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Ley de Salud Mental 26.657 – Antecedentes y perspectivas.

Ana María Hermosilla, Rocío


Cataldo.

La Ley de Derecho a la Protección de la Salud Mental (LSM), fue sancionada en Argentina en


diciembre de 2010, convirtiéndose en la primera que da un marco nacional a las políticas en el
área mencionada. La misma normativa, plantea como necesaria la promoción de espacios de
formación, capacitación y difusión.

Antecedentes.

A pesar de que la Ley 26.657 es la primera normativa nacional en el área de Salud Mental, en
Argentina existían con anterioridad siete leyes provinciales y una ley correspondiente a la
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que apuntan a la protección de los derechos de las
personas con sufrimiento mental. La ley de la provincia de Río Negro puede considerarse en
realidad, un programa de desinstitucionalización en salud mental.

En su mayoría coinciden en la utilización de la denominación sufrimiento o padecimiento


mental, la cual será retomada en la Ley nacional.

A su vez, es común a todas, la reglamentación del régimen de internaciones y su consideración


como recurso excepcional. Con respecto a los lugares donde las mismas se realizan, se observa
un gradiente que va desde la prohibición explícita de creación de hospitales monovalentes y la
sustitución de los mismos, hasta el mantenimiento de estos dentro de la red de prestaciones.

En cuanto a los criterios de internación involuntaria, en las legislaciones de la Ciudad de


Buenos Aires y de Córdoba, se introduce la denominación riesgo cierto e inminente para sí o
terceros, criterio que retoma la LSM. En la correspondiente a la provincia de San Luis, se utiliza
una denominación similar: seria probabilidad de daño inmediato o inminente.

Con respecto al consentimiento informado (CI), las legislaciones antecedentes, varían entre las
que simplemente reconocen el derecho a recibir información, y aquellas que avanzan en la
delimitación de acciones para la protección de dicho derecho. En la LSM, el consentimiento
informado se establecerá para todo tipo de intervenciones.

A su vez, la LSM, sigue el rumbo inaugurado con la Ley de Derechos del Paciente en su Relación
con los Profesionales e Instituciones (Ley 26.529, 2009), en el sentido de un cambio de
paradigma en relación a la atención en salud mental, donde el usuario de los servicios es
considerado fundamentalmente como sujeto de derechos.

Cambios introducidos por la Ley.

A partir de la sanción de la LSM, se espera que las mencionadas normas provinciales sobre el
particular se ajusten a ella, lo cual permitiría sentar las bases para un sistema de Salud Mental
articulado, que posibilite una atención igualitaria a todo ciudadano argentino.

Términos como padecimiento o sufrimiento, se consideran acordes a la definición de salud


mental dada en la Ley, la cual remarca que la misma no está determinada exclusivamente de
forma biológica, sino como un proceso en el que influyen componentes históricos, socio-
económicos, culturales, biológicos y psicológicos.

Entre las principales innovaciones, se encuentran:

- El énfasis en la interdisciplina, la cual debe caracterizar las prácticas de los equipos. Se


equipara a los miembros de los mismos en relación a la toma de decisiones y a la
posibilidad de ocupar cargos de gestión y dirección de servicios. Incluso los
tratamientos psicofarmacológicos se prevén en el marco de abordajes
interdisciplinarios.

- Se establece la orientación comunitaria, el trabajo intersectorial y el requerimiento del


CI para la atención de los pacientes. Este último adquiere especial énfasis, en
consonancia con el que se le otorga en la Ley de Derechos del Paciente, no sólo
reconociéndolo como un derecho, sino avanzando sobre la forma en que debe ser
aplicado en la práctica. Aun así, es de esperarse, que la reglamentación de la Ley
conlleve mayores especificaciones con respecto a esto último.

- Disposiciones en relación a las internaciones. Siguiendo lo estipulado en las leyes


provinciales, las internaciones se convierten en el último recurso terapéutico, de
carácter restrictivo. Por lo tanto, el proceso de atención debe realizarse
preferentemente fuera del ámbito de internación hospitalario. De no poder evitarse la
internación, debe promoverse el mantenimiento de vínculos, contactos y comunicación
de las personas internadas con sus familiares, allegados y con el entorno laboral y
social, salvo excepciones debidamente fundadas. En consonancia con el énfasis puesto
en la interdisciplina, dentro de las cuarenta y ocho horas, se debe cumplir con una
evaluación y diagnóstico interdisciplinario e integral junto a los motivos que justifican
la internación. Debe contar con la firma de al menos dos profesionales del servicio, uno
de los cuales debe ser necesariamente psicólogo o médico psiquiatra. Es decir, se
puede prescindir de este último, y que los jueces no pueden determinar una
internación por si mismos (a menos que existiendo las condiciones previstas, el equipo
se niegue a la misma). Por último, en relación al tema internaciones, se prohíbe la
creación de nuevos manicomios. A su vez los existentes deben adaptarse para seguir
los principios que plantea la Ley, hasta su sustitución definitiva por los dispositivos
alternativos: casas de convivencia, hospitales de día, cooperativas de trabajo, centros
de capacitación socio-laboral, emprendimientos sociales, hogares y familias sustitutas.

