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1.

Introducción
La necesidad de adaptar los procedimientos tributarios al procedimiento administrativo
común, unido a otras necesidades como pueden ser la promulgación de la Constitución de
1978 con la consiguiente adaptación que en la Ley General Tributaria (LGT) debe hacerse al
marco constitucional, obligaron al legislador a promulgar una nueva LGT (Ley 58/2003, de
17 de diciembre, General Tributaria) publicada en el Boletín Oficial del Estado número 302,
de 18 de diciembre de 2003, que entró en vigor a partir del 1 de julio de 2004.

Desde la entrada en vigor de la Ley 58/2003 se han ido aprobando diversos reglamentos que
la desarrollan, concretamente el Reglamento General de Desarrollo de la LGT en materia de
revisión administrativa (Real Decreto 520/2005) y el Reglamento General de Recaudación
(Real Decreto 939/2005).

El último de los decretos de desarrollo de la Ley 58/2003 que faltaba por aprobar de entrada
en vigor el 1 de enero de 2008 es el Real Decreto 1065/2007, de 27 de julio, por el que se
aprueba el Reglamento General de las actuaciones y procedimientos de gestión e inspección
tributaria y de desarrollo de las normas comunes de los procedimientos de aplicación de los
tributos.

2. Principios generales
Cuando hablamos de las disposiciones generales del ordenamiento tributario nos estamos
refiriendo a las disposiciones recogidas en el Título I de la Ley 58/2003, en el cual se
encuentran los principios que deben inspirar el desarrollo del sistema tributario de todo el
Estado.

Son los siguientes: el ámbito de aplicación de la LGT, la definición y clases de tributos,


principios de la ordenación y aplicación del sistema tributario, la potestad tributaria, el
concepto de Administración Tributaria y la impugnabilidad de los actos de aplicación de los
tributos y de imposición de sanciones.

2.1 Objeto y ámbito de aplicación de la Ley General Tributaria


El artículo 1 de la LGT define el objeto y ámbito de aplicación de la ley y, como no podría ser
de otra forma, se adapta al marco constitucional vigente desde 1978, reconociendo las
competencias que en materia tributaria se refieren a los territorios forales.

A partir de la redacción recogida en la Ley 58/2003, resulta indubitado que será esta norma
la que venga a establecer los principios y las normas jurídicas de carácter general de todo el
sistema tributario español.

Queda finalmente poner de manifiesto la especialidad existente para las comunidades


autónomas de régimen foral, limitándose la LGT a señalar que la normativa foral debe
adecuarse en cuanto a terminología y concepto a lo dispuesto en la misma.

2.2 La Administración Tributaria


La Administración Tributaria está constituida por el conjunto de órganos y entidades de
derecho público que desarrollan las funciones de aplicación de los tributos, de imposición de
sanciones tributarias y de revisión, en vía administrativa, de actos en materia tributaria.

El concepto de Administración Tributaria comprende, entre otros, los órganos centrales del
Ministerio de Hacienda, en cuanto ejerzan alguna de las funciones mencionadas, como puede
ser la Dirección General de Tributos (DGT), con la contestación de consultas tributarias o los
tribunales económico-administrativos, con la resolución de las reclamaciones, u otros
departamentos ministeriales en cuanto gestionen tributos.

Por lo que respecta al ámbito estatal, la aplicación de los tributos y el ejercicio de la potestad
sancionadora se reservan al Ministerio de Hacienda, salvo que por ley se encomiende a otro
órgano o entidad de Derecho Público. No obstante, la LGT opta, acertadamente, por dar
entrada, con carácter general y como principal protagonista de la aplicación del sistema
tributario español, a la AEAT.
Por lo que respecta al ejercicio de la competencias relativas a la aplicación de los tributos y a
la potestad sancionadora por parte de las comunidades autónomas y los entes locales, habrá
que estar al organigrama y reparto competencial que resulte de la normativa aplicable, en
atención a su sistema de fuentes.

3. Las normas tributarias

3.1 Las fuentes del Derecho Tributario


El artículo 7 de la LGT regula las fuentes del Derecho Tributario. De dicho artículo se
desprenden las siguientes conclusiones:

 La LGT da una preferencia absoluta a la Constitución sobre el resto de normas.


 La LGT no queda en una mejor o peor situación sobre el resto de leyes, sino que se
encuentra al mismo nivel. De esta manera, los problemas entre dichas normas
deberán solventarse de acuerdo con el principio de “norma especial sobre norma
general”.
 En cuanto a la calificación de los reglamentos como fuentes del Derecho Tributario, la
redacción del artículo 7 sólo prevé la posibilidad de dictar reglamentos en desarrollo
de una norma de rango legal cuando ésta lo prevea, dejando para el ministro de
Hacienda la posibilidad de dictar órdenes ministeriales de desarrollo cuando
expresamente se le habilite (lo contrario sería ir en contra de la potestad
reglamentaria del Gobierno, circunstancia ésta prohibida por el Tribunal Supremo).

3.2 El principio de reserva de ley


El principio de reserva de ley, principio en virtud del cual se reserva a una norma con dicho
rango la regulación de determinadas materias, se encuentra regulado en el artículo 8 de la
LGT.

Este principio tiene un reflejo constitucional importante, puesto que los artículos 31.3 (“Sólo
podrán establecerse prestaciones personales o patrimoniales de carácter público con arreglo
a la ley”) y 133, puntos 1 (“La potestad originaria para establecer los tributos corresponde
exclusivamente al Estado, mediante ley”), 2 (“Las comunidades autónomas y las
corporaciones locales podrán establecer y exigir tributos, de acuerdo con la Constitución y las
leyes”) y 3 (“Todo beneficio fiscal que afecte a los tributos del Estado deberá establecerse en
virtud de ley”) ya lo recogen. En la Ley 58/2003 se han incorporado como materias afectadas
por el principio de reserva de ley respecto a la regulación anterior las siguientes:

 El establecimiento de presunciones que no admitan prueba en contrario.


 El establecimiento de la obligación de realizar pagos a cuenta y el importe máximo
de éstos, sin perjuicio de que una norma posterior de desarrollo fije cuantías
inferiores y el modo de cálculo.
 El establecimiento y modificación de los recargos y de la obligación de abonar
intereses de demora.
 El establecimiento y modificación de las infracciones y sanciones tributarias.
 Las obligaciones entre particulares resultantes de los tributos (repercutir y soportar
la repercusión de un tributo).
 La determinación de los actos susceptibles de reclamación en vía económico-
administrativa.

