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UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN CRISTÓBAL DE HUAMANGA

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN


ESCUELA PROFESIONAL DE EDUCACIÓN SECUNDARIA

MÚLTIPLES DEFINICIONES DE LA PEDAGOGÍA

ASIGNATURA: Pedagogía I
DOCENTE: TAQUIRI YANQUI, Nesias
SERIE: 100-PAR
TURNO: Mañana
INTEGRANTES:
-APARI HINOSTROZA, Liz Rocío
-ATAUCUSI QUISPE, Nelly Jannet
-FERNÁNDEZ MEJÍA, Carlos

AYACUCHO-PERÚ
2018
DEDICATORIA
Este trabajo lo dedicamos
encarecidamente a las personas quienes
nos brindaron su apoyo incondicional,
gracias a los cuales fue posible la
realización de esta labor académica.
INTRODUCCIÒN

Como futuros docentes y formadores tenemos la responsabilidad de conocer ciertos


conceptos que definen nuestra profesión y nuestro quehacer; es por ello que, partiendo
de la pedagogía como ciencia, derivaremos de esta el concepto de diferentes autores
dentro de nuestro sistema educativo.

Gracias a la pedagogía como sistema de pensamiento es posible percibir lo que ha sido


el proceso de formación de nuestra sociedad en cada periodo especifico, de un conjunto
de metas culturales en las que la escuela como institución desempeña un importante
papel, por ello mediante el presente trabajo, buscamos dilucidar la trasformación de la
pedagogía y su relación, mediante un estudio preciso de los diversos conceptos
principales e intelectuales de la pedagogía.
MÚLTIPLES DEFINICIONES DE LA PEDAGOGÍA

La pedagogía estudia todo lo relacionado con la


educación y la posición de los valores de conocimiento
en el ser humano. Derivada de los griegos “Paidon” que
significa “Niño” y “Gogos” que quiere decir “Conducir”
la palabra Pedagogía nos hace referencia a su visión,
evocada netamente a la formación de métodos que
garanticen una educación de alto valor. Cuando se habla
de Pedagogía en una institución se está haciendo un
estudio analítico de los procesos de enseñanza que
existen, para reforzar o elaborar mejores estrategias que
el ayudaran al niño estudiante a absorber la máxima cantidad de conocimiento posible.
“La pedagogía es definida como la ciencia que estudia la educación y la enseñanza, que
tiene como objetivos proporcionar el contenido suficiente para poder planificar, evaluar
y ejecutar los procesos de enseñanza y aprendizaje”. (RAE)

1. PAUL MICHAEL FOUCAULT


Michel Foucault nacido como Paul-Michel Foucault nació el 15 de octubre de 1926 en
Poitiers, Francia, y murió 25 de junio de 1984 (57 años) París, Francia a causa de la
enfermedad mortal, sida. Fue un filósofo, historiador de las ideas, psicólogo y teórico
social francés.
Fue profesor en varias universidades francesas y estadounidenses y catedrático de
Historia de los sistemas de pensamiento en el Collège de France (1970-1984), en
reemplazo de la cátedra de Historia del pensamiento filosófico, que ocupó hasta su
muerte Jean Hyppolite su maestro. Su trabajo ha influido en importantes personalidades
de las ciencias sociales y las humanidades.
Un factor a destacar es que Michel Foucault era homosexual, lo cual lo llevó a
interrogar y a analizar la realidad desde una mirada distinta, tal cual él la veía.
PENSAMIENTO PEDAGÓGICO:
Se podría denominar Pedagogía como la transmisión de una verdad que no tiene por
función dotar a un sujeto de actitudes, de capacidades y de saberes, sino más bien de
modificar el modo de ser de ese sujeto.
En Los intelectuales y el poder, Foucault argumenta “los
intelectuales han descubierto que las masas no tienen
necesidad de ellos para conocer —saben mucho más—,
pero existe un sistema de dominación que obstaculiza,
prohíbe, invalida ese discurso y el conocimiento. Poder
que no sólo se encuentra en las instancias superiores de
censura sino en toda la sociedad. La idea de que los
intelectuales son los agentes de la "conciencia" y del
discurso forma parte de ese sistema de poder. El papel
del intelectual no residiría en situarse adelante de las
masas, sino en luchar en contra de las formas de poder allí, donde realiza su labor, en el
terreno del "saber", de la "verdad", de la "conciencia", del "discurso"; el papel del
intelectual consistiría así en elaborar el mapa y las acotaciones sobre el terreno donde se
va a desarrollar la batalla, y no en decir cómo se llevaría a cabo”.

2. RAFAEL FLÓREZ OCHOA


Rafael Flórez Ochoa, nació en Medellín, Colombia. Es un profesional muy conocido y
destacado en el ámbito de la pedagogía, Estudio en la Universidad de Antioquia,
Orientación y Consejería, sus pregrado los realizó en administración de empresas y se
licencio en filosofía.
Se desempeña como Decano en la universidad de Antioquia así mismo jefe de la
educación pedagógica y epistemológica. Escribió los libros de: Evaluación Pedagógica
y Pedagogía del Conocimiento.
PENSAMIENTO PEDAGÓGICO:
“La pedagogía no es sólo otra disciplina sobre el hombre paralela a las demás, sino que
es también una especie de súper-saber social que reelabora y reconstruye los sentidos
producidos por aquellas bajo la perspectiva de la formación de los jóvenes, dentro de un
horizonte histórico cultural determinado”.
En su libro Pedagogía del conocimiento, “es realizar una aproximación del espacio, el
objeto y método de la pedagogía como una disciplina científica abierta que describe de
manera constructivista y hermenéutica la articulación entre el "contexto de enseñanza" y
el contexto del aprendiz, con el propósito de formular estrategias que posibiliten elevar
y orientar el rigor de la reflexión docente y la calidad de la enseñanza”. De acuerdo al
autor, esta obra brinda elementos para una reflexión crítica acerca de lo que es la
pedagogía, sus posibilidades actuales, su nivel y perspectivas de desarrollo desde una
disciplina que ha sido históricamente normativa hasta otra que se centra hoy en la
descripción, explicación y comprensión de la enseñanza, como intersección creadora de
dos dinámicas bien diferentes: la de la producción de los conocimientos culturales y
científicos, y la de su apropiación cognoscitiva por parte de los aprendices en
formación, ambas dinámicas abarcadas por el empuje y el sentido del pasado histórico
en cuyo horizonte también se inscribe su trabajo.
3. ANTONIO PETRUS ROTGER
Educador social Español.
Su objeto material de la pedagogía es la educación y su
objeto formal lo constituye el conocimiento del
fenómeno educativo.
En su libro Pedagogía Social, menciona lo siguiente “al
ser concebida como un proceso de mejora de la persona
que sobrepasa los límites del periodo escolar, la
institución docente ha perdido parte de su prestigio y se
cuestiona incluso su monopolio sobre la educación.
Desde un punto de vista temporal, la educación ve
ampliada su presencia más allá del periodo escolar, y,
desde una perspectiva institucional, deja de ser exclusiva
competencia de la escuela. La educación, afortunadamente, deja der patrimonio de la
escuela, sobrepasa la esfera del tiempo escolar y va más ella de los espacios del aula. La
educación es concebida como una característica de la existencia humana”.
4. JEAN JACQUES ROUSSEAU
Jean-Jacques Rousseau (Ginebra, 28 de junio de 1712-Ermenonville, 2 de julio de 1778)
fue un polímata suizo francófono. Fue a la vez escritor, pedagogo, filósofo, músico,
botánico y naturalista, y aunque definido como un ilustrado, presentó profundas
contradicciones que lo separaron de los principales representantes de la Ilustración,
ganándose por ejemplo la feroz inquina de Voltaire y siendo considerado uno de los
primeros escritores del prerromanticismo.
Sus ideas imprimieron un giro copernicano a la pedagogía centrándola en la evolución
natural del niño y en materias directas y prácticas, y sus ideas políticas influyeron en
gran medida en la Revolución francesa y en el desarrollo de las teorías republicanas,
aunque también se le considera uno de los precursores del totalitarismo; incorporó a la
filosofía política conceptos incipientes como el de voluntad y alienación.
PENSAMIENTO PEDAGÓGICO:
Dice que la educación pública debe comenzar desde el nacimiento, nos menciona la
vocación humana en la infancia en la cual no dice que deberemos considerar lo que hay
en común en la vocación, en común a todos en cualquier tiempo, clase y en cualquier
nación. "cada edad, cada individuo responde a una vocación propia", la naturaleza
quiere que los niños sean niños antes de ser hombres. Nos habla sobe la educación
negativa la cual nos plantea que se tiende a socializar al niño demasiado pronto, para
Rousseau es conveniente la educación negativa ya que esta no da virtudes, pero
previene los vicios: no enseña la verdad pero preserva el error y finalmente dispone al
niño para todo lo que puede llevarlo a la verdad. Para Rousseau no eran necesarias las
lecturas en la primera infancia, ni mucho menos lecciones de moral antes de la
adolescencia.
En su libro de Emilio o De la educación, Rousseau plantea que ser libre, ser racional y
ser ciudadano son situaciones conjuntas. Nos dice que dejemos al niño que haga las
cosas por sí mismo en vez de intentar formarlo, hacerlo creer siempre libre en sus
experiencias, pero de igual manera cuidarlo de que su conducta no se desvíe por ciertos
factores. Plasma que la razón verdadera no aparece antes de los quince años " la edad de
la razón", donde se darán los estudios por excelencia, donde poseerá conocimientos
naturales y puramente físicos. Asignar a los niños más libertad y menos imperio,
dejadles hacer más por sí mismos y exigir menos de los demás. Sea capaz de
comprender las nociones morales; el niño se encontrara sólo ante la sociedad humana,
solamente cuenta con sigo mismo, al llegar a los 15 años dará nacimiento a los
sentimientos y a las nociones del bien y el mal, se enfrentara a los sentimientos
amorosos los cuales dependerán más de la opinión que de la propia naturaleza, aquí se
generan dos etapas; una de preparación cual llega hasta los 18 años y luego una de
prueba que se genera hasta el matrimonio. Durante 18 años el niño ahora adolescente
aprendió a dominar sus propios sentimientos y será capaz de obedecer a su razón y así
pues esperará una mayor madurez para formar un hogar.

5. LEV VYGOTSKY
Lev Semiónovich Vygotsky. Nace el 17 de noviembre de
1896, Orsha, Imperio Ruso, actual Bielorrusia-11 de junio
de 1934, Moscú, Unión Soviética).Fue un psicólogo ruso de
origen judío, uno de los más destacados teóricos de la
psicología del desarrollo, fundador de la psicología
histórico-cultural y claro precursor de la neuropsicología
soviética, de la que sería máximo exponente el médico ruso
Alexander Luria. Su obra fue descubierta y divulgada por
los medios académicos del mundo occidental en la década
de 1960.
El carácter prolífico de su obra y su temprano fallecimiento
hicieron que se lo conozca como "el Mozart de la psicología". La idea fundamental de
su obra es la de que el desarrollo de los humanos únicamente puede explicarse en
términos de interacción social. El desarrollo consiste en la interiorización de
instrumentos culturales (como el lenguaje) que inicialmente no nos pertenecen, sino que
pertenecen al grupo humano en el que nacemos, el cual nos transmite los productos
culturales a través de la interacción social. La cultura, pues, tiene un papel
preponderante en la teoría de Vygotsky: "el desarrollo individual no se puede entender
sin referencia al medio social... en el que el niño está. El niño utiliza alguna clase de
´herramienta´ o ´signo´ para convertir relaciones sociales en funciones psicológicas".
PENSAMIENTO PEDAGÓGICO:
Destacó durante toda su obra la importancia del entorno en el desarrollo de los niños,
oponiéndose a la teoría respaldada por Piaget. El autor considera al medio social como
pieza clave en el proceso de aprendizaje. La actividad social permite explicar los
cambios en la conciencia de los alumnos.
Para Vygotsky el aprendizaje es una actividad social, y no sólo un proceso de
realización individual como hasta el momento se ha sostenido; una actividad de
producción y reproducción del conocimiento mediante la cual el niño asimila los modos
sociales de actividad y de interacción, y más tarde en la escuela, además, los
fundamentos del conocimiento científico, bajo condiciones de orientación e interacción
social. Este concepto del aprendizaje pone en el centro de atención al sujeto activo,
consciente, orientado hacia un objetivo; su interacción con otros sujetos (el profesor y
otros estudiantes) sus acciones con el objeto con la utilización de diversos medios en
condiciones socio históricas determinadas. Su resultado principal lo constituyen las
transformaciones dentro del sujeto, es decir, las modificaciones psíquicas y físicas del
propio estudiante, mientras que las transformaciones en el objeto de la actividad sirven
sobre todo como medio para alcanzar el objetivo del aprendizaje y para controlar y
evaluar el proceso.

