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Dr.

Electo Silva

Manual para el Maestro de Coros Infantiles


Portal y Paseo.

Hace algunos años, después de mucho tiempo organizando y dirigiendo coros


de niños en la Escuela Primaria Anexa a la Universidad de Oriente y en otras
escuelas de Santiago de Cuba donde compartía la actividad con mi esposa, maestra y
directora y mis dos hijos cantores, por fin logré hacer algo permanente, el Orfeón
Infantil Santiago, en mi coro profesional Orfeón Santiago. Al calor del entusiasmo
que se despertó en toda Cuba por los coros infantiles, llamados cantorías, escribí un
pequeño manual para instructores o guías que editó la UNICEF y luego nuestro
Ministerio de Educación, y grabé un disco en vivo con comentarios que alcanzó
Premio de Honor en el Cubadisco 2004.

Pero ni el manual ni el disco premiado llegaron a los maestros de escuelas


primarias y, a pesar del entusiasmo inicial, en todas partes surge una cantoría que se
manifiesta en público o se proyecta por los medios masivos y que, antes de empezar
a cantar, se mueve, baila, y trata de entonar sin correspondencia entre el oído y la
voz, con estilo circense.

El primero que se da cuenta de que algo anda mal es el que está presentando
el grupo y dice “esto no es un coro, es un grupo de teatro, un proyecto, quiero llegar
a hacer una colmena artística, con su auténtica abeja reina”.

Pero todo el que oye bien y reflexiona se pregunta en esos momentos:


- ¿Cómo debe sonar un coro de niños con sus voces auténticas?
- ¿Cuál es su repertorio, es sólo el ligero, la música bailable de hoy?
- ¿Debemos cuidar el patrimonio musical infantil nuestro y universal, no
olvidarlo?
- ¿Quién puede ser Maestro de un coro de niños? ¿De dónde sale, cómo se
forma?

Esta opinión de la calle pone de relieve situaciones y hechos absurdos.


Recuerdo la presentación en el Teatro “Amadeo Roldán” de la Habana (del más alto
nivel) de un coro de niños francés al que no se le hizo la debida promoción (“Les
Petits Chanteurs de Saint Louis de Paris”, con niños del sur de la capital).

A la hora del concierto (5:00pm) no había casi nadie en la sala y yo era, creo,
el único director coral presente. Fui al lado a la Escuela de Niños del Ballet Nacional
e invité a todo el que vi. El coro francés sonó muy bien con voces de mucha calidad
y buen desarrollo y con un repertorio variado, desde la polifonía clásica hasta la
canción popular. Regresé a casa, satisfecho, con un regalo interesante de discos y
partituras.
Creo que en el caso de nuestros coros infantiles tenemos que pensar a fondo
como en el caso de la reforma de la escuela primaria y de la formación de los
maestros en sus escuelas normales y especiales. Hay que hacerlo con inteligencia,
amor y cultura, porque “los niños son la esperanza del mundo” (Martí).
“Cada niño es un artista. El problema es como seguir siéndolo a medida que
crece” (Picasso).
“No hay coros malos. Sólo malos directores de coros” (Villalobos).

Por estas y otras razones propongo como título para este libro el de un
villancico de Esteban Salas, nuestro primer compositor, maestro de coros infantiles,
poeta sublime, místico.

Un Musiquito Nuevo
Que canta con arte a la vida

- Cuando Esteban Salas, habanero de nacimiento, llega a Santiago de


Cuba, a los 39 años se establece para construir, para crear. En el centro de la ciudad,
con vista hacia la tierra ancha y bella, y hacia el mar, está la Catedral Metropolitana,
lugar de encuentros de los habitantes y allí debe reorganizar la Capilla y mejorar la
situación económica de sus músicos. Pero no sólo eso sino también formar cantores
nuevos para el coro. Así la Catedral es el primer conservatorio de la ciudad y allí, y
también a su casa tuvo sus alumnos y sus discípulos, lo que él, como hace con todo,
comenta en uno de sus villancicos cuyo texto dice:

“Un musiquito nuevo que empieza en su instrucción / viene al portal devoto a


estudiar su lección”
“Por divertir al niño con su solfa y su son / veamos que tal lo hace,
prestémosle atención”
“Mi sol, la sol fa mi, le dice al niño Dios. Y lo repite amante, con el mayor
fervor / y así lo dirá siempre de todo corazón… y es grande mi contento. Mis
propiedades, niño, regulas con tu amor. No entrará especie falsa en i
composición, sólo si consonante con reglas de razón”

Como se ve en estas breves citas, Salas asume la tarea de maestro de coros de


niños, de musiquito nuevo, con rigor, fervor y espíritu, sin permitir “especie falsa”.

