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X PRINCIPIOS DEL PROCEDIMIENTO

ADMINISTRATIVO

X-1 “Fundación Universidad de Belgrano”, CSJN, 05/10/1978, Fallos 300:1070; con


nota de Bidart Campos, Germán, “Ritualismo formal exagerado versus solución justa”,
ED 80-630; y de Docobo, Jorge José, “El plazo de gracia en el procedimiento
administrativo”, LL 1979-B, 105

Corte Suprema de Justicia de la Nación

Fundación Universidad de Belgrano

05/10/1978

Publicado en: LA LEY 1979-B con nota de Jorge José Docobo LA LEY 1979-B, 105
Cita Fallos Corte: 300:1070

SUMARIOS:

1 - No obstante plantearse una cuestión procesal, es procedente el recurso extraordinario


dado que el fallo apelado restringe de modo sustancial el derecho de defensa
constitucionalmente garantido, al privar al imputado de la única instancia judicial.

2 - Debe aplicarse el art. 124 del Cód. Procesal a tenor de lo dispuesto por el art. 111 del
dec. 1759/72 (Adla, XXVII-C, 2649; XXXII-B, 2125), a fin de no privar al recurrente
del lapso que queda a su favor entre la finalización del horario de oficina y la
medianoche del vencimiento del plazo, máxime cuando como en el caso, se trata de
interponer, aunque en sede administrativa, un recurso judicial y toda vez que frente al
formalismo moderado que caracteriza el procedimiento administrativo (art. art. 1°, ley
19.549 -Adla, XXXII-B, 1752-), resultaría incongruente negar en él lo que está
permitido en el ámbito de la justicia.

3 - La norma del art. 124 del Cód. Procesal (Adla, XXVII-C, 2649), en cuanto autoriza
la presentación de escritos dentro de las dos primeras horas hábiles del día siguiente al
vencimiento de los términos no debe considerarse como un intento de modificación de
las leyes de fondo o de forma que fijan plazos para el ejercicio de un derecho, sino
como un modo de regular las situaciones en que el interesado se ve en la imposibilidad
de utilizar todo el tiempo apto del que legalmente, dispone, debido a la hora de cierre de
las oficinas judiciales o en el caso, administrativa.

4 - Estando en juego la exégesis de normas procesales, es aplicable el principio con


arreglo al cual las leyes deben interpretarse teniendo en cuenta su contexto general y los
fines que los informan de la manera que mejor se compadezca con las principios y
garantías constitucionales, en tanto que con ello no se fuerce indebidamente la letra o el
espíritu del precepto que rige el caso.

TEXTO COMPLETO:
Opinión del Procurador General.

Si bien la cuestión planteada es de naturaleza procesal, entiendo que el punto reviste


interés suficiente para ser tratado por V. E. en los términos de Fallos, t. 262, p. 168 y
otros, toda vez que lo decidido guarda estrecha relación con la garantía de defensa en
juicio y se asocia a una consecuencia de gravedad suma, cual es la pérdida de la única
instancia judicial de revisión (conf. causa C. 419, L. XVII, "Casa Amoldo, S. A. I. C.
s/apelación", sentencia del 2 de junio de 1977 -Rev. LA LEY, t. 1977-D, p. 494-).

Ello establecido, y habida cuenta de que se trata de la interpretación que cabe dispensar
a una norma de derecho federal, esto es, el art. 11 de la ley 18.695, opino que
corresponde hacer lugar a esta presentación directa.- Buenos Aires, agosto 15 de 1978.-
Elías P. Guastavino.

Buenos Aires, octubre 5 de 1978.

Considerando: 1º - Que la sala VI de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo


desestimó, por extemporáneo, el recurso deducido por la Fundación Universidad de
Belgrano contra el pronunciamiento de la Dirección Nacional de Policía del Trabajo que
le había impuesto una multa de $ 1.000 por haber infringido el art. 6º de la ley 11.544.
Planteado el remedio federal, su denegación dio motivo a la presente queja.

2º - Que el recurso previsto en el art. 11 de la ley 18.695 (sustituido por ley 20.554) fue
presentado ante la autoridad de aplicación dentro de las dos primeras horas hábiles del
día siguiente al del vencimiento del plazo fijado en dicha norma, con cargo suscripto
por escribano público, en el que certificaba haberle sido entregado el día anterior, fuera
del horario hábil administrativo.

3º - Que para declarar extemporáneo dicho recurso, consideró el a quo que -no obstante
lo dispuesto por el art. 111 del dec. 1759/72- no era aplicable supletoriamente al caso la
norma del art. 124 del Cód. Procesal, habida cuenta que la situación se encontraba
regulada por el art. 1º, inc. e), párrs. 1º, 2º y 3º de la ley 19.549 de procedimientos
administrativos.

4º - Que si bien se trata de una cuestión de orden ritual, procede empero el remedio
extraordinario, si se atiene a que el fallo en recurso importa restringir de modo
sustancial el derecho de defensa constitucionalmente garantido, al privar al imputado de
la única instancia judicial (doctrina de Fallos, t. 275, p. 251; t. 280, p. 314; t. 283, p. 31
-Rev. La Ley, t. 137, p. 275; t. 143, p. 147; D. T., t. 1973, p. 245- y 249, entre otros).

