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SOBRE LA VERDAD Y LA MENTIRA

Un breve re-examen de la concepción aristotélica de la verdad y su comparación con el pensamiento hebreo


Rabbí Dr. Williams Pitter
wpitter@gmail.com

INTRODUCCIÓN

En el episodio de Gn 3:1-13 que relata la tentación y la caída del hombre, y esta caída, como universalmente se interpreta
que tuvo su origen en las mentiras de la serpiente. La serpiente con astucia compuso sus palabras con la intención primera
de llamar de provocar la atención de la mujer y luego, una vez enganchada en el diálogo hizo un formidable y atractivo
planteamiento que retaba la revelación que el Eterno le había dado a Adam acerca de la finitud de la condición humana,
es decir, que podía morir si comía del árbol prohibido. La serpiente aseveró que eso no era verdad, que el Eterno había
mentido, sino que además igual que Dios, con igual poder y dominio sobre el conocimiento del bien y del mal. Aparte de
esta mentira, que intenta refutar las Palabras del Eterno, hay otra mentira implícita que pone en entredicho el carácter del
Eterno, pues el Eterno ha dictado una amenaza de muerte sobre el consumo del árbol de la conciencia del bien y del mal a
fin de evitar que ellos, Adam y Eva alcance el mismo nivel de Dios. En resumen, las palabras de la serpiente al proponer la
deificación y elevación del hombre, están diseñadas para destruir a la humanidad y el carácter justo y bondadoso que
originalmente habían tenido nuestros primeros padres en el jardín del Eden, lo que es también una manera sutil de
aniquilar la creencia en un Dios Creador.

Ahora tengo el interés en destacar el efecto de la mentira de la serpiente en la mente de Eva, es decir, usando como
metáfora la imagen de una serpiente venenosa veamos entonces los resultados del veneno que introdujo la serpiente en
la mente de Eva. Cuándo el Eterno le pregunta a Eva, “¿Qué has hecho?” … Por último, deseo destacar que he estado
usando las palabras “verdad” y “mentira” sin definirlas, como si ya tuviéramos un concepto universal de sus respectivos
significados y que no habría necesidad de abrir una discusión en torno a ellas al analizar el episodio de la tentación y la
caída del hombre. Por lo general, cuando hablamos nuestro lenguaje revela los acuerdos tácitos o convenidos de la cultura
en la cual vivimos acerca de los significados de las palabras que usamos para expresar nuestras ideas. Y esto es
ciertamente el caso, en cuanto al uso de las palabras “verdad” y “mentira” (y del resto de nuestro vocabulario), pues sin
saberlo, en Occidente y en aquellas regiones del mundo que el pensamiento occidental ha colonizado con sus costumbres
y lenguas, venimos usando tales palabras con los significados que le ha atribuido el pensamiento griego aristotélico que
penetró el mundo con la difusión del Helenismo desde los tiempos de las conquistas de Alejandro Magno.

Es pertinente, por tanto, poner al descubierto en primera instancia que el concepto de verdad que corrientemente
usamos fue formulado por Aristóteles y que permeó e influenció a la filosofía occidental y a todo el mundo occidental y
sus colonias. Y vale decir, que el Cristianismo contribuyó notablemente en este proceso global de la helenización del
pensamiento occidental.

Esto me sirve para hacer notar que filosofía y el Cristianismo, cada uno de ellos y a su manera o juntos, condicionaron
nuestro modo de ver o interpretar la realidad, la verdad, al hombre y al mundo, y naturalmente condiciona nuestra
manera de interpretar las Escrituras hebreas de la Tanak, y aun las Escrituras del Nuevo Testamento, porque aunque estas
las encontremos en el lenguaje griego es claro que ellas tienen como base el pensamiento semítico de los judíos que las
escribieron. Salta a la vista entonces que estamos leyendo con lentes greco-latinos las Escrituras, la revelación del Eterno
formulado en el antiguo lenguaje hebreo e íntimamente vinculado a esté con el pensamiento semítico de los profetas y de
los apóstoles.