6. PAULO FREIRE
Paulo Reglus Neves Freire (Recife, Pernambuco, 19 de septiembre de 1921-São Paulo,
2 de mayo de 1997) fue un educador y experto en temas de educación, de origen
brasileño. Uno de los más influyentes teóricos de la educación del siglo XX.
Estudió filosofía en la Universidad de Pernambuco e inició su labor como profesor en la
Universidad de Recife, como profesor de historia y filosofía de la educación.
Desde unas creencias profundamente cristianas, Paulo Freire concibió su pensamiento
pedagógico, que es a la vez un pensamiento político. Promovió una educación
humanista, que buscase la integración del individuo en su realidad nacional. Fue la suya
una pedagogía del oprimido, ligada a postulados de ruptura y de transformación total de
la sociedad, que encontró la oposición de ciertos sectores sociales. Definió la educación
como un proceso destinado no a la domesticación sino a la liberación del individuo, a
través del desarrollo de su conciencia crítica.
PENSAMIENTO PEDAGÓGICO:
Es el creador de una pedagogía en la que los individuos se forman a través de
situaciones de la vida cotidiana. La pedagogía libertadora de Freire plantea dos
momentos diferentes. En la primera etapa el individuo deberá tomar conciencia de la
realidad en la que vive, como ser sujeto de opresión. En un segundo momento; los
oprimidos lucharan contra los opresores para liberarse.
La propuesta de Freire es la «Educación Problematizadora» que niega el sistema
unidireccional propuesto por la «Educación bancaria» ya que da existencia a una
comunicación de ida y vuelta, y elimina la contradicción entre educadores y educandos.
Ambos, educador y educandos, se educan entre sí mientras se establece un diálogo en el
cual tiene lugar el proceso educativo. Con la «Educación Problematizadora» se apunta
claramente hacia la liberación y la independencia, pues
destruye la pasividad del educando y lo incita a la
búsqueda de la transformación de la realidad, en la que
opresor y oprimido encontrarán la liberación
humanizándose.

7. CÉLESTIN FREINET
Célestin Freinet nace en la aldea de Gars, Alpes
marítimos del sur de Francia, el 15 de octubre de 1896
en una familia de campesinos que trabajaban como
tejedores, pero que se preocupó de fomentar en su hijo
una buena educación. Freinet fue un maestro de pueblo. Esta condición le dio la
oportunidad de conocer a fondo su entorno, caracterizado por espacios y medios
inapropiados, soledad e incomprensión y aislamiento.
También le permitió aprender mucho de su gente, del contacto con la naturaleza, de
la lucha junto al pueblo. Freinet no partió de una gran teorización pedagógica, sino
del intento de dar respuestas practicas validas a los múltiples problemas de su
actividad cotidiana planteaba. Esto es lo que hace que su pedagogía está cargada de
estrategias, técnicas, recursos, lo que hace en definitiva, que esa pedagogía sea
realista y práctica. Freinet tiene una confianza plena en la naturaleza del niño y en
sus posibilidades; él la concibe como un torrente cuya fuerza es preciso dirigir pero
a la que la educación no debe oponerse.
PENSAMIENTO PEDAGÓGICO:
Fue un maestro francés creador de la escuela nueva. Propone una pedagogía
vinculada de forma directa a los intereses de los niños, colocándolos en un rol
activo. Se construye una escuela que tiene en cuenta la vida familiar y la del pueblo,
generando una pedagogía única que vincula a la escuela con el medio social. Freinet
es creador de actividades artísticas de motivación y expresión.
Las propuestas de Freinet a la educación para la acción la denomina "educación con
el trabajo" y es uno de los principios básicos de la pedagogía freinetista. Para Freinet
el conocimiento es: la acción, la experiencia, el ejercicio; la base de la nueva
pedagogía debe ser crear la atmósfera de trabajo adecuada para que el niño pueda
desarrollar actividades productivas y formativas. La educación por el trabajo ha de
tratarse de una educación-juego, que esté a la altura de las necesidades e intereses
del niño, si el trabajo-juego no puede realizarse debe ser sustituido por el juego-
trabajo.
El proceso de aprendizaje se basa en la: observación, experimentación, acción y no
en la razón como lo hace la pedagogía tradicional. El papel del maestro es
antiautoritario, colaborando con el alumno en la búsqueda del conocimiento.
8.- ANTANAS MOCKUS
Licenciado en Ciencias Sociales de la Universidad
Pedagógica Nacional, magíster en Estudios Políticos
de la Pontificia Universidad Javeriana, magíster en
Historia de la Universidad Nacional de Colombia y
doctor en Educación de la Universidad Pedagógica
Nacional. En la actualidad es profesor titular de la
Universidad Distrital Francisco José de Caldas,
particularmente del Doctorado en Educación, énfasis
Historia de la Educación Comparada.

PENSAMIENTO PEDAGÓGICO:

Para Mockus, siguiendo a Basil Bernstein, hay dos tipos de pedagogías, aceptando
además, que en nuestras prácticas se pueden incorporar elementos de unas y
otras: pedagogías visibles y pedagogías invisibles. Se trata de dos caminos
relevantemente distintos para acceder a la tradición escrita. En primera instancia, las
pedagogías tradicionales, es decir, aquellas visibles en las que el orden es un orden
evidente, marcado permanentemente en la superficie de la vida escolar. En estas, el
maestro y el alumno mantienen unos rolesdiferenciados y jerarquizados:

Las reglas tienden a ser explicitas y las secuencias y los ritos de aprendizaje se hallan
claramente definidos y esperados. La evaluación se constituye en un acto claramente
separado de otras actividades y en general fuertemente ritualizado, y usualmente, busca
ante todo detectar deficiencias por comparación con los patrones de desempeño
correctos. Dentro de las pedagogías visibles, “los espacios, los tiempos y los discursos
se encuentran nítidamente separados unos de otros”, es decir, “cada cosa en su lugar y
tiempo”

Por otro lado, en las pedagogías invisibles la jerarquía y la diferencia en las relaciones
entre el docente y el alumno tienden a desaparecer. En esta, las reglas de la escuela
tradicional se debilitan o desaparecen, por tanto, se establece una única regla para la
interacción que consiste en no romper la comunicación. El ritmo de trabajo no se
encuentra explícitamente regulado; incluso, es posible que no exista una actividad
específica de evaluación. Del mismo modo, Mockus menciona:

Las actividades, las actitudes y las realizaciones de los alumnos son objeto de
seguimiento e interpretación en cuanto se apoyan en consideraciones teóricas sobre el
desarrollo, el lenguaje y el conocimiento. En todos los casos, esa “lectura” transmite
simultáneamente criterios que parecen formarse espontáneamente en el alumno; es la
interpretación la que tácitamente moldea, a través de sus consecuencias sobre la
interacción y la identidad del alumno.

De ahí que en las pedagogías invisibles no haya un patrón explícito de corrección; del
mismo modo se debilitan las enmarcaciones entre los distintos espacios, tiempos y
discursos, por ejemplo, tienden a borrarse las fronteras entre juego y trabajo y las
fronteras entre distintas materias. Mockus se enfoca en los rasgos positivos del alumno,
propios de cada estudiante. Por tanto, las relaciones entre los maestros y estudiantes son
más personales, es decir, la socialización y educación se mueven en las lógicas de
afectación y constitución de sujetos.

Las nuevas pedagogías, las que hemos llamado invisibles, al centrarse en la intensidad
de la comunicación, al privilegiar una expresión permanentemente enriquecida, son una
alternativa importante. En ellas se muestra cómo el orden superficial de la escuela se
puede relativizar en la realidad misma en que impera un orden intrínseco a la
comunicación, recuérdese que la única regla intransgredible en las pedagogías invisibles
es aquella según la cual está absolutamente prohibido romper la comunicación.

En conclusión, las pedagogías invisibles pueden lograr que la escuela sea menos
destructiva de la movilidad y del deseo de los estudiantes. Es decir, pueden permitir que
el estudiante se guíe más por el reconocimiento de las actividades, las lecturas, los
diálogos que para él tienen sentido. Si en las pedagogías visibles, el maestro y el alumno
mantienen roles diferenciados y jerarquizados, en las invisibles, el rol del docente tiende
a mimetizarse y las marcas externas de la diferencia y jerarquía tienden a desaparecer;
así, el maestro destaca rasgos positivos y originales en las realizaciones de cada
estudiante.

9.- OCTAVI FULLAT


Nace el 12 de enero en Alforja, provincia de Tarragona (España). Su madre, Maria
Genís Serra, profesora de la Escola del Mar, fue alumna de María Montessori. Su
padre Lluís Fullat Aragonès, fue Doctor en Medicina y discípulo de Juan Negrín en
Madrid.
Licenciatura en Filosofía y Letras (Universidad de Barcelona).
1958 fue Profesor ayudante de la Cátedra de Metafísica (Universidad de Barcelona)
regentada por Jaume Bofill.

PENSAMIENTO PEDAGÓGICO:
“Conjunto de saberes que se ocupan de la educación, y como ciencia de carácter
psicosocial ligada a los aspectos psicológicos del niño en la sociedad.”
Fullat, en primer lugar describe minuciosamente la (Teoría de la Educación), para
esclarecer sus causas y principios próximos (Tecnología y Ciencias de la Educación).
La consideración propia del discurso científico-tecnológico somete la educación a la
categoría de proceso, en el que los aconteceres sucesivos integran una linealidad
presidida en todo momento por la razón instrumental o estratégica, es decir, la que
atiende a la relación medio-fin, pero desde la perspectiva del medio.
La teoría tecnológica de la educación tendría que estar en condiciones de encontrar los
medios más adecuados para lograr los fines en este caso, objetivos a corto y medio
plazo que se le propongan a la educación desde otras instancias ya más de tipo
filosófico o político-educativo.
En segundo lugar se sitúa el discurso prescriptivo, propio de la Pedagogía Fundamental.
Ésta procura normar (normieren) el proceso, desde el punto de vista de la eficiencia.
Atiende. En todo caso, a qué debe obrarse para obtener tal resultado, tomando aquí el
deber-ser no en el sentido de la praxis moral sino de la normativa técnica, si bien
fundándose también en una descripción correcta de los posita educationalia (Teoría de
la Educación) y en los principios, en este caso ya no próximos sino remotos. Afirma
Fullat: "La Pedagogía Fundamental producirá enunciados fundamentales en el sentido
de fundamentantes de las diversas pedagogías. Las normas producidas por éstas últimas
quedarán fundamentadas en la medida en que puedan deducirse de los enunciados
fundamentales. El resultado de la inducción, acumulado en ciencias y tecnologías de la
educación proporciona sugerencias a la Pedagogía para que ésta enuncie normas
pedagógicas. El salto del ser datos científicos y tecnológicos al deber normativa
pedagógica no resulta particularmente escandaloso ya que no nos hallamos ante un
imperativo categórico que obliga a la conciencia, sino que se trata solamente de un
ejercicio de la prudencia y de la cordura phrónesis por parte de los pedagogos
fundamentalistas
Un pedagogo fundamentalista es un enterado de lo que dice el tekhnítes tecnólogo de la
educación y de lo que cuenta el hombre de la epistéme ciencia merced a demostración,
pero un enterado que va más allá, meditando estas cosas a fin de mejorar al ser humano
según pautas prudenciales y no absolutamente científicas" .
Por último tenemos el discurso propiamente filosófico de Fullat sugiere que la Filosofía
de la Educación se configura como un saber sobre lo que se dice (análisis lógico del
lenguaje educativo y epistemología de las ciencias de la educación) y sobre lo que se
quiere (antropología, axiología y teleología de la educación).
Propone el autor las siguientes definiciones de la Filosofía de la Educación:
— "saber globalizador comprensivo y crítico, de los procesos educacionales que facilita
presupuestos antropológicos, epistemológicos y axiológicos, amén de producir análisis
críticos"
— "saber racional y crítico de las condiciones de posibilidad de la realidad experimental
educativa en su conjunto"
— "saber crítico que esclarece los conceptos, los enunciados y las argumentaciones que
utilizan educadores y pedagogos"
Más que definiciones podría hablarse de tres descripciones incompletas de algunas de
las facetas de las que se ocupa la Filosofía de la Educación (lo que se quiere y lo que se
dice).

