿por qué no aceptar un grado de vacilación similar para los escribas mi- sucede lo mismo con las enclíticas disilábicas, que se tratan como si no fueran
cénicos? enclíticas y se separan: da-mo-de-mi pa-:si (oa¡..tos oÉ ¡..t(v <\>ooL 'pero el pueblo
dice que ella.. .').
2.5~ Los separadores b)proclíticas o cuasi proclíticas unidas a la palabra siguiente: o-u-di-do-
2.5.1. Una escritura en que se separan las palabras si (ou o(OOV<JL 'no dan' , equivalente a ou o(OOU<JL) ,jo-di-so-si (yws o(oovaL 'así
Los escribas micénicos hicieron uso de un signo especial, consistente en dan', equivalente a ws o(oouaL), ku-su-a-ta-o (~iJv 'AvTáhúlL 'con Antao').
un trazo vertical o, a veces, también en un punto, trazados en la zona inferior c) algunos monosílabos tónicos unidos a la palabra anterior (quizá sim-
o media de la línea para separar las palabras que aparecen en las tablillas. Esto plemente para evitar confusiones con abreviaturas e ideogramas): to-so-pa
resulta algo verdaderamente llamativo en una escritura antigua, puesto que lo (Tó(a)cros rrávs 'todo en total', equivalente a Tóaos rras).
habitual es que las palabras se escriban unas a continuación de otras sin nin- d) palabras muy relacionadas entre sí en un sintagma (que suelen alter-
guna separación ni, mucho menos, una indicación explícita que señale dónde nar con grafías en las que ambas palabras se separan). Tenemos varios casos
acaba una y dónde empieza otra. Esto es así incluso en las inscripciones grie- diferentes:
gas alfabéticas del primer milenio y hubo que esperar varios siglos hasta que • adjetivo más nombre: ko-to-na-ki-ti-me-na (KTo(va KTL¡..tÉva 'terreno
se generalizara la costumbre de dejar una separación entre palabras. Por otra cultivado (?)'),pa-si-te-o-i (dat. plu. rrávaL eEhoLhL 'a todos los dioses'), ko-
parte, el concepto de "palabra" que tenían los escribas micénicos se refleja no-a-po-te-ra (plu. aXoLvoL a¡..t<\>óTEpm 'ambos juncos').
también en el hecho de que eviten repartir los silabogramas de una misma • nombre más aposición: a-ta-na-po-ti-ni-ja (teón. dato ' Aefu,fu ITOTVLfu
palabra en dos líneas diferentes. 'a (nuestra) señora Atenea'), pi-ro-te-ko-to (antrop. <I>(AúlV TÉKTúlV 'Filón,
El signo de separación también se usa a veces entre una palabra escrita median- carpintero').
te silabogramas y un ideograma o, incluso, entre dos ideogramas, si bien esto último • genitivo más nombre: a-ne-mo-i-je-re-ja (dat. aVÉ¡..túlv LEpELfu 'a la
parece estar restringido a Cnoso y, aun así, es muy raro. Por otra parte, para indicar la sacerdotisa de los vientos'), ti-mi-to-a-ke-e (dat.-loc. 8L¡..tLaToS ayKÉhEL 'en
separación entre palabras también puede utilizarse un espacio en blanco o un cambio el valle deTémis').
en el tamaño de los signos de una palabra a otra. Para todas estas cuestiones, así como • nombre más verbo: do-e-ro-e-ke-qe (Oáháos EXEL KWE 'y el esclavo
para el origen del uso del signo de separación en la lineal A, v. Duhoux 1999: 227-229. tiene', equivalente a OOVAOS EXEL TE). Un ejemplo curioso es el de te-ko-to-
Con todo, la práctica de los escribas micénicos a la hora de separar pala- na-pe / te-ko-to-a-pe (si leemos TÉKTúlV arrll(T) 'el carpintero estaba ausente'
bras muestra que su concepto implícito de palabra difiere del nuestro en (?), equivalente de TÉKTúlV arrfjv, pero cf. IV § 2.4.3.), donde, a pesar de la
algunos puntos. Dejamos de lado algunos casos que pueden deberse a meros ausencia de separador alternan una forma te-ko-to-a-pe que presupone que la -v
errores o a que el escriba para ahorrar espacio aprieta los signos en la línea. de TÉKTúlV se encuentra en final de palabra y, por tanto, no ha de escribirse,
Fuera de estos casos, encontramos que unas veces falta el separador entre con una forma en la que el sintagma escrito sin separador sigue las reglas
dos palabras y otras hay separador en medio de lo que consideramos una ortográficas como si fuera una sola palabra, te-ko-to-na-pe (cf. § 2.3.15).
palabra.
2.5.3. Uso de separador en medio de lo que consideramos una palabra
2.5.2. Falta de separador entre dos palabras En otros casos (que, de hecho, están limitados casi exclusivamente a la
Hallamos falta de separador entre dos palabras en los siguientes casos: serie Ta de Pilo), se utiliza el separador dentro de lo que nosotros considera-
a) enclíticas o cuasi enclíticas monosilábjcas unidas a la palabra anterior: ríamos una única palabra. No obstante, estas grafías alternan a veces con otras
ta-ra-nu-qe (epavús KWE 'y un escabel', equi~alente a epfjvús TE), ma-te-de en las que no se hacen separaciones:
(¡..tárllP 8É 'y la madre),pe-re-u-ro-na-de (top. ITAEUpwvá8E 'a Pleurón'). No a) Entre los miembros de un compuesto: e-ne-wo pe-za / e-ne-wo-pe-za
54 Sistema de escritura Los ideogramas y otros signos JJ § 3.2.1 55

(ÉvvEFórrE(a 'de nueve patas', cf. ÉvvÉa 'nueve' y rrous 'pie'),pu-ko-so e- intentan representar los significados mientras que otras intentan transcribir
ke-e (du. 'ITU~ohEXÉhE 'con soportes de boj' úelsim" cf. rr~os 'bor), ka-ka re-a los significantes.
(plu. xaAKtipEha 'guarnecidas de bronce', cf. XaAKTÍPlls, comp. de X~AKÓS y
apaplaKw). SIGNIFICADO escritura ideográfica
b) Entre preverbio y verbo: a-pu ke-ka-u-me-no (arru KEKaUIlÉvoS SIGNIFICANTE escritura fonética
'requemado' cf. arroKEKauIlÉvos). En este caso, sin embargo, podemos pensar
que arrú es aún un adverbio exento, como en los casos de "tmesis" en Homero. En la medida en que los significados sean específicos de cada lengua,
c) Entre el prefijo y la raíz: a-pi to-ni-jo (du. all<Pl 80pVlW 'a ambos lados puesto. que cada lengua puede distinguir o no, o en términos aproximados,
del trono' uel sim.). "tener palabras" para referirse a determinados aspectos de la realidad, su
representación también será peculiar del sistema de escritura que utilice dicha
lengua. Supongamos, por ejemplo, que el español se escribiera mediante un
3. LOS IDEOGRAMAS Y OTROS SIGNOS sistema de escritura ideográfico. Es de esperar que existieran en tal caso ideo-
gramas para "mañana", "tarde" y "noche". Sin embargo, ese sistema no sería
3.1. Introducción directamente transpantable a lenguas, como el francés o el inglés, donde se
Las escrituras ideográficas se caracterizan porque su sistema de escri- diferencia entre las primeras y últimas horas de la tarde mediante la oposición
tura representa ideas o conceptos y no pretende transcribir de alguna mane- apres-midilsoir o aftemoon/evening. No obstante, es verdad que si el ideo-
ra los sonidos de la lengua, como ocurre en el caso de las escrituras alfabé- grama no es muy abstracto (o, dicho en términos semióticos, es un icono y no
ticas o silábicas. Se trata, por tanto, de escrituras que, en principio, necesitan un símbolo), podrá ser reconocido e interpretado por los hablantes de otras
un signo por cada concepto que se quiera expresar, lo cual las convierte en lenguas aunque éstos ignoren cómo ha de leerse o pronunciarse dicho signo
escrituras muy complejas que exigen la memorización de un elevado núme- en la lengua de origen. Siguiendo con el ejemplo, es posible que en una escri-
ro de caracteres si se quiere expresar adecuadamente lacomplejidad de la tura ideográfica del español la "noche" se representara mediante una luna y
lengua habitual. Lógicamente, cabe la posibilidad de expresar un concepto unas estrellas. Un hablante de inglés o francés podría intuir el significado de
por medio de la combinación de otros dos (o más), lo cual supone un ahorro ese signo, pero lo que no podría reconstruir, a menos que supiera español, es
en la complejidad gráfica pero obliga, igualmente, a recordar la combinación que en español ese concepto se expresa mediante la secuencia /notfe/.
por medio de la cual se expresa tal concepto. El ejemplo característico de En muchos trabajos de micenología se prefiere la denominación "logo-
este tipo de escrituras es la escritura china, en la cual existen miles de signos grama" a "ideograma", en tanto que los signos utilizados no representarían
diferentes. "ideas" sino "palabras". A lo largo de este libro utilizaremos las dos designa-
Al representar ideas o conceptos, las escrituras ideográficas no tienen ciones como sinónimas.
ninguna vinculación con la fonética de la lengua en cuestión. Sin embargo,
no hay que pensar que las escrituras ideográficas tienen una cierta indepen- 3.2. Los ideogramas de la lineal B
dencia de la lengua para- la que se utilizan. Es una idea errónea bastante 3.2.1. Características de los ideogramas de la lineal B
extendida, incluso en la designación habitual de este tipo de escrituras, Hechas estas consideraciones generales acerca de las escrituras ideográ-
"ideo" -gráficas, la de que representan ideas, cuando en realidad lo que repre- ficas, pasemos a ver en qué medida la escritura lineal B hace utilización de
sentan son significados, es decir, uno de los d.os componentes del signo lin- signos de este tipo. Nos encontramos con que, en los textos conservados, úni-
güístico según la conocida dicotomía saussur~ana. La oposición entre escri- camente se utiliza un total de 121 ideogramas (dejando de lado los signos con
turas ideográficas y escrituras fonéticas, vendría, por tanto, de que unas valor numérico, que también pueden considerarse ideogramas; de ellos nos
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58 Sistema de escritura Los ideogramas y otros signos 11 § 3.2.2 59

ocuparemos más adelante en § 3.6.). Todos ellos tienen valor concreto, esto 3.2.2. Numeradón de los ideogramas
es, sirven para designar objetos o r~alidades tangibles y no para expresar con- Para la organización de los ideogramas de la lineal B, ya con anteriori-
ceptos abstractos, lo que los diferencia de otros sistemas de escritura ideográ- dad al desciframiento se les asignó un número, comprendido siempre entre el
ficos. Los ideogramas nunca se utilizan en medio de una frase, sino únicamen- 100 Y el 299 para distinguirlos de los silabogramas, que tenían números infe-
te precediendo a los numerales que aparecen en las tablillas para especificar riores a 100. Se dieron números correlativos a ideogramas que se correspon-
de qué son las cantidades a las que éstos se refieren. Con todo, quizá estas dían a objetos o seres similares. En la tabla de ideogramas puede constatarse
peculiaridades se deban al propio carácter administrativo y de inventario de la existencia de los siguientes grupos:
los textos para los que fue usada la lineal B; no sabemos qué hubiera ocurrido a) Los números *100 al *103 se refieren a personas (el *101 y el *103
en el caso de que esta escritura se hubiera utilizado para otro tipo de textos, han sido eliminados).
aunque el hecho de que no se hayan podido identificar ideogramas en los tex- b) Los ideogramas *104 a *109 se refieren a animales (caballos, ovejas,
tos pintados sobre jarras induce a pensar que éstos deben ser característicos cabras, cerdos y vacas).
de las tablillas. c) Los ideogramas *110 a *118 son unidades de medida (el *119 ha sido
Veamos algunos ejemplos de los ideogramas utilizados en la lineal B: eliminado).
d) *120 a *129: productos no líquidos, pero medidos en volumen (grano,
~ 105 (caballo) yo 215 (vaso) ffi 243 (rueda) aceitunas, especias, etc.)
e) 130-135: productos líquidos (vino, aceite, etc.).
Como se puede imaginar, no hizo falta esperar a que Ventris descifrase f) 140-144: productos medidos por peso (bronce, oro, etc.).
el silabario de la lineal B para poder interpretar estos signos y esto permitió g) 145-146: productos medidos, ya al peso, ya por piezas (lana, p. ej.).
ya antes del desciframiento agrupar en series aquellas tablillas que por los h) 150-191: objetos contados por piezas.
ideogramas que se encontraban en ellas parecían tener un contenido similar y i) 200-229: vasos y otros cacharros de uso doméstico.
también hacerse una idea de cuál podía ser ese contenido. Algo parecido sigue j) 230-234: armas.
ocurriendo hoy en día con la escritura lineal A, que permanece indescifrada k) 240-243: carros y sus partes.
en su conjunto pero que presenta ideogramas que nos permiten aproximarnos 1) Al final de la lista hay un verdadero "cajón de sastre" en el que se
de forma general al contenido de las tablillas. encuentran diversos productos, muchos de ellos no identificados.
Ventris y Chadwick establecieron una distinción entre pictogramas e ideo- Que los números de los ideogramas fueran del 100 al 299 no quiere decir
gramas abstractos, que responde a la oposición que señalábamos más arriba que en ningún momento se llegaran a reconocer doscientos ideogramas dife-
entre un icono y un símbolo, en función del grado de convencionalidad y abs- rentes en la lineal B, sino que, con muy buen criterio previsor, se dejaron hue-
tracción que median entre el objeto real y su representación por medio de un cos vacíos, es decir, números sin asignar, a la espera de que en algún momento
silabograma. Los signos que acabamos de ver serían pictóricos o icónicos, pudieran aparecer documentos que contuvieran ideogramas nuevos o bien que
pues son directamente reconocibles por el propio dibujo. En cambio, signos se demostrase que lo que se creía que eran meras variantes de un mismo ideo-
como los siguientes pueden ser calificados como abstractos o símbolos, dado grama fueran, en realidad, ideogramas diferentes. Otros huecos existentes en la
el alejamiento del objeto que representan: tabla se deben, además, a la elifninación de supuestos ideogramas diferentes
que en realidad no eran tales, según se constató con posteriorioridad a la asig-
.-~ 107 (cabra) ~ \ 140 (bronce) nación de números. Como señalamos, el número total de ideogramas diferen-
tes que se reconocen hoy en día es de 121.
60 Sistema de escritura Los ideogramas y otros signos 11 § 3.3 61

3.2.3. Transcn"pción de los ideogramas Existe, además, el curioso procedimiento (aceptado de forma oficial en
Pero los ideogramas no sólo se referenCiari por medio de unnúmero. Tras el coloquio de Austin de 2000) de invertir la transcripción latina del ideogra-
el desciframiento hubo unos años en los que se instauró un pequeño caos, ya ma cuando éste aparece en posición invertida respecto de la que se considera
que se utilizaron sistemas diferentes para transcribirlos. Efectivamente, resul- normal o más frecuente. Así el ideograma *233, que representa un puñal con
taba algo excepcional que pudiéramos conocer la palabra micénica exacta que la hoja hacia arriba. ' se transcribe PUG (del latín pugio 'puñal'), pero hay
se correspondía con el ideograma. Esto sólo sucedía en unos pocos casos afor- un ideograma *236 en que aparece un puñal con la hoja hacia abajo t, y que
tunados, como el de la tablilla de los trípodes, py Ta 641, que fue precisa- se representa como GUP (esto es PUG al revés).
mente la que sirvió para confirmar el desciframiento del micénico. En ella, También se puede comprobar en la tabla que, en realidad, los ideogramas
junto al ideograma *201'tr1 aparecía la palabra ti-n"-po, transcrita sin proble.:. *124 y *125 son uno la variante invertida del otro, de ahí que se utilice la misma
mas como Tpl TTWS 'trípode'. transcripción Cyp (de cyperus 'juncia'), sólo que invertida en el caso de *124 PYc.
Ante la imposibilidad de utilizar las propias palabras micénicas corres- Finalmente, se puede señalar por comparación con otros sistemas de escri-
pondientes a los ideogramas hubo diferentes opciones. Los autores de lengua tura en los que conviven ideogramas o logogramas junto a silabogramas, como
inglesa solían utilizar la palabra inglesa correspondiente al ideograma en ver- es el caso de la escritura cuneiforme, que en micénico los ideogramas nunca
salitas, p. ej., MAN, WOMAN, SHEEP, etc. Otros autores preferían dar el nombre llevan complementos fonéticos que precisen el caso o cualquier otro elemen-
en griego, así ANHP, rINH, OIL, etc. La transcripción griega, que, en principio, to morfológico de la palabra (un ejemplo de ideograma con complemento
podría parecer preferible, tenía, sin embargo, el grave inconveniente de que fonético lo tenemos, p. ej., en españoll. ~ donde la a añadida al ideograma
traicionaba la realidad del dialecto micénico, ya que se empleaban formas, las numeral indica que hay que leer "primera", y no "uno" o "primero"). En gene-
del ático clásico, que no se correspondían con las del estado de lengua que ral, cabe decir que, dejando aparte los numerales, los ideogramas micénicos
atestigua el micénico. Éstas son las diversas situaciones que podemos encon- únicamente se utilizan para la notación de sustantivos, nunca para verbos,
trar en los primeros trabajos de micenología. adjetivos y otras clases de palabras.
Para lograr una uniformidad en los estudios micénicos, en el Coloquio de
Salamanca de 1970 se adoptó la llamada «convención de Salamanca», que 3.3. Monogramas y ligaduras de silabogramas
sigue sugerencias ya señaladas en el Coloquio de Wingspread. Esta conven- Aparte de los signos que, desde un punto de vista de tipología de la escri-
ción establece unas reglas de transcripción de los ideogramas que son las que tura, podemos llamar con toda propiedad ideogramas, se incluyen también en
hoy en día siguen utilizándose. Son las siguientes: las listas de los ideogramas de la lineal B, dado que los escribas hacen de ellos
a) Si se conoce el significado del ideograma, se transcribe al latín y si la una utilización similar, algunos signos que con más propiedad -y siguiendo
palabra latina es larga, se da abreviada, siempre en versalita. En la tabla de la pauta habitual en los estudios de epigrafía y paleografía de otras escrituras-
ideogramas aparecen sus respectivas transcripciones latinas y en versalita la deberíamos llamar "ligaduras" o "monogramas"5 mejor que "siglas", que es
parte de la palabra que se usa en las ediciones. P. ej.,*176 se transcribe ARB denominación empleada frecuentemente. Éstos no son más que seis signos,
(de lat. arbor). Por lo tanto, en la edición transliterada de una tablilla que con- concretamente, los números *127, *128, *133, *135, *156 Y *247. Así, ellla-
tenga este ideograma únicamente se encontrará ARB. mado ideograma *135 no es sino un monograma integrado por los silabo-
b) Si el ideograma no se ha identificado, se da su número en cursiva, pre- gramas me y n", equivalente, por tanto, a me-ri (= IlÉAl(T) 'miel') y el *156,
cedido de asterisco. P. ej. *248. una ligadura de los silabogramas tu y ro2. equivalente ala secuencia tu-ro2
c) Los múltiples ideogramas existentes pa~a vasos y vasijas constituyen
un caso especial. El procedimiento que se sigue en este caso es dar el núme- 5 Ruipérez - Melena 1990: 82-83 los clasifican, dentro de los ideogramas sustantivos,

ro del ideograma seguido de VAS en versalitas voladas. P. ej., *20()vAS. como "lingüísticos".
62 Sistema de escritura Los ideogramas y otros signos JJ § 3.4 63

(= *TuppóS', cf. TUpÓS' 'queso'). El ideograma *247, combinación de di y pte, También puede darse el caso de que una abreviatura represente una pala-
es, además, una abreviatura, ya que se utiliz~n únicamente los dos primeros bra griega conocida, pero que no está atestiguada en escritura fonética en las
signos de la secuencia di-pte-ra (= oL<j>9Épu 'piel'). tablillas micénicas. Así sucede con MU (KN Fh 347), que debe ser abreviatura
Para transcribir estos signos resultado de la combinación de dos silabo- del nombre de la 'mirra', según argumentó Sacconi 1969, para la que en grie-
gramas se utilizan los valores fonéticos correspondientes en cursiva y versa- go del primer milenio existen las variantes Ilúppa y allÚpvTj.
litas, frecuentemente unidos por el signo + aunque no siempre se hace así. P. En otras ocasiones no sabemos a qué palabra corresponde una abreviatura
ej., los tres que acabamos de ver se transcriben, respectivamente, como porque nunca aparece escrita por entero en las tablillas y no existe en griego del
ME+Rl, TU+R02 y DI+PTE, o bien simplemente MERl, TUR02 y DIPTE. primer milenio, pero podemos llegar a deducir contextualmente su significado.
Un caso digno de mención es del ideograma LANA, considerado como tal Así sucede con la abreviatura SA, que sabemos referida al 'lino' y que corres-
ideograma y por eso transcrito en las ediciones y estudios mediante la palabra pondería a un término tomado en préstamo quizá de alguna lengua semítica
latina correspondiente. Sin embargo, un análisis detallado del ideograma reve- (Milani 1970), mientras que en otras ocasiones se utiliza la abreviatura RI o la
la que, en realidad, procede de una ligadura de los silabogramas ma y ru, de secuencia entera n"-no (ACvov). Un caso curioso lo constituye, en las tablillas de
modo que dicho "ideograma" debe haberse creado en una lengua cuya pala- la serie Fnde Pilo, entre otras, el de la abreviatura NI, que significa 'higos', pala-
bra para "lana" fueramaru (o malu). Y esta lengua es probablemente la de la bra para la que en griego del primer milenio se emplearía aUKa. Sin embargo,
lineal A, donde existe también este ideograma con el mismo significado y donde Ateneo 3.76e conserva una cita de Hermonacte en la que se nos da el nombre
sus trazos revelan aún más claramente que la lineal B su carácter originario cretense de este fruto, VLKÚAEOV, que cuadra perfectamente con la abreviatura
de ligadura. Probablemente de esta palabra "minoica" deriva uno de los tér- acrofónica empleada en las tablillas y que es, al parecer, un préstamo egipcio.
minos griegos para la lana, llaUóS' (cf. también lláUUKES'· TpeXES' Hsch.). Esta abreviatura existe ya en lineal A y parece presentar el mismo significado.
En esta misma línea hay que señalar que a veces el valor silábico de la
3.4. Abreviaturas abreviatura no se corresponde con la sílaba inicial de la palabra conocida.
La peculiaridad del "ideograma" *247 que acabamos de mencionar nos Esto sucede notablemente con varios signos silábicos que se utilizan también
lleva ahora a señalar la existencia de verdaderas abreviaturas en las tablillas como ideogramas para referirse a diversos animales:
micénicas, que incluimos en este apartado porque su utilización es similar a • Silabograma *21 qi = ideograma *106 OVIS. No corresponde al nombre
la de los ideogramas. Se trata en muchos casos de abreviaturas acrofónicas griego de la oveja, que es oLS, argivo üFLs, probablemente también atesti-
constituidas por el primer signo de la secuencia de una palabra. P. ej., para guado en mico o-wi-de-ta-i, si es que equivale a dat. plu. óFLoEpTáhL 'deso-
refirse a la miel, además de la utilización del ideograma *135, que acabamos lladores de ovejas'.
de ver, o de la palabra me-n", nos podemos encontrar simplemente con el sila- • Silabograma *23 mu = ideograma *109 BOS. El nombre griego de la
bograma *13 me utilizado como abreviatura de la palabra. Cuando un silabo- vaca es ~ous « *gwous), cf. mico qo-u-ko-ro =YWOUKÓAOS 'vaquero' (equiva-
grama se utiliza en esta función en las ediciones transliteradas se emplea para lente de ~OUKÓAOS).
transcribirlo el valor fonético correspondiente pero en mayúsculas y cursiva, • Silabograma *85 au =ideograma *108 sus. El nombre griego del cerdo
en este caso ME. Otro ejemplo puede ser la abreviatura ZE, que interpretamos es aus, también atestiguado en mico su-qo-ta auywwTuS 'porquero'.
habitualmente6 como *ze-u-ko (= (Ell'yOS' 'par'), palabra que en las tablillas • Silabograma *22 = ideograma *107 CAPero Se discute cuál es el valor
conservadas sólo tenemos atestiguada en la forma dato plu. ze-u-ke-si. fonético del silabograma *22 (§ 2.2.4g), pero, en cualquier caso, no parece
corresponderse con la inicial del nombre griego de la cabra at~.
También es el caso de los ideogramas para la 'escanda', *129 FAR = sila-
6 Pero véase, para algunas excepciones, Melena 1987. bograma *65ju/zu (?), y para el 'azafrán', *144 CROCUS = silabograma *33 ra3.
r
r
64
Sistema de escritura Los ideogramas y otros signos 11 § 3.5 65

Naturalmente esto apuntade nuevo a que los ideogramas y silabogramas también en otras funciones. Así pues, nos encontramos con tres posibilidades
fueron acuñados originariamente para la notaCión de una lengua diferente del diferentes:
griego en la que el valor silábico del silabograma coincidía con la sílaba ini- a) Ideograma determinado por otro ideograma, es decir, un ideograma que
cial de los nombres de los animales a los que se refieren los ideogramas. en otras ocasiones se utiliza como principal aparece añadido a otro para mati-
Finalmente hay que señalar que el sentido de las abreviaturas no siempre zar su significado. P. ej., en la tablilla PY Tn 316 nos encontramos con un ideo-
es unívoco, sino que, al igual que ocurre con las abreviaturas en español,su grama complejo formado por un ideograma principal y un determinativo.
valor puede cambiar según el contexto. Por ejemplo, la abreviatura o / O
puede tener, entre otros, estos dos sentidos (d. Glosario):
a) equivalente a o-pe-ro (o<!>üos) 'déficit', Se trata del ideograma *141 AVRum y del determinativo, *213vAS , por lo
b) en el contexto de enumeraciones de armas (serie Sh de Pilo) equivale que el conjunto se transcribiría como AUR + *213vAS 'vaso de oro'.
a o-pa-wo-ta (órráFopTa) 'cimera'. b) Ideograma determinado por una abreviatura, es decir, por un silabogra-
La convención de transcribir la abreviatura en unos casos con mayúscu- ma empleado como abreviatura. En este caso es muy frecuente que tal abre-
la y en otros con minúscula responde precisamente a su utilización como viatura sólo exista como determinativo, es decir, que no tenga un uso aislado.
equivalente de un ideograma. Cuando aparece en tal función y precede, por Generalmente, además, se trata de abreviaturas de adjetivos. P. ej., el ideo-
tanto, a las cantidades del objeto que se cuenta (como sucede cuando equiva- grama *159 TELA puede aparecer, entre otros, con los siguientes determinativos:
le a o-pa-wo-ta), se escribe en las ediciones con mayúscula cursiva. Cuando
se utiliza como abreviatura, pero no equivale a un ideograma, aparece con
minúscula cursiva. Veamos otro ejemplo. KO puede tener tres valores:
a) ko-ri-ja-do-no (d. Kop(avopov) 'cilantro' en el contexto de enumera- Se trata, respectivamente, de los silabo gramas pu, te y ku utilizados
ción de especias (p. ej., KN Ga 953), como abreviaturas y en función de determinativos. La transcripción adecuada
b) ko-ru-to (Kópu90s 'del yelmo', gen. de ko-ru =KÓpUS) en PY Sh 734, de estos conglomerados sería, por tanto, TELA 1+PU, TELA 1+TE y TELA 2+KU.
735, 738 Y 739), En este caso, conocemos a ciencia cierta a qué hacen referencia los dos pri-
c) *ko-wa KwFas (cf. Kwas) 'piel' en algunas tablillas de la serie Ce de meros determinativos, pues se trata de abreviaturas de diferentes tipos de telas
Cnoso, como KN Ce 8279 u 8346. que en otras tablillas aparecen como pu-ka-ta-ri-ja y te-pa respectivamente.
Resulta innecesario insistir sobre el hecho de que esta ambigüedad de las Estos dos primeros tipos de determinativos pueden escribirse de varias
abreviaturas es causa con frecuencia de considerables dificultades de inter- formas en relación con el ideograma principal: bien antecediéndole, bien por
pretación de los textos de las tablillas. debajo, bien superpuestos e implicados con él. Para su transcripción, no obs-
tante, se emplea siempre el mismo sistema, como hemos visto en los ejemplos
3.5. Determinativos anteriores: se pone primero la transcripción del ideograma principal seguida
Hasta el momento sólo hemos hecho referencia a signos ideográficos del signo + y de la transcripción del determinativo.
principales, pero éstos pueden aparecer modificados por otros signos, que c) Ideograma determinado por un signo diferenciador. Sólo existen dos
reciben entonces la denominación de determinativos 7 • En realidad, salvo dos de estos signos diferenciadores y únicamente se utilizan con los ideogramas
excepciones, todos los signos que se utilizan como determinativos aparecen *105, *106, *107, *108 Y *109, todos ellos referidos a animales. Se trata de
indicaciones que sirven para precisar si los animales en cuestión son machos
o hembras, que, coexisten, por tanto, con el ideograma sin determinativo, que
1 Ruipérez _ Melena 1990: 82-83 prefieren llamar a los determinativos "adjetivos", por

oposición a los ideogramas "sustantivos" que serían los ideogramas principales. no explicita el sexo de los animales. En el caso de las hembras el trazo verti-
66 Sistema de escritura Los ideogramas y otros signos JI § 3. 7.1 67

cal inferior que presentan todos estos ideogramas es sustituido por dos líneas las mismas unidádes en el grupo superior que en el inferior, si es posible. En
oblicuas que forman un ángulo entre sí, mientraS que en el caso de los machos cuanto a las decenas, las líneas horizontales se suelen escribir unas encima de
se añaden a la línea vertical dos pequeños trazos horizontales. P.ej., el ideo- otras hasta un máximo de cinco. Cuando sobrepasan las cinco se distribuyen en
grama *106 OVIS puede aparecer así: dos grupos con tendencia a la mayor simetría posible, p. ej., si hay que escri-
bir 80 se tiende a poner dos grupos de cuatro rayas, no uno de cinco y otro de
~ tres, y si hay que escribir 70 se tenderá a poner un primer grupo de cuatro
t
rayas y otro de tres, no uno de cinco y otro de dos. Veamos algunos ejemplos
Estos signos diferenciadores cuentan con una forma especial de trans- de las .tablillas:
cripción, consistente en añadir a la transcripción del ideograma base un supe-
ríndice con las letras fa m, abreviaturas, respectivamente, de las palabras latinas
femina 'hembra' y mas 'macho'. Así pues, los tres ideogramas que acabamos
de ver se transcribirían, respectivamente, como OVIS, OvIsf y OVIsm.
Hay que llamar la atención sobre el hecho de que el determinativo para
animal macho recuerda claramente al silabogramapa, que consiste en un trazo También se emplean en algunos casos las abreviaturas acrofónicas ZE
vertical con dos rayas horizontales, por lo que en origen podría ser un acró- (= (Ei)yos 'par') y MO (= l1óvFos, cf. I1ÓVOS 'solo', 'único'), que indican,
nimo de la palabra para 'macho' en la lengua a partir de la cual se adaptó la respectivamente, un par y una unidad. Su uso está restringido a los objetos o
lineal B al griego. seres que habitualmente se cuentan por pares, como los pares de ruedas de los
carros o las yuntas de bueyes.
3.6. Numerales
Para la expresión de los numerales los escribas micénicos utilizaban 3.7. Pesos y medidas
habitualmente unos signos ideográficos especiales, lo que constituye un uso 3.7.1. Pesos
completamente paralelo al que observamos hoy en día cuando en medio de un El sistema general de pesos consta de cinco unidades, notadas mediante
texto incluimos una expresión como "vinieron 500 personas", donde utiliza- ideogramas y que transcribimos convencionalmente con letras a partir de la L.
mos en medio de una escritura aproximadamente fonética un "ideograma"
numeral. 2
Z
Los signos utilizados en las tablillas micénicas son los siguientes:
a) para las unidades, una raya o palote vertical: I . L M N p Q
b) para las decenas, una raya o palote horizontal: - .
c) para las centenas, un círculo: O. La relación existente entre ellos, que se puede deducir directamente de
d) para las unidades de millar, un círculo con cuatro rayitas fuera: -9-. su utilización en las tablillas, es la siguiente:
e) para las decenas de millar, una combinación de los signos para la dece- 6 Q = P 12 P = N 4N= M 30M=L

millar pero con una raya dentro del círculo: +.


na y para la unidad de millar, o sea, el mismo signo que para las unidades de

Por lo que se refiere a la disposición de eSfos signos, lo más habitual es


El problema se plantea a la hora de asignar valores absolutos a estos sig-
nos. Parece claro que, dado que el ideograma que representa el peso superior
es una balanza, podemos identificar este con el talento (TáAavTov 'balanza' y
que los referidos a las unidades se escriban unos a continuación de otros hasta 'talento'), pero esto no resuelve del todo el problema, ya que el peso del talen-
cinco y a partir de ahí se distribuyan en dos grupos que se superponen, con to variaba enormemente entre unas ciudades griegas y otras, de 26 a 38 kg.
68 Sistema de escritura Los ideogramas y otros signos JJ § 3. 7.3 69

Para precisar el peso del talento micénico se ha utilizado la información que los siguientes ideogramas, que se transcriben convencionalmente mediante las
suministra la tablilla KN Oa 730, en la que se lee: . letras indicadas y valen la fracción señalada de la unidad anterior:
*16760L52M2
Puesto que el ideograma *167 representa un lingote de metal podemos pen- T ~

sar que el peso que se registra a continuación es el del total de los 60 lingo- T v z
tes. Esto nos permite plantear una ecuación en la que x es el peso del lingote e 1/10 1/6 1/4
y el peso del talento micénico:
60x =52y + (y/15) P~ra establecer los valores absolutos de este sistema se parte de la iden-
Naturalmente, para resolver una ecuación con dos incógnitas deberíamos tificación del ideograma z con la KOTÚAll 'copa', según muestra su dibujo. En
tener a nuestra disposición una segunda ecuación que las relacionara entre sí, el primer milenio el valor de la KOTÚAll oscila entre 270 y 388 cc., lo que lleva
pero, lamentablemente, esto no es así, de modo que ha habido que recurrir a la unidad superior a unos valores entre 64,8 y 93,12 litros. En razón de la evi-
datos externos para poder aproximamos al valor del peso superior del sistema dencia arqueológica, midiendo el volumen de los recipientes micénicos con-
micénico. Para ello se han utilizado como valor de la incógnita x el peso servados, hoy se suele aceptar para la unidad superior del sistema de áridos
medio de los lingotes encontrados en Hagia Tríada (29,132 kg), el peso medio micénico un valor más cercano a este último.
de los lingotes aparecidos en el pecio de Ulu Burun Ka~ (26,842 kg) o el de una Recientemente los editores de las nuevas tablillas tebanas (Aravantinos -
pesa de yeso con un pulpo en bajorrelieve procedente del almacén XV de Godart - Sacconi 2001: 161-162 y 264), han argumentado que T no represen-
Cnoso (29 kg). Aplicando estas cantidades a la ecuación nos encontramos con ta la décima parte de la unidad ORA, sino la duodécima parte. Para ello se
que el talento micénico debía pesar entre 30,9 y 33,6 kg. basan en la suma total de 88 unidades ORA de la tablilla TH Ft 140, a la que
Aparte de este sistema general, se utilizaban sistemas especiales de pesos se llega sumando 38+14+20+3+12 unidades ORA junto con 7+5 T, de lo
para determinados productos. Uno de ellos es la lana, para la que se emplea- que se deduciría que 12 T conforman una unidad ORA. Si se acepta esta argu-
ba una unidad de peso especial que es la que transcribimos como el ideogra- mentación (y no que se trate de un mero redondeo), habría que rehacer los
ma LANA, es decir, que este ideograma implica a la vez el objeto que se pesa cálculos anteriores para la unidad mayor, que habría de tener ahora entre
y la cantidad de ese objeto. En este caso su valor aproximado es de unos 3 kg. 77,76 y 111,74 litros.
Para los divisores se emplean las unidades del sistema general de pesos infe- Al igual que sucedía en los sistemas tradicionales de pesos y medidas de
riores a L. época moderna, las unidades para áridos servían en época micénica también
Para el pesaje del azafrán, por el valor de esta especia y dada la necesi- como medida de superficie en tanto que la tierra se mide en función de la can-
dad de precisión dado que siempre se tratará de cantidades muy pequeñas, tidad de grano necesaria para sembrarla, al modo de nuestrafanega. Así nos
también se empleaba un sistema especial formado por las unidades que se encontramos con que en ciertas tablillas se utiliza el ideograma ORA como
anotaban mediante los acrofónicos RO y QI, cuyos valores absolutos y relati- indicación de la superficie de un terreno. Naturalmente, no podemos preten-
vos entre sí nos son desconocidos. der con este sistema de medidas una exactitud como a la que estamos acos-
tumbrados actualmente.
3.7.2. Medidas de áridos
Los áridos, como en el sistema tradicional vigente hasta la adopción del 3.7.3. Medidas de líquidos
sistema métrico decimal, se medían en época rpicénica por volumen, no por Las medidas utilizadas para los líquidos son parcialmente coincidentes
peso. La unidad básica viene representada por ~l propio ideograma del cereal con las utilizadas para los áridos, aunque sólo por lo que atañe a los valores
en cuestión, ORAnum trigo' y HORDeum 'cebada'. Para los divisores se utilizan relativos, no a los absolutos. También en este caso la propia designación del
70 Sistema de escritura El origen de la lineal B y escrituras emparentadas JJ § 4.2 71

producto, VINum 'vino' u OLEum 'aceite', implica la unidad superior de capa- Aunque no'tiene relación directa con esta familia, también nos referire-
cidad del sistema de medidas deJíquidos, miéntras que para los divisores se mos en este apartado al disco de Festo, dado que se trata de un documento que
utilizan los siguientes ideogramas: pertenece al mismo ámbito cultural y cronológico que esas otras escrituras.
Sobre las escrituras egeas pueden encontrarse presentaciones de conjunto en
~ los diferentes manuales y obras generales dedicados al micénico, entre las que des-
s v z tacamos las de Olivier (en Treuil et alii 1992: 161-174), Ruipérez - Melena 1992:
1/3 1/6 1/4 23-35 y Bartonek 2003: 16-49, así como en el librito de Chadwick 1990 yen el capí-
~lo de Bennett 1996 dentro de una obra general sobre sistemas de escritura. En ellas
Aplicando razonamientos del mismo tipo que los de antes llegamos a la se hallarán las referencias a las ediciones e instrumentos de trabajo existentes para
conclusión de que la unidad superior del sistema de líquidos debía oscilar cada una de las variedades de escritura.
entre 19,44 y 27,94 litros.
4.2. La escritura "jeroglífica cretense"
La llamada escritura jeroglífica cretense comienza a estar atestiguada en
4. EL ORIGEN DE LA LINEAL B Y ESCRITURAS EMPARENTADAS torno al año 2000 a. C. y su uso se extiende hasta mediados del II milenio a. C.
Debe el nombre de "jeroglífica" a Evans, quien lo usó en oposición a las escri-
4.1. Introducción turas "lineales" A y B. Hoy en día sabemos que ese nombre, a pesar de man-
Al ir describiendo el sistema de escritura de la lineal B hemos ido alu- tenerse por tradición, no es nada adecuado para describir la tipología de esta
diendo al hecho de que debe ser el resultado de la adaptación para la escritura escritura, pues, si bien es evidente que posee ideogramas para la notación de los
del griego micénico de un sistema anterior que debía utilizarse para escribir numerales y de ciertos productos, quitando éstos queda un conjunto de unos
otra u otras lenguas diferentes de ·la griega. Que no se trata de una creación noventa signos, lo que apunta más bien a que se trate básicamente de un sila-
específica para el griego lo revela el hecho de las numerosas inadecuaciones bario, al igual que sucede con las otras escrituras de la familia.
e inconsistencias que presentan los signos silábicos para escribir una lengua
como la griega. Además, al tratar de los ideogramas nos hemos encontrado
con que algunos de ellos, que son formalmente iguales a algunos de los sila-
bogramas, pueden explicarse como abreviaturas acrofónicas forjadas en una
lengua que no puede ser la griega.
De hecho, la escritura lineal B pertenece a una familia de escrituras
que conocemos como "escrituras egeas", integrada, en el estado actual de Inscripción en jeroglífico cretense: PH Hi 01, según CHIC
nuestros conocimientos, por el llamado "jeroglífico cretense", la escritura
lineal A, la lineal B, las escrituras "chiprominoicas" y el silabario chiprio- Aunque ha habido diferentes propuestas de adscripción lingüística
ta. Ofrecemos a continuación una información muy sucinta acerca de cada (como lengua semítica, como lengua indoeuropea anatolia, etc.)" ninguna de
una de ellas, dejando de lado, obviamente, la lineal B, cuyas características ellas se basa realmente en evidencias sólidas y lo cierto es que hoy por hoy
y funcionamiento ya hemos tenido ocasión de describir en detalle. Esto nos ignoramos para qué lengua se utilizó esa escritura.
servirá de base para intentar aproximarnos al ~roblema de cuál es el origen El problema más grave para su análisis lo constituye el hecho de que
de la escritura lineal B y qué relaciones guarda con las otras escrituras de contamos con un número bastante escaso de textos, en torno a trescientos, y,
su familia. sobre todo, que se trata de textos muy breves; la media es de siete signos por
72 Sistema de escritura El origen de la lineal B y escrituras emparentadas JI § 4.3 73

texto. Dicho en otras palabras, para hacerse una idea de la extensión total de generales, Gon la de la lineal B. El núcleo de la escritura lo constituye un con-
escritura que suponen estos textos, sería el equivalente de unas dos páginas junto de unos ochenta silabogramas, junto a los que se utilizan también ideo-
de un procesador de texto. gramas (incluyendo numerales y fracciones) y un punto o trazo pequeño que
En cuanto a la tipología de los textos, más de la mitad son sellos o impron- actúa como separador de palabras.
tas de sellos, pero tenemos ya también documentos de archivo, procedentes
de Cnoso y Malia. Existe también un largo texto de dieciséis líneas sobre pie-
dra, procedente también de Malia, de donde también contamos con inscrip-
ciones pintadas o incisas sobre vasos.
La práctica totalidad de los textos de la escritura jeroglífica cretense han
sido hallados en la propia isla de Creta, aunque también hay algún hallazgo
aislado en alguna otra de las islas del Egeo.

4.3. La lineal A
Aproximadamente a partir de 1850 a. C. comenzamos a tener documen-
Inscripción en lineal A: HT 117
tación en la escritura lineal A, que siguió en uso hasta el final de los primeros
palacios a mediados del siglo XV a. C. A pesar de esta comprensión general del carácter de la escritura, no
En la actualidad tenemos algo menos de 1500 textos en este sistema de podemos decir que la escritura lineal A esté hoy en día plenamente descifra-
escritura (es decir, aproximadamente la cuarta parte del número de textos con da, y esto en dos sentidos interrelacionados. Por un lado, a pesar de que también
que contamos en lineal B), lo que supone un número de signos cercano a los en este caso ha habido múltiples y variados intentos por identificar la lengua en
7400. Siguiendo con el paralelismo que venimos haciendo, esto vendría a ser la que están escritos los documentos en lineal A (básicamente, una lengua de
el equivalente a unas diez páginas de un procesador de textos. la familia semítica o bien una lengua indoeuropea del grupo anatolio, quizá
Hay que tener en cuenta, además, que muchos de estos textos son muy una variedad de luvita o licio), ninguno de ellos está realmente probado. Esto,
breves y que tan sólo algo más de trescientos son tablillas de barro (sin cocer). lógicamente, dificulta el avance en la comprensión de la escritura, pues aun-
Desde este punto de vista, hay que destacar por su importancia el archivo de que por el análisis interno de la escritura pudiera llegarse a un estadio como
Hagia Tríada, que consta de unas 150 tablillas cuyo carácter de registros con- el que alcanzó Ventris para la lineal B antes de hacer entrar en juego la posi-
tables o administrativos está fuera de duda. Otros archivos interesantes, aunque bilidad de que la lengua utilizada fuera el griego, al no haberse identificado la
con menor número de textos, se han localizado en La Canea, Cnoso, Festo y lengua no resulta posible confirmar los valores atribuidos a los silabogramas.
Zagro, entre otros. Otros textos aparecen incisos o pintados sobre vasos, esta- Por otra parte, no puede asumirse sin más que, cuando nos encontramos
tuillas, pesas, objetos de metal y "mesas de libación", entre otros. ante signos iguales, podamos atribuir directamente a la escritura lineal A los
En cuanto a su distribución geográfica, la inmensa mayoría ha aparecido valores fonéticos que tienen estos signos en la lineal B. Es verdad que pode-
en la propia isla de Creta, repartidos por toda ella excepto en la zona más mos tomar esa idea como una hipótesis de trabajo, pues la historia de la escri-
occidental, aunque se han producido también hallazgos en otras islas del Egeo tura muestra que tiende a haber una cierta continuidad en los valores de los
e, incluso, algunos aislados en el Peloponeso o en Israel. signos de una escritura cuando se toman para escribir otra lengua. Sin embar-
Al igual que la lineal B, la lineal A se es~ribe habitualmente de izquier- go, resulta necesario verificar esa hipótesis de partida por criterios internos a
da a derecha, si bien existen algunos ejemplos de escritura bustrofedón. Su la propia escritura lineal A en todos los casos, atendiendo tanto a razones de
estructura general está hoy en día bien establecida y viene a coincidir, en líneas sistema (huecos en la parrilla de signos) como a las combinaciones en que
74 Sistema de escritura El origen de la lineal B y escrituras emparentadas II § 4.5 75

aparecen con otros signos y a sus alternancias en variantes flexivas o varia- hemos visto hasta ahora: dejando de lado los signos con valor numeral, carece
ciones morfológicas, en general, ya que la história de la escritura también nos de ideogramas, rasgo éste que será heredado por la escritura silábica chipriota.
enseña que en los procesos de adaptación de una escritura es muy normal que El número de signos con el que cuenta es de unos ochenta y cinco, por lo que
algunos signos, debido a que su valor fonético no se corresponde con ninguna parece razonable suponer que se trata también de un silabario.
realidad existente o relevante en la nueva lengua para la que se toman, vean No sabemos tampoco en qué lengua o lenguas están escritas las inscrip-
modificado su valor fonético, a veces incluso de una forma radical. Hemos ciones chiprominoicas. Se han hecho varias propuestas, como que se tratara
visto ya los desajustes que existen en la escritura lineal B para una lengua de una lengua indoeuropea anatolia (Iuvita), una lengua semítica (ugarítico) o
como el griego, lo cual nos debe poner sobre aviso de que procesos de este hurrita, entre otras. Nada podemos asegurar, aunque parece razonable asumir
tipo pueden haberse producido y, como consecuencia de ello, es posible que que esta escritura se utilizara para la misma lengua para la que se utiliza el
los valores de un mismo signo en la escritura lineal A y en la lineal B no siem- silabario chipriota posterior, además de para escribir griego, como vamos a
pre sean los mismos. No obstante, se podría encontrar un modo de confirmar ver en el siguiente apartado.
los valores fonéticos de algunos de los signos de la lineal A atribuidos a ella
a partir de su valor en la lineal B cuando los mismos signos tienen los mis- 4.5. El silabario chipriota
mos valores fonéticos en el silabario chipriota. Si ese silabario desciende de la Esta escritura fue la primera de la familia es ser descifrada, pues ya
escritura chiprominoica y ésta, a su vez, de la lineal A, la coincidencia de G. Smith describió su funcionamiento en 1871 e identificó correctamente el
valores entre los signos chipriotas y los de la lineal B implicaría que ése era griego como la lengua de las inscripciones escritas mediante este silabario.
el valor en la escritura de la que ambos sistemas proceden. Como anécdota, señalaremos que los signos para po y lo en el silabario chi-
priota y para po y ro en micénico son prácticamente iguales, por lo que Evans
4.4. Las escrituras chiprominoicas pudo leer la secuencia po-lo en una tablilla de Cnoso (KN Ca 895) precedien-
Otro grupo de inscripciones pertenecientes a esta familia son las llama- do inmediatamente a un ideograma que claramente representaba un caballo, lo
das "chiprominoicas", que reciben tal denominación precisamente por estar que hubiera podido abrir las puertas a un pronto desciframiento de la escritura
compuestas en un sistema relacionado con las escrituras "minoicas" o creten- lineal B si se hubiera tirado del hilo utilizando el griego como vía, puesto que
ses que es propio de la isla de Chipre. THDAOS' en griego significa 'potro'. Sin embargo, Evans, que estaba convencido
Comenzamos a tener inscripciones en esta variedad de escritura a comien- de que todas las culturas cretenses de la Edad del Bronce eran prehelénicas, lo
zos del siglo XVI a. C. Sin embargo, los textos con los que contamos hasta el tomó como una simple y curiosa coincidencia y no continuó por un camino
siglo XIII son escasos y la mayor parte de la inscripciones chiprominoicas que Michael Ventris haría ver, medio siglo después, que era el correcto.
pueden datarse en los siglos XIII a XI a. C. Así pues, el silabario chipriota se utiliza básicamente para escribir griego,
El número de inscripciones no es muy alto, en torno a cien, pero se distri- pero no solamente, pues contamos con un conjunto de unas treinta inscripcio-
buyen más o menos por toda la isla de Chipre e, incluso, ha aparecido alguna nes que no están en griego sino en una lengua diferente a la que se denomina
inscripción en la costa siria, concretamente en el importante enclave de Ugarit. "eteochipriota". La mayor parte de tales inscripciones proceden de la localidad
Entre los tipos de inscripciones encontramos tablillas, cilindros y pellas de de Amato, aunque también han aparecido inscripciones eteochipriotas en Pafos,
barro, pero también marcas sobre vasos. Rodas, Galgos y Cition, así como en Egipto. Su cronología va desde el siglo
Desconocemos la estructura general de esta escritura, dado que no está VIII al IV a. C. Prácticamente nada es lo que podemos deducir acerca de esta
descifrada y, debido al escaso número de texto~, no se puede ser muy opti- lengua, de forma que ni siquiera estamos totalmente seguros de que sea la
mista en cuanto a las posibilidades futuras. Sin embargo, sí que se puede seña- misma en todas ellas. La definición de eteochipriota es básicamente negativa:
lar una característica importante que la diferencia de las escrituras egeas que se llama así a una inscripción en silabario chipriota que no está en griego.
76 Sistema de escritura El origen de la lineal By escrituras emparentadas II § 4.6 77

CHIPRIOTA MICÉNICO

nomo sg. -po-to-li-se iTTÓALS nomo sg. *po-to-ri iTTÓALS

nomo sg. pa-si-le-u-se jjuatAEÚS nomo sg. qa-si-re-u ywUcrLAEÚS

ac. sg. to-na-ra-ku-ro-ne TOV apyupov dato sg. a-ku-ro apyÚpúlL

gen. plu. mi-si-to-ne l1Lcr9wv gen. plu. e-mi-to EIlIlLcr9wv


dato sg. wo-i~ko-i FOLKWL ac. sg. wo-ko- / wo-i-ko- FolKov-

ac. sg. ta-ni-e-re-wi-ja-ne Tlw LEPTÍF Lyuv nomo sg. i-je-re-ja LÉpELU

Dentro del silabario chipriota se diferencia una variedad pafia, fundamen-


talmente por las formas especiales que presentan algunos de los signos en esta
localidad y su área de influencia, así como en algunas otras localidades, frente
Dedicatoria de Nicocles, IGS 7 a las formas generales más difundidas en otras zonas de la isla.
Como es lógico, la mayor parte de las inscripciones en silabario chipriota
Por lo que se refiere a las inscripciones griegas en silabario chipriota, aparece en la propia isla de Chipre; sin embargo, algunas inscripciones han apa-
la más antigua puede datarse en torno al año 1000 a. C., pero no será sino recido en lugares tan alejados como Lucania, Delfos o la península de Calcidia.
hasta el siglo VII cuando el corpus comience a ser relativamente abundan-
te y su uso se prolongará hasta época helenística, concretamente hasta el 4.6. La familia de escrituras egeas y el origen de la lineal B
siglo III a. C. Se dispone actualmente de un corpus en torno a las mil cien Si desde el Egeo se mira hacia el Oriente se podria pensar que hay que
inscripciones. buscar el origen de las escritura egeas en el Próximo Oriente, donde el sila-
Al igual que la escritura chiprominoica, el silabario chipriota desconoce bario cuneiforme, en sus distintas variedades, es de uso general a lo largo de
el uso de ideogramas y sólo hace uso de un conjunto de cincuenta y cinco o toda la Edad del Bronce y continuará en uso durante muchos siglos después.
cincuenta y seis silabogramas. Al igual que sucede con la lineal B, el silabario Sin embargo, hay significativas diferencias entre la escritura cuneiforme y las
chipriota sólo cuenta con signos para sílabas abiertas, ya sean del tipo V o CV, escrituras que estamos estudiando. De entrada, no parece que pueda estable-
y no hay grafías diferentes para las oclusivas sordas, sonoras y sordas aspira- cerse una vinculación formal entre los signos de las escrituras egeas y la escri-
das, como tampoco para diferenciar las vocales breves de las largas. Como tura cuneiforme. Además, el número de silabogramas empleados en la escritura
rasgo diferencial frente a la lineal B, en cambio, hemos de señalar que en sila- cuneiforme es mucho mayor, puesto que incluye sílabas abiertas tipo V, CV y
bario chipriota se escriben todos los segundos elementos de diptongo y todas sílabas cerradas tipo VC, CVC, mientras que los silabarios egeos parece que
las consonantes de los grupos consonánticos excepto la n cuando precede a sólo cuentan con sílabas abiertas, según podemos extrapolar a partir de aqué-
una oclusiva. Asimismo, también se escriben las consonantes en final de pala- llas cuyo funcionamiento entendemos bien. Incluso cuando se llega a signarios
bra, para lo que se utilizan convencionalmente los signos que contienen la cuneiformes más simplificados, como sucede, por ejemplo, con el cuneiforme
vocal -e. Para poder comparar con la situación en lineal B, pondremos algu- hitita, el número de sílabas utilizado sigue siendo mayor que el que se emplea
nos ejemplos de transcripción tomados del documento más largo en silabario en las escrituras egeas y, sobre todo, no está restringido a sílabas abiertas. Por
chipriota, el bronce de Idalion, contraponiéndo~os a formas equivalentes o otro lado, en la escritura cuneiforme se hace uso frecuente de complementos
similares en lineal B: fonéticos para especificar los casos de una palabra notada mediante el equi-
valente de un ideograma de la escritura lineal A o lineal B, por ejemplo, un
r
78 Sistema de escritura El origen de la lineal B y escrituras emparentadas JJ § 4.6 79

sumerograma O un acadograma de la escritura cuneiforme hitita, como DUMU-aS Más difícil resulta precisar la relación existente entre la escritura lineal A
'hijo', escrito mediante la palabrasumeriadumU' pero con la especificaCión, . Y la escritura chiprominoica, pues, aunque parece claro que se trata de escri-
mediante un complemento fonético, de que la palabra en ese contexto acababa turas emparentadas entre sí, no hay consenso general sobre si esta última es
en -aS, por lo que sabemos que era un nominativo, frente a DUMU.SAL-an 'hija', simplemente una evolución de la primera, aunque algunos estudiosos han
que lleva un complemento fonético -an que nos indica que la palabra acaba defendido que sí, estableciendo la relación entre una y otra por medio de la
así y, por tanto, morfológicamenteera un acusativo. Nada de esto se encuen- tablilla de Enkomi y otros documentos del siglo XV a. C.
tra en las escrituras egeas. Sí que tienen en común la escritura cuneiforme y No hay problema, en cambio, en considerar una evolución y adaptación
las escrituras egeas el que habitualmente se escriban de izquierda a derecha. a la escritura del griego en su variedad chipriota el paso de la escritura chi-
Así pues, no parece que haya que mirar hacia oriente para buscar el origen prominolca al silabario chipriota, pues, como ya hemos tenido ocasión de ver
de las escrituras egeas y en los últimos tiempos autores como H. Haarmann (§ 4.4-5.), tienen rasgos característicos comunes.
1990 han defendido que se trata de una evolución de la escritura "antiguo- Por lo que se refiere al origen de la lineal B, su vinculación con la lineal A
europea" utilizada por las culturas pre-indoeuropeas de los Balcanes. Hay que parece también fuera de toda duda, aunque existen algunas diferencias impor-
advertir, no obstante, que no está del todo claro si esos signos constituyen tantes entre una escritura y otra que será conveniente sistematizar:
realmente una escritura o, como parece más probable, se trata todavía de unos • Por lo que se refiere a los silabogramas, hay unos veinte signos de la
usos que no podemos calificar como de plenamente escriturarios. lineal B que no se corresponden con ningún signo de la lineal A.
En la propia isla de Creta, ya desde el periodo del Bronce Antiguo empe- • La lineal A hace una utilización mucho más amplia de los nexos de sig-
zamos a encontrar signos sobre vasos y en sellos que constituyen un prece- nos, mientras que en la lineal B esta práctica está mucho más limitada, de
dente más directo de la escritura en la medida en que son de alguna manera forma que queda restringida a unos cuantos ideogramas como MELI y KAPO y
formas de representación simbólica, aunque no podamos precisar su sentido. a alguno ya fosilizado como malu =LANA (§ 3.3.) Y al uso de determinantes
Este tipo de marcas continúa utilizándose durante el Bronce Medio y Reciente, con algunoso ideogramas (§ 3.5.).
además, también, de marcas de cantero. Y es muy interesante constatar que • Para las medidas, existe en la lineal B un sistema de múltiplos y divi-
los signos de los sellos muestran una cierta sistematicidad en sus usos desde sores, frente a un sistema básicamente de fracciones en la lineal A.
el periodo prepalacial, como se puede deducir del hecho de que aparezcan los Podemos asumir que la lineal B surgió como una adaptación de la lineal
mismos grupos de signos en documentos distintos, si bien todavía no pueden A para escribir griego cuando se produjeron contactos entre los hablantes de
considerarse un sistema de escritura. esta lengua y la civilización minoica. Se suele aceptar una fecha en torno al
Por lo que se refiere ya a las relaciones existentes entre las propias siglo XVI a. C. para esta adaptación, que hay que vincular con el desarrollo
escrituras egeas, no parece que la escritura lineal A pueda entenderse como de la civilización micénica y el surgimiento de la necesidad de llevar a cabo
una mera evolución o adaptación a partir de la escritura jeroglífica cretense, una serie de prácticas administrativas y contables, con las que está directa-
con la que, de hecho, convivió en la isla de Creta durante algún tiempo. mente vinculado el uso de la lineal B.
Entre una y otra existen diferencias importantes, de forma que difiere más o En cambio, no contamos con datos que permitan establecer con certi-
menos la mitad de los signos. Aunque ha habido quienes han postulado que dumbre dónde tuvo lugar esa adaptación y son dos las hipótesis posibles. Se
las dos escrituras no están genéticamente emparentadas, hoy en día se tien- ha defendido que ese proceso ocurrió en la propia isla de Creta, en la que se
de a pensar que deben tratarse de evoluciones a partir de un prototipo habrían ásentado comerciantes micénicos que habrían comenzado a adoptar y
común, ya fuera éste un sistema de escritura en s€(ntido estricto o bien un sis- a adaptar la lineal A para su propia lengua. Pero también puede concebirse
tema de signos pre-escriturario como el que se' deja percibir en los sellos que el proceso de adaptación tuviera lugar en el continente al conocerse el sis-
anteriores. tema de escritura gracias a la presencia allí de comerciantes de origen creten-
80 Sistema de escritura El origen de la lineal B y escrituras emparentadas JI § 4.7 81

se que tuvieran conocimiento de la escritura. Como decíamos, no hay argu- Se trata. de un pequeño disco de 16 cm de diámetro que presenta como
mentos definitivos que obliguen a descartar unau'otrahipótesis. Lo que sí que rasgo curioso el hecho de que los caracteres que aparecen en él por ambas
parece claro es que sólo hubo un proceso de adaptación, pues los documentos caras en disposición espiral no han sido grabados directamente a mano utili-
de todos los centros con epigrafía micénica dejan ver que todos ellos depen- zando un punzón u objeto similar, sino que se ha utilizado una serie de mol-
den de una única tradición paleográfica. des al modo de los sellos o de los tipos de imprenta, lo cual acentúa la rareza
A pesar de que subsisten dudas y problemas importantes, en el estado de este documento dentro de su contexto cultural y cronológico amplio (el
actual de nuestros conocimientos, podríamos esquematizar las relaciones y Mediterráneo oriental antiguo). El sistema de escritura, a juzgar por el único
evolución de esta familia de escrituras de la forma siguiente: documento que conocemos de ella, constaba al menos de cuarenta y cinco sig-
nos diferentes, a los que hay que añadir un pequeño trazo oblicuo utilizado
¿Escritura proto-egea?
como separador. Este número de signos parece apuntar a que, de nuevo, nos
hallamos ante una escritura silábica.
, Escritura "jeroglífica" cretense' J55al~
El disco de Festo consta de un total de 242 signos, o sea, menos de diez
, Lineal B 1 1r E"::"s-c-r.,....it-ur-a-'!!c~h...,..ip-r-o--m-in-o-ic-a"""'1' líneas de un libro como éste. Esos signos aparecen distribuidos en diecisiete
unidades separadas entre sí por ese trazo oblicuo al que aludíamos antes. Lo
+ clásico'
ISilabario chipriota curioso es constatar que de esas diecisiete unidades once "riman" entre sí, es
decir, presentan terminaciones iguales, lo que permite establecer para el texto
la siguiente estructura (Duhoux 1977):
4.7. El disco de Festo y el hacha de Arkalokhori
Como ya hemos dicho, el disco de Festo no está relacionado de forma XXXabbabXXXcdcdcd
directa con la familia de escrituras egeas que hemos venido analizando, sino
que se trata de un documento aislado, único, sin vinculación alguna con nin- Esto ha hecho pensar que quizá nos encontremos ante algún tipo de texto
guna de las otras escrituras conocidas, para el que, a pesar del lugar donde fue poético, quizá un himno, plegaria o ritual de carácter religioso, pero, lógica-
hallado, con frecuencia se ha postulado un origen no cretense, debido preci- mente, esto no pasa de ser una mera especulación.
samente a ese aislamiento. Puede datarse en tomo a los años 1850-1600 a. C. Al tratarse de un unicum, resulta imposible plantearse ni siquiera un
desciframiento, ni de la escritura ni mucho menos de la lengua para la que
se ha utilizado este sistema. Sin embargo, esto no ha sido óbice para que se
hayan hecho intentos diversos y variados, en tomo a los dos centenares de pro-
puestas. Lo único a lo que podemos aspirar es a deducir algunas caracterís-
ticas de la lengua en función del propio análisis interno del disco, lo que nos
permite determinar que la lengua en cuestión contaba con raíces a las que
se podían añadir sufijos y prefijos y que parece ser que tenía algún tipo de
declinación.
En relación con el disco de Festo conviene mencionar también el hacha
de Arkalokhori. Se trata de una doble hacha que apareció formando parte de
Disco de Festo un depósito votivo al que también pertenecían, entre otras, dos hachas con
inscripciones en lineal A y una en jeroglífico cretense. El hacha que ahora nos
82 Sistema de escritura

ocupa tiene grabadas tres columnas con escritura, de las que las dos primeras
contienen seis signos y la tercera, cuatro, con un total de diez signos diferen-
tes que presentan semejanzas formales con los del disco de Festo. El hacha se
data en la transición del MM III al MRI.