El resultado de todo esto fue la teología cristiana, que desde los padres apostólicos engendró una forma de pensamiento
radicalmente distinto al pensamiento de los profetas y de los apóstoles, asunto, que fue señalado por primera vez hacia el
año 1888 en la historia por el teólogo luterano Alfred Harnack (1851-1930). Y partir de allí se generó en los círculos
cristianos una discusión de los alcances del helenismo dentro del pensamiento teológico y sobre si su efectos habían sido
negativos o positivos. Para el catolicismo, por ejemplo, el encuentro entre el helenismo y el cristianismo fue positivo; esta
evaluación tiene que ser así porque toda la teología cristiana tiene su base en la filosofía helenista, especialmente en la
filosofía de Aquino. La teología evangélica, o al menos una parte minoritaria de ella, especialmente en círculos
académicos, está conscientes de los efectos negativos de la influencia del helenismo en las formulaciones teológicas. Pero
la gran mayoría de los teólogos, y casi todos los pastores y líderes y la gran masa de creyentes ignoran estos hechos
capitales de la historia.
Al preparar este tema yo recordé un episodio o anécdota que experimenté con mi querido hermano menor, ya
tristemente fallecido. El punto es que mi hermano había observado por la ventana que una amiga suya se dirige a nuestra
casa y entonces me dice: “Yo le debo dinero a fulanita y ella viene ahora mismo para acá, si pregunta por mi dile que no
estoy”. Bueno, llegó la fulana, y luego de los saludos correspondientes, me preguntó por mi hermano si estaba en la casa;
y lo le dije. “si, está escondido en su cuarto”. Mi hermano que había escuchado la conversación, salió todo apenado y con
ganas de matarme”. En este ejemplo con mi hermano, tuve que decir una verdad dolorosa; pero, tal vez hoy podría
reflexionar que pude haber sido solidario con mi hermano, mentir, y no exponerlo a la vergüenza como lo hice. En otras
palabras, pude haber dicho una “mentira blanca” para proteger a mi hermano. Las “mentiras blancas” son esas mentiritas
que decimos cuando no hay grandes asuntos morales en juego, y nos deslizamos fácilmente en decirlas. Pero, ¿aún estos
casos sencillos de la vida es necesario mentir para salir del paso?

Diariamente la vida nos ponemos en situaciones difíciles, entre la espada y la pared, pues tenemos que tomar decisiones
relacionadas con dilemas morales en donde la verdad y la mentira están en juego. Igual pasa cuando hacemos promesas, y
después no podemos cumplir, y argumentamos cualquier cantidad de excusas para evadir nuestra responsabilidad. En
ciertas ocasiones, nos parece que se puede dar la situación que no es bueno divulgar toda la verdad, y se prefiere ocultarla
u ocultar parte de ella. Pero hay gente que piensa que ocultar la verdad también es mentir. Pero hay dos maneras
adicionales para mentir, una de ellas es elegir con astucias las palabras para que parezcan verdades (los sofistas antiguos y
modernos son expertos en la manipulación de las palabras para engañar y persuadir), la otra tiene que ver con palabras
que resulten “técnicas verdaderas” pero son elegidas para perpetrar una mentira y así engañar.

Más adelante veremos un caso así. También tenemos dos casos extremos, de personas compulsivamente mentirosas que
son capaces de decir a diestra y siniestra “mentiras blancas” y “mentiras negras”, y otro tipo de personas que se creen
muy justos o rectos y se creen con autoridad de decir “sus verdades” a cualquier, y en estos casos este tipo de personas
son groseras y altivas. Este tipo de personas me los he encontrado en esta ciudad, son de los que dicen que ellos “no
tienen pepitas en la lengua” para decir lo que piensan a cualquier persona. Esto tampoco es correcto.

