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Resúmenes de telenovela Luz María

CAPITULO 1
Mientras en la capital se están produciendo grandes cambios, en un bosque pasea Lucecita en compañía de su perro Chuspí. Se ha criado
junto a su madre Rosa, apenas sin cultura y sin recursos. Gustavo es un joven hacendado que estudió agronomía, pero pese a su
estabilidad económica es infeliz, ya que esta casado con una mujer de la no siente amor sino lástima por su invalidez.
Un día Lucecita se está bañando en el rio, como siempre deja sus ropas en la ribera, por allí a lomos de su caballo y persiguiendo un
cervatillo cabalga Gustavo que apunta al animal pero sonriendo le deja ir, al tiempo que descubre entre los matorrales como el agua
empapa la enagua de la joven, se queda tan extasiado que solo reacciona cuando oye a Lucecita gritar que se aleje, pero él recoge sus
ropas y se acerca a la joven, que azuza a su perrito Chuspí para que le eche, Gustavo se ríe y le pide que sea educada con él, a lo que
Lucecita responde tirándole piedras, y Gustavo acaba yéndose, aunque en su mente queda el recuerdo del cuerpo semidesnudo de la
joven.
Cuando Lucecita regresa a la cabaña donde habita con su mama se encuentra con esta moribunda que le pide que deben ir a Lima, allí se
encontrarán con su amiga Modesta, que es sirvienta de la casa donde vive Gustavo. El dueño de la casa es Miguel casado con Graciela y
su hija Angelina que está inválida desde que sufrió un terrible accidente. Gustavo se confiesa con su amigo Álvaro y le comenta que solo
está con Angelina por un sentido de culpabilidad, ya que ella se cayó del caballo tras una discusión matrimonial y perdió el hijo que
esperaba, solo la compasión le retiene a su lado, ya que hace mucho tiempo que no siente amor por ella. Sergio el hijo de Modesta que al
principio no veía con buenos ojos la llegada de las dos extrañas, ha trabado una bonita amistad con Lucecita, un día sin querer el chico
menciona el nombre de Rosa en la casa donde trabaja y Mendoza se queda aturdido, y peor se queda cuando Modesta le pide que vaya a
ver a Rosa porque está agonizando. Mendoza va a la casa temiendo que Rosa quiera pedirle dinero, le abre la puerta Lucecita que no
sabe que está viendo a su padre, y cuando pueden hablar a solas, Rosa le cuenta a Mendoza quien es Lucecita, ya que se ve morir y no
quiere dejar a la chica sola, Mendoza le jura que la cuidará.
Rosa muere dejando a su hija sumida en la tristeza, también Modesta siente mucha pena y escucha las advertencias de su señor: se hará
cargo de la chica pero nadie debe saber que es su hija, Modesta está indignada pero no tiene mas remedio que aceptar el dinero que
Mendoza le da para el entierro de Rosa. Le proponen a Lucecita que trabaje en la casa de Mendoza de criada, y ella acepta, siendo su
primera tarea llevarle café al señor Gonzalves, Lucecita que no sospecha nada, coge la bandeja, entra en el cuarto y le ofrece café al
señor y al levantar la vista reconoce al joven que la desairó, la chica tira la bandeja al suelo y sale huyendo hasta la cocina donde la
atrapa Gustavo que también ha reconocido a la bella joven del rio, el le explica que no va a hacerle daño, y ella sonrie. Una noche
Angelina toca una triste pieza al piano, y Lucecita que la escucha no puede evitar acordarse de su madre y llora desconsoladamente, la
joven sale de su cuarto corriendo y sin querer choca contra Gustavo, el joven que la ve en semejante estado siente compasión y la
abraza y le dice palabras cariñosas. Mientras Angelina las paga con la enfermera Mirta a la que grita cruelmente, haciendo que la chica
salga huyendo y llorando de la habitación, nuevamente es Gustavo el encargado de tener que consolar a una mujer en la misma noche.