TERCERA PARTE
FONÉTICA

1. INTRODUCCIÓN

Teniendo en cuenta la escasa transparencia de la escritura lineal B, es


evidente que el estudio de la fonética micénica depende en gran medida de la
comparación con el griego clásico. Pese a todo, el análisis de los hechos grá-
ficos nos suministra algunos datos muy importantes. Por ejemplo, la grafía
aTka-sa-ma nos indica que esta palabra se leía en mico aLKa~á., y no todavía
aL x~á., es decir, no había sufrido aún el tratamiento del grupo triconsonático
/ksm/ > /khm/ (cf. § 2.8.2.).
En otras ocasiones, es una elemental sistemática de los hechos la que nos
permite extender el valor de un dato y suponerlo para otros casos similares;
por ejemplo, la presencia habitual de un silabograma específico a2 en inicial
de palabras que reconstruimos como comenzadas por aspiración (espíritu áspe-
ro) indica que la aspiración inicial se conservaba ante a- y es poco verosímil
creer que sólo ante a-, por lo que podemos suponer que se conservaba tam-
bién ante las demás vocales, aun cuando ello no se reflejara en la escritura (cf.
§ 3.2.1.).
En la mayoría de los casos, es nuestro conocimiento de los datos, mucho
más claros, de las escrituras alfabéticas, unido a los del indoeuropeo recons-
truido, el que nos permite determinar la situación del micénico. Así por ejem-
plo, si en el indoeuropeo más reciente existía una oposición vocal larga/vocal
breve mantenida inalterada en griego hasta la época clásica (ley de Osthoff
aparte), es imposible que el micénico no distinguiera cantidades vocálicas.
Sobre la aportación micénica al estudio de la lengua griega, cf. Safarewicz
1981, Morpurgo-Davies 1985.
p

84 Fonética Las oclusivas ¡JI § 2.1.3 85

En los capítulos que siguen examinaremos las diversas cuestiones que plan- ta una Ibl micénica es el antropónimo pa-pa-ro, que puede leerse Bqp~apos,
tea el estudio de la fonética micénica. Los hechoS del griego del primer milenio . pero no es la única lectura posible (podría leerse ITápTTapos entre otras posi-
serán aludidos sólo si interesan para el estudio de los micénicos. Por ello, fenó- bilidades). Tal escasez de ejemplos no es extraña. La Ibl era un fonema de
menos que suceden mucho antes o mucho después del micénico no serán tenidos bajo (o nulo) rendimiento funcional en indoeuropeo (d. Adrados - Bernabé-
en consideración. Tampoco entraremos a definir cuestiones básicas de la fonética Mendoza 1995: 186-188) que en griego aumenta su frecuencia, a) bien por la
griega (como puede ser el caso, entre .otros, de la pronunciación de los diversos existencia de términos del léxico "expresivo" (como ~áp~apos), que es una
fonemas). Suponemos al lector conocimientos básicos de fonética griega, dentro modalidad de palabras nada propia de las tablillas, a menos que aparezca resi-
de los cuales incorporará los datos específicos micénicos que aquí se tratarán. Para dualmente entre los antropónimos, y b) como resultado de evoluciones foné-
facilitar el uso de este libro, hemos seguido el orden de exposición de un excelente ticas que en micénico no se habían cumplido, p. ej. *gW > ~ (~aaLAEús, mico
manual de fonética griega, como es Lejeune 1972, lo que le permitirá al lector qa-si-re-u ywaaLAEús 'capataz').
acudir a él sin dificultades para ampliar su información sobre los fenómenos Witczak 1993 postula para los silabogramas *56, *22y *29 las transcripciones
generales de la fonética griega en los que se enmarcan los hechos micénicos. ba, bi y bu, respectivamente, mientras que los silabogramas pa, pe, etc. representa-
rían la sorda y la sorda aspirada. Por su parte, Hajnal1993 cree que *56, *22y *29
notan sílabas con oclusiva labial sonora o sonora aspirada, antes de que esta última
2. LAS OCLUSIVAS hubiera pasado a sorda aspirada.
Sobre las palabras escritas con sílabas con d- correspondientes a formas con A en
2.1. Subsistema de las Oclusivas griego alfabético (como da-pu;rri-to-jo / Aa~úpLV9oS') cf.1I § 2.3.8. YRedondo 1989.
2.1.1. Reconstrucción
Pese a todas las deficiencias gráficas, resulta relativamente fácil recons- 2.1.3. Oclusivas sordas aspiradas
truir el inventario de oclusivas en micénico. Consta de cuatro series, correspon- Suponemos que las oclusivas aspiradas indoeuropeas eran ya sordas en
dientes a distintos puntos de articulación (labiales, dentales, velares y labio- micénico (pero cf. Hajnal 1993). El argum~nto más sólido es que en el sila-
velares) y tres órdenes, correspondientes a diversos modos de articulación bario se distingue una serie completa de signos ta, te, ti, etc. que se usan para
(sonora, sorda y sorda aspirada). En esquema: reflejar la dental sorda y para la aspirada, frente a otra serie completa da, de, di,
etc., que se usan para reflejar la sonora. Es muy poco probable que, si el fone-
Labiales Dentales Velares Labiovelares ma indoeuropeo *dh fuera aún sonora aspirada se le representase en micéni-
b d g gw co con el mismo signo que para la sorda. Así, tu-ka-te 'hija' no debe leerse
I \ I \ I \ I \ t/dhugaterl (que se hab;ía transcrito tdu-ka-te), sino Ithugater/. Por una ele-
~

p-ph t--th k--kh kw--kwh mental sistemática, si es así en las dentales, debemos suponer que la situación
es la misma en las demás series, de modo que leeremos pa-si como Iphasil 'el
Este sistema hereda, pues, el que reconstruimos para el indoeuropeo, sin dice', y no tlbhasi/.
más alteración que el paso de sonoras aspiradas a sordas aspiradas. Hemos de
hacer, tan sólo, algunas observaciones al cuadro: 2.1.4. Labiovelares
Hay una serie de silabogramas que recoge consecuentemente los resulta-
2.1.2. Ib/ dos que reconstruimos como procedentes de las labiovelares indoeuropeas. Ello
Para Ibl hay un material mínimo. Prácticamente no hay ninguna palabra indica que se trata de un orden diferente a los demás. Sobre su auténtico estatus
atestiguada de etimología segura Una en la que verosímilmente se documen- fonético existen, no obstante, algunas dificultades a las que luego aludiremos.
·.·'
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r
,ír.· 86 Fonética Las oclusivas III § 2.2.2 87

2.1.5. ¿ Otros fonemas oclusivos? ejemplos que se aducen son antropónimos discutibles. Entre geminadas antiguas,
Se han atribuido al indoeuropeo o al pregriego otros fonemas oclusivos. probablemente de carácter expresivo, podemos citar: ki-ta-no KL TTUVOS, una
Cabría pensar que en micénico tuvieran un estatus diferente, pero al parecer planta aromática, o los antropónimos di-nu-wa-ta probo LlwFuTTOs (cf. arco
no es así sino que la situación micénica es la misma que la del griego del pri- LlWÚTTOs), pi-ta-ke-u si hemos de leerlo IIITTUKEÚS (d. IIITTUKÓS), ka-ka-po
mer milenio. Nos referimos a dos casos: quizá *KáKKa~OS (cf. KaKKá~ll 'perdiz'), pi-pi quizá ITLTTTTlS (cf. TTlTTTTL(EW).
a) La serie de fonemas que se deduce de diversas comparaciones, como
gr. KT / ai. k~ etc., cf. gr. apKTos : ai. fk~a, etc. Explicados primero como gru- 2.2.2. Geminadas producidas por tratamiento de grupos
pos de oclusiva más espirante interdental, fueron interpretados luego como Dentro de este apartado podemos distinguir dos casos:
oclusivas con explosión silbante Iks/, etc. Hoy se tiende a considerarlos pro- a) Una labial aspirada geminada procedente de la asimilación de una
cedentes de grupos de dental más velar (cf. Adrados - Bernabé - Mendoza dental a la ph- de la desinencia *-phi, en casos como po-pi TTOTTcpL 'con pies o
1995: 210). Sea como fuere, en micénico sólo están atestiguados kt, con idén- patas', ko-ru-pi KÓpUTTcpl 'con (adornos en forma de) nueces' d. § 2.7.2.
tico resultado que en griego del primer milenio (mic. ki-ti-me-na KTq.lÉVÜ b) Parece que el micénico creó también labiovelares geminadas. Puede
'cultivada', a-ki-ti-to aKTL TOS 'no cultivado', ko-to-na KTOLVÜ 'parcela', te- documentarse una labiovelar geminada sonora enpe-qa-to TTÉyywUTov 'suelo'
ko-to TÉKTWV) y khWth (a-qi-ti-ta 'AXw8LTQ, cf. acp8lTos, ai. ák~ita). (de un carro), donde es producto de la asimilación de *TTEO-ywUTov (lit. 'donde
b) El fonema mal explicado que da origen a una variante TTT de TT en pasa el pie', d. ~ULVW). Por otra parte podemos atestiguar geminadas sordas,
Homero y en chipriota, p. ej. chip. po-to-Ii-se, hom. TTTóA.lS frente a los procedentes del grupo -kw- indoeuropeo (no de grupos k + W surgidos poste-
demás dialectos TTóA.lS 'ciudad', y en algún caso a una alternancia TTTA¡;, d. riormente, en frontera de morfema, cf. § 2.4.5.). Así parece indicarlo i-qo 'i TTTTOS
TTTLAOV, doro t!>lAOV 'pluma' (cf. estado de cuestión sobre las explicaciones de 'caballo' (sin aspiración, d. e-pi-qo-i y no te-pi-i-po-i en Tebas), que corres-
este fenómeno en Melena 1976). En micénico hallamos sistemáticamente /pt/ ponde al griego del primer milenio 'L TTTTOS y que procedía de indoeuropeo
(nunca /p-/ ni /ps-/); cf. antropónimos como [e-1u-'ru-po-to-re-mo-jo (gen.) *ekwos (cf. ai. aSva). La utilización de un signo de la,serie q- en vez de una
EvpuTTTOAÉIlOLO, po-to-re-ma-ta IlToAElláTOs, po-to-ri-jo IlToALwv, así como secuencia como ti-ku-wo parece implicar que el fonema existente entre las dos
en el adjetivo pi-ti-ro¿we-sa *TTTlAyóFEaau 'con plumitas'. Desde el punto vocales probablemente se pronunciaba de forma muy similar a la de las labio-
de vista micénico se trata de un grupo y no de un fonema distinto. velares. Pero no pudo coincidir con los resultados de la labiovelar originaria,
Poco verosímiles son las propuestas de explicar las formas con TrT- inicial como porque en el primer milenio la labiovelar ante o da TT, no una geminada, mien-
procedentes de metátesis en sandhi de *p- inicial tras palabras acabadas en *-t (e. g. tras que el resultado de este grupo es -TTTT-. Parece verosímil, en consecuencia,
*pheret-polis > *phereptolis, reinterpretado como phere-ptolis (Dunkel 1992, cf. ya que lo que tuviéramos en micénico fuera una labiovelar geminada, /kkw/, así que
Szemerényi 1979). Tampoco ha tenido mucho éxito la propuesta sociolingüística de cuando *kw dio TT, *kkw dio -TTTT-. No tiene nada de particular que ambas solu-
Brixhe 1979, 1996a: 21-23, que atribuye una pronunciaciónpta la lengua de los cam- ciones no se distingan en la grafía, ya que, como hemos dicho, en micénico
pesinos, cf. contra Aloni - Negri 1989, que señalan que su presencia es normal en no existe la menor distinción gráfica entre consonantes simples y geminadas.
micénico y su pervivencia en la lengua épica, un arcaísmo. Ruipérez 1988 propone Encontramos la misma solución en mo-ro-qa 1l0lpÓ-KKwÜS 'propietario de
que TrT- en TrTÓAlS se debe una palatalización debida a la laringal de la raíz .. una parcela o lote de tierra' compuesto de 1l01pU 'parte' Y del verbo TTÉTTÜI.lm
(cf. grafías beocias como Tcl TTTTáIlUTU, donde se escribe la geminada, proce-
2.2. Oclusivas geminadas dente de -kw-, Y el antropónimo de la misma raíz pi-ro-qa- wo [ <t>lAOKKwfiF wv).
2.2.1. Geminadas expresivas Asimismo, podemos postular una labiovelar sorda geminada producto de asi-
Dado que el silabario no refleja las oclusivas geminadas, no disponemos de milación de dental más labiovelar enjo-qi YÓKKwl(O) < *yod-kWid 'lo que', a
materiales muy seguros para reconstruirlas en micénico, ya que la mayoría de los través de la comparación con la geminada de eol. OTTl.
88 Fonética Las oclusivas JI! § 2.4.1 89

2.3. Oclusivas en f'mal de palabra 2.4. Tratamiento 'de las labiovelares


Ignoramos si la pérdida de oclusivas en final de palabra, caractenstica ·2.4.1. Gnego, .indoeuropeo y substrato
del griego, se había producido ya en micénico. Para resolver este problema no El griego hereda del indoeuropeo una serie de fonemas labiovelares, arti-
nos ayuda en absoluto el testimonio de los textos. En aquellas palabras en las culados como una velar, pero cuya explosión iba seguida inmediatamente de
que por reconstrucción sabemos que hubo oclusiva final, la grafía no la repre- un breve elemento articulado en la región velar, pero con protrusión y redon-
senta en absoluto, p. ej. junto al gen. me-n-to ¡lÉAlTOS 'miel' (PY Un 718) deamiento de los labios. Estos fonemas eran relativamente frecuentes en ini-
tenemos en KN Gg 702.1 la forma me.;.n claramente nomo sg., que podría leer- cial y final de raíces, pero no figuraban ni en sufijos ni en desinencias. Por su
se, bien ¡lÉAl T, si no se había producido aún la pérdida de oclusivas finales, bien articulación, eran inestables dentro de. subsistema de oclusivas, por una serie
¡lÉAl, si ya se había producido. Lo mismo ocurre con palabras como -pa de causas (cf. Bernabé 1971), y tienden a ser eliminados en las diferentes len-
TTav(T) 'todo', -wi-de fí.8E(T) 'vio', o-po-ro 8<pAOV(T) 'debieron'. guas indoeuropeas. En griego llegaron a serlo tras un largo proceso.
Ruijgh 1967: 43 trató de argumentar que la pérdida ya se había produci- A las labiovelares heredadas del indoeuropeo se añadieron otras proce-
do. Según él, debíamos leer -wi-de como fí.8E, porque si fuera Fl8ET se espe- dentes del substrato. En efecto, la existencia de una serie especial de signos
raría wi-de-te, de acuerdo con el paralelo de wa-na-ka /wanaks/ 'rey'. No obs- en la lineal B para las labiovelares hace pensar que la lengua que se escribía
tante cf. la crítica de Lejeune 1970, quien señala que tal apreciación está con la lineal A tenía también fonemas labiovelares (además de labiodentales
basada en un círculo vicioso y depende de las reglas que atribuyamos al micé- y consonantes palatalizadas, cf. §§ 11 2.2.4f. Y 2.3.13.); una impresión que se
nico. Si, en vez de la regla de Ruijgh (que sería "cuando en final había una refuerza por el hecho de que algunas palabras en las que reconstruimos labio-
oclusiva seguida o no de s, se marcaba") aplicamos otra: "cuando había no velar, porque presentan las características alternancias consonánticas que se
importa qué consonante final simple, el escriba no la marcaba" (como ocurre atribuyen a un origen labiovelar, no tienen etimología indoeuropea y, además,
con -v, -p, -s finales), pudo haber oclusiva final en las palabras micénicas sin presentan rasgos propios de términos del substrato. Es el caso de eaAuKpós/
que el escriba la hubiera marcado. La única regla que sabemos es que los eaAÚ4>aL / eáATTW, o de aVepWTTOS /8pWtJ; (glosado aVepWTTOS en Hesiquio).
escribas marcan la oclusiva si iba seguida de s final (y no siempre, cf. los casos Ambos hechos han inducido a postular que el griego heredó algunas palabras
de to-ra ewpac y o-nu 8vuc en 11 § 2.3.15.). con labiovelar de una lengua no griega y que las labiovelares en estas pala-
Tampoco nos ayuda nada la posibilidad de encontrar palabras en las que bras de origen no indoeuropeo sufrirían luego los mismos tratamientos que las
las oclusivas finales se conservaran (como las preposiciones apocopadas del de origen indoeuropeo. Sobre las labiovelares de origen no indoeuropeo cf.
tipo de KaT), para ver cómo se escriben en micénico, ya que no hay ejemplos Heubeck 1967, Kuiper 1968, Freeman 1989.
seguros. Unas y otras labiovelares, confundidas, acabarían por desaparecer en
Ruipérez - Vara 1973 pretenden demostrar que en Homero hay huellas de griego tras un largo y complejo proceso, que obedece a causas diversas y que
la presencia de oclusivas finales (de igual modo que las hay de la presencia pasa por diferentes etapas. El proceso se inició antes de la época de las tabli-
del digamma) en casos como Atav '18o¡lEVEU TE (medido - -1- - - 1 -- llas y se terminó mucho después.
pese a que la -a- de Alav es breve), o como ~áv p' 'l¡lEV (-- - con una inne- Ya de antiguo se consideraba que el tratamiento de las labiovelares era rela-
cesaria partícula p' encubriendo la irregularidad métrica que habría sin ella). tivamente reciente. El desciframiento del micénico confirmó esta hipótesis,
Según estos autores estas fórmulas homéricas presentaban originariamente aunque permitió comprobar que hubo labiovelares en palabras en las que no
(es decir, en época micénica) oclusiva final: AtavT 'I80¡lEVEU TE, ~aVT '(¡lEV, habían sido previstas por el método comparativo (como qa-si-re-u ')'WaaLAEÚS
etc., por lo que hay que suponer que las oclusivas/inales se conservaban en 'capataz') y que, por el contrario, no las hubo en otras en la que algunas eti-
micénico. mologías las restituían (como en pa-ra-jo TTaAaLÓS, con *p- etimológica, o te-
re-ta, correspondiendo a TEAE(JT~S, con *t- originaria, cf. Todorovié 1984).
90 Fonética Las oclusivas ¡JI § 2.4.4 91

Lejeune 1958 (cf. 1979) efectuó una primera valoración de los tratamientos, b) Ante yodo Dado que la yod es prepalatal, el elemento labial de la labio-
en relación con los datos del micénico, valoración que sigue siendo válida velar, que se articula en un punto muy lejano de donde se articulay, es difícil
casi en su totalidad. de realizar en este contexto. De ahí que se pierda, con lo que la labiovelar da
como resultado una velar.
2.4.2. Etapas de la desaparición de las labio velares Una vez perdido el apéndice, las velares procedentes de labiovelares
La desaparición de las labiovelares se produjo, como es sabido, en tres siguen el mismo tratamiento que las velares originarias.
etapas claramente diferenciadas:ert una primera etapa, se confundieron con
las velares, en contextos determinados; posteriormente se palatalizaron y aca- 2.4.4 .. La situación del micénico
baron confundiéndose con las dentales y, por último, todas las que no habían Es evidente que el cambio que acabamos de examinar estaba consumado
sido tratadas, se identificaron con las labiales (cf. Szemerényi 1966, Arena en época micénica. En efecto, el silabario presenta silabogramas específicos
1969, Bernabé 1971, Charue 1972, Stephens - Woodard 1986, Uguzzoni 1986, para las sílabas iniciadas por labiovelar y seguidas de a,e,l:o, pero no hay un
Del Barrio 1991). Sólo el primero de estos tres cambios es anterior a la época silabograma para qu. Por otra parte, las sílabas en que pudo haber una labio-
micénica, por lo que va a ser el único que analizaremos con detenimiento. velar seguida de /u/ aparecen en el silabario escritas ku, p. ej. ku-na-ja yvvaUi
(un caso de tratamiento ante antigua vocal de apoyo). Tras sílaba acabada en /u/
2.4.3. Confusión de las labio velares con las velares las sílabas antes iniciadas por labiovelar aparecen escritas con silabogramas
La neutralización de las labiovelares con las velares, es decir, la pérdida para velar (vemos -qo-ro en a-pi-qo-ro clll<Pl-KwÓAos 'servidor', pero -ko-ro
del apéndice, se produce en fecha premicénica en dos contextos: en qo-u-ko-ro YWOU-KÓAOS «-KwÓAOS) 'vaquero', e-u-ke-to EÜXETOl 'declara
a) En contacto con vocales de timbre /uI. La vocal /u/ y el elemento W de solemnemente'~ de *eugh w- cf. ai. óhate), salvo casos de analogía como los
la labiovelar tienen articulaciones extraordinariamente próximas: ante u, el que antes hemos reseñado: qo-u-qo-ta ywou-ywóTas 'vaquero'.
apéndice sería prácticamente "absorbido" por ella. Es posible que este proce- Cuando hallamos, aparte de los casos citados, signos de la serie q- tras una u
so se hubiera cumplido ya incluso en fecha indoeuropea, cf. lat. sequor, pero es siempre en palabras de lectura incierta, fundamentalmente antropónimos: a-tu-
secutus). Tras u, la pérdida del apéndice se debería a una disimilación de dos qo-ta, e-u-qo-ne, e-u-ru-qo-ta, po-ro-tu-qo-no, po-ru-qo-ta / -to, en los que ha podi-
sonidos muy similares en situación próxima. do intervenir la analogía con otros compuestos paralelos. Por ejemplo, e-u-ru-qo-ta
Recuérdense a este respecto dos particularidades: e. g. EupuxwóvTas y po-ru-qo-ta e.g. IToAuxwóvTas (cf. 9ElVW, q,óvos) pueden
1) La labiovelar pierde el apéndice incluso cuando la luI no era una luI origina- haber sufrido la analogía de otros compuestos (e. g. 'ApyEL-q,óvTas), en los que el
ria, sino resultado de una vocal de apoyo -que previamente ha tomado el timbre lul segundo elemento - xwóvTas no apareciera tras -u.
* *
por influjo de la labiovelar-, como es 'el caso de gwOnii > gwunii > yuvi¡ 'mujer'. Ante yod, las labiovelares etimológicas aparecen representadas con sig-
2) La analogía ha oscurecido a veces la antigua distribución. Pero la analogía nos con z- (sobre los cuales cf. § 3.4.), por ejemplo el antropónimo zo-wo
puede producirse en dos sentidos: ZwFos < *gwyo-, cf. lat. uiuus, etc.
a) En el sentido de restaurar la labiovelar en esta posición, en que deberia haber En las restantes posiciones, encontramos signos silábicos específicos allá
evolucionado a velar, cómo en ~OU-~ÓTT]S 'vaquero', au-~ÓTT]S 'porquerizo' (en donde la etimología reconstruye una labiovelar. Ello implica que no se han
vez de los esperables tf30U-YÓTT]S, tau-yÓTT]S de -u-gw _) por analogía con ~ÓcrKW confundido con las dentales (que cuentan con dos series silábicas da, de, etc.
'aIÍmentar' , donde IgwI presenta el tratamiento normal Ibl ante 10/. y ta, te, etc.), ni con las labiales (escritas pa, pe, etc.). Por ello leemos con-
~) En el sentido de extender la gutural, a otros\ contextos donde la labiovelar no vencionalmente estos signos qa, qe, ql: qo, p. ej. qe-to-ro-po-pi (instr.)
tendría que haberse alterado; así, el femenino de üaxús <*(H1)b;,¡gh w-u- es ÜáXEW, KWETpÓTTOTT<pl 'cuadrúpedos' (griego posterior TETpáTTOUS), qa-si-re-u yWa-
en vez de tüá9ELa, con el tratamiento normal 9 de gh W ante le/. alAEÚS 'capataz' (griego posterior ~aalAEús).
92 Fonética Las oclusivas III § 2.4.7 93

La labiovelar en micénico aparece. no sólo ante vocal, sino ante r, s y 00 nimo qe-re-ma-o genitivo de KwY]AÉ-lliiS. ya que formas como beocio TTE1AE
que es más sorprendente) ante oclusiva: qi~ri-ja-ióKwpLaTo (TTptaTo) 'compró', . corroboran la presencia de una labiovelar inicial para· este tema. Otros ejem-
PUrke-qi-ri probo <PuyÉywpwS antrop. (cf. <!>EÚyw y ~pLew, Hes. ~P'i), qi-si- plos son el antropónimo escrito una vez qe-re-qo-ta-o (gen.) y mayoritaria-
pe-e Kwa(<!>EhE (nom. dual de~í<!>os) 'espada', mo-qo-so MÓKwaos antrop. (cf. mente pe-re-qo-ta KWY]AEXwÓVTiio l TTY]AEXwÓVTiis (cf. Tf¡AE 'lejos' y <!>óvos
MÓljJos),po-ki-ro-qo (ITOlKlAOKwS), antrop., e-qi-ti-wo-e EXwelFóhE(s), parto 'muerte', así como el hipocorístico T~AE<!>OS de *TY]AE<!>ÓVTQs) y quizá el
perf. de <!>e(w (cf. García Ramón 1990), a-qi-ti-ta (' AXweí Ta, cf. a<!>el TOS) doblete o-pe-qa / o-qe-qa si leemos en estas palabras, respectivamente, la
antrop. fem., ke-ni-qe-te-we XEPVlI(WTf¡FES 'aguamaniles' (cf. ví(w), o ra-qi- forma disimilada y sin disimilar del mismo nombre' OKwÉKwQs que estaría rela-
ti-ra2, quizá AáKwTplat (con sentido discutido, 'que toman en las manos(?), , cionado con omTTEÚW < *okwikw-.
cf. Aall~ávw). También sufre disimilación el resultado de -kw-, que hemos interpretado
como labiovelar geminada (§ 2.4.5.), Y así tenemos i-po-po-qo-i lTTTTo-<j>opywolhl
2.4.5. Los grupos k+w y la labio velar geminada (dat. plu.) 'caballerizo', en vez de i-qo- LKKwO-. En Tebas encontramos la forma
Junto a las labiovelares, hay que examinar los antiguos grupos de k + W, no disimilada i-qo-po-qo-i LKKwo-<j>opy wo1hl.
porque en algunos casos han dado lugar a labiovelares geminadas. En efecto, Pero hay algún caso en que este resultado se produce sin mediar disimi-
Lejeune 1958 distingue con claridad dos tipos distintos: el que llama lación. Así, i-pe-ra-ta, si debe leerse LTTTTEAáTiis 'conductor de caballos',
"secuencia antigua k+w", que da lugar a una labiovelar geminada (tipo i-qo, cuando lo esperable sería LKKwY]AáTiis. No es descartable pensar en la posibi-
cf. § 2.2.2.b.) Y el que llama "kw reciente" (que coincide con los casos que se lidad de influjo analógico de formas como i-po-po-qo-i LTTTTo-<!>opywo'lhl.
producen en frontera de morfema), que aparecen escritos con signos con k Sobre este tratamiento, cf. Quattordio Moreschini 1990, quien considera
seguidos de silabogramas iniciados por w- y que debían de pronunciarse de posible interpretarlo, bien como un fenómeno de disimilación regresiva o
modo distinto, posiblemente aún con k+w diferenciadas. como resultado en labial ante vocal lel, lo que no significaría que el micéni-
Estas últimas secuencias, escritas con k +w se producen cuando a un tema en co tuviera un rasgo eolio, sino que los "eolismos" de Homero serían en reali-
velar se le añadía: dad arcaísmos.
a) Un participio de perfecto con el sufijo *-wos (p. ej. te-tu-ko-wo-a SESuxFóhu
=TETEUXllKÓTU participio de perfecto de TEÚXW 'artísticamente trabajado'). 2.4.7. ¿ Otras alteraciones de la labio velar micénica?
b) Un adjetivo en *-went (p. ej. o-da-ke-we-ta /o-da-ku-we-ta 68áKFEVTU Hay aparentes alternancias entre grafía con labiovelar y grafías con den-
'dentado'). tal, que se han interpretado en el sentido de que las labiovelares habían
c) Un tema en u, en genitivo o dativo (p. ej. pa-ra-ke-we, / pa-ra-ku-we e.g. comenzado a alterarse en dental ya en micénico. Se trata de pares de formas
dat. m!>puyFEl, de una variante *mppuyús, frente a mppuylS 'turquesa'; los casos que supuestamente representan la misma palabra o una derivada de otra,
oblicuos muestran grado cero de la predesinencial, como en 80pFós > 8oupós, geni- como qi-nwa-so / ti-nwa-si-jo, a-te-mo / a-qe-mo, o-da-ku-we-ta /-ke-we-ta /
tivo de 8ópu 'lanza'. -tu- we-ta / -twe-ta.
Ninguno de estos casos es concluyente.
2.4.6. Resultados labiales de la labio velar a) Desconocemos a qué palabras corresponden qi-nwa-so y ti-nwa-si-jo,
Algunas alternancias entre grafías con labiovelar y grafías con labial además de que la primera se documenta en Cnoso y la segunda, en Pilo, de
parecen indicar que en ciertos casos las labiovelares se habrían tratado ya manera que no hay razones para asegurar que la segunda derive de la primera.
como labiales. Los casos más seguros son disimil~ciones de dos labiovelares b) a-te-mo un antropómimo, puede ser e.g. ' AveÉIlWV, una palabra que
en serie, como pe-re-qo-no TTr¡AEXwÓVOS antropónimo masculino (cf. Tf¡A.E 'de no tenía labiovelar, mientras a-qe-mo, otro antropónimo, puede leerse e. g.
lejos' y <!>óvos 'muerte'). Esperaríamos qe-re- Kwr¡AE-, como en el antropó- "AXwEpj.1oS (cf. eEpj.1ÓS).
94 Fonética Las oclusivas ¡JI § 2.5 95

c) El adjetivo o-da-tu-we-ta /o-da-twe-ta, que califica a un tipo de rue- la aspiración por disimilación, de suerte que la sorda aspirada pasa a ser sorda
das en las que el radio va simplemente inseI'toen la pina (como si la "mor- simple y la h se pierde. Este proceso tuvo lugar independientemente en grie-
diera"), no debe interpretarse como el resultado alternativo de la pronun- go y en indio antiguo, ya que en indio la disimilación se produjo entre dos
ciación /tw/ de una labiovelar que se documentaría en la forma o-da-ku-we-ta. sonoras aspiradas (por ejemplo, en dadhati < *dhadhati) y en griego tuvo
Es evidente que o-da-ku-we-ta no refleja una labiovelar, sino una secuencia lugar cuando ya la sonora aspirada había pasado a sorda aspirada (un fenó-
de *-k final del tema ante *w- inicial del sufijo *-went-, ÓCáKFEVTa < *od1}k- meno que no comparte el griego con el indio).
went- (para el primer elemento cf. óoáé 'a mordiscos'). Por su parte, o-da-tu- Los casos más frecuentes de aplicación de la ley de Grassmann son las
we-ta / o-da-twe-ta es una formación diferente, con el mismo significado, raíces comenzadas y terminadas por aspirada, tipo *bhendh- y las formas redu-
ÓCáTFEvTa < *od1}t-went- (para el primer elemento cf. ÓOOÚS, Ó8ÓVTOS 'dien- plicadas de raíces iniciadas por aspirada, tipo *thi-the-. Ejemplos podrían ser
te'). Se trata de dos palabras paralelas, con el mismo significado, pero con for- TpLXÓS < *epLXÓS (cf. epLc; 'pelo') o TÉeVT]Ka < *eÉeVllKa 'morir' (perfecto).
maciones distintas, como ocurre, por ejemplo, en español vagabundo / vaga- Cabe por tanto que nos planteemos si tal cambio había tenido lugar o no
mundo, que significan lo mismo, si bien la primera es un derivado de lato en época micénica. Sánchez Garrido 1988 llega a la conclusión de que la fija-
vagabundus y la segunda un compuesto con mundo como segundo elemento. ción de la ley de Grassmann se produjo hacia el s. III a. C., tras un largo perío-
En consecuencia, hemos de considerar poco fundadas las propuestas de do de fluctuación entre la norma th-th > t-th e incluso la contraria, la de aspi-
quienes se han basado en alternancias de este tipo para sostener que los sig- rar t inicial por presencia de th siguiente. Se basa en el testimonio de un
nos específicos que emplea el micénico no reflejan labiovelares, sino fonemas amplio número de inscripciones en que aparecen aspiradas iniciales no disi-
ya alterados. Es el caso de Szemerényi 1966, que cree que los signos qe, qi miladas. Los textos literarios proceden todos de ediciones de época helenísti-
no eran ya labiovelares sino fonemas palatalizados como tsw (cf. la crítica de ca, y por eso aplican consecuentemente la disimilación.
Arena 1969) y de Charue 1972, que postula que se trataba de labiales con Con todo, y si no se acepta esta tesis, hemos de examinar la evidencia
apéndice labiovelar. micénica. Pero el análisis de los datos del micénico no ofrece soluciones cla-
ras y terminantes, dada la escasa claridad del silabario.
2.4.8. Resumen de los tratamientos de las labio velares en micénico Sólo podríamos probar que ha operado o que no ha operado por los excep-
Podemos resumir drásticamente los tratamientos de las labiovelares en cionales signos a2 (ha) y PU2 (Phu). Es decir, si encontráramos a2 en palabras
micénico en tres puntos: correspondientes a formas disimiladas en el primer milenio como aAoxos,
a) Se ha creado una labiovelar geminada procedente de la kw antigua; en aOEA<pós, etc. « el - < *s'fl-) o pU2 en palabras con pu- inicial procedente de
cambio kw en frontera de morfema siguió articulándose -kw-. phu- disimilado en palabras del primer milenio, como TfUej.1~V de *<puej.1~V,
b) Sólo se han producido dos cambios: de labiovelar a-velar en vecindad sería evidente que la disimilación no se había producido. No tenemos ningún
de u y ante yod, y disimilación en labial en una secuencia con otra labiovelar caso claro de a2 en esta circunstancia, pero Peters 1993 y Plath 2001-2002
(aunque el resultado labial aparece ocasionalmente fuera de este contexto, consideran que la forma tebana, de interpretación dudosa, a2-pa-a2-de pre-
quizá extendido por analogía). senta en todo caso una secuencia ha- ha-, lo que apoyaría decididamente la
c) En las demás posiciones, las labiovelares se conservan. actuación pos micénica de la ley. Cf. también a;rka-a2-ki-ri-ja-jo.
En cuanto a los ejemplos con PU2, no son determinantes. Por una parte,
2.5. Cambios condicionados de las consonantes. La Ley de Grassmann hallamos PU2 en una palabra tras fractura: ]Pu;rte-me-no. Si esta palabra
La ley enunciada en 1863 por Grassmann, describe el proceso por el cual corresponde, como quiere Chadwick (Docs. 267) a un participio pe- ]pu2-te-
la primera de dos aspiradas no contiguas en la misma palabra (sea dental, me-no, es decir, a TfE<PUTllj.1ÉVOV, participio de perfecto de un verbo formado
labial o velar aspirada, incluso la aspiración inicial procedente de *s-) pierde sobre la misma raíz y con el mismo sentido que <pUTEÚW 'plantar', no es un
·
r
r
~
!'
1•.
II
•.
t'

-
;.~ 96 Fonética

dato probatorio. En cambio, si, como propone alternativamente Ruijgh 1967,


44 n. S, 346 n. 43, se trata de una palabra completa, <pu9llÉvwv 'cepas'. sería
Las oclusivas III § 2.6.1

Lejeune 1970 apoya la hipótesis con algún dato adicional. Si el paso dey
a h es en micénico fluctuante y la ley de Grassmann es pos~rior a la pérdida de
97

indicación de que la ley de Grassmann no había actuado aún. Los demás casos h interior (procedente o no dey) es que la leyes posterior al micénico. Añade
posibles son antropónimos: PU2-ti-ja probo <Pu9Uis, pU2-to <Pú90s, o pU2-si-ka- además la evidencia de una palabra pregriega, pero importante para los efectos,
ko quizá <puAÍ,apxos, pero en ninguno de los tres casos se trata de la única da-puTri-to-jo /daphurinthoio/ 'laberinto', donde phu no se ha disimilado l •
interpretación propuesta (cf. DMic ss. Vv.). Aún hay que añadir el dato que aporta Bader 1970: la formaa-ni-Q-ko 'auri-
Ya que no se puede basar una afirmación en ejemplos tan precarios, ga', escrita sin glide ta-ni-jo-ko, lo que indica que debemos leerla /anihokhos/.
debemos examinar la cuestión desde atestiguaciones indirectas. Para ello con- Dadoque es un compuesto de ávÍ,a 'rienda' y una variante en grado e de la raíz
viene recordar un dato de la cronología relativa de la ley de Grassmann: la ley que da lugar al verbo EXW < *hegh- < *segh-, está claro que el segundo ele-
es posterior al paso de s > h Y de y > h, pues la aspiración inicial resultante de mento presenta aún aspiración inicial no disimilada por la aspirada siguiente,
ambas evoluciones se ha perdido por disimilación si en la misma palabra iba lo que quiere decir que la ley de Grassmann no se ha cumplido.
una aspirada. Cf. *segh6> hekh6> EXW, *yo-phra (del tema del relativo *yos > Todo ello hace muy verosímil, por no decir prácticamente seguro, que la
os) > *hophra > o<ppa. ley de Grassmann es posterior a las tablillas y que debemos leer e-ke EXEL
A partir de estos hechos Ruijgh 1967: 44-46 cree que puede demostrar- 'tiene', etc.
se indirectamente que en micénico no había comenzado aún a funcionar la ley Pese a todo, Janko 1977 y Lanzweert 1994 defienden sin argumentos decisi-
de Grassmann, por los siguientes hechos: vos su actuación en época premicénica, el primero sobre la base de la adaptación a
1) La aspiración intervocálica procedente de -s- se conserva en micénico la lineal B del signo que se lee pte y el segundo porque considera que debió ser ante-
(hay uso de a2 /ha/ en interior de palabra, cf. § 3.2.3.). Si la ley de Grassmann' rior a la vocalización de las sonantes nasales.
hubiera operado durante la conservación de aspiración intervocálica, esta"
aspiración también debería haber provocado disimilaciones, igual que las 2.6. Oclusiva más vocal
sufre en palabras como EXW > EXW y, en consecuencia, una palabra como 9EÓS Sólo es reseñable desde el punto de vista micénico el tratamiento de pala-
< 9mós 'dios' (cf.9É<J-<!>aTos 'palabra divina', donde vemos la -<J-) habría talización y asibilación de dental sorda y aspirada ante i, un proceso que no
dado en gríego del primer milenio tTEÓS < TEhós < 9Ehós. Como el paso afecta a la sonora.
de h > 0 parece posterior a la época de las tablillas, es verosímil que la ley de
Grassmann también lo sea: habría actuado cuando ya las aspiraciones inter- 2.6.1. Palatalización de la dental sorda aspirada ante i
vocálicas se habían perdido. En el primer milenio no encontramos prácticamente casos de asibilación de
2) Los adjetivos compuestos como po-ro-e-ke, pu-ko-so e-ke-e (esteúlti- la dental sorda aspirada, salvo alguna excepción del tipo de ático TpLKopúaLos,
mo escrito separado) correspondientes a TTwpohEX1Ís 'con un soporte de poro rrpo~aAÍ,aLOS, jónico de Eretria 'AllapúaLOS y quiota ~IlWLWVOS (todos étni-
(?)', TTu~ohEXÉhE 'con un soporte de boj' (nom. du.) no muestran elisión de . cos de nombres en -v90s). En micénico aparecen también estos derivados con
¡', la -o final del primer elemento del compuesto ante la e- inicial del segundo, asibilación de 9 en étnicos de nombres en -v90s, como ko-ri-si-jo, za-ku-si-jo
l· como sería esperable en un compuesto cuyo segundo elemento empezara por (KopÍ,vaLOS, ZaKÚvaLOS, cf. Kópw90s, ZáKuv90s), pero no sólo en ellos, sino
1:
11
vocal. Se explicaría esta falta de elisión si el segundo elemento no comenza- también en derivados de nombres comunes, como e-pi-ko-ru-si-jo ETTLKOpuaÍ,w
l' ba en micénico por vocal, sino por aspiración. Y si había aspiración inicial en
un derivado de EXW es qu~ no había actuado la ley
de Grassmann (recorde- 1 En cualquier caso, se trata de un ejemplo anómalo, ya que la disimilación que se pro-

duciría luego (Aa~úpLV80S') no da lugar a una sorda, sino a una sonora. Probablemente no
mos que EXW es la forma disimilada por ley de Grassmann de /hekh6/ <
es ajeno a este hecho que se trata de una palabra claramente prehelénica, pero los detalles
/sekh6/). restan por explicar.
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98 Fonética Las oclusivas III § 2.7.1 99

'que van sobre el casco' (en dual), derivado en *:yo- del nombre del 'casco' 2.7. Oclusiv~ máS oclusiva
Kópu9-. . 2.7.1. Grupos· de oclusivas existentes en micénico y no en griego del primer
Probablemente se trata de un proceso de palatalización iniciado en época milenio
micénica, que se vio después cortado y entró en regresión, por influjo analó- Existen algunas diferencias de distribución de los grupos de oclusivas en
gico de los nombres en que la aspirada no iba ante i, quedando como un resi- micénico con respecto al griego posterior. La situación en el primer milenio
duo en el primer milenio en étnicos derivados de topónimos prehelénicos. es que no aparecen grupos más que con una dental en segunda posición, salvo
que se trate de compuestos (como EK-<pÉpW), yen este caso aún hay restric-
·2.6.2. Palatalización de la dental sorda ante i ciones,.como Ká~~aAE, KáTITIEaE, etc. en que tenemos asimiÍación de -T~- en
En cuanto a la sorda, Lejeune 1972: 63-65 establece cuatro categorias de -~~- y de -TTI- en -TITI-, respectivamente.

hechos, en los que la palatalización se produce de manera variable: Dentro de los grupos que acaban con una dental, que naturalmente tam-
a) Nombres de acción femeninos en -Tls/-alS, en que la palatalización es bién se documentan, hay que añadir en micénico a los que hay en el primer
mayoritaria (incluso en dialectos que no asibilan en los demás casos). En milenio aquellos otros en que a la dental le precede una labiovelar: ke-ni-qe-
estos casos en micénico aparece si, ef. a-pu-do-si cnrúooalS 'entrega'. te-we XEpVlKWTfjFES 'aguamaniles'.
b) -Tl/-al final (salvo adverbios como apTl y dato de temas en dental, por Pero, además de estos, el micénico documenta un grupo de velar aspira-
analogía). Pasan a -al en los dialectos que asibilan. En micénico en esta da más labial aspirada, resultante de la unión de una oclusiva final del tema
situación tenemos también -si: pe-ru-si-nu-wo TIEpUaLVFÓS 'del año pasado' con la desinencia *bhi en po-ni-ki-pi <pOlVlX<Pl 'de palmera' (X es una grafía
(supone TIÉpual),pa-si <paal 'dice', di-do-si OlOOV<Jl 'dan'. verosímil para indicar asimilación en modo).
c) Adjetivos en -TlOS/-alOS y abstractos en -Tla!-ala.. En principio tam-
bién asibilan en los dialectos en que se produce asibilación, pero el influjo de 2.7.2. Tratamientos de grupos
los del primer grupo hace que haya -a-en dialectos en que no se produce asi- a) Dental más labial aspirada
bilación en los casos del tipo b). En micénico tenemos si en casos como e-ni- Además de los tratamientos de asimilación en modo de articulación que
ja-u-si-jo ' EvwúaLOS, antropónimo procedente del adjetivo EvwúaLOS (ef. conocemos en griego y que suponemos realizados en micénico, es específico
EVWUTÓS 'año'), ke-ro-si-ja YEpoval<i 'consejo de ancianos' (cf. yÉpwv de esta lengua el tratamiento de dental más phi, en el que se produce también
'anciano' y yEpouaUi 'senado'), pero hay casos de conservación de ti en me- asimilación en punto. Así, po-pi instrumental de la palabra para el 'pie' debe
ri-ti-jo IlEAl TlOS 'de miel' , na-pu-ti-jo antropónimo (cf. hom. VT\TIÚTLOS 'pue- leerse probablemente TIOTI<p( « *pod-phi) , es decir, como una geminada
ril'), arku-pi-ti-jo ALyúTITloS antropónimo procedente del étnico sobre labial aspirada como la que hay en haTI<pw. Cf. también ko-ru-pi Kópumpl
A'L yUTITOS 'Egipto'. 'con (adornos en forma de) nueces' « *Kopu9-<!n), u-do-pi ÜOOTI<pl 'con aguas'
d) Primeros términos de compuesto en -Tl/-al (tipo ai. dati-vara). En « *ÜOOT-<pl). Este tratamiento se produce también en los temas en -nt, pero
l

Homero hallamos casos de -Tl, tipo ~WTl-ávElpa 'que alimenta a los hombres', la geminada al ir precedida de m se reduce, dando como resultado probable
pero poco a poco va generalizándose la silbante, en compuestos como <pual-(wos -mph-, ef. a-di-ri-ja~pi avopláll<Pl < *avopwvT-<pl 'con figuras de hombres').
'dador de vida'. En micénico encontramos ambas soluciones: si en ma-na-si- En el primer milenio, la desinencia -<Pl reduce considerablemente su apa-
we-ko (antropónimo MVQaLFEpyÓS, cf. el verbo IlLIlVT]aKW 'acordarse' y EPYOV· rición. Casi sólo la hallamos con cierta prodigalidad en Homero y aun en este
'acción'), pero o-ti-na-wo (antropónimo 'OPTlVOfos, ef.OpvullL Y vaus). caso nunca tras consonante, sino siempre con una -0- de enlace, ef. Eaxapó<pl.
El micénico se encuentra, pues,~en una situayión propia de los dialectos Probablemente las antiguas secuencias del tipo de AÉOVT<pl > AÉOIl<Pl instr.
que palatalizan, con vacilación entre formas palatalizadas y no palatalizadas 'leones' se sustituyeron en el texto homérico por las más familiares como
en los grupos que también son más resistentes en el primer milenio. AÉoual, que ocupaban la misma sedes metrica.
100 Fonética Las oclusivas ll1 § 2.8.3 101
b) Dental más dental a) -k$t- en'q-re-ko-to-re 'AAEK(a)TúlpEl (dat) ya-re-ku-tu-ro-wo 'AAEK(a)TpUúÍv
En cuanto al caso de dental más dental, en griego del primer milenio (antropónimos cuyo primer elemento se emparenta con el verbo aAÉ~ú».
enco,ntramos que estas secuencias se resuelven en -s más dental. En micénico b) -pst- en di-pte-ra 8UT(a)TÉpa, cf.8l<l>eÉpii (por haplología de *depsto-tera).
es verosímil que también haya asibilado la primera de las dos dentales en con- c) -ksp- en we-pe-za FÉK(a)-TrE(a 'de seis patas' (Viredaz piensa que *-ks-
tacto (dado que el proceso se inició en indoeuropeo, cf. Adrados - Bernabé - habría sufrido un tratamiento gráfico en final de palabra).
Mendoza 1995: 228-229), por lo que e-pi-da-to debe ser ETrlOaaTOS 'distribui- d) -ks-t- en e(-ka)-te-re-ta, interpretado como EKa-TPllTQ 'horadados'.
do' (cf. oaTÉollaL); ETrlOaTTOS parece improbable, dado que en esta secuen- Hay aún un tratamiento ocasional y mal explicado: la interversión (que
cia -TT - no parece que pudiera ser otra cosa que una dental geminada, y las hallamos en Eretria EKáAUa<pEV y, a la inversa, en poetas siracusanos t\JE, t\JLV
dentales geminadas del tipo aTTa no se alteraron y aparecen conservadas en por a<PE, a<j:>LV). Con este fenómeno relaciona Ruipérez 1947 algunas etimo-
el griego del primer milenio. logías en las que había alternancia entre sk 1 ks 1 s como *skum 1 ksum 1 sum
que hallamos en ~úv / aúv, o aKÚAAw / cret. ~ÚAAEa8aL / auAáw.
2.8. Oclusiva más silbante Tal alternancia, fuera cual fuere su origen, se da ya en micénico, cf. ku-
2.8.1. Grupos de oclusiva más Isl en micénico inexistentes en griego posterior su-pa ~úllTraV 'todo', pero su-ra-se, su-ra-te aor. de auAáw 'despojar (?)',
Suponemos que en micénico ya se había producido la neutralización cf. IV § 7.3.1.
ante /s/ de la oposición sonora/sorda/aspirada, con un resultado sordo
(quizá sordo dulce, de acuerdo con las grafías con aspirada en primer mile- 2.8.3. Dental más silbante
nio). A los grupos existentes en el griego del primer milenio (y también en Tratamiento totalmente diferente del de las labiales y velares es el de las
micénico), como /ps/ p. ej. di-pi-si-jo OCt\JLOS, término de sentido dudoso dentales. En micenico no encontramos huellas de la dental en la escritura, lo
relacionado con o(t\Ja 'sed', to-ko-so-ta TO~ÓTaS 'arquero', hay que añadir que indica que el resultado de dental más s es ya una silbante y no un grupo:
la existencia del grupo labiovelar + s en qi-si-pe-e Kwa(<j:>EhE 'espadas' -da-sa-fto] aor. de oaTÉollaL 'distribuir, dividir'. Lo que no aclara la grafía
(dual). micénica es si responde a una -a- o a -aa-, e. d. si debemos leerlo oáaaaTo
como en Homero o oáaaTo.
2.8.2. Tratamientos de lkI o /pI seguida de IsI más otra consonante En el caso de los resultados de *nt + s, la grafía es también un silabo-
Cuando a un grupo de /k/ o /p/ más /s/ le seguía otra consonante, encon- grama con s, pero es verosímil que se trate de va, y así leeremos pa-si como
tramos en el primer milenio dos tratamientos: TráVaL « *TraVT-aL).
a) Disimilación previa, con desaparición de la primera de ellas: p. ej.
*KaK > aK en *oCKaKos > o(aKos 'disco'. 2.9. Oclusiva más líquida
b) Aspiración de la primera consonante, p. ej. *Kav > Xv en *AuK-avos > Dentro de este tratamiento son hechos reseñables en micénico, los
AÚXVOS 'lámpara', aLK-alltl > aLXlllÍ 'punta'. siguientes:
Del primer caso no hay ejemplos en micénico, pero del segundo sabemos a) Existencia de grupos de labiovelar más /r/ (p. ej. qi-ri-ja-to Kwp(aTo
explícitamente que la evolución no había tenido lugar, cf. a.Tka-sa-ma aLKallávs (aor.) 'comprar' cf. § 2.4.4.), además de los otros grupos con /r/ que hallamos
'puntas' (acusativo). en el segundo milenio (p. ej. a-ko-ro aypós 'campo').
Cf. Viredaz 1982, que piensa que los escribas, que han notado la -s- entre oclu- b) Conservación de *dl, único grupo con lateral no estable en el primer
siva y sonante en la palabra citada, no lo han hecho entre oclusivas, aunque sea vero- milenio, en que evoluciona en interior a -AA- (lacon. ÉAAá < *sedlii 'asiento')
\
símil pensar que la -s- se conservara también en otros grupos, como los siguientes: yen inicial a YA- (p. ej. en yAuKúS 'dulce' < *dluk-, cf. lat. con metátesis
dulcis y, en grado pleno, gr. yAEUKOS < *dleukos 'vino dulce'). En micénico
102 Fonética Las oclusivas JJJ § 2.11.3 103

tenemos yAEUKOS 'vino dulce' escrito de-re-u-ko (no tke-re-u-ko), lo que indi- una oclusiva seguida de w o de y, es verosímil que este silabograma se hubie-
ca que aún se leía 8AEUKOS. Otro ejemplo es el topo dá~ra-ko, que Melena Westor se utilizado en el momento en que se adoptó el silabario para reflejar Ipyel y
1975, 1015) lee ~Aáxwv (cf. en el primer milenio yAlÍXWV o ~Ai]xwv 'poleo'). que, al cambiar la pronunciación de Ipyel en Iptel, se hubiera continuado uti-
Redondo 1989 intenta poner este fenómeno en conexión con las formas micé- lizando el mismo silabograma. Ello implicaría que en la época de las tablillas
nicas del tipo da-pu-n'-to frente a gr. Aa~úpLVeOS'. ya se habría producido la evolución *py > pt (Lejeune 1976).

2.10. Oclusiva más nasal 2.11.3. Dental másyod


En micénico la oclusiva más nasal labial se conserva sin tratar en todos a) *t{h)y- produce en micénico un resultado que se escribe con signos
los casos documentados. Señalemos alguna cuestión relevante: con s: to-so < *toO'o- 'tanto',a-pe-a-sa < *ap-es1JO'ai nomo plu. fem. del parto
a) En la secuencia de oclusiva más m todo parece indicar que no se ha- de aTTELIlL 'estar ausente', me-sa-to < *medhy- 'mediano'. El resultado de esta
producido la evolución *0 KWllaa olllla, lesb. oTma 'vista'. secuencia es, según los dialectos, <J o <J<J. La grafía micénica no permite deter-
Como ejemplos de conservación de grupos de oclusiva + m pueden citarse: minar cuál de los dos era el propio del dialecto. Transcribimos, convencional-
1) De labial más ImI: e-ra-pe-me-na EPpa<PIlÉva 'zurcidos' (nom. plu. mente, TÓ(<J)<Jos, áTTÉha(<J)<JaL, IlÉ(<J)<JaTOL. En los casos de -nO'-, como los
neut. del parto de perf. med.-pas. de páTTTW). femeninos en -we-sa < *-wenrya (adjetivos que indican la posesión de lo que
2) De dental más Im/: a-ra-ro-mo-te-me-na apaplloTIlÉva 'ensambla- se indica en el lexema) o pa-sa <panO'a 'toda', probablemente hemos de pen-
dos' (nom. plu. neut. del parto de perf. med.-pas. de apj.l.ó<J<Jw), pe-pi-te-me- sar que la evolución de la secuencia se encuentra en la situación de -ns-, y así
no-jo <PE<pl8IlÉVOLO antropónimo (formado sobre el parto de perf. med.-pas. de leemos -FEV<Ja, TTáv<Ja.
TTEÍ8w). b) *dy, *gy producen en micénico un resultado que se escribe con signos
3) De velar más Im/: e-ka-ma-pi EXlla<PL (instrum.) 'asidero, soporte' conz (cf. § 3.4.): to-pe-za < *{kw)t{wJr-pedya 'mesa', cf. TpáTTE(a; wi-ri-za <
(cf. EXW). *wridya 'raíz', cf. p((a; wo-ze < *woWei 'trabaja', cf. pÉ(EL, Ep8EL.
b) En cuanto al grupo oclusiva más n, es un grupo estable, sólo alterado
en el primer milenio en el caso de la labiovelar sonora, que evoluciona a ~ y - 2.11.4. Velar más yod
luego a 11 en *agwnos > allvós 'cordero'. Teóricamente en micénico podríamos *k(h)y- (coincidente con el resultado de labiovelar más yod, cf. § 2.4.3.)
encontrar gWn, pero no hay ejemplos seguros. también da lugar a resultados transcritos con signos con z (cf. § 3.4.), por
ejemplo, ka-zo-e, derivado en *yos- de KaKós, e. d. < *kakyoses 'de clase infe-
2.11. Oclusiva más yod rior', me-zo-e IlÉ(ohEs < *meg-yos-es, "comparativo" de IlÉyas 'más bien
2.11.1. Pérdida de yod grande' (sobre el valor del sufijo, cf. IV § 3.2.1b.).
La semiconsonante yod era el alófono consonántico de la vocal i, que en Además de las secuencias antiguas de oclusivas más yod, se recogen también
micénico sobrevive aún como tal en inicial y entre vocales (cf. § 5.2.). Tras' en micénico con signos con z (d. § 3.4.) las secuencias recientes, en que y es secun-
consonante se había perdido, pero antes había alterado la consonante. Anali- daria, como en ka-za, su-za, arza, respectivamente de *khalk(e)ya 'de bronce',
zaremos aquí los casos en· que la yod iba detrás de una oclusiva y los resulta- *suk(e)ya 'higuera', *aig(e)ya 'de cabra'. Quizá también hay que interpretar el topo
dos que produce su pérdida. tebano en adlativo ka-zo-de como XaAKlov& o XáAKlÓV& (cf. XaAKóS', XaAKls).