3.3 Aplicación de las normas tributarias


Para determinar si una norma es aplicable al caso concreto, debemos conocer su eficacia en
el tiempo y en el espacio. A ello se dedican los artículos 10 y 11 de la LGT, de los cuales se
desprenden las siguientes conclusiones:

a) La entrada en vigor de las normas tributarias puede revestir dos modalidades:

 Entrada en vigor expresa. Se produce cuando fija la propia norma la fecha de


entrada en vigor.
 Entrada en vigor tácita. Se produce cuando la propia norma no fija ninguna fecha
respecto de su entrada en vigor. En este caso, el artículo 10 de la LGT determina que
la misma se producirá a los 20 días naturales de su completa publicación en el
boletín oficial que corresponda. Por regla general, las normas tributarias no tendrán
efecto retroactivo y se aplicarán a los tributos sin periodo impositivo devengados a
partir de su entrada en vigor y a los demás tributos cuyo periodo impositivo se inicie
desde ese momento.

b) Las normas que regulen el régimen de infracciones y sanciones tributarias y el de los


recargos tendrán efectos retroactivos respecto de los actos que no sean firmes cuando su
aplicación resulte más favorable para el interesado. Se recoge de esta manera en la LGT lo
que venía a establecer la Ley 1/1998, de 26 de febrero.

EJEMPLO

El régimen sancionador previsto en la Ley 58/2003 es aplicable a las infracciones tributarias


que se hubieran cometido con anterioridad a la entrada en vigor de la misma, siempre que
resulte más favorable para el sujeto infractor.

c) Los tributos se aplicarán conforme a los criterios de residencia o territorialidad que


establezca la ley en cada caso.

3.4 La calificación del supuesto de hecho tributario


El artículo 13 de la LGT viene a poner de manifiesto que, a los efectos de la exigencia del
tributo, es indiferente la forma o denominación que las partes hubieran podido dar al hecho,
acto o negocio realizado, trasladando al ámbito tributario lo que en Derecho Civil se
denomina negocio indirecto, es decir, cuando la causa del contrato tipo no coincide con la
causa que deriva del propio contrato celebrado entre las partes, debiendo ser exigido el
tributo conforme a esta última y no a la que se deriva del contrato tipo elegido por las
partes.

No obstante, corresponde a la Administración demostrar las discrepancias existentes entre el


contrato tipo utilizado y la causa del contrato tipo que es la propia, debiéndose tener en
cuenta que:

 El negocio o contrato celebrado será plenamente válido y obligará a las partes


intervinientes.
 Los efectos que ese contrato pudiera producir en perjuicio de terceras personas
quedarán invalidados.
 En este supuesto, los resultados perjudiciales para la Hacienda Pública, en tanto
tercero que es, no surtirán efecto.

3.5 Conflicto en la aplicación de la norma tributaria


El artículo 15 de la LGT recoge la reforma que la Ley 58/2003 realiza en relación a la figura
del fraude de ley. Existirá conflicto en la aplicación de la norma tributaria cuando:

 Se evite total o parcialmente la realización del hecho imponible o se minore la base o


la deuda tributaria mediante actos o negocios que sean notoriamente artificiosos o
impropios para el fin perseguido.
 De la utilización de dichos actos o negocios no resulten efectos jurídicos o
económicos relevantes, distintos del ahorro fiscal obtenido en relación a la utilización
del negocio jurídico usual.
3.6 La simulación
Desde el punto de vista tributario y de acuerdo con el artículo 16 de la LGT, las notas que
caracterizan la simulación son las siguientes:

 La simulación en el ámbito tributario hace referencia tanto a negocios como a actos


jurídicos, es decir, podríamos hablar de "negocios simulados" y de "actuaciones
ficticias".

EJEMPLO

Se pueden fingir negocios con el objeto de eludir el pago del impuesto y se pueden realizar
actuaciones encaminadas a fingir una residencia fiscal allí donde no se tiene para
beneficiarse de una menor tributación.

 La simulación contemplada en el artículo 16 abarca tanto la simulación absoluta


como la simulación relativa, es decir, que lo efectivamente realizado no sólo puede
ser otro negocio jurídico que se oculta (simulación relativa), sino también la nada
jurídica (simulación absoluta).
 La declaración de simulación en el ámbito tributario no requiere de la existencia de
procedimiento especial alguno, en contra de lo que sucede en el conflicto de
aplicación de norma. De esta manera, será declarada por la Administración Tributaria
al tiempo de dictar el correspondiente acto de liquidación. Los efectos de la
simulación son evidentes:
En caso de simulación absoluta, se declarará la inexistencia del negocio celebrado,
declarándose la nulidad del contrato, el cual carecerá de eficacia alguna.

En el caso de facturas falsas, la acreditación de la falsedad de las mismas


determinará que no sea deducible el gasto en el impuesto sobre sociedades ni la
cuota del IVA soportada.

Si se tratara de simulación relativa, se declarará la nulidad del negocio simulado,


declarándose la validez y eficacia del negocio oculto.

EJEMPLO

Contrato de compraventa que encubre una donación: esta última se declarará


válida y surtirá los efectos, mientras que se declarará la nulidad del contrato de
compraventa.

 La simulación pueda ser constitutiva de infracción tributaria, exigiéndose la


correspondiente sanción.

4. La relación jurídico-tributaria. Las obligaciones tributarias


Desde un punto de vista legal, el artículo 17 de la LGT define en su apartado primero a la
relación jurídico-tributaria como "el conjunto de obligaciones y deberes, derechos y
potestades originados por la aplicación de los tributos". Por tanto, de la relación jurídico-
tributaria nace un conjunto de obligaciones, derechos y deberes que son los que
analizaremos a continuación.

4.1 Las obligaciones tributarias materiales


Dentro de las obligaciones tributarias materiales se encuentran las siguientes:
La obligación tributaria principal

La obligación tributaria principal tiene por objeto el pago de la cuota tributaria.

a) El hecho imponible. El concepto legal del hecho imponible nos lo proporciona el artículo 20
de la LGT, estableciendo que "el hecho imponible es el presupuesto fijado por la ley para
configurar cada tributo y cuya realización origina el nacimiento de la obligación tributaria
principal".

b) El devengo. El artículo 21 de la LGT define el devengo como "el momento en que se


entiende realizado el hecho imponible y en el que se produce el nacimiento de la obligación
tributaria principal".

c) Las exenciones. Es necesario diferenciar el concepto de exención del de no sujeción.


Ambos conceptos van a provocar un mismo resultado: que no se pague el tributo. Sin
embargo, en esencia son conceptos jurídicamente distintos.

La exención supone:

 La existencia de una norma impositiva en la que se define un hecho imponible, que


normalmente da origen, al realizarse, al nacimiento de una obligación tributaria.
 Por otra parte, supone la existencia de una norma de exención que ordena que, en
ciertos casos, a obligación tributaria no se produzca, a pesar de la realización del
hecho imponible previsto en la norma de imposición.

En cambio, la no sujeción implica que los supuestos por ella contemplados no están
contenidos en la norma delimitadora del hecho imponible, es decir, la no sujeción delimita
negativamente el hecho imponible.

Así como la exención presupone que el hecho imponible se ha producido y evita que nazca la
obligación tributaria, la no sujeción evita el nacimiento de la obligación precisamente porque
no puede realizarse el hecho imponible.

La obligación tributaria de realizar pagos a cuenta

Se recoge en el artículo 23 de la LGT, el cual la define como la obligación tributaria de


satisfacer un importe a la Administración Tributaria por el obligado a realizar pagos
fraccionados, por el retenedor o por el obligado a realizar ingresos a cuenta.