En fin, para evitar caer en situaciones bochornosas o comprometedoras, debemos tener un concepto claro de lo que es la
mentira y la verdad, y además el valor moral y la prudencia para hablar con honestidad, pues hablar con honestidad y
prudencia, también es parte del shemirat halashón (del hablar apropiado).

DISCUSIONES JUDÍAS SOBRE LA VERDAD

En una página judía que trata sobre ética en los negocios, tres autores judíos, uno de ellos Director de un Programa de
Negocios de la Universidad de New York, citaron a varios escritores que opinaban a favor de la mentira como parte
importante para mantener relaciones personales y aun necesaria para la la sociedad, pues la verdad en ocasiones no
conviene decirla o podría ser muy dañina si uno es sincero: “According to Nietzsche, "lying is a necessity of life." Stiegnitz
contends that lying starts with "how are you?" a question for which no one really cares to hear the answer. Stiegnitz
believes that telling falsehoods are "an essential part of survival in everyday life" and "as necessary to life as air and
water" (Geary, 2000; Walsh, 2001). Nyberg (1993) also believes that without lying, it would be virtually impossible to
have a relationship. Society could not survive if we all felt compelled to always tell the truth”.

Según este punto de vista, los autores de este articulo concluyen: “Intuitively, it appears obvious that truth can be quite
hurtful”.1 En contraste a este punto de vista, los autores citan a tres filósofos, dos de ellos cristianos, y otro de
pensamiento secular, y todos ellos sostienen una posición absolutista. Por ejemplo, San Agustín piensa que mentir es un
asunto horrendo aunque sea por una buena causa; Santo Tomás de Aquino afirma que mentir es un pecado. Inmanuel
Kant, por su parte, dice que la mentira es un crimen contra uno mismo, y uno debe decir la verdad sin considerar el precio
a pagar, aún más, Kant toma la posición de que si alguien que te quiere matar o matar a alguien que está contigo, toca a la
puerta de tu casa preguntando por ti o por tu amigo, tú debes responderle que si estás en la casa o que tu amigo también
está.

Como vemos, la cosa no parece fácil, somos puestos en una encrucijada ética; mentir o decir la verdad. Bueno, ¿que
opinan nuestros sabios y que dice la Torá? Nuestros sabios, en el tratado Dichos de Nuestros Padres de la Mishná dicen:

1
http://www.jlaw.com/Articles/hf_LyingPermissible.html. Should moral individuals ever lie? insights from jewish law.
“Sin Torá no hay comportamiento correcto, y sin comportamiento correcto no hay Torá” (3:17). ¿Y qué dice la Torá? El Rav
2
Yehonasan Gefen, en su comentario a la parashat Mishpatim , escoge como objeto de su comentario el pasuk que dice:
“Midvar shéker tirjak”, “De la falsedad te alejarás” (Ex 23:7), que podemos traducir como “de la palabra falsa (shéker) te
alejarás”.

Y en la introducción a su comentario nos dice: “Es bien sabido que la honestidad es uno de los rasgos personales más
importantes y que su antítesis, la falsedad, es uno de los más indeseables. El Séfer Hajinuj habla con dureza sobre cuán
desdeñoso es mentir: "La falsedad es abominable y deshonrosa para todas las personas, no hay nada más desagradable
que ella y maldiciones recaen sobre el hogar de quienes la aman… por lo tanto, la Torá nos exhorta a distanciarnos de la
falsedad, como está escrito: de la falsedad te alejarás. Luego explica que la Torá no usa el lenguaje de alejarse con
respecto a ninguna otra mitzvá negativa, lo cual indica su severidad. Es más, esto nos enseña que deberíamos alejarnos
hasta de la más remota posibilidad de falsedad. Dada la severidad de esto, vale la pena clarificar qué está incluido dentro
de la prohibición de midvar shéker tirjak”.

