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Dr.

Pablo Korovsky
Homeopatía y psiquiatría
Hacia una medicina integradora

on line

El tratamiento homeopático de los trastornos mentales y emocionales fue descrito por Samuel Hahnemann, médico creador
de la homeopatía, en su libro y obra fundamental El Organon de la Medicina en la 6ta. Edición en 1843, por lo que no se trata de
una novedad.

El presente trabajo Homeopatía y psiquiatría, apunta a recordar este valioso recurso terapéutico posiblemente aún desconocido
para muchos.

La Homeopatía ha sido poco escuchada. Hace tiempo ha expuesto una comprensión global de los fenómenos que aquejan al
hombre y su conjunto en sociedad.

Situaciones como la explosión notoria de la violencia, las adicciones, la creciente psiquiatrización farmacológica infantil son entre
otras causas, expresión de la profundización del desequilibrio de la energía vital, en términos homeopáticos, de los miasmas
crónicos. A ello han contribuido arraigadas estrategias sanitarias erróneas.

Este nuevo libro del Dr. Pablo Korovsky expone de un modo simple y agudo a la vez los conceptos centrales de la homeopatía,
estableciendo un puente con los principales cuadros de la psiquiatría.

La homeopatía es en este sentido una noble herramienta hacia una medicina integradora al servicio de cambios profundos, y en los
tiempos que corren, ya absolutamente necesarios.
Dr. Pablo Korovsky

Homeopatía y psiquiatría
Hacia una medicina integradora

2010
Montevideo Uruguay

ISBN: 978-9974-694-00-2
 Pablo Korovsky
Edición en formato digital
Todos los derechos reservados.
http://blogs.montevideo.com.uy/korovsky
pablokorovsky@hotmail.com
Parte 2 - Indice

Indice

Prologo:

1- Introducción

2- La Ley de la Cura por lo Semejante

3- La Supresión

4- La ley de Curación o de Hering

5- La Agravación homeopática

6- Miasmas

7- Lo infinitesimal

8- Síntomas homeopáticos de la patología mental

9- Un breve recorrido por la historia de la enfermedad mental

10- Rondando algunas definiciones

11- Síntoma y estructura

12- El nudo existencial

13- Algunas clasificaciones actuales de la patología mental

14- Una antigua historia, corazón y mente

- El inconsciente

15- Las instancias básicas del aparato psíquico desde el psicoanálisis

16- Los mecanismos de defensa


17- Neurosis

- De angustia

- Fóbica

- Histérica

- Obsesiva

18- Edipo

19- Narciso

20- Trastornos de Personalidad

- Paranoide de personalidad

- Esquizoide

- Esquizotípico

- Límite

- Histriónico

- Narcisista

- Antisocial

- Obsesivo compulsivo

- Por evitación

- Por dependencia

21- Estamos en guerra

22- Acerca de los planes de rehabilitación

23- Psicosis

- Episodios psicóticos agudos


- Trastorno esquizofreniforme

- Esquizofrenia

- Paranoia

- Parafrenia

24- Trastornos del estado de ánimo

25- Angustia y Trastornos de ansiedad

26- Adicciones

27- Anorexia y Bulimia

28- Demencia

29- Confusión Mental

30- Trastornos del Sueño

31- Trastornos de la sexualidad

32- Trastornos de la niñez

- Retraso mental

- Trastornos por déficit de atención con hiperactividad

- Trastornos del aprendizaje

- Autismo

- Trastorno disocial o de conducta

- Trastorno negativista desafiante

- Trastornos de la digestión alimentaria

- Pica

- Rumiación
- Tics

- Encopresis

- Enuresis

33- ¿Niños índigo, cristal o qué?

34- Embarazo, psiquiatría y homeopatía

35- Trastornos facticios

36- Trastornos por, en Homeopatía

37- Psicofármacos y Homeopatía

38- Psicosomática y Homeopatía

39- Psicoterapia y Homeopatía

40- Acerca de la contratransferencia y transferencia homeopática

41- El Simillimum

42- Prevención y Homeopatía

43- Vacunas y homeopatía

44- Confianza e inmunidad

45- Fiebre y síntomas mentales

46- Alergias y síntomas mentales

47- Acerca de mi experiencia

48- El equilibrista

49- Historias de pacientes

50- Bibliografía
Prólogo

Pocos honores deben haber que provoque más orgullo que un hijo colega le pida al padre que le
prologue su libro. No resultará difícil al lector comprender el esfuerzo que este prologuista debe
realizar para controlar la emoción y mantener una supuestamente esperable objetividad.

El autor, nacido en una familia en que ambos padres son médicos y psicoanalistas, desde muy
pequeño fue atendido por un pediatra homeópata (el Dr. Zalman Bronfman, que tuvo el gusto de
prologar su primer libro sobre homeopatía), por lo que creció en un ambiente impregnado por
estas disciplinas.

Tras una emigración familiar al Uruguay, de donde su madre es oriunda, completó sus estudios,
recibiéndose de médico, y aunque su orientación vocacional (y vivencial) era la Homeopatía, se
especializa también en Psiquiatría.

Este libro, entonces, expresa claramente el intento, a mi juicio exitoso, de integración no solo
científico, sino también, seguramente, de aspectos personales. En consecuencia, el autor está en
el mejor lugar para poder ofrecernos esta síntesis del tratamiento homeopático de las
manifestaciones psiquiátricas de enfermedad. “Homeopatía y Psiquiatría” representa un momento
integrador del autor, que logra en esta obra vincular dos orientaciones de su formación médica.

La medicina, ya se sabe, es una vieja paciente que adolece de graves escisiones. Desde sus
orígenes griegos fue afectada por teorías disociantes, imágenes del ser humano que padece, que
lo fracturaban en alma, mente y cuerpo. Y aunque siempre han existido médicos esclarecidos que
han tenido y propugnado una visión integrada (decía Maimó-nides que no se puede curar el
cuerpo sin antes haber curado el alma; o Paracelso: “cada vez es mayor el número de los que
reconocen que no puede amarse el alma sin amar el cuerpo, y que no es posible cohibirlo y
aherrojarlo sin que el alma resulte perjudicada en igual proporción, a cuyo claro concepto creo
haber contribuido grandemente”) nuestras universidades siguen produciendo profesionales
escindidos: los médicos estudian en la Facultad de medicina y se ocupan del cuerpo y sus
enfermedades; los psicólogos en la facultad de psicología y se ocupan del alma o del psiquismo y
sus conflictos; los sociólogos se ocupan de cómo se relacionan los seres humanos en grupos. La
medicina se ha desarrollado en dirección a la especialización y a la tecnificación, de tal manera que
el saber enciclopédico se ha hecho imposible, habiéndose dicho con humor que cada vez se sabe
más sobre menos, por cuyo camino podría llegarse a saberlo todo sobre nada.

Este libro se inscribe en la orientación interdisciplinaria que ha de presidir la comprensión de las


ciencias del Hombre y en la visión unicista del ser humano en su dimensión biopsicosocial e
histórica.

Es que la homeopatía, como el psicoanálisis, está inscripta en la comprensión psicosomática de


la medicina. En su repertorización, el homeópata da lugar a los síntomas psicológicos en el mismo
nivel que los orgánicos, y Freud ha dicho que la psicoterapia (y el psicoanálisis lo es, “prima inter
pares”) “no es el tratamiento del psiquismo sino el tratamiento mediante una técnica psicológica,
de pacientes con trastornos psíquicos o somáticos”.

La comprensión del autor de los psicodinamismos que generan los síntomas mentales, y su
conocimiento de la ciencia hanemanniana, pero sobre todo su visión superadora de la habitual
actitud escindida que nos viene desde los griegos, de diferenciación en los hombres de la trilogía
alma, mente, cuerpo, lo habilitan a la búsqueda del tratamiento de estas afecciones, y
seguramente este libro será de gran utilidad tanto a médicos homeópatas, psiquiatras como a
todos aquellos que deseen acercarse a este camino integrador de la medicina.

Dr. Edgardo Korovsky

Montevideo, mayo de 2009


Introducción

Estamos viviendo un tiempo vertiginoso de cambios, incertidumbres, todo tipo de anuncios y


pronósticos sobre el futuro próximo. No sabemos qué nos espera pero sentimos un
aceleramiento, un ritmo creciente en los procesos de la vida y de nuestro planeta.

Mantenernos en equilibrio es toda una proeza personal y comandar el timón del barco se vuelve
por momentos dificultoso.

Nuestras emociones sufren el vaivén de las tempestades y en ocasiones parece peligrar el control
de la nave.

Hemos recorrido distintos caminos entre aciertos y errores. Quizás en ese afán de búsqueda,
perdimos bastante contacto con nosotros mismos. Apenas atendemos el recorrido de las estrellas,
los ciclos y señales que nos muestra la Tierra.

Enfermar es una expresión de lo desconectados que estamos.

Por eso se trata de aclarar nuestras percepciones, ordenar las ideas, hacernos prácticos a las
tareas que tenemos por delante. Y conectarnos.

La homeopatía lleva doscientos años haciendo un paciente trabajo, sin destellos, propagandas
masivas ni respaldos económicos multimillonarios.

Simplemente llegando a quienes buscan, mas allá de las retóricas oficiales, como ha sucedido
siempre, atravesando la niebla.

La Homeopatía tiene una profunda capacidad de actuar sobre la mente y las emociones.

Samuel Hahnemann, médico creador de la Homeopatía, describió también en su libro y obra


fundamental El Organon de la Medicina en la 6ta. edición en 1843, el tratamiento homeopático de
los trastornos mentales y emocionales, por lo que no se trata de una novedad.

Este trabajo Homeopatía y psiquiatría, apunta a recordar el valioso recurso terapéutico que nos
ofrece esta medicina integradora, posiblemente desconocido para muchos.

La enfermedad, como la curación, surge de circunstancias y estímulos que se conjugan


particularmente, mostrando la unidad que descansa en todo fenómeno vital.

El conjunto de síntomas mentales, emocionales y físicos expresan el desequilibrio de la energía


vital de cada persona y se traduce para la homeopatía en un determinado remedio.

Hablar entonces de lo psíquico y aún de lo considerado psiquiátrico, no se limita sólo a los


problemas llamados mentales, sino que en definitiva tiene que ver con la persona como un todo.
El desorden de la energía vital se expresa primero en los planos mas sutiles, como la mente y las
emociones y de allí se traslada a los mas densos o corporales.

Ayudar a sanar la mente y las emociones es también entonces curar y prevenir las enfermedades
del cuerpo.

La enfermedad mental ha sido objeto de diversos abordajes.

Indudablemente, el médico es una figura destacada en el proceso curativo.

Su presencia, comprensión, palabra y actitud, son valiosas herramientas terapéuticas.

Esto es especialmente relevante en los problemas emocionales y mentales, donde se requieren a


menudo instrumentos psicoterapéuticos específicos.

Hemos creado, reflejo de nuestra condición, una sociedad desequilibrada y ansiógena que se
retroalimenta.

Orgullosos de nuestro saber, desafiamos las leyes de la naturaleza, y fuimos bíblicamente


expulsados del paraíso al comer del árbol del conocimiento, quizás por ese pecado de soberbia.

Ahora no sabemos como frenar las consecuencias de tanta inconciencia, potenciada por la
multitud que somos hoy sobre la Tierra.

Percibimos que no tenemos mucho tiempo para cambiar el rumbo, si queremos seguir viviendo.
Nuestro hogar, el noble planeta que nos cobija, es un ser vivo y nos está dando muestras mas que
suficientes de su agotamiento.

La homeopatía es una medicina respetuosa de los procesos naturales, en palabras actuales,


ecológica. Y ha sido poco escuchada. Hace mucho tiempo ha expuesto una comprensión global de
los fenómenos que aquejan al hombre y su conjunto en sociedad.

Situaciones como la explosión notoria de la violencia, las adicciones, la creciente psiquiatrización


farmacológica infantil son entre otras causas, expresión de la profundización del desequilibrio de
la energía vital, en términos homeopáticos, de los miasmas crónicos. A ello han contribuido
arraigadas estrategias sanitarias erróneas.

La homeopatía no se queda en la contemplación filosófica, es una herramienta médica concreta


que apunta a corregir el desequilibrio de la energía vital, origen de todos los síntomas.

La intención es en este sentido un modesto aporte a tomar conciencia de lo que tenemos entre
manos.

He transitado distintas dificultades en el proceso de este trabajo.


La amplitud, complejidad de la temática, el interrogante de cómo encararlo y especialmente a
quien dirigirlo. Se fue decantado en un planteo abierto donde aspiro a que todos pueden sacar
algún provecho.

Consideré comenzar por una síntesis de la doctrina homeopática, continuando con distintos
tópicos de la psiquiatría, su vinculación con el repertorio homeopático, es decir, el libro o base de
datos de los síntomas homeopáticos, planteando algunas reflexiones, comentarios e historias
clínicas.

Integrar es comprender, acercar las partes que han perdido contacto y conciencia, para de
alguna manera, reencontrar el poder de curación que está dentro nuestro, esperando.

Dr. Pablo Korovsky


La ley de la cura por lo semejante

La homeopatía se desarrolla en torno a una comprensión vitalista de la medicina. Entiende que


una particular fuerza o principio esencial, al que denomina energía vital, rige el fenómeno de la
vida.

La salud es expresión del equilibrio de la energía vital y la enfermedad, de su desorden.

La homeopatía actúa como un estímulo a esta energía, despertando las capacidades curativas que
están allí latentes, devolviéndole el orden.

La Homeopatía se basa en la Ley de la cura por lo semejante, similia similibus curantur: lo similar
se cura por lo similar. Se trata de un principio natural, descrito en la antigua Grecia por Hipócrates
unos 400 años antes de Cristo, que señala que una substancia que experimentada en personas
sanas provoca determinados síntomas, puede curar a enfermos con síntomas similares.

Expliquemos esto un poco mas:

Cada substancia medicinal provoca, en alguna medida una inicial y transitoria distorsión en la
energía vital, la cual intenta posteriormente recomponerse, siendo esta capacidad reactiva,
natural en todo ser vivo.

Allí radica el poder curativo, en la reacción de la propia fuerza vital para recuperarse de la
distorsión sufrida.

Samuel Hahnemann fue el médico alemán que redescubre esta ley de la naturaleza, sepultada
por siglos, creando el método homeopático como lo conocemos actualmente hace poco mas de
doscientos años.

Los medicamentos homeopáticos surgen de la experimentación de substancias en sujetos


sanos, método denominado patogenesia. Las propiedades curativas de cada medicamento son
precisamente aquellos síntomas capaces de provocar de forma transitoria en estos sujetos sanos.

Distinguía de este modo, la denominada acción primaria del medicamento, que como
mencionamos, actúa inicialmente, provocando cierta distorsión en la energía vital, como si se
tratara de un golpe que ésta recibe, apareciendo como consecuencia, algunos cambios o síntomas
en el organismo.

Sucede entonces la llamada acción secundaria, o reacción de la fuerza vital para recuperar el
equilibrio. A esta reacción de la fuerza vital corresponde la acción curativa.

Se suman a esta explicación, una particular cualidad de la energía vital que Hahnemann
denomina intensidad dinámica, que podemos asemejar a la potencia variable de una luz.
El remedio provoca en la energía vital un desequilibrio transitorio similar a la enfermedad, pero de
una mayor intensidad dinámica que ésta, es decir como si de una luz similar a la enfermedad, pero
de mayor intensidad se tratara, por lo que como reacción, despierta en la energía vital una
reacción mayor, que logra desprender la enfermedad.

Otro aspecto es la exigüidad o sutileza de la dosis del medicamento homeopático, que determina
que la reacción sea la menor posible, pero suficiente para generar en el organismo los cambios
necesarios, dejándolo luego libre del estímulo medicinal.

Estas dosis infinitesimales hacen que la denominada acción primaria sea generalmente
imperceptible.

El poder curativo de la homeopatía se expresa tan particularmente, que una dosis única de un
remedio homeopático bien indicado, puede ser suficiente para restablecer el equilibrio en la
energía vital del paciente y mantenerlo estable por gran tiempo.

Vale mencionar por otro lado, cómo la alopatía (alo = distinto, patía = enfermedad) se vincula
esencialmente a la mencionada acción primaria, es decir, aquella que la substancia genera al inicio
sobre el organismo, suprimiendo transitoriamente los síntomas presentes de enfermedad, pero
sin generar posteriormente una reacción secundaria curativa.

La acción provocada por la substancia es en este caso de carácter distinto a la enfermedad


natural (alopática), por lo que no despierta en la energía vital una respuesta reactiva similar a la
enfermedad y de mayor intensidad dinámica que logre desplazarla.

De este modo, el método alopático requiere la reiteración permanente de la dosis del


medicamento, pero solo para suprimir transitoriamente los síntomas, no modifica el desorden de
la energía vital, muchas veces lo profundiza. Esto se observa claramente en los trastornos
crónicos, donde el medicamento alopático solo llega eventualmente a paliar, pero no a curar la
enfermedad.
La supresión

La supresión es un fenómeno por el cual, cuando se elimina un síntoma aisladamente pero sin
corregir el desequilibrio de la energía vital del conjunto que le dio origen, se traslada la expresión
de este desorden energético a otro síntoma de mayor compromiso vital.

Pongamos un ejemplo: Un niño sufre inicialmente síntomas alérgicos en la piel que logra
eliminar con antialérgicos, pero al tiempo se vuelve asmático.

Se produjo una supresión, es decir, se trasladó la expresión del desequilibrio de la energía vital del
paciente, desde un síntoma superficial, la alergia cutánea hacia uno de mayor compromiso vital,
como es el asma en el pulmón.

El mismo paciente es tratado entonces con corticoides por el asma, con relativa mejoría
respiratoria, pero al tiempo comienza con trastornos emocionales y de conducta sin causa externa
aparente que lo explique.

Se produjo nuevamente otra supresión, trasladándose ahora la expresión del desequilibrio de la


energía vital a un sector mas noble y vital aún, la mente.

Muchos cuadros psiquiátricos responden en definitiva a una cadena de supresiones que lleva a
afectar el centro primordial del hombre, su mente y sus emociones.

