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ANÁLISIS Y COMENTARIO DE TEXTOS


(Análisis: trabajo de disección previo al comentario)

Fases:

1. Localización del texto

Es necesario situarlo adecuadamente en su momento o contexto histórico, en


su entorno cultural y en el lugar que ocupa dentro de la obra de su autor.
Constatamos si se trata de un fragmento o de una obra completa; si tiene una cierta
autonomía, es decir, se puede explicar por sí mismo o se necesita del conocimiento
de la obra para su total comprensión. En este apartado nos interesan datos
escuetos sobre biobibliografía del autor, una mínima caracterización de la corriente
artística o ideológica en que se inscribe el autor, el marco histórico y social de la
época, etc.

2. Clasificación del texto o tipología textual

Se entiende por textos las emisiones habladas o escritas de cualquier longitud


(desde un enunciado a un libro entero) que tengan unidad.

2.1. Textos orales y escritos


En función del canal por el que se transmiten. Estas dos modalidades
plantean diferentes exigencias relacionadas con los siguientes aspectos:
 Situación comunicativa. El escritor no comparte elementos de la
realidad extralingüística con su destinatario, ni aquellos procedentes de
los códigos no verbales que acompañan al discurso hablado.
 Grado de planificación. Frente a la espontaneidad del texto oral, el
texto escrito permite mayor elaboración y ofrece la posibilidad de ser
revisado.
 Permanencia. Los textos escritos permanecen en el espacio y en el
tiempo, mientras que los orales se caracterizan por su espontaneidad.

TEXTOS ORALES
 Su sintaxis está menos estructurada; emplean
oraciones incompletas; se recurre menos a la
subordinación y a las pasivas.
 Las relaciones entre enunciados se establecen por
yuxtaposición.
 Predomina la estructura tema/comentario: El gas,
¿lo has cerrado?
 Suelen repetir estructuras sintácticas.
 Es frecuente el uso de comodines léxicos: cosa,
bonito, eso; y de muletillas: vale, bueno, eh

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TEXTOS ESCRITOS
 Su sintaxis resulta más elaborada: no se emplean
oraciones incompletas, excepto con fines estilísticos;
se recurre más a la subordinación y a las pasivas.
 Abundan los conectores entre oraciones, que
estructuran mejor los contenidos.
 Predomina la estructura sujeto/predicado: ¿Has
cerrado el gas?
 Varían con frecuencia de estructura sintáctica.
 En la práctica escrita se tiende a evitar las palabras
comodín y no se deben emplear muletillas.

2.2. Tipos de textos y objetivo comunicativo

Un segundo criterio atiende al objetivo comunicativo que persigue el texto:


 Textos informativos. Sirven para dar noticia de algún hecho.
Periodísticos, científicos, humanísticos.
 Textos prescriptivos. Ordenan o determinan algo. Jurídicos,
administrativos, legislativos.
 Textos persuasivos. Inducen con razones a creer o a hacer
algo.Propagandísticos, publicitarios, ensayísticos.
 Textos estéticos. Crean un mundo de ficción. Literarios: líricos,
narrativos, dramáticos.

3. Propósito, punto de vista y tema central


a) Propósito. El autor elabora un texto persiguiendo una finalidad, un
propósito: dar cuenta de su actitud frente al mundo, los seres y las cosas,
desde unas determinadas circunstancias materiales o anímicas. La variedad
de propósitos es inmensa; su expresión, infinita. Unas veces el autor
proclama abiertamente sus intenciones; otras, las disimula. Nuestro trabajo
consiste en descubrir su propósito específico, ya que el genérico no es otro
que el de escribir para influir en los demás, para comunicar el propio punto
de vista sobre una parcela de la realidad. Para contestar este apartado
hemos de formularnos la pregunta “¿para qué se escribió el texto?”. La
respuesta ha de ser sencilla y clara.
b) El punto de vista. Representa el ángulo desde el cual se cuenta la historia –
textos narrativos-, se transmite la información –textos expositivos-, o se
experimenta la realidad –textos poéticos-. Ante los hechos contados o
expuestos, el autor puede implicarse en mayor o menos medida y, por tanto,
mostrar más o menos objetividad. El punto de vista tiene en cuenta el
destinatario potencial para quien se escribe. Así, un científico que se dirige
a otros colegas empleará un lenguaje y un punto de vista más técnico y
riguroso que si se dirige a un público más amplio. ; de la misma manera, un
periodista, si quiere sensibilizar al lector sobre unos acontecimientos
dramáticos, puede optar por presentarlos de forma más emotiva o subjetiva
que si refiriera hechos corrientes.
c) Determinación del tema. No podemos confundir tema con propósito ni con
argumento. El tema se define como la idea central, el eje en torno al cual se
construye el texto. Viene a ser como una síntesis conceptual o abstracta de

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lo que el autor ha dicho. En resumen, el tema es aquello de lo que se habla o


escribe, el principio organizador al que se subordinan las proposiciones que
constituyen el texto. El concepto de argumento conlleva el desarrollo
temporal o espacial de un asunto. Reconocemos como tema de un texto la
idea principal que lo impregna y le da unidad y coherencia. Aunque no esté
mencionado explícitamente, no por ello hay que pensar que falta. Una vez
determinado lo expresamos con un nombre abstracto como núcleo y de
manera breve (“La vanidad del mundo”, “Los valores individuales frente a la
uniformización social”, “La nostalgia del pasado”... En ocasiones, además de
señalar el tema central, podemos advertir la presencia de otros temas
colaterales o secundarios; los señalaremos si son relevantes en nuestro
análisis.

4. Estructura.

Llamamos estructura a un conjunto de elementos relacionados


entre sí e interdependientes. Reconocemos dos tipos: la estructura externa y la
estructura interna. La interna se refiere a la distribución de los elementos del
contenido, los significados a lo largo del texto; la externa, a la cohesión que establecen
entre sí los elementos formales, los significantes. Las dos se superponen en un texto
como la urdimbre y la trama de un tejido. La estructura externa está relacionada con
los elementos de cohesión (ver mecanismos de cohesión) y la división del texto en
párrafos. La estructura interna tiene que ver con los bloques temáticos que pueden o no
corresponderse no los párrafos.

4.1. Tipos de estructura

Una primera clasificación de los textos por su organización puede establecerse


según estén construidos en torno a una idea central, textos de estructura vertebrada o
no, textos fragmentarios o de estructura invertebrada. El tiempo se convierte a veces en
un factor de estructuración del texto, sobre todo en literatura. Así podemos encontrar:

a)Textos de estructura lineal: aquellos que refieren sucesos en el orden en que


ocurrieron.
b) Textos de estructura discontinua: aquellos que presentan cortes u omisiones en
lo relatado.
c)Textos de estructura circular: aquellos en que el final nos devuelve al principio.
d)Textos de estructura de contrapunto: aquellos que se construyen sobre acciones
paralelas o simultáneas, etc.

Pero el factor de ordenación más elocuente en los textos informativos lo


proporciona la relación lógica entre sus partes. Se han reconocido diferentes esquemas:

 Textos de estructura analizante: aquellos que empiezan con una idea que se
explica o desarrolla a continuación (se podrían llamar, también, de estructura
deductiva, por ir de lo general a lo particular); por ejemplo, la noticia
periodística. También, una afirmación o un postulado y varios que los desarrollan
o demuestran.

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 Textos de estructura sintetizante: los que expresan al final una idea que es
conclusión de lo anterior. También, varias ideas que llevan a una última idea
conclusiva. Estos textos tienen su equivalente en los razonamientos inductivos,
como ocurre en las sentencias judiciales.
 Textos de estructura analizante-sintetizante: la afirmación o idea inicial es
desarrollada en el texto que, a su vez, tiene una conclusión que procede de la
idea inicial.
 Textos de estructura paralela: en ellos las ideas no se subordinan unas a
otras, sino que todas tienen importancia similar, como las diferentes
definiciones de un diccionario.
 Textos de estructura encuadrada: en éstos la idea del principio se parangona o
adquiere el mismo relieve que la del final. Las cartas, enmarcadas entre un
saludo y una despedida, pueden servir de modelo.
 Textos de estructura interrogación-respuesta: un núcleo interrogativo y
varios núcleos de respuesta o, al revés, varios núcleos interrogativos y uno de
respuesta o puede faltar el núcleo interrogativo.
 Textos de estructura de repetición: repetición de una idea en modo idéntico o
con adición de algún elemento nuevo cada vez que se repite.
 Textos de estructura dependiente del punto de vista: los distintos puntos de
vista sobre la realidad pueden originar distintos núcleos estructurales,
dispuestos con orden o en forma caótica.

