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Económicas CUC 36 (1): 27-42, 2015

EL FRENTE NACIONAL: LEGITIMIDAD INSTITUCIONAL Y


CONTINUISMO BIPARTIDISTA EN COLOMBIA (1958-1974)1
Álvaro Acevedo Tarazona2
Universidad Industrial de Santander, Colombia – Artículo Tipo 1. Investigación Científica y Tecnológica – Recibido: 10 de Abril 2015 –
Aceptado: 13 de Junio 2015

RESUMEN
Mediante un análisis histórico de perspectiva contextual, enfoque que permite la recons-

sa
trucción de las principales características sociales, políticas, culturales y económicas de una
época; este artículo centra su atención en los elementos que posibilitaron el surgimiento del
Frente Nacional como pacto bipartidista, además de considerar las acciones que propició el
surgimiento de nuevos obstáculos al desarrollo de la democracia en Colombia. Mientras que
la violencia de los años cincuenta y la dictadura del General Gustavo Rojas Pinilla, fueron
identificadas como causas del surgimiento de la nueva estructura política del país, la exclu-
sión política de actores sociales inéditos como el movimiento campesino, o recientes como el
en
movimiento obrero y el movimiento estudiantil, fue percibida como su principal consecuencia.
Como resultado del análisis, este estudio permitió configurar una nueva hipótesis en torno
al significado histórico del Frente Nacional, al concluir que, si bien es cierto que el frente
nacionalista ayudó a fortalecer las instituciones políticas y económicas del país, al legalizar
la discriminación de cualquier otra fuerza social que pretendiera representar los intereses
ciudadanos, el pacto propiciaba la aparición de un nuevo problema histórico para la democra-
cia colombiana: la exclusión de los actores políticos de oposición, un aspecto aún vigente en
esta democracia.
pr
Palabras Clave:
Frente Nacional, Dictadura, Plebiscito.
JEL: D74, D78, F52
En

Si va a referenciar este artículo

Acevedo, A. (2015). El Frente Nacional: Legitimidad institucional y continuismo bipartidista en Colombia


(1958-1974), Económicas CUC, 36 (1), 27-42

1
El presente artículo es producto de la investigación: “La experiencia histórica del “cogobierno” en la Universidad
Industrial de Santander: concepciones y divergencias en disputa por la autonomía universitaria, 1971-1976”, financiado
por la Vicerrectoría de Investigación de la Universidad Industrial de Santander
2
Doctor en Historia de la Universidad de Huelva. Docente Titular de la Universidad Industrial de Santander,
Bucaramanga., Director del Grupo de Investigación “Políticas, Sociabilidades y Representaciones Histórico-Educativas
(PSORHE)”, acetara@uis.edu.co

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Álvaro Acevedo Tarazona

INTRODUCCIÓN los nuevos representantes de la nación y


todo ello a través de su principal fórmu-
En el presente artículo se describe y la: la alternancia y la paridad entre los
analiza la historia del Frente Nacional partidos tradicionales. De hecho, el mo-
(FN), el acuerdo político bajo el cual vi- vimiento estudiantil, la lucha obrera y la
vió el país entre 1958 y 1974. El análi- organización de nuevos grupos políticos,
sis se ocupa tanto de su origen, como de influenciados sin duda por lo que aconte-
su desenvolvimiento y legado. No solo se cía en el mundo, pero también impulsa-
examina su origen legal, a través del ple- dos por sus propias fuerzas; intentaron
biscito de 1957, sino las circunstancias infructuosamente, ganar visibilidad po-
sociales y políticas que configuraron el lítica y social durante el FN, uniendo e
contexto en el que apareció como una incluso a un líder populista como Rojas
respuesta inevitable a la violencia políti- Pinilla, el mismo a quien el bipartidismo

sa
ca de mediados del siglo XX, así como a oficial había desplazado para recuperar
la dictadura del General Gustavo Rojas la democracia.
Pinilla. Si bien se reconoce que el FN fue
una estrategia que permitió fortalecer
las instituciones políticas y económicas DESARROLLO
del país, no hay que perder de vista que
en
su modus operandi –caracterizado por
el reconocimiento legal de las dos fuer-
Las condiciones de posibilidad del Frente Nacional

zas políticas tradicionales: los partidos Colombia no ha sido el único país en


liberal y conservador– creó nuevos y acu- apelar a los pactos bipartidistas para
ciantes problemas nacionales, no sólo al dar solución a sus problemas de institu-
legalizar la discriminación de los actores cionalidad y debilidad estatal. Uruguay
pr
políticos que no se identificaban con los y Venezuela en las décadas de 1950 y
partidos tradicionales, sino al combatir 1960, y Chile y Argentina en los años
cualquier fuerza que pretendiera ganar- ochenta, solo para señalar algunos casos
se el reconocimiento político de la socie- de América Latina, vivieron algo seme-
dad. jante durante los periodos de transición
o de reconquista de sus democracias.
En

En efecto, tal como se describe a lo lar- Para analizar este tipo de hechos y para
go del texto, el FN permitió contener la comprender el caso colombiano Hartlyn
violencia y reencausar al país por la sen- (1993), utilizó el concepto politológico de
da de la democracia, pero dejó por fuera consociacionalismo3 , entendiendo por tal
de su alcance una serie de aspectos que al fenómeno político por el cual las clases
también merecían su atención, como la dirigentes tradicionales conforman coali-
apertura de nuevos caminos de partici- ciones que facilitan la transición hacia un
pación política para los sectores socia- gobierno democrático, pero restringiendo
les que el desarrollo económico “sacaba de cierto modo la misma democracia.
a flote”. El texto intenta argumentar, en
consecuencia, que si bien el FN marcó la
vida política del país, no sólo lo hizo por-
que redujera ostensiblemente la violencia
política que “desangraba” al país, sino 3
Consociacionalismo se refiere por lo general a una
forma de gobierno recomendada para el manejo de
porque logró excluir y vencer a las fuer- conflictos en sociedades profundamente divididas. A
zas políticas que quisieron erigirse en menudo se considera sinónimo de compartir el poder.