5º - Que estando en juego la exégesis de normas procesales, es aplicable el principio con


arreglo al cual las leyes, deben interpretarse teniendo en cuenta su contexto general y
los fines que las informan (Fallos t. 284, ps. 9 y 293 -1, t. 1973, p. 456; Rep. La Ley,
XXXIV, 972, sum. 34-, entre otros) y de la manera que mejor se compadezca con los
principios y garantías constitucionales, en tanto que con ello no se fuerce indebidamente
la letra o el espíritu del precepto que rige el caso (Fallos, t. 256, p. 24, cons. 4º -Rep. La
Ley, XXVI, 911, sum. 16- y sus citas; t. 262, p. 168 -Rev. La Ley, t. 112; p. 41- y otros).
A este respecto se advierte que la inteligencia admitida por el fallo en recurso limita el
plazo acordado por el art. 11 de la ley 18.695, reduciendo de manera efectiva la
posibilidad de ocurrir a la justicia, que la jurisprudencia de esta Corte ha entendido ser
recaudo de la garantía de la defensa (Fallos, t. 262, p. 168, antes ref., y sus citas).

6º - Que en orden a lo expuesto, la norma del art. 124 del Cód. Procesal no debe
considerarse como un intento de modificación de las leyes de fondo o de forma que
fijan plazos para el ejercicio de un derecho, sino como un modo de regular las
situaciones en que el interesado se ve en la imposibilidad de utilizar todo el tiempo apto
del que legalmente dispone, debido a la hora de cierre de las oficinas judiciales -o en el
caso administrativas-, partiendo del presupuesto de que normalmente la respectiva
voluntad fue expresada en el curso del día anterior, sin que fuese materialmente recibida
merced a la circunstancia antedicha.

7º - Que tal disposición no resulta, entonces, incompatible con el régimen de la ley


19.549, en cuanto establece que los plazos se contarán por días hábiles administrativos y
se computarán a partir del día siguiente al de la notificación (art. 1º, inc. e, aparts. 1º, 2º
y 3º). Preceptos análogos -aun más estrictos- contiene el Cód. Procesal al que pertenece
aquella regla (arts. 155 y 156). Por lo demás, dichos plazos administrativos, por
aplicación supletoria del Cód. Civil (art. 29), son continuos y completos y se extienden
desde el momento en que finaliza el día de la notificación hasta la medianoche del día
de su vencimiento (arts. 24 y 27, Cód. cit.), siendo en cambio limitadas las horas en que
funcionan las respectivas oficinas.

8º - Que en atención a tales extremos resulta adecuado aplicar el antedicho art. 124, a
tenor de lo dispuesto por el art. 111 del dec. 1759/72, a fin de no privar al recurrente del
lapso que queda a su favor entre la finalización del horario de oficina y la medianoche
del vencimiento del plazo, máxime cuando como en el caso, se trata de interponer
-aunque en sede administrativa-, un recurso judicial y toda vez que frente al formalismo
moderado que caracteriza al procedimiento, administrativo (arg. art. 1º, ley 19.549),
resultaría incongruente negar en él lo que está permitido en el ámbito de la justicia.

Por ello, y de conformidad con lo que dictaminó el procurador general, se declara


precedente la queja y, no siendo necesaria otra sustanciación, se revoca lo decidido a fs.
45 del expediente que obra por cuerda.- Adolfo R. Gabrielli.- Abelardo F. Rossi.- Pedro
J. Frías.- Emilio M. Daireaux.

X-2 “Parodi, Fernando A.”, CNACAF, Sala IV, 10/04/1986, con nota de Tawil, Guido
Santiago, “El cómputo de los plazos para recurrir y los días hábiles administrativos”, LL
1986-E, 561

Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contenciosoadministrativo Federal, sala IV

Parodi, Fernando A.

10/04/1986

Publicado en: LA LEY 1986-E con nota de Guido Santiago Tawil LA LEY 1986-E, 562
SUMARIOS:
1 - En virtud de lo establecido por la ley 19.549 en su art. 1, inc. e (Adla, XXXIX-C,
2339), en cuanto a que los actos, actuaciones y diligencias se practicarán en días y horas
hábiles administrativos, si la resolución llegó al interesado en día sábado por carta
certificada con aviso de entrega, debe reputarse que dicha notificación se efectuó el
primer día hábil siguiente, ya que no consta que se hubieran habilitado otros para
efectuarlo, es decir que recién el lunes siguiente, que fue el primer día hábil,
comenzaron a correr los plazos procesales.

2 - Las horas y días hábiles administrativos son aquéllos de funcionamiento de la


Administración (art. 1°, inc. d, ley 19.549 -Adla, XXXIX-C, 2339-). Por aplicación de
este principio, en las notificaciones hechas por el Correo son hábiles las del
funcionamiento de éste que es el órgano administrativo encargado de su
diligenciamiento. (Del voto del doctor Hutchinson).