2.11.2. Labial másyod 2.12. Oclusiva más wau


Para labial más yod no hay ejemplos claros ~n micénico. Pero como hay Encontramos en micénico una serie de ejemplos de dental o velar oclu-
un silabograma para Iptel, y el resto de los silabogramas complejos reflejan siva más wau conservadas en frontera de morfema. No hay ejemplos de labial.
104 Fonética Silbantes [JI § 3.1 105

Suministran ejemplos de este tratamiento los adjetivos en *-went- y los abundantes fenómenos asimilatorios, es particularmente inestable y suscepti-
participios de perfecto en *-wós/-wos; En el griego del primer milenio,estas ble de alteraciones de muy diverso tipo, como veremos.
secuencias han sido evitadas: los adjetivos en *-went aparecen con vocal de No obstante, su rendimiento morfológico era grande y en griego lo siguió
enlace -0- (cf. al¡WT-Ó-ElS 'sangriento', aaTEp-Ó-ElS 'estrellado', etc.) yen siendo: s aparece en desinencias de la flexión nominal (de nominativo y geni-
los participios de perfecto, la analogía del femenino (tipo AEAuKuLa) ha borra- tivo singular; de nominativo, acusativo y dativo plural) y de la verbal (2.ª de
do las huellas de wau en el masculino y neutro en casi todos los dialectos. singular, 3.ª de plural, característica de futuro y de aoristo, etc.). El trata-
Ejemplos micénicos: miento de· Isl en riesgo se sitúa en estas coordenadas, la tendencia a desapa-
1. khw: te-tu-ko-wo-a2 8E8uxFóha 'artísticamente trabajados'. recer por sus características fonéticas y la tendencia a conservarse porque es
2. dw: wi-du-wo-i-jo, wi-do-wo-i-jo, wi-dwo-i-jo Fl8Fóhlos (antrop. portadora en muchas posiciones de un valor morfológico importante.
masco derivado del participio de ot8a 'saber'); dwo-jo, du-wo-jo tlF OlÓS Recordemos la situación en griego del primer milenio. La *s indoeuro-
(antrop. masc., formado sobre el adjetivo 8FOlÓS 'doble'); te-mi-dwe-ta pea se conserva ante oclusiva (EaTl, aTTÉv8w, a<j>alpa, aKaLÓS) yen final de
TEP¡ú8FEVTa 'provisto de zapatas' (plu.). palabra tras vocal (Aóyos, yÉvos, salvo dialectos con rotacismo). En inicial
3. tw: o-da-tu-we-ta, o-da-twe-ta ó8áTFEvTa 'cuyo radio "muerde" antevocálica y en interior intervocálica, la s da lugar a una aspiración (es
(la pina)'. decir, s > h) Y esta se pierde entre vocales y en algunos dialectos Olamados
ef. Jiménez Delgado 2004 que, tras un estudio de los ejemplos en que se ates- psilóticos) también en inicial ante vocal. En los demás, aparece en inicial
tigua un grupo tw, concluye que se conserva inalterado y que deben rechazarse las como aspiración, reflejada gráficamente en nuestras ediciones por el espíritu
interpretaciones que proponen que ha evolucionado a sw en algunos casos. áspero y en inscripciones por una H. Se trata de un tratamiento muy antiguo
4. thw: o-tu-wo-we, o-to-wo-we, o-two-we 'Op8FwFTls, antrop. masc., que se cumplió en todos los dialectos antes de la liquidación de yod inicial, lo
formado sobre Fop8Fós 'recto' (d. óp8ós) y ws 'oreja', y con disimilación' que constituye una señal muy primitiva de la tendencia a la debilitación de las
de la primera de las dos F (cf. § 5.3.1.). consonantes. En grupos sufre una serie diversa de evoluciones.
Por analogía, sin embargo, aparece s donde debería haberse perdido (como
2.13. Oclusiva velar tras s en Aúaw, etc.) y evoluciones posteriores o préstamos crean nuevas eses que en
Una velar precedida de silbante s~fre palatalización, de acuerdo con la mayoría de los dialectos no se vieron afectadas (la nueva oleada de aspira-
dobletes como a-ze-ti-ri-ja 1a-ke-ti-ri-ja aaKTÍTplaL 'decoradoras' o el antrop. ciones del laconio y el rotacismo del eleo son casos excepcionales). Sobre la
a.rzo-ro, probablemente correspondiente a AtaXpós (cf. Méndez Dosuna cuestión en general cf. López Eire 1971, Vara 1984, Christol 1988.
1993). Una silbante geminada es posible en casos como ze-u-ke-si (EúYE(a)al
dato plu. 'pares' « *-s final de raíz más s-inicial de desinencia), o en da-
sa-to M(a)aaTo aor. 'distribuir' « *-ts-), to-so Tó(a)aos 'tanto', a-pe-a-sa
3. SILBANTES aTTÉha(a)aaL (de *-ry-), así como en palabras prehelénicas escritas en el pri-
mer milenio con -aa- como ku-pa-ri-so KUTTápwaos 'ciprés'. No obstante ni
3.1. Generalidades sabemos si la silbante geminada se redujo ya en micénico (por la práctica falta
El griego heredó del indoeuropeo una sola silbante, indiferente a la opo- de correlación con sigma no geminada intervocálica), ni podemos clarificar la
sición de sonoridad, pero habitualmente realizada como sorda, siendo la sono- distribución prehelénica de alaa. Por eso reflejamos convencionalmente este
ra un alófono condicionado por el contexto. resultado como -(a)a-.
Este fonema, por hallarse muy mal integrado en el sistema y por su natu- Examinemos, sobre estas coordenadas, la situación del micénico.
raleza constrictiva, que lo hace proclive a relajar su articulación y a sufrir
I
;:1
i
106 Fonética Silbantes IJ/ § 3.2.3 107

3.2. Pérdida y conservación de silbante 'guarnición', a-ko-so-ne ac;ovES 'ejes'), ante oclusiva, no, pero obviamente
3.2.1. Silbante inicial debemos suponer que se conservaba en casos como pa-ka-na epáO'yava
En inicial la Isl ante consonante no se marca: ko-ri-jo LKOALÓS (antropó- 'dagas', a-ke-te aO'KT]T~p 'decorador', di-da-ka-re 8L8aO'KáAEl 'en casa del
nimo),pe-ma O'TIÉp¡la 'simiente' ,pe-qe-u LTIEPXEÚS (antropónimo), to-ma-ko maestro', me-ki-to-ki-ri-ta MEyLO'TOKpí. TU antrop. femenino, a-pa-si-jo-jo
LTóllapyos 'de morro blanco' (boónimo), pa-ki-ja-ne LepayLuvES (top.), 'AO'TIaO'LoLO antrop. en genitivo (cf. II § 2.3.15.).
pa-ko-we O'epaKóFEv 'perfumado con salvia'. Hay alguna excepción, y aSÍ,
encontramos otra palabra de la misma raíz que pa-ki-ja-ne, pero en la que la 3.2.3. Alteración de /s/ intervocálica
s- inicial aparece escrita: sa-pa-ka-te-ri-ja probo O'epaKT~pLa 'destinados al Entre vocales, conocemos el tratamiento del griego del primer milenio,
sacrificio'. Cf. también si-mi-te-u LIlLV9EúS antrop. Aunque casi nunca se según el cual, siguiendo la tendencia general a la debilitación articulatoria de
marca, es obvio que, si el grupo s + consonante inicial se ha conservado sis- las consonantes entre vocales, la articulación de Isl se relaja, por aumento
temáticamente en el primer milenio, se conservaria también en micénico. de abertura, pasa a Ibl (soplo sordo) y esta se enmudece, dejando, en principio,
Ante vocal no aparecen silabogramas con s- para las sílabas procedentes de vocales en hiato.
*s- inicial indoeuropea más vocal, p. ej., dat. plu. e-mi-jo-no-i lÍllLóvOLhL 'mulas'. Cabe preguntarse cuál es la situación en micénico. Lo que es claro es que
Sí que aparece el silabograma opcional a2 =ha, en casos como arte-ro aTEpov en una serie de casos no se escriben ya silabogramas con s, lo que quiere decir
'otro (de dos)' de *s'lltero-, lo que indica que la palabra se pronunciaba con aspi- que no se conserva ya la Isl intervocálica. Por ejemplo, el nominativo neutro
ración inicial. Ello nos da pie para suponer que también se conservaba la aspira- plural de un tema en -s- como pa-wo Ipharwosl 'pieza de tejido' no es tpa-
ción ante las demás vocales (y así leeremos p. ej. e-qe-ta ÉKwÉTUS < *sekw - un we-sa Ipharwesal. Cabe entonces o bien que presente lhI en estas posiciones,
cargo del palacio, semejante por el sentido al medieval 'conde', etc.). o bien que incluso esta Ibl se haya perdido.
Como consecuencia, cuando en micénico se escribe la sílaba inicial de Para responder a esa pregunta, hemos de estudiar por separado las formas
una palabra con silabogramas con s, lo que quiere decir que se pronunciaba en que Isl se ha perdido y otras en las que la morfología la ha conservado o
una s inicial ante vocal, ésta no viene casi nunca de silbante inicial indoeuro- restituido, por lo que el micénico sí presenta silabogramas con s (cf. § 3.2.4.).
pea, sino que puede proceder: Examinemos primero, pues, la evidencia de los tratamientos de -s- inter-
a) De léxico vegetal y agrario, probablemente préstamos, de diversos orí- vocálica alterada.
genes, como se-ri-no O'ÉALVOV 'apio', si-to mTos 'grano, cereal', su-za crú(u a) Escritura con a2.
'higuera' (cf. hom y jón. O1IKÉT] y doro y eol. O1IKí.U), sa-sa-ma O'ácralla 'sésamo'. El silabario micénico no tiene una serie completa de silabogramas ini-
b) De la variante con s- en alternancias entre *sk / *ks / *s de origen ciados con h; sólo cuenta con el doblete a2 (de empleo facultativo, pero ~
oscuro, ya aludidos (§ 2.8.2.): su-ra-se O'úAaO'E 'despojó'. . casi constante a principio de palabra) con el valor Iha/. En interior halla-
Caso aparte es el doblete de difícil explicación O'us 1 üs 'cerdo', cuya s- mos uso del silabograma a2 en formas como we-a¿no FEhavós 'vestido',
inicial sí es indoeuropea (cf. lat. sus, gót. swein, etc.) y para el que se han pro- y sobre todo en neutros plurales de temas en silbante como pa-we-a2 epáp-
puesto varias explicaciones, ninguna convincente (Chantraine 1968 etc. s. v. FEha 'piezas de tejido'. Ello implicaría que, por un principio elemental de
O'us). En micénico se atestigua la forma con 0'- en el derivado su-qo-ta coherencia, pa-we-o sería epápFEhos (gen.) y we-te-i sería FÉTEhL 'año'
O'UywwTUs 'porquerizo'. (dat.-loc.) .
Pero el empleo de a2 en intervocálica dista mucho de ser constante.
3.2.2. Silbante interior ante y tras consonante Tenemos alternativas con -ja- (por ejemplo, ko-ri-a¿da-na I ko-ri-ja-da-na
La *s- anteconsonántica y posconsonántica se conserva, como es de KopLav8va (Kop(avva, KopLav8pa) 'cilantro' y asimismo alternativas con -a-
esperar. Ante sonante y tras consonante, aparece escrita (de-so-mo 8EO'llóS (pa-we-a epápFEha 'piezas de tejido', te-tu-ko-wo-a 9E9uxFóha 'artísticamen-
108 Fonética Silbantes JI! § 3.2.3 109

te trabajados'). En Cnoso es raro el uso dea2' mientras que en Pilo, Micenas pero no ante h (cf.o-pi-arra o'TTLhaAa 'costeros' ,pu-ko-so e-ke-e TTUcohEXÉhE
y Tirinte es mucho más frecuente. . duo 'con soporte de boj'). Ello quiere decir que la aspiración evita la elisión de
Palmer (en Palmer - Boardman 1963: 3) cree que se trata de una mues- vocal. Por ello, si hallamos formas no elididas ante iniciales donde había habi-
tra de pérdida de aspiración. La rareza de a2 en Cnoso y su frecuencia en Pilo do /s/ podemos pensar que nos hallamos ante una aspirada conservada. Es el
debe interpretarse porque las tablillas de Cnoso son posteriores (según la idea caso de ko-to-no-o-ko KTOLvohóxos 'poseedor de una parcela' (KTOLvu), y espe-
del autor sobre la cronología de las tablillas de Cnoso) y porque en Pilo aún cialmente el de formas con a- privativa ante vocal, como a-e-ti-to U-ÉpTlTOV
se conservaba y en Cnoso ya se ha perdido la /s/ intervocálica. Aunque ello 'carente de EpTlS (¿henna?), (en vez de an-, la forma esperable cuando no
fuera cierto, no sería admisible su conclusión de que ello demuestra que las seguía inicial aspirada, como en a-na-mo-to UVáWOCJTOl 'no ensamblados').
tablillas de Cnoso son posteriores a las de Pilo, ya que en Jonia el espíritu Estos hiatos gráficos apuntarían a la conservación de h intervocálica.
áspero se perdió cinco siglos antes que en el Ática, y de ello no concluimos Bader 1972 examina los compuestos nominales elididos o no elididos en
que una inscripción ática con espíritu áspero sea anterior a una jonia sin él. micénico y considera que el problema de la elisión es en realidad, sobre todo
Ruijgh 1967: 54, en cambio, cree que se trata de un doblete gráfico. en micénico, el problema de la aspiración. Considera que una forma como a-
1) Dado que piensa que:y- está evolucionando a -h-le parece poco pro- ni-Q-ko 'auriga' en vez de ta-ni-jo-ko implica que había aspiración inicial en
bable que -h- esté evolucionando, al mismo tiempo, a -0-. el segundo elemento.
2) La conclusión cronológica no se impone. El espacio de tiempo es También hay hiatos gráficos fuera de la composición. Así mico pe-i (cf.
demasiado corto. IV § 4.1.) debe corresponder a cr<!>Ehl de acuerdo con el testimonio de arco
Risch 1983: 374 ss. considera que la alternativa entre a2 Y a para escri- cr<!>Écrlv (IPArk 9.15) que sería la continuación, con cr restaurada, de la forma
bir /ha! es en gran medida resultado de una elección individual (cf. II §§ micénica. Y lo serían también las grafías -o-i, -a-i de dat. plu. por -olhL, -uhL
2.2.4c. y 2.3.2.). (cf. § 3.2.4. Y IV § 2.2.7.).
b) Falta de glides gráficos y, w. d) Balance
Hemos de recordar que la práctica normal de los escribas es que en Todo ello parece indicar que en micénico Ih/ tenía valor de una conso-
secuencias como -iV-, -u V- escriben -i-jV-, u-w V- (cf. II § 2.3.9.). Hallamos una- nante normal y que, por tanto, su presencia frente a su ausencia y frente a /s/
serie de casos en que alternan estas grafías con otras con a2' lo que parece indi- (restaurada) es fonológica. Incluso podríamos decir que ciertas alteraciones
car una vacilación entre pronunciaciones con y sin aspiración. Es el caso de producidas en las fórmulas épicas de base aquea se explican por esta conser-
ko-n-ja-da-na (Koptav8va) 'cilantro' frente ako-n-arda-na (Kopthav8va, cf. vación, como ElVáAlOS procedente de EvháALOS 'marino', etc.
gr. del primer milenio Koptav8pa) o de pi-je-ra3 (<!>lÉAm) frente a pi-a2-ra Pese a estos argumentos, algunos autores creen que la aspiración se había perdi-
(<!>lháAii) 'olla', me-nu-wa (MEVÚUS), frente a me-nu-a2 (MEvúhus) un antro- do ya en micénico, sobre la base de casos en que a aparece por a2 (cf. Szemerényi 1958:
pónimo. Junto a estos, hay otros casos en que tras u, i la vocal siguiente, ante 61, Hamp 1960: 190-194, con razones no convincentes, véase también Householder
la que iba una s, no se escribe con silabogramas iniciados por w-, j- sino con 1961: 190).
silabogramas univocálicos (i-e-re-u, etc. que representaría thEpEÚS 'sacerdo- Risch 1983: 379 se muestra cauto y considera que hacia 1200 había un
te', frente a la escritura mayoritaria, i-je-re-u que representaría lEpEÚS id.'). gran número de casos en que vacilaba la pronunciación hly, lo que llama
Ruijgh 1967, 55s. y Bader 1970 coinciden en que i-e-re-u es grafía conserva- "cuasi hiato".
dora, arcaizante, fonética, mientras que i-je-re-u sería la reciente y viva. e) Traslado de aspiración a inicial.
c) Hiatos gráficos Cuando la primera de las dos vocales era inicial, la aspiración cae sobre
En composición, una breve final del primer miembro se elide ante vocal ella, aunque la analogía ha oscurecido en muchos casos este tratamiento, ejem-
(cf. o-po-qo O'TTUlKwOV 'anteojera, parte de la brida que va sobre los ojos'), plos del cual son *isH1rós > lEpós, lapós 'sagrado', el verbo ElJUl 'quemar' <
110 Fonética Silbantes III § 3.2.5
111

*eus-, cf. lato üro, ai. Mati, etc. Parece que en micénico este proceso estaba 3) Hay ejemp10s que parecen corresponder a s no restaurada donde sí lo
en curso, a juzgar por el doblete antes Citado i-je-re:'u / i~e-re-u 'sacerdote'. fue en griego posterior, como los dato plu. en -o-i, -a-i, que encubrirían -oihi,
quizá por otro posible doblete ti-ri-jo-we frente a ti-ri-o-we-e 'de tres "orejas" -ahi Y el prono pe-i, que se leería crepÉhlv si es el antecedente de arco crepÉcrtv.
(e. e. 'asas'). Si la segunda forma no procede de una grafía separada ti-ri o-we-e, Lo único que probaría que la s se perdió primero y se restauró después
tendríamos en ella una huella de una pronunCiación TplhWFEhE con traslado serían los casos del número 3. Bien es verdad que -o-i, -a-i pueden ser alógra-
de la aspiración a la iniCial en el segundo elemento del compuesto: *tri-how- fos de -o, -a,y que no es seguro que pe-i sea el antecedente de arco crepÉcrlV,
eh-e < *tri-ouh-eh-e < *tri-ous-es-e, mientras que la primera correspondería a pero la idea de la pérdida y posterior restauración es hoy la opinión mayori-
*tri-owh-eh-e sin dicho traslado. Cf., también sin aspiración iniCial, a-no-we taria y por ello es la que seguimos en este libro. En todo caso, si hubo res-
avwFES 'sin asas', compuesto cuyo segundo elemento no tenía aspiración ini- tauración tuvo que ser cuando la s alterada estaba en la fase -h-, no totalmen-
cial (si la hubiese tenido, se habría escrito ta-o-we, e. e. ahwFES). La misma te perdida, porque resultaría absurdo que los hablantes (que no sabían
falta de aspiración inicial se advierte en el antropónimo a-wo-i-jo, formado gramática histórica) hubieran acertado con tanta precisión en la restauración
sobre el adjetivo b[holOS 'matinal', derivado de *awso- 'aurora' y escrito con en los sitios en que había -s- y no en los que no lo había. La situación pudo
a, no cona2. pasar por un larga estadio de vacilación. Y quizá tiene razón Christol 1978:
123, según el cual "bastaba geminar una -s- amenazada de debilitación para
3.2.4. Conservación (o restauración) de /s/ intervocálica conservarla". Es posible que en los futuros y aoristos la geminación tuviera
La /s/ expuesta a perderse en posición intervocálica se encontraba a lugar muy pronto, lo que explicaría la presencia de geminadas no etimológi-
menudo en desinencias y sufijos. Así sucede con la desinencia de genitivo cas en algunos aoristos homéricos.
plural de los temas en a. *-asom > -awv > -wv, o de diversos casos de los Si se leen lOs dato pl. -o-i Y -a-i como -oihi y -ahi, hay que suponer que
temas en -S-, como yÉVE(cr)OS, etc. En algunos de estos casos, la -s- aparecía, hacia el 1200 la s se había re introducido parcialmente en el nombre, ya en
alternativamente, tras vocal o tras consonante. Es lo que ocurre con los morfe- micénico (en los casos como ka-ke-u-si, citados supra, no en los dativos de
mas de futuro y de aoristo (p. ej. Aúcrw, EAucra, pero ~AÉtlJw, E~AEtlJa), de la los temas en a y en o), y mayoritariamente en el verbo (cf. aor. y fut. sigmá-
desinencia -en de dato plu. de la flexión atemática (TPlcrl, OáKPUcrt, pero epAEtlJO, ticos del tipo e-ra-se, a-ke-re-se, do-se, etc., pero no en los futuros de los ver-
o de las desinencias de voz media -crm, -croo bos líquidos, donde nunca se reintrodujo). Lejeune 1965 interpreta los datos
En estos casos hallamos en micénico la -s- donde esperaríamos que se en el sentido de que en micénico ya se estaba produciendo el proceso de "re in-
hubiera perdido: así, en dativos plurales en *-si como ka-ke-u-si XaAKEUcrt troducción analógica", como preludio a la situación que, posteriormente, cris-
'broncistas', ti-ri-si TPlcr( 'tres', y en futuros y aoristos sigmáticos (-do-so-si talizará en la lengua homérica.
OWcrOVcrl 'darán', e-re-u-te-ro-se EAEU9ÉpWcrE 'libró'), pero no en los futuros Hechos analógicos aparte, la aparición en micénico de silabogramas con
en -Éw de verbos líquidos (de-me-o-te OEIlÉhovTEs parto 'construir'). -s para escribir sílabas con s intervocálica puede obedecer a que se trata de
Debemos plantearnos cómo se ha producido este proceso, esto es, si s > préstamos, como sa-sa-ma cracralla o de s procedente del tratamiento de gru-
h > " en todos los casos y luego fue restituida en palabras como EAucra, por la pos, de los que nos ocuparemos luego (cf. § 3.4.2d-e.).
analogía de otras como E~AEtlJa o bien en estas formas la -8- no llegó a desa-
parecer nunca. 3.2.5. Silbante final
Los hechos micénicos son los siguientes (cf. López Eire 1971): Aunque la -s final no se escribe, suponemos que se conservaría, ya que
1) Hay s restaurada en donde lo estaba en gr. posterior (casos citados). en el primer milenio se conserva, prácticamente sin excepciones. Por ello, lee-
2) Hay casos de s perdida y no restaurada donde tampoco lo estaba en mos e-qe-ta ÉKwÉTas 'conde', di-wo !;¡,LFós gen. del teón. Zeus, i-jo-te Lóv-
griego posterior (también citados). TES, parto de 'ir', etc.
112 Fonética Silbantes JI! § 3.3.2. 113

3.2.6. ¿Aspiración no procedente de silbante? En micénicó es probable (aunque no demostrable) que tengamos la situa-
La alternancia de grafías como ki-ti-e;..,Sj frente a ki-ti-je-si (ambás refle- ción de líquida aspirada inicial, y geminada intervocálica, ra-pte paTTT~p (i.e.
jando KTlEV<Jl 'ponen en cultivo') o a-pi-o-to frente a a-pi-jo-to (ambas para Ihrapter/) 'zurcidor', e-ra-pe-me-na Eppa<PI1Éva 'zurcidas', etc.
escribir el antrop. 'AI1<!>lOVTOS) parecen reflejar pronunciaciones alternativas, b) Tratamientos entre vocales: la situación del griego del primer milenio
respectivamente ielihe e io/iho, aunque no hay ninguna razón etimológica Cuando el grupo s + líquida o nasal aparece en posición intervocálica,
para la presencia de la aspiración. Para interpretar este fenómeno, Ruijgh hay en el primer milenio dos tratamientos diferenciados, según los dialectos.
1992 postula la existencia micénica de una h no etimológica que podía inser- En lesbio y tesalio se resuelven en una sonante geminada y en el resto de los
tarse entre dos morfemas vocálicos para evitar el hiato y prevenir las con- dialectos aparece sonante simple y alargamiento compensatorio de la vocal
tracciones. Sería la pérdida de esta aspiración la que producirá posteriormente anterior (cf. para *sl : lesb. [naos: hom. haos 'benévolo' < *sisliiwos; para
los hiatos que acabarán por contraerse. *-sm-: hom. y lesb. al1l1ES : át. ~I1E'is 'nosotros' < *asme- < * 1JSme-; para *-sn-
: lesb. <JEAávva : jón.-át. <JEA~Vl1 'luna' < *selasnii).
3.3. Tratamientos de la silbante en grupos Cuando se trataba de líquida y nasal más silbante el tratamiento era en
3.3.1. Silbante más oclusiva algunos casos igual al que acabamos de reseñar (para las nasales, siempre,
Ya hemos estudiado los casos de oclusiva más silbante (§ 2.8.) Y asimis- para *rs y *Is, a veces, sobre todo en el caso de los futuros y aoristos sig-
mo hemos visto (§ 3.2.1.) cómo s- ante oclusiva se conservaba en micénico, máticos añadidos a temas en r, l), mientras que en otros casos encontramos
aunque no se escribiera. conservación del grupo pa, A<J (y posterior asimilación en ático de pa en pp).
Recordemos el trabajo de Miller 1976 en que concluía que podía mantener-
3.3.2. Silbante más liquida o nasal. Grupos antiguos se la hipótesis de Wackernagel (según la cual la diferencia de acento provo-
a) Tratamientos en inicial caba la diferencia de tratamiento), con una corrección: la introducción del
En inicial, los grupos *sr-, *sl-, *sm-, *sn- produjeron, respectivamente, factor "frontera de morfema" en el conjunto de reglas. Y formulaba así estos
secuencias *hr-, *hl-, *hm-, *hn- y, con metátesis, *rh-, *Ih-, *mh-, *nh-, es tratamientos: cuando no hay frontera de morfema entre la líquida y la s, la
decir, sonantes aspiradas, inestables (algunas veces recogidas en las inscripcio- secuencia Ls (entendiendo por tal rs, ls) se altera si la sílaba siguiente iba
nes del primer milenio que representan la aspiración con el signo H en grafías acentuada; si no, el grupo permanece intacto. Cuando entre ambas conso-
del tipo MH), que dan luego lugar a geminadas. En inicial, como sabemos, una nantes había frontera de morfema, el grupo permanece, excepto en los aoris-
geminada se reduce, pero puede reaparecer tras vocal en composición. Ej. tos donde la regla que afecta a las nasales más s se generaliza a toda sonan-
*srewo > f>Éw 'fluir', pero en compuesto hom. EmppÉEl y tras el aumento, impf. te más S.
EPPEl. De ahí que en texto homérico, ante r, l, m, n inicial a menudo se mide c) Tratamientos en intervocálica: los datos micénicos
como larga una sílaba anterior acabada en vocal breve, p. ej. KaTa 110'ipav (raíz En relación con estos tratamientos, hay diversos problemas (mecánica y
*smer-), OpEa vl<j>óEVTa (ráÍz *sneigh w -), etc. En principio el alargamiento sólo antigüedad relativa de estos cambios, la existencia de formas sin alterar y las
sería fonéticó ante r-, 1-, m-, n- procedente de grupo con *s- inicial, pero con el razones de su presencia, etc.), que nos llevan lejos de los datos micénicos.
tiempo se olvida la distribución antigua, y en el texto homérico se puede medir Limitémonos a éstos.
larga ante r-, 1-, m-, n- a conveniencia del aedo, aunque no vinieran de grupo con Es evidente que en micénico no son ya grupos con S. No hay ta-ke-sa-te
s inicial, como p. ej. o<ppa AEltjJavTE (raíz *Ieikw-), 8ópü I1É'Ya (raíz *meg-), ~ (por *a'YÉpaavTES o *a'Y'YÉAaavTES), sino a-ke-raTte. Pero esta forma podría
vÉ<pos (raíz *nebh-). Del mismo modo, en las in~cripciones aparecen grafías ~ encubrir, en principio, al menos tres tipos de soluciones:
como flh- etc. tanto si venían de *sm-, etc., como ~i no (la flh- de át. I1 hE 'YáAo a) a'Y~pavTES o a'Y'Y~AavTES, con alargamiento compensatorio ya
no es etimológica, sino analógica de *l1hlKpóS < *(s)mikros 'pequeño'). producido
r 114

b) a:yÉphavTES, ayyÉAhavTES. con un grupo de líquida más h o líquida


aspirada (posibilidad propuesta por Watelet 1969, quien niega lapriinera).
Fonética Silbantes l/l § 3.3.3

mismo que hay que leer un grupo -pa- en casos como dat. plu. tu-ka-tCJ-si
euyáTapal 'hijas'.
115

c) ayÉppavTES, ayyÉAAavTES, con geminada no palatal, como cree


Ruipérez 1972. 3.3.3. Silbante más líquida o nasal. Grupos recientes
Conti 1990 cree que las líquidas geminadas no palatales por tratamiento de En época posterior a aquella en que tendría lugar el tratamiento que aca-
grupos con -8- han de ser anteriores al surgimiento de líquidas geminadas palatales. bamos de revisar, se crean nuevos grupos *-sm-, etc. en compuestos o por
Ejemplos micénicos: reducción de grupos complejos. Este grupo nunca se altera en griego. Que
Para *-ms- puede mencionarse e-po-mi-jo (dual) 'hombreras' (como estos grupos recientes se habían producido ya en fecha micénica se comprue-
pieza de la armadura). Un compuesto de *epi y de *omso- (cf. eDlloS); podría- ba por ejemplos como de-so-mo 8EallolS 'guarniciones' (dat. plu.) , do-so-mo
mos, pues, leerlo ElTWIl(W, ElTWIl h(W o ElTWlllllW. 80<JIlÓS 'entrega'.
Para *-ns- podríamos traer a colación me-no (gen.) 'mes', léase IlTJVÓS, Asimismo hemos de incluir como grupos recientes los casos de nasal
IlTJvhós o IlTJVVÓs. El tratamiento es distinto (probablemente analógico) en el más silbante producto de tratamiento de grupos. No obstante debemos estudiar
caso de temas en nasal ante -(Jl del dat. plur., donde aparece la grafía -si. Así este último a la vez que el grupo de -ns final, que había resistido sin alterarse
tenemos ku-si KUva( y ka-si xaval en las tablillas tebanas. cuando se alteró el grupo interior primario (primer alargamiento compensato-
Para *-r.s-, podríamos citar a-ke-raz-te, si lo leemos como el parto de aor. de rio). Recordemos que ambos evolucionaron conjuntamente, en el llamado
ayElpw 'reunir'. Y podríamos leerlo aYlÍpavTES , ayÉphavTES o ayÉppavTES. "segundo alargamiento compensatorio". Entendemos que en micénico, si aún
También pi-ra-me-no un antropónimo, si lo consideramos derivado del parti- no se ha producido el primer alargamiento compensatorio, menos aún se ha
cipio de aoristo *<PLAaáIlEVOS, cf. cpLAÉW 'amar'. Podría leerse <PlAaIlEVÓS, ~ producido el segundo, que, además, es posterior al cambio de a en TJ en jóni-
<PLAhaIlEVÓS o <PLAAaIlEVÓS. co-ático. Por tanto, hemos de leer -avs el acusativo plural de la primera
Para *-Is-, puede aducirse a-ke-raz-te, si lo leemos como el part. de aor. declinación; -ovs el acusativo plural de la declinación temática; -oval la desi-
de ayyÉAAw 'anunciar', y podría leerse aYYlÍAavTES, ayyÉAhavTEs o ay- nencia verbal primaria de 3.ª de plural, lTávaa el fem. de lTéis 'todo', etc.
yÉAAavTES.
De las tres soluciones posibles, parece que la forma a), con alargamiento 3.3.4. Silbante más yod
compensatorío, debe excluirse. Este tratamiento debe de ser posterior a la época Encontramos ejemplos de silbante más yod en algunos tipos morfológi-
micénica, habida cuenta de que las diferencias en los tratamientos del llamado . cos como el genitivo de la flexión temática *-osyo (cf. ai. -asya) > -OLO, el
"primer alargamiento compensatorio" entre los diversos dialectos sugieren que femenino de los participios de perfecto *-us-ya (como en *Ielukusya) > -ma,
se producen en época posmicénica. La forma con geminada (c), también debe- y el femenino de derivados de temas en silbante~ como *-genes-ya > -yÉvELa.
ría excluirse, si son ciertos los análisis de Bernabé 1990, sobre la forma de com- No hay tratamientos diferenciales entre los dialectos, ni soluciones con alar-
portarse de la Ley de Osthoff, y de Peters 1991, sobre la etimología de EvvÉa gamiento compensatorio. La interpretación de estos tratamientos es diversa,
(de acuerdo con la hipótesis de Ruipérez se esperaría t~vÉa fuera del lesbio y según los autores. López Eire 1969 cree que el proceso es el siguiente: *-hy- >
del tesalio). En consecuencia, entendemos que la situación micénica acorde con *-yh- > *-(y- [escribe -yy- pero una yod geminada no parece que pueda reali-
los resultados del primer milenio IlTJVVÓS /IlTJVÓS, 6JlloS debe ser con líquida zarse de otro modo que como i segundo elemento de diptongo cerrando la pri-
seguida de aspiración (tanto si constituyen un fonema líquido aspirado inesta- mera sílaba y yod iniciando la segunda] > -y-, y que cuando y palataliza los
ble,IlTJvhós, 6JllhoS, como si siguen siendo un &rupo IlTJvhós, 6Jllhos). fonemas anteriores, ya s había evolucionado a h. Por su parte, Ruipérez 1972
Hay ejemplos de rs conservado, como el boónirno wo-no-qo-so que entiende que yod intervocálica se había enmudecido ya en la época de las
debemos leer FOLVóKwopaos 'con la grupa de color vino'. Suponemos asi- tablillas (cf. e-re-pa-te-jo /-te-o EAEcpávTE(l)OS 'de marfil', jo-do-so-sil o-do-ke
r(. / .
I Fonética Silbantes III § 3.3.6 117
116

yws 8waoval 'así darán' / wS 8WKE 'así dio', ja-ke-te-re / a2-ke-te-re que no parece posible un váFF lOV ni un rrapaFF aLw, porque -FF - geminada se
interpreta como yaKEaTflpEs / aKEaT:flpEs 'reparadores'), por lo que la yod realizaría en todo caso como vaúFlüv, rrapauFaLw, con la primera parte de
geminada producto de -sy- se reduciría a simple. la geminada formando diptongo con la vocal anterior y la segunda abriendo la
En micénico, el grupo s + yod se había tratado. Los ejemplos micénicos sílaba siguiente como una consonante, y no se explicarían los resultados con
de este tratamiento son los siguientes: alargamiento compensatorio del primer milenio.
1. Múltiples genitivos en -0l0, escritos -o-jo (o representa aquí conven-
cionalmente cualquier silabograma cuyo segundo elemento sea una o, y refle- 3.3.6. Silbante más wau. Grupos recientes
jaría una sílaba acabada en -oi, mientras quejo escribe la o precedida delglide Frente a estos tratamientos de -sw- antiguos, se crean en fecha reciente
que deja la i anterior ante vocal, esto es, /-oio!). No son ya grupos con s (se nuevos grupos de s + w, que reciben un tratamiento diferente. En el primer
habría escrito to-si-jo) ni es probable que entre las dos oes haya una gemina- milenio no dejan huellas de u en lesb., y la vocal anterior alarga en Homero,
da (/oiyo!). pero no en jónico-ático: es el caso seguro de *wiswos cret. (arc.) FlOFos,
2. Participios de perfecto femeninos como a-ra-ru-ja (leemos apapu'la beoc. FlOFo(-8F?os), Hom. taos, jón-át. laos 'igual'.
'provista'). En micénico para estos casos, vemos la s y la w escritas en sendos sila-
3. Antropónimos femeninos como a-ti-ke-ne-ja (' Apn yÉvEla esto es bogramas: wi-so-wo-pa-tfJ (compuesto de *wiswos) y a-si-wi-ja 'Aafla
'recién nacida'). topónimo.
Ruipérez 1992 interpreta to-sojo de PY Er 312 no como un genitivo. sino
como un nominativo/tos'on!, siendo -so-jo reflejo de un estadio intermedio del tra- 3.4. Lectura e interpretación de los signos con s y los signos con z
tamiento de *totyom, con silbante palatal /s '/ presente en el sistema del micénico, .• 3.4.1. Grafias y realidad fonética: signos con sy con z
pero que se notaba, generalmente, con los silabogramas de la serie s-o Ha generado grandes discusiones el problema de las palatalizaciones y
asibilaciones del micénico y, en general, del griego. En el caso del micénico
3.3.5. Silbante más wau. Grupos antiguos hay que poner en relación estos procesos con la interpretación fonética de las
La situación es paralela a la que se da en el caso de silbante y líquida. En . series de grafías que transcribimos con signos con s- y con Z-. El problema de
griego del primer milenio no hay diferencias de tratamiento si se trata de *-sw- la palatalización afecta también al valor de los signos ra2 Y ro2 Y otros, pero
o de *-ws-. En uno y otro caso hallamos dos tratamientos divergentes, según los en este apartado nos ocuparemos tan sólo de los que se reflejan en las grafías
dialectos: en lesbio y tesalio la vocal anterior pasa a convertirse en un diptongo cons y conz.
con -u-, mientras que en el resto de los dialectos se produce alargamiento com-
pensatorio de la vocal anterior, seguida de -w- que cae en las condiciones en que 3.4.2. Los hechos: a) signos con s-
cae toda -w- intervocálica, ef. lesb. vavos : jón. vr¡ós, át. VEWS 'templo'. El silabario micénico usa la serie de silabogramas sa, se, si, so, su para
Ejemplos micénicos: marcar sílabas compuestas por silbante seguida de vocal, procedentes de los
*-sw-: na-wi-jo derivado en :yo- de *naswos. Posiblemente debemos siguientes orígenes:
leerlo váFhlüV 'del templo' o 'de la nave' (Ruipérez 1972 lee váFFlOV). a) Silbantes antiguas que no se alteraron, en grupos en los que la s podía
*-ws-: pa-ra-wa-jo derivado en ayo-de *para y *aws-. Debemos leerlo representarse (como de-so-mo 8Ea[1ÓS 'guarnición' ef. § 3.2.2.), bien proce-
rrapaFhalw 'dos orejeras (de un casco)'. Ruipérez 1972 prefiere leer dentes de préstamos (sa-sa-ma aaaa¡.w 'sésamo' [plu.] ef. § 3.2.1.a.), inclu-
rrapaFFalw. yendo palabras prehelénicas con silbante fuerte, escritas en el primer milenio
\
El incumplimiento de la ley de Osthoff, también en esta secuencia con -aa- (ku-pa-ri-so KurráplOaos 'ciprés' ef. § 3.1.) o casos de difícil expli-
(*iiusos), induce a considerar más probable la primera solución (Fh). Además, cación como su-qo-ta auywwTas 'porquerizo' (cf. § 3.2.1.c.).
Fonética Silbantes III § 3.4.4 119
118

b) Silbantes intervocálicas que debieron perderse y no lo hicieron o se k{h)y es aaITT. La grafía micénica encubre, pues, al menos dos realidades. La
restauraron en fecha temprana (ti-ri-si Tpla( !tr~s'ldat. plu.] , do-so-si owaov- . relación más probable entre ambas, ya que se escriben igual en micénico,
al fut. 'darán', cf. § 3.2.4.). debería ser correlato sonoro (en el primer caso), sordo (en el segundo). Por
c) La variante con s- en alternancias entre *sk / *ks / *s de origen oscuro, ello se ha propuesto (ejemplificando con za):
como su-ra-se cnJAOOE 'despojó' (cf. § 2.8.2.). 1 Africada sonora/sorda, e. d. dza / tsa. Así, entre otros, Bartonek 1964,
d) Dental sorda ante i (di-do-si oí.ooval 'dan' a-pu-do-si UTTÚOO<JlS Chadwick. '. 321, Docs. 2 389,398; Heubeck 1971.
'pago', cf. § 2.6.2.b.), Y dental sorda aspirada ante i (ko-ri-si-jo Kop(vaLOS 2. Silbantes fuertes {z)za / {s)sa (Lejeune 1960).
'corintio', cf. § 2.6.1.). 3 .. Palatales sonoras/sordas g'a / k'a (Merlingen 1954, Palmer 1955,
e) Silbantes procedentes de grupos: *s+s (ze-u-ke-si (EúyE(a)al dato plu. Risch 1979, Petrusevski 1972, 1979).
'pares' cf. § 3.1.), *-ts- (da-sa-to M(a)aaTo aor. 'distribuir' cf. § 2.8.3.), *-nts- Los únicos argumentos (además de los de verosimilitud fonética) a que
(¡la-si TTával 'para todos' cf. § 2.8.3.), *-ty- (to-so Tó(a)aos 'tanto', a-pe-a-sa puede recurrise para postular como más probable una u otra explicación son
uTTÉhaaaaL 'ausentes' cf. IV § 3.1.3.a.) y quizá *-ky- (si interpretamos wa-na- las alternancias gráficas (cf. Petrusevski 1979).
so-i como Faváaaolhl (cf. § 3.4.4.). a) Si fueran silbantes fuertes, se esperarían alternancias gráficas de za,
ze, zo con las grafías de las silbantes "débiles", sa, se, so. Los únicos casos en
3.4.3. Los hechos: b) signos con z- que se ha propuesto la existencia de grafías con s donde las esperaríamos eti-
Por otra parte, el silabario usa una serie incompleta de silabogramas za, mológicamente con z son wa-na-so-i leído FaváaaOlhl 'soberanas' (dat. de
ze, zo para notar resultados de los siguientes orígenes: un derivado en yod de wa-na-ka Fáva~, en vez del esperable wa-na-za),pa-
a) Velar más yod, antigua (me-zo-e IlÉ(OhES < *meg-yos-es, "compara- sa-ro interpretado como antecedente de gr. TTaaaáAw 'dos clavos' y ke-re-za,
tivo" de IlÉyas 'más bien grande') o reciente (ka-za XáA(a. < *khalkyii 'de considerado Kp~aaaL < *-tyai, étnico femenino correspondiente al masculi-
bronce', pronunciación allegro de XaAK(E)la.) cf. § 2.11.4., incluyendo las vela- no ke-re-te Kp~TES 'cretenses'.
res procedentes de labiovelar más yod, como zo-wo ZwF os < *gyo- < *gwyo_ No son ejemplos concluyentes: Del Freo 1989 considerapa-sa-ro /patfalo/
(cf. § 2.4.4.). y wa-na-so /wanatfoiin/, con s- y no conz-, como formas dialectales pilias que
b) Dental sonora más yod (to-pe-za TópTTE(a 'mesa' < *(kw)t{wJr:-pedya, llegan a aflorar en la koiné micénica. Pero es aún más probable que pa-sa-ro
cf. § 2.11.3.b.). se lea tjJáAW 'dos cadenas', mientras que wa-na-so-i puede proceder de
c) Variante del resultado de yod inicial que posteriormente da (, en griego *wanaktya (Crespo 1985: 94; Lejeune 1972: 108 n. 4, quien piensa en una
(ze-u-ke-si dativo plural de (EUyOS 'par' < *yeug-, cf. § 5.2.1.b.). asimilación de *kty > *t{t)y), incluso es posible que la palabra no tenga nada
d) Velar precedida de silbante (a-ze-ti-ri-ja / a-ke-ti-ri-ja uaKlÍTpLal que ver con Fáva~, sino que debamos leerla F apváaOlhl, dat. loco de F ápvaaa
'decoradoras', cf. § 2.13.). nombre de una fiesta derivada del nombre del cordero F apv- (Petrusevski
1972: 125ss., 1979). Por último, no hay argumentos sólidos para derivar ke-
3.4.4. Discusiones sobre la lectura de estos signos re-za de < *-tyai (¡)Mic. S. v.).
En una serie de casos de los que acabamos de presentar no existen proble- b) Si fueran africadas, cabría la alternancia con grupos escritos da-sa, ta-
mas graves. En resultados aludidos en § 3.4.2.a-d., la lectura previsible es una sa, por dsa, tsa, alternancias que tampoco encontramos. También Del Barrio
silbante (dejando de un lado la posibilidad de que en algún caso sea geminada). 1989, 1990 critica la propuesta de reconstruir africadas, sobre la base de la
El problema se suscita con los demás casos, especi~lmente los signos conz-. alternancia entre grafias con z y grafías con k (a-ze-ti-ri-ja / a-ke-ti-ri-ja) , lo
Está claro que los resultados de dy, gy y los de k{h)y no pueden ser los que la lleva a proponer que se trata de oclusivas palatales con un punto de arti-
mismos. En el primer milenio, el resultado de dy, gy es (, mientras que el de culación intermedio entre velar y dental.
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I 120 Fonética Silbantes III § 3.4.5 121


c) Queda pues, como más verosímil, la propuesta de que fueran palata- Crespo .1985 discute la etimología de los términos pilios con grafía s
les. Y para esta hipótesis sí hay buenos apoyo$: que servían de argumento a Brixhe (cf. § 3.4.4.), por lo que la hipótesis de
el) La coexistencia de za- con grupos escritos con k- y j-: así tenemos éste pierde considerable fuerza probatoria. Tanto Crespo 1985 como Viredaz
ka-zalkhalk'al 'de bronce', pero ka-ki-jo Ikhalk'ol, o Ikhalkiol, ka-ke-ja-pi 1993 son partidarios de un estadio menos avanzado de las palatalizaciones
Ikhalkeiaphi/ (las tres en Cnoso). en micénico.
c2) Las confusiones entre ze / ke, en formas como ze-i-ja-ka-ra-na y ke- Del Barrio 1989, 1990 reconstruye para los signos conz procedentes de
i-ja-ka-ra-na KEl<l Kpáva. topónimo 'fuente de Ceos', a-ze-ti-ri-ja ya-ke-ti- *k(h)y oclusivas palatales cuyo punto de articulación sería intermedio entre
ri-ja daK~TpLat 'decoradoras' (cf. Méndez Dosuna 1993). velar y dental, y para los resultados de *t(h)y un estadio de africada Itsl evo-
c3) La falta de un signo parazi, porque *kji se habría resuelto en ki, como lucionando a silbante fuerte. Como resultado de la evolución, los signos de la
kwu se confunde con ku, y por la misma razón que no hay signos para wu ni serie z- notarían: a) el resultado de los grupos de velar sorda y sonora con yod
para ji. y b) el de dental sonora con yod, que habría confluido con el del grupo con
Petrusevski acaba proponiendo que se lean los signos kja (por za), kjo velar sonora. En cambio los signos con z no se usarían para notar el resulta-
(por zo), kje (por ze) y *79 kju (por zu). Pero esta propuesta es extrema. No do de dental sorda + yod porque éste no habría confluido con el de la velar
hay seguridad en la realidad fonética de estas palatales, que pueden transcri- sorda, sino que habría tenido una evolución más rápida.
birse tanto gg', k'k', g', k' como d'd', tr, d', t', e incluso reflejar un resul- Del Barrio 1996 argumenta que el signo za (equivalente a un signo complejo
tado intermedio o hasta más de una palatal (cf. Del Barrio 1990, 301 con las k(2 ) puede reflejar tanto el valor originario Ikja/ y /gjal como el de las oclusivas pala-
diversas opciones y bibliografía). tales resultantes de la evolución fonética de estos grupos de velar más yod, mientras
Además de las secuencias antiguas de oclusivas más yod, se recogen también que el signo ta2 notaria originariamente tanto pronunciaciones rápidas del grupo rya
en micénico con signos con z las secuencias recientes, en que y es secundaria, como en como el resultado palatalizado t"t'a del grupo *t(h)ya. Sin embargo, con la evolución
ka-za, su-za, arza, respectivamente de *khalk(e)yá 'de bronce', *suk(e)yá 'higuera', de t't' a africada ts el resultado de este grupo pasó a ser reflejado con la serie s-o
*aig(e)ya 'de cabra'. Moralejo 1993 propone diferenciar entre "asibilación" (la de *t y *th
ante *y e *i, en los casos en quey, i permanecen al final del proceso fonético)
3.4.5. Diversas reconstrucciones del proceso de palatalización y "palatalización" (que afecta también a *k y *kh Y sólo se produce ante *y y
El primer intento de reconstruir los procesos de palatalización en su con- no ante *i ; en este caso *y desaparece al final del proceso). Establece la
junto fue el de Brixe (cf. en su formulación más reciente Brixhe 1996a: 7-92, siguiente cronología relativa:
cf. 1996b). Según este autor, el tratamiento de los grupos de velar y dental + l.ª palatalización (limitada al griego meridionaI), asibilación (también
yod ya estaba muy avanzado en micénico: concretamente, el grupo *ry tauto- limitada al griego meridional)
morfemático ya había evolucionado a Isl, el grupo *ry heteromorfemático a 2.ª palatalización (que afecta a todos los dialectos, aunque con resultados
Issl, *k(h)y a Ittsl y *gy/dy a Iddz/. finales diferentes). En micénico son los resultados de esta segunda palatali-
Los argumentos para sostener su interpretación de los hechos son los siguientes: zación los que dan lugar a dos resultados diferentes, a) serie z (para antiguos
a) La notación del resultado de *t-y (en frontera de morfema) con silabogra- grupos *kY, *khy) Y b) serie s (para *ry, *thy).
mas con s se explica si el proceso se encontraba ya en el estadio /ss/ mejor que si se Según Moralejo esperaríamos ta-pe-a-za y tpe-de-we-za, en vez de a-pe-a-sa
encontraba en el /tss/.
y pe-de-we-sa, puesto que proceden de secuencias *VCyV. Para explicar estas ano-
b) Indicios de pronunciación como /ss/ del resultado del grupo *9', que cree
malías, propone que en a-pe-a-sa ~e ha producido una extensión de -sa a partir de la
ver en las tablillas pilias, lo que implicaría que l~ pronunciación más habitual era forma mayoritaria de participios con - Vnsa > - Vnrya y que pe-de-we-sa es el resul-
/tss/, el estadio previo a /ss/.
tado de una refección en *-wenrya donde otros dialectos tienen *-werya.
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122 Fonética Líquidas y nasales III § 4.1.4 123
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Méndez Dosuna 1993 (cf. Méndez Dosuna 1991-1993), argumenta que final del nominativo se confundió con la -v final propia de los temas en nasal
en casos como a-ze-ti-ri-ja (que alterna cona-ke'-ti-ri-ja) y de a.rzo~roantrop. dental, de forma que *X9wll 'tierra' (la *-m se documenta en x9allaMs), pasó
ALaxpós, una silbante precedente a la velar ha inducido la palatalización. Asi- a X9wv, *XLWIl 'nieve' (cf. XLllapos y lat. hiems), a XLWV y *EIl 'uno' (cf.lat.
mismo rechaza que hubiera un paso previo por el estado de africada Ittsl y semel < *sem-), a EV. Como los temas en -m eran muy pocos y los en -n
Iddsl en los dia:!ectos en los que el resultado fina:! del proceso condujo a Itt! y mucho más abundantes, se facilitó la extensión de la v del nominativo al resto
Idd/, ya que debió de haber un retroceso al estadio palatal anterior al momen- de la flexión y el paso de los antiguos temas en *-m a los temas en *-n, así
to en que se impuso la pronunciación africada. En consecuencia, la evolución que gen. ÉIlÓS pasó a ÉVÓS, etc.
a dentales de las palatales habría sido por mera despalatalización. En micénico tenemos el dat. e-me (ÉIlEL =ÉVL 'uno'), lo que indica que no
se ha producido la extensión analógica. Ruipérez 1972: 156 deduce que tam-
poco se había producido el paso *-m > *-n en final absoluto y que en micénico
4. LÍQUIDAS Y NASALES se conservaría la nasal labial final, es decir, que el nominativo sería aún *EIl.
Naturalmente la ortografía micénica no permite comprobar esta última afir-
4.1. Líquidas y nasales en funcion consonántica mación.
Sólo nos centramos en algunas cuestiones que afectan al micénico. Otro caso de -m final conservada se documentaría a través del compues-
4.1.1. Líquidas y nasales en inicial to se-re-mo-ka-ra-a-pi, si se interpreta 'con cabezas de sirena', leyendo
Ya se había producido en micénico la llamada prótesis vocálica: e-re-u- aELprHlO- como primer elemento del compuesto. De ser así, tendríamos que la
te-ro EAEtJeEpOS 'libre de impuestos', e-ru-ta-ra Epu9pá 'roja', con e- protética, palabra "sirena" sería aún en micénico un tema en *m-, aELp~ll.
como indica la comparación con lat.liber, ruber, etc.
4.1.4. Líquidas y nasales geminadas
4.1.2 Líquidas y nasales en interior Podemos encontrar algún caso de líquidas y nasales geminadas en micé-
a) No hallamos en micénico algunas disimilaciones o asimilaciones que nico, de diversos orígenes.
se producen en el griego posterior, p. ej. ko-ri-ja-da-na (KopLavova, frente a a) Unas son probablemente expresivas, como ki-ra- nomo sg. de yLAAa
los resultados del primer milenio KopLavopov o KopLavvov). 'niña' (la derivación de *gidl-, cf. Chantraine 1968 etc., s. v. no es sostenible,
b) Ya se ha producido la epéntesis de -d- en el grupo -nr- (-nr- > -ndr-), porque *dl- se mantiene en micénico, cf. de-re-u-ko en § 2.9.) Y probo el
cf. a-di-ri-ja-pi avopLáll<l>L (Ínstr. plu.) 'con figuras de hombres', a-re-ka-sa- antrop. fem. ri-su-ra AlaaÚAAa.
da-ra AAEeávopa antrop. fem. b) Otras son de origen discutido, como la de e-ne-wo ,pe-za EVVEFÓlTE(a
c) En cambio, parece que no se ha producido la evolución mr > mbr, si 'de nueve patas' (cf. Peters 1991), la de ]pe-ra, quizá lTÉAAaL 'copas' (sobre
leemos i-mi-ri-jo (antrop. "IIlPLOS, cf. "IIl~POS), o-mi-ri-jo-i (dat. plu. 0IlPLoLhL, puyo origen dudoso cf. Chantraine 1968 etc. s. v.; incluso es posible que deba-
cf. OIl~POS 'tormenta'), aunque Heubeck 1970 considera poco aceptables los mos completarla ku-]pe-ra KÚlTEAAa, en cuyo caso vendría de *l-y-) o la que
ejemplos propuestos para postular la conservación de -mr. posiblemente hemos de leer en el teónimo prehelénico pi-pi-tu-na TTllTTÚVVa
d) Parece que podemos documentar una asimilación -nl- > -ll- en -e-ro-pa- (?) (si, como parece, tiene una formación paralela a la de ~lKTúvva).
jo- si es el dat. sg. de EAAo<l>alos o EAAo<l>alov 'collera' (cf. EV y Aó<I>OS 'cerviz'). c) Otras proceden del tratamiento de grupos: como -nl- en -e-ro-pa-jo-
dat. sg. de EAAo<l>alos o EAAo<l>alov 'collera' ( < *Ev M<I>WL, cf. § 4.1.2.d.) o
4.1.3. Líquidas y nasales en final . como -n m- en e-mi-to gen. plu. EIlllLa9wv 'asalariados'. Se han postulado, ade-
Hay que recordar que *n y *m se neutrali~aron en posición final. Ello más, dos series de geminadas en micénico, unas geminadas palatales, resultado
provocó extensiones analógicas en los antiguos temas en nasal labial. La -11 de los grupos de *r, 1, m, n + y (cf. §§ 4.2.2 Y 4.2.4.) Y otra, más dudosa, de
124 Fonética Líquidas y nasales II1 § 4.2.2. 125

geminadas no palatales, producto de combinaciones de *r, 1, m, n y la silban- Ruipérez 1972 las explica como resultado de la evolución de *ry, etc.
te (cf. § 3.3.2.). dando como resultado una serie de geminadas palatales, frente a *rs, etc., que
Es dudoso si hemos de leer simple o geminada en ka-ne-ja nomo plu. neut. del daban lugar a una serie de geminadas no palatales.
adj. Ká(v)VELOS 'de caña, de mimbre' ya que en el primer milenio encontramos for- Lejeune 1976 sitúa la cuestión en su propuesta de distinguir un período
mas con geminada como Kávva y derivados con simple como KaVTj<l>ópos, etc. de este premicénico y otro protomicénico a partir de una serie de contradicciones grá-
término que es claramente un préstamo -como indica el sumerio gin- y que debió ficas de la lineal B. El período protomicénico sería el que existe entre la adop-
llegar al micénico por intermedio de una lengua semítica (cf. acad. qanu, ugarít. qn, ción de la escritura lineal B y el período documentado por las tablillas con que
púnico qn' ). hoy contamos. En este espacio se producirían algunos fenómenos lingüísticos
que provocan las incoherencias entre ortografía y pronunciación del micénico.
4.2. Líquidas y nasales más yod Los signos más interesantes para este estudio son los llamados signos
4.2.1. La situación en el primer milenio complejos, compuestos (salvo pte) de consonante másy o W.

