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LA ROSA DE ADELA Object 1

Personajes:Adela, Matías
PRIMER ACTO
Adela, una joven guapa pero de mirada melancólica, entra en escena y se dirige hacia su piano, en el
cual se sienta para tocar una triste melodía. La música inunda el escenario por un par de minutos, hasta
que ella suspira y mira hacia la ventana.
Allí, esperándola, hay una rosa amarilla muy hermosa.
Adela: Otra rosa… (se acerca para tomar la flor y se asoma por la ventana). Que raro, si no hay nadie.
Adela juega con la rosa entre sus manos y acaricia sus pétalos.
Adela: Todos los días, alguien deja una rosa amarilla en mi ventana mientras estoy tocando. Y yo me
quedó tan ensimismada en la música que no me acuerdo de mirar.
Sonríe y deja la rosa en un jarrón lleno de rosas iguales.
Adela: ¿Será que algún día podré conocer a quien viene a visitarme?
Vuelve a sentarse al piano y se pone a tocar de nuevo.
SEGUNDO ACTO
Ahora, la melodía tocada por Adela se escucha a lo lejos. En el escenario se ve el salón de estar de
Matías, un joven ciego que se sienta junto a la ventana para escuchar, con una sonrisa triste en los
labios.
Matías: Me encanta escucharla tocar. Es una lástima que jamás podré mirarla.
Se acerca a la ventana y suspira.
Matías: Adela… desde que escuché tu dulce música no he dejado de pensar en ti, preguntándome como
eres, porque se escucha tanta tristeza en tus melodías.
Matías se aleja de la ventana, con ayuda de su bastón.
Matías: ¿Pero a quién engaño? Ni tú ni nadie se fijarían en un chico como yo, así no valgo de nada.
Va hasta una cómoda, en la que tiene una vasija llena de rosas amarillas y coge una.
Matías: Ustedes son mis únicas amigas, las únicas que me ayudaran a expresarle cuanto la adoro.
TERCER ACTO
Adela se encuentra en su piano tocando de nuevo, mientras una mano se acerca silenciosamente a su
ventana para dejar una flor. Ella mira por encima de su hombro lentamente y se detiene.
Adela: ¡Oye!
La mano se aleja a toda prisa de la ventana. Adela se levanta y va hacia ella.
Adela: ¡Espera, no te vayas! Ven aquí por favor.
Matías se vuelve a acercar, avergonzado.
Adela: Tú eres quien ha estado dejando todas estas rosas, ¿verdad?
Matías: Sí, soy yo. Lo lamento, no quería molestarte.
Adela (sonriendo): No me molestas, siempre me pregunté quien sería el que venía a visitarme todas las
tardes. ¿Te gusta la música?
Matías: Me encanta, escucharte tocar alegra todas mis tardes. Pero no puedo evitar sentir que hay cierta
tristeza en tus canciones.
Adela: Las toco para mi padre, quien hace un año falleció. Él era pianista y me enseñó a apreciar la
belleza de este arte.
Matías: Lamento mucho tu pérdida.
Adela: Me sentía muy sola… hasta ahora. Debo confesar que tus rosas también alegran mis días.
Matías (apenado): Yo… muchas gracias.
Adela: ¿Te gustaría entrar?
Matías (sonriendo): Será un placer.
FIN
Personajes:Laura, Joel, Desconocido
PRIMER ACTO
Laura, un ama de casa normal, entra en el escenario a su sala de estar sosteniendo un paquete en sus
manos, extrañada. Mira la tarjeta.
Laura: Que raro… no dice quien manda este paquete. (Lo sacude). ¿Qué será?
Joel, su esposo, entra por el otro lado.
Joel: Mi amor, buenos días.
Laura: Buenos días.
Ambos se besan de buen humor.
Joel: ¿Y eso?
Laura: Alguien lo dejó en el buzón… la tarjeta solo pone “Para Laura”.
Joel: Ábrelo.
Laura: ¿Y si es algo malo?
Joel: Parece inofensivo.
Juntos, abren el paquete y miran el interior. Laura palidece.
Laura: ¿Qué es esto, Dios mío? ¡¿Qué clase de broma de mal gusto es esta?!
Saca de la caja una camisa de niño y llora. Joel la mira desconcertado.
Joel: No puede ser…
Laura: ¡Es igual a la de él! ¡Es la misma! ¡La misma!
Joel: Calma mi amor, debe ser una broma de mal gusto.
Laura: ¡¿Pero cómo supieron?! ¡¿Cómo?!
Joel toma la prenda y la tira al suelo, para luego abrazar a su esposa. Laura llora en su pecho
desconsoladamente.
Joel: Descuida, todo está bien… daré aviso a la policía.
SEGUNDO ACTO
Esa noche, en su dormitorio, Laura se encuentra nerviosa. Joel intenta tranquilizarla.
Joel: Amor, ya avisé a la policía y prometieron que estarían al pendiente.
Laura: Es que no entiendo como alguien podría averiguarlo. Hace un año que nos mudamos aquí… y
hace tanto tiempo de aquello… mi pobre niño…
Laura se echa a llorar de nuevo y Joel la consuela.
Joel: Laura, tú no tienes la culpa de nada. Fueron esos malditos que lo secuestraron, los que… (a Joel
se le quiebra la voz y se contiene para no llorar). Tenemos que volver a superar esto.
Un ruido sobresalta a la pareja.
Laura: ¿Qué fue eso?
Joel: Creo que alguien intenta entrar… quédate aquí, iré a ver.
Joel sale del escenario y Laura solloza. La habitación se encuentra en penumbra. Escucha un golpeteo
en la ventana y al voltear, un relámpago ilumina el exterior y ella ve el rostro de un hombre
enmascarado en la ventana, sonriéndole. Laura grita de terror y las luces se apagan.
