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DISCURSO DE GRADUACIÓN

Viernes 2 de septiembre de 2005

Estimados Graduados, Familiares,


Autoridades, Colegas, Amigos todos:

Al margen de trámites pendientes, esta ceremonia, que


concluye con mis palabras, marca un hito significativo en la vida de
todos Uds. Por las escaleras que han subido como universitarios van
a descender simbólicamente convertidos en profesionales. Es, por
ello, un día de celebración, tanto para Uds. como para quienes han
contribuido, con su ayuda generosa, a que Uds. logren este umbral.

Si les preguntara a Uds.: ¿cuántos artistas se gradúan hoy? me


preguntarían extrañados: ¿artistas? Te has equivocado de
graduación! Nosotros somos administradores, contadores y
economistas, no artistas. Pero permítanme regresar en el tiempo, a
cuando Uds. de niñas y niños dibujaban y coloreaban figuras en
cualquier clase del jardín de infantes o colegio elemental; si me
hubiera asomado, entonces a la puerta, para preguntar. ¿cuántos
artistas hay en esta clase? probablemente la mayoría de Uds. hubiera
levantado la mano.

Las carreras que finalmente Uds. seleccionaron se afirman más


en la ciencia y la tecnología. Aspiran a lograr una mayor
racionalidad y claridad, así como una asignación eficaz y
transparente de recursos escasos para satisfacer necesidades y
generar rentabilidad empresarial y bienestar social. Presume que los
consumidores desean productos y servicios que resulten cada vez
mejores, más rápidos, más baratos, más seguros. Hasta allí los
modelos teóricos y los parámetros de análisis funcionan muy bien.
Pero hay otros productos y servicios cuyas cualidades resultan más
difíciles de medir: belleza, alegría, significado y motivación vital.
Si miramos sobre el hombro de alguien que opera una
computadora, y descubrimos una pantalla llena de letras y números,
presumimos que ese alguien está trabajando o estudiando; si, en
cambio, uno ve imágenes y oye sonidos, apostaría a que está
distrayéndose. Eso no va a ser necesariamente así en el futuro. Los
productos y servicios de mañana van a incluir y requerir una mayor
dosis de imaginación y emoción. El trabajo debemos verlo también
como una obra de arte en ejecución.

Para muchos, por ejemplo, la contabilidad constituye una


disciplina árida. Quien hace más de 500 años sentara sus bases, Luca
Pacioli, fue un gran amigo de Leonardo da Vinci quien, antes de
conocerlo, tenía sólo un sentido intuitivo de la proporción y de la
geometría. Fue Pacioli quien lo incentivó a que dominara los
conceptos de múltiplos y fracciones para lograr una mayor exactitud
en las proporciones. La colaboración interdisciplinaria resulta vital
para el desarrollo humano y Uds. ingresan a un mundo laboral cada
vez más cambiante y con menos fronteras.

Una industria como la fotográfica, por ejemplo. Hasta hace tan


sólo una década, ella comprendía un conjunto de componentes
autónomos: máquinas diversas, rollos, papeles especiales,
laboratorios, etc. Cuando yo me gradué, el revelado de las fotos
tomaba varios días y se hacía en EEUU. Las de esta noche la van a
tener instantáneamente en sus computadoras. Y, en la actualidad, el
70% del total de máquinas de fotos que se venden en el mundo son
digitales. En apenas una década, la máquina fotográfica ha dejado de
ser lo que era para convertirse en un componente periférico de la
computadora. Los teléfonos celulares ya toman y trasmiten fotos.
Algunos pronostican que, en pocos años, se podrá recoger imágenes
con lapiceros y hasta con tarjetas de crédito. Yo me pregunto:
empresas antes autónomas como Kodak y Canon, ¿en qué negocio
están hoy? ¿qué tipo de profesionales requieren? ¿ingenieros de
fotografía solamente? O profesionales versátiles capaces de
interactuar con especialistas muy diversos?
La Universidad del Pacífico no quiere sólo formar
administradores, contadores y economistas; aspira a que sus
egresados sean verdaderos líderes en nuestra sociedad.

El liderazgo implica algunos atributos que van más allá del


discernimiento y las competencias básicas que la universidad les
haya podido inculcar. También requiere de carácter, coraje, sentido
de compromiso, generosidad, iniciativa, capacidad para escuchar a
los demás y construir relaciones, focalización y pasión en lo que se
hace, actitud positiva hacia las cosas, seguridad en uno mismo,
capacidad para aprender de los errores, habilidad para resolver
problemas, auto disciplina, responsabilidad, vocación de servicio,
especialmente la disposición para ayudar a los demás a aprender.