3 - Siendo que por aplicación del art. 24 del Cód. Civil, el actor tenía plazo hasta la
medianoche del día anterior para presentar su recurso, como la Administración no
funciona hasta esa hora, a los efectos de evitar que se conculque el derecho de los
particulares que dimana de aquel artículo, se ha considerado aplicable a los trámites
administrativos el plazo de gracia del art. 124 del Cód. Procesal (Adla, XLI-C, 2975).

TEXTO COMPLETO:

2ª Instancia.- Buenos Aires, abril 10 de 1986.

Considerando: I. Que a fs. 1/8 la actora interpuso recurso de apelación contra la


disposición 2/85 dictada por el Comandante de Regiones Aéreas que confirmó la
disposición 107/84 del Presidente de la Junta de Investigaciones de Accidentes de
Aviación, por la cual lo sancionó con un año de inhabilitación en las actividades aéreas
por la falta prevista en el art. 4º, inc. 24 del dec. 2352/83. Sostuvo que del expediente
administrativo núm. 5.094.489 (FAA) surgen diversas deficiencias en la producción de
las pruebas tales como contradicciones en la testimonial, evaluación de los daños
sufridos por la aeronave, deficiencias en el análisis del combustible, omisión en la
consideración de las pruebas ofrecidas por su parte. Criticó las manifestaciones vertidas
en los considerandos de la disposición 2/85 habida cuenta que la imputación de vuelo
rasante y temerario, se apoya única y exclusivamente en los dichos contradictorios de
los testigos. Señaló que la aeronave LV-ODO había sufrido un accidente el año anterior
ocasionado por fallas del motor. Sostuvo también que del informe que se da sobre el
estado de la hélice con sus dos palas dobladas 10 % es razonable suponer que aquélla, al
colisionar contra los cables eléctricos y luego contra el suelo, giraría a un bajo régimen
de revoluciones del motor ya que de haber chocado en potencia la hélice presentaría
daños considerables o destruida. Agregó que como consta en el expediente
administrativo, como consecuencia de las lesiones padece de amnesia que le impide
recordar los sucesos previos y posteriores al momento del accidente, pero podría
inferirse, que dirigiendo la aeronave hacia el aeródromo, ésta haya entrado en
emergencia, torciendo entonces el rumbo en 180º para que la máquina enfrentara el
viento y poder efectuar un aterrizaje de emergencia en el campo inmediatamente
posterior al tendido eléctrico. Concluyó que en la disposición recurrida no se procedió a
apreciar en su conjunto la (totalidad de las pruebas valorándose en forma exclusiva las
declaraciones testimoniales), con total olvido del principio "in dubio pro reo", toda vez
que las sanciones previstos por el dec. 2352/83 son de naturaleza penal.
II. Que, corrido el traslado de ley, el Estado Nacional (Fuerza Aérea Argentina) presentó
su contestación a fs. 17/23, solicitando se desestime el recurso interpuesto por la actora
por extemporáneo e infundado.

Respecto de la extemporaneidad del recurso interpuesto señaló que el art. 215 del Cód.
Aeronáutico establece un plazo de 15 días para interponer un recurso como el de
marras. De las constancias administrativas surge que la disposición apelada le fue
notificada al actor el sábado 23 de febrero de 1985, por lo cual el plazo debe comenzar a
computarse a partir del primer día hábil judicial, o sea el lunes 25 de febrero venciendo
el mismo el 15 de marzo. Toda vez que conforme surge del sello fechador de fs. 8vta. el
mismo fue presentado ante la Cámara el 18 de marzo de 1985, solicitó se lo rechace por
extemporáneo.

Subsidiariamente contestó el recurso. Sostuvo que siguiendo las reglas de la sana crítica
fueron evaluadas todas las pruebas producidas en el sumario y no en forma parcial e
incongruente como lo pretende el recurrente. Señaló que el actor ofreció prueba de
descargo en forma extemporánea conforme lo dispuesto por el art. 24 del dec. 2352/83 y
en ningún momento individualizó los testigos presenciales del accidente que avalaran
sus dichos en el sentido de que la aeronave presentaba fallas en el motor.

Hizo notar que después del accidente se probaron los motores y de las inspecciones
efectuadas a la aeronave se comprobó que no influyó en el evento falla alguna de
material o mantenimiento, habiéndose efectuado las inspecciones fijadas por el manual
de fábrica. Asimismo, conforme lo establece el Código Aeronáutico, le cupía al
comandante de la aeronave suspender el vuelo si consideró que existían fallas en el
material o en el mantenimiento y que estaba en condiciones de conocer por figurar
asentado en las historiales de la aeronave, documentación que obligatoriamente debía
llevar a bordo (art. 10, Cód. Aeronáutico).