No hay casos seguros de *my. Los ejemplos probables (~alvw si procede Lejeune analiza el dossier de ra2 que aparece en Cnoso, Pilo y Tebas,
de *gwOnryo) parecen indicar que el resultado de -nry- coincide con el de *ny. pero no en Micenas (aunque ello puede ser por casualidad) y examina (p. 203
o,a + ry, ny en todos los dialectos> Olp, OLV, atp, aLV. s.) los valores que puede tener:
e,i,u + ry, IV' en lesbio y tesalio> pp, vv, mientras que en los demás dia- a) ri-ja (tras silabograma distinto de oclusiva más i).
lectos > p, v con alargamiento compensatorio de la vocal. b) dentro del mismo grupo, si bien con una forma alternativa en griego
ly > AA, salvo casos esporádicos como chipriota atAOS. alfabético, está mi-ra2 si es igual a IHALa. e. e. IlEALa 'de fresno'.
c) n'-ja (tras silabograma de oclusiva más yod).
4.2.2. Los hechos micénicos d) ra.
En micénico no hay ejemplos claros de *ny. Para *ly tenemos, bien la e) caso especial, a-ke-ra2-te, nomo plu. de un parto de aoristo (cf. § 3.3.2c.).
grafía ro2 en ka-tu-ro2' dat. plu. del adj. KaveúAAos 'de albarda' « *-lyois, der. Encontramos alternancias de ra2 Y ri-ja en casos como a-ke-ti-ra2 / a-ke-
en *-yos de KaveúAa) o en qe-ro2 nomo duo de aKwÉAM 'pieza que compone ti-ri-ja aaKTÍTplat 'decoradoras', me-re-ti-ra2/ me-re-ti-ri-ja IlEAÉTplat 'moli-
un coselete bivalbo' (cf. aTÉAAa), bien ro, si interpretamos -qe-7;'Q-$(J en a-ni- neras', O-ti-ra2/ o-ti-ri-ja OpTplat 'levantadoras (?)'. Al parecer el empleo de
ja-e-e-ro-pa-jo-qe-7;'(J-$(J como aKwÉAAoVaat, nomo plu. fem. del parto preso de una u otra grafía depende del escriba, aunque la mano 1 de Pilo escribe ra2 una
aKwÉAAw 'dar la vuelta alrededor de'. Para los casos de *rya, *ryo tenemos vez y ri-ja tres veces.
grafías ro2, ra2, esta última alternando a veces con grafías -ri-ja. El ejemplo Se pregunta Lejeune cómo han podido coincidir hasta admitir una orto-
más seguro de ro2 es a-ro2-a 'mejor', de *aryosa, cf. apElwva, aplwva (cf. grafía común el resultado de *ry- (en el suf. de femenino -TpW) y el de *rs en
IV § 3.2.1.). También es buen ejemplo ku-pa-ro2 (que alterna con ku-pa-ro) el aor. sigmático. Y cree que se ha producido la convergencia en -rr- (aunque
cf. dór. KÚrratpOS 'juncia', una hierba aromática. Ignoramos si el doblete es cf. las reservas sobre el tratamiento *rs > rr en § 3.3.2.c.).
gráfico o morfológico, es decir, si ambas grafías remiten a una misma reali- Explica esta coincidencia por los siguientes sucesos premicénicos:
dad o a un doblete KÚrrapos / KÚrrapyos. Si es cierta la interpretación de -qe- 1. ra2 (complejo con el valor rja) se utiliza, al adoptarse la lineal B, para las
7;'(J-$(J arriba indicada, sería gráfico, porque -7;'Q-$(J sólo puede responder aquí secuencias -tia, -ria, como grafía condensada (probablemente debida a una pronun-
a -AAOVaat < *-lyontyai. ciación monosilábica rya, {ya) de lo que se representaba rija.
Ello nos lleva a plantearnos el problema de las grafías ra2 Y ro2, ya que, 2. Los grupos *{y-, ry recientes (por consonantización de i antevocálica) pasa-
además de para ry etimológico, se usan para secu~ncias como ria, rio, y tam- ron en protomicénico a -l/-, -rr-. Precedidos por oclusiva se desarrollaría una vocal
bién para los resultados de rsa, rso, como vimos (§ 3.3.2.). i ante la geminada, como en lesbio (e. d. *-tria > *-tirra).
126 Fonética Líquidas y nasales JI! § 4.3.1 127

3. En las tablillas ra2 se leería -Ala-, -ppa-, sirviendo así también para gemi- Leukart 1992 acepta que ra2 Y ro2 eran en lineal A consonantes palatalizadas
nadas de otros orígenes, como las. de los aoristossigmáticos Isa, rsa, coincidiendo y postula que en proto-micénico estos signos habrían tenido los valores fonéticos
así el tratamiento con el de lesbio y tesalio. *rja / !ja y *rjo / !jo y que en micénico habrian evolucionado a consonantes gemi-
4. La alternancia -rija/ -ra2 se debería a la coexistencia de una grafía tradicional nadas palatalizadas (r'r'a / ITa y r'r'o /1'1'0). Una vez producida esa evolución
(que ya no corresponde a la pronunciación) y otra no analítica, cuyo valor ha evolu- fonética, los signos habrían empezado a utilizarse también para notar geminadas no
cionado libremente al mismo tiempo que su pronunciación. De modo que la vocal -i- palatalizadas, rra /lIa y rro /110. Finalmente, los signos habrían acabado por poder
de a-ke-ti-ri-ja es puramente una grafía, mientras que en a-ke-ti-ra2 es una vocal real. notar en micénico consonantes simples.
5. La alternancia ra2/ ra es el resultado de la ignorancia del sistema de las
geminadas (si no es que tendieron a simplificarse como en lesb. Ilpta¡lOS > 4.3. Vocalización de sonantes
IlEppa¡lOS > IlEpa~os). 4.3.1. Generalidades
Así pues, el hecho de que ra2 pueda encontrarse en alternancia con rija y con Las sonantes, gracias a su abertura media, podían funcionar como centro
ra manifiesta que a través de la concurrencia de grafías tradicionales e innovadoras o como margen de sílaba. Cuando ocupaban el margen de la sílaba, funciona-
el signo ra2 ha cambiado de valor entre la adopción de la lineal B y nuestras tabli- ban como consonantes. Corresponden a esta situación los tratamientos que
llas, lo que se explica sólo por algún suceso fonético protomicénico. hemos visto (§ 4.1.). Cuando eran el centro de la sílaba, funcionaban como
Por su parte Heubeck 1979 cree que hay que partir de *terya con predesinen- vocales. En indoeuropeo, en virtud de las alternancias vocálicas, en los gra-
cial pleno> -tir'r'a (escrita ti-ra2)' frente a casos con predesinencial cero *tria dos cero de las raíces acabadas en sonante, la sonante funcionaría como
(escrito ti-ri-ja) que se confundirían posteriormente. García Ramón 1984: 248 mues- vocaF: TERT / TRT. Pero en esta posición eran sumamente inestables. La ten-
tra sus reservas, con razón, sobre esta propuesta, porque hay que suponer dos pro- dencia era a recibir una vocal de apoyo, que luego se fonologizaba, de forma
cesos muy peculiares, uno, la evolución fonética *terya > tir'r'a; no compartida por que TRT primero da lugar a TORT y luego a TaRT. En el caso de las nasales la
ningún otro dialecto, y otro, la existencia de formas con sufijo -tria con grado pleno nasal se perdería, al tiempo que la vocal de apoyo se fonologizaría como una
de la predesinencial. vocal nasal, que luego perdería la nasalidad, de forma que TNT > TONT >
Peters 1980: 215-217 cree que se trata de formas con y sin síncopa: -triya T~T > TaT.
(escrito-ti-rija ) / -trya (escrito -ti-ra2)' Parece más probable interpretar, con García Junto a este caso, hay uno distinto: las secuencias TRE y TNE podían
Ramón 1984: 248, que se trata de variantes, allegro y lento, de una misma realidad. realizarse en pronunciación lento TORE, TONE, dando lugar luego la vocal de
No parece verosímil que -trya pueda considerarse síncopa de -triya. apoyo a una vocal plena.
Adrados 1976 cree preferible partir de una coincidencia micénica entre los El tratamiento de las sonantes es problemático y ha suscitado múltiples
resultados de ry, etc. y de rs, etc. en *rh. La yod se habría relajado y habría produ- discusiones que aquí sólo podemos esbozar (cf. Bernabé 1977).
cido una aspiración.
Conti 1990 considera procesos relacionados y explicables ambos por el debi- 4.3.2. Lugar de la vocal de apoyo
litamiento de /s/ la evolución que puede observarse comparando la grafía históri- El lugar en el que se desarrolla la vocal de apoyo es un problema que
ca tipo -ri-ja con la más evolucionada -ra y el tratamiento de -s- intervocálica (que afecta sólo a los casos de TRT, no a los de TRE, donde obviamente sólo puede
ya aparece como -h- en las tablillas). Ambos procesos pertenecerían al mismo producirse ante R, y sólo a los casos en que la sonante es p o A, ya que cuan-
estrato cronológico. Según la autora, la evolución -s->-h- es proto-micénica, pero do se trata de ~, v no tenemos conservada la sonante.
no remontaría al griego común, y la creación de Vquidas .geminadas no palatales
procedentes de grupos con -s- ha de ser anterior a la de las líquidas geminadas
2 En las formulaciones que siguen, T = cualquier consonante, E = vocal e/o, R = lateral

palatales. o vibrante, N = nasal, o = vocal de apoyo no fonológica.


128 Fonética Líquidas y nasales 111 § 4.3.4 129

Se han dado múltiples respuestas a la razón por la que pueden aparecer 'vestidos de cuero'). En cualquier caso, la de (JKÚAAW es una vocalicación
ap, pa o apa como resultados de *r y ciA.,Aa o ala como resultados de, *1.
o
, expresiva, frente a la no expresiva de (JKáAAW.
Hayal menos dos hechos claros:
a) Originalmente la variación parece libre y la fijación es secundaria c) Vocalización lal
(varía de dialecto a dialecto y hay alternancias en Homero, como KapTEpós- I La vocalización en laI es la no condicionada, la que no obedece al influ-
KpaTEpós-, etc.) jo de los fonemas vecinos. En el caso de p y A puede aparecer tras la sonante
b) Hay analogía de los grados plenos: TERT tiende a tener un grado o delante de ella; en el caso de las nasales aparece en vez de ellas. Ello nos da
cero TaRT, mientras que TRET tiende a tener un grado cero TRaT. Así mico tres tipos de resultados:
wo-ze Fóp(El < *wrg-ye- es un grado cero con vocalización anterior a la 1) Resultado Ra: e-ra-pe-me-na Eppa<j>¡lÉva 'zurcidas' participio de per-
sonante, por analogía de un grado pleno con vocal anterior a la sonante, fecto de páíTTW < *(s)rp-yo, e-ra-po E'A.a<j>os- (genitivo) 'ciervo' < *ebJbhos,
como el fut. FÉp~w, etc. (aunque en el dialecto épico coexisten Ep8w y cf. EAAÓS- < *eln-os, armo éln, etc.
PÉ(w). 2) Resultado aR: ka-po KapíTÓS- 'fruto' < *k[p- (cf. con grado e, lit.
kerpu, etc.), pa-we-a(;) <j>ápFEha 'piezas de tela' < *bhrwes-.
4.3.3. Timbre de la vocal de apoyo 3) Nasales: pe-ma (JíTÉp¡1a 'simiente' < *sper-m'J (cf., para el sufijo, lat.
a) Opinión común semen), a-re-pa-te dat. de aAEl<j>a(p) 'ungüento' (tema en * 'J o en * r I 'J),
En cuanto al timbre hay también muchos problemas de interpretación de te-ka-ta-si TÉKTaaL de Itektt¡sil dat. plu. de TÉKTWV.
los hechos, que no es éste el lugar de tratar. La opinión común es que las
líquidas dan op, po en eolio, arcado-chipriota y micénico y ap, pa en el resto d) Vocalización 101
de los dialectos, mientras que las nasales dan a en todos los casos. Esta opi- Se trata de una solución normalmente contextual, en vecindad de labial,
nión común se ha conseguido a base de seleccionar los datos y eliminar del aunque en ciertos dialectos se extiende y generaliza. De nuevo tenemos tres
cuadro los que no coinciden con él. De hecho, el micénico presenta ar / ra, or tipos de tratamientos, tras p, A, ante p, A, yen vez de ¡l, v. Observemos que
/ ro ya / o. Pero hay más. Suele relegarse a la "letra pequeña" de los manua- se producen tratamientos alternativos incluso en una misma palabra:
les (cuando no, simplemente, olvidarse) el hecho de que también hay vocali- 1) Resultado Ro: ma-to-ro-pu-ro MfrrpÓíTUAOS- topónimo, 'Pilos madre' <
zaciones en u yen i (esta última no en micénico). Bernabé 1977 intentó fijar *matr-, qe-to-ro-po-pi KWETpÓíTOíT<j>L (instrumental) 'cuadrúpedo' < *kWet(wJr-,
las condiciones de cada una. Aquí nos limitamos a los datos del micénico. to-ro-no-wo-ko epovoFopyóS- 'fabricante de sillones' < *thmo-.
2) Resultado oR: to-pe-za TÓpíTE(a 'mesa' < *(kw)t(wh-, ma-to-pu-ro
b) Vocalización lul MaTópíTUAOs- topónimo, 'Pilos madre' < *matr-, to-no eópVOS- 'sillón' <
La vocalización luI se da en los siguientes casos: . *thrno -.
1) Por vecindad de labiovelar: mico ku-na-ja /,uva(ü 'de mujer'. No 3) Nasales: pe-mo aíTÉp¡1o 'simiente' < *sper-m1J (cf. c 3), a-mo ap¡Lo
puede ser *gwnaya, porque se escribiría tqa-na-ja. Hay que suponer, por lo 'rueda' (ambas con sufijo *-m'J).
tanto, que *gwOnaya dio *gwunaya, y que ésta, con tratamiento de la labiove-
lar ante u (cf. § 2.4.3.), evolucionó a *gunaya (en beoc. ~av<i la evolución es 4.3.4. Interpretaciones de los hechos
a partir de la vocalización general, no condicionada, de la sonante, como a, En cuanto a las interpretaciones de estos hechos, sólo presentaremos
esto es, *gwOna> *gwana> ~av<i). ,
\
algunos hitos significativos de lo que ha sido una larga historia.
2) Por vocalización expresiva: es el caso de ku-re-we si lo interpretamos Meillet 1910 reconocía la complejidad de los hechos: "Las condicio-
como (JKUATlFES- (la traducción podría ser bien 'buscadores de botín', bien nes que regulan el reparto del vocalismo o/a en nasales son tan indetermi-
130 Fonética Las semivocales JI! § 5.1 131

°
nables como las que regulan ur l ru" y. cita la panhelénica para *!i en Con todo~ García Ramón 1985 defiende, aunque sea parcialmente, la validez
ElKO<Jl, etc. de la propuesta de Heubeck. Por su parte, Haug 2002: 49-62 distingue tres fases en
Morpurgo 1960, 1969 sostuvo que la nasal sonante da o junto a labial, y la eliminación de su función vocálica: 1) unas fueron eliminadas ya en indoeuropeo
que la líquida también se realiza como o tras lu/. La hipótesis no vale para tardío, por apofonía vocálica secundaria; 2) otras en griego común tomaron vocal de
explicar casos como pe-ma l pe-mo ni como ma-to-pu-ro. apoyo a en posición inicial y final de palabra y ante otra sonante o vocal, y 3) en
Ruijgh 1961 partió de la base de que los heteróclitos en -r l!i darían regu- época dialectal, pero anterior a las tablillas, la sonante entre consonantes recibe una
larmente op la, p. ej. aA.Elepop l aA.ELepaTos. A partir de ahí postula que se vocal de apoyo que puede ser a u o según los dialectos.
producirían dos extensiones analógicas, una aA.Elepop l aA.ELepoTOS, otra aA.EL-
epap l aA.ELepaTos. y de ahí, la extensión analógica alcanzaría al tipo en *m!i,
de donde tendríamos, a partir de *sperm1J, -!itos dos flexiones, una <JlTÉPlla, 5. LAS SEMIVOCALES
-aTos y otra <JlTÉPIlO, -OTOS. Esta explicación no sirve para casos como ka-po
KaplTÓS, donde la extensión analógica es imposible. 5.1. Generalidades
Por su parte, Adrados 1958, 1973 admite vacilaciones en los tratamien- De igual modo que r, 1, m, n, también i, u pueden funcionar como cen-
tos, por influjo de los fonemas vecinos, siendo laI el normal y 101 con textual. tro y como margen de sílaba. Cuando funcionan como margen de sílaba, es
Los tratamientos alo vacilan entre sí en un primer momento y luego se regu- decir, como consonantes, se articulan con la lengua más apretada contra el
larizarían según los dialectos. paladar, lo que produce un ruido de fricación. Las semivocales del indoeuro-
Bader 1969-1970 ofrece materiales nuevos para la vocalización 101 pan- peo erany, w (en otras notaciones,j o i !!), que reciben los nombres semíti-
helénica, especialmente en compuestos tipo lTaTpO- < *patr-. cos de yod y wau. Eran sonoras, pero podían ensordecerse en contacto con
Heubeck 1972 considera la posibilidad de que en micénico se conserva- consonante sorda.
ra la r sonante, siendo ma-to-pu-ro y ma-to-ro-pu-ro 'la Pilos madre' varian- Se encuentran con i, u en distribución complementaria: i, u entre conso-
tes gráficas de mátrPulo. nantes,y, w entre vocales o formando grupos como wre-, wle-, incluso grupo
Bemabé 1977 pretende los siguientes objetivos: entre sí, wye-. Hay asimismo sendos alófonos 0', uw, distribuidos en dos síla-
1) Reconocer las limitaciones de los métodos de la lingüística, de acuer- bas, formando i, u diptongo con la vocal anterior y abriendo y-, w- la sílaba
do con las cuales podemos establecer condiciones que intervienen en el pro- siguiente. Se ha tratado de establecer la norma de aparición de estos alófono s
ceso de vocalización de las sonantes, aunque no todas, y ensayar grosso por Sievers, y luego por Edgerton, pero la aplicación de esta ley al griego no
modo, una cuantificación, pero no matemática, del mayor o menor alcance de. ha tenido demasiado éxito. Cf. la negativa a la actuación de esta ley en época
cada tendencia. micénica, debida a Morpurgo-Davies 1972.
2) Plantear adecuadamente el proceso de cambio, insistiendo en la natu- La evolución de estos fonemas en indoeuropeo ha sido en dos sentidos
raleza diferente de la vocal de apoyo con respecto a una vocal fonológica. distintos: bien tienden a perderse, bien a reforzarse, convirtiéndose en fricati-
3) Negar la hipótesis de Heubeck sobre las siguientes bases: vas o incluso en oclusivas. Cuando iban junto a una consonante, pueden pala-
a) La coincidencia en tratamiento laI y 101 con resultados del primer mile- talizarla, produciendo cuadros de resultados muy complejos.
nio excluye que sean meras grafías. En griego la tendencia ha sido a la pérdida de ambas. La de yod es sin
b) La existencia de dobletes en la secuencia de vocal junto a sonante en embargo más temprana. Su pérdida había comenzado ya en la época micéni-
(

varias lenguas, sin que ello corresponda a un r~flejo de conservación de . ca y está consumada en la época de la escritura alfabética. La pérdida de wau
sonante silábica; es posterior. No había comenzado en época micénica y la seguimos en los
c) Cuestiones de cronología relativa. diferentes dialectos.
132 Fonética Las semivocales III § 5.2.1 133

De ahí que el micénico disponga aún de silabogramas para sílabas con 1) De yod-/ 0 :
wau y yod, pero en cambio, cuando llega la hora de adaptar el alfabeto feni- '(ll~l < *yi-yemi, ctlat. iacio, mic.i-je-to.
cio, se usa el signo de yod para la vocal i y el de wau para la vocal u, y se crea OS < *yo-, cf. ai.yab, mic.jo- /0-.
un signo especial en varios alfabetos, la digamma (f), para u consonante, 2) De ,:
mientras que no se crea ninguno para yod, que ya había desaparecido. 'uyóv < *yugom, cf. lat. iugum, mico ze-u-ke-si.
Hay que advertir que en las secuencias de una i o una u vocálicas ante No sólo son dos procesos diferentes, sino incluso contradictorios. Uno
vocal (por ejemplo laTlÍp, Kuavós, etc.) se articula un sonido de transición consiste en una relajación de la articulación, un aumento de apertura que coin-
(glide), es decir, se pronuncia iYater, k;uwanos, etc., de ahí que el micénico use cide con la pérdida de vibraciones glotales. El resultado es un soplo sordo (h-),
signos silábicos con yod y con wau para escribir las vocales que siguen a una que en los dialectos psilóticos se pierde incluso.
i o una u, respectivamente (cf. II § 2.3.9.). En las escrituras alfabéticas halla- El otro consiste en un refuerzo de la articulación: la espirante se realiza
mos a veces grafías con dos yotas o con digamma para marcar estos casos. El con una oclusión inicial, en el punto más próximo (e. d., el de la dental, d).
panfilio lo hace de un modo sistemático (p. ej. llEVQl (infinitivo de 'lrllu), Esta *dy- por asimilación pasa a dz-, de modo similar al que lat. diurnu da
hEAuFuus (= hEAuLOS), etc.). En otros dialectos hallamos grafías de este tipo lugar a ital. giorno.
sólo esporádicamente. La razón de esta distribución de resultados ha provocado una verdadera
En algunos casos encontramos que i, u vocálicas se consonantizan por avalancha de bibliografía. Pueden consultarse los estados de cuestión de
una pronunciación rápida, como en español popular Antoño por Antonio. Así Leroy 1972, Melena 1976, Bernabé 1984: 283 s.
lesbio 'a-por 8w-. En micénico se producen consonantizaciones secundarias
de yod en casos como a.Tza, etc. (cf. § 2.11.4.).
Baste con señalar que las explicaciones se articulan en grandes grupos:
1) Se trata de dos fdnemas distintos. Pero parece poco aconsejable pro-
yectar al indoeuropeo dos fonemas que habrían coincidido en todas las len-
5.2. Layod guas menos en griego
5.2.1. Yod inicial 2) Se deben a diferentes condiciones contextuales (fonemas vecinos,
Ante vocal hallamos dos tratamientos en griego, ya diferenciados en acento, etc.). Pero se esperaría que en estos casos hubiera una forma con z- y
época micénica. otra con espiritu áspero en una misma raíz.
a) La yod aparece en micénico escrita en varios casos, pero no en otros, 3) Intervención de laringales: laringal inicial +y daría un resultado mien-
lo que parece indicar que ya en la época de las tablillas estaba en evolución a tras que yod inicial sola daría otro, pero no hay acuerdo entre los investiga-
aspiración (h). Por ejemplo, el relativo (o el adverbio derivado de éste ws) se dores sobre cuál de los resultados se debe a la presencia de laringal y cuál a
escribe 14 veces 0- y 8 vecesjo-. su ausencia.
b) Coexiste con éste y en la misma distribución que en griego del primer Cf. Hamp 1997, que considera que el resultado con aspiración procede de yod
milenio otro tratamiento, escrito con signos con z-: ze-u-ke-si 'EúYE(a)al ante vocal tónica o laringal silábica y (; ante vocal átona, y García Ramón 1999, que
(dativo) 'pares', ze-so-me-no 'E(a)ao~Évwl dat. del participio de futuro medio apoya la hipótesis de que *y da lugar a (; - y *Hy a aspiración.
de 'Éw 'hervir'. 4) Explicaciones sociolingüísticas. El tratamiento' - aparece en un grupo
En griego del primer milenio, las palabras que proceden de étimos con de palabras relativamente homogéneo: productos naturales y su tratamiento,
yod inicial que se escriben en micénico, bien conj- o bien sin ninguna huella términos de cultura, especialmente agraria o bien préstamos de alguna lengua
de yod, aparecen con aspiración inicial (marcada por espíritu áspero), mien- indoeuropea no griega. Los resultados con' - pueden proceder, por tanto, de
\
tras que aquellas que en micénico se escriben con signos con z aparecen con la pronunciación especial de yod procedente de un determinado grupo dentro
,-. Ejemplos son los siguientes: de los helenohablantes. Cf. Brixhe 1979, quien piensa que se trata de campe-
134 Fonética Las semivocales ¡JI § 5.3.1 135

sinos. No obstante, hay resultados de *y- > e -, como eflAOS o ellflLa, que a) labial más yod > TTT, cf. § 2.11.2.
escapan a esta distribución, ya que no son términos agrarios. b) k(w) + yod > aa, TT(en inicial> a-, T-), cf. §§ 2.4.3 Y 2.11.4.
c) t + yod > aa, TT (en inicial> a-), cf. § 2.11.3.
5.2.2. Yod intervocálica d) d, g(w) + yod > e, 00 (en inicial> e-,
0-), cf. §§ 2.4.3 Y 2.11.3.
En micénico aparecen ya alternancias gráficas entre formas con y sin e) s + yod > i (también perdida), cf. § 3.3.4.
yod, probablemente porque la caída se estaba ya produciendo. En el griego f) I + yod > AA, etc., cf. § 4.2.
del primer milenio aparece perdida: TpE1s 'tres' < *treyes (cf. ai. trayal)), pre-
sentes en *-eyo > -Éw, etc. 5.3. La wau
Pero en griego hallamos casos de conservación de :Y- entre vocales 5.3.1. Conservación de wau y pérdida por disimilación
(escritos con l formando parte de un diptongo con la vocal anterior), como en Puede decirse que wau se conserva en micénico en todas las posiciones:
los adjetivos en -ElOS y los optativos del tipo 9ELllV, aTaLllv. La explicación a) En inicial antevocálica: wa-na-ka Fávac 'soberano', we-a:r no -i
es que los casos de yod intervocálica conservada proceden de una yod gemi- FEhavÓLhl 'vestidos' (dat. plu.), -wi-de FLOE(T) 'vio', wo-ka FoP"ta 'tarea'.
nada, es decir, de una solución -0'-. Esta yod geminada podria proceder de asi- Naturalmente, no tenemos casos de wu (cf. II § 2.2.3.).
milación de una laringal en el caso de 9d llV, aTaL llV, que derivan de *dheHr b) En interior intervocálica e-ra-wo Ex.mFov 'aceite', ka-ra-wi-po-ro
yeHrm, *steH:ryeHrm, con asimilación de la laringal a la yodo En el caso de KAaFl<pÓpos 'clavera'.
los adjetivos en -lOS, podría tratarse de una reacción fonética contra la pérdi- c) En grupos: ma-ra-tu-wo flápa9fov 'hinojo', te-mi-dwe-ta TEPf1LOFEVTa
da de yod (lo que volvería irreconocible el sufijo). Huellas de la antigua vaci- 'provistos de zapatas', ke-se-ni-wi-jo[ / ke~se-nu-wi-ja CÉVFLOV / cÉVFw
lación entre la forma geminada y no geminada serían los dobletes adjetivales (para las variantes gráficas cf. II § 2.3.15.) derivado en -yos sobre cÉvFos de
con y sin -l-, del tipo de xpúaElOS / xpúaEos, etc. significado discutido, ko-wa KópFa 'hija', di-wi-jo / di-u-jo t:J.lfLOS 'de Zeus'.
En micénico probablemente estamos en plena fase de transición, como Sólo cabe hacer algunas observaciones a este principio general:
lo muestran dobletes como e-re-pa-te-o / -te-jo (dat. plu.) EAE<pávTE(l)OlS 'de 1) La wau entre vocales puede cambiar de sílaba y constituir un diptongo
marfil', o-re-ne-a/ -ne-ja WAÉvE(l)a 'con mangas', qe-te-o/ -te-jo KWElTÉ(l)OV en -u- con la primera de las vocales: ra-wa-ra-ti-ja / ra-u-ra-ti-ja AaF pav9Ui /
'que hay que pagar' (cf. TLVW), wi-ri-ne-o /-ne-jo FPLVÉ(l)OlS (dat. plu.) 'de Aaupav9Uis, topónimo (cf. II § 2.3.14.).
cuero',po-ni-ke-a/ -ke-a <pOLVLKE(L)m 'de color púrpura'. 2) Recordemos que en las secuencias antiguas sw / ws se pierde la s; cf.
Frente a Brixhe 1989, que interpreta que la presencia de yod intervocálica es na-wi-jo < naws-, etc. (§ 3.3.5.).
un fenómeno morfografemático, Duhoux 1990 postula que la evoluciónj > h está 3) Parece haber algún caso de disimilación de -W-, como qe-to-ro-po-
aún en curso y justifica las oscilaciones en la notación gráfica como propias de una pi KWETpÓTTOTT<pl 'cuadrúpedos' (instrumental) y qe-to-ro-we KWETpwFES
cambio en proceso. 'de cuatro orejas (e. e. asas)', ambos procedentes de indoeuropeo *kWetwr-.
Si w no se hubiera disimilado y permaneciera aún como KWETF p-, con el
5.2.3. Tratamiento de yod en grupos grupo TF p, esperaríamos grafías como tqe-to-wo-ro- o tqe-tu-ro-. Cf. tam-
La yod en grupos ha desaparecido en griego (ya lo había hecho en micé- bién o-tu-wo-we / o-to-wo-we /o-two-we 'Op9FwFllS < Fop9FwFllS (cf.
nico), formando en general con la otra consonante del grupo una nueva con- § 2.12.).
sonante o un grupo consonántico. Originalmente casi todas ellas producen un Es dudoso el caso de sa-ri-no-te, variante de la forma más común sa-ri-nu-wo-
fonema inestable geminado palatal, que luego e\foluciona de forma varia. Se te (y dese-ri-no-wo-te) 'La/EALVFóVTEL (cf. 'LEALVOUS-, -VTOS-). Si no es un error, sería
trata de tratamientos ya examinados, por lo que basta aludirlos: un ejemplo temprano de simplificación del grupo -nw-> -n-o
136 Fonética Vocalismo III § 6.1 137

5.3.2 ¿Otros casos de pérdida de wau? flOVTES 'que son capataces' (cf. ~a(JlAEÚú:J 'ser rey'), cf. IV § 7.1.1. Sin embar-
Vilborg 1960: 43ss. presenta algunos casos, fuera de los que hemos visto . go, en los femeninos de los temas en -EÚS se documentan sólo resultados del
en los que se ha producido disimilación, en que podría haberse producido pér- tipo -e-j-, como i-je-re-ja LÉpELa 'sacerdotisa', ke-ra-me-ja KEpállELa antrop.
dida de wau, dado que se trata de formas en que se había reconstruido wau y fem., frente a i-je-re-u LEpEÚS 'sacerdote', ke-ra-me-u KEpallEÚS 'alfarero'.
en micénico no aparece escrita. Cada uno de los términos señalados puede Ruipérez 1990 aborda el tratamiento de *-wy- en el marco de sus ideas
explicarse de otro modo: sobre los tratamientos de sonantes más yod por intermedio de la creación de
a) e-ne-ka EVEKa 'a causa de' se reconstruía *enweka por el doble resul- consonantes geminadas palatales (como *ny > *n'n', etc., cf. § 4.2.2.). El
tado EVEKa / E'(vEKa en Homero, similar al de otros casos procedentes de la correlato palatalizado de w se realizaría según Ruipérez como francés muette,
secuencia -vF- como ~Évos / ~ElVOS < ~EvFos. Pero etimológicamente lui [m4et, 14i]. El silabogramá *79 reflejaría el tratamiento micénico de *wyo
EVEKa se relaciona con EVEK- en EVEyKELV etc., esto es, deriva de una raíz como w'o. Los femeninos en -ELa de los adj. en -US y de los nombres en -EUS
*H}nek- con una evolución de sentido que va de 'tendiendo a' a 'a causa de'. no los considera derivados de *-EFya, sino del grado cero *-WyH2 (sobre el
El alargamiento, de igual modo que la aspiración inicial (que tampoco es eti- paralelo de ai. sviidvi, etc.). La secuencia *-wyH2 habría dado *-ULa, sustitui-
mológica), se debe a la analogía de ovvEKa < al) EVEKa. do luego analógicamente por -ELa por la presión de la mayoría de las formas
b) e-ra "Hpfu teónimo (dat.), -e-fT)- (en ti-ri-se-fT)-e TpL(J(h)11PwhEL 'al tres del paradigma (-EFos, -EFES, etc.).
veces héroe', compuesto de TpLS y de ~púJs) se relacionaban inicialmente con
lato seruo, etc. Pero se han propuesto otras alternativas, como *yer- en rela-
ción con wpá o incluso que se trate de términos de origen prehelénico. 6. VOCALISMO
c) i-pe-me-de-ja fue relacionado inicialmente con el nombre del primer
milenio 'I<I>Q1É8ELa (compuesto cuyo primer elemento es fl<l>L, cf. lat uis), 6.1. Introducción
pero hay otras explicaciones posibles (cf. DMic. s. v.). Sobre el vocalismo micénico es poca cosa lo que hay que señalar, dado
d) O-fT)-me-no ÓPÓIlEVOS 'vigilante' (cf. Hom. OPOllaL) se relacionaba que los cambios más profundos en el vocalismo griego, los alargamientos
con lato uereor y se derivaba de una raíz *wer-, pero en realidad debe rela- compensatorios y los cambios de timbre como a > 11 se produjeron con toda
cionarse con av. araiti, lato seruo, etc., procedentes de una raíz *ser-. evidencia en fecha posmicénica. Tampoco hay contracciones: si acaso, algún
e) ra-e-ja AMElá 'de piedra', derivado de Auas, se interpretaba como ejemplo de hiféresis, como a-ni-o-ko clvLhoxoS 'auriga' < clvL(á)-hoxos.
procedente de *law-, pero debe proponerse como derivado de *las-. El micénico presentaría, en líneas generales, la situación de lo que
En los años sesenta hubo algunos intentos de demostrar que la w conso- podríamos llamar el griego común, que hereda del indoeuropeo un subsiste-
nántica había comenzado a perderse ya en época micénica, de lo que se trataba ma de cinco vocales breves y cinco vocales largas, y combinaciones de vocal
de extraer incluso consecuencias dialectales dentro del micénico (cf. Georgiev E, a, o + L, u (diptongos). Dejemos aparte la cuestión (irrelevante para noso-
1966). No obstante, Camera 1971 demostró con sólidos argumentos que no hay tros) del carácter reciente de este sistema dentro del propio indoeuropeo y
ejemplos aceptables para postular una pérdida parcial de w en este dialecto. cómo se desarrollan en él algunas vocales protéticas o de apoyo. El griego
conserva este subsistema sin grandes alteraciones. Desarrolla secundaria-
5.3.3. Tratamiento de *-wy- mente algunos diptongos de primer elemento largo (los tres con l, pero en
Mención aparte merece el tratamiento de *wy-. Encontramos resultados cambio, para diptongos largos con u sólo crea llU, y además sólo en formas
escritos -wi-j- en casos como di-wi-jo-de .6.lfLÓV~E 'al templo de Zeus' (cf. analógicas) .
.6.LOV) , me-wi-jo resultado de *meiw-yos IlElfLOS (cf.IlELúJv), también escritos En micénico tendríamos, por tanto, cinco vocales breves, cinco largas
di-u-jo, me-u-jo, cf. IV § 3.2.1.b., así como en qa-sil-re-wi-jo-te de ywa(JLA11- (probablemente aún no se ha producido la innovación u > ü), diptongos al,
$

138 Fonética Vocalismo III § 6.2.2 139

El, Ol, av, EV, OV, Vl, este último si leemos wa-tu como f áGTVl, dato de vasija, quecorr'esponde a griego del primer milenio BÉTras, y quizá en mi-
aGTV 'ciudad'; cf. también e-ri-nu 'EpWÚl 'ala Erinis' , que alterna con e-ri- ra2 si hemos de leerlo ¡HALa 'de fresno', ef. griego del primer milenio
nu-we'EplvúEl yen las tablillas tebanas ko-ru que alterna con ko-ru-we, dat. Il EAUi
sg. de un antropónimo masco KópfElI KOpÚEl(?) y dipt. largos fu, 11l, Wl. Risch 1981 considera que me-tu-ra corresponde a gr. I1LTUAOS' y que puede
Recordemos que en este libro, por convención, transcribimos con 11 y W las explicarse por contaminación de *mitul- y *wetel-.
variantes largas de lel y de 10/, respectivamente, aunque son grafías anacróni- La doble posibilidad -e/-i del dativo singular de la tercera declinación no es
cas, pues no representan, como sí lo hacen en el primer milenio, el correlato una vacilación en el timbre vocálico, sino que se trata de dos desinencias distintas,
abierto de otras variantes cerradas. cf. IV § 2.4.1.
No siempre los diptongos son fácilmente reconocibles por las deficien-
cias de la escritura micénica. Sobre la representación de los diptongos, cf. 11 6.2.2. Vacilación a/v
§§ 2.2A.b. Y 2.3.14. La alternancia entre a y u como la que encontramos en ejemplos como
Conviene señalar tan sólo un par de cuestiones relacionadas con el voca- 1
,
da-ma y du-ma 'intendente', me-ri-da-ma-te y me-ri-du-ma-te 'intendente de
.!
lismo en micénico, referidas a vacilaciones en el timbre vocálico y a casos de la miel', e. d. OállavS I BÚllavs, IlEAlBállavTES, IlEAlBúllavTES (según otras
secuencias vocálicas que sufrirían metátesis en el griego posterior. interpretaciones Oállap I Oúllap, IlEAlBállapTES, IlEAlBúllapTES) admite
varias explicaciones, bien que ambas variantes se originan en una alternancia
6.2. Algunas vacilaciones en el timbre vocálico vocálica prehelénica, con una función morfológica que desconocemos, bien
Algunas de estas vacilaciones se deben simplemente a las diversas voca- como alternativas en la vocalicación de una laringal Hw3 que pudiera resol-
lizaciones de la sonante, ya estudiadas (§ 4.3.3.). A éstas se añaden otras: verse como °Hw3 > a o como Hw o3 > u (cf. Bernabé 1976).
No incluimos entre los casos de vacilación de timbre vocálico el caso de a-pu
6.2.1. Vacilación -€/t con timbre u como eol., arc.-chipr. y tes. aTTÚ frente a la forma más generalizada anó
Esta vacilación se produce generalmente en palabras de préstamo. en el primer milenio, ya que no se trata de una evolución del vocalismo, sino de una
Puede estar relacionada con el hecho de que en las lenguas anatolias hay una formación diferente antigua, ef. Berenguer 2000: 328ss.
fuerte tendencia a la confusión de e con i. Podemos hallar esta vacilación
dentro del propio micénico o bien entre la palabra micénica y la griega del 6.2.3. Casos de asimilación vocálica
primer milenio. Registramos en micénico algunos casos de asimilación vocálica, como
a) Así, encontramos alternancias dentro del propio micénico en ti-mi- e-ko-me-no 'EpXOIlEVÓS /o-ko-me-ne-u 'OPXOIlEVEÚS, esta última un antro-
to-, te/ti-mi-ti-ja, 8llllGTOS (genitivo) 'Temis' 18ElllGT(Ü 'de Temis' (es pónimo, procedente de un étnico formado a partir del topónimo que también
éste uno de los rasgos que diferencian, según Risch 1966, el micénico en griego alfabético presenta las dos alternativas: 'OPXOIlEVÓS, con asimila-
"normal" del "especial", cf. VI § 2.). También encontramos esta alternan- ción, frente a 'EpxoIlEVÓS, sin ella. Lo antiguo es la forma con E- (ya que
cia en un antropónimo femenino e-pa-sa-na-ti / i-pa-sa-na-tl~ quizá un procede etimológicamente de EPXOllat). Otro ejemplo de asimilación sería
nombre prehelénico para el que no hay equivalencia convincente. u-pa-ra-ki-ri-jq. 'YlTapaKplü adjetivo étnico, con asimilación, frente a u-po-
b) Las alternancias entre micénico y griego del primer milenio pueden ra-ki-ri-ja 'YlTOpaKplü que no la presenta.
ser de dos tipos: hay e en micénico e i en griego del primer milenio en casos Quizá tengamos que considerar como asimilación vocálica parcial el
como mico ku-te-so, griego del primer milenio \KÚTlGOS 'codeso', o en qe-to caso de o-ru-ma-to con o inicial, en lugar de la e que esperaríamos de la com-
'tinaja', griego del primer milenio lTWOS. Pero tenemos el caso contrario paración con griego del primer milenio 'EpúllaVeOS.
(i en micénico, pero e en griego del primer milenio) en di-pa un tipo de
140 Fonética

6.3. Secuencias vocálicas que sufrirían metátesis en el griego posterior


En algunos casos tenemos en micénico unasecuertcia vocálica quesufri-
ría después una metátesis. Es el caso de re-wo-te-re-jo AEFoTpElOl 'destina-
dos al baño', adjetivo derivado de la palabra que en Homero aparece ya con
metátesis AOETpÓV (cf. át. AOUTpÓV).

I
I
I CUARTA PARTE
MORFOLOGÍA

1. INTRODUCCIÓN

El estudio de la morfología del griego micénico se ve muy dificultado


por dos razones principales:
a) el propio sistema de escritura, que, como ya hemos tenido ocasión de
ver, es muy deficiente para la transcripción de una lengua como el griego,
de modo que con frecuencia enmascara la realidad morfológica y hace que
tengamos que manejar, más que datos, hipótesis.
b) el tipo de textos con que nos encontramos, registros e inventarios, que
hace que determinadas formas, como los vocativos de los nombres o los opta-
tivos e imperativos de los verbos, no resulten esperables en ellos y que, de
hecho, no estén atestiguadas. Esta segunda limitación afecta mucho más a la
morfología verbal que a la nominal, puesto que, además, por el tipo de docu-
mentación no es frecuente que nos encontremos con frases completas, por lo
que la presencia de formas verbales en general es muy rara dentro de la docu-
mentación micénica.

2. LA FLEXIÓN NOMINAL

2.1. Generalidades
Las categorías pertinentes en la flexión nominal micénica son, en princi-
pio, las mismas que en el griego del primer milenio: género, número y caso.
Éstas son expresadas en sustantivos y adjetivos mediante diferentes formas
que se oponen fundamentalmente por medio de desinencias, pero también en
142 Morfología La flexión nominal IV § 2.2.2 143

ocasiones por medio de alternancias en la vocal predesinencial (y quizá tam- Como se puede observar, son pocos los casos que resultan inequívocamen-
bién mediante el acento, pero esto es algo sobre lo que los textos micénicos te identificables, unicamente -ojo (gen. sg.), -e (loc.) y -o-pi (¡nstr. plu.). Tam-
no nos ofrecen ninguna información) o politematismos. bién resultan bastante claros -o-i (dat. pIu., aunque se ha propuesto que alguno de
Los géneros que se distinguen en micénico son los mismos que en griego los ejemplos, concretamente wa-na-so-i, podria ser en realidad un gen.-dat. dual
del primer milenio: masculino, femenino y neutro. Y lo mismo sucede con el FuváaaoLLv de un tema en -a Fávuaau, cf. § 2.3.3.) Y-a (neutro plu. nomo o ac.). /
número, donde nos encontramos con formas de singular, plural y dual. Por lo Son abundantísimos los ejemplos de nombres temáticos en micénico.
que respecta a los casos, la cuestión es más problemática. Parece claro que en Por citar sólo algunos:
micénico existían al menos los mismos casos que en griego del primer milenio: • gen. sg, ku-ru-so-jo xpuaolo, dat. sg. ku-ru-so xpuawL 'oro'
nominativo, vocativo, acusativo, genitivo y dativo. El vocativo, como hemos • gen. sg. te-o-jo 9Eholo (cf. 9EÓS), dat. sg. te-o 9EhwL, dat. plu. te-o-i
señalado, nunca está atestiguado en las tablillas, pero parece razonable suponer 9EholhL/9EhÓLs 'dios'
su existencia y atribuir su ausencia de los textos a razones pragmáticas relacio- • nomo sg. ko-wo KópFos (cf. át. KÓpOS, jón. KOUpOS), dat. sg. ko-wo
nadas con el tipo de textos, que no presentan las condiciones de uso necesarias KópFwL, nomo plu. ko-wo KópFoL, nomo duo ko-wo KópFw 'hijo, niño'
para la presencia de vocativos. Además de estos casos se ha postulado la exis- • nomo sg. ka-ko XUAKÓS, ac. sg. ka-ko XUAKÓV, dato sg. ka-ko XUAKWL
tencia de un caso instrumental y de un locativo gramatical izados en micénico. 'bronce'.
Estos dos ultimos ejemplos muestran bien a las claras que, según decía-
2.2. La declinación temática mos, en muchísimas ocasiones la interpretación casual de una forma de esta
2.2.1. Generalidades declinación se basa completamente en el contexto, pues la grafía micénica
El cuadro de desinencias de la declinación temática que tenemos atesti- hace opaca la desinencia.
guado en micénico es el siguiente l : Como ejemplos de neutros podemos mencionar, entre otros, ri-no ALVOV

'lino', e-ra-wo / e-raTwo EAaLFov 'aceite' (cf. EAULOV). Entre los femeninos
Sg. Plu. Dual de esta declinación podemos señalar nomo plu. a-pi-qo-ro clll<PlKwOAOL 'sir-
Nom. -o (-os) -o (-ol) vientas' (cf. clll<PLTTOAOS). Debemos llamar la atención sobre el hecho de que,
Voc. -o (-w) lógicamente, no existen en micénico nombres contractos (tipo át. vous 'mente'
Ac. -o (-ov) -o (-ovs) del griego del primer milenio), puesto que todavía no se han producido los
Nom.-Voc.-Ac. Neutro -o (-ov) -a (-a) -o (-w) fenómenos fonéticos (pérdida de yod y wau intervocálicas) que darán lugar al
-o-jo (-oLO) surgimiento de ese tipo de declinación. Así, tenemos en micénico, p. ej., nomo
Gen. -o (-wv)
-o (-os/-w?) plu.po-ro-ko-wo rrpóxoFOL 'jarras' (cf. át. rrpóxous, hom. rrpóxoos), antrop.
-o (-olS)
Dat. -o (-Wl) nomo e-u-po-ro-wo ElmAoFos (cf. EürrAous), antrop. nomo ro-wo probo 'PóFos
-o-i (Olhl, OlS (?»
(cf. át. pous, chipr. póFos 'corriente').
Instr. -o-pi (-O-cpl)
Haremos algunas consideraciones específicas sobre algunas de estas
-e (-El) I -e-i (-El)
Loc. desinencias, sin detenernos en los casos que son idénticos a los atestiguados
-o (-ol/-Wl?)
en ático en el primer milenio.

I En éste y en todos los cuadros posteriores de declinaciones ofrecemos en primer 2.2.2. Locativo singular
lugar la transcripción de la grafía micénica realmente atestiguada y a continuación entre Son pocos los locativos temáticos que tenemos atestiguados con seguridad.
paréntesis su interpretación fonética; las casillas en blanco indican que el caso en cuestión
no está atestiguado en las tablillas. El topo e-pi-ko-o ('ErrlKohos uel sim.) tiene un loco e-pi-ko-e ('ETrLKóhEL) y
144 Morfología La flexión nominal IV § 2.2.4 145

también encontramos la forma di-da-ka-re olOaaKáA.El, indudablemente rela- 1 dida de la yod que ahora quedaba entre las vocales fue un proceso posterior
cionada con oloáaKw 'enseñar', pero cuyo sentido e interpretación morfoló-
I que afectó a casi· todos los dialectos del primer milenio.
gica concretos no son seguros, aunque es probable que nos encontremos ante
I Para López Eire 1969: 9-18 tanto -oio como *-00 (> -w, -ou) procedían de la
un locativo con el significado 'en casa del maestro' o similar. Las dos voca-
les del diptongo aparecen notadas, en cambio en el locativo del topo e-ra-te-i,
I forma predialectal -oyyo «*-osyo). El micénico presenta -oio (-o-jo) en la flexión
nominal, pero tendría -00 en el artículo o en las formas átonas pronominales. A par-
cuya pertenencia a la declinación temática nos asegura el adlativo e-ra-to-de
(con ac. -ov + -OE). Estos locativos, de los que quedan algunos restos en grie-
I tir de éstas se habría producido la sustitución de -oio por -00 en la mayor parte de
los dialectos, es decir, que se habría debido a una extensión a partir de la desinencia
go del primer milenio, como O'(KEl 'en casa', deben proceder dé antiguas for- del artículo. A esta opinión parece adherírse Ruipérez 1972: 164.
mas en -e, es decir, con desinencia 0, a la que se añadió secundariamente la En cuanto al genitivo en -o, descontando haplografías tipo -jo-jo> -jo
desinencia más habitual de locativo -i. (cf. Chadwick 1958: 285 ss.), su existencia parece hoy fuera de duda, como
No es posible saber con certeza si algún caso de -o es locativo. Esto se ha muestran secuencias donde tenemos formas temáticas en -o de nombres de
propuesto, p. ej., para varias de las apariciones de topónimos como pa-i-to, meses junto a genitivos claros con valor temporal, p. ej. ka-ra-e-n-jo me-no
para los que se duda entre un nominativo de rúbrica (<I>ataTóS) y un locativo (KN Fp 7, 15, 18), wo-de-wi-jo me-no (KN Fp 16, 48), ra-pa-to me-no (KN
(<I>ataTwl/-ol). También resulta bastante verosímil para varias de las aparicio- Fp 13), en las que me-no no es sino gen. 11r¡vós 'mes'. Lo que resulta muy dis-
nes de a-mi-ni-so (' Al1vlawl/-ol) y de otros topónimos como e-ko-me-no cutido, en cambio, es la interpretación y origen de esta desinencia.
'EPXOI1EVWl/-o1, cf. 'OPXOI1EVós). Entre las hipótesis más antiguas se encuentran las siguientes:
a) Se trata de una forma -oi, es decir, una forma apocopada de -oyo (Gallavotti
2.2.3. Acusativo singular 1966: 180-182). Sería, por tanto, una situación paralela a la que encontramos en
Suponemos habitualmente que se trataba de una forma en -n, al igual que tesalio, donde, frente a las formas orientales en -0l0 que mencionábamos antes, tene-
en griego del primer milenio, pero no podemos descartar con total seguridad mos mayoritariamente formas apocopadas en -Ol.

que todavía fuera -m, como corresponde etimológicamente a la desinencia b) Equivalencia con los genitivos chipriotas en -wv, que aparecen en los nom-
indoeuropea, a juzgar por la conservación en micénico de temas consonánti- bres, pero no en el artículo. Se trata de una innovación de ese dialecto por analogía
cos en -m que en griego del primer milenio ya aparecen como temas en -n (cf. con los genitivos plurales.
§ 2.4.3.). c) También se defendió que se tratase de formas contractas, es decir, del equi-
valente de la desinencia -ou / -w de los dialectos del primer milenio.
2.2.4. Genitivo singular Para Morpurgo 1960a se trataría de un antiguo ablativo en -w, hipótesis acep-
La desinencia de genitivo singular que encontramos en mico -o-jo (-olO) tada también por Maurice 1992, quien, además, argumenta que de esta forma se
se encuentra atestiguada abundamentemente también en Homero y en algunas podrían explicar apariciones de -ou en los poemas homéricos donde esa desinencia
formas del tesalio oriental. Aunque algunos autores han defendido que esta resulta irreductible a -oo. En la misma línea, Hajnal 1995: 264-272 aboga por la
desinencia y la que encontramos en otros dialectos bajo las formas -ou /-w «-00) interpretación de esta desinencia como un antiguo ablativo en -od, pues considera
son irreductibles entre sí (Lejeune 1965a, Ruipérez 1979), hoy se tiende a pen- que en micénico el genitivo sólo tiene función partitiva, pero no de genitivo adno-
sar generalmente que, en realidad, proceden del mismo prototipo indoeuro- minal o posesivo, por lo que el proceso de sincretismo de genitivo y ablativo toda-
peo, la desinencia *-osyo, que tenemos atestiguada en antiguo indio -asya y vía no habría culminado en la época de las tablillas, sino que se encontraría en curso.
ahora también en algunos documentos itálicos. Lo que varían de unos autores En cambio, Adrados 1990 y Bader 1992 han defendido que los genitivos en -o son,
a otros son los detalles explicativos respecto de la evolución. Está claro que en realidad. genitivos en *-os. Ésta es la desinencia antigua de genitivo temático
la -s- de *-osyo ya se había perdido en época micénica, mientras que la pér- indoeuropeo (d. hit. -aS), que habría sobrevivido inalterada, por tanto, en micénico
• C'1f
1
146 Moifología " /,i La flexión nominal IV § 2.3.1 147
1
y en chipriota y, según Bader, también en Homero, donde *-os puede aparecer en .- I b) porque existen otros casos de esta vacilación en la escritura del
:1 -
diptongo: ko:"no r ko-i~no oxo1vos 'junco', a-pi-qo-ta / a-pi-qo-i-ta (antr.
tiempo fuerte y en final de verso. Debemos hoyreplailteamos estas interpretaciones
a la luz de los datos del celtibérico, donde también tenemos atestiguados genitivos
I 'AIl<PlXwO( TUS).
temáticos inequívocamente en -o, que han sido interpretados como secundarios por I c) porque se ha creado un instrumental en -pi (-<!>l) tipo e-re-pa-te-jo-pi
influjo de la flexión pronominal, pero podrían ser antiguos. y no tendría sentido que hubiera surgido este nuevo caso si ya había una dife-
rencia entre un dativo-locativo en -oihi y un instrumental en -ois.
2.2.5. Nominativo plural I Sin embargo, a la vista de los datos con que contamos actualmente cabe
En principio, cabría plantearse si la grafía -o de los nominativos plura- hacer la observación de que, como vimos en II § 2.3.14., los escribas de Pilo
les temáticos encubre una forma *-os, que es la reconstruible para el indoeu- nunca escriben la segunda vocal del diptongo oi en ningún otro contexto,
ropeo, o bien tenemos ya la forma griega innovada -oi por extensión analó- mientras que sí utilizan dativos en -o-i, lo que induce a pensar que la realidad
gica a partir de los nominativos de plural pronominales. Sin embargo, la fonética que encubre esta secuencia no es simplemente un diptongo. Y en
existencia en micénico de la forma di-pte-ra3 ol<p9Épm 'pieles' garantiza Cnoso, aunque existe algún caso, tampoco es frecuente la escritura del segundo
que es -oi, puesto que la innovación señalada a partir de la flexión prono- elemento del diptongo. Hoy en día la idea aceptada de forma general es que
minal se produce primero en la flexión temática y de ella se extiende analó- las formas en -o-i deben interpretarse fonéticamente como -olhl, si bien no se
gicamente a la flexión de los temas en -lí. De modo que si en micénico ya deben olvidar los problemas señalados.
está presente en los temas en -lí, a fortiori estaba presente en la declinación Moraleja 1984 sostiene que la restauración de -s- en -oisi y, de forma parale-
temática. la, en los dativos de los temas en -a, -lisi, se produjo en el momento en el que toda-
vía se encontraban en el estadio *-oihi, *-lihi Y no en el de sus reducciones *-oii,
2.2.6. Acusativo plural *- lii, en un estado de lengua en que aún se oponían dativo-locativo e instrumental.
Parece descartable que la desinencia de acusativo plural temática hubie- Precisamente sitúa tal estado de lengua en época micénica y en un área que define
ra sufrido en micénico la pérdida de la -n- en la secuencia -ns, por lo que, a con cautela como "sudoriental".
pesar de que la escritura micénica es ambigua, lo más adecuado es inter- Brixhe 1992 señala que el examen de la situación del "dativo" en micénico
pretar que todavía era -OVS, que es la desinencia que, a juzgar por las dis- arroja luz sobre los cambios producidos entre las realizaciones de las funciones de
tintas soluciones que encontramos en los dialectos del primer milenio, debe- Dativo, Locativo e Instrumental-Comitativo. Según su análisis, en la época de las
mos reconstruir para el griego común y que todavía se conserva en el primer
milenio en argivo y parcialmente en cretense (ante palabra iniciada por
I
A
tablillas la lengua corriente debía de tener un solo caso, el dativo, pero las altera-
ciones que pueden observarse permiten entrever la existencia de un sistema ante-
vocal). rior con dos o tres realizaciones casuales para la zona sintáctica cubierta por el
1
dativo. El problema sería, por tanto, saber si nos encontramos ante un cambio en
2.2.7. Dativo plural curso de realización o ya completado antes de la elección entre los morfemas
Los datos micénicos son ambiguos. Si -o y -o-i son dos realidades dife- heredados.
rentes, la primera sería -DlSY la segunda, -Olhl < *-oisi. En su momento
Ruijgh 1967: 76 ss. defendió que probablemente se tratara de dos grafías de 2.3. Los temas en -a
la misma realidad, por varias razones: 2.3.1. Generalidades
a) porque las del dativo plural ya está "resta~rada" en ti-ri-si Tpla( 'tres' Las desinencias atestiguadas de la declinación de los temas en -a son las
yen ka-ke-u-si XUAKEUat 'broncistas' y sería ilógico que no lo estuviera tam- siguientes:
bién en la flexión temática.
148 Morfología La flexión nominal IV § 2.3.2 149

Sg. Plu. Dual 2.3.2. Dativo singular


Nom.fem. -a (-a, -a) -o (-w) DebIdo a la falta de claridad de la grafía micénica ignoramos si -a puede
-a (-al) en algún caso encubrir un locativo en -al distinto de un dativo en -fu. Tam-
Nom. mase. -a (-as) -a-e (-ahE)
poco parece necesario postular un instrumental en -a.
Voc.
Ac. -a (-av, -ay) -a (-avs) -o (-w)
2.3.3. Genitivo-dativo dual
Gen. fem. -a (-as)
-a-o (-ahwv) . El gen.-dat. dual -o-i está basado en un solo ejemplo dudoso, wa-na-so-
Gen. mase. -a-o (-ao) -o~i (-OLS(?), i, que ha sido interpretado como Favá(J(JoLLV 'para las dos señoras', dativo de
-a (-aLs) -Ol(L)V(?» Fáva(J(Ja, pero existen otras muchas interpretaciones posibles de esta forma
Dat. -a (-al)
-a-i (-ahl/-aLs (?» (cf. III § 3.4.4.).
Instr. -a-pi (-a<jlL)
2.3.4. Particularidades de la flexión de los masculinos de tema en -a
No es necesario repetir las argumentaciones sobre la presencia ya de -ai En los nominativos singulares masculinos es al menos posible teórica-
en nominativo plural (y no -as) ni sobre la existencia posible de acusativos mente que aún no se hubiera añadido la -s, que se debe a una extensión ana-
con -m final, a las que ya hemos hecho referencia al tratar de la declinación lógica a partir de los nominativos temáticos. Sin embargo, la sustitución del
temática (§ 2.2.5. Y § 2.2.3.). También lo dicho para el acusativo plural y genitivo heredado en -as por -lio en esos mismos temas masculinos (y, como
dativo plural temáticos (§ 2.2.6. Y § 2.2.7.) es válido, mutatis mutandis, para veremos, también de la desinencia de dual) apoyan que ya el nominativo fuera
estos temas. -as si se supone que -lio es un intento de distinguir el genitivo singular del
Algunos ejemplos de femeninos en -ii atestiguados en micénico son los nominativo singular.
siguientes: En cuanto a -lio no puede explicarse, como se había hecho habitualmen-
• nomo sg. ko-to-na KToLva 'parcela de tierra', ac. sg. ko-to-na KTOLVaV, te antes del desciframiento del micénico, por analogía del genitivo temático en
gen. sg. ko-to-na KTOLVas, dat. sg. ko-to-na KToívfu, nomo plu. ko-to-na KT01VaL, -00 (o, incluso, de -oio) a partir de la cual se habría tomado la -o final de -lio,
ac. plu. ko-to-na KToLvavs, gen. plu. ko-to-na-o KTOLváhúlv, nom.-ac. duo puesto que, como ya hemos visto, el genitivo temático habitual en micénico es
ko-to-no KTOLVúl -o-jo. Probablemente hay que explicar -ao como un caso de utilización de la
• nomo sg. do-e-ra oohÉAa 'esclava' (cf. OOÚAJ'l), nomo plu. do-e-ra oóhEA.aL desinencia de genitivo pronominal *-so. De ser así, su interpretación fonética
• nomo plu. a-ra-ka-te-ja aAaKáTELaL 'hilanderas' (d. T]AaKáTT] 'huso'), sería posiblemente -aho. De todas formas, tampoco podemos descartar total-
gen. plu. a-ra-ka-te-ja-o aAaKaTELáhúlV mente que se trate directamente de la adopción de la otra desinencia que hemos
En cuanto a los femeninos en -ylt, podemos ejemplicarlos con los nom- encontrado en los masculinos temáticos, -o, si es que su interpretación fonética
bres como los siguientes: es -o y no otra de las que se han propuesto. En otro orden de cosas, hay que seña-
• nomo ~g. i-je-re-ja lÉpELa 'sacerdotisa', gen. sg. i-je-re-ja lEpELas, dat. lar que debe rechazarse la existencia de una hipotética forma de genitivo mascu-
sg. i-je-re-ja lEpdfu lino sin -o. El caso alegado, que aparece en el sintagma ko-ki-da o-pa (KN So
• gen. sg. po-ti-ni-ja rroTVLas 'señora', dato sg. po-ti-ni-ja rroTVLfu 4430), se explica bien a partir de una haplografía por ko-ki-da-<o> o-pa.
• nomo sg. to-pe-za TóprrE(a 'mesa' (cf. TpárrE(a), nomo duo to-pe-zo La interpretación propuesta por Hajnal1995 para el genitivo masculino en -a-o,
ToprrÉ(úl. que, según él, sería fonéticamente -ahos y se explicaría como forma analógica del
Pasamos a continuación a ocuparnos específicamente de algunas desi- gen. plu. en -ahon, resulta poco verosímil. Tampoco convence la propuesta de
nencias. Meier-Brügger 1996, quien mantiene la interpretación tradicional que ve -a-o como
150 Morfología La flexión nominal IV § 2.4.2 151

resultado analógico a partir de la desinencia temática -oyo, para lo cual ha de plan- Como se ve, existen dos formas de dativo, una en -El, que puede aparecer
tear que ésta se silabificaba -oy.o. escrita mediante las grafías -e-i o, sin notación del segundo elemento del dip-
La desinencia de nom.-voc.-ac. dual de los masculinos es analógica de tongo, simplemente como -e (cf. II § 2.3.14.), cf. la alternacia entre pa-de /
los temas en consonante. Así, si en la declinación atemática tenemos, p. ej., pa-de-i (dativo de un teónimo sin interpretación segura, que aparece en varias
temas en sigma con nomo sg. -l1S duo -l1hE, en los masculinos de los temas en tablillas cnosias). La más frecuente (y la que corresponde al "micénico normal", !