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EL FRENTE NACIONAL: LEGITIMIDAD INSTITUCIONAL Y CONTINUISMO BIPARTIDISTA EN COLOMBIA (1958-1974)

Con todo, no debe creerse que dicho fe- Estos hechos eran el preludio de una
nómeno sea el mismo en todos los países. guerra civil que después de 1949 solo
Por el contrario, debe reconocerse que en conocería breves e inexplicables lap-
cada país, dadas sus peculiaridades po- sos de paz bipartidista, pues el pano-
líticas, el consociacionalismo se desarro- rama general estaría dominado por la
lló de manera distinta. intransigencia y la mutua enemistad,
hasta desembocar nada menos que en
Por consiguiente, la primera pregun- la suspensión del gobierno democráti-
ta que debemos intentar resolver para co. Hacia junio de 1949 los liberales se
poder entender esta etapa de nuestra presentaron a las elecciones legislati-
historia reciente es ¿cuáles fueron los vas con la plena seguridad de que se-
hechos que llevaron a que tal pacto fren- rían mayoría en el congreso, y de que
tenacionalista fuera planteado como una lograrían hacerle una fuerte oposición
medida de transición hacia la democra-

sa
al gobierno conservador del Dr. Maria-
cia en Colombia? no Ospina Pérez, a quien culpaban de la
Sin duda, un juego de complejas cir- Violencia, porque lo consideraban débil
cunstancias históricas hizo del pacto del y carente del liderazgo necesario para
Frente Nacional una necesidad. En efec- evitar que el pueblo se desangrara. No
to, la violencia y la dictadura del Gene- obstante, y pese a que constituyeron
en
ral Rojas Pinilla habían hundido al país
en un profundo “pozo” de ilegitimidad.
mayoría en el legislativo, la estrategia
no resultó, pues la constitución política
Pactar un nuevo orden político se hizo facultaba al poder ejecutivo para disol-
en consecuencia inevitable. Fue por esta ver el Congreso en caso de que el orden
razón que se propuso poner a considera- público se hallara perturbado. Fue esto
precisamente lo que Ospina hizo el 9 de
pr
ción de la sociedad un proyecto político
conciliador, pues sólo a través de un ple- noviembre de 1949: declarar el estado
biscito, tal como lo ha expresado Calle de sitio y suspender el Congreso. Ante
(2012), podría la nación “recuperar el tamaña acción, los liberales considera-
hilo constitucional” que tras la violencia ron que solo les quedaba un camino: ar-
y la dictadura había perdido. mar sus guerrillas para conseguir por
la fuerza lo que no habían logrado por
En

La Violencia con V mayúscula, es de- la vía política.


cir, concebida como una cruenta etapa de
la historia colombiana en que liberales y A partir de ese momento, recurriendo
conservadores se “despachaban” el país aquí al concepto propuesto recientemen-
sin más razón que el odio mismo; como te por Palacios (2012, p. 25), no cabe
se sabe, fue desencadenada por el asesi- duda que Colombia se enfrascaba en la
nato de Jorge Eliecer Gaitán, ocurrido el primera –y en una de las peores–olea-
9 de abril de 1948. Ciertamente, fue ese das de “violencia pública”, es decir, de
el acontecimiento que hizo visible la pro- ese tipo de violencia tanto social como
funda brecha que separaba en dos ban- estatal que requiere de “un discurso
dos a las élites políticas y al pueblo lla- de autolegitimación” que justifique la
no. “El asesinato de Gaitán –nos cuenta “tragedia de miles de hogares y vecin-
Henderson (2006, p. 452)– lanzó a sus darios”, el quebrantamiento de “los có-
seguidores a un frenesí” de venganza. El digos morales” y el cercenamiento de los
odio, como el fuego, había sido avivado. lazos sociales del país.

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Álvaro Acevedo Tarazona

En todo caso, aunque el comporta- las funciones de las fuerzas armadas.


miento del fenómeno de la violencia fue Aunque la reforma jamás dejo de ser un
disímil, no cabe duda que mantenía en proyecto, fue mal recibida por el libera-
estado de máxima alerta a todo el país. lismo, e incluso un sector del conserva-
En distintas regiones, pero principal- tismo desconfió también de ella. Así en-
mente en los Llanos orientales y la zona tonces, desde muy temprano el gobierno
cafetera, territorios en los que el estado de Gómez se granjeaba el aborrecimien-
a duras penas podía llegar con su bra- to tanto de liberales como de sus propios
zo armado, las bandas y las guerrillas partidarios. Laureano Gómez, nos dice
de origen liberal, en un principio, y co- Palacios (1998, p.210-211), “no compren-
munista, tiempo después, empezaron a dió que los límites de su autoritarismo
hacer presencia, a controlar la situación estaban trazados de antemano”, y que su
y a hacer de las suyas eliminando a sus “gobierno excluía demasiados intereses”,

sa
contrincantes y constriñendo la voluntad principalmente los de las Fuerzas Arma-
popular durante los periodos electora- das, así que no vio venir el cuartelazo
les (Henderson, 1984). Pero además de que acabó con su gobierno. Y en efecto,
estos hechos, a todas luces verídicos, el “en la noche del 13 de junio de 1953, y
país empezó a experimentar también el con el respaldo del mismo Dr. Ospina y
mito de la Violencia. En efecto, dice Pa- la plana mayor de la oposición conserva-
en
lacios (1998), que los episodios de violen-
cia ocurridos entre 1945 y 1964 fueron
dora, el General Rojas Pinilla anunció la
consumación de un golpe de estado. La
convertidos por la tradición oral en una iglesia, los gremios empresariales y to-
“colección de testimonios más o menos dos los grupos políticos, con la excepción
verídicos, transformados en leyendas de un puñado de laureanistas y del par-
fragmentarias por la incontable sucesión tido comunista, lo avalaron”. (Palacios,
pr
de narradores. Los años 50 y 60 dieron 1998, p. 211)
aliento a una ola de ensayos, novelas,
representaciones teatrales, producciones El golpe militar fue recibido con bene-
cinematográficas y creaciones de las ar- plácito por varios sectores políticos; al-
tes visuales” que difundieron la ‘leyenda gunos incluso recibieron a Rojas como el
negra’ de la Violencia en Colombia. salvador de la nación (Tirado, 1981). Para
En