La LGT permite a las leyes propias de cada tributo que establezcan cantidades a deducir
diferentes a las fijadas por los pagos a cuenta realizados.

Las obligaciones entre particulares resultantes del tributo

Se recogen en el artículo 24 de la LGT, el cual en su apartado primero las define como las
que tienen por objeto una prestación de naturaleza tributaria exigible entre obligados
tributarios, calificando como obligaciones de este tipo las que se generan como consecuencia
de actos de repercusión, de retención o de ingreso a cuenta previstos legalmente.

En este tipo de obligación se incluye la prestación satisfecha como consecuencia de la


repercusión del IVA. Así, una negativa a soportar la repercusión del impuesto, dada su
naturaleza de obligación tributaria, podría ser objeto de reclamación económico-
administrativa conforme al artículo 227.4 a) de la LGT.

Las obligaciones tributarias accesorias

Las obligaciones tributarias accesorias se definen en el artículo 25 de la LGT de una manera


residual, es decir, lo son todas aquellas obligaciones de carácter pecuniario distintas de las
demás que se deban satisfacer a la Administración Tributaria y cuya exigencia se impone en
relación con otra obligación tributaria.
Entre las obligaciones tributarias accesorias se incluyen la obligación de satisfacer el interés
de demora, los recargos por declaración extemporánea y los recargos del periodo ejecutivo,
no incluyéndose como tal las sanciones tributarias.

4.2 Las obligaciones tributarias formales


Se encuentran definidas en el artículo 29 de la LGT como todas aquellas obligaciones que, sin
tener carácter pecuniario, son impuestas por la normativa tributaria o aduanera a los
obligados tributarios, deudores o no del tributo, y cuyo cumplimiento está relacionado con el
desarrollo de actuaciones o procedimientos tributarios o aduaneros, no tratándose de una
lista cerrada, ya que la propia LGT prevé que las leyes propias de cada tributo puedan
establecer otras.

5. Los obligados tributarios


La Ley 58/2003 dedica el Capítulo II del Título II a los obligados tributarios. Tienen el
carácter de obligados tributarios los que se enumeran en el apartado segundo del artículo
35, lista que debe considerarse abierta.

En particular, se incluyen: los contribuyentes, los sustitutos del contribuyente, los obligados
a realizar pagos fraccionados, los retenedores, los obligados a practicar ingresos a cuenta,
los obligados a repercutir y los obligados a soportar la repercusión, la retención o el ingreso
a cuenta.

5.1 Los sucesores


La LGT dedica los artículos 39 y 40 al estudio de los sucesores de la obligación tributaria,
distinguiendo entre sucesores de las personas físicas y sucesores de las personas jurídicas.

Sucesores de las personas físicas

De acuerdo con el artículo 39.1 de la LGT, serán sucesores de las personas físicas sus
herederos, sin perjuicio de lo que establece la legislación civil en cuanto a la adquisición de la
herencia. No obstante, se debe tener en cuenta:

 Las obligaciones tributarias se transmitirán a los legatarios en las mismas


condiciones que las establecidas para los herederos cuando la herencia se distribuya
a través de legados y en los supuestos en que se instituyan legados de parte
alícuota.
 En ningún caso se transmitirán las sanciones.
 Tampoco se transmitirá la obligación del responsable salvo que se hubiera notificado
el acuerdo de derivación de responsabilidad antes del fallecimiento. Con esta medida
se pretende evitar que los herederos, desconociendo la verdadera situación
patrimonial del causante, se vean sorprendidos al aceptar la herencia por el hecho de
aparecer nuevas deudas.
 En caso de que la deuda no estuviera liquidada al tiempo del fallecimiento del
causante, la deuda tributaria también se transmitirá.
 Mientras la herencia se encuentre yacente, el cumplimiento de las obligaciones
tributarias del causante corresponderá al representante de la herencia yacente.

EJEMPLO

Iniciadas actuaciones de inspección de la situación tributaria del señor X, éste fallece en el


transcurso de las mismas, resultando herederos su cónyuge y sus cuatro hijos. Las
actuaciones inspectoras continuarán hasta su finalización con cualquiera de los herederos,
debiéndose comunicar las liquidaciones que resulten a cada uno de ellos, es decir, al
cónyuge y sus cuatro hijos.

Sucesores de las personas jurídicas y entidades sin personalidad


La sucesión de la obligación tributaria en relación a personas jurídicas y entidades carentes
de personalidad se regula en el artículo 40 de la LGT, estableciéndose en el mismo lo
siguiente:

 La LGT distingue entre sociedades que limitan la responsabilidad de sus socios de


aquellas en la que los socios no tienen limitada su responsabilidad. Así, cuando se
trate de entidades disueltas y liquidadas en las que la ley limita la responsabilidad
patrimonial de sus socios, éstos quedarán obligados hasta el límite de la cuota de
liquidación que les corresponda; en el segundo de los supuestos, esto es, cuando la
ley no limita la responsabilidad patrimonial de los socios, las obligaciones tributarias
se transmitirán íntegramente a sus socios, respondiendo éstos solidariamente de su
cumplimiento.
 Al igual que sucede con las personas físicas, el hecho de que la deuda tributaria no
estuviera liquidada en el momento de producirse la extinción de la personalidad
jurídica de la sociedad o entidad no impedirá la transmisión de las obligaciones
tributarias devengadas a los sucesores, pudiéndose entender las actuaciones con
cualquiera de ellos.
 Si se produce la disolución de la entidad, pero no su liquidación, las obligaciones
tributarias pendientes se transmiten a las personas o entidades que sucedan o sean
beneficiarias de la correspondiente operación.

EJEMPLO

En el proceso de fusión mediante la absorción de la entidad Y por parte de la entidad X, las


obligaciones tributarias pendientes de la entidad Y serán asumidas por la entidad X, la cual
se constituye en beneficiaria de los bienes y derechos de la extinguida sociedad Y.

 En caso de disolución de fundaciones o entidades carentes de personalidad, las


obligaciones tributarias pendientes de las mismas se transmitirán a los destinatarios
de los bienes y derechos de las fundaciones o a los partícipes o cotitulares de dichas
entidades.
 Las sanciones que pudieran proceder por las infracciones cometidas por las
sociedades y entidades a las que nos estamos refiriendo serán exigibles a los
sucesores de las mismas, hasta el límite del valor de la cuota de liquidación que les
corresponda.

5.2 Los responsables


El artículo 41 de la LGT establece las características generales de la figura de la
responsabilidad en el ámbito tributario, estableciendo al respecto lo siguiente:

 La responsabilidad puede ser solidaria o subsidiaria, siendo siempre subsidiaria salvo


que algún precepto legal establezca expresamente lo contrario.
 La derivación no alcanza a las sanciones, salvo que por ley se establezca en algún
supuesto lo contrario.
 La derivación de la acción administrativa para exigir el pago de la deuda tributaria a
los responsables se efectuará mediante acto administrativo en el que, previa
audiencia del interesado, se declare la responsabilidad y se determine su alcance y
extensión.
 Para la declaración de responsable subsidiario se hace necesario que previamente se
declare fallido al deudor principal y a los demás responsables solidarios.