10.- LORENZO LUZURIAGA

Este gran renovador de la pedagogía española, Lorenzo


Luzuriaga, nació en Valdepeñas el 29 de octubre de 1989,
hijo de padre vasco y madre manchega. Su padre, maestro
nacional, muere a los pocos años y su madre, junto con otros
dos hijos más, se instala en Madrid, donde Lorenzo concluye
los estudios primarios que había iniciado en Valdepeñas.
Posteriormente, también en Madrid, estudia Magisterio en la
Escuela Normal Central, con grandes dificultades y
estrecheces económicas. Tras acabar este ciclo ingresa, con
20 años, en la Escuela Superior de Magisterio.
En 1913 obtiene una beca, y regresa de nuevo para estudiar pedagogía en Alemania,
donde profundizará en el concepto de “escuela unificada” que será después uno de los
ejes de su obra. Inicia sus colaboraciones con la prensa especializada. Estudia en Jena y
Berlín y traduce a Kant y a Goethe.

PENSAMIENTO PEDAGÓGICO:
“PEDAGOGÍA SOCIAL Y POLÍTICA”.

PEDAGOGÍA SOCIAL.

La pedagogía social tiene por objeto el estudio de la educación en sus relaciones con la
sociedad, es decir, la acción de los grupos sociales en la formación del hombre y la
influencia de la educación en la sociedad humana. No siendo la educación un solo
elemento pasivo, sino también un factor dinámico, reformando la sociedad.

Siendo una parte de la pedagogía general tiene dos aspectos esenciales:

Uno descriptivo y explicativo: estudia los hechos, actividades e instituciones de la


educación, tal como se presentan en la realidad social, sin tratar de modificarlos.
Llamada también “pedagogía sociológica”.

Y otro axiológico y normativo: el cual expone los valores e ideas de la educación, tal
como debería de ser en la realidad. Denominada “pedagogía social”.

Siendo los dos aspectos inseparables en la realidad, ya que son complementarios en toda
acción educativa.

Como la pedagogía general no es una ciencia aislada, sino que está en conexión con
todas las que se ocupan del hombre y de la sociedad. Con la filosofía, en particular con
la ética, se halla en íntima relación con la historia, también en relación muy estrecha con
la economía y el derecho. Teniendo más directa conexión con la sociología en general y
con la sociología de la educación en particular, hasta el punto que se confunde con ésta,
diferenciándolas en los siguientes aspectos:

PEDAGOGÍA SOCIAL SOCIOLOGÍA DE LA EDUCACIÓN


Es una parte de la pedagogía general y Es una parte de la sociología general y
depende de ella esencialmente. recibe de ésta sus métodos y sus ideas.
Aunque estudia la educación en la sociedad La estudia desde un punto de vista
desde un punto de vista teórico también lo empírico, como una realidad social, sin
hace con el propósito de perfeccionarla y otros fines que el conocimiento y
reformarla. explicación de los hechos sociales.

Algunos sociólogos como Durkheim han sostenidos la subordinación a la sociología no


ya de la pedagogía social, sino de toda la pedagogía. Actitud considerada errónea por las
siguientes causas:

1. la pedagogía es una ciencia tan autónoma como la sociología, con representantes


insignes en la historia de la cultura que no tiene ésta.

2. porque la pedagogía no se agota en su aspecto social, sino que tiene otro, más
importante, que es la formación de la personalidad, muchas veces en oposición.

3. finalmente, porque el estudio social de la educación ha existido antes que la


sociología y debido en gran parte a la pedagogía misma.

El contenido de la pedagogía social viene dado por su objeto mismo: la relación de la


educación con la sociedad. La pedagogía tiene que ser social, pero la educación no se
agota en la sociedad, se dirige ante todo a la formación del hombre, el cual es algo más
que un ser social, en este sentido la pedagogía tiene que ser individual. Aspectos que no
son independientes, sino que constituyen una unidad indivisa en la vida humana.

La sociedad además de los individuos está integrada por diversos factores y grupos
sociales. Siendo los más interesantes de los relacionados con la educación como son las
clases sociales, las generaciones, las masas y las minorías, la familia y la comunidad
local.

La pedagogía social estudia el modo de facilitar el acceso a la educación a los miembros


de todas las clases sociales, sea cual fuere su situación en la sociedad. Cada generación
juvenil tiene la tendencia de diferenciarse de las generaciones anteriores, contribuyendo
así a la renovación de la sociedad, sin la educación las generaciones jóvenes caerían en
la barbarie o en la delincuencia. Unos de los problemas de la educación está en unir la
acción de las minorías cultas, de las élites intelectuales, a la educación de las masas y en
intensificar la acción educativa de la escuela, llevando a las masas los beneficios de la
buena cultura y contrarrestando los perjuicios de la mala. La sociedad y los grupos
sociales se desarrollan en determinados lugares geográficos, que ejercen sobre ellos una
gran influencia. Para la pedagogía social, la escuela debe ser el centro cultural de la
comunidad local. La educación tiene que estar en relación intima con las familias, ya
que el hogar constituye todavía el lugar central de la vida del niño.
Revisando el lugar de la educación en la sociedad y el de la educación en la sociedad
vemos que ambas desempeñan una función recíproca y complementaria. La sociedad es
necesaria para la educación y la educación para la sociedad. Pero ambas no pueden
perder de vista que el sujeto principal de la sociedad y de la educación es la
personalidad individual.
Finalmente, la sociología de la educación norteamericana tiene un cultivo intenso,
definido por Robinson Smith “como la aplicación del espíritu científico, métodos y
principios de la sociología al estudio y práctica de la educación”. Para Peters de
Pensilvania es necesario que exista una sociología de la educación que sea paralela y de
igual importancia que la psicología de la educación.

PEDAGOGÍA POLÍTICA.

Entendemos por pedagogía política el estudio de las relaciones de la educación con la


vida pública en general y el Estado en particular. Concebida la política, como hiciera
Platón o Aristóteles, como la teoría o la ciencia del Estado. Sin existir una teoría de
pedagogía política, sin estudiarse de modo sistemático, sin embargo es manifiesto de
que la educación ha llegado a ser una de las funciones del Estado, no sólo hoy sino hace
más de tres siglos. Reconocida en nuestro tiempo como una función esencial de aquél.

Distinguiendo la pedagogía política de la política pedagógica. La primera estudia el


problema de las relaciones de la educación con el Estado de un modo científico. La
segunda considera la educación en su aspecto dinámico y depende de las circunstancias
de la vida pública y de un tiempo determinado. La primera, con carácter de ciencia
cultural, se pregunta ¿cómo es la educación?. La segunda, con aspecto práctico, se
pregunta ¿cómo debe ser?.

Pedagogía y política que han nacido juntas y tienen ciertos rasgos comunes. Su punto de
partida está en Platón y Aristóteles, que consideraban a la educación como la base del
Estado y la pedagogía como base de la política. Estando en relación estrecha con todas
las ciencias y actividades que se refieren a la vida del Estado y que le afectan más
directamente, como la filosofía, con el derecho, con la sociología, con la economía, con
la religión y finalmente con la historia.

Pero la realidad social, cultural y pedagógica es una e inseparable; en la educación


actúan a la vez todas las manifestaciones, como lo hacen sobre la vida humana que trata
de formar o desarrollar. Siendo su jerarquía difícil de determinar, ya que a veces
predominan factores políticos, otros los religiosos, etc. Predominando actualmente los
económicos y sociales como determinantes de la concepción político-pedagógica.

Un problema importante radica en la relación entre la política y la pedagogía, con dos


concepciones diferentes. Para unos la educación está determinada esencialmente por la
política, dictando leyes, organizando instituciones, etc., para otros depende
esencialmente de la pedagogía, de sus fines y métodos, de sus instituciones y normas,
siendo por tanto completamente autónoma e independiente de la política.

A nuestro juicio, ninguna de las dos concepciones es totalmente exacta, por ser
demasiado exclusiva. Para nosotros la educación depende esencialmente de la
pedagogía, pero está en relación íntima con la política. La pedagogía crea los fines y los
métodos de la educación, organiza sus instituciones y después la política los generaliza.
Siendo la función política puramente formal, para la realización de ideas. Y necesaria,
en cuanto presta sus medios económicos y legales para su generalización.
A la política le corresponde determinar la educación que se halla en relación con el
Estado, no en cuanto a su vida propia que es cosa de la pedagogía. La pedagogía dice,
por ejemplo, la necesaria escolarización de la juventud, la política trata de crear los
centros de secundaria y su obligada asistencia a ellos.

Con problemas que son exclusivamente de orden político, como los de la relación de la
educación con la iglesia. Lo mismo ocurre en cuanto a la intervención del Estado, la
relación entre la educación pública y la privada, etc. Aquí la política es definitiva, sin
que deba quedar excluida la pedagogía. Siendo lo decisivo no el Estado, ni la sociedad,
ni la iglesia, sino el individuo, debiendo intervenir el Estado en su aspecto cívico y su
lado social, teniendo siempre como fin de la educación la individualidad. A ésta hay que
subordinar la educación y no al Estado, a la sociedad, la Iglesia o otra institución
cualquiera.

En cuanto a su objeto y contenido, estudia las diversas cuestiones que afectan a la


situación de la educación en el Estado. Sostenedor principal de la instrucción pública,
en el que influyen muy diversos factores que la pedagogía política debe estudiar. Con
las distintas concepciones filosóficas y pedagógicas reinantes en cada época, en la
política cada partido o grupo social posee también una política pedagógica que trata de
realizar en la vida nacional respectiva.

La religión es uno de los factores que más han influido en la educación, siendo su
principal sostenedor hasta que el Estado se encargó de ella. Interviniendo diferentes
concepciones, surgiendo la educación religiosa confesional de las diferentes iglesias, la
educación religiosa extraconfesional de carácter filosófico y la educación laica, que
separa la religión de la escuela, confiándola a las iglesias.

La vida económica es otro de los factores que influye más en la educación pública,
dando lugar a la orientación y preparación profesional, con instituciones cada vez más
preparadas sin oscurecer la cultura general.

El desarrollo alcanzado por la educación pública ha provocado abundante legislación, la


orientación de las instituciones en materia de educación depende del influjo de los
partidos políticos y de la concepción de la vida de los grupos sociales. La educación
pública aparece hoy organizada en diversos sistemas nacionales de educación, propios,
según sus condiciones históricas. Unos más centralistas, otros más autónomos. El
movimiento de la educación unificada tiende a facilitar la conexión de las instituciones,
sin suprimir peculiaridades, así como el acceso del mayor número de alumnos
superiores.

11.- HUBER RENE

Filósofo y pedagogo francés, fue profesor en la universidad de


Estrasburgo. Obras principales: Le sens du réel (1925), Le
principe d'autorité dans l'organisation démocratique (1926),
Taité de pédagogie général (1946), La croissance
mentale(1949). En esta obra describe el desarrollo espiritual en
tres etapas, que desembocan en la plenitud de la conciencia: 1)
el criticismo; 2) la caracterología y 3) la axiología. La
conjugación de los datos de la experiencia con la concepción
crítica de la vida espiritual, la teoría de una construcción de los
caracteres y la teoría de los valores (entendidos como proyecciones ideales de los fines
que se asignan a las diversas tendencias humanas) realizan el desarrollo normal en la
unidad de la conciencia: "El crecimiento absolutamente normal es el que conduce a la
síntesis conciencial más alta".

PENSAMIENTO PEDAGÓGICO:
Educación general y educación técnica
Pedagogía
La Pedagogía no tiene una definición única, sino diversas interpretaciones. Veamos:
 La Pedagogía como un arte
El educador - como un artista - procura formar o modelar la personalidad del
alumno.
 La Pedagogía como una técnica
Se han inventado - y se siguen inventando - métodos y procedimientos para
enseñar. Es una tecnología.
 La Pedagogía como una teoría
La educación requiere de una reflexión teórica previa, para no ser un simple
empirismo o rutina.
 La Pedagogía como una ciencia
Como toda ciencia tiene un objetivo propio, que no pertenece a las otras
ciencias.
 La Pedagogía como una filosofía
Toma de la filosofía ideas y trata de realizarlas en forma práctica educativa.