Por tal motivo es importante comprender el valor del conjunto en todo tratamiento.

La homeopatía considera las terapéuticas supresivas como las causantes de la gran mayoría de
las enfermedades crónicas humanas.

Supresión y metástasis dinámica


Supresión y metástasis dinámica
El concepto de metástasis se utiliza en oncología para referirse a los crecimientos y localizaciones
secundarias de un cáncer original que determinan su diseminación y en gran medida la muerte del
paciente.
Es interesante mencionar que la homeopatía viene señalando el concepto de metástasis dinámica
en relación al fenómeno de la supresión hace doscientos años.

Existen no obstante diferencias, ya que en el caso de la supresión, se trata de un proceso sutil de


profundización en el desorden de la energía vital, que da origen a síntomas de progresivo
compromiso vital o metástasis dinámicas, que en última instancia puede también determinar la
aparición de un cáncer.
La Ley de Curación o de Hering

Se denomina Ley de Curación o Ley de Hering a una serie de fenómenos que se observan en una
buena evolución.

Es recomendable que el paciente la conozca y comprenda.

Se aplica a todo cuadro, pero especialmente a la evolución de los trastornos crónicos.

Descrita por Hahnemann y sintetizada por Hering, uno de sus discípulos mas destacados señala
que:

. Toda genuina curación se acompaña de una mejoría mental.

. La curación va de adentro hacia fuera, y en ese recorrido los síntomas, como expresión del
desequilibrio se van trasladando hacia la superficie, de los órganos centrales de mayor
compromiso vital a los de menor compromiso. Por ejemplo

Si un paciente mejora del asma y aparecen síntomas alérgicos en la piel, se está curando.

. Se observa la reaparición transitoria de síntomas antiguos, en el orden inverso al que


aparecieron. No significa la reinstalación de los síntomas tal cual fueron sufridos, sino una imagen
pasajera que los recuerda.

El mismo ejemplo: Si el paciente mejora el asma y aparecen transitoriamente síntomas alérgicos


antiguos anteriores al asma, se está curando. Quedará luego libre de síntomas.

. La curación lleva habitualmente una dirección de arriba hacia abajo. Si por ejemplo una artritis
se desplaza de la rodilla al pie, se está cumpliendo una evolución favorable que pronostica la
posterior desaparición del síntoma.

No siempre se observa el cumplimiento de todos los puntos de la ley de curación, aún en


cuadros con buena evolución.

No obstante, la presencia parcial de algunos de estos fenómenos, como por ejemplo los síntomas
exonerativos que siguiendo una dirección de adentro hacia afuera se acercan a la piel,
representan siempre una señal favorable.
La agravación homeopática

La agravación homeopática es una situación que puede darse en algunos casos luego de la toma
del remedio, tiempo que puede ser variable para cada paciente.

Consiste en una acentuación transitoria de síntomas propios del paciente o del remedio,
consecuencia del estímulo que por similitud homeopática provoca el medicamento.

Esto se debe esencialmente a la mencionada acción primaria de la ley de la cura por lo


semejante, donde el remedio imprime en la energía vital por similitud pero a la vez por la mayor
intensidad dinámica que la enfermedad original, en ocasiones la acentuación transitoria de
algunos síntomas.

Así como el remedio es capaz de provocar síntomas patogenéticos en los experimentadores sanos,
algunos pacientes sensibles también pueden experimentar síntomas o la agravación pasajera de
algunos propios, ambas situaciones consecuencia del mismo fenómeno de la similitud (homeo=
igual, patía, enfermedad).

La agravación homeopática suele resolverse de forma espontánea y a pesar de las eventuales


molestias pasajeras, es un signo de buen pronóstico que precede a la mejoría.
Miasmas

Se entiende por miasma a ciertas cualidades y tendencias globales que adquiere el desequilibrio
de la energía vital.

Se trata de una concepción original que la homeopatía ha introducido en la comprensión de las


enfermedades.

La gran mayoría de los padecimientos que cada sujeto presenta a lo largo de su vida depende de
su terreno constitucional, en términos homeopáticos de las características de su desequilibrio en
la energía vital o en otras palabras, su miasma crónico.

Este terreno constitucional o miasmático, vinculable en buena medida a las denominadas


características genéticas individuales, puede dar lugar a diversas enfermedades crónicas y agudas.

Los miasmas crónicos son entonces, patrones persistentes de distorsión de la energía vital, que
habitualmente se prolongan o profundizan en el tiempo.

No necesariamente expresan enfermedades clínicas constituídas, puede tratarse de síntomas


aislados, rasgos de carácter u otras cualidades que imprimen al sujeto una particular tendencia
general.

Se consideran tres grandes miasmas crónicos o tendencias constitucionales:

1) Hacia la excitabilidad funcional o miasma de la Psora.

2) Hacia la hipertrofia o miasma de la Sicosis.

3) Hacia la destrucción o miasma de la Sifilis.

La Psora o miasma de la excitabilidad funcional, del griego y hebreo: mancha, prurito, expresa
como característica central una hipersensibilidad en todos los terrenos.

Las alergias cutáneo mucosas son una manifestación clásica de la Psora.

En el plano mental y emocional, la ansiedad, la angustia, los temores y otras vivencias como la
falta de confianza o la minusvalía son manifestaciones esencialmente psóricas.

La Sicosis se expresa como una distonía en más, pero en este caso hacia la hipertrofia, el
agrandamiento, la neoformación orgánica o tumoral, no ya como un fenómeno funcional.
Históricamente fue asociada a la enfermedad venérea de la blenorrea, siendo el resto de sus
manifestaciones, secundaria a su desarrollo y progresión en el organismo.

Desde las verrugas, hasta los tumores u otra hipertrofia orgánica, como la obesidad, señalan la
presencia de este miasma.

La ambición desmedida, una actitud prepotente o dictatorial, una crisis maníaca son expresiones
que ejemplifican el miasma Sicosis en el plano mental.

Es oportuno aclarar que el término psicosis de la psiquiatría, que alude a la pérdida de criterio de
realidad, no tiene que ver con el de sicosis utilizado en este caso.

No obstante una crisis psicótica o delirante con elementos maníacos o de grandeza, muestra a su
vez, un perfil miasmático sicótico, desde el punto de vista homeopático.

La Sífilis o miasma destructivo expresa como característica central la tendencia a la destrucción.

Históricamente se la vincula con la enfermedad venérea sífilis, siendo el resto de sus


manifestaciones, secundaria a su desarrollo miasmático.

Desde la úlcera genital de la enfermedad venérea sífilis, la emaciación o adelgazamiento extremo,


así como toda manifestación de destrucción orgánica denota esencialmente la presencia del
miasma destructivo.

De igual manera expresa en el plano mental la característica destructiva: la violencia, la burla hacia
otros, al suicidio u homicidio, son algunos ejemplos.

El pensamiento homeopático contemporáneo, con autores como Tomás Pablo Paschero y


discípulos de su escuela como Zalman Bronfman, Eugenio y Marcelo Candegabe, Juan Schaffer,
Luis Detinis, María Clara Bandoel, entre otros, entiende en gran medida el desarrollo miasmático
como una tendencia reactiva de cada individuo frente a su debilidad original psórica.

La psora es según Hahnemann el gran miasma de origen, generador de la gran mayoría de las
enfermedades.

La psora es comprendida como la vulnerabilidad esencial, la indefensión particular con que cada
individuo viene al mundo, su peculiar disposición a sufrir, mental, emocional y físicamente y esto
se expresa a la vez en las características de los distintos remedios homeopáticos.

Algunos sujetos intentan compensar su fragilidad psórica original a través de mecanismos


reactivos, pero habitualmente estos resultan a la vez un patrón distorsionado, miasmático.
Así la reactividad sicótica es hacia la hipertrofia, mental o física, mientras que la sifilítica hacia la
destrucción.

Todos intentos fallidos de neutralizar la carencia psórica básica.

Un sujeto que en su psora siente un profundo vacío y falta de confianza, puede que en su
reactividad sicótica aparezca como una persona muy ocupada y exigente, o en su faceta reactiva
silfilítica como depresiva y con intención de terminar con su vida.

Ambas son tendencias reactivas, pero distorsionadas, que mantienen en la profundidad la


condición psórica inmodificada.

Si bien puede predominar una tendencia en particular, generalmente existen aspectos de los tres
miasmas en todos los individuos.

Existen pacientes con características psóricas que responden muchas veces al mismo remedio
constitucional en sus tendencias sicótica o sifilítica.

En esos casos podemos hablar del medicamento simillimum del paciente, es decir el mas similar
que logra equilibrar su energía vital.

Destaco en esta situación tratarse del medicamento simillimum del paciente, y no solo de un
cuadro puntual, ya que el mismo remedio logra cubrir terapéuticamente distintos circunstancias
patológicas que ese paciente puede padecer, aún en diferentes fases miasmáticas.

En otros pacientes es necesario recorrer diversos remedios en el camino hacia la curación.

Desandar los patrones reactivos distorsionados hasta rencontrarse con las raíces psóricas, a
pesar de que parezca en cierta medida una regresión, es una señal de buena evolución.

Desde allí, el proceso curativo apuesta entonces a construir una condición de crecimiento mas
equilibrada y genuina.

La concepción miasmática viene de la mano del descubrimiento de la Ley de curación y de la


supresión, formando todo parte de una misma comprensión.

Al inicio del descubrimiento del método homeopático, Hahnemann prescribía por algunos
síntomas relativamente aislados, obteniendo éxito en muchas ocasiones. No obstante, observaba
que especialmente en pacientes crónicos no obtenía los mismos resultados.

Luego de años de reflexionar en su método, encontró que al incorporar en su análisis los


síntomas mas característicos, pero de la totalidad del individuo en su conjunto, mental y física, los
pacientes comenzaban a mejorar de sus dolencias crónicas, poniendo en marcha la ley de curación
o Ley de Hering , comentada anteriormente.

Observó entonces un movimiento de síntomas, como el desplazamiento hacia la superficie o la


reaparición transitoria de síntomas antiguos, lo que ponía en evidencia que dichas expresiones del
desequilibrio vital no habían sido curadas, sino solo localmente suprimidas.

Al final de este proceso, la mayoría presentaba una erupción en la piel que asemejaba a las
primeras manifestaciones sufridas en la niñez, que habían sido de alguna manera suprimidas
localmente.

Finalmente la erupción desaparecía dejando libre al paciente de síntomas.

Esta evolución denominada ley de curación o de Hering, como dijimos, pone de manifiesto que el
desequilibrio de la energía vital presenta infinidad de expresiones clínicas pero todas responden al
mismo origen o miasma, cuyo síntoma inicial y mas superficial aparece en la piel, de allí toma el
nombre de psora en referencia a un primitivo prurito o mancha.

Esta visión miasmática nos permite abarcativamente comprender fenómenos actuales

como la explosión de la violencia o la polarización del poder, donde claramente se expresa la


hipertrofia y la destrucción miasmática presente como profundización del desequilibrio de la
energía vital en el conjunto de los seres humanos como sociedad.

Enfermedades agudas

Existen distintas clases de cuadros agudos:

Algunos son descompensaciones de enfermedades crónicas, es decir, dependen del miasma


crónico que padece el paciente.

Otros cuadros agudos, son explosiones pasajeras de la psora latente, es decir psora no
desarrollada, como lo llamaba Hahnemann, que se hace manifiesta en determinadas
circunstancias, volviendo luego a su estado latente o de salud.

Otros son los denominados miasmas agudos, que representan las enfermedades epidémicas,
que atacan a un conjunto de personas en un tiempo y lugar.
Otro grupo al que Hahnemann denominó intercurrentes, son cuadros agudos que se dan en
personas que padecen algún trastorno crónico, pero que no tienen que ver con ellos, no se trata
de empujes agudos del cuadro crónico, sino como señala el término son intercurrencias.

Están también las llamadas indisposiciones que son cuadros agudos de carácter leve, vinculados
con circunstancias tales como desarreglos alimenticios, climáticos, emocionales, etc que
generalmente se resuelven espontáneamente sin necesidad de recurrir a medicación
homeopática, mas allá de algunas medidas de carácter general e higiénico dietéticas.

Podemos señalar otras circunstancias agudas como aquellas derivadas de la Ley de curación o de
una agravación homeopática, que deben contemplarse como parte del proceso de curación.

Al tratar un cuadro agudo, también se aborda el conjunto, en oportunidades es una nueva


totalidad la que se manifiesta, pero siempre es una unidad integrada.

Así luego de pasado el cuadro crítico, podemos evaluar si el paciente está igual, mejor o peor que
antes.

Por ejemplo si un niño luego de haber sido tratado por una inflamación de garganta, comienza
con trastornos de conducta sin otra causa que lo justifique, probablemente se produjo una
supresión, se internalizó el desequilibrio de la energía vital hacia un sector de mayor compromiso,
trasladándolo en parte al plano mental.
Lo infinitesimal

La concepción de lo infinitesimal es un punto sensible de la homeopatía, original y a la vez


controvertido.

La posibilidad de comprender cómo actúan las dosis infinitesimales ha resultado hasta el


momento un misterio, y a pesar de ello la comprobación clínica resulta su principal respaldo.

No sabemos qué pasa exactamente a ese nivel, ni en definitiva que inspiró a Hahnemann a tan
peculiar sistema de preparación del remedio.

En la preparación del remedio Hahnemann daba principal jerarquía a la trituración y fricción inicial
en mortero de la substancia y a las posteriores sucusiones a las que se sometía las progresivas
diluciones de la substancia original en agua.

Hahnemann señala que desconocía el mecanismo intrínseco por el cual actuaban estas
dinamizaciones, pero a modo de hipótesis plantea una semejanza con el poder del magnetismo
que se despierta en una barra de hierro inerte al ser frotada contra otra. De igual modo, la fricción
mecánica y sucusión de la substancia medicinal despierta propiedades que no estaban presentes
en su estado crudo natural, concibiendo algo semejante a un magnetismo o propiedad particular a
la que resulta sensible la energía del ser viviente.

Siendo aun terreno de hipótesis, las teorías y explicaciones actuales apuntan en una dirección: el
agua. La aparente sencillez de su estructura como solvente, no es en realidad tal, y este líquido
esencial para la vida encierra muchos mas secretos y propiedades de las que habitualmente se le
otorgan.

Ya no sería rigurosamente necesaria la presencia del soluto, como lo estima el concepto clásico
del número de Abogadro, en revisión también desde algunos enfoques de la ciencia, por el cual
luego de cierta serie de diluciones no existiría molécula de la substancia original en el agua.

El fenómeno se traslada ahora a la estructura interna del agua, como si de un tejido se tratara,
capaz de reproducir a modo de un calco, la imagen de moléculas que ha recepcionado
anteriormente aunque ya no estén presentes, e implícito en este reflejo, el mensaje de la
substancia original.

El planteo actual se traslada a la recepción de un mensaje cuya información se encripta y circula


en el agua, de la que el ser humano tiene mas de un 70 % de su peso, despertando en su energía
vital un código particular de actividad curativa.
Se ha mencionado muchas veces, el medicamento homeopático apunta a desplegar los propios
recursos curativos presentes en el organismo. Se trata de un mensaje, una orden para que se
pongan en actividad.

Luc Montagnier, premio Nóbel de medicina, entre otros, se refiere en términos cercanos a estos
conceptos.

No es la substancia, la faltante para el proceso curativo en buena parte de las enfermedades; en


realidad es la información que se despliega en el organismo lo central a tener en cuenta en esta
dinámica vital.
Síntomas homeopáticos de la patología mental

Los síntomas del psiquismo tienen la mayor importancia en homeopatía.

La esfera mental, las emociones y el carácter son centrales en el diagnóstico del remedio y junto a
ellos el conjunto de aspectos mas destacables de la totalidad del sujeto.

Hahnemann señala que los síntomas demasiado generales e inespecíficos como dolor de cabeza,
náuseas o decaimiento por ejemplo, escasamente orientan al remedio, ya que muchos
medicamentos dan ese tipo de síntomas.

Enfatizó que lo importante es prestar especial atención a lo mas notable, singular, extraordinario
y peculiar de cada caso, los denominados síntomas característicos.

Esta definición de síntoma característico, no se contrapone a considerar un síntoma de la


patología si es precisamente notable, destacado, y mas valor adquiere si es a la vez singular,
extraordinario y peculiar.

Entonces, es bueno conocer los síntomas del repertorio vinculados con la patología, en este
caso, mental, que aunque no los consideremos necesariamente en la repertorización, pueden
orientarnos muchas veces hacia el remedio mas indicado.

Por otra parte, estimo que un síntoma general como por ejemplo cefalea, no tiene el mismo
valor repertorial que delirio, aunque ninguno de los dos esté modalizado y mas singularmente
definido, ya que dolor de cabeza es un síntoma frecuente y común, mientras que delirar no es
habitual a todos los sujetos. En este caso, un síntoma de la patología tiene un valor particular
mayor.

De todos modos, hay que remarcar que son los síntomas característicos los que determinan
habitualmente la elección del remedio, aunque los síntomas de la patología en este caso mental,
pueden colaborar y muchas veces definir una prescripción.

De allí el interés en conocerlos y rastrearlos a lo largo del repertorio.


Un breve recorrido por la historia de la enfermedad mental

La enfermedad mental ha estado signada por innumerables vaivenes y concepciones a lo largo


del tiempo.

En épocas pretéritas fue vinculada a causas sobrenaturales y mágicas. A partir de la antigua


Grecia con Hipócrates, comienza a considerársela una enfermedad, resultado de un desequilibrio
en los humores del organismo (sangre, bilis negra, amarilla y flema), manifestándose en cuatro
temperamentos básicos: colérico, sanguíneo, melancólico y flemático.

El concepto de enfermedades mentales agudas y crónicas fue otro aporte del período griego, los
términos de manía, melancolía, histeria e hipocondría, así como la comprensión de que las
enfermedades son en gran medida acentuaciones de mecanismos habituales de la psique.