Respecto a la avería de la hélice y su importancia, dicho hecho no tiene la relevancia


que el actor le pretende dar, ya que en accidentes como el de autos donde la máquina se
clava de punta, se da vuelta y capota, se modifican las bases generales, siendo probable
que el piloto al advertir que iba a tener un impacto disminuyó la velocidad
produciéndose el golpe a menor potencia, sufriendo las palas deterioros menores. De
todo lo dicho deviene que la aeronave era inspeccionada de acuerdo a su secuencia
normal, que después del accidente no presentaba fallas técnicas de material ni de motor,
que el combustible era apto, lo que lleva a concluir que el accidente se produjo por
imprudencia, impericia o negligencia del piloto, ya que el único aporte de que fallaron
los motores lo hace el actor de un supuesto testigo que nunca individualizó.

Concluyó que el piloto estaba volando a bajos mínimos ya que si hubiera estado en la
altura correspondiente (150 metros desde el obstáculo más elevado) podría haber
maniobrado para esquivar los cables que se encontraban a 10 metros del suelo).

Agregó que la cuestión planteada se encuentra dentro de la actividad aeronáutica de


gran complejidad técnica y especialización y que el Estado Nacional para aplicar la
sanción de que se trata ha contado con la intervención obligada del organismo más
especializado del país para juzgar la conducta de los pilotos en casos de accidentes de
aviación como es la Junta de Investigaciones de Accidentes de Aviación Civil, ante
quien el actor debió ofrecer la prueba pericial técnica, para refutar las conclusiones
arribadas.

III. Que, corrido el traslado respecto a la extemporaneidad del recurso, la actora lo


contestó a fs. 36/37. Sostuvo que conforme lo prevé el art. 43 del dec. 2352/83 los
plazos que establece la reglamentación "se contarán por días hábiles administrativos",
siendo de aplicación supletoria la ley nacional de procedimientos administrativos y su
dec. reglamentario. Así, del conjunto de ambos preceptos legales, se entiende que los
actos y diligencias administrativas deberán practicarse en días y horas hábiles
administrativos, salvo disposición legal en contrario o habilitación resuelta de oficio o a
petición de parte y se computarán a partir del día siguiente al de la notificación. Agregó
que la notificación de la resolución 2/85 fue recibida el sábado 23 de febrero de 1985.
No siendo día hábil administrativo, la recepción de la carta debe considerarse como
efectuada el lunes 25 de febrero de 1985 comenzando a computarse el plazo de 15 días a
partir del día siguiente, venciendo en consecuencia el lunes 18 de marzo de 1985, fecha
en la cual fue interpuesto el recurso en sede judicial, por lo que debe considerarse que lo
fue en término. Agregó que la notificación tampoco fue efectuada por ninguno de los
medios autorizados por el art. 41 del dec. 1759/72 por lo cual podría interpretarse que su
parte se notificó personalmente el 25 de febrero, comenzando, del mismo modo el
término para interponer el recurso, al día siguiente. Por todo lo manifestado solicita que
se rechace el planteo de extemporaneidad, con costas.

IV. Que, corresponde tratar en primer término la cuestión relativa al planteo de


extemporaneidad del recurso deducido.

La ley 19.549, aplicable supletoriamente al sublite, establece en su art. 1º, inc. d que los
actos, actuaciones y diligencias se practicarán en días y horas hábiles administrativos.
Por su parte el inc. e al referirse a los plazos prevé que éstos se contaran por días hábiles
administrativos y se computaran a partir del día siguiente al de la notificación.

De las constancias obrantes en el expediente administrativo surge que el actor recibió el


sábado 23 de febrero de 1985 una carta certificada con aviso de entrega en la que se
dice que se remite una copia de la disposición 2/85 del Comandante de Regiones
Aéreas.

Conforme con la normativa antes mencionada la diligencia de que aquí se trata debió
efectuarse en días y horas hábiles administrativos ya que no consta que hayan sido
habilitados otros para efectuarlo; es por ello que debe considerarse que la diligencia se
efectúo el primer día hábil siguiente, esto es el lunes 25 de febrero de 1985, debiendo
comenzar a correr el término de 15 días que establece el art. 215 del Cód. Aeronáutico
para la interposición de recursos ante esta Cámara al día siguiente. De ello se concluye
que conforme la fecha insertada por el sello fechador a fs. 8 vta., el recurso fue
interpuesto el 18 de marzo de 1985 por lo que se resuelve que el mismo lo fue en
término.

V. Que en cuanto al fondo de la cuestión planteada, el apelante se agravia por entender


que existieron en el expediente administrativo diversas deficiencias en la producción de
las pruebas y una incorrecta apreciación y valoración de la misma.
Sin embargo, tanto la resolución 107/84 dictada por el Presidente de la Junta de
Investigaciones de Accidentes de Aviación, como el dictamen 3235 (folio 70/75) previo
al dictado de la disposición 2/85 del Comandante de Regiones Aéreas, confirmatoria de
la anterior, realizan un examen y valoración de la prueba rendida en el expediente
administrativo núm. 5.094.489 (Fuerza Aérea Argentina).