- Otra innovación es la creación en el ámbito del Ministerio Público de la Defensa, de un


órgano de Revisión con el objeto de proteger los derechos humanos de los usuarios de
los servicios. El mismo sería el encargado de controlar el cumplimiento y la adecuación
de las prácticas a la Ley.

- En referencia al impacto en el derecho argentino, modifica el Código Civil al eliminar el


concepto de peligrosidad y sustituirlo por el de peligro cierto e inminente como criterio
de internación involuntaria

Para sintetizar lo expuesto, se puede mencionar lo que Carpintero (2011), considera los cuatro
conceptos centrales al romper con una concepción psiquiátrica del padecimiento subjetivo y
que están contenidos en el espíritu de la ley:

1. En primer lugar, los derechos humanos en relación a los pacientes;

2. La atención desde el trabajo interdisciplinario e intersectorial;

3. Las modificaciones en cuanto a las estructuras manicomiales y

4. “Una reivindicación absolutamente democrática”, en relación a la igualdad de los


profesionales en cuanto a condiciones para ocupar los cargos de conducción y gestión
de los servicios y las instituciones.

Principales Críticas.

 Críticas vinculadas a la interdisciplina.


El Juez, Dr. Russo (2010) planteó que la interdisciplina es un método muy fácil de promover
desde lo discursivo, pero muy difícil de practicar porque implica un ejercicio de modestia y
humildad. A su vez, criticó el proyecto, porque habla de un equipo interdisciplinario indefinido,
habiendo materias que no están realmente descriptas.

El doctor Jorge Pellegrini (2009), planteó en forma de pregunta, algunas indefiniciones: “¿cómo
se plantea aquí esa interdisciplinariedad? Encontramos las siguientes palabras: profesionales,
técnicos y otros profesionales. ¿Quiénes son esos “otros”? No está dicho. (…) ¿Quiénes
componen la interdisciplinariedad? Por otro lado, ¿qué título habilitante de
interdisciplinariedad emiten las universidades argentinas?”.

Por otro parte, desde la Facultad de Medicina de la UBA, se argumentó que la noción de
criterios terapéuticos interdisciplinarios no existe en la nomenclatura médica. Desde la misma
institución, se planteó que la prescripción de fármacos es un acto médico y no un acto
interdisciplinario. En respuesta a este último, el presidente de la Asociación de Psicólogos de
Buenos Aires (APBA), licenciado Carlos Saavedra (2010), expresaba que lo clave en el artículo
12 es que plantea el tratamiento psicofarmacológico en el marco de abordajes
interdisciplinarios, sin negar que la prescripción sea incumbencia específica de los médicos.

Otra postura, fue la que se planteó desde la Asociación de Médicos Municipales de la Ciudad
de Buenos Aires, expresando que lo óptimo para el trabajo sería que cada uno se mantenga en
su lugar dentro de la multidisciplina, para lo cual hay que defender las incumbencias. Esto no
sería avanzar sobre las de los demás, sino respetar para lo cual se ha formado cada uno, en
función del paciente.

 Críticas vinculadas a la disposición de internaciones/externaciones.

Fue ampliamente criticado desde el sector médico el artículo que hace referencia a quiénes
pueden firmar una internación, determinando que se puede prescindir del psiquiatra. La
postura de la Facultad de Medicina de la UBA, es que la internación es un acto exclusivamente
médico, siendo el psiquiatra el único profesional capacitado para realizar un diagnóstico
diferencial.

 Críticas dirigidas a la imprecisión en la definición del objeto.

Algunos profesionales, criticaron la utilización de términos como sufrimiento o padecimiento


para definir el objeto de una legislación, por las consecuencias que puede acarrear,
especialmente el riesgo de patologizar carencias sociales.

 Críticas al cierre definitivo de instituciones monovalentes.

El presidente de la Asociación de Psiquiatras de América Latina, doctor Alfredo Cía (2010),


planteó que la experiencia internacional más sólida en el área aconseja la transformación
gradual de los hospitales monovalentes, para dotarlos de recursos que sean modernos y
adecuados y así garantizar la mejor atención posible.

Se debería diferenciar y definir qué no es, o al menos no debería ser desinstitucionalizar: no es


abandonar a los pacientes, dejarlos en la calle, dejarlos sin atención. Tampoco es negar la
internación, en los casos en los que realmente es necesario. Como lo planteo el Doctor Luis
Alem (2009), la Ley no se está refiriendo a expulsar a los pacientes, sino a refuncionalizar el
sistema. En este sentido, es importante que la norma consiga su reglamentación, ya que se
podría esclarecer este punto, garantizando que la desmanicomialización no se realice con
perjuicio de las personas institucionalizadas.

 Críticas vinculadas a la viabilidad.


Se criticó las escasas posibilidades de operacionalizarla.
Discusión.

En la actualidad se advierte que la LSM resulta básicamente declarativa y si bien es un


comienzo necesario, la reglamentación efectiva aumentaría su operatividad, siempre y cuando
el Estado otorgue los recursos necesarios para su implementación, que por otra parte están
contemplados en el cuerpo de la ley. Por lo tanto, si bien la sanción fue un logro, puede
considerarse el primero de una serie de logros necesarios para la real transformación del
sistema.