dar mayores visos de legitimad, Rojas y


Ahora bien, a estos hechos se sumaba sus seguidores organizaron una Asam-
un panorama político cada vez más os- blea Nacional Constituyente con el fin de
curo. En 1950, tras declarar el estado de establecer, por un lado, que el 13 de junio
sitio y llevarse a cabo las elecciones, el había quedado vacante la presidencia, y
Dr. Ospina Pérez entregó el poder al con- por otro, que Rojas tomaría posesión del
servador Dr. Laureano Gómez. Este se cargo mientras se reorganizaban las ins-
había propuesto conjurar la violencia a tituciones. Su gobierno se caracterizó por
través de una reforma constitucional que los siguientes aspectos: tan pronto como
reconsideraba, entre otros aspectos, las ascendió al poder y con la finalidad de
funciones del poder legislativo, le devol- asegurar su reelección el general empe-
vía a la iglesia un papel preponderante zó una maratónica gira proselitista por
en el control de la educación, limitaba todo el país; conformó una nómina de go-
la libertad de expresión y le quitaba al bierno que incluía, aunque no de manera
congreso la facultad de legislar sobre equitativa, a liberales y conservadores,

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EL FRENTE NACIONAL: LEGITIMIDAD INSTITUCIONAL Y CONTINUISMO BIPARTIDISTA EN COLOMBIA (1958-1974)

siendo estos últimos los más numerosos; poco dudaron en hacer eco de las deman-
solucionó el conflicto llanero, reduciendo das que una buena parte de la sociedad
el número de muertes por la violencia de venía realizando por lo menos desde
22.000 en 1952-1953 a 1.900 en 1954- 1954, con respecto a las libertades de ex-
1955, y atacó la corrupción judicial me- presión y de movilización. No obstante,
diante el despido de funcionarios afectos la gota que derramó la copa fue la osten-
al laureanismo. (Henderson, 2006) sible manifestación de fuerza que el ge-
neral Rojas Pinilla llevó a cabo el 13 de
En abril de 1954, Gustavo Rojas Pi- junio de 1956, en el estadio de fútbol de
nilla convocó nuevamente la Asamblea la capital, cuando presentó ante la mul-
Nacional Constituyente, la cual había titud el partido político que había funda-
sido disuelta en junio de 1953, después do y al que denominó la Tercera Fuerza.
de legalizar el acenso de Rojas al poder. El evento fue todo un ritual, pues “miles
El objetivo de la nueva convocatoria era

sa
de asistentes” desfilaron “ante el «Jefe
anunciar que el país aún no contaba con Supremo»”, quien se hallaba ataviado
las condiciones de orden público adecua- con “todas sus galas y condecoraciones”,
das para realizar las elecciones presi- mientras juraban por Dios que le serían
denciales, así como manifestar que se leales al pueblo y a las fuerzas armadas
comprometía a dejar el poder tan pronto (Palacios, 1998, p.215-216). Si a un he-
en
el orden retornara. Entre tanto, Rojas
instituyó el sufragio femenino; proscri-
bió constitucionalmente al partido comu-
cho como este se le sumaban –como per-
las– el asesinato de un estudiante de la
Universidad Nacional ocurrido el 8 de ju-
nista y reemplazó las Asambleas Depar- nio de 1954 a manos del batallón Colom-
tamentales y los Consejos Municipales bia, o la imposición de un gravamen a
por sendos cuerpos administrativos. En los beneficios de los industriales, hechos
pr
agosto de 1954 la Asamblea Nacional que tanto repudiaron los estudiantes y
Constituyente prorrogó el mandato de los gremios, no había duda que la clase
Rojas hasta 1958. Para los liberales esta dominante necesitaba una nueva salida.
había sido la jugada política más atrevi- Así pues, como nos dice Tirado (1981),
da de Rojas y desde sus plataformas de los dirigentes de los dos partidos tradi-
combate, los diarios El Tiempo y El Es- cionales, no tuvieron otra opción que po-
En

pectador, decidieron contenerla. El FN nerse de acuerdo y unir sus fuerzas para


respondió ordenando la clausura de los combatir al enemigo común. La dictadu-
periódicos. Fue entonces cuando la dic- ra militar de Rojas fue, por consiguiente,
tadura militar se hizo evidente y pese a el segundo de los elementos contextua-
que bajo la “égida” del General Rojas el les que posibilitarían el surgimiento del
país estaba viviendo mejores tiempos –la Frente Nacional.
bonanza cafetera y la estabilidad mone-
taria daban cuenta de ello, como lo ha
mostrado Kalmanovitz (1995)– no se El desenvolvimiento del Frente Nacional
requerían complicadas razones para ar-
gumentar que la prorroga significaba un El plebiscito que dio vida al Frente Na-
mayor debilitamiento de la democracia. cional se llevó a cabo el lunes primero
de diciembre de 1957. Aquel día, por pri-
Los partidos tradicionales no dudaron
mera vez en la historia republicana de
entonces en retirar al líder militar el
Colombia, las mujeres asistían en masa
apoyo que le prodigaran en 1953. Tam-

