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Domingo 22 de marzo de 2009. Suplemento Áncora. La Nación.

EL TIEMPO LAS LLEVÓ


Mario Zaldívar

Buenas orquestas costarricenses, hoy ya olvidadas, animaron fiestas en salones y casas. Una
orquesta nacional de los años 50 tenía un repertorio tan reducido que solo le alcanzaba para un set;
al comenzar el segundo turno, su director anunciaba: “Ahora vamos a tocar las mismas canciones,
pero más alegres”. Otro director presentaba a su orquesta como “la mundialmente desconocida”.
Con esas características, algunos grupos musicales pasaron inevitablemente al olvido,
aunque en determinada época contribuyeron con la identidad de su comunidad y jamás carecieron
un séquito –aunque reducido– de seguidores que las salvaron del olvido total. Este artículo recuerda
a algunas de aquellas agrupaciones musicales.

Orquesta Champion. Su fundador y director fue el guitarrista Víctor Gandini. En su mejor


momento, allá por los años 40, contó con doce integrantes. Con tres trompetas y tres saxofones (la
mitad de la nómina) se inclinó por el sonido de las bandas que apostaron a los instrumentos de
viento para sacar dignamente su tarea. En el piano estaba Vernon Hine, padre de quien sería
conocido más tarde como el Pibe Hine, gran pianista. Su cantante fue Carlos Oconitrillo. No se
conocen registros sonoros de este grupo.

Orquesta Tropical. Este grupo se fundó a finales de los años 30 y principios de los 40. Con dos
trompetas, dos saxofones, batería, bajo, guitarra y cantante, optaron por la discreción de los grupos
que tocaban en salones modestos o en fiestas familiares. Se sabe que esta orquesta amenizaba bailes
en el salón El Palacio del Ritmo o el Salón Muñoz, ubicado en San Pedro de Montes de Oca.
También se conservan algunas fotos suyas tomadas en una presentación en el Hospicio de
Huérfanos. Francisco Vargas tocaba el acordeón y su hermano Fernando era el cantante. Uno de los
saxofones estaba a cargo de Eduardo Jiménez, recordado por su participación en la orquesta
Riverside, de Cuba.

Orquesta Bahía. Creada en 1945 en Santo Domingo de Heredia por Omar Aparatico Rodríguez, su
director . Como se acostumbraba en aquellos años, su nombre salió de un concurso organizado
entre vecinos. Llegó a tener ocho miembros, divididos entre vientos, guitarra, percusión y canto. Su
actividad se desarrolló fundamentalmente en provincias, aunque en algún momento pasaron por el
Club Unión. De auténtica cepa domingueña, el grupo no renunció a la publicidad ni a la esmerada
presentación personal de los músicos; incluso, sus atriles, de especial elaboración, les dieron un
brillo inusual para aquella época.

Orquesta de Rubén Menéndez. Rubén Menéndez fue un músico cubano cuya agrupación se
disolvió en Costa Rica. Aquí formó otra con músicos criollos, a quienes impuso la vestimenta
tradicional de las orquestas cubanas.

Orquesta de Alcione Salas. Alcione Salas nació en San Ramón en 1913. Posteriormente viajó a la
capital, donde tocó con las orquesta de Julio Barquero y Gilberto Murillo. A principios de los años
40 fue al Ecuador, donde tocó con las mejores orquestas de aquel país; después formó su propio
grupo y viajó por el Perú llevando como cantante al famoso Marino Álvarez. Salas retornó a Costa
Rica en 1953 y formó su orquesta, la que llegó a tener 17 integrantes; posteriormente pasó a un
formato más pequeño, de combo. Salas falleció en fecha reciente con más de 90 años.

Orquesta Rivera Musical. En 1947, en Alajuela, el pianista José Joaquín Rivera la fundó como
Orquesta Rivera , que sobrevivió hasta 1951, cuando pasó a llamarse Orquesta Siboney , bajo la
dirección de Hillman Molina. La agrupación volvió en 1960 ya como Rivera Musical . Dos de sus
cantantes fueron Hugo Lino Salas y Hernán Zamora. Llegó a tener 15 músicos y dejó grabaciones
de gran calidad.

Orquesta Oro Musical. Apareció alrededor de 1975 a partir de la salida de algunos músicos de la
orquesta de Álvaro Morales. Durante muchos años sostuvo el formato de gran orquesta cuando
estas ya estaban en retirada. Tocó en diversas salas de baile, aunque su punto más frecuente fue El
Jorón, en Desamparados. Alternó con la Billo’s Caracas Boys en el Versalles (Sabanilla) y con Leo
Marini en Los Molinos (Cartago). Su arreglista y director fue Fernando Cordero.

Marimba Orquesta Escazú. En Costa Rica existieron pocas agrupaciones de este estilo, más
cultivado en otros países centroamericanos; se recuerda a la marimba orquesta Costa Rica, de los
hermanos Sanabria. De este grupo de Escazú se conoce poco; se sabe que los saxofones fueron
tocados por Gilberto Borbón y por el reconocido músico Arcelio Chaves.

Orquesta Cartagena. Esta agrupación se creó en Santo Domingo de Heredia a principios de los
años 60; en realidad, fue una continuación de la Orquesta Bahía pues su director, Eduardo Bolaños
(conocido como Chicote ), venía de este grupo. Con 10 integrantes, la Cartagena exhibió
importantes variaciones de forma y fondo en relación con su antecesora. Estuvo activa hasta hace
pocos años.

Orquesta del Hotel Balmoral. Hacia 1955, el Hotel Balmoral ofrecía un espectáculo de gran
calidad, con una pequeña orquesta integrada por músicos de mucha experiencia. Ahí estaban
Ernesto Palá White, Delio Sánchez, Juanis Piedra, Mariano Prado, Epifanio Sánchez, Wally
Gibson, José Castro y Rudy Torres en la parte vocal. Obviamente, su misión era entretener a la
clientela; por lo tanto, las grabaciones y las giras no estaban consideradas en su trabajo. A pesar de
ello, se la recuerda como un grupo de primera línea. El mundo de la música popular tiene una
inclinación hacia la injusticia: tan olvidados están los artistas que conformaban la orquesta del
Titanic –que dominaba más de 400 temas– como los músicos de aquella orquesta criolla que solo
tenía repertorio para un set.