Joel (voz fuera de escena): ¿Laura? ¡Laura!
Joel se queda en silencio un segundo y después grita también.
TERCER ACTO
Laura y Joel se encuentran atados en el piso de su habitación. Frente a ellos, el hombre de la máscara
sostiene un cuchillo.
Desconocido: Creían que nunca les llegaría la hora.
Joel: ¡¿Qué quiere de nosotros!?
Desconocido: Solo hacer justicia por lo que le pasó a ese pobre niño.
Laura: ¡Nuestro hijo fue secuestrado!
Desconocido: Eso es lo que le hicieron creer a todo el mundo, ¿no?
Joel: ¿Quién eres tú?
Desconocido: ¿No me reconocen? (Se quita la máscara). Yo vivía al lado de ustedes. Escuché cuando
mataron al niño y como se deshicieron del cádáver.
Laura: ¡Fue un accidente!
Desconocido: Ese pequeño no merecía morir así… hoy lo vengaré.
La pareja grita de terror y las luces vuelven a apagarse.
FIN
Personajes:Aitana, Braulio, El Maniwis, Doña Gregoria, Gloria
PRIMER ACTO
Se abre el telón, mostrando un coqueto salón de belleza en el escenario. En escena, dos chicos
amanerados arreglan las cosas para recibir a sus clientas. Uno es Braulio, vestido a la moda y con
un tinte morado en el pelo y el otro, El Maniwis, su asistente, quien usa mechas en el cabello y
viste extravagantemente.
Braulio: ¡Ay, Maniwis, querida! ¡Abre la puerta! Nuestras chicas han llegado.
El Maniwis acude a abrir contonéandose como modelo. Entran tres mujeres muy distintas, a las cuales
los chicos saludan con dos besos en cada mejilla.
Braulio: ¡Hermosas! ¿Qué se van a hacer hoy?
Aitana: ¡Braulio, que esta tarde me caso! Necesito que me dejes como una reina.
Braulio: ¡Ay amigui, pero que emoción! Serás la novia más bella de todas, pasa chula, siéntate.
Maniwis (haciendo un ademán con la mano): ¿Y ustedes?
Doña Gregoria: Yo necesito un corte de pelo que me haga parecer más joven.
Gloria: Y yo quiero luces en el pelo y una manicura.
Braulio: Siéntense, Doña Gregoria, Gloria, ay, ¡cuanto trabajo por hacer! Van a quedar di-vi-nas.
Todas las mujeres toman asiento muy sonrientes, mientras los estilistas van sacando tijeras, maquillaje,
barnices y demás para embellecerlas.
Braulio y La Maniwis: ¡Es hora de embellecer!
SEGUNDO ACTO
En el salón de belleza, Braulio maquilla a Aitana, a quien todavía no le podemos ver el rostro. Gloria
lee una revista mientras una lámpara le asienta el tinte en el pelo y la Maniwis le corta el pelo a Doña
Gregoria.
Doña Gregoria: Oye, ¿no crees que estás cortando mucho?
La Maniwis: ¡Pero señora, ¿cómo cree?! Si yo sé lo que hago. (Le da otro tijeretazo). ¡Listooooo! Se ve
muy a la vanguardia.
Doña Gregoria se mira al espejo y grita. Tiene un corte de pelo muy extraño, casi al rape por atrás y
demasiado largo adelante.
Doña Gregoria: ¡¿Pero qué ha hecho, animal?! ¡¿Qué es esto?!
La Maniwis: Ash, ¿cómo qué? ¡La última moda en París!
Doña Gregoria: ¡Yo quería verme más joven!
La Maniwis: Ay seño, para eso tendría usted que volver a nacer.
Él y Braulio sueltan una carcajada mientras se contonean y finalmente, podemos ver a Aitana, quien
tiene un peinado exagerado y un maquillaje recargado.
Aitana: ¡¿Qué es esto?! ¡Parezco una Drag Queen!
Braulio: Ay amigui, te ves tan bella como la Esteban cuando canta en nuestro bar.
Doña Gregoria: ¡Están ustedes locos!
Gloria: ¡Qué espanto! ¡Como me habrán dejado a mí!
Se quita la lámpara y el aluminio de la cabeza, descubriendo que su cabello ahora es de un intenso
anaranjado.
Gloria: ¡Horrible! ¡Les dije que solo quería unas luces!
La Maniwis: ¡Ustedes son todas unas desagradecidas!
Braulio: ¡Nadie tiene más experiencia que El Maniwis y yo, brujas!
Aitana se pone a llorar y cae de rodillas al suelo.
Aitana: ¡No puedo casarme así!
Doña Gregoria empieza a pegarles con su bolsa y Gloria con una revista, mientras los chicos se
defienden moviendo las manos de manera femenina, y Aitana grita dramáticamente.
FIN
Personajes: Ladrón 1, Ladrón 2, Cajero, Adolescente, Anciana, Mamá, Niño
ACTO ÚNICO
En un pequeño supermercado, la jornada transcurre con normalidad. De pronto, entran dos
asaltantes con los rostros cubiertos por pasamontañas y sacan sus pistolas.
Ladrón 1: ¡Que nadie se mueva! ¡Esto es un asalto!
Todos en el negocio se muestran sorprendidos y se quedan paralizados.
Ladrón 2 (al cajero): ¡Rápido, tonto! Saca todo el efectivo y ponlo en esta bolsa. (Pone una bolsa
de lona sobre el mostrador).
Cajero: Por favor señores, tranquilos. No nos hagan nada.
Ladrón: ¿Qué no escuchaste? ¡Pon todo el dinero o te vas a enterar!
Anciana: Disculpe, pero yo iba primero en el mostrador.
Ladrón 2: ¡Oiga, señora! ¿Qué no ve que esto es un asalto?
Anciana (molesta): ¡No me importa! Primero el señor me cobra a mí y después le roban ustedes,
¡desvergonzados! (Le pega con su bastón).
Ladrón 2: ¡Óigame, vieja loca!
Un niño pequeño se acerca al primer ladrón y le tira de los pantalones.