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Álvaro Acevedo Tarazona

a las urnas. Hacia el final de la jornada 7. Señalaba que en ningún caso la filia-
el ex presidente Alberto Lleras Camargo ción política de los ciudadanos podría
confirmaba que el documento del acuer- determinar su nombramiento para
do entre los partidos había sido refrenda- un empleo o cargo público, ni para su
do por el 94,8% de los votantes, es decir, destitución o promoción.
por 4.169.294 votos. Solo el 4,7% de los
8. Indicaba que los miembros del Con-
ciudadanos votó en contra. Si se tiene en greso y de las Asambleas Departa-
cuenta, además, que en el evento partici- mentales no tendrían sueldo per-
pó el 81,95% del censo electoral, no cabe manente, sino asignaciones diarias
duda que el Frente Nacional, en efecto, durante el término de las sesiones; y
obtuvo la legitimidad democrática que
los partidos esperaban. (Calle, 2012) 9. Establecía que el gobierno invertiría
el 10% de su presupuesto general de
¿Qué votaron favorablemente los

sa
gastos en la educación pública. Orde-
colombianos? El documento del acuerdo naba que las reformas constituciona-
señalaba lo siguiente (Plazas, 2011): les solo las podría hacer el Congreso.
1. Le otorgaba a las mujeres los mismos Tras resultar vencedor en las eleccio-
derechos políticos que ya tenían los nes del 4 de mayo de 1958, el Dr. Alberto
varones.
en
2. Establecía la paridad de cargos, tan-
to de elección popular como de nom-
Lleras Camargo recibía un país que aún
era azotado por la violencia. Si bien las
tasas de homicidios no llegaban a los pi-
bramiento administrativo, entre los cos presentados durante su primera fase
partidos conservador y liberal. (1947-1953), el conflicto todavía sacrifi-
caba a miles de colombianos (Henderson
3. Señalaba que, para dirimir impases
pr
2006, Anexo 2). Así pues, para acelerar
en cualquier corporación, se conside-
el proceso de pacificación del país, el nue-
raba que la mayoría estaría confor-
vo presidente decidió, por un lado, man-
mada por las dos terceras partes.
tener el programa de amnistía e indultos
4. Le reconocía al Presidente de la Re- que la Junta Militar había instaurado;
pública el derecho a nombrar y remo- y por otro, poner en marcha un comité
En

ver libremente a los miembros de su de rehabilitación de las víctimas de la


gabinete, pero le obligaba a dar par- violencia. Sus esfuerzos tuvieron éxito
ticipación a los dos partidos políticos relativo. Un año después, la reducción de
en la misma proporción en que estu- las muertes relacionadas con la violencia
vieran representados en las cámaras política fue significativa–un tercio me-
legislativas. nos en relación con el año anterior– pero
5. Otorgaba al Congreso de la Repúbli- esto indicaba que aún morían por esta
ca la facultad de establecer y regular causa poco menos de 2000 personas al
las funciones y garantías de los em- año.
pleados públicos. En efecto, el país empezaba a experi-
6. Prohibía que los empleados y funcio- mentar nuevos y graves problemas so-
narios públicos tomarán parte en ac- cio-económicos, como el crecimiento de-
tividades proselitistas, sin perjuicio mográfico, la crisis cambiaria, el déficit
de ejercer libremente el derecho al fiscal y la desigualdad social debido a la
sufragio. concentración de la propiedad de la tie-

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rra. Con respecto al crecimiento demo- mica de todo el periodo, obligando a los
gráfico, puede señalarse lo siguiente. Se gobiernos del Frente Nacional no sólo a
trataba de un fenómeno global que afec- concentrar sus esfuerzos administrati-
taba tanto al campo como a la ciudad, y vos en la gestión de los créditos externos,
que alarmaba no solo a las élites locales sino a organizar sus propios presupues-
sino a los técnicos extranjeros que aseso- tos en consonancia con los intereses de
raban a los nuevos gobiernos. El mismo las agencias bancarias que accedían a
Dr. Lleras Camargo consideraba que el inyectar las divisas que el país necesita-
país no estaba preparado para diseñar ba. (Kalmanovitz, 1995)
políticas dirigidas a contener el rápido
crecimiento demográfico. En consecuen- Pero no todo era negativo, el pacto bi-
cia, como la iglesia y el partido conser- partidista, en medio de un ambiente en
vador ejercían una fuerte presión para el que campeaban en América Latina las
amenazas del totalitarismo de izquier-

sa
evitar que el estado implementara y di-
rigiera programas modernos para el con- da, le permitió a Colombia granjearse
trol de la natalidad, los gobiernos frente el favor de los EE.UU. Ciertamente, en
nacionalistas debieron dejar en manos el periodo del Frente Nacional la ayuda
de entidades privadas la aplicación de extranjera fluyó constantemente hacia
tecnologías modernas de control natal. Colombia, sobre todo a partir del gobier-
en
La medida, se quiera o no reconocer, re-
sultó buena, pues, en última instancia,
no del presidente Kennedy, quien, con
“la intención de repetir el éxito del Plan
Marshall4 en Europa”, creó para Améri-
evitó que el programa se politizara, con
lo cual llegó a la gran mayoría de la po- ca Latina la Alianza para el Progreso.
blación. (Urrutia, 2012) La ayuda externa se convirtió, por consi-
guiente, en un elemento central de la po-
pr
La crisis cambiaria, por su parte, ini- lítica económica y social de los gobiernos
ciada en 1957, apenas pudo ser conteni- del Frente Nacional, en principio, porque
da hacia 1960, pues el fenómeno adquirió era la única manera de acceder a crédi-
rápidamente un talante estructural y de tos blandos y de largo plazo, y en última
mayor duración. Como la política de in- instancia, porque no se concebían más
dustrialización necesitaba de la importa- maneras de impulsar el desarrollo y for-
En

ción de insumos industriales y agrícolas, talecer la estructura económica del país,


y debido a que las exportaciones de mate- puesto que, sin el aval de las agencias
rias primas crecían a un menor ritmo, la internacionales –como el Fondo Moneta-
balanza de pagos siempre fue negativa. rio Internacional y el Banco Mundial– la
El fenómeno, común en casi toda Améri- economía colombiana no habría alcanza-
ca Latina, llevó a países como Colombia do cierta estabilidad. (Urrutia, 2012, p.
a adoptar el modelo de las dos brechas, 247)
un concepto económico de la época según
el cual los países pobres debían, por un
lado, aumentar sus exportaciones, y por 4
Llamado oficialmente  European Recovery Pro-
otro, captar más ayuda internacional, gram o ERP) fue el plan más importante de Estados Uni-
dos para la reconstrucción de los países europeos des-
puesto que se creía que los principales
pués de la Segunda Guerra Mundial, que a la vez estaba
problemas de los países en desarrollo de- destinado a contener un posible avance del comunismo.
rivaban de la falta de divisas y ahorros. La iniciativa recibió el nombre del Secretario de Estado
de los Estados Unidos, George Marshall, y fue diseñada
Como habrá de suponerse, el modelo de principalmente por el Departamento de Estado, en espe-
las dos brechas marcó la política econó- cial por William L. Clayton y George F. Kennan