5. Tipos de contenido: cultural, ideológico, estético y


científico

5.1. Contenido cultural: aludimos a un conjunto de saberes muy amplio. Este


contenido lo hallamos en el área de las humanidades: filosofía, historia del arte,
antropología, literatura, etc.
5.2. Contenido ideológico: se entiende por ideología el conjunto de ideas acerca de
cuestiones religiosas, políticas, económicas, etc., que caracterizan a un individuo, grupo
o institución. Los autores quieren convencer al lector de las insuficiencias o validez de
un determinado punto de vista. La ideología en un texto puede estar manifiesta o
implícita.
5.3. Contenido estético: se trata de obras que persiguen la plasmación de un ideal
de belleza y trasmiten al lector un determinado efecto estético y/o espiritual. Un
ejemplo serían las obras literarias.
5.4. Contenido científico: el contenido científico no se reconoce sólo por su
temática, sino también por su método, es decir, por su manera rigurosamente objetiva y
contrastiva de acercarse a los problemas planteados, y por el empleo de un lenguaje
denotativo y fundamentalmente técnico, especializado. Los textos de las ciencias
humanas (filosofía, psicología...) y sociales (historia, economía...) pueden presentar un
componente científico poco obvio a primera vista.

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6. El análisis en los niveles fonológico, morfosintáctico y


léxico-semántico.
(Vid. Los tipos de lenguaje con su caracterización lingüística propia) .

Nivel fonológico, fónico o fonemático: estudia las unidades relacionadas


con el aspecto vocálico-auditivo de la lengua (unidades segmentales –fonemas,
sílabas y grupos fónicos-, unidades suprasegmentales –acento, entonación-, ritmo en
el verso –métrica- y ritmo en la prosa, peculiaridades gráficas, figuras estilísticas
propias de este nivel –aliteración, onomatopeya, similicadencia, paronomasia-,
expresividad textual).

Nivel morfosintáctico: Aglutina dos subniveles: la morfología, que se ocupa


de la descripción de la forma de las palabras: su composición morfemática y los
mecanismos de creación de nuevas palabras; su categorización gramatical
(sustantivo, pronombre,verbo, adjetivo, adverbio, artículo, conjunción, preposición e
interjección). Y la sintaxis, que estudia las relaciones entre las palabras, la manera
que tienen estas de combinarse para formar estructuras superiores: sintagmas,
construcciones y oraciones (Parataxis –coordinación y yuxtaposición- y la hipotaxis
–subordinación: sustantiva, adjetiva, adverbial). Figuras estilísticas o retóricas de
este nivel:
a) Por adición de palabras:Paráfrasis, pleonasmo, sinonimia, epíteto.
b) Por omisión de palabras: elipsis, asíndeton,zeugma.
c) Por repetición de palabras: anáfora, epífora, reduplicación, epanadiplosis,
derivación, concatenación, polisíndeton, retruécano, repetición dispersa,
d) Por analogía, accidentes gramaticales, cambio de orden, concordancia :
derivación, silepsis, dilogía, calambur, juego de palabras, hiperbaton,
anacoluto, anástrofe.

Nivel léxico-semántico: atiende al significado de las palabras, al de las


unidades que las conforman y a la organización del vocabulario en estructuras
(campos léxicos, campos semánticos). Polisemia. Valores contextuales. Connotación.
Homonimia. Antonimia. Sinonimia. Campos semánticos y conceptuales . Cambios
semánticos. Tropos: sinécdoque, metonimia, imagen, metáfora, alegoría, parábola,
símbolo.

Figuras retóricas.
a) Descriptivas: prosopografía, etopeya, retrato, topografía, enumeración.
b) Patéticas: exclamación, interrogación retórica, énfasis, apóstrofe,
hipérbole, prosopopeya, dialogismo.
c) Lógicas: sentencia, símil, antítesis, oxímoron, paradoja, metalepsis,
dubitación, lítote, gradación.
d) Oblicuas: perífrasis, alusión, eufemismo, preterición, reticencia, ironía,
sarcasmo.

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7. Las propiedades del texto.

7.1. Coherencia

El destinatario de un texto espera de éste que se centre en un tema


y no salte de una idea a otra; que no repita lo mismo
constantemente, sino que su contenido se articule en una secuencia
progresiva de ideas; y que preste atención a los aspectos más
destacados del contenido que transmite. Es decir, el receptor
espera del texto que éste tenga coherencia.

7.1.1. Mecanismos de coherencia.


Un texto tiene sentido porque las expresiones que lo componen
construyen una continuidad de sentido. Si se detecta la ausencia de continuidad, el texto se
convierte en un sinsentido y se produce una serie de desajustes entre los componentes
textuales y el conocimiento previo del mundo de los receptores. El tema las
presuposiciones, las implicaciones y el marco son los mecanismos de coherencia.
El tema es aquello de lo que se habla o escribe, el principio organizador central al
que se subordinan las proposiciones que constituyen un texto.
Las presuposiciones son proposiciones implícitas, es decir, aquellas que el emisor
del texto supone que su receptor conoce.
Las implicaciones son informaciones adicionales que contienen los enunciados. Por
ejemplo, un enunciado del tipo El marido de Susana llegó tarde contiene la implicación de
que Susana está casada.
El marco, constituido por el tipo de texto y la situación comunicativa en que éste se
produce, condiciona su coherencia.

7.2. Cohesión

Los componentes que integran un texto dependen unos de otros según


unas convenciones y formalidades gramaticales: la cohesión descansa, así,
sobre la dependencia gramatical.

7.2.1. Mecanismos de cohesión.

 Referencia y deixis.
La referencia es el mecanismo de alusión a algún elemento mencionado en el
texto. En ella se distinguen la anáfora y la catáfora. La deixis es un mecanismo de
señalamiento del quién, el cuándo y el dónde de un enunciado.

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REFERENCIA DEIXIS
Señala el quién por medio de los
Anáfora Un elemento de un texto se Deixis
relaciona con otro anterior. Se sustantivos personales y de los
lleva a cabo especialmente con personal posesivos: Juan llegó con su novia (Su
los sustantivos personales: señala a la novia de Juan)
Juan llegó con su novia. Ella no Señala el dónde por medio de los
Deixis
traía cara de buenos amigos demostrativos y de los adverbios de
espacial lugar: Entró en el salón. Allí lo
esperaban dos personas.
Señala el cuándo por medio de los
Catáfora Un elemento de un texto se
Deixis
relaciona con otro posterior. adverbios de tiempo:. Llegó a las ocho
Para ello se utilizan, sobre temporal Entonces se produjo el incidente.
todo, los sustantivos
indefinidos: Vio que algunos
aún no habían llegado: Pedro,
Luis, Mercedes, Aníbal.

 Sustitución y elipsis

La sustitución consiste en el reemplazo de un elemento por otro; y la elipsis


es la omisión de un elemento: Juan trajo rosas; Pedro (trajo) lo mismo.

 Conectores y cohesión léxica

Los conectores son palabras o construcciones que expresan adición,


restricción, objeción, temporalidad, causa, consecuencia, orden, alternativa,
especificación: Primero, cenaron en el salón. Más tarde pasaron a la terraza.
La cohesión léxica se lleva a cabo por medio de la reiteración: repetición de
palabras, empleo de sinónimos (conceptuales o referenciales),hiperónimos y palabras del
mismo campo asociativo: Juan llegó tarde. El muchacho traía mala cara.

 Isotopía

Consiste en la repetición de unidades lingüísticas relacionadas entre sí por su


forma o su significado. Es muy habitual en los textos poéticos y puede ser:
- Gramatical. Se repiten unidades de la misma categoría
gramatical: nombres, adjetivos, verbos...
- Semántica. Las palabras se refieren a un mismo campo
de significado.

- Fónica. Se produce por repetición de sonidos(rima y


aliteración)

7.2.2. Análisis de los mecanismos de cohesión

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En un mismo texto pueden coexistir todos los mecanismos de cohesión o


presentarse alguno de ellos. Para analizar estos procedimientos en un texto
concreto, conviene reconocerlos primero y destacarlos de manera gráfica.
Ejemplo:

Hay muchas cosas que pueden pasar desapercibidas en la manera en que están unidas
dos oraciones en una secuencia. Las damos por supuestas, las tenemos en cuenta sin que
seamos conscientes de ellas, es decir, las empleamos para reconstruir la relación, cuando la
estamos entendiendo, o para representar la cuando la estamos componiendo. Pero cuando
describimos las oraciones no necesitamos hablar de ellas, porque siempre funcionan. Sólo
describimos lo que cambia cada vez, y está explícito en palabras cuya función entendemos. Es
como un hornúnculo que hace falta para interpretar las definiciones del diccionario o las
explicaciones que damos de los significados de las palabras cuando se nos pregunta.

Una vez identificados los elementos que garantizan la cohesión,


debe procederse a la explicación del valor que adquiere cada uno de ellos.

 Anáforas: el pronombre átono las (líneas 2 y 3) y el sustantivo personal ellas


(línea 3) se refieren al término cosas (línea 1); el pronombre átono la (línea 3)
se refiere al vocablo relación (línea 3); el sustantivo personal ellas (línea 5) se
refiere a oraciones (línea5); el pronombre átono nos (línea 8) se refiere a
nosotros (que se obtiene también desinencialmente en damos, línea 7, y en
necesitamos y describimos, línea 5).
 Cohesión léxica: ésta se manifiesta por repetición del sustantivo oraciones
(líneas 2 y 5) y del verbo describimos (líneas 4 y 5).
 Conectores: en el texto funcionan como tales la construcción explicativa es
decir (línea 3) y la conjunción adversativa pero (línea 4).