Los coros de niños tienen pues en Santiago de Cuba, en nuestro país, un


comienzo riguroso. Su maestro, según Alejo Carpentier en “La música en Cuba”, es
un hombre sencillo que había realizado algunos estudios de humanidades, Teología
y música, y pertenecía a la Capilla de la Iglesia Parroquial de la Habana donde
estudió algo de violín y órgano. No parece haber sido un simple autodidacto, tenía
cultura musical.

Era pequeño, delgado y seco con una frente grande que llamaba la atención.
Se consideraba indigno de la tonsura, vivía pobremente, siempre vestido de negro,
feliz entre sus niños, un verdadero místico. Recuerda al filósofo y educador suizo
(1746-1827) Pestalozzi retratado rodeado de sus alumnos.

“Salas murió después de haber servido a la música sacra durante 34 años en la


Catedral de Santiago con aprobación y satisfacción general” Dejó iniciado un
camino de gratificante espiritualidad. (Nota: Alain Pasquier, Les chemins du baroque
dans le Noveau Monde).

- Lo culto y lo popular ya eran conceptos manejados tanto en poesía


como en música, sólo en la época de Esteban Salas sino desde mucho antes, y se
distinguía entre lo académico y lo espontáneo.
“Mester traigo fermoso, non es de juglaría.
Mester es sin pecado que es de clerecía:
fablar curso rimado por la cuaderna vía
a sílabas contadas que es gran maestría”

Hasta hoy en día cuando se habla de coro se tiende a pensar en algo muy
artístico y espiritual, en el canto de la vida. En Francia se había llegado al extremo
de que el término “mester” derivó en Maîtrise para designar un coro de niños o una
escuela coral religiosa dirigida por un Maître. Pero con el triunfo de la Revolución
Francesa, las maîtrises fueron suprimidas, lo que significó la ruptura de toda una
larga tradición y de los caminos para el disfrute de la música desde la infancia.

Esto no quiere decir que no haya habido intercambios entre lo sacro y lo


profano, lo que lejos de ser un obstáculo contribuye a enriquecer el panorama
musical de diferentes épocas. Nos permite también comprender por qué Esteban
Salas pasa en los textos de sus villancicos por diferentes temas y se convierte en
poeta mediterráneo o caribeño que refleja su ambiente. Basta con recordar: “Claras
Luces, verdes prados, puras ondas” “Una nave mercantil que nos trae pan del cielo.
Llegue pronto esa nave pues la hambre nos acaba y nos consume el aliento”. Etc.
Nos hace pensar también en el margen de posibilidades que tiene ahora el Maestro
de Coros Infantiles.

- Concepto humanista del Arte. Los escritores y filósofos del Barroco (siglo
XVIII) nos llevan con la fuerza del pensamiento humanista del Renacimiento por un
camino que pasa por la Revolución Francesa y nos conduce hasta el socialismo y el
arte nuevo.
Jean Jacques Rousseau (1712 – 1778) escribió en 1762 “Emile, ou de
l’education” su vida tan extensa y dura en la que fue aprendiz en el taller de un
grabador de cobre, compositor de operetas, secretario de embajada, estudioso
práctico de la botánica, etc. le permitió llegar al redescubrimiento de la naturaleza y
del corazón en plena época racionalista. Planteó que la educación del hombre
comienza al nacer a base de experiencias propias y adquisiciones generales. Sin
darnos cuenta, desde que nacemos somos libres y por nuestra propia voluntad
conocemos lo que es placer, dolor, rechazo… el aprendizaje es muy necesario
especialmente en esta etapa de la vida… debemos dejar al niño manifestar su
voluntad y su curiosidad por lo que le rodea. Es decir dejar al niño tocar, saborear,
poner en juego sus sentidos para aprender” A los niños se le debe tratar con
suavidad y paciencia. La norma de hacer bien es la única virtud moral que debe
imponerse.