Desde la muerte de Galeno en el 200 DC, quien aportó la noción de causas orgánicas y
emocionales en su génesis, los trastornos mentales fueron marginados de la medicina por un largo
período, regresando a Europa durante la Edad Media la concepción demoníaca y la fuerte
injerencia de la Iglesia en ese terreno, con la Inquisición, exorcismos y quema de brujas hasta
finales del siglo XVIII.

En este periodo el pensamiento griego solo se mantiene vivo en la cultura árabe, donde se
establece el primer hospital mental en Bagdag en 792, y resaltan médicos como Avicena (980–
1037).

A partir del Renacimiento, a pesar de la Inquisición y sus profundas secuelas, comienzan a surgir
figuras como Paracelso, entre otros, que cuestionan la concepción demoníaca, abriendo
progresivamente camino a la reincorporación de los trastornos mentales a la medicina, con la
mítica liberación de las cadenas a los enfermos mentales con Pinel en Francia en 1794.

Los siglos XIX y XX traen un prolífico desarrollo de la psiquiatría europea especialmente alemana
y francesa, con autores como Kraepelin, Bleuler, Jaspers, Janet, Kretschmer, abocándose en gran
medida al estudio de las psicosis crónicas.

La llegada de Freud (1856 - 1939) y el psicoanálisis generaron una profundo impacto en la


concepción de los fenómenos psíquicos, desde su introducción en la comprensión y tratamiento
de la histeria y los trastornos neuróticos, incorporando su visión psicopatológica progresivamente
al conjunto de la psiquiatría.

El conductismo surge a principios del siglo XX como otra concepción psicológica de creciente
gravitación en la actualidad a partir de los trabajos experimentales de Pavlov y posteriormente
Watson entre otros, entendiendo la patología esencialmente como trastornos en los mecanismos
reflejos de aprendizaje.
En la actualidad existe un auge de la denominada psiquiatría biológica donde los recursos
terapéuticos están especialmente volcados hacia los nuevos psicofármacos de síntesis.

La psiquiatría norteamericana ha pasado a tener una fuerte influencia con la nuevas


clasificaciones de la patología mental, DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental
Disorders).

Los criterios de la OMS son también en la actualidad una referencia que intenta unificar criterios
diagnósticos a través de las guías ICD (International Classification of Diseases).

Distintos movimientos terapéuticos y corrientes psicológicas se han desarrollado en el último


siglo incidiendo en las tendencias terapéuticas actuales, recuperando en muchos casos, antiguos
conocimientos que aparecen paradójicamente nuevos para nuestra cultura.

La homeopatía a pesar de la marginación histórica de la que fue objeto, siempre planteó su


revolucionaria concepción de ser una medicina del hombre como unidad, y su especial atención a
la condición mental como centro en todos los pacientes, adelantándose siglos a la actual mirada
holística.

Hahnemann dedicó en sus obras principales El Organon y El Tratado de las Enfermedades Crónicas
un significactivo lugar a las enfermedades mentales y su tratamiento desde la homeopatía.

Desde entonces la homeopatía ha abordado las enfermedades mentales, aunque


lamentablemente su difusión haya sido relativamente escasa.
Rondando algunas definiciones

Es interesante hacer una breve reflexión acerca de la antigua concepción hipocrática de


los cuatro humores, a la que hicimos referencia al hablar de la historia de la psiquiatría.
Hipócrates describía cuatro temperamentos básicos, colérico, sanguíneo, melancólico y
flemático, que vinculaba a las cualidades y desequilibrios entre los humores corporales
sangre, bilis negra, amarilla y flema.
Vemos como ya desde la antigüedad los líquidos vitales fueron asociados a las
enfermedades.
De hecho, nuestra composición es en un 70% líquido.
Origen o consecuencia, en nuestros líquidos vitales se refleja el desequilibrio vital.
Si consideramos, desde las características químicas, a las mas sutiles y energéticas del
agua, a los ojos de las investigaciones actuales, donde podemos ubicar lo infinitesimal de
las dosis de la homeopatía, entrevemos que aquella antigua concepción hipocrática de los
humores no se ha alejado tanto de las comprensiones modernas.
La investigación neurobiológica ha puesto por su parte en evidencia la compleja dinámica
neurohumoral de un conjunto de neurotransmisores en los diversos procesos mentales y sus
desórdenes.
Por otro lado, ha tenido notoriedad pública el trabajo de Masaru Emoto acerca de
imágenes de cristales congelados de agua de distintos orígenes captadas por el microscopio
electrónico, donde se observa desde hermosas y perfectas configuraciones hasta otras donde
se pierden estas características, comprobando a través de reiteradas experiencias la
influencia que sobre el agua pesan los mas diversos estímulos, desde la música a los
distintos pensamientos y emociones.
El buen o el mal humor no sería así, solo una forma de definir un estado inmaterial del
ánimo, sino también una cualidad química y sutil que adquiere el humor o líquido del
organismo en la dinámica de la vida.
Animo por otra parte deriva del latín y éste del griego donde significa soplo. Es decir, el
soplo de vida, el aliento. Del Diccionario de la Real Academia Española. Alma o espíritu en
cuanto es principio de la actividad humana.
Vemos como tanto los términos humor como ánimo tienen una raíz en las funciones
vitales, en el aire que respiramos en cada aliento y en el líquido que fluye por nuestro
organismo.
Es decir, el estado de ánimo puede traducirse en como está nuestro aire y nuestro líquido.

Siguiendo este recorrido por el diccionario encontramos otros términos rondando la


temática.
Alma proviene de anima del latín cuyo significado es sustancia espiritual e inmortal,
capaz de entender, querer y sentir, que informa al cuerpo humano y con él constituye la
esencia del hombre. Por extensión, principio sensitivo que da vida e instinto a los animales
y vegetativo que nutre y acrecienta las plantas.
Sustancia o parte principal de cualquier cosa.
A la vez espíritu, del latín spiritus: ser inmaterial y dotado de razón. Alma racional. Don
sobrenatural y gracia particular que Dios suele dar algunas criaturas. Vigor natural y virtud
que alienta y fortifica el cuerpo para obrar. Del punto de vista teológico, tercera persona de
la Santísima Trinidad, que procede igualmente del padre y del hijo.
Psique, según la Real Academia: alma humana.
Mente: Potencia intelectual del alma. Conjunto de actividades y procesos psíquicos
conscientes e inconscientes, especialmente de carácter cognitivo.
Intelecto: entendimiento, potencia cognoscitiva racional del alma humana.
Psiquiatría: ciencia que trata de las enfermedades mentales.
Psicología: parte de la filosofía que trata del alma, sus facultades y operaciones.
Todo aquello que atañe al espíritu. Ciencia que estudia los procesos mentales en personas y
animales. Manera de sentir de una persona o de un pueblo.
Afecto: cualquiera de las pasiones del ánimo, como ira, amor, odio, etc.
Pasión: acción de padecer. Cualquier perturbación o afecto desordenado del ánimo.
Inclinación o preferencia muy vivas de una persona a otra. Apetito o afición vehemente a
una cosa.
Sentimiento: impresión y movimiento que causan en el alma las cosas espirituales.
Emoción: estado del ánimo producido por impresiones de los sentidos, ideas o recuerdos
que con frecuencia se traduce en gestos, actitudes u otras formas de expresión.

De alguna forma, todas estas definiciones parecen rondar en círculo.


Siguiendo esta línea, la psique representa el alma y a su vez al espíritu, de donde la
psiquiatría es la ciencia que trata las enfermedades del alma o del espíritu, en nada ajeno al
soplo del aire que respiramos en cada aliento y al líquido que fluye por nuestro cuerpo.
El nudo existencial

Cada ser trae un nudo existencial con el que lucha en la vida.

Un nudo implica algo atado, enredado, donde fuerzas opuestas están trabadas.

Generalmente son miedos las tensiones que de cada lado de la cuerda impiden desatar el nudo.

Los nudos se enlazan y crean tejidos, de manera que muchas cosas están vinculadas. Esto hace
que los cambios resulten en ocasiones difíciles, porque implica la repercusión sobre todo un
conjunto.

En ese vaivén transcurrimos mucho tiempo, a veces toda una vida.

¿Cual es el nudo en cada caso? La falta de confianza, de afecto, el temor a perder lo que se tiene,
en fin, cada ser humano tiene su particular conflicto o nudo existencial, que habitualmente está
arraigado en un aspecto infantil.

Es frecuente escuchar su vinculación directa con la angustia en frases como esta: “tengo un nudo
en la garganta, en el estomago, etc.”donde se hace literal el símbolo.

La homeopatía puede llegar a ese nudo y ayudar a desatarlo.

Cada remedio expresa un sufrimiento central que es necesario reconocer así como lo es
encontrar el del paciente.

Este nudo es también una expresión particular del desequilibrio de la energía vital de cada
individuo.

De este modo, el remedio simillimum actúa a través del principio de la cura por lo similar en el
plano mental y emocional ayudando a desatar ese nudo tan temido y deseado hacia la libertad.
Algunas clasificaciones actuales de la patología mental

Hemos mencionado ya una de las clasificaciones de la patología mental que actualmente tiene
mayor difusión que realiza la Asociación Psiquiátrica Americana, denominada

DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) en su edición IV.

Se trata de una clasificación en 5 ejes, distinguiendo :

El eje I: aquel en el que se desarrollan los trastornos clínicos actuales.

El II: sobre qué estructura o rasgos de personalidad se desarrolla la problemática del paciente,
incluyendo el retraso mental.

El III: describe si existen patologías médicas concomitantes.

El IV: si existe problemas psicosociales y ambientales de relevancia.

El V: evalúa el grado de actividad global del sujeto.

Existe un solapamiento entre algunas categorías de clasificaciones europeas donde por ejemplo
se conserva la terminología de neurosis, respecto a la americana que ha eliminado por el
momento este término.

Hemos mencionado también los criterios de la OMS a través de las guías ICD (International
Classification of Diseases) como otra referencia mundial sobre el tema.

Vamos a utilizar en buena medida en este trabajo, algunos criterios DSM para orientarnos en
determinadas categorías diagnósticas.

A pesar de algunas diferencias entre las clasificaciones puede recogerse en general un espíritu
común, siendo bueno reconocer también que en ciertos casos no resulta fácil su categorización, lo
que es propio de todo encuadre diagnóstico.
Una antigua historia, corazón y mente

Existe una misteriosa relación entre el corazón y la mente.

La mente piensa, calcula, organiza, el corazón siente.

Mas allá de que localizar los sentimientos en el corazón pueda verse como una metáfora poética,
que acompaña a la historia del hombre, más que como un concepto de la ciencia moderna, valga
no obstante esta apreciación para reconocer dos esencias distintas, pensamiento y sentimiento.

La mente aprende a reconocer las señales que recibe del corazón y a pesar de sus diferencias, de
quizás no entenderlo cabalmente y considerarlo en ocasiones descontrolado y primitivo, ambos
llegan a entablar una comunicación, un trabajo en equipo, compartiendo el vecindario llamado ser
humano.

El corazón por su condición natural de sentir, percibe todo lo que sucede en el cuerpo y
especialmente toman su atención algunos vecinos de influencia, como la piel, el órgano del
contacto, la boca, la puerta del alimento y los genitales, el órgano de la sexualidad, conjunto que
podría englobarse dentro de la energía del instinto.

Cada uno le transmite sus cotidianas experiencias, entre necesidades y deseos, satisfechos y
frustrados.

Así vive el día el corazón, expandiendo y contrayendo un universo de vida, recibiendo a la vez
compasivamente a sus vecinos con sus cíclicas demandas.

La mente observa y estudia con frialdad estadista el caótico panorama del vecindario que le ha
tocado en suerte y administra los recursos frente a las en ocasiones “irracionales” pedidos que el
corazón le traslada.

Las disputas, reyertas y fiestas son moneda corriente y teme que en cualquier oportunidad, un
desborde termine con todo el barrio.

El corazón baila y disfruta con la algarabía, así como también sufre las desventuras de sus vecinos
y las propias.

Esa es su frecuencia, sentir. Alegría, tristeza, angustia, rabia ¿como definirlas? Imposible sin un
corazón.

La mente, en su órgano rector, el cerebro, busca la forma de definir qué es alegría, tristeza,
angustia, pero solo acerca una traducción de una experiencia que reside en otro lado. Entonces
recurre a un trabajo en equipo.

Tristeza, alegría, angustia, rabia es aquello que sentí cuando sucedió tal cosa, le comenta el
corazón. La mente le pone un nombre, lo asocia a un recuerdo, precisamente re- cordis, es pasar
de nuevo por el corazón. Así vincula el concepto al re-cuerdo y lo archiva en su particular base de
datos.

Las emociones fundamentales, en una semejanza con los colores primarios, podrían reducirse a
un escaso número, que en su combinación dan la paleta infinita de tonos y matices.

Así como la suma de todos los colores da el blanco, seguramente el Amor es el sentimiento que
integra a todas las emociones.

Algunas pertenecen a una misma esencia, pero en grados distintos, llegando en un extremo a
polaridades opuestas. Por ejemplo, la alegría, y su contraparte, la tristeza.

El odio puede verse de alguna manera como la contra cara del amor hacia otro.

La angustia como aquella energía que percibe la inestabilidad, la zozobra.

La ansiedad, como una filtración atenuada de la angustia.

El miedo como una emoción emparentada con la angustia, pero enfocada en algo concreto.

Muchos han hablado también del amor como el origen de todo lo que existe y de este modo de
la vida, mientras que la enfermedad, la consecuencia cuando falla o no se recepciona
adecuadamente la energía del amor.

La particular relación entre mente y corazón que a veces se observan como potencias rivales,
disputándose el poder, reconocen no obstante que se necesitan mutuamente, que cumplen
funciones complementarias.

La evolución del hombre fue modulando esta antigua relación, aprendiendo de los errores y
accidentes de cada vida.

Así la mente aprendió del corazón y el corazón de la mente.

Estos acuerdos han ido conduciendo a la estructuración de la psiquis.

Posiblemente entre estos acuerdos se encuentren los llamados por el psicoanálisis, mecanismos
de defensa. De defensa esencialmente frente a la angustia.

La angustia es reconocida como una energía movilizante y desestabilizadora, a tal grado que
debieron establecerse diques que contuvieran esta fuerza, capaz en ciertas circunstancias de
destruirlo todo.

Los mecanismos de defensa son parte de la estructura y también dan forma a la personalidad
cuando adquieren especial relevancia.
El inconsciente

Es oportuno traer a otra figura importante de esta historia, el inconsciente.

El inconsciente es un misterioso participante de la psiquis, como si se tratara en ocasiones de una


cortina o de un galpón donde se guardan objetos, trastos viejos, herramientas y sueños, término
habitualmente aplicado también a los deseos o anhelos mas profundos.

Allí van a parar muchos conflictos y también los acuerdos entre las partes, para que delante del
telón la función ocurra con la mayor normalidad posible.

¿Qué es el inconsciente?

La mente se adelanta rápidamente a intentar algunas definiciones.

El prefijo -in- niega, significaría entonces-no conciencia- de allí que una definición es mas una
aproximación a lo que no es, que a lo que sí es concretamente.

Resulta difícil desde nuestra condición conciente penetrar en la naturaleza inconsciente y sólo
podemos aventurar algunas hipótesis.

Por lo menos un tercio de nuestra vida, el tiempo que pasamos durmiendo, pertenece a este
enigmático reino del que no recogemos mas que escasos rastros esporádicos al aproximarnos al
despertar, como son los sueños, como si se tratara de huidizos seres salvajes que escapan cuando
intentamos acercarnos.

A tal grado es así que algunos han dudado o negado su existencia.

Sin embargo la ignorancia no es un argumento para negar la presencia de un fenómeno.

Algunos sostienen, que el mundo inconsciente representa otras esferas donde la vida se
desenvuelve y abre a dimensiones y frecuencias desconocidas para nuestra conciencia.

Así es también asiento de diversas creencias espirituales, mágicas y poderes que contactan al
hombre con un mas allá.

De algún modo tanto la mente como el corazón parecen tener un puerto en ese continente
desconocido, terreno neutral a ambos, donde suelen entablar transacciones diversas entre
piruetas a veces incomprensibles para los dos visitantes.

Allí, en las orillas de este continente fronterizo a la conciencia, los mecanismos de defensa tienen
su asiento de operaciones.

Su principal función: disminuir el monto de angustia circulante que atenta contra la estabilidad del
sistema psíquico.
Las tres instancias básicas de la dinámica psíquica según el
psicoanálisis
Desde la perspectiva del psicoanálisis, los síntomas son expresión del conflicto que surge
de las tensiones entre tres instancias del psiquismo: el Yo, el Superyo y el Ello.
El Superyó representa la internalización de los aspectos morales inculcados por los
padres, la sociedad, el deber ser.
El Ello representa esencialmente lo instintivo, la tendencia a la búsqueda del placer y la
satisfacción de las tensiones primarias como el alimento, la sexualidad y otros aspectos de
la supervivencia. Así mismo pertenecen al Ello las reacciones emocionales mas primitivas
frente a la frustración de estas pulsiones.
El Yo representa la instancia que toma partido en la realidad, conjugando una dinámica
de transacciones con las otras dos instancias, el Ello y el Superyó.
Las tensiones entre las demandas del Ello y el Superyo sobre la realidad que vive el Yo
constituyen el conflicto psíquico, que adquiere diversas expresiones, pudiendo
considerarse la angustia su síntoma primario.
La angustia, producto del conflicto de tensiones, es muchas veces derivada hacia otras
manifestaciones, psíquicas o físicas, dependiendo de las características particulares de cada
individuo.
Nuevamente la homeopatía adquiere un valor relevante en su capacidad de contemplar la
peculiaridad con que cada paciente expresa su conflicto, o en otras palabras, el
desequilibrio de la energía vital.
Los mecanismos de defensa

Muchos síntomas pueden ser explicados a partir de esta comprensión nacida originalmente del
psicoanálisis.

Se denominan mecanismos de defensa a una serie de funcionamientos destinados esencialmente


a neutralizar la angustia que resulta del conflicto psíquico.

Mencionemos los mas significativos:

La represión es uno de los mecanismos mas activos en la vida psíquica, que evita que los
contenidos inconscientes presentes por ejemplo durante el sueño, accedan a la conciencia con
mas claridad.