Al amanecer, Lucecita rompe una fuente en la cocina y Gustavo le da dinero a Sergio para que reponga la fuente sin que nadie se entere,
mientras Don Miguel que siente remordimientos de tener a su hija como criada a la vista de todos, le entrega un dinero que la chica
acepta radiante, por su parte Gustavo pregunta por Lucecita en la cocina llevando un paquete para ella, se trata de un libro que le quiere
regalar, la joven al verlo se siente triste y llora, Gustavo que no comprende que pasa, va tras ella pero Angelina sufre un desmayo en ese
preciso instante y todos corren raudos para ver que le ha sucedido. Llegan los invitados a la fiesta y se extrañan de que nadie les haya
salido a recibir, Mirta que se da cuenta avisa al señor para que baje, Angelina milagrosamente se recupera y luciendo la mejor de sus
sonrisas baja al salón a saludar a sus invitados. Lucecita le cuenta a Sergio la verdad: ella no sabe leer, entonces el chico le promete que
la enseñará, y cuando Modesta le cuenta lo de la fuente, la chica no puede evitar una tierna sonrisa al recordar al joven Gustavo. Pero
una mujer de la casa está sintiendo cada vez un odio mayor hacia la chica, que un día sirve el té descalza para más exasperación de
Graciela, en un arrebato la despide `pero Miguel la llama aparte y charla con ella contándole la verdad, la furia de la mujer no tiene
limite al pensar no ya en Lucecita como una amenaza sino como un verdadero peligro. Angelina por su parte se siente muy molesta al
saber que la joven no es despedida, pero su madre le dice que no echo a la joven por pena. Por su parte Miguel habla con Lucecita y esta
le cuenta su infancia y en un momento de tristeza y al borde del llanto le dice que le gustaría visitar la tumba de su madre. Cuando es
reprendida por Angelina, Lucecita asegura que el pañuelo del joven Gustavo es para lavarlo, así entra el joven y Angelina se olvida de
todo para dedicarle una sonrisa a su esposo. Lucecita se va a su cuarto y allí en compañía de Sergio pinta las paredes entre risas,
Modesta que los ve los reprende por estar a solas, y Lucecita no comprende la regañina, no entiende que Sergio la mira como algo mas
que una buena amiga. Un día Lucecita pide a la señora Graciela permiso para ir a visitar la tumba de su madre, pero la señora no se lo
da, y cuando va a devolverle el pañuelo a Gustavo le dice que está triste por no haber podido ir, el joven le promete que el
personalmente la llevará. Al día siguiente y después de visitar la tumba de su madre, pasean tranquilamente hasta que Gustavo tiene
que hacer una diligencia en la oficina de correos, Lucecita se queda en la calle viendo un espectáculo hasta que se la cuenta de que está
lejos de donde estaba y que la policía está dispersando a la gente, en medio de ese caos los policías la ayudan a buscar su casa pero no
la encuentran, en medio de todo aparece Gustavo al que Lucecita se abraza con fuerza llorando. Gustavo lo arregla para que nadie se
entere de lo que ha pasado. Mientras en la mansión Angelina se impacienta por la tardanza de Gustavo, Llegan a la casa y Miguel viendo
que regresan abrazados presupone que algo ha pasado, y más tarde discute con el joven acerca de Lucecita, que entra en la sala y
cuenta lo sucedido, cuando Miguel se va, Gustavo le regala algo que le había comprado: un títere, feliz la joven le besa en la mejilla,
consiguiendo turbar y emocionar la vida tan tediosa de este chico. En una de las innumerables fiestas que ofrecen en la mansión Mirta se
insinúa a Gustavo que la acaba rechazando, y molesto sale a respirar algo de aire, en ese momento ve a Lucecita y nota como su
corazón se detiene por unos instantes, la chica le entrega un pañuelo que le ha comprado como señal de agradecimiento, y en ese
momento unos fuegos artificiales asustan a la joven que se refugia en los brazos de Gustavo, en ese momento Mirta los ve, y rabiosa va
en busca de Angelina para que los vea. La inválida muerta de celos se retira a su cuarto. Cuando Gustavo se entera de que se ha retirado
va a la habitación a ver a su esposa, y ella le recrimina muchísimo, harto el joven de tanto grito sale de la habitación y recuerda que su
amigo le ha invitado a una verbena popular a donde se dirige hacia la plaza donde los criados le miran con extrañeza, y ante la sonrisa
de Lucecita que ve como el joven zapatea como un niño. Gustavo le pide a Álvaro que no le descubra la mentira ya que le dijo a Angelina
que el títere era para el, pero sus desvelos por proteger a Lucecita son vanos cuando Angelina le regala a Lucecita un cofre, la joven se lo
lleva a su cuarto y luego a Mirta le dice Angelina que ha perdido el cofre, la enfermera lo ve en la habitación de Lucecita y la acusan de
ladrona, la joven intenta defenderse, pero Angelina dice que ha sido una confusión, Miguel trata de consolar a su secreta hija pero su
esposa le recrimina, y el único que puede consolarla es Gustavo que luego es encarado por Miguel. Más tarde Graciela discute con Álvaro
y le exige que deje en paz a Angelina, el hombre la mira y le dice que tiene todo el derecho a verla es su verdadera hija. Gustavo que
pasaba por ahí ha escuchado toda la conversación y Álvaro no tiene más remedio que contarle la verdad. Gustavo y Álvaro convienen en
que Angelina sea de nuevo vista por un doctor, pero la chica le pide a Mirta que destruya todas las radiografías que le hagan. y Gustavo
le confiesa a Álvaro que la pasión que algún día sintió por su esposa no queda nada de ella. Triste el joven sale a pasear y se encuentra
con Lucecita a la que le dice: que bella es, la chica ruborizada sale corriendo. Sergio quiere conquistar a Lucecita y le regala unos
bombones, en ese momento Angélica llama a la chica y está aún con la caja en las manos va a atenderla, Gustavo que ve los dulces
siente unos terribles celos.

