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Trabajo módulo I

Introducción al tratamiento

Estudiante: Daniel García

Introducción

En el presente trabajo, pretendo desarrollar brevemente aportaciones del enfoque gestáltico


en el “tratamiento” del uso problemático de sustancias psicoactivas, en diálogo con la mirada
transpersonal expuesta por Silvana Fernández en el libro “hacia la sanación profunda de las
adicciones”.

Breve recorrido por los pilares de la Gestalt terapia

- El “aquí y ahora”. Se le da importancia a la experiencia presente, tal como la vive la


persona en un continuo de “darse cuenta”. Se entiende que la persona está en
relación inseparable con el entorno, con el cual forma un campo dinámico. El darse
cuenta en el presente, implica vivenciar la “frontera de contacto”, es decir, darse
cuenta de la existencia del ser en relación con el mundo.
- Se entiende al organismo en constante ajuste creativo con el entorno, para lo que se
toma el proceso figura-fondo y el “ciclo de la experiencia gestáltico”.
- El objetivo es que la persona logre estar en mayor contacto con el mundo, y con ella
misma (si es que tal distinción es tan categórica), trabajando sobre los ciclos de la
experiencia inconclusos para poder darles un “cierre”, cierre que es siempre una
creación transitoria en medio de la vida, vida que es un proceso, un gran ciclo rítmico
que compartimos con la naturaleza de la cual formamos parte.
- La paradoja del cambio, implica que “cuando más se quiere cambiar, menos se
cambia”, lo cual nos remite sin dudas también a la terapia centrada en el cliente,
donde se plantea que el objetivo es que la persona “llegue a ser lo que es”. Es
conocida la frase tomada por Perls “ una rosa es una rosa”.

Desde este enfoque, entiendo a la adicción como una relación con el mundo, que repite un
ciclo de la experiencia que no logra cerrarse, un gran asunto inconcluso. La necesidad de
consumir pasa a ser la “figura”, tomando todos los recursos del “fondo”. Una vez que la
persona consume y logra el “contacto final” en el ciclo de la experiencia, la retirada no se
produce del todo bien, es decir, el organismo no puede destruir la Gestalt y pasar a otra cosa
para seguir creciendo creativamente.

Es así que se da un empobrecimiento de la capacidad de responder ante el mundo


(responsabilidad”), siendo la respuesta ante distintos acontecimientos el consumo o la
conducta adictiva en general.

Sobre el tratamiento individual, es importante que la persona se “ de cuenta” del “como” y del
“para que” elije consumir. También integramos el porqué, el que y el cuando, pero sobre todo
el para que, trae una dimensión fundamental que es la motivación intrínseca del consumo y los
beneficios que este trae para la persona.
Entiendo que el consumo o conducta adictiva es una respuesta que encontró el organismo en
su autoregulación para intentar ajustarse creativamente al medio. Esto me parece
fundamental porque, antes de moralizar, creo conveniente explorar con el usuario la
aceptación de su conducta adictiva como una parte importante de si mismo, para que asimile
aquello que proyecta, en frases como “el bichito me pica”, frases que demuestran el no
hacerse cargo, expulsando una parte propia y colocándola en otro lugar.

Esto significa insólitamente que, para mi, hay algo sano en toda conducta “ patológica”, hay un
potencial a liberar en este conflicto o detención.

Desde luego, esta figura seguramente tenga otras figuras conexas, otros ciclos inconclusos que
hacen al campo de lo traumático, que han comprometido al organismo en situaciones de
abandono, mal trato, fallas del grupo primario, situaciones de escacés de recursos para
satisfacer las necesidades básicas del organismo, carencia de nutrición afectiva, etc.

Todos estos ciclos, al estar inconclusos, siguen funcionando en el presente de la persona, en


forma de rencor, ira, impulsividad, ansiedad, etc. Movimientos vitales que muestran
justamente ciclos que no encuentran una figura adecuada para construirse, configurarse,
recrearse y crecer. Ciclos y figuras que no llegan a clarificarse, a aclararse, a cerrarse, a
retirarse, en fin, a concluirse.