Luego, propone un ejemplo para ilustrar las formas como puede presentarse una mentira: “Analicemos el siguiente
escenario: Reubén le debe dinero a Shimón y la fecha para la devolución ya pasó. Shimón llama por teléfono a Reubén
para pedirle su dinero y la esposa de Reubén atiende el teléfono. Reubén no quiere hablar con Shimón, pero tampoco
quiere que su esposa mienta y diga que no está en la casa cuando en realidad sí está allí. Entonces, Reubén sale de la casa
y le dice a su esposa que le diga a Shimón que él no está en la casa. Técnicamente la frase es cierta; Reubén no está en la
casa, a pesar de que en realidad sí podría hablar con Shimón si quisiera. Uno podría pensar que esto no se considera
falsedad ya que no se dijo nada falso, ¿verdad?”. Luego, concluye su análisis del ejemplo con las siguientes palabras:
“Vemos de aquí que decir palabras que son técnicamente ciertas no significa que uno pueda engañar al resto de esa
forma. Entonces, pareciera ser que la estrategia de Reubén de salir de la casa no lo ayudaría a evitar la transgresión
de midvar shéker tirjak. ES VERDAD QUE LAS PALABRAS DE QUE “ÉL NO ESTÁ EN CASA” SON CIERTAS, pero el mensaje
no lo es; Shimón no está interesado en la ubicación técnica de Reubén, sino que quiere saber si Reubén está allí para
poder hablar con él. Por lo tanto, el decir que no está es un mensaje engañoso”.

El Rav Gefen tiene acá problemas para determinar que en su ejemplo se está presentando una situación engañosa, y a tal
efecto, acude a una distinción artificial entre las palabras que usa su esposa para afirmar que su esposo no está en su casa
y el hecho que es un mensaje engañoso. Pero no es cierto el análisis del Rav Gefen, el mensaje de la esposa de Reubén
refleja la realidad al afirmar que su no estaba en la casa, y en este sentido las palabras de la esposa de Reubén no sólo
técnicamente ciertas, sino que son ciertas en realidad puesto que esta situación fue artificialmente construida para
perpetrar la mentira. Igual pasa con un ejemplo que el Rav Gefen cita del Talmud, pero en esta ocasión se descubrió en un
juicio de la corte que las palabras de cierta persona de la comunidad que eran “técnicamente verdaderas” resultaron ser
completamente falsas, cuando salió a la luz una evidencia más allá de las palabras.

La Guemará en el tratado Nedarim discute sobre un caso en el que un hombre al que le debían dinero llevó al prestatario
ante el Beit Din (corte de ley) de Rava y le dijo: "Págame". El prestatario respondió: "Ya te pagué". Rava le dijo al
prestatario: "En ese caso, debes hacer un juramento de que le has dado el dinero". El prestatario fue a buscar su bastón,
escondió el dinero que debía en su interior, y se apoyó en el bastón mientras volvía a la corte. Entonces le dijo al
prestamista: "Sostén este bastón en tu mano", aparentemente para liberar sus manos para poder sostener el rollo de Torá
para realizar el juramento. Luego, tomó el rollo de Torá y juró que ya había puesto el dinero en manos del prestamista. El
prestamista, enfurecido por la jutzpá del hombre, rompió el bastón. Entonces, todo el dinero que había en su interior se
desparramó por el piso y todos se dieron cuenta que efectivamente había jurado la verdad desde el punto de vista
técnico. El prestatario obviamente había actuado de una manera sumamente indeseable, pero, ¿cometió realmente
alguna transgresión? La Guemará3 concluye que sí transgredió ya QUE QUIEN HACE UN JURAMENTO NO SÓLO DEBE
ADHERIRSE AL SIGNIFICADO LLANO DE LAS PALABRAS, SINO TAMBIÉN AL SIGNIFICADO QUE ESTAS BUSCAN
TRANSMITIR. En consecuencia, fue culpable de jurar en falso por haber hecho un juramento que técnicamente era
verdadero, pero que era engañoso.