Se han visto recientemente modificados los artículos 41.3 y 42.2 de la LGT por la Ley
36/2006 de Medidas de Prevención del Fraude Fiscal para extender la responsabilidad a las
sanciones, intereses y recargos en los supuestos regulados en el apartado 2 de este último
artículo (responsabilidad solidaria).
La responsabilidad solidaria

Se encuentra regulada en el artículo 42 de la LGT, extendiéndose la misma a los siguientes


supuestos:

 A las personas o entidades que sean causantes o colaboren activamente en la


realización de una infracción tributaria. Su responsabilidad también se extenderá a la
sanción.
 A los partícipes o cotitulares de las entidades carentes de personalidad, en
proporción a sus respectivas participaciones respecto a las obligaciones tributarias
materiales de dichas entidades.
 Esta responsabilidad, puesto que la LGT no lo dice, no se extiende a las sanciones.
 Las que sucedan por cualquier concepto en la titularidad o ejercicio de explotaciones
o actividades económicas, por las obligaciones tributarias contraídas del anterior
titular y derivadas de su ejercicio. La responsabilidad también se extenderá a las
obligaciones derivadas de la falta de ingreso de las retenciones e ingresos a cuenta
practicados o que se hubieran debido practicar. Esta responsabilidad puede ser
limitada mediante la expedición del certificado a que se refiere el artículo 175.2 de la
LGT.

Se incluyen también entre los supuestos de responsabilidad solidaria los casos de sucesión
de actividad, pero no sólo cuando la sucesión lo es en la titularidad, sino también cuando se
produce la sucesión en su ejercicio. De esta manera se pretende evitar que, mediante la
interposición de diferentes personas, se siga ejerciendo la misma actividad por quien es
deudor de la Hacienda Pública.

Dentro del procedimiento de apremio, el apartado segundo del artículo 42 de la LGT declara
la responsabilidad solidaria de aquellos que con sus acciones hubieran impedido el cobro de
deudas por parte de la Hacienda Pública, afectando a las siguientes personas o entidades:

Las que sean causantes o colaboren en la ocultación o transmisión de bienes o derechos del
obligado al pago con la finalidad de impedir la actuación de la Administración Tributaria.

 Las que, por culpa o negligencia, incumplan las órdenes de embargo.


 Las que, con conocimiento del embargo, la medida cautelar o la constitución de la
garantía, colaboren o consientan en el levantamiento de los bienes o derechos
embargados o de aquellos bienes o derechos sobre los que se hubiera constituido la
medida cautelar o la garantía.
 Las personas o entidades depositarias de los bienes del deudor que, una vez recibida
la notificación del embargo, colaboren o consientan en el levantamiento de aquéllos.

En estos casos, la responsabilidad solidaria se limitará al valor de los bienes que no hubieran
podido embargarse o enajenar. La Ley 36/2006 de Medidas para la Prevención del Fraude
Fiscal aclara que, en los supuestos de responsabilidad solidaria recogidos en el apartado 2
del artículo 42 de la LGT (los que colaboren en la ocultación de bienes del obligado tributario,
incumplan órdenes de embargo, consientan el levantamiento de los bienes embargados,
etcétera), la responsabilidad podrá extenderse a las sanciones, el recargo y los intereses de
demora del periodo ejecutivo.

Por último, se debe tener en cuenta que la responsabilidad solidaria se extenderá a todos
aquellos supuestos que se prevean por otras leyes.

La responsabilidad subsidiaria

Son supuestos de responsabilidad subsidiaria (artículo 43 de la LGT) los siguientes:

 La de los administradores de hecho o de derecho de las personas jurídicas en


aquellos casos en los que éstas hubieran cometido infracciones tributarias y siempre
que dichos administradores no hubieran prestado la diligencia necesaria para impedir
la comisión de la infracción, ya sea por no haber realizado los actos necesarios que
sean de su incumbencia para el cumplimiento de las obligaciones y deberes
tributarios, por haber consentido el incumplimiento por quienes de ellos dependan o
por haber adoptado acuerdos que posibilitasen las infracciones.
Se debe tener en cuenta que su responsabilidad también se extenderá a las
sanciones y que esta responsabilidad tendrá el carácter de solidaria cuando el
administrador de hecho o de derecho tenga una participación directa en la comisión
de la infracción por parte de la sociedad.
 La de los administradores de hecho o de derecho de aquellas personas jurídicas que
hayan cesado en sus actividades, por las obligaciones tributarias devengadas de
éstas que se encuentren pendientes en el momento del cese, siempre que no
hubieran hecho lo necesario para su pago o hubieren adoptado acuerdos o tomado
medidas causantes del impago. En este supuesto, en contra de lo que ocurre con el
anterior, la responsabilidad no alcanza las sanciones.
 La de los integrantes de la administración concursal y los liquidadores de sociedades
y entidades en general que no hubiesen realizado las gestiones necesarias para el
íntegro cumplimiento de las obligaciones tributarias devengadas con anterioridad a
dichas situaciones e imputables a los respectivos obligados tributarios. De las
obligaciones tributarias y sanciones posteriores a dichas situaciones responderán
como administradores cuando tengan atribuidas funciones de administración.
Es importante destacar que este supuesto de responsabilidad se refiere a las
obligaciones devengadas con anterioridad a que se adquiera la condición de
administrador concursal, puesto que para aquellas que se devenguen con
posterioridad se exigirá la responsabilidad propia del administrador.
 La de los adquirentes de bienes afectos por ley al pago de la deuda tributaria, en los
términos del artículo 79. • La de los agentes y comisionistas de aduanas, cuando
actúen en nombre y por cuenta de sus comitentes. Esta responsabilidad, al no
establecerse lo contrario, no se extiende a las sanciones.
 Las personas o entidades que contraten o subcontraten la ejecución de obras o la
prestación de servicios correspondientes a su actividad económica principal, por las
obligaciones tributarias relativas a tributos que deban repercutirse o cantidades que
deban retenerse a trabajadores, profesionales u otros empresarios, en la parte que
corresponda a las obras o servicios objeto de la contratación o subcontratación. La
responsabilidad prevista en este párrafo no será exigible cuando el contratista o
subcontratista haya aportado al pagador un certificado específico de encontrarse al
corriente de sus obligaciones tributarias, emitido a estos efectos por la
Administración Tributaria, durante los 12 meses anteriores al pago de cada factura
correspondiente a la contratación o subcontratación.
 Las personas o entidades que tengan el control efectivo, total o parcial, directo o
indirecto de las personas jurídicas en las que concurra una voluntad rectora común
con éstas, cuando resulte acreditado que las personas jurídicas han sido creadas o
utilizadas de forma abusiva o fraudulenta para eludir de forma abusiva o fraudulenta
la responsabilidad patrimonial universal frente a la Hacienda Pública y exista unicidad
de personas o esferas económicas, o confusión o desviación patrimonial. La
responsabilidad se extenderá a las obligaciones tributarias y a las sanciones de
dichas personas jurídicas.
 Las personas o entidades de las que los obligados tributarios tengan el control
efectivo, total o parcial, o en las que concurra una voluntad rectora común con
dichos obligados tributarios, cuando resulte acreditado que tales personas o
entidades han sido creadas o utilizadas de forma abusiva o fraudulenta como medio
de elusión de la responsabilidad patrimonial universal frente a la Hacienda Pública,
siempre que concurran, ya sea una unicidad de personas o esferas económicas, ya
una confusión o desviación patrimonial. En estos casos la responsabilidad se
extenderá también a las sanciones.