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8. El texto como proceso comunicativo (Elementos de la


Comunicación y Funciones del Lenguaje)

TEXTO

ACTO DE COMUNICACIÓN

CANAL (Libro, papel, periódico...)


(F. Fática)
REFERENTE
EMISOR (Autor, escritor...) MENSAJE RECEPTOR (lector)
(F. expresiva (F. Representativa o Referencial) (F. conativa o apelativa)
o emotiva)
Contexto: Cotexto / contexto situacional
*Nivel fónico
CÓDIGO (lengua castellana) *Nivel morfosintáctico
(F. Estética o poética) *Nivel léxico-semántico
(F. Metalingüística)

CODIFICACIÓN DECODIFICACIÓN
(Creación, elaboración, elocución) (Interpretación, hermenéutica,
comentario

Temático Estructural Estilístico

Tema Externa Interna *Sustantivos


Argumento * Adjetivos
Capítulos Unidades de * Verbos
LENGUAJES Secuencias contenido * Parataxis
Párrafos * Hipotaxis
* Literario (Subjetivo, connotación, polisemia) * Campos
* Técnico-científico (objetivo, denotativo, monosémico) léxico-
* Humanístico (híbrido) semánticos
* Periodístico (Híbrido. Géneros: Noticia, crónica, opinión...) * Figuras
* Jurídico (Formulístico. Anacronismos) estilíst.
* Publicitario (Recursos literarios. F. conativa o apelativa)
* (...)

ELECCIÓN LINGÜÍSTICA

ACTO DE HABLA

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Según se advierte en el esquema, todo texto es un acto de comunicación


donde intervienen unos elementos a los que corresponden unas funciones (Roman
Jakobson):
 F. Expresiva o emotiva. El acto comunicativo tiene una función expresiva
cuando está orientado hacia el emisor del mensaje, de modo que sirve para
expresar sus actitudes, sentimientos, afectos, etc. El caso más característico
lo constituyen los mensajes formados exclusivamente por interjecciones : ¡ay!,
¡oh!, etc.
 F. Conativa o apelativa. La función apelativa o conativa se da cuando la función
básica del mensaje es producir una respuesta en el receptor. Esto ocurre en las
expresiones de carácter imperativo (¡Sal de aquí!), o en los mensajes
publicitarios, cuya intención es provocar una respuesta en el receptor-
consumidor.
 F. Referencial o representativa. Esta es la función de la mayor parte de la
actividad comunicativa: transmitir una determinada información sobre la
realidad extralingüística.
 F. Fática o de contacto. El lenguaje cumple una función fática o de contacto
cuando tiene como finalidad abrir, cerrar o asegurar la comunicación entre el
emisor y el receptor: por ejemplo, los saludos y las despedidas, las muletillas...
 F. Metalingüística. Una de las peculiaridades de la comunicación humana reside
en que podemos utilizar el código lingüístico para hablar del propio código.
(“Amó” es una forma verbal transitiva) (¿Qué significa frivolidad?).
 F. Poética o estética. Esta función podemos encontrarla en aquellas ocasiones
en que resulta más importante la forma del mensaje que la información que nos
transmite. El lenguaje literario está fuertemente condicionado por esta función.

En un mismo mensaje pueden combinarse varias funciones. Es muy raro que


sólo aparezca una de ellas.

9. Modalidades textuales: narración, descripción, exposición,


argumentación (textos narrativos, descriptivos, expositivos y
argumentativos)

9.1.
Narración

Esta modalidad textual se emplea para referir acontecimientos que se


desarrollan en el tiempo y en ella predomina la función referencial o representativa. En la
comunicación cotidiana, sirve de instrumento para transmitir información, al igual que en el
caso de los textos que abordan sucesos o procesos históricos, científicos, etc. La narración
literaria, en cambio, colabora con el objetivo de crear un mundo de ficción.

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9.1.1. Características lingüísticas

NIVEL MORFOLÓGICO
 Empleo de verbos en pretérito perfecto simple para enunciar los hechos: Llegó a las ocho.
 Uso del pretérito imperfecto de indicativo con el que se presentan las acciones en su desarrollo:
Caminaba por la calle cuando sonó un disparo.
 Utilización del presente de indicativo con significado actual, con valor habitual o histórico: Va
todos los días a su trabajo en autobús; Bécquer muere en 1870.
NIVEL SINTÁCTICO
 Predominio de las oraciones enunciativas: Se detuvo sin entusiasmo
 Relevancia de los complementos circunstanciales de tiempo y lugar expresados por medio de
palabras, sintagmas o construcciones y proposiciones subordinadas adverbiales de tiempo y de lugar:
Llegó muy tarde; Llegó cuando todos dormían; Escribía desde París; Escribía donde podía.
 Utilización de proposiciones subordinadas adverbiales de causa, finalidad y consecuencia, así
como de coordinadas copulativas, que permiten la organización lógica de las acciones: Habló con ella
porque era su última esperanza; Miró el camino y se echó a andar.
 Presencia de los estilos directo e indirecto: Le contestó con desprecio: -¡Bah!; Le recordó que era
tarde.
NIVEL SEMÁNTICO
 Utilización de verbos de movimiento, de acción y de lengua: Corrió tras ellas; Le dijo que no
estaba.
 Empleo de adverbios deícticos de lugar y de tiempo: Ocurrió allí; Lo descubrió ayer.

9.1.2. Narración literaria

En la narración literaria pueden establecerse dos niveles de análisis:

a) Nivel de la historia
La historia es lo que se cuenta en una narración. En
ella, unos personajes protagonizan acontecimientos que se desarrollan en un lugar y en
un tiempo determinados y siguen un orden causal o cronológico: se inicia,
generalmente, con una presentación, continúa con el desarrollo y concluye con el
desenlace.
Esta organización corresponde a la estructura clásica de la narración, pero no
siempre se cumple en la literatura; la historia puede comenzar en un punto del
desarrollo (comienzo in media res), avanzar por medio de escenas parciales o
desembocar en un final abierto y carecer, por tanto, de desenlace.
En el nivel de la historia, se distinguen los nudos y las catálisis:
 Nudos. Son los hechos que hacen avanzar el relato y resultan imprescindibles
para que ocurran los acontecimientos siguientes.
 Catálisis. Corresponden al desarrollo de la narración entre nudos. Aunque no
son imprescindibles, pueden aportar información importante para el sentido del
relato por medio de índices (enunciados que ofrecen información explícita o
implícita sobre los personajes, el lugar y el tiempo) que caracterizan a los
personajes, y que localizan la historia en un lugar y en un tiempo determinados.

B) Nivel del discurso

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El discurso es la manera como se cuenta la historia y varía


según las épocas, el estilo y las preferencias del autor.
El narrador, la figura elegida por el autor para contar la historia, puede
relatarla en tercera o en primera persona; en este último caso, puede ser protagonista
o testigo de los acontecimientos. Los relatos del narrador-personaje no excluyen la
segunda persona, con la que el narrador se dirige a un tú, que puede ser otro personaje
o él mismo. En relación con el narrador, se establece el punto de vista o perspectiva
desde la cual se cuenta lo ocurrido:
 Perspectiva interna. Se trata desde el punto de vista de un personaje; el
lector ve a través de sus ojos, en una visión parcial, limitada. Esta perspectiva
interna puede tornarse en múltiple cuando no aparece la visión de uno sino de
varios personajes que narran el mismo o distintos acontecimientos.
 Perspectiva externa. El narrador se distancia del mundo relatado, domina toda
la visión y puede narrar distintos hechos ocurridos en lugares diversos. Es el
clásico narrador omnisciente.

Otra circunstancia que afecta a la manera de contar la historia es el


tratamiento del tiempo. Los hechos narrados pueden presentarse en orden lineal,
es decir, respetando su sucesión lógica o cronológica, o bien verse afectados por
tres tipos de distorsiones:
- prolepsis: anticipación de acontecimientos futuros
(flash-forward)
- analepsis: evocación de acontecimientos anteriores
(flash-back)
- elipsis: omisión de acontecimientos de la historia.

9.2.
Descripción

La descripción constituye una modalidad textual por medio de la cual


se lleva a cabo la representación de objetos (concretos o
abstractos), paisajes, personas, emociones y sentimientos, o
procesos. Aunque predomina la función representativa o referencial,
esta representación puede realizarse de dos formas:

 De manera objetiva. En este caso se trata de una descripción detallada y


exhaustiva.
 De manera subjetiva. El emisor pretende transmitir, no sólo una imagen, sino las
emociones y valoraciones que lo descrito provoca.

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9.2.1. Características lingüísticas

NIVEL MORFOLÓGICO
 Uso de verbos en pretérito imperfecto y en presente de indicativo, por su carácter imperfectivo. Era callado
y triste; Tiene una hermosa sonrisa.
 Predominio de la tercera persona: Sus manos están ajadas.
 Abundancia de sufijación apreciativa, si la descripción es subjetiva: Tiene ojillos picarones
NIVEL SINTÁCTICO

 Predominio de oraciones enunciativas: Se ve la montaña nevada.