2
http://rabbiygefen.blogspot.com/search/label/Mishpatim. El Rav Gefen también publica en español sus comentarios a la
Torá.
3
Nedarim 25a, basado en la traducción y explicación de Rav Howard Jackson
Aquí un problema de fondo que no podemos pasar por alto, pues en toda esta discusión y en todos los ejemplos sobre
mentiras que se ha dado surge la idea que una verdad lo es cuando lo que decimos corresponde con la realidad, y de allí
es obvio que, una mentira es aquella cuando la realidad no coincide con los hechos.

Esta adecuación entre lo que se dice y la realidad, es la definición de verdad que descansa en el fondo de esta discusión y
que en verdad estamos usando inconscientemente. Con este esclarecimiento, llegamos a la convicción ineludible que la
verdad puede ser definida cuando las palabras que decimos se ajustan o corresponden a la realidad. En este sentido se
identifica la realidad con la verdad, de modo que si alguien quiere decir la verdad, sus palabras deben ajustarse a la
realidad de los hechos. Pero hay otro esclarecimiento que es importante, este concepto de la verdad es de origen griego
y su autor es Aristóteles. Y este es el concepto de verdad que todos hemos aprendido de nuestros padres y de toda la
sociedad en general casi de manera inconsciente4; aun los Rabinos, están contaminados con este concepto sin saberlo, y
ha sido un concepto tan dominante que sepultado los concepto hebreos de la verdad y de la mentira, y por ello han
fallado cuando han examinado algunos casos bíblicos; y han llegado a la conclusión que se puede mentir por la paz.

Si hemos captado estos conceptos griegos, veremos en los siguientes ejemplos del Talmud, que cita el Rav Gefen, que los
Rabinos están usando el concepto de la verdad de Aristóteles. En el Talmud Bavlí Yeabamot 65b un par de ejemplos de los
cuales los Rabinos infieren que está permitido mentir, por causa de la paz: “Rabbi Ille’a dijo en el nombre de Rabbi Elazar
hijo of Rabbi Shimon: Está permitido a una persona desviarse de la verdad por el interés de la paz como lo dice en Genesis
50: 16-17: "Tu padre (Yaacob) nos mandó antes de su muerte: Así le dirán a Joseph, ‘Por favor perdona la ofensa de tus
hermanos y el pecado de ellos porque ellos te trataron mal”. "Rabbi Nathan dijo que es un mandamiento (desviarse de la
verdad por causa de la paz) como lo dice (en el caso cuando el Eterno le ordenó a Samuel ungir secretamente un nuevo
rey en lugar del rey Saul de la descendencia de Isaí), en 1 Samuel 16: "Y Samuel dijo (al Eterno), ‘¿Cómo podré ir? Si Saúl se
entera me matará.’". Y como sabemos, el Eterno le sugirió a Samuel una estrategia para ocultar el verdadero propósito de
su visita a Isaí, padre de David.

La mentira de los hermanos de Yosef, como ya hemos explicado, es un ejemplo de sus palabras no se ajustan a la realidad,
pues su padre Yaacob jamás les dijo nada al respecto. Y en el caso de Samuel, es similar al caso que nos presenta el Rav
Gefen ya que se siguió una estrategia de realizar un sacrificio para encubrir el propósito de la visita de Samuel y así
engañar al rey Saul. La gran diferencia, es que esta es una acción ordenada por el Eterno. Por tanto, cuando los Rabinos
llegan a la conclusión que por causa de la paz uno se puede desviar de la verdad, es porque ellos inconscientemente están
tomando el concepto de la verdad de Aristóteles en su análisis de los ejemplos bíblicos que ya vimos más arriba.