Niño: Oiga señor, ya que ustedes se van a robar todo, ¿no me compran una paleta? ¡Es que mi mamá no
quiere!
Mamá: ¡Ah no! Para que se te piquen los dientes, ¡ya te dije que tú no puedes comer dulces!
Ladrón 2: ¡Silencio todos! ¡Déjennos robar tranquilos!
El niño le tira con insistencia del pantalón.
Niño: ¡Ándele, ándele! ¡Por favor! ¡Cómpreme una paleta!
Anciana: ¡Desvergonzados gañanes! ¡Robándole su lugar a una anciana! (Continúa golpeando al otro
ladrón).
Ladrón 2: ¡Hey, hey! ¡Déjeme tranquilo!
Ladrón 1: ¡Basta! A ver, (se vuelve a dirigir al cajero), ¡deme una paleta para que este niño se calle!
Niño: ¡Sí!
Mamá: ¡No, él no puede comer dulces!
Ladrón 1: ¡Oiga, señora! Si no puede controlar a su mocoso no se meta.
Mamá: ¡Canalla!
Anciana: ¡Estos ladrones de hoy en día no tienen ninguna educación!
Ladrón 2: Oye, te dije que robar este minisúper no era tan buena idea.
Ladrón 1: ¡Tú cállate y prepárate para escapar! (Le da un coscorrón).
El cajero toma una paleta y se la entrega.
Cajero: Son 2.50.
Ladrón: ¿Qué? ¿No ves que te estoy robando, pedazo de animal?
Cajero: Pues sí, señor. Pero esto es aparte del asalto, ¿qué no?
El asaltante refunfuña y saca un billete de su bolsillo. Luego le da la paleta al niño.
Ladrón 1: A ver si así te callas de una buena vez.
Niño: ¡Qué rico! Jajajajaja.
Mamá: Le advierto que el dulce lo pone muy hiperactivo.
Un adolescente aparece en escena, llevando una botella escondida bajo la ropa. Trata de salir sin ser
visto pero el cajero lo descubre.
Cajero: ¡¿A dónde, muchacho?!
Adolescente: Ay… este, no se fijen en mí. Yo voy de salida.
Cajero: Sí como no, ¡aquí no se vende alcohol a menores! ¡Dame eso que llevas ahí escondido!
El niño empieza a gritar y correr por todas partes, mientras el cajero sale para pelear con el adolescente,
tratando de arrebatarla la botella.
Ladrón 2: ¿Sabes qué? Mejor vamos a asaltar otro lugar, ¡todos aquí están locos!
Los asaltantes salen despavoridos dejando un desastre tras ellos, con la mamá regañando a su hijo, la
anciana quejándose y los otros dos peleando.
FIN
Personajes: Marisa, Román, Elías
PRIMER ACTO
Marisa se encuentra en una cafetería revisando su laptop, cuando es abordada por un hombre maduro y
muy atractivo.
Román: Buenas tardes, bella jovencita.
Marisa (confundida): Buenas tardes.
Román: Andaba buscando a mi hijo. Vengo de los dormitorios de estudiantes pero como no lo encontré,
pensé que podía venir a tomarme algo mientras tanto. Y que suerte la mía, encontrarme con una
señorita tan bonita como tú.
Marisa (ruborizada): No diga eso, si usted podría ser mi padre.
Román: Pero no lo soy, me llamo Román. ¿Y tú?
Marisa: Marisa.
Román: ¿Puedo invitarte a tomar algo?
Marisa: Es que mi novio está a punto de llegar…
Román: Por favor, solo será un momento.
Marisa: Vale… si usted quiere.
Los dos se toman algo juntos, ríen y coquetean.
SEGUNDO ACTO
Marisa entra en el dormitorio de su novio suspirando.
Marisa: Ay, que señor tan guapo… pero esto no está bien, ¿que diría Elías si se enterara? Él es mi
novio…
Elías entra en ese momento.
Elías: ¿Qué dices, mi amor?
Marisa (nerviosa): Uy, nada amor, solo estaba hablando conmigo misma. Ya sabes como soy.
Elías: Que bueno que te encuentro aquí. Mi papá vino a visitarme y quiero que lo conozcas. Pasa, papá.
Román entra en la habitación y se queda de piedra al ver a Marisa.
Elías: Marisa, él es mi papá. Papá, ella es Marisa, mi novia.
Román: Mucho gusto, Marisa.
Estrecha su mano y los dos se miran muy apenados.
Elías: Esto se merece un trago. Voy al cuarto de al lado, a ver si mi amigo tiene algo de beber.
Cuando Elías sale de la habitación, Marisa y Román se sueltan la mano.
Marisa: ¡Eres el papá de Elías! ¡¿Pero cómo?!
Román: No puedo creer que me coquetearas siendo novia de mi hijo.
Marisa: ¿Perdón? Tú fuiste quien insistió en coquetear, ¡además yo que sabía!
Román: Eso no se puede volver a repetir. Mi hijo no se merece esto.
Marisa: ¿No te gusto?
Román: Claro que sí… muchísimo… pero no está bien…
Marisa: Pues tú a mí sí me gustas, Román. Creo que lo nuestro fue amor a primera vista.
Román: ¡Esto es una locura! (Sale del escenario).
TERCER ACTO
Marisa y Elías están solos en la sala de estar de su casa.
Marisa: Elías… hay algo que tengo que decirte…
Elías: Déjame hablar a mi primero. Debo confesarte algo. (Suspira). Estoy enamorado de otra persona.
Marisa: ¡¿Qué?!
Elías: Marisa, no lo pude evitar. Lo siento, pero… Doña Celia, la mamá de mi mejor amigo, me trae
vuelto loco.
Marisa: Vaya coincidencia.
Elías: ¿No estás enojada?
Marisa lo besa en la mejilla.
Marisa: Yo sé bien que en estas cosas uno no decide. Ve a buscarla.
Elías: Gracias, Marisa. Espero que encuentres a alguien digno de ti. (Sale de escena).
Román entra en la habitación y Marisa se lanza a sus brazos.
Román: Marisa, te dije que aquí no…
Marisa: ¡Ya nada se interpondrá entre nosotros! (Lo besa).
FIN
Adalberto = Cliente = CT
Ramiro = Starbucks = SB