La negación es un mecanismo por el cual, aún percibiendo determinada circunstancia, no es


aceptada o tolerada en su cabal significado afectivo y en consecuencia no es reconocida en la
conciencia, es decir es negada.

La disociación consiste en una incapacidad o dificultad en integrar aspectos distintos y hasta a


veces contrarios de los objetos y vivencias, de modo que son percibidas alternadamente unos u
otros.

Se trata de un mecanismo primitivo, asociado especialmente a los trastornos de personalidad,


donde la maduración del proceso psicológico no ha alcanzado a integrar con flexibilidad los
aspectos buenos y malos de los objetos.

La proyección es un mecanismo por el cual se deposita o proyecta en el otro, una actitud o


sentimiento propio que no puede ser concientemente tolerado en uno mismo, constituyendo un
reflejo inconsciente de aquellos aspectos que uno rechaza de si mismo y es menos doloroso
ubicarlo afuera, adjudicárselo a otro.

Por ejemplo, un sujeto siente habitualmente que los demás quieren embaucarlo o engañarlo y
adopta entonces una actitud general de hostilidad y desconfianza.

En realidad el sujeto proyecta en el otro sus propias actitudes deshonestas que no puede tolerar
su conciencia.
El desplazamiento es un mecanismo por el cual la representación de un objeto pierde su carga
afectiva original que se liga otro objeto.

De este modo se intenta desplazar una representación cuya carga afectiva original resultó
intolerable, en otra representación de objeto de menor gravitación.

Este es el mecanismo principal de las fobias.

La condensación es un mecanismo especialmente presente en los sueños, caracterizado por la


fusión de diferentes representaciones de objeto en uno, que va sufriendo sucesivas
transformaciones.

Por ejemplo en un sueño un personaje desconocido puede pasar a transformarse en un familiar,


un amigo, etc.

La conversión y la somatización son mecanismos por los cuales se descarga o deposita en el


cuerpo la expresión del conflicto psíquico.

Existe no obstante una diferencia importante entre ambos.

En la conversión los síntomas demuestran una falta de coherencia clínica por lo que se deduce su
condición nerviosa, descartándose un origen orgánico.

Se da con frecuencia en personalidades con rasgos histéricos, donde se observa además cierta
actitud de indiferencia hacia sus síntomas, la conocida “belle indiference”.

La somatización por otro lado, es un proceso por el cual se entiende que existe una vinculación
entre los síntomas de una enfermedad reconocible clínicamente y la conflictiva psíquica del sujeto.

Se trata en realidad de un amplio capítulo que puede englobarse dentro de la denominada


comprensión psicosomática, donde la homeopatía tiene también mucho para aportar.

La sublimación es un mecanismo por el cual se transmuta la energía sexual o líbido en diversas


acciones o actividades no asociadas directamente a una descarga sexual, pero que cumplen una
función compensadora del equilibrio psíquico. Se considera que toda obra o construcción de la
cultura humana, ya sea artística, material, intelectual etc, es en buena parte también una acción
sublimada.
Vemos entonces como a través de distintos mecanismos la angustia y las circunstancias
asociadas que la provocan son transmutadas, maquilladas o enviadas a la oscuridad del
inconsciente, donde no enturbien al menos transitoriamente el delicado equilibrio de la
conciencia.

Pero estos mecanismos tienen un costo y muchas veces fallan, exponiendo a la conciencia las
fisuras por donde se filtra la resbaladiza energía de la angustia.

Así mismo entendemos como los distintos síntomas psíquicos o físicos son señales de conflicto y
aunque parezca paradójico, también son intentos de contener el desequilibrio en diques o islas,
no volcándolo al conjunto.
Neurosis

La primer referencia recogida sobre el término neurosis proviene del médico escocés William
Cullen que lo emplea en 1769 (Sinopsis nosologiae methodical, y First lines of the practice of
phisick).

Es una curiosa coincidencia señalar que el origen de la homeopatía está asociado al


conocimiento que Hahnemann recoge en su labor como traductor, de los efectos descritos de la
corteza de la Quina del Perú, mencionados en un tratado de materia médica del mismo autor,
Cullen, desenterrando así el antiguo principio de la Ley de la cura por lo similar.

Psicoanálisis y homeopatía parecen encontrar así un particular antecedente común de sus inicios
en este médico escocés.

Si bien el significado del término surge como una tentativa de incluir trastornos mentales diversos
que no estuviesen vinculados a una causa orgánica, fue sufriendo distintas acepciones a lo largo
del tiempo, con figuras como Pinel, Janet y definitivamente con Freud.

Mas allá de las neurosis clásicas descritas, de angustia, fóbica, obsesiva e histérica, se considera
la neurosis una condición estructural donde puede darse un abanico gradual desde lo mas sano
hasta los cuadros mas graves y sintomáticos.

Mencionamos anteriormente al referirnos al tema de las estructuras, que la neurótica es la que


adquiere mayor madurez, por lo que para evitar confusiones, debiéramos diferenciar entre
estructura neurótica y neurosis clínicas.

Por otra parte, la disposición de cada paciente a presentar determinada clase de síntomas pone
a la homeopatía en primer plano, al reconocer las características constitucionales que hacen que
cada individuo exprese su desequilibrio de una forma particular y única.

A pesar de que un paciente pueda ser catalogado dentro de una determinada condición
neurótica, posee características peculiares mentales y físicas que responden a un particular
remedio homeopático.

Señalemos algunas aspectos de la estructura neurótica:

La conservación del criterio de realidad es un punto central, ya que a pesar de los diversos
malestares que afecten el psiquismo del paciente, se conserva el criterio de realidad.
La conciencia del conflicto psíquico interno. Se vivencia internamente y surge como hemos
señalado, de la dinámica de tensiones que el Yo debe manejar con las instancias del Superyó y del
Ello.

La conciencia autocrítica, y la capacidad de reflexionar sobre las propias conductas o


sentimientos, forma parte de la madurez psicológica de la estructura neurótica.

Hemos mencionado anteriormente la cualidad del vínculo que se establece con el paciente
neurótico donde a pesar de su conflictiva y sus síntomas, establece una relación respetuosa, de
buen raport con el médico, lo que es esencialmente diagnóstico.

Sobre esta estructura pueden establecerse diversos cuadros, en ocasiones con

síntomas mas estables que catalogan a una determinada neurosis.

Los rasgos de personalidad habitualmente se conjugan también con las características de cada
neurosis.

La neurosis de angustia se expresa esencialmente a través de síntomas de angustia, la cual resulta


bastante inespecífica, interfiriendo en distintos aspectos de la vida del sujeto.

La angustia circula aquí mas libremente o cambiando de un síntoma a otro debido a que no hay un
mecanismo de defensa dominante en este funcionamiento psíquico.

La neurosis fóbica por su parte ha focalizado la angustia esencialmente en las fobias, específicas
en cada caso, dependientes de un mecanismo de defensa predominante, aquí la represión y el
desplazamiento.

El sujeto evita exponerse a situaciones que puedan desencadenar angustia, llevándolo


progresivamente a una creciente restricción de su vida social y actividades.

La neurosis histérica expresa la angustia esencialmente a través de síntomas conversivos y


disociativos, como las crisis convulsivas pseudoepilépticas, las amnesias, las pseudoalucinaciones,
las pérdidas transitorias de funciones sensoriales o motrices, como la vista, el tacto o la
imposibilidad de caminar, etc, síntomas que no responden a una clínica consistente y que se dan
en un terreno evidente de conflicto emocional.
Generalmente son individuos sugestionables, hipersensibles, histriónicos y seductores con una
tendencia a participar y magnificar con emotividad los síntomas que padece.

La disociación y la conversión son los mecanismos de defensa principales aquí.

Trastorno somatomorfo es la denominación que el DSMIV da a los cuadros polisintomáticos


(dolor, síntomas gastrointestinales, seudoneurológicos, sexuales) que no pueden ser explicados
exclusivamente por una enfermedad.

La neurosis obsesiva se centra esencialmente alrededor de pensamientos persistentes, invasivos


de distinta naturaleza, hipocondríaca, sexual, supersticiosos, agresivos y mortificantes para la
conciencia del sujeto, que intenta neutralizar a través de otros pensamientos, prácticas rituales
personales o conductas reiterativas que se impone compulsivamente.

Se acompaña habitualmente de rasgos de personalidad característicos como meticulosidad,


cortesía en exceso o actitudes muy controladas con dificultad para la espontaneidad.

El control excesivo presente en estos pacientes supone en realidad una defensa frente la angustia
masiva latente, que perciben capaz de hacerlos perder las riendas de sus emociones.

Desde el punto de vista homeopático podemos mencionar algunos síntomas vinculados a las
neurosis que figuran en el repertorio:

Señalamos sólo algunos síntomas o rubros dentro de los cuales existen muchas veces modalidades
de los mismos o subrubros que pueden precisar las características del síntoma particular del
paciente, que son los que eventualmente adquieren mas valor. No necesariamente están
presentes en todos los pacientes, trayendo aquí solo algunos ejemplos como muestra de la riqueza
y vastedad del repertorio.

Pero recordemos que son los síntomas característicos, es decir aquellos peculiares, singulares,
extraordinarios y mas notables los que guían la elección del remedio simillimum en cada caso.

Sobre neurosis de angustia


Ansiedad (subrubros múltiples)

Ansiedad de conciencia (culpa)

Angustia (subrubros múltiples)

Inquietud (subrubros), - ansiosa


Falta de confianza

Remordimiento

Reprochase a sí mismo

Sensación de abandono

Sobre Neurosis fóbica


Miedo ( y subrúbricas)

Agorafobia

Temor a lugares estrechos

Miedo a los animales

Timidez

Sobre Neurosis histérica


Histeria

Ilusiones (subrubros)

Memoria (subrubros), -debilidad memoria (subrubros), - pérdida.

Indiferencia (subrubros)

Visión – (subrúbros – entre ellos: perdida de – histérica)

Audición – Ilusiones, - pérdida

Fantasías- exaltación de, -vívidas.

Parálisis, (subrúbros, - histérica

Sensible (subrúbricas, - a todas la impresiones externas)

Impresionable

Piel – sensibilidad disminuída

Aversión al coito
Orgasmo, falta de

Voz, pérdida de, - histérica

Boca, Gusto, pérdida del

Sobre Neurosis obsesiva


Pensamientos persistentes

Pensamientos apremiantes

Pensamientos atormentadores

Pensamientos sexuales, - se entrementen y multiplican, - atormentadores

Concienzudo por bagatelas

Meticuloso

Demasiado correcto

Revisa dos veces

Conducta ritualista

Supersticioso

Ilusiones todo está contaminado

Ilusiones está sucio

Se lava siempre las manos

Miedo de perder el control

Miedo a la locura

Demasiado educado

Diplomático
El complejo de Edipo

Es adecuado mencionar brevemente dos conceptos del psicoanálisis pilares en la comprensión


global de los trastornos mentales y sin duda de la neurosis.

El complejo de Edipo y el concepto de Narcisismo.

Edipo

“Siempre se vuelve al primer amor”

Tango “Volver”

Letra de Alfredo Lepera - música de Carlos Gardel

El psicoanálisis considera el Complejo de Edipo como el núcleo estructural de la neurosis.

Cuando dudamos de la influencia del complejo de Edipo en la génesis de la neurosis, podríamos


pensar en lo penoso que resultan los desencuentros amorosos de los adultos y considerar si acaso
esas emociones no remiten a fuertes raíces infantiles.

La historia del primer amor y el primer desengaño es indudablemente una marca indeleble en la
vida, de la que cada individuo intenta recomponerse.

Freud encuentra en la tragedia Edipo Rey de Sófocles el escenario mítico que expone la
configuración de relaciones que se establece en el triángulo entre madre, padre e hijo.

La primer referencia al tema aparece en una carta de Freud a su amigo Fliess en 1897: “También
en mí comprobé el amor por la madre y los celos contra el padre al punto que los considero ahora
como un fenómeno general de la primera infancia”.

El niño siente que su amor por la madre es obstaculizado por el padre, al que vive como rival. De
allí surgen las fantasías de matarlo, eliminarlo de la esfera de competencia, y del mismo modo el
temor a la retaliación, a través del temor a la castración.

Pero a la vez, el reconocimiento de la condición protectora y proveedora del padre, provoca en el


niño el surgimiento de la culpa por sus sentimientos hostiles hacia él, promoviendo la formación
del Superyó, instauradora de la conducta moral, en buena medida edificada a partir de la
identificación con el padre.

Se trata de un mito que remonta a los orígenes de la civilización, de múltiples facetas y


derivaciones, cuyos ángulos involucran no solo al niño, sino a cada uno de los integrantes del
triángulo, madre y padre, desde donde a su vez, cada progenitor reedita la vivencia de exclusión
afectiva y las fantasías edípicas.

Es interesante señalar el peso que la instancia del superyó provee a la dinámica neurótica.

El Superyó representa la aceptación y el respeto a la ley y la posibilidad de una convivencia en


sociedad.

La incapacidad de incorporar de manera adecuada esta instancia implica una detención en la


maduración psíquica, dando lugar a estructuras de personalidad mas frágiles como la limítrofe o
los trastornos de personalidad.

El yo percibe la angustia, vestigio del conflicto que se vuelve inconsciente, entre los deseos
incestuosos del Ello y el freno impuesto por el Superyo.

Así mismo, puede entenderse la angustia como el resultado de una represión incompleta del
temor a la retaliación por parte del padre por la usurpación materna (la fantasía inconsciente de
castración según Freud), siendo derivada habitualmente hacia otros síntomas por los mecanismos
de defensa.

Si bien la angustia derivada del conflicto edípico es considerada central en la

psicopatología de la neurosis, otras posibles experiencias primarias de carácter

traumático como el nacimiento, pueden estar en el origen de la angustia.

La idiosincrasia, es decir, la expresión particular de los síntomas en cada sujeto en especial en el


terreno mental, pone nuevamente a la homeopatía en un plano terapéutico relevante.
Psicosomática y Homeopatía

Si logramos reconocer la unidad en Todo lo que existe, detrás de las infinitas formas en que se
expresa el universo, podremos comprender también en la vida de los seres humanos el concepto
de lo psicosomático.

Todas las circunstancias vitales están enlazadas y así sucede también cuando enfermamos.

Las enfermedades son psicosomáticas, entendiendo por psicosomático la integración de lo


psíquico y lo somático en la dinámica de la vida.

Es innegable el papel que las emociones y los pensamientos juegan en las enfermedades, pero
también el de como el cuerpo y sus condiciones constitucionales inciden a su vez en el psiquismo.

Existen múltiples enfoques de lo psicosomático, cada uno desde su perspectiva e instrumento,


pero lo central es comprender que toda acción repercute sobre el conjunto.

En este sentido, la homeopatía ha sido pionera desde hace doscientos años en llevar adelante una
concepción profundamente psicosomática, mucho antes de que surgiera desde las vertientes
psicológicas o el psicoanálisis atisbos de estas ideas.

La homeopatía posee un método concreto que integra los síntomas mentales y físicos de cada
paciente, traduciendo esta unidad en un remedio que estimula la energía vital, ordenando el
desequilibrio que da lugar a los síntomas.

De allí la importancia de considerar el conjunto, ya que no se trata de una entelequia teórica


acerca de la unidad, sino de una práctica aplicada, donde el conocimiento de lo mental y de lo
físico es fundamental para encontrar un remedio que ayude a curar al individuo íntegro, física y
mentalmente.

No obstante, como señalábamos, nadie puede atribuirse la propiedad exclusiva del concepto de
lo psicosomático y muchas comprensiones por otra parte, pueden complementarse.

El psicoanálisis por ejemplo, que es desde donde en la actualidad se ha puesto mas en boga el
término, considera al síntoma la expresión de un conflicto psíquico, cuya angustia es reprimida y
emplazada en este caso en el cuerpo, a través del mecanismo de la somatización.

La energía de la angustia se descarga en el cuerpo y la tensión del conflicto a nivel de la


conciencia se atenúa o desaparece.

El síntoma somático adquiere entonces, al igual que el mental, un significado, un sentido a


recobrar, donde los afectos allí contenidos puedan ser recuperados y procesados ahora entonces,
de un modo mas saludable y maduro.
Este es el trabajo que la técnica psicoanalítica propone.

El síntoma, como el lapsus, o los sueños, tienen también un sentido a develar, inconsciente, pero
que ha dejado rastros de ese ocultamiento y que como en la tarea de un detective, se debe volver
sobre sus pasos.

Desde la perspectiva de la homeopatía, cada individuo refleja en el desequilibrio de su energía


vital, también su conflicto psíquico y el particular modo psicosomático de intentar resolverlo.

El síntoma pone de manifiesto a la vez, la condición miasmática, es decir la tendencia


constitucional predominante y evolutiva del paciente.

Esta comprensión miasmática de la homeopatía pone énfasis en otro aspecto de lo


psicosomático, es decir, en la cualidad general que adquieren los síntomas mentales y físicos,
referencia que hicimos al hablar de los miasmas.

Es decir, en la expresión psicosomática puede analizarse también la presencia de una tendencia


psórica, volcada en una hipersensibilidad funcional, o bien hacia la hipertrofia orgánica del miasma
sicosis o en última instancia, una predominancia destructiva, propia del miasma de la sífilis.

De este modo, si un paciente traslada su condición miasmática destructiva o sicótica hacia la


psórica, está curándose.

Conjugar así la concepción miasmática de la homeopatía y la psicodinámica enriquece


notablemente la comprensión global del paciente y su terapéutica.

Existe una interesante similitud, entre el retorno transitorio de síntomas antiguos, expuesto en la
Ley de curación de la homeopatía y el retorno de lo reprimido planteado en psicoanálisis, como
parte del proceso de hacer conciente el conflicto inconsciente.

Con frecuencia un síntoma homeopático permite a la vez su comprensión simbólica que conduce
a un camino conjunto donde la palabra y el remedio se dan la mano para ayudar al paciente.
Psicoterapia y Homeopatía

Quien no está familiarizado con la homeopatía, encuentra la entrevista homeopática una


combinación entre una consulta médica y psicológica a la vez.

