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TRABAJO FINAL

MÓDULO I: MARCO INTERNACIONAL Y NACIONAL EN MATERIA DE DERECHOS.

Docente: MARIA ELENA ATTARD BELLIDO

Maestrantes; Martiniano Pizza Tito


Jorge Felipez Yabi

Relación de hechos

Dentro del proceso seguido en contra de Periquito de los Palotes a instancias del
Ministerio Público, por la supuesta comisión del delito de asesinato en grado de tentativa,
el imputado solicitó la cesación a su detención preventiva, misma que fue resuelta por
Auto interlocutorio 10/2014 de 3 de enero, emitido por el Tribunal Primero de Sentencia
Penal, declarando su improcedencia bajo el fundamento de no haberse desvirtuado el
riesgo de fuga previsto en art. 234.1 del Código de
Procedimiento Penal (CPP), decisión contra la cual interpuso recurso de apelación
incidental.

Por Auto de Vista 22/2014 de 21 de enero, emitido por la Sala Penal Segunda del Tribunal
Departamental de Justicia de Chuquisaca, se declaró parcialmente procedente la
apelación formulada; y en consecuencia se revocó la decisión del Juez a quo,
imponiéndose a Periquito de los Palotes las siguientes medidas sustitutivas,
a) En una interpretación extensiva y progresiva del art. 240.I del CPP, detención
domiciliaria en el centro especializado de psiquiatría “Gregorio Pacheco”, con custodia
policial y con costas a su cargo;
b) La obligación de presentarse ante el Juez o tribunal que lo convoque sea con
autorización judicial;
c) La prohibición de comunicarse con la víctima o sus familiares; y,
d) La imposición de fianza económica de Bs. 5 000.- (cinco mil bolivianos).

PROBLEMA JURÍDICO QUE PLANTEA EL CASO CONCRETO

¿En el marco de las reglas de un debido proceso acordes con los estándares
vigentes tanto en el Sistema Universal como Interamericano de protección a
Derechos Humanos, podrían las autoridades jurisdiccionales disponer la detención
domiciliaria en centros de salud mental en aplicación extensiva y progresiva del art.
240.I del Código de Procedimiento Penal?

CONSIGNA

En base a los aspectos analizados en los diálogos académicos del día 16 de febrero de
2018 y de acuerdo al contenido de los textos guías brindados por la Escuela de Jueces del
Estado, realice las siguientes actividades:

a) Identifique la acción de defensa que debería activar Periquito de los Palotes para su
defensa.
En el presente caso Perico de los Palotes, debe activar la Acción de Liberta (Correctivo)

De acuerdo al art. 125 de la CPE, la acción de libertad, define su alcance señalando que:
“Toda persona que considere que su vida está en peligro, que es ilegalmente perseguida,
o que es indebidamente procesada o privada de libertad personal, podrá interponer Acción
de Libertad y acudir, de manera oral o escrita, por sí o por cualquiera a su nombre y sin
ninguna formalidad procesal, ante cualquier juez o tribunal competente en materia penal, y
solicitará que se guarde tutela a su vida, cese la persecución indebida, se restablezcan las
formalidades legales o se restituya su derecho a la libertad”, acción tutelar que conlleva,
un triple carácter: preventivo, correctivo y reparador, reforzando su carácter de acción de
defensa oportuna y eficaz no sólo como acción destinada a proteger los derechos de
libertad personal y de locomoción, ahora también el derecho fundamental a la vida cuando
está íntimamente ligada a aquellos, constituyendo su finalidad que el órgano jurisdiccional
que conozca este medio de defensa, ordene el cese de la persecución indebida o el
restablecimiento de las formalidades legales, guarde la tutela a la vida y en su caso,
restituya el derecho a la libertad. En concordancia con la normativa señalada supra, el art.
46 del Código Procesal Constitucional (CPCo), respecto al objeto de esta acción tutelar,
establece que: “La acción de Libertad tiene por objeto garantizar, proteger o tutelar los
derechos a la vida, integridad física, libertad personal y libertad de circulación, de toda
persona que crea estar indebidamente o ilegalmente perseguida, detenida o procesada,
presa o que considere que su vida o integridad física está en peligro”. Señala además,
que esta demanda tutelar procederá cuando cualquier persona crea que su vida está en
peligro, que esté ilegalmente perseguida, indebidamente procesada e indebidamente
privada de su libertad personal (art. 47 CPCo)