Estos dos últimos supuestos de responsabilidad se encuentran vinculados a la figura del


levantamiento del velo.

5.3 La capacidad de obrar en el orden tributario


Se encuentra regulada en los artículos 44 a 47 de la LGT, pudiéndose definir, desde un punto
de vista doctrinal, como la capacidad para realizar actos que produzcan consecuencias
jurídicas, sustanciales o formales, en el desenvolvimiento de la relación jurídico-tributaria.

La representación legal
Es aquella en la que la sustitución del obligado tributario se produce por mandato legal. Se
prevén en la LGT los siguientes supuestos:

 Por las personas que carezcan de capacidad de obrar actuarán sus representantes
legales.
 Por las personas jurídicas actuarán las personas que ostenten, en el momento en que
se produzcan las actuaciones tributarias correspondientes, la titularidad de los
órganos a quienes corresponda su representación, por disposición de la ley o por
acuerdo válidamente adoptado.
 Por los entes carentes de personalidad actuará en su representación el que la
ostente, siempre que resulte acreditada en forma fehaciente, y, de no haberse
designado representante, se considerará como tal el que aparentemente ejerza la
gestión o dirección y, en su defecto, cualquiera de sus miembros o partícipes.

La representación voluntaria

Es aquella que no tiene su origen en la ley, sino en la voluntad manifestada por el interesado
para que otra u otras personas lo representen ante terceros.

Se encuentra contemplada en la LGT en el artículo 46, previéndose en la misma lo siguiente:

 Para los actos de mero trámite se presumirá concedida la representación.


 Para interponer recursos o reclamaciones, desistir de ellos, renunciar a derechos,
asumir o reconocer obligaciones en nombre del obligado tributario, solicitar
devoluciones de ingresos indebidos o reembolsos y en los restantes supuestos en
que sea necesaria la firma del obligado tributario en los procedimientos para la
aplicación de los tributos, sancionador y de revisión, la representación deberá
acreditarse por cualquier medio válido en Derecho que deje constancia fidedigna o
mediante declaración en comparecencia personal del interesado ante el órgano
administrativo competente.

5.4 El domicilio fiscal

La LGT define el domicilio fiscal como el lugar de localización del obligado tributario en sus
relaciones con la Administración Tributaria, distinguiendo:

 Para las personas físicas el domicilio fiscal será el de su residencia habitual. No


obstante, si ejerce principalmente una actividad económica, la Administración podrá
considerar como domicilio fiscal aquel en el que se realice la gestión administrativa y
dirección de la actividad, teniendo en cuenta que, de no poderse determinar este
lugar, prevalecerá aquel donde radique el mayor valor del inmovilizado en que se
realice la actividad.
 Para las personas jurídicas, así como para los entes carentes de personalidad a que
se refiere el artículo 35.4 de la LGT, el domicilio fiscal coincidirá con su domicilio
social, siempre que en él esté efectivamente centralizada su gestión administrativa y
la dirección de sus negocios. En otro caso, se atenderá al lugar en el que se lleve a
cabo dicha gestión o dirección.

Por último, se debe tener en cuenta:

 Existe la obligación de comunicar los cambios que se produzcan en el domicilio fiscal,


no surtiendo efectos dichos cambios si no se comunican a las administraciones
afectadas (artículo 48.3 de la LGT).
 Cada Administración está facultada para comprobar y rectificar el domicilio fiscal
declarado por los obligados tributarios en relación con los tributos cuya gestión tenga
encomendada.

. La cuantificación de la obligación tributaria


Para fijar la cuantía de la obligación tributaria, la LGT establece en su artículo 49 que se
determinarán, a partir de las bases tributarias, los tipos de gravamen y demás elementos en
ella previstos y siempre según disponga la normativa propia de cada tributo.

6.1 La base imponible


La LGT define a la base imponible en su artículo 50.1 como "la magnitud dineraria o de otra
naturaleza que resulta de la medición o valoración del hecho imponible", estableciendo en su
apartado segundo los siguientes métodos de determinación de la base imponible: estimación
directa, estimación objetiva y estimación indirecta.

En relación a los mencionados métodos, la LGT aclara al respecto lo siguiente:

 El método que con carácter general deberá utilizarse para determinar la base
imponible será el de estimación directa.
 Serán las leyes de cada tributo las que permitan la determinación de la base
imponible mediante el método de estimación objetiva, el cual será siempre voluntario
para el obligado tributario.
 El método de estimación indirecta será siempre subsidiario de los otros dos,
aplicándose exclusivamente cuando se den las circunstancias del artículo 53 de la
LGT.

6.2 La base liquidable


La LGT define la base liquidable en su artículo 54. Según lo dispuesto en el mismo, "la base
liquidable es la magnitud resultante de practicar, en su caso, en la base imponible las
reducciones establecidas en la ley".

Las reducciones obedecen al interés del legislador de conceder un trato de favor a


determinados contribuyentes, por ejemplo, las reducciones por aportaciones a patrimonios
protegidos de las personas con discapacidad contemplado en el artículo 54 de la Ley del
IRPF.

6.3 El tipo de gravamen


La LGT define el tipo de gravamen en el artículo 55 como "la cifra, coeficiente o porcentaje
que se aplica a la base liquidable para obtener como resultado la cuota íntegra".

Los tipos de gravamen deben ser específicos o porcentuales, debiéndose aplicar según
disponga la ley propia de cada tributo a cada unidad o tramo de base liquidable.

Así, tenemos:

 Los tipos de gravamen específicos, que pueden ser de cuantía fija o de carácter
gradual (es decir, se determina una cuantía de dinero cuyo importe varía según los
grados de una escala referida a una determinada magnitud).
 Los tipos de gravamen porcentuales son los denominados alícuotas de gravamen, es
decir, aquellos en los que el tipo es un porcentaje aplicable sobre la base imponible o
liquidable.
 Estas alícuotas pueden ser proporcionales, progresivas o regresivas. Serán alícuotas
regresivas aquellas que disminuyen al aumentar la base, al ser contrarias al principio
de capacidad económica. La LGT no lo contempla.

6.4 La cuota tributaria


De acuerdo con el artículo 56 de la LGT, la cuota tributaria podrá determinarse:

 En función del tipo de gravamen aplicable (tributos de cuota variable; ejemplo,


IRPF).
 Según la cantidad fija señalada al objeto en los pertinentes textos legales (tributos
de cuotas fijas; ejemplo, IAE).
En ciertos supuestos es preciso practicar sobre la "cuota íntegra" determinadas deducciones
o correcciones que minoran el importe de la prestación a cargo del sujeto pasivo. La cantidad
así obtenida recibe el nombre de "cuota líquida".