-a se crea un dual en -ME sobre el nomo sg. en -as. cf. VI § 3.) es -ei, la más rara es -i ("micénico especial"), pero esta última se
Hay abundantes nombres de agente en -Tas (át. ~T11s), p. ej.: nomo sg. te- encuentra también en Pilo, Tebas y Micenas (en este último caso en proporción
re-ta TEAE<m:1S (n. de un funcionario, cf. TÉAOS), gen. sg. te-re.cta-o TEAEOTUO, más igualada). Huellas de dativos en -El se habían detectado ya en griego del
nomo plu. te-re-ta TEAEO"Tal; nomo sg. e-re-ta ÉpÉTas 'remero', nomo plu. e-re- primer milenio en formas como hom . .6.lLq,lAOS < chipr. .6.lFElq,lAOS o en
ta EpÉTaL, gen. plu. e-re-ta-o EPETáhwv; gen. sg. su-qo-ta-o O"l.J'ywwTao o algunos dativos en -l del texto homérico en los que la l se mide como una
O"UywÓTao 'porquero' (cf. O"U~WT11S, O"U~ÓT11S), dato sg. su-qo-ta O"uywwTfu; sílaba larga, como, por ejemplo:
nomo duo ru-ra-ta-e AupaO"TuhE 'tañedor de lira' (cf. AUplO"T~S). ll. 7.425 cin' üoaTL Vl('OVTES arra ~pÓTOV aLj.1aTÓEVTa
Merece la pena mencionar de forma especial entre estos temas masculinos Od. 6.151 'ApTÉj.1lo[ O"E EyW yE, .6.l0S KOÚP11l j.1EyáAOlO.
en -a el nombre del dios Hermes, que muy probablemente tenemos documen- No está demostrado que exista una forma especial de instrumental sin-
tado en micénico en las formas dato e-ma-a2 'Epj.1lthal y gen. e-ma-a2-o gular. Las formas en -e con claro valor instrumental, como, p. ej., e-re-pa-te
'Epj.1lthao. Como resultaba esperable, todavía no es un tema contracto al no haber- 'de marfil' (cf. EAÉq,as) pueden ser perfectamente dativos en -El, es decir,
se producido los fenómenos fonéticos que desembocarán en dicho resultado en EAEq,ávTEl, y no instrumentales EAEq,ávT11.
griego del primer milenio, cf. át. 'Ep¡1f¡s, gen. 'Ep¡1ou, pero dat. hom. 'Ep¡1Éfu Por lo que se refiere a las formas de instrumental plural, hay que señalar
(de *'Epj.1~fu, con abreviación de -11- ante vocal) y gen. jón. y hom. 'Ep¡1Éw (de que la desinencia se añade directamente al tema (p. ej., po-ni-ki-pi q,OlVlXq,l
*'Ep¡1f¡o, con metátesis de cantidad entre las dos vocales en contacto). 'con palmeras', nomo q,OlVl~, tema en -k-, o a-di-ri-ja-pi civopláj.1q,l 'con figu-
ras humanas', nomo civoplás, tema en -nt-) y no, como hacen los aedos homé-
2.4. La declinación atemática ricos, con intercesión de una -0- (hom. KOTUA1100VÓq,l 'con ventosas', nomo
2.4.1. Generalidades KOTUA110WV).
Como siempre, comenzamos por ofrecer el cuadro de desinencias atestigua-
das y su interpretación fonética más verosímil (v =vocal larga, C =consonante). 2.4.2. Temas en oclusiva
No tenemos atestiguados temas en labial en micénico. Sí están represen-
Sg. Plu. Dual
tados, en cambio, los siguientes:
Nom. -0 (-ve, -s) -e (-ES)
Voc. a) Temas en velar:
-e (-E)
-0 (-v) -0 (-vs)
Ac. • Dat. sg. ka-ru-ke KapÚKEl 'heraldo' (cf. Kf¡pu~).
-a (-a) -a (-as) • Nom. sg. neutro o-nu ovu(X), dato sg. o-nu-ke ÓVÚXEl 'trama (?)' (tb.
Nom.-Voc.-Ac.Neutro -0 (-0) -a (-a)
o-nu-ka, de interpretación oscura, quizá nomo sg. o plu.). No sabemos
Gen. -o (-os) -o (-wv)
si la oclusiva final del tema se conservaba en micénico en los neutros
-e, -e-i (-El) (cf. III § 2.3.).
Dat. -si (¡-(n)
-i (-L) • Como primer término de compuesto en nomo plu. arki-po-de aLyLrro-
Instr. -e (-r¡) (?) -pi (-q>l) OES 'de patas de cabra', compuesto de aL~, -yós.
152 Morfología La flexión nominal IV § 2.4.2 153

b) Temas en dental: . i • apilO 'rueda' (cf. aPIla 'carro')


.I
Como temas de género masculino o femenino tenemos atestiguados, - Nom. sg. Q-mo apilO
í
i
entre otros: ! - Nom. plu. a-mo-ta aplloTa
I
• Fáva~ 'soberano', un tema en -kt-, en las siguientes formas: - Dat. plu.a-mo-si aPllo(<J)<Jl
I .,- Nom. duo a-mo-te aplloTE
- Nom. sg. wa-na-ka Fáva~. Se escribe -ka para representar la velar,
pero no la -s marca de nominativo (cf. II § 2.3.15.).
I El nomo plu. y duo de esta palabra nos muestra bien a las claras que
t
- Gen. sg. wa-na-ka-to FávaKTos. Se esperaría twa-na-ko-to, pero 1
las formaciones neutras en *-men 1*-m1J ya tenían en micénico el alar-
.gamiento en -T- que presenta el griego del primer milenio en todos los
parece que los escribas marcaban una especie de "radical gráfico" I
(wa-na-ka ) y no deseaban que se perdiera esa imagen gráfica básica casos distintos del nom.-voc.-ac. sg. y, por lo tanto, no mantenían ya la
(cf. II § 2.3.15.). I declinación original como tema en -n, conforme a la cual esperaríamos
- Dat. sg. wa-na-ka-te I wa-na-ke-te FaváKTEl, es decir, con dos posi- formas del tipo nomo plu. tarmona (cf. lat. carmen, nomo plu. carmina).
bilidades de representación gráfica, bien manteniendo el radical, bien I • <JrrÉp¡wl-IlO 'simiente', escrito pe-ma,pe-mo.
conforme a los hábitos normales (cf. II § 2.3.15.). 1 Conviene señalar que, como ya observamos para los temas en velar, no
• rrws 'pie', atestiguado en las siguientes formas: es imposible que el nomo sg. neutro fuera IlÉAl T, aPllOT, con oclusiva final
- Dat. sg. po-de rrooEl I conservada (cf. III § 2.3.).
- Instr. plu. po-pi rrorr<!>t, con asimilación de la dental ante la labial de la I Es muy dudosa la interpretación del dat. ku-na-ki-si, documentado en las
desinencia lo que da lugar a una geminada aspirada (cf. III § 2.7.2.). I nuevas tablillas tebanas, como KUvayl<Jl 'cazadoras', según quieren sus edi-
- El nomo plu. está atestiguado en aTki-po-de aLylrrooES 'de patas de
cabra', donde aparece esta palabra como segundo término de com-
¡ tores, en vez de como yUVaLél 'mujeres'.

puesto. I c) Temas en -nt-


• KÓpUS 'casco': \ Tenemos atestiguados en micénico tres tipos:
- Nom. sg. ko-ru KÓpUS 1 • -avs. -aVTOS. P. ej., EAÉ<!>as 'marfil': nomo sg. e-re-pa EAÉ<!>avs, ac.
- Gen. sg. ko-ru-to KÓpUeOS sg. e-re-pa-ta EAÉ<!>avTa, gen. sg. e-re-pa-to EAÉ<!>avTos, dato sg. e-re-
- Instr. plu. ko-ru-pi- Kópurr<!>l, también con asimilación de la dental del I pa-te EAE<!>ávTEl. También tenemos atestiguado el instr. plu. de estos
tema a la labial de la desinencia, como veíamos en la palabra anterior. temas en la forma a-di-ri-ja-pi avopláll<!>L, en la que se observa la asi-
• La forma de dato plu. de estos temas se encuentra atestiguada en o-ni- I milación de la -t- del tema a la labial de la desinencia, que daría lugar
si 0pVl(<J)<Jl 'aves', así como enpi-we-ri-si (prob. ITlFEpl(<J)<Jl), adje- a una geminada, reducida porque precedía otra consonante, y la pos-
tivo étnico derivado del topo dato pi-we-re, en la que se advierte la asi-
milación de la dental ante la -s- de la desinencia, cf. dat. sg. pi-we-ri-di
I terior asimilación de la nasal a la <!> (avoplávT-<!>l > avopláll(rr)<!>L >
avopláll<!>l).
ITlFEp(Ol yen griego del primer milenio ITlEpl8ES. • -WV, -OVTOS. P. ej., nomo plu. ke-ro-te yÉPOVTES 'ancianos'. Aquí debe-

Sobre el dat. plu. te-pa-i (de una palabra relacionada con horno Tám]s, gen. sg. mos incluir también los diversos participios, a los que nos referiremos
TálTT]Tos) véase § 2.4.5b. al hablar de la morfología de los adjetivos (cf. § 3.1.3.).
También tenemos atestiguados algunos neutros en dental: • -EVS, -EVTOS. Se trata de palabras formadas mediante el sufijo -FEVT-,
• IlÉAl 'miel': como, p. ej., antro nomo sg. ko-ma-we KOlláFEVS, gen. sg. ko-ma-we-to
- Nom. sg. me-ri IlÉAl KOlláFEvTos, dat. sg. ko-ma-we-te KOllaFÉvTEl.
- Gen. sg. me-ri-to IlÉAl TOS
154 Moifología La flexión nominal IV § 2.4.3 155

d) Temas en labiovelar vocalismos -a- e/-i-. Por lo que se refiere a los dos primeros, dadas las caracterís-
Tenemos atestiguados en micénico. algunos lemas én labiovelar: ticas del sistema de escritura micénico, que no distingue largas de breves, resul-
• Antr. nomo sg. aTti-jo-qo Al8l0KwS o Al8(WKwS (cf. AL9lot/J), dat. sg. ta imposible saber si alguno de estos temas tenía la vocal larga de la predesinen-
aTti-jo-qe Al8LÓ/WKwEL. ciar, característica en principio del nominativo singular, generalizada al resto de los
• Dat. sg. i-qo-e-qe LKKwohÉKwEL lit. 'siguecaballo' (nombre de una pieza casos (tipo aycbv, aywvos). De forma convencional, asumimos en las transcripcio- /
del arnés), probo un compuesto LKKwo-hÉKws (cf. '(iTiTOS 'caballo' y nesque el estado de cosas micénico era el mismo que en el griego del primer mile-
EiTO¡..LaL 'seguir'. Sobre la forma del compuesto, cf. ~ov-TlM~). nio, pero insistimos en que carecemos de razón alguna para sostener que era así.
Veamos algún ejemplo de cada uno de los dos tipos:
2.4.3. Temas en nasal • XL TWV 'túnica'. Tenemos atestiguados los casos siguientes:
a) Temas en -m - Nom. sg.ki-to XLTwv.
Únicamente tenemos dos nombres de tema en -m atestiguados en micénico: - Nom. plu. ki-to-ne XLTWVES.
• el numeral *É¡..L- 'uno': dat. sg. e-me É¡..LEl. - Instr. plu. ki-to-pi XLTW¡..L<pL, con asimilación de la nasal a la labial de
• *crELPE¡..L- 'sirena', que aparece en el compuesto se-re-mo-ka-ra-a-pi la desinencia.
<JELpE¡..LO-KpáhampL 'con cabezas de sirena'. - ki-to-na, caso dudoso, para el que se han ofrecido diversas interpretacio-
Por razones fonéticas estos temas se perdieron en griego del primer nes: grafía aberrante de nomo sg., falta del escriba por -ne, ac. sg. o plu.
milenio: la -m- ya estaba neutralizada con la -n- probablemente desde época En una ocasión en uno de estos temas con vocalismo -0- se escribe la -n
indoeuropea en las posiciones anteconsonánticas (p. ej., nomo sg. E¡..LS realiza- final del nominativo singular en sandhi: te-ko-to-na-pe TÉKTWV aiTf¡s 'el car-
do fonéticamente como EVS o en los dat. plu. en -<JL) y, además, en posición pintero estaba ausente' (?) (también escrito en otra ocasión te-ko-to-a-pe). De
final en griego acabó neutralizándose con -n (de modo que un nomo sg. todas formas, la interpretación de esta secuencia no es completamente segura
*(JELp~¡..L pasó a (JELp~V). A partir de ahí se produjo una nivelación analógica, y recientemente se ha sugerido que se trata de un topónimo. En cualquier
de modo que la -n- se extendió al resto del paradigma. caso, sí que está atestiguado el nomo plu. te-ko-to-ne TÉKTOVES y Lejeune ha
En realidad, los temas en -m del griego debían ser muy pocos: *XLW¡..L > XLWV identificado el dat. plu. en la forma tebana te-ka-ta-si TÉKTa<JL « *tekt1Jsi),
'nieve' (cf. lat. hiems 'invierno', XEL¡..LWV 'invierno'), *X9w¡..L > X9wv 'tierra' (cf: que presentaría, por tanto, el notable arcaísmo de presentar un grado cero,
adv. xa¡..LaÍ, 'a tierra', x9a¡..LaAós 'que está en el suelo'), É¡..L- 'uno' (cf. lato semel como, por otra parte, resulta esperable desde el punto de vista comparativo.
'una vez', simul 'al mismo tiempo') y (JELpE¡..L- 'sirena'. Además de la propia Otros ejemplos de estos temas en micénico son: nomo sg. a-re-ku-tu-ru-wo
nivelación analógica entre los casos de un mismo paradigma, debió tener su papel antrop. 'AAEKTPVWV (cf. aAÉ~w), gen. sg. a-re-ku-tu-wo-no 'AAEKTPVWVOS,
en la desaparición completa de estos temas en -m la extensión analógica de las dat. sg. a-re-ku-tu-<wo->ne 'AAEKTpVWVEL.
formas flexivas de los nombres más frecuentes a aquéllos que lo eran menos. No También merece la pena señalar que tenemos documentado en micénico
sabemos en qué punto exacto de la evolución se encuentra el micénico, puesto el nombre de Posidón, que tantas variaciones dialectales presenta en griego del
que a partir de los testimonios señalados podemos constatar que la generaliza- primer milenio. En micénico, dado que todavía no se ha producido la pérdida
ción de la -n- todavía no se ha producido, pero ignoramos si los nominativos sin- de la aspiración procedente de -s- intervocálica, no han tenido lugar las contrac-
gulares no sigmáticos tenían: todavía final en -m o ésta ya había pasado a -no ciones subsiguientes que han obscurecido la declinación de este nombre, así que
encontramos: nomo po-se-da-o TTo<JEL8iiliwv, gen. po-se-da-o-no TTo<JEL8iiliwvos,
b)Temas en-n dat. po-se-da-o-ne TTo<JEL8ahwVEL / po-se-da-o-ni TTo<JEL8iiliwvL.
\
Tenemos atestiguados tanto temas con vocalismo -0- de la predesinencial Igualmente reseñable resulta el nombre del perro, que en griego del pri-
como con vocalismo -e-, igual que en griego del primer milenio, pero también con mer milenio presenta alternancias entre grado largo y grado cero, como mues-
156 Moifología La flexión nominal IV § 2.4.4 157

tra nomo sg. KÚWV frente a gen. sg. KUVÓS. En micénico no tenemos atestiguado del que en micénico tenemos gen. plu. (¿o sg.?) ka-no Xavwv (¿Xavós?), dat.
el nominativo singular -lo que nos impide saber qué grado vocálico presen- plu. ka-si XavaL
taba-; en cambio, sí conocemos otros casos, que se documentan fundamen- Las tablillas testimonian, igualmente, un tema en -in. Conocíamos el
tal menté en las nuevas tablillas tebanas: nomo plu. ku-ne KÚVES, gen. plu. (¿o nomo sg. pU2-ke-qi-ri en PY Ta 711.1, para el que se dudaba entre una inter-
sg.?) ku-no KUVWV (¿KUVÓS?), dat. plu. ku-si KUvae. pretación como apelativo (nombre de función) o como nombre propio. Ahora,
• rrol¡J..~v 'pastor': en las nuevas tablillas tebanas, aparece el dat. PUrke-qi-ri-ne, que nos hace
- Nom. sg.po-me rrol¡J..~v. ver claramente que estamos ante un tema en -n, aunque la interpretación foné-
- Gen. sg.po-me-no rrol¡J..ÉvoS. tica g~obal de la palabra no esté clara (quizá comp. <t>UYÉY~PLVS).
- Dat. sg. po-me-ni rrol¡J..Évl / po-me-ne rrol¡J..ÉVEl.
- Nom. duo po-me-ne rrol¡J..ÉvE. 2.4.4. Temas en líquida
Se ha postulado también que tengamos atestiguado el nomo y dato plu. de a) Temas en -1
estos temas en las formas re-ne (KN M 719) Y -re-si (en la secuencia e-pi-qe- El único tema en -A que conoce el griego del primer milenio, aAS 'mar',
re-si de KN Le 561). Según Maurice 1988: 142 ss., se trataría, respectiva- se encuentra ya documentado en genitivo en micénico en la secuencia a2-ro[
mente, de Fpf¡vES y FpEva(, nomo dato plu. de Fpf¡v 'cordero' (cf. apf¡v), pero ]u-do-pi áAOS úOórr<pl 'con aguamarinas' (lit. 'con aguas del mar'), cf. tam-
esta interpretación le obliga a postular una excepción gráfica puesto que la bién el compuesto neutro plu. o-pi-arra orrLhaAa 'regiones costeras'.
wau inicial no aparece notada. Sí se suele aceptar, en cambio, que po-re-si
<popÉval es el dato plu. de una palabra cuyo ac. plu. es po-re-na- <popÉvas o b) Temas en -r
<popf¡vas 'ofrendas', 'víctimas' (cf. doro <pEpvá). De forma general, en ese tra- Al igual que señalábamos para los temas en -n, la grafía micénica nos
bajo Maurice argumenta que los nombres en -n ya no tienen en micénico alter- impide saber cuál era el estado de cosas en este dialecto por lo que se refiere a
nancias vocálicas, lo cual actualmente es difícil de mantener a la vista del dato la extensión o no de los grados alargados fuera del nominativo singular, sólo
plu. te-ka-ta-si TÉKTaal « *tekt1}Si), atestiguado en las nuevas tablillas teba- que aquí la ambigüedad también se extiende al mantenimiento o no de los gra-
nas, frente al nomo sg. te-ko-to- TÉKTWV y nomo plu. te-ko-to-ne TÉKTOVES, ya dos 0 que presentan algunos de los temas en -p en griego del primer milenio
conocidos antes. (cf. nomo sg.rraT~p 'padre', pero gen. sg.rraTpós). Veamos algunos ejemplos:
También tenemos atestiguado algún tema en -an, p. ej., topo nomo plu. • euyáTTlP 'hija':
pa-ki-ja-ne h<paylUVES, ac. plu. pa-ki-ja-na- h<payluvas, dato plu. pa-ki-ja-si - Nom. sg. tu-ka-te- euyáTTlP.
h<paylUV<Jl, instr. plu. pa-ki-ja-pi h<paylU¡J..<pl. Se trata de un tipo conocido en - Dat. sg. tu-ka-te-re euyaT(E)pEl. Resulta imposible determinar si
griego del primer milenio en nombres como' A KapvuvES. se trata de un dat. con vocal plena (euyaTÉpEl) o con grado cero
Mención especial merece ¡J..~v 'mes', que originariamente era un tema (euyaTpEl), siendo la -e- de -te- en esta segunda posibilidad una vocal
en -ns-, cf. lat. mensis. En micénico, de acuerdo con la evolución fonética, muerta puramente gráfica. Necesitaríamos tener un gen. *tu-ka-to-ro
podría ser un tema en -nh , es decir, en nasal aspirada (cf. III § 3.3.2.). Las for- para que hubiera un caso claro de grado cero o un *tu-ka-te-ro para
mas que tenemos atestiguadas son gen. sg. me-no ¡J..Tlvhós y dat. sg. o-pi-me-ne pensar que tenemos un grado pleno (aunque en este caso cabría tam-
01Tl(-)¡J..TlV~L 'por mes'. bién pensar en que se tratara de una grafía convencional para evitar
También tenemos atestiguado un tema con vocalismo -a- de la predesi- variaciones en el "radical gráfico", sobre el cual, cf. § 2.4.2b).
nencial, que, a juzgar por los datos de los dialectos del primer milenio, debe - Dat. plu.tu-ka-ta-si euyaTápol, donde no tenemos caso de "radical
ser larga en todo el paradigma. Se trata del nombr~ de la 'oca', que en griego gráfico" y es un claro grado cero. Para los defensores de la preserva-
del primer milenio es nomo sg. X~v (dor. X<1v), gen. sg. XTlVÓS (dor. xavós) y ción de r en micénico (cf. III § 4.3.4.) sería un grado cero conservado.
158 Morfología La flexión nominal IV § 2.4.5 159

• pa¡TT~p 'zurcidor'. Se trata de un ejemplo de nombre de agente con ción a la labial de la desinencia (*krhatphi > krhapphi). Este instr. plu.
vocal larga extendida a toda la flexión: .. reaparece en el comp. se-re-mo-ka-ra-a-pi 'con cabezas de sirena', que tam-
- Nom. sg. ra-pte parrT~p. bién tenemos en la forma de dato sg. se-re-mo-ka-ra-o-re. En -ka-ra-o-re (que
- Dat. sg. ra-pte-re parrT~pEl. también se encuentra en el topo o?]-no-ka-ra-o-re 'Cabeza de Asno') parece
- Nom. plu. ra-pte-re parrTfjpES (en algún caso puede tratarse de un que debemos ver, en cambio, un tema con formante -r en grado pleno o, es
nomo duo parrTfjpE). decir, -mpahópEL o KpiihópEL (de *krs-or-). El nomo sg. está atestiguado en el
- Dat. plu. [ra-?]-pte-si parrTfjpal. adj. comp. qo-u-ka-ra probo )'woúKpiis (cf. también topo o-no-ka-raD. Como
• Nombres en -oro Tenemos, p. ej., los nombres propios siguientes: se ve, los datos micénicos apuntan sin duda a una heteróclisis, pero resulta
- Nom. o-pe-ra-no 'O<!>üfu,wp, gen. o-pe-ra-no-ro 'O<!>üclvopos, dato imposible establecer cuál era la distribución de los temas alternantes en el
o-pe-ra-no-re 'O<!>üiivópEl. paradigma.
- Nom. a-fa-no 'AvTfu,wp, gen. a-ta-no-ro 'AvTclvopos, dato a-ta-no-re
,AVTiivó PE l. 2.4.5. Temas en -s
- Nom. me-ti-ja-no MllaTLfu,wP, gen. me-ti-ja-no-ro M11aTLfu,opos. Frente a la tendencia general que existe en estos temas en griego del pri-
mer milenio a presentar formas con contracción de las vocales predesinencial
c) Heteróclitos y de la desinencia (o, al menos, formas con hiato de las dos vocales), nos
Tenemos documentado u-do üowp y probablemente también el instr. plu. encontramos con que en micénico esto, naturalmente, no sucede por razones
en la forma u-do-pi que aparece en la secuencia a2-ro [ ]u-do-pi áAOS úoórr<!>l fonéticas, puesto que todavía no se ha producido la desaparición de la aspira-
'con aguamarinas' (lit. 'con aguas del mar'). Frente al tema con formante en-r ción en la que se transforma la -s- intervocálica, sino que ésta se conserva (al
que aparece en el nom.-voc.-ac. sg., nos encontramos en úOórr<!>L con el tema menos como posibilidad, aunque tal vez no siempre se realizara en el habla,
con formante en -n-, posteriormente alargado por -t-: *ud-lJ-t- > ÚOOT- (con cf. III § 3.2.3.). Así pues, en función del contexto en el que se encontrara la
vocalización en o de la sonante nasal). En la forma de dato plu. se ha produ- -s final del tema, estos temas presentan en micénico alomorfos en -s (en posi-
cido, además, la asimilación de la -t- final del tema a la consonante labial de ción final de palabra y ante consonante) yen -h- (en posición intervocálica).
la desinencia (cf. III § 2.7.2a). Tenemos representados en micénico los siguientes tipos:
Es imposible saber si en nomo sg. a-re-pa, gen. sg. a-re-pa-to 'ungüento'
hemos de leer clAEL<!>ap, áAEl<!>aTos, con heteróclisis -r-/-n-, al igual que veía- a) Neutros en -os
mos en el ejemplo anterior, o bien clAEL<!>a, áAEl<!>aTos, un tema en -nt-. Tene- Tenemos, p. ej., <!>ápFos 'pieza de tela' (cf. hom. <!>apos), atestiguado en
mos también atestiguado en las tablillas el compuesto a-re-pa-zo-o / a-re-po- los siguientes casos:
zo-o 'ungüentario', 'fabricante de perfumes' (lit. 'que hierve perfumes', cf. -Nom. sg.pa-wo <!>ápFos.
(Éw 'hervir'), pero éste tampoco ayuda a resolver la cuestión, aunque es, en - Gen. sg. pa- we-o <!>ápFEhos .
todo caso, testimonio de una vacilación en la vocalización de la sonante: - Nom. plu. pa~we-a / pa-we-a2 <!>ápFEha.
áAEL<!>a(p)- / áAEL<!>O(p)- (sobre la cual cf. Bader 1969). -Dat. plu.pa-we-si <!>ápFE(a)<JL.
También parece probable que fuera un heteróclito en micénico el nom- - Instr. plu. pa-we-pi <!>ápFEa<!>l.
bre de la 'cabeza' que en griego del primer milenio aparece como nomo Kápii Otros ejemplos: nomo sg. tu-wo eú(f)os 'sustancia aromática', nomo plu.
o Kpás y gen. hom. KpciaTOS o KpiiTÓS. En micén~co tenemos atestiguado el tu-we-a eú(f)Eha;dat. sg. o-re-i opEhL 'montaña' (cf. opos); nomo sg. we-to
instr. plu. ka-ra-a-pi Kpá.harr<!>L, de un tema con for~ante en nasal alargado en FÉTOS 'año' (cf. ETOS), dato sg. reduplicado we-te-i-we-te-i FÉTEhl-FÉTEhL
dental -t- (*krs-lJ-t-) como el que muestra el genitivo homérico, con asimila- 'año a año', 'cada año'.
160 Morfología Laflexión nominal IV § 2.4.6 161

b) Neutros en -as d) Femeninos en -os (tipo at8ws)


P. ej., di-pa 8bras 'tinajilla' (cf. hom.8érras'copa'): No tenemos ningún ejemplo directo de la declinación de estos temas en
-Nom. sg. di-pa 8LTTas. micénico, aunque sí está documentado un derivado de uno de ellos, la 'aurora',
- Nom. plu. di-pa probo 8L mI, forma anumérica con tema puro (cf. hom. que debía ser *a-wo en micénico (cf. át. EWS, jan. ~ws, eol. aüws, lat. aurora)
nomo plu. yÉp<l, de yÉpas 'don', 'honor'), frente a interpretaciones más a juzgar por antrop. a-wo-i-jo 'AF whLOs 'matutino'.
antiguas que veían aquí una haplografía del escriba por di-pa-a 8l TTaha.
- Nom. duo di-pa-e 8L TTahE. Tenemos también atestiguados en micénico otros temas en silbante desa-
Dentro de estos temas plantea problemas de análisis morfológico la forma ke- parecidos o prácticamente inexistentes en griego del primer milenio:
ra, del paradigma de KÉpaS 'cuemo', al que también pertenece el nomo plu. ke-ra-a
KÉpaha. Por el contexto en el que aparece, ke-ra debe ser un dat.-instr., por lo que e) Participios de perfecto en -Fws-/-Foh-, como, p. ej., el de *9EÚXW (cf.
se esperaria **ke-ra-e KEpáhEl. TEÚXW 'fabricar'), nomo plu. neut. te-tu-ko-wo-a / te-tu-ko-wo-a2 9EeuxFóha (sus-
Por lo que se refiere a nomo te-pa TÉnas, dato plu. te-pa-i TÉniihl, en principio, tituido en griego del primer milenio por TETEvxr¡KóTa). En griego del primer mile-
juzgando por los datos del primer milenio, esperariamos un tema en -t- (d. hom. nio esta formación sólo subsiste en el nomo sg. de los participios de perfecto. Los
Tá1TT)s, gen. sg. Tá1TT)Tos) masculino. Sin embargo, el dato plu. te-pa-i TÉniihl mues- analizaremos más en detalle al ocupamos de la morfología del adjetivo en § 3.1.3.
tra bien a la las claras que la forma no puede proceder de *teplitsi, pues no se habria
producido la aspiración de la -s- dado que no habria estado en posición intervocálica, f) Formaciones "intensivas" (luego comparativos) en *:yos. Los estudia~
así que lo más probable es que esta palabra en micénico todavía no hubiera recibido remos en el apartado dedicado a los comparativos (§ 3.2.).
el alargamiento en -t en los casos distintos del nominativo singular y fuera un tema en
-s. En cuanto al género, no tenemos datos en micénico para precisarlo, por lo que tam- g) Temas masculinos en -os (tipo ~pws). En micénico tenemos docu-
bién cabria la posibilidad de que fuera un tema en -lis que tratamos en el punto h). mentado el dato sg. ti-n-se-ro-e probo TpLur¡pwhEL 'al tres veces héroe'. Estos
temas, que en griego ático tienen una declinación muy similar a la de los
c) Sustantivos y adjetivos en -es femeninos en -os, sólo que con el grado pleno generalizado a toda la declina-
Al igual que en griego del primer milenio, nos encontramos con dos gru- ción, se habían explicado como antiguos temas en *-ow-. Sin embargo, el tes-
pos dentro de este tipo: adjetivos (tipo a,,:rle~S del griego del primer milenio) timonio micénico ha hecho ver que no hay restos de ese supuesto segundo
y nombres propios masculinos (tipo ~wKpáTT1S). Como ejemplo de los prime- elemento de diptongo -w-.
ros podemos citar en micénico ke-re-si-jo we-ke Kpr¡ULOFEpy~S 'de factura
cretense'; nomo sg. neutro a-no-we avwFES 'sin asas' (comp. del prefijo y av- h) Temas femeninos en -as. Es posible que el dat. plu. ke-re-na-i conserve
una forma relacionada con oÚs 'oreja'). y entre los segundos, nombres propios el nombre de la 'grulla' en micénico, como ha propuesto del Freo 1999, con
como e-u-me-ne EUIlÉVr¡S o e-u-me-de EUIl~8r¡s (dat. e-u-me-de-i EUIl~8EhL). lo que habría que interpretar esa forma como yEpÉvohL, de un nomo yEpÉvas
Mención especial merece la forma a-re, que se interpreta generalmente no atestiguado en el primer milenio.
como un dativo del teónimo "Apr¡s, a pesar de que se esperaría *a-re-e, si se Sobre te-pa véase el punto b).
trata de un tema en -s en micénico, o bien *a-re-we si fuera un tema en -eu.
Las dos posibilidades están atestiguadas en los dialectos del primer milenio, 2.4.6. Temas en vocal (-iy -u)
p. ej. lesb. nomo "ApEVS, gen. "ApEVOS, frente a hom. nomo "Apr¡S, gen. Como ejemplos de tema en -i podemos mencionar en micénico: nomo sg.
"Apr¡os. a-pu-do-si aTTúoouLS 'entrega' (cf. aTTóowLS) o instr. sg. po-ti-pi TTÓpTL<pL
(cf. TTópns 'ternero').
162 Morfología La flexión nominal IV § 2.4.7 163

En cuanto a los temas en -u, podemos señalar, p. ej., nomo sg. ta-ra-nu formas micénicas suponen la aspiración de la s- inicial y la pérdida de la pri-
8péivus 'escabel' (cf. hom. 8pflvus), nomo plu. ta~ra-nu-we. Debido a la ambi- mera -u- por disimilación. La forma micénica de tema en -u, el dato sg. i-je-
güedad de la grafía micénica no sabemos si tenemos que intepretarla como we lÉFEl, sí parece ser una forma con grado pleno de la predesinencial y, por
8pávuFES (es decir, con la -u- del tema como vocal, de modo que la sílaba -we- tanto, con alternancia de grados en el paradigma.
marcaría simplemente elglide de transición, cf. II § 2.3.) o como 8péivFES (es
decir, con consonantización de la -u- del tema ante la vocal de la desinencia). 2.4.7. Temas en diptongo
En cualquier caso, lo que sí nos deja ver esta forma de plural es que nos a) Temas en -eu
, »

encontramos ante un tema con grado cero de la predesinencial generalizado a Los temas en -eu están abundantemente documentados en micénico.
todo el paradigma (tipo (JTaXÚS, gen. O'Taxúos del griego del primer milenio Frente a la situación que encontramos en el griego del primer milenio, no son
y también hom. Oópu, gen. *oopFós > ooupós) y no con un tema con alter- nada irregulares, puesto que no se han producido todavía los grandes proce-
nancias en la vocal predesinencial (tipo TTflxus, gen. sg. TT~XEWS del griego sos fonéticos que provocarán su alteración (pérdida de w y consiguientes
del primer milenio). A juzgar por los datos de que disponemos parece que ese fenómenos de contracción, metátesis de cantidad, etc.).
tipo de declinación con grado cero de la predesinencial es el que se ha gene- Veamos como ejemplo dos de los que están documentados en mayor
ralizado en micénico. También resultan muy interesantes las formas de dato sg. número de casos:
que ofrecen estos temas, pues aparecen como formas en -u, que deben trans- • xaAKEús 'broncista':
cribir un diptongo -Ul sin notación del segundo elemento. P. ej. wa-tu probo - Nom. sg. ka-ke-u xaAKEús
FáO'TUl (cf. aO'Tu 'ciudad'), e-ri-nu 'EpWÚl 'a la Erinis' (que alterna con e-ri- - Dat. sg. ka-ke-we xaAK~FEl I ka-ke-wi (dud.) XaAKflFl
nu-we 'EplVÚEl) o antrop. ko-ru KÓPUl, que alterna con ko-ru-we KOpÚEl en - Nom. plu. ka-ke-we xaAKflF ES
las tablillas de Tebas. Como se puede apreciar, estas formas refuerzan la idea - Dat. plu. ka-ke-u-si xaAKEuO'l
que acabamos de señalar de una generalización del grado cero de la predesi- • Kva<!>EúS 'batanero':
nencial en estos temas en -u, pues incluso FáO'TU, que en griego del primer - Nom. sg. ka-na-pe-u KVa<!>EúS
milenio presenta alternancias de grado (gen. sg. aO'TEws < *FaO'TTIFos, dato - Gen. sg. ka-na-pe-wo Kva<!>flF OS
sg. aO'TEl < *FaO'TEFt), no parece presentar dicha alternancia en micénico, - Dat. sg. ka-na-pe-we KVa<!>~FEl
como también parece probar el gen. e-te-wa-tu-wo 'ETEFáO'TFos, de un antro- - Nom. plu. ka-na-pe-we KVa<!>flFES
pónimo cuyo segundo término de compuesto es -aO'TU. Lo mismo encontra- - Dat. plu. ka-na-pe-u-si KVa<!>EuO'l
mos, aunque con desinencia -ei, en el dato pa-ra-ke-we I pa-ra-ku-we (nombre Teniendo en cuenta, además, los datos del griego del primer milenio
de una materia preciosa), ya que la alternancia entre -ku-we y -ke-we no parece parece que en estos temas en -eu se ha generalizado el grado alargado de la
que deba atribuirse a una alternancia de grado -KEFEl/-KUEl, sino que es mera- predesinencial a todo el paradigma, salvo en aquellos casos donde era impo-
mente gráfica, según muestran otros ejemplos (cf. II § 2.3.15.). Presenta dato sible fonéticamente debido a la ley de Osthoff.
sg. en -ei tainbién ka-ru-we- Kápu(F)El 'nuez' (cf. Kápuov), instr. plu. ka-ru-pi Una duda que subsiste respecto de estos temas es si tenemos acusativos en
Kápu<!>l. -T]V en formas de adlativos con partícula -BE como e-re-de ELpfjv-BE (de *ElpEÚS
Mención especial merece el nombre del 'hijo', que presenta en micénico 'casa' (?» o ma-se-de Ma<Jfjv-BE (de topo MauEúS) e, incluso, en la forma a;rri-e,
tanto una forma temática nomo sg. i-jo lÓS (cf. hom. y át. clásico UlÓS), como que se ha interpretado como ac. áAUív 'pescador' (cf. áAlEÚS). Si realmente estas
una declinación de tema en -u en dato sg. i-je-we lÉFEl (cf. át. arcaico UlÚS, formas fueran acusativos de temas en -EÚS, esto implicaría una diferencia de trata-
cret. ULUS). Todas las formas griegas parecen pr6ceder en último término de miento respecto de las formas que encontramos en la mayoría de los dialectos del
*suyu-, con disimilaciones de diverso tipo en la mayoría de los dialectos. Las primer milenio, que implican una evolución *-ew'll > -T]F a, como hom. ~aaLAfja,
164 Morfología El adjetivo IV § 3.1.2 165

át. ~acrlAÉa. Las formas micénicas, en cambio, implicarían una desinencia -em, con AlKTav-8e, a-mi-ni-so-de 'Allvl(a)aóvoE, ko-no-so-de Kvo(a)aóvoE)
pérdida del segundo elemento de diptongo, parata que encontramos paralelos en for- como con apelativos (wo-ko-de / wo-i-ko-de FolKóvoE 'a casa', a-mo-
mas arcadias y chipriotas como ac. lEpE"V (cf. lEpEÚS 'sacerdote'), con idéntico tra- te-jo-na-de apj1.0TElwváoE 'a casa del ruedero', di- wi-jo-de Alf LOV-
tamiento, por tanto, al del ac. hom. Zfjv del teónimo ZEús. No obstante, los ejemplos OE 'al templo de Zeus').
no son nada seguros. Resulta curioso constatar que en micénico no tenemos documentada la forma
Finalmente, hay que mencionar que, de acuerdo con Santiago 1973 y o'ixa&:, que claramente es un arcaísmo en el griego del 1 milenio, pues implica
1987, algunas formas en -e-u de estos nombres no serían nominativos en -EÚS, una declinación atemática para olKos que en griego sólo se atestigua en esa
sino dativos-locativos en -llU (d. dato TTÓAlll de un tema en -i, con formación .forma. En Homero y Hesíodo encontramos usada tanto esa forma como olKóv&:,
paralela, y a.i. loco sünau de un tema en -u). Maurice 1987 ha realizado una que se corresponde con la que tenemos en las tablillas. Sí que representa un nota-
crítica detallada a este trabajo, argumentando en contra del valor probatorio ble arcaísmo la forma do-de OCJOE 'a casa', cf. hom. oCJ 'casa' (indeclinable e
de las formas alegadas. Sin embargo, ahora hay que hacer entrar en el dossier indiferente al número).
la forma e-u-te-re-u EVTPllU, en una lista de topónimos en dativo en una de 2. Sufijo -te -8E(V), que indica procedencia: a-po-te-ro-te all<PoTÉpo8Ev 'de
las nuevas tablillas tebanas (TH Ft 140.2). uno y otro lado' y quizá también en topo a-ke-re-u-te 'AypEDeEV.
3. También es posible que tengamos documentado el sufijo -te -en con
b) Además de los temas en -eu tenemos algunos otros nombres con tema valor de locativo (d. hom. y arco -el en formas como hom. KOpLVeÓel)
en diptongo que son irregulares en el primer milenio: en los topo a-ne-u-te/aTne-u-te ya-ka-re-u-te.
-El nombre de ZEÚS: en micénico se documentan un gen. di-wo AlFós
y un dat. di-we AlFEL
- El nombre de la 'vieja' ypaus, del que en micénico tenemos el nomo 3. EL ADJETIVO
plu. ka-ra-we ypéiFEs, equivalente al át. ypéiES.
-El nombre de la 'vaca' (~oDs en griego del primer milenio), del que 3.1. Clases de adjetivos
tenemos la forma qo-o, que probablemente es un ac. plu. ywovS (d. 3.1.1. Los adjetivos de tres terminaciones (temáticos y de tema en -~
dór. ~ws) escrito qo-o y no simplemente tqo, como esperaríamos, para Prácticamente no hay nada que decir a propósito de los adjetivos de tres
evitar escribir un monosílabo. Tenemos también documentados algu- terminaciones, que, en micénico, lógicamente, se declinan como los correspon-
nos compuestos como qo-u-ka-ra ywoú-K(a)pas 'con cabeza de vaca', dientes sustantivos temáticos (masculino y neutro) y de tema en -a (femeninos).
qo-u-ko-ro yWOUKóAOS 'pastor de vacas' (cf. ~OUKÓAOS) o qo-u-qo-ta Podemos citar, entre otros, e-ru-to-ro / e-ru-ta-ra Epu8pós / -<1 'rojo', re-u-ko /
ywouywóTas 'pastor de vacas' (cf. ~ou~óTas). re-u-ka AEUKÓS / -<1 'blanco', ko-no-si-jo / ko-no-si-ja KvwaLOS / -a 'cnosio'.
Sí que hay que hacer referencia a que, como también sucede en griego
2.5. Sufijos con valor casual del primer milenio, no siempre se aplica la "regla" de que los adjetivos com-
En micénico, además del sufijo -<pl, plenamente morfologizado como puestos son de dos terminaciones y no de tres, es decir, que en ellos encon-
desinencia casual utilizada para la formación del instrumental plural (aunque tramos la misma forma para masculino y femenino, tipo aoo~os (mase. y fem.),
a veces funciona con valor de locativo) y que se añade directamente al tema, aoo~ov (neutro). La vemos funcionando en ejemplos como to-pe-za a-ka-ra-
tenemos también documentados los sufijos casuales siguientes: no TópTTE(a aKápavos 'mesa sin cabeza', e. e. 'mesa sin la parte superior',
1. Sufijo adlativo -de, continuado en el-oE d~l primer milenio. Se añade a
to-pe-za a-pi-qo-to TópTTE(a 1l<P (yWOTOS 'mesa en forma de 8', curiosamen-
a la forma de acusativo de la palabra en cuestión e indica dirección te con adjetivo compuesto con el prefijo all<Pl- que sí que tiene una forma pro-
hacia un punto. Se usa tanto con nombres de lugar (p. ej., di-ka-ta-de pia de femenino en primer milenio, como en la forma homérica adaptada gen.
166 Moifología El adjetivo IV § 3.1.3 167

aaTTloos alL<f>l~pÓTllS (cf. Bernabé 1998). También funciona como adjetivo actúa voluntariamente'), si es que se puede interpretar así esta forma
de dos terminaciones a-na-mo-to aváplLoaTos 'nd ensamblado', p. ej. i-qi-ja micénica y no nos encontramos simplemente ante un antropónimo
a-na-mo-to lKKwlaL aváplLoaTol 'carros no ensamblados'. En cambio, tam- femenino.
bién encontramos en las tablillas a-na-i-ta aVal Tal 'sin taracear', femenino b) Participios de aoristo en -nt-
del compuesto con prefijo negativo aV-alTOS. Tenemos documentado al menos un participio de aoristo, nomo plu. masco
En otro orden de cosas, conviene señalar que la forma mi-to-we-sa-e a-ke-raTte ayÉphavTES (cf. ayElpw 'reunir') o ayyÉAhavTES (cf. ayyÉAAw
(KN Sd 4404) se intentó explicar como grafía por fem. ILlATÓFEa<JaL 'pinta- 'anunciar'). También se ha propuesto que lo sea a2-ri-sa aplaavs, supuesta-
das de bermellón', pero más probablemente es ILlATóFEaaa EV 'pintado de mente un nomo sg. masco relacionado con apl8lLós, lo que es poco verosímil,
bermellón por dentro' (con EV funcionando como adverbio). de entrada porque no se explica de esa forma la inicial aspirada notada
mediante aTo
3.1.2. Adjetivos en -es c) El adjetivo-pronombre 'todo'
Nada específico hay que decir respecto de los adjetivos en -es (tipo El adjetivo TTaS del griego del primer milenio está ya atestiguado varias
aAllO"rís), de los que ya hemos ofrecido algún ejemplo al tratar de ese tipo de veces y en diferentes casos en micénico: nomo sg. masco -pa TTávs (que apa-
declinación (§ 2.4.Sc). rece en secuencias como to-so-pa Tóaaos TTávs 'tanto en total'), gen. sg.
neutro pa-to TTavTós, nomo plu. masco pa-te TTávTES, nomo plu. neutro pa-ta
3.1.3. Adjetivos confemenino en -ya TTávTa, dat. plu. masco pa-si TTávaL, ac. fem. sg. o plu. pa-sa TTávaav(s) <
Sí que conviene, en cambio, hacer algunas observaciones respecto de los *pant-ya-.
adjetivos que forman su femenino correspondiente mediante el sufijo -ya, que También tenemos atestiguados varios casos de la declinación de su com-
en los testimonios micénicos pertenecen a tres clases: temas en -nt-, temas en puesto con prefijo ku-su- ~ulL-: nomo sg. masco ku-su-pa ~úILTTavs, nomo plu.
-s y temas en -u. neutro ku-su-pa-ta ~ÚILTTaVTQ.
d) Formaciones adjetivales en -went-
1.º) Temas en -nt- que forman su femenino en - yll En micénico este sufijo se une directamente a la raíz, sin anteponer una
Encontramos las siguientes clases: vocal de unión -0- como sucede en griego del primer milenio, según muestra,
a) Participios de presente p. ej., hom. TEPlLlÓElS frente a mico te-mi-dwe TEWlOFEV(T). En micénico
Están abundantemente representados en micénico, p. ej.: tenemos, entre otros:
- nomo sg. masco e-ko EXWV, nomo plu. masco e-ko-te EXOVTES (cf. EXW - nomo sg. neutro te-mi-dwe TEPlLlOFEV(T) 'con TEPlLlOES', nomo duo
'tener'). neutro te-mi-dwe-te/te-mi-de-we-te TEPILLOFEVTE, nomo plu. neutro te-
- nomo sg. masco a-pe-o aTTÉhwv, nomo plu. fem. a-pe-a-sa aTTÉha(a)aaL mi-dwe-ta TEWloFEvTa.
< *ap-es-1Jt-ya, a partir del grado pleno de la raíz del verbo EllLl 'ser' - nomo sg. fem. pe-de-we-sa TTÉoFEvaa 'con patas' (de *ped-went-y(1).
(cf. aTTEllLl 'estar ausente', 'faltar'). - pi-ti-roTwe-sa TTTLAyóFEvaa 'con plumas' (cf. TTTlAOV 'pluma').
- nomo sg. masco i-jo '(wv, nomo plu. masco i-jo-te '(OVTES 'ir'.
- nomo sg. fem. o-pe-ro-sa ó<f>ÉAAovaa < *ophely-ont-ya, ac. sg. masco 2.º) Temas en -s que forman su femenino en -ya: el participio de perfecto
o-pe-ro-ta ó<f>ÉAAovTa, nomo plu. masco o-pe-ro-te ó<f>ÉAAoVTES (cf.· La formación del participio de perfecto en micénico es mucho más sim-
ó<f>ElAW, hom. y arco ó<f>ÉAAw 'estar en deu~a'). ple que la que encontramos en el primer milenio. No existen las formas alar-
- aunque sincrónicamente no se trate de un participio, podemos añadir gadas con dental en el masculino y neutro (gen. sg. AEAUKÓTOS frente a nomo
we-ka-sa[ FÉKaaaa < *wek-1Jt-ya (cf. ÉKouaa, fem. de ÉKWV 'que sg. masco AEAUKWS y neutro AEAUKÓS), sino que en micénico hay un solo tema
168 Morfología El adjetivo IV § 3.2.1 169

*-wos /-wos para todos los casos del masculino y el neutro. El femenino se 3.2.1. Los sufijos de comparativo
forma sobre el grado cero (-us) de ese mismo tema mediante la adición del Están documentados los dos sufijos con que se forman los comparativos
sufijo -yll. La forma femenina es la misma, por tanto, que en griego del primer en el primer milenio: *-tero- e *-ios-, pero con otros usos.
milenió, p. ej. AEAuKUla, procedente de *le-luk-us-yll con pérdida de la -s- a} El sufijo -te-ro tiene un valor constrastivo, es decir, califica un sus-
intervocálica. tantivo como perteneciente a un grupo de dos posibles. Éste es el valor que
Veamos algunos ejemplos micénicos: presenta aúnen el primer milenio en palabras que no son susceptibles de gra-
- nomo plu. neutro a-ra-ru-wo-a apapFóha, nomo sg. fem. a-ra-ru-ja dación, p. ej.: las dos deixis posesivas ~flÉTEpOS 'nuestro' / ÚflÉTEPOS 'vues-
apapula. Pero como variante de la forma femenina también existe tro', la palabra 'otro' (de dos) ETEpOS, la referencia a lo que se encuentra a la
a-ra-ru-wo-ja que debemos leer apapFóhLa, es decir, con extensión derecha (una de las dos manos) 8E~l TEpÓS o el femenino (uno de los dos
al femenino del grado pleno del sufijo -wos- característico de mascu- sexos) 8flAÚTEpOS. En micénico tenemos atestiguado el sufijo precisamente
lino y neutro. Se trata en todos los casos del participio de la raíz ver- en el adjetivo-pronombre 'otro' a2-te-ro aTEpov < *srptero-, así como en la
bal que encontramos en apapL<JKw 'ensamblar'. forma adverbial derivada de otro pronombre a-po-te-ro-te afl<PoTÉpo8EV 'de
- nomo plu. neutro te-tu-ko-wo-a2 / te-tu-ko-wo-a 8E8uxFóha (cf. TEÚXW ambos lados' (cf. afl<póTEpOS) y en el adjetivo wa-na-ka-te-ro FaváKTEpOV
'fabricar') . 'del Fáva~', que en la serie Lc de Cnoso se opone a e-qe-si-jo 'del ÉKwÉTas'
- nomo plu. masco ke-ke-tu-wo-e, de interpretación dudosa: puede tra- y en PY Er 312 a ra-wa-ke-si-jo 'del A<iF ayÉTas'. Aunque sólo podemos
tarse de KEKfl8FÓhES (cf. Kfl8ElV' ~Ofl8ElV Hsch.), de KEKEVTFÓhES basarnos en este adjetivo, parece que en micénico la oposición que se marca
(cf. KEVTÉW 'picar', 'pinchar') o de KEKETFÓhES (de una raíz *ket-, por medio del sufijo -teros se establece entre dos adjetivos de diferentes raí-
cf. a.esl. sueetati st¿ 'unirse'). ces, uno de los cuales está marcado mediante ese sufijo y el otro no, por lo
que la oposición entre dos términos marcados ambos por *-teros parece ser
3.Q} Temas en -u secundaria (Luján 2000: 87-88).
Tenemos atestiguada de forma indirecta la existencia en micénico de un También es posible que este sufijo se encuentre en la palabrapo-ku-te-ro, muy
adjetivo que en ático presenta declinación irregular: 1TpaOS, 1TpaEla, 1TpaOV probablemente en relación con po-ku-ta (término de interpretación discutida, quizá
'manso'. El femenino ático (de *praew-ya), así como ciertas formas de plu- TIOKÚTaL 'ganadero menor') y que en la tablilla KN e 911 se opone a varios adjeti-
ral tipo nomo 1TpaElS, dejan ver que el tema originario es en -u- y con alter- vos posesivos en -a-jo e -i-jo derivados de nombres propios.
nancias de grado de la predesinencial, de modo que la tematización del b} En cuanto al sufijo *-yos, tiene un valor intensivo o elativo, es decir,
masculino y el neutro en ático es secundaria. El tema en -u se encuentra, marca que se posee la cualidad expresada por el adjetivo en un grado nota-
de hecho, en las formas 1Tpaús y 1Tpr¡ÚS, que se documentan en los épicos y ble. Estas formaciones en -ios en micénico son siempre temas en -s, en los
los líricos. Pues bien, a partir de este tema en -u- tenemos usado como antro- que alternan, en función de la fonética micénica, -ios e -ioh-, pero nunca
pónimo en micénico el gen. pa-ra-wo TI paFos, con grado cero de la prede- presentan la forma con nasal como en griego del primer milenio (cf. ac. sg.
sineñcial. flEl(ova 'mayor', con -n- frente a flEl(w < *megyosll). La -i- inicial de este
sufijo puede en pronunciación rápida realizarse como consonante y y afec-
3.2. Los grados de comparación del adjetivo tar a la consonante anterior, produciendo su palatalización. Tenemos así en
Aunque propiamente no podemos hablar de grados de comparación del micénico:
adjetivo en micénico, sí que conviene hacer unas fonsideraciones acerca de la • me-zo flÉ(WS 'mayor' de flÉyyws < meg-yos (cf. flEl(WV), nomo plu.
situación en que se encuentran en este dialecto los sufijos que se utilizan para masc.-fem. me-zo-e flÉ(ohES (cf. flEl(OUS), nom.-ac. plu. neutro me-
la formación de los grados del adjetivo en el griego del primer milenio. zo-a2 flÉ(oha (cf. flEl(W).
170 Morfología Morfología pronominal IV § 4.1 171

• me-wi-jo / me-u-jo la primera sólo atestiguada como nomo sg. masc.- bién el antrop. fem. me-ki-to-ki-ri-ta MEyLaTOKpl TU). De forma indirecta tam-
fem. y la segunda, tanto como nom.sg.mascAem. IlElflws y nomo bién podría estar atestiguado este sufijo en el antrop. a-ri-to-[.].jo, probable-
sg. neutro IlElfLOS < *meu-yos 'menor' (cf.IlElwv) mente un nombre con' ApWTO- (cf. apLaTos 'muy bueno').
oí nomo plu. neutro a-rora apyoha 'mejores', nomo plu. fem. (= masc.)
a-ro2-e apyohES < *ar-yos- (cf. ápElWV).
Aunque hubo algunas propuestas de considerar ku-ru-zo también como un 4. MORFOLOGÍA PRONOMINAL
comparativo 'YAÚKYWS de 'YAUKÚS, hay que rechazar esta posibilidad por razones
fonéticas, ya que se esperma du-ru-ko, puesto que en micénico el 'grupo *dl- toda- 4.1. Pr~>nombrespersonales
vía no ha evolucionado a gl-, cf. mico de-re-u-ko 8AEÜKOS 'mosto', frente a 'Y AEÜKOS Como cabía esperar, dado el carácter de los textos micénicos conserva-
en el primer milenio. dos, es en ellos muy escasa la presencia de pronombres. Además, todos los
En época postmicénica las formaciones con -teros acaban por adquirir ejemplos son de Pilo.
valor comparativo cuando se les une una construcción con la partícula dis- Las formas documentadas de los pronombres personales son únicamen-
yuntiva~. La evolución se debe a que si al constrastivo se le añade la partí- te las siguientes:
cula disyuntiva, se entiende que el elemento marcado posee la cualidad en • -mi IlLV ac. sg. prono pers. 3.ª pers.
grado mayor que el otro introducido por la partícula. Por tanto, una construc- Aparece únicamente dos veces:
ción "A es contrastivamente hermoso en disyunción con B" se re interpreta PY Ep 704.5: da-mo-de-mi ,pa-si ,ko-to-na-o ,ke-ke-me-na-o , 0-

como" A es más hermoso que B". na-to ,e-ke-e


La forma con *-ios (luego sustituida casi por completo por -LWV) adquiere 8allOS 8É IlLV <j>aaL KTOLVáhwv ... ÓVUTOV EXEhEV
valor comparativo en la construcción con caso genitivo (con valor ablativo). 'pero el pueblo dice que ella tiene un arriendo de parcelas de tierra .. :
La secuencia "A es particularmente hermoso a partir de B" es interpretada PY Na 926: e-ke-de-mi a2-ku-mi-jo
como "A es más hermoso que B". EXEL 8É IlLV a¿ku-mi-jo (antrop.)
Una vez que llegan a existir estas dos construcciones comparativas, 'pero a2-ku-mi-jo lo tiene'
ambas se harán intercambiables, de modo que en griego del primer milenio • pe-i a<j>ElS (?), a<j>ELv (?) o a<j>EhL (?) dato plu. prono pers. 3.ª pers. Lo
podemos encontrar -TE pOS o -LWV indistintamente con partícula o con geniti- encontramos varias veces en tablillas de la serie An de Pilo, p. ej.:
vo. Incluso -TE pOS puede usarse sin segundo término de comparación con el PY An 654.8 me-ta-qe ,pe-i , e-qe-ta ,a-re-ku-tu-ru-wo ,e-te-wo-
mismo valor intensivo que -LWV. ke-re-we-i-jo
IlETá-KwE a<j>ÉhL ÉKwÉTUS 'AAEKTpUWV 'ETEfOKAEf ÉhLOs
3.2.2. Los sufijos de superlativo 'y luego con ellos el "conde" Alectrión hijo de Eteocles'.
Consecuentemente con la falta de uso de -teros como comparativo nos La forma arcadia CJepÉCJLV que aparece en una inscripción de Mantinea

encontramos con la falta de uso de *-tatos como superlativo, incluso con la (IPArk.9.15) parece ser la continuación de mico pe-i, sólo que con -s- restaurada (cf.

completa ausencia de este sufijo en los textos micénicos. Sí que tenemos II § 3.2.3.c), lo que abogaría por interpretar esta última como CJepEhl.

documentada, en cambio, la forma más antigua *-atos en me-sa-to • wo-jo foLO gen. sg. prono pers. 3.ª (cf. hom. oto, ÉoLo). Se encuentra
IlÉ(a)aaTos 'medio', aunque, como se ve, no con valor de superlativo. únicamente en PY Eb 472.B:
También existe en micénico una forma en, -isto, compuesta del grado we-te-re-u ... e-ke-qe ,o-na-to , wo-jo , *35-to
cero de *-ios, con el sufijo -to-, que indica el qu~ posee la cualidad en grado f EO"TpEUS ... EXEl-KwE ÓVUTOV f OLO ?
muy elevado. Se trata de neutro plu. me-ki-ta IlÉyLaTa 'muy grandes' (cf. tam- 'y Estreo ... tiene su arriendo ?'.
172 Morfología Los numerales IV § 5.1 173

4.2. Los demostrativos 4.4. Adjetivos pronominales


Tenemos atestiguadas las siguientes fomias: Aparecen en las tablillas los siguientes:
• to-jo- ToLo gen. sg. 'de éste' (cf. artÍCulo hom. ToLo) • nomo sg. mase. to-so Tó(a)aos, fem. to-sa Tó(a)aa, neutro to-so Tó(a)aov.
PY Eb 156.2: aTti-jo-qo ,e-ke-qe ,to-jo-qe ,au-to-Jo Atestiguado también en varios casos más.
ALeCOKwS EXEl-KWE TOlO-KwE aUTolo • po-ru- lToAús sólo aparece en composición.
'Etíope tiene de este mismo (un terreno en arriendo)'. • nomo sg. mase. -pa lTávs (para el resto de los casos véase § 3.1.3.). Se
• to-i- TOlhl o quizá TOLS, dato plu. mase. 'a éstos' (cf. artículo TOlO"L, TOls) documenta tanto solo como en compuestos o junto a otra palabra, p. ej.:
PY Na 520.A to-i-qe, e-re-u-te-ra nomo sg. mase. to-so-pa Tó(a)aos lTávs 'tanto en total' (y nomo plu.
TOlhl-KwE EA.EÚ9Epa mase. to-so pa-te Tó(a)aOL lTáVTES, nomo plu. neutro to-sapa-ta Tó(a)aa
'y para éstos libres (de impuestos)'. lTáVTa), nomo sg. neutro ku-su-pa ~ÚlllTav.
• to-e / to-me. La interpretación de estas formas no es segura, pero quizá
podría tratarse del dat. sg. del tema pronominal *so- / to-: TóhEl y
TÓIl (h)El < *to-smei (cf. aj. tasmai dat. sg. del prono demostrativo). Estas 5. LOS NUMERALES
dos formas alternan en una secuencia igual que aparece en las tablillas:
PY Eb 842.B Y Ep 613.8 e-pi-qe to-e /to-me te-ra-pi-ke 5.1. Numerales cardinales
ElTL-KwE TóhEl!Tó11 (h)El 9EpalTLaKEl Estamos muy mal informados acerca de la morfología de los numerales
'y sirve a las órdenes de éste'. en micénico porque la práctica habitual de los escribas es anotar las cantida-
Según Ruipérez 1986, la declinación en -m- que encontramos en la forma to-me des por medio de ideogramas numéricos (cf. II § 3.6.). Únicamente tenemos
habría pervivido en griego del primer milenio en cret. OTllll, forma del relativo GUTlS. escritos mediante silabogramas los siguientes:
• to-to parece ser una formación reduplicada del tema pronominal *to, 1. dat. e-me ÉIlEL, que, como ya vimos (§ 2.4.3a), conserva el tema ori-
concretamente un ac. sg. neutro TÓTTO(8) comparable con véd. tattad o ginario en -m de la raíz *sem frente a la nivelación analógica que se
bien TÓTO(8), cf. át. TOTO, equivalente de TOUTO (igual procedimiento ha producido en griego del primer milenio como tema en -n a partir
de formación que lat. sese). Aparece en varias líneas de PY Aq 64 en de las forma de neutro *EIl > EV, de modo que en el primer milenio
el sintagma to-to we-to TÓ(T)To(8) FÉTos 'este año' . tenemos dat. ÉVL.
• au-to-jo aUTolo gen. sg. de aUTós. Ya hemos citado el contexto al tra- La forma del numeral uno basada en *oi-wo- (cf. a. pers. aiva),
tar del pronombre personal to-jo. que en griego da lugar al adjetivo oLOS 'solo', 'único', también está
documentada en micénico en el adj. compuesto nomo sg. mase. o-wo-
4.3. El pronombre relativo we olFwFTls 'de una sola asa' (cf. nomo sg. neutro a-no-we avwFES
Está atestiguado varias veces jo- / 0-, probablemente una partícula de enu- 'sin asas').
meración formada a partir del relativo, quizá equivalente de CY:;. Normalmente 2. nomo yac. dwo aúo o aúw (la grafía micénica impide conocer la can-
aparece directamente seguida de una forma verbal, p. ej. o-wi-de WS fl& 'así vio'. tidad de la vocal final y ambas formas están atestiguadas en griego
También tenemos jo-qi YÓKKwl(a) (cf. eól. OTTl), relativo compuesto del primer milenio), instr. du-wo-u-pi 8Fou<f>l o, menos probable,
equivalente de oaTlS: avolvll<f>l (cf. dual arcad. en -OtuV, pero en micénico no hay ninguna
PY Un 1314.2: pa-ma-ko jo-qi wo-to-mo pe-T'f! razón para que no se escriba la -l-).
<f>ápllaKOv YÓKKWt(a) wo-to-mo (antrop.) ~ÉPEl 3. dat. ti-n-si TplaL. También está atestiguado ti-n- TpL- en composición,
'medicamento que lleva wo-to-mo'. p. ej. ti-ri-jo-we TplwFES 'de tres asas', ti-n-po TPL lTWS 'trébede'. Se
174 Morfología Palabras invariables IV § 6.1 175

ha especulado con la presencia del numeral en acusativo en la Únicamente"hay un adverbio multiplicativo documentado, y tan sólo en
secuencia po-ro-ti-ri de KN Se 879:b; que podría interpretarse como composiCión:
THDAOVS TPÍ,VS 'tres potros', pero no es segura. • ti-ri- Tpla- en dato sg. ti-ri-se-ro-e TplallPwhEl 'tres veces héroe'
4. Sólo atestiguado en composición: qe-to-ro- KWETPO-, en instr. plu. qe- (teón.).
to-ro-po-pi KWETpórrompl 'con cuatro patas', nomo sg. neutro qe-to-ro-
we KWETpwFES 'de cuatro asas'. Como se ve, ambas formas implican
que en micénico ya se ha producido la disimilación de la -w- que hay 6. PALABRAS INVARIABLES
que reconstruir en indoeuropeo en la segunda sílaba de este numeral
(cf. lato quattuor), es decir, que se ha producido la evolución *kWetwr- 6.1. Preposiciones
> *kWetro- (cf. át. TETpa-). Las tablillas micénicas nos ofrecen un grupo bastante reducido de pre-
Este numeral también ha entrado en la formación de to-pe-za TÓpTIECa posiciones. En la lista que ofrecemos a continuación aparecen las que encon-
mesa (cf. TpáTIECa), que muy probablemente es un comp. de *kWt(wJr- > tramos como palabras exentas (ya sea funcionando como preposiciones o
TOp- 'cuatro' (cf. Tpa-), mejor que sobre el número 'tres' *tr-, y de *ped- como adverbios) y también las que forman parte de compuestos.
'pata', es decir, que su sentido originario sería 'la de cuatro patas'. Sin • a-na avá sólo en comp. a-na-ke-e aváYEhEv 'entregar'(?) (cf. ayw).
embargo, es muy probable que esta relación ya no fuera percibida sincró- • a-pi all<PÍ, 'en torno a', 'alrededor' con dat. a-pi ku-do-ni-ja all<PL Ku8w-
nicamente por los hablantes de micénico. vÍ,fu 'alrededor de Cidonia' yen comp., p. ej., nomo duo a-pi to-ni-jo
6. Sólo atestiguado en composición: we- (h)FE(K)a- en nomo sg. fem. all<PleOpVLw 'a ambos lados del trono' (?), nomo pIu. a-pi-po-re-we all<pl-
we-pe-za (h)FÉ(K)arrE'a 'de seis patas'. La grafía micénica no per- <popílFES 'ánforas' y diversos antropónimos como a-pi-a2-ro 'A Il<PL ha-
mite saber cuál era la forma exacta de este numeral. AOS. No es seguro que aparezca en la forma verbal a-pi-e-ke, que puede
9. Sólo atestiguado en composición: e-ne-wo E(v)vEFo- en nomo sg. fem. ·1
interpretarse all<PlhílKE (cf. 'Llllll), pero también como a<p-LllKE 'consagró'.
• a-pu arrú (cf. arró) ¿con gen.? 'a partir de' a-pu ke-u-po-de-ja arrv
e-ne-wo-pe-za E(v)vEFórrE'a 'de nueve patas'.