CT: Buenas tardes. Un café por favor


SB: Buenas tardes. Bienvenido a Starbucks La Gran Plaza en Guadalajara donde servimos el mejor
café del mundo, soy Ramiro su café tender en turno, en qué puedo servirle
CT: Buenas tardes. Un café por favor
SB: Qué tamaño desea?
CT: Chico
SB: No tenemos chico. Tenemos Tall, Grande, Gigante, Súper grande y Máximum...
CT: El más chico de todos esos?
SB: TALL
CT: Tall en inglés no es alto?, alto = grande?
SB: No sabría decirle señor... cómo quiere su café?
CT: Mmm..... con leche!
SB: Si pero lo quiere descafeinado, expreso, americano, mexicano, italiano, colombiano, venezolano,
brasileño...
CT: Lo quiero café, café, nada de descafeinado ni de otras cosas raras
SB: Late?
CT: Qué? Me late qué?
SB: Que si lo quiere late
CT: Que quiero un café con leecheeee....saaaabe; no sé cómo le digan ahora, pero ...
SB: Quiere agregar un sabor? tenemos vainilla, caramelo, chocolate, canela, “beylis”, cajeta, rompope,
moka y el nuevo sabor del mes: chocobanana....
CT: Queé?, no gracias, quiero un café + leche
SB: Tengo leche de soya, leche condensada, leche evaporada, leche de coco, además leche entera,
descremada, semidescremada y deslactosada y non-fat! ah y crema líquida y en polvo y crema
chantilly, todas de vacas contentas, orgánicas, no transgénicas y de empresas ecológicas
autosustentables y socialmente responsables
CT: Es una broma verdad?... mira, la verdad tengo miedo de lo que me vayas a dar, mejor así déjalo,
sin leche... y no sé cómo le digan al azúcar pero si se puede lo quiero con azúcar y si eso es mucho
problema; pues así me lo tomo, solo, sin azúcar
SB: No señor, no es ningún problema, pero puedo ofrecerle azúcar glaseé, moscabada, Standard,
refinada, tanto de caña como de remolacha, orgánica no transgénica; splenda, canderel, sacarina, miel
de abeja, miel de maple, miel de agave, fructosa, ..??
CT: (a punto de reventar) con azúcar, AZÚCAR mi negro, azzzúúúúúcar normal
SB: Señor lo quiere frío o caliente?
CT: Pues caliente. O Cómo?
SB: Es que puede ser caliente, frío, con hielos, helado, frapuchino o sea con hielo frappé, con nieve de
café, de chocolate, de vainilla, de moka, de “beilys” y el nuevo sabor del mes: chocobanana
CT: Caliente!! (Adalberto estaba hirviendo de coraje y desesperación
)SB: Regular o cappuccino?
CT: Eh??, pues regular; porque no quiero nada que parezca con nievecita, bastante maricón es pedir
café con leche como pa’ ponerle crema y chispitas y todas esas cosas ....
SB: Se llaman condimentos, señor
SB: “Para aquí” o “para llevar”?
CT: Cuál es la diferencia??
SB: Si es “para aquí” se lo puedo servir en taza de cerámica y si es para llevar se lo debo de servir en
contenedor desechable.
CT: Y si es “para aquí” y lo quiero en contenedor desechable...???
SB: Mmmmmm está bien se lo puedo servir “para aquí” en contenedor desechable. Disculpe, cuál es su
nombre? (agarra un vaso desechable y empieza a escribir con un plumón...)
CT: Mi nombre..? Acaso ahora necesito mostrar identificación para comprar un café?? Qué les pasa??
Está bien, me llamo Pepe (no es cierto, me llamo Adalberto, como Adal Ramones pero él le quitó el
berto)
SB: Muy bien, Pepe, sale un café café tall caliente, sin leche y sin el sabor nuevo del mes: chocobanana
y sin ningún otro condimento, en vaso desechable, “para aquí”, con azúcar normal Gracias por venir a
Starbucks La Gran Plaza en Guadalajara donde servimos el mejor café del mundo, le atendió Ramiro su
café tender en turno. Lo paso con mi compañero Roberto nuestro cajero en turno.
Pepe (Adalberto) camina 1 paso y se enfrenta a un sonriente empleado: Roberto
Roberto: Buenas tardes bienvenido a Starbucks La Gran Plaza en Guadalajara donde servimos el mejor
café del mundo, soy Roberto su cajero en turno en qué puedo servirle?
CT: ...?????? Vengo a pagar... un café...
Roberto: Pepe, usted pidió un café tall caliente, sin el sabor nuevo del mes: chocobanana; sin leche y
sin ningún otro condimento, en vaso desechable, “para aquí”, con azúcar normal. ¿Es correcto?.......???
(Silencio incómodo) ¿No desea agregar a su compra nuestra promoción de la semana que son dos
galletas por $59.90 o 3 galletas por $89.90? hay de nuez de macadamia, de nuez de castilla y de nuez
de Chihuahua, de avena con arándanos, de kiwi con fresas y el nuevo sabor del mes: chocobanana que
combinaría con su café si lo hubiera pedido de chocobanana...
Entonces Pepe (Adalberto en verdad, pero para conservar su identidad encubierta seguiremos
diciéndole Pepe) explota, revienta, grita y patalea y vocifera: !!!!NOOOOOOOOOOOO, QUE SOLO
QUIERO UN CAFÉÉÉÉÉ
SB: Está bien Pepe, son $55 pesos
CT: ¿¿¿¿¿¿¿QQQQUUUUUÉÉÉÉÉÉ´????????? CINCUENTA Y CINCO PESOS?????????
PEPEPEPEPEROOOOO si solo quiero un café sin nada y sin galletas ni nada...no estoy pidiendo un
kilo de Punta del Cielo orgánico y no transgénico, tostado al atardecer
¡¡¡¡¡¡NNOOOOOOOOO......!!!!!!!!!!! UN PINCHE CAFÈ NORMAL
SB: Entonces ya no quiere su café TALL , caliente sin leche y sin....??...
CT: Sabes qué? mejor ve y #%%$@&*?}^!!!!!!!!
Roberto: Pepe, fue un placer atenderle, soy Roberto su cajero en turno, que le vaya bien, esperamos que
haya disfrutado su estancia y regrese nuevamente a Starbucks de La Gran Plaza en Guadalajara donde
servimos el mejor café del mundo..... Adalberto sale sin terminar de escuchar todo el protocolo de
despedida