 Preferencia pos las oraciones atributivas: Es soberbia, magnífica; Tiene cansada la mirada.
 Importancia del sustantivo para nominar lo descrito: Doncellas de cabello como azabache, con túnicas de encaje
y pendientes de oro.
 Utilización de categorías adjetivas en función de adyacente del sustantivo (palabras, sintagmas adjetivales y
proposiciones subordinadas adjetivas) o equivalentes al adjetivo (construcciones preposicionales o
comparativas) con el fin de caracterizar lo descrito: La mirada, que llegaba a lo más profundo del alma...; El
palacio de cristal y mármoles aparecía súbitamente en el horizonte .
NIVEL SEMÁNTICO

 Uso de verbos de estado: Está elegantísima; Es una sustancia volátil.


 Importancia de los adjetivos descriptivos y de relación o pertenencia en la descripción objetiva: Tiene hojas
caducas; y de los valorativos en la descripción subjetiva: Tiene una mirada bondadosa.
 Presencia de adverbios cualitativos: Hablaba dulcemente.

9.2.2. Descripción literaria

La descripción literaria incluye, con frecuencia, una visión subjetiva del


referente; sin embargo, no excluye la representación objetiva tal como se
presenta, por ejemplo, en las descripciones de novelas realistas y naturalistas.
Así como la narración constituye un género literario en sí misma, la
descripción es subsidiaria de otros géneros: está presente en la narrativa y en
la lírica, y resulta clave en las acotaciones teatrales.
La realidad descrita puede ser estática (fija) o dinámica (es decir, referida
a objetos o seres en movimiento o a procesos). Como la narración, la descripción
puede realizarse desde perspectivas diferentes, adoptando distintos puntos de
vista. El observador puede permanecer quieto –visión estática- o estar en
movimiento –visión cinética:

 Visión estática. Se describe sólo lo que enfoca la mirada en una posición única;
se trata de una visión fotográfica.
 Visión cinética. La representación puede realizarse de afuera hacia dentro (o al
revés), de lo general a lo particular (o de forma inversa), o desplazarse de un
objeto a otro. En este caso, se habla de visión cinematográfica (descripción por
movimiento de relación)

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El RETRATO
Es un modelo descriptivo universal. El retrato de un personaje real o ficticio se
puede plantear de diversas maneras: retrato físico (prosopografía), retrato psicológico y moral
(etopeya) o la combinación de ambos . En el primer caso, nos fijamos en las peculiaridades físicas
de la persona o personaje; en el segundo, en su manera de ser, pensar y actuar, mientras que en el
tecero combinamos los dos tipos de descripciones. El retrato puede ir desde la objetividad a la
caricatura o deformación de los rasgos del referente.

RECURSOS ESTILÍSTICOS DE LA DESCRIPCIÓN

En la descripción literaria, se procede generalmente por metonimia, seleccionando las


características que resultan más llamativas o sobresalientes del referente escrito. Es usual
en estas descripciones la inclusión de figuras como el símil, la metáfora, el epíteto y/o la
hipérbole, así como imágenes sensoriales y sinestesias:
 Imagen sensorial: La intensa luz hería los ojos; Las campanadas tocaban al
muerto.
 Sinestesia: Se oyó un sonido dulce y cálido (transferencia de significados que
se refieren a sensaciones de dos sentidos diferentes)

Destaca especialmente el uso de imágenes visuales, que otorga a la descripción


cromatismo, variedad e incluso contraste: Bailaban las esmeraldas verdes, los rubíes rojos,
los diamantes cristalinos.

9.3.
La exposición
La exposición constituye una modalidad textual cuyo fin es
desarrollar un tema de manera objetiva. Predomina en ella la función referencial y
utiliza, generalmente, la lengua formal. Con esta modalidad se pretende que el receptor
pueda comprender la información que se le ofrece con la menor dificultad posible; por esta
razón, ha de realizarse de forma clara y ordenada: es necesario que la disposición del
discurso atienda especialmente a la concisión, al desarrollo progresivo y la cohesión textual.
Por medio de la exposición, pueden desarrollarse temas de
diversa índole; por ello, esta modalidad discursiva se utiliza en textos científicos,
humanísticos, jurídicos, legislativos, o en otros que ofrecen información: recetas, guías
turísticas, folletos, conferencias, etc.

9.3.1. Desarrollo expositivo

El texto expositivo puede consistir en la simple presentación de


características o abordar la exposición de ideas que se demuestran por medio de
argumentos; en este caso, participa de los rasgos de los textos argumentativos. El
desarrollo expositivo puede realizarse siguiendo dos métodos:

 Deductivo. Se parte de afirmaciones generales para llegar a lo particular.


 Inductivo. Se procede de forma inversa, es decir, lo particular constituye el
punto de partida para llegar a un enunciado general.

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9.3.2. Características lingüísticas

NIVEL MORFOLÓGICO

 Predominio de la tercera persona como marca de objetividad: La cultura actual es urbana.


 A veces, se recurre al nosotros (plural de modestia) como forma de incluir al receptor: Tenemos una
cultura fundamentalmente urbana.

NIVEL SINTÁCTICO

 Uso preferente de las oraciones enunciativas.


 Presencia de subordinadas adverbiales, de causa, de finalidad y de consecuencia: Debido a la escasez
de agua, la vida resulta difícil; Los habitantes del desierto deben caminar kilómetros para conseguir el
agua; Fue la peor sequía del siglo, de manera que se perdieron las cosechas.
 Empleo de estructuras de carácter explicativo (subordinadas adjetivas o adverbiales de modo,
construcciones comparativas, aposiciones, coordinación explicativa): Estos cuerpos, cuya luz llega
hasta nosotros muchísimos años después de haberse extinguido, constituyen un desafío para la
investigación actual.
NIVEL SEMÁNTICO

 Selección léxica determinada por el tema y la finalidad de la exposición.


 Presencia de tecnicismos y de adjetivos especificativos que aportan precisión en la exposición
científica: Los telescopios modernos han permitido descubrir nuevos cuerpos celestes.

9.4. La
argumentación

La argumentación es una modalidad discursiva con la que se aportan razonamientos


para demostrar la validez de las ideas presentadas y convencer al receptor. Su estructura
por medio de tres elementos: tesis (afirmación que constituye el punto de partida y en
torno a la cual se reflexiona), el desarrollo o cuerpo de la argumentación (argumentos que
la confirman o refutan) y la conclusión que se deriva de lo anterior.

9.4.1. Tipos de argumentos

La argumentación se puede realizar mediante diferentes procesos. A continuación,


partiendo de la tesis El tabaco es perjudicial para la salud, se recogen algunas de las
formas de argumentación más frecuentes:

 Desarrollo de la argumentación por medio de la explicación de las causas que


producen un hecho: El tabaco es perjudicial...porque daña los pulmones.
 Utilización de ejemplos para confirmar las afirmaciones realizadas: Por
ejemplo, sólo en EE.UU., el número de enfermos de cáncer de pulmón es de...
 Construcción de argumentos recurriendo a la analogía o a la comparación: El
tabaco daña los pulmones de la misma manera que lo hace el polvo que respiran
los mineros.

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 Procedimiento por contraste con los argumentos de otros: Pero a diferencia del
polvo de las minas, la carencia de tabaco genera ansiedad y desasosiego.
 Recurso al criterio de autoridad, utilizando citas de autores u organizaciones
competentes en el tema como manera de dar validez a los argumentos propios:
El tabaco es perjudicial para la salud, tal como afirma la OMS.

9.4.2. Características lingüísticas

NIVEL MORFOLÓGICO

* Uso de la primera o tercera persona en función del mayor o menor grado de subjetividad de la
argumentación: No soy una excepción, muchos autores actuales comparten mi opinión .
NIVEL SINTÁCTICO

 Utilización de períodos oracionales extensos.


 Importancia de las subordinadas adverbiales causales: Actúan de esa manera porque nunca
han tenido un marco de referencia afectivo ; consecutivas: Sus condiciones económicas son tan
lamentables que impiden cualquier desarrollo personal; condicionales: Si la tolerancia hubiera
constituido un valor fundamental, la sociedad no habría llegado a esos extremos; y concesivas:
Si bien fue un hombre de orden, defendió el derecho a rebelarse de los jóvenes.
NIVEL SEMÁNTICO

 Utilización de verbos de voluntad, de lengua y de pensamiento: No quiero decir nada nuevo,


sino reflexionar sobre lo ya dicho.
 Presencia de sustantivos abstractos, especialmente referidos a procesos: La valoración
estuvo muy condicionada.
 Uso de adjetivos calificativos valorativos, excepto en la argumentación científica: Es una
opinión inadmisible.

10. Conclusión y crítica personal

A. FINALIDAD.

Se intentará establecer un balance de las características del texto


comentado, el denominador común de todas las etapas y los rasgos más
característicos. habrá que hacer coincidir en una breve conclusión, honesta
y concisa, las conclusiones parciales de las distintas etapas del comentario y
exponer nuestra opinión sobre el texto, es decir, valorarlo. En resumen: en
esta etapa final del comentario hay que hacer balance y evaluar los
resultados obtenidos para valorar el texto y emitir una impresión personal.