La acción de libertad correctivo es usada cuando se producen actos de agravamiento


ilegal o arbitrario respecto a las formas o condiciones en que se cumplen las penas
privativas de la libertad. Por ende, su fin es resguardar a la persona de tratamientos
carentes de razonabilidad y proporcionalidad, cuando se ha determinado cumplir un
mandato de detención o de pena. Mediante este medio procesal, puede efectuarse el
control constitucional de las condiciones en las que se desarrolla la restricción del ejercicio
de la libertad individual, en todos aquellos casos en que este se haya decretado
judicialmente. Así, procede ante la amenaza o acto lesivo del derecho a la vida; la
integridad física y psicológica; o el derecho a la salud de los reclusos o personas que se
encuentran bajo una especial relación de sujeción internados en establecimientos de
tratamiento públicos o privados. Tal es el caso de personas internadas en centros de
rehabilitación y de menores, en internados estudiantiles, etc. Igualmente, es idóneo en los
casos en que, por acción u omisión, importen violación o amenaza del derecho al trato
digno o se produzcan tratos inhumanos o degradantes. Es también admisible la
presentación de esta modalidad en los casos de arbitraria restricción del derecho de visita
familiar a los reclusos; de ilegitimidad del traslado de un recluso de un establecimiento
penitenciario a otro; y por la determinación penitenciaria de cohabitación en un mismo
ambiente de reos en cárcel de procesados y condenados.

b) Si considera que las autoridades jurisdiccionales pueden disponer la detención


domiciliaria en centros de salud mental en aplicación extensiva y progresiva del art.
240.I del CPP, tal como sucedió en el caso planteado, fundamente su posición en el
marco de los mandatos constitucionales vigentes y los estándares aplicables tanto
del Sistema Universal como Interamericano de protección a Derechos Humanos.
Consideramos que la autoridad jurisdiccional puede disponer la detención domiciliaria en
un centro de salud mental en aplicación extenciava y progresiva del art. 240.I del CPP.

A este efecto es menester aclarar que la detención domiciliaria o limitación al derecho a la


libertad personal, ha sido prevista, con carácter excepcional, tanto en los Tratados y
Acuerdos Internacionales como en la Constitución Política del Estado y leyes procesales
ordinarias; de ahí que, sólo en los casos estrictamente necesarios y establecidos por la
ley, el Estado está facultado para restringir este derecho fundamental; es así que, a través
del art. 23.I, nuestra Norma Fundamental expresa: "Toda persona tiene derecho a la
libertad y seguridad personal…" y que esta libertad personal "…sólo podrá ser restringida
en los límites señalados por la ley, para asegurar el descubrimiento de la verdad histórica
en la actuación de las instancias jurisdiccionales"; entendimiento que guarda coherencia
con los arts. 7 y 221 del CPP, mismos que de forma inequívoca condicionan la privación
de libertad del imputado, sólo en tanto esté dirigida a la averiguación de la verdad, el
desarrollo del proceso y la aplicación de la ley, reafirmando el principio de favorabilidad en
lo referente a la aplicación de medidas cautelares y restrictivas; “La aplicación de medidas
cautelares establecidas en este Código será excepcional.

Cuando existe duda en la aplicación de una medida cautelar o de otras disposiciones que
restrinjan derechos o facultades del imputado, deberá estarse a lo que sea más favorable
a éste” (art. 7 del CPP). Ahora bien, la detención domiciliaria se encuentra prevista en el
art. 240.1 del CPP, el cual a su texto señala: “Artículo 240. (Medidas Sustitutivas a la
Detención Preventiva). Cuando sea improcedente la detención preventiva y exista peligro
de fuga u obstaculización del procedimiento, el juez o tribunal mediante resolución
fundamentada, podrá disponer la aplicación de una o más de las siguientes medidas
sustitutivas: 1. La detención domiciliaria, en su propio domicilio o en el de otra persona, sin
vigilancia alguna o con la que el tribunal disponga. Si el imputado no puede proveer a sus
necesidades económicas o a las de su familia o si se encuentra en situación de indigencia,
el juez podrá autorizar que se ausente durante la jornada laboral; 2. Obligación de
presentarse periódicamente ante el juez, tribunal o autoridad que se designe; 3.
Prohibición de salir del país, de la localidad en la cual reside o del ámbito territorial que fije
el juez o tribunal, sin su autorización, ordenando el arraigo a las autoridades competentes;
4. Prohibición de concurrir a determinados lugares; 5. Prohibición de comunicarse con
personas determinadas, siempre que no se afecte su derecho de defensa; y, 6. Fianza
juratoria, personal o económica. La fianza económica podrá ser prestada por el imputado o
por otra persona mediante depósito de dinero, valores, constitución de prenda o hipoteca.