Y volviendo al ejemplo del Rabino Gefen; es claro entonces que las palabras de la esposa de Reubén son ciertas, porque
definen la verdad: lo que ella dice corresponde con la realidad que su esposo no está en su casa. Note lo increíble del
asunto: una verdad puede ser una mentira!!!!. En otro contexto, y analizando las debilidades del concepto de la verdad
de Aristóteles, el filósofo Martin Heidegger, ha cuestionado el concepto de verdad como correspondencia entre la
realidad y el enunciado, lo que se dice. Y el punto central de su cuestionamiento radica en el hecho que un enunciado o
lo que se dice de la realidad deben ser probados dentro de una apertura que hagan posible su verificación o falsificación.
Pero esta postura de Heidegger, si bien es correcta, aún mantiene del concepto de verdad y de mentira de Aristóteles, de
hecho, lo ha fortalecido.

Por ejemplo, desde la perspectiva de Heidegger, y volviendo al caso hipotético que nos presentó el Rabino Gefen, Shimon,
pudo haber dicho a la esposa de Reubén: “Pues voy a tu casa para saber si tu esposo está allí, para constatar la verdad de
tus palabras”. En este último escenario, tan pronto Reubén se entere que Shimeon viene para su casa, no tiene otra
opción de irse a otro sitio si no desea que su esposa aparezca como mentirosa. Pero como hemos dicho, tanto en el caso
de las “técnicamente verdaderas” de la esposa de Reuben, como el caso de que Shimón vaya a su casa a verificarlas, lo
cierto es que ambas son verdades de origen griego, la primera en el sentido de Aristóteles (como correspondencia entre lo
que se dice y los hechos, y la segunda, en el sentido de Heidegger, que tal correspondencia debe estar sujeta a
verificación. Pero como hemos mostrado, aun así, la persona astuta puede también falsificar los hechos; como ejemplo
que hemos discutido, simplemente Reuben se va de su casa si se entera que su amigo Shimeon viene a su casa.

4
Este concepto de Aristóteles llegó y se quedó en la edad media cristiana, y escritores católicos como Agustín de Hipona y Tomás de
Aquino la vertieron al mundo de entonces y al que le siguió después, hasta nuestros días.
Acá deseo notar un asunto de capital importancia. La primera y mas evidente, que podemos falsificar la realidad,
alterando los hechos, a fin de defender la mentira que en el sentido aristótélico tenemos en nuestras mentes. La segunda,
es que la realidad puede ya de entrada esta falsificada por una errónea concepción filosófica; mejor dicho por la
concepción greco-latina, helénica, que hemos asimilado de la cultura en la cual nos educamos. De esta asunto hablaremos
en otro capítulo.

Como vemos, estamos en graves dificultades tanto en la vida ordinaria como a la hora de estudiar las Escrituras porque sin
querer ni darnos cuentas podemos estar empleados conceptos y principios de la cultura occidental que ha sido heredados
de la cultura greco-latina. Esta influencia es tan pesada que aun ha afectado a los grandes rabinos del Talmud y de estos
tiempos. Tenemos que hacer, por tanto, un esfuerzo enorme por desembarazarnos de la cultura greco-latinan que la
tenemos metida hasta los tuétanos, y al mismo tiempo, reformatear nuestros cerebros, labios y costumbres en
conformidad con las Escrituras hebreas. En otras palabras, tenemos que deshelenizarnos y al mismo tiempo judaizarnos.
No hay otro camino.

VERDAD Y MENTIRA EN EL PENSAMIENTO HEBREO

Ahora bien, en un extraordinario libro el Dr. Thorlei Boman5 ha expuesto la filosofía del lenguaje hebreo desde un punto
de vista lingüístico y ha esclarecido el concepto hebreo de la verdad y la mentira. Siguiendo las líneas trazadas por Boman,
6
el autor de este ensayo ha publicado un trabajo sobre una comparación ente el pensamiento hebreo y la tradición judía ,
que recomiendo a los lectores.