Conclusión:
La Pedagogía es un arte, una técnica, una teoría y una filosofía a la vez.
Es la Ciencia de la Educación
Según Renè Hubert
"La Pedagogía tiene por objeto elaborar una doctrina de la educación, a la vez teórica y
práctica como la doctrina de la moralidad, de la que es una prolongación, y que no sea
exclusivamente ni ciencia, ni técnica, ni filosofía, ni arte, sino todo junto y ordenado
según articulaciones lógicas".
Didáctica y Metodología
 Didáctica
Es un conjunto de preceptos, normas, reglas o principios que indican el
contenido de la enseñanza, la forma de transmitir los conocimientos y la
dosificación de los mismos.
 Metodología
Es la ciencia del método. Conjunto de procedimientos que deben aplicarse para
alcanzar los fines de la enseñanza en forma directa y segura. Es una lógica
práctica.
Métodos didácticos
 Observación y experimentación
Consiste en la consideración o percepción de los hechos, tal como se presentan
espontáneamente. La observación se limita a registrar los hechos, sin
modificarlos.
 Análisis y síntesis
El análisis es la disociación o descomposición de un todo en sus partes. La
síntesis consiste en la inversión del análisis, es decir, recomponer un todo en sus
partes antes separadas.
 Inducción y deducción
La inducción es ir de lo particular a lo general, de los hechos a la ley. La
deducción es la inversión de la inducción, demostrando lo particular a partir de
lo general. La inducción es el método que se prefiere en la educación técnica y la
ingeniería.
 Comparación
Relacionar hechos o fenómenos para encontrar sus parecidos o diferencias, y
obtener conclusiones.
 Genético
Consiste en relacionar los fenómenos o actos educativos, en relación con las
diversas edades y situaciones sociales.
 Tests
Consiste en provocar reacciones o respuestas a estímulos fijados de antemano,
como preguntas, actos o sugestiones , que han sido previstos con anterioridad en
forma científica.
 Comprensión
Es la forma más aceptada por la filosofía moderna y aplicable particularmente a
las ciencias del espíritu. Consiste en llegar a lo interior del ser, interpretando sus
manifestaciones externas.
Educación profesional
Es la rama de la Educación que se ocupa de la formación de recursos humanos para el
desempeño de las profesiones, en general.
Educación técnica
Prepara personas para el desempeño de las profesiones técnicas, pero que a la vez sean
económicamente útiles, humanamente felices y socialmente cultas.
Objetivos de la Educación Técnica
1º Preparar personas para que, además de cumplir con su vocación, obtengan una
retribución justa por su trabajo, y contribuyan al progreso de la sociedad.
2º Ofrecerle, simultáneamente, la oportunidad de completar su cultura personal.
3º Permitirle, si lo desea, continuar posteriormente estudios de más nivel con
carrera abierta, estimulándole el interés por la educación continua.
Educación GENERAL Educación TECNICA

Prepara en forma general


Prepara para desempeñarse en una
Modalidades para una comprensión global
profesión específica técnica
de la vida

Materias generales de Materias específicas para adquirir


Asignaturas una ocupación en la producción de
humanidades clásicas bienes o servicios
Alumnos universitarios, u otros
Alumnos universitarios, u
niveles menores, que se
Destinatarios otros niveles menores, que
desempeñarán en la producción de
siguen carreras no técnicas
bienes o servicios
Preferentemente métodos
Pueden usarse toda clase de inductivos y demostrativos, con
Métodos pedagógicos
métodos ejercitaciones para producir
hábitos y destrezas
Asignaturas relacionadas
Asignaturas de conocimiento específicamente con una
Contenidos curriculares
intelectual y cultural general profesión, más asignaturas de
cultura general
Costos importantes en
Costos comparativamente
amortización de equipos, talleres,
Costos bajos y equipamiento
laboratorios, elementos de
mínimo
consumo, personal, etc.
Edificios simples que reúnan Edificios de diseño especial, con
Edificios las condiciones de confort e instalaciones técnicas complejas y
higiene detalles particulares
Profesores e instructores de taller o
Profesores de teoría y
de laboratorio, conocedores de la
Personal práctica, con formación
profesión que se enseña y buena
académica
cultura general

Pedagogía de la educación técnica

El problema pedagógico de la Educación Técnica

Según Renè Hubert :


"El problema de la educación profesional es aún más complejo que el de la educación
intelectual. Esta última trata de formar al hombre en lo que hay de general; la
profesional, de formar al técnico en lo que hay de especial. No solo la variedad de
ocupaciones humanas es infinita y cada una tiene su formación particular, sino que
parece todavía que cada profesión tuviera un fin en sí misma. Principalmente por sus
profesiones, por las diferencias de nivel intelectual y de nivel social en que se sitúan, los
hombres se distinguen unos de otros".
12.-LUIS ARTURO LEMUS

Luis Arturo Lemus, Licenciado en Pedagogía, nació en Alta


Verapaz, Guatemala, en 1920 y murió en 1997, teniendo gran
influencia en la formación de docentes y pedagogos, al ser de
los primeros guatemaltecos que profundizaron en métodos y
procedimientos educativos.

PENSAMIENTO PEDAGÓGICO:
Educación y Pedagogía

Con frecuencia se utilizan los términos educación y pedagogía en forma equívoca,


generalmente como sinónimos, pero no lo son, aunque están relacionados. A
continuación, dos criterios para diferenciarlos.

1. Pedagogía deriva del griego, y educación, del latín. Ricardo Nassif menciona las
raíces griegas “Paidos” (niño) y “Agogía” (conducción), equivalentes a conducción del
niño, que es el sentido primitivo de la palabra. El término pedagogía ha evolucionado, y
en la actualidad se refiere al “estudio científico, intencionado y sistemático de la
educación”, la palabra educación procede del latín“educare” que significa criar, nutrir,
alimentar, y “ex ducere” que equivale asacar, llevar o conducir desde adentro hacia
fuera, según Nassif. Esa doble etimología origina las dos acepciones aparentemente
opuestas de hetero-educación y auto-educación. La primera se entiende como el proceso
que se organiza, seejerce y se impone desde afuera y desde arriba, en forma autoritaria,
por parte de otra persona o institución, ajena a quien se educa.

La auto-educación es la dirección inversa, el proceso que nace de la persona misma para


apropiarse del exterior y conformarlo según individualidad. La antinomia se concilia y
se sintetiza con la definición de educación como “proceso que proporciona al individuo
los medios para la configuración de su propia personalidad”

2. La pedagogía es teórica y la educación es práctica, Luis Arturo Lemus sostiene que


la pedagogía es el “conjunto de normas, principios y leyes que regulan el hecho
educativo”. La educación es el objeto de estudio de la pedagogía. De allí resulta la
Pedagogía Descriptiva, que estudia la acción educativa tal como ocurre en la realidad.

La pedagogía Normativa establece reflexiones sobre la educación. Es filosófica si se


ocupa de cómo debe ser la educación. Estecnológica si se hace énfasis en el cómo hacer
la acción educativa.

Lo anterior induce a clarificar los términos “pedagogo”,“educador” y “maestro”, que


algunas veces se usan indistintamente. Pedagogo es quien se dedica al estudio de la
educación. Educador es el responsable de conducir la acción educativa, particularmente
la escuela, la familia y el Estado, aunque también se personaliza esa función en los
docentes, padres de familia, funcionarios público, comunicadores sociales y en general
toda la sociedad que condiciona los diversos aprendizajes que contribuyen para
conformar la personalidad del ser humano.

Maestro es la persona que ejerce la tarea educadora, a quien compete el papel de


facilitar los aprendizajes sistemáticos de otras personas, que influye de diversas maneras
en el desarrollo de otros seres humanos, de conformidad con sus principios, valores,
preparación y actitudes.

13.- JAUME SARRAMONA LÓPEZ


Nacido en Torregrosa (Lleida) en 1944. Cursados los
estudios primarios y secundarios en Tèrmens (Lleida) y
los estudios de Magisterio en la Escuela Normal de
Lleida. Maestro público por oposición en el 1962. Ejerció
como maestro en Lleida, Almenar (Lleida), Selgua
(Huesca). Cursó estudios de Licenciatura en Filosofía y
Letras, Sección de Pedagogía, en la Universidad de
Barcelona (1964-69). Doctorado en Filosofía y Letras,
Sección de Pedagogía, en la Universidad de Barcelona
(1973). Profesor de Pedagogía en la Universidad de
Barcelona de 1969 a 1972 y de la Universidad Autónoma de Barcelona desde 1972.
Profesor Adjunto de Universidad en 1981 y Catedrático de Universidad desde 1983.
Entre el 2006 y el 2014 catedrático emérito de la Universidad Autónoma de Barcelona.
A partir de septiembre del 2014, catedrático jubilado
Acto de reconocimiento académico en la UAB.

PENSAMIENTO PEDAGÓGICO:
Considera a la pedagogía como la única ciencia de la educación, donde las demás
ciencias relacionadas con la educación serian simples ramas de aquella y por tanto son
denominadas “ciencias pedagógicas

TEORÍA DE LA EDUCACIÓN:

Teoría: Etimológicamente “mirar, observar”

a principios del Siglo XIX pedagogía se refiere a cualquier contenido q tuviese q ver
con cuestiones educativas.
A principios del Siglo. XX: primera escisión metodológica: afecta a los métodos o
maneras de estudiar la educación. Surge la pedagogía experimental: basándose en el
método científico y la pedagogía racional: desde la reflexión y racionalización.
A partir de los años 30: segunda desmembración a los contenidos: psicología,
sociología, filosofía, afectaron con sus aportaciones al conocimiento de la educación.
El objeto de la teoría de la educación es estudiar cualquier fenómeno educativo.
La teoría se entiende como conocimiento inductor de la práctica educativa. La teoría de
la educación significa conocer para hacer, saber para luego aplicar mejor las
innovaciones educativas y mejorar la calidad de la educación mediante el conocimiento,
educación que no solo se refiere a la escolar también a la no formal e informal.

Teoría de la Educación: Conjunto sistemático de conocimientos que procurará la mejora


de la práctica educativa mediante la propuesta de normas de acción. -Concepciones
generales históricas sobre la Educación: -Las elaboraciones sobre aspectos parciales. -
Lo procedente de otra disciplina aunque no tenga a la educación como objeto específico,
aportan conocimientos sobre la misma.

¿Existe una o varias ciencias de la educación?

La expresión «ciencia de la educación» es habitualmente empleada en medios


anglosajones y suizos, desde que lo hizo por vez primera Julien de Paris en 1817.
Sobre la unicidad o pluralidad de la ciencia de la educación hay opiniones diversas. Para
ver el problema en detalle se presentan varios grupos de autores según el criterio
defendido.

1. Un primer grupo se podría formar con quienes defienden de manera absoluta la


existencia de una única ciencia de la educación representada por la Pedagogía. Todas las
demás ciencias referidas a la educación sería ramas de aquélla, hasta el punto que se
catalogan como «ciencias pedagógicas». Entre los partidarios de esta tesis podemos
citar a Manganiello, Planchard, Vexliard, etc.

2. Otro grupo de autores son los que también consideran a la Pedagogía como la
«ciencia general de la educación», pero admiten que hay otras «ciencias de la
educación» que, sin embargo no llegan a tener carácter independiente respecto la
primera. Se trata de una posición muy próxima a la primera con la única diferencia de la
terminología citada. Aquí se podrían encuadrar los nombres de García Hoz y Nassif, por
ejemplo.

3. En un tercer grupo aparecen los autores que admiten la existencia de un conjunto de


ciencias de la educación independientes entre sí, con el común denominador de
considerar a la educación como objeto (formal) de estudio, pero desde perspectivas
diversas. Dentro de esta posición, sin embargo, la Pedagogía tiene un papel propio.
Autores representativos son Clausse, García Garrido, Jaume Sarramona y Quintana.

4. En último extremo estarían los que otorgan el calificativo de «ciencias de la


educación» a toda ciencia relacionada directa o indirectamente con la educación, aunque
no la tengan como objeto propio de estudio. El repertorio se amplia entonces
considerablemente, llegando a desaparecer la Pedagogía como ciencia general de la
educación. Autores partidarios de esta posición son Debese/Mialaret y Juif/Dovero.

Aparte de la posibilidad epistemológica, la diversidad de las ciencias de la educación se


justifica por una necesidad práctica. En efecto, hoy resulta imposible dominar
plenamente las técnicas y conocimientos de todas y cada una de las propuestas ciencias
de la educación, tal es el volumen de desarrollo alcanzado. Por consiguiente, si su
desarrollo demanda especialistas propios y su objeto formal de estudio es también
único.
14.-JOSÉ IVÁN BEDOYA
Investigador colombiano (Medellín, 1949). Licenciado en
filosofía y letras por la Universidad Pontificia Bolivariana
(Medellín) y magíster en investigación socioeducativa por
la Universidad de Antioquia (Medellín).

