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Antonio Salvador Sosa Islas. Práctica #8.

Reseña de la Alegoría de la caverna.

Mediante el uso de recursos literarios, y escrito en forma de diálogo, Platón desarrolla uno
de los mitos filosóficos más importantes en el área de Teoría del conocimiento. El uso de
metáforas y una excelsa prosa, describen el panorama que Platón tiene sobre la situación
que enfrenta el ser humano ante el conocimiento. La alegoría pertenece al libro de la
República, y se ubica al inicio del séptimo capítulo.

Con este texto, Platón deja en claro la diferencia entre lo real y lo aparente, y nos hace
sabernos los prisioneros de una caverna para lograr su cometido: motivarnos a recorrer el
camino que anda la figura central de la alegoría, aquel que sale de la caverna para darse
cuenta de esta diferencia. Sin embargo, el autor nos relata el sufrimiento padecido por el
prisionero liberado, ya que todas las certezas que él tenía son puestas en duda, siente
temor al ver que todas sus verdades se van resquebrajando conforme va en aumento la
luz; pero, al mismo tiempo, se va dando cuenta de que es el único modo en que puede
recobrar la mirada de principiante y la capacidad de asombro que es tan importante para
la Filosofía.

La alegoría, narrada por el Sócrates Platónico, es de utilidad para la autoreflección y la


crítica. Nos enseña que todo puede ser visto de otro modo, que podemos poner en tela
de juicio toda situación y toda estructura de lo que llamamos “real”. Pero el hecho de
poseer la capacidad de visualizar esta diferencia entre apariencia y realidad, nos cuestiona
sobre qué hacer con este conocimiento. El liberado vuelve por sus compañeros,
cumpliendo su función social: hacerle ver a sus compañeros esta diferencia.
Comprometernos a esta cuestión ética, es asumir la tarea de volver de afuera de la
caverna para liberar a los demás.
Vivimos encadenados en el fondo de una caverna, según Platón, observando una pared
con sombras, y asimilando todo como si fuera una situación normal. Entonces,
¿podríamos darnos cuenta de que lo que observamos es falso? El hábito y la cotidianidad
nos hacen imposible de enjuiciar nuestros dogmas, creencias, prejuicios, etc. Serviría
preguntarnos hoy en día cuáles son nuestras cadenas que nos atan.