OXXO: empleado muy ocupado como siempre en todos los OXXOS revisando papeles y haciendo
cuentas, sin levantar la vista dice: ..Buenas...
Adalberto: (no responde al saludo) Un café con leche
OXXO: Ahí en el mostradorcito está todo. Agarre lo que quiera y aquí le cobro a 10 PESOS el café

(Que por cierto está buenísimo y si llevas tu tarro te cuesta 6 PESOS)Adalberto: Gracias (o creo que ni
dijo gracias, solo se oyó un refunfuñeo) pero salió feliz con su café caliente, con leche, y con azúcar.
Viendo a Garrik —actor de la Inglaterra—
el pueblo al aplaudirle le decía:
«Eres el mas gracioso de la tierra
y el más feliz...»
Y el cómico reía.

Víctimas del spleen, los altos lores,


en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores
y cambiaban su spleen en carcajadas.

Una vez, ante un médico famoso,


llegóse un hombre de mirar sombrío:
«Sufro —le dijo—, un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío.

»Nada me causa encanto ni atractivo;


no me importan mi nombre ni mi suerte
en un eterno spleen muriendo vivo,
y es mi única ilusión, la de la muerte».

—Viajad y os distraeréis.
— ¡Tanto he viajado!
—Las lecturas buscad.
—¡Tanto he leído!
—Que os ame una mujer.
—¡Si soy amado!
—¡Un título adquirid!
—¡Noble he nacido!

—¿Pobre seréis quizá?


—Tengo riquezas
—¿De lisonjas gustáis?
—¡Tantas escucho!
—¿Que tenéis de familia?
—Mis tristezas
—¿Vais a los cementerios?
—Mucho... mucho...

—¿De vuestra vida actual, tenéis testigos?


—Sí, mas no dejo que me impongan yugos;
yo les llamo a los muertos mis amigos;
y les llamo a los vivos mis verdugos.

—Me deja —agrega el médico— perplejo


vuestro mal y no debo acobardaros;
Tomad hoy por receta este consejo:
sólo viendo a Garrik, podréis curaros.
—¿A Garrik?
—Sí, a Garrik... La más remisa
y austera sociedad le busca ansiosa;
todo aquél que lo ve, muere de risa:
tiene una gracia artística asombrosa.

—¿Y a mí, me hará reír?


—¡Ah!, sí, os lo juro,
él sí y nadie más que él; mas... ¿qué os inquieta?
—Así —dijo el enfermo— no me curo;
¡Yo soy Garrik!... Cambiadme la receta.

¡Cuántos hay que, cansados de la vida,


enfermos de pesar, muertos de tedio,
hacen reír como el actor suicida,
sin encontrar para su mal remedio!

¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora!


¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,
porque en los seres que el dolor devora,
el alma gime cuando el rostro ríe!

Si se muere la fe, si huye la calma,


si sólo abrojos nuestra planta pisa,
lanza a la faz la tempestad del alma,
un relámpago triste: la sonrisa.