7. La deuda tributaria
El artículo 58 de la LGT establece que la deuda tributaria estará constituida por la cuota o
cantidad a ingresar que resulte de la obligación tributaria principal o de las obligaciones de
realizar pagos a cuenta, así como por las siguientes magnitudes:

 El interés de demora.
 Los recargos por declaración extemporánea.
 Los recargos del periodo ejecutivo.
 Los recargos exigibles legalmente sobre las bases o las cuotas a favor del Tesoro o
de otros entes públicos.

La Ley 58/2003 excluye expresamente del concepto deuda tributaria a las sanciones.

7.1 El interés de demora


Se encuentra definido por el artículo 26 de la LGT como “una prestación accesoria que se
exigirá a los obligados tributarios y a los sujetos infractores como consecuencia de la
realización de un pago fuera de plazo o de la presentación de una autoliquidación o
declaración de la que resulte una cantidad a ingresar una vez finalizado el plazo establecido
al efecto en la normativa tributaria, del cobro de una devolución improcedente o en el resto
de casos previstos en la normativa tributaria”.

El interés de demora se exigirá sobre el importe no ingresado en plazo o sobre la cuantía de


la devolución cobrada improcedentemente, resultando exigible durante el tiempo al que se
extienda el retraso del obligado en los supuestos recogidos en el artículo 26.2 de la LGT.
Además, se debe tener en cuenta lo siguiente en relación al interés de demora:

 No se exigirán intereses de demora desde el momento en que la Administración


Tributaria incumpla por causa imputable a la misma alguno de los plazos fijados en la
LGT para resolver hasta que se dicte dicha resolución o se interponga recurso contra
la resolución presunta. Entre otros supuestos, no se exigirán intereses de demora a
partir del momento en que se incumplan los plazos máximos para notificar la
resolución de las solicitudes de compensación, el acto de liquidación o la resolución
de los recursos administrativos, siempre que, en este último caso, se haya acordado
la suspensión del acto recurrido.
 En los casos en que resulte necesaria la práctica de una nueva liquidación como
consecuencia de haber sido anulada otra liquidación por una resolución
administrativa o judicial, se conservarán íntegramente los actos y trámites no
afectados por la causa de anulación, con mantenimiento íntegro de su contenido, y
exigencia del interés de demora sobre el importe de la nueva liquidación. En estos
casos, la fecha de inicio del cómputo del interés de demora será la misma que, de
acuerdo con lo establecido en el artículo 26.2, hubiera correspondido a la liquidación
anulada y el interés se devengará hasta el momento en que se haya dictado la nueva
liquidación, sin que el final del cómputo pueda ser posterior al plazo máximo para
ejecutar la resolución.
 El interés de demora será el interés legal del dinero vigente a lo largo del periodo en
el que aquél resulte exigible, incrementado en un 25%, salvo que la Ley de
Presupuestos Generales del Estado establezca otro diferente.

No obstante, en los supuestos de aplazamiento, fraccionamiento o suspensión de deudas


garantizadas en su totalidad mediante aval solidario de entidad de crédito o sociedad de
garantía recíproca o mediante certificado de seguro de caución, el interés de demora exigible
será el interés legal.
7.2 Los recargos por declaración extemporánea
Los recargos por declaración extemporánea se definen por el artículo 27.1 de la LGT como
las prestaciones accesorias que deben satisfacer los obligados tributarios como consecuencia
de la presentación de autoliquidaciones o declaraciones fuera de plazo sin requerimiento
previo de la Administración Tributaria.

Los recargos exigibles son los siguientes:

 5% cuando se presente la autoliquidación dentro de los tres meses siguientes a la


finalización del plazo voluntario para la presentación e ingreso.
 10% cuando se presente la autoliquidación dentro de los seis meses siguientes a la
finalización del plazo voluntario para la presentación e ingreso.
 15% cuando se presente la autoliquidación dentro de los 12 meses siguientes a la
finalización del plazo voluntario para la presentación e ingreso.

En ninguno de estos tres casos serán exigibles ni intereses de demora ni sanciones.

 20%, cuando se presente la autoliquidación después de los 12 meses siguientes a la


finalización del plazo voluntario para la presentación e ingreso.

En este último caso serán exigibles intereses de demora por el periodo comprendido desde
los 12 meses siguientes a la finalización del plazo voluntario para la presentación e ingreso y
el momento en que se presente la declaración y se practique el ingreso correspondiente.
Tampoco será exigible sanción alguna.

El importe de los recargos se reducirá en un 25% siempre que se realice el ingreso total del
importe del recargo en el plazo del periodo voluntario abierto con la notificación de la
liquidación de dicho recargo, y siempre que se realice el ingreso total del importe de la deuda
resultante de la liquidación extemporánea o de la liquidación practicada por la Administración
derivada de la declaración extemporánea, o siempre que se realice el ingreso en el plazo o
plazos fijados en el acuerdo de aplazamiento o fraccionamiento de la deuda.

7.3 Los recargos del periodo ejecutivo


Los recargos del periodo ejecutivo se regulan en el artículo 28 de la LGT, siendo aquellos que
se devengan con el inicio de dicho periodo, de acuerdo con lo establecido en el artículo 16 de
la Ley.

El artículo 161 de la Ley establece como momento del inicio del periodo ejecutivo el
siguiente:

 En el caso de deudas liquidadas por la Administración Tributaria, al día siguiente al


del vencimiento del plazo establecido para su ingreso en el artículo 62.
 En el caso de deudas a ingresar mediante autoliquidación presentada sin realizar el
ingreso, al día siguiente de la finalización del plazo que establezca la normativa de
cada tributo para dicho ingreso o, si éste ya hubiere concluido, el día siguiente a la
presentación de la autoliquidación.

Los recargos del periodo ejecutivo son tres, siendo incompatibles entre ellos:

 El recargo ejecutivo. Es del 5% y se aplicará cuando se satisfaga la totalidad de la


deuda no ingresada en periodo voluntario antes de la notificación de la providencia
de apremio.
 El recargo de apremio reducido. Es del 10% y se aplicará cuando se satisfaga la
totalidad de la deuda no ingresada en periodo voluntario y el propio recargo antes de
la finalización del plazo previsto en el artículo 62.5 de la Ley para las deudas
apremiadas.
 El recargo de apremio ordinario. Es del 20% y será aplicable cuando no concurran las
circunstancias necesarias para la aplicación de cualquiera de los dos recargos
anteriores.
8. La extinción de la deuda tributaria
De acuerdo con lo establecido por el artículo 59 de la LGT, las deudas tributarias podrán
extinguirse de las siguientes formas: mediante el pago, por prescripción, por compensación y
por condonación.

8.1 El pago
Nos encontramos con el modo más lógico de extinción de la deuda tributaria. Si la obligación
tributaria principal es el pago de la cuota, resulta evidente que cualquier otro modo de
extinción (condonación, prescripción...) no es el perseguido por el legislador cuando define el
presupuesto de hecho que va a constituir el hecho imponible como medidor de la capacidad
económica del obligado tributario.