En realidad la consulta homeopática tiene características propias, pero sin duda integra aspectos
que involucra a la persona en su conjunto.

Escuchar, darle tiempo al paciente para que pueda hablar de lo que sufre, es en sí

terapéutico y psicoterapéutico, valga la apreciación.

Esto parece haberse perdido en gran medida en la medicina.

Muchos pacientes no buscan una psicoterapia clásica con sesiones semanales, pero puede
hacerles francamente bien hablar de lo que está pasando en sus vidas cuando van al médico por
su gastritis o el malestar que les aqueja.

Se trata de permitir la expresión y expandir el horizonte de la comprensión.

Por supuesto existen aquellos pacientes bien entrenados por el sistema alopático, que no abrirán
el cajón mas allá del síntoma puntual, y difícilmente sean pacientes para la homeopatía.

Por otra parte hay quienes necesitan una atención psicoterapéutica mas específica o en otros
casos psiquiátrica, donde la homeopatía también será sumamente beneficiosa.

Es bueno señalar que la formación homeopática no habilita a hacer psicoterapia

y estimo riesgoso ingresar en este terreno sin una preparación adecuada.

Las diversas formas de psicoterapia son valiosas herramientas que requieren una formación
específica para ser aplicadas.

Con esta salvedad, en lo particular, la integración del trabajo psicoterapéutico y homeopático se


transforma en un potente y abarcativo instrumento terapéutico.

La mayor oportunidad de captar síntomas peculiares que afinen el diagnóstico del remedio
homeopático se conjuga así con la comprensión psicodinámica y la energía de la palabra en una
especial sinergia terapéutica.
Algunas reflexiones acerca de la contratransferencia y transferencia en homeopatía

Quisiera exponer brevemente algunas reflexiones acerca de un concepto que podría


denominarse transferencia y contratransferencia homeopática, quizás interesante a investigar y
profundizar en el futuro.

Pocos días después de escribir algunas ideas al respecto, coincidencias llamémosle, revisando
algunos papeles, encuentro una antigua carpeta que guardaba los apuntes de un particular grupo
de estudio sobre homeopatía y psicoanálisis, formado por médicos integrantes del CIMP (Centro
de estudios en medicina psicosomática) entre quienes se encontraban Zalman Bronfman, Jorge
Marasco y mi padre, quien llevaba las actas escritas, en 1968, hace mas de cuarenta años.

Les debo a todos una especial gratitud y sin duda este trabajo es en parte un modesto aporte y
compromiso con lo recibido.

En estos viejos papeles se señalaba a la transferencia, la contratrasferencia y la identificación


concordante como aspectos que pudieran asimilarse entre ambas concepciones terapéuticas,
psicoanálisis y homeopatía. Por ello considero que estas ideas han estado presentes quizás de
distinto modo, en muchos médicos.

El psicoanálisis define la contratransferencia, como aquellas vivencias y sensaciones que se


despiertan en el terapeuta respecto al paciente, de valor para comprender las energías que se
mueven en el vínculo y que reflejan en cierta parte la patología del paciente.

Se describe de este modo también, la contratranferencia somática, como las sensaciones


corporales que experimenta el terapeuta en la sesión, que en alguna medida están en relación con
el paciente.

Es interesante considerar entonces a la vez, la traducción de estas vivencias a síntomas


homeopáticos, donde posiblemente nos aporte algunas señales útiles desde el punto de vista
terapéutico.

El inicio que me llevó a toda esta reflexión, surgió a instancias de la observación del vídeo de una
entrevista homeopática en un ateneo de la Escuela Paschero, donde, probablemente por razones
de limitaciones técnicas, sólo se enfocaba al paciente, pero no al médico.

Me parece interesante que pudiera incluirse lo mas cabalmente posible también al médico en el
registro fílmico, de modo de captar las reacciones y actitudes que se despiertan en él.

Hipotéticamente este particular vínculo reeditaría aspectos de una patogenesia, es decir aquí el
médico sería el experimentador, quien capta la energía sutil del paciente, que en este caso,
ocuparía el lugar de la substancia a experimentar, el remedio.
El paciente de algún modo se transforma en un resonador del desequilibrio que posee,
asimilable a la acción de un remedio homeopático, que puede se captado a su vez por un sujeto
sensible, como el médico.

Así, mas allá de toda la información que el paciente expresa al médico, existe una porción de
información, que puede ser valiosa y no explicitada, que se traslada sutilmente a través de esa
resonancia energética o campo que se establece con el médico.

La hipótesis apunta a si es posible obtener información útil en la vivencia del médico respecto al
paciente, o contratransferencia y su traducción a síntomas homeopáticos.

Todo esto descansa a su vez en un aspecto que ha sido paradójicamente muy cuestionado,
intentar desprender al médico de su subjetividad, aseptisando la entrevista, de modo que la
información que se recibe, no se “contamine” con datos subjetivos, considerados carentes de
valor.

Esto no debe confundirse con interferir tendenciosamente en la entrevista, eliminando el carácter


particular que cada paciente le imprime.

Se trata indudablemente de un camino paralelo, posible nueva fuente de síntomas, pero que
tenemos que tomar con suma prudencia en el caso de que decidamos probarlo como un recurso
de investigación a incorporar.

Ciertas vivencias o pensamientos que surgen en el médico pueden corresponder como decíamos
a aspectos no explicitados, pero presentes en la mente del paciente, eventualmente inconscientes
o reprimidos.

Es interesante citar aquí del parágrafo 84 del Organon: “el paciente detalla la historia de sus
sufrimientos; los que le rodean refieren de que se ha quejado, cómo se ha portado y lo que han
notado de él; el médico ve, oye y observa con sus otros sentidos lo que haya de alterado o
extraordinario.

La expresión que Hahnemann utiliza “con sus otros sentidos” es sugestiva de algo mas que lo
obvio de los 5 sentidos habituales, parece aludir a una comprensión que apunta a lo profundo del
entendimiento humano.

Pongamos algunos ejemplos:

Durante la consulta de una paciente con diagnóstico de Trastorno obsesivo compulsivo percibo
una atmósfera de control que me invade y comienzo a sentir una tensión en el estómago.

Busco la forma de preguntarle, qué me podría decir acerca de la ansiedad. Me contesta que el TOC
es un trastorno ansioso. Si, le respondo, ¿pero tu sentís ansiedad? Me responde que sí, que se le
localiza siempre en el estómago, confirmando mi percepción.
Sigo ahondando en lo que me despierta la paciente y siento rabia, aunque no habla en absoluto de
ella.

Le pregunto si la rabia representa algo para ella. Me responde que sí, que cuando está con rabia
se le agravan los rituales. Entonces le insisto si la rabia no tendrá que ver con el origen de sus
rituales y me responde que, cuando comenzó con los síntomas hace muchos años, ella se sentía
muy reprimida por la familia y la rabia estaba muy presente.

Esta percepción indagadora acertada, que no surgía en la entrevista de la paciente


explícitamente, sino a través de la vivencia contratransferencial, condujo a un aspecto central en
el posible origen de su trastorno.

Tomo entonces dentro de la repertorización, trastornos por cólera reprimida y ansiedad en el


estómago.

Un paciente que en su discurso se expresa formalmente correcto y atildado, pero sin embargo
percibo una violencia y agresividad contenida, es un modo de captar desde la contratrasferencia,
es decir desde lo que yo percibo del otro, aspectos que no se explicitan verbalmente, pero que
logran ser percibidos “con nuestros otros sentidos”.

Quizás en el futuro sea mas accesible reconocer la cualidad de las vibraciones y traducir
objetivamente por ejemplo la frecuencia vibratoria de un remedio o de un individuo a un número,
un color, un sonido, etc, ya que en definitiva son distintos campos de expresión de un fenómeno.

Existen indudablemente individuos con una especial capacidad o sensibilidad para percibir lo que
le sucede a la persona que tienen delante.

El inconveniente que puede reconocerse en incorporar lo subjetivo en esta tarea diagnóstica,


consiste en que el cristal del médico también está sujeto a su propio desequilibrio y en
consecuencia a una particular forma de percibir.

Igualmente cierto es que no todos ni en cualquier momento estamos en posibilidades de


desarrollar este recurso.

Nos ha quedado mencionar la transferencia.

En psicoanálisis la transferencia consiste en la percepción del tipo de vínculo que el paciente


establece con el médico o terapeuta, que expone aspectos importantes de su condición
patológica.
Estas características también pueden ser, desde la perspectiva aquí planteada, traducibles
homeopáticamente y con cautela, incorporadas eventualmente a la comprensión y terapéutica del
paciente.
El simillimum

Los pacientes que reciben el medicamento simillimum lo sienten. Cuando se trata del
simillimum, es decir el remedio mas similar a la condición de su energía vital, perciben el cambio,
en breve tiempo.

Lo he visto suceder, es parte de la maravilla de la homeopatía.

Claro que no sucede con todos los pacientes tan fácilmente y en muchos se trata de una búsqueda
trabajosa.

Pero bien vale el esfuerzo de seguir intentándolo.


Prevención y Homeopatía

La homeopatía tiene una cualidad netamente preventiva en la medida que reconoce en


pequeñas señales mentales o físicas, elementos incipientes del desequilibrio de la energía vital.

De este modo, a través de síntomas mentales o corporales, que pueden ser insignificantes desde
el punto de vista clínico pero que representan un signo de determinado remedio, se corrige
tempranamente el desequilibrio de la energía vital evitando que este se profundice en patologías
mas graves.

Mucho antes que un examen de laboratorio o paraclínico, las señales se presentan aunque
muchas veces no reparemos en ellas.

En este sentido, la homeopatía es verdaderamente una valiosa herramienta de prevención.


Vacunas y homeopatía

Es antigua la controversia en torno a las vacunas.

Uno de los aspectos mas cuestionados ha sido la incidencia de reacciones agudas y crónicas que
van desde leves hasta severas y en ocasiones mortales.

A la largo de las últimas décadas cada vez se acumulan mas indicios que vinculan las vacunas en
la infancia a un número importante de trastornos entre los que se incluyen disfunciones
cerebrales mínimas, trastornos del aprendizaje, de conducta, autismo, epilepsia, esclerosis
múltiple, parálisis, lesiones cerebrales, encefalopatías, lupus, alergias, otitis, asma, muerte súbita
en bebés, artitis reumatoidea y cáncer entre las mas habitualmente mencionadas.

En países como EEUU donde se reportan en mayor medida los casos afectados y denunciados,
han determinado la creación de una Ley de compensación por los daños provocados.

Por otra parte, distintos investigadores en el mundo han puesto en duda la supuesta eficacia de
las vacunas como medio de prevención de las enfermedades infecciosas en la población.

No hay estudios convincentes comparativos que revelen la ventaja entre vacunar y no hacerlo.

Paradójicamente se ha observado la aparición de casos de enfermedad en poblaciones antes


vírgenes de las mismas, luego de ser masivamente vacunadas.

Se ha reconocido que las grandes epidemias infecciosas dejaron de tener gravitación masiva ya a
mediados del siglo XIX, vinculados especialmente a las mejoras en las condiciones de higiene,
alimentación, vivienda y educación de la población, bastante tiempo antes del inicio de la era de la
vacunación.

No hay justificaciones de peso para el inicio de los planes de vacunación infantil a tan tempranas
edades, estando en realidad vinculados por razones prácticas a los tradicionales controles
pediátricos que se realizan durante los primeros meses y años de vida.

Debiera considerarse entre tantos aspectos, el golpe y el sobreesfuerzo inmunológico que puede
significar para un organismo aún inmaduro, recibir la abrumadora carga antigénica bacteriana y
viral de varias enfermedades en una misma instancia vacunal.

Por otra parte los métodos de vacunación inyectable atraviesan de modo artificial las barreras
defensivas cutáneo mucosas donde se inician importantes mecanismos inmunológicos, pasando
directamente a la sangre ignorando esta valiosa instancia reactiva normal del organismo para
enfrentar las enfermedades.

Resulta preocupante a la vez la presencia de componentes en las vacunas como derivados de


mercurio, hidróxido de aluminio, formaldehido, que en ocasiones pueden ser tóxicas, así como
elementos bacterianos o virales que contienen aún posibilidades activas de generar enfermedad.
En realidad se desconoce en gran medida las consecuencias de la vacunación a largo plazo,
existiendo por parte de distintos investigadores la sospecha de que el incremento de patologías
serias como trastornos neurológicos e inmunológicos crónicos en los últimos 30 años
especialmente en la infancia está vinculado a alteraciones genéticas provocadas por la vacunación.

Todo lo mencionado apunta a considerar la vacunación como una herramienta terapéutica a la


que cada ciudadano y familia tiene derecho, como en cualquier terapéutica, a recibir información
sobre sus beneficios y riesgos y decidir si la escoge o no.

La imposición obligatoria de esta medida atenta contra el derecho humano a la libre elección de
los medios con que cada individuo desee tratar su salud, ya que no existe un criterio médico
unánime que apoye esta estrategia.

Las trasnacionales de los laboratorios en asociación con los funcionarios de la salud Pública en el
mundo han establecido una infranqueable alianza de poder que impiden la diversidad de criterios
médicos y el derecho ciudadano a la libre elección en una materia de la trascendencia que tiene la
salud.

Se puede de este modo estimar una idea del multimillonario negocio que significan las vacunas.

Existen pruebas suficientes que las vacunas no son probadamente efectivas ni tampoco inocuas,
especialmente para determinados individuos, aspecto que no se ha investigado con la profundidad
y recaudo necesario para exigir la vacunación obligatoria a toda la población.

Esta medida autoritaria y el modo en que se exige y se persigue el carnet de vacunación por
ejemplo en todos los trámites escolares, recuerda la inquisición medieval, nefasta condición de la
que el hombre parece no haberse desprendido.

No debiera encararse este tema como una lucha aislada contra las bacterias y virus, que por otro
lado, han formado parte de la vida en la tierra mucho antes de la llegada del hombre, sino como
un aprendizaje ecológico hacia la convivencia armoniosa de las especies y de los mecanismos para
fortalecer la inmunidad natural.

Recordemos que muchas bacterias y gérmenes forman parte de la flora normal de nuestro
organismo y colaboran con distintas funciones.

Son esenciales por ejemplo también en el reciclaje y descomposición de la materia orgánica donde
cumplen una tarea ecológica fundamental.

Los microorganismos tienen una lógica en el sistema, reconocen la pérdida o incoherencia de la


energía vital y comienzan a cumplir su trabajo.

La enfermedad es producto de un desequilibrio que se refleja en la debilidad del sistema


inmunitario y como consecuencia, muchos gérmenes antes inofensivos en este disbalance, se
vuelven mas activos, o en otras palabras mas peligrosos para el organismo. Lo esencial es
entender que no es eliminando los gérmenes sino fortaleciendo la inmunidad, es decir
equilibrando la energía vital como se gana la batalla de la vida.

Se sabe de la alta capacidad de mutación y resistencia de los microorganismos que se vuelven


mas fuertes a medida que se intenta fallidamente eliminarlos. Siempre sobreviven algunas cepas
que se multiplican y vuelven aún mas violenta su condición en el medio, determinando
paradójicamente que los seres humanos deben enfrentarse así a microorganismos cada vez mas
agresivos.

El Dr. Eduardo Yahbes, médico homeópata argentino ha desarrollado desde hace años un
estudio y recopilación de datos e información basado en documentos y autoridades de respaldo
internacional en torno al tema de las vacunas y al derecho a la libre elección, por lo que aconsejo
la lectura del material que presenta en la página: www.librevacunación.com.ar

En el repertorio hay un valioso rubro al respecto

Trastornos por vacunación

Un link (fuera del libro) sobre vacunas


Confianza e inmunidad

La confianza en uno mismo es una señal interna que a lo largo de la vida evalúa la vivencia de
nuestras fuerzas.

Esta sensación puede estar vinculada con distintos aspectos: intelectuales, afectivos, corporales,
etc.

La capacidad de resistir distintas circunstancias adversas remite a las defensas del individuo y de
este modo nos sugiere transpolar al plano físico algún aspecto de esta cualidad de la confianza,
como reflejo del todo, en el sistema inmunitario.

De este modo, en todas aquellas enfermedades físicas donde se considera directamente


involucrada la inmunidad, debiéramos también, investigar lo que sucede en la confianza en uno
mismo, ya que posiblemente encontremos allí reflejado aspectos afectados.

La confianza se trata de un factor dinámico y por tanto también oscila acompañando las distintas
circunstancias de la vida.

Convengamos que la visión tradicional de la medicina involucra al sistema inmunitario en una


serie limitada de patologías, pero para la comprensión homeopática, toda enfermedad responde a
un desorden del conjunto, donde indudablemente se encuentra también el sistema inmunitario.

Es interesante considerar desde esta perspectiva ampliada, el significado que puede adquirir mas
allá de la fisiopatología clásica, las enfermedades infecciosas y las autoinmunes.

En las infecciones el enemigo parece ubicarse esencialmente afuera, mientras que en las
patologías autoinmunes está adentro, en uno mismo. Esta comprensión puede encontrar
analogías en otras circunstancias de la vida del sujeto en las que percibe al enemigo externo o
interno.

Vemos así, cuanto la confianza, el valor, el quererse a uno mismo puede incidir en alguna medida
en caer afectados por uno u otro tipo de expresión física patológica.

De allí la importancia de contemplar este aspecto emocional en la comprensión de todo


paciente.

La falta de confianza puede tratarse de un síntoma que abre la puerta a distintas derivaciones y a
profundizar en el conflicto central de cada paciente en su particular condición miasmática.

En este sentido, el afecto genuino hacia uno mismo, el valorarse, quererse a sí mismo está
indudablemente entrelazado con la confianza, y este es el punto central en el entramado del
equilibrio afectivo de cada ser humano.

Algunos síntomas relacionados en el repertorio:


Confianza - Falta de confianza en sí mismo,- autodepreciación,- en la escuela,- se siente fracasado,-
en niños,- sobre la realización de sus planes,- desea apoyo,- de su familia y amigos

Abandono, sentimiento de,- sentimiento de no ser querido por sus padres

Aferrarse a personas o muebles

Dependiente de los demás

Miedos (diversos)

Ilusiones el cuerpo le parece feo

Desdichado,- infeliz con su cuerpo.

