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22 de enero 2019

Jason Andrés Bedolla Acevedo


Seminario Métodos Históricos
Tilly, Charles. 1984. “La comparación.” In Grandes estructuras, procesos amplios,
comparaciones enormes, 81-199. Madrid: Alianza Editorial.
Kocka, Jurgen. 2002. “La comparación histórica.” In Historia social y conciencia
histórica, edited by Jurgen Kocka, 43-64. Madrid: Alianza.
El eje central bajo el cual se orientan los apartados es la comparación dentro de la historia.
Ambos textos van a buscar explicar, a través de varios ejemplos y autores que han utilizado
este método para sus investigaciones, el funcionamiento y los diferentes tipos de
comparaciones históricas que existen.

Charles Tilly, La comparación

El texto inicia debatiendo como pueden abandonarse los postulados perniciosos a lo cual
Tilly hace dos propuestas. El modo directo, a través del que se debe examinar las bases de la
lógica y la evidencia a la hora de hacer generalizaciones sobre el cambio social, el empleo de
la fuerza y la diferenciación como proceso rector. Esto implica confrontar con hechos
históricos reales y no con abstracciones alternativas.

El enfoque indirecto busca la comparación por medio de la elaboración de explicaciones


alternativas. Busca enunciados de épocas concretas que especifican las causas y recogen la
diversidad entre un suceso y otro dentro de un ámbito espacio temporal. Acá se tienden a
comparar las grandes estructuras y los procesos. Este tipo de comparación opera en cuatro
niveles:

 Histórico-mundial, donde se buscan las propiedades especiales de una época y


enmarcarla en la historia humana. Las grandes estructuras que se estudian son enunciados
generales significativos de los sistemas mundiales, y se observan la transformación y
sucesiones de estos.

 Sistémico-mundial, discierne acerca de las variaciones en el interior de los grupos y


estructuras sociales interdependientes. se analizan las redes que se definen por relaciones
de coerción o intercambio. Estas tienden a agruparse en estados con los medios de
mandato centralizados y delimitados. Las redes de intercambio se organizan en modos de
producción regionales donde se observan relaciones entre personas y grupos segregados
geográficamente pero interdependientes que disponen de diversos factores de
producción.

 Macrohistórico, busca las grandes estructuras y procesos globales al igual que formas
alternativas, es el más común de los historiadores. Se realiza dentro de un sistema
mundial dado, y se comparan estados, modos regionales de producción, asociaciones,
compañías, fincas, ejércitos y diferentes redes. Las comparaciones trazan uniformidades
y diferencias entre las unidades y procesos. Se diferencia de las anteriores en la medida
que se hacen dentro de los sistemas mundiales más no del sistema mundial como tal.

 Microhistórico, se observa el engranaje entre individuos y grupos con esa estructura y


procesos con la intención de explicar cómo son las experiencias de las personas. Los
analiza frente las grandes estructuras y los procesos amplios de transformación y de
interacción humana. El análisis microhistórico complementa el de las grandes estructuras
al estudiar procesos y postulados que no pueden ser vistos por los grandes análisis.

Esta división refleja que el autor se opone a la idea de una historia global como trató de
desarrollar la escuela de los Annales. Para ello, Tilly observa la obra de “Civilización
material, economía y capitalismo”. El análisis de Braudel es para el autor incompleto en este
intento de realizar una historia de todo dejando un modelo analítico no consistente. En el
texto, Braudel se aleja del concepto de capitalismo como un sistema de poseedores de los
medios y el trabajo a una cuestión de producción por un capitalismo basado en su
configuración general olvidando el factor de las relaciones sociales.

El autor se centra en las comparaciones macroeconómicas. El objetivo de esta forma de


análisis es acomodar descripciones de estructuras y procesos específicos de sistemas
mundiales concretos a generalizaciones apoyadas en datos históricos y relativos a esos
sistemas mundiales. Estas deben tener una amplia validez dentro de su propio ámbito
histórico y ser a su vez contingente.

Este tipo de estudios realiza un mayor aporte en la medida que examina un número menor de
cuestiones, abandonando las cifras grandes que generan una ilusión sobre la verdad. Con
cifras menores, los estudios de las estructuras tienen que centrarse en las circunstancias
históricas y hallar condiciones lógicas para las comparaciones.

Las comparaciones inmensas con una base histórica de grandes estructuras y procesos
amplios ayudan a establecer y hallar explicaciones en su contexto espacial y temporal y
mejora nuestro entendimiento de las estructuras y los procesos. Los cuatro tipos de
comparaciones expuestas en el texto difieren en los tipos de enunciados que elaboran más
que en la propia lógica de la comparación.

La comparación universalizadora si es correctamente construida tiene un poder clarificador


común: mostrar que la misma secuencia o conjunto de causa y efecto se produce en
situaciones dispares. Reduce la necesidad de construir marcos explicativos diferentes para
cada caso y ayuda a mejorar la sensibilización ante similitudes y diferencias entre situaciones.

Por el contrario, la que busca hallar diferencias ayuda a entender procesos y estructuras que
no se dan de la misma forma aunque expresen principios de causalidad comunes. La
comparación globalizadora muestra explicaciones alternativas de estructuras y procesos que
se resisten a los tipos de comparación anterior.

El valor relativo de los cuatro tipos de comparaciones para el análisis social depende de la
ontología y la epistemología, la estructura del mundo social y los límites de nuestra capacidad
para aprehender la estructura.

Kocka Jurgen, La comparación histórica

Para Kocka las comparaciones históricas se caracterizan por examinar sistemáticamente a


partir del planteamiento de preguntas directrices las semejanzas o diferencias de dos o más
fenómenos históricos que pretende describir y explicar con mayor fiabilidad posible. Los
trabajos comparativos se diferencian completamente de simples comparaciones marginales
en la medida que realizan un trabajo sistemático donde su estrategia principal es la
comparación.

Lo que diferencia la comparación en historia a la de otras ciencias sociales es que su objeto


de estudio tiene una relación espacio temporal. Estos pueden ser determinados en el espacio
o un momento exacto analizados dentro de un contexto. Este ejercicio consiste en apartar los
objetos de su contexto diacrónico y sincrónico con el propósito de analizarlos con respecto a
sus semejanzas y diferencias.

La comparación permite identificar problemas que sin ella no podrían descubrirse. Así mismo
ayuda a perfilar claramente casos particulares y a la explicación de acontecimientos
históricos reconociendo relaciones dentro del espacio y el tiempo. Igualmente ayuda a
rechazar las pseudoexplicaciones generalizadoras de los sucesos históricos.

Esta se realiza al contrastar dos o más fenómenos que solo pueden ser comparados en relación
a un tercero. La persona que hace la labor de comparación precisa conceptos claros y
definidos que designan. La selección de unidades de comparación se haya fuertemente ligada
a los interrogantes centrales del trabajo.

El autor propone un grupo de usos de la comparación:

 El interés por la propia identidad. Se enfoca la mirada sobre otro país o población para
ayudar a conocer mejor la propia historia. Este tipo de trabajos fueron desarrollados por
Max Weber acerca de las civilizaciones. No obstante, esta comparación tiene el riesgo de
que se sobre exalte el país en comparación, se homogenice y se trate de manera incorrecta
como un sistema.

 Tipologías. Esta percibe procesos históricos como morfotípicos, fenómenos con forma
de desarrollo y dirección típicos. Esto infravalora la multidimensionalidad, la
contingencia y apertura de situaciones históricas.

 Síntesis analítica. Es un análisis contextual con nucleo comparado de gran amplitud,


fundados empíricamente y articulados teóricamente. Son de un carácter histórico
sistémico.