El carnaval del mundo engaña tanto,


que las vidas son breves mascaradas;
aquí aprendemos a reír con llanto
y también a llorar con carcajadas.
A veces quisiera Monólogo para chica

Entra Melissa a la habitación, se ve que está molesta, prende su laptop o su vídeo celular.
Melissa: (preparando todo para grabar mientras dice el texto) ¿Así que me castigas porque me quieres
mucho? Sí, claro, ¡eso es estúpido! Tú eres una estúpida, miedosa y anticuada. Quisiera que no fueras
mi madre… siempre regañándome y prohibiéndome cosas. ¿Cómo te atreves a decirme que me
quieres?
(La cámara está preparada para comenzar a grabar, Melissa se ve en el espejo, se arregla)
Melissa: En este vídeo voy a hablar de los padres, de las madres y de lo mucho que nos hacen sufrir.
A veces quisiera haber nacido en otra familia, a veces quisiera tener unos padres diferentes…
¿Cuántas veces te han castigado? A mí muchas, y todo porque mi mamá tiene la absurda idea de que así
me demuestra su amor. ¿Qué no se supone que cuando quieres a alguien haces cosas para que esa
persona se sienta bien? Yo me sentiría muy bien y muy feliz si mi mamá me diera permiso de ir a la
fiesta de Karina.
Pero no ¡¿cómo me va a dejar ir a una fiesta en donde habrá alcohol y muchachos guapos?!
Tengo 15 años, edad suficiente para divertirme, y sí puede que tome un poco. ¿Pero qué tiene de malo
tomar? No me voy a emborrachar, tampoco seré una alcohólica…
¿Y cómo voy a tener novio si no me dejan salir? ¿Mi mamá quiere que me meta de monja o qué?
“Estudia”, me dice, cómo si estudiar terminara con todos los problemas. Mi mamá estudió y de todas
maneras no tenemos dinero. Mi papá también estudió ¿y? ¿sirve de algo? ¡No! No me pueden comprar
el Iphone que quiero, ni la ropa que me gusta. Miren los zapatos que traigo ¡son una vergüenza!
Y ni les enseño mi casa porque es para morirse, está horrible.
(imitando a su mamá) “Te damos todo lo que necesitas” “tienes libros, comida, ropa, hasta un celular,
ya quisieran muchos tener lo que tú tienes” Pinche celular de mierda, esto pasó de moda hace como tres
años…
Lo que pasa es que mi mamá es una vieja aburrida y menopausica que solo se la pasa bien haciéndome
sufrir.
Mientras yo grabo este vídeo, mis amigas se están arreglando para ir a la fiesta de Karina, mientras yo
esté haciendo la tarea, ellas estarán bailando, tomando y platicando con los chicos más guapos de la
escuela.
Seguramente mientras yo esté cenando, Karina estará besando a Jorge…
Tengo 15 años y nunca me han besado, porque según mi mamá estoy muy joven para eso.
Basta… ya sé lo que tengo qué hacer
(Apaga la cámara, marca en su celular)
Melissa: (al teléfono) hola, Karina… mi mamá no me dejó ir a tu fiesta… ya sé… es una idiota, pero
ya estoy harta de ella y de sus cuidados así que me voy a escapar de la casa, total se supone que estoy
en mi cuarto, puede que ni se entere que voy a salir… tiene mucho trabajo, ni siquiera va a venir a ver
cómo estoy… ya sé, me gustaría tener unos papás como los tuyos… oye ¿tú crees que puedan venir por
mí? …. ¿Ya estás con Jorge?… ¡qué suerte tienes!… sí… muy bien… aquí los espero (cuelga)
Melissa: ¿qué me pongo? No tengo nada de ropa linda, tendré que irme con esto… ¡qué emoción! Mi
mamá está loca si cree que me voy a perder esa fiesta… y si me descubre, ni modo… la divertida no
me la quita nadie… ¡Los cigarros! Ya se me estaban olvidando y con el trabajo que cuesta
conseguirlos…
(Suena el celular)
Melissa: ¡hola!… mi mamá me castigó y no me dejó ir a la fiesta… sí, ya vez que es una vieja
histérica, a veces quisiera que ya se muriera para que me deje en paz… pero sí voy a ir… sin permiso y
a escondidas… le pedía a Karina que viniera por mí…. ¿sabes que ya está con Jorge? … ¿desde
anoche?… ¡no es cierto!… ¿ella te dijo?… ¿y cómo fue?… ¡qué nervios!… ¿en su casa?… es que los
papás de Karina son la onda, mi madre se infarta si un muchacho se queda a dormir aquí… ¡Con razón
sentí que Karina estaba más feliz que de costumbre!… sí, también parecía que estaba un poco
tomada… bueno nos vemos al rato…
(Cuelga)
Melissa: (llama a Karina de nuevo) Hola… ¿les falta mucho para llegar? Ya estoy lista… ¿en diez
minutos? Bueno, sí me voy a la esquina de la casa y ahí los espero… (Melissa se retira un poco el
celular como si hubiera escuchado un sonido muy fuerte) ¡Karina! ¿qué pasó?… ¡Karina!… ¿están
bien? (silencio) ¡Karina contéstame!… ¡Karina!… (se nota que está preocupada) por favor, no me
hagas bromas, ya dime qué pasó… ¿quién habla?… sí, la conozco es mi amiga, estaba hablando con
ella… ¿por qué tomaste su celular?… ¿¡qué!?… ¿ella está bien? … no es cierto… ¿es una broma,
verdad? Mira, dile a Karina que no es gracioso… voy a salir y la veo en unos minutos en la esquina de