B. LO QUE HAY QUE PRECISAR

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 Síntesis y valoración crítica son las metas de esta última etapa, integrando en
una visión global y unitaria las características, peculiaridades, virtudes,
defectos...del texto comentado.
 Expresar la opinión personal sobre el texto, apoyada en los resultados
obtenidos en cada una de las etapas del comentario, es el fin que debe guiar
nuestra actuación en esta etapa final.
 El margen de libertad y las posibilidades según la capacitación personal son
mayores en esta etapa, para la que no podemos presentar una guía orientadora –
como en las anteriores-, pues sería exponer nuestra “opinión” e intentar
mediatizar la de los demás; es el momento de quedar solo/a ante el peligro y
arriesgarse a una interpretación y juicios personales.

PRELIMINARES

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Tradicionalmente el Comentario de Textos ha sido una técnica subsidiaria del


estudio literario, aunque en sus ejemplos más perfeccionados, no haya perdido de vista los
aspectos lingüísticos complementarios. En muchos casos, el análisis lingüístico forma parte
menor del comentario literario. La lengua y la literatura no pueden vovelrse las espaldas; en
todo caso, sería la lingüística la única posible ciencia inmanente de las dos, porque es
evidente que sin lengua no hay literatura.

F. Lázaro y E. Correa establecieron un método de Comentario de Textos que


alcanzó gran difusión y que se basa en una lectura cuidadosa del texto para establecer el
qué y el cómo . El método se fundamenta en dos principios generales:

1) Enfrentamiento con el texto.


2) Interpretación del texto que, a su vez, ha de reunir dos
requisitos esenciales:

a) Comprensión y análisis de todo lo que el texto nos diga,


es decir, exhaustividad.
b) Limitación de la comprensión a los elementos que en
realidad se encuentran en el texto, sin añadir otros
que no estén presentes en él, aunque estén
relacionados con ese mismo texto. La mesura
interpretativa es esencial.

Lázaro y Correa señalan seis etapas en el proceso de interpretación textual:

1) Lectura atenta del texto, con el fin de comprenderlo. En esta etapa es


primordial que conozacmos todos los elementos léxicos que lo componen (el
diccionario es un auxiliar fundamental)
2) Localización. La obra se sitúa en su entorno, se declara la época del autor, sus
circunstancias, obras suyas que nos permitan dar a la que comentamos el lugar
adecuado dentro de su producción, y otros datos similares.
3) Determinación del tema. El asunto es el argumento, que, despojado de sus
detalles, de todo lo accesorio, se reduce al tema. Más allá del tema podemos
encontrar incluso la última razón del texto que será el motivo.

Estas tres primeras estapas pueden ser punto de partida tanto del
comentario de textos literarios como del comentario estrictamente
lingüístico. Las próximas etapas se refieren al comentario literario:

4) Determinación de la estructura, aplicando el principio de solidaridad de las


partes de un texto; para ello realizamos una división en apartados, en cada uno
de los cuales iremos precisando un aspecto del tema, o bien se irán añadiendo
elementos secundarios que lo amplíen.
5) Análisis del estilo. Relacionamos la forma y el tema, buscando la adecuación del
contenido con su expresión externa. Es también el momento de distinguir la
utilización especial de los recursos lingüísticos que aprovechan posibilidades del
sistema (estilística de la lengua), del empleo que un autor hace de su propia
habla, imponiendo su peculiar selección, su inspiración (estilística del habla).

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6) Conclusión. Debe comprender varias partes: compendio, es decir, síntesis,


desde el análisis precedente e idea personal, es decir, juicio crítico sobre el
texto, como una valoración del mismo.

No este el único método de análisis de un texto. Otro que nos


parece interesante es el de Gonzalo Sobejano. Éste nos indica que en el
acercamiento del lector al texto, el mismo lector recibe, percibe y
concibe. Es receptor de un mensaje originado en el autor y que tiene como
fin el mismo mensaje como forma; en las relaciones que se dan en el interior
de ese mensaje, conformándolo, percibe la actitud, el tema, la estructura y
el lenguaje del texto. Por último, concibe la esencia simbólica, la función
histórica y el valor poético de ese texto que descifra.
El lector crítico, que se sitúa ante un texto literario con ánimo de
estudiarlo, procede en tres fases:
1) Fase receptiva, a la que corresponde la información sobre el
texto, adquirida mediante tres operaciones:
a) fijar su autenticidad
b) completo entendimiento
c) determinación de su participación en la obra a que
pertenece, considerada como un todo.
2) Fase perceptiva, interpretación del texto, una sola operación
con cuatro aspectos: dos que captan la actitud en la estructura y
el lenguaje (expresión) y dos, que también en la estructura y el
lenguaje, captan el tema (contenido).
3) Fase conceptiva, con la valoración del texto, en tres momentos;
el primero desubre la esencia simbólica del texto, el segundo
reconoce su sentido histórico-social y el tercero aprecia el valor
poético del texto como realización de un artista en su género.

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EL COMENTARIO LINGÜÍSTICO (Francisco Marcos Marín)

El comentario lingüístico es una sucesión de planos, que corresponde a las distintas


ciencias de la lengua, de tal modo que vayamos obteniendo unas conclusiones parciales, que
se irán perfilando al unirse a las del plano siguiente, y así hasta la síntesis final. Todo se
traba de manera que, salvo en el aspecto más específico e incompatible de un plano, ninguna
conclusión tiene valor si no se apoya en planos distintos. El punto de partida, como sucede
en realidad con el lector-receptor, es el plano de la expresión, para pasar, en último
término al del contenido. De un modo arbitrario y convencional, fijamos siete etapas en
nuestro modelo de comentario:

1) Plano fonológico. El análisis de la forma de la expresión se desarrolla en dos


partes: fonemática y prosodemática. En la fonemática estudiamos la
correspondencia de los fonemas obtenidos por el análisis del texto con los fonemas
del español, para estudiar las posibles variantes y desviaciones en sistemas o
subsistemas horizontales (geográficos) o verticales (sociales) y determinar el
dialecto del texto, o adscribirlo a la lengua común. En la prosodemática analizamos
los elementos suprasegmentales: acento y entonación. El propio autor puede darnos
informaciones complementarias, en forma de incisos, acotaciones o aclaraciones.
Las dislocaciones acentuales pueden corroborar las conclusiones de la fonrmática
sobre el dialecto, mientras que la entonación (aparte de acotaciones con
indicaciones regionales, que siempre puede hacer el autor) bnos ayuda a determinar
otras informaciones que puedan interferir en otros planos: interrogaciones,
exclamaciones, suspensiones y demás. El análisis de las grafías, fundamental en
algunas épocas y textos, se incluye también aquí.
2) Plano morfológico. Análisis de los fenómenos morfológicos más destacables, en el
sintagma nominal y en el verbal. No se trata del análisis morfológico tradicional o
exhaustivo, sino de señalar los puntos en los que la Morfología nos permite unas
conclusiones que puedan ponerse en relación con lo dicho en la Fonología (podemos
pensar, por ejemplo, en señalar las reglas morfológicas presentes en el texto) o
anticipando algunos puntos sobre los cuales habrá de detenerse la Sintaxis
(generalmente) o la Semántica (cuestiones de género, por ejemplo)
3) Plano sintáctico. Si nuestro comentario es de carácter descriptivo, encajará aquí la
descripción de las distintas unidades sintácticas: períodos, oraciones,
proposiciones, sintagmas, buscando los puntos que, en unión con los obtenidos de las
otras descripciones parciales, nos permitan tener una descripción sintáctica
coherente. Pero tembién podemos situarnos en otra gramática, una gramática
explicativa, por ejemplo; entonces, en un marco generativo, podríamos hablar de las
reglas de la gramática que se han utilizado para general las oraciones del texto, las
transformaciones aplicadas y el orden de su aplicación.
4) Plano conectivo sintáctico-semántico. Este plano resulta imprescindible en
cualquier análisis que esté basado en teorías que crean en la conexión entre la
Semántica y la Sintaxis. tendríamos aquí, por poner dos extremos, la Semántica
generativa o la Gramática del Texto, con la relación entre análisis componencial y
construcciones oracionales, por ejemplo; o la gramática tradicional, con la relación
proposición (expresión de un juicio lógico, con su relación argumental)-oración
gramatical.
5) Plano léxico. Análisis y clasificación de los campos léxicos. En relación con la
Morfología y Sintaxis, se vuelven a ver aquí las conclusiones del análisis de palabras

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y sintagmas (piénsese en la importancia léxica de las frases hechas y sintagmas); en


relación con la Semántica, el léxico constituye la primera aproximación básica al
significado.
6) Plano semántico. Caben muchas opciones. Podemos determinar el asunto y el foco,
aplicar la teoría de la presuposición y entrar, a partir del texto, en problemas de la
representación semántica; pero tembién podemos, relacionando este punto con el
anterior, estudiar los campos semánticos, o, con criterios diacrónicos, analizar las
evoluciones de los significados y la etapa que el texto nos muestra, lo cual puede
ser muy importante si pretendemos fechar un texto desconocido. Este plano
engarza fácilmente con lo literario, puesto que aquí podemos estudiar variaciones
significativas, como la metáfora y los tropos, la ironía, la paradoja, y establecer
unas conclusiones de tipo retórico, porque así lo exija la interpretación que
realizamos. Las distintas conclusiones parciales deben orientarnos hacia los centros
semánticos del texto, en torno a los cuales habremos de ordenas los restantes
elementos.
7) Plano de integración. La síntesis final tiene un aspecto mecánico, el que se
desprende del denominador común de todos los planos analizados, y otros aspectos
menos matemáticos, como pueden ser conclusiones obtenidas desde un solo plano,
pero que se impongan con tal fuerza que hayamos de recogerlas al final. La
valoración del texto es el cierre del comentario; esta valoración no tiene por qué
ser estética en este tipo: podemos valorar si un texto que pretende reflejar un
dialecto lo consigue, o si está bien o mal reflejado un estilo de lengua; podemos
entrar aquí en las funciones del lenguaje en el tetxo, con relación a los
procedimientos lingüísticos empleados.