En música, en la formación del niño cantor, Rousseau pide que las canciones
que se usen sean simples y no dramáticas con el objetivo de asegurar flexibilidad,
sonoridad y uniformidad de la voz. Hasta preferiría canciones sin palabras o con
textos muy sencillos. Es toda una nueva pedagogía de la música.

Johan Heinrich Pestalozzi (1746 – 1827). Pedagogo suizo, reformador


de la pedagogía tradicional, dirigió su labor hacia la educación popular. En 1775
abrió en Neuhof una escuela para niños pobres inspirada en el modelo del “Emilio”
de Rousseau.

Pestalozzi aspiraba a propiciar la reforma de la sociedad desde una educación


que procurase una formación integral del individuo, más que la imposición de
determinado contenido, y que concediera un amplio margen a la iniciativa y
capacidad de observación del propio niño. Su doctrina no tardó en propagarse y
llegó a ser muy admirado por los jóvenes pedagogos de su época. Destacó la
importancia de usar canciones nacionales en las escuelas y reconoció ampliamente
que el cultivo del canto tiene una influencia armonizadora sobre el carácter.

Froebel (1782 -1852) iniciador de los jardines de infantes (kindergarden).


Abogaba enérgicamente por el cultivo del canto no con el fin de convertir a cada
alumno en un artista, sino con la intención simple y explícita de asegurar para cada
alumno un desarrollo completo de su naturaleza para que tenga conciencia de su
riqueza de intereses y energía, y especialmente para que sea capaz de apreciar el arte
verdadero. Este es exactamente el punto de vista de los educadores más serios de
hoy, y debe ser el de los nuevos Maestros de Coros Infantiles.
- Horizontes y perspectivas. Desde los tiempos más remotos las voces de los
niños han acompañado las del hombre: simples sonidos, llantos, entonaciones
reflejando el ambiente sonoro con sus colores y alturas diversas. Llega un momento
en que, junto con el desarrollo del hombre los niños manifiestan sus perfiles propios
y ocupan un lugar personal, definido y permanente en la historia del canto y de la
música.

- El antiguo testamento nos muestra la importancia de la música para el


pueblo hebreo que tenía sus coros de hombres y niños. El rey David era un músico
famoso y formó un coro de casi 300 cantores. También su hijo Salomón siguió su
ejemplo con toda su familia añadiendo al coro instrumento de viento y de percusión.
“Que todo el mundo le canta al Señor.
¡Venerémosle con alegría,
lleguemos a él con cantos alegres!

- En el Nuevo Testamento se habla de música, significativamente de un


himno que Jesús disfrutó con sus discípulos. San Pablo exalta también la
importancia de la música. En la primitiva iglesia cristiana los fieles acompañaban
con canto a coro las celebraciones de su liturgia. Es el llamado canto llano, con
melodías sencillas, fácil de aprender, primero con texto en griego y después con
texto en latín que se convirtió en la lengua oficial de la Iglesia Católica.

Así se llega hasta el siglo VI donde aparece el Papa Gregorio El Magno (510
– 604) que hizo elaborar un antifonario de canto llano, que comenzó a ser conocido
como canto gregoriano. Además de los libros de canto, el Papa Gregorio creó y
desarrolló la Schola Cantorum –escuela de cantores– y su ejemplo fue seguido en las
más importantes iglesias y abadías de toda Europa. Son los primeros coros
organizados de la iglesia y en ellos se enseñaba a niños y monjes el arte del canto.
Su dedicación era casi exclusiva y no tardaron en ser un elemento de prestigio para
muchas iglesias.

Los cantos se ejecutaban en forma homofónica, es decir al unísono o a la


octava, con voces de adultos y de niños (sin niñas). Su principal característica era la
osteridad, la elegancia y la espiritualidad, lo que fue motivo de inspiración para los
grandes maestros de la polifonía tres siglos más tarde.

Estas escuelas se convirtieron en escolanía, coros de niños para las voces


agudas y de hombres para las voces graves. Así empecé yo a cantar en una escuela
primaria religiosa en Haití (11 años) y tuve la suerte de poder seguir en agudos y
graves a pesar del cambio de voz de la adolescencia.

Las escolanías favorecieron el desarrollo de nuevos géneros, por ejemplo del


canon que es la absoluta imitación por todas las voces de una misma melodía y que
además puede pasar de lo más espiritual a lo más austero, a lo más popular. De ahí
su importancia en la pedagogía del coro infantil.