Plazos para el pago de la deuda tributaria

Distinguiremos los diferentes supuestos que contempla el artículo 62 de la LGT:

a) Deberán abonarse en el plazo contemplado en su propia normativa las deudas resultantes


de autoliquidaciones.

b) Las deudas resultantes de liquidaciones practicadas por la Administración se ingresarán de


acuerdo con la fecha en que se produzca la notificación.

Si la notificación de la liquidación se realiza entre los días 1 y 15 de cada mes, desde la fecha
de recepción de la notificación hasta el día 20 del mes posterior o, si éste no fuera hábil,
hasta el inmediato hábil siguiente.

Si la notificación de la liquidación se realiza entre los días 16 y último de cada mes, desde la
fecha de recepción de la notificación hasta el día 5 del segundo mes posterior o, si éste no
fuera hábil, hasta el inmediato hábil siguiente.

c) El pago en periodo voluntario de las deudas de notificación colectiva y periódica que no


tengan establecido otro plazo en sus normas reguladoras deberá efectuarse en el periodo
comprendido entre el día 1 de septiembre y el 20 de noviembre o, si éste no fuera hábil,
hasta el inmediato hábil siguiente. La Administración Tributaria competente podrá modificar
el plazo señalado en el párrafo anterior siempre que dicho plazo no sea inferior a dos meses.

d) Las deudas que deban abonarse mediante efectos timbrados se pagarán en el momento
de la realización del hecho imponible, si no se dispone otro plazo en su normativa específica.

e) Las deudas que se exijan en periodo ejecutivo, y una vez notificada la providencia de
apremio, deberán ingresarse en los siguientes plazos:

 Si la notificación de la providencia se realiza entre los días 1 y 15 de cada mes,


desde la fecha de recepción de la notificación hasta el día 20 de dicho mes o, si éste
no fuera hábil, hasta el inmediato hábil siguiente.
 Si la notificación de la providencia se realiza entre los días 16 y último de cada mes,
desde la fecha de recepción de la notificación hasta el día 5 del mes siguiente o, si
éste no fuera hábil, hasta el inmediato hábil siguiente.

Aplazamiento y fraccionamiento

Aunque generalmente se alude a ambas figuras de forma conjunta, son diferentes la una de
la otra. El fraccionamiento supone un aplazamiento con la especialidad de realizarse el pago
en varios plazos y que necesariamente va a obligar a realizar pagos parciales, a diferencia
del aplazamiento, el cual supone un diferimiento en el momento del pago, pero referido al
importe total de la deuda.

Esta materia se encuentra regulada en el artículo 65 de la LGT. De acuerdo con el mismo,


"las deudas tributarias que se encuentren en periodo voluntario o ejecutivo podrán aplazarse
o fraccionarse en los términos que se fijen reglamentariamente y previa solicitud del obligado
tributario, cuando su situación económico-financiera le impida, de forma transitoria, efectuar
el pago en los plazos establecidos".

Los efectos de la solicitud de aplazamiento o fraccionamiento son los siguientes:

 Si la deuda está en periodo voluntario de pago, la consecuencia es que no se iniciará


el periodo ejecutivo.
 Si la deuda está en vía ejecutiva, el procedimiento no se suspende, si bien se podrán
paralizar las actuaciones tendentes a la enajenación de los bienes embargados.
 La LGT regula exhaustivamente la necesidad de aportar garantía para la concesión
de fraccionamiento o aplazamiento en el pago de la deuda tributaria.

8.2 La prescripción
La prescripción de la obligación tributaria se regula en los artículos 66 a 70 de la LGT,
estableciéndose que prescriben a los cuatro años:

 El derecho de la Administración para determinar la deuda tributaria mediante la


oportuna liquidación.
 El derecho de la Administración para exigir el pago de las deudas tributarias
liquidadas y autoliquidadas.
 El derecho a solicitar las devoluciones derivadas de la normativa de cada tributo, las
devoluciones de ingresos indebidos y el reembolso del coste de las garantías.
 El derecho a obtener las devoluciones derivadas de la normativa de cada tributo, las
devoluciones de ingresos indebidos y el reembolso del coste de las garantías.
 El plazo de prescripción comenzará a contarse en los distintos casos antes citados
conforme a las reglas establecidas en el artículo 67 de la LGT.

EJEMPLO

Supongamos que el señor X presenta autoliquidación por IRPF del ejercicio 2003 en el plazo
reglamentario para ello. Si la Inspección decide iniciar actuaciones de comprobación e
investigación de su situación tributaria, la notificación de inicio de actuaciones debe
practicarse antes del 1 de julio de 2008, fecha en la que se cumplen los cuatro años
contemplados en el artículo 66 a) de la LGT. Si la Inspección incoa actas de las que se deriva
liquidación que se notifica al señor X el 15 de junio de 2007, la Dependencia de Recaudación
tendrá un plazo de cuatro años para exigir el pago de la deuda, plazo que comenzará a
computarse desde el 21 de julio de 2007, es decir, desde el día siguiente a la finalización del
plazo voluntario de ingreso de la deuda resultante del acta.

8.3 La compensación
La LGT admite la posibilidad de que las deudas tributarias se extingan total o parcialmente
por compensación, ya sea ésta de oficio o a instancia del obligado tributario.

Compensación de oficio

Serán compensables de oficio las deudas que se encuentren en periodo ejecutivo. La


posibilidad de compensar de oficio deudas en periodo voluntario estará condicionada a la
concurrencia de determinadas circunstancias.

También es posible la compensación de oficio de las deudas que tengan con el Estado
comunidades autónomas, entidades locales y demás entidades de derecho público.

Compensación a instancia del obligado tributario

El obligado tributario podrá solicitar la compensación de las deudas tributarias que se


encuentren tanto en periodo voluntario de pago como en periodo ejecutivo. La presentación
de una solicitud de compensación en periodo voluntario impide el inicio del periodo ejecutivo
de la deuda concurrente con el crédito ofrecido, si bien ello no obsta para que se produzca el
devengo del interés de demora que pueda proceder, en su caso, hasta la fecha de
reconocimiento del crédito.

8.4 La condonación
En líneas generales, este modo de extinción de las obligaciones está reñido con el principio,
básico en nuestra materia, de la indisponibilidad por parte de la Administración de los
créditos tributarios de que es acreedora.

Sin embargo, en casos excepcionales, la necesidad de condonar la deuda tributaria puede


venir impuesta por exigencias insoslayables de justicia.

8.5 Insolvencia del deudor


Como es sabido, la imposibilidad de la prestación como modo de extinción de la obligación
no es aplicable a las obligaciones genéricas. De aquí que la obligación tributaria no pueda
extinguirse por esta causa, al menos tal y como ésta aparece regulada en el Código Civil.