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Álvaro Acevedo Tarazona

Con todo, el país jamás dejo de experi- inversiones en infraestructura, el sector


mentar los altibajos propios de la econo- de los servicios quedaba prácticamente
mía de mercado. De hecho, aquella polí- desahuciado. Solo el sector educativo, sin
tica macroeconómica fue objeto de varios duda gracias a que el mismo plebiscito
y periódicos desequilibrios cambiarios, lo ordenaba, contaría con una bolsa de
debido principalmente a que Colombia inversión mayor. Así pues, durante el
mantenía tasas de inflación superiores a Frente Nacional, la inversión pública en
las internacionales. Este hecho obligaba educación aumentó del 1% del PIB entre
a los gobiernos a “realizar devaluaciones 1938 y 1958, al 3,5% a principios de la
nominales periódicas”, lo cual acarreaba década del 60. (Ramírez & Tellez, 2007)
costos políticos altos, pues se hacía nece-
sario ajustar los precios de los productos Los gobiernos del Frente Nacional
que jugaban un papel central dentro de también debieron lidiar con los graves

sa
la economía, como los alimentos impor- problemas de desigualdad social debido
tados, la gasolina y el transporte. De ahí a la concentración de la tierra. De ahí
que, en gran medida –como lo han de- entonces que, desde la apertura del fren-
mostrado los estudios de Archila (2003), te, nuevamente en la historia colombia-
sobre la protesta en Colombia– no fueron
en na las élites políticas, empresariales y
pocas las manifestaciones protagoniza- agrarias aceptaran hablar seriamente
das por la sociedad civil, con el objeto de de la reforma agraria –ya en la república
exigir el desmonte de aquellas regulacio- liberal se había tratado el tema–. Hacia
nes gubernamentales estrictamente eco- los años 60, para la mayoría de los po-
nómicas que terminaban perjudicando a líticos –entre los que sobresaldrían los
los ciudadanos de a pie. liberales– era una verdad incontestable
pr
que para acelerar el desarrollo económi-
El tercer problema que debieron afron-
co el país requería de una reforma agra-
tar los gobiernos del Frente Nacional fue
ria. Ya en 1951 el Banco Mundial “había
el constante déficit fiscal. Efectivamente,
sostenido que la tierra de los latifundios
durante todo el periodo el país experi-
mentó una profunda restricción fiscal. estaba mal utilizada” y que “una reforma
Hacia 1969, el Informe Musgrave señala- agraria no sólo mejoraría la distribución
En

ba que las arcas del país apenas acumu- del ingreso, sino que también aceleraría
laban un 8% del producto interno bruto, el crecimiento de la producción agrícola”
pese a que los gobiernos del Dr. Lleras (Urrutia, 2012, p.249). Colombia, como
Camargo y el Dr. Guillermo León Valen- muchos otros países del mundo, se ca-
cia habían adelantado y fortalecido una racterizaba –y se caracteriza aún– por
reforma tributaria (Musgrave, 1969). La una alta concentración de la tierra, con
dificultad social que esto acarreaba se lo cual padecía de altísimos niveles de
relacionaba con la imposibilidad del esta- desigualdad. Así pues, aunque se trata
do para hacerse cargo de la provisión de de una opción pocas veces empleada –por
bienes y servicios públicos, de la misma obvias razones, ya que era los gobernan-
manera que de los subsidios requeridos tes quienes concentraban la tierra–, la
por el sector productivo (Junguito & Rin- reforma agraria fue consideraba una he-
cón, 2007). La falta de recursos tributa- rramienta adecuada para subsanar tales
rios aumentaba la dependencia del crédi- desigualdades. No obstante, como bien lo
to externo, y como este solo apoyaba las ha demostrado Berry (2012, p.296) “los

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objetivos planteados durante [el Frente Sin embargo, con el retorno de los con-
Nacional] no pudieron cumplirse”. servadores al poder en 1970, la norma, y
con ella la anhelada ilusión de los cam-
En resumen, dicen los expertos, el pesinos colombianos de alcanzar una
Frente Nacional tuvo en la reforma mayor igualdad e inclusión social, en-
agraria la solución “al conjunto de pro- contraba su fin. En efecto, pese que para
blemas que sufría el país durante el siglo esta época el proceso de modernización
XX”, no obstante, su inadecuada y débil agrícola había empezado a andar, antes
aplicación constituyó su mayor fracaso de terminar el periodo del Dr. Misael
(Berry, 2012, p.296). La iniciativa pre- Pastrana, el gobierno y los grandes pro-
tendía tanto redistribuir la tierra como pietarios acordaron abandonar defini-
propiciar la industrialización del sector tivamente la reforma (Berry, 2012). En
agrario. Para impulsar esta iniciativa, conclusión, a lo largo de todo el periodo

sa
el Dr. Lleras Camargo firmó la Ley 135 del Frente Nacional el “proceso refor-
de 1961, con la cual se creaba el Insti- mista se vio obstaculizado por factores
tuto Colombiano de la Reforma Agraria políticos, económicos y jurídicos, y otros
(Incora), un organismo que tendría a de carácter operativo y técnico” que lo hi-
su cargo el proceso de titulación de tie- cieron inviable. (Machado, 2011)
rras baldías y la búsqueda de mecanis-
en
mos adecuados para hacer más producti-
vo al agro colombiano. Puntualmente, la
Cabría describir, los principales hechos
que a lo largo del periodo protagonizaron
ley obligaba a los terratenientes, so pena los nuevos actores sociales: el estudian-
de extinción de dominio, a modernizar tado y las agrupaciones políticas que el
los medios de explotación del suelo, así FN dejaba por fuera del juego político
como a efectuar sobre él un uso más ade- al desconocer la oposición Ayala (1999).
pr
cuado (Machado, 1998). Con todo, ni lo Luego de la caída de Gustavo Rojas Pini-
uno ni lo otro dio resultados duraderos, lla y de la transición hacia el “régimen”
pues la implementación de la ley siem- bipartidista, la sociedad colombiana vio
pre fue obstaculizada por los grandes emerger con una fuerza considerable a
hacendados. Durante el gobierno del Dr. los jóvenes universitarios. Como se ha
señalado, el FN y su estructura buro-
Valencia, por ejemplo, si bien la reforma
En