CAPITULO 2
El médico ha acudido a la mansión de los Mendoza para revisar a Angelina, la joven finge sentir mucho dolor cuando el doctor toca sus
piernas, y sus gritos se oyen en toda la casa, y sus familiares están apenados pensando que tanto martirio no sirva para nada...al salir el
médico les comunica que quizás vuelva a caminar lo que supone una alegría en la familia, y angustia en Angelina que ve como se le
acaban sus días de enferma. Mirta acusa ante Álvaro a Lucecita de coqueta, y Sergio por su parte le confiesa a su madre que está
enamorado de Lucecita y que siente celos de todo el que se le acerca. Cuando la joven está limpiando en la habitación de Gustavo, este
la mira conteniendo las ganas de besarla y le pregunta que hay entre ella y Sergio, antes de que la joven pueda contestar, Gustavo le
confiesa que le gusta... Lucecita le grita y sale corriendo del cuarto. Por la tarde la joven va a dar un paseo a la playa con Sergio,
Gustavo que los ve irse, se derrumba, y la joven ajena a todo está feliz como una niña pequeña, cuando Sergio encuentra las palabras
adecuadas para decirle que la ama, la joven le dice que le aprecia mucho, pero que no puede corresponder a su amor. Mirta aprovecha
para entrar en el cuarto de Gustavo y desnudarse frente a él, el joven la rechaza, Mirta sale humillada de allí. Pasan los días y una noche
Lucecita sube a llevarle la cena a Gustavo, el joven ante la sola presencia de la chica se muestra nervioso, y cuando comprende la causa
de su nerviosismo se acerca a ella y comienza a decirle bellas palabras que provocan mucha dulzura en Lucecita...tanta que al final
acaban sellando sus labios en un dulce beso. Gustavo ya no puede más y termina confesándole a Lucecita todo lo que siente, la joven
huye asustada. En este estado de nervios termina por enfermar, y Gustavo que estaba haciendo las maletas para irse de viaje, corre
hacia la casa de Modesta, donde Sergio no le deja entrar. Hundido Gustavo decide luchar por su matrimonio. Lucecita es informada por
Mirta de que su amado se ha reconciliado con su esposa, y decide irse de Lima donde no pueda verlo. Por su parte Angelina se confiesa a
Emilio (cura hermano de Gustavo) y le cuenta toda la verdad: no está inválida, y jamás estuvo esperando un hijo, también se entera por
Mirta de que la casualidad ha querido que Lucecita y Gustavo fueran a la misma zona de viaje, aunque ellos no lo sepan. Pedro el capataz
de la hacienda de los Mendoza, al ver a Lucecita desvalida y sin trabajo le pide que ayude a su esposa Charo en los quehaceres de la
casa, Lucecita acepta encantada sin saber quienes son los dueños de la casa. En todo este tiempo tanto Gustavo como Lucecita no paran
de pensar el uno en el otro, así sin proponérselo los dos siguen el camino del bosque donde se conocieron....y se encuentran, Lucecita
corre despavorida y Gustavo la persigue a caballo, la joven se cae y el galante la ayuda a tranquilizarse, mas sosegados hablan sobre sus
sentimientos y comprenden que no puede ser su amor, por lo que deciden no volver a verse. Cuando se encuentran en la casa, Lucecita
le dice que si hubiera sabido quien era su "jefe" no hubiera entrado a trabajar alli, pero que se irá, Gustavo que no soporta la idea de
perderla, le ruega que se quede, no volverá a molestarla. La joven acepta, y no tardan mucho en volver a encontrarse en el bosquecito,
donde no pueden evitar abrazarse, besarse, y confesarse el amor que sienten, pero son conscientes de que es imposible su amor.
Una noche que ambos están confundidos y nerviosos por sus sentimientos, salen a dar un paseo cada uno por un lado, de pronto
comienza a llover con furia y un relámpago asusta mucho a Lucecita que sale corriendo en busca de un refugio, por su parte Gustavo
también busca donde guarecerse de la lluvia, se encuentran en una cabaña abandonada, muertos de frío y mojados, Lucecita está
asustada y Gustavo para tratar de tranquilizarla la rodea con sus brazos, así intenta quitarle un poco el frio que la joven siente, pero
poco a poco, y estando tan juntos, el abrazo da paso a la pasión desbordada que sienten los dos, hasta que hacen el amor en la cabañita,
cuando Lucecita se despierta, y se da cuenta de lo que ha ocurrido huye llena de remordimientos, tanto que toma un cuchillo y decide
acabar con su vida, la rápida llegada de una vecina evita que Lucecita muera desangrada. Cuando Gustavo se entera, se siente morir de
angustia, y jura que jamás la abandonará, Lucecita le dice que recuerde que es un hombre casado y que es mejor que dejen de verse,
Gustavo le suplica que le perdone por todo lo ocurrido pero también le confiesa que no puede vivir sin su amor. Angelina enterada de que
Lucecita está en la hacienda viaja hasta allá y se propone arruinar a ésta la vida en compañía de Mirta, Gustavo defiende tanto a Lucecita
que Angelina termina por pensar que la bella joven es su rival, ya que siente que su esposo está enamorado de otra mujer. Lucecita que
no aguanta más se va de la hacienda y se refugia en casa de Modesta en Lima, pide y ruega que nadie sepa dónde está, por su parte
Gustavo le había dado a Pedro una carta donde pedía a Lucecita que se fuera a Lima que el iría a buscarla....la carta no llegó a manos de
la joven.