Resumo las ideas, para el pensamiento hebreo de la Tanak, la verdad no es una adecuación o concordancia entre lo que se
dice y la realidad, ni la mentira es tampoco la ausencia de esta correspondencia.

La mentira, por ejemplo es entendida por el pensamiento hebreo como algo vacío, vano y sin poder, que conduce a la
destrucción del mundo. La manera más gráfica de captar el concepto hebreo de mentira es por medio de un pozo o fuente
de agua, sin un pozo no tiene agua o un manantial está seco, eso es una mentira!! Leamos Is 58:11: “Y el SEÑOR te guiará
continuamente, saciará tu deseo en los lugares áridos y dará vigor a tus huesos; serás como huerto regado y como
manantial cuyas aguas nunca faltan”.

Pero el texto hebreo habla más claro que en español: pues la palabra que se ha traducido como “faltan” es Kazav que
generalmente traducimos como “mentira”, “fallar”, pero literalmente significa “que le falta algo”. Por tanto, si un pozo o
manantial no tiene agua es una mentira porque ha fallado a su propósito; pues su función es dar agua; y además causa
daño porque los que acuden a buscar allí el agua para calmar la sed quedan chasqueados o se mueren de sed. Por ello,
Yeshua se compara a sí mismo como una fuente eterna de agua (Jn 7:, porque él es la fuente de salvación, una fuente que
nunca falla, que no deja de manar el agua de salvación y que apaga la sed de todos lo que acuden al pozo de salvación; y
ese es justamente su propósito. Por eso, Yeshua se reveló a si mismo como “la verdad”; nunca falla, ni tiene falta alguna.

Aún más, la sabiduría hebrea ha determinado que toda mentira falla en algo, le falta algo, y lo describe en dos palabras: le
falta poder y verdad. Entonces para que una palabra o promesa sea verdad le falta poder y verdad. Esto lo podemos
encontrar en un ejemplo concreto en el libro Devarim, en cuyo capítulo 13 que nos presenta los criterios para
desenmascarar a un falso profeta.

Continuará..

5
T. Boman, Hebrew thought compared with greek. Ed. Norton Company, 1970.
6
Rabbí W. Pitter, Una comparación entre los conceptos de verdad de origen griego y de la tradición judía. Publicada en las Memorias de
la IX Jornadas de Investigación y Posgrado y II Encuentro Internacional de la Facultad de Humanidades de la Universidad del Zulia del 11
al 15 de abril del 2016, pp. 1013-1021. Maracaibo, Zulia, Venezuela. También aparece publicado en mi portal de Academia.edu.
Nota7:

7
Nota del Rabbí Pitter. Pues hay una correspondencia entre lo que se dice y la realidad, pero por lo que viene discutiendo el Rav Gefen
y en virtud de la nota anterior que escribí, estamos en presencia de una mentira. En este sentido, el concepto de Aristóteles de verdad,
que establece una correspondencia entre lo que se dice y la realidad es insuficiente para abordar la situación que venimos
planteando, ya que como dice el propio Rav Gefen, “el mensaje es engañoso”. Con los sofistas, la situación era peor, ellos pretendían
que las palabras instituían la realidad, de esa manera querían legitimar el discurso engañoso o la manipulación de las palabras para la
persuasión. Por estas carencias, Martin Heidegger rechazó el concepto aristotélico de verdad como correspondencia, pues un
enunciado o lo que se dice deben ser probados dentro de una apertura que hagan posible su verificación o falsificación. Por ejemplo,
Shimon, pudo haber dicho a la esposa de Reubén: “Pues voy a tu casa para saber si tu esposo está allí”. No obstante, un análisis más
profundo muestra que Heidegger lo que hizo fue fortalecer el concepto aristotélico de verdad como correspondencia pues exigió que
eran necesarios constataciones que hiciera verificable o falsable el enunciado o lo que se decía de la realidad. En ese sentido, el
concepto de Aristóteles de la verdad no ha sido superado.