VI. Que, de las constancias administrativas se desprende que el actor no aportó ninguna
prueba para tratar de desvirtuar las afirmaciones del departamento técnico en el sentido
de que "el material fue inspeccionado después del accidente por el técnico actuante,
comprobándose que no influyó en el hecho el material ni el mantenimiento de la
aeronave". En oportunidad de serle enviado el formulario de imputación y descargo
previsto en el dec. 2352/83, no aportó nuevos elementos tendientes a demostrar que
hubo algún tipo de falla en el motor de la aeronave, pese a que cuando prestó
declaración ampliatoria se le notificó que a la mayor brevedad aportara los datos de los
testigos que menciona y que dice que vieron "cómo el motor fallaba".

VII. Que, como consecuencia, cabe consignar que en el expediente administrativo


labrado como consecuencia del accidente no se observen deficiencias que afecten la
legalidad del procedimiento. Si bien existen contradicciones en las declaraciones
testimoniales prestadas al folio 16 y 17 que no permiten concluir con total certeza que la
aeronave siniestrada fuese la misma que volaba a baja altura, las pruebas técnicas
demostraron que no existieron fallas en el material, ni en el mantenimiento y
combustible de la aeronave que justificasen el sobrevuelo a altura no permitida
generando el riesgo que luego se materializara. De ello se desprende que objetivamente
se configuró la situación descripta y sancionada por el art. 4º, inc. 24 del dec. 2352/83, y
que no existe prueba alguna que medianamente demuestre los dichos del recurrente.
Además éstos se basan en simples suposiciones habida cuenta el estado de amnesia que
sufre.

A mérito de las consideraciones precedentes se rechaza el pedido de extemporaneidad


en la prestación del recurso interpuesto y se confirma la disposición 2/85 del
Comandante de Regiones Aéreas. Costas según los respectivos vencimientos.- Pedro A.
Miguens. - Guillermo P. Galli. - Tomás Hutchinson (según su voto). (Sec.: Laura
Labarthe).

El doctor Hutchinson dijo:

Voy a coincidir con mis colegas con las conclusiones a que arriban: esto es desestimar el
pedido de extemporaneidad en la presentación del recurso y no hacer lugar al recurso
interpuesto. Coincido con los fundamentos dados para este rechazo pero disiento de los
argüidos para fundamentar aquél.

En esa línea de pensamiento diré que las horas y días hábiles administrativos son
aquéllos de funcionamiento de la administración (art. 1º, inc. "d", ley 19.549). Por
aplicación de este principio en las notificaciones hechas por el Correo son hábiles las
del funcionamiento de éste -que es el órgano administrativo encargado de su
diligenciamiento-. Siendo así, el recurso fue interpuesto el primer día hábil subsiguiente
al vencimiento del plazo para presentar el recurso.
No obstante ello, siendo que por aplicación del art. 24 del Cód. Civil, el actor tenía
plazo hasta la medianoche del día anterior para presentar su recurso. Como la
administración no funciona hasta esa hora, a los efectos de evitar que se conculque el
derecho de los particulares que dimana de aquel artículo se ha considerado aplicable a
los trámites administrativos el plazo de gracia del art. 124 del Cód. Procesal (Fallos, t.
300, p. 1070 -Rev. LA LEY, t. 1979-B, p. 105-).

En autos no existe constancia de la hora de presentación del recurso, por lo que debe
considerarse al mismo como presentado dentro de esas dos primeras horas (arg. art. 25,
párr. 5º, dec. 1759/72, por aplicación analógica). Tomás Hutchinson.

X-3 “Mattera, Juan Francisco”, CNACAF, Sala III, 22/06/2006


1-2
PROCEDIMIENTO TRIBUTARIO. DGI. Plazos. Cómputo. Notificación.

Toda vez que la ley 11.683 prevé en su art. 4 que para el


cómputo de los términos en días únicamente se considerarán los
hábiles y que la ley de procedimientos administrativos,aplicable
en forma supletoria (art. 116 de la ley 11.683) establece la
realización en y día y hora hábil de las diligencias (art. 1,
inc d) corresponde, tener por cumplida la diliegencia de
notificaciónde la resolución de la DGI el día hábil siguiente al
de su recepción (Cons. III).

Argento, Grecco.

39.233/03
"Mattera Juan Francisco (TF 20145-I) c/ D.G.I.)".
22/06/06

CAM.NAC.CONT.ADM.FED.

Sala III.

2-2
PROCEDIMIENTO TRIBUTARIO. D.G.I. Recursos. Relación entre el
plazo de gracia del art. 124 del C.P.C.C.N. y el lugar
de interposición.

Por tratarse de una cuestión procesal y afin de salvaguardar el


derecho de defensa, si la mesa de entradas del Tribunal Fiscal
atiende enel horario de 12:30 a 16:30 , el plazo de gracia de
las dos primeras horas del art. 124 del C.P.C.C.N. queda
comprendido entre las 12:30 y las 14:30, con independencia dle
horario que cumpla la agencia de la D.G.I. en la que se
interponga el recurso (Sala II "Baratti, Pedro Oscar (T.F.
15.056-I) c/ D.G.I.", 15/08/2000).

Argento, Grecco.

39.233/03
"Mattera Juan Francisco (TF 20145-I) c/ D.G.I.)".
22/06/06

CAM.NAC.CONT.ADM.FED.

Sala III.