Al resolver la aplicación de las medidas enumeradas anteriormente, el juez determinará


las condiciones y reglas que deberá cumplir el imputado, con la expresa advertencia de
que la comisión de un nuevo delito o el incumplimiento de las reglas impuestas, dará lugar
a la revocatoria de la medida y su sustitución por otra más grave incluso la detención
preventiva cuando esta sea procedente pudiendo la víctima hacer uso de la palabra”. Bajo
dicha configuración, y del análisis del texto precedentemente trascrito, encontramos
necesario proceder a realizar la interpretación de los presupuestos legales establecidos
por el art. 240.1 del CPP.

Como puede advertirse, la detención domiciliaria se erige como un instituto jurídico


excepcional inmerso dentro de las medidas cautelares previstas en el código procesal
penal, esta previsión legal a su vez, se subsume dentro del catálogo de medidas
sustitutivas a la detención preventiva, de ahí que se constituye en una medida cautelar de
carácter personal, misma que al igual que las demás medidas cautelares se encuentra
caracterizada por ser: a) Excepcional, dada su aplicación solo en casos extremos, b)
Temporal, al tener una vigencia en tanto se desarrolle la sustanciación del proceso penal;
y, c) Variable, pues puede ser susceptible de modificación. Por otra parte la detención
domiciliaria responde al principio de legalidad, pues tiene como base un dispositivo legal
concebido de manera antelada (art. 240.1 del CPP); al principio de jurisdiccionalidad, ya
que únicamente será el Juez o Tribunal Penal quien tendrá la facultad de imponerla; al
principio de instrumentalidad, al ser un instrumento para los fines del proceso; y,
finalmente al principio de proporcionalidad, al estar en estricta relación con el hecho que
se imputa y con lo que se busca garantizar.

Bajo ese contexto, la detención domiciliaria se configura en la segunda medida cautelar


más gravosa prevista por nuestro ordenamiento jurídico, toda vez que, al igual que la
detención preventiva, ésta limita el derecho a la libertad personal del imputado,
consecuentemente, materializa la facultad restrictiva estatal al derecho primario de la
libertad, aspecto diferenciador de las demás medidas cautelares personales o de carácter
real; sin embargo, esta limitación generada por la detención domiciliaria, responde a la
necesidad procesal prevista por el legislador, que encuentra su fundamento y finalidad en
la propia naturaleza jurídica de esta medida cautelar, la cual se funda en la peligrosidad
procesal latente, es decir, la existencia de los riesgos procesales prescritos en los artículos
234 y 235 del CPP (riesgo de fuga y peligro de obstaculización), mientras que su finalidad,
radica esencialmente en asegurar la presencia del imputado en el proceso y su no
interferencia en el normal desarrollo en el esclarecimiento de la verdad; al respecto la SCP
0289/2011 de 29 de marzo, indicó: “La detención domiciliaria responde al principio de
presunción de inocencia y a la doctrina del derecho penal de última ratio, por cuanto al ser
un instrumento jurídico, excepcional y transitorio durante la tramitación del proceso, el
imputado no necesariamente debe estar detenido en un recinto penitenciario, sino también
en un domicilio propio o ajeno, con vigilancia o sin ella, e inclusive con la posibilidad de
poder ausentarse a su fuente laboral; siendo su finalidad la de asegurar su presencia en el
proceso y/o juicio y que el mismo se desarrolle con normalidad; es decir, la detención
domiciliaria busca materializar la facultad punitiva del Estado, por cuanto sólo se da en los
casos en que si bien no procede la detención preventiva del imputado; empero, está
latente el peligro de fuga o de obstaculización del procedimiento, como también su
sustitución a la cesación de detención preventiva por ser menos gravosa, pero que sigue
justificando su existencia como medida cautelar. También debe tomarse en cuenta que
otra de las finalidades de la detención domiciliaria es que entre tanto dure el proceso
penal, el detenido, al margen de coadyuvar al desarrollo del proceso, conserve su entorno
familiar o doméstico, e inclusive el vínculo laboral, en algunos casos. Decisión que debe
ser debidamente justificada y fundamentada ponderándose aspectos integrales del
imputado”.