PENSAMIENTO PEDAGÓGICO:

Nos aclara que la pedagogía debe dar una orientación


teórica, epistemológica y científica a la práctica
educativa; es decir, debe dar cuenta, cuestionar y explicar
el fenómeno educativo en su totalidad.
También considera a la pedagogía como ciencia social donde se entrecruzan el
acontecer histórico y el social.

LA PEDAGOGÍA COMO CIENCIA.


La pedagogía es una ciencia social, no puede, pues, proceder solo especulativamente,
sino que debe operar empíricamente: debe describirse la educación como una realidad
dada, como hecho. Por lo tanto los hechos sociales son fundamentales históricos,
entonces su investigación empírica debe entenderse en el campo histórico. Se tiene en
cuenta toda la experiencia en el contexto o entorno y a su vez en las relaciones
histórico-sociales del ser humano. El acudir a la investigación histórica en el intento de
dar cuenta del status científico de la pedagogía es necesario y fundamental, porque
además de analizar y explorar los contenidos teoréticos. En la constitución actual de la
pedagogía encontramos cómo han evolucionado, históricamente los intentos de solución
de los problemas que la práctica pedagógica se ha ido planteando desde que esta surge
distintamente al lado de las otras prácticas sociales más o menos institucionalizadas en
la formación social capitalista. En esta forma, hay que entender por qué, en
comparación con otros discursos científicos, el pedagógico se ha formado relativamente
tarde apoyándose en teorías específicas más o menos ya constituidas de ciertas ciencias
sociales, como la psicología o la sociología. Además es importante tratar de establecer
correctamente como los sistemas de poder condicionan los sistemas educativos.
“La pedagogía no es solamente un discurso acerca de la enseñanza, sino
También una práctica cuyo campo de aplicación es el discurso”.

15.-GUANIPA PÉREZ, MARÍA

Docente Seminarista de Investigación en el Doctorado


Ciencias de la Educación Maracaibo - Zulia. Venezuela

PENSAMIENTO PEDAGÓGICO:
La pedagogía es un conjunto de saberes que se ocupa de
la educación, y como ciencia de carácter psicología del
niño en la sociedad, de ahí que esta ciencia haya
requerido el apoyo de otras áreas del saber cómo
sociología, economía, antropología, y psicología, como
campos sociales relacionados con el hombre como ser
social que ha formado parte del contexto b histórico de
las diversas épocas conocidas.
En otras palabras, la pedagogía ha tenido varias concepciones, de ahí. Que algunos la
consideren un arte y otros crean que son saberes o ciencias. En relación a estas
concepciones, cada posición tendrá su aceptación, dependiendo del enfoque que le den,
ya que le corresponda, mientras que como saberes, la idea está referida al cumulo de
teorías que aporta a la formación del hombre como ser social.

16.-PHILIPPE MEIRIEU

Es un investigador y escritor francés, especialista de las


ciencias de la educación y de la pedagogía.

PENSAMIENTO PEDAGÓGICO:
El concepto "pedagogía" en la obra del pedagogo Philippe
Meirieu se presenta como el resultado de la experiencia
adquirida a lo largo de tres décadas. La "preocupación de sí"
y la "preocupación por el otro" revelan la base teórica del
concepto. La pedagogía reflexiona la educación, los
aprendizajes, la enseñanza y la escuela. El terreno de
reflexión se encuentra en las ciencias de la educación y la
pedagogía diferenciada, lugar donde logra producir un
nuevo discurso pedagógico.
Philippe Meirieu desarrolló el postulado de educabilidad del alumno. En efecto cada
docente parte del postulado que el alumno es educable. No importa saber si es cierto o
no, hay que tomarlo como una premisa. Esta afirmación no garantiza el éxito, pero
constituye un motor. Sin este postulado, los dados son echados de antemano.
Ejemplo: ¿Cuantos maestros piensan desde los primeros días de clase que tal alumno
fracasará y tendrá que repetir al final del año?
Otro ejemplo: Lo que se llama el efecto "Brunel".
Experiencias docentes, hechas con alumnos en clases y que consistía en dar una visión
optimista o pesimista del alumnado al docente muestran resultados sorprendentes. Así
la práctica mostró la fragilidad del docente y como éste parte de las experiencias a
priori para catalogar a sus alumnos.
La experiencia consistió en presentar al docente alumnos con dificultades como niños
"excelentes" y al contrario presentando a muy buenos alumnos como niños con
dificultades escolares. La conclusión es aleccionadora y nos demuestra que la Teoría del
rumor y los a priori son muy significativos en la visión que se hacen los docentes de sus
estudiantes. El concepto de los docentes cambia con lo que se dijo del alumno. Los
alumnos " buenos" bajaron de nivel, y los niños considerados con dificultades subieron
los promedios de manera muy significativa.
El punto de apoyo: Es otro concepto propuesto por Philippe Meirieu y que el autor
elaboró en sus libros y en su experiencia. Este principio consiste en postular que el
alumno no es "una pagina en blanco". Tiene un pasado, conocimientos, habilidades.
Hay que buscar en cada alumno los recursos, las entradas sobre las cuales articular y
organizar el aprendizaje; hay que buscar sobre que punto el docente se puede apoyar
para hacer evolucionar y adelantar al alumno, para hacerlo crecer y que sienta que la
educación y sus contenidos no solo son agradables sino también significativos.
Esas entradas pueden ser de orden cognoscitivo: capacidades, conocimientos,
competencias. Pueden ser también del orden sensitivo: capacidades de expresión,
habilidades de manipulación, o de orden afectivo: interés, curiosidades, pasiones.

La heterogeneidad de las clases:


La heterogeneidad preocupa a todo el cuerpo docente, pero no es un fenómeno a
propiamente escolar, sino social. Toda la sociedad es una mosaica compuesta de
hombres y mujeres diferentes. Conviene aceptar esta hetegenoidad, porque es inevitable
y hay que sacar provecho de las diferencias y de sus riquezas: La homogeneización de
una clase es imposible, y si existiera, sería un freno, un factor de empobrecimiento.

 la evaluación formativa
Evaluación "formativa": el maestro determina lo que el alumno es capaz de hacer: sabe
usar un diccionario, lee un trozo sin errores fonéticos, lee con tono, sabe usar un atlas,
buscar en una enciclopedia, asociar fechas y momentos históricos. Por cada objetivo se
determina lo que logra cada alumno, y en lo que necesita un apoyo. Se califican los
progresos del niño, y la posición con relación al objetivo.
 La evaluación sumativa: es la corriente: una nota promedio con, o sin
adecuación sanciona el total de un trabajo. Contrario de lo que se puede pensar:
La evaluación sumativa no nos indica el logro, ni tampoco las capacidades de un
alumno, es una nota accidental en muchos casos, espuria, afectada por muchas
consideraciones subjetivas del que evalue. La función de los errores .El error
tiene que ser tomado como un punto de apoyo y no como una falta sancionada
por una nota. Un error significa un conocimiento erróneo. Veamos un caso en
matemáticas.
Por ejemplo en la comparación de números decimales, un niño escribe: 4,56<4,89 lo
que es exacto
Pero después escribe:
4,6< 4,24 lo que significa que compara el conjunto de la parte decimal. (6 < 24)
Un ejemplo en Geografía se indica a un niño o niña que debe definir el istmo
centroamericano, y que lo comparé con las nociones de América Central y que trace un
croquis de ambas representaciones. Un ejercicio de por sí ya complicado para cualquier
profesional. En este caso es mejor usar las respuestas para potenciar el conocimiento y
para construir conocimiento, cualquier sistema de notación será falaz y entorpecerá el
proceso de creación de nuevo conocimiento.
Una nota en esos casos no significa nada, en estos casos es más conveniente estudiar
las calidades de los errores cometidos, ya que estos errores se podrían convertir
posteriormente en un impedimento al progreso ulterior del niño, en la construcción del
saber.

17.- JOSÉ ORTEGA Y GASSET (Madrid, 1883 - 1955)

Fue un pedagogo y filósofo, su familia estaba vinculada al


periodismos fue uno de los primeros intelectuales burgueses
hizo de la enseñanza y de la pedagogía su profesión y se
enorgulleció por ello, fue un pedagogo civil, educador
político.

PENSAMIENTO PEDAGÓGICO:
La pedagogía como una corriente filosófica que llega a ser la
aplicación de los problemas referidos a la educación, de una
manera de sentir y pensar sobre el mundo.
Es decir la pedagogía social concibe la educación como un medio de modificación y
perfección de la sociedad. Cuyo fin es era lograr el buen funcionamiento de la sociedad
se trata de una pedagogía orientada a un fin político es decir la conciencia nacional se
debe lograr a través de la educación.
La pedagogía idealista

La estancia de Ortega en Marburgo, Alemania, le pone en contacto con el neokantismo,


que era una filosofía de la cultura, del orden objetivo y las esferas de valor; era un
racionalismo crítico-trascendental que analizaba los productos de la cultura moderna, la
ciencia, el arte, el derecho, la ética, la política para descubrir sus principios de
fundamentación y los criterios de su validez.
Además, el neokantismo representaba una enérgica pedagogía capaz de orientar al
hombre, de transformarlo según un ideal, que no era otro que el ideal kantiano de una
humanidad cosmopolita. La concepción neokantiana del hombre como realidad cultural
implica que el verdadero desarrollo personal está en la conformación del hombre a los
ideales; en el ajuste de los comportamientos a las normas, a lo que debe ser hecho;
normas que, a su vez, tienen una validez universal. Lo biológico, lo instintivo tiene que
estar sometido a lo superior, al ideal. La libertad no es espontaneidad, no es apetito, no
es capricho, sino reflexión y educación, es decir, conformación activa por valores
universales.
Esta filosofía de la cultura y de la educación que promueve la búsqueda de lo objetivo,
de lo universal, de lo genérico, le parece al joven Ortega el sistema de pensamiento que
puede orientar la solución del problema de España. En contraste con esa cultura
alemana, en España predomina lo espontáneo, lo subjetivo, los particularismos y los
sectarismos que han conducido a perder las energías en enfrentamientos internos, en
gestas solitarias y en deshacer unos lo que otros han hecho; de ahí la lamentable
situación española. De su contacto con Europa, especialmente con el neokantismo
alemán, Ortega obtiene la convicción de que la clave de la salvación de España, de su
recuperación histórica, se halla en su reforma cultural.
A esta fase de su pensamiento pertenece la primera formulación estructurada que hace
sobre la educación. Se trata de una conferencia, leída en Bilbao el 12 de marzo de 1910,
bajo el título de La pedagogía social como programa político.
Inicia su exposición mostrando las profundas deficiencias de la situación española,
arrastradas durante tres siglos, que tienen su máximo exponente en el hecho de que
España no es una verdadera nación. Para Ortega, desde sus actuales posiciones
neokantianas, España no es una nación porque no existe como comunidad regulada por
unas leyes objetivas, fundadas en la racionalidad, leyes que todos aceptan y que son
expresión de los deberes colectivos. España no es una nación porque sus ciudadanos no
están proyectados a la realización de los ideales objetivos, ciencia, arte, moral, en los
que una comunidad humana encuentra la plenitud de su desarrollo.
España, por el contrario, es el país del individualismo, del subjetivismo, en el que se
cultiva, como carácter propio, hacer cada uno lo que quiera, sin someterse a norma
alguna que no sea la de su libre albedrío. Reconocer la ausencia de cultura, como
realización colectiva de formas ideales, en la vida española, es el primer paso para
solucionar el problema de España. Ese reconocimiento, considera nuestro autor, no es
pesimismo sino un diagnóstico veraz que nos manifiesta la diferencia entre lo que es y
lo que debe ser.