Aquí creo fundamental el aporte de la visión transpersonal que (seguramente estarás


leyéndome), traés, Silvana. Lo que más me parece importante es esta cuestión de ver a la
experimentación con sustancias como una positividad en si misma, y en este sentido, con una
motivación, y no ligada a una carencia o déficit únicamente. La necesidad de entrar en otro
plano experiencial, en una conciencia unitaria, que nos devuelva a la naturaleza común de la
cual somos parte, trascendiendo el ego me parece un aporte significativo. Es decir, lo
holotrópico como un modo de contacto verdadero, expandido.

Creo que es bueno complementar con la confluencia como mecanismo defensivo donde me
pierdo en el mundo, y no entro en contacto con una conciencia transpersonal sino que,
simplemente me pierdo y confundo en el entorno, no diferenciándome claramente. Se que es
un poco enrredada esta distinción, pero veo a lo holotrópico como la parte sana de la
confluencia. Una experiencia donde los límites del ego se amplían, pero para nutrirme y
experimentar otras relaciones con el mundo.

Como afirmás, lo holotrópico es impensado como estado duradero, hay que volver a la
“retirada” sobre nuestra conciencia individual y limitada.

Tal vez como cultura, las experiencias holotrópicas nos estén faltando muchísimo, y se nos
quiera sustituir esta necesidad de contacto verdadero con objetos de todo tipo. En esto
estamos metidos más allá de la adicción. Nos vamos egotizando cada vez más, vamos cerrándo
los límites de nosotros mismos y poniendo rejas, alarmas, policías, etc.

Entonces, este ciclo de contacto-retirada, día y noche, invierno y verano, se va trastocando en


algo cada vez menos verdadero y auténtico. El consumo problemático, como parte de un
fenómeno cultural más general, nos interpela sobre nuestras maneras de estar en el mundo
como personas.

Decía Bauman hace un tiempo que todas las ideas de felicidad terminaban en una tienda. La
creación de espacios donde lo relacional, el contacto, la activación de tomas de conciencia
holotrópicas, es cada vez más necesaria, me parece.
La confluencia entonces tiene que ver con la pérdida de responsabilidad y límites de contacto,
donde hay un estancamiento de la persona en cuanto a “apoyarse sobre sus propios pies”,
siempre con otros y el mundo, claro está, pero sabiéndose a la vez único, singular y común.

Acuerdo también con la idea de lo biográfico y sus divisiones, además de lo perinatal y lo


colectivo, siempre y cuando se enfoque desde justamente ciclos energéticos funcionando en el
organismo. Me refiero a que no entiendo a lo perinatal como algo pasado y que dejó tal y cual
repercusión, sino que, además, como ese ciclo funciona en el presente de la persona. Se puede
inferir que el consumo puede ser un intento regresivo de vuelta al pecho materno, o al
mismísimo vientre, o tal vez, incluso a la tierra indiferenciada. Pero tales inferencias las
entiendo válidas dependiendo del uso que se les de en el tratamiento. Porque, de última, no
puedo volver el tiempo atrás para modificar esos vínculos. Este es un problema epistemológico
de la linealidad temporal, de la causa efecto como ley de la naturaleza. Pero si pienso que lo
que fui en mi etapa perinatal o en la “fase oral” aún reside dentro de mí, en forma de
memorias implícitas que aún funcionan en registros corporales, y si podemos trabajar
vivencialmente en estos registros para lograr reparar algún ciclo energético, encontrarle un
posible ajuste creativo, entonces sí, estoy de acuerdo. Este es también el eterno dilema del
psicoanálisis. En definitiva, es incorporar la existencia como actualidad y como proyecto en el
mundo como un criterio de validación. Si es solo por explicar algo pero no producir
transformaciones, ni comprensión sino mero conocimiento intelectual, entonces es difícil que
estas conceptualizaciones tengan sentido.

Es esta una actitud vital y clínica, donde parto de que en la experiencia y en la vida es donde la
persona encontrará las respuestas. No en mi saber técnico únicamente, sino en experimentar y
arriesgarse a algo aún no configurado, algo no conocido que puede irse creando.

Sería afirmar que la visión causa efecto no tiene sentido si pensamos a la existencia como un
conjunto de procesos interconectados, que se van retrohalimetando.

p.d:

Te pido disculpas por la extensión, y espero tus respuestas de retroalimentación.