Infortunado se siente.

Desesperación,- quiere ser apoyado

Inseguridad mental

Desalentado

Éxito nunca tiene


Fiebre y síntomas mentales

La fiebre es un mecanismo que normalmente el organismo pone en funcionamiento

en ciertas circunstancias como las infecciones a fin de estimular el sistema inmunitario y activar las
defensas para protegerse mas rápida y eficazmente.

A pesar que la alopatía no tenga presente este valioso recurso natural y prescriba antitérmicos
indiscriminadamente, distorsionando este mecanismo y disminuyendo su eficiencia, resulta
importante mencionarlo cada vez que podamos.

Por otra parte es interesante señalar que la fiebre es una circunstancia especial en la que se
pone de manifiesto una serie de peculiaridades individuales físicas y también mentales que nos
acerca al reconocimiento del remedio homeopático mas indicado en cada caso.

Los síntomas mentales tienen desde el punto de vista homeopático, en la generalidad de los
casos, la mas alta jerarquía y es precisamente en las situaciones febriles en que el sujeto se
muestra mas despojado de estructuraciones mentales defensivas y aparece mas tal cual es en
realidad.

De allí que sea importante recoger estas cualidades y tenerlas presente, apareciendo en
ocasiones síntomas fundamentales para el remedio simillimum constitucional.

Miedos, actitudes, aspectos del carácter, deseos alimenticios particulares se expresan en estas
circunstancias dando lugar en oportunidades a señales de mucho valor para el diagnóstico
homeopático.

La premura por bajar la temperatura a los niños está vinculada, mas allá del propio malestar, al
temor de la eventualidad de convulsiones febriles, que si bien se da en algun porcentaje menor de
infantes, nunca suceda mas allá de los 4 años de edad.

Por otra parte, no obstante el conocimiento de este síntoma en un niño puede ayudarnos en
gran medida a encontrar el remedio homeopático que cure su desequilibrio constitucional, y de
este modo también las convulsiones.

Algunos síntomas interesantes en el repertorio homeopático:

Ansiedad durante el calor febril, angustia durante la fiebre

Fiebre después de cólera,- cólera con calor febril

Fiebre, colores amarillo, negro agravan

Fiebre después de esfuerzo mental,- esfuerzo mental mejora

Fiebre hablar agrava


Fiebre, movimiento agrava,- mejora

Fiebre, ruido agrava

Tristeza durante la fiebre

Fiebre con aversión a desvestirse,- agrava,- mejora

Fiebre después de comer agrav,- mejora,- antes de comer agrav,- al comer agrav,- mej.

Delirio durante la fiebre

Intenso calor febril con delirio

Locuacidad durante la fiebre

Miedo durante la fiebre,- miedo a la gente durante la fiebre

Convulsiones durante el calor febril

Vértigo durante la fiebre,- durante el calor

Manía durante la fiebre

Irritabilidad durante la fiebre


Alergias y síntomas mentales

Puede resultar difícil para la mentalidad alopática comprender que exista algún vínculo entre las
alergias y los desórdenes mentales y emocionales.

Indudablemente si nuestro enfoque va acercándose a entender que ningún fenómeno está


aislado y que toda acción repercute en el conjunto, no tiene que asombrarnos esta consideración.

Esta es precisamente la visión de la homeopatía donde se destaca entre otros el concepto de


supresión desarrollado en anteriores capítulos.

El ejemplo de las alergias es interesante por la frecuencia con que se presenta, especialmente
durante la infancia y en particular por el tratamiento que habitualmente recibe desde la alopatía,
que ha adoctrinado a muchas generaciones.

Resulta llamativo la preocupación que provoca en padres de niños y también en los propios
adultos, la presencia de síntomas alérgicos cutáneo mucosos como rinitis, estornudos, erupciones
de piel, picazón, tos irritativa, que se obstinan en enturbiar la por otra parte saludable condición
que refieren.

Nada parece mas indicado e inocuo entonces que recurrir a los promocionados antialérgicos.

Así comienza un inadvertido movimiento contrario a la lógica curativa de la naturaleza, que a


través de estas señales superficiales llamadas alérgicas, expresa un incipiente desequilibrio en su
energía vital.

La persistencia de estos síntomas a pesar a veces de largos tratamientos antialérgicos, no es


casual, es una muestra del esfuerzo del organismo por mantener el camino correcto que aunque
resulta insuficiente, busca llevar lo mas posible hacia afuera la expresión del desorden energético,
en términos algo equiparables, las toxinas que están comenzando a recargarlo.

Mas allá de que exista una condición genética constitucional en muchos niños, los tratamientos
antialérgicos terminan favoreciendo al cierto tiempo la irrupción de cuadros asmáticos.

El desequilibrio no se corrigió sino que se profundizó, expresándose ahora en el pulmón y


bronquios, síntomas de mayor gravedad que las alergias cutáneas.

La alopatía lo tomará como un problema nuevo sin relación con el conjunto y los antecedentes
previos y actuará otra vez ciegamente, apuntando a acallarlo, aunque este síntoma pulmonar ya
no es tan inofensivo como la alergia. De esta manera, la alopatía va desgastando resortes que la
naturaleza ha desarrollado para regularse.
Desde la concepción homeopática, las alergias responden al desequilibrio de la energía vital en el
estado de la psora, es decir el miasma donde el desorden energético se expresa inicialmente,
cuyas características son la hipersensibilidad y los síntomas funcionales y reversibles.

Las alergias son la manifestación de un sistema inmunológico cuyos mecanismos si bien


normales aparecen exagerados, como lo está la condición de la energía vital en su conjunto, hiper
excitada.

La alopatía a través de los antialérgicos intenta disminuir esta hiper reacción inmunológica, pero
en caso que logre hacerlo, en realidad está suprimiendo solo una de las manifestaciones de la
energía vital globalmente distorsionada. En este caso una expresión exonerativa que aunque
infructuosa, el organismo está intentando llevar adelante.

La energía vital no fue corregida y buscará otro sector donde expresarse.

La práctica alopática continua promoviendo supresiones y profundizando en definitiva el


desequilibrio de la energía vital.

La acentuación de síntomas en el plano mental es una señal de esto.

No debe extrañarnos, mas allá de lo multifactorial de los fenómenos, los desórdenes


emocionales y mentales que se dan cada vez mas frecuentemente en los niños.

Muchos de estos cuadros también responden a la psora, especialmente aquellos en los que prima
la ansiedad, la inquietud, los miedos, es decir la hipersensibilidad como fenómeno global en el
desequilibrio de la energía vital.

Para la homeopatía, existe un hilo conductor entre las alergias y la acentuación de los síntomas
mentales llamado supresión.

La intención alopática de neutralizar el mecanismo inmunitario involucrado en las alergias no


resulta inocuo ya que pierde en parte su capacidad defensiva, el sistema se vuelve menos
discriminativo y así se ve con mas frecuencia la aparición consecuente de otra serie de cuadros
vinculados con la patología inmunológica como las infecciones.

Invocar a los ansiolíticos y otros psicofármacos en la neutralización de los síntomas mentales, es


decir en otra parcela del desequilibrio global de la energía vital, es nuevamente una estrategia que
llevará la expresión del desorden hacia otro sitio de mayor gravedad.

La homeopatía busca ordenar la energía vital globalmente distorsionada y de este modo


equilibrar el mecanismo inmunológico hipersensibilizado presente en las alergias, pero sin que
pierda su agudeza y fuerza defensiva.
De igual modo apunta a corregir los síntomas mentales a través del encuentro con el remedio
particular de cada paciente fortaleciendo y estimulando su energía vital como un todo.
Acerca de mi experiencia

La homeopatía estuvo presente desde mi infancia. La psiquiatría de varios modos también, mi


abuelo materno fue psiquiatra, precursor del psicoanálisis en Uruguay y mis padres médicos
psicoanalistas.

No es raro que haya conjugado ambos caminos, la homeopatía y la psiquiatría.

La homeopatía no está aún reconocida oficialmente en Uruguay por lo que no está incorporada
en los servicios de la salud pública ni en el sistema mutual. Su ejercicio es privado.

Existen otros obstáculos como las normativas y protocolos médico legales que de una manera
limitan aquellas prácticas no oficiales, por lo que entre ellas la homeopatía, no cuenta con el
respaldo suficiente para poder actuar en cabalidad en muchos casos.

En consecuencia la posibilidad de investigar y recopilar experiencia clínica y estadística se ve


acotada.

A pesar de ello, actualmente se están desarrollando varias iniciativas desde la comunidad


homeopática mundial a fin de integrar y centralizar en grandes bases de datos la información
clínica y resultados que cada homeópata puede aportar sobre diferentes casos, patologías y
remedios.

Se trata de un gran paso y de un esfuerzo de todos.

No obstante hasta ahora, lamento el potencial desaprovechado de la homeopatía.

Podríamos ayudar a muchas mas personas de lo que hoy se hace.

En mi modesta experiencia he observado buenas evoluciones en la práctica de la homeopatía.

En particular en el terreno mental diversos cuadros anímicos responden bien, pero lo principal
está en la vivencia de muchos pacientes de una apertura existencial nueva, una revalorización de
sus vidas.

Paralelamente este cambio se refleja a nivel somático en curaciones y mejorías de las mas
distintas patologías.

La homeopatía es en esencia una medicina psicosomática.

Mi experiencia en cuadros psiquiátricos mas severos como psicosis agudas, descompensaciones


de cuadros crónicos como esquizofrenia o trastornos maníacos no puede considerarse
homeopáticamente pura, ya que ha sido manejada complementariamente con psicofarmacología
alopática, por razones en las que lo crítico de las circunstancias y la ausencia de un respaldo
médico legal impiden un abordaje exclusivamente homeopático.
No obstante la homeopatía en este plan, colabora notoriamente a estabilizar desórdenes
psiquiátricos crónicos, disminuyendo las recaídas y las dosis de medicación alopática.

Aspiro a que en el futuro la práctica homeopática pueda recibir el respaldo médico legal que
merece y que se requiere para actuar en muchas circunstancias con la confianza y garantías
necesarias de todo acto médico.
El equilibrista

Hace un tiempo tuve la imagen del equilibrista caminando en una cuerda floja y me
pareció interesante vincularlo con el concepto del equilibrio de la energía vital tan
habitualmente mencionado en homeopatía.
El equilibrio de la energía vital puede parecernos a veces erróneamente mas una
estabilidad pétrea que en realidad lo que suponemos mas se acerca, un dinámico interjuego
de tensiones en permanente cambio por mantener la vida y no caerse de la cuerda.
Historias de pacientes

MN 24 años, sexo femenino. 1ra. consulta.

“Tengo un problema ginecológico”. “Cervicitis crónica”. Varios tratamientos desde hace unos 5
años con antibióticos, óvulos, etc. Dolores pélvicos e inflamación de la zona. Como una presión, le
punza. Le molesta la ropa, sensible la zona. Flujo blanco amarillento con picazón.

Colposcopía con signos de inflamación del cuello. Toma Anticonceptivos orales.

Pareja hace 4 años. Una hija de 2 años. Hace un año no se lleva bien. El plano sexual está bastante
afectado. Dolores con las relaciones sexuales. Hace meses ausencia de interés sexual.

Psicoterapia hizo en dos momentos con dos psicólogos distintos.

La relación con el esposo cambió, “ya no estoy enamorado de él”.

Trabaja en el ámbito de la educación.

“Tengo el carácter bastante fuerte”. Angustia, bajones.

Reacciones alérgicas, picazón de la rodilla para abajo, en relación al rechazo sexual con el esposo.
Picazón en los tobillos. Fumo una caja de cigarros por día.

“De niña era la que gritaba, la que peleaba”. 2 hermanos, es la del medio. Llantos, gritos, quejas
desde niña. “Nada dócil, para nada.” “Mandaba, siempre era la que mandaba”. Buen vínculo con
el padre. Padres separados hace unos 8 años. Ella se fue con el padre y los hermanos con la madre.
“Tengo la autoestima baja, me veo fea.” “Siempre me sentí fea en relación a mis amigas”.

Un tiempo separada durante el embarazo. Volvieron con el nacimiento de la hija.

“Miedo a estar separada, a como me voy a arreglar, a tomar la decisión”.

Se toca un diente con la lengua seguido. Boca abajo no puede dormir por el dolor, pero era la
mejor posición antes. Saca los pies fuera de las sábanas por calor.

Sueños que cae en el vació de niña. Sueños con los abuelos fallecidos como si estuvieran vivos.

Algunas infecciones urinarias esporádicas en el pasado.

Friolenta. Come rápido. Ansiedad en el estómago. Deseo de dulces, coca cola, helado, arroz con
leche, tortas, cremas, crema con frutilla, carne. Nunca desayuna.

“De chica me levantaba con el estómago revuelto, tomaba dos tragos de coca cola, agua o jugo.”
Aversión al vinagre, al aceite de oliva.
Consideré los siguientes síntomas:

Los síntomas vinculados al trastorno ginecológico:

Femenino inflamación

Inflamación útero – cerviz

Inflamación útero crónica

Femenino- dolor punzante

Dolor útero

Femenino – coito doloroso

Femenino- dolencias de los genitales femeninos

Femenino- leucorrea constante, crónica

Femenino - prurito

Femenino – falta de deseo sexual

Dictatorial

Falta de confianza

Extremidades- inclinación a descubrir pies

Estomago – ansiedad

Generales – aversión al desayuno

Deseo de dulces

Picor piernas

Picor tobillos

Le indiqué:

Sepia 200 en agua alcoholizada (plus). Una gota de mañana al despertar y otra de noche al
acostarse.
2da. consulta al mes.

“La verdad, de los dolores y la inflamación del útero notablemente mejor. Solo lo tuve una vez y
después desapareció”.

Dejé de sentirme inflamada, con ese dolor. Me asombré bastante porque el dolor ya lo tenía
acostumbrado conmigo”. “Me siento mucho mejor. Del sueño he andado peor. Siempre fui de
sueño liviano pero ahora mas”. Sobresaltos. Sueños con peleas con el esposo.

“Me despierto en la noche a lavar platos. Estoy con la limpieza medio obsesiva. Siempre fui con la
limpieza pero ahora mas”

Sensación de tener un diente flojo de abajo, un canino pero se lo revisaron y está bien. También
sueña que se le cae el diente.

“Me siento como en mi interior, como con una conexión conmigo miasma”.

“Con el carácter, medio fuerte, alterada... digamos que chau digo lo que me parece. Tengo como
una fortaleza, me siento fuerte en poder decirlo, largo mas cosas. Mas clara. Es como un cambio
muy fuerte. De sentirme mejor conmigo misma. De poder decir lo que yo quiero. La verdad que
está bueno. En el plano sexual no está tanto el rechazo. Me estoy sintiendo mejor, primero
conmigo misma. Me estoy arreglando mas. Como que hubiera encontrado otro disfrute. El flujo
disminuyó, antes tenía bastante y este mes estuve mejor.

Como que fue mágico. Mi miedo siempre fue una enfermedad terminal. Hasta la angustia la estoy
viviendo de otra forma. Pila de cambios he encontrado”.

Sigue con sepia 200 en plus.

Por la evolución que ha tenido la paciente parece tratarse del remedio simillimum.

La acentuación de algunos síntomas entre ellos algunos propios antiguos, como la conducta
excesiva con la limpieza o los desórdenes del sueño, habla también de una ligera agravación
homeopática transitoria, resultado de la resonancia de similitud del remedio con la energía de la
paciente.

--

FZ 57 años Sexo femenino.

1ra. consulta.
Se trata con psiquiatra desde hace varios años. Todos los días llora. “soy muy vulnerable.
Hipersensible. Muy infeliz en la vida al punto de desear no vivir mas.”

Vive con el esposo. Un hijo de 27 años. “A mi no me interesa nada de la vida”

Un hijo por parte del esposo murió a los veintipocos años abruptamente de un aneurisma hace 16
años. “Para mí fue como ayer”.“Yo soy muy achicada”.

Es hija única. Vivía en una ciudad del interior. “Mi padre murió al año de venir a Montevideo hace
unos 22 años. Fue todo un fracaso. Mi madre se puso muy en contra mía. Con el tiempo me fui
desvalorizando”. Culpa. Sensación de no ser querida por su madre. “Ahí empecé. Desencanto”.
Falta de confianza en sí mismo. “Tuvimos que vender la casa para nosotros y mis padres. No sirvo
para mi madre ni para mi hijo”.

Tenía un reparto de alimentos. Dejó de trabajar. Estuvo en tratamiento psiquiátrico por cuadros
depresivos en 2 oportunidades. Hace unos 6 años recomenzó el tratamiento con psiquiatra.
Recibió varios antidepresivos. Ahora toma floxetina 2 comp. Alprazolam en el día clonazepan en la
noche.

“Soy muy estreñida”. “Mi marido toma alcohol pero él no acepta. Se pone agresivo”

“Yo tenía una imagen muy alta de él y me desencantó totalmente” Tiene un cargo alto en una
empresa. “Salió de abajo y se fue haciendo. Lo quería mucho pero ahora siento que él no es el
mismo. Nunca tuvimos una buena relación en el sexo, porque él tenía eyaculación precoz. Yo
empecé a ir a yoga por eso. Empezó a salir de noche con amigos. Se comportaba como un
adolescente. Yo vivía en una inquietud permanente, siempre alerta”. Llora todos los días,
involuntario. “Quería morirme, tirarme de una altura. No tengo ganas de vivir. No tengo apetito”.
Actitud dócil. Poca energía. No sale. “Miedo de salir de la casa, a enfrentarme con los demás. Estoy
muy desencantada de todo”. Rencor, rabia. “Por como no supe conducirme en mi vida. Y fui
idealista e ingenua. Ahora pienso que el mundo es una porquería. Me siento como estafada. Pena
en silencio. Compasiva con los problemas de otros.