X-4 “Autolatina Argentina S.A. (T.F. 7644-A) c/ A.N.A.”, CNACAF, Sala IV,
01/04/1997

PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO. VISTA. Efecto respecto de los plazos para


recurrir.

El pedido de vista de las actuaciones administrativas produce la suspensión de


los plazos para recurrir (art. 76, dec.reglamentario de la ley 19.549); efecto
que se concede con la finalidad de evitar la indefensión del administrado que
no ha podido tomar conocimiento de ellas y que tiene exiguos plazos para
recurrir (esta Sala, 12/6/86, "Cuarto Creciente c/ Adm.Nac. de Parques Nac.").
(Consid. IV).

Galli, Jeanneret de Pérez Cortés, Uslenghi

Autolatina Argentina S.A. (T.F. 7644-A) c/ A.N.A. Causa: 984/97


1/04/97

C.NAC.CONT.ADM.FED., SALA IV

PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO. SUSPENSION. Diferenciación con la


interrupción.

En derecho no hay discusión respecto del concepto y los efectos de la


suspensión y de la interrupción de los plazos, cualquiera fuere la finalidad
que posea determinada rama del derecho. En la suspensión una vez desaparecida
la causa que la provocó se reanuda el plazo cuyo cómputo se había detenido, en
tanto que en la interrupción, el plazo ya corrido fenece y se reinicia su
cuenta una vez desaparecido el hecho que la provocaba. (Consid. IV).

Galli, Jeanneret de Pérez Cortés, Uslenghi


Autolatina Argentina S.A. (T.F. 7644-A) c/ A.N.A. Causa: 984/97
1/04/97

C.NAC.CONT.ADM.FED., SALA IV

ACTIVIDAD ADMINISTRATIVA. BUENA FE.

La buena fe es un principio general del derecho que rige con independencia de


cualquier recepción que al respecto haga el legislador, como en nuestro país
lo ha sido para las relaciones contractuales en el art. 1198 del C.C. Según
dicho principio, las personas deben adoptar un comportamiento leal, tanto en
el momento de constituir relaciones con los demás, como en oportunidad del
cumplimiento de las obligaciones asumidas. A este principio no es ajeno el
derecho administrativo. Su aplicación, respecto del particular que traba
relaciones con la Administración, comportará la confianza de ésta en que aquél
adoptará un comportamiento leal en la fase de constitución de las relaciones,
en el ejercicio de sus derechos y en el cumplimiento de sus obligaciones
frente a ella (esta Sala, 24/11/94, "Aluar Aliminio Arg."). (Consid. VI).

Galli, Jeanneret de Pérez Cortés, Uslenghi

Autolatina Argentina S.A. (T.F. 7644-A) c/ A.N.A. Causa: 984/97


1/04/97

C.NAC.CONT.ADM.FED., SALA IV

X-5 “Galián, Edgar c/ Provincia de Corrientes”, CSJN, 26/12/1978, Fallos 300:1292


Corte Suprema de Justicia de la Nación

Galián, Edgar c. Provincia de Corrientes

26/12/1978

Cita Fallos Corte: 300:1292

SUMARIOS:

1 - La garantía de defensa en juicio no puede considerarse lesionada por la circunstancia


de que el recurrente haya actuado personalmente en la causa sin patrocinio letrado, pues
ello es resultado de su propia decisión y no de una imposición legal. Además,
discutiéndose en el caso cuestiones de contenido estrictamente patrimonial, es aplicable
el principio de renunciabilidad de las garantías constitucionales.

2 - Resulta irrazonable que mediando una manifestación inequívoca y expresa del


recurrente impugnando un acto o decisión de la Administración, suficiente para
determinar la medida y el alcance de su reclamo, se presuma por vía legal su renuncia,
cuando el órgano no cumple con su obligación de resolver dentro del plazo y el
interesado no urge la decisión. En efecto, atribuir a esa renuncia por el art. 44 del Cód.
Contenciosoadministrativo de Corrientes al hecho de no haber urgido el procedimiento
ante el silencio del órgano, no guarda coherencia con las reglas generales del
procedimiento, premia la actitud negligente de la Administración, importa un trato
desigual no razonable de los sujetos de la relación de derecho público y atenta contra la
garantía de la defensa establecida en el art. 18 de la Constitución Nacional.

3 - El art. 44 de la ley 2943 de la Provincia de Corrientes, en cuanto no se limita a


regular el ejercicio de la acción procesal, sino que yendo más allá arbitra un modo de
extinción de la acción y del derecho, cuando el particular no inste la decisión del órgano
dentro de los diez días de vencido el plazo para que aquél se pronunciara, es
inconstitucional dada su disconformidad con los arts. 16 y 18 de la Ley Fundamental.

TEXTO COMPLETO:

Dictamen del Procurador General

Suprema Corte:

En el escrito de fs. 56/60 el recurrente pone en tela de juicio la validez del art. 44 del
Código Contenciosoadministrativo de la Provincia de Corrientes que encuentra en
pugna con los arts. 16, 18, 67 inc. 11, y 108 de la Constitución Nacional.