crática paritaria si bien permitió la dis-


agraria no fue enteramente suspendida,
minución y erradicación de la violencia
experimentó una profunda desacelera-
bipartidista y luego bandolera (Acevedo,
ción. Con la victoria de Carlos Lleras
2004), sirvió de fundamento para el sur-
Restrepo, quien había impulsado la ley
gimiento de la violencia contra estatal
desde el Congreso durante el gobierno
protagonizada por los diferentes grupos
del Dr. Lleras Camargo, la medida nue-
guerrilleros. (Vargas, 1996)
vamente cobró vitalidad. En esta oca-
sión, el estado se preocupó por organizar La segunda mitad de los años sesenta
al campesinado colombiano a través del presenció cierto agotamiento del pacto
Decreto 755 de 1967, que ordenaba rea- político y los esfuerzos de reinvención
lizar un registro de todos los campesinos del poder ejecutivo en cabeza del Dr. Lle-
usuarios de servicios estatales, de mane- ras Restrepo no dieron resultados. Inte-
ra que se pudiera contar con información resado éste en propiciar una democracia
fidedigna sobre el tamaño de este sector más directa, tomó cierta distancia de
social. los partidos políticos y optó por una po-

35
Álvaro Acevedo Tarazona

lítica de mano fuerte hacia los sectores quierda reconocidas, sino por sacerdotes
opuestos al sistema político. Muestra de cercanos a la teología de la liberación.
ello fue la ilegalización de la Fundación (Restrepo, 1995)
Universitaria Nacional (FUN) y la re-
presión a la que fueron sometidas todas Todas estas tensiones, impulsadas sin
las expresiones de reivindicación social y duda por las acciones reformistas del Dr.
política (Leal, 1984). Recuérdese que el Lleras, pusieron de presente una situa-
24 de octubre de 1966 el presidente Lle- ción de crisis social general. La prime-
ras decidió acudir a la Universidad Na- ra en manifestar las crisis fue la Igle-
cional en compañía de John Rockefeller sia Católica. En efecto, la Iglesia era un
a la inauguración de un edificio que se actor que venía experimentado cambios
había construido con el apoyo del mag- considerables en su dinámica interna, no
nate estadunidense. La protesta obligó sólo en cuanto a la lucha por mantener
sus privilegios como institución secular

sa
a la fuerza pública a invadir la ciudad
universitaria y a detener a varias dece- respecto al poder civil se refería, sino
nas de estudiantes. Para el mes de no- por los vientos de renovación que sopla-
viembre la FUN se hallaba desmantela- ban en su interior (Arías, 2009), Lo que
da para luego ser declarada ilegal. Este se puede llamar renovación de la Iglesia
tipo de acontecimientos arraigó más el para este periodo ha sido estudiado bajo
en
escepticismo de los estudiantes hacia el
Frente Nacional, madurando las condi-
la óptica del impacto del Concilio Vati-
cano II (1962-1965) y la II Conferencia
Episcopal Latinoamericana celebrada en
ciones para una oposición cada vez más
evidente en las calles y en las urnas. Medellín en 1968. La importancia de es-
tos dos eventos para posicionar al inte-
Por su parte, las relaciones con los ac- rior de la Iglesia Católica una opción por
pr
tores sociales no fueron menos compli- los pobres, es reconocida en el marco de
cadas y azarosas. Si bien inicialmente los cambios que experimentó el país y el
las centrales obreras (Unión de Traba- continente en aquellos años. Las figuras
jadores de Colombia, UTC y Central de de Camilo Torres en Colombia, el grupo
Trabajadores de Colombia, CTC) no rea- Golconda o los Sacerdotes por América
lizaron considerables manifestaciones, Latina (SAL) son las más reconocidas
En

ciertas medidas económicas lesivas a los para el caso colombiano. La lectura del
intereses de los trabajadores estimula- evangelio en clave popular y la propuesta
ron el enfrentamiento contra el gobier- de una Teología de la Liberación hacen
no. La propuesta de capitalizar el Fondo parte de las rupturas que se fueron ges-
Nacional del Ahorro con los aportes a tando en aquellos años y que tendría un
cesantías de los obreros generó una agu- interesante eco en la organización de la
da desconfianza y distanciamiento de los protesta popular y en la configuración de
sindicatos y empleadores. Todo se des- un campo de izquierda en el país. Tam-
bordó en 1969 cuando se convocó a ma- bién el sector educativo manifestó algu-
nifestaciones contra el alza de los precios nos síntomas de crisis. De hecho, desde
del transporte, acciones que si bien ini- 1966 los conflictos con los estudiantes se
ciaron en Cali, terminaron por afectar hicieron cada vez más comunes, llegando
a todo el país. Cabe destacar que varias en ocasionas a asumir ribetes violentos
de estas acciones no eran lideradas por y fuertemente contestatarios. (Pecaut,
políticos o estructuras partidistas de iz- 2006)