Asumir conscientemente la realidad de la situación española si bien nos produce dolor, a


la vez nos solicita pensar en cómo debería ser y nos urge a conseguirlo. La
argumentación de Ortega es apasionada, pero rigurosa: existe una realidad problemática
“España” deficitaria en lo que se entiende en Europa por cultura, frente a un deber ser,
su culturización tal como se da en Europa y según es formulada por el neokantismo;
entonces, en la misma concienciación de esta situación problemática, en la
profundización de ese diagnóstico, se puede vislumbrar la meta ideal que es necesario
conseguir y el proceso para conseguirla. La meta es la transformación de la realidad
española en el sentido de alcanzar las formas de cultura vigentes en Europa.
En el proceso para alcanzar esa transformación cultural es donde Ortega sitúa a la
educación. Destaca que lo que los latinos llamaban eductio o educatio era la acción de
sacar una cosa de otra, o la acción de convertir una cosa menos buena en otra mejor.
Aunque no se detiene en precisiones terminológicas, nos aporta un concepto de
educación que parece tener su raíz en educativo y que en nuestros días es básicamente
aceptado; entiende por educación el conjunto de actos humanos que tienden a
transformar la realidad dada en el sentido de un ideal.
Establecido el significado del concepto de educación, Ortega se plantea determinar las
funciones de la pedagogía, como ciencia de la educación, y claramente le atribuye dos:
la primera es la determinación científica del ideal, del fin de la educación; y la segunda
función, que es esencial, consiste en hallar los medios intelectuales, morales y estéticos
mediante los cuales se logre polarizar al educando en dirección de aquel ideal.
Puesto que por la educación tenemos que transformar al hombre real, al que “es”, en el
sentido del ideal, el que “debe ser”, la primera tarea consiste en responder a la siguiente
pregunta: ¿cuál es el ideal de hombre que constituye el fin de la educación y que exige
el empleo de determinados medios? Ese es el interrogante central de su conferencia.
El hombre, responde, no es un mero organismo biológico; lo biológico es sólo un
pretexto para que exista el hombre. El hombre es tal en cuanto productor de hechos
según formas ideales; en cuanto productor de la matemática, del arte, de la moral, del
derecho; el hombre es tal en cuanto productor de cultura. En su búsqueda de determinar
el fin de la educación, del ideal-hombre, Ortega afirma, además, que el verdadero
hombre no es el ser individual, aislado de los demás. Distingue en cada hombre un “yo”
empírico con sus caprichos, amores, odios y apetitos propios, singulares; y un “yo” que
piensa la verdad común a todos, la bondad general, la universal belleza, es decir,
distingue un “yo” empírico de un “yo” creador de cultura que es un yo genérico.
Ciencia, moral, arte, etc., son los hechos específicamente humanos y, por lo tanto, se es
verdaderamente humano en cuanto se participa en la ciencia, en la moral y en el arte de
una comunidad. El ideal de hombre, meta de la educación, es el hombre productor de
cultura, y productor de cultura con los demás.
Si así es el ideal de hombre, la educación tiene que dirigirse no al yo empírico, en donde
radica lo singular, sino al yo genérico que siente, piensa y quiere según aquellas formas
ideales. Como consecuencia de todo lo anterior, la educación tiene que ser el proceso
por el que lo biológico o natural del hombre se conforme al reino de las formas ideales,
y así actúe de acuerdo a la normatividad derivada de ellas.

En esta primera etapa, ante el binomio cultura-vida, el pensamiento educativo de


Ortega, influido por sus docentes neokantianos, se inclina claramente de parte de la
cultura. Sin embargo, nuestro pensador tiene una fuerte personalidad intelectual y unos
intereses sociopolíticos que difícilmente se compatibilizan con el formalismo de sus
maestros de Marburgo, por lo que, a mi juicio, ofrece ciertas peculiaridades dignas de
consideración.
La primera es la visión histórica que aporta del hombre junto a su conceptualización
como ser social. En efecto, cuando está exponiendo la característica social del hombre
para señalar que, en la relación educativa, el pedagogo se halla frente a un tejido social,
no frente a un individuo, nos dice: “en el presente se condensa el pasado íntegro; nada
de lo que fue se ha perdido; si las venas de los que murieron están vacías, es porque su
sangre ha venido a fluir por el cauce joven de nuestras venas”. En la imagen literaria se
puede ver una visión del hombre en la que lo peculiar, que le ha sucedido en el tiempo,
se hace presente en la configuración concreta de unas personas que no son la humanidad
genérica. La intensificación de la concepción del hombre como un ser que se va
haciendo de una manera concreta, en su devenir biográfico, será una de las líneas
evolutivas de su posterior pensamiento antropológico.
La segunda peculiaridad presente en la obra que comentamos reside en la importancia
conferida por Ortega a la producción de hechos culturales. A mi entender, puede
afirmarse que hay una obsesión por la praxis en toda su exposición. Está especialmente
interesado en el proceso de construcción cultural, como real y concreta producción de
objetos. Para él la cultura es labor, producción de cosas humanas, quehacer. “Cuando
hablamos de mayor o menor cultura queremos decir mayor o menor capacidad de
producir cosas, de trabajo. Las cosas, los productos son la medida y el síntoma de la
cultura”.
A lo anterior se debe su propuesta de una educación para el trabajo y por el trabajo; y un
trabajo no individual sino en común. Esta propuesta, de acuerdo con su visión teórica,
también permite superar los personalismos, las luchas fratricidas y la falta de
cooperación entre los españoles. Para algún autor, su propuesta de educación para el
trabajo y por el trabajo sitúa a Ortega entre los promotores de la educación activa. En la
perspectiva desde la cual lo estamos analizando, opino que Ortega, fundamentalmente,
teniendo el problema de España como fondo de su pensamiento, pretende la
transformación cultural de su sociedad, y concibe a la pedagogía como la ciencia de esa
reconstrucción social y cultural. Y si esto ha sido considerado político, entonces, nos
dice, “la política se ha hecho para nosotros pedagogía social y el problema español un
problema pedagógico”.
Los supuestos que hemos analizado configuran una filosofía de la educación centrada en
la realización cultural del hombre en cuanto miembro del todo social. La acción política
se reduce, en última instancia, a acción cultural, a pedagogía social, porque en la vida
social, en la cooperación y la comunicación se realiza el hombre en su condición
cultural. Ortega considera, en esta primera época, que la solución al problema de España
está en su reforma cultural a través de la educación.
Desde estas posiciones, a partir del compromiso intelectual que asume sobre la
transformación de la sociedad española, Ortega evolucionará en su pensamiento,
generándose en él el convencimiento de que la salvación de España no se conseguirá sin
contar con su idiosincrasia y su situación histórica. El Ortega neokantiano propugnaba
un hombre productor de cultura, realizador de formas ideales; un individuo humano
empeñado en la construcción de una cultura válida para toda la humanidad.

Ortega va descubriendo que un individuo así es una abstracción, y que el racionalismo


“una forma de idealismo” se ha olvidado del hombre real y concreto que vive en una
situación real y concreta. Es necesario volver la mirada a ese hombre para que se
muestre en su radical realidad, es necesario superar la estrechez de miras del
racionalismo. Es necesario un nuevo modo de abordar el conocimiento del hombre; el
encuentro de Ortega con la fenomenología le ayudará en su nuevo itinerario intelectual.
La insatisfacción con la concepción del hombre como ser cultural se incrementa a partir
de 1911 y el distanciamiento aparece claramente en las Meditaciones del Quijote,
escritas en 1914.

La pedagogía vitalista

Volver la mirada al hombre mismo, a su ser real y concreto, le pone de manifiesto a


Ortega que el ser del hombre consiste en vivir. La vida es la realidad radical de la que
hay que partir, con la que hay que contar. Esta convicción, que le impide hipostasiar la
cultura como una esfera autónoma e independiente, se irá constituyendo en una de las
claves de su pensamiento filosófico, como nos recordará en su madurez: “lo primero,
pues, que ha de hacer la filosofía es definir ese dato, definir lo que es mi vida, nuestra
vida, la de cada cual. Vivir es el modo de ser radical: toda otra cosa y modo de ser lo
encuentro en mi vida, dentro de ella, como detalle de ella y referido a ella”21. En la
tensión vida-cultura, la primacía que había alcanzado la segunda, en su etapa idealista,
cede su lugar y es considerada como manifestación de la vida. La cultura consistirá en
vivir la vida en su plenitud.
Si la cultura consiste en la plenitud de la vida, ésta, concebida como vida elemental,
debe ser considerada como el principio de la cultura. La profundización en esta
dirección le conducirá a la interpretación de la vida como creatividad. El cambio de
marcha, en la filosofía orteguiana, del idealismo al vitalismo obviamente no es ajeno a
las influencias de sus lecturas filosóficas, que no es el momento de analizar, pero
fundamentalmente se debe a su reflexión sobre la situación española. Ortega, que había
postulado para la reforma sociopolítica de España, su culturización al modo europeo, se
da cuenta de que para salvar a España hay que contar con las energías que en ella
existen; al volver la mirada a la realidad de su país, se encuentra con el hecho de que la
peculiaridad de su idiosincrasia está en la afirmación vigorosa de la vida inmediata y
elemental.
En esta fase de la evolución de su pensamiento, Ortega escribe un ensayo titulado
“Biología y pedagogía”22 donde expone sus ideas sobre la educación a propósito de la
polémica suscitada por la Real Orden que prescribía la lectura del “Quijote” en la
escuela elemental. Ortega asume un supuesto fundamental: hay que educar para la vida
y, como no puede enseñarse todo, hay que delimitar aquello a lo que la educación ha de
circunscribirse prioritariamente. Su concepción teológica de la acción, que aparece en
su etapa idealista y que nunca abandonará, le hace interrogarse por la naturaleza del fin
de la educación. Si hemos establecido que es necesario educar para la vida, ¿qué es la
vida esencial a la que la educación debe atender? El éxito de la educación dependerá de
la respuesta, acertada o no, a esta pregunta.
Ortega considera que la vida, en su sentido más radical, es la vida elemental,
espontánea; es la que él llama la natura naturans y no la natura naturata. Es la vida en
cuanto fuerza creadora, en cuanto sustrato biológico del que proceden todos los
impulsos y las energías que llevan al hombre a actuar. A esta vida es a la que debe
prestar atención, prioritariamente, la educación elemental; después, en los grados
superiores, se podrá educar en civilización y cultura, especializando el alma del adulto.

Trata nuestro autor de justificar su tesis desde diversos argumentos. El primero de ellos,
que en los organismos biológicos hay unas funciones más vitales que otras. Aquellas
funciones más radicalmente vitales son las especializadas, las no mecanizadas, y por
ello, las genuinas representativas de la vida; por su especialización pueden dar
respuestas a plurales, diversas y cambiantes situaciones; tienen una capacidad de
resolver no sólo una tipología de situaciones, sino situaciones de las más variadas
tipologías.
El segundo de los argumentos, es que esa vida primigenia, radical, es realmente la
creadora de cultura, “La cultura y la civilización, que tanto nos envanecen, son una
creación del hombre salvaje y no del hombre culto y civilizado”23. Todas las grandes
épocas de creación han sido precedidas de una explosión de salvajismo. Si queremos
tener una cultura dinámica, que realmente sea plenitud humana, hay que centrarse en el
estudio, análisis y potenciación de esa vitalidad primaria que, como explosión de sí
misma, generará nuevas formas de cultura.
Y aquí es donde juega su papel la pedagogía, ya que la propuesta de Ortega, como él
mismo confiesa, está muy lejos del naturalismo a la manera de Rousseau. La pedagogía
tiene que buscar los artificios para intensificar esa vida y en su aplicación consiste la
educación. No hay que dejar al niño a su libérrimo desarrollo, no hay que imitar los
procesos de la naturaleza; las acciones educativas son acciones intencionales, reflexivas,
tras la consecución de una meta: cooperar técnicamente en la maximización del
potencial vital más profundo de los niños. Hay que orientar la educación no a la
adquisión de formas culturales, sino hacia la puesta en forma de la propia vida, al
incremento del propio poder vital.
¿Cuáles son aquellas funciones espontáneas que es necesario potenciar? Ortega se
atreve a hacer un intento de enumeración: “el coraje y la curiosidad, el amor y el odio,
la agilidad intelectual, el afán de gozar y triunfar, la confianza en sí y en el mundo, la
imaginación, la memoria”. Estas funciones son como las secreciones internas que
dinamizan el organismo como un todo integral y, cuando falta alguna de ellas, el
organismo no funciona. Son para la psique lo que la hormona es para lo fisiológico: la
sustancia básica, lo incitante.
Lo que Ortega propugna es que la educación elemental esté dirigida a asegurar la salud
vital, supuesto de toda otra salud: “La enseñanza elemental debe ir gobernada por el
propósito último de producir el mayor número de hombres vitalmente perfectos;
hombres que sientan brotar su actuación espiritual de un torrente pleno de energía, que
no percibe su propia limitación, que parece saturado de sí mismo; hombres cuyas
acciones son como un desborde de su interna abundancia.
A pesar de lo que pueda parecer, Ortega ni propugna un primitivismo naturalista, como
testimonian sus críticas a Rousseau, ni defiende ningún tipo de irracionalismo anti
culturalista. Simplemente ha revisado el papel que le había conferido anteriormente a la
cultura, de ser el principio y el sentido de la vida humana. Ahora, por el contrario,
encarna la cultura en la vida, puesto que el sentido de la cultura está precisamente en ser
una función de la vida. No es la vida para la cultura sino la cultura para la vida. El
equilibrio vida-cultura se descompensa en favor de la vida ya que ella es el principio de
valoración de la cultura. Se trata ahora de autentificar y vivificar la cultura poniendo a la
vida como criterio de autentificación.