Muy apremiante fue la dificultad que presentaba el cambio de voz con la


edad, lo que llevó a impedirlo mediante la castración de los niños dotados (castrati o
castrados) que se convirtieron en artistas de mucho valor y eran cambiados,
vendidos, robados debido a la rivalidad entre las capillas y las cortes.

Hoy en día el estudio profundo del canto y las prácticas demuestran que se
puede conservar la voz aguda sin llegar a la castración. Así pasa con los tenores
altos, y los sopranistas. De paso cuento la siguiente anécdota. En un taller
internacional en Berlín fui a ver al Coro de la Radio de Dresde con su Maestro
famoso. Como después de una hora no pasaba nada interesante el Maestro dijo:
“Hasta ahora sólo hemos logrado la cantidad y no la calidad. Vamos a ver que nos
trae el Maestro cubano. Le pido que monte una canción a 2 voces” le dije “Mejor
una a 3 voces y comencé a cantarles a los niños con voz aguda “Señora Santa Ana”
que aprendieron con buen sonido y afinación al instante. Después, otra y otra, con
gran satisfacción de todos y aplausos. Al terminar la clase el Maestro de Dresde me
preguntó ¿todos los directores cubanos pueden cantar con voz aguda como usted? Le
contesté muy serio “no, no todos son castrados”. Al regresar al hotel, el Maestro de
Dresde ya tranquilo, me invitó a cantar en la clausura del taller internacional en un
gran teatro. Una niña del coro me presentó al público con inteligencia y mucha
gracia y nuestro éxito fue absoluto. Todavía recibo, a veces, mensajes de mis
cantores del coro de Dresde.

- Los coros de niños se siguieron desarrollando con los siglos y es


interminable la lista de coros de niños famosos en las iglesias, monasterios y capillas
de las cortes reales que seleccionaban a los niños más talentosos y los ponían a
cantar bajo la dirección de maestros eminentes, músicos destacados, la mayoría de
los cuales procedían de esos coros.

He aquí una breve lista

 Maîtrise de la Catedral de Chartres


 Coros famosos en Rouen Tours…
 Coro de la Catedral de Notre Dame de París (1397)
 Kreuzchor de Dresde
 Coro de la Iglesia de Santo Tomás de Leipzig con J. S. Bach que fue cantor
y luego compositor y director.
 Coro de la Catedral de Saint Paul de Londres solo de niños cuando yo
asistía a sus conciertos y ensayos en 1953 y que ahora ya tiene niñas. Ese
coro me inclinó a hacer la dirección coral cuando yo era sólo estudiante de
psicología y educación en París.

Lugar destacado tiene el Coro de Niños de Viena que, salvo una breve
interrupción, viene cantando desde el siglo XV (1498) y viaja a todas partes, y lo
hemos escuchado en Cuba. En ese coro se formaron algunos compositores
importantes, entre ellos Franz Schubert (1797 – 1828), Franz Joseph Haydn (1732 -
1809), etc…

Con la Reforma Protestante, Lutero que era músico alentó el canto


coral en la línea de su predecesor católico (el Papa Gregorio) pero hizo traducir la
Biblia (el Nuevo Testamento) al alemán para que fuera cantada por todos los fieles
(sus coros eran también de hombres y niños) Esta fue la iniciativa más importante
para separarse de la Iglesia Católica. Son también famosas sus canciones religiosas
de corte popular. Recuerdo que en una prueba de ingreso al Conservatorio “Esteban
Salas” de Santiago de Cuba que yo dirigía, se presentaron tres niños cantando a 3
voces, a capella, con gran sorpresa para el jurado. Eran protestantes, cristianos, y
venían de una iglesia de un barrio modesto de la ciudad.

A pesar de las nuevas ideas aportadas por la Revolución Francesa que


favoreció la creación de coros de obreros (orfeones) y suprimió las maîtrises, los
coros de niños retomaron su desarrollo y abrieron nuevas perspectivas al canto coral
en América (USA), y en el siglo XX en los países socialistas como parte de la
educación general con el aporte de músicos y compositores importantes: Bela
Bartok, Zoltan Kodaly…

Tal vez el más famoso de los coros de niños del siglo XX haya sido Los
Ruiseñores de Poznan 50 niños y 25 adultos –el orgullo de Polonia– que viajaba a
todo el mundo dirigido por el Dr. Stephan Stuligrosch o el Bodra Smyana de
Bulgaria con su escuela propia en el centro de Sofía. Ambos mostraban la conducta
natural y la alegría de los niños fuera de clases y el rigor y el entusiasmo en los
ensayos y los conciertos. Además en cada ciudad importante las estaciones de radio
tenían un coro excelente que leía a primera vista y era capaz de montar dos
canciones cada semana. Sin embargo cuando uno ensayaba con ellos en un taller se
daba cuenta de que lograban más cantidad que calidad.