Lucecita se va de la hacienda, y se refugia en casa de Modesta a quien ruega que no diga nada. Mientras Gustavo está discutiendo con
Angelina que en un momento dado y para evitar que Gustavo se vaya, se pone en pie, entonces el joven corre a avisar a Miguel y
Graciela y les asegura que su esposa puede curarse, pero ella muy nerviosa le grita a su esposo que si la deja se morirá, Alvaro muy
preocupado por su hija le ruega a Gustavo que no siga adelante con los planes de divorcio, pero éste le confiesa que no puede cambiar
de idea. Miguel le comunica a su esposa Graciela que piensa en incluir en su testamento a Lucecita, la pérfida mujer se pone histérica y
discuten, su esposo siente un terrible dolor en el pecho, y avisan al médico que le prescribe mucho reposo, su vida puede peligrar pues
ha tenido un infarto, Miguel viéndose muy mal quiere hablar con su hija, pero Modesta le dice que no sabe si la joven aceptará, que no
quiere morir sin estar con ella. Lucecita al principio se niega a ir, pero al decirle Modesta toda la verdad, la joven corre al lado de su
padre que feliz se siente más recuperado junto a su hija, Gustavo que ha presenciado la tierna escena consuela a Lucecita y Mendoza
pide que su abogado inicie los trámites para reconocer a su hija.
Lucecita es instalada en la mansión como lo que es: la hija del dueño, la joven acostumbrada a las incomodidades, se siente
terriblemente desconcertada, Angelina se dedica a hacerle la vida imposible pero delante de los demás hace que quiere mucho a su
hermana. Un día Lucecita se está preparando un zumo de naranja para su padre, y siente que todo le da vueltas, un sudor frío recorre su
cuerpo y se desploma, Modesta corre en su ayuda pero la joven se siente recuperada y va a llevarle el zumo a su padre, que feliz le
comenta que todo está preparado para que sea legalmente su hija, Lucecita le dice que en cuanto el se recupere, ella se irá de la
mansión, Miguel le ruega que no lo haga, que se sentirá morir, Lucecita incapaz de darle un disgusto a su padre le promete que no se irá.
María como buena abuela le entrega a Lucecita un preciosísimo vestido que le ha comprado para la velada de esa noche, unas horas
después y ante la mirada atónita de todos, Lucecita convertida en una auténtica princesa hace aparición en el salón donde un
deslumbrado Gustavo no puede ni pronunciar palabra. Terminada la velada, Gustavo y Lucecita están conversando tranquilamente en el
jardín y la joven se vuelve a sentir mal, se desmaya pero esta vez en los brazos de su amado que se asusta mucho y rápido llama al
doctor que la examina: Lucecita está esperando un hijo. Mientras todos creen que el hijo que está esperando es fruto de su relación con
Sergio la joven se consume de dolor. Al día siguiente Gustavo se reúne con ella, loco de contento porque se siente dichoso de ser papá,
mientras ella se siente muy asustada por todo lo que está pasando, tanto que le ruega a Gustavo que no diga nada a nadie sobre su
paternidad, si lo hace ella se irá para siempre de su vida.
Pasa el tiempo y Gustavo gracias a la intervención del doctor que en su día atendió a Angelina, se entera de que su esposa jamás estuvo
embarazada, y decidido habla con las autoridades eclesiásticas para pedir la nulidad de su matrimonio. Por su parte Sergio ha convencido
a todos que es el padre del hijo de Lucecita y Miguel a instancias de Angelina consiente en un matrimonio que Lucecita siente como una
obligación, no puede decir que Gustavo es su amor y el verdadero padre de su hijo. El día de la boda llega y la alegría inmensa de Sergio
contrasta con la tristeza y desolación de la joven. En la ciudad un Alvaro que no puede más con su conciencia le revela a Gustavo que en
ese instante estará Lucecita cansándose, El joven corre hacia la iglesia, nervioso y con su corazón a punto de estallar llega hacia el lugar,
tiene que impedir una boda que si se llega a celebrar convertirá su vida en un sin sentido. Cuando abre la puerta ve que Lucecita no está,
pero ya nada importa, porque ha llegado el momento de que todo el mundo sepa toda la verdad, y grita a los cuatro vientos que el padre
del hijo de Lucecita es él, Todos en la iglesia están estupefactos, la noticia les ha dejado helados. Minutos después el joven se presenta
en la mansión de los Mendoza con la intención de irse con su amada fuera del país pero le dicen que la joven ha huido y que nadie sabe
dónde está.

CAPITULO 3
Deambulando sola por la ciudad, llega al taller de costura en el que antaño trabajó, y pide empleo, que le dan rápidamente. Graciela
trata de convencer a Miguel que Angelina es su hija, pero el hombre no la cree y va a contarle su pena a su amigo Álvaro que en un
arranque de sinceridad le dice que el hombre que disfrutó una noche de pasión con su esposa es él, Miguel no puede creer lo que le están
diciendo y Álvaro siente que por mucho que le explique cómo fueron las cosas, no logrará salvar la amistad que tenía con Mendoza.
Modesta por su parte habla con Gustavo y le cuenta que Lucecita tal vez haya vuelto a trabajar en el taller de costura, el joven
agradecido sale a recorrer las calles de Lima en busca de su amada que se siente sola sin amor al que no para de recordar. Angelina por
su parte está dispuesta a todo con tal de que Miguel no la deje sin testamento por lo que prepara una pócima que a punto está de darle
si no es que Mirta lo evita. Cuando Angelina le dice que le dará parte de la herencia la enfermera viendo el dinero que puede ganar le
promete pensarlo.