Ortega no sólo realiza una sugerente exposición de dos funciones básicas de esa vida
primigenia, el deseo y los sentimientos, sino que también procura señalar
procedimientos para la educación de esa vida esencial. Así, para potenciar su impulso
vital, el niño ha de ser envuelto en una atmósfera de sentimientos audaces y
magnánimos, ambiciosos y entusiastas. Un medio pedagógico de importancia es
presentarle, más que hechos, mitos; el mito, según Ortega, suscita en nosotros las
corrientes inducidas de los sentimientos que nutren el pulso vital, mantienen a flote
nuestro afán de vivir y aumentan la tensión de los más profundos resortes biológicos.
Otro procedimiento al que presta especial atención es al de educar a los niños no como
adultos sino como niños; no desde un ideal de hombre ejemplar, sino desde una pauta de
puerilidad.
Ortega critica que juzguemos a los niños desde nuestras categorías de adultos,
suponiendo que están sumergidos en el mismo medio vital que nosotros. El niño tiene
su propio medio vital de intereses, no utilitarios, que han de ser desarrollados y,
precisamente de ese desarrollo dependen, con frecuencia, las direcciones vitales más
ricas de la vida de adulto. Así “el canto del poeta y la palabra del sabio, la ambición del
político y el gesto del guerrero son siempre ecos adultos de un incorregible niño
prisionero” 26. Los objetos que para el niño vitalmente existen, que le ocupan y
preocupan, que fijan su atención, que disparan sus afanes, sus pasiones y sus
movimientos, no son los objetos reales cualesquiera, sino los deseables, que pueden ser
reales o no, pero que al niño le interesan en cuanto deseables; por eso le atraen los
cuentos, las leyendas en las que purifica los aspectos de la realidad para convertirla en
un paisaje según sus deseos.
La postura definitiva y madura de Ortega no es la que acabamos de exponer, sino la
alcanzada a partir de 1930, cuando busca un equilibrio entre vida y cultura. Una
espontaneidad vital, fuera de las instituciones, degenera en un irresponsable
primitivismo; y unas instituciones sin Pedagogía de la madurez.
En su artículo, “Un rasgo de la vida alemana”, Ortega nos dice que el individuo tiene
ilimitadas posibilidades de ser una personalidad u otra; pero, cuando nos acercamos al
hombre concreto, sus posibilidades reales se limitan, son aquellas que provienen del
entorno en el que vive, que es un entorno cultural y social concreto, en el que se ha
depositado lo que los demás hombres, antes que él, han hecho. La cultura, los objetos
culturales, siempre surgieron como acciones individuales, pero, al convertirse en
objetos, se des individualizaron y adquirieron vida propia. De ahí que las posibilidades
reales que un individuo tenga sean las aportadas por las instituciones des
individualizadas, extrañas a los individuos y que se les imponen. Esa imposición tiene
una doble vertiente: por un lado, es una constricción, una limitación; por otro lado, es lo
que hace posibles nuevos individuos.
La vida, como libertad, se encuentra amenazada siempre por aquello mismo que la
posibilita: la cultura. Por eso tiene que volverse contra la cultura, desconfiar de ella,
aunque sea precisamente porque es el presupuesto de su seguridad; criticarla y
transcenderla siempre de nuevo, no hacia la naturaleza, sino hacia nuevas
configuraciones culturales.
Por ello Ortega, en las lecciones de sus cursos para estudiantes universitarios, insistía en
que tenían que partir de la cultura con la que se encontraban; pero, al igual que los
creadores de cultura, deberían esforzarse en un análisis crítico de la misma, y ver si la
producida hasta el momento les satisfacía o si, por el contrario, sentían la necesidad
vital de hacerla de otra manera.
En esto consiste el vivir de verdad, el vivir en la cultura de los tiempos . Sólo podemos
decir que hemos encontrado una verdad cuando hemos hallado un pensamiento que
satisface una necesidad sentida por nosotros. Si el estudiante sólo siente la necesidad de
aprender lo que otros han descubierto, tendrá afición o gusto, ya que parte de una
necesidad impuesta, algo artificial. Esa necesidad es distinta de la de aquellos hombres
que generaron un nuevo conocimiento, porque lo necesitaban para vivir, porque era una
necesidad vital. De ahí que Ortega nos proponga un interesante concepto de la
enseñanza: “Enseñar no es primaria y fundamentalmente sino enseñar la necesidad de
una ciencia, y no enseñar la ciencia cuya necesidad sea imposible hacer sentir al
estudiante”.
Es necesario promover, por lo tanto, unas instituciones educativas dinamizadas por la
inquietud de encontrar las respuestas a los problemas vitales sentidos por los alumnos; y
en las que la libertad, la democracia y la modernidad sean las orientaciones básicas.
Esas instituciones educativas son las que propone Ortega en uno de sus escritos más
conocidos, Misión de la Universidad. Inicia su trabajo haciendo un diagnóstico de la
Universidad española. ¿Qué es la universidad actualmente? Su respuesta es: un centro
de enseñanza superior, donde se prepara a los hijos de las familias acomodadas, no a los
de las obreras, para que ejerzan las profesiones intelectuales; y un centro, continúa
Ortega, cuyos profesores están obsesionados por la investigación científica y por
preparar a futuros investigadores.
A esa Universidad, Ortega le critica: su elitismo, ya que no reciben la enseñanza
superior todos los que podían y deberían recibirla; su escaso criterio investigador, ya
que confunde la enseñanza y el aprendizaje de la ciencia con el descubrimiento de la
verdad o la demostración del error; y, sobre todo, le critica el abandono de la enseñanza
de la cultura, es decir, no transmitir ideas claras y firmes sobre el universo, convicciones
positivas sobre lo que son las cosas y el mundo; en otras palabras, no ser la institución
que enseñe a vivir de acuerdo a las ideas más avanzadas de su tiempo.
¿Cuál debe ser la misión de la universidad de nuestro tiempo? Ortega responde:
transmitir la cultura; enseñar las profesiones; la investigación científica y la educación
de nuevos investigadores. Formulada así la misión de la universidad, parece ser que
Ortega aporta poca vitalidad degeneran en rutina e inercia.
Hay que partir del estudiante, de sus posibilidades de saber y de lo que él necesita para
vivir. Hay que partir del estudiante medio y darle sólo el cuerpo de enseñanzas que se le
puedan exigir con absoluto rigor; en otros términos, enseñarle lo que se requiera para
vivir a la altura de su tiempo, y que esos contenidos pueda aprenderlos con holgura y
plenitud. De acuerdo con lo anterior, Ortega establece los siguientes lemas: “La
universidad consiste, primero y por lo pronto, en la enseñanza que debe recibir el
hombre medio; hay que hacer del hombre medio, ante todo, un hombre culto, situarlo a
la altura de los tiempos...; hay que hacer del hombre medio un buen profesional...; no se
ve razón ninguna densa para que el hombre medio necesite ni deba ser un hombre
científico”.
El lema en el que Ortega centra su exposición es que la universidad debe enseñar
cultura. Entiende por cultura el sistema de ideas vivas que cada época posee: “Esas que
llamo ideas vivas o de que se vive son, ni más ni menos, el repertorio de nuestras
efectivas convicciones sobre lo que es el mundo y son los prójimos, sobre la jerarquía
de los valores que tienen las cosas y las acciones: cuáles son estimables, cuáles son
menos”.

El hombre, cada hombre, no puede vivir sin reaccionar ante su entorno o mundo,
forjándose una interpretación intelectual de él y de su posible conducta en él. Esta
interpretación es el repertorio de convicciones o ideas, sobre el universo y sobre sí
mismo, que tiene que enseñar la universidad.
Es cierto que, en nuestra época, el contenido de la cultura viene, en su mayor parte, de
la ciencia; la cultura espuma de la ciencia lo vitalmente necesario para interpretar
nuestra existencia, pero hay pedazos enteros de la ciencia que no son cultura, sino pura
técnica científica.
El hombre necesita vivir y la cultura es la interpretación de esa vida; la vida, que es el
hombre, no puede esperar a que las ciencias expliquen científicamente el universo; el
hombre, para su vida, que es urgencia, necesita la cultura como un sistema completo,
integral y claramente estructurado del universo; y esa cultura tiene que ser la de su
tiempo. Enseñar esta cultura en la universidad requiere profesores con una gran
capacidad sintética y sistemática.
En resumen, y según sus propias palabras, la delimitación que nos presenta de la misión
primaria de la universidad es la siguiente: “Primero, se entenderá por Universidad,
stricto sensu, la institución en que se enseña al estudiante medio a ser un hombre culto y
un buen profesional; segundo, la universidad no tolerará en sus usos farsa ninguna, es
decir, que sólo pretenderá del estudiante lo que prácticamente puede exigírsele; tercero,
se evitará, en consecuencia, que el estudiante medio pierda parte de su tiempo en fingir
que va a ser un científico. A este fin se eliminará del torso o mínimum de estructura
universitaria la investigación científica propiamente tal; cuarto, las disciplinas de cultura
y los estudios profesionales serán ofrecidos en forma pedagógicamente racionalizada,
(sintética, sistemática y completa), no en la forma que la ciencia abandonada a sí misma
preferiría: problemas especiales, “trozos” de ciencia, ensayos de investigación; quinto,
no decidirá en la elección del profesorado el rango que como investigador posee el
candidato, sino su talento sintético y sus dotes de profesor; sexto, reducido el
aprendizaje de esta suerte al mínimum en cantidad y calidad, la universidad será
inexorable en sus exigencias frente al estudiante”.
Ortega era consciente, y explícitamente lo hace constar, de que sus opiniones sobre la
investigación científica y la formación de investigadores serían negativamente
valoradas; lo que él denuncia es la farsa de la investigación científica y de su pretendida
enseñanza en los estudios ordinarios. Para que no quede duda de su posición, nos dice
que: “La universidad es distinta, pero inseparable de la ciencia. Yo diría: la universidad
es, además, ciencia”. La ciencia es el supuesto radical para la existencia de la
universidad, ésta tiene que vivir de aquélla, ya que la ciencia es el alma de la
universidad. Además de estar relacionada con la ciencia, la universidad necesita tener
contacto con la existencia pública, con la realidad histórica, con el presente. La
universidad tiene que estar abierta a la plena actualidad, e intervenir en ella como tal
universidad, tratando los grandes temas del día, desde su punto de vista propio, cultural,
profesional o científico. Entonces concluye Ortega volverá a ser la universidad lo que
fue en su hora mejor: un principio promotor de la historia europea.

18.-IMMANUEL KANT:(1742-1804)

Filósofo alemán considerado por muchos como el


pensador más influyente de la era moderna.

PENSAMIENTO PEDAGÓGICO
Define a la pedagogía como una disciplina fundamental
en la que plantea que el conocimiento es una operación
transformadora que lleva a cabo un sujeto.
En el tratado de la pedagogía, Kant estudia el problema
de la formación del niño y joven.
Es posible educar al hombre en función de sus
proyectos. Puede decirse que la educación investiga los
principios reguladores: la pedagogía no habla del ser, sino por su propia naturaleza del
deber ser. Este; sin embargo, es una adquisición racional.
El hombre es un ser educable; el ser humano no solo puede, sino que requiere ser
educable.
Con esta indicación se da con la idea de que la propuesta pedagógica por eso tiene
sentido de la observación de Kant según la cual razón le permite al hombre adaptarse al
medio; es ella es un instrumento de adaptación; pues, no sólo comprende donde se
encuentra y hacia donde puede ir, para hacerse cada vez más humano, sino que se toma
su propia reflexión. De ahí que se da la compresión de que la naturaleza humana se le
puede formar mediante la educación, pues la humanidad se halla en progreso constante
gracias a los niveles de educación que se van alcanzando de ella; es con este proceso
educativo que se alza, ante los ojos del hombre la visión del futuro.
La pedagogía o ciencia de la educación es física o practica; en cuanto a la física estudia
los cuidados que comparte en el aprendizaje animal con el humano; en cuanto a la
práctica o moral su estudio es relativo al comportamiento y trata la libertad como la
manera en que éste se obtiene como adquisición cultural; entonces se interroga por el
sentido de ésta para el individuo y para la especie.
19.- JOSÉP MARIA QUINTANA
Fue un escritor y pedagogo en la universidad de
Barcelona, estudio Humanidades y filosofía.
Nacido en el Pirineo catalán, alcanzó una sólida
formación humanística en los diversos campos del
saber: filológico, con estudios etimológicos y
traducciones del alemán (Kant, Hegel y Pestalozzi,
entre otros autores).