Debo señalar, en primer término, que la materia revisable en esta instancia y se


circunscribe a la alegada violación de los dos primeros preceptos invocados, toda vez
que las restantes cuestiones han sido propuestas por primera vez en oportunidad de
deducir esta apelación extraordinaria (Fallos: 255:379; 252:510, 539).

En tales condiciones el thema decidendi puede resumirse del modo siguiente: Crea el
deber de urgir la decisión de la Administración impuesto al particular por el art. 44 de la
ley provincial 2943 una arbitraria desigualdad entre ambos sujetos de la relación de
derecho público objeto de esta litis, ¿afecta el derecho de defensa del actor la falta de
asistencia letrada en oportunidad de deducir y llevar adelante la reclamación que prevén
los arts. 26 y ss. del citado cuerpo legal?

Para contestar estos interrogantes conviene tener presente en primer término que las
leyes gozan como todo acto gubernamental de una presunción de legitimidad que sólo
pueden caer ante una acabada comprobación de su invalidez (Fallos: 209:200; 249:221;
250:36).

Ello sentado, cabe recordar que con arreglo a jurisprudencia del Tribunal la garantía
constitucional de la defensa no se opone a su reglamentación en beneficio de la correcta
sustanciación de las causas (Fallos: 185:242; 229:761).

Dicho poder reglamentario incluye, por cierto, la facultad de efectuar distinciones


razonables entre quienes no se encuentran en la misma condición (Fallos: 216:69).
A la luz de estos principios, pienso que el art. 44 de la ley 2943, en la medida en que
otorga al titular de un derecho la posibilidad de obtener su reconocimiento en los
estrados judiciales, no excede los límites impuestos por la Constitución Nacional a los
legisladores provinciales. No empece a ello la falta de ejercicio efectivo de tal facultad,
toda vez que, según la inteligencia que la Corte ha asignado a la garantía del art. 18 de
la Constitución Nacional ésta no salvaguarda al individuo de las consecuencias jurídicas
de sus propias omisiones o negligencias (Fallos: 188:120; 196:19; 223:428; 225:124;
229:507; 239:51).

Tal es el caso del sub lite en que el apelante objeta las consecuencias que la horma local
atribuye a su inactividad como reclamante.

En cuanto a la carencia de patrocinio letrado de que se agravia el recurrente, estimo que


no es suficiente para sustentar la declaración de invalidez que pretende, habida cuenta
de que es fruto de su propia decisión y no de un obstáculo creado por la ley.

Es cierto que V. E. ha considerado indispensable la asistencia profesional en causa de


naturaleza penal (Fallos: 237:158 Marcelina Moyano s/ inf. edicto policial, sentencia del
7 de octubre de 1976), pero ello se halla íntimamente relacionado con la naturaleza no
patrimonial de los derechos que se ponen en juego en procesos de esa índole.

Tales circunstancias resultan extrañas al caso donde lo discutido tiene contenido


definitivamente patrimonial y, por tanto, le es aplicable el principio de renunciabilidad
de las garantías constitucionales que protegen tales intereses (Fallos: 275:235; 279:283).

Por lo demás, el Tribunal decidió in re Dutto, L. c/Verocich, S. y Arburúa, P. J.


s/excepción a la prórroga ley 13.246, del 15 de diciembre de 1950, que no era necesario
la participación efectiva del consejero jurídico fundándose en razones aplicables por
analogía al caso de autos.

En virtud de lo expuesto considero que corresponde rechazar el recurso interpuesto.


Buenos Aires, 28 de marzo de 1978. Elías P. Guastavino.

Buenos Aires, 26 de diciembre de 1978.

Vistos los autos: "Galián, Edgar c/Estado de la Provincia de Corrientes s/prepara acción
judicial hoy demanda contenciosoadministrativa".

Considerando:

Que, según consta en autos, por disposición N° 051/75 la Dirección Provincial de la


Vivienda dio por rescindido el aquí llamado "contrato de tenencia precaria" a favor del
actor, quien interpuso el correspondiente recurso de revocación previsto por el art. 37 de
la ley 2943 de la Provincia de Corrientes. Transcurrido con exceso el plazo previsto por
el art. 41 de dicho ordenamiento legal para que la Administración se pronunciara y sin
que el interesado urgiera el procedimiento, se dictó el decreto N° 4919 del 26 de
diciembre de 1975, confirmatorio de la resolución impugnada, cuya ilegalidad y
arbitrariedad el accionante pretendió se declarara al iniciar el presente juicio. Corrido el
traslado de la demanda, el apoderado del Estado Provincial opuso excepción de
caducidad del recurso (art. 70, inc. a], ley 2943) con base en el art. 44 del mismo
Código que establece: "Se considerará que hay renuncia a las acciones y recursos
previstos en esta ley... si dentro de los 10 días posteriores al vencimiento del plazo a que
se refiere el art. 41, el urgimiento que el mismo establece no es presentado". El Superior
Tribunal de Justicia de Corrientes, por mayoría (fs. 50/53), hizo lugar a la defensa
planteada por considerar constitucional la disposición en que se fundó y dispuso el
archivo de las actuaciones.