5.2. Los ordinales


I! XEuarrov8ElQs (?) 'tras la ceremonia de la libación' yen comp. a-pu-do-
ke arrú8wKE 'entregó', a-pu-do-si a1TÚ80alS 'entrega'. También con elisión
Sólo están atestiguados los siguientes:
1.º po-ro-to rrpwTos (?) El contexto en el que aparece es oscuro. Podría
tratarse del ordinal utilizado como antropónimo (como lat. Quintus).
II en a-pe-do-ke arrÉ8wKE 'entregó'. No está claro si a-pu en a-pu ke-ka-u-
me-no arru KEKaullÉvos 'requemado' es un preverbio o un adverbio.
• E~ en composición en e-ka-te-re-ta / e-te-re-ta E~Tp~T(i 'horadadas'
lO.!! El antrop. de-ko-to podría ser D.ÉKOTOS, equivalente de 8ÉKaTos, (nom. sing. fem.) y, como propone Perpillou 1987, quizá también en
pero con otro timbre de vocalización de la sonante (*dek1[ltos), si bien tam- antrop. e-ka-sa-te-u 'E~aVeEÚS.
poco se pueden excluir otras posibilidades de interpretación como D.EKTÓs • e-n- / e-ni EV / EVl, quizá adv. 'dentro' en la secuencia mi-to-we-sa-e
(cf. 8ÉxollaL) o, incluso, el aoristo 8ÉKTO (cf. § 7.3.). Il lATÓ FEVaa EV 'pintado de bermellón por dentro' yen e-ni-qe EVl KWE,
quizá 'hay entre ellos', aunque se han propuesto interpretaciones alter-
5.3. Los multiplicativos nativas. En composición se documenta en el verbo e-ne-e-si EvÉhEvaL
Entre los adjetivos multiplicativos se documentan únicamente los dos 'hay entre ellos' (cf. EVEllll). Como preposición C. dat. seguramente
siguientes, y ambos como nombres propios: puede identificarse en la -e- de la secuencia a-ni-ja-e-e-ro-pa-jo-qe-ro-
• di-so D.laaÓs (cf.8laaós 'doble') sa avhÍ,(i EV EAAo<paÍ,Wl aKwÉAAovaa 'una rienda que da la vuelta en la
• du-wo-jo D.FOlÓS (cf.80lÓS 'doble'). collera'.
176 Morfología El verbo IV § 7 177

e e-ne-ka EVEKa c. gen. 'a causa de'., p. ej., e-n e-ka i-qo-jo EVEKa 'LKKwOlO e po-ro TTpÓ /ante' en comp. po-ro-ko-wo TTpóxoFOL 'jarras' (cf. TTpÓXOUS),
'por el caballo' o e-ne-ka ku-ru-so-jo EVEKa Xpucrcio 'por el oro'. pó-ro-ko~re-te 'vice ko-re-te', cf. ko-re-te, o po-ro-du-ma 'vice du-ma' ,
Como se ve en este ejemplo, el genitivo va detrás de esta preposición cf. du-ma (nombres todos ellos de cargos en la administración micénica).
y no delante, como sucede en griego del primer milenio .. • u-pa / u-po úTTáp / ÚTTÓP 'más allá' en comp. en el top u-pa-ra-ki-ri-ja /
e e-pi / o-pi ETTL / cmL c. dat., con valor temporal, mu-jo-me-no e-pi wa- u-po-ra-ki-ri-ja 'ITTapaKp(ii / 'ITTopaKp(ii.
na-ka-te ¡LULO¡LÉVWL ETTL FaVáKTEL 'con motivo de la iniciación del • u-po ÚTTÓ como adv. 'debajo' o-u-qe pe-qa-to u-po ou KWE TTÉyywaTov
rey'. También aparece con dato en e-pi-qe re-si, secuencia para la que ÚTTÓ 'y sin plataforma por debajo'.
se ha propuesto ETT( KWE FPEVcr( (?), pero su interpretación es muy Milani 1988 ha argumentado que en algunas formas micénicas como we-a-re-
incierta. Se usa igualmente con instr. e-pi i-ku-wo-i-pi (sent. dud.). pe / we-ja-re-pe o we-je-ke-a / we-je-ke-a2 tenemos documentada en composición la
En comp. e-pi-ki-to-ni-ja ETTLXL T(DVLa (n. de un elemento que se preposición correspondiente a chipr. ÍJ-/v- ·sobre'.
coloca sobre el XLTWV), e-pi-de-da-to ETTLoÉoacrToL 'ha sido distri-
buido', y con elisión e-po-mi-jo ETTW¡Lh(W 'hombreras (de una arma- 6.2. La negación
dura)'. En cuanto a o-pi OTT( C. dat. tiene el significado' en casa de' No hay ejemplos de ¡L~, lo que no debe extrañamos, dadas las caracte-
cuando va seguido de un antropónimo, p. ej. o-pi e-sa-re-we to-ro- rísticas de los textos.
no-wo-ko OTTL 'Ecrap~FEL epovOFOPYWL 'en casa de Esareo el fabri- En cuanto a OV, como proclítica, aparece siempre escrita unida a la pala-
cante de sillones', que es el uso más frecuente. Sin embargo, apare- bra siguiente, p. ej.: o-u-di-do-si ov O(OOVcrL 'no dan', o-u-te-mi ou TÉp¡LLS 'y
ce varias veces con el instr. qe-to-ro-po-pi KWETpóTToTTqn no (tiene) soporte', o-u-qe ov KWE 'y no' cf.oihE.
'cuadrúpedos', con el sentido de 'a cargo de'. También en composi-
ción, p. ej., O-pi-a2-ra oTT(haAa 'regiones costeras' (cf. aAS 'mar'), 6.3. Conjunciones
o-po-qo OTTWKwWL 'anteojera' (cf. wlj; 'ojo'). Sobre estas preposicio- Sólo aparecen en las tablillas las siguientes:
nes, cf. Morpurgo 1983. • -qe KWE conj. copulativa 'y'. Sobre la posibilidad de que en algunas
e me-ta ¡LETá con dat. 'con' me-ta-qe pe-i ¡LETá KWE cr<!>ÉhL 'y con ellos'. ocasiones -qe sea una partícula con valor modal véase infra el aparta-
En composición, p. ej., me-ta-ke-ku-me-na ¡LETaXEXU¡LÉvii 'desguazado' do dedicado a los modos verbales (§ 7.5.).
(cf. XÉw 'verter'). • o-u-qe OUKwE conj. copulativa negativa 'y no', 'ni' (cf.oüTE).
e ku-su ~úv 'con' en comp. ku-su-pa-ta ~Ú¡LTTavTa 'todos'. • -de 8É conj. adversativa 'pero'
epa-ro TTapó (cf. TTapá) C. dato 'de parte de' pa-ro da-mo TTapo oc4LwL, • -me ¡LÉv si lo leemos en to-me, lo que es muy dudoso (para una inter-
aunque en algunos nódulos de la serie TH Wu se ha propuesto que pretación alternativa véase § 4.2.). En ningún caso se articulan párrafos
pueda tener el significado 'junto a' . con ¡LÉv / oÉ en las tablillas.
e pe-da TTE8á (cf. eol. TTEOá) C. ac. 'hacia' pe-da wa-tu TTEsa FácrTU • o-te aTE conj. subord. temporal 'cuando': o-te wa-na-ka te-ke au-ke-
'hacia la ciudad'. wa da-mo-ko-ro aTE Fáva~ efjKE Auy~Fav 8ii¡LOKÓpOV 'cuando el
e pe-ri TTEp( 'alrededor de' en comp., p. ej. antrop. pe-ri-ra-wo TIEpLAaFos rey hizo damokoro (un cargo) a Augewa (nombre propio)' [PY Ta
o pe-ri-me-de TIE pL ¡L ~OTlS. 711]; o-te tu-wo-te-to ... aTE eÚOS eÉTO 'cuando se ofreció perfume'
e po-si TTO(p)cr( (cf. dór. TTOTl, hom. TTpOTL, jón.-át. TTpÓS) adv. o-u-qe a- [TH Fq 126].
ni-ja po-si OV KWE iivh(ii TTOcrL 'y no tiene \la rienda', o-u-qe po-si e-re- La forma micénica muestra que OTE no puede proceder de una forma de pro-
pa ou KWE TTOcrL EAÉ<!>as 'y no tiene el marfil' (para el sentido cf. TTpÓ- nombre relativo seguida de la enclítica TE, pues en micénico hubiéramos debido
crEL¡LL 'estar añadido a'). tener to-qe.
178 Morfología El verbo IV § 7 179

Conviene mencionar también o-/jo- ws/yws 'así' y, o-a2' O-da-a2 (éstas CUADRO DE LAS FORMAS VERBALES MICÉNICAS
sin interpretación griega satisfactoria) ,que aparecen encabezando oraciones y
pueden interpretarse sintácticamente como conjunciones o adverbios oracio-
VOZACfIVA Voz MEDIO-PASIVA
nales (cf. Duhoux 1998: 27-33).
Temáticos Temáticos
e-ke EXEL e-u-ke-to EÜXETOl
e-ka-si ExovcrL e-ke-jo-to EyKElOVTOL (?)
7. EL VERBO INDICATIVO
Atemáticos Atemáticos
PRESENTE
pa-si q,1icrL di-do-to 8L8oTOl
Aparte de los problemas generales para el estudio del verbo que produce el -e-si EhEVcrL -u-ru-to FpUVTOL
e-to EcrTOV (?)
propio sistema gráfico en que están escritas las tablillas, debemos señalar la
limitación tan grande que supone la propia naturaleza de los textos, que son en IMPERATIVO e-e-to EhÉVTW(V)
su inmensa mayoría documentos de la administración palacial de diferentes cen-
TEMA DE PRESENTE Temáticos
tros micénicos y los que no, inscripciones pintadas sobre jarras con someras e-ka EXWV, e-ka-te EXOVTES
PARTICIPIO
indicaciones de contenido o destinatario, lo que, desde un punto de vista prag- Atemáticos
mático, limita enormemente el abanico de formas verbales que resulta esperable e-o ÉhúÍv, e-o-te EhóVTES

que aparezcan. Así, en documentos de este tipo no es de esperar que se encuen- Temáticos
tren optativos, por ejemplo, ni tampoco formas de segunda persona. De hecho, e-ke-e EXEhEV
INFINITIVO
Atemáticos
todas las formas verbales que tenemos documentadas en micénico son de terce~
a-ri-e aALhEv (?)
ra persona o formas nominales; carecemos por completo de ejemplos de optati-
INDICATIVO
vos y los casos propuestos de subjuntivos e imperativos son más que dudosos. IMPERFECfO
-a-pe arrfjs (?)
Aun así, podemos afirmar que la situación del verbo micénico, por lo que
do-se 8úÍcrEL
a su morfología se refiere, era bastante similar en sus rasgos generales a la del INDICATIVO
e-so-to E(cr )crOVTOL
-do-so-si 8úÍcrOVcrL
TEMA DE FUTURO
griego del primer milenio, pues no en vano las principales características
del verbo griego son herencia de época indoeuropea. Nos encontramos en PARTICIPIO de-me-o-te 8qlÉhoVTES ze-so-me-no "E (cr )cr0IlÉVWL

micénico con un sistema verbal articulado en tomo a cuatro temas (presente, Sigmático Sigmático
futuro, aoristo y perfecto) y a dos voces principales (activa y media, pues no e-ra-se €AacrE de-ka-sa-to 8É~aTo
Radical temático Radical temático
hay ejemplos seguros de formas pasivas en los tiempos en que la voz pasiva
INDICATIVO -wi-de FL8E -pa-ro-ke-ne[-to rrapoyÉVETO
se diferencia morfológicamente de la voz media en griego del primer mile- -o-po-ro 8q,AOV
TEMA DE AORISTO
nio). Sí que hay diferencias de detalle respecto del verbo griego del primer Radical atemático Radical atemático
milenio por lo que se refiere a las desinencias primarias y en cuanto a la uti- do-ke 8WKE qi-ri-ja-to KwpLaTO

lización del aumento en los tiempos secundarios. a"ri-sa apLcravs (?)


PARTICIPIO
Comenzamos por ofrecer un cuadro-resumen que da una visión general a-ke-ra2-te ayyÉAAavTES (?)
del verbo micénico. Basado en el que ofrece Magueijo 1980: 184s., ha sido
INDICATIVO e-pi-de-da-to E1TL8É8acrToL
retocado para adaptar terminologías o actualiz~r datos o interpretaciones.
TEMA DE PERFECfO
Después ofrecemos información más detallada acerca de cada uno de los te-tu-ko-wo-a 6E6uxFóha de-do-me-na &8OIlÉva
PARTICIPIO
a-ra-ru-ja apapu'ia
temas verbales y dejamos para el final algunas consideraciones generales.
180 Morfología El verbo IV § 7.1.1 181

Para la elaboración de este capítulo hemos realizado una revisión de centra especialmente sobre ellos. Sí que encontramos, en cambio, una utili-
todas y cada una de las formas micénicas que en algún momento han sido zación muy adecüada de los datos micénicos en el que sin duda podemos
interpretadas como verbos y a lo largo de él aparecerá completo el elenco de considerar el estudio fundamental sobre el verbo griego de los últimos años,
las formas que con una cierta verosimilitud pueden ser consideradas verbos Duhoux 1992 [20012], aunque, como dejan ver los índices, no se estudian
en micénico, clasificadas por temas y voces e incluyendo dentro de cada tema en él de forma sistemática todas las formas verbales micénicas. En el
también las formas nominales del verbo. El último intento de elaborar una reciente manual de Bartonek 2003: 306-336 se encuentran listados comple-
lista completa de las formas verbales micénicas se encuentra.en los anexos tos de formas verbales, con una clasificación por temas, personas y voces
que acompañan al artículo de Duhoux y Dachy del año 1992 s·obre el aspec- (pero, llamativamente, no por tipos de formación dentro de cada uno de los
to verbal. Nuestro material de partida para el análisis del verbo micénico es temas), que resultan de gran utilidad para quienes se interesen por el verbo
más amplio que el que aparece en ese trabajo, en primer lugar porque en algu- micénico, pero el análisis de los datos, limitado a cinco páginas, aunque
nos estudios aparecidos en los más de diez años transcurridos desde su publi- esencial'mente correcto y con los datos básicos, no deja de resultar un tanto
cación se han hecho nuevas propuestas de interpretación que han aumentado escaso. Naturalmente, aparte de estos estudios generales, existen varios tra-
el caudal de formas interpretables como verbos y, en segundo lugar, porque bajos que se ocupan de aspectos parciales del verbo micénico, pero tampoco
hemos podido incorporar los datos de las nuevas tablillas tebanas. Además, son especialmente abundantes. Y existen llamativas lagunas en la bibliogra-
en función de sus intereses para ese trabajo, Duhoux y Dachy no recopilaron fía, como, por ejemplo, el hecho de que no haya ningún estudio dedicado al
los adjetivos verbales en -TÓS y -TÉOS, mientras que nosotros sí los hemos tema de futuro en micénico a pesar del interés que puede tener para una ade-
tenido en cuenta. cuada valoración de la historia de los futuros sigmáticos y futuros contrac-
No abundan los trabajos generales sobre el verbo micénico. Una refe- tos en griego.
rencia básica es el artículo de Duhoux 1988a, que, de todas formas, no
atiende de forma específica a las cuestiones morfológicas, sino que se cen- 7.1. El tema de presente2
tra fundamentalmente en los problemas relativos bien al tiempo y el aspec- 7.1.1. Los presentes temáticos
to, bien a la voz y la diátesis. El trabajo de Sowa 1998 es un útil análisis de Comenzando por la voz activa, tenemos documentadas las siguientes
conjunto de las formas verbales personales atestiguadas en micénico, clasi- formas:
ficadas por temas y por tipos de formación dentro de cada tema, con discu- • 3.ª sg.: pe-re <pÉpEl 'lleva', a-ke ayEl 'lleva', e-ke EXEl 'tiene', a-ke-
sión de las de interpretación problemática. Naturalmente, encontramos re ayELpEl 'recoge', wo-ze FóP('El 'trabaja' (de *wrgy-, cf. pÉ('w,
aportaciones interesantes en las obras generales sobre el micénico, como Ep8w 'hacer'), wo-ke FópyEl (?) 'hace' (d. wo-ze), te-ra-pi-ke eEpa-
Docs., Palmer 1963 y, sobre todo, Vilborg 1960 y Ruijgh 1967. Pero hay TTLaKEl 'está al servicio' (d. eEpaTTEúw), a-pu-ne-we aTTuvÉFEl (?)
que tener en cuenta la fecha de estos dos últimos libros, por lo que, a pesar 'zarpa' (comp. de aTTu- y *vÉFw, cf. vÉw 'nadar', pero no es seguro
de que su consulta sigue siendo provechosa, están todavía muy cercanos en que se trate de un verbo, podría ser un topónimo), a-pi-e-ke al1<PlhÉ-
el tiempo al momento del desciframiento y no pueden tener la perspectiva XEl 'rodea' (comp. de EXW; parece claro que se trata de un verbo, pero
sobre el tema con la que podemos trabajar hoy en día cuando ya han pasa- otras interpretaciones como a<pL T]KE 'consagró' también son posi-
do cincuenta años. También encontramos indicaciones valiosas sobre el bies), e-pe-ke ETTEl yEl 'envía con urgencia(?)' (aunque la interpreta-
verbo micénico en los estudios generales sobre la morfología del griego,
como Chantraine 1961 y Rix 1976. De todas /ormas, hay que decir que 2 Plath 1992 ha realizado un listado y clasificación de las formas verbales de presente

en micénico. En nuestra clasificación hemos añadido algunas formas y hemos preferido


Chantraine hace todavía una utilización muy tímida de los datos del micé- operar como criterio primario con el de conjugación temática opuesta a conjugación ate-
nico. En cuanto a Rix, incorpora ya bien los datos micénicos, pero no se mática.
182 Morfología El verbo IV § 7.1.1 183

ción es muy dudosa y cabe la posibilidad de que ni siquiera sea una • dat. sg. masco mu-jo-me-no j.1ULOj.1ÉVWl 'que se inicia' (de *j.1UlW <
forma verbal). *musyo, cf.j.1uÉw);
• 3.ª plu.: e-ko-si EXOV(Jl 'tienen', o-pe-ro-si ó<pÉAAovOl 'deben' (cf. jón-át. • nomo plu. masco ]qe-ro-me-no probo KwEAÓj.1EVOl 'que llegan a ser' (cf.
Ó<pElAW, eol., arco y hom. ó<pÉAAW). eol. rrÉAOj.1at), aunque tampoco pueden excluirse totalmente otras
Mucho menos numerosos son los ejemplos de formas de voz media y interpretaciones como ywr¡Aój.1EVOl 'que quieren' (cf. doro 8~A0j.1at,
pasiva: beoc. ~ElAOj.1at, tes. ~ÉAAOj.1at);
• 3.ª sg. e-u-ke-to- EÜXETOl 'proclama solemnemente' (cf. EÜXOjlat 'jac- • nomo plu. masco re-qo-me-no AElK wÓj.1EVOl 'dejados (en reserva)' (cf.
tarse'); véase § 7.6. para las desinencias de voz media. AELrrw);
• 3.ª plu. e-kejo-to probo EyKELOVTOl 'están establecidos en la tierra • nomo sg. masco to-ro-qe-jo-me-no (a)TpoK/)(WEyÓj.1EVOS 'girar visita (de
comunal' (cf. EyKElj.1at, aunque con conjugación temática en vez de inspección)' (cf. TpÉrrw 'girar' o aTpÉ<pw 'retorcer').
atemática, que también está atestiguada para este verbo en el primer A ellos podemos añadir algunos antropónimos que no son sino partici-
milenio, p. ej. hom. KÉOVTQl. No puede excluirse completamente que la pios de presente temáticos utilizados como nombres propios, p. ej. nomo sg.
forma micénica sea atemática EyKELOTOl < *enkey1Jtoi). masc.o-po-ro-me-no 'OrrAOj.1EVÓS (cf. hom. OrrAOj.1at 'preparar'), e-u-ko-me-
También tenemos un nutrido grupo de participios activos en -nt- de ver- no EUXOj.1EVÓS (cf. e-u-ke-to EÜXETOt), wa-do-me-no hFaBoj.1EVÓS (cf. ~8oj.1at
bos temáticos, que incluimos aquí porque ofrecen información adicional para 'complacerse con'),pa-sa-ko-me-no WaXOj.1EVÓS (cf. ¡jJ~xw 'frotar').
el estudio de la formación del tema de presente en micénico (para su declina- Por último, hay que señalar algunos infinitivos:
ción véase § 3.1.3.). Encontramos así: • e-ke-e EXEhEv 'tener' (cf. EXW),
• nomo sg. masco o-pe-ro ó<pÉAAWV, ac. sg. masco o-pe-ro-ta Ó<PÉAAOVTQ, • a-na-ke-e aváYEhEv 'llevar' (cf. aváyw),
nomo plu. masco o-pe-ro-te O<pÉAAOVTES, nomo sg. fem. o-pe-ro-sa • e-re-e EpEhEv 'remar' de *EPW (cf. EpÉaaw y e-re-ta) ,
ó<pÉAAoVaQ 'que debe' (cf. o-pe-ro-si y jón.-át. Ó<pElAW); • wo-ze-e Fóp(,EhEv 'trabajar' (cf. wo-ze).
• nomo sg. masco wo-zo Fóp(,wv, dat. sg. masco wo-zo-te FOP(,ÓVTEl, nomo A la vista de estas formas hay que realizar algunas observaciones res-
plu. masco wo-zo-te FÓP(,OVTES 'que trabaja(n), (cf. wo-ze y pÉ(,w, pecto de las diferencias, no muy abundantes, que existen entre las formas del
Ep8w 'hacer'); tema de presente en micénico y en griego del primer milenio:
• nomo sg. masco e-ko EXWV, nomo plu. masco e-ko-te EXOVTES 'que 1.ª) No existen en micénico los verbos contractos, puesto que todavía no
tiene(n)' (cf. e-ke); se han producido las condiciones fonéticas (desaparición de yod intervocálica)
• dudo nomo plu. masco e-qo-te probo EKwOVTES 'que siguen' (cf. ErrOj.1at) que desembocaron en su creación. Los verbos contractos, por tanto, debían
• nomo plu. masco qa-si]-re-wi-jo-te YWQalAr¡flovTES 'que son capata- presentarse simplemente como verbos en -eyo- o -ayo-, según nos muestra to-
ces' (cf. ~Q<JlAEÚW 'ser rey'); ro-qe-jo-me-no, ya sea TpOK wEyÓj.1EVbS o aTpox wEyÓj.1EVOS y sobre el cual
• probablemente también nomo sg. fem. -qe-ro-sa aKwÉAAoVaQ 'que da la nos resulta imposible saber si originariamente era un iterativo del correspon-
vuelta,que se enrolla' (cf. aTÉAAw 'recoger, enrollar (las velas)'), en diente verbo radical temático (TpÉrrw o aTpÉ<pw), con una oposición en la
la secuencia a-ni-ja-e-e-ro-pa-jo-qe-ro-sa. vocal de la raíz entre o en el verbo en -eyo- y e en el verbo radical, o bien un
Igualmente, hay participios medios y pasivos en -meno-: denominativo a partir del sustantivo correspondiente de la misma raíz que, de
• nomo plu. neutro wo-zo-me-na FOp(,Ój.1EVQ, nomo duo neutro wo-zo-me-no hecho, está atestiguado en micénico en la forma to-ro-qo, ya sea TpÓKwOS o
Fop(,Oj.1Évw 'que están en fabricación' (cf. "(o-ze); aTpóxwoS, documentada en un contexto referido a lanas y que seguramente
• nomo sg. masco o-ro-me-no ÓpÓj.1EVOS u ÓpÓj.1~VOS 'que vigila' (cf. hom. significa 'cordón' (cf. alternativamente Tpórros 'vuelta' o bien hom. aTpo<pós
OPOj.1at); 'cordón' o 'correa').
184 Morfología El verbo IV § Z1.1 185

2.ª) Por lo demás, los tipos de presente documentados en micénico se verbo denominativo formado a partir de un sustantivo en -Eús. A juz-
corresponden con los que encontramos en griego del primer milenio. Concre- gar por esta forma, los denominativos en -EÚW, tan frecuentes en el grie-
tamente aparecen los siguientes: go del primer milenio, en micénico eran simplemente una variante de
• presentes radicales temáticos, normalmente con vocalismo e de la los verbos en -Y0-, con el sufijo añadido a la forma en grado largo del
raíz: pe-re <!>ÉPEl, e-ke EXEl, re-qo-me-no AElKwÓIlEVOl, ]qe-ro-me-no sustantivo correspondiente. Curiosamente se trata de una correspon-
Kwd.óIlEVOl (?), e-qo-te EKwOVTES (?), a-pu-ne-we arruvÉFEl (?), e-re- dencia clara entre el micénico y formas del eleo como <!>uyaoElw <
e EpEhEv, e-ke-jo-to EYKElOVTOl (?). El vocalismo a parece antiguo en *<!>uyaollF yw (pero parto aor. <!>uyaoEÚaVTl) frente a <!>uyaoEúw 'exi-
algunos verbos, como a-ke aYEl 'lleva' (aunque en último término liar', correspondencia que parece haber pasado inadvertida en la
procede de un grado pleno e, ya que la forma originaria era *H2 eg-). bibliografía. Otros ejemplos en eleo: KaTlmpaÍ-wv, aor. KaTLapaú<JElE,
También encontramos el vocalismo o en algunos escasos verbos del equiv. de át. Ka8lEpEÚWV; AaTpm[óIlEvoV] / AaTpElóIlEVOV, equiv. de
griego del primer milenio y uno de ellos ya está atestiguado en micé- AaTpEuóIlEVOv; lla<JTElEl equiv. de lla<JTEÚEl. Esta correspondencia
nico: o-ro-me-no ÓPÓIlEVOS u ÓPÓIlEVOS. Por último, no podemos viene a confirmar la idea de que los presentes en -EÚW están rehechos a
saber con seguridad si wo-ke FópyEl (?) procede de una forma con partir de las formas de otros temas, como fut. ~a<JlAEÚ<Jw o aor. E~a<JÍ-AEu­
vocalismo o originario (wolg-) o bien de una forma con grado cero, <Ja, pero ya no se trata de que simplemente en esos contextos resulta
con lo que ese timbre se debería á la vocalización de la sonante esperable la reducción del primer elemento del diptongo -llU-, sino de
(*wrg-)· que, al ser formas diferentes del tema de presente, tampoco estaba en
• presentes con sufijo -yo, frecuentemente en griego con el grado cero de ellos el sufijo -yo- característico de ese tema. Fonéticamente en ático a
la raíz: mu-jo-me-no IlUlOIlÉVWl (de *lluÍ-w < *musyo) , wo-ze Fóp(El partir de *~a<JlA~F yw lo esperable sería también **~a<JlAElW como en
(de *wrgyO); aunque tampoco son raros los que tienen vocalismo e como eleo, según dejan ver evoluciones como las formas femeninas tipo
a-ke-re ayEÍ-pEl (de *ageryO) o -qe-ro-sa <JKwÉAAov<Ja (de *skwelyO). *lÉPllF ya> lÉPELa.
• presentes en -Í-<JKW: te-ra-pi-ke 8EparrÍ-<JKEl. No sabemos si el sufijo • verbos con sufijo nasal: se suele aceptar que o-pe-ro-si Ó<!>ÉAAOV<Jl y
tiene algún matiz especial (incoativo o iterativo). Los contextos son los demás formas atestiguadas de este verbo proceden de *O<!>ÉAvw con asi-
siguientes: milación -ln-> -11-. De todas formas, los detalles de formación del pre-
PY Eb 842.B: sa-sa-wo e-ke-qe o-na-to ka-ma-e-u e-pi-qe to-e te-ra-pi-ke sente de este verbo son un tanto obscuros.
'La<Já.F wv EXEl KWE ÓVUTOV KallahEus ErrÍ- KWE TóhEl 8EparrÍ-<JKEl 3.ª) La mayor parte de los verbos mencionados tienen en griego del pri-
'Sasaón tiene un terreno en usufructo como propietario de un campo mer milenio la misma formación del tema de presente que en micénico. Sin
(ka-ma) y por éste presta servicio' embargo, hay algunas excepciones: el verbo *EPW que hay que suponer a
PY Ep 613.8: ]o-na-to e-ke ka-ma-e-u e-pi-qe to-me te-ra-pi[-ke partir del inf. e-re-e ha sido reemplazado por una forma derivada a partir del
ÓVUTOV EXEl KallahEus ErrÍ- KWE TÓIlEl 8EparrÍ-[<JKEl sustantivo correspondiente (E pÉ <J<JW , formado sobre EpÉTllS 'remero', ya
'tiene un terreno en usufructo como propietario de un campo y por atestiguado en mico e-re-ta); *lluÍ-w < *musyo reconstruible a partir de mu-
éste presta servicio'. jo-me-no IlUlOIlÉvwl ha sido reemplazada por una formación en -eyo-,
• Muy interesante resulta la forma qa-si]-re-wi-jo-te ywa<JlAllflovTEs lluÉw; tampoco subsiste wo-ze FÓp(El 'trabaja' (de *wrgyO), sino que la
porque frente al verbo correspondiente en ático del primer milenio. formación más parecida es pÉ(,w, con diferente grado vocálico; tampoco
~a<JlAEúw, parece mostrar que esta clase d~ verbos denominativos no existe en griego del primer milenio un verbo 8EparrÍ-<JKw como permite
era en -EÚW, sino en -~F yw. Naturalmente, l~ restitución de las dos pri- suponer para el micénico la forma te-ra-pi-ke, sino que nos encontramos
meras sílabas no es segura, pero sí que parece claro que se trata de un con el denominativo 8EparrEúw. Se aprecia, por tanto, una cierta tendencia
186 Morfología El verbo IV § 7.1.2 187

a la renovación de las formas verbales mediante la utilización para la for- mentado en las tablillas PY An 5, 18 Y 852, sería un topónimo. Las razones
mación del tema de presente de sufijos denominativos que, además, pre- para apoyar esta interpretación son el paralelismo con otras palabras que apa-
sentan la ventaja de que permiten una formación regular del resto de los recen en la misma posición que ésta en las tablillas en que se documenta la
temas a partir del presente en contra de lo que sucedía con los presentes palabra y en otras de la misma serie. Además, Killen ha sugerido también que
antiguos a los que reemplazan. ésta sea la lectura de PY Cr 868[+]875 en cuya línea 5 se lee ]to-na-pe[, en
4.ª-) Por lo que respecta a las desinencias, sólo estamos informados de una tablilla en la que aparece una lista de topónimos acompañados del ideo-
las de 3.ª- persona. En la del singular de la voz activa no parece haber nin- grama CERV y un numeral. Así pues, de ser cierta esta interpretación, no ten-
guna diferencia respecto del griego del primer milenio, estando ya asentada dríamos atestiguado ningún imperfecto en las tablillas.
-EL en la conjugación verbal micénica. Para el plural encontramos -o-nsi En cuanto a las formas medio-pasivas, tenemos:
(escrito -o-si), que es el precedente directo de las formas en -OUOl del grie- • 3.ª- sg.: -di-do-to 8l8oTOl 'se da' (cf. 8l8wj.u), -i-je-to lETOl 'se envía'
go del primer milenio. En cuanto a las desinencias medias en -TOl / -VTOl (Cf.lTlj.l.L)
frente a -Tal / -VTaL mayoritarias en los dialectos griegos del primer mile- • 3.ª- plu.: -u-ru-to F pVVTOl 'protegen' (de *F pVj.Wl, cf. hom. pvaSaL y las
nio, véase § 7.6. formas temáticas pÚOj.1aL, EpÚOj.1aL).
5.ª-) Los infinitivos temáticos acaban en -e-en -EhEv, procedente de *-esen, Participios activos:
que es la forma que precede directamente al jón.-át. y parte del dorio -ELV, • nomo sg. masco e-o Ehwv (cf. ELj.1l 'ser' y parto jón. EWV), nomo plu.
eleo, lesb. y arco (salvo en Tegea) -Tlv y tes. occ. -EV (con contracción de las masco e-o-te EhóvTES, dudo nomo plu. neutro o-ta- oVTa; nomo sg. masco
vocales que quedan en contacto al perderse la aspiración procedente de -s- a-pe-o árrEhwv (cf. clrrElj.1l 'estar ausente'), nomo plu. masco a-pe-o-te
intervocálica) . árrEhóvTES, nomo plu. fem. a-pe-a-sa árrÉha(a)aaL (de *ap-es-1}t-yai);
]e-ne-o EVEhwv (?)
7.1.2. Los presentes atemáticos • nomo plu. masco i-jo-te LÓVTES (cf. Elj.ll 'ir'), al que se puede añadir
Las formas de la voz activa documentadas son las siguientes: antro nomo sg. a-pi-jo 'Aj.1<!>lwv, gen. a-pi-jo-to / a-pi-o-to 'Aj.1<!>lOVTOS.
• 3.ª- sg.: a-pe-i-si clrrEwl 'va' (cf. Elj.1L), te-re-ja quizás TEAEla o TEAElfu • da-nu-wo 8aLVÚWV (?) 'repartidor' (part. de 8alVUj.1l utilizado como
(de *TEAElU¡..t.l, pero la forma es muy discutida y se han propuesto muy nombre de función).
diversas interpretaciones); Como se ve, sólo tenemos atestiguados participios activos formados
• 3.ª- plu.: di-do-si 8l8oVOl 'dan' (cf. 8l8wj.1L), e-e-si EhEval / e-ne-e-si sobre raíces o combinaciones de raíz + sufijo que acababan en consonante o
EvÉhEval / ]a-pe-e-si[ árrÉhEval (todas ellas formas del verbo 'ser', semiconsonante, por lo que nos encontramos con que todos ellos, al igual que
ya se trate del verbo simple o con preverbio, cf. ELj.1í.), -i-je-si lEval sucede mayoritariamente en griego del primer milenio, tienen un sufijo -nt-
'envían' (cf. lTlj.1L), ki-ti-je-si KTlEval (de *KTELj.1l 'poner en cultivo', con grado o generalizado, salvo para la formación del femenino, donde el
cf. KTl'W); grado cero resulta lo esperable.
• 3.ª- du.: e-to EaTOV (?). En cuanto a los participios medio-pasivos, aparecen los siguientes:
A ellas hay que añadir la única forma de imperfecto que quizá aparece • nomo sg. fem. ki-ti-me-na KTlj.1Éva 'cultivada' (cf. ki-ti-je-si),
en las tablillas micénicas: 3.ª- sg. -a-pe árrTlS(T) 'estaba ausente' (cf. Elj.1l • nomo sg. masco a-ja-me-no áyalj.1EVOS 'taraceado' (pero por el contexo
'ser'), relacionable con doro y eol. ~S < *e-es-t (aumento + raíz + desinencia), parece mejor interpretarlo como un participio de perfecto, cf. § 7.4.).
frente a la forma át. ~v. De todas formas, recientemente Killen 1996-1997 ha Podemos añadir también antrop. derivados de participios como a2-nu-
\
cuestionado esta interpretación y ha retomado la idea alternativa que ya se me-no' AVUj.1EVÓS (cf. clVUj.1l 'realizar') y arnu-me-no ALVUj.1EVÓS (cf. aLvu-
encontraba en trabajos antiguos de Palmer según la cual el término, docu- j.1aL 'coger').
188 Morfología El verbo IV § 7.1.2 189

También tenemos algunos infinitivos: (p. ej., <!>aVTl, o18ovn) yen jonio -oual < *-onti, con grado o de la desinen-
• te-re-ja-e TEA.ECahEV (cf. te-re-ja), cia, tras semiconsonante. Como se ve, el micénico ha solucionado el proble-
• a2-ri-e aAlhEv? (cf. <ÍAlEÚW 'pescar'). ma de la alternancia fonética según el contexto entre *-nti I -lJti (que hubieran
Cábe hacer las siguientes observaciones generales sobre las diferencias desembocado fonéticamente en *-lJSi I -asi u-osi) generalizando una forma
respecto del griego del primer milenio en los presentes atemáticos: -ensi tras consonante que debe haberse creado por falso corte a partir de las
l.ª) La grafía micénica obscurece las alternancias de cantidad, que tan raíces acabadas en -e- como -i-je-si 'lEval.
importante papel desempeñan en la morfología de estos verbos, por lo que a Como ya señalamos, la interpretación de la forma te-re-ja es muy pro-
falta de datos hemos restituido las cantidades como las correspondientes en blemáJica. Si realmente se trata de una 3.ª- pers. sg. de un verbo atemático,
griego del primer milenio, que, en general, continúan las viejas alternancias cabría pensar en dos posibilidades: a) que tenga desinencia cero, como lesb.
indoeuropeas entre grado pleno en el singular del indicativo de la voz activa oá¡..Lva (de Oá¡..LVCi¡..Ll); b) que se trate de una forma TEAElm con un uso de -l
y grado cero en el dual y plural de la voz activa y en toda la voz media. Com- como marca de 3.ª- pers. paralelo al de las formaciones temáticas (cf. mico
párese, p. ej., 3.ª- sg. acto a-pe-i-si arrElO"l con grado pleno e frente a 3.ª- plu. e-ke EXEl), como encontramos en lesbio en el tipo 3.ª- pers. sg. Tl¡..Lat (de
medo -u-ru-to FpVVTOl con grado cero. Los datos que ofrecen las tablillas no *Tl¡..La-t), frente a át. Tl¡..LUl.
nos permiten saber si las alternancias vocálicas tenían mayor vitalidad que en Para las desinencias medias, véase § 7.6.
ático clásico o sucedía ya que sólo estaban vivas en los verbos atemáticos con 3.ª-) Por lo que se refiere a los diversos tipos de formación del tema de
reduplicación y en unos pocos más como El¡..Ll 'ir' y <Pll¡..Ll 'decir', mientras presente, todos los que se atestiguan reaparecen en griego del primer milenio:
que en el resto se había producido la extensión analógica de uno de los dos • presentes radicales atemáticos: e-e-si EhEV<Jl, a-pe-i-si arrElal, ki-ti-je-
grados (cero o pleno) a todo el paradigma del tema de presente. El verbo 'ser' si KTlEVaL, -u-ru-to FpVVTOl.
muestra ya en micénico un grado e generalizado en todo el presente, según • presentes atemáticos con reduplicación: di-do-si olooval, -i-je-si 'lEval
deja ver e-e-si EhEval, con E- inicial, ya sea debida a nivelación o proceden- (de *yi-ye-).
te fonéticamente de laringal. Ese mismo grado se encuentra también en for- • presentes atemáticos con sufijo -vu-: da-nu-wo OatvtJwv (?) y antrop. deri-
mas del participio como nomo sg. masco e-o Ehwv (cf. jón. EWV) o, incluso, el vados de participios a2-nu-me-no 'Avu¡..LEVÓS-, aTnu-me-no Alvu¡..LEVÓS-.
femenino, como muestra nomo plu. a-pe-a-sa arrÉhavaat (de *ap-eS-ljl-ya), Aunque, como decíamos, los tres tipos están atestiguados en griego del
frente a át. ouaa (de *(s)ont-ya). primer milenio, conviene hacer referencia a algunas diferencias interesantes
2.ª-) Por lo que se refiere a las desinencias, la 3.ª- pers. sg. act. es ya -al, respecto del griego del primer milenio. El micénico, como podíamos suponer,
con asibilación a partir de *-ti, mientras que para el plural encontramos una presenta algunos arcaísmos que en griego del primer milenio ya son muy mar-
alternancia entre -val tras vocal y -Eval tras consonante o -i-. Compárese di- ginales o han desaparecido por completo. Así, del atemático *F pV¡..Lat que nos
do-si olooval con e-e-si EhEval y ki-ti-je-si KTlEVal (en -i-je-si 'lEval la -e- obliga a suponer -u-ru-to FpVVTOl sólo quedan un par de formas en Homero:
pertenece a la raíz, por lo que la segmentación ha de hacerse 'lE-val, cf. 'lll¡..Ll). inf. pva8at (1/.15.141 y Od.17.201) Y 3.ª- plu. púaT' (Il.18.515), empleándo-
Así pues, nos encontramos aquí con una diferencia frente a las formas áticas se normalmente las formas ya tematizadas tipo PÚO¡..Lat (con -ü- o -lJ-), o bien
clásicas, que han generalizado en los presentes atemáticos una desinencia de una formación de presente alternativa de la misma raíz con reduplicación,
3.ª- pers. plu. -aal, procedente de *-anti, que es, a su vez, una refección a par- EpÚO¡..Lat < *se-sru-.
tir de *-lJti, la variante etimológicamente esperable en las formas atemáticas En una situación similar se encuentra aVlJ¡..Ll 'realizar', con el que vero-
tras raíz acabada en consonante y que ha acabadq generalizándose incluso en símilmente hay que relacionar aTnu-me-no 'AVU¡..LEVÓS-. En griego del primer
las formas con raíz acabada en vocal como oloóaal o OElKVÚaal. En otros dia- milenio se emplean ya mayoritariamente formas temáticas de avúw, pero en
lectos encontramos otras posibilidades: en dorio tenemos normalmente -VTl Homero encontramos una forma atemática 3.ª- sg. imperf. medo ~VUTO
190 Morfología El verbo IV § 7.2 191

(Od.5.243) Y algunas más en poetas posteriores, p. ej., l.ª pIu. impf. TíVt1I1ES Poco es lo que hay que decir a propósito del tema de futuro en micéni-
(Theoc.7.1O) o 3.ª sg. preso paso avt1Tat (OppH.3A27, NicAl.599). De todas co, pues las diferencias en las desinencias respecto del griego del primer mile-
formas, hay que ser muy cautos a la hora de valorar la evidencia que suponen nio son, como era esperable, las mismas que hemos encontrado en el tema de
los nombres propios interpretables como participios, ya que puede tratarse en presente.
todos los casos de formaciones ya fosilizadas en ese uso como antropónimos Sí que conviene, en cambio, hacer algunas observaciones sobre la alter-
y, por tanto, sincrónicamente pueden no pertenecer al paradigma del verbo nancia entre-s- y -h- como marca del tema de futuro. En principio, la marca
con el que se relacionan. Así, resultaría forzado reconstruir un verboatemáti- del tema de futuro es -S-, pero por razones fonéticas sólo deberíamos esperar su
ca *KAÚl1l en micénico frente al KAÚW 'oír' del griego del primer milenio sim- conservación en aquellas raíces acabadas en oclusiva o -S-, mientras que cuan-
plemente porque tenemos atestiguadas varias formas del antro KAÚI1EVOS. do la marca de futuro quedaba en posición intervocálica hubiera debido trans-
En cambio, en griego del primer milenio ya ha desaparecido por com- formarse en -h-. Sin embargo, vemos que hay varios ejemplos, como do-se
pleto el verbo atemático a cuyo paradigma pertenecen las formas ki-ti-je-si oW<JEl, a-ke-re-se aYP~<JEl o -a-se-so-si a<J~<Jov<Jl, en los que encontramos -s-
KTLEV<Jl y ki-ti-me-na KTlI1Éva, sustituido por el temático KTL('W. en posición intervocálica. Esto nos muestra que la restauración o, más proba-
4.º) A pesar de que los ejemplos de infinitivos atemáticosson muy pocos, blemente, la retención analógica de la -s- fuera del contexto fonético donde
dejan ver, sin embargo, que su formación era completamente distinta a la que su conservación era esperable ya se había producido en micénico. Sin embargo,
presentan los dialectos griegos del primer milenio, utilizándose la misma encontramos casos en los que esto no ha sucedido: da-ma-o-te[ oal1áhovTES
marca que ya hemo visto para los temáticos: -hEv < *-sen. No aparecen, por y de-me-o-te oEI1ÉhovTEs. Son, por tanto, los futuros micénicos correspon-
tanto, huellas de la marcas que encontramos en el primer milenio: jón.-át., dientes a los que en la morfología del griego del primer milenio conocemos
arc.-chipr. -Vat, lesb. -I1EVat y tes., beoc. y dialectos occidentales -I1EV. como futuros contractos. El futuro contracto es el esperable para los verbos
en líquida o nasal en griego del primer milenio y, como se ve, su precedente
7.2. El tema de futuro también se encuentra en micénico en un verbo en nasal de-me-o-te OEI1ÉhovTES ,
Están atestiguadas las siguientes formas personales: de oÉl1w. En cuanto a da-ma-o-te[ oal1áhovTES , presenta igualmente un futuro
• 3.ª sg. act. do-se OWO"EL 'dará', a-ke-re-se aYP~<JEl 'cogerá (?)' (d. eol. no sigmático en Homero, donde aparecen las formas de 3.ª pers. sg. oal1áat
aypÉw; aunque es menos probable, también se ha interpretado como y oal1a'l. Las causas de que en unas raíces se restableciera la -s- y en otras no
aor. aYPTJ<JE). no están del todo claras ni en micénico ni en griego del primer milenio, aunque
• 3.ª plu. act. -do-so-si OW<JOV<Jl 'darán', -a-se-so-si a<J~<Jov<Jl 'cebarán' parece que la -s- pudo perderse en aquellos futuros, como los en -E<J-, en que esa
(cf. a<Jáw 'quedar saciado' yaw 'saciar'). pérdida no producía formas homófonas con las de presente. En cambio, en las
• 3.ª plu. medo e-so-to E(<J)<JOVTOl 'serán'. futuros en que la falta de la -s- hubiera dado como resultado formas que se
Por lo que se refiere a los participios, conocemos los siguientes: confundían con las de presente, la -s- se mantuvo.
• act.: nomo plu. masco da-ma-o-te[ oal1áhovTEs (d. OáI1VTJl1l, oal1á('w), Por último, conviene señalar que, aunque en micénico todavía no se han
nomo plu. masco de-me-o·de oEI1ÉhovTEs (cf. oÉI1W 'construir'); producido las condiciones fonéticas para que existan presentes contractos, la for-
• med.-pas.: dat. sg. masco ze-so-me-no ('E(<J)<JOI1ÉVWl (d. ('Éw 'hervir'), mación del futuro de los verbos que luego serán contractos parece ser la misma
nomo plu. neutro e-we-pe-so-me-na. Este último hay acuerdo en consi- que en griego del primer milenio, es decir, que las raíces verbales que forma-
derarlo un parto fut., pero se duda a qué verbo adscribirlo; las propues- ban su presente en -eyo o -ayo no conservaban la yod del sufijo en el futuro,
tas más verosímiles son, bien considerarlo fama part. de Et!;W 'hervir' sino que la sustituían por la -s- característica del futuro y alargaban la vocal,
e interpretarlo como EV-Et!;TJ<JÓI1Eva, bien considerarlo parto de úcpalvw como podemos ver si comparamos parto preso med.-pas. nomo sg. masco to-ro-
'tejer' e interpretarlo como EFEt!;TJ<JÓI1Eva. qe-jo-me-no (<J)TpOKwEYÓI1EVOS con 3.ª sg. fut. acto a-ke-re-se aYP~<JEl 'coge-
192 Morfología El verbo IV § 7.3.2 193

rá (?)' (cf. eol. preso aypÉw). Esto nos muestra que el surgimiento de este tipo Como se observa, aparte del aumento, la formación es la misma que en
de futuros asociados a los presentes denominativos es anterior a la existencia griego del primer inilenio. Respecto de la -s- del aoristo cabe hacer la misma
de los verbos contractos. Tendremos ocasión de ver en el parágrafo siguiente observación que para la -s- del futuro: hubiera debido perderse cuando no iba
que lo mismo sucede con los aoristos de este tipo de verbos. precedida directamente de oclusiva o de otra -s-, pero la encontramos igual-
mente en posición intervocálica por restauración o retención analógica. Llama-
7.3. El tema de aoristo mosla atención también sobre el aoristo de los verbos que en el primer milenio
7.3.1. Aonstos sigmáticos son contractos, en la misma línea de lo ya dicho para el futuro: a pesar de que
Tenemos atestiguadas las siguientes formas personales: en micénico todavía no son contractos, forman el aoristo igual que en el pri-
• 3.ª' sg. act.: e-ra-se EAaaE (cf. EAaúvw 'conducir', 'llevar'), e-re-u-te- mer milenio, como nos muestran e-re-u-te-ro-se EAEu8ÉpwaE y quizá también
ro-se EAEu8ÉpwaE (cf. EAEU8EpÓW 'liberar'), ]we-ke-se FÉ~E (cf. chipr. y su-ra-se aD'AaaE (?).
panf. FÉxw 'llevar', aor. 3.ª' pers. sg. EFE~E), su-ra-se (interpretación La que no acaba de estar clara es la situación del aoristo de los verbos en
dudosa, quizá auAaaE, cf. auAáw 'despojar'). líquida A o p. Estos verbos en el primer milenio presentan diversas formas
También se ha propuesto (Milani 1965: 135 ss.) que en la expresión o-de-qa- según los dialectos. En jónico-ático y en cretense se produce la desaparición
a2 tengamos, aparte de un primer elemento o-de- w& una forma de 3.ª persona plu- de la -s- que caracteriza el aoristo y el alargamiento compensatorio de la vocal
ral del aoristo sigmático de ~aLvw, es decir, -qa-a2 yWahav (cf. E~T]Uav), lo que de la sílaba precedente, p. ej., jón.-át. 3.ª' sg. E<j>8Elpa (de *E<j>8Epaa, cf.
resulta muy poco probable por varias razones. En primer lugar, la secuencia o-de- <j>8Elpw) o cret. parto aTTOO'TT¡Aavaas (de *aTTo-<JTEAaa-, cf. aTToaTÉAAw). En
qa-a2 alterna con o-da-a2 y o-a2, lo que invita a pensar que, en realidad, lo que eolio y tesalio, en cambio, encontramos geminación de la líquida, p. ej. parto
tenemos es un conglomerado de varias partículas, para el que se han propuesto medo ETTayyEAAá~EVOV (de *ETT-ayyEAaa-, cf. ETTayyÉAAw). También encon-
varias interpretaciones del tipo wSÉ KWa. ay similares. En segundo lugar, obliga- tramos en el primer milenio mantenimiento de los grupos, p. ej. en los aoris-
ría a asumir la existencia de aoristos sigmáticos en los que la -s- intervocálica no tos homéricos parto act. apaas (de apaplaKw) o 3.ª' sg. acto KúpaE (de KÚpW).
había sido retenida en micénico cuando el resto de los ejemplos que hemos visto sí Como señalábamos, la situación micénica no está del todo clara. Podríamos
que tienen -s-o Así pues, creemos, con la mayoría de los investigadores que se han tener el mantenimiento del grupo en formas como antrop. parto act. masco ke-sa-
ocupado de la cuestión (v. DMic. s.u.) que no se debe interpretar como aoristo esa me-no KEpaa~Evós (?), mientras que la grafía de a-ke-ra2-te ciyyÉAhavTES
forma. o ayÉphavTEs apunta a que se trataba de una líquida aspirada, ya fuera un
• 3.ª' sg. medo de-ka-sa-to 8É~aTo (cf. 8Éxo~aL 'recibir'), -da-sa-to único fonema, de gran inestabilidad, o un grupo, según hemos visto ya en III
8á(a)aaTo (8áaaaTo es el aor. hom. de 8aTÉo~aL 'distribuir'). § 3.3.2c.
A ella podemos añadir el parto act. nomo plu. masco a-ke-ra2-te ayyÉAAav-
TES (cf. ayyÉAAw 'anunciar') o ciyÉppavTES (de ciyElpW 'recoger'). También 7.3.2. Aonstos radicales temáticos
tenemos atestiguados algunos part. medo utilizados como antropónimos, p. ej., Existen en micénico las siguientes formas:
ka-e-sa-me-no KahEaa~Evós (cf. KaLVU~aL 'aventajar' < *kas-nu-), ke-sa- • 3.ª' sg. act.: -wi-de f(8E 'vio' (cf. át. EI8E), ra-ke (quizá AciXE 'recibió
me-no KEpaa~Evós (?) (cf. KElpW 'cortar'), pi-ra-me-no <l>LAha~EVÓS (cf. en suerte', 'le tocó', aor. de Aayxávw, aunque la interpretación es
hom. 3.ª' sg. aor. medo E<j>ÍAaTo < *E<j>LAaaTo, de <j>LAÉw 'amar'). dudosa), a-pi-e-qe ci~<j>LhÉaKwE 'atendió, cuidó' (cf. hom. ci~<j>LÉ1TW).
En los primeros tiempos de la micenología también se propuso interpretar • 3.ª' plu. act. -o-po-ro O<j>AOV 'quedaron a deber' (cf. W<j>AOV, aor. de
como participio la forma aTri-sa apLuavs, supuesta~ente un nomo sg. masco rela- ó<j>ALaKávw; en micénico O<j>AOV es sin duda aoristo de Ó<j>ÉAAw / Ó<j>ELAW,
cionado con apt8llós, pero no hay ninguna seguridad de ello, sino que puede tratar- que, en cambio, en el primer milenio tiene como aoristo segundo o<j>El-
se de un antropónimo, topónimo o nombre común. Aov). Así pues, tenemos un caso muy interesante de diferente organiza-