En efecto, la detención domiciliaria tiene como finalidad principal, asegurar la presencia


del imputado durante la sustanciación del proceso penal, sin que ello conlleve un fin
sancionatorio o el cumplimiento de una pena anticipada, pues este tipo de detención, no
tiene como objeto la simple restricción de la libertad del imputado en un lugar físico distinto
al de un centro penitenciario, pues en realidad, esta medida cautelar propende a que el
procesado, dentro del marco de su situación jurídica, pueda desarrollar sus actividades
con el menor grado posible de menoscabo en el ejercicio de sus demás derechos, de ahí
que la norma prevé el cumplimiento de la detención domiciliaria sin vigilancia alguna o
incluso con permiso para ausentarse durante la jornada laboral, previsiones que no han
sido incorporadas de forma casual, toda vez que guardan coherencia con la finalidad de
esta medida cautelar que, como manifestamos anteriormente, sólo es de carácter
precautorio ante la existencia de riesgos procesales.

El derecho internacional de los derechos humanos establece garantías específicas en


torno a los derechos fundamentales en favor de los grupos etários más vulnerables así
como las personas privadas de libertad y en particular, respecto de personas de edad
avanzada privadas de libertad, los derechos y garantías generales les resultan aplicables
en la medida en que sean compatibles con la pena privativa de libertad.

La Convención Interamericana de Derechos Humanos establece disposiciones específicas


respecto de estas personas, incluyendo cuidados especiales a su salud, y la promoción de
medidas alternativa a la privación de libertad. Por otro lado, el derecho internacional
contiene un mandato preciso de persecución y castigo a las violaciones a derechos
humanos.

En Bolivia, bajo el nuevo paradigma del vivir bien establecido en la Constitución Política
del Estado de 2009, la ejecución de la pena se basa en el sistema progresivo que
promueve la NCPE y los tratados y convenios internacionales en materia de Derechos
Humanos ratificados por el Estado Boliviano, contemplando así un sistema de beneficios
carcelarios que considera, a nivel, reglamentario, requisitos adicionales para condenados,
que parecen buscar un equilibrio entre la finalidad resocializadora de la pena, el derecho a
la verdad, la dignidad de las víctimas y el interés general

En el caso particular que nos toca analizar nos falta elemento e información para verter
adecuadamente una opinión acertada o próxima a la realidad sin embargo consideramos
que la Sala Penal Segunda del Tribunal Departamental de Justicia de Chuquisaca, que
declaró parcialmente procedente la apelación formulada; y en consecuencia revocó la
decisión del Juez a quo, imponiéndose a Periquito de los Palotes las medidas sustitutivas,
de detención domiciliaria en el centro especializado de psiquiatría “Gregorio Pacheco”, con
custodia policial y con costas a su cargo, creemos que, consideró que el accionante
seguramente presentaba alguna patología psiquiátrica que anula su voluntad y por ello le
impuso una media de seguridad de internamiento sustituyendo así la medida drástica de
detención preventiva.

El derecho penal moderno, se caracteriza por haber sido capaz de diferenciar la respuesta
punitiva que hay que dar a un infractor cuando comete el hecho delictivo afectado por
alguna enfermedad mental que anula o disminuye su voluntad. En estos casos se imponen
en lugar de penas, medidas de seguridad que se caracterizan por tener dos finalidades
esenciales: por un lado, cumplen una función asegurativa según el grado de peligrosidad
del autor del hecho y, por otro, tienen una finalidad curativa o terapéutica dado que el
hecho delictivo se produjo cuando la persona padecía problemas de salud mental.

Aunque tradicionalmente el derecho penal ha atribuido a la Administración Penitenciaria, la


custodia y el control de los enfermos mentales a los que se les impone una medida de
seguridad, cuando la misma supone el internamiento del afectado y con ello se limita su
derecho a la libertad, sin embargo tal opción no sucede en otros países. Según el informe
EUPRIS de la Central Institute of Mental Health de la Comisión Europea en Europa existen
una serie de países: Inglaterra, Gales, Irlanda, Islandia y Noruega, cuyos sistemas
penitenciarios no contemplan la existencia de recursos para esta clase de condenados, ya
que es el sistema público de salud el que controla y custodia a esas personas. Claramente
en esos países prima lo médico sobre lo penitenciario.

En cuanto a los aspectos jurídicos, es inevitable comenzar cuestionando el complejo


sistema procesal existente en este momento a la hora de imponer y ejecutar una medida
de seguridad a una persona que cometió un delito y padece una enfermedad mental. Las
medidas de seguridad se aplican por el juez o tribunal sentenciador previos los informes
que estimen convenientes.

c) Si considera que las autoridades jurisdiccionales no podrían disponer la detención


domiciliaria en centros de salud mental, fundamente su posición en los mandatos
constitucionales vigentes y en los estándares tanto del Sistema Universal como
Interamericano de protección a Derechos Humanos.

No corresponde.