2º) Que en el recurso extraordinario interpuesto a fs. 56/60, concedido a fs. 64, se ha
cuestionado la validez constitucional del art. 44 del Código Contenciosoadministrativo
Provincial que -según el apelante- se encuentra en pugna con los arts. 16, 18, 67, inc.
11), y 108 de la Constitución Nacional.

3º) Que, tal como lo señala el señor Procurador General, el tema a decidir en esta
instancia se refiere sólo a las dos garantías invocadas en primer término pues el planteo
en relación a las restantes resulta tardío por haber sido introducido por primera vez en la
apelación extraordinaria.

Corresponde resolver, por consiguiente, si el deber de urgir la decisión de la


Administración impuesto al particular bajo apercibimiento de considerar que hay
renuncia a las acciones y recursos previstos por el Código provincial, afecta la igualdad
de los sujetos en la relación de derecho público y la defensa en juicio.

4º) Que la garantía de defensa en juicio no puede considerarse lesionada por la


circunstancia de que el recurrente haya actuado personalmente en la causa sin patrocinio
letrado (Fallos: 218:792), pues ello es resultado de su propia decisión y no de una
imposición legal. Además, discutiéndose en el caso cuestiones de contenido
estrictamente patrimonial, es aplicable el principio de renunciabilidad de las garantías
constitucionales (Fallos: 275:235; 279:283).

5º) Que cabe destacar que el urgimiento exigido al recurrente es consecuencia directa
del silencio en que incurre la Administración que omite pronunciarse dentro del plazo
legal, y afecta la existencia misma de la relación jurídica de fondo, pues no hay
posibilidad de promover otra pretensión con el mismo objeto y causa.

Es cierto que con arreglo a jurisprudencia del Tribunal, la garantía constitucional de la


defensa no se opone a su reglamentación en beneficio de la correcta sustanciación de las
causas (Fallos: 185:242; 229:761) y dicho poder incluye la facultad de efectuar
distinciones razonables entre quienes no se encuentran en la misma condición (Fallos:
216:69).

La regulación legislativa y reglamentaria referida al silencio administrativo debe evitar


que por tal actitud los particulares queden fuera de la protección jurisdiccional, en
situación de indefensión. Frente a la inercia del órgano, la vía de la ficción legal no
puede utilizarse hasta aniquilar los derechos subjetivos e intereses legítimos de los
administrados.

Conforme con los principios generales que rigen la materia, el recurrente concurre como
colaborador en la elaboración de la decisión administrativa aun cuando defiende sus
derechos subjetivos, por lo que predominan las reglas de informalismo y la impulsión
de oficio.
Además, la buena fe, la lealtad y la probidad que deben caracterizar todo proceso y la
actividad de las partes en él, determinan que las normas adjetivas regulatorias de la
conducta de las mismas no contengan exigencias contrarias a tales principios.

7º) Que, por tanto, resulta irrazonable que mediando una manifestación inequívoca y
expresa del recurrente impugnando un acto o decisión de la Administración, suficiente
para determinar la medida y el alcance de su reclamo, se presuma por vía legal su
renuncia, cuado el órgano no cumple con su obligación de resolver dentro del plazo y el
interesado no urge la decisión. En efecto, atribuir a esa renuncia por el art. 44 del
Código Contenciosoadministrativo al hecho de no haber urgido el procedimiento ante el
silencio del órgano, no guarda coherencia con las reglas generales del procedimiento,
premia la actitud negligente de la Administración, importa un trato desigual no
razonable de los sujetos de la relación de derecho público y atenta contra la garantía de
la defensa establecida en el art. 18 de la Constitución Nacional.

8º) Que la presunción legal que impide al interesado ejercer sus pretensiones en un
nuevo expediente, no tiene significado meramente procesal sino que afecta los derechos
sustanciales; aunque se hable de "renuncia de acciones y recursos" se trata realmente de
una renuncia de derechos que la norma presume como consecuencia del incumplimiento
por parte del particular de su obligación de instar el pronunciamiento de la
Administración, sanción de injustificado rigor que estimula la negligencia de la misma.

Lo dicho lleva a concluir que el art. 44 de la ley 2943 en cuanto no se limita a regular el
ejercicio de la acción procesal, sino que yendo más allá arbitra un modo de extinción de
la acción y del derecho, cuando el particular no inste la decisión del órgano dentro de
los diez días de vencido el plazo para que aquél se pronunciara, es inconstitucional dada
su disconformidad con los arts. 16 y 18 de la Ley Fundamental.

Por ello, oído el señor Procurador General, se revoca la sentencia apelada fundada en el
art. 44 de la ley 2943, cuya inconstitucionalidad se declara. Vuelvan los autos al
Tribunal de origen a fin de que por quien corresponda se dicte nuevo pronunciamiento
ajustándose a lo resuelto por esta Corte Suprema en el presente fallo (art. 16, primera
parte, ley 48).

Adolfo R. Gabrielli. - Abelardo F. Rossi. - Pedro J. Frías. - Emilio M. Daireaux.