I
194 Morfología El verbo IV § 7.3.4 195

ción de los paradigmas verbales construidos sobre una misma raíz entre 7.3.4. Aoristos ew-k-
el micénico y el griego del primer milenio. El griego, como es bien sabido, conoce tres aoristos que toman un ele-
• 3.ª sg. medo -pa-ro-ke-ne[-to lTapoyÉvETO 'se presentó' (cf. lTaPEyÉvETo mento -K- en las tres personas del singular del aoristo activo: los verbos TLeT]-
de lTapayl YVOllat). 11':. (1.ª pers. E9T]Ka, etc.), lT]IlL (l.ª pers. ~Ka, etc.) y 8í.8w1lL (l.ª pers. E8wKa,
Como se ve, estas formas no presentan nada de especial respecto de las etc.). Se trata de una formación muy peculiar que se atestigua en todos los dia-
existentes en griego del primer milenio. Sobre el aumento o, mejor dicho, su lectos del primer milenio, salvo beoc. 3.ª pers. sg. aVEe€', y en alguno de ellos,
ausencia, véase § 7.7. En a-pi-e-qe se podría pensar en un primer momento como el jonio, extendida también a las tres personas del plural. Pues bien, los
que la -e- es el aumento y que la aspiración se debe a la analogía con las for- tres aoristos están atestiguados ya en micénico:
mas del tema de presente, tipo ElTOllat; sin embargo, a la vista de formas • te-ke ef¡KE, po-ro-te-ke lTpÓeT]KE,
como inf. hom. EcmÉcreat parece más apropiado pensar que en la forma micé- • ]do-ke 8WKE / a-pe-do-ke alTÉ8wKE / a-pu-do-ke alTÚ8WKE,
nica tenemos un aoristo con reduplicación y, por lo tanto, con grado cero de • a-pe-e-ke alTÉhT]KE (aunque para esta forma también son posibles otras
la raíz, es decir, *se-skw-e, como defendió Chadwick 1996-1997: 296 en un interpretaciones) / a-pi-e-ke (all<PLhf¡KE 'consagró', si no es un presente
artículo póstumo. all<PLhÉXEL) .
Posiblemente tengamos atestiguado también el aoristo medio de TleT]IlL
7.3.3. Aoristos radicales atemáticos en las formas tu-wo-te-to y o-je-ke-te-to que aparecen en las nuevas tablillas
Los aoristos radicales atemáticos están muy mal atestiguados en nues- tebanas Fq 130.1 y Fq 254.1. La interpretación más verosímil es que se trata
tros textos, ya que las dos únicas formas que podrían serlo son de interpreta- de grafías sin separador en las que tenemos un primer elemento seguido de
ción discutida. Tenemos, por un lado, de-ko-to, que algunos autores han -te-to eÉTo, es decir, la tercera persona del aoristo medio. La interpretación
interpretado como 3.ª sg. medo 8ÉKTO (aor. de 8Éxollat), con lo que tendría- de o-je-ke- no está clara, pero tu-wo- se puede interpretar con cierta seguridad
mos atestiguados en micénico tanto el aoristo sigmático (3.ª sg. medo de-ka- como eúos-, es decir, el singular de la palabra tu-we-a eÚEha que ya estaba
sa-to 8É~aTo), que ya comentamos más arriba, como el radical atemático. atestiguadaen micénico con el significado de 'perfumes', 'sustancias aromá-
Sin embargo, el contexto no exige necesariamente una interpretación de la ticas'. En este caso, dado que el contexto sugiere una interpretación de tipo
secuencia como verbo y también se ha propuesto que de-ko-to sea un nom- ritual, se puede pensar que tu-wo-te-to se referiría a la realización de una
bre propio ~ÉKOTOS- (cf. 8ÉKaTOS- 'décimo') o ~EKTÓS- (cf. 8EKTÓS-, adj. de la ofrenda de perfume. Ahora bien, hay que plantearse si tu-wo es el sujeto del
misma raíz que 8ÉXOllat). verbo o su complemento. En el segundo caso habría que suponer que el suje-
También es dudosa la interpretación de po-ro-e-ko-to, para la que se ha to de la oración no está expreso porque se sobreentendía quién realizaba esa
propuesto lTpóhELKTO (cf. inf. ÉV-ELKat, que alterna con ÉVÉyKat, en el aoristo ofrenda. -te-to sería una forma media y no presentaría mayor problema. En el
supletivo de <pÉpw 'llevar'). Pero tampoco se pueden descartar interpretacio- primer caso, si tu-wo es el sujeto habría que entender -te-to como una forma
nes alternativas como adj. verballTpóhEKTos- (cf. EXW). con valor pasivo, lo que resultaría muy interesante ya que, como sabemos, el
Sí es segura, en cambio, la interpretación de qi-ri-ja-to como Kwpí.aTo aoristo y el futuro son los únicos temas temporales que en griego clásico tienen
'compró' (cf. hom. lTplaTo) en contextos de venta de esclavos. formas especiales para la voz pasiva. En micénico hasta el momento no tene-
Finalmente, hay que señalar que wo-ke en una de sus apariciones (PY Sh mos atestiguada con seguridad ninguna forma pasiva con sufijo -er¡- o -T]-, por
736) podría ser FÓpyEV 'fueron hechos', 3.ª plu. del aoristo pasivo de la raíz lo que no sería descabellado pensar que se trata de una creación postmicénica,
*wrg-, cf. pÉ(w 'hacer', Ep8w 'hacer'. La aceptafión de esta interpretación, pues su carácter reciente está fuera de duda. Sin embargo, a la vista de la falta
que no es segura, obligaría a retrotraer a época micénica el surgimiento de los de expresión del sujeto en otras tablillas de la misma serie en las que la inter-
aoristos pasivos en -(e)T]v. pretación pasiva está excluida totalmente, parece que debemos ser cautos e
196 Morfología El verbo IV § 7.4 197

inclinarnos, al menos provisionalmente, por la primera interpretación, es decir, plu. fem. ke-ke':'me-na-o, ac. duo fem. ke-ke-me-no, gen. sg. masco o
como una forma con valor medio. neutro ke-ke-me-no-jo (interpretación dudosa, quizá KEKE<J~ÉVU 'repar-
tida', cf. KEá(w y hom. parto preso KElWV, ambos de una raíz *kes-),
7.4. El téma de perfecto nomo ph neutro e-sa-pa-ke-me[-na probo E<JllapYIlÉva 'hechos jirones'
Son muy pocas las formas personales del tema de perfecto que tenemos (cf. <Jllapá<J<Jw, cuyo perfecto es E<JllápaYllaL), dato sg. masco qe-qi-
atestiguadas. De hecho, sólo es segura una, 3.ª sg. med.-pas. e-pi-de-da-to no-me-no- KWEKwLVOIlÉVWL 'tallado' (para la raíz cf. quizá bTVów, aun-
E1TL8É8a<JTOL (cf. 8aTÉo~aL 'distribuir'). Es dudoso que sea una forma de per- que la relación no es segura), nomo sg. ¿neutr.? pe-]pu2-te-me-no
fecto a-re-ta-to, que algunos interpretan como 3.ª sg. <1pÉTUTOL o 3.ª plu. q)Eq)UTy]IlÉVOV 'plantado' (de *q)UTÉW, cf. q)UTEÚW), nomo sg. fem. a-ra-
apÉTuvToL, de apETáw, con el sentido de 'está(n) en uso', pero también son ro-mo-te-me-na apuwoTIlÉvU (cf. clWÓ(W / clWÓ<J<JW / át. clWÓTTW,
posibles otras explicaciones. Tampoco parece que wo-ke sea una forma de con perf. át. 1.ª pers. sg. ~PIlO<JllaL, pero doro 3.ª pers. sg. aWOKTaL).
perfecto sin reduplicación, como se ha propuesto en alguna ocasión (Bader Como puede constatarse, a pesar de que la formación del perfecto en
1969: 85 y n. 52), sino, más bien, una forma de presente. Más posibilidades micénico sigue, en líneas generales, los mismos esquemas que el griego del
tiene e-e-to si es que representa hÉhEvToL (cf. LY]~L), como también se ha pro- primer milenio, se observan algunas diferencias interesantes.
puesto, pero caben igualmente interpretaciones alternativas. 1.º) Por lo que se refiere a la -K- que aparece en griego clásico entre el
Esta escasez de formas personales queda compensada, no obstante, por . tema y las desinencias, se sabía ya antes del desciframiento del micénico que
la abundancia de participios de perfecto que encontramos en las tablillas, se trataba de una formación reciente por varias razones. En primer lugar, por-
tanto activos como, sobre todo, medio-pasivos, p. ej.: que carece de correspondencias con otras lenguas indoeuropeas. En segundo
• act.: nomo plu. neutro te-tu-ko-wo-a / te-tu-ko-wo-a2 0E0uxFóha (cf. lugar, porque el propio análisis de los datos homéricos revelaba que se trata-
TEÚXW 'elaborar'); nomo plu. neutro a-ra-ru-wo-a apapFóha, nomo sg. ba de una formación que se había extendido en un principio en los perfectos
fem. a-ra-ru-ja apapula / a-ra-ru-wo-ja apapFóhLa, nomo plu. fem. a-ra- cuyo tema acababa en vocal, tipo E<JTY]Ka, ~É~Y]Ka o TÉ0vY]Ka y restringido a .
ru-ja apapUlaL 'ensambladas' (cf. apapL<JKw); nomo sg. o plu. fem. ]de- las formas de singular, aunque ya en Homero aparecen algunos ejemplos de
di-ku-ja (interpretación dudosa, quizá 8E8LKUla(L) de 8ElKVU~L 'mostrar', extensión de la -K- a la tercera persona del plural (É<JT~KU<JL, TE0v~KU<JL,
aunque el parto perf. de este verbo tiene grado pleno de la raíz en el pri- llEq)ÚKU<JL) y al participio activo (8E8aY]Kws, a8Y]KóTES, ~E~pWKWS). En micé-
mer milenio: 8E8ELKWS), nomo plu. masco ke-ke-tu-wo-e (interpretación nico, la ausencia en nuestros textos de formas personales de la voz activa nos
dudosa, quizá KEKY]0FóhEs, cf. KY]0ElV' ~OY]0ElV Hsch., o KEKEvTFóhES, priva de saber cuál era la situación en ellas, pero lo que sí que podemos afir-
cf. KEVTÉW 'picar', 'pinchar', o KEKETFóhEs, de una raíz *ket-, cf. a.esl. mar es que en el participio activo nunca aparece la -K-.
si1cetati S? 'unirse'; la propia lectura no está exenta de dudas); nomo plu. 2.º) Igualmente, la falta de formas personales nos impide un adecuado
masco e-re-dwo-e (sin interpretación satisfactoria). A ellos hay que aña- estudio de las alternancias vocálicas de la raíz. Lo único que podemos seña-
dir la forma del nódulo tebano TH Wu 75 e-qi-ti-wo-e EX w0LFóhEs (cf. lar es que el micénico presenta algunos participios activos con grado cero de
hom. Eq)0LTaL, perf. de q)0LW / q)0LVW 'consumirse', 'deteriorarse'). la raíz en verbos en los que en griego del primer milenio encontramos ya for-
• med.-pas.: nomo sg. masco ke-ka-u-me-no KEKau~Évos 'quemado' (cf. mas con grado pleno. Así, tenemos te-tu-ko-wo-a0E0uxFóha '(bien) trabaja-
KaLw / Káw) , nomo plu. neutro de-de-me-na 8E8E~Éva 'guarnecidas' (cf.8Éw
'atar'), nomo plu. neutro de-do-me-na 8E8ollÉva 'entregados' (cf.8L8wllL),
I das' frente a hom. TETEUXWS y quizá también ]de-di-ku-ja 8E8LKUla(L) 'ense-
ñada(s), frente a 8E8ELXws, si es que la forma micénica es realmente el
nomo plu. neutro e-ra-pe-me-na Eppaq)IlÉva 'z,urcidos' (cf. pálTTW), nomo participio perfecto de 8ElKVUIlL.
sg. fem. me-ta-ke-ku-me-na IlETaXEXUIlÉVU probo 'desguazada' (para vol- 3.º) En cuanto a la reduplicación, sigue las mismas pautas que en el griego
ver a usarse) (cf. IlETaXÉW 'trasegar'), nomo sg. fem. ke-ke-me-na, gen. I posterior. Lo normal es encontrar la repetición de la primera consonante de la raíz
I
;~}t
198 Morfología El verbo IV § Z6 199

acompañada de la vocal e (sin disimilación en el caso de las aspiradas, puesto que También se ha defendido que puede haber una ausencia de separador en
en época micénica todavía no ha actuado la ley de Grassmann, cf. III § 2.5.). .la secuencia a-re-zo-me-ne, de modo que en -me-ne tuviéramos el imp. 2. ª sg.
Como en el primer milenio, encontramos únicamente E- en los verbos cuya raíz IlÉVE (cf. IlÉvw), lo que es muy poco probable. Parece, más bien, que lo que
comienza por p- o por grupo consonántico que no sea de muta cum liquida; así, tenemos en esa secuencia es un antropónimo.
e-ra-pe-me-na Eppa<l>IlÉva, e-re-dwo-e (1), e-sa-pa-ke-me[-na E<J1TaP'YIlÉva (1). Como posibles subjuntivos se han señalado sobre todo dos: -wi-de-ta-i
Encontramos también la llamada "reduplicación ática" en dos raíces que flOllTaL (cf. Etoov 'vi') en la secuencia o-wi-de-ta-i (pero no es seguro ni
siquiera que se trate de una forma verbal, más bien parece que tenemos un
comienzan por vocal a seguida de consonante: a-ra-ru-ja apapul.aL 'ensam-
bladas' (de apaplaKw. con el parto perf. fem. apapuLa también documentado
I apelativo de personas y que la forma es un dato plu.), te-re-ja TEAEla (en este
en Homero) y a-ra-ro-mo-te-me-na apaP/loTIlÉva (cf. ÚP/lÓ'W / úP/lóaaw / át. caso sí parece que tenemos un verbo, pero ya hemos visto en § 7.1.2. que cabe
ÚPIlÓTTw). Es bastante probable que también tengamos este tipo de redupli- la posibilidad de interpretarlo como una forma de presente de indicativo).
cación en a-ja-me-no ayfullÉvoS, pues, a juzgar por los contextos en que apa- Ruipérez 1987 ha defendido también que en las tablillas de la serie E de
rece, se refiere a acciones ya realizadas, por lo que parece mejor considerar- Pilo se establece una oposición entre indo e-ke EXEL y subj. e-ke-qe EXlll KWEV,
lo un participio de perfecto y no de presente. Como se ve, este tipo supone la que, como se ve, iría acompañado de partícula modal, emparentada con KE(V),
reduplicación de la primera vocal y la primera consonante de la raíz, apare- Ka, equivalentes en otros dialectos del primer milenio a át. av. Lillo 1996
ciendo, además, alargada la vocal del radical, es decir, una reduplicación con- sigue esta línea de interpretación, aunque con modificaciones.
forme al esquema VC- VC-. Ruipérez estudia la distribución de esas formas en las tablillas de Pilos que se
ocupan de las distintas modalidades de tenencia de la tierra. De ellas, en las series
7.5. Los modos Eo y Eb se encuentra la primera redacción por obra del escriba 41 yen las series En
Debido al propio carácter de la documentación micénica conservada, y Ep la redacción final por obra del escriba 1. En las primeras aparecen sistemática-
resulta poco esperable que aprezcan en ella formas modales y, de hecho, es bas- mente las formas verbales e-ke-qe y e-ko-si-qe que Ruipérez, desarrollando una idea
tante dudoso que tengamos atestiguada alguna. Mencionamos a continuación de Palmer, interpreta como subjuntivos prospectivos acompañados de partícula -qe,
algunas formas que han sido interpretadas como imperativos o subjuntivos, mientras que en la redacción final se produce una alternancia de los usos entre e-ke
pero insistiendo en que ninguna de ellas es segura, ni tan siquiera bastante y e-ke-qe, es decir, formas con y sin partícula modal en función del tipo de tenencia,
probable. señalando que e-ke aparece con los tipos e-to-ni-jo y o-na-to y e-ke-qe con los tipos
Se ha propuesto interpretar como imperativos: 3.ª plu. e-e-to EhÉvTwv o ka-ma y ke-ke-me-na. Aunque, de acuerdo con la explicación de Ruipérez, parece
EhÉaTwv (cf. cret. EVTWV, hom. EaTwv), 3.ª sg. o plu. a-ze-to Ú'ÉTW(V) (cf. que hay que aceptar una sistematicidad en la distribución de e-ke y e-ke-qe todavía
éi'OllaL, o mejor aaKÉw). Los contextos son los siguientes: no puede decirse que haya un acuerdo generalizado sobre la interpretación de esas
PY An 607.3 do-qe-ja do-e-ra e-qe-ta-i e-e-to formas como subjuntivos.
~OpKwElfu (1) OáhEAaL ÉKwÉTahl EhÉvTwv
'Para Dorqueya (1) esclavas para los "condes" haya' 7.6. Las desinencias primarias medias
KN X 766.1 zo-wa a-ze-to e[ A medida que hemos ido estudiando las formas pertenecientes a los
'Elabórense las zo-wa [' diversos temas temporales del verbo micénico hemos tenido oportunidad de
Ninguno de los dos ejemplos es seguro; para el primero ya hemos visto constatar cómo las desinencias primarias medias que hemos ido encontrando
(§ 7.4.) que resulta posible otra interpretación como v.erfecto de '(llllL y para el no son las que aparecen generalmente en los dialectos griegos del primer
segundo podemos pensar en una forma del adjetivo verbal en -TOS, aaK11TÓS milenio, en los que solemos tener -Tal para la 3.ª pers. sg. y -VTaL o -QTaL
'bien elaborado'. para la 3.ª pers. plu. (y -(a)aL para la 2.ª pers. sg.). En micénico, en cambio,
200 Morfología El verbo IV § 7. 7 201

encontramos como desinencias primarias de tercera persona -to -TOl y -n-to En micénico la situación que encontramos es similar a la de los poemas
-VTOL, para el singular y el plural, respectivamente,p. ej.: 3.ª sg. pres.e-u-ke- homéricos, aunque basándonos en el estudio de las formas conservadas pode-
to- EÜXETOL, -di-do-to 0180TOl, -i-je-to 'LETOl, 3.ª plu. preso -u-ru-to FpUVTOl; mos hacer algunas matizaciones. A juzgar por los verbos documentados en las
3.ª plu.fut. e-so-to E'(<J)<JOVTOL; 3.ª sg. aor. de-ka-sa-to OÉ~aTO, -da-sa-to tablillas, parece que lo normal en micénico era la falta de aumento, pues casi
M(<J)<JaTO; 3.ª sg. perf. e-pi-de-da-to ETTLoÉoa<JTol. todas las formas verbales en las que podría aparecer están desprovistas de él.
Estas formas con vocal -0- también están documentadas en el primer mile- Baste recordar algunos ejemplos entre los ya citados: -wi-de flOE, de-ka-sa-
nio en arcado-chipriota, p. ej.: arc.3.ª sg. ~OAETOl, 3.ª plu. owolKa<JúlvTol, to oÉ~aTo, -da-sa-to oá(<J)<JaTo, -pa-ro-ke-ne[-to lTapoyÉvETO, po-ro-te-ke
chipr. 3.ª sg. KEL TOL. Se había discutido desde antiguo cuál era el timbre ori- lTpÓer¡KE. Naturalmente, resulta imposible saber si en formas que empezaban
ginario de las desinencias primarias medias, no ya sólo en griego sino en por vocal, como e-ra-se na<JE u -o-po-ro O<j>AOV, la vocal incial estaba alar-
indoeuropeo, puesto que las otras lenguas de la familia en que se documentan gada, pero, a la vista de la falta de aumento en la mayor parte de las formas
estas desinencias (p. ej., a.i. 3.ª sg. -te y 3.ª plu. -ate / -nte) tampoco permitían que empezaban por consonante, eso no es probable, aunque no podemos
dilucidar la cuestión. Fue mérito de Ruipérez 1952 haber argumentado poco excluirlo con seguridad.
tiempo antes del desciframiento del micénico a favor de la antigüedad de las Formas con aumento en micénico, de hecho, sólo hay una segura, a-pe-
desinencias con timbre o, explicando las desinencias con timbre a como una do-ke alTÉoúlKE, de la que también tenemos atestiguada la variante sin aumen-
innovación a partir de la desinencia de 1.ª pers. sg. -¡J.aL, cuyo timbre a es ori- to a-pu-do-ke alTÚOúlKE. También es posible que lo tengamos en a-pe-e-ke
ginario y es el punto de partida para la nivelación analógica del paradigma. alTÉhr¡KE, si bien, como ya señalamos, la interpretación de esta forma como
Una vez que se descifró el micénico se pudo comprobar cómo, efectivamente, aoristo no es completamente segura. Igualmente, podemos preguntarnos si en
en la variedad de griego más antigua documentada las desinencias primarias el imperfecto del verbo 'ser'. -a-pe alTTlS(T) < *ap-e-es-t tenemos ya en micé-
medias aparecían con timbre o. nico un aumento, pues en el imperfecto del verbo EL¡J.( parece que no hay ates-
tiguadas formas sin aumento en ningún dialecto. Con todo, en este caso no
7.7. El aumento podemos pasar de la mera especulación, ya que tampoco podemos excluir que
Aunque el uso del aumento (en términos generales, E- ante raíz que la realidad micénica fuera alTES(T), aunque parece poco probable (cf.las dudas
comenzaba por consonante o alargamiento de la vocal inicial) se ha generali- sobre si la secuencia te-ko-to-na-pe contiene o no una forma verbal en § 7.1.2.).
zado en los dialectos griegos del primer milenio como marca adicional en las Para la distribución de las formas con y sin aumento Duhoux 1987 ha pro-
formas personales del indicativo de los tiempos de pasado (imperfecto, aoris- puesto una explicación de carácter sociolingüístico. Según su argumentación, los
to y pluscuamperfecto), encontramos todavía en el primer milenio huellas del hechos que podemos tomar en consideración son los siguientes:
carácter opcional que, en principio, podía tener esta marca. Así, p. ej., en a) Los textos micénicos reflejan la lengua de la corte micénica y en ellos el
Heródoto no suele aparecer el alargamiento de las vocales iniciales, especial- aumento está prácticamente ausente.
mente cuando se trata de diptongos; tampoco hay nunca aumento en los b) Los poemas homéricos están en relación con una tradición aristocrática y en
imperfectos iterativos con sufijo -<JK- propios del dialecto jonio y del de ellos aparecen tanto formas con aumento como sin aumento.
Homero y en el propio ático clásico es frecuente que no aparezca el aumento c) La prosa del primer milenio refleja más el habla popular y en ella aparece
en el pluscuamperfecto. Con todo, el testimonio más claro de la falta de obli- sistemáticamente el aumento.
gatoriedad originaria del aumento (a pesar de ser una isoglosa que el griego De esta situación deduce que el uso del aumento tuvo su origen en las clases
comparte con otras lenguas indoeuropeas, concretamente con las del grupo populares y no siempre fue bien aceptado por las clases superiores, aunque, a la pos-
indo-iranio) lo tenemos en el texto de los poemas homéricos, en el que alter- tre, acabaría imponiéndose.
nan formas con y sin aumento.
202 Morfología 203

7.8. Los adjetivos verbales bién se observa comparando mico e-re-pa-te de-de-me-na EAE<I>ávTEl OEOE-
7.8.1. Los adjetivos verbales en -TOS r JlÉva '(puñales) ceñidos de marfil', e. e. 'con empuñadura de marfil' y gr.
Los adjetivos en -TOS, en principio, no pertencían al sistema verbal, sino EAE<I>avTóoETOS.
que se formaban directamente a partir de la raíz. Sin embargo, en griego han
ido incorporándose paulatinamente a la morfología verbal. En micénico
encontramos ejemplos como los siguientes: nomo sg. qe-qi-no-to KWEKwLVWTÓS
I 7.8.2. Los adjetivos verbales en -TEaS
Junto a los adjetivos en -TOS el griego conoce también una serie de adje-
'tallado' (cf. parto qe-qi-no-me-no), nomo sg. masco e-pi-da-toE1TLOaaTos tivos de obligación en -TÉ OS derivados en principio del grado cero de la raíz.
'distribuido' (d. 3.ª sg. perf. e-pi-de-da-to), nom.-ac. pIu. neutro 'ki-ri-ta xpw- De estos adjetivos no hay ningún ejemplo en los poemas homéricos, siendo
Tá 'untadas', 'teñidas', nomo plu. masc.pe-ko-to 1TEKTOL 'peinados' (en refe- el testimonio más antiguo en el griego del primer milenio el de Hesíodo,
rencia a un tipo de acabado de tejidos) y quizá también nomo plu. neutro a-ne- Teogonía 310: 01) Tl <l>aTELOV KÉp~EpOV, donde se observa todavía la forma
ta- apVTlTa 'rechazadas' (cf. apvÉollaL), así como po-ro-e-ko-to, para el etimológica del adjetivo, -eyos.
que de Lamberterie 1990 ha defendido la interpretación como 1TpóhEKTos, es En micénico se suele interpretar como una de estas formaciones el adje-
decir, el adjetivo verbal del verbo 1TpOÉXW, que, en oposición a i-je-ro lEpÓS tivo nomo sg. neutro qe-te-jo / qe-te-o KWELTÉyOV / KWElTÉhov 'que ha de ser
'consagrado' tendría el sentido de 'presentable' en referencia a las víctimas pagado' (d. TLVW) y también nomo plu. neutro a-te-re-te-a a9pTlTÉha 'que han
aptas para el sacrificio (pero cf. V § 4.3. para una matización). de ser inspeccionadas' (cf. a9pÉw). Es posible que tengamos otro ejemplo en
Teniendo en cuenta estos ejemplos, resulta errónea la afirmación de Duhoux a-te-re-e-te-jo, aunque no hay para él una explicación satisfactoria.
1988a: 131 en su artículo monográfico sobre el verbo micénico, en el que afirma que
e-pi-da-to ETTLSacJTOS es un ejemplo único por lo que se refiere a la derivación direc-
ta de un tema verbal y que la mayor parte de los adjetivos verbales en -TÓS forman
parte del sistema nominal.
Además, una buena parte de los adjetivos verbales en -TOS que aparecen
en las tablillas tienen el prefijo negativo a(v)-, p. ej.: nomo plu. fem. a-na-mo-to
aváplloaTOl 'no ensambladas', nomo plu. fem. a-na-to aVal Tal 'no taracea-
das', a-ko-ro-ta axpwaTa 'no teñidos' (op. xpwaTóv 'teñido'), antrop. dat. sg.
masco a-ne-ra-to 'AvÉpa(a)Tos 'no amado'. Curiosamente, nos encontramos
con que los dos primeros adjetivos mencionados vienen a confirmar que en
micénico también se daba una relación de oposición, que ya se había detecta-
do con anterioridad en los textos más antiguos del griego del primer milenio,
establecida entre un participio, como término positivo, y un adjetivo verbal en
-TOS de la misma raíz y con prefijo a(v)-, como término negativo. Así, en las
tablillas a-na-mo-to aváplloaTol se opone a a-ra-ro-mo-te-me-na api'iPlloT-
IlÉvi'i, a-na-to aVal TOl es el adjetivo contrario a a-ja-me-no ayalllÉvoS ya-ki-
ti-to aKTlTov, el de ki-ti-me-no KTLIlEVOV. También es interesante la equiva-
lencia de significado que se establece entre expresiones como ka-ko-de-ta
\
xaAKóoETa '(ruedas) ceñidas por una banda de bronce' y ka-ko de-de-me-
no xaAKwl OEOEIlÉvw, del mismo significado sólo que en dual y que tam-
QUINTA PARTE
SINTAXIS

1. INTRODUCCIÓN

La descripción de la sintaxis del dialecto micénico resulta especialmen-


te dificultosa por dos razones principales:
a) En primer lugar, al igual que señalábamos en IV § 1, antes de abordar
el estudio de la morfología, el sistema de escritura de la lineal B, debido a sus
características y a los problemas que plantea para la notación de una lengua
como el griego, oscurece en muchas ocasiones las formas, de modo que resul-
ta imposible asegurar cuál es su análisis morfológico y, por ende, su valor sin-
táctico. Veamos como ejemplo la tablilla.KN Lc(1) 550[+]7381, en la que se lee:

.A 'pa-we-a['
.B a-mi-ni-so / ko-u-re-ja[

¿Cómo debemos interpretar la secuencia a-mi-ni-so? ¿Se trata de un


nominativo' Allvl(a)aós y entonces sintácticamente debemos interpretarlo
como un nominativo de rúbrica, según la denominación tradicional? ¿O se
trata de un dativo-locativo' Allvl(a)awl y, por tanto, tenemos que interpretar-
lo como una expresión de lugar en donde, con lo cual tendríamos un ejemplo
de uso del caso dativo para dicha función sintáctica?
Como puede verse, se trata aquí de un problema que no es intrínseco al
griego micénico, pues el escriba que redactó la tablilla sí sabía qué forma que-
ría escribir realmente, de modo que si tuviéramos la posibilidad de pregun-
társelo nos podría decir sin ambigüedades si formas como ésa erannominati-
vos o dativos. Además, si en vez de utilizarse la lineal B, el alfabeto hubiera
206 Sintaxis Introducción V § 1 207

estado ya inventado y adaptado a su uso para el griego, tampoco se nos plan- (3) Leche 2
tearía este tipo de problemas, pues, tal y como muestran las transcripciones al Pan 1
griego alfabético que hemos empleado, podríamos saber sin lugar a dudas si Queso lA
nos encontramos ante un nominativo o ante un dativo y proponer la consi- Jamón lA
guiente interpretación sintáctica. Ya puede verse que, si esta ambigüedad de
la grafía micénica dificulta mucho el análisis morfológico, en muchas oca- ¿A qué es debido que incluso con una lista tan esquemática como la (3)
siones imposibilita un análisis sintáctico, pues no podemos saber ante qué podamos lograr de forma adecuada nuestro objetivo comunicativo? A que no
categorías nos encontramos. hace falta qu~ especifiquemos en qué unidades medimos la leche porque
b) Pero, además de estos problemas de grafía, dado el tipo de textos todos sabemos que se hace en litros, igual que todos sabemos que el pan se
micénicos que ha llegado hasta nosotros, básicamente inventarios y registros, compra por barras y que lA de jamón y de queso no puede ser otra cosa más
como ya sabemos, no podemos esperar que a través de ellos tengamos acce- que un cuarto de kilo porque ésa es la medida que utilizamos habitualmente
so a un conocimiento de la sintaxis del griego micénico, entendiendo el con- para esos productos. Hemos visto ya (I1 § 3.7.) que los escribas micénicos
cepto de sintaxis en términos tradicionales. Por trazar un paralelismo con hacían lo mismo. Cuando usan los ideogramas LANA o AES no necesitan espe-
nuestra propia lengua, hay que pensar que plantearse realizar una descripción cificar aparte cuál es el peso de esa unidad, pues todo el mundo sabía en época
sintáctica del griego micénico a través de los documentos conservados equi- micénica en qué unidad se medía la lana o el bronce. Lo único que ha suce-
valdría a realizar una descripción sintáctica del español contemporáneo utili- dido es que esa tradición se ha perdido y por eso nosotros tenemos que reali-
zando listas de la compra, listados de calificaciones de alumnos o titulares de zar ahora complicados cálculos y basarnos en hipótesis más o menos plausi-
periódico. Veamos algunos ejemplos que servirán para ilustrar estos problemas. bles para intentar comprender los textos.
En español podemos tener una lista como la siguiente y todos los hablantes Pero volviendo a los aspectos más directamente relacionados con la sin-
de español la entenderíamos sin ninguna dificultad: taxis, ¿cuál es la función sintáctica de la palabra "leche" en la lista (2)? Si
hubiéramos dicho "dos litros de leche" tendríamos en el sintagma "de leche"
(1) Juan 3 euros lo que tradicionalmente se denominaba un complemento del nombre. Pero
María 5 euros cuando decimos "Leche, 2 litros" no parece que tenga sentido aplicar esas
Luis 4 euros categorías de análisis sintáctico a las que estamos acostumbrados. Y en nues-
Jorge 1 euro tra lista (1), ¿cuál es la función sintáctica de "Juan" o "María"? Por el con-
texto lingüístico y, sobre todo, por la situación extralingüística podríamos pre-
o una lista de la compra como la siguiente: cisar la noción semántica que se oculta tras ellos. Si estuviéramos repartiendo
dinero, entenderíamos que Juan y María son los "receptores", es decir, que
(2) Leche 2 litros vendría a ser una forma elíptica de decir "3 euros para Juan y 5 para María".
Pan 1 barra Pero si estamos recolectando dinero sobreentenderíamos "3 euros de Juan y 5
Queso lA kilo de María". Y a lo mejor, ni damos ni pedimos, simplemente listamos cuánto
Jamón lA kilo dinero tienen Juan o María, de forma que la idea implícita es "Juan tiene 3
euros y María, 5".
Es más, una lista aún mucho más esquemática \como la que viene a con- Sin embargo, ni en español hace falta precisar cuál es ese sentido
tinuación sería igual de comprensible y de funcional que la anterior: mediante preposiciones ni en una lengua flexiva como el griego hace falta uti-
lizar casos diferentes del nominativo para ese tipo de expresiones. Enocasio-
208 Sintaxis Introducción V § 1 209

nes a los escribas les podrá interesar dejar claro que se trata del receptor de mativa que tiene su reflejo en la organización de la página y en su tipografía:
algo y entonces utilizarán dativos; otras veces querrán dejar claro que se trata letras aun tipo mayor. en negrita y que ocupan varias columnas para los titu-
de la persona que entrega algo y para ello utilizarán una expresión de proce- lares; un tipo algo menor para el resumen que encabeza la noticia. pero que
dencia. por ejemplo. un sintagma preposicional con la preposición pa-ro quizá todavía ocupa varias columnas; y un tipo menor. ya no en negrita. y
seguida de un dativo. Pero en muchas ocasiones. al igual que sucede en espa- ~rganizado por columnas para el desarrollo por extenso de la noticia.
ñol. la mera enunciación del nombre (es decir. un nominativo en el caso del Pues bien. la disposición de la información en las tablillas micénicas
griego) seguida de la cantidad les resultará suficiente para dejar Claro qué es sigue prinicipios similares. sólo que la articulación de la "página" no está
lo que están anotando. Ya hemos comentado (II § 2.2.) que lás tablillas nor- planteada en vertical. como en un periódico. sino en horizontal. de forma que
malmente eran leídas por el propio escriba que las había redactado o por per- la jerarquización de la información va habitualmente de izquierda (informa-
sonas de su entorno próximo. Exactamente igual que sucede con una lista de ción más importante: de qué trata la tablilla) a derecha (datos). Es decir. que
la compra. si nosotros leemos un periódico de arriba abajo y sabemos que encontraremos
Un ejemplo tomado de la publicidad puede servir también para ilustrar lo más importante arriba y en letras de un tamaño mayor. quienes iban a leer
los problemas que se plantean a la hora de analizar sintácticamente enuncia- una tablilla micénica sabían que iban a encontrar los "titulares" a la izquier-
dos como los que nos encontramos en micénico. Hace unos años se hizo da yen tamaño mayor. No olvidemos que la lineal B es una escritura que se
famoso un eslogan publicitario que rezaba: "Manchas. una solución quiero". lee de izquierda a derecha. A este tipo de principios responde la utilización de
De entrada. nos encontramos con la dislocación hacia la izquierda del com- caracteres mayores y más pequeños en una misma tablilla. que van guiando
plemento directo "una solución". por motivos que pueden explicarse clara- su lectura de una forma también jerarquizada. de modo que si queremos saber
mente desde una perspectiva pragmática en la medida en que interesa resaltar si hay algún "tema" o "temas" de los que trate la tablilla. los encontraremos.
ese sintagma frente al verbo "quiero". que desde el punto de vista publicitario siempre y cuando al escriba le haya interesado resaltarlos. a la izquierda y en
es prácticamente irrelevante. Pero es que. además. se nos plantea el problema caracteres mayores. Esta organización jerárquica de los textos micénicos
de cómo analizar sintácticamente "manchas". En una oración construida queda bastante oscurecida cuando se transliteran. pues. aunque como veíamos
conforme a una gramática normativa tradicional esperaríamos una formula- en I § 5 .• para mantener esa información se hace uso de caracteres como la
ción del estilo de: "Quiero una solución para las manchas". Pero cualquier barra oblicua l o la doble barra oblicua 11. se pierde esa componente visual que
hablante de español percibe claramente y de forma intuitiva que el efecto que está presente en la tablilla. Podemos ver un ejemplo claro de estos principios
se consigue con esta reformulación no es el mismo. Los publicistas lo saben de estructuración de los textos en la tablilla KN Lc(l) 525. de la que ofrece-
muy bien. mos un dibujo y una transcripción:
Algo parecido sucede con los titulares de periódico. para los que tampo-
( F\1I~I,Ir;-.,. '.\ --
..... i\Jl(
co parecen valer las reglas sintácticas. entendidas éstas al modo tradicional.
Abriendo un periódico como El País del día en el que escribimos estas líneas
(31 de enero de 2006). nos encontramos con titulares como los siguientes:
i
i

\ ,. T \
1.1.
11' -1 CI
f __J.·,.tíI......·
1\, ,':j:7¡ /~ I,'r~

.f? T~I'- 'IIII,;/¡:'


.'
\Jl! "
,'. o'..'.......
~!~~ ___;_'I,b ;-r-, _ _ _B-
"Nueva Orleans. promesas cumplidas". "La sierra norte. a golpe de 'clic ..••
"Más delgadas. más agobiadas y más calvas". "Controvertido estreno de a. 'wa-na-ka-te-ra' TELA~+TE 4Q LANA 100 [
'Múnich' en Israel". "Enron. en el banquillo". Pero. además. resulta muy inte- b. se-to-i-ja • l tu-na-no TELA 1 3 LANA [
resante constatar cómo en un periódico no todos los textos que aparecen en una
página son iguales. sino que su ordenación respo~de a una serie de principios Así pues. por todas estas razones resulta imposible plantearse escribir
pragmáticos que implican la existencia de una jerarquía de importancia infor- una sintaxis del dialecto micénico al modo tradicional. Para ello tendríamos
210 Sintaxis
1
'1 El sintagma nominal V § 2.1 211

que contar con otro tipo de textos, no necesariamente literarios, pero sí que neutr.pa-we-a e-{je-st-ja re-u-ko-nu-ka epápFEha ÉKwÉaLa AEuKóvuxa 'man-
por su propia naturaleza exigieran una organizaCión oracional de otro tipo. tos del ~onde con la o-nu blanca'. Ya hemos señalado (IV § 3.1.1.) que algu-
Aunque en esta introducción no podemos abordar en detalle un análisis prag- nos adjetivos temáticos compuestos no tienen formas especiales para el feme-
mático de los textos micénicos, sí que nos parecía interesante al menos reali- nipo, lo que, lógicamente, tiene consecuencias para su concordancia, como
zar estas precisiones para dejar claro cómo creemos que debe realizarse su puede verse en el sintagma to-pe-za ra-e-ja a-pi-qo-to TÓplTE(a AMEla 0.11-
estudio. En los apartados que siguen, intentaremos, no obstante, ofrecer unas eplywOTOS- 'una mesa de piedra en forma de 8'.
notas de sintaxis sobre las diferentes clases de palabras y categorías· a partir Una excepción muy interesante a este respecto la constituyen los casos
de los materiales con los que contamos, pero siempre teniendo en cuenta que en los que el sustantivo es un instrumental plural marcado por -pi -epL. Cuan-
se trata de unos tipos textuales muy definidos y en los que no resulta espera- do se da esa circunstancia, los adjetivos que se refieren al sustantivo no siem-
ble que se documente todo el otro rico juego de posibilidades sintácticas con pre llevan esa marca en -<pL, sino que pueden ir simplemente en dativo plural.
las que debía contar el griego micénico, al igual que sucede con el griego del Así, por ejemplo, dentro de la misma tablilla PY Ta 707 nos encontramos con
primer milenio y, en general, con cualquier lengua. las concordancias ku-ru-sa-pi o-pi-qe-re-mi-ni-ja-pi xpuacr<!>L OlTLKEAEI1VlaepL
'con respaldos de oro' y e-re-pa-te-ja-pi o-pi-qe-re-mi-ni-ja-pi EAEepaVTElaepL
OlTLKEAEI1Vla<!>L 'con respaldos de marfil' y, en cambio, con la falta de con-
2. EL SINTAGMA NOMINAL cordancia e-re-pa-te-jo au-de-pi EAEepavTEloLS- au8ÉaepL 'con? de marfil'.
Tampoco hay concordancia en otros sintagmas como ku-ru-so-qe po-ni-ki-pi
No hay demasiado que señalar respecto de la sintaxis del sintagma nomi- xpuaoLS--KwE <!>üÍVLXepL 'con palmeras de oro' o e-re-pa-te-jo a-di-ri-ja-pi re-
nal en micénico por comparación con la situación en griego del primer mile- wo-pi-qe EAEepaVTElOLS- o.v8pLál1epL AÉF 0l1epl-K wE 'con figuras humanas y leo-
nio. Como ya hemos tenido ocasión de ver al tratar de la morfología, encon- nes de marfil'. Esto nos hace ver que el morfema de instrumental -epL, a pesar
tramos en micénico los mismos tres géneros (masculino, femenino y neutro) de ser de uso generalizado en micénico, tiene un estatus especial dentro del
y tres números (singular, plural y dual) que aparecen en el griego del primer conjunto de las desinencias de la flexión nominal.
milenio y su valor semántico es el mismo. Cabe señalar, si acaso, que en el También pueden señalarse algunos otros casos de falta de concordancia,
nombre el dual tiene en micénico un uso mucho más amplio que en cualquie- que seguramente se deben a errores del escriba, por ejemplo, las secuencias
ra de los dialectos del primer milenio, de tal forma que se utiliza sistemática- ko-wo me-wi-jo 2 (KN Ak 610) Y ko-wa me-wi-jo 2 (KN Ak 5940), donde la
mente siempre que se trate de dos seres u objetos. cantidad 2 haría esperar duales y, por tanto, la forma me-wi-jo-e IlElflohE
'más pequeños' en vez de me-wi-jo I1ElFlws-. Sin embargo, tampoco podemos
2.1. Concordancia saber a ciencia cierta que se trata de una falta de concordancia y no de que el
Por lo que respecta a la concordancia, al igual que en el griego del pri- escriba simplemente ha escrito toda la secuencia en singular, quizá antes de
mer milenio, afecta al género, número y caso de los adjetivos, que deben ade- saber que la cantidad final que iba a anotar era de dos. Otro ejemplo similar
cuarse a los correspondientes del sustantivo al que modifican. Por limitarnos. lo encontramos en KN So 894.1, donde se lee: a-te-re-te-a pe-te-re-wa te-mi-
a unos pocos ejemplos de los muchos que podemos encontrar en las tablillas, dwe ROTAZE [, es decir, o.8PllTÉha lTTEAÉFas- TEPI1l8FEV(T). Como se obser-
se puede mencionar: nomo sg. masco ta-ra-nu ku-te-se-jo a-ja-me-no 8pcrvus- va, el hecho de que se trate de pares de ruedas (ZE = (EUYOS-) y la presencia
KUTÉaELOS- o.yful1ÉvoS- 'un escabel de codeso taraceado'; nomo sg. fem. to-pe-za ya de un adjetivo neutro plural a-te-re-te-a encabezando la línea nos haría
ra-e-ja we-a-re-ja a-ja-me-na aTro[ ¡u-do-pi TÓplTE(a ACihEla FEhaAELa esperar que el adjetivo que aparece justo delante del ideograma ROTA se
o.yful1Éva áAOS- Ú8ÓlTepL 'una mesa de piedra y de cristal taraceada con agua- presentara también en plural, es decir, en la forma nom.-ac. plu. neutro te-
marinas'; ac. sg. neutro aTte-ro we-to aTEpov FÉTos- 'segundo año'; nomo plu. mi-dwe-ta TEPI1l8FEvTa. Este uso ha sido calificado con razón por Duhoux
212 Sintaxis El sintagma nominal V § 2.3 213

1968 como de "singular de rúbrica" (de forma paralela al "nominativo de tiéndase en articulo en griego del primer milenio (to-jo Tala, to-i TOlhl y
rúbrica"), una interpretación que nos parece muy adecuada y quees preferi- quizá también to~meTÓJl(h)El y to-e TóhEL), por los contextos en que aparecen
ble a pensar en una falta del escriba. muestran que todavía tenían su valor propio y no se había producido su gra-
Enéontramos también en las tablillas ejemplos de aposición, en los que, maticalización como articulas. Remitimos al parágrafo mencionado, en el que
lógicamente, únicamente tenemos concordancia de caso. Podemos ejemplifi- hemos reproducido todos esos contextos.
car con la que observamos entre un nombre propio y un nombre de oficio en
dativo en la secuencia tu-we-ta a-re~pa-zo-o 8uÉaTfu .aAEL4>a(ówl 'a Tiestas 2.3 .. Sintaxis del pronombre
fabricante de perfumes' o, en las nuevas tablillas tebanas,pa-rozo-wa e-re-u- Ya hemos indicado (IV § 4.) que son muy escasos los pronombres que
te-ri napa ZWFUL EpEUT~pL 'en casa de Zoe la inspectora', donde la palabra tenemos atestiguados en los textos micénicos conservados. No obstante, cabe
'inspector' no concuerda en género con el nombre femenino que la precede. ¡ hacer algunas observaciones sobre ellos.
Por lo que respecta al pronombre pe-i a4>Ehl o sim., tal y como muestra
! claramente el contexto de PY An 654, tiene un valor anafóríco y no reflexivo:
2.2. Falta de artículo determinado
1
Un aspecto que atañe al sintagma nominal y que supone una diferencia 1
notable entre el micénico y el griego del primer milenio es la falta de artículo í .6 u-pi-ja-ki-ri-jo ,ku-re-we ,VIR 60
determinado. En griego del primer milenio encontramos este elemento plena- I .7 me-ta-qe ,pe-i ,e-qe-ta ,
mente desarrollado, mientras que en micénico, a juzgar por el testimonio de i .8 a-re-ku-tu-ru-wo ,e-te-wo-ke-re-we-
las tablillas, el demostrativo que acabará convirtiéndose en el articulo todavía I .9 -i-jo,
no tenía esa función. I 7-9 j.1ETá-KwE a4>Ehl ÉKwÉTiis 'AAEKTpuWV 'ETEFoKAÉFLos
Es verdad que el tipo de textos del dialecto micénico con los que conta- "y con ellos el 'conde' Alectrión hijo de Eteocles"
mos no es el más propicio para que aparezcan en ellos articulas determinados,
pero, por ejemplo, mientras que en ático nos encontramos con un uso más o Según puede verse, se acaba de mencionar a un conjunto de 60 hombres,
menos sistemático del artículo con los nombres propios, éste, desde luego, no es designados como los u-pi-ja-ki-ri-jo ku-re-we, a los que acompaña uno de los
el caso en micénico. Los ejemplos en que únicamente tenemos listados no ser- "condes" de Pilo de nombre Alectrión.
virían para corroborar a ciencia cierta esta afirmación, pues en la epigrafía ática Frente al uso no reflexivo de pe-i, el gen. sg. del prono de 3.ª' pers. wo-jo
clásica el artículo también puede faltar en ejemplos similares. Sin embargo, Falo (cf. hom. oLa, ÉOlO) sí que tiene un valor reflexivo, pues en su única apari-
en ático sí se esperaría el artículo en una secuencia como la siguiente (PY Un ción (PY Eb 472) parece que se refiere al sujeto de la oración en la que aparece:
718.10): to-so-de ra-wa-ke-ta do-se Tó(a)aov-& AaF ayÉTiis OWa"E 'tanto dio el
Aa[ ayÉTiis'. En efecto, si se trata de un registro no tiene sentido interpretar que we-te-re-u ... e-ke-qe o-na-to wo-jo *35-to
fue "un Aa[ayÉTiis" indefinido quien hizo la entrega, sino "el Aa[ ayÉTiis". FEO"TpEUS ... EXEl-KwE óviiTav Falo?
Tampoco aparece el artículo precediendo a nombres propios, como se ve, por . "y Westreus ... tiene su (propio) usufructo? "
ejemplo, en PY Eq 213.1: o-wi-de a-ko-so-ta ... ws flOE 'AA~oLTiis ... A lo
largo de este capítulo dedicado a la sintaxis podrán irse viendo bastantes Cabría la posibilidad de plantearse que otra forma de expresar la reflexi-
ejemplos más en los que el artículo determinado sería de utilización obligada vidad en micénico fuera mediante la utilización de una forma del pronombre
en griego clásico, como PY Jn 829.3, PY Ta 711.\, PY Ep 704.5, etc. allTós. Sin embargo, no creemos que éste tenga valor reflexivo sino de iden-
Por otra parte, como ya hemos tenido ocasión de ver (IV § 4.2.), las tidad en su única aparición en los textos micénicos. Para comprobarlo debe-
pocas formas atestiguadas en micénico del demostrativo que acabará convir- mos considerar en conjunto todo el contexto de la tablilla, PY Eb 156[+]157:
214 Sintaxis Sintaxis de los casos V § 3.1 215

.1 a{ wo-ze-qe mero enunciado de la palabra. Los ejemplos son muy abundantes, como cabe
e-u-ru-wa-w ,fe.<rjo ,<he-IO ,ka-ma-e-u[. e-ke-qeo-nil-lo]fo.So.de ,pe-rm aRA l[ T 3 esperar por el tipo de textos con el que contamos (cf. lo dicho en § 1.). Un
.2 a3-ti-jo-<p, e-ke-qe ,to-jo-qe ,au-to-ju. J, lqt-ma-<o> ,[ to-scr]de, pe-mo GRA[ ejemplo claro puede ser el siguiente, tomado de PY Vn 10.1-3:

Se trata del único caso dentro de la serie Eb de Pilo en que se hace .1 o-di-do-si, du-ru-to-mo ,
referencia en la misma tablilla a dos individuos en relación con el tipo de .2 a-mo-te-jo-na-de ,e-pi-[.]-ta SO
tierra que poseen o de la que se benefician. Primero se nos informa de que .3 a-ko-so-ne-g\! SO
Euriotas, un esclavo de la divinidad (te-o-jo do-e-ro 8EhoLó oóhEAos),
como poseedor de un Kállas (ka-ma-e-u KallahEúS), tiene un usufructo (e-ke- Como puede verse la tablilla se abre con el encabezado siguiente: ws 0(-
qe o-na-to EXEL-KwE óvaTóv) y lo trabaja (wo-ze-qe FÓp(EL-KwE) y se nos ooval 0PUTÓIlOl awoTEywvá-oE 'así entregan los leñadores para el taller de
da luego la extensión del terreno mediante el procedimiento habitual (cf. 11 ruedas'. Lógicamente, con el verbo O(owlll se esperaría que a continuación
§ 3.7.2.) de usar una medida de áridos. Hasta aquí todo iría en paralelo al tuviéramos los acusativos de lo que se entrega; sin embargo, al tratarse de un
resto de tablillas' de la serie. Sin embargo, en PY Eb 156 se añade una listado, se recurre al nominativo para enumerar los diferentes ítems. El caso
segunda entrada referente a otro individuo, entrada que podemos transcri- de e-pi-[.]-ta es más ambiguo por la pérdida de un signo (aunque es probable
bir como: Ai,8(WK wS EXEL-KwE TOLO KWE alJToLO Kállahos ... , con dos posi- e-pi-[pu]-ta ETT(<!>uTa) y por el final en -a, que puede tener varias interpreta-
blidades de traducción: 'Etíope tiene de la tierra de labor de este mismo ... ' ciones morfológicas, aunque aquí parece ser un nom.-ac. plu. neutr.; sin
o bien 'Etíope tiene de esta misma tierra de labor. . .' Es decir, que el escri- embargo, a-ko-so-ne-, que aparece coordinado a esa palabra mediante la con-
ba habría optado por anotar dos registros en la misma tablilla porque la tie- junción -qe , sóio cabe interpretarlo como nomo a~ovES 'ejes', frente a un ac.
rra de labor que tiene Etíope es, en realidad, parte del óvaTóv o terreno en *a-ko-so-na- a~ovas.
usufructo de Euriotas. Con ninguna de las dos interpretaciones posibles au- Por limitarnos a un par de ejemplos más de los muchos que podemos
to-jo puede referirse al propio Etíope, de forma que su valor no puede ser documentar, citamos PY Cn 285.5-9, donde tenemos un listado de antropóni-
reflexivo. mos en nominativo (reconocemos 'AF E~EÚS en ll .. 5 y .6) acompañados de
las cantidades de ganado que corresponden a cada uno:

3. SINTAXIS DE LOS CASOS .5 a-we-ke-se-u OVISm SO


.6 a-we-ke-se-u CApm 30 []vacat
Haremos a continuación un repaso de los principales usos de los casos en .7 wa-da-ko CApm 86

micénico. Para una discusión del número de casos morfológicamente dife- .8 si-no-u-ro CApm 60[

renciables en cada uno de los diferentes paradigmas nominales remitimos a .9 ra-ma-jo CApf 20[

los apartados correspondientes del capítulo IV.


y KN Da 1164, donde encontramos dos antropónimos en nominativo y
3.1. Nominativo un topónimo que por las ambigüedades de la grafía micénica no podemos
El uso más frecuente del nominativo en las tablillas micénicas es el lla- estar seguros de si es un nominativo o un dativo-locativo:
mado tradicionalmente "nominativo de rúbrica". Se trata de un uso neutro de
\
este caso en el que la desinencia no marca ninguna función sintáctica ni sirve .A we-we-si-jo OVISm 130 FEpFÉaLOS
para expresar un papel semántico específico: el nominativo se emplea como .B da-i-qo-ta / pa-i-to LlmxwóVTOs <PataTós (<pataTWL (1»
216 Sintaxis Sintaxis de los casos V § 3.2 217

No obstante, también tenemos bastantes casos en los que el nominativo •Así darán IQs koreteres (?) y los dimantes ... bronce del templo (o de la
desempeña la función de sujeto de una oración. Asísucede en las oraCiones nave (?»'
con el verbo e-ke que se repiten frecuentemente en el llamado "catastro" de
Pilo, p. ej. PY En 74.3-5: o, por ejemplo.t en PY An 657.1:

.3 pe-ki-ta. ka-na-pe-u . wa-na-ka-te-ro , [o-]na-to ,e-ke , o-u-ru-to o-pi-az-ra e-pi-ko-wo


to-so-de ,pe-mo ORA T 1 wS FpUVTOl ón(haA.a ETTLKÓFOl
.4 mi-ra, te-o-jo ,do-e-ra. Je-ke ,to-so-de. Jpe-mo GRA T 1 'así vigilan las regiones costeras los centinelas'
.5 te-se-u, te-o-jo ,do-e-ro ,o-na-to ,e-ke ,to-so-de ,
pe-mo ORA T 4 y PY Cn 608.1-2:
Pe-ki-Tus KVa4ElJS faváKTEooS OVUTOV EXEL Tó(a)croV-OE anÉPllo
hl1(M eEhoLO 80hÜu EXEL Tó(a)aov-8E anÉPIlo jo-a-se-so-si si-az-ro o-pi-da-mi-jo
9naElJS eEhÓLO 8óhÜoS ÓVUTOV EXEL Tó(a)aov-8E anÉPIlo yws amíaoval alháA.ovs ÓTTL8álllOl
·Pe-ki-ta. batanero real, tiene un usufructo de tanta simiente ... 'así cebarán los cebones los residentes'
Esmila. esclava de la divinidad, tiene tanta simiente ...
Teseo. esclavo de la divinidad, tiene un usufructo de tanta simiente ... ' En alguna ocasión encontramos que ese acusativo en función de com-
plemento directo lleva un predicativo, por ejemplo, PY Ta 711.1:
Otros ejemplos de nominativos en función de sujeto los tenemos en PY
Na 568: o-wi-de , pUz-ke-qi-ri ,o-te ,wa-na-ka ,te-ke ,au-ke-wa , da-mo-ko-ro
.A e-sa-re-u , ke-po-da ,e-re-u-te-ro-se ,SA 50 wS fl8E <l>UyÉywplVS OTE Fávac e~KE AuyÚfav 8auOKÓQOV
.B ]-wa ,SA 20 to-sa-de ,na-u-do-mo ,o-u-di-do-si 'así vio Figebris cuando el rey hizo "damokoro" a Augeas'
, EaaQElJS :l(EUanóv8as ÜEUe~p(¡)aE ...
... Tó(a)aa-8E vau8óuOl ou 8(80val Encontramos también algún ejemplo de acusativo temporal, como mues-
'Esareo ellibador libró (de pago) ... tra PY Ma 365.2:
... tantos no entregan los navieros.'
.2 o-da-az ,ka-ke-we ,az-te-ro . we-to ,di-do-si *1461 RIN 2 ME 10
3.2. Acusativo WS-? xaA.Ki1FES aTEQov fÉTOS 8(80val
Por el tipo de textos con que contamos, el caso acusativo no aparece con 'Asimismo los broncistas entregan otro año ... '
demasiada frecuencia. No obstante, encontramos algunos ejemplos de acusa-
tivos en función de complemento directo, como en PY Jn 829.3: Parece que también ésa es la función de to-to-we-to TÓTTO(8) Fúos
'este año' en PY Aq 64.7.
.1 jo- do-so-si ,ko-re-te-re ,du-ma-te-qe Ya nos hemos encontrado con algún acusativo de cantidad, como el
[ ... ] Tó(a)aov-8E anÉPIlo de PY En 74.3 que citábamos en § 3.1.
.3 ka-ko . na-wi-jo Como ejemplo de acusativo de relación se puede citar la secuencia
yws 8waoval KOPllT~pES 8UllávTEs-KwE siguiente de PY Ta 641.1:
:l(aA.Kov VQ[LOV
218 Sintaxis Sintaxis de los casos V § 3.3 219

ke-re-az ... ti-ri-po ... a-pu ke-ka-u-me-no Encontramos los dativos aAq,L TELfu 'para la molinera', K(ipÚKEL 'para el
CJKÉAEha ... Tpl íTWS ... cmu KEKaUI1Évos heraldo' y de-do-wa-re~we (interpr. dud.), frente a los adlativos IToCJLoáhLóv8E
'un trípode quemado por las patas' 'al templo de Posidón' y Lq,a')'LuváCJ-OE 'a Esfagianes'.