“Antes no era así, era muy activa, con mucha energía y perdí todo eso. No soy ni sombra de lo que
era. Una gran frustración fue que se muriera el hijo y el otro se fue de casa lo antes que pudo”.
Sensible al arte. Pasa un mes en Brasil y allí mejora. El sol la mejora. La naturaleza la mejora.
Prefiere estar sola. Aversión a la carne por la pena que le da. Deseo de café con leche. “Duermo
horrible”. Ansiedad por la noche. “Mi miedomayor es a llegar a ser como mi madre, como ella fue
conmigo”. Friolenta manos y pies en especial. Traspira mucho pecho y espalda en la noche. “Perdí
tres embarazos”. Mucha sed. Deseo de fruta. Temor a la locura. Se ve muy delgada, demacrada.

Consideré los siguientes síntomas:

Trastornos por muerte de seres queridos


Trastornos por muerte de seres queridos,- de un hijo

Trastornos por muerte de seres queridos,- padre

Trastornos por cólera reprimida

Trastornos por cólera,- con pena silenciosa

Pena silenciosa

Trastornos por decepción

Muerte desea

Malicioso (rencor)

Cansado de la vida

Sentimiento de abandono

Falta de confianza en sí mismo

Disposición dócil

Aversión a la compañía

Llanto fácil

Llanto involuntario

Ama la naturaleza

Exposición al sol mejora

Le prescribí: natrum muriaticum 200 centesimal en plus una gota en la mañana al despertar, a
media tarde y de noche al acostarse.

2da. cons.

“No he notado grandes cambios, excepto en la comida. Ahora estoy con mas apetito. Ganas de
quedarme en la cama”. Está mas concentrada para leer. Hacía años que no se concentraba para
leer. “Antes era muy lectora”. Con respecto al apetito “como cosas que hace tiempo no comía.
Antes era vegetariana estricta. “Ahora me interesó el churrasco. Antes no podía ni oir nombrar.
Estaba muy fanatizada con el vegetarianismo.
Antes lo único que me interesaba era el cuidado de las plantas”. No quiere salir. “me hace mucho
bien caminar al aire libre”. Se olvida lo que va a decir. Es muy detallista y concienzuda. Soy muy
fiel, tengo un sentido de fidelidad”. Llanto “porque no puedo con el mundo”. Sensible a la
violencia. Vive mucho pensando en cosas tristes del pasado. “Mi marido estuvo preso en la
dictadura. Había que ir al penal”. Rabia con pena. Indignación. “Como que uno se agotó en todo
eso”. Inconsolable. “todo lo recuerdo con lujo de detalles, los recuerdos malos y siempre los tengo
presente y me aparecen y me aparecen. Vivir no merece la pena, hay que pagar un precio muy
alto.

Ideas de suicidio, tirarse de una altura. “Pero no lo voy hacer por mi hijo”.

Prescribo Natrum muriaticum Mil en plus.

3er. Cons. A los dos meses.

“usted es un genio, me he mejorado tanto”. “Eso fue fabuloso, me hizo bien la potencia mil”. El
esposo estuvo con hepatitis. “Como que me hubiera dado un arranque. Las gotas fueron como
mágicas”. Sigue con los psicofármacos igual. Está con mas apetito. Disfrutando mas la comida. “Se
ve que me está resucitando”. “Cuando ahora se murió una amiga sentí de la muerte pero de otra
manera. Veo la muerte de una manera diferente y es muy importante para mí. Me estoy
acercando a desprender de una cosa viscosa que tenía enquistada. La muerte predominaba sobre
todo. Como estoy con este estado de ánimo nuevo, me parece que lo estoy redescubriendo y me
aparecen como novedosos. El impulso sexual reapareció. Faltaba prácticamente desde que murió
nuestro hijo”. Se comía las uñas. Ahora no.

Sigue con natrum muriaticum mil en plus.

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KB. Sexo masc. 7 años.

1ra. cons. Viene con la madre. Viven en un pueblo en el interior.

Broncoespasmo desde los 6 meses. Vegetaciones. Tos con catarro muy seguido. “Se asxifia en la
noche”. 2 hermanos, 12 y 5 años. Recibe broncodilatadores inhaladores y antialérgicos. Los
síntomas los tiene “desde que empieza hasta que termina la escuela” “cuando arranca el otoño y
con los cambios de estación”.
Cursa 2do. Año escolar. “Me siento muy mal”. Náuseas en la noche frecuentes después de comer.
Pesadillas. “un esqueleto que me sigue”. “Otro de una araña”. “Otro de que me cortaban el pelo y
quedaba pelado”. “De noche me trancaba la puerta. Solo asfixia e intenté escapar”. “Un perro
marrón atacaba a todos”.

En la escuela se distrae. Escribe lento. Es prolijo. “Se preocupa por todos los compañeros. Es
solidario. Presta. Le afectan mucho los problemas de los otros. “Se preocupa de todos los
problemas del ambiente, de todo. Siempre lleva lápices para los demás por si alguien necesita”.
Buena memoria. “Los chicos malos le sacan la merienda”. Rabias. Dócil. “Es muy dulce”. Acalorado.
Transpiración profusa de día y de noche en manos, cabeza, frente. Saca los pies de las sábanas de
noche. Inquieto durante el sueño. Duerme boca abajo. Habla durante el sueño, grita.

“Es dulce y amigo de todos. A veces ayuda a los viejitos en la calle”. Tiene mucha sed, agua
natural. Sed al despertar. ½ lt. En el recreo. Mucho apetito. Come rápido. “Después dolor de panza
y decaimiento”. Deseo de canelones, papas fritas, hamburguesas, crema, polenta con tuco.
Desordenado. “Es tan nervioso en la escuela”. “Siento tanta emoción”. La madre estuvo separada
del padre durante el embarazo. Deseo de chocolate y budín durante el embarazo.

Consideré los siguientes síntomas:

Compasivo

Trastornos por cólera reprimida

Sensación de abandono

Afectuoso

Náuseas por la noche

Náuseas después de la cena

Náuseas después de acostarse

Llanto fácilmente

Sed ardiente

Sed por la mañana al despertar

Apetito incrementado

Prisa comiendo
Dictatorial

Deseo de chocolate

Deseo de budines

Respiración asmática en niños

Respiración difícil en niños

Respiración asmática por la noche

Respiración difícil por la noche

Respiración difícil cambio de tiempo

Prescribí:

Phósphoro 200 en plus una gota de mañana al despertar y una de noche al acostarse.

2da. cons. al mes.

“Le hemos notado demasiado acelerado de enojo”. “dice que se quiere matar, que no lo
queremos” “Miré yo voy a explicar todo ya y ahora”. “Ahora se defiende en la escuela. Ahora él se
enoja con todos” “Dice que no lo queremos, que queremos mas a la hermana”. “Ahora estoy
como si fuera mas malo”. Las pesadillas no las tiene mas.

“Está mas enérgico”. “Defiende a todos”. “A mí hay cosas que me calientan”. “Cambié, yo no
quería ser un niño bueno”. Llora de noche. “me buscan, me hacen enojar. Llora por rabia y bronca.

“Los cuadernos del mes de escuela todo mucho mejor. Termina las tareas, antes no le daba el
tiempo”. “Ya tengo novia, el dos de junio me arreglé”.

Prescribo Phósphoro mil en plus de igual modo.

3er. Cons. al mes.

“Muy bien, precioso”. “Tuvo un broncoespasmo, atacadaso una vez. Después no más”. “Ahora se
defiende”. Come mucho. “Hemos notado un cambio impresionante”. Me habla de la novia. “A
veces yo digo mentiritas piadosas”. “También siento presentimientos, que son ciertos”. Mejoría
importante en la evolución de los síntomas respiratorios.
Prescripción: phósphoro 10 Mil en plus.

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1ra. cons.

K Q. Sexo femenino. 2 años y 8 meses.

Viene con ambos padres. Trastornos del sueño.

“Llanto de noche desde el nacimiento”. “Desde los tres meses que no duerme”.

Insomnio, se despierta llorando cada 2 horas.

La ha visto neurólogo, psiquiatra infantil, neuropediatra, alergista, gastroenterólogo.

Ha tomado varios psicofármacos, propericiazina, risperidona, “yuyos”.

“No come nada”. Le diagnosticaron alergia a la leche de vaca. Le dan leche de soja, y otras
fórmulas.

Sed sobre todo de noche.

Grita durante el llanto. Inconsolable. Hija única. Inquieta durmiendo. Acalorada. Saca los pies para
afuera. Necesita la compañía. Bruxismo de noche y de día. Cistitis a los dos años. Otitis varias
veces mas del lado derecho. Le hicieron una punción.

Hace poco salió de un cuadro respiratorio con tos, mocos, oídos con antibióticos.

Tiene cara como de enojada. “Carácter fuerte, mandón. Maneja la situación”. Berrinches. No
tolera el no. Rezonga. “callate, pará un minuto” le dice al padre.

“Dirige a los niños”. Temor a los ruidos. La madre durante el embarazo, repugnancia a los
perfumes.

Es acalorada. Transpira mucho la cabeza y la nuca. “Adora los animales, hasta las víboras y los
lagartos”.

Caminó a los 11 meses. Inquieta. “Canta y baila”. “Es una lucha darle de comer”. No tolera el no.

Consideré los siguientes síntomas:


Dictatorial

Inconsolable

Intolerante a la contradicción

Insomnio en niños

Inquietud en niños

Inquietud en niños por la noche

Gritos en niños

Gritos en niños por la noche

Llanto en niños,- bebés

Llanto en niños,- bebés,- desde el nacimiento

Llanto en niños por la noche

Llanto durmiendo

Llanto por la noche

Deseo de compañía

Deseo de compañía por la noche

Deseo de compañía cuando está solo agrava

Rechina dientes durmiendo

Rezonga

Sin apetito

Aversión a la comida

Prescribí Lycopodio 200 en plus.

2da. cons. Al mes.

“Mejor en pila de aspectos. La alimentación y el sueño. La alimentación está comiendo bárbaro.


Come con ganas, pide comida. La actitud cambió”.
“Está durmiendo mejor. Nunca había dormido una noche entera en su cama. Ella no quería ir a su
cama”. “Antes no aceptaba bañarse, era una lucha”. “Del carácter mejor, mas dócil, no hay un
llanto, un pataleo”

Sigue con Lycopodio 200 en plus.

3er. Cons. Al mes y días.

“Con la comida bien”. Le dieron las vacunas hace una semana. Dejó el pañal.

“De nuevo empezó el insomnio con llanto y gritos”. Bruxismo a veces. “Un poquito irritable,
volvieron los berrinches”. “Necesita compañía y quiere lavarse las manos seguido en la noche”.

Prescribo Lycopodio Mil en plus.

4ta. Cons. A los 11 días.

No está durmiendo bien. “Cargosa, no se quiere ir a dormir”.

Prescribo Lycopodio 3 LM en plus.

Nueva consulta a los pocos días.

Volvió a tener un cambio positivo en el sueño y la conducta pero le apareció una erupción cutánea
en axilas y pliegues de ingle que los asustó, pero que en realidad no reviste gravedad y parece
responder a la Ley de curación.

Les leo a los padres, que parecen bastante aprensivos y ansiosos, algo sobre la Ley de curación de
Hering. Y que lleven de todas maneras al pediatra para que la evalúen clínicamente y les de su
opinión. Les sugiero de todos modos que no le den antialérgicos. Y que siga con Lycopodio 3 LM en
plus.

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NA Sexo femenino 33 años.


1ra. cons.

“Hace un año y medio un problema emocional. Me separé. No poder asumirlo.

Flores, reiki, reflexología, psicólogo. No puedo, intenté muchas veces matarme.

Y en las noches no puedo dormir”. Trabaja en cocina internacional en una embajada. “No puedo
estar sola. Me encierro en mi casa. Muchos proyectos pero no los hago. No logro hacerlo sola. Fue
como una cosa repentina. Desde los 14 años salí sola a defenderme en la vida. Nunca estuve con
mi madre”. Es brasileña. “Soy muy activa. Se vino a Montevideo a los 19 años y entró a trabajar en
este lugar. 4 años de relación con el novio. “El quería volver con los padres”. “Empecé engordar
mucho”. Hipertiroidismo e hiperinsulinemia. Toma T4. “Angustia, sensación de fracaso,
decepcionada”. “No lo puedo superar”. “Tengo la esperanza o espero algo”. “Aún estoy
esperando”. La madre está en Montevideo pero no tiene buena relación. 7 hermanos, es la 2da.
Estuvo 5 años sin ver a los padres, hasta los 20 años. “Tengo solo una amiga. “ A los 9 años
trajeron a mi hermana para Montevideo”. “Fui madurando muy de golpe. “Siempre fui de chica
muy rebelde”. Vivían en el campo cerca de Porto Alegre. “Impulsiva y extremista. Tiene una amiga
sola aquí “buena”. “Siempre fui una persona muy rencorosa, de no olvidarme”. “Una pareja antes,
4 años, pero pasó”. Intento de suicidio con ingesta de fármacos en el verano. “Pienso en este
hombre, con quien estará”. “Por qué me hizo esto”. Vive pensando en el pasado. Nostalgia. “Antes
no lloraba nunca”. “Dolor, angustia en el pecho”. Compasiva con los niños. “Carácter muy fuerte,
muy mandona”. “No me importa enfrentar a cualquiera”. “Tengo gente a cargo”. “Soy generosa.
Tengo miedo a envejecer”. Irregular con la menstruación. “Trauma con tener mucho busto”. Se
hincha los senos antes de la menstruación. Granitos en la cara y espalda antes de la menstruación.
Menstruación profusa. Se enoja fácilmente y contesta enseguida. Sensible, tristeza antes de la
menstruación. Estreñida. Bastante sed. Deporte, esfuerzo físico le gusta, le hace bien, gimnasia,
bicicleta. Poco apetito, se llena enseguida. Come rápido. Deseo de ensalada, lechuga, sopa,
chocolate intensamente, dulces, manteca de maní. Torta de chocolate, pan, biscochos. No come
sal, desde los 18 años, le molesta la sal. “Todo tiene que ser sin sal. Le siento el sabor a la sal y me
siento mal”. “me encantan los condimentos”. No le gustan las bebidas colas. El té y el café le
gustan amargo. Azucar agrava, le provoca dolor de cabeza. Acalorada. Afluencia de pensamientos
y ansiedad en la noche con insomnio. Se levanta de la cama. Inconsolable. El consuelo la agrava.
Quiere estar sola. La tristeza intenta que no se exteriorice.

Consideré los siguientes síntomas:

Trastornos por decepción de amor

Trastornos por cólera con pena silenciosa

Trastornos por pena silenciosa

Pena silenciosa
Consuelo agrava

Deseo de chocolate

Deseo de dulces

Aversión a la sal

Azúcar agrava

Deseo de sopa

Rencorosa

Compasivo

Inconsolable

Dictatorial

Rumia acontecimientos desagradables del pasado

Rumia acontecimientos desagradables del pasado,- por la noche

Menstruación agrava

Prescribí Natrum muriaticum 200 en plus.

2da. cons. Al mes.

“Espectacular. Un cambio de humor. Un cambio impresionante. Se desaparecieron esa cosa de


bronca, como que ya pasó. Sí, tengo ganas de hacer cosas. Estoy haciendo una dieta por la
hiperinsulinemia. Cuando estaba en pareja aumenté a 90 kilos. Me levanto con ánimo y de buen
humor. Es un gran cambio. El tema de dormir fue impresionante. Antes pasaba días o semanas sin
dormir”. Se levanta a las 5 AM. “Me decían algo y sin pensarlo ya contestaba mal”. Esa cosa
impulsiva ya no”. “Lo que estoy a veces muy acelerada, quiero hacer rápido todo”. “El tema de
estar sola ahora lo voy llevando. Salir, hice muchas cosas sola”. “Sobre todo estaba con
pensamientos muy negativos”.

“Yo no tenía autoestima. En el trabajo notaron un cambio”. Antes era otra persona, le dicen en el
trabajo. “Pido las cosas de otra manera. Volvió mi sonrisa la cara que antes estaba oscura”.
“Volviendo mucho para atrás, en la infancia, recodando momentos”. “Somos dos mujeres, mi
hermana y yo”. Mi madre se preocupa mas por los varones”.
“Desde los 7 años, mi hermana se vino a Montevideo y quedé perdida. Siempre estaba sola. Yo sé
que son mis padres, pero no siento eso de hija, de extrañarlos”. “Impongo respeto a los demás,
autoridad. Me da la impresión de que me tienen miedo”.

Sigue con natrum muriaticum 200 en plus.

--

OX. SM. 9 años. 1ra. cons.

Viene con la madre. Consultó “a una Homeopatía de chico por principio de asma y alergia”.
“Ronchas, picaduras”. “ojeras”. “Se mancha la ropa con la comida seguido”.

“En la escuela no prestar atención”. 4to año escolar. “No se concentra”. “Muy sensible, se
emociona fácilmente”. Tiene una hermana de 5 años. Padres separados hace 3 años. Se le llenan
los ojos de lágrimas en la consulta. “Le toman el pelo”. Llora fácilmente. En la escuela lo tiene mal
“que me insultan, que se burlan”, algunos compañeros.

La madre: “Recurrí a la Directora, a la maestra y al personal de la escuela”.

Rabias, rencor. Habla muy delicadamente. Locuaz. Temor de estar solo. El consuelo mejora.
Duerme boca abajo. Compasivo. “El tiene un poco de melancolía”. Acalorado. “Se le moja toda la
cabeza, la espalda, las manos. Ojeras rojizas, decoloración alrededor de los ojos. Deseo de papas
fritas, “comida chatarra”. Aversión al pescado, a las lentejas. El chocolate agrava.

Consideré los siguientes síntomas:

Llanto fácilmente.

Llanto relatando su enfermedad

Sensible a la rudeza

Locuacidad

Consuelo mejora

Deseo de compañía
Deseo de compañía,- cuando está solo agrava

Compasivo

Afectuoso

Sentimental

Traspiración profusa

Traspiración del cuero cabelludo

Prescribo: Pulsatilla 200 centesimal en plus.

2da. cons. A los 4 meses.

“Terminó mejor el año de lo que esperaba, paso con muy bueno bueno a 5to. Año”.

“Yo lo veo mejor, en todo”. “Anímicamente está mejor”. “Se emociona mucho, si le hablan del
abuelo por ejemplo que estuvo mal de salud”. “Quiere ser abanderado”.