Gustavo, sigue buscando a Lucecita, ha recorrido media Lima, y montones de casas de costura hasta que se encuentra con el viejo taller,
pero allí le dicen que ya se ha ido a su casa, Gustavo indaga como puede, y le dicen donde está viviendo, Lucecita con las molestias
típicas de su avanzado estado sigue añorando a su amor, sin saber que falta muy poco para que pueda verlo. Gustavo se encuentra
frente a la puerta de su amada y llama con insistencia al timbre, la joven tarda un poco en acudir a la llamada, tiempo que a Gustavo le
parecen horas, al fin sus miradas se encuentran y dicen lo que sus bocas se niegan a decir, con el corazón a punto de estallar de
emoción, Lucecita casi con lágrimas en los ojos le ruega a Gustavo que no vuelva a visitarla más, pero él le dice que no tiene nada que
temer, que en la mansión todos saben la verdad, también le cuenta que su padre está mal y ella se preocupa mucho de que su recaida
tenga algo que ver con ella, Gustavo la tranquiliza y también le cuenta que se ha descubierto que Angelina no es hija de Miguel, y que ya
pueden irse ellos dos a vivir juntos pero Lucecita le dice que su amor es imposible, que le da mucha pena hacerle daño a una mujer que
está postrada en una silla de ruedas. Gustavo con el alma roto de dolor se despide de ella aunque le promete que pronto volverá. Al
llegar a casa el joven le cuenta a Modesta que ya sabe donde está Lucecita y que gustoso la acompañará para que se vean. El encuentro
es muy emotivo mientras las dos se abrazan felices y nostálgicas. Mientras Miguel echa de su mansión a Graciela que llora lágrimas de
rabia más que nada. Mirta por su parte se presenta en casa de Lucecita con el único propósito de envenenar el corazón de la joven en
contra de Gustavo, ofende a su hijo y es tan cruel que le dice que Gustavo y ella son amantes desde hace tiempo, casi sin poder contener
las lágrimas Lucecita le ruega que se vaya. Al poco tiempo llega a visitarla su padre, la joven se emociona al verle, y el trata de
convencerla para que acepte la ayuda y el cariño de Gustavo, pero Lucecita se mantiene firme en su decisión mientras que Gustavo
desesperado por no ver a su amor, acude a visitarla y está dolida le echa en cara su amorío con Mirta, el joven la saca de su error y le
dice que lo aclararán todo, cuando se marcha encuentra en la calle a Mirta con la que tiene una acalorada discusión.
Angelina no está dispuesta a seguir siendo humillada por el que hasta ahora creía su padre, y planea vengarse, para ello aprovecha que
Sergio le pone en antecedentes de que Lucecita irá a la casa de nuevo. Con la llegada del amanecer, Angelina se levanta bien temprano y
toma un enorme cuchillo de la cocina, Fefa y Modesta lo están echando en falta, pero no saben nada de dónde ni para qué puede ser
utilizado, sólo Sergio y es el que alerta a María, Gustavo y Miguel del crimen que está a punto de suceder en esa casa. Con paso firme, el
cuchillo guardado en su bata, pero firmemente decidida a seguir con su plan, Angelina se dirige hasta el dormitorio de Luz María, abre la
puerta con mucho sigilo, y allí encuentra que todos sus familiares se han reunido para proteger a la muchacha, Angelina ve como es
insultada y humillada por todos y no es hasta que Sergio enseña el cuchillo cuando la buena de María se da cuenta de las verdaderas
intenciones de la joven, que huye despavorida al darse cuenta de que Lucecita no está allí. La rabia de la mujer no hace sino que vaya a
buscar a Lucecita hasta la pensión donde efectivamente aún se encuentra la joven, que mira a su visitante asombrada, sin mediar
apenas palabra comienza una pelea entre las dos mujeres, que hace que al final Angelina caiga rodando por las escaleras, Lucecita no
puede reprimir un grito de terror, y en este estado es como la encuentra Gustavo que junto a Álvaro y Amador acaban de llegar a la
pensión, cuando Angelina es llevada en ambulancia hacia el hospital sigue renegando de Lucecita que es conducida hasta la comisaria,
dónde podría ser acusada de crimen pasional. El estado de Angelina es tremendamente delicado, pero no acepta el consuelo espiritual
que sus padres piden para ella. Álvaro por su parte testifica a favor de Lucecita viendo la situación en la que está la joven.
Tiempo más tarde, Lucecita y Gustavo pasean su amor sin tapujos y tomados de la mano disfrutan de sus besos haciendo planes para su
vida en común, tan es así que Lucecita no duda en visitar a Angelina en el hospital dónde le dice que no la acusará de intento de
homicidio, lejos de alegrarse Angelina acumula más rabia si cabe dentro de su corazón. Una rabia que es inmensa al saber que en los
planes de la joven pareja está el casarse, como efectivamente tiene lugar días más tarde en la finca. Los nervios que tienen los jóvenes
enamorados contrasta con la tristeza de Sergio, al que Lucecita intenta convencer para que asista a su boda, y Gustavo premia
pagándole sus estudios de medicina.
