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CÓMO COMENTAR LA VARIEDAD DIALECTAL DE UN TEXTO

Texto A

En este fragmento podemos observar una variedad estándar de la


lengua que corresponde a las partes narradas. En este caso no
podemos identificar la procedencia del emisor, puesto que las reglas
ortográficas se basan en una norma general, para todos los
hablantes.

Por otro lado, en las partes dialogadas vemos cómo se reproduce por
escrito una conversación oral y J. Sénder pretende reflejar por escrito
su pronunciación. Así pues, podemos encontrar bastantes rasgos
correspondientes a una variedad dialectal, que es la meridional,
concretamente se refleja el habla de una zona de Andalucía. La
lectura nos da una pista al mencionar Triana o la Giralda, dos lugares
muy característicos de Sevilla.

A continuación se analizarán algunos rasgos propios de esa variante


meridional andaluza de Sevilla. Y se trata, además, del caló, la lengua
de los gitanos. En primer lugar, como rasgos muy marcado, se
observa la pronunciación de s como z o ceceo. Algunos ejemplos son:
“zabía” y “pazarle” (l.5), “vizto” (l.6), “seis” (l.8) o “zeñó” o
“zeñorita” (l.14-15). Otra característica relevante es la confusión
entre l y r al final de palabra, como ocurre con “ar” (por “al”,
contracción de a y el), en la línea 5. A veces, esta confusión se da
también a final de sílaba, como observamos en “argún” (l.5) o
“mardita” (l.9). También se puede apreciar elisión de –d-
intervocálica en “asaúra” (asadura, línea 6). Por último, observamos
algunas palabras características de esta región, como “miente” (l.14),
del verbo mentar.

En conclusión, con este breve repaso a los rasgos dialectales más


relevantes de este fragmento, podemos decir que en el texto
predomina la variedad meridional en las partes dialogadas, pero se
compensa con la variedad estándar en las partes narradas.