El COMENTARIO FILOLÓGICO

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 Análisis fonológico.
 Fonemática (estudio de los fonemas y su comparación con los del español medio
para caracteriza al texto desde este punto de vista).
 Para comentar un texto medieval o del siglo de oro partimos de un texto no oído
(fonética), sino leído (grafemática); así pues, estudiaremos el texto en un nivel
prefonemático como muestra de un sistema gráfico, para determinar a qué tipo
de sistemas gráficos del español pertenece y relacionarlo con el sistema
fonológico correspondiente (diacrónica, diatópica o diastráticamente)

Usos del castellano medieval (hasta el siglo XV) Usos del cvastellano clásico.
Siglos XVI y XVII
Grafías Fonema Sonido Ejemplo Fonema Ejemplo
c, ç /s/ [ts] lança lança
z /z/ [ds] fazer hacer
s-, -ss-, -s /s/ [s] recibiesse recibiese
-s- /z/ [z] cosa cosa

x /s/ [sh] como dixo dijo


ch francesa
j, g /z/ [y] j francesa hijo, muger hijo, mujer

 Un texto, mezcla de latín y castellano es un texto anterior a 1250 (fecha


convencional), momento en que Alfonso X decide que los documentos de la
Cancillería se escribieran en castellano, eliminando el latín , quedando fuera de
esta medida los documentos eclesiáticos. El latín puede parace en textos
castellanos pero sólo con intención formulística. Cuando el texto aparece muy
evolucionado con respecto al latín, se conoce como texto románico y son las
grafías las que permiten reconstruir el sistema fonológico a que pertenece y
deducir su datación.
 Sistema vocálico del castellano (cinco primarias: a, e, i, o, u); los diptongos
ascendentes ie (jé), ue (wé) (subsistema vocálico evolucionado a partir de la e y
la o latinas clásicas). Hay otros diptongos procedentes de otras fuentes; el
diptongo wa de guardar es solución de un germanismo.Hay que señalar la
presencia de pseudodiptongaciones, es decir, diptongos que no proceden de la
evolución de una vocal tónica abierta ( diese, quisyere); los dos pertenecen al
llamado tipo analógico de la conjugación y se dan en todos los verbos en - er o en
–ir, generalmente como resultado de la pérdida de la – u- consonática, sonora,
intervocálica, de la terminación –iui latina y su extensión por analogía a otros
casos, así audiueram > audieram > oyera; audiuissem > audiissem > oyesse > oyese
(dédisset > deesse > diese); dormiuerio > dormiero > durmiere (quisyere).
Monoptongaciones, reducciones de los dos timbres de un diptongo a un
solo timbre vocálico (ai > é; au > ó): guardaui, por pérdida de –u- > guardai
guardei > guardé (ai > ei > é) ; la tercera persona tomauit, en cambio, pierde la
vocal átona final –i y vocaliza la –u- consonántica > tomaut > tomoud > tomó (au >
ou > ó), (audiuit > audiut, cambio de acento y aparición de yod > audjut > oyó.
Fusión con la vocal predente, contracciones (de + ela > della).

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Epéntesis, adición vocálica a principio de palabra, de e- (estaba –


staba-, esperaba –speraba), como slución normal a la s- líquida

 Las formas vebales del copretérito –pretérito imperfecto- y del condicional


(conjugaciones –er, -ir) no tienen la forma moderna –ia, sino –ie, en la tercera
persona; esta tendencia a deshacer los hiatos en estas formas verbales es
abundante en los siglos XII y XIII. Como se ha demostrado por las rimas, la
pronunciación no era (podíen, sabié, queríen), sino podién...Estas formas llegan
hasta finales del XIII, aunque todavía en el s.XIV es posible encontrarlas en
el Arcipreste de Hita y en Dom Sem Tob, y hay algún ejemplo aislado en
época posterior.
 El timbre de las vocales átonas vacila, más en la lengua vulgar que en la escrita
hasta la primera mitad del siglo XV ( sofrir, vevir, etc.). La vocal átona final
sufre apócope, no sólo en el caso de la - e, sino a veces la – o (fiç por fizo,
fiçe). Esta apócope desde el siglo XII puede llegar al reinado de Enrique
IV, s. XV como arcaísmo-. Pérdida de la –e final tras grupo consonántico o
consonante que no sean N, S, R, L, D y 0 ( inffant); esta pérdida obedece a
tendencias del español, acentuadas po influjo francés en los siglos XI al XIII. A
finales del XIII, Alfonso X “fija” las grafías, y entre los fenómenos que
podemos incluir en esta fijación está el de la – e final. En consecuencia,
cuando en un texto encontremos la pérdida de una – e tras un grupo
consonántico o de una consonante que no sea de las citas arriba, el texto
es anterior a 1276 (composición de la segunda parte de la Primera Crónica
General de España). Dentro de la pérdida de la – e final, merece atención la
pérdida de la vocal en los pronombres personales átonos. Las formas
apocopadas de los pronombres de 1ª y 2ª persona – m´, t´- desaparecen a
partir de 1276. Y lo mismo se puede decir del pronombre reflexivo – s´-,
aunque esta forma se puede encontrar en Hita y en Sem Tob. Sin embargo, el
pronombre de tercera persona –l´- es frecuente hallarlo durante todo el
siglo XIV (quel, diol, etc.). Las formas apocopadas coexisten con las formas
plenas, es decir, que si en un texto se no aparece apocopado no debemos
deducir que es un texto del s XIV.
 La forma fiziestes es la forma etimológica de la segunda persona plural del
indefinido. La i que hoy tenemos en la desnencia (hiciste is) es debida a analogía
con la i que presentan casi todas las segundas personas de las formas verbales.
Ahora bien, una forma como amáis es relativamente tardía, pues todavía en el
siglo XVI es frecuente encontrar formas como amastes.
 La o de la primera sílaba de pora (procedente del cruce de per y pro + ad) no
parece haber pasado al siglo XIV: su límite puede situarse entre Alfonso el
Sabio y su sobrino Don Juan Manuel. En cuanto a la representación gráfica de
las vocales i, u (hasta que se fijan en su forma actual en el Diccionario de
Autoridades de la RAE, en 1726 ), la i se representa por i o por j (fijo ´hijo´
puede escribirse fijo,fjio,fijo,fiio); la u puede representarse por u o por v
(uva puede escribirse uva, uua, vua, vva). Desde 1726 i, u se usan para
escribir las vocales, y j y v para las consonantes.

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 Sistema consonántico:

La f- inicial es la consonante medieval que antes


desaparece. Su sustitución por h- se ha datado entre la edición de la Celestina
de 1499, que la conserva, ya la de 1501 que ya tiene h-. Aún así, debemos
considerar que la f- incial puede aparecer en el XVI y llegar hasta el XVII en la
llamada fabla o contrahechura de la lengua arcaica de algunas obras teatrales
barrocas.
La ç (predorsodentoalveolar africada sorda, ts)
perdurará como grafía hasta 1726 en que es suprimida, estableciéndose las
grafías actuales za, ce, ci, zo, zu. La z (predorsodentoalveolar africada sonora,
ds). Estas dos consonates sufren una desfonologización en el tránsito del
castellano medieval al clásico, perdiéndose la diferencia fonológica y
produciéndose una evolución fonética que en el castellano norteño (norma de
Madrid) llevó a la interdental /0/ y en el castellano sureño (norma de Sevilla) al
seseo y ceceo.
Como grafía, la ss, sibilante fricativa sorda, llega
hasta 1763, cuando la Ortografía de la Real Academia la suprime, culminando
un proceso iniciado en 1741. La oposición fonológica entre la sibilante sorda
(grafías s- inicial, y -ss- medial) /s/ y la sonora (grafía medial – s-) /z/,
que, al parecer, sólo se realizaba en posición intervocálica, neutralizándose en
los demás casos, se pierde, fonemáticamente, mucho antes, con abundantes
ejemplos desde el primer tercio del s. XV, aunque algunos gramáticos
retrasen su culminación hasta el s.XVII.
En el sistema fonológico del castellano medieval coexistían dos
fonemas labiales, /b/ oclusiva y /b/ fricativa, el primero representado con b
y el segundo con u, v (adobar, ouieren, avie). El fonema fricativo debía
pronunciarse como una labiodental. Esta distinción fonemática se perdió
también en el paso del castellano medieval al clásico.