mi casa…
(Melissa se queda escuchando… está inmóvil… no puede creer la noticia que le están dando… a lo
lejos se oye el sonido de una ambulancia)
Melissa: sí… puedo llamarle a sus papás… sí… (cuelga)
Melissa: (va a marcar, se detiene) no puede ser cierto… tiene que ser una broma, a Karina le encantan
las bromas… pero ahora sí se pasó… no puede estar muerta… no puede ser verdad…. ¡Mamá!
Necesito que me lleves a ver Karina, dicen que tuvo un accidente…
Melissa sale de escena.
Oscuro.
FIN
Personajes: Jonás, Mauricio
ACTO ÚNICO
Jonás, un hombre de negocios muy importante y vestido de traje, entra en un restaurante y ocupa una
mesa. El lugar esta vacío, lo que a él no parece molestarle.
Jonas: ¡Camarero!
Un chico vestido de mesero se acerca hasta él.
Mesero: Buenas tardes, señor. Mi nombre es Mauricio, seré quien lo esté atendiendo esta tarde.
Jonás: Estupendo. Tráeme para empezar un vaso de whisky en las rocas, me vendrá bien un aperitivo
antes de comer.
Mauricio: No tenemos whisky, señor.
Jonás: ¿Brandy, entonces? ¿Una copita de ron?
Mauricio: Solo tenemos agua de naranja y de horchata.
Jonás: ¿Cómo? Pero creí que este era un restaurante de categoría.
Mauricio: Es que acabamos de abrir, señor. Apenas estamos organizándonos.
Jonás: Ya. Tráeme un agua de naranja, pues. Y de comer… (toma el menú), tomaré la pasta con
champiñones y el pato lacado bañado en salsa con vegetales.
Mauricio: No tenemos champiñones, así que la pasta sería sola. Y en vez de pato, podemos darle pollo
rostizado.
Jonás: ¿Es qué esto es una burla?
Mauricio: Para nada, señor. Como le dije, estamos organizándonos. Usted disculpará.
Jonás (suspirando): Muy bien, tráeme eso. Pero que sea pronto, por favor, pues tengo una reunión de
negocios dentro de una hora.
Mauricio: Enseguida, señor.
Se retira y Jonás se pone a mirar su teléfono. Se acomoda en la silla y mira a su alrededor. Pasado un
momento observa su reloj y con mucha impaciencia, levanta la cabeza como buscando algo.
Jonás: Bueno, que lento es este muchacho, ¡hace veinte minutos que le pedí mi comida y todavía nada!
Mauricio vuelve a aparecer en escena.
Jonás: ¡Vaya! Se puede saber porque están tardando tanto.
Mauricio: Disculpe señor, ya viene su comida. (Deja un vaso de refresco de limón en la mesa)
Jonás: ¿Y esto? Te había dicho que agua de naranja.
Mauricio: Es que se nos acabó y solo nos queda refresco de limón.
Jonás: Pero si tú me dijiste que solo ten… pfff, ¡olvídalo! Apresúrense con mi comida por favor.
Jonás bebe un sorbo de refresco mientras el mesero se retira. Poco después llega con un plato lleno de
chorizo.
Mauricio: Provecho, señor.
Jonás (enfadado): ¿Pero qué clase de broma es esta? ¿No que me ibas a traer pollo rostizado? ¿O
también se les terminó?
Mauricio: Pues sí.
Jonás: Que falta de organización, ¡es la última vez que vengo aquí! Si no fuera porque tengo tanta
hambre y muchísima prisa.
Jonás, enojado, comienza a comerse el chorizo. Mauricio se retira y minutos después, vuelve con una
plato de sopa.
Jonás: Su sopa, señor.
Jonás: No pedí ninguna sopa, ¡además esa es la entrada y yo voy terminando el plato fuerte!
Mauricio: Vale, si no la quiere, yo… ¡ay! (Se tropieza y derrama la sopa caliente sobre Jonás).
Jonás: ¡Semejante inepto! Decidido, ¡es la última vez que vuelvo a aparecer por aquí!
Se retira muy disgustado y con la camisa chorreando de sopa.
Mauricio: ¡Qué tenga buen día, señor! Espero que haya disfrutado la comida.
FIN
Personajes: Carolina, Daniela (bibliotecaria), Matías
PRIMER ACTO
Carolina se encuentra en la biblioteca buscando algo interesante para leer. Coge un libro y lo abre,
encontrando una nota en una de sus páginas.
Carolina: ¿Y esto? (Lee la nota en voz alta) “Me encantan tus ojos y el sonido de tu voz, pero lo que
más me gusta de ti, es tu sonrisa franca Carolina”.
Carolina levanta la cabeza con confusión y piensa en voz alta.
Carolina: Esta es la tercera nota que me encuentro esta semana. ¡Es como si esta persona supiera que
libros voy a tomar.
Se dirige entonces a Daniela, la muchacha que atiende la biblioteca y está escribiendo en la
computadora.
Carolina: ¡Daniela! Solo tú puedes ayudarme.
Daniela: ¿Qué pasa?
Carolina: He estado encontrando estas notitas en los libros que he sacado en la semana, ¿sabes algo de
esto?
Daniela: Solo sé que siempre sacas los mismos títulos, ¿segura que no quieres leer algo nuevo?
Carolina: Por favor Daniela, enfoquémonos en el tema. Necesito saber si esta no es una broma de mal
gusto.
Daniela: ¿Por qué lo sería?
Carolina: ¿Quién haría algo como esto?
Daniela: Quizá alguien que no sabe como llamar tu atención.
Carolina: Y asumo que tú sabes quien es.