36
EL FRENTE NACIONAL: LEGITIMIDAD INSTITUCIONAL Y CONTINUISMO BIPARTIDISTA EN COLOMBIA (1958-1974)

El Frente Nacional fue entonces un pe- con el cual el Frente Nacional lograba
riodo en el que la movilización estudian- salir ileso, la contienda demostró que el
til, pero no solo ella, como se ha visto, país, o por lo menos la mayoría de la ciu-
experimentó un súbito auge. Aunque el dadanía, ya no confiaba en el régimen.
estudiantado nunca pudo organizarse Los datos de las elecciones y la contro-
como una sola fuerza nacional, ello no vertida elección de Pastrana sustentan
fue obstáculo para ahondar en su radica- esta idea. Como se sabe, el General Ro-
lización ideológica vinculada a las múlti- jas Pinilla denunció que en la elección de
ples líneas de la ideología de izquierda. Pastrana se había cometido fraude, ya
Desde finales de 1969 los conflictos esta- que según sus estimativos él había ga-
llaron en universidades como la Tecnoló- nado con amplia mayoría. No obstante,
gica de Pereira e Industrial de Santan- los datos oficiales señalaron que Rojas
der, a las que se sumaron la Universidad Pinilla había obtenido 1.561.468 votos,

sa
Nacional, la Universidad del Valle y la mientras que el representante del FN,
de Antioquia e incluso algunas privadas había ganado el favor de 1.625.025 su-
como la Gran Colombia y la Pontificia fragantes (Mayorga, 2013). Poco más de
Bolivariana en Medellín. Tal situación 60.000 votos habían hecho la diferencia,
se complicó durante el primer trimestre un dato sin duda significativo, si se tenía
de 1970, debido al cierre al que fue some- en cuenta que la Alianza Nacional Po-
en
tida la Universidad Nacional desde el 24
de febrero hasta el 13 de abril, hecho que
pular (ANAPO) de Rojas era la antítesis
del Frente Nacional.
generó la solidaridad de las universida-
des privadas más importantes de la capi- Fraude o diferencia casi insignificante,
tal. Este panorama se obscurecería aún los resultados electorales de 1970 deja-
más para el gobierno de turno debido a ron en claro que el nivel de agotamien-
pr
la convocatoria de huelga general de la to de un amplio del electorado era alto.
central de educadores, que ya desde en- Es más, como la ANAPO había podido
tonces luchaba por mejores condiciones aglutinar en sus bases tanto a liberales
laborales. como a conservadoras –sin contar a los
diferentes grupos de izquierda que sen-
El último periodo presidencial del tían afecto por el giro socialista que a ve-
En

Frente Nacional da muestras del agota- ces tomaba el discurso del ex dictador–,
miento del sistema. Como resultado de era evidente que el Dr. Pastrana recibía
la reforma constitucional de 1968, las la presidencia en condiciones poco favo-
elecciones de 1970 para asambleas de- rables. Y si bien la animadversión del
partamentales y concejos municipales no pueblo podía ser irrelevante para el pre-
siguieron la regla de la paridad, lo que sidente, de la resistencia anapista que
permitió la competencia política en to- encontraría en el Congreso no podría opi-
dos los niveles político-administrativos. nar igual, razón por la cual los últimos
Este mecanismo de desmonte gradual cuatro años del Frente Nacional requi-
de la nueva estructura política sirvió de rieron del estado de sitio para garantizar
ensayo para la contienda presidencial de su normal desarrollo. Así pues, como lo
1970, una lucha en la que se enfrentaron ha señalado Ayala (2006), el repunte de
liberales, conservadores, anapistas y co- Rojas Pinilla evidenció la existencia de
munistas. Aunque el vencedor fue el Dr. un ambiente social y político cada vez
Misael Pastrana Borrero, un candidato menos proclive al régimen bipartidista.

37
Álvaro Acevedo Tarazona

Con todo, no hay que olvidar que Mi- vas, pero no para ceder a las demandas
sael Pastrana Borrero encabezó un equi- sino para contenerlas.
po de gobierno que se propuso no solo
identificar las demandas sociales de Con unas organizaciones campesinas
gran parte de la población, sino de im- cada vez más alejadas de la órbita gu-
plementar soluciones plausibles. Mues- bernamental, una aguda situación de
tra de ello fueron los intentos de reforma movilización universitaria y una fuerte
en varios aspectos de la vida social, eco- tensión con los maestros y otros gremios
nómica y política, tales como la exten- nacionales, el Frente Nacional parecía
sión de la seguridad social a las áreas derrumbarse. Por ello, apenas parecía
rurales, la continuación de la interven- lógico que el gobierno de Pastrana inten-
ción del gobierno en la economía, el mejo- tara combatir la resistencia social seña-
ramiento del empleo y una reforma edu- lando nexos entre los manifestantes y los

sa
cativa dirigida a todo el sistema. A ello grupos subversivos. La agitación social
se sumaba la intención de profundizar la que se vivió en los primeros años de la
reforma agraria de su antecesor, aunque década del setenta fue de hecho asociada
mejorando las relaciones con el sector a la presencia de guerrilleros en las or-
privado de la economía. No obstante, y
en ganizaciones sociales.
debido principalmente a que la situación
en el campo se tornaba difícil, pues los METODOLOGÍA
programas oficiales no daban abasto, la
reacción de los campesinos consistió en Para llevar a cabo esta investigación
radicalizar su lucha. Estimulados por la se acudió a la metodología del análisis
idea de la expropiación se lanzaron en histórico de perspectiva contextual, es
pr
masa a la invasión de tierras durante decir, un análisis de fuentes de infor-
el primer semestre de 1971. La Asocia- mación primaria y secundaria que per-
ción Nacional de Usuarios Campesinos mitiera identificar los aspectos y las
(ANUC), creada por Alberto Lleras con circunstancias que definieron la época
el objeto de organizar el acceso de los objeto de estudio en relación con el FN.
campesinos a los servicios del estado, Hay que tener presente que esta metodo-
logía permite ubicar los sucesos políticos
En

progresivamente fue tomando distancia


de los lineamientos oficiales para acer- en relación con los demás aspectos de
carse a otros movimientos sociales, como la realidad histórica, facilitando así su
los obreros y los estudiantes, con el fin comprensión.
de propiciar situaciones revolucionarias. El estudio está organizado en dos apar-
Cabe recordar que los usuarios campe- tados. En el primero de ellos se analizan
sinos experimentaron un proceso de po- las condiciones de posibilidad del FN, es
litización hacia la izquierda, hecho que decir, las circunstancias políticas y so-
los llevó, a apoyar, además de las inva- ciales que le dieron origen. En el segun-
siones de tierra, formas de protesta cada do, con la intención de ubicar los aspectos
vez más radicales, tales como la toma de tanto positivos como negativos del pacto
oficinas públicas. La presión política que frente nacionalista, se describe su des-
estos grupos sociales empezaban a ejer- envolvimiento. De esta manera, se logra
cer, obligaron al gobierno a realizar una ubicar cada uno de los procesos median-
revisión de sus directrices administrati- te los cuales el acuerdo pudo fortalecer la