Tanto los textos anteriores a 1050 como los posteriores a 1150,


aproximadamente, coinciden en dos rasgos: abundantes romancismos y falta de
fijación de la grafía: todavía no se ha llegado a la estabilización gráfica de la
representación de la fonología medieval, con sus correspondencias s- -ss-
para /s/; -s para /z/; ç para /s/; z para /z/; j, g + e,i para /g/, o x para /s/.
Esta ortografía es alfonsí y no se da hasta después de 1250.
El leísmo se extiende de forma dominante en el siglo XV y posteriormente.
A fines del s.XV debemos registrar la desfonologización de las oposiciones
medievales de sibilantes y palatales, la pérdida de la distinción entre sonora y
sorda, africada y fricativa, complicadas luego con la aparición de la zeta y la
jota.. En los imperfectos aparece –aba, mientras en la Edad Media
predomina –ava.
En 1741 se publica la primera ortografía académica. En ella se destierra la
-s líquida. Se acaba con los grupos de consonantes dobles, aunque no totalmente
(se conserva la doble –ss- en los casos etimológicos, como hubiesse, por el latín
habuisset -criterio etimológico-; desaparece definitivamente en 1763); quedan
la ph (Philosophia, pharmacopea) o ch (christiano); también se conserva la y para
la semivocal i en disptongos decrecientes, reyno.

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En 1815 se eliminan las vacilaciones ph, ch, ey, ay, oy, uy; se suprime qu- ante
a, o, u, es decir, deja de escribirse quando, y se elimina también la garfía x para
la fricativa velar sorda, la jota.
Antes del siglo XV, hombre se escribe sin h: ome, ombre. A partir del
XV, la conjunción es y y no e.
La forma agora (hac hora) es rara después del siglo XVI.
El tratamiento cesarea magestad y el de emperador ha de ser posterior al
siglo XV y propios de la época de Carlos I (XVI).

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Características lingüísticas del castellano

En líneas generales, el castellano fue desde sus orígenes el dialecto latino


más dinámico de entre todos los peninsulares: introdujo novedades más radicales y reolvió
las etapas de vacilación lingüística con mayor firmeza y rapidez.
Frente al resto de las lenguas ibéricas, más conservadoras en su evolución
desde el latín, el castellano presenta las siguientes características:

a) Pérdida de la f- inicial ante vocal en todas las palabras procedentes


del latín: FILium>hijo; FENICULUM>hinojo; FUMUM>humo, etc. Esta
pérdida, debida muy probablemente al hecho de que en vascuence no
existíanpalabras que empezaran por esta consonante, pasó por un primer
estadio en el que se pronunció como una aspiración que se fue debilitando
poco a poco hasta su definitiva desaparición en el siglo XVI.
b) Pérdida de la consonante g- inicial latina ante e o i átonas:
GELATUM>helado; GINGIVAM>encía.
c) Palatalización de los grupos consonánticos latinos iniciales pl-, cl- y fl-,
cuyo resultado sería la articulación de la consonante palatas ll-:
PLUVIAM>lluvia; CLAVEM>llave; FLAMMAM>llama.
d) Palatalización en ch- del grupo consonántico latino –ct-: DICTUM>dicho;
OCTO>ocho; FACTUM>hecho.
e) Conversión en –j- de los grupos latinos c´l, g´l o li + otra vocal:
AURIC(U)LAM>OREJA; REG(U)LA>reja (regla, es un cultismo);
FOLIAM>hoja.
f) Diptongación de las vocales latinas e, o breves tónicas en ie, ue:
SEPTEM>siete; MORTEM>muerte.
g) Monoptongación de los diptongos latinos au, oe en o, e respectivamente:
CAUSAM>COSA; FOEDUM>feo.

Esta serie de alteraciones del vocabulario latino afectó sólo a las palabras
patrimoniales, es decir, aquellas que eran empleadas comúnmente por el pueblo.
Quedaron a salvo de estas alteraciones las palabras empleadas por los hablantes
cultos (los cultismos), conocedores de la escritura y de lalengua latina, que las
conservaron tal y como éstas eran en latín o copn muy escasas modificaciones.
También, a partir del S. XVI se introducen palabras latinas en un castellano casi
formado, conservando su original composición gráfica para definir nuevos objetos e
ideas para los que no se encontraban vocablos en castellano. A estas palabras, se les
denominó, también, cultismos.

La consolidación del castellano: de Alfonso X a Nebrija

La etapa inicial de vacilación y falta de uniformidad de la lengua castellana


termina en el s.XIII, en gran medida gracias a la labor lingüística del rey de Castilla
y de León, ALFONSO X EL SABIO. Su labor se podría resumir así:

a) En el aspecto ortográfico, regularizó la lengua y la sistematizó, estableciendo


una correspondencia casi perfecta entre las grafías y los fonemas que
representaban. En esta época todavía no se empleaban las grafías j y ñ, las
cuales fueron “inventadas” por un humanista francés del Renacimiento.
s.XIII

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Hasta Alfonso X, en los textos se apreciaba la desaparición de


la e final (trist, quebrantest, recib, adux ´aduje´, pued) que es muy general en los
pronombres enclíticos (dim ´dime´,tomet ´te tomé ´, quet la dara, quem lo faze) y
amalgamaas fonéticas de palabras distintas (quemblo ´que me lo ´, igual al nimbla ´ni me la´
de Mío Cid, mayuntasse ´me ayuntase´, te perdudo ´te he perdido´, marid e mugier, poc a
poco,tod esto).
En la Crónica General de Alfonso X (1270), disminuye sensiblemente la pérdida de –e, y sin
llegar a una regularidad completa (quedan alternancias entre mont y monte, pris y prise,
etc.), domina el mantenimiento de la vocal en las palabras que hoy la conservan;
desaparecen las formas reducidas, m, t por me, te enclíticos y amengua s por se, quedando
sólo como normal el uso de l por le. De igual modo tienden a eliminarse las alteraciones
producidas por el contacto fortuito de unas palabras con otras: no es tan frecuente
encontrar tod esto o casos similares, y faltan en absoluto los conglomerados como quemblo.
Así pues, hace desaparecer la apócope extrema de –e, extranjerizante,
respondiendo en general al gusto de Burgos y con ciertas concesiones al lenguaje de Toledo
y León. Algunos rasgos burgaleses demasiado regionales como el paso de f>h (fijo>hijo) o la
reducción de –iello a –illo (castiello-castillo), quedaron todavía fuera de la lengua literaria,
deslizándose en ella subrepticiamente. En cambio se incrementó la interposición de
palabras entre el pronombre y el verbo (que me non den; se de mí partió; que me tu diziés),
menos desarrollada antes en Castilla y características de León, Galicia y Portugal. Toledo,
lugar ahora de la corte, había eliminado ya los rasgos más salientes de su anterior sialecto
mozárabe.

b) En el plano léxico, amplió de forma importante el vocabulario castellano,


incorporando a él cientos de términos nuevos procedentes de otras lenguas, y
así capacitó al idioma para expresar cualquier tipo de contenido. Se necesitaba
hallar expresión romance para conceptos científicos o pertenecientes al pasado
histórico. Alfonso X incrementa el vocabulario forjando derivados sobre la
lbase de palabras ya existentes como ladeza, anchura, latitud, longueza,
longitud, asmanza, opinión, creencia, eñadimento, aumento, paladinar, publicar,
procedentes de lado ancho, luengo, asmar, creer, eñader, añadir, paladino.
Cuando se trata de ideas referentes al mundo antiguo, sustituye en unos casos
la palabra latina por otra romance que indique algo similar de la actualidad
medieval. Más frecuente es citar el vocablo latino o griego acompañçandolo una
vez de su definición castellana, para después emplearlo como término ya
conocido: fizieron los príncipes de Roma un corral grand redondo a que llamaban
en latín teatro; dizen en latín tribus por linage; tanto quiere seer dictador
cuemo mandador, et dictadura tanto cuemo mandado.
Los tecnicismos insustituibles, como septentrión, horizón, horizonte,
equinoctial, precisos en los tratados de astronomía, se incorporan
decididamente al castellano, y lo mismo acontece con voces latinas de fácil
comprensión: húmido, diversificar y deidat.

c) En el plano sintáctico, dotó al castellano de unas estructuras oracionales


complejas que hasta entonces no tenía (proliferaban las oraciones simples
enlazadas por la conjunción copulativa e), mediante la introducción de un buen
número de conjunciones, para que, comoquier, que, siquier, aunque, desconocidas
o no corrientes en tiempos del Cantar de Mío Cid. De esta forma adquiría la
joven lengua la posibilidad de expresar todo tipo de relaciones lógicas entre las
oraciones y de crear textos de contenidos complejos. El pensamiento discurre

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con arreglo a un plan riguroso, de irreprochable lógica aristotélica, con perfecta


trabazón entre los miembros del período: encabezamioento, exposición de una
idea general, aspectos parciales y dentro de cada uno de ellos, la enumeración
de los fundamentos lógicos, las razones que apoyan la afirmación inicial.
Quedan, no obstante, muchos rasgos de inmadurez. La conjunción que se
repite cuando un inciso interrumpe el decurso de la frase: dixo el rey
Salomón...que el que hobiese sabor de facer bien, que se acompañse con los
buenos”. La repetición de et es excesiva, sobre todo en enumeraciones,
textos históricos y pasajes descriptivos.