En Finlandia brillaba el Coro Tapiola dirigido por Erki Pojola que llamábamos
el semidios de los coros infantiles y que ensayaba y dirigía con una viola (buscando
afinación natural) y no con piano. Pojola era, de tres hermanos el único que no había
estudiado música, sino que había practicado deportes. Era maestro de escuela
primaria y sus hermanos lo instaron a estudiar viola para darle una sorpresa a la
madre en su cumpleaños. Después de este primer gran éxito familiar hizo su coro en
la escuela, ganó premios en la ciudad y por fin se presentó en un festival
internacional en el que fue el único que se atrevió a cantar una obra obligatoria
–Aglepta– que los demás directores se negaron a presentar: una página de música
aleatoria que duraba varios minutos. Se nos fue el año pasado pero nos ha dejado un
libro excelente sobre el sonido de su coro y grabaciones.

- La América de habla inglesa tardó en incorporarse a este desarrollo


mundial de los coros infantiles, pero puede mostrar hoy en día algunos excelentes y
sus directores han publicado libros y vídeos sobre los mismos y han convertido el
canto coral desde la infancia en materia de estudio en la escuela primaria.

- En América Latina el desarrollo de los coros infantiles presenta


características especiales, sobresalientes. Ya hemos citado como centro de este
prólogo el aporte del cubano Esteban Salas que se hizo de una manera muy natural,
cálida. Pero en México la historia no transcurrió como en Cuba. Los conquistadores
españoles quisieron borrar el dominio religioso y nacional de los indios y lucharon
contra la idolatría destruyendo ídolos en las casas de los indígenas.

Pero llegaron a darse cuenta de que la música podía encausar a los indígenas
hacia una nueva religión, utilizando formas atractivas (populares) de culto externo.
Los coros infantiles atrajeron también a sus familias, a los frailes, y a toda la
población. Este movimiento es conocido como la conquista musical de México.

Esta expansión de la música barroca en América Latina por Jesuitas y


Franciscanos ha sido estudiado a fondo y nos ha permitido descubrir su desarrollo en
varios países: Bolivia, Perú, Paraguay, Argentina. Los frailes favorecieron la
creación de nuevos estratos y cuerpos sociales como los cantores y las cofradías. Al
lado de los monasterios se crearon escuelas de niños. Veamos un testimonio de la
época: “Los naturales son muy dados a la música y dicen los religiosos que oyen sus
confesiones que es más que por las predicaciones. Y los vemos venir de todas partes
para oír y trabajar por la aprender”.

“Los naturales son muy dados a la música” Los indígenas llegaron no sólo a
cantar sino a escribir música y también a componer, mostrando un talento
excepcional ya que según testigos aprendían en dos meses lo que los españoles en
dos años.

- En Brasil la música sólo tuvo un desarrollo posterior, a fines del siglo XVIII.
No fue como en los países que hemos citado. En vez del barroco los compositores
descubrieron la escuela de Man heim, el clasicismo de Haydn, y aunque probable no
se ve en las partituras la presencia de los coros infantiles.
Lo que sí es muy importante y una nueva perspectiva para los Maestros de
coros infantiles de hoy y mañana lo que propuso para la nueva pedagogía coral que
buscamos el famoso compositor brasileño Villa Lobos desde principios del siglo
XX.

- Heitor Villa Lobos nació en Río de Janeiro (Brasil) el 5 de marzo de 1887 y


allí falleció el 17 de noviembre de 1959. Estudió en el Instituto Nacional de Música
y realizó viajes a todo el país buscando información sobre la música folklórica. No
compuso ninguna forma académica sino personal, nueva. Solía decir “Mi música es
natural, como una cascada” “Un pie en la academia y usted cambia para peor” “El
folclor soy yo”.