PENSAMIENTO PEDAGÓGICO:
Siempre mantuvo un diálogo con las distintas
corrientes de pensamiento pedagógico, descollando en
diferentes ámbitos como la Sociología de la Educación,
la Teoría de la Educación y la Pedagogía Social.
Formado en la Universidad de Barcelona, a la sombra de Juan Tusquets y Alejandro
Sanvisens, defendió una posición intermedia entre las diferentes posiciones que
entroncan con la tradición de la pedagogía perenne. Si Juan Tusquets fue el pedagogo
de la problematicidad influido por la crisis de la cultura y Alejandro Sanvisens un
pedagogo sistémico- cibernético, el profesor Quintana –discípulo de los dos anteriores–
construyó una sugestiva filosofía de la educación, que haciéndose igualmente eco de los
planteamientos de Juan Mantovani, puede ser calificada de antinómica.
Ahora bien, de acuerdo con los principios de la pedagogía perenne supo situarse en un
oportuno término medio, lo cual le permitió establecer puentes con todas las filosofías,
aceptándolas en aquello que resulta plausible y combatiéndolas cuando lo exige la
honestidad intelectual y la responsabilidad profesional. Quintana optó –como él mismo
declaraba– por el término medio, «visto que los términos oponentes son parcialmente
interesantes y, por lo mismo, es conveniente conservar lo que de bueno hay en cada uno
de ellos» (La axiología como fundamentación de la filosofía. Madrid: UNED, 2000, pp.
86- 87). De ahí que considerase el ser humano como algo siempre mejorable,
distanciándose tanto del optimismo como del pesimismo antropológico, tema que
abordó en uno de sus últimos libros (Ni lobo ni cordero: el hombre es un ser mejorable,
2012).
De igual modo, el profesor Quintana daba importancia a la convergencia entre lo
biológico y lo psíquico, hasta el punto de ser un defensor de la caracteriología.
Siguiendo a Kretschmer, dio la siguiente descripción de la tipología leptosómica o
asténica. «Individuo alto y delgado, de figura escuálida a causa de que el tronco, brazos
y piernas son alargados y estrechos, con músculos delgados, piel enjuta y pálida». Estas
palabras del profesor Quintana, bien pueden atribuirse a su propia persona. Y ello más
todavía si tenemos en cuenta que aunque su fortaleza aparentemente sea menor, los
leptosómicos acostumbran a vivir muchos años, como felizmente se ha dado en su caso
superando de largo los ochenta años de edad.
Entre los innumerables méritos que atesoró el profesor Quintana destaca el haber
defendido con ahínco y acierto –en ocasiones desde la soledad y la incomprensión– la
Pedagogía, al no compartir la disolución postmoderna del saber pedagógico, y menos
aún que la Pedagogía se haya volatizado entre el magma de las Ciencias de la
Educación. En su opinión, no pueden las Ciencias de la Educación sustituir a la
Pedagogía, simplemente porque ambas tienen perspectivas diferentes: lo que las une es
el estudio de la educación (objeto material); lo que las distingue es el aspecto que
estudian de la educación (objeto formal). En realidad, la educación es una realidad
semántica doble, según se la considere in fieri o in facto esse; lo primero lo estudia la
Pedagogía, y lo segundo las Ciencias de la Educación. En el primer caso tenemos una
ciencia «práctica», normativa (la Pedagogía), mientras que en el segundo surgen unas
ciencias teorético-descriptivas (las Ciencias de la Educación). Objeto de la primera es el
«acto educativo» (o acción de educar), mientras que las segundas se ocupan del «hecho
educacional », o sea, de los fenómenos educacionales.

De acuerdo con esta distinción, el profesor Quintana sostuvo la coexistencia de la


Pedagogía con las Ciencias de la Educación. Conviene hacer, empero, una salvedad: la
Pedagogía es una ciencia de la educación pero no es la Ciencia de la educación. En
realidad, la denominación «Pedagogía» tiene una extensión menor que «Ciencia de la
educación» y «Ciencias de la educación». De hecho, la Pedagogía no es como las demás
ciencias de la educación, lo cual da lugar a todo un conjunto de Ciencias «pedagógicas»,
distintas de las «Ciencias de la educación» e incluidas en el árbol de la Ciencia de la
educación.
Si pensar es dibujar como dijo Eugenio
, Quintana trazó un esquema en que la ciencia general de la educación se escinde en dos
grandes bloques: las «Ciencias de la Educación» y las «Ciencias Pedagógicas» (o
«Pedagogía»), que constituyen dos familias completamente diferentes, tanto por su
objeto de estudio como por su carácter epistemológico. La primera familia corresponde
a las «Ciencias de la Educación» que son disciplinas de carácter descriptivo o teórico, y
su especialista no es el pedagogo, sino el sociólogo, el economista, el historiador, el
biólogo, el psicólogo, etc. La segunda familia corresponde a las «Ciencias Pedagógicas»
o, simplemente, la «Pedagogía», estudiando, regulando y normativizando el acto o la
acción de educar, en todos los casos y bajo todos sus aspectos. La Pedagogía General
pone las bases y la estructura de esta ciencia y define y regula la llamada «educación
general» de la persona. Los distintos aspectos de esa educación humana son tratados por
las ramas especiales de la Pedagogía: Pedagogía Social, Pedagogía Intelectual (o
Didáctica), Pedagogía Moral, Pedagogía Familiar, Pedagogía psicológica (que no es lo
mismo que la Psicología de la educación o Psicología pedagógica, que es una de las
«Ciencias de la Educación»), Pedagogía Especial, Pedagogía estética, etc. Todas estas
ciencias son ciencias «prácticas», de carácter normativo, y su especialista es el
pedagogo que ha de ser experto en «Ciencias pedagógicas», no en «Ciencias de la
Educación». Por consiguiente, carece de sentido que alguien pretenda ser «especialista
en Ciencias de la Educación», pues, al tratarse de un número de ciencias muy diferentes,
es imposible que una persona sea especialista en todas ellas, y también por el hecho de
que sus objetos son enormemente dispares.
Ser especialista en Pedagogía, en cambio, tiene perfecto sentido, y constituye una
profesión interesante.
Por lo demás, se puede describir el árbol de la Ciencia de la Educación, a partir del
esquema de Porfirio de la existencia de «ramas» científicas en un corpus que adopta,
analógicamente, la figura de un árbol. Según este esquema, el profesor Quintana
sostiene la existencia de unas raíces que son las Ciencias de la Educación (Sociología de
la Educación, Filosofía de la Educación, Historia de la Educación, Psicología de la
Educación, Biología de la Educación, Economía de la Educación) que adquieren el
significado de Ciencias auxiliares de la Pedagogía.
Estrictamente no son Pedagogía, pero han de estar en el currículo de las disciplinas que
la estudian. Por su parte, en el tronco del árbol encontramos dos disciplinas troncales: la
Pedagogía General –que ha sido suplantada por la Teoría de la Educación, sin darse
cuenta de que ésta no es más que una parte de aquella– y la Historia de la Pedagogía,
que desde hace años se identifica con la Historia de la Educación aunque no son
idénticas ni equivalentes.
Pues bien, esta situación dio lugar a malentendidos que se han proyectado en los planes
de estudio de Pedagogía y, por consiguiente, en la docencia universitaria y en la
formación de los pedagogos, así como también en la investigación pedagógica.
En conjunto, las consecuencias han sido negativas. Una de ellas es la desaparición de la
Pedagogía General, sin darse cuenta de que esta materia es precisamente el tronco sobre
el que se apoyan y se expanden las diversas ramas de la ciencia pedagógica, las cuales
reciben de aquel la savia interna y su unidad. Por la ausencia de esa materia, el profesor
Quintana denunciaba cosas inusitadas en el mundo pedagógico español: que en
congresos o seminarios de Filosofía de la Educación, de Teoría de la Educación y de
Pedagogía Social celebrados estos últimos años, se hayan propuesto unos temas que no
les eran propios, pero que –siendo muy importantes– no se sabía dónde ponerlos (dado
que eran temas de Pedagogía General, y ésta no existía).
Si en la raíz del árbol de la Ciencia de la Educación encontramos las Ciencias de la
Educación y en el tronco dos disciplinas troncales como la Pedagogía General y la
Historia de la Pedagogía, en la copa aparecen las Ciencias Pedagógicas que pueden
subdividirse en función del objeto de la Pedagogía (y así tenemos Pedagogía Estética,
Pedagogía Social, Pedagogía Moral, Pedagogía Familiar, Pedagogía Intelectual o
Didáctica, Pedagogía Especial, Pedagogía diferencial, etc.) y del método (Pedagogía
Experimental, Pedagogía Comparada, etc.). A criterio del profesor Quintana las cosas
están claras porque mientras las Ciencias de la Educación consideran el «hecho
educativo » como resultado, y tienen un carácter explicativo, la Pedagogía, por su parte,
se ocupa del «acto educativo» como proceso de intervención, y posee un carácter
«normativo ». En definitiva, el objeto de la Pedagogía es el educar, la regulación de la
actividad educadora, no siendo éste el objeto de ninguna de las Ciencias de la
Educación. En consonancia con esta posición, se garantiza la autonomía de la Pedagogía
respecto a las Ciencias de la Educación, no pudiéndose reducir a ellas, como muchos
erróneamente han pretendido hacer en España.

20.-LUIS GERARDO MEZA CASCANTE

Profesor de matemática. Instituto Tecnológico de Costa


Rica.
PENSAMIENTO PEDAGÓGICO:
La pedagogía tiene claramente el rango de ciencias,
principalmente a partir de la emergencia del enfoque crítico,
por el cual se constituye en una ciencia en la que importa la
subjetividad del ser humano, en la que se toma en cuenta el
contexto cultural y las formas de interacción de las personas
en él, y que reconoce que el concepto de verdad tiene
relación con la visión del mundo de cada persona.
Existen dos cuestiones que mantiene importancia sobre la denominación de ciencias de
la educación. Por otra parte, existen el peligro de que referencia cada vez más genérica a
la ciencia de la educación provoque el olvido poco a poco de la posibilidad y la
necesidad de contar con la ciencia de la educación .el peligro ,dice, al que me refiere
acecha de tal manera que en algunos ambientes se van imponiendo el criterio de que la
educación no merece ser estudiada por sí misma, sino que, en todo caso, merece
solucionarse la problemática que ella crea y plantea en la sociedad o en el individuo.
Con lo anterior, se reduce la pedagogía a un asunto que sólo podrá resolverse con la
aplicación e incidencia de otras ciencias.
Por esta razón es definitivamente una ciencia que debe ser conceptuada en el paradigma
cuantitativa ,que tiene que mostrar que sus resultados cuenten con una legitimización
social, esto es, que sean susceptibles de ser aceptados como válidos por la sociedad, esta
legitimación social debe obtenerse, pienso, por medio de planteamientos críticos
cuestionadores que incidan y modifiquen nuestra propia práctica educativa.
CONCLUCIONES

 La pedagogía es fundamental en el proceso de acompañamiento del individuo, para


que este se entusiasme a querer aprender y desarrollar sus capacidades de aprendizaje.

 La pedagogía también tiene como objetivo explicar el proceso educativo, por ende le
sirve al educador para saber sus falencias en su método de enseñar y de tal manera
mejorarlas.

 La pedagogía como ciencia de la educación quiere dar a entender, que ya no podemos


quedarnos con el criterio etimológico del vocablo pedagogía, sino por el contrario
debemos tener un sentido más amplio, indicando que ésta es la ciencia de la educación
de los niños, de los jóvenes y de los adultos.
BIBLIOGRAFÍA

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Bogotá́
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 http://www.quieroapuntes.com/
 www4.ujaen.es/~ahernand/documentos/efdgmagtema_1.pdf