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Bullrich no flexibilizará la tenencia de armas como en Brasil

"Nosotres"

El otro día discutía con una amiga sobre el tema de la e, sobre el uso de un neutro, sobre todo
en los casos de los plurales.

Primero en broma, de esas bromas que van en serio, me cuestionaba mi "radicalidad" en las
críticas. En broma, más broma que en serio, le dije que me ocupaba de eso dada mi resistencia
veraniega a revisar dictámenes de tesis y adelantar programación de clases.

Para decirlo en laclausiano, no quería introducirme en la discusión, porque entiendo que al


igual que otros planteos, se ha equivalenciado a cuestiones muy hondas, que entiendo que
tienen mucha, mucha importancia, como es el reclamo contra los femicidios, el "nos están
matando", reclamo que debería conmover a todo tipo bien nacido.

Lo cierto es que, tras leer unas muy directas y duras críticas de un pensador al que respeto
mucho y al que conozco a través de otras amigas que también han puesto en cuestión la
legitimidad y razonabilidad de la demanda por el uso de la e, vale la pena hacer mi aclaración,
pero no a título personal. No creo que necesite justificar nada, más allá de que alguna buena
amistad me lo pida.

Pues bien, pensemos en el propio enunciado: “nos están matando”. Aunque el pronombre allí
esté apocopado, es claro que hace referencia a su forma femenina: “a nosotras” es a quienes
están matando

Además de confusiones estilísticas (en algunos casos sonaríamos como españoles, que usan el
dativo o indercto en el lugar del directo: voy a llamarles en lugar de llamarlos, darles en lugar
de darlos, con la salvedad que allí se ahorran ciertas confusiones al usar el vosotros)

Entiendo que nunca la diferencia sexual puede ser anulada –y no hablo, claro, de insistir con la
desigualdad de derechos, ni mucho menos-

Žižek ha dicho que el hecho de que el varón sea el universal, lo hace mas moustroso a el.

causa. ¿Soluciona algo el nosotres en lugar del nosotros? Pareciera más bien un intento de
homogeneizar las diferencias de un sistema de diferencias (el humano), forzar, de manera
políticamente correcta la diferencia realmente existente. En algunos casos, las diferencias de
poder entre hombres y mujeres, entre etnias y clases, puede ser atenuadas. Pero habría que
ver si lo políticamente correcto no hace más que oscurecer o censurar lo que sigue existiendo
con el peor efecto de que “retorne” con más furia lo que no se ha ido (EEuU diferencias
“raciales” en un país que persiste en mestizarse muy poco, muy segmentado).

En el caso de la mujer, nosotres pareciera también ofrecer un reconocimiento simbólico –lo


que hegemoniza la e no es la mujer- a situaciones de desigualdad… qué pasa con los varones.
El abandono por parte de la izquierda de viejas reformas de lo material –en algo que sería
positivo, atender nuevos reclamos, si a la vez no se intentara forzar cambios dentro de un
sistema que no puede dejar de segregar porque su lógica es la producción de desigualdad.

Pero hay diferencias más allá del poder que es agradable sostener no disimular (no se pueden
eliminar) y que no se armonizan

Pues llama la atención que se apele a lo neutro a la vez que se reclama fuertemente por la
particularidad, por enfatizar el valor diferencial de la identidad, por eso el nosotres está
hegemonizado por lo femenino, es una inversión de la relación de subordinación o supuesta
subvordinacion que solo generará más rechazo (¿legitimo?) ¿Se quiere anular la diferencia o
se insiste en ella? Bajo la idea de una supuesta igualación se enfatiza la necesidad de
antagonizar, son ellas quienes más insisten en que sin el Otro Patriarcal, no son. Qué es una
feminista sin opresión: ¿una mujer más? Es una lástima entonces que quieran reproducir,
como “solución” a la femeneidad esta característica tan masculina del poder.

AL mismo tiempo, las mujeres pueden hacerlo en el mundo de “nosotros”, pues claro, no es
nuestro, es de todos.

El poder es simpre androcéntrico, se trata de tener o no tener. Por eso los varones nos
vivimos midiendo (nos la vivimos midiendo) son las mujeres, y solo ellas, las que pueden
tener la astucia de hacer mejores cosas con el poder, pues para ellas, constitutivamente, se
trata de ser a pesar de la falta, no de tener.