38
EL FRENTE NACIONAL: LEGITIMIDAD INSTITUCIONAL Y CONTINUISMO BIPARTIDISTA EN COLOMBIA (1958-1974)

institucionalidad, pero también aquellos dades las tensiones ideológicas y políticas


aspectos que truncaron una apertura de- de toda una época.
mocrática que distintos sectores sociales
venían exigiendo de antaño. El 16 de abril de 1972 se llevaron a cabo
las elecciones para los cargos locales y de-
partamentales. En un contexto social ca-
RESULTADOS racterizado por la crisis, era obvio que el
panorama político apenas se modificara.
La crisis que vivía el país durante el Lo que no parecía evidente, sin embar-
último gobierno del Frente Nacional te- go, era que el bipartidismo nuevamente
nía una doble cara. Por una parte, la saliera indemne. Los partidos tradicio-
situación política no era la mejor para
nales continuaron sus pugnas internas,
los partidos tradicionales, toda vez que
pero le dieron a Pastrana un margen de
al agotamiento del régimen paritario se

sa
maniobra adecuado para que terminara
le sumó la atomización partidista y la
su periodo presidencial. En las filas libe-
emergencia de una fuerza política cuya
rales se planteó un duro enfrentamiento
principal pretensión era la de erigirse en
entre el ala de los turbayistas (seguido-
el tercer partido de la nación –la Tercera
res de Julio C. Turbay) y el ala de los lo-
Fuerza de Rojas Pinilla–. Este desplaza-
pistas (seguidores de Alfonso López). En
en
miento político se fundó en cierta pola-
rización social expresada en la votación
presidencial, cuando los sectores popula-
las toldas conservadoras, por su parte, la
lucha enfrentó a los ospinistas (seguido-
res de Mariano Ospina), contra los alva-
res se inclinaron por Rojas Pinilla, mien-
ristas (seguidores de Álvaro Gómez). La
tras que los sectores medios depositaron
izquierda saltaba al ruedo con el Movi-
su voto por Pastrana. Esta realidad po-
miento Obrero Independiente Revolucio-
pr
nía en riesgo el carácter poli-clasista del
sistema de partidos en el país y con ello nario (MOIR). El gran derrotado era el
al mismo Frente Nacional. Por otro lado, movimiento del General Rojas Pinilla.
a nivel social, no cabe duda que las movi- Tal como había ocurrido en 1957, quince
lizaciones del estudiantado, los campesi- años después –ahora al comando de un
nos, los obreros, los ciudadanos de a pie o nuevo partido, y tal vez debido a que la
dirigencia anapista no se pudo sintonizar
En

los trabajadores oficiales, radicalizados o


no, lograron en ocasiones poner en jaque con la radicalización de sus bases, o a que
al sistema. La manera como procedieron en varios municipios actuó como cuota
los campesinos, por ejemplo, al expropiar burocrática– el grupo de Rojas se desgas-
por su cuenta grandes extensiones de tie- taba políticamente. Así pues, desactivada
rra, promover la autogestión económica y la amenaza anapista, el Frente Nacional
liderar una profundización de la reforma confirmó, en su último gobierno, que la
agraria, alarmaron tanto al gobierno, fidelidad bipartidista seguía viva, y que
que lo obligaron, con la aquiescencia, o si bien ya no parecía necesario mantener
más bien con la demanda de los terra- un pacto de unidad nacional, en lo que
tenientes y los gremios, a poner fin a la quedaba del siglo XX un reordenamiento
reforma agraria. Así pues, cercanos–o político bipartidista seguiría primando,
influenciados– a las diferentes corrien- ahora, por su puesto, en el marco de una
tes de la izquierda, estos actores sociales nueva estrategia económica mundial.
reprodujeron de acuerdo a sus especifici- (Pecaut 2006)

39
Álvaro Acevedo Tarazona

CONCLUSIONES Arías, R. (2009). El episcopado colombia-


no en los años 1960. Revista de Estu-
La principal consecuencia del FN consis- dios Sociales, (33), 95-158.
tió en cerrar el camino de la contienda
Ayala, C. (1999). Credencial Histo-
política a otros sectores sociales; de he-
ria. Recuperado el 31 de Enero de
cho, en vez de “ampliar el espectro del
2014, de Frente Nacional: acuerdo
sistema de partidos”, propendió por la
bipartidista y alternación en el po-
“absorción de los programas de los mo-
der: http://www.banrepcultural.org/
vimientos de oposición”, de manera que
blaavirtual/revistas/credencial/ju-
el país “desaprovechó la conformación de
lio2012/indice
un sistema de partidos diversificado que
habría servido para jalonar el desarrollo Ayala, C. (2006). El populismo atrapa-
político del país”. La historia habría sido do, la memoria y el miedo: el caso

sa
otra si grupos como el Movimiento Revo- de las elecciones de 1970. Medellín:
lucionario Liberal, la Alianza Nacional La Carreta/Universidad Nacional de
Popular, el Movimiento Democrático Na- Colombia.
cional, la Democracia Cristiana, el Fren-
Báez, A. (2006). La Alianza Nacional
te Unido, el Partido Comunista y las dos
Popular (Anapo) en Santander, 1962-
organizaciones guerrilleras nacidas en
en
esta época –el Ejército de Liberación
Nacional (ELN) y las Fuerzas Armadas
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pr
Movimiento 19 de Abril (M-19) hubiera & E. Posada Carbó, Cincuenta años
carecido de una justificación histórica si de regreso a la democracia: nuevas
los defensores del Frente Nacional no le miradas a la relevancia histórica
hubiesen cerrado las puertas de la par- del Frente Nacional (págs. 295-323).
ticipación política a su principal grupo Bogotá: Uniandes/Escuela de gobier-
opositor, la Alianza Nacional Popular. no Alberto Lleras Camargo.
(Báez, 2006)
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