Parece una princesa sacada de un cuento de hadas, eso es lo que piensa Gustavo cuando ve a su amada caminando hacia el altar donde
el está esperándola para decirle:" Yo Gustavo Gonzálves te tomo a ti, Luz María Mendoza como mi esposa y prometo serte fiel y
permanecer a tu lado en lo bueno y en lo malo" palabras que también Lucecita le dice con voz emocionada a su amado para luego
sellarlas con un beso de amor delante de Dios. La fiesta es grande y transcurre alegre mientras Gustavo en la intimidad de la habitación,
le deshace el peinado a su recién esposa con muchísima suavidad, siendo ello el preludio de una ardiente noche de amor entre la pareja,
sus miradas lo dicen todo, y así siguen mientras hacen las maletas para comenzar su luna de miel. Lo que no imaginan los jóvenes
mientras siguen disfrutando de su apasionado amor es que Angelina se ha quedado inválida, su madre cree que está fingiendo de nuevo
pero el médico certifica que ha quedado inválida para siempre, Alvaro le pide que lo tome con resignación por todo el daño que ha hecho
a los demás. Mientras el padre de Lucecita se dispone a escribir una carta, rogándole a María que si fallece no le diga nada a Lucecita
hasta pasado un tiempo porque quiere que su hija disfrute su luna de miel, no es sino hasta que comienza una revolución en Lima
cuando Pedro pone al corriente a Gustavo, y parten raudos hacia la hacienda dónde se enteran de todas las noticias, y Lucecita se pone
de parto, que al estar la joven muy falta de fuerzas y débil, se presenta complicado, al final da a luz una bella niña que colma de felicidad
a los padres.
Los momentos que se están viviendo en Lima contrastan con la felicidad de la pareja, la capital es un caos con la revolución y Angelina
vive junto a su madre en la casa de Álvaro, dónde Graciela tiene que hacer las veces de ama de casa junto a una hija que más parece
muerta en vida, aunque Álvaro ha decidido llevárselas fuera del país, pero antes la mujer quiere tener una cita con Gustavo, Lucecita
insta a su esposo a que vaya a la cita, y el joven acude, Angelina quiere que la lleve al puerto, para ello toma las riendas de la carreta, y
Gustavo pierde el control de los caballos, la carreta se despeña por un barranco dejando a Angelina muerta en el instante y a Gustavo
inconsciente. Lucecita se angustia ante la tardanza de su amado esposo. Estos son llevados al hospital donde Mirta y Mingo están
trabajando y ante la gravedad de la situación Mingo corre a decirle a Lucecita que su esposo ha muerto.

CAPITULO 4
Pero Gustavo no ha muerto y la persona que lo reconoce es Mirta, que cree que la mujer que apareció muerta a su lado es Lucecita, la
enfermera se pone en contacto con María para avisarla del accidente y de que Gustavo clama por su hija, por lo que es imprescindible
que le lleven a la niña, María se presenta en casa de Modesta para avisar a Lucecita que sigue muy enferma. Mirta se da cuenta de que la
mujer muerta no es Lucecita sino Angelina y cuando habla con Gustavo también comprueba que el joven lo único que recuerda es a su
querida hija, tiene amnesia, y su mujer sigue muy enferma, en su inconsciencia delira llamando a su esposo, pero por más que le hacen
y le dicen que está vivo la joven enamorada no reacciona. María se presenta con la niña en el hospital, Mirta al ver que no la acompaña
Lucecita, toma a la niña y planea raptar a Gustavo y llevárselos muy lejos.
Por su parte Lucecita despierta de su mal, y al saber que su esposo está vivo comienza su búsqueda, se dirige a la Cruz Roja, donde le
informan de que Mirta se los ha llevado, la joven se da cuenta de que todo ha sido un plan de la enfermera para apartarle de su lado...
Sergio ayuda a Lucecita a buscar a su esposo e hija, van a la hacienda pero no encuentran rastro de ellos. Mirta ha engañado a Gustavo
haciéndole creer que estaba casado con Angelina y que su esposa ha muerto en el accidente, a Doña María a la que también ha hecho ir
con ellos le ha dicho que Lucecita ha muerto pero que no le diga a Gustavo una palabra de la joven, que sería contraproducente. Lucecita
vaga sin rumbo por las calles, intentando encontrar un sitio donde vivir, ya que no quiere seguir viviendo a costa de Modesta, en esto
está cuando un coche se le echa encima, el hombre que lo conduce la ayuda a subir y la lleva a su casa, donde la joven vivirá durante un
tiempo, la familia Aldama es la nueva familia de Lucecita que ve como pasan los días sin noticias de su esposo e hija. No sin muchos
problemas Lucecita consigue hacerse un sitio en la casa, dónde al cabo del tiempo acaba por enterarse de que su abuela Doña María está
muy enferma en el hospital, allí acude la joven a verla, y la buena mujer al borde de la muerte, logra comunicarle a su nieta que su
esposo e hija están bien y que están en la sierra al lado de Mirta. Mientras Gustavo sigue triste y deprimido intentando sacar cualquier
resquicio de recuerdo de su atribulada mente, hasta que una añoranza de una mujer (Lucecita) le invade, la malvada enfermera teme
que todo se le descubra y le asegura que es imposible que en tan poco tiempo pueda recordar, todos los intentos de los demás por
hacerle llegar algo de memoria a Gustavo son truncados de raíz por la enfermera que ya ve fantasmas en cualquiera que se acerque a
ellos. Mirta ya no aguanta más y una noche se arregla muy seductora para meterse en la cama ante un sorprendido Gustavo que no
duda en abandonarse a la pasión junto a esa mujer.