“llora, se emociona por cosas tristes como alegres”. “Quiere ser arqueólogo, desde chiquito.
También jugador de fútbol. Con el padre está mejor. En casa ayuda. Volvió a tocar el tambor que
hace un año que lo tenía parado y tocaba desde los tres años”.

“El no quiere fallarme. No muy prolijo, no llega a desprolijo”. Temor a los ladrones. Concienzudo,
detallista en algunas cosas. “A veces le vuela la imaginación, fantaseoso”.

Prescribí: Pulsatilla Mil en plus.

3ra. cons. A los dos meses.

“Mejor. Me veo mejor en la escuela”. 5to. Año. Se distrae en la clase de inglés.

“Contesta y defiende sus derechos, las cosas injustas”. “Me estoy dando mas con mi padre”. “Son
cuadernos de otro niño, mas prolijos”. “Antes estaba dormido, tenía cierta timidez y vergüenza de
decir lo que pensaba, ahora no”. “De ánimo yo me siento bien”.

“¿Te acordás de los chicos malos? Ya no me hacen casi nada”. Duerme desnudo, siempre tiene
calor. “Veo que empezó el año distinto”. “Sentimental, sensiblero. Es familiero por naturaleza”.
Habla dormido a veces. Deseo de helado, carne, hamburguesas. Le cuesta ir a bañarse.
Sigue con Pulsatilla Mil en plus.

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NT Sexo femenino 67 años.

1ra. cons.

“Vertigos en la escalera”. “Siento que me voy a caer, que pierdo el control”. Mareos en la playa, en
los espacios abiertos, me pierdo en la inmensidad”. Se fue agudizando progresivamente. “De mis
cosas no me gusta hablar”. Es administrativa. Se peleó con el hijo del jefe. Era muy activa en el
trabajo. “Sensación de tener los sesos apretados”. Vive con el esposo. “ hijos grandes, con nietos.
Dificultad en la atención. Le gustaba gastar la plata que cobraba. “Era muy de la calle”. “Me
gustaba el trabajo, los trámites de oficina”. “Me siento con un vacío completo” en relación a la
pérdida del trabajo. “Pena, impotencia”. “Era la intendente del escritorio”. “Fue una injusticia”. El
consuelo la grava. “Muy mandona, muy sangentona”. “Me gusta ser líder”. “En el fondo soy
jovial”. Duerme de costado derecho. Engordó 15 kg después de dejar el trabajo. Deseo de
picantes, de cerveza, de wisky. “Tristeza, siento soledad”. “Yo pelié con la vida”.

Consideré los siguientes síntomas:

Dictatorial

Consuelo agrava

Temor a los espacios abiertos

Vértigo ascendiendo escaleras

Vértigo descendiendo escaleras

Trastornos por haber perdido su trabajo

Trastornos por discordia entre jefe y subordinados

Jovial

Locuacidad

Altivo
Cansancio de vivir

Desea la muerte

Deseo de alcohol

Deseo de cerveza

Le prescribí sulphur 200 en plus una gota de mañana y otra de noche.

2da. cons. Al mes.

“Yo me noto que estoy mas mansa. Tengo mas ordenadas mis confusiones”. “Me puedo juzgar”.
“Mi cerebro puede razonar mas”. No arrastra la lengua. “Estoy mejor de la memoria. El tema de
poder organizar las ideas. Ahora pienso mas, no me atropello, como que no estoy tan
atropellada”. “Esa tristeza se me agudizó mas”. “Siento rechazo hacia todo, como que no tengo
ganas de nada”. “Cuando estoy triste y sale el sol es como que me toma el pelo. Pero si estoy triste
y el día es nublado, como que me acompaña, lo desafío”. “Yo antes actuaba como me dictara el
corazón, ahora actúo mas friamente”. “Mareos”. “Como que tengo miedo, como que me voy a ir al
diablo”. “De todos modos, la escalera la subí con mas confianza”. “Estoy mas concentrada”. “Me
estoy equilibrando”. “No tanto temor”. “Todo lo mío es todo mental”. Se le duermen las manos,
duerme con guantes. Los espacios abiertos agravan. “Me siento sola en la vida, no tengo de donde
agarrarme”. “Que no encuentro ubicación”. “Me da rabia”. “Quiero morirme”. “No encuentro el
término medio, no me ubico”. “Como que largo la esponja”.

Prescribo Sulphur Mil en plus igual.

3er. Con. A los 2 meses.

“Parece que estoy mejor, mas resignada, no tan desesperada. Como que estoy mejor”. “No
termino de lograr la concentración. Trato de quedarme callada. No prolijo las ideas”. “Sigo
perezosa. No me hago tanta mala sangre”. “Como que tengo mas esperanza”. “Antes me sentía
humillada. Como que bajé mi orgullo. Yo sufría mucho por no poder pagar las cuentas”. Los
vértigos mas o menos. Tengo mas seguridad. Voy perdiendo esos miedos”. Con los espacios
abiertos está mejor. “No me siento tan triste, tiesa. Me siento mas segura, mas derecha”. “Me
siento mas segura de mí”. “Antes no pensaba, corría, iba, venía”. “Ahora no hago las cosas tan
alocadamente”. “De ánimo no estoy mejor”. “Como que uno está demás”. Locuaz. “Estoy mas
atenta con la gente”.
Prescribo Sulphur 10Mil en plus del mismo modo.

4ta. Cons. Al mes.

“La verdad que mucho mejor”. “Estoy muy bien. Me siento como hace 2 años. Realmente muchas
gracias. Esas gotas..” “Ahora encuentro cada lugar en su sitio y cada lugar en su espacio. Me
encuentro parada sobre la tierra. Soy yo otra vez. Me había acomplejado de tal manera que tenía
miedo de todo, estaba de mas en todos lados. Antes me sentía ridícula en todos lados y ahora no.
Ahora tengo mi lugar. Ahora como que me empecé a querer. Ahora como que me valoro. Como
que se me trancaban las palabras, pero ahora no. Era un sufrimiento que tenía desde que me
levantaba hasta que me iba a dormir. Era un dolor en el alma que tenía espantoso.” “El tema de
las escaleras de los vértigos mejoraron. Se me fueron los miedos. Estoy ubicada. Se me fueron
esos temores tontos. Estoy mucho mejor. De ánimo estoy mucho mejor”.

Prescripción: sigue con Sulphur 10Mil en plus.

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KE Sexo masc. 10 años.

1ra. cons.

Viene con la madre.

“Va a psicóloga desde hace 4 meses”. “Trastorno de ansiedad”. “El problema es al dormir, miedo a
dormirse. Cuando se va a dormir le viene un desasosiego, le cuesta dormirse. Le pase desde hace 1
año y pico”. “Si duerme conmigo en la cama grande se duerme enseguida”. Viven con el padre y
un hermano de 4 años. Necesita que la madre esté despierta cuando el se va durmiendo. “Vos no
te duermas” le dice a la madre. “Comenzó de a poco con estos miedos. Ansioso, de no poder
dormir. Angustia en la noche. Duerme de costado izquierdo. En sueños“casi siempre veo un barril
con tipos sentados arriba de vino o de agua”. Es muy unido al padre”. El padre está trabajando en
el interior, viene los fines de semana. Cursa 5to. Año escolar. Introvertido, reservado. Ansioso,
inquieto, impaciente. Se enoja y ofende fácil. “Es muy activo físicamente, inquieto, dispersador.
Muy bueno bueno en el carnet. Es medio vago con el estudio. Confrontaciones por como querer
hacer las cosas”. “Apurado, desordenado”. Aversión a bañarse. Acalorado. Transpira mucho la
cabeza, el labio superior y la nariz. Deseo de frutas, carne, hamburguesas, asado, es mas de lo
salado. Sed de mañana. Los padres estuvieron separados desde los 2 a los 4 años del niño. Se
quebró el brazo izquierdo hace un tiempo. Se muerde las uñas. “Razgos de inseguridad, de falta de
confianza, frente a los amigos”.

Consideré los siguientes síntomas:

Insomnio en niños

Ansiedad por la noche,- en niños

Ansiedad antes de dormir

Ansiedad dormir por la pérdida de sueño

Angustia por la noche

Deseo de compañía por la noche

Quiere estar desnudo durante el sueño

Impaciencia

Inquietud ansiosa

Morder las uñas

Falta de confianza en sí mismo

Oféndese fácilmente

Aversión a bañarse en niños

Transpiración labio superior

Transpiración nariz

Transpiración del cuero cabelludo

Deseo de carne

Deseo de fruta

Le prescribí Sulphur 200 en plus una gota de mañana al levantarse y una de noche al acostarse.

2da. cons. Al mes.


“Mejor”. “Las gotitas me dieron mas confianza para dormirme”. “Bastante mejor. Ahora me
acuesto y pienso y pienso lo que hice en el día..”

“Se vio un avance, se ha dormido”. “Está mas caluroso que nunca” “Mejoró bastante del sueño,
casi todos los días duerme solo”.

“En la escuela bien”. “Se dispersa mucho porque conversa”.

Sigue con sulphur 200 en plus.

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DE. Sexo fem. 52 años. 1ra. cons.

“Me siento mal, cansada”. Ideas de suicidio. Tiene un hotel en Maldonado. 2 hijos varones de 25 y
30 años en España. “El padre se mató. 9 suicidios en la familia”.

“Afectivamente muy sola”. Se divorció hace muchos años. Pareja hace 20 años. “No puedo dormir,
tomo whisky para dormir. Siento mucha angustia”. “Es como la cinta de Moebius, uno está de
cada lado”. 2 terapias hace años. Tiene además allí un vivero. Le dejó de interesar. “Depresión,
tristeza, soledad”. “Que piensen que fue un accidente”. De niña vivía con los padres en el campo.
“Le pegaba a todos los niños de la escuela, golpeaba a todo el mundo. “El crac mio fue cuando me
llevaron del campo a una escuela llena de niños, porque yo amaba los animales”. “Buscaba alguno
para pelear”. Un hermano 4 años menor. Se casó a los 18 años “como una forma de zafar de mi
casa”.

“Estaba disgustada con mi vida”. “Una tía abuela decidió que fuera maestra”. Vivieron 12 años
juntas. “Nunca he hecho lo que he querido”. “Me hubiera gustado ser bailarina, cantante, actriz”.
Bailar, cantar la mejoran. Le molesta a los hijos que cante. Falta de deseo sexual, aversión. Miedo
a quedarme sola. Miedo a los hombres. Miedo a la soledad. “Súper sensible, escucho una canción
y lloro”. Pero no es de llorar habitualmente. Humor variable, rápidamente cambiante. “No sé con
quien me voy a encontrar”. “Irascible, enojada fácilmente”. Rencor con la tía abuela. “Siento que
fue la que me separó de mis padres. “La hacía llorar a mi tía, yo había dado vuelta el mecanismo”.
“Mi mamá me peleaba mucho”. “Cuando las cosas mejoraron en el hotel, quedé de lado”. “Me
sentí dejada de lado”. Rencor. Le sacó la llave al esposo. No se separa por el temor a quedarse
sola. “Muy mandona, mandoneo a todo el mundo”. Deseo de whisky y bebidas blancas. Solo toma
de noche. El vino le da cefalea. Duerme de costado. Grita dormida. Sueños clarividentes. De niña
sueños que la perseguían los policías y los mataba con un dedo. “Soñaba con peleas, nunca nadie
pudo mas que yo”. Tiene un crecimiento de la encía adelante. Se la cortaron y volvió a crecer.
Deseo de ñoquis de papa, melones, poco apetito. Destapa las piernas de la rodilla para abajo en la
cama. La menstruación se le retiró a los 46 años.
Consideré los siguientes síntomas:

Dictartorial

Peleador

Malicioso

Genio humor cambiante

Disposición al suicidio

Desea la muerte

Hastío de la vida

Cansancio de vivir

Deseo de alcohol

Deseo de whisky

Temor a la soledad

Cantar

Bailar

Tumores encías,- tamaño de una nuez

Le prescribí Ignatia 200 en plus una gota de mañana y otra de noche.

2da. cons. Al mes.

“Bien”. “Cuando salí de aquí me sentí tan feliz, me hicieron sentir mejor”.

“Mejor en los nervios, en los miedos, en las inquietudes”. “Mas tranquila, mas segura”. “Como que
me expandí un poco”. “Una de mis sensaciones era sentirme atada, presa”. “No me siento ahora
tan atada y presa, mas libre”. “No estar haciendo lo que realmente quiero, me gustaría trabajar en
el campo, no en espacios cerrados”. “Hay algo en mí que no me deja ser libre”. “Soy rezongona,
limitante, reivindicativa”. Me enojo con alguien y aunque quiera nunca mas puedo volver a
relacionarme. Pierdo los lentes continuamente. Que es lo que no quiero ver”. El ex esposo murió
del corazón en 2005. “Quizás estudiar psicología”, pero el esposo actual no la dejó, “los chicos
eran chicos”.

Cultiva orquídeas. El consuelo le molesta. “Hace 10 años lo quise dejar y dijo que se iba a matar”.
“Anímicamente estoy mejor”. “Temor a estar sola, a la soledad”. Reza frecuentemente. “No tomo
mas whisky para dormir. Ya no tengo ganas de tomar”. Venía tomando los últimos 3 años. “Hace
tres años eché una vez a mi marido, ahí fue que empecé a tomar”. Mejor de las ideas de no querer
vivir mas. “El nido vacío me costó”.

Sigue con Ignatia 200 en plus.

3er. Cons. Al mes.

“Me siento bien de venir acá. Los lentes los dejé de perder. Está equilibrada la cosa”. “Me siento
muy sola. Estoy ahí que tengo ganas de separarme, que me aburro, pero viene el miedo de estar
sola”. “Este mes he tenido sensaciones que no he tenido hace tiempo. Creo que una de las formas
en que estuve atada, como que me voy redescubriendo, reencontrando”. “Pasé muchos miedos.
Miedo a estar sola”.“Pudiendo pensar mejor”. “Me hacen sentir culpable los desgraciados. Como
mi papá que terminó suicidándose.

Prescribo Ignatia Mil en plus.

4ta. Cons. Al mes.

“Me ha movilizado terriblemente la Ignatia Mil”. “La raiz de mis miedos”. “Empecé a adelgazar.
Como dejé de tomar, me enganché con la dieta bien”. “Momentos bárbaros, otros miedo a todo,
que le pase algo a mi hijo en España”. “Dormimos abrazados nuevamente”. “No peleo, dejé de
pelear”. “Me siento bien”. “Se me fueron los dolores de cabeza. Fueron asiduas desde los 30
años”. “Ahora duermo bien. Antes tenía miedo de acostarme y no dormir. Ahora me muermo en
seguida”. “Ahora salimos a caminar a lugares que nos gusta. El relacionamiento con toda la gente
ha mejorado”. “Estoy contenta conmigo misma”. “Me sorprendí de mi misma”. “Me levanté con la
sensación de que salí de una larga enfermedad”.

Sigue con Ignatia Mil en plus.

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KS. Sexo masc. 39 años.

1ra. cons.

“ 2 años de adicción a la cocaína”. Hace 6 meses no consume. Estando por pasar a una 2da. fase de
rehabilitación en un centro para tratamiento de adicciones, tiene una recaída en el consumo y
abandona el centro. Recibe Floxetina, clonazepam y olanzapina. Separado hace 4 años. 2 hijos, 9 y
6 años. La ex esposa le puso restricción judicial Hace 1 año y medio que no ve a la hija. “Soy de
carácter muy fuerte”. “Ambos somos así y terminábamos a los roscazos”. “Violento, impulsivo”. Es
reservado, poco comunicativo.

A los 25 años cáncer de testículo, operado y quimioterapia posterior. “Y después conocí a ella”.
“Alcohol, si empiezo no me paras mas”. Whisky, cerveza. Se enoja y ofende fácil. “Anímicamente
ando mal”. “Un poco de culpa tengo, esa sensación de haber defraudado”. Trabaja en una
empresa donde tuvo algunos problemas de faltas consecuencia del consumo. Le pasa siempre la
pensión a los hijos. La ocupación mejora. “Me sigue llamando la cocaína”. “Cuando falleció mi
padre a los 15 años, ahí se me cayó todo”. Jugaba al basketball en un club en una categoría juvenil.

Operado del riñón derecho a los 9 años por una obstrucción del uréter. Neumotorax en el pulmón
derecho. Hernia hiatal. Hinchazón después de comer. Come rápido. Deseo de carne. Deseo de
bebidas frías. Duerme de costado derecho.

Consideré los siguientes síntomas:

Trastornos por muerte de seres queridos

Cólera violenta

Violento

Alcoholismo

Deseo de alcohol

Deseo de whisky

Deseo de narcóticos

Prescribí Nux vómica 200 en plus, mañana y noche.

2da. cons. Al mes.


Bien. Mejor en general. Picazón en los pies, nunca lo había tenido ese síntoma.

Sigue con nux vómica 200 en plus.

3ra. cons. Bien, mejor. Está recomponiendo la relación laboral y también con sus hijos.

Sigue con nux vómica 200 en plus.

4ta. Cons. “Mejor en general, mas estable”. Pasó de una pensión a alquilarse un apartamento.
“No estoy pensando mas en la cocaína”. Sigue la picazón en los pies, lo que me parece una
expresión exonerativa de la ley de curación.

Sigue con nux vómica 200 en plus.


Bibliografía

Organon de la Medicina. Samuel Hahnemann. Ed. Albatros.

Introducción a la psicopatología y la psiquiatría. J. Vallejo Ruiloba. Ed. Masson. Salvat

Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSMIV. Ed. Masson.

Tratado de psiquiatría Henry Ey. Ed. Masson.

Repertorio homeopático Synthesis. V. 9.2 F. Schcroyens. Radar – Archibel.

Psicosomática psicoanalítica. Edgardo Korovsky . Editorial Rocaviva 1993.

El concepto de narcisismo en la obra de Freud. E. Korovsky, M. Herrera, W. Perdomo. A. Pittaluga,


R. Rapetti, T Ruival. Editorial Psicolibros. 1999.