Pero incluso todas estas cualidades, tan importantes como son,


les resultarán incompletas si carecen Uds. de visión. ¿Por qué?
Porque es la visión la que dirige al líder y alimenta su fuego interno.
Un líder sin visión es alguien que termina dando vueltas alrededor
de sí mismo.

Uno no puede comprar o tomar prestada una visión. Hay que


buscarla dentro de uno mismo, en las habilidades propias y deseos
íntimos, en la vocación, si uno tuviera una. La visión no es algo
místico que se nos va a aparecer una noche. Surge de nuestro pasado
y de la historia de la gente que nos rodean. De eventos críticos que
nos han marcado.

Una visión potente es una que además pueda iluminar a otros,


que les dé también valor a ellos. Una visión actúa de imán, atrae,
desafía y une a personas. El mejor discurso de graduación de este
año lo dio Steve Jobs en la Universidad de Stanford hace tres meses
(el texto lo pueden encontrar en news-service.stanford.edu/news/2005/june15/jobs-
061505.html - 21k ). Jobs fue un niño adoptado que no terminó la
universidad por falta de dinero, que creó la empresa Apple a los 20
años en el garaje de una casa, que una década después, a los 30 años,
fue despedido de su cargo en la propia empresa que había
cofundado. Esa decisión, que él curiosamente celebra hoy, le
permitió desarrollar toda su creatividad en Pixar, la empresa de
películas animadas por digitación. Hace poco Jobs fue diagnosticado
de cáncer. A todo ello se refiere en el discurso en el cual hace
reflexiones y brinda consejos, con los que coincido plenamente, a
una promoción de graduandos a la que Uds. no tendrían por qué
envidiar.

Para crear una visión tan potente como la de Jobs –él mismo lo
dijo- hay que escuchar varias voces: la de uno mismo, la de los
sueños más recónditos. ¿No es extraño pensar en lo mucho que
sabríamos si nos interrogáramos a nosotros mismos tanto o más que
hacer preguntas a otros? Si lo que uno busca en la vida no proviene
de lo más profundo de uno mismo, de las querencias más firmes,
uno nunca va a sentirse logrado.

¿De dónde sale la mayor parte de las ideas inspiradoras? En


primer lugar, de la conciencia de lo que no funciona bien. La
insatisfacción con el estado de las cosas constituye un catalizador
poderoso de la inspiración. No hay que temerle al cambio. Y hay que
aprender continuamente de los errores. W Churchill decía que el
liderazgo no es sino el arte de avanzar, de fracaso en fracaso, sin
perder el entusiasmo. Lo sabía él que perdió una elección después de
ganar una guerra.

Procuren enamorarse del trabajo que realizan o, mejor aún,


busquen un trabajo del cual se puedan realmente enamorar, uno que
no dejarían incluso si alguien les pagase el doble por hacer otra cosa.
Pocas cosas mejores que ir con ganas a trabajar los lunes en la
mañana.

Como muchos de Uds. ya han descubierto, la vida laboral es


bien distinta a la vida universitaria. Cuando recuerdo de mi
promoción, y me pregunto a quienes les fue mejor luego en la vida,
no es tanto la inteligencia lo que importa (siendo la inteligencia una
cualidad que la universidad resalta), sino la voluntad, la serenidad, la
persistencia, el esfuerzo sostenido, el no bajar la guardia, el no
rendirse nunca.

Sean siempre Uds. mismos. Conózcanse bien. No se angustien


con fantasmas. Aprendan bastante del silencio. No finjan afectos.
Ante la vida y el trabajo, planteen su verdad y sus preguntas con
transparencia; no se cierren a nadie, ni a los presuntamente
ignorantes, porque ellos también tienen una historia que contar.

Al bajar esta escalera, para empezar una nueva etapa en sus


vidas, recuerden con cariño el pasado, un pasado del cual la
Universidad empieza a partir de ahora a ser parte; proyecten con
imaginación su futuro, un futuro en el cual tienen que dar tanto
como recibir; y vivan con intensidad el presente, un presente que
esta noche es de celebración y alegría.

Felicitaciones a todos; y brindemos por su éxito. Para eso


estamos aquí.

Felipe Ortiz de Zevallos


Rector

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