Mientras Gustavo se desespera por intentar recordar su pasado, Mirta le dice que se volverá loco y tendrán que encerrarle en un
manicomio si sigue empeñado en recordar, Lucecita sigue en casa de los Aldama, hasta que acusada de robar una joya decide marcharse
de la casa. Por su parte Mirta ingresa a Gustavo en un hospital psiquiátrico para que no los descubran, el joven grita a todos que no está
loco, y se desespera jurando que llegará en dia en que les demuestre que está muy cuerdo. Lucecita y Modesta se instalan en su nueva
casa y la joven decide llevar su cabello recogido hasta que de con el paradero de su esposo e hija desaparecidos.
Han pasado 3 años, Gustavo está muy contento porque ya puede salir del hospital y abrazar a su hijita que cuenta ya con 5 añitos, por
su parte Lucecita busca trabajo en las calles de la ciudad hasta que encuentra una casa muy linda que le llama la atención, llama a la
puerta y la criada le dice que espere, ensimismada en la belleza de los objetos que está viendo, no se da cuenta de que un señor se le
acerca, cuando le ve sufre un desmayo de la impresión, Gustavo (que no sabe que es su querida esposa la que tiene enfrente), la toma
en sus brazos y la sube a su dormitorio recostándola con delicadeza en su cama. Manda llamar a un médico mientras Mirta se desespera
porque no sabe que está haciendo Lucecita allí. Cuando la joven se recupera tiene un duro enfrentamiento con Mirta, ya que no está
dispuesta a dejar que le arrebaten de nuevo a su familia. Mirta le cuenta a Lucecita que su esposo no puede recuperar la memoria
porque tiene una extraña enfermedad que lo haría volverse completamente loco si lo hiciera...y la ordena marcharse a lo que Lucecita
responde contundentemente que jamás volverá a perder a su familia, así tenga que fingir que es la criada de la casa. Allí haciéndose
pasar por la criada Lucecita se entera de que Mirta ha mentido a Gustavo haciéndola desaparecer de la memoria de su esposo, aunque el
joven siente que cada vez que se acerca a la chica su corazón late con más fuerzas, pero Lucecita temerosa de su enfermedad le dice
que no se conocen de nada. María Rosa, la hija de Lucecita se siente muy a gusto con la nueva criada que la hace reír y juega con ella,
poco imagina la niña que esa criada es su propia madre a la que separaron nada más nacer. Una noche la joven siente una añoranza
tremenda de su esposo y los dulces momentos que pasaron juntos y rompe a llorar, Gustavo que no puede dormir la ve y le pregunta
que le pasa, a lo que la joven le dice que nada y se marcha.. Un día Gustavo ve a Lucecita discutir con Mirta y a su enfermera muy
alterada, entonces el joven le pide a la niñera que no se vuelva a acercar a su hija, Lucecita siente que se le desgarra el alma y rompe a
llorar con una amargura que conmueve a Gustavo, este la abraza en un gesto de querer consolarla pero se da cuenta de que la
proximidad de la joven le altera hasta el punto de tener unos deseos irreprimibles de besarla....

CAPITULO 5
Gustavo se desespera pensando en lo que su secretario le acaba de decir: que piensa invitar a Luz María a salir porque se ha enamorado
de ella en el día de su cumpleaños. Marita y su padre van a comprar el regalo para Lucecita (es su perfume favorito) y cuando llegan a la
casa de vuelta, ven que la sirvienta está a punto de salir con Enrique, la niña pregunta si puede acompañarla y Lucecita emocionada le
dice que si. Se celebra el cumpleaños de la joven y cuando sale al jardín, se le acerca Gustavo y abrazándola le pone una medallita al
cuello, el contacto con sus brazos hace que Lucecita huya del jardín, pero ya en su cuarto no deje de pensar en la posibilidad de que el
joven se esté enamorando de nuevo de ella. Un día Gustavo ve como su secretario Enrique está enseñando a Lucecita a bailar y muerto
de celos les grita que no han sido contratados para que estén bailando, que se pongan a trabajar. Pasan unos días y Lucecita está en el
despacho de Gustavo arreglándolo y entra el joven, se aproxima a ella, la abraza suavemente y deja un tímido en sus labios, ella intenta
salir de allí pero es tanta la pasión reprimida que tienen, que al final acaban fundidos en un largo y apasionado beso que deja a Gustavo
como en las nubes. Otro día el joven va al cuarto de Lucecita y sin que esta se percate de su presencia la observa como cuida sus
cabellos, sin poder reprimir sus impulsos la abraza y la besa, los jóvenes sienten que les estalla el pecho de la emoción, para Gustavo es
algo nuevo, para Lucecita, la oportunidad de volver a sentir los brazos y las caricias de su esposo, hasta que una tristeza infinita la
embarga y rompe a llorar, Gustavo asustado le pregunta pero ella dice que necesita estar sola. Una mala acción de la enfermera Mirta,
provoca que Marita odie a Luz María, la joven está tan desolada que Gustavo lejos de sentir rabia y odio por ella (era lo que pretendia