S. XIV

La prosa de Alfonso X continúa y se perfecciona en la obra de DON JUAN


MANUEL. este es el primer autor que tiene conciencia de sus procedimientos estilísticos
que se fundamentan en la expresión selecta y concisa. su frase es densa, cargada de
intención, precisa. Pero tal justeza no evita repeticiones debidas a la insistencia en el
encadenamiento lógico:” et porque cada homne aprende mejor aquello de que se más paga,
por ende el que alguna cosa quiere mostrar a otro, débegelo mostrar en la manera que
entendiese que será más pagado el que lo ha de aprender”.

Otro gran estilista es JUAN RUIZ, ARCIPRESTE DE HITA. Su lenguaje


efusivo y verboso trasluce un espíritu lleno de apetencias vitales y de inagotable
humorismo. No se detiene en seleccionar la expresión: acumula frases y palabras
equivalentes, jugosas y espontáneas. Prodiga los diminutivos reveladores de afecto, ironía o
regodeo sensual (poquillo, menudillo, quedillo...).
Inicia el empleo de modismos y refranes (pastrañas, fablillas).
El Libro de Buen Amor, aunque en gran parte fuese narrativo y conservara
la tradicional estrofa de la cuaderna vía, estrofa del mester de clerecía, cobntenía
abundantes fragmentos líricos –oraciones, cantigas varias, canciones de serrana- en otras
formas de versificación, especialmente el zéjel o villancico, de vieja raigambre hispano-
árabe. Otro tanto ocurre en el Rimado de Palacio del CANCILLER AYALA, DONDE HAY
ALGUNAS CANCIONES RELIGIOSAS. Así pues, a finales del s XIV, la mayoría de la
producción lírica está en castellano, aunque algunos autores siguen utilizando el gallego,
aunque m uy impuro; el influjo de esta lírica galaico-portuguesa dejó huellas lingüísticas en
castellano: así coita, coitado se usaron durante algún tiempo junto a cueita>cueta, cuita,
cuitado, originariamente aragones y leoneses. A fines de esta centuria se incrementa en
Castilla el empleo de alguién, alguien, bajo la acción del portugués alguem.
En el transcurso del sXIV la lengua liquida alguna de sus más
importantes vacilaciones y camina hacia su regularización. La apócope extrema de la –
e, tan intensa desde fines del sXI hasta la época alfonsí, está ahora en plena
decadencia. En el reino de Toledo el lengua del Arcipreste de Hita conserva como
arcaísmo popular palabras algo de lo que antes había sido preferencia de clérigos y
señores: nief, nieve, trax, dix, conbit, promed, promete, yot, yo te, qued muestre, que te
muestre, dam, dame, págan, págame, etc. Las reducciones y deformaciones de me y te dan
con especial insistencia en las serranas, como carácterizando su rusticismo. Finalmente, el
habla de los judíos, representada por los textos aljamiados de DON SEM TOB y las Coplas
de Yocef, emplean “kem fizo, not fartas, princep, sap”. Pero todas estas son supervivencias
excepcionales que se extinguen antes de acabar el sXIV; en 1390 ó 1400 era ya absoluto el
restablecimiento de la –e, salvo como hoy, cuando quedaban como finales las consonantes d,
l, n, r, s o z no agrupadas (bondad, sol, pan, señor, mes luz). Aun dentro de este límite, la

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apócope nunca había sido general en la conjugación: aunque la regularidad fonética apoyaba
pid, pud, val, vin, vien, tien, quier, pudier, quis, pus, fiz, aduz y similares, la regularidad
morfológica favorecía las correspondientes formas con –e; desde las segunda mitad del
sXIV la tendencia general prefiere claramente pide, pude, vine, quise, puse, aduze, y la
alternancia se restringe a vien-viene, tien-tiene, diz-dize, faz-faze, fiz-fize, quier-quiere ,
y algún caso más. En los pronombres enclíticos se, le, las formas apocopadas (“no s me
parte”, “dixol”, “quel”) contienden con las formas plenas, a cuyo favor se inclina la balanza.
El diminutivo –illo arraigado en Castilla desde tiempo remotos, pero
rehusado en la lengua literaria, que prefería la forma arcaizante –iello, se generaliza ahora.
En los manuscritos del Libro de Buen Amor es ya la solución habitual, con casos asegurados
por la rima; y desde el último tercio del sXIV apenas aparece –iello en textos castellanos.
Sin éxito tan grande, se propaga también el paso de f inicial a h, que aparece ya en en
documentos oficiales; pero en la literatura sigue dominando la f, fazer, ferir, aunque en
el Libro de Buen Amor aparezca hato, hadeduro, Henares, heda, fea, y algún otro ejemplo.
Los imperfectos y condicionales sabiés, tenié, robariedes, frecuentes
aún en el Arcipreste de Hita, son reemplazados en la mayoría de los escritores por los
terminados en –ía, entendía, veía, quería, fazía; la desaparición de las formas con –ie no fue
completa, y en épocas posteriores surgen casos sueltos en la lengua escrita. Comienza a
omitirse la d en las desinencias verbales –des. En la DANZA DE LA MUERTE (hacia 1400),
menudean soes, bayaes, yrés, abrés, esteys, darés, tenés. Y aumentan los ejemplos, muy
raros antes, de nos otros, vos otros, junto a nos y vos; en un prinicipio las formas
compuestas ponían de relieve el contraste con otra persona o pluralidad: “Si pesa a vos
otros, bien tanto pesa a mí” (Juan Ruiz). “Qué nos mandades a nosotros fazer? (C. Ayala).
Por último, los latinismos, que durante el período alfonsí habían mantenido
relativamente pura su forma original, vuelven después a alterarla, extendiéndose las
incorreciones procedentes de la difusión oral descuidada, como astralabio, entinción, por
astrolabio, intención. sta costumbre arrecia en la segunda mitad de siglo. Los manuscritos
de Fernández de Heredia usan soplenidades, solemnidades, divigno, divino, abtupno, otoño,
latín a u t u m n u s; los de Ayala, rebto, recto.

SXV (1400-1474). Transición del español medieval al clásico.

En los últimos años del SXIV y primeros del XV se observa una influencia
italiana, debido a la intensificacióbn de las relaciones literarias con Italia tras la conquista
de Nápoles por Alfonso V de Aragón, en 1443. En Castilla, los paladines de esta nueva
orientaci´on son el MARQUÉS DE SANTILLANA y JUAN DE MENA. Al mismo tiempo
despertaba el interés por el mundo grecolatino y se traducen (Ayala, Enrique de Villena,
Juan de Mena) obras de Boecio, Tito Livio, Virgilio, Homero, Séneca y Platón. Resultado de
tanta admiración fue el intento de trasplantar al romance usos sintácticos latinos sin
dilucidar si encajaban o no dentro del sistema lingüístico del castellano. Se pretende,
por ejemplo, de remedar el hipérbaton, dislocando violentamente el adjetivo del sustantivo:
“pocos hallo que de las mías se paguen obras”; “a la moderna volviéndome rueda”; “las
potencias del ánima tres”. Se adopta el participio de presente en lugar de la oración de
relativo, del gerundio o de otros giros, como en estos versos de Santillana: “¡Oh vos,
dubitantes, creed las estorias!”; “quería ser demandante, / guardante su cirimonia, / si el
puerco de Calidonia / se mostró tan admirante”. Se emplea mucho el infinitivo dependiente
de otro verbo, a la manera latina: “honestidad e contenencia non es dubda ser muy
grandes e escogidas virtudes”. Corriente es también la colocación del verbo al final de
frase: “¿Pues qué le aprovechó al triste...si su amor cumpliere, e aún el universo por ello
después en la otra vida perdurable detrimento o tormento padezca?” (Arcipreste de

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Talavera). La adjetivación, hasta entonces parca, empieza a prodigarse, con frecuente


anteposición al sustantivo: “los heroicos cantares del vaticinante poeta Omero” (Mena);
“los fructíferos huertos abundan e dan convinientes fructos” (Santillana). No siempre hay
diferencia de función entre los calificativos antepuestos y pospuestos, como puede verse
en otros ejemplos del Marqués. “la eloquencia dulçe e fermosa habla”; “nunca...se fallaron
si non en los ánimos gentiles e elevados espíritus”.

A finales del XV, la publicación de la Gramática castellana, escrita por ELIO


ANTONIO DE NEBRIJA, pone de relieve el grado de madurez alcanzado por el castellano.

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