Daniela: Te diré algo, vuelve de nuevo por aquí mañana y tal vez te lleves una sorpresa. (Le guiña el
ojo).
SEGUNDO ACTO
Al día siguiente, Carolina vuelve a entrar en la biblioteca y se dirige a Daniela.
Carolina: ¿Ahora sí me vas a decir quién es?
Daniela: Hum… ¿por qué no vas a buscar un libro y hablamos?
Carolina suspira exasperada y se va a escoger uno de los títulos. Los mira por un momento y luego abre
uno, donde encuentra otra nota.
Carolina (leyendo en voz alta): Hoy a las cinco de la tarde, en el Café Buenavista. Llevaré una rosa roja
para ti. Te espero. (Se dirige a Daniela). ¡Es otra nota!
Daniela (sonriendo): Parece que después de todo hoy vas a conocer a tu enamorado.
Carolina (mirando su reloj): ¡Pero si ya son las cuatro con cuarenta y cinco!
Daniela: Entonces apresúrate, no querrás llegar tarde.
TERCER ACTO
Carolina sujeta entre sus manos el libro que acaba de arrendar en la biblioteca. Se encuentra ahora en
un café. Avanza hasta la mesa que tiene un florero con una única rosa roja y se sienta, nerviosa. Un
muchacho se acerca entonces.
Matías: ¿Carolina?
Carolina (lo mira con sorpresa): Sí, ¿quién eres tú?
Matías: Me llamo Matías, fui yo quien te citó aquí.
Carolina (con sorpresa): ¿Tú eras quien dejaba todas esas notas en los libros?
Matías se toca la nuca, nervioso.
Matías: No sabía de que otra manera llamar tu atención. (Se sienta) Hace mucho tiempo que quiero
decirte que me gustas. Voy en la clase B de tu mismo grado… pero nunca me notas.
Carolina sonríe.
Carolina: Siempre estoy demasiado ocupada con mis libros. Supongo que debo empezar a prestar más
atención a lo que me rodea.
Le toma la mano y ambos sonríen.
FIN
Personajes: Ana, Mónica, Rigoberto
PRIMER ACTO
Mónica está en el sofá escuchando atentamente la radio, con una expresión de ansiedad en el rostro.
Locutor: Y he aquí los números ganadores del sorteo de 20,000 dólares… cuatro… seis… diez… dos…
repito, cuatro, seis, diez, dos…
Mónica abre los ojos con sorpresa y salta del sofá, pletórica.
Mónica: ¡Sí! ¡Sí! ¡Es nuestro número! (Saltando y corriendo por todo el apartamento) ¡Ganamos,
ganamos!
Ana entra en ese momento con expresión fastidiada.
Ana: ¿Pero se puede saber qué te pasa, Mónica? ¿A qué viene todo este escándalo? Yo he pasado
menuda noche, ese chico con el que salí es un pesado. (Se desploma en el sofá). ¿Y bien?
Mónica: ¿Y bien? ¡Pues que nos hemos ganado 20,000 dólares, Ana! ¡El billete que compramos salió
premiado!
Ana (feliz): ¡No lo creo!
Se toman de las manos y saltan.
Mónica: ¿Dónde dejaste el billete?
Ana: Está en el bolso, espera que… ¿eh? ¡Mi bolso! ¡No! (Se pega en la frente). ¡Me lo olvidé en el
coche de ese insoportable de Rigoberto!
Mónica: ¡¿Qué?! ¡Pues ahora lo recuperas!
SEGUNDO ACTO
Mónica y Ana están preparando la mesa.
Mónica: ¿Segura que esto funcionará?
Ana: Sí, le invité a cenar para disculparme por ser tan borde con él y me dijo que vendría a devolverme
mi bolso. Ahora tenemos que fingir ser amables con ese pesado.
Mónica: ¿Tan desagradable es?
Ana: No te imaginas.
Alguien toca la puerta. Ana acude a abrir y entra Rigoberto, un tipo con una mueca presuntuosa que
lleva un pequeño bolso en la mano.
Rigoberto: Veo que recapacitaste y decidiste disculparte por la pésima cita de anoche.
Ana: Sí, sí, perdón, dame mi bolso. (Le arrebata el bolso y busca frenéticamente). ¡¿Qué?! ¡No está!
Rigoberto: ¿Buscabas esto? (Alza el billete premiado en la mano).
Mónica: ¡El billete!
Ana: ¡Dánoslo!
Rigoberto: Si quieren este billete de vuelta, tendrán que ser muy amables conmigo. (Se sienta en el sofá
y sube los pies a la mesa). ¿Qué hay de cenar? Tengo hambre.
Ana y Marion se miran incómodas.
TERCER ACTO
Los tres jóvenes están sentados a la mesa, donde Rigoberto come como si no lo hubiera hecho en días.
Las chicas se miran con fastidio.
Ana: Bien, ya comiste, ya bebiste y hemos sido muy hospitalarias contigo, ¿nos das el billete?
Rigoberto: No sé, este es mucho dinero… tendrían que convencerme de compartirlo con ustedes.
Mónica: ¡Oye, que nosotras compramos ese billete, parásito!
Rigoberto: Con que parásito, ¿eh? Pues ya está, me quedó con el billete. Adiós, brujas.
Se para de la mesa y las chicas tratan de detenerlo. Mónica agarra el billete y se lo intenta arrebatar
hasta que se rompe.
Rigoberto: ¡No!
Ana: ¡¿Qué hiciste?!
Mónica: ¡Mi dinerooooo!
Rigoberto: ¡Maldición! Bueno, se lo merecen por ser unas arpías, ¡me largo!
Mónica: ¿Ah, no! ¡Tú no te vas de aquí antes de que yo haga esto! (Agarra una sartén de la estufa y lo
golpea con él hasta que cae inconsciente).
Ana: ¡Mónica!
Mónica: Tenías razón, era un pesado.No tendré mi dinero, pero le di su merecido.
FIN

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