Mirta) siente una profunda compasión por el llanto tan sincero de la criada. Una noche que Gustavo llega tarde, se pasa por la cocina
para beber un vaso de agua y ve a Lucecita cosiendo un vestido para su hija, el joven aprovecha la situación para confesarle su amor,
pero un telegrama informa al joven que la mujer que ama ha estado casada anteriormente, Gustavo no puede reprimir sus celos, de
pensar que su amor haya sido besada por otro hombre y jura no volver a acercarse más a ella. Enrique al ver a su amigo enamorado de
Lucecita va a la cocina y le dice a Modesta que Gustavo está utilizando a Lucecita, la fiel sirvienta le confiesa toda la verdad al secretario
diciéndole que ella es la verdadera esposa de Gustavo y madre de su hijita Marita. Mirta desesperada inventa un desmayo y el falso
médico que siempre está con ella diagnostica una enfermedad del corazón producida por un disgusto fuerte (Mirta había estado peleando
con Luz Maria), Gustavo esta vez no tiene compasión y despide a Lucecita, que llora desconsoladamente en su cuarto. Gustavo se siente
fatal por despedir a Lucecita pero aunque su amigo Enrique está diciéndole que si no será todo un invento de Mirta el joven no cree capaz
a nadie de tener un corazón tan inhumano como para eso, por lo que prosigue en su idea de echar de su casa a Lucecita, y para colmo
de males le pide a Mirta que se case con el, Lucecita se entera y comienza a sentirse mal, Modesta asustada comprueba que la joven
arde en fiebre y la lleva a reposar, el único consuelo que le queda a la joven es Marita que ha ido a verla y le habla dulcemente diciéndole
que la va a cuidar hasta que se cure, Lucecita se enternece mucho al oír esas palabras de su querida hija. Mientras Gustavo abre su
corazón a su amigo y secretario enrique al que confiesa que el día que Lucecita cayó enferma sintió que la amaba más que nunca, su
amigo le dice que se lo diga a ella, que se lo confiese a la joven, pero Gustavo está convencido de que debe casarse con Mirta. Los
amigos de Lucecita la ven sumida en la depresión e intentan arreglar esta situación, le animan a que sea coqueta con él, sin importarle el
pudor, al principio a la joven le parece una idea descabellada, pero luego se lo piensa y se produce en ella un tremendo cambio, usa sus
mejores vestidos, se pone el perfume que tanto gustaba a Gustavo cuando estaban juntos...el joven cree volverse loco de pasión por
ella, y teme no poder resistirse a sus encantos. Alterado le cuenta a Enrique la situación y el amigo le dice que no oculte sus sentimientos
y que se deje llevar por la pasión que le provoca Lucecita. Pero Gustavo temeroso de que Mirta sufra un ataque al corazón está decidido
a abandonar el país junto a la enfermera. Enrique habla con Lucecita y le pide que le cuente la verdad a su amigo, la joven ve a Marita
llorando porque no quiere que las separen, y decide ir a hablar con Gustavo que sorprendido escucha de labios de la joven que le ama y
le ruega que no se vaya. Entra Enrique en la habitación y Lucecita se va dejando a Gustavo sumido en la desesperación, su amigo que lo
ve, decide contarle toda la verdad el mismo. Gustavo al oír que toda la enfermedad de Mirta es mentira le grita que no quiere volver a
verla y que está locamente enamorado de Lucecita, en cambio a la joven enamorada no le dice que sabe la verdad, sino que se muestra
muy cariñoso y tierno con ella. Mirta despechada pone un brebaje en una botella para que Modesta se confunda y se lo de como tisana,
pero el destino decide que sea Marita la que se beba el veneno, la niña siente unos terribles dolores de estómago y Lucecita llama
urgentemente al médico que le hace un lavado de estómago, mientras su hija entra irremediablemente en coma, Gustavo y Mirta están
fuera tomándose el último café juntos. Gustavo al enterarse no puede creer que la enfermera hiciera semejante canallada pero todas las
pruebas la culpan a ella del intento de asesinato hacia Lucecita, por fin la niña sale felizmente del coma, y todos celebran que está viva.
El doctor Gutiérrez es consultado para preguntarle si es cierto que Gustavo se enloquecería cuando se enterara de su pasado, el doctor
consulta con muchos médicos antes de decirles que es mentira, que era una patraña de Mirta y de su inventado médico. Así, es el propio
Gutiérrez el que cuenta todo su pasado a un Gustavo cada vez más feliz y dichoso al saber suya a la mujer que ama... Un día Lucecita
está contando un bonito cuento a Marita y nombra a Chuspí, en ese momento Gustavo siente que todo su pasado vuelve a su mente, el
rio, como conoció a su amada, la cabañita, el nacimiento de su hijita...tantos y tantos recuerdos se agolpan en su mente que cree
estallar de felicidad, por fin se hace la luz dentro de la oscuridad que tenía todos estos años y abraza a su esposa tierna y
apasionadamente a la vez que le jura su amor eterno...comienzan un bello y romántico viaje hacia la felicidad .

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