En todo el corpus del micénico sólo encontramos una preposición usada 3.3. Genitivo
con acusativo, pe-da íTEoá, en la secuencia pe-da wa-tu íTEOa f áCJTU 'hacia la Encontramos genitivos usados con varios valores en las tablillas micéni-
ciudad' de KN V 114. En cambio, es frecuente que aparezcan acusativos segui- cas. El uso más frecuente es como genitivo adnominal con valor de posesión,
dos de la postposición -de, con valor adlativo. Como ya vimos (Iv § 2.5.), en con nombres de persona o asimilados. Entre los múltiples ejemplos que pue-
este uso tenemos sobre todo acusativos de nombres de lugar, como, a-mi- den aducirse seleccionamos algunos:
ni-so-de 'AI1VL(CJ)CJÓV-OE 'a Amniso', ko-no-so-de Kvw(CJ)CJÓV-OE 'a Cnoso',
te-qa-de GTÍ')'wavs-8E 'a Tebas', entre otros. Pero también encontramos otros te-o-jo do-e-ro / te-o-jo do-e-ra
nombres, p. ej.,po-si-da-i-jo-de IToCJLoá.hLóv-oE 'al templo de Posidón', a-mo- eEho1o oóhEAOS / eEhillo oohÉAa
te-jo-na-de apl10TEywvá-oE 'al taller del ruedero', wo-ko-de / wo-i-ko-de f 01- 'esclavo de la divinidad' / 'esclava de la divinidad'
KÓV-OE 'a casa'. Según se ve en estos ejemplos, se trata siempre de nombres
de edificios. Como señala Waanders 1997: 41-65, quien analiza exhaustiva- TH Of 36.2:
mente los datos micénicos, desde el punto de vista sintáctico hay que señalar po-ti-ni-ja wo-ko-de
que estas construcciones con -de -OE pueden encontrarse en este dialecto en IToTvlas f 01 KÓVOE
sintagmas verbales tanto con verbo intransitivo como transitivo. Así, en PY 'a casa de la Señora'
An 1.1. leemos: e-re-ta pe-re-u-ro-na-de i-jo-te EpÉTaL ITAEUpwvá-OE i,ÓVTES,
PY Ad 290:
uso con verbo intransitivo que es el único en las tablillas, mientras que, p. ej.,
a-ke-ti-raz:Q ko-wo
en PY An 724.2-4 tenemos: me-nu-wa a-pe-e-ke ... o-pi-ke-ri-jo-de ki-ti-ta 0-
aCJKUTpLáhwv KópfaL
pe-ro-ta e-re-e MEvúas aíTÉhTlKE 'OíTLCJ)(ÉpLÓV-OE KTlCJTav Óq,ÉAAovTa EpÉhEv
'hijos de las decoradoras'
'Menas envió a Opisquerio a un colono que debía remar' .
Pero también es frecuente su uso en registros o listados que indican el PY Ad 690:
destino de los productos que se anotan en cada caso. En esa función alterna a-pi-qo-ro ko-wo
con la utilización del caso dativo, de tal forma que encontramos el dativo abl<PLKwóAWV KópfOL
cuando el destinatario es una persona o una divinidad y el ac. + de con nom- 'hijos de las sirvientas'
bres de lugar, como se puede ver, por ejemplo, en PY Fn 187:
PY En 659.8:
.1 a-pi-te-ja I:IOW [] NI2 a-da-ma-o-jo ,ko-to-na ,ki-ti~me-l)~lL Jto-so-de ,pe-mo
.2 po-si-da-i-jo-de HORD [] NIT 1 'AoabláOLo KTolva KTL(CJ)I1Éva TÓ(CJ)CJov-8E CJíTÉPIlo
.3 ka-ru-ke HORD [] fAA. 'tierra en cultivo de Adamao, tanta simiente'.
.4 pa-ki-ja-nª-de HORD T l[] NI T 1
.5 ka-ru-ke HORD T 1v3 NIT \ v 3 En caso de que la palabra en genitivo no haga referencia a un ser anima-
.6 de-do-wa-re-we HORD T 1 do, sino a un objeto, el genitivo sirve para expresar más bien la noción de per-
tenencia o, incluso, de finalidad, como, p. ej., en:
220 Sintaxis Sintaxis de los casos V § 3.3 221

PY Ub 1318.5: PY Jo 438~27:
pe-di-ro e-ma-ta e.,ra-te-re-wa-o ko-re-te
TTEOlAúlV EpJ.l.aTa 'EAaTPufáhúlV KOPllT~P
'cordones de sandalias' 'El "koreter': de Elatreas (n. de una localidad pilia) ,

PY Vn 46.7: PYEb 339.A


pi-ri-ja-o ta-ra-nu-we i-je-re-ja pa-ki-ja-na
<bAláhúlV 0puvFES' (cf. IV § 2.4.6.) .LÉPELa L<baYlávas
'vigas de jambas' 'sacerdotisa de Esfagiana'

También son un ejemplo de este uso genitivos como el siguiente: Existe también un cierto número de genitivos de materia, como los
siguientes:
PY Sh 733:
ko-ru-to O 4 PA 2 KN So 4429, 4437, etc.
a-mo-ta pte-re-wa
El genitivo ko-ru-to Kópu0oS' 'casco' va seguido de las abreviaturas acro- apJ.l.OTa TTTEAÉfas
fónicas O 4 PA 2, es decir, OTTáFopTa 'apliques' y TTapafha'La 'orejeras', dos 'ruedas de (madera de) olmo'
de las piezas del casco.
De forma similar, podemos encontrar genitivos de relación como: KN So 4439, etc.
a-mo-ta e-ri-ka
KN Fp 1.10: ap¡.1oTa ÉAlKUS
a-ne-mo i-je-re-ja 'ruedas de (madera de) sauce'
aVÉuúlv LEpElfu
'a la sacerdotisa de los vientos'. PY Sa 793
e-re-pa-to ... ROTA+TE
También tenemos algún ejemplo de los denominados tradicionalmente EAÉ<bavTos oo. ROTA+TE
"genitivos subjetivos", es decir, genitivos adnominales que dependen de un 'RUEDAS de marfil'

nombre de acción y expresan la noción de agente. Así, por ejemplo:


Encontramos también algunos genitivos partitivos:
PY Es 644.1:
ko-pe-re-wo do-so-mo PY Ea 132:
KOTTPUfoS OOCJJ.l.óS' ru-ko-ro ... e-ke o-na-to su-qo-ta-o ko-to-na
'entrega (por parte) de Copreo' Aú)'poS' ... EXEL ovaTov au)'woTáhúlV KTOlVas
'Ligro oo. tiene un terreno en usufructo de la parcela de los porqueros'
\
Entre los genitivos adnominales también encontramos alguno de nom-
bres de lugar para la expresión de la procedencia,p. ej.:
222 Sintaxis Sintaxis de los casos V § 3.4 223

PYUb 1317: 3.4. Dativo. locativo e instrumental


o-pe-ro pe-ru-si-nwa-o e-ra-<pi>~ja-o Ya hemos señalado, al tratar de las diferentes flexiones nominales, los
O<j>EAOS TrEpuuwEáhwv EAa<bl<1hwv problemas morfológicos que se plantean a la hora de diferenciar entre dativo
'deuda de pieles de ciervo del año pasado' y locativo, por lo ql;le no insistiremos sobre ellos. Haremos en primer lugar un
análisis sintáctico de todas las formas salvo aquellas expresamente marcadas
También deben considerarse genitivos partitivos usos como el de me-ri- como instrumentales por medio de -pi -<j>l.
to j.1ÉAlToS 'miel' en PY Un 718.5, que aparece seguido de la cantidad v 3. Indudablemente una de las nociones que con más frecuencia expresa el
Encontramos, igualmente, algunos usos de genitivo aposiiivo en desig- dativo.en las tablillas es la de receptor, normalmente con un referente de per-
naciones toponímicas complejas, especialmente determinando a wo-wo sona o divinidad. Unos pocos ejemplos serán suficientes para ilustrar este uso:
FópFos 'frontera', p. ej., u-po-di-jo-no wo-wo en PY Na 105 o wa-no-jo wo~
wo en PY Cn 40. KN V 52[+]52 bis[+]8285
El uso del genitivo con valor temporal para expresar la datación se ates- .1 a-ta-na-po-ti-ni-ja 1 u[ ]vest.[
tigua abundantemente en Cnoso con la palabra me-no j.1T]v"ós 'mes' (gen.), .2 e-nu-wa-ri-jo 1 pa-ja-wo-ne 1 po-se-da[-o-ne
especialmente en la línea inicial de las tablillas de la serie Fp. Así tenemos, lato inf. [[e-ri-nu-we , pe-ro ]] [
p. ej. de-u-ki-jo-jo me-no D.EUKlOlO j.1T]v"ós (KN Fp 1.1), di-wi-jo-jo me-no 'Aeával TIoTVlfu 1
D.lFlOlO j.1T]v"óS (KN Fp 5.1). También tenemos en PY Fr 1202 la expresión 'EvuaAlwl 1 TImarWVEl 1 TIwuEloa[hwvEl
temporal me-tu-wo ne-wo j.1ÉeUOS vÉF w (?) (o vÉF os (?), cf. IV § 2.2.4.) '(en lato inf. 'EplVÚEl (?)
la época) del vino nuevo'.
Finalmente, encontramos algunos usos del genitivo con preposición. Se MY Oe 121
trata fundamentalmente de e-ne-ka EVEKa (cf. IV § 6.1.), para la expresión de .1 i-te-we-ri-di LANA 5 ku-ka LANA 2 [
la causa, como muestra bien a las claras PY Ea 59.5: .2 ka-ke-wi LANA 2 pa-se-ri-jo ko-wo LANA 2 [
tUTEF Ep18l LANA 5 rú')'fu LANA 2
ke-re-te-u e-ke e-ne-ka i-'lo-jo GRA 5 xaAKfjF lLANA 2 CPaUT]AlOLO KópFWl LANA 2
KpT]TEUS EXEl EVEKa lKKwOLO GRA 5
'Creteo tiene en razón del caballo 5 unidades de grano' En la siguiente tablilla, que lista perfumes de diversos tipos, se encuen-
tran, junto a algunas formas de palabras sin interpretación satisfactoria, algunos
También es posible que tengamos un caso de a-pu aTrÚ 'tras' con geni- dativos muy claros como ka-ru-ke KapÚKEl (lín. 03) o a-ti-mi-te 'ApTlj.1LTEl
tivo si en KN G 820.3 podemos interpretar a-pu ke-u-po-de-ja como aTrU (lín. 05), que inducen a interpretar también como dativos di-pte-ra-po-ro
XEuuTrovodas 'tras la ceremonia de libación'. Ol<j>eEpa<j>ópwl (lín. 06),po-ti-ni-ja TIOTVlfu (lín. 07), etc.
Ya hemos visto más arriba el frecuente uso de la postposición -de con
acusativo. Pues bien, encontramos un caso al menos (TH Of 37.1) de uso PYUn 219
con genitivo, que parece que debemos entender como una expresión elíptica .1 e-ke-ra-ne, tu-wo 2 O l[
en la que se ha omitido el acusativo de la palabra para 'casa', de forma que .2 pa-de-we, O 1 pa-de-we ,O 1
-de aparece postpuesto directamente al genitivo d~ un antropónimo: qa-raT .3 ka-ru-ke, PE 2 KA 1 O 6
to-de KwáA.A.avTós-oE 'a casa de Palante'. .4 te-qi-jo-ne, O 1 a-ke-ti-ri-ja-i ,KA 1
.5 a-ti-mi-te, O 1 da-ko-ro-i ,E 1
Sintaxis Sintaxis de los casos V § 3.4 225
224

.6 di-pte-ra-po-ro, RA 1 a 3 kO-fQ[ ]1 a-re-ku-tu-ru-<wo>-ne po-se-da-o-no do-so-mo GRA 2 T 3


.7 ~-na-ka-te, TE 1 po-ti-ni-ja[ 'AAEKTQUWV~l TToaELoiÍhúlvos ooa~ós
.8 e-[ ] U 1 e-ma-a2 , U 1 pe-[ 'entrega de Posidón a Alectrión'
.9 a-ka-wo-ne, MA 1 pa-ra-[ ]2
.10 ra-wa-ke-ta, MA 1 Ka 1 [ ]ME 1 a 1 Wl1
.11 KE 1 [ ] vacat I
1
y como ejemplo de sintagma verbal, PY Tn 316.2-3:

do'-ra-qe pe-re po-re-na-qe a-ke ... po-ti-ni-ja


Al igual que sucedía con la tablilla anterior, en la que viene a continua-
! owpa-KwE <pÉpEL <popf¡va-KwE a-yEL ... TTOTVL<lL
ción la presencia de dativos claros como a-ld-re-we 'AXLAATÍFEL (lín. 02) ze-u-
ke-si i-po-po-qo-i-qe (EúYE(a)aL líTíTo<popywo'ihL-KwE (lín. 10) o e-to-wo-ko-i
I1 'lleva dones y dirige ofrendas a la Señora'

EVTOFOpYO'ihL (lín. 13) induce a interpretar la secuencia inicial de cada línea 1


, o también PY Fr 1184:
como dativo.
.1 ko-ka-ro, a-pe-do-ke ,e-rarWO ,to-so
PY Fn 79 .2 e-u-me-de-i OLE+WE 18
.1 arpu-ke-ne-ja HORD T 6 v 4 OLIV 1[ KÓ(K)KaAOS aíTÉoúlKE EAmFov Tó(a)aov EUblÚOEhL
.2 a-ki-re-we HORD T 5 'Cócalo dio tanto aceite a Eumedes'
.3 du-ni-jo ,ti-ni-ja-ta HORD v 5
.4 to-sa-no HORD T 6 v 4 OLIV 1 También tenemos en las tablillas unos cuantos ejemplos de dativo de fina-
.5 ne-e-ra-wo HORD T 6 v 4 OLIV 1 lidad. Frente a la constatación realizada por Crespo - Conti - Maquieira 2003:
.6 a-e-se-wa HORD T 6 v 4 OLIV 1 § 16.3.6. de que en griego clásico cuando expresa fin el referente del dativo no

.7 ka-ra-so-mo HORD T5 [[ ]] suele ser una entidad concreta, en consonancia con el contenido de los textos
.8 wa-di-re-we HORD T 2 v 3 OLIV T 7 micénicos conservados resulta que precisamente en las tablillas los referentes
.9 pe-qe-we HORD T1v4 del dativo de finalidad son habitualmente concretos. Veamos algunos ejemplos:
.10 ze-u-ke-u-si , i-po-po-qo-i-qe HORD 1 T 7 v 3
.11 te-ra-wo-ne HORD v5 PY Ub 1318.4 y 7
.12 to-wa-no-re HORD T 6 v 4 OLIV 1[ 4. wi-ri-no we-ru-ma-ta ti-ri-si ze-u-ke-si
.13 e-to-wo-ko-i HORD T5v1 FpLVOS FEAú~aTa TQWL [EúYE(a)gL
.14 a-ki-to HORD T2 v 3 OLIV 1 'piel (y) envolturas para tres pares'
.15 arki-az-ri-jo HORD T1v4 7. di-pte-ra arza pe-di-ro-i
oL<p9Épa al(a íTEOlAOLhL
Como en estos ejemplos, lo más frecuente es que el dativo aparezca por 'una piel de cábra para sandalias'
sí solo, indicando el destinatario de los productos que se registran. Sin embar-
go, podemos encontrarlo también en construcciones más complejas, tanto en MYOe 111[+]136
sintagmas nominales como verbales. Como ejemplo de sintagma nominal wo-ro-ne-ja pa-we-si ... LANA
podemos ver PY Es 649.1: FpÓVELa <l>áQEECa)aL ... LANA
'lana de cordero para mantos'
226 Sintaxis Sintaxis de los casos V § 3.4 227

PY Fr 1225 Así, en ese Jistado tenemos dativos-locativos claros, como pa-ki-ja-si


we-arno-i a-ro-pa ~<j>a'Ylával (lín. 6) o e~ra-te~i 'EAáTEhl (lín. 9), frente a formas como ri-jo
fEhavolhl aAol<j>á (lín. 11), que de por sí son ambiguas: nomo ri-jo'Plov o dat.-Ioc. 'Plúll.
'ungüento para vestidos' Por mencionar algún ejemplo con un apelativo, leemos en KN B 7034:

El ejemplo que viene a continuación tiene el interés añadido de que el ]jo / to-so o-re-i VIR ~OO[
sustantivo en dativo va acompañado de un participio medio-pasivo concertado ... Tó(a)aol opEhl
en una construcción cuyo valor recuerda llamativamente a las dé los adjetivos 'o •. tantos en la montaña HOMBRES 900'
verbales en -ndus del latín:
También contamos con dativos temporales, notablemente en PY Es 644,
PY Un 267: tablilla en la que la secuencia we-te-i-we-te-i se repite. Valga como ejemplo
.1 o-do-ke, a-ko-so-ta la línea 1:
.2 tu-we-ta, a-re-pa-zo-o
.3 tu-we-a , a-re-pa-te ko-pe-re-wo ,do-so-mo ,we-te-i-we-te-i GRA T 7
.4 ze-so-me-no KOTIpílF os ooallos fÉTEhl-fÉTEhl
WS OOKE 'AA~oÍ,Tas 8uÉaTal w..El<j>a(Óúll eúEha w..Eld>áTEl [ECa)g0blÉvúll 'entrega de Copreo año a año (e. d., cada año)'
'Así dio Alxetas a Tiestas el fabricante de perfumes aromas para la cocción
del perfume (lit. para el perfume que iba a ser cocido).' Encontramos también con frecuencia dativos con valor instrumental,
entre los que se cuentan ejemplos como el de PY Ta 722.1:
El valor locativo también es muy frecuente, especialmente con topóni- 1
mos, si bien en muchas ocasiones, dadas las ambigüedades de la grafía micé-
nica, resulta imposible diferenciarlo de un nominativo de rúbrica (cf. § 3.1.). I ta-ra~nu ,a-ja-me-no ,e-re-pa-te-jo . a-to-ro-qo . i-qo-qe . po-ru-po-
de-qe . po-ni-ke-qe *220 1
Como ejemplo puede servimos el listado de topónimos que encontramos en
PY Cn 608: I epávus ayfullÉvoS EAE<!>avTELolS 1 aVepWKwúll 'lKKwúll-KwE TIOAUTIÓOEl-
KWE <!>OWlKEl-KwE
'un escabel taraceado con un hombre. un caballo. un pulpo y una palmera
.1 jo-a-se-so-si , si-az-ro I de marfil'
.2 o-pi-da-mi-jo I
.3 pi-*82 sus+S/3 1 También aparece algún dativo de referencia, igualmente en la descrip-
.4
.5
.6
me-ta-pa
pe-to-no
pa-ki-ja-si
sus+S/3
sus+S/6
sus+S/2
I ción de objetos, como PY Ta 641.1:

ti-ri-po e-me po-de o-wo-we *201 vAS 1


1
.7 a-puz-we sus+S/2 TpfmuS ÉblEl TIOOEl otFwFTls
.8 a-ke-re-wa sus+S/2 1
'trípode con un solo pie de una sola asa'
.9 e-ra-te-i sus+S/3 1
.10
.11
ka-ra-do-ro
ri-jo
sus+S/2
sus+S/2
I
1
1 Tamhién es posible interpretarlo como dat. sg. EAE<!>UVTElWL, pues no podemos estar

seguros de si la concordancia se hace en plural con todos los elementos decorativos que
se enumeran o en singular sólo con el más próximo.

!
j
228 Sintaxis Sintaxis del verbo V § 4.1 229

Finalmente, hay que señalar que son varias las preposiciones que se El valor de locativo también se encuentra con los topo po-ra-pi (PY An
construyen con dativo en micénico. Las enumeramos a: continuación clasifi- 1.4), i-na-pi (PYAnS.8),pa-na-pi (PY Cn 45.10), entre otros.
cadas en función de las nociones que expresan en las tablillas: Las formas en -pi -<PL también pueden aparecer utilizadas con la preposi-
ción o-pi, que habi~ualmente se construye con dativo de persona. Los únicos
- temporal (datación): e-pi ETTL + dat.: mu-jo-me-no e-pi wa-na-ka-te casos con instrumental se documentan con la palabra qe-to-ro-po-pi KWETpÓ-
IlULOIlÉVWL ETTL FaváKTEL 'con motivo de la iniciación del rey'; TTOTT<!>L 'cuadrúpedos'. Veamos uno de los ejemplos, PY Ae 134:
- local (ubicación): a-pi all<Pl + dat.: a-pi ku-do-ni-ja all<PL KUOWVlfu
'en torno a Cidonia'; o-pi + dat.: o-pi po-to-ri-ka-ta OTTL IlToALKácJTfu .a o-ro-me-no
'en (el taller de) Ptolicastas'; ke-ro-wo ,po-me ,a-si-ja-ti-ja ,o-pi ,ta-ra-ma-<-ta>o qe-to-ro-po-pi VIR 1
- local (procedencia): pa-ro TTapó + dat.: pa-ro do-e-ro TTapo oohÉAwl OPÓIlEVOS KÉpoF os TTOLIl~V 'AaLaTlus OTTL 8aAallárao KWETpÓTTOTTWL
'de parte del esclavo'; 'vigilando Ceroo, pastor de Asiatia, sobre el ganado de Talamatas'
- compañía: me-ta IlETá + dat.: me-ta-qe pe-i IlETá-KwE a<pEhL 'y con
ellos' . Hay que señalar, por último, que la función sintáctica de du-wo-u-pi
8FoU<PL en sus varias apariciones es discutida.
Por lo que se refiere a los casos explícitamente marcados como instru-
mentales por medio de la cuasi-desinencia -pi -<pL, los encontramos, lógica-
mente, usados con valor de instrumental. Baste para ilustrarlo el siguiente 4. SINTAXIS DEL VERBO
ejemplo de PY Ta 722.3:
Como venimos haciendo en este capítulo, nos centraremos sobre todo en
ta-ra-nu , a-ja-me-no , e-re-pa-te-ja-pi . ka-ru-pi aquellos aspectos en los que el sistema verbal del griego micénico se diferen-
epfrvus ayuLIlÉvOS EAEwavTEluWL KápuWL cia del del griego del primer mileni02• Las categorías relevantes en el verbo,
'escabel taraceado con nueces de marfil' en principio, son las mismas, aunque, como tendremos ocasión de ver, exis-
ten algunas diferencias en cuanto a la categoría de voz. Acerca de los modos
Waanders 1997: 69-74 señala que en usos de este tipo, -pi -q,L no tiene un valor nada diremos, pues, como ya hemos tenido ocasión de ver (IV § 7.5.), no
propiamente instrumental, sino, en su terminología, "ornamental" o "suplementario". tenemos seguridad de que aparezcan en las tablillas otros modos distintos del
Para la alternancia entre formas con y sin -pi -<In, remitimos a lo ya dicho indicativo. Por lo demás, nos encontramos ante un sistema verbal que dife-
más arriba (§ 2.1.) a propósito de la concordancia. rencia tres personas y tres números (singular, plural y dual), si bien no tene-
Sin embargo, lo que ahora nos interesa reseñar es que no siempre estas mos documentado ningún verbo en dual en una forma personal, aunque son
formas en -pi -<PL tienen un uso sintáctico como instrumentales, sino que tam- varios los ejemplos de formas nominales (participios) en dual.
bién pueden aparecer con valor de locativo con un topónimo, como en PY Eb
338.A: 4.1. Los temas temporales del verbo (tiempo y aspecto)
Como hemos podido ver en el apartado dedicado a la morfología verbal
ka-pa-ti-ja ,ka-ra-wi-po[-ro pa-kil-ja-pi , e-ke-qe ,to-so-de, pe-mo (IV § 7.), tenemos atestiguado ya en micénico el sistema de cuatro temas tem-
KapTTaeW KAUFL<pÓpos ¿WayLfruWL EXEL-KwE Tó(a)aov-oE aTTÉPIlO
'Carpatia clavera en Esfagianes tiene tanta si~iente'
2 La información fundamental a este respecto se encuentra en el artículo de Duhoux

1988.
230 Sintaxis Sintaxis del verbo V § 4.1 231

porales en el que se estructura el verbo en griego del primer milenio: presente, ... wo-zo-me-no ... ZE 1
ROTA

futuro, aoristo y perfecto. F0P(OIlÉV0.l .:. ROTA ZE 1


El estudio de la oposición aspectual, que en el griego del primer milenio '(que está) siendo fabricado ... RUEDAS 1 par'
está asociada también a los temas temporales, se ve muy dificultado en micé-
nico por varias razones. La primera de ellas es la inexistencia o casi (cf. IV Indudablemente hay que interpretar aquí que en el momento en el que el
§ 7.1.2.) de formas de imperfecto en las tablillas, lo que impide constatar en escriba redacta la tablilla el par de ruedas que anota está en proceso de fabri-
qué términos se establecía la oposición entre los dos tiempos de pasado (imper- cación. Ejemplos similares encontramos en PY Ae 134 (citado arriba en § 3.4.)
fecto y aoristo). La segunda, el hecho ya señalado de la probable inexistencia y también en el encabezado de PY An 724.1, que reza:
de formas modales en las tablillas, lo que impide estudiar si existía en micéni-
co una oposición aspectual, por ejemplo, entre formas de imperativo presente ro-o-wa ,e-re-ta ,a-pe-o-te ,
y aoristo. Así pues, el estudio del sistema de oposición aspectual debe basarse 'PohoFuL EpÉTaL clTTÉhovTES
fundamentalmente en el análisis de los participios e infinitivos, pero nueva- 'En Rooá remeros (que están) ausentes.'
mente aquí encontramos graves carencias, pues frente a la relativa abundancia
de participios de presente y perfecto, sólo contamos con un participio de aoris- E, igualmente, en KN Sc 226:
to (cf. IV § 7.3.1.), cuya interpretación, además, es discutida.
A pesar de estas limitaciones, intentaremos dar a continuación una visión ti-ri-jo-qa BIG 1 TUN 1 EQU 1 'e-ka l'
sucinta de los valores temporales y aspectuales de los diferentes temas, limi- TpLÓKKwÜS ..• EX0.lV
tándonos a hechos que podamos constatar en las tablillas. 'Triopas: 1 CARRO, 1 CORAZA, 1 CABALLO, porque tiene uno'
El presente de indicativo tiene un valor primariamente temporal para la
expresión de una acción presente, con independencia de su aspecto, dado que Sin embargo, en alguna ocasión sí que aparecen participios de presente
puede tratarse de acciones puntuales, habituales, durativas ... Un buen ejem- en construcciones sintácticas junto con verbos en forma personal y entonces
plo de tales valores nos lo proporciona PY Ep 704.5: podemos ver que expresan acción simultánea a la del verbo principal. El
ejemplo más claro es PY Un 2:
e-ri-ta ,i-je-re-ja ,e-ke ,e-u-ke-to-qe ,e-to-ni-jo ,e-ke-e ,te-o
'EpLeü LÉpEW EXEL EÜXETOL-KwE ETúJVLOV EXEhEv eEhwL .1 pa-ki-ja-si, mu-jo-me-no ,e-pi ,wa-na-ka-te ,
'Erita la sacerdotisa tiene y proclama tener un terreno para el dios.' .2 a-pi-e-ke ,o-pi-te-ke-e-u
L<payLUV<JL l1ULOl1ÉV0.lL ETT!. FaVáKTEL
Los dos verbos coordinados en presente tienen valores aspectuales dife- clll<PLhf\KE (?) óm6EuXEhEús
rentes, pues la acción de 'proclamar' es puntual y, es de suponer, no habitual 'En Esfagianes, al ser iniciado el rey,
frente al carácter continuado de la posesión. el suministrador (?) consagró (?)'
Por lo que se refiere a los participios de presente, dadas las características
de los textos, en la mayor parte de los casos aparecen usados por sí solos, es La iniciación y la acción realizada por el suministrador obviamente
decir, no dependen sintácticamente de un verbo principal, por lo que suelen son simultáneas en el tiempo y, de hecho, el momento de la iniciación del
tener el mismo valor que el presente de indicativ~. Así, por ejemplo en KN rey sirve para la datación de la tablilla. Del mismo modo, en PY Eq 213.1
So 4433.b nos encontramos con la siguiente secue'ncia: leemos:
230 Sintaxis Sintaxis del verbo V § 4.1 231

porales en el que se estructura el verbo en griego del primer milenio: presente, ... wo-zo-me-no ... ROTA ZE 1
futuro, aoristo y perfecto. F0p(0l1Évw .:. ROTA ZE 1
El estudio de la oposición aspectual, que en el griego del primer milenio '(que está) siendo fabricado ... RUEDAS 1 par'
está asociada también a los temas temporales, se ve muy dificultado en micé-
nico por varias razones. La primera de ellas es la inexistencia o casi (cL IV Indudablemente hay que interpretar aquí que en el momento en el que el
§ 7.1.2.) de formas de imperfecto en las tablillas, lo que impide constatar en escriba redacta la tablilla el par de ruedas que anota está en proceso de fabri-
qué términos se establecía la oposición entre los dos tiempos de pasado (imper- cación. Ejemplos similares encontramos en PY Ae 134 (citado arriba en § 3.4.)
fecto y aoristo). La segunda, el hecho ya señalado de la probable inexistencia y también en el encabezado de PY An 724.1, que reza:
de formas modales en las tablillas, lo que impide estudiar si existía en micéni-
co una oposición aspectual, por ejemplo, entre formas de imperativo presente ro-o-wa ,e-re-ta ,a-pe-o-te ,
y aoristo. Así pues, el estudio del sistema de oposición aspectual debe basarse 'PohoFuL EpÉTaL aTTÉhovTES
fundamentalmente en el análisis de los participios e infinitivos, pero nueva- 'En Rooá remeros (que están) ausentes.'
mente aquí encontramos graves carencias, pues frente a la relativa abundancia
de participios de presente y perfecto, sólo contamos con un participio de aoris- E, igualmente, en KN Sc 226:
to (cf. IV § 7.3.1.), cuya interpretación, además, es discutida.
A pesar de estas limitaciones, intentaremos dar a continuación una visión ti-ri-jo-qa BIO 1 TUN 1 EQU 1 'e-ko l'
sucinta de los valores temporales y aspectuales de los diferentes temas, limi- TpLóKKwas ... EXWV
tándonos a hechos que podamos constatar en las tablillas. 'Triopas: 1 CARRO, 1 CORAZA, 1 CABALLO, porque tiene uno'
El presente de indicativo tiene un valor primariamente temporal para la
expresión de una acción presente, con independencia de su aspecto, dado que Sin embargo, en alguna ocasión sí que aparecen participios de presente
puede tratarse de acciones puntuales, habituales, durativas ... Un buen ejem- en construcciones sintácticas junto con verbos en forma personal y entonces
plo de tales valores nos lo proporciona PY Ep 704.5: podemos ver que expresan acción simultánea a la del verbo principal. El
ejemplo más claro es PY Un 2:
e-ri-ta ,i-je-re-ja ,e-ke ,e-u-ke-to-qe ,e-to-ni-jo ,e-ke-e ,te-o
'EpLea lÉpElu EXEl ElíXETOl-KwE ETWVLOV EXEhEv eEhwL .1 pa-ki-ja-si, mu-jo-me-no ,e-pi ,wa-na-ka-te ,
'Erita la sacerdotisa tiene y proclama tener un terreno para el dios.' .2 a-pi-e-ke ,o-pi-te-ke-e-u
L<puyLuvaL blULOUÉVWL ETTl FUVaKTEl
Los dos verbos coordinados en presente tienen valores aspectuales dife- al1<PLhflKE (?) omeEuXEhEús
rentes, pues la acción de 'proclamar' es puntual y, es de suponer, no habitual 'En Esfagianes, al ser iniciado el rey,
frente al carácter continuado de la posesión. el suministrador (?) consagró (?)'
Por lo que se refiere a los participios de presente, dadas las características
de los textos, en la mayor parte de los casos aparecen usados por sí solos, es La iniciación y la acción realizada por el suministrador obviamente
decir, no dependen sintácticamente de un verbo principal, por lo que suelen son simultáneas en el tiempo y, de hecho, el momento de la iniciación del
tener el mismo valor que el presente de indicativ? Así, por ejemplo en KN rey sirve para la datación de la tablilla. Del mismo modo, en PY Eq 213.1
So 4433.b nos encontramos con la siguiente secuencia: leemos:
232 Sintaxis Sintaxis del verbo V § 4.1 233

o-wi-de ,a-ko-so-ta ,to-ro-qe-jo-rne-no ,a-ro-u-ra ,az-ri-sa, to-ko-do-m() . ' de-me-o-te


WS fl8E 'AA~Ol Tas TpoKwEyóuEvosapOúpdvg ? TOlxo8ó¡lOl8EJlÉhoVTES
'AsÍ vio Alxetas al girar visita de inspección a los labrantíos ?' 'los albañiles que van a construir'

También encontramos una construcción similar en PY Eb 862: o también en MY Oe 127:


.A ko-i-rQ, e-ke-qe ,o-na-to ,·ke-ke-me-na ,ko-to-na pa-we-az ' e-we-pe-se-so-me-na, LANA 20
.B ka-ma-e-u ,wo-zo , to-so-de pe-mo GRA T 3 <j>ápFEha EFEt!rrlaÓ¡LEVa
XÓLpOS EXEL KWE óvaTov KEKE¡LÉvas KTolvas 'mantos que han de ser tejidos (?)'
Eóp[wv Ka¡LahEús Tó(a )aov-8E aTIÉp¡Lo
'Quero tiene un usufructo de la tierra comunal, trabajándolo como apar- Como se ve bien a las claras en este ejemplo, contextualmente el futuro
cero, por tanta simiente.' puede adquirir un matiz de obligación.
Muy interesante resulta que cuando los participios se encuentran en una
Aunque aquÍ se entremezclan inextricablemente cuestiones de aspec- oración con verbo en forma personal expresen acción posterior a la indicada
to y de Aktionsart del propio verbo, parece que el valor durativo del parti- por el verbo principal, como se constata fácilmente en PY Un 267:
cipio wo-zo depende directamente del valor aspectual del verbo en forma
personal, por lo que no puede decirse sin más que el participio exprese de .1 o-do-ke, a-ko-so-ta
por sí acción durativa, sino, simplemente, simultánea a la principal, exten- .2 tu-we-ta , a-re-pa-zo-o
diéndose tanto como dure ésta. Lo mismo sucede en muchos casos con las .3 tu-we-a , a-re-pa-te
formas del participio o-pe-ro Ó<j>ÉAAwV, fem. o-pe-ro-sa ó<j>ÉAAovaa 'estan- .4 ze-so-me-no
do en el deber de', 'teniendo la obligación de' (v. los ejemplos infra en Ws 8G>KE 'AA~olTas 8uÉaTUL MEL<j>a(ÓWL eúEha MEL<j>áTEL [Efa)qoblÉVú}L
§ 5.2.). 'AsÍ dio Alxetas a Tiestas el fabricante de perfumes aromas para el per-
Pasando al tema de futuro, la prevalencia del valor temporal es clara fume que iba a ser cocido.'
tanto en las formas de indicativo como en los participios. Hemos visto ya en
§ 3.2. el uso del futuro do-so-si 8waovaL que aparece en PY Jn 829.3, por lo En cuanto al tema de aoristo, parece que se usa para expresar una
que nos limitamos a añadir ahora un ejemplo más del uso del futuro de indi- acción puntual en el pasado, como se ve en el uso de -wi-de F(8E 'vio' en
cativo, esta vez de PY Un 718.2-3: PY Eq 213.1, que acabamos de analizar, o en el de a-pe-do-ke aTIÉ8wKE
'dio' en PY Fr 1184, que veíamos más arriba (§ 3.4.). A ellos podemos
to-so e-ke-raz-wo do-se añadir, por ejemplo, la forma verbal-po-ro-te-ke TIPÓ61lKE 'entregó' de MY
TÓ (a )aov 'E YXEAAá.Fwv 8waE L Ue 661:
'tanto dará Enquelaón'
.1 jo-po-ro-te-ke *190100 *15SVAs+NI15 yws TIP Ó61lKE
Al igual que veíamos para el tema de presente, también nos encontramos .2 *2485
con usos del participio de futuro sin dependencia ¡sintáctica de un verbo per- .3 vacat
sonal, como en PY An 35.1:
234 Sintaxis Sintaxis del verbo V § 4.2 235

El único participio de aoristo aparece sin dependencia sintáctica de un gadas en el momento en que se realiza la ai'lotación, sino que han sido entrega-
verbo en forma personal en PY Vn 493.1, sin que esté clara su interpretación das en un momento anterior y siguen estando en el almacén o depósito que les
(cf. III §3.3.2.c y IV § 3.1.3.b): corresponda.
,_ El valor de estado que tiene el tema de perfecto en micénico queda claro
a-ke-ro ,e-po ,a-ke-raz-te en muchos ejemplos. Así, leemos en KN Sd 4405.b: i-qi-ja ... a-ra-ru-ja a-ni-
a'}''}'EAoL ?-OVS a'}''}'ÉAhavTES (?) ja-pHKKw(a .. , apapu'ia clvh(rupL 'un carro ... ajustado con riendas', e. d. 'pro-
'mensajeros que anunciaron (?) los l' visto de riendas' y en varias tablillas cnosias aparece el participio te-tu-ko-
wo-a lte-tu-ko-wo-a2 8E8uxFóha (cf. TEÚXW 'elaborar'), que califica a telas y
Finalmente, por lo que se refiere al tema de perfecto, se constata clara- ruedas y debe tener el sentido de 'bien elaborado'. Podemos citar igualmente
mente en las tablillas que es utilizado para la expresión del resultado presente e-qi-ti-wo-e EXWSLFóhE(s) (cf. hom. Eep8LTaL, perf. de ep8(w / ep8(vw) en TH
de una acción pasada, es decir, para indicar que el efecto de una acción reali- Wu 75, participio que en el sello se especifica que se refiere a cerdos 'sacrifi-
zada en el pasado continúa hasta el presente. El valor de este tema temporal cados'. Y, sobre todo, debemos recordar para entender adecuadamente el valor
quedará más patente si comparamos dos formas de un mismo paradigma ver- del tema de perfecto la oposición ya señalada (IV § 7.8.1.) entre participios de
bal, una en presente y otra en perfecto: perfecto y adjetivos verbales en -to- con prefijo negativo tipo a-ra-ro-mo-te-
me-na apapl-lOTI-lÉva 'ensambladas' frente a a-na-mo-to aváwoaToL 'que
PY Ng 319 está sin ensamblar' o a-ja-me-no ayful-lÉvos 'taraceado' frente a a-na-to
.1 de-we-ro-aTko-ra-i-ja SA 1239 aVaLTOL 'no taraceado' .
.2 to-sa-de ,o-u-di-do-to SA 457 El estadio micénico resulta muy interesante para estudiar la evolución del
.6.EFEpOaL '}'oAa'ia SA 1239 tema de perfecto del indoeuropeo al griego. El griego micénico parece haber
Tó(a)aa oÉ 0-0 O(OOTOL SA 457 perdido ya las desinencias especiales de perfecto que conservan las lenguas
'(Provincia de) Deuroegolea LINO 1239 indo-iranias, pero, en relación con su uso para la expresión del resultado pre-
tantos no se entregan LINO 457' sente de una acción pasada, no se utiliza todavía en construcciones transitivas,
tal y como muestran los ejemplos de participios activos que acabamos de ver.
KN So 4440 La creación del perfecto en -K- y la generalización de la oposición de voz rea-
.a de-do-me-na lizada por medio de las desinencias serán el siguiente paso en el griego del
.b a-mo-ta , / pte-re-wa ,o-da-twe-ta ROTA ZE 6 [ primer milenio, lo que permitirá el surgimiento de estructuras transitivas de
OEOOI-lÉva perfecto, tanto activas como medias, al lado de construcciones pasivas que
apl-lOTa TITEAÉFas 60áTFEvTa sólo serán posibles con la voz media.
, entregadas
ruedas de olmo de radio que muerde (en la llanta) RUEDA 6 pares' 4.2. Las voces verbales
Existen problemas para el análisis de la categoría de voz en micénico y
Como puede verse, el tema de presente sirve para expresar que la acción de las diátesis asociadas a cada una de las voces en la medida en que no
se realiza (o deja de realizarse) en el presente, de forma que en PY Ng 319 se puede contestarse de una manera rotunda a la pregunta de si existía ya una
anota que en el momento en el que se produce la{ecogida de las cantidades voz pasiva morfológicamente diferenciada. Hemos visto (IV § 7.3.3.) que,
de lino correspondientes a esa provincia hay una parte que no se entrega, aunque no es seguro, cabe la posibilidad de que tengamos algún ejemplo de
mientras que las ruedas a que se hace referencia en KN So 4440 no son entre- formas pasivas en -(8)11-, lo que, de confirmarse, obligaría a asumir la exis-
236 Sintaxis Sintaxis del verbo V § 4.2 237

tencia de tres voces morfológicamente. diferenciadas en micénico: activa, media, nos enconJramoscon que todas las formas de esos verbos atestiguadas
media y pasiva. No obstante, la voz pasiva, de existir, tendría todavía un uso en micénico son rriorfológicamente medias, al igual que sucede con esos mis-
extremadamente limitado, pues, como veremos a continuación, es la voz mos verbos en griego del primer milenio, es decir, que se trata de verbos
media lá que sirve habitualmente para expresar la diátesis pasiva, incluso en media tantum: tal es el caso de e-u-ke-to- EÜXETOl 'proclama solemnemente'
aquellos temas temporales (futuro y aoristo) en los que en griego del primer (cf.EÜXOllaL 'jactarse'), e-ke-jo-to EYKELOVTOl 'están establecidos en la tierra
milenio llegará a desarrollar formas morfológicamente diferenciadas para la comunal' (cf. EYKElllaL), o-ro-me-no ÓPÓIlEVOS- u ÓPÓIlEVOS- 'que vigila' (cf.
voz pasiva3• hom. 0POllaL), -u-ru-to FpUVTOL 'protegen' (de *FPUllaL, cf. hom. pucr8aL), -da-
Por lo que se refiere a la voz activa, como resulta esperable, sirve prin- sa-to 8á(cr)craTo (aor. hom. de 8aTÉollaL 'distribuir'), etc. La única excepción
cipalmente para la expresión de la diátesis activa o, como señala Duhoux parece constituirla to-ro-qe-jo-me-no TPOKwEyÓIlEVOS- o crTpoXwEyÓIlEVOS-
1988: 124, tiene un "valor neutro en cuanto a la localización de la acción en 'girando visita (de inspección)' (cf. TpÉTTW 'girar' o crTpÉ<pW 'retorcer'), que,
la esfera personal del sujeto verbal". tanto si es una forma del paradigma de TpÉTTW como si lo es de crTpÉ<pW, debía
En cambio, como también resulta esperable, la voz media sirve para la oponerse a formas activas del mismo paradigma.
expresión de la diátesis media, esto es, para aquellas construcciones en las Por otra parte, cabe señalar también que en micénico coexistían ya en el
que la acción verbal recae sobre la esfera del propio sujeto. Un par de ejem- verbo 'ser' un tema de presente activo, como muestran el presente de indica-
plos bastarán para ilustrar este valor. Tenemos de-ka-sa-to 8É~aTo 'recibió' tivo 3.ª plu. e-e-si EhEvcrL 'son' o el participio e-o Ehwv 'que es', y un tema
(cf. 8ÉXOllaL) en PY Pn 30.1, a la que siguen en las otras líneas de la tablilla de futuro medio, como en 3.ª plu. e-so-to E(cr)crovTOl 'serán'.
las cantidades entregadas y faltas de entrega (o = o-pe-ro o<pEAOS- 'falta, Como ya hemos dicho, la voz media se usa de forma general para la
deuda') de diferentes individuos: expresión de la diátesis pasiva. Veamos algún ejemplo de cada uno de los
temas temporales, comenzando por el de presente, que podemos ejemplificar
.1 o-de-ka-sa-to ,a-ko-so-ta &; 8É~aTo 'AAéoí.TQ;- 'así recibió Alxetas' con el participio que encontramos en KN So(2) 4438:
.2 si-ma-ko *16923 o 10[
.3 ke-ka-to *16926 09 ]e-ri-ka ,wo-zo-me-na ROTA ZE 15
.4 ru-ko *16913 o[ ÉAÍ,KUS- FOp(ÓIlEva ROTA ZE 15
'de sauce, que están siendo trabajadas RUEDAS 15 pares'
Del mismo modo, encontramos qi-ri-ja-to KWptaTO 'compró' varias
veces en Cnoso, por ejemplo, KN B 822.1b: También tenemos formas de futuro medio con valor pasivo, concreta-
mente los participios ze-so-me-no (E(cr)crOIlÉVWl de PY Un 267.4 (que ya
]J?i-ro / si-ra-ko , qi-ri-ja-to // ku-te-ro / kU-ro2-jO , do-e-ro, VIR 1 hemos reproducido en § 3.4., a propósito de los dativos con valor de finali-
-]<plAOS- crElpápxos- (?) KWptaTO Kú8r¡pov KÚAAOLO 8óhEAov dad) ye-we-pe-so-me-no (sobre cuya interpretación cf. IV § 7.2.).
'-]filo jefe de cuerda (?) compró a Cítero esclavo de Cilo' En cuanto al aoristo, parece que también se usan las formas medias para la
expresión de la diátesis pasiva, como pueden mostrar los ejemplos de oraciones
Al igual que sucede con los propios verbos 8ÉXOllaL y TTptallaL, en la temporales de las tablillas tebanas, p. ej. TH Fq 126.1 (cf. Chadwick 1996-97):
práctica totalidad de los casos de usos medios (es decir, no pasivos) de la voz
o-te tu-wo-te-to
3 Lógicamente, no resulta esperable tener en micénico' una voz pasiva en -(8)~(JOIWL
morfológicamente diferenciada de la media en el tema de futuro, ya que, como es bien OTE 8úos- 8ÉTO
sabido, es una creación del griego del primer milenio. 'Cuando se ofreció perfume'
238 Sintaxis Sintaxis del verbo V § 4.3 239

No obstante, no se puede descartar 'por completo una interpretación de la valor de los o~os adjetivos en -TÓS en micénico, más que 'presentables', como él
secuencia tu-wo-te-to 8úoS 8ÉTO o 8úos 8ÉvTo,con valor medio '(alguien) propone, el sentido de este adjetivo en micénico sería 'seleccionados'.
ofreció/ofrecieron perfume', con un sujeto elíptico implícito en el contéxto. Por lo que se refiere a los adjetivos en -te-jo / -te-o -TÉyOV / -TÉhov, los
El sentido pasivo de las formas de perfecto medias también es claro y, de únicos ejemplos seguros en micénico, qe-te-jo / qe-te-o KWEL TÉyOV / KWEL TÉ-
hecho, es ése el valor que tienen todas las formas de perfecto medio atesti- 'hov 'hay que pagar' y a-te-re-te-a a8PTlTÉha 'que han de ser inspeccionadas',
guadas en las tablillas. Así sucede con la única forma personal de perfecto tienen claramente un valor de obligación, al igual que las formas en -TÉOV del
de todo el corpus micénico, 3.ª sg. med.-pas. e-pi-de-da-to EmoÉoaCJTOl griego del primer milenio. En micénico ya existía la doble posibilidad de
(cf. oaTÉollaL 'distribuir'), que aparece en PY Vn 20: construcción sintáctica que tienen estos adjetivos en griego del primer mile-
nio (construcción impersonal con el adjetivo invariable en su forma neutro sg.
.1 o-az, e-pi-de-da-to y con un complemento directo en ac. o bien adjetivo concordando en géne-
.2 pa-ra-we-wo ,wo-no ro, número y caso con el sustantivo al que se refiera), que podemos ejempli-
ws-? EmoÉoaCJToL ficar con:
TIpáFTlFos (?) Foivos
'Así queda distribuido OlllÍpous OOTÉOV (XHG 3.2.18) 'hay que entregar rehenes'
el vino de Praeo (?)' oOTÉa EIVaL xplÍllaTa (Hdt.8.111) 'hay que entregar dinero'

Así sucede también con los participios de perfecto medios en todos los En micénico nos encontramos así con neutro sg. qe-te-jo en construcción
casos. Nos limitamos a proporcionar un par de ejemplos: de-do-me-na ... a-mo- impersonal con un complemento directo que, lógicamente, irá en acusativo,
ta OEoollÉva aplloTa 'ruedas entregadas' en KN So 4429 o to-pe-za ... qe-qi- tal y como sucede, p. ej. en TH Wu 50:
no-me-na to-qi-de TópTTE(a ... KWEKwLVollÉva TOpKwÍ,OEL 'una mesa tallada
con una espiral' en PY Ta 713.l. .a CApf CApf CABRA
Debido al valor de estado que tienen predominantemente las formas de .~ qe-te-o KWELTÉhov que hay que pagar
perfecto en micénico y su carácter siempre intransitivo, no siempre resulta .y a-ko-ra ayopuL para el rebaño (?)
fácil diferenciar los matices de sentido entre las formas activas y pasivas .del
tema de perfecto en micénico (cf. § 4.1.). Dado que tanto 'cabra' como, incluso, el sustantivo a-ko-ra (en caso de
que hubiera que interpretarlo como un nomo ayopá) son femeninos, es impo-
4.3. Los adjetivos verbales sible que qe-te-o esté concordando con alguno de ellos. Frente a esto, en el
El valor semántico que tienen en micénico los adjetivos en -to -TOS parece ejemplo siguiente, de TH Wu 96, parece que sí existe concordancia:
ser todavía el antiguo, es decir, el pasivo (cf. los participios de perfecto latinos
en -tus) y no el valor de posibilidad que tienden a adquirir estas formaciones .a susf susf CERDA
en el griego del primer milenio (cf. IV § 7.8.2. para su morfología). Ese valor .~ te-qa-de 8lÍy wa vs-oE a Tebas
pasivo queda bien claro en secuencias en las que el adjetivo verbal en -TÓS va .y qe-te-az KWELTÉha debe ser pagada
acompañado en micénico de un instrumental, como ki-n-ta e-ru-ta-ra-pi
XPLCJTcl Epu8pu<pL 'teñidos con (tintes) rojos' de,KN Ld 785.l. No obstante, hay que señalar que quizá en micénico la construcción
Así pues, habría que modificar parcialmente la propuesta de de Lamberterie impersonal fuera posible también con el neutro plural, como sucede a veces
1990 para TTpóhEKTos a la que aludíamos en IV § 7.8.2. Y señalar que, a la vista del en griego del primer milenio, pues no puede entenderse que hay concordan-
240 Sintaxis Sintaxis de la oración compuesta V § 5.2 241

cia en femenino en casos como el siguiente de TH Wu 51, sino que la forma mismo apartado y en la que se coordinan los verbos e-ke e-u-ke-to-qe EXEL
en -a debe ser la desinencia de neutro plural: EiíXETOl-KwE 'tiene y proclama que ... '
Cuando la segunda oración es negativa, la conjunción enclítica aparece
.a susm susm CERDO unida a la negación en la secuencia o-u-qe OÜ-KwE (cf. olÍTE). Veamos el ejem-
.~ te-qa-de 91Íy wavc;-8E a Tebas plo de PY Ep 539.7:
.y qe-te-az KWElTÉha hay que pagar
me-re-u i-je-re-ja do-e-ro o-na-to e-ke ... o-u-qe wo-ze
M~AEUC; LEpEUic; 8óhEXoc; óvaTov EXEL '" OÜ-KwE Fóp(EL
5. SINTAXIS DE LA ORACIÓN COMPUESTA 'Meleo, esclavo de la sacerdotisa, tiene un usufructo ... y no (lo) trabaja.'

Nuestro conocimiento de la coordinación y la subordinación de oraciones También contamos con ejemplos de oraciones adversativas, todas ellas
en este dialecto griego es todavía más limitado que el de otros ámbitos de la marcadas mediante -de 8É. El ejemplo más claro aparece en PY Ep 704, en
sintaxis, puesto que si ya es poco frecuente que tengamos oraciones completas una secuencia que constituye la unidad sintáctica más larga de todo el corpus
en los textos micénicos, es mucho más raro aún que nos encontremos con' dos de textos micénicos:
oraciones coordinadas o con una oración que incluya algún tipo de oración
subordinada. Existe, además, a este respecto una diferencia entre los diferen- .5 e-ri-ta , i-je-re-ja ,e-ke ,e-u-ke-to-qe ,e-to-ni-jo ,e-ke-e ,
tes centros, pues, si bien el corpus más extenso de textos es el de Cnoso, la te-o, da-mo-de-mi ,pa-si ,ko-to-na-o ,
inmensa mayoría de los ejemplos que vamos a analizar procede de Pilo. .6 ke-ke-me-na-o ,o-na-to ,e-ke-e ,to-so pe-mo GRA 3T9
'EpLea LÉpELa EXEL EÜXETOl-KwE ETWVLOV EXEhEV
5.1. Coordinación 8Ehóc;4 (?), 8ull0C; 8É IlLV <POOL KTOLViiliúlV
Encontramos en las tablillas varios casos de coordinación copulativa KEKEIlEviiliúlv ÓVUTOV EXEhEV TÓ«(J)(JOV (JTTÉPIlO
entre oraciones, todos ellos mediante la conjunción enclítica -qe -KWE (cf. TE), 'Erita la sacerdotisa tiene y proclama tener un terreno del dios, pero el
que también sirve para coordinar palabras y sintagmas. Como ejemplo de pueblo dice que ella tiene un usufructo de las tierras comunales (?), de
coordinación oracional puede servir PY Tn 316: tanta simiente.'

.1 po-ro-wi-to-jo , 5.2. Completivas de inf"mitivo


.2 i-je-to-qe ,pa-ki-ja-si ,do-ra-qe ,pe-re ,po-re-na-qe Entre las escasas estructuras de subordinación que se documentan en los
.3 a-ke ,po-ti-ni-ja AUR *215 vAS
1 MUL 1 textos de las tablillas encontramos unos cuantos ejemplos de infinitivos en
TTAúlF l(JTOLO función completiva. Los más claros los tenemos nuevamente en el pasaje que
lETOl-KwE ~<paylUVaL 8wpa-KwE <pÉpEl <popfjva-KwE acabamos de citar en el párrafo anterior de PY Ep 704, en el que veíamos las
ayEL TTOTVLfu secuencias e-u-ke-to- ... e-to-ni-jo e-ke-e EÜXETOl ETWVLOV EXEhEV 'procla-
'En (el mes de) la Navegación, envía y porta dones para Esfagianes y ma tener un terreno' y da-mo-de-mi pa-si ko-to-na-o ke-ke-me-na-o o-na-to
lleva ofrendas para la Señora.' e-ke-e 8UIl0C; 8É IlLV <POOL KTOLViiliúlV KEKEIlEviiliúlv ÓVUTOV EXEhEV 'pero el
pueblo dice que ella tiene un usufructo de las tierras comunales'. Se trata, por
Para otro ejemplo interesante de coordinación de oraciones mediante
esta conjunción, véase la cita de PY Ep 704 que reproducimos al final dé este 4 ¿Gen. 8Ehós (d. IV § 2.2.4.) o dato 8Ehwl?
242 Sintaxis Sintaxis de la oración compuesta V § 5.3 243

tanto, de dos infinitivos en función completiva que dependen de verbos de o-te tu-wo-te-to
lengua. En el primer caso, vemos que es una construcción de infinitivo "con- aTE 8úos 8ÉTo
certado" en terminología tradicional, pues el sujeto del verbo e-u-ke-to- 'Cuando se ofreció perfume'
EÜXETOL 'proclama solemnemente' es el mismo que el del infintivo e-ke-e
EXEhEv 'tener': la sacerdotisa Erita. En cambio, la segunda vez en que apare- o también TH Fq 254[+]255.1-2:
ce ese mismo infinitivo depende del verbo pa-si <!>ooL 'dice', cuyo sujeto es
da-mo oallOS 'el pueblo', pero el propio infinitivo tiene un sujetodiferertte en o-te a-pi-e-qe ke~ro-ta pa-ta
acusativo, el pronombre personal de 3.ª pers. sg. -mi IlLV, que hace referencia aTE all<pLhÉCJKWE KEpóTas (?) TTávTa
de forma anafórica a la sacerdotisa. Se trata, por tanto, de un caso de cons- 'Cuando Cerota dispuso todo'
trucción de infinitivo "no concertado", en terminología tradicional.
También aparece un infinitivo como complemento, en lo que quizá fuera
ya una perífrasis para la expresión de la modalidad deóntica, en secuencias
como la de PY 724.6:

o-pe-ro-te ,e-re-e VIR 5


Ó<!>ÉAAOVTES EgEhEv VIR 5
'debiendo remar HOMBRES S'

De forma similar, tenemos PY Eb 338:

ka-pa-ti-ja ka-ra-wi-po[ -ro] ... o-pe-ro-sa-de wo-zo-e o-wo-ze


KapTTa8Ui KAa{L<!>ÓPOS ... ó<pÉAAovCJá-OE Fóg(ohEV OU Fóp(,EL
'Carpatia clavera debiendo trabajar no trabaja.'

5.3. Subordinadas temporales


Encontramos en las tablillas unos pocos ejemplos de oraciones subordi-
nadas temporales, todas ellas introducidas por o-te aTE 'cuando'. Veamos el
único ejemplo de Pilo (PY Ta 711.1):

o-wi-de ,puz-ke-qi-ri ,o-te . wa-na-ka . te-ke . au-ke-wa . da-mo-ko-ro


WS F(OE <l>VyÉywpLVS OTE Fávac 8f¡KE AuYÚFav oabLOKÓgOV
'así vio Figebris cuando el rey hizo "damokoro" a Augeas'

También tenemos tres ejemplos en Tebas, si pien en ninguno de los tres


aparece explícitamente en el texto la oración principal de la que depende la
subordinada introducida por o-te. Puede servir como ilustración TH Fq 126.1:
I
I
I

SEXTA PARTE
EL MICÉNICO COMO DIALECTO GRIEGO

1. INTRODUCCIÓN

Una vez descritas las características fonéticas, morfológicas y, en la


medida de lo posible, sintácticas del griego micénico, en este capítulo nos
ocuparemos brevemente de algunas cuestiones de dialectología. Abordare-
mos, en primer lugar, el problema de en qué medida los textos micénicos con-
servados resultan homogéneos desde un punto de vista dialectal y si se pue-
den establecer diferencias en cuanto a la lengua utilizada en unos centros y
otros o, incluso, dentro de un mismo centro.
A continuación intentaremos situar el griego micénico dentro del con-
junto de los dialectos griegos, cuestión que resulta especialmente importante
si se tiene en cuenta que el micénico constituye el único testimonio del grie-
go hablado en el segundo milenio a. C., pues los demás dialectos se encuen-
tran ya atestiguados en el primer milenio.
Como observación general, debe tenerse en cuenta que no podemos iden-
tificar sin más la lengua de los documentos micénicos con todo el griego
micénico hablado en la época, pues podría darse el caso, por lo demás nada
raro, de que la lengua de los documentos de archivo fuera artificialmente
homogénea por tratarse de una lengua burocrática.
Hay que ser conscientes, además, de que nuestra principal fuente de
información lingüística son los archivos de Cnoso, Pilo y Tebas, mientras que
la de otros centros palaciales de la Grecia continental es mucho más escasa
(Micenas y Tirinte) y nula para aquellos asentamientos micénicos de los que
no tenemos documentación escrita, de forma que es inevitable que nuestra
información esté sesgada geográficamente.
l
246 El micénico