El artículo 76 de la LGT dice que "las deudas tributarias que no hayan podido hacerse
efectivas en los respectivos procedimientos de recaudación por insolvencia probada, total o
parcial, de los obligados tributarios se darán de baja en cuentas en la cuantía procedente,
mediante la declaración del crédito como incobrable, total o parcial, en tanto no se
rehabiliten dentro del plazo de prescripción de acuerdo con lo dispuesto en el apartado 2 del
artículo 173 de esta ley".

Del citado artículo se desprende:

 Lo que se declara incobrable es el crédito, no a la persona o entidad obligada al


pago.
 La declaración como incobrable de un crédito tributario puede ser total o parcial.
 La declaración como incobrable de un crédito implica que se declaren fallidos a todos
y cada uno de los obligados al pago.

9. La aplicación de los tributos. Principios generales


La aplicación de los tributos comprende, de manera principal, tres procedimientos: gestión,
inspección y recaudación, los cuales se deberán ejercer separadamente de las actuaciones
relativas a la resolución de las reclamaciones económico-administrativas que pudieran
interponerse contra los actos dictados en los procedimientos citados. Todas estas funciones
están regidas por una serie de principios a los que la Ley 58/2003 dedica su Capítulo I del
Título III.

9.1 Principios relativos a los procedimientos tributarios


Hacen referencia a dos aspectos:

Por un lado, la necesaria separación de las funciones de gestión de las de revisión de actos
en vía económico-administrativa.

Por otro, la competencia territorial en la aplicación de los tributos que se atribuirá al órgano
que determine la Administración Tributaria, en desarrollo de sus facultades de organización,
mediante disposición que deberá ser objeto de publicación en el boletín oficial
correspondiente.

9.2 Principios relativos a la información y asistencia a los obligados


tributarios
Se recogen en los artículos 85 a 91 de la LGT, siendo los siguientes:

a) Deber de información y asistencia a los obligados tributarios. De conformidad con el


artículo 85, la Administración deberá prestar a los obligados tributarios la necesaria
información y asistencia acerca de sus derechos y obligaciones, la cual podrá realizarse,
entre otras formas, a través de los siguientes medios:

 Publicación de textos actualizados de las normas tributarias, así como de la doctrina


administrativa de mayor trascendencia.
Asimismo, el Ministerio de Hacienda difundirá periódicamente las contestaciones a
consultas y las resoluciones económico-administrativas que considere de mayor
trascendencia y repercusión.
Este mandato se viene cumpliendo a través de las consultas y resoluciones que se
cuelgan de la página web de la AEAT.
 Comunicaciones y actuaciones de información efectuadas por los servicios destinados
a tal efecto en los órganos de la Administración Tributaria.
 Contestaciones a consultas escritas, cuyo desarrollo se recoge en los artículos 88 y
89.
 Actuaciones previas de valoración. Su desarrollo se recoge en el artículo 91.
 Asistencia a los obligados en la realización de declaraciones, autoliquidaciones y
comunicaciones tributarias.

EJEMPLO

El caso más frecuente de este tipo de actuaciones podría ser el borrador de declaración en el
IRPF.

b) Consultas tributarias escritas. Dentro de los deberes de información, uno de los


más importantes es el de las consultas tributarias escritas. Las notas que las caracterizan
son que deben formularse antes de la finalización del plazo establecido para el ejercicio de
los derechos, la presentación de declaraciones o autoliquidaciones o el cumplimiento de otras
obligaciones tributarias, debiendo responderse por parte de la Administración en el plazo de
seis meses, teniendo efectos vinculantes para los órganos y entidades de la Administración
Tributaria encargados de la aplicación de los tributos. Se excluyen del carácter vinculante las
consultas que aun habiéndose realizado en plazo planteen cuestiones relacionadas con el
objeto o tramitación de un procedimiento, recurso o reclamación iniciado con anterioridad y
aquellas en las que se modifique la legislación aplicable o exista un pronunciamiento judicial
que afecte al caso.

c) Información con carácter previo a la adquisición o transmisión de bienes


inmuebles. Los obligados tributarios pueden solicitar una valoración previa de bienes
inmuebles con carácter previo a la finalización del plazo para presentar la correspondiente
autoliquidación o declaración. Tendrá efectos vinculantes durante un plazo de tres meses,
contados desde la notificación al interesado. La valoración no podrá ser objeto de recurso,
sin perjuicio de que con posterioridad se recurra la liquidación que se practique basada en la
valoración realizada. El plazo para resolver, al no señalar ninguno la LGT, será de seis
meses, sin que la ausencia de contestación en dicho plazo suponga la aceptación de la
posible valoración que el interesado hubiera podido proponer en su escrito.

d) Acuerdos previos de valoración. "Los obligados tributarios podrán solicitar a la


Administración Tributaria la valoración a efectos fiscales de rentas, productos, bienes, gastos
y demás elementos determinantes de la deuda tributaria". Para que este derecho pueda ser
ejercitado, deberá estar contemplado en la normativa propia de cada tributo, debiendo
presentarse por escrito antes de la realización del hecho imponible y en el plazo que
establezca en la normativa propia de cada tributo. La Administración contestará por escrito
en el plazo que fije la normativa propia de cada tributo. La ausencia de respuesta supone la
aceptación de la valoración propuesta por el obligado tributario.

EJEMPLO
El Texto Refundido de la Ley del Impuesto sobre Sociedades prevé en su artículo 35.5 la
posibilidad de que los sujetos pasivos del impuesto soliciten acuerdos previos de valoración
en relación con las cantidades destinadas a actividades de investigación y desarrollo e
innovación tecnológica.

9.3 Principios relativos a la colaboración social


La colaboración social podrá extenderse, entre otras materias, a campañas de información y
difusión, simplificación del cumplimiento de las obligaciones tributarias, asistencia en la
realización de autoliquidaciones, declaraciones y comunicaciones, etcétera.

EJEMPLO

Nos encontramos con la posibilidad de colaboración externa en la presentación y gestión de


declaraciones y comunicaciones en los artículos 67 del Reglamento del IRPF, 55 bis del
Reglamento del Impuesto sobre Sociedades y 71.8 del Reglamento del IVA.

El deber de informar

Los artículos 93 y 94 de la LGT regulan la obligación de proporcionar a la Administración


Tributaria la información de las operaciones que con trascendencia tributaria hayan realizado
con terceros. Este tipo de información a facilitar, en la medida en que haga referencia a
terceras personas, puede enmarcarse como un supuesto de colaboración social.

Esta obligación de informar a la Administración Tributaria abarca los dos tipos de


modalidades existentes: información por suministro e información por captación.

La primera de ellas (obtención de información por suministro) es aquella que se obtiene


como consecuencia de la obligación que con carácter general se impone a los obligados
tributarios de suministrar información de sus operaciones con terceros a través de
disposiciones reglamentarias.

EJEMPLO

Se incluye como obligación de facilitar información por suministro la obligación de comunicar


las operaciones intracomunitarias con terceras personas (modelo 349).

La segunda, esto es, la obtención de información por captación, hace referencia a


requerimientos individuales que la Administración Tributaria efectúa a un obligado tributario
por operaciones concretas.

Bibliografía: Centro de estudios financieros