A los 26 años en 1923, ganó una beca para estudiar en París, y a su retorno en
1930 fue nombrado director musical en Río de Janeiro. Inició una segunda carrera
como pedagogo de la música de su país al lado de su actividad como compositor
(más de 800 obras para grupos y conjuntos instrumentales y vocales variados) y
director de orquesta realizando viajes musicales por todo el mundo.

Villa Lobos diseñó un sistema completo de instrucción musical para


generaciones de brasileños basado en la rica cultura musical de Brasil con un
profundo y siempre explícito patriotismo. Para los niños adaptó canciones
folclóricas sencillas y algunas de alto virtuosismo como “Las costureras”. Su
realización más atrevida y espectacular fue un concierto con un coro de 45 000
niños.

La labor pedagógica de Villa Lobos es para los que quieren ser Maestros de
coros infantiles como su canción “Estrela do ceu e lua nova, cravejada de ouro…”

Introducción de Villa Lobos a su programa de Educación Musical y


Artística.

Cuando, en 1932 a petición del Director General del Departamento de


Educación, fui investido con las funciones de orientador de música y canto
orfeónico en el Distrito Federal, tuve como primeros cuidados la especialización y el
perfeccionamiento del magisterio, y la divulgación en el público de la importancia y
la utilidad de la enseñanza de la música. Reunidos los profesores y evaluada la
sensibilidad, las posibilidades y los recursos de cada uno, les ofrecí cursos de
especialización con finalidad pedagógica acentuada. De todo esto salió el Orfeón de
Profesores, en el que, como en los cursos ingresaron personas extrañas de acuerdo
con la complejidad artística de las organizaciones. Al aclarar al público,
principalmente a ciertos padres de alumnos los objetivos de esa actividad
educacional me proponía un objetivo doble: sacarlos del estado de incomprensión en
el que se encontraban, y deshacer de una vez las prevenciones que nutrían y se
reflejaban sobre los escolares, ocasionando una lamentable resistencia pasiva a los
esfuerzos renovadores de la administración. En ambos aspectos se realizaba una
acción de indiscutible alcance educativo.

No se podía retardar por más tiempo la verdadera interpretación del papel de


la música en la formación de las generaciones nuevas y la necesidad imprescindible
del levantamiento del nivel artístico de nuestro pueblo. El canto orfeónico es el
elemento propulsor de la elevación del gusto y de la cultura artística, es un factor
poderoso en el despertar de los sentimientos humanos, no sólo de orden estético sino
también de orden moral, y sobre todo de naturaleza cívica. Influye en los educandos,
brindándoles de manera libre y voluntaria, la noción de disciplina, no más impuesta
con la rigidez de una autoridad externa, sino desde ahora aceptada, entendida y
deseada, dándoles la comprensión de la solidaridad entre los hombres, de la
importancia de la cooperación, la anulación de la vanidad individual, de los
propósitos exclusivistas, al ver que el resultado sólo se encuentra en el esfuerzo
coordinado de todos, sin el más mínimo desliz de cualquier demostración mínima
pero fuerte de anulación de los ánimos o de los sentimientos. El éxito está en la
comunión. El canto coral (orfeónico) adoptado en los países de mayor cultura
socializa a los niños, estrecha sus lazos afectivos, crea la noción colectiva de trabajo.
Sólo cuando todas las voces se integran en un solo objetivo artístico, alejado de todo
predominio personal se encuentra la verdadera imagen orfeónica.

En las escuelas primarias y también en las secundarias, lo que se busca, desde


el punto de vista estético, no es la formación integral de un músico, sino el despertar
en los educandos de las aptitudes naturales, desenvolviéndolas, abriéndoles
horizontes nuevos hacia los institutos superiores donde se llega a la especialización
de la cultura. Al ofrecer las primeras nociones de arte, dando audiciones musicales,
cultivando y mostrando los grandes artistas como figuras sobresalientes de la
humanidad en todos los tiempos, esa enseñanza elemental, ha de contribuir
poderosamente a la elevación moral y artística del pueblo.

Departamento de Educaçáo do Distrito Federal


Oficina Gráfica do Departamento de Educaçáo,
Distrito Federal, 1934.

Este Portal y Paseo lo dedico con amistad y amor al


Orfeón Infantil Santiago y a su hermano mayor el
Orfeón Santiago que cumple 50 años el próximo 15 de